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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ÉTICA Y CONDUCTAS SUICIDAS]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad El Bosque - Clínica Montserrat Director del programa de Psiquiatría Infantil y de Adolescentes ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[From a bioethical perpective, this paper reviews conflicts faced by psychiatrists and other physicians with suicidal patients in the emergency room. Four ethical theories are presented: utilitarism or searching the best consepuences; kantism, focused on priciples rather than in consequences; liberal individualism, with human rights protecting life, freedom, expression and property: and principialism or common moral based on principles. It also studies suicidal behaviors through bioethical priciples (autonomy, harmless, beneficial and fair approaches) and poses a treatment model for this type of behaviors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="right"><b>ART&Iacute;CULO DE REVISI&Oacute;N</b></p>     <p align="center"><font size="4"><b>&Eacute;TICA Y CONDUCTAS SUICIDAS</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>ETHICS AND SUICIDAL BEHAVIORS</b></font></p>     <p> <b>ALVARO FRANCO ZULUAGA *</b></p>     <p>* Profesor Asociado, Universidad El Bosque - Cl&iacute;nica Montserrat. Director    del programa de Psiquiatr&iacute;a Infantil y de Adolescentes. Mag&iacute;ster    en Bio&eacute;tica. Correo: <a href="mailto:afranco@unbosque.edu.co">afranco@unbosque.edu.co</a></p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> Este ensayo aborda, desde la perspectiva de la bio&eacute;tica, los conflictos    que se le presentan al psiquiatra o al m&eacute;dico del servicio de urgencias,    ante el paciente con conducta suicida.</p>     <p> Inicialmente se presentan las posiciones de cuatro teor&iacute;as &eacute;ticas:    Utilitarismo (cuyo principio b&aacute;sico es buscar las mejores consecuencias),    Kantismo (que se fija m&aacute;s en los principios y no en las consecuencias),    Individualismo liberal (que toma los derechos individuales como protectores    de la vida, la libertad, la expresi&oacute;n y la propiedad) y Principialismo    (moral com&uacute;n basada en principios).</p>     <p> Luego se analizan las conductas suicidas a la luz de principios bio&eacute;ticos    (autonom&iacute;a, no maleficencia, beneficencia y justicia) y se propone un    modelo para el tratamiento de este tipo de conductas desde la &oacute;ptica    de la teor&iacute;a principialista, la cual permite sopesar los diferentes niveles    de prioridad, al partir de deberes de prima facie.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>Palabras Clave</b>: Suicidio; &Eacute;tica m&eacute;dica; Bio&eacute;tica.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p> From a bioethical perpective, this paper reviews conflicts faced by psychiatrists    and other physicians with suicidal patients in the emergency room.</p>     <p> Four ethical theories are presented: utilitarism or searching the best consepuences;    kantism, focused on priciples rather than in consequences; liberal individualism,    with human rights protecting life, freedom, expression and property: and principialism    or common moral based on principles. It also studies suicidal behaviors through    bioethical priciples (autonomy, harmless, beneficial and fair approaches) and    poses a treatment model for this type of behaviors.</p>     <p> <b>Key words</b>: Suicide; Ethics, Medical; Bioethics. </p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p> &iquest;Qui&eacute;n no ha pensado alguna vez en suicidarse? Pensar en el    suicidio nos permite diferenciarnos de las especies no humanas, pues aun cuando    se habla del suicidio de las ballenas, este al parecer corresponde m&aacute;s    a un fen &oacute;meno de desorientaci&oacute;n espacial que a un acto autodestructivo.    La psicoanalista Mar&iacute;a Nagy, nos mostr&oacute; como los humanos vamos    desarrollando progresivamente el concepto de muerte, terminando este de manera    obligatoria cuando consideramos, en general al inicio de la adolescencia, la    posibilidad de autoeliminarnos. Luego, ante las crisis vitales generalmente    lo consideramos de manera fugaz.</p>     <p> Al suicidio han llegado personajes de la filosof&iacute;a como S&oacute;crates,    S&eacute;neca y Sartre; de la historia como Cleopatra; militares como An&iacute;bal    y Hitler; b&iacute;blicos como Sa&uacute;l y Judas; literatos como Maupassant,    Silva y Storni; matem&aacute;- ticos como Godel; cient&iacute;ficos como Turing;    mitol&oacute;gicos como Yocasta, la madre y esposa del celebre Edipo; eticistas    como Kohlberg y millones de seres corrientes como nosotros.</p>     <p> Las circunstancias y motivaciones que llevan al suicidio son diferentes. Unos    lo hicieron por orden de una entidad&nbsp; superior que no dejaba posibilidad    de desobedecer&nbsp; como en el caso de&nbsp;S&oacute;crates, frente al dilema    &quot;o tomas la cicuta o te mata el verdugo?&nbsp; y en S&eacute;neca &quot;o    te matas o te mata el esclavo p&uacute;blico designado para ello&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Otros, para evitar una situaci&oacute;n indigna como Cleopatra, quien lo prefiri&oacute;    a ser llevada a Roma encadenada y arrastrada por el carro de la Victoria.&nbsp;Hitler    para evitar caer en manos de los rusos. Otra motivaci&oacute;n es la derivada    de los principios: por tradici&oacute;n, antes de la segunda guerra mundial,    los capitanes de los barcos de guerra italianos deb&iacute;an hundirse con su    barco.</p>     <p> El tema ha sido abordado desde diferentes perspectivas. En medicina, desde    el tradicional juramento Hipocr&aacute;tico, en especial en lo referente al    suicidio asistido: &quot;... No administrar&eacute; a nadie un f&aacute;rmaco    mortal, aunque me lo pida, ni tomar&eacute; la iniciativa de una sugerencia    de este tipo...&quot;, a la epidemiolog&iacute;a, la psiquiatr&iacute;a y por    supuesto la bio&eacute;tica cl&iacute;nica.</p>     <p> Ha sido extenso el aporte de la filosof&iacute;a, las religiones, la sociolog&iacute;a,    el psicoan&aacute;lisis, la antropolog&iacute;a, la econom&iacute;a, y la literatura    ...?No existe m&aacute;s que un problema filos&oacute;fico verdaderamente serio    y es el del suicidio... Juzgar si la vida merece o no la pena de vivirla equivale    a responder a la pregunta fundamental de la filosof&iacute;a?, nos dec&iacute;a    Mersault, en El extranjero de A. Camus; de otro genero literario, en 1991 se    public&oacute; un manual detallado sobre como suicidarse, escrito por el presidente    de la Hemlock Society, Final Exit, el cual fue best seller en New York.</p>     <p> Mi intenci&oacute;n, desde la aproximaci&oacute;n de la bio&eacute;tica cl&iacute;nica    es plantear algunos elementos de reflexi&oacute;n. Tomo como marco de referencia    general las teor&iacute;as que considero han tenido mayor relevancia en torno    al tema del suicidio: Utilitarismo, Kantismo, Individualismo liberal y Principialismo.</p>     <p> Aclaro que presento la posici&oacute;n de algunos autores respecto al tema    y no la escuela que representan. Por ejemplo, en el caso de David Hume (1711-    76), quien vivi&oacute; un siglo antes que John Stuart Mill publicara El Utilitarismo    en 1863 o H. Tristram Engelhardt tomado como liberal, lo cito en el utilitarismo;    ambos autores en mi criterio, frente a este tema en particular toman posiciones    claramente consecuencialitas. Me detendr&eacute; en la explicaci &oacute;n de    la teor&iacute;a Principialista, de gran influencia en la &eacute;tica biom&eacute;dica    contempor&aacute;nea y en la cual me baso para exponer mi punto de vista frente    a las diferentes conductas suicidas.</p>     <p> <font size="3"><b>UTILITARISMO</b></font></p>     <p> El utilitarismo cl&aacute;sico nos ofrece un &uacute;nico principio b&aacute;sico,    buscar las mejores consecuencias. Habr&iacute;a que proceder siempre de la forma    que permita tener el m&aacute;ximo beneficio individual y colectivo (el mayor    beneficio, para el mayor numero de personas) o el menor perjuicio posible. La    utilidad tambi&eacute;n puede ser traducida en funci&oacute;n de la felicidad    o placer y de lo contrario, de evitar el dolor y el sufrimiento.</p>     <p> La posici&oacute;n del Utilitarismo frente a las conductas suicidas se inicia    con David Hume (1), quien se muestra muy interesado en la moralidad de suicidio    y encuentra numerosas razones para este, sus argumentos en el contexto del S.    XVIII intentan desarrollar un modelo &eacute;tico y no-teol&oacute;gico para    afrontar el suicidio trat&aacute;ndolo como un deber para con uno mismo.</p>     <p> Hume, citado por Engelhardt, manifiesta: &quot; Que el suicidio sea con frecuencia    congruente con el propio inter &eacute;s y con el deber hacia nosotros mismos,    no lo puede poner nadie en cuesti&oacute;n que reconozca que la edad, la enfermedad    o el infortunio convierten la vida en una carga y en algo peor que la aniquilaci&oacute;n...    en determinadas circunstancias el suicidio es un acto de responsabilidad moral...    supongamos que ya no esta en mi poder velar por el inter&eacute;s de la sociedad,    supongamos que soy una carga para ella, en tales circunstancias mi renuncia    a la vida no solo ser&aacute; inocente, sino loable&quot; (2).</p>     <p> La posici&oacute;n, en el caso de Hume, permite realizar una reflexi&oacute;n    entre la autonom &iacute;a, la condici&oacute;n de vida y las motivaciones que    en determinadas circunstancias llevan ha tomar esta decisi&oacute;n y rompe    toda una tradici&oacute;n teol&oacute;gica justificando el suicidio.El utilitarismo    contempor&aacute;neo presenta varias vertientes en general centradas en el papel    de la calidad de vida y el proyecto de vida como justificante de la acci&oacute;n    suicida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Peter Singer (3) da un papel primordial al sentido de la vida: ?Vivir con    alg&uacute;n fin?, se podr&iacute;a inferir que al perder el prop&oacute;sito    de la vida pierde sentido esta justificando as&iacute; el suicidio. Dicho autor    es cr&iacute;tico tanto con los existencialistas como los positivistas l&oacute;gicos    al manifestar: &quot;El universo es un conjunto que carece de sentido &quot;    , y plantea que somos libres de darle nuestro propio sentido, no al universo    en su conjunto sino a nuestras vidas.</p>     <p> H. Tristram Engelhardt (4), apela a S&eacute;- neca: &quot;Nadie est&aacute;    legitimado a quejarse de la vida o del sufrimiento, puesto que, si el dolor    es excesivo, el suicidio es siempre una soluci&oacute;n&quot;, de esta manera    considera que, una gu&iacute;a que nos permite saber cuando debemos suicidarnos    se encuentra en la evitaci&oacute;n del dolor o del sufrimiento: &quot; las    personas no temer&iacute;an envejecer hasta el extremo que la vida se convierta    en una indignidad para ellos mismos y en una carga para los dem &aacute;s&quot;    (5).</p>     <p> Engelhardt considera que la &uacute;nica objeci&oacute;n al suicidio de una    persona competente es la relativa a las obligaciones contractuales de mayor    peso, como por ejemplo: la dependencia econ&oacute;mica de los hijos menores,    en cuyo caso sugiere tomar un seguro de vida en el cual, despu&eacute;s de cierto    tiempo, contemple la compensaci &oacute;n econ&oacute;mica en caso de suicidio    (6). Dicho autor piensa, desde el punto de vista de la justicia distributiva,    que es un acto patri&oacute;tico que un ciudadano con enfermedad terminal se    suicide para no recargar los fondos de la seguridad social.</p>     <p> En general, para el utilitarismo la calidad de vida de una persona es esencial    para justificar las conductas suicidas, siendo &eacute;ticamente v&aacute;lido    el sufrimientos psicol&oacute;gico, el dolor f&iacute;sico o la p&eacute;rdida    de autonom&iacute;a para realizar suicidio.</p>     <p> <font size="3"><b>LA ETICA KANTIANA</b></font></p>     <p> Hoy hablamos de Kantismo cuando nos fijamos m&aacute;s en las acciones que    en los resultados, o si se quiere, m&aacute;s en los principios y no en las    consecuencias. La &eacute;tica Kantiana y la deontolog &iacute;a moderna, asumen    que actuar moralmente es respetar las obligaciones o reglas de car&aacute;cter    universal. Esta es una concepci&oacute;n basada en las normas, que facilita    la vida en comunidad, independientemente de las consecuencias.</p>     <p> Para Inmanuel Kant (1724-1804), la &eacute;tica esta basada en la libertad    del hombre, la dignidad humana y la raz &oacute;n como fuente de obligaci&oacute;n    moral, m&aacute;s no en la tradici&oacute;n ni en la naturaleza; la acci&oacute;n    debe ser no solo de acuerdo con, sino en nombre de la obligaci&oacute;n como    parte de un imperativo categ&oacute;rico: &quot;Obra como si la m&aacute;xima    de tu acci&oacute;n debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza&quot;    (7).</p>     <p> En su obra: Fundamentaci&oacute;n de la metaf &iacute;sica de las costumbres,    describe los deberes en dos niveles:</p>     <p> 1. Para con nosotros mismos o deberes perfectos, como la autonom&iacute;a    de la voluntad: actuar sabiendo que lo hace cumpliendo los requisitos del imperativo    categ&oacute;rico, y 2. Deberes para con los dem&aacute;s hombres o deberes    imperfectos, estos derivados de la virtud. De estos &uacute;ltimos surge a la    vez, el imperativo practico: &quot; Obra de tal modo que uses la humanidad,    tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre con un fin    al mismo tiempo y nunca solamente como un medio &quot; (8).</p>     <p> En relaci&oacute;n al suicidio, Kant plantea: &quot; Uno que, por una serie    de desgracias lindantes con la desesperaci&oacute;n, siente desapego de la vida,    tiene a&uacute;n bastante raz&oacute;n para preguntarse si no ser&aacute; contrario    al deber para consigo mismo el quitarse la vida. Prueba si la m&aacute;xima    de tu acci&oacute;n puede tornarse en ley universal de la naturaleza&quot; ...    &quot;quien se destruye a s&iacute; mismo hace uso de la persona como un medio...    No puede, pues disponer del hombre en mi persona, para mutilarle, estropearle    o matarle&quot;(9).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Considera entonces Kant, que el hombre no debe tener la facultad de quitarse    la vida. El suicidio es irracional por presentarse dentro de una contradicci    &oacute;n, la actitud &quot;ego&iacute;sta&quot; de promover su propio inter&eacute;s    buscando escapar de un sufrimiento, y eliminado su autonom&iacute;a al quitarse    la vida, es decir trat&aacute;ndose simplemente como un medio.</p>     <p> Onora O'Neill, (10) considera que la posici&oacute;n de Kant surge de dos    fuentes primordiales: una gran influencia aristot&eacute;lica, quien en su &eacute;tica    a Nic&oacute;- maco afirma que el suicidio es injusto y no se puede permitir,    no por que vaya en contra del propio individuo, sino por que va en contra de    la comunidad (polis), y por otro lado, recoge gran parte de la condenaci&oacute;n    cristiana al suicidio por invadir prerrogativas de Dios a quien pertenecemos;    por lo tanto, como no poseemos nuestra vida, no nos la podemos quitar.</p>     <p> <font size="3"><b>INDIVIDUALISMO LIBERAL</b></font></p>     <p> Esta corriente filos&oacute;fica toma los derechos individuales como protectores    de la vida, de la libertad, la expresi&oacute;n y la propiedad. Los derechos    preceden a las obligaciones y las justifican, y su objetivo es evitar que la    comunidad act&uacute;e en contra del individuo. Poseer derechos en una sociedad    exige su cumplimiento, significando adem&aacute;s, estar protegido, tener dignidad    y autodeterminaci&oacute;n; el hecho de respetar los derechos de los dem&aacute;s    ya nos permite tener un limite &eacute;tico.</p>     <p> Max Charlesworth, en su libro: La bio- &eacute;tica en una sociedad liberal    dedica un capitulo al an&aacute;lisis de la &eacute;tica del suicidio. Se&ntilde;ala    que cuando una persona totalmente competente para tomar decisiones sobre su    vida act&uacute;a como un agente moral, tiene derecho a controlar y determinar    el curso de su vida y decidir como desea vivir. &quot;El derecho a la autonom&iacute;a    moral lleva consigo un derecho subsidiario a controlar la duraci&oacute;n de    la vida de uno y la manera de morir&quot;(11). En estos casos, prosigue Charlesworth:    &quot;... lo crucial es la percepci&oacute;n o juicio de estos pacientes de    que la vida no merece la pena vivirse. En otras palabras la estimaci&oacute;n    de la calidad de vida del paciente depende de la propia decisi &oacute;n y juicio    del mismo sobre el prop &oacute;sito, significado y valor de su vida&quot;(12).</p>     <p> El liberalismo critica a las corrientes utilitaristas al considerar que la    calidad de vida no es cuantificable ni se pueden comparar las vidas de diferentes    personas, se trata m&aacute;s de un proceso de valoraci&oacute;n totalmente    subjetivo para determinar el mejor inter&eacute;s, la infelicidad o el sufrimiento,    y este debe respetarse reconociendo el estatus del individuo como agente moral    aut&oacute;nomo.</p>     <p> Para el liberalismo, no se debe confundir la calidad de vida biol&oacute;gica    y m&eacute;dica con la calidad de vida moral o personal, de esta manera en la    &eacute;tica liberal no existe el peligro de la llamada pendiente resbaladiza    o &quot;analog &iacute;a nazi&quot;, por que el derecho a morir se basa en la    autonom&iacute;a moral del individuo, no lo que terceros piensen de &eacute;l.</p>     <p> Sobre el papel del m&eacute;dico Charlesworth sostiene: &quot;... mientras    mantienen su propia autonom&iacute;a profesional y reconocen sus obligaciones    profesionales, deben considerarse como los ayudantes del paciente, tanto si    el paciente es competente como si no lo es&quot; (13), reconoci&eacute;ndole    una posici&oacute;n determinante en casos de suicidio asistido.</p>     <p> Otro gran exponente de la &eacute;tica liberal es Ronald Dworkin, quien en    el texto: El dominio de la vida, argumenta la importancia del valor intr&iacute;nsico    de la vida. Refiere que en el caso de Jane Atkins (paciente con demencia en    su fase inicial que se someti&oacute; a suicidio asistido con el Dr. Kevorkian):    &quot; ... probablemente habr&iacute;a tenido m&aacute;s que ganar en lo que    se refiere a experiencias placenteras...&quot; (14); cita tambi &eacute;n a    Stephen Hawkins, el cosm&oacute;logo quien a pesar de su problema neurol &oacute;gico    mantiene una vida valiosa y con objetivos.</p>     <p> Otra cosa diferente es cuando se pierde este valor intr&iacute;nsico de la    vida, lo que para &eacute;l constituye una afrenta a la dignidad. Recalca que    en las sociedades liberales &eacute;ticamente pluralistas ninguna minor&iacute;a    (religiosa) tiene derecho a pedir que el estado intervenga en t&eacute;rminos    de la moral privada, haciendo extensivo este concepto adem&aacute;s del suicidio,    al aborto y a la eutanasia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De esta manera el liberalismo nos lleva a cuestionarnos si: &iquest;El derecho    a la libertad es absoluto? o &iquest;prima el derecho a la vida sobre la libertad?    Los derechos entran en conflicto y en ocasiones no se puede respetar uno sin    violar el otro. &iquest;En el caso del suicida a qu&eacute; le dar&iacute;amos    mayor peso? A su autonom&iacute;a para terminar con la vida o al derecho a la    vida, es claro que cuando existe la intenci&oacute;n y se trata de un agente    moral entendido como tal, desde esta perspectiva pesa m&aacute;s el derecho    a la libertad. Aqu&iacute; no se miden las consecuencias que se podr &iacute;an    derivar del hecho, como hu&eacute;rfanos desamparados, deudas, responsabilidad    social y otros.</p>     <p><font size="3"><b>PRINCIPIALISMO</b></font></p>     <p> Beauchamp y Childress en su libro Principios de &eacute;tica biom&eacute;dica,    definen al principialismo como una teor&iacute;a moral com&uacute;n basada en    principios, desarrollados a partir de criterios que proporcionan una base para    evaluar y criticar los actos (15).</p>     <p> Estos principios derivan de juicios ponderados de la moral com&uacute;n y    la tradici&oacute;n m&eacute;dica. El fundamento de este razonar se encuentra    en la &eacute;tica de los deberes de prima facie. Estos fueron propuestos por    el filosofo Ingles Ross, quien los explica de la siguiente manera: &laquo;La    obligaci&oacute;n prima facie implica que la obligaci&oacute;n debe cumplirse,    salvo si entra en conflicto con una obligaci&oacute;n de igual o mayor magnitud    que debe ponderarse, los deberes de prima facie no suponen que unos principios    morales sean m&aacute;s b&aacute;sicos que otros, por esto se requiere de una    definici&oacute;n o especificaci &oacute;n como una forma de resolver problemas    a trav&eacute;s de la deliberaci&oacute;n y por lo tanto debe ser coherente&quot;.</p>     <p> Hay cuatro grupos de principios morales: Autonom&iacute;a, No-maleficencia,    Beneficencia y Justicia. Los principios son gu&iacute;as generales que dejan    lugar al juicio particular en casos espec&iacute;ficos y que ayudan expl&iacute;citamente    en el desarrollo de las reglas y l&iacute;neas de acci&oacute;n m&aacute;s detalladas.    Las reglas tienen un contenido m&aacute;s especifico y un alcance m&aacute;s    restringido que los principios y funcionan como normas de conducta m&aacute;s    detalladas, y establecen como se debe actuar en cada circunstancia. La siguiente    visi&oacute;n panor &aacute;mica sobre los principios y los dilemas &eacute;ticos    generados por las conductas suicidas nos permite tener una mayor claridad sobre    estos:</p>     <p> <b>AUTONOMIA</b></p>     <p> La autonom&iacute;a se entiende como autogobierno, derecho a la libertad,    intimidad, elecci&oacute;n individual, libre voluntad, elegir el propio comportamiento,    y ser due&ntilde;o de uno mismo. Una persona con un d&eacute;ficit de la autonom    &iacute;a o es controlada por otros o es incapaz de reflexionar y actuar en    funci&oacute;n de sus propios deseos y planes. La incapacidad mental limita    la autonom&iacute;a de los deficientes y la institucionalizaci &oacute;n obligatoria    disminuye la de los presos.</p>     <p> Hay dos condiciones esenciales para la autonom&iacute;a: La libertad (actuar    independientemente de las influencias que pretende controlar). Ser agente (tener    la capacidad de actuar intencionadamente). Toda persona aut&oacute;- noma debe    tener la capacidad de autogobierno que incluye: la comprensi &oacute;n, el razonamiento,    la reflexi &oacute;n y la elecci&oacute;n independiente. Pueden existir en una    persona aut&oacute;- noma limitaciones temporales impuestas, por esto en las    depresiones y en los otros trastornos mentales se pierde la autonom&iacute;a    y por lo tanto el m&eacute;dico puede actuar tratando a quien ha tenido la conducta    suicida.</p>     <p> No debemos perder de vista que el respeto a la autonom&iacute;a como cualquiera    de los otros principios, s&oacute;lo tiene valor prima facie, es decir que en    principio es correcto respetarlo, pero pueden existir condiciones de mayor valor    y puede ser supeditado por otras condiciones morales. As&iacute; tambi &eacute;n    en el an&aacute;lisis que nos ocupa, las conductas suicidas para ser calificadas    como tal, exigen dos requisitos, a saber:</p>     <p> 1. Que la muerte sea voluntariamente querida &laquo;in se&raquo;, y</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 2. Que se tenga el prop&oacute;sito de quit &aacute;rsela uno mismo, directamente,    por acci&oacute;n u omisi&oacute;n. Si falta uno de estos dos requisitos, no    estamos en presencia de un acto suicida.</p>     <p> <b>BENEFICENCIA </b></p>     <p>Se refiere a la obligaci&oacute;n moral de actuar en beneficio de otros, o    mirando sus resultados o utilidad la relaci &oacute;n de equilibrio que debe    existir entre los beneficios y los costos o riesgos. Esto difiere de la benevolencia    la cual se considera un ideal no obligatorio.</p>     <p> El principio de la beneficencia gobern &oacute; la relaci&oacute;n m&eacute;dico    paciente, hasta mediados del S. XX, esta ha venido pasando de ser m&aacute;s    ben&eacute;fica o paternalista a auton&oacute;mica en la cual, el usuario (paciente    con derechos) puede optar o no por un tratamiento y debe ser respetado en todos    sus derechos.</p>     <p> En la practica a&uacute;n existen dos tipos de paternalismo: el llamado &laquo;duro&raquo;    en el cual se pasa por alto la autonom &iacute;a, violando los derechos individuales    y restringiendo indebidamente el libre albedr&iacute;o del paciente; y el &laquo;blando    &raquo;, el cual se utiliza para prevenir un da&ntilde;o del agente (usuario    o paciente con derechos), en caso dado de una alteraci&oacute;n del juicio del    paciente, como podr&iacute;a ser en las conductas suicidas derivadas de un trastorno    o enfermedad mental.</p>     <p> <b>NO-MALEFICENCIA</b></p>     <p> La obligaci&oacute;n de &quot;no hacer da&ntilde;o&quot; es conceptualmente    diferente a la de hacer el bien o ayudar a los dem&aacute;s, (una de las acepciones    del principio de beneficencia) aun cuando en algunas situaciones se debe infligir    un peque&ntilde;o da&ntilde;o (pinchar) para obtener un beneficio importante    (vacunar). Las reglas de no-maleficencia ser&aacute;n: &laquo;No har&aacute;s...&raquo;    incluso: &laquo;no se debe interferir con la autonom&iacute;a de los dem &aacute;s&raquo;.</p>     <p> El da&ntilde;o es entendido como la interferencia para que se cumplan los    intereses de una persona y es prima facie incorrecto (en caso de hacerlo debe    estar justificado por un principo de mayor valor como en el caso de matar en    legitima defensa o en guerra). En &eacute;tica biom&eacute;dica el termino hace    especial referencia a da&ntilde;os f&iacute;sicos, dolor, incapacidades y muerte.</p>     <p> Otro aspecto importante de este principio es el llamado &quot;cuidado debido&quot;,    el que implica no exponer a un riesgo o infligir da&ntilde;o a alguien, de hacerlo    se genera responsabilidad legal, por esto los profesionales de la salud deben    haber recibido una formaci&oacute;n adecuada, poseer ciertas habilidades y ser    diligentes. En las conductas suicidas se estar&iacute;a interfiriendo con el    cuidado debido en casos de incompetencia al evaluar mal a un suicida pensando    que comete su intento en pleno ejercicio de autonom&iacute;a y realmente padece    de alg&uacute;n trastorno mental, y de negligencia al no brindarle la oportunidad    de un tratamiento adecuado.</p>     <p> <b>JUSTICIA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En la bio&eacute;tica principialista el concepto se centra en la justicia    distributiva, entendi&eacute;ndola como la distribuci&oacute;n equitativa y    apropiada de las cargas y los beneficios en la sociedad. Existe tambi&eacute;n    la justicia penal y la rectificadora, de la cual se encarga el derecho civil.</p>     <p> En el principio de justicia hay un requisito m&iacute;nimo expuesto por Arist&oacute;-    teles: &laquo;los iguales deben ser tratados igualmente&raquo; (igualdad formal).    Pero est&aacute;n tambi&eacute;n los principios materiales de justicia: a cada    persona una parte igual, o a cada persona de acuerdo con: la necesidad, esfuerzo,    contribuci&oacute;n, m&eacute;rito y seg&uacute;n los intercambios del libre    mercado. Todos los anteriores son considerados obligaciones de prima facie,    los que no se deben evaluar por fuera de un contexto.</p>     <p> El derecho a la asistencia sanitaria: ante la realidad expuesta hay necesidad    de regular proponiendo la racionalizaci &oacute;n de los servicios y la atenci    &oacute;n en dos niveles: en el primer nivel asistencia b&aacute;sica y cat&aacute;strofes;    y en el segundo nivel otras necesidades y deseos de salud.</p>     <p> El derecho a la salud se podr&iacute;a perder cuando la persona no act&uacute;a    responsablemente o atenta contra ella como el caso que nos ocupa, el conducir    embriagado, fumar o en los tratamientos para insuficiencia hep&aacute;tica en    los alcoh&oacute;licos.</p>     <p> Hay que diferenciar muy bien si el suicida es aut&oacute;nomo, de no se as&iacute;    el sistema de salud debe cubrir los gastos que genere tanto su asistencia m&eacute;dica    por el intento de suicidio como el tratamiento psiqui&aacute;trico posterior.</p>     <p> <font size="3"><b>DISCUSI&Oacute;N</b></font></p>     <p> De los cuatro enfoques revisados, el Kantismo es abiertamente contrario al    suicidio, tomando como base su imperativo categ&oacute;rico: &quot;Obra como    si la m&aacute;xima de tu acci&oacute;n debiera tornarse, por tu voluntad, ley    universal de la naturaleza&quot;, asume una posici &oacute;n deontol&oacute;gica    que limita la libertad, la cual contradictoriamente es fruto de la raz&oacute;n,    el elemento central de esta visi&oacute;n &eacute;tica.</p>     <p> En el se excluyen de antemano las posiciones filos&oacute;ficas que precedieron    al existencialismo y niega la voluntad de actuar del ser en determinadas situaciones.    Es claro que tratar de generalizar a partir de imperativos categ&oacute;ricos,    en mi concepto, hoy no tiene sentido, en un mundo cada vez m&aacute;s globalizado,    en donde el respeto a la diferencia y por ende no las imposiciones deontolog&iacute;cas,    determinan que las normas &eacute;ticas deben ser sometidas a juicios individuales    de acuerdo a las diferencias sociales y culturales.</p>     <p> Desde el Utilitarismo, es &eacute;ticamente aceptable el suicidio en determinadas    circunstancias, en el S. XVIII lo fue el no ser &uacute;til a la sociedad y    se entend&iacute;a como un acto de responsabilidad social. Hoy se tienen en    cuenta fundamentalmente los aspectos relacionados con la calidad de vida y el    respeto por la autonom&iacute;a en el que juega papel preponderante la capacidad    para desarrollar un proyecto de vida.</p>     <p> En la Etica liberal, el respeto es total a la autonom&iacute;a, siempre y    cuando esta cumpla con todos los criterios para ser considerada competente,    el conflicto se da b&aacute;sicamente al enfrentar la libertad contra el derecho    a la vida, y como se anotaba con anterioridad en esta situaci&oacute;n especifica    prima la libertad de elecci&oacute;n del implicado como ser aut&oacute;nomo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El Principialismo o moral com&uacute;n basada en principios con caracter&iacute;sticas    prima facie, permite una visi&oacute;n pluralista, la cual facilita realizar    una valoraci &oacute;n cr&iacute;tica a partir de cada principio e incluso de    algunas virtudes e ideales. En las conductas suicidas se presenta la mayor tensi&oacute;n    o conflicto, entre el principio de autonom&iacute;a y el de beneficencia, se&ntilde;alados    estos por Diego Gracia (16), como deberes de obligaci&oacute;n imperfecta correspondientes    al &aacute;mbito privado de las personas. A pesar de ser el suicidio un acto    &iacute;ntimo, tambi&eacute;n se presentan conflictos en el &aacute;mbito p&uacute;blico    o de obligaci&oacute;n perfecta en los principios de no-maleficencia y justicia.</p>     <p> <b>AUTONOM&Iacute;A</b></p>     <p> Partiendo del hecho que para ser aut &oacute;nomos se requiere libertad y    ser agente (capacidad de autogobierno), los l&iacute;mites de la autodeterminaci&oacute;n    de las personas en condiciones extremas, como las que se presentan en las tentativas    de suicidio, no son claros de determinar en una sala de urgencia, pues si bien    el paciente comete el acto dentro de su voluntad y en concordancia con sus cogniciones,    es el especialista quien debe determinar la competencia del paciente, convirti&eacute;ndose    esta en el tema central pues se derivan cursos de acci&oacute;n alternativos.</p>     <p> Si el individuo presenta alg&uacute;n tipo de trastorno mental diagnosticable,    90% de los intentos de suicidio (17), no cabria el respeto a la autonom&iacute;a    como valor superior (18), y esto a su vez nos llevar&iacute;a a otro conflicto    &eacute;tico &iquest;Se debe tratar este paciente en contra de su voluntad?    De nuevo se presenta el conflicto entre la autonom&iacute;a y la beneficencia,    como ya lo hab&iacute;amos se &ntilde;alado al no ser competente, prima la beneficencia,    representada en un paternalismo blando.</p>     <p> En otros pacientes el intento puede colocar en grave riesgo a la familia o    a personas inocentes, como es el caso de las intoxicaciones con mon&oacute;xido    de carbono, gas, o cuando se utilizan elementos explosivos e incluso proyectiles,    de salir con vida de este intento es necesaria su hospitalizaci&oacute;n, con    el fin de proteger el ejercicio de la autonom&iacute;a (vida) de quienes lo    rodean.</p>     <p>Hay pacientes que solicitan confidencialidad frente a lo sucedido, la decisi    &oacute;n tambi&eacute;n tendr&aacute; que depender del nivel de competencia    del paciente, esta es una situaci&oacute;n frecuente en el caso de adolescentes,    sopesadas las circunstancias, la gravedad del intento y la presencia o no de    trastorno mental adem&aacute;s de la madurez del sujeto, entonces se podr&aacute;    optar por mantener la confidencialidad o comunic &aacute;rselo a la familia    o responsables, primando tambi&eacute;n la beneficencia.</p>     <p> Cuando quien realiza un intento de suicidio est&aacute; embarazada se presentan    nuevos conflictos &eacute;ticos, relacionados con la viabilidad del feto, posibles    da&ntilde;os causados a &eacute;ste durante el intento o da&ntilde;os residuales    en casos de intoxicaci&oacute;n; una vez superada la crisis suicida, la mujer    debe estar informada adecuadamente con el fin de tomar aut&oacute;nomamente,    si es competente o ha recuperado la competencia, la decisi&oacute;n final respecto    a continuar o interrumpir su embarazo.</p>     <p> Para los pacientes con enfermedades que necesariamente los llevar&aacute;    a la muerte, o que no les permita tener una adecuada calidad de vida, seg&uacute;n    sus peculiaridades e intereses y que consideran indigna su existencia, que corresponden    del 4 al 6% de los pacientes con intento de suicidio (17); una vez sean evaluadas    las posibles alternativas y refrendando su voluntad libre y expresa, se le deber&iacute;a    informar sobre la posibilidad de un suicidio asistido, del cual sus implicaciones    en la &eacute;tica biom&eacute;dica exceden los t&eacute;rminos de esta revisi&oacute;n.</p>     <p> En los casos anteriores ser&iacute;a necesario aplicar los conceptos de escala    m&oacute;vil propuestos por Beauchamp y Childress (18), quien hoy no es competente,    puede ma&ntilde;ana llegar a serlo, tambi&eacute;n a la inversa, es por esto    que ante las dudas sobre la autonom&iacute;a, lo mejor es ser prudente y diferir    las decisiones.</p>     <p> En individuos mayores de edad, competentes (del 4 al 6% restantes), en quienes    su intento sea producto de un an&aacute;lisis libre de influencias como la manipulaci&oacute;n,    persuasi&oacute;n y de coacciones internas, como trastornos emocionales transitorios    y coacciones externas: quiebras econ&oacute;micas, separaci &oacute;n, etc.,    hay que dar preponderancia, al sopesar los principios, a la autonom &iacute;a,    puesto que estas personas competentes poseen el derecho moral secular de morir    del modo que elijan.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <b>BENEFICENCIA</b></p>     <p> Desde la beneficencia surgen los conflictos en la relaci&oacute;n m&eacute;dico    paciente, considero que en principio la relaci &oacute;n debe tener las caracter&iacute;sticas    de un paternalismo blando, presumiendo por los datos epidemiol&oacute;gicos    que el sujeto pueda tener un trastorno mental y por lo tanto no es libre o aut&oacute;nomo    para tomar sus decisiones y debe ser tratado.</p>     <p> Este principio nos permite buscar el bien de una persona, no secundarlo en    decisiones que reflejan una problem&aacute;tica mental. Cuando el paciente est&aacute;    psic&oacute;tico o hay amenaza a terceros como en las situaciones previamente    descritas, est&aacute; plenamente justificada una actitud de paternalismo fuerte,    aun cuando sea con intervenciones temporales (19).</p>     <p> La beneficencia para los casos donde hay competencia debe ser evaluada desde    el punto de vista del mejor inter &eacute;s del paciente, de nuevo surgir&iacute;a    la pregunta sobre la posibilidad del suicidio asistido.</p>     <p> <b>JUSTICIA</b></p>     <p> Este principio nos obliga a proporcionar dentro de lo posible las mismas posibilidades    de tratamiento para todas las personas que presentan intentos de suicidio (derecho    a la igualdad consagrado como un derecho fundamental en nuestra constituci&oacute;n    y por lo tanto tutelable en caso de ser violado).</p>     <p> En Colombia, son atendidos dentro del marco de la seguridad social quienes    tienen cobertura o tienen seguros privados, en la mayor parte de estos, medicina    prepagada, p&oacute;lizas de salud, etc., hay limitaciones de tipo contractual    para esta problem&aacute;tica; igual sucede con las p&oacute;lizas de seguros    de vida, no sabemos si llevados por un criterio econ&oacute;mico o por dar un    tratamiento de caracter&iacute;sticas conductistas de claros lineamientos aversivos    (...ahora por haber hecho algo inapropiado, &iexcl;debes pagar la cuenta!).</p>     <p> Otro grupo importante de personas simplemente no tienen posibilidades de acceder    al sistema de salud. Otro problema que enfrentan los pacientes suicidas, m&aacute;s    notorio en los hospitales y cl&iacute;nicas dirigidas por comunidades religiosas,    es la discriminaci &oacute;n e incluso culpabilizaci&oacute;n por haber realizado    &quot;un pecado&quot; (desde la perspectiva de ellos).</p>     <p> Desde el punto de vista de la justicia distributiva, en general se considera    que no se deben utilizar los recursos p&uacute;blicos en personas que han atentado    contra sus vidas, el argumento contundente que contradice esta posici &oacute;n,    es el epidemiol&oacute;gico. Como hemos visto m&aacute;s del 90% presentan alg&uacute;n    trastorno o enfermedad mental y utilizan el intento de suicidio como un grito    de ayuda, y tanto el estado como la sociedad tienen el deber de mejorar los    efectos de la llamada loter&iacute;a social y biol&oacute;gica de la vida (20).</p>     <p> <b>NO-MALEFICENCIA</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El gran dilema en los servicios urgencias es el de iniciar o no un tratamiento    en quien ha intentado suicidarse, nuevamente se deben ponderar varios factores,    pero el inmediato esta relacionado con la letalidad del intento; por ejemplo,    es frecuente que las heridas por proyectil en el cr&aacute;neo permitan prolongar    la vida con medidas de soporte en las unidades de cuidados intensivo, &iquest;pero    se deber&iacute;an usar medidas extraordinarias?, &iquest;iniciar o no el tratamiento?,    en esta situaci &oacute;n lo apropiado es dar un trato digno a la persona (medidas    de soporte convencional), sin incurrir en un tratamiento f&uacute;til ni extraordinario,    respetando as&iacute; la decisi&oacute;n del suicida.</p>     <p> En caso que el intento de suicidio sea por intoxicaci&oacute;n, asfixia o    trauma craneoencef &aacute;lico al arrojarse al vac&iacute;o, o aun veh&iacute;culo    en movimiento y como consecuencia de esto el paciente quede en estado vegetativo    permanente, es evidente y siguiendo la regla del mejor beneficio para el paciente    que la actitud no maleficiente es la retirada de elementos, asimilando el intento    de suicidio a un testamento vital.</p>     <p> La mayor parte de quienes intentan suicidio presentan trastorno o enfermedad    mental por lo que requieren un diagn&oacute;stico y tratamiento apropiados,    en aquellos cuyas circunstancias pueden cambiar ser&iacute;a mejor la persuasi&oacute;n    y en quienes tiene enfermedades progresivas o decrepitud y hubiesen manifestado    su voluntad, nuevamente nos ver&iacute;amos ante la posibilidad del suicidio    asistido.</p>     <p> Considero que en los individuos competentes ser&iacute;a maleficente intervenir    en sus decisiones. Suicidio altruista: los h&eacute;roes se distinguen por el    control del miedo y el nivel del riesgo asumido en un momento determinado, existen    muchos h&eacute;roes an&oacute;nimos quienes concientes de que morir&aacute;n    ejecutan la acci&oacute;n con el fin de salvar otras vidas.</p>     <p> <font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p> Con relaci&oacute;n a los aspectos &eacute;ticos de las conductas suicidas    vistos desde una perspectiva secular, como corresponde en un estado social de    derecho, estos se pueden abordar desde varias perspectivas, se ha escogido para    el presente an&aacute;lisis, la teor&iacute;a Principialista o moral com&uacute;n    basada en principios, pues permite sopesar los diferentes niveles de prioridad    ya que parte de deberes de prima facie.</p>     <p> Concluyo, que en casos de intentos de suicidio, no se puede generalizar, y    convendr&iacute;a una actitud que permita valorar cada caso, seg&uacute;n si    exista patolog &iacute;a mental o f&iacute;sica subyacente, o sea producto de    la autonom&iacute;a (plena) del individuo que la realiza.</p>     <p> A manera de resumen propongo distinguir los siguientes &laquo;niveles&raquo;,    seg&uacute;n hubiesen sido las caracter&iacute;sticas del acto suicida y las    correspondientes posiciones &eacute;ticas por parte del m&eacute;dico: Intento    de suicidio que ponga en peligro la vida de terceras personas (agentes morales),    como los realizados con gas dom&eacute;stico, CO2 y explosivos: paternalismo    fuerte justificado es decir hospitalizaci&oacute;n y tratamiento obligatorio.    Estado vegetativo persistente como consecuencia de un intento de suicidio: eutanasia,    interpretando el intento de suicidio como un testamento vital.</p>     <p> Intento de suicidio como consecuencia de un trastorno o enfermedad mental:    paternalismo blando, representado en la intervenci&oacute;n psicoterap &eacute;utica    con la finalidad que el usuario (paciente con derechos) acceda a tratamiento.    Intento de suicidio con un tercero posiblemente perjudicado (feto), si hay trastorno    o enfermedad mental: paternalismo blando y luego de superada la crisis y evaluados    los posibles da&ntilde;os al feto, la mujer debe decidir sobre la continuidad    de su embarazo.</p>     <p> Intento de suicidio grave en personas con enfermedades cr&oacute;nicas o degenerativas    que lleven necesariamente a la muerte, o sean gravemente discapacitantes: ofrecer    la posibilidad del suicidio asistido. Suicidio en ejercicio pleno de la autonom&iacute;a:    respetar la decisi&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La anterior lista no tiene el prop&oacute;sito de ser una gu&iacute;a, cada    caso se debe evaluar de manera independiente y tanto el psiquiatra como el m&eacute;dico    de urgencias deben intervenir diligentemente en el manejo de la situaci&oacute;n    generada por el paciente con intento de suicidio.</p>     <p> <font size="3"><b>AGRADECIMIENTOS</b></font></p>     <p> A las Doctoras Stella N&uacute;&ntilde;ez y Ana Mill&aacute;n, quienes aportaron    valiosos comentarios y sugerencias que permitieron enriquecer este ensayo.</p>     <p> <font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <!-- ref --><p> 1. Frey RG.: &quot;Hume and suicide&quot; J Med Philos 1999 Aug; 24(4):336-51.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0034-7450200100040000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. Engelhardt HT : &quot;Los fundamentos de la bio&eacute;tica&quot;. Barcelona:    Paidos; 1995, p. 391.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0034-7450200100040000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3. Singer P., &quot;&Eacute;tica para vivir mejor&quot;. Barcelona: Ariel;    1995, pp. 231-243.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0034-7450200100040000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. Engelhardt H.T., &quot;Los fundamentos de la bio&eacute;tica&quot;, Barcelona:    Paidos; 1995, p. 377.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0034-7450200100040000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 5. Idem, p. 394.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0034-7450200100040000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6. Idem, p. 384.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0034-7450200100040000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. Kant I.: &quot;Fundamentaci&oacute;n de la metaf&iacute;sica de as costumbres&quot;.    Madrid: Colecci&oacute;n Austral No. 648; 1975, p. 73&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0034-7450200100040000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. Idem, p. 84&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0034-7450200100040000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. Idem, p. 85&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0034-7450200100040000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10. O&quot;Neill, O: &quot;La &Eacute;tica Kantiana&quot;, En: Singer Peter;    Compendio de Etica. Madrid: Alianza Editorial; 1995, p. 255.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0034-7450200100040000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11. Charlesworth M., &quot;La bio&eacute;tica en una sociedad liberal&quot;.    Cambridge University Press; 1996, p. 43.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0034-7450200100040000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12. Idem, p. 61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0034-7450200100040000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 13. Idem, p. 72.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0034-7450200100040000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. Dworkin R. &quot;El Dominio de la Vida&quot;. Barcelona: Editorial Ariel,    Barcelona; 1994, p.254.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0034-7450200100040000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15. Beauchamp TL, Childress JF. &quot;Principios de &eacute;tica biom&eacute;dica&quot;.    Barcelona: Editorial Masson S.A; 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0034-7450200100040000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 16. Gracia D. &quot;Fundamentaci&oacute;n y ense&ntilde;anza de la bio&eacute;tica&quot;.    Bogot&aacute;: Editorial El Buho; 1998, p. 98.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0034-7450200100040000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. 15 Amercian Psychiatry Press., &quot;Tratado de Psiquiatr&iacute;a&quot;.    Barcelona: Editorial Masson S.A.;2000, pp. 1380-1412.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0034-7450200100040000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 18. Beauchamp TL, Childress JF. &quot;Principios de &eacute;tica biom&eacute;dica&quot;,    Barcelona: Editorial Masson S.A.; 1999, p. 132&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0034-7450200100040000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 19. Idem, p.267.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0034-7450200100040000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 20. Idem, p.328.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0034-7450200100040000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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