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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper summarizes both, author's experience and a monographic review of current aspects in children and adolescent liaison psychiatry. From conceptual definitions, aspects regarding children's developmental ideas about illness and death are studied. Types of consultations are outlined, with brief references to the more frequent chief complaints.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b>PSIQUIATR&Iacute;A DE ENLACE EN PEDIATR&Iacute;A</b></font></center></p>      <p>    <center><font size=3 face="verdana"><b>(LIAISON PSYCHIATRIC IN PEDIATRIC)</b></font></center></p>      <p>    <center><i>Alvaro Franco*</i></center></p>      <p><sup>*</sup>Psiquiatra infantil y de adolescentes, Profesor asociado &Aacute;rea psicosocial, Universidad el Bosque Miembro activo Asociaci&oacute;n Colombiana de Psiquiatr&iacute;a.</p>  <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p><i>El presente art&iacute;culo resume la experiencia del autor y una revisi&oacute;n monogr&aacute;fica sobre los temas m&aacute;s actuales de la psiquiatr&iacute;a de enlace en ni&ntilde;os y adolescentes. Se parte de las definiciones conceptuales, se revisan los aspectos concernientes al desarrollo del concepto de la enfermedad y la muerte en los ni&ntilde;os. Se revisan los tipos de interconsulta, haciendo breves referencias a los motivos de consulta m&aacute;s frecuentes.</i></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Palabras Clave</b></i>: Psiquiatr&iacute;a de enlace, Modelo biopsicosocial, Pediatr&iacute;a.</i></p>  <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p><i>This paper summarizes both, author's experience and a monographic review of current aspects in children and adolescent liaison psychiatry. From conceptual definitions, aspects regarding children's developmental ideas about illness and death are studied. Types of consultations are outlined, with brief references to the more frequent chief complaints.</i></p>      <p><i><b>Key words</b>: Liaison psychiatry, psychosocial model, pediatrics.</i></p>  <hr>      <p align="right"><i>In Memoriam: Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos.</i></p>      <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>      <p>Las relaciones entre pediatras y psiquiatras en Colombia fueron tard&iacute;as, partiendo de los pediatras la inquietud por los factores emocionales en sus pacientes y s&oacute;lo en las dos ultimas d&eacute;cadas en nuestro medio intervienen factores que han modificado este esquema:</p>  <ul>     <li>    <p> Llegada de especialistas con entrenamiento en psiquiatr&iacute;a infantil.</p>     <li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Modelo Biopsicosocial: Propuesto por el psiquiatra e internista Norteamericano George Engel en la d&eacute;cada de los 70. Difundido y adaptado en nuestro medio entre otros por los Doctores Humberto Rosselli y Roberto Garc&iacute;a, dicho modelo muestra la coexistencia en los seres humanos de estas esferas en los procesos de salud y enfermedad.</p></li>      <li>    <p> Apertura de servicios de psiquiatr&iacute;a infantil en los dos principales hospitales pedi&aacute;tricos universitarios de Bogot&aacute;, La Misericordia, por el Dr. Rafael V&aacute;squez y el Hospital Infantil Lorencita Villegas por el Dr. Eduardo Jones. Adem&aacute;s de la apertura de servicios de Psiquiatr&iacute;a de Enlace en hospitales universitarios como el Militar por el Dr. Roberto Chaskel y el San Jos&eacute; por el Dr. Germ&aacute;n Puerta, creando en los futuros pediatras conciencia de factores emocionales en los pacientes pedi&aacute;tricos.</p></li>      <li>    <p> La modificaci&oacute;n en el marco jur&iacute;dico del ejercicio profesional por la Ley 23 del 80 y la Ley 1 00 de 1.992, gener&oacute; un cambio de esquema en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. Cre&oacute; figuras como la impericia para atender casos especializados o dif&iacute;ciles. Los pacientes privados pertenecen a las EPS o a los planes de medicina propagada. La cobertura familiar aument&oacute; la cantidad de consultas de manera considerable, pero no su calidad.</p></li>      <li>    <p> Resultados de investigaciones, en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, que muestran una clara asociaci&oacute;n entre factores emocionales y trastornos de tipo f&iacute;sico.</p></li>      <li>    <p> Mejor respuesta de los pacientes, medida por par&aacute;metros que reflejan mejor calidad de atenci&oacute;n, disminuci&oacute;n de d&iacute;as de estancia y de costos hospitalarios.</p></li>    </ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La interacci&oacute;n de los anteriores elementos ha facilitado, a su vez, la conformaci&oacute;n de equipos terap&eacute;uticos al interior de los hospitales, permitiendo el trabajo interdisciplinario con otras &aacute;reas m&eacute;dicas y no m&eacute;dicas.</p>      <p><b>1. PAPEL DEL PSIQUIATRA EN EL HOSPITAL</b></p>      <p>La psiquiatr&iacute;a de enlace es el &aacute;rea de la psiquiatr&iacute;a relacionada con el cuidado psicobiol&oacute;gico del paciente hospitalizado. Esta poblaci&oacute;n de pacientes incluye personas de toda edad y con necesidades diversas, por ejemplo, en servicios de Pediatr&iacute;a, Neonatolog&iacute;a, Ginecolog&iacute;a y Obstetricia, Trasplantes, Cardiolog&iacute;a, Oncolog&iacute;a, etc. Participa adem&aacute;s en la investigaci&oacute;n de factores emocionales en la g&eacute;nesis de diferentes enfermedades m&eacute;dicas, en las actividades docentes del hospital y en la atenci&oacute;n del personal hospitalario en sus propias necesidades de tipo psicol&oacute;gico.</p>      <p>Una interconsulta es un acto m&eacute;dico basado en el criterio del pediatra, en el cual solicita a un colega (Psiquiatra) su opini&oacute;n acerca del estado psicol&oacute;gico de un ni&ntilde;o, adolescente o de su familia.</p>      <p>En ocasiones es otro profesional como la enfermera o la trabajadora social, o incluso la familia, quienes solicitan la consulta. En estos casos el psiquiatra debe comunicarse con el pediatra tratante par obtener una mayor informaci&oacute;n y una autorizaci&oacute;n antes de valorar al paciente o a su familia.</p>      <p>De acuerdo a los t&eacute;rminos antes mencionados, el papel del psiquiatra en el hospital pedi&aacute;trico debe contemplar adem&aacute;s:</p>      <p>* Realizar observaciones precisas y utilizar esta informaci&oacute;n en la formulaci&oacute;n de recomendaciones e implementaci&oacute;n de las intervenciones terap&eacute;uticas de caracter&iacute;sticas psicosociales, en el campo m&eacute;dico y quir&uacute;rgico.</p>      <p>* Fortalecer la comprensi&oacute;n en sus colegas pediatras acerca de las interpelaciones entre los factores biom&eacute;-dicos y psicosociales.</p>      <p>* Investigaci&oacute;n cl&iacute;nica en este campo.</p>      <p>* Tratar complicaciones psiqui&aacute;tricas derivadas del uso de medicamentos o procedimientos m&eacute;dico-quir&uacute;rgicos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>* Introducir los procedimientos organizacionales o administrativos necesarios para trabajar en las realidades financieras y pol&iacute;ticas de los hospitales pedi&aacute;tricos.</p>      <p>* Comprender y participar de la funciones de un equipo interdisciplinario de trabajo por el cuidado y tratamiento de un paciente m&eacute;dico o quir&uacute;rgico.</p>      <p>* Educar a los m&eacute;dicos no psiquiatras, estudiantes de medicina, enfermeras, terapeutas f&iacute;sicas, ocupacionales y del lenguaje, y a trabajadoras sociales acerca de las complicaciones psiqui&aacute;tricas de pacientes m&eacute;dicos y quir&uacute;rgicos.</p>      <p>* Participar en funciones administrativas (comit&eacute;s de &eacute;tica, auditoria, calidad, etc.)</p>      <p>* Servir de puente de comunicaci&oacute;n entre m&eacute;dicos - familiares - pacientes.</p>      <p><b>2. DESARROLLO COGNOSCITIVO DE LOS CONCEPTOS DE ENFERMEDAD Y MUERTE EN LOS NI&Ntilde;OS</b></p>      <p>Es un principio fundamental para quienes trabajan con ni&ntilde;os enfermos entender la propia concepci&oacute;n de estos, acerca de los procesos de enfermedad y muerte. El personal de salud adem&aacute;s debe utilizar terminolog&iacute;a apropiada y comprensible para el ni&ntilde;o o la familia. En el <a href="#cua1">cuadro 1</a> se resumen las fases del desarrollo de estos conceptos.</p>      <p align="center"><a name="#cua1"></a><img src="img/revistas/rcp/v28n2/v28n2a08c1.jpg"></p>      <p>El desarrollo de estos conceptos viene paralelo al del desarrollo cognoscitivo. En el ni&ntilde;o m&aacute;s peque&ntilde;o o lactante, su opini&oacute;n estar&aacute; determinada por sus propias vivencias. Le resulta m&aacute;s dif&iacute;cil aceptar la separaci&oacute;n de su madre, durante una hospitalizaci&oacute;n, que tolerar el mismo proceso o las molestias f&iacute;sicas propiciadas por su enfermedad. Ah&iacute; radica la importancia de que todo ni&ntilde;o sea siempre acompa&ntilde;ado por su madre en la hospitalizaci&oacute;n. Respecto a la muerte, el ni&ntilde;o solo tiene conciencia si es su madre o la persona que lo cuida quien muere, present&aacute;ndose la cl&aacute;sica depresi&oacute;n anal&iacute;tica, descrita por Rene Splitz, en la que 37% de estos ni&ntilde;os mueren durante el primer a&ntilde;o y 13% m&aacute;s, durante el segundo a&ntilde;o.</p>      <p>El ni&ntilde;o preescolar inicial considera que la enfermedad llega como respuesta a alg&uacute;n mal comportamiento tenido, haciendo extensi&oacute;n y generalizaci&oacute;n de las pautas educativas paternas, que son a la vez la base del desarrollo &eacute;tico y moral. Hacia los 4 o 5 a&ntilde;os, su capacidad de pensamiento intuitivo le permite formular la llamada &laquo;Teor&iacute;a de los g&eacute;rmenes&raquo;: quien se enferma de cualquier entidad es por contagio de alguna otra persona. En esta edad, la muerte se considera un proceso reversible, algo as&iacute; como quedarse dormido; es por esto el gran peligro de las amenazas suicidas entre los 4 y 6 a&ntilde;os, especialmente de aquellos quienes viven en pisos altos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con la entrada de los escolares al pensamiento concreto y sus posibilidades de reversibilidad y categorizaci&oacute;n, hay un mayor entendimiento de la relaci&oacute;n causa-efecto, y se discriminan las posibles etiolog&iacute;as, as&iacute; como las consecuencias de los procesos patol&oacute;gicos en las personas. Respecto a la muerte hay diferencias en las exposiciones cl&aacute;sicas de Mar&iacute;a Nagy, quien consideraba en esta etapa un concepto antropom&oacute;rfico; seguramente por la desensibilizaci&oacute;n constante, nuestros ni&ntilde;os ya no consideran a la muerte como un esqueleto envuelto en una sabana blanca con una guada&ntilde;a que se va llevando a los m&aacute;s viejos. Su concepto antropom&oacute;rfico est&aacute; m&aacute;s relacionado con el sicario, paramilitar o guerrillero que observa en su cotidianidad.</p>      <p>En el adolescente la comprensi&oacute;n de estos procesos es completa. Aun cuando ya se le pueda hablar como a un adulto, es importante tener en cuenta sus conflictos emocionales y la importancia que le dan a su cuerpo las relaciones familiares. Respetando las decisiones y deseos de los padres, se les debe informar que se obtendr&aacute; una mayor colaboraci&oacute;n, incluso en procedimientos dolorosos para el paciente, si este conoce su enfermedad.</p>      <p><b>3. CATEGOR&Iacute;AS DE INTERCONSULTAS EN PSIQUIATR&Iacute;A INFANTIL</b></p>      <p>La complejidad de la atenci&oacute;n en los hospitales pedi&aacute;tricos requiere manejo conjunto de quien recibe el paciente (Pediatra) y del especialista que contesta la interconsulta (Psiquiatra). Implica responsabilidad m&eacute;dica, y por ende legal, y requiere conocimientos b&aacute;sicos de las dos especialidades para poder ofrecer un tratamiento adecuado. Michael Lewis propone seis categor&iacute;as de interconsultas, que me permito adaptar, ampliar y comentar:</p>      <p><b>3.1 URGENCIAS PSIQUI&Aacute;TRICAS:</b></p>      <p>Requieren intervenci&oacute;n inmediata, pueden correr peligro de muerte el paciente o las personas que se encuentran alrededor, estas son:</p>       <p>* Suicidio: Conductas, intentos o riesgo.</p>      <p>* Maltrato: Abuso sexual, f&iacute;sico, negligencia, S&iacute;ndrome de Munchausen por poderes.</p>      <p>* Agitaci&oacute;n Psicomotora: Conductas violentas, psicosis, estados confusionales.</p>      <p>* Intoxicaciones por psicotr&oacute;picos: Sobredosis y s&iacute;ndrome de abstinencia.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>* Ni&ntilde;os v&iacute;ctimas de desastres: Estr&eacute;s postraum&aacute;tico agudo.</p>      <p>Las urgencias psiqui&aacute;tricas infantiles implican crisis del sistema familiar, en el cual ya se han agotado o abandonado todos los sistemas adaptativos. El psiquiatra debe fijar una posici&oacute;n de neutralidad, pues a veces en estas situaciones de urgencia la familia pretende descubrir &laquo;un culpable&raquo; y confunde el papel del m&eacute;dico con el de un juez. Deben tambi&eacute;n darse elementos de confianza que permitan orientar y hacer entender al paciente y a sus familiares que su situaci&oacute;n actual puede ser resuelta.</p>      <p>Una vez termine la evaluaci&oacute;n se comentar&aacute; con el paciente y la familia el abordaje terap&eacute;utico inicial, la decisi&oacute;n de hospitalizaci&oacute;n, remisi&oacute;n a instituci&oacute;n psiqui&aacute;trica, traslado al hogar o las medidas medico legales que se requieren en los casos de abuso sexual y maltrato.</p>      <p><b>3.2  DIAGN&Oacute;STICOS DIFERENCIALES:</b></p>      <p>Exigen una formaci&oacute;n m&eacute;dica completa y actualizada; las m&aacute;s frecuentemente observadas en nuestro medio son:</p>      <p>* Pediatr&iacute;a: Dolor de origen org&aacute;nico Vs. somatomorfo, espasmos del sollozo.</p>      <p>Esta situaci&oacute;n se puede ejemplificar con el &laquo;Dolor abdominal recurrente&raquo;, ya definido por Apley en 1.958 como: &laquo;Al menos tres episodios de dolor incapacitante durante no menos de tres meses&raquo;. Aparecen generalmente en ni&ntilde;os con problemas escolares o familiares, es frecuente haber tenido p&eacute;rdidas reales o imaginarias como antecedente previo e incluso fobia escolar. Suelen presentar s&iacute;ntomas asociados como cefaleas, dolores articulares y febr&iacute;cula, cursando como problemas epis&oacute;dicos o siendo persistentes caso en el cual corresponder&aacute; a un trastorno somatomorfo tipificado en el DSM-IV.</p>      <p>El psiquiatra debe explorar los conflictos y el estr&eacute;s psicol&oacute;gico que le puedan producir al ni&ntilde;o los ambientes familiar y escolar. A nivel de los padres, es importante disminuir la dependencia hacia el foco org&aacute;nico mejorando la comprensi&oacute;n de la problem&aacute;tica en su globalidad. Si el origen es escolar, se deber&aacute; profundizar en la evaluaci&oacute;n emocional, acad&eacute;mica y neuropsicol&oacute;gica para detectar trastornos del aprendizaje e iniciar su rehabilitaci&oacute;n.</p>      <p>* Neuropediatr&iacute;a: Crisis convulsiva Vs. conversiva, psicosis, PANDAS, paresias, etc.</p>      <p>Las conocidas &laquo;Pseudoconvulsiones&raquo; son en realidad convulsiones observables por emp&iacute;ricos y cl&iacute;nicos, pero con caracter&iacute;sticas diferentes a aquellas de origen epil&eacute;ptico. La etiolog&iacute;a puede ser emocional, metab&oacute;lica en caso de hipoglicemia, ataques apneicos como el espasmo del solloza tipo p&aacute;lido por alteraciones vasovagales, migra&ntilde;as, alteraciones del sue&ntilde;o como narcolepsia y catalepsia, v trastornos del ritmo card&iacute;aco.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para el psiquiatra es muy importante considerar que, en caso de epilepsia, en un 20% de los pacientes pueder coexistir las dos patolog&iacute;as. Los medios paracl&iacute;nicos en especial e SPECT- Cerebral, EEG postictal o estudios telem&eacute;tricos y de mapeo cerebral, an&aacute;lisis neurohormonales postcrisis, en especial niveles de prolactina pueden ayudar al diagn&oacute;stico. Empero, sigue siendo de primer orden una anamnesis meticulosa y observaci&oacute;n cl&iacute;nica del episodio. Anteriormente se hablaba de &laquo;c&oacute;mo e paciente en pseudocrisis escog&iacute;a e manera de caerse para no hacerse da&ntilde;o, no se mord&iacute;a la lengua, ni presentaba cianosis&raquo;; en nuestra experiencia hay elementos que tambi&eacute;n pueden presentar los pacientes de crisis no epil&eacute;pticas: desviaci&oacute;n de la mirada, Babinski positivo, midriasis estado confusional postictal.</p>      <p>** Endocrinolog&iacute;a: Ansiedad, man&iacute;a <i>\ </i>depresi&oacute;n versus alteraciones endocrinas y metab&oacute;licas.</p>      <p>En este tipo de patolog&iacute;as el laboratorio cl&iacute;nico sigue siendo determinante para llegar a diagn&oacute;sticos conclusivos.</p>      <p><b>3.3 ENFERMEDADES PEDI&Aacute;TRICAS CON COMPONENTES PSICOL&Oacute;GICOS MAYORES:</b></p>      <p>En este grupo se incluyen las anteriormente denominadas enfermedades psicosom&aacute;ticas. Son de car&aacute;cter cr&oacute;nico y recidivante y generan ansiedad en los ni&ntilde;os y modificaciones en e funcionamiento familiar, con temores permanentes a una reca&iacute;da, entre otras est&aacute;n:</p>      <p>* Asma</p>      <p>* Diabetes</p>      <p>* Colitis</p>      <p>* Dermatitis</p>      <p>Como en toda enfermedad, incluyen factores biol&oacute;gicos, psicol&oacute;gicos y socioculturales. En este tipo de enfermedades puede ocurrir que los elementos de tipo emocional precipiten reca&iacute;das o empeoramiento del trastorno. En general, se trata de enfermedades de caracter&iacute;sticas cr&oacute;nicas a las que los ni&ntilde;os responden de manera diferente seg&uacute;n la enfermedad que padezcan. Se encuentra una alta prevalencia de problemas de autoestima, con caracter&iacute;sticas similares a las presentadas por ni&ntilde;os sometidos a altos niveles de estr&eacute;s.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Habitualmente se observa que los ni&ntilde;os se adaptan m&aacute;s r&aacute;pidamente que los adolescentes a las enfermedades cr&oacute;nicas. Como en todo proceso de duelo, tanto el ni&ntilde;o como sus padres pasan por las diferentes etapas, siendo muy comunes los problemas en el &aacute;mbito de la pareja, en especial si hay una base gen&eacute;tica.</p>      <p>El psiquiatra debe permitir una aproximaci&oacute;n a la interacci&oacute;n entre los factores familiares, el ambiente social y la relaci&oacute;n con las enfermedades, de tal modo que favorezca un soporte terap&eacute;utico, en especial cuando hay otros riesgos psicosociales como maltrato infantil, disfunci&oacute;n o violencia intrafamiliar y divorcio de los padres.</p>      <p><b>3.4 ENFERMEDADES PEDI&Aacute;TRICAS SERIAS O DE DIF&Iacute;CIL PRON&Oacute;STICO:</b></p>      <p>El papel del psiquiatra es determinante dentro del equipo interdisciplinario que atiende al ni&ntilde;o o adolescente, con estas enfermedades o lesiones:</p>      <p>* Neoplasias</p>      <p>* Enfermedades terminales</p>      <p>* SIDA</p>      <p>* Enfermedades autoinmunes</p>      <p>* Quemaduras extensas o en cara</p>      <p>La familia y el ni&ntilde;o siempre se preguntan: &laquo;por qu&eacute; yo?&raquo; El psiquiatra debe abrir el camino hacia las preguntas: &iquest;Qu&eacute; tratamientos se pueden hacer? &iquest;C&oacute;mo se puede adaptar el ni&ntilde;o y la familia a la enfermedad? El diagn&oacute;stico debe hacerse lo m&aacute;s r&aacute;pido y concreto posible. S&oacute;lo hasta cuando se tenga certeza, se debe informar sobre este y las posibilidades de tratamiento para el ni&ntilde;o, posibles secuelas en caso de remisi&oacute;n o curaci&oacute;n de la enfermedad base, la calidad de vida y autonom&iacute;a con la que pueda continuar el ni&ntilde;o.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El proceso de diagn&oacute;stico es particularmente estresante. En este per&iacute;odo, se observa c&oacute;mo se sobreponen las diferentes etapas del duelo: negaci&oacute;n, simult&aacute;neamente culpa, ira, negociaci&oacute;n y hasta aceptaci&oacute;n e incluso duelos anticipatorios; sin embargo, prima la ansiedad tanto para el ni&ntilde;o como para su familia.</p>      <p>Durante el tratamiento, lo indicado es el conocimiento pleno de este y sus posibles efectos adversos. Desde el punto de vista psiqui&aacute;trico, los s&iacute;ntomas m&aacute;s com&uacute;nmente encontrados se asocian con depresi&oacute;n; es importante tener en cuenta los diferentes estilos de enfrentamiento a la enfermedad apoyando el psiquiatra aquellos que confronten la realidad. En la supervivencia a largo plazo se encuentran m&aacute;s frecuentemente trastornos adaptativos, en especial cuando hay disfunci&oacute;n familiar o deterioro f&iacute;sico secundario a la enfermedad.</p>      <p>En las quemaduras hay marcada vulnerabilidad a desarrollar s&iacute;ntomas psiqui&aacute;tricos. Dependiendo de la local extensi&oacute;n, existir&aacute;n subsecuentemente alteraciones en la imagen corporal con presencia de s&iacute;ntomas regresivos y verg&uuml;enza ante las cicatrices o desfiguraci&oacute;n, magnificados estos problemas en los adolescentes. Un momento determinante del proceso psicol&oacute;gico de enfrentar sus lesiones se da al retirarse la m&aacute;scara de lycra y mirarse en el espejo. El tratamiento psicoterap&eacute;utico debe confrontar este momento anticipadamente con el paciente, habi&eacute;ndole hecho notar, en &aacute;reas afectadas de su cuerpo, c&oacute;mo ser&aacute; la nueva coloraci&oacute;n e imagen de su piel o tambi&eacute;n record&aacute;ndole que el tratamiento continuar&aacute; mejorando su imagen de manera progresiva.</p>      <p><b>3.5   PSIQUIATR&Iacute;A DE ENLACE EN NEONATOLOGIA:</b></p>      <p>En nuestro medio, el psiquiatra infantil tiene que desempe&ntilde;arse con suficiente dominio para cubrir las necesidades del hospital pedi&aacute;trico, materno infantil o general. Uno de los motivos de interconsulta m&aacute;s frecuentes est&aacute; relacionado con el manejo de las crisis secundarias al nacimiento en condiciones no usuales, como las siguientes:</p>      <p>* Malformaciones cong&eacute;nitas</p>      <p>* Prematuros</p>      <p>* Mortinatos y muerte s&uacute;bita en la cuna</p>      <p>* Alteraciones del v&iacute;nculo Madre-Hijo</p>      <p>Las anteriores condiciones no solo generan una crisis familiar sino que tambi&eacute;n interfieren en &eacute;l v&iacute;nculo normal entre la madre y el hijo. La situaci&oacute;n de la pareja al momento del nacimiento determina el apoyo y compromiso del padre ante &eacute;l bebe y el matrimonio. La ansiedad generada por estas patolog&iacute;as lleva a muchos padres a distanciarse de los hijos como se&ntilde;al de un duelo anticipatorio; es labor del psiquiatra, adem&aacute;s de la intervenci&oacute;n en la crisis familiar, facilitar la relaci&oacute;n y libre acceso de la madre al beb&eacute;.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las malformaciones m&aacute;s comunes como el S&iacute;ndrome de Down, labio y paladar hendido y cardiopat&iacute;as cong&eacute;nitas se presentan cl&aacute;sicamente la sucesi&oacute;n de etapas as&iacute;: Shock, negaci&oacute;n, mezcla de tristeza, rabia y ansiedad, adaptaci&oacute;n y finalmente la reorganizaci&oacute;n. De no lograrse esta &uacute;ltima, la familia tiende a rechazar o a sobreproteger &eacute;l beb&eacute; ocasionado retardo en el manejo por temores al dolor o sufrimiento que le pueda causar determinada intervenci&oacute;n al ni&ntilde;o. Este problema complica el manejo de casos como el sexo ambiguo, en el cual no se debe hacer intervenci&oacute;n tendiente a reasignaci&oacute;n de sexo cuando el ni&ntilde;o ya tiene su identidad sexual definida.</p>      <p><b>3.6 PROCEDIMIENTOS M&Eacute;DICOS O QUIR&Uacute;RGICOS ESPECIALES:</b></p>      <p>* Trasplante de &oacute;rganos</p>      <p>* Amputaciones y otras cirug&iacute;as mutilantes</p>      <p>* Muerte en sala de cirug&iacute;a</p>      <p>* Eutanasia</p>      <p>* Adolescente embarazada</p>      <p>En estas situaciones es de especial importancia el concepto del paciente, seg&uacute;n su desarrollo cognoscitivo, consciente de la situaci&oacute;n. En Colombia, la Corte Constitucional, en sentencia reciente relacionada con los casos de transfusiones a hijos de testigos de Jehov&aacute;, record&oacute; que prima el derecho a la vida sobre la voluntad de los padres.</p>      <p>Otros aspectos en la Psiquiatr&iacute;a de Enlace son: El manejo integral de la adolescente embarazada que desea interrumpir su gestaci&oacute;n, y la problem&aacute;tica que parte cuando se presenta un error m&eacute;dico siendo los m&aacute;s graves y por fortuna muy poco frecuentes los casos de accidentes anest&eacute;sicos. El psiquiatra debe prestar el apoyo emocional a quien lo solicite, independiente de la problem&aacute;tica que se hubiera presentado.</p>      <p><b>3.7 LESIONES DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL:</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por su frecuencia y alteraciones concomitantes del comportamiento, afecto, inteligencia y dem&aacute;s aspectos de las funciones cerebrales, los pacientes con trastornos neurol&oacute;gicos son proclives a presentar alteraciones psiqui&aacute;tricas, bien sea en el curso de la enfermedad o como secuela de esta. Debido a la interface mente cerebro, el trabajo con los neuropediatras esta &iacute;ntimamente ligado al del psiquiatra infantil; es as&iacute; como en este n&uacute;mero monogr&aacute;fico aparecen cap&iacute;tulos que cobijan las dos especialidades.</p>      <p><b>4. AVANCES EN PSIQUIATR&Iacute;A DE ENLACE PEDI&Aacute;TRICA</b></p>      <p>Uno de los campos de mayor influencia en la literatura especializada en psiquiatr&iacute;a de enlace pedi&aacute;trico hace relaci&oacute;n a los aspectos bio&eacute;ticos, en la medida que los desarrollos tecnol&oacute;gicos de la medicina permiten una mayor supervivencia de los pacientes. Se enfrenta el cuerpo m&eacute;dico a diferentes dilemas, pero se encuentra consenso en los siguientes aspectos:</p>      <p>* Autonom&iacute;a del paciente</p>      <p>* Beneficios para el paciente</p>      <p>* Minimizar las limitaciones en el acceso a los servicios de salud.</p>      <p>Las investigaciones psiconeuroinmunoendocrinol&oacute;gicas han dado respuestas sobre la adaptaci&oacute;n a diferentes enfermedades. Se postulan como etiol&oacute;gicas en alteraciones como el s&iacute;ndrome de fatiga cr&oacute;nico, alentando el desarrollo de l&iacute;neas de investigaci&oacute;n en psiquiatr&iacute;a de enlace pedi&aacute;trico, en los campos de psicofarmacolog&iacute;a, desarrollo biopsicosocial y psicopatolog&iacute;a familiar.</p>      <p>La adaptaci&oacute;n a la enfermedad ha sido otro de los aspectos en los que se han realizado mayores aportes. Se han identificado factores de riesgo como: depresi&oacute;n, severidad de la lesi&oacute;n, p&eacute;rdida de, o limitaciones en, la autonom&iacute;a del ni&ntilde;o, temperamento del ni&ntilde;o y estilo cognoscitivo de la madre, baja escolaridad y disfunci&oacute;n familiar, que limitan la adaptaci&oacute;n del ni&ntilde;o a la enfermedad.</p>      <p>La participaci&oacute;n de las ayudas diagn&oacute;sticas, en especial la imagenolog&iacute;a cerebral como en el TAC, RMN, PET, BEAM y SPECT Cerebral, ha permitido una mayor comprensi&oacute;n de los procesos psicopatol&oacute;gicos, permitiendo adem&aacute;s la comunicaci&oacute;n en un lenguaje com&uacute;n entre psiquiatras y m&eacute;dicos de otras especialidades.</p>  <hr>      <p><b>REFERENCIAS</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1 Achenbach TM, Edelbroc KC (1986), Manual for the Child Behavior Checklist and Revised Child Behavior Profile. Burlington: University of Vermont Department of Psychiatry.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0034-7450199900020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2 Adnopoz JA, Forsyth BWC, Nagler S (1994), Psychiatric aspects of HIV infection and AIDS on the family. Child Adolesc Psychiatr Clin North Am 3:543-556.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0034-7450199900020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3 American Academy of Pediatric (1993), Psychosocial risks of chronic health conditions in childhood and adolescence. Pediatrics 92:876-877.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0034-7450199900020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4 Breslau N (1985), Psychiatric disorder in children with physical disabilities. J Am Acad Child Psychiatry 24:87-94.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0034-7450199900020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5 Burket RC, Hodgin JD (1993), Pediatricians' perceptions of child psychiatry consultations. Psychosomatics 34:402-408.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0034-7450199900020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6 Campo J, Fritsch SL (1994), Somatization &iexcl;n children and adolescents. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 33:1223-1235.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0034-7450199900020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7 Canning EH (1994), Mental disorders in chronically ill children: case identification and parent-child discrepancy. Psychosom Med 56:104-108.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0034-7450199900020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8 Canning EH, Canning RD, Boyce WT (1992a), Depressive symptoms and adaptive style in children with cancer. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 31:11 20-1124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0034-7450199900020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9 Canning EH, Hanser SB, Shade KA, Boyce WT (1992b), Mental disorders &iexcl;n chronically ill children: parent-child discrepancy and physician identification. Pediatrics 90:692-696.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0034-7450199900020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10 Fisman S, Wolf L, Ellison D, Gillis B, Freeman T, Szatmari P (1996), Risk and protective factors affecting thead justment of siblings of children with chronic disabilities. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 35:1532-1541.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0034-7450199900020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11 Fleming JE, Offord DR (1990), Epidemiology of childhood depressive disorders: a critical review. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 29:571-580.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0034-7450199900020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12 Fritz GK, McQuaid EL, Spirito A, Klein RB (1996), Symptom perception in pediatric asthma:relationship to functional morbidity and psychological factors. J Am Acad Chlld Adolesc Psychiatry 35:1033-1041.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0034-7450199900020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13 Fritz GK, McQuaid EL, Spirito A, Klein RB (1996), Symptom perception in pediatric asthma: relationship to functional morbidity and psychological factors. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 5:1033-1041.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0034-7450199900020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14 Garber J, Zeman J, Walker LS (1990), Recurrent abdominal pain in children: psychiatric diagnoses and parent psychopathology. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 29:648-656.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0034-7450199900020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15 Krener PK, Wasserman AL (1994), Diagnostic dilemmas in pediatric consultant. Child Adolesc Psychiatr CIin North Am:485-513.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0034-7450199900020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16 Kaplan SL, Busner J, Weinhold C, Lenon P (1987), Depressive symptoms in children and adolescents with cancer: a longitudinal study. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 26:782-787.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0034-7450199900020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17 Krener Knapp P, Harris E (1998): Consultation liaison in Child Psychiatry: A Review of the Past 10 Years. Part I: Clinical Findings. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 37:17-25.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0034-7450199900020000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18 Krener Knapp P, Harris E: Consultation-Liaison in Child Psychiatry (1998): A Review of the Past 10 Years. Part II: Research on Treatment Approaches and Outcomes. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 37:2 139-146.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0034-7450199900020000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19 Lewis M,: Child and Adolescent Psychiatry: A Comprehensive Textbook, ed, Baltimore: Williams &amp; Wilkins. pp 006-1015.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0034-7450199900020000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20 Lewandowski LA, Baranoski MV (1995), Psychological aspects of acute trauma: intervening with children and families in the inpatient setting. Child Adolesc Psychiatr Clin North Am 4:513-529.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0034-7450199900020000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21 McFarland BH, George RA (1995), Ethics and managed care. Child Adolesc Psychiatr Clin North Am 4:885-902.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0034-7450199900020000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22 Rinc&oacute;n H.(1999) &laquo;Trastornos de la interfaz mente-otros sistemas corporales&raquo;, En: Recomendaciones b&aacute;sicas para la atenci&oacute;n de los trastornos psiqui&aacute;tricos. Ed. Noosfera, Santa fe de Bogot&aacute;, pp 145-161.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0034-7450199900020000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23 Schreier HA, Libow JA (1994), Munchausen by proxy syndrome: a clinical fable for our times. J Am Acad Child Adolesc Psychlatry 33:904-905.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0034-7450199900020000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24 Sharp JN, Brown RT, Thompson NJ, Eckman J (1994), Predictors of coping with pain in mothers and their children with sickle cell anemia. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 33:1246-1255.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0034-7450199900020000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25 Wamboldt MZ, Weintraub P, Krafchick D, Wamboldt FS (1996), Psychiatric family hlstory in adolescents with severe asthma. J Am Acad Child Adolesc Psychlatry 35:1042-1050.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0034-7450199900020000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26 Wasserman AL, Whittington PF, Rivera FP (1988), Psychogenic basis for abdominal pain in children and adolescents. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 27:179-184.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0034-7450199900020000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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