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<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Obstetricia y Ginecología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Terapia de reemplazo hormonal y enfermedad coronaria: beneficios explicados por los sesgos en la investigación]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Antioquia Facultad de Medicina Obstetricia y Ginecología]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Although until time very recently the benefit of the hormone replacement therapy was accepted to prevent the coronary heart disease in postmenopausal women, now there are recommendations against it, these are born from the first controlled clinical trial that is devoted to the topic. A possible explanation to the contradiction between the observational studies that supported the employment and the clinical trial that doesn't find the benefits, can be the inherent biases to the first ones. It is carried out a revision of some of the biases that have already been demonstrated.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><b>Terapia de reemplazo hormonal y enfermedad coronaria: beneficios explicados por los sesgos en la investigaci&oacute;n</b></center></p>     <p>    <center>John Jairo Zuleta Tob&oacute;n, M.D.*</center></p>     <p>    <center>Recibido: marzo 19/2002 - Revisado: julio 2002 - Aceptado: octubre 2002</center></p>     <p>* Especialista en Obstetricia y Ginecolog&iacute;a. Profesor Asistente Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia.</p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Aunque hasta hace muy poco tiempo se aceptaba el beneficio de la terapia de sustituci&oacute;n hormonal para prevenir la enfermedad coronaria en mujeres posmenop&aacute;usicas, ahora ya hay recomendaciones en su contra y estas nacen a partir del primer ensayo cl&iacute;nico controlado que se dedica al tema. Una posible explicaci&oacute;n a la contradicci&oacute;n entre los estudios observacionales que apoyaban al empleo y el ensayo cl&iacute;nico que no encuentra los beneficis pueden ser los sesgos inherentes a los primeros. Se realiza una revisi&oacute;n de algunos de los sesgos que ya han sido demostrados.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> terapia de reemplazo hormonal, enfermedad coronaria, sesgo.</p> <b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P ALIGN="CENTER">Hormone replacement therapy and cardiovascular disease: benefits explained by research bias</p>     <p>SUMMARY</p> </b>    <p>Although until time very recently the benefit of the hormone replacement therapy was accepted to prevent the coronary heart disease in postmenopausal women, now there are recommendations against it, these are born from the first controlled clinical trial that is devoted to the topic. A possible explanation to the contradiction between the observational studies that supported the employment and the clinical trial that doesn't find the benefits, can be the inherent biases to the first ones. It is carried out a revision of some of the biases that have already been demonstrated.</p>     <p><b>Key words:</b> Hormone replacement therapy, coronary heart disease, bias.</p>     <p>La Asociaci&oacute;n Americana del Coraz&oacute;n en sus gu&iacute;as de junio de 2001 recomienda que "No se deber&iacute;a iniciar la terapia de reemplazo hormonal (TRH) para prevenci&oacute;n secundaria de enfermedad cardiovascula" y que "La informaci&oacute;n no es suficiente para sugerir que se deba iniciar la TRH con el &uacute;nico prop&oacute;sito de hacer prevenci&oacute;n primaria en enfermedad cardiovascular."(1) Estas recomendaciones est&aacute;n sustentadas b&aacute;sicamente en las conclusiones del estudio HERS.</p>     <p>El estudio HERS es el primer ensayo cl&iacute;nico controlado, aleatorizado y ciego dise&ntilde;ado para evaluar la utilidad de esta terapia en la prevenci&oacute;n secundaria de la enfermedad coronaria en mujeres posmenop&aacute;usicas y present&oacute; su informe inicial en el a&ntilde;o 1998.(2)</p>     <p>Contrario a lo que se esperaba, los resultados de este experimento no confirmaron los hallazgos de m&aacute;s de 30 estudios observacionales que hab&iacute;an demostrado una disminuci&oacute;n entre el 30% y el 50% en la mortalidad por esta causa en mujeres posmenop&aacute;usicas usuarias de terapia estrog&eacute;nica. Posteriormente, en otro informe, confirman el aumento de la enfermedad tromboemb&oacute;lica con su empleo en mujeres con antecedentes de enfermedad coronaria, lo que explica la mayor mortalidad inicial (3).</p>     <p>Recientemente, el rean&aacute;lisis del estudio observacional prospectivo m&aacute;s grande al respecto, el Estudio de la Salud de las Enfermeras,(4) confirma los resultados del HERS: anque en sus informes previos apoyaba la disminuci&oacute;n en esta mortalidad, cuando hicieron una estratificaci&oacute;n por el tiempo de uso de la terapia a partir del momento en que se sufre un evento coronario, tambi&eacute;n llega a la conclusi&oacute;n de que la probabilidad de morir en el primer a&ntilde;o es mayor en las usuarias de TRH que la de las no usuarias. Es de aclarar que los autores de este &uacute;ltimo an&aacute;lisis concluyen que el riesgo de recurrencia de eventos coronarios aumenta entre las usuarias a corto plazo y disminuye con el uso a largo plazo pero no mencionan que el intervalo de confianza para ese aumento inicial no es estad&iacute;sticamente significativo porque puede representar tanto un aumento en el riesgo de dos veces como una disminuci&oacute;n en el mismo de 22% (RR 1,25 con IC95% 0,78 a 2).</p>     <p>El raciocinio subyacente al estudio HERS es que si la TRH es ben&eacute;fica para disminuir la mortalidad por enfermedad coronaria en mujeres posmenop&aacute;usicas, esto podr&iacute;a ser demostrado en una forma m&aacute;s contundente si se confirma su utilidad en las mujeres que tienen la mayor probabilidad de sufrir la enfermedad: aquellas que previamente ya han tenido alguna de sus consecuencias, como son el infarto agudo de miocardio, una revascularizaci&oacute;n o una demostraci&oacute;n objetiva de obstrucci&oacute;n en los vasos coronarios. Aunque como algunos autores proponen, no es completamente v&aacute;lido, extrapolar los resultados de un estudio dise&ntilde;ado para evaluar la prevenci&oacute;n secundaria a lo que pudiera pasar con las pacientes que no tienen antecedente de enfermedad coronaria, desde el punto de vista biol&oacute;gico no parece haber motivos para pensar que no pueda hacerse.</p>     <p>El estudio de la Iniciativa Sanitaria para la Mujer (WHI), iniciado en 1991 y proyectado para terminar en 2005, es el estudio m&aacute;s grande, m&aacute;s caro y polifac&eacute;tico de la mujer que jam&aacute;s ha financiado el gobierno de los Estados Unidos: reclut&oacute; 167.000 mujeres de las cuales 27.000 hacen parte de un ensayo cl&iacute;nico controlado en TRH en la menopausia.(5)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Motivado en parte por los hallazgos del estudio HERS, el Instituto Nacional del Coraz&oacute;n, el Pulm&oacute;n y la Sangre (NHLBI) realiz&oacute; un an&aacute;lisis interino no planeado de este estudio y encontr&oacute; una tendencia al aumento en la mortalidad durante el primer a&ntilde;o de iniciada la TRH pero aclaran que por ser una informaci&oacute;n preliminar no deber&iacute;a modificar las recomendaciones actuales con respecto a su uso.(6)</p>     <p>A la recomendaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Americana del Coraz&oacute;n se le critica que no hace suficiente &eacute;nfasis en que el probable peligro est&aacute; es en el inicio y no en la continuidad de las pacientes que ya lo est&aacute;n usando y en las caracter&iacute;sticas de las participantes en el estudio HERS que eran mujeres con muchos a&ntilde;os de posmenopausia.(7)</p>     <p>Se han propuesto dos interpretaciones a los hallazgos de la evoluci&oacute;n del riesgo de muerte encontrada en el estudio HERS: que realmente no haya beneficio en ning&uacute;n momento con el uso de la terapia y que el hallazgo de mejor&iacute;a con el tiempo sea un artificio estad&iacute;stico por confusi&oacute;n o como resultado del azar cuando se realizan m&uacute;ltiples an&aacute;lisis no planeados previamente o, la alternativa, que realmente haya un perjuicio inicial explicado por una subpoblaci&oacute;n de susceptibles seguido de una mejor&iacute;a en el riesgo explicado por los cambios en el perfil lip&iacute;dico.(8)</p>     <p>Los resultados del estudio HERS recuerdan la necesidad de los ensayos cl&iacute;nicos para evaluar las intervenciones en salud. Los modelos animales y los estudios con resultados intermedios son &uacute;tiles pero en muchas ocasiones no permiten obtener conclusiones v&aacute;lidas para la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y los estudios observacionales tienen falencias inherentes. Es inquietante la discrepancia entre los resultados de este estudio y el gran n&uacute;mero de estudios observacionales que lo precedieron y esto pudiera tener varias explicaciones.</p>     <p>1. El ensayo cl&iacute;nico no es v&aacute;lido: el estudio HERS es modelo de investigaci&oacute;n bien dise&ntilde;ada y conducida. Es un ensayo cl&iacute;nico con aleatorizaci&oacute;n y asignaci&oacute;n no predecible de dos grupos en igualdad de condiciones de factores pron&oacute;sticos al inicio de la intervenci&oacute;n, enmascaramiento perfecto de pacientes, investigadores y estad&iacute;sticos, seguimiento del 98% de las pacientes, igual evaluaci&oacute;n tanto de los cambios durante el seguimiento como de los resultados para ambos grupos, igualdad en cointervenciones y an&aacute;lisis por intenci&oacute;n de tratar; es decir es un estudio con excelente validez interna.</p>     <p>2. Los resultados pueden ser producto del azar y que no reflejen la realidad: poco probable por las precauciones tomadas por los autores para los c&aacute;lculos del tama&ntilde;o de la muestra. El poder del estudio, incluso despu&eacute;s de terminado, es alto. De todas maneras, un &uacute;nico ensayo cl&iacute;nico deber ser confirmado por otro u otros para aceptar definitivamente sus conclusiones.</p>     <p>3. Los estudios observacionales previos presentan falencias que sistem&aacute;ticamente desviaron los resultados lejos de la realidad.</p>     <p>Hasta el momento, la explicaci&oacute;n m&aacute;s plausible es esta &uacute;ltima. Se sabe que los estudios observacionales son susceptibles de tener sesgos y es probable que ellos sean los que han influido los resulados. A continuaci&oacute;n se presenta una serie de ejemplos.</p>     <p><b>SESGO DE SELECCI&Oacute;N </b></p>     <p>Se presenta el sesgo de selecci&oacute;n cuando los participantes de un estudio difieren desde el comienzo en factores pron&oacute;sticos que pueden influenciar los resultados en forma independiente de la intervenci&oacute;n. Una inadecuada asignaci&oacute;n a los grupos de estudio puede hacer que desde un principio un grupo tenga un perfil m&aacute;s o menos favorable con relaci&oacute;n al desenlace y, si no se tiene en cuenta, podr&iacute;a dar la falsa sensaci&oacute;n que las diferencias encontradas al final se deban al tratamiento experimental. La forma de evitarlo es la aleatorizaci&oacute;n de los participantes, sin embargo, generalmente esto no puede implementar en los estudios observacionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El principal motivo para que los estudios observacionales sean altamente susceptibles de presentar los sesgos de selecci&oacute;n es que son los individuos los que deciden si inician o no un tratamiento y esto es mucho m&aacute;s impactante cuando se trata de intervenciones que tienen como objetivo la prevenci&oacute;n. Existe suficiente evidencia objetiva que los voluntarios son personas que tienen comportamientos adicionales que los hacen diferentes de otros individuos que no asumen voluntariamente un tratamiento y esto influye sobre el resultado.</p>     <p>La doctora Karen Matthews y colaboradores (9) evaluaron espec&iacute;ficamente la presencia de este sesgo y para ello dise&ntilde;aron un novedoso estudio prospectivo: aleatoriamente seleccionaron 902 mujeres posmenop&aacute;usicas entre 42 y 50 a&ntilde;os de las cuales el 60% (541) aceptaron participar en el estudio y se investig&oacute; su ciclo menstrual cada mes hasta que transcurrieran 12 meses de amenorrea o iniciaran TRH. A los nuee a&ntilde;os de iniciado el estudio, 355 mujeres hab&iacute;an llegado a la menopausia, de ellas 185 hab&iacute;an usado terapia en alg&uacute;n momento pero se consider&oacute; a 157 como reales usuarias de TRH. La primera informaci&oacute;n obtenida en este estudio fue que las voluntarias a participar en el seguimiento ten&iacute;an mayor nivel educativo que las que rechazaron; es bien sabido que el nivel cultural se relaciona directamente con un mejor estado de salud y los autores confirmaron que en su estudio este mayor nivel educativo igualmente se asociaba a un mejor perfil cardiovascular.</p>     <p>Las mujeres que posteriormente definieron ser usuarias o no usuarias difirieron en algunos factores de riesgo para enfermedad coronaria previamente a la decisi&oacute;n de iniciar la TRH: ten&iacute;an menor peso que a la vez explicaba que tuvieran menores niveles de insulina en sangre en ayunas y un perfil lip&iacute;dico m&aacute;s favorable, ten&iacute;an menores niveles de presi&oacute;n arterial, empleaban mayor tiempo libre en ejercicio y era m&aacute;s frecuente que ingirieran dosis bajas de alcohol. Este perfil no era explicado por el mejor nivel cultural sino que era independiente de &eacute;l.</p>     <p>Tambi&eacute;n se encontr&oacute; que era m&aacute;s probable que las futuras usuarias tuvieran personalidad tipo A, la cual no se ha confirmado que sea factor de riesgo coronario y en cambio s&iacute; se asocia a un mayor inter&eacute;s en el autocuidado. Estas diferencias obviamente que influyen cuando al final se eval&uacute;e la presencia de las secuelas de la enfermedad coronaria y aunque los autores demuestran el sesgo, aclaran que con ello no se est&aacute; descartando la posible utilidad de la terapia.</p>     <p>La doctora Jane Cauley y colaboradores (10) igualmente hab&iacute;an explorado los factores que influ&iacute;an en la decisi&oacute;n de iniciar la TRH. El Estudio de las Fracturas por Osteoporosis es un estudio multic&eacute;ntrico prospectivo de una cohorte de 9.704 mujeres voluntarias en mayores de 65 a&ntilde;os y encuentran que las usuarias de TRH tienen mayor nivel educativo, menor &iacute;ndice de masa corporal, mayor consumo de alcohol y dedican mayor tiempo al ejercicio.</p>     <p><b>SESGO DE MEDICI&Oacute;N</b></p>     <p>Se presenta cuando se realiza una valoraci&oacute;n diferencial de los resultados que lleva a que un grupo tenga una evaluaci&oacute;n m&aacute;s exhaustiva que el otro, por lo tanto es m&aacute;s posible que se detecten resultados, tanto ben&eacute;ficos como adversos, en un grupo que en otro. La mejor forma de obviarlo es cumpliendo el enmascaramiento y evitando las desviaciones al protocolo establecido previamente al inicio de la investigaci&oacute;n.</p>     <p>En algunos ensayos cl&iacute;nicos se ha demostrado que la buena adherencia al tratamiento reduce el riesgo de muerte por enfermedad coronaria independiente de que la persona est&eacute; tomando droga activa o placebo.(11) Es ampliamente reconocido que las mujeres que deciden usar TRH igualmente hacen otras elecciones que podr&iacute;an estar asociadas con la reducci&oacute;n en las tasas de mortalidad por enfermedad coronaria.</p>     <p>La doctora Elizabeth Barret - Connor present&oacute; un estudio(12) en el que eval&uacute;a esta situaci&oacute;n y para ello envi&oacute; un formulario, con el fin de conocer los cambios en los h&aacute;bitos y comportamientos, a 1.057 mujeres entre 50 y 70 a&ntilde;os de edad de clase media-alta que hab&iacute;an participado previamente en un estudio de empleo de reemplazo estrog&eacute;nico. Respondieron 1.004 y se encontr&oacute; en el grupo de usuarias de la TRH una tendencia significativa a realizar m&aacute;s ejercicio, consultar m&aacute;s frecuentemente al m&eacute;dico, realizarse ex&aacute;menes de control como medici&oacute;n de l&iacute;pidos, citolog&iacute;as, mamograf&iacute;as, sangre oculta en heces y examen rectal y a implementar otras medidas preventivas de salud. Las que hab&iacute;an empleado y luego suspendida la terapia, presentaban un perfil intermedio entre las usuarias y las no usuarias. Es decir, las mujeres que nunca hab&iacute;an hecho reemplazo hormonal, en general, no hab&iacute;an implementado otros comportamientos saludables ni hab&iacute;an realizado ex&aacute;menes m&eacute;dicos de rutina. Es probable que esta mejor&iacute;a en las acciones de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n de salud se deriven de las consulas peri&oacute;dicas a que se someten las usuarias para poder renovar la formulaci&oacute;n y de las citas programadas pero entonces ya no todo el beneficio obtenido puede asumirse como deriado del tratamiento hormonal.</p>     <p>Otro factor que puede explicar que las usuarias aparezcan m&aacute;s saludables que las no usuarias es porque algunas suspenden la terapia hormonal debido a alguna compliaci&oacute;n en su estado de salud produciendo el efecto conocido como cohorte de sobrevivientes o cohorte de usuarias sanas. La doctora Susan Sturgeon explora esta posibilidad en 49.017 e las 280.000 mujeres del Proyecto de Demostraci&oacute;n de Detecci&oacute;n de C&aacute;ncer de Mama (BCDDP)(13) y con un an&aacute;lisis indirecto intenta confirmar esta hip&oacute;tesis. En este estudio encuentran que las usuarias de TRH, especialmente las que la usan en el momento tuvieron una mortalidad por todas las causas menor que las que nunca la han usado; sin embargo, las que recientemente la hab&iacute;an suspendido ten&iacute;an unas tasas m&aacute;s altas. Este hallazgo sugiere que el empleo de la terapia se termina cuando la mujer desarrolla s&iacute;ntomas de alguna enfermedad importante, lo que deja como usuarias a las m&aacute;s saludables y este efecto podr&iacute;a explicar parte de la disminuci&oacute;n en la mortalidad por enfermedad coronaria que se encuentra en los estudios observacionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ward Posthuma y colaboradores hacen un an&aacute;lisis similar a partir de todos los estudios prospectivos incluidos en uno de los metan&aacute;lisis del tema e igualmente concluyen que debe haber un sesgo no intencionado en la selecci&oacute;n de pacientes porque encuentran un efecto ben&eacute;fico del estr&oacute;geno en la presencia de todos los c&aacute;nceres incluyendo los genitales que son estr&oacute;geno-dependientes y en los que no tienen por qu&eacute; ser afectados por esta hormona.(13)</p>     <p><b>SESGO DE CONFUSI&Oacute;N</b></p>     <p>Se presenta cuando dos factores est&aacute;n asociados entre s&iacute; y con el desenlace y el efecto de uno distorsiona el del otro sobre el desenlace. Muchos de los sesgos de selecci&oacute;n se comportan a la vez como sesgos de confusi&oacute;n. Por ejemplo: la obesidad y su contraparte el peso bajo. Las mujeres obesas hacen mayor conversi&oacute;n perif&eacute;rica de estr&oacute;genos lo que las hace menos susceptibles de sentir los fogajes propios de la menopausia y por lo tanto es probable que no busquen atenci&oacute;n m&eacute;dica en esta &eacute;poca de la vida y no ser&aacute;n usuarias, pero, a la vez, tienen mayor riesgo de enfermedad coronaria. Las mujeres delgadas padecer&aacute;n m&aacute;s esta molestia y recibir&aacute;n con mayor probabilidad el reemplazo estrog&eacute;nico, al contrario, ellas tienen menor riesgo de enfermedad coronaria. Al final, habr&aacute; menos eventos coronarios en las &uacute;ltimas y aunque se interprete que es por efecto de la terapia, lo que sucede es que se est&aacute; presentando m&aacute;s en las primeras que ten&iacute;an mayor riesgo pero que no usaron la terapia.</p>     <p><b>METAN&Aacute;LISIS</b></p>     <p>Existen al menos tres metan&aacute;lisis que muestran los beneficios de la TRH en la enfermedad coronaria. Cuando se establece la jerarqu&iacute;a de evidencia para evaluar una intervenci&oacute;n m&eacute;dica, el metan&aacute;lisis aparece en primer lugar pero hay que tener en cuenta que se refiere es a metan&aacute;lisis que tengan como estudios primarios los ensayos cl&iacute;nicos controlados. Cuando emplea estudios observacionales, esta herramienta, muy valiosa en otros casos, est&aacute; sujeta a todos los defectos y los sesgos propios del estudio primario y por lo tanto se acepta que incluso un &uacute;nico ensayo cl&iacute;nico controlado bien dise&ntilde;ado y conducido puede estar m&aacute;s cerca de la verdad. En ginecobstetricia se tiene un ejemplo claro de esta situaci&oacute;n: hoy nadie recomienda el empleo del &aacute;cido acetilsalic&iacute;lico para prevenci&oacute;n de preeclampsia porque a pesar de existir un metan&aacute;lisis(15) que lo apoya, un ensayo cl&iacute;nico descart&oacute; su utilidad.(16) Adicionalmente, la consistencia en los hallazgos en los estudios observacionales no necesariamente es prueba de causalidad.(17) El metan&aacute;lisis que incluye &uacute;nicamente ensayos cl&iacute;nicos (18) no mostr&oacute; efecto ben&eacute;fico de la TRH para prevenir eventos coronarios.</p>     <p><b>LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO HERS SON CONSISTENTES CON LOS DE LOS ESTUDIOS OBSERVACIONALES</b></p>     <p>As&iacute; como la doctora Grondstein y colaboradores(4) modificaron su estudio de cohorte y le realizaron un an&aacute;lisis adoptando todas las premisas empleadas en el estudio HERS para llegar a la conclusi&oacute;n que los resultados de su estudio estaban en concordancia con los del ensayo cl&iacute;nico, Blakely (19) utiliz&oacute; la base de datos del HERS y le adapt&oacute; los supuestos que se presentar&iacute;an si fuera un estudio observacional. Parte de unas premisas: los estudios observacionales en general se inicia con mujeres que ya vienen empleando la terapia desde tiempo antes y esto puede ocultar el aumento de mortalidad que se presenta en el primer a&ntilde;o de uso encontrado en el HERS, adem&aacute;s como las participaciones en el estudio eran de entrada mujeres adherentes al tratamiento, se tendr&iacute;a que todas estar&iacute;an sometidas al riesgo inicial y como en la pr&aacute;ctica la adherencia no es tan alta, en las cohortes reales las mujeres estar&iacute;an sometidas a ese riesgo inicial y por abandono de la terapia, no obtendr&iacute;an el beneficio tard&iacute;o, esto lleva a que el HERS sobrevalore ese beneficio neto.</p>     <p>Blakely realiz&oacute; su an&aacute;lisis teniendo en cuenta no el n&uacute;mero de muertes sino el n&uacute;mero de meses libres de enfermedad y calcul&oacute; las tasas para diferentes tiempos de inicio de las cohortes te&oacute;ricas tomando las tasas de mortalidad despu&eacute;s del primer a&ntilde;o y concluye que si el HERS hubiera sido un estudio observacional con ingreso de pacientes a diferentes intervalos de tiempo, la reducci&oacute;n del riesgo al cabo de cinco a&ntilde;os habr&iacute;a estado entre 21 y 34%.</p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     <p>La posibilidad de un sesgo en un estudio no significa que en realidad exista en &eacute;l sino que es necesario determinar cu&aacute;l es su magnitud para decidir si es lo suficientemente importante como para modificar las conclusiones del mismo de forma cl&iacute;nicamente significativa.(20) Es necesario esperar los resultados de los ensayos cl&iacute;nicos controlados que actualmente est&aacute;n en marcha porque ellos resolver&aacute;n las dudas que a&uacute;n hay con respecto a la utilidad de la TRH y la enfermedad coronaria. Mientras esto sucede, debe incentivarse el empleo de otras modalidades terap&eacute;uticas que ya han demostrado su efectividad como son el &aacute;cido acetilsalic&iacute;lico, los betabloqueadores, lo inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los hipolipemiantes y los cambios en el estilo de vida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si realmente la terapia hormonal tiene el efecto dual con un perjuicio en un grupo inicial de mujeres posiblemente susceptibles seguido de un beneficio a largo plazo, como se propone actualmente, ser&iacute;a conveniente identificar esos subgrupos para intervenirlos adecuadamente.</p>     <p>Por ahora, como vienen recomendando algunos autores hace varios a&ntilde;os,(21) debe emplearse la terapia de sustituci&oacute;n con base en sus beneficios en los s&iacute;ntomas vasomotores y emocionales y por su protecci&oacute;n &oacute;sea, no por sus efectos cardiovasculares.</p>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>1. Mosca L, Collins P, Herrington DM, et al. Hormone replacement therapy and cardiovascular disease: a statement for healthcare professional from the American Heart Association. Circulation 2001;104:499-503.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0034-7434200300020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Hulley S, Grady D, Bush T, Furberg C, Herrington D, Riggs Vittinghoff E. Randomized trial of estrogen plus progestin for secondary prevention of coronary heart disease in postmenopausal women. JAMA 1998;280:605-13.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0034-7434200300020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Grady D, Nanette KW, Herrington D, Khan S, Furberg C, Hunninghake D, et al. Postmenopausal hormone therapy increases risk for venouses thromboembolic disease. The Heart and Estrogen/progestin Replacement Study. Ann Intern Med 2000;132:689-96.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0034-7434200300020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Grondstein F, Manson J, Stampfer M. Postmenopausal hormone use and secondary prevention of coronary event in he nurses' health study. A prospective, observational study. Ann Intern Med 2001;135:1-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0034-7434200300020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Pollner F. La WHI a medio camino. Orgyn 1998;4:33-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0034-7434200300020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Lenfant C. Statement from Claude Lefant, MD. NHLBI Director, on preliminary trends in the Women's Health Initiative. Washington, DC: National Institutes of Health; April 3, 2000. En: Mendelsohn ME, Karas RH. The time has come to stop letting the HERS tale wag the dogma (editorial). Circulation 2001;104:2256-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0034-7434200300020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Mendelsohn ME, Karas RH. The time has come to stop letting the HERS tale wag the dogma (editorial). Circulation 2001;104:2256-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0034-7434200300020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Herrington DM: The HERS trial results: Paradigms lost? Heart and Estrogen/progestin Replacement Study. Ann Intern Med 1999;131:463-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0034-7434200300020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Mathews KA, Kuller LH, Wing RR, Meilahn EN, Plantinga P. Prior to use of estrogen replacement therapy, are users healthier than nonusers? Am J Epidemiol 1996;143:971-8.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0034-7434200300020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Cauley JA, Cummings SR, Blach DM, Mascioli SR, Seeley DG. Prevalence and determinants of estrogen replacement therapy in elderly women. Am J Obstet Gynecol 1990;163:1438-44.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0034-7434200300020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Horwitz RI, Viscoli CM, Berkman L, Donaldson RM, Hortwitz SM, Murray CJ, et al. Treatment adherence and risk of death after a myocardial infarction. Lancet 1990;336:542-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0034-7434200300020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Barrett-Connor E. Postmenopausal estrogen and prevention bias. Ann Intern Med 1991;115:455-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0034-7434200300020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Sturgeon S, Schairer C, Brinton LA, Pearson T, Hoover R. Evidence of healthy estrogen user survivor effect. Epidemiology 1995;6:227-31.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0034-7434200300020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Posthuma W, Westendorp RG, Vanderbrouche JP. Cardioprotective effect of hormone replacement therapy in posmenopausal women: is the evidence biased? BMJ 1994;308:1268-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0034-7434200300020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Imperiale TF, Stollenwerk P. A meta-analysis of low-dose aspirin for the prevention of pregnancy-induced hypertensive disease. JAMA 1991;266:260-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0034-7434200300020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. CLASP. CLASP: a randomized trial of low-dose aspirin for the prevention and treatment of pre-eclampsia among 9364 pregnant women. Lancet 1994;343:619-29.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0034-7434200300020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Grondstein F. Invited commentary: can selection bias explain the cardiovascular benefits of estrogen replacement therapy? Am J Epidemiol 1996;143:979-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0034-7434200300020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Hemminki E, McPherson K. Impact of postmenopausal hormone therapy on cardiovascular events and cancer: pooled data from clinical trials. BMJ 1997;315:149-53.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0034-7434200300020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Blakely JA. The heart and Estrogen/Progestin replacement study revisited: Hormone replacement therapy produced net harm, consistent with the observational data. Ann Intern Med 2000;160:2897-900.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0034-7434200300020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Fletcher RH, Fletcher S, Wagner EH. Epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica. Aspectos fundamentales. 2a. ed. Barcelona; 1998. p. 287 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0034-7434200300020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Rossouw JE. Estrogens for prevention of coronary heart disease. Putting the brakes on the bandwagon. Circulation 1996;94:2982-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0034-7434200300020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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