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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La interconsulta psiquiátrica y psicológica en pacientes con cáncer]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Servicio de Salud Mental del Hospital de Oncología María Curie Secretaria docente de la Asociación Argentina de Psiconeuroendocrinoinmunología ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The intervention of the mental health professionals in the oncol ógica! fiéld goes in parállél with the advances that are taking place in the treatment of oncologicál diseases. We are facing new patients, once their Ufe is prolonged; this creates new necessities in them, their families and the treating team. The 68% of patients with cáncer have characteristic cases of adaptation disorder at some point in the curse of their illness. A 25% to 40% of patients depending on the characteristics of the sample, present a depressive disorder according to DSMIV entena. Finálly, the presence of Délirium can be found in 15% of the general patients, 25% of the élderly and 75% of the patients facing end stage illness .]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">     <p align="right"><b>Art&iacute;culo de Revisi&oacute;n</b></p>     <p></p>     <p align="center"><b><font size="4">La interconsulta psiquiátrica y psicológica    en pacientes con cáncer</font></b></p>     <p></p>     <p><b>Viviana Sala, M.D.<sup>1</sup></b></p>     <p>(1) Jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital de Oncología María Curie.    Secretaria docente de la Asociación Argentina de Psiconeuroendocrinoinmunología.    Especialista en Psiquiatría, en Salud Pública y en Medicina Legal. Magíster    ster en Psiconeuroendocrinoinmunología. Guevara 1430 Dto. 1 Capital Federal    CP 1427. Tel/Fax 45547382. Dirección electrónica: <a href="mailto:viviss@infovia.com.ar">viviss@infovia.com.ar</a>.    Html: <a href="http://www.psicooncologia.org">www.psicooncologia.org</a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La intervención de los profesionales de la salud mental en el terreno de la    oncología va pareja al avance que se ha generado en el tratamiento de este tipo    de enfermedades. Entonces, aparece un nuevo paciente al que se le prolonga su    vida y es necesario analizar lo que genera en él, en su medio familiar y en    el equipo de salud que lo asiste.</p>     <p>El 68% de aquellos que padecen cáncer tiene cuadros compatibles con trastorno    de adaptación, en algún momento del curso de su enfermedad. Entre un 25% y un    40% dependiendo de las características de la muestra, presentan trastorno depresivo    con los criterios del DSMIV y, finalmente, la presencia de delírium se puede    ver en el 15% de los pacientes en general, en el 25% de los ancianos y en un    75% de los pacientes que se encuentran en las últimas etapas de su enfermedad.</p>     <p><b>Palabras Clave</b>: neoplasias, psiquiatría, depresión, delírium, ansiedad,    adaptación psicológica.</p> <hr size="1">     <p><b><i>Abstract</i></b></p>     <p><i>The intervention of the mental health professionals in the oncol</i>ó</i>gica</i>! </i>    fi</i>é</i>ld goes in parállél with the advances that are taking place in the    treatment of oncologicál diseases. We are facing new patients, once their Ufe    is prolonged; this creates new necessities in them, their families and the treating    team. The 68% of patients with cáncer have characteristic cases of adaptation    disorder at some point in the curse of their illness. A 25% to 40% of patients    depending on the characteristics of the sample, present a depressive disorder    according to DSMIV entena. Finálly, the presence of Délirium can be found in    15% of the general patients, 25% of the élderly and 75% of the patients facing    end stage illness.</i></p>     <p><i><b>Key words</b>: neoplasms, psychiatry, depression, délirium, anxiety,    adaptation psychological.</i></p> <hr size="1">     <p></p>     <p><b><font size="3">Introducción</font></b></p>     <p>La intervención de los profesionales de la salud mental en el terreno de la    oncología va pareja al avance que se ha generado en el tratamiento de enfermedades    relacionadas con este campo; lo cual comienza a evidenciarse marcadamente en    la década de los ochenta, donde tener cáncer deja de significar una muerte inminente    y se sitúa junto al grupo de enfermedades del terreno de las patologías crónicas    (11).</p>     <p>Entonces, aparece un nuevo paciente que, al prolongarse su vida, genera nuevas    necesidades tanto para él y su medio familiar como en el equipo de salud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta situación significa un cambio de paradigma en la atención. Se pasó de    un supuesto en el cual enfermar de cáncer implicaba morir inmediatamente, a    una dimensión donde, en muchos casos, pasó a ser &quot;vivir con cáncer&quot;;    por lo que pudo pensarse esta enfermedad como una herida que no cierra, pero    con la que se puede continuar la existencia.</p>     <p>Así es como se genera la necesidad de convocar a profesionales de otras áreas    para resolver los problemas inéditos que esta situación comenzaba a plantear,    y dio lugar a la generación de nuevas especialidades o subespecialidades como    psicooncología, cuidados paliativos o tratamiento del dolor. Igualmente, surgió    la posibilidad de pensar en que el éxito terapéutico no pasa ya por la curación    de la enfermedad, sino por conseguir la mejor calidad de vida para el paciente    que debe convivir con la enfermedad.</p>     <p>En la actualidad, el cuidado médico en nuestro país y en el mundo atraviesa    una seria crisis que oscila entra lo distanásico y lo mistanásico (3), con lo    que se perjudica no sólo el paciente y su familia, sino también el personal    de salud que se encentra entrampado en estas peligrosas oscilaciones.</p>     <p>Sabemos que los servicios que se ocupan de los aspectos psicológicos y sociales    de los pacientes ocupan el último eslabón en el pensar y accionar médico; pero    no por ello son desestimados por ellos, quienes buscan frecuentemente esta atención.    Es el personal de salud mental el que muchas veces establece y funciona como    'bisagra' para que se establezca o reestablezca la tan malograda relación médicopaciente.</p>     <p>En el Centro de Cáncer Dana Farber de Boston (11), en 1995, ocurrió un trágico    hecho relacionado con una sobredosis de quimioterapia. Esto motivó un serio    llamado de atención por parte de la Organización Estadounidense de Acreditación    de Hospitales, que increpó al equipo médico por no poner suficiente cuidado    en el reporte de los pacientes o en sus síntomas. El cuerpo de acreditación    indicó que este equipo debería tener mayor entrenamiento en la comunicación    y en el desarrollo de habilidades para &quot;escuchar a sus pacientes&quot;.</p>     <p>Por otra parte, en un centro médico de Buenos Aires, una paciente a raíz de    una sobredosis de quimioterapia, sufrió ulceraciones en su boca que le generaron    una grave odinofagia e imposibilidad para hablar o ingerir alimentos. Hasta    ese momento, la paciente trabajaba como profesora de nivel secundario. El hecho    de que no la hayan escuchado cuando manifestó sus primeros síntomas, le generó    serias dudas con respecto al equipo médico y en continuar con el tratamiento;    con el agravante de que no se la derivó al servicio de estomatología para las    curaciones. La paciente manifiesta: &quot;siento que estoy sola en esto, yo    no se nada de biología y debo supervisar mi propio tratamiento&quot;.</p>     <p>En nuestro sistema de salud no existen auditorías de acreditación. El profesional    de salud mental frecuentemente es el receptor de estas situaciones y debe, en    un marco mistanásico, guardar un delicado equilibrio para trabajar terapéuticamente    y no caer en situaciones asistencialistas que sólo apaguen el fuego de momento.    Además, esta situación no está reservada al área pública, sino que es tristemente    compartida por instituciones del área privada de, supuestamente, primer nivel    donde la reducción de costos en la atención psiquiátrica y psicológica del paciente    con cáncer, lo priva de este servicio.</p>     <p>Téngase en cuenta que durante la internación del paciente con cáncer se debe    desplegar un complejo sistema que comprende por lo menos cuatro factores (6),(10),(13):</p> <ul>    <li> El paciente con su historia biográfica y su entorno familiar y social.</li>    <li>El impacto psíquico y físico en su sistema nervioso central, producto    de su enfermedad.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Sus recursos psíquicos y el funcionamiento de éstos.</li>    <li>El médico o el equipo tratante y las reglas de la institución.</li>    </ul>     <p>Por eso, la interconsulta al área de salud mental va a depender de cómo se    manejen y de como interactúen estos factores, además, del tipo de conflicto    generen. De todas maneras, la ausencia de conflicto no implica que falte sino    que, en ocasiones, puede indicar una seria dificultad en la atención médica    (19).</p>     <p><i>Motivos de interconsulta psiquiátrica frecuentes en el paciente con cáncer</i></p>     <p>El 68% de los pacientes que padecen cáncer tiene cuadros compatibles con trastornos    de adaptación (27), en algún momento del curso de su enfermedad. Entre un 25%    y un 40% (depende de las características de la muestra) presentan un trastorno    depresivo que sigue los criterios del DSMIV. Finalmente, la presencia de delírium    se puede ver en el 15% de los pacientes, en general, en el 25 % de los ancianos    y en un 75% de los pacientes que se encuentran en las últimas etapas de la enfermedad    (16).</p>     <p>En un estudio de Derogatis de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (25),    que siguió los criterios del DSMIV para el análisis de una muestra de pacientes    con cáncer, estableció: el 47% padecía trastornos psiquiátricos de distinta    índole y dos tercios se encontraban dentro de lo que se consideran trastornos    de adaptación, es decir, una reacción de tipo agudo ante una situación vivida    como estresante (18). En este caso, el estresante es la misma enfermedad o bien    algunos de los sucesos que se desencadenan en su transcurso, como el ser sometido    a tratamientos que impliquen mutilaciones, quimioterapia o tratamientos radiantes    u hormonales que, si bien contribuyen al control de la enfermedad o su remisión,    generan una cantidad de eventos adversos para el individuo que alteran su calidad    de vida (7),(8).</p>     <p></p>     <p><b><font size="3">Trastornos de ansiedad</font></b></p>     <p>Las causas de ansiedad (5),(17),(13) en los pacientes con cáncer pueden ser    de diferente índole:</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Situacionales.</li>    <li>Relacionadas con la enfermedad.</li>    <li>Relacionadas con el tratamiento.</li>    <li>Exacerbación de un trastorno de ansiedad preexistente.</li>    </ul>     <p>Entre las causas de origen situacional se ubican, en primer orden, el diagnóstico    de la enfermedad junto con la discusión de su pronóstico. Esto no sólo va a    afectar al paciente, sino también en forma simultánea o diferida a los miembros    de su familia más comprometidos afectivamente.</p>     <p><i>Otros factores situacionales son:</i></p> <ul>    <li>La crisis que desencadena la enfermedad y el tratamiento.</li>    <li>Conflictos con la familia o el equipo de atención.</li>    <li>Anticipación de un procedimiento atemorizante.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Espera de los resultados de un análisis o de otro tipo de estudio,    ya sea en la etapa diagnóstica o de control de la enfermedad.</li>    <li>Miedo a la recidiva.</li>    </ul>     <p>En ocasiones suelen sumarse al trastorno ansiógeno ideas de muerte mucho más    frecuentes en los pacientes con cáncer que en la población con presencia de    algún trastorno psiquiátrico y que no padece esta afección. En general, la idea    de terminar con la vida, ya sea por sus propios medios o solicitando a un tercero    que lo haga, está muy relacionada con el pobre control de los síntomas y fundamentalmente    el dolor (31),(29). Por lo general, cuando se instaura una analgesia adecuada,    estas ideas desaparecen inmediatamente.</p>     <p><i>Otras causas de ansiedad relacionadas con la enfermedad son:</i></p> <ul>    <li>Estados metabólicos anormales.</li>    <li>Tumores secretantes de hormonas.</li>    <li>Y Síndromes paraneoplásicos (efectos remotos en el sistema nervioso central).</li>    </ul>     <p>La ansiedad anticipatoria se presenta frecuentemente en los pacientes que están    realizando tratamiento con quimioterapia, y en quienes se presentan como síntomas    frecuentes las náuseas y vómitos antes de llegar al hospital o en la sala de    espera del hospital de día, cuando aún no se le colocó la medicación.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Además, es frecuente la aparición de cuadros de ansiedad frene a procedimientos    atemorizantes como el resonador magnético (situación durante la cual el paciente    puede experimentar un ataque de pánico), otros tipos de escáner o el desbridamiento    de heridas.</p>     <p>También encontramos fármacos que se le van a administrar al paciente, en general    complementarios de su tratamiento principal, que pueden producir trastornos    de ansiedad por drogas (<a href="#tab1">Tabla 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="tab1"><img src="img/revistas/rcp/v31n3/v31n3a04tab1.jpg"></a></center></p>     <p>La existencia de un diagnóstico de ansiedad o su antecedente implica que el    cuadro se puede exacerbar o recidivar ante la aparición de un padecimiento como    el cáncer. Un 4% de los pacientes sufre de trastornos de pánico, fobias simples    y trastornos de ansiedad generalizado.</p>     <p>Un porcentaje considerable de pacientes también sufre de trastorno por estrés    postraumático (12), relacionado con el recuerdo de un familiar enfermo de cáncer    y el efecto que produjo en el paciente, especialmente si fue su cuidador.</p>     <p>Otro origen de la ansiedad y motivo frecuente del pedido de interconsulta es    la &quot;ansiedad de muerte&quot;. El diagnóstico de cáncer suele disparar la    consideración de la propia mortalidad en casi todos los pacientes con cáncer,    sin importar el tipo o su estadio. Cella y Tross administraron un cuestionario    de ansiedad de muerte a sesenta pacientes hombres sobrevivientes de la enfermedad    de Hodkin y a treinta sobrevivientes de cáncer de testículos (29). Los investigadores    no encontraron diferencias entre los tipos de cáncer en la ansiedad de muerte,    ni tampoco una relación con el grado de la enfermedad o pronóstico. Sin embargo,    emergió una relación significativa entre la ansiedad de muerte y el tiempo transcurrido    desde el diagnóstico. La conclusión es que la preocupación sobre esta idea se    puede incrementar en la medida en que el paciente asimila el impacto del diagnóstico    o, en cuanto el paciente experimenta el efecto debilitante del tratamiento o    la enfermedad, lo que significa un recordatorio de su propia mortalidad.</p>     <p></p>     <p><b><font size="3">Depresión en pacientes con cáncer</font></b></p>     <p>Para algunos autores la depresión en pacientes con cáncer es tres veces superior    que en la población general, y dos veces mayor que en personas internadas por    otros problemas clínicos. Numerosos son los factores de riesgo para padecer    depresión (<a href="#fig2">Tabla 2</a>), pues está relacionada tanto con factores    personales como con factores del tratamiento y la enfermedad (25).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="center"><i>Tabla 2. Factores de riesgo para depresión en pacientes con    cáncer</i></p>     <p>    <center><a name="fig2"><img src="img/revistas/rcp/v31n3/v31n3a04fig2.jpg"></a></center></p>     <p>Es de suma importancia detectar y tratar psicoterapéuticamente y psicofarmacológicamente    los cuadros depresivos en estos pacientes, ya que no sólo modifican su calidad    de vida desde un punto de vista subjetivo, sino que también pueden cambiar el    curso y evolución de la enfermedad por las connotaciones que tiene la depresión    sobre el sistema inmunológico (14),(15). Además, puede producir un desequilibrio    en el sistema inmunológico, que favorece las infecciones sobreagregadas en los    pacientes con cáncer (2),(4),(28), (30).</p>     <p>Para poder diagnosticar la depresión en estos pacientes hay que pensar en ella,    descartarla o confirmarla durante la entrevista, pero no dejarse llevar por    la tentación de minimizar los síntomas frente a la supuesta presunción de que    &quot;es lógico que el paciente se muestre deprimido&quot;. No es lo mismo estar    triste que tener un cuadro depresivo. Durante la entrevista, es preciso elaborar    hipótesis diagnósticas y tratar de confirmarlas. Los tiempos del paciente con    cáncer son diferentes a los tiempos de cualquier otro paciente que consulta    por un trastorno del estado de ánimo. Es indispensable descartar las causas    médicas o farmacológicas que pueden inducir el cuadro depresivo o las que a    veces coexisten con éste y que lo agravan.</p>     <p>Muchos pacientes con cáncer describen síntomas somáticos y neurovegetativos    como anorexia, disfunciones sexuales, fatiga, hipersomnia, sueño alterado, que    pueden estar relacionados con un cuadro depresivo (26), con la evolución clínica    de la enfermedad, con el tratamiento o con todos estos factores. Para un paciente    con cáncer es posible satisfacer los criterios para depresión con sólo la suma    de síntomas somáticos, aun cuando estén ausentes o presentes los disturbios    del humor en un grado leve.</p>     <p>Westein et al. comprobaron en una muestra de pacientes con cáncer de cabeza    y cuello que la mayoría de las variables del diagnóstico de depresión podía    ser explicado por sus deficientes estados nutricionales (29). Además, Breitbrat    manifestó que la depresión está muy relacionada con el dolor que padecen; por    lo que plantea la necesidad de reevaluar a aquellos pacientes diagnosticados    con depresión mayor y que concomitantemente estaban padeciendo un episodio de    dolor, cuando se logra el control del síntoma.</p>     <p>La confusión diagnóstica entre depresión y enfermedad médica puede tener dos    tipos de implicancias para el paciente. En primer lugar, el diagnóstico de depresión    en pacientes no deprimidos puede llevar a ejercer una presión inadecuada para    la consulta psicológica y psiquiátrica y la no debida atención al origen físico    o medicamentoso de los síntomas.</p>     <p>En segundo lugar, en el paciente que está realmente deprimido y cuyos síntomas    se atribuyen a causas físicas o al tratamiento no se solicita la interconsulta    con salud mental. Ambas circunstancias cambian la calidad de vida del paciente    y el proceso de su enfermedad, lo cual tiene consecuencias desfavorables para    su evolución (3),(20).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para algunos autores la incidencia de depresión en el paciente con cáncer es    del 13%. En un estudio de la Universidad de Bispebjerg, Copenhague (1994), con    escala de Hamilton arrojó una incidencia del 40%. En otro estudio de la Universidad    de Ferrara, Italia (1989), que también utilizó la escala de Hamilton, en un    grupo de 196 pacientes se detectó que 38,26% tenía un cuadro compatible con    depresión cuando se utilizaba un punto límite de 17, pero con un punto límite    de 21 el cuadro depresivo aparecía en 23,97% En el Servicio de Psicopatología    (24) del Hospital de Oncología María Curie (1997) se administró la escala de    Hamilton en el marco de una investigación sobre calidad de vida a 51 pacientes    en la primera etapa de su tratamiento (recientemente se les había suministrado    el diagnóstico y aún no habían iniciado terapéutica alguna) y se tomaron como    puntos límites 14 a 29 para depresión leve, de 30 a 34 para depresión moderada    y 35 a 75 para depresión grave. Con este puntaje, el 41% arrojó un estado depresivo.</p>     <p>Es preciso ser sumamente asertivo en el diagnóstico de depresión. En función    de los comentarios anteriores, se puede suponer que si bien el trastorno depresivo    es relevante en la población con cáncer, también no deja de ser cierto que muchas    veces los resultados de las investigaciones en las cuales se utilizan escalas    de depresión como la de Beck y Hamilton (1) se encuentran inflados, debido a    los trastornos somáticos del sueño y la alimentación que presentan estos pacientes,    que no necesariamente están asociados con depresión.</p>     <p>Esto no invalida que el paciente presente un trastorno de su estado de ánimo;    pero éste puede estar enmarcado en reacciones de adaptación frente a la enfermedad    que son pasibles de abordajes psicoterapéuticos sin la necesidad de la utilización    de psicofármacos.</p>     <p>Es pertinente resaltar, según lo expuesto, la importancia del equipo interdisciplinario    y la preparación que debe tener no sólo el oncólogo, sino también el psiquiatra    y el psicólogo, para realizar un correcto diagnóstico y abordaje del paciente.</p>     <p></p>     <p><b><font size="3">Deterioro neuropsicológico</font></b></p>     <p>El delírium es la segunda enfermedad psiquiátrica más frecuente encontrada    en los pacientes con cáncer, la primera es la depresión (<a href="#fig3">Tabla    3</a>).</p>     <p>    <center><a name="fig3"><img src="img/revistas/rcp/v31n3/v31n3a04fig3.jpg"></a></center></p>      <p>Además de todas las consecuencias de tipo emocional que acompañan al cáncer,    los pacientes que padecen esta enfermedad tienen muchas probabilidades de padecer    un daño cognitivo, debido a la naturaleza sistémica de este proceso. A lo que    se suma la edad avanzada de un buen número de ellos y los efectos adversos de    los tratamientos quimioterapéuticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La causa del delírium, sabemos, tiene su origen en la enfermedad médica o en    fármacos que se administran; por lo que su solución va a estar en relación directa    con la de la causa que le dio origen. No obstante, es el trastorno orgánico    cerebral peor diagnosticado por el equipo de médicos clínicos.</p>     <p>Los trastornos de conducta y de la percepción que frecuentemente acompañan    al delírium junto con deterioro de la memoria, atención y orientación, tienden    a desviar la atención del médico con respecto a la etiología orgánica del problema.    Si a esto se le suman quejas del paciente como cansancio, dificultad para concentrarse,    irritabilidad, el resultado suele ser, en el mejor de los casos, un pedido de    interconsulta a psiquiatría por depresión. O bien, se piensa que estos síntomas    podrían ser superados con un poco de esfuerzo por parte del paciente.</p>     <p>En los estadios tempranos de la instauración de estos desórdenes neuropsicológicos    (9) hay indicadores que permiten realizar una aproximación diagnóstica, como:</p>     <p>Y Cambios en el patrón de sueño con cansancio, intentos de salir de la cama    sin motivo, periodos transitorios de desorientación.</p>     <p>Ansiedad inexplicable y sensación de terror.</p>     <p>Irritabilidad creciente, enojo, malestar e ira explosiva.</p>     <p>Rechazo a hablar con familiares o con el equipo médico.</p>     <p>Olvidos no presentes previamente.</p>     <p>En cuanto a los síntomas de aparición más tardía relacionados con cambios conductuales    del paciente, se deben tener en cuenta:</p>     <p>Enojarse, maldecir o mostrar actitudes abusivas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Demanda de ir a la casa, pasear en el corredor.</p>     <p>Ilusiones (confusiones visuales y sensoriales, confundir al equipo médico).</p>     <p>Delirios (confundir sucesos, contenido usualmente paranoide, miedo a    ser dañado).</p>     <p>Alucinaciones (visuales y auditivas).</p>     <p>Además de los orígenes orgánicos del delírium, se le suma la lucha permanente    e individual del paciente con su enfermedad, es decir, el estrés psicológico    (22),(19), la privación del sueño por distintas causas; pero principalmente    el dolor o la inmovilización son factores que sensibilizan al paciente y que,    en presencia de organicidad, favorecen la aparición de un cuadro confusional.</p>     <p>Muchas veces el paciente con cáncer es expuesto a tratamientos neurotóxicos,    pero se desestiman sus efectos. No hay muchas investigaciones al respecto, sólo    un estudio se ha dedicado sistemáticamente al tema del impacto neuropsicológico    de la quimioterapia en el sistema nervioso central y las radiaciones craneanas    en adultos. Tucker et al. informaron sobre déficit neuropsicológicos mínimos    en un grupo de 25 adultos que fueron sometidos a tratamientos por leucemia y    linfomas, lo cual sugirió además cómo el impacto podría no ser tan grande en    los adultos, pero sí en niños, considerando que éstos no tienen desarrollado    aún su sistema nervioso.</p>     <p>En consecuencia, diagnosticar adecuadamente el delírium cuando ocurre, es necesario    tanto para el alivio del sufrimiento del paciente como para un correcto cumplimiento    terapéutico.</p>     <p></p>     <p><b><font size="3">Conclusiones</font></b></p>     <p>Ciertamente es difícil pronosticar quién va a sufrir un grado significativo    de angustia emocional durante la experiencia del cáncer, de manera que lo conduzca    a padecer una enfermedad psiquiátrica con todos los formalismos del diagnóstico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay una cantidad importante de variables que van a influir en esto. Se han    encontrado indicios de un incremento de morbilidad psiquiátrica en pacientes    que presentan estadios avanzados de la enfermedad; sin embargo, para otros autores    el impacto de la enfermedad en el funcionamiento físico y calidad de vida del    individuo es un indicador importante que se debe tener en cuenta para futuros    problemas psicológicos, más que la etapa de la enfermedad (21).</p>     <p>También factores como el padecimiento de una incapacidad física anterior a    la enfermedad, el contar con poco apoyo social, antecedentes de cuadros depresivos    o de otros desórdenes afectivos, alcoholismo o cualquier otro tipo de adicción,    son elementos que se deben considerar para evaluar riesgo de la aparición de    un cuadro de desajuste psicológico o psiquiátrico en el paciente con cáncer.</p>     <p>Estos elementos subrayan la necesidad de la consulta precoz de salud mental,    y aun rutinaria dentro de la evaluación del paciente, cuando ingresa en el ámbito    institucional que va a atender su enfermedad.</p>     <p>La consulta al servicio de salud mental en &quot;la hoja de ruta&quot; del    paciente que va a ser sometido a una cirugía, a un tratamiento quimioterapéutico    o radiante es una práctica que se realiza en el Hospital de Oncología María    Curie con la expectativa de realizar un diagnóstico precoz, una atención breve    y eficaz, y contribuir a asegurar un buen cumplimiento terapéutico por parte    del paciente.</p>     <p></p>     <p></p>     <p><b><font size="3">Bibliografía</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. Alonso Fernández F. La depresión y su diagnóstico. Nuevo modelo clínico.    Calabria: Labor; 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0034-7450200200030000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.Bovbejerg DH, Valdimarsdottir HB. Stress, immune modulation, and infectious    disease during chemotherapy for breast cáncer. Ann Behav Med 1996; 18: S63.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0034-7450200200030000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Belderrain L. Bioética y cáncer. En: Sala V, editora. PsicoSocioOncología.    Abordaje integral del paciente con cáncer. Buenos Aires: Data Visión, Biblioteca    Médica Digital; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0034-7450200200030000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Cohén N, Rabin B. Psycologic sress, inmunity,and cáncer. Jou of Cáncer    1998; 1: 302.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0034-7450200200030000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.Cesáreo R. Depresión y ansiedad en el paciente con cáncer. En: Sala    V, editora. PsicoSocioOncología. Abordaje integral del paciente con cáncer.    Buenos Aires: Data Visión, Biblioteca Médica Digital; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0034-7450200200030000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Estapé J. Actitudes del enfermo ante el diagnóstico. En: Diagnóstico    de extensión. Estrategia terapéutica. Barcelona: Salvat; 1982. p. 634.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0034-7450200200030000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.Gatto ME. Psicoprofilaxis en terapia radiante. En: Sala V, editora.    PsicoSocioOncología. Abordaje integral del paciente con cáncer. Buenos Aires:    Data Visión, Biblioteca Médica Digital; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0034-7450200200030000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.Greenberg DB. Radiotherapy. In: Holland J, editor. PsychoOncology.    New York: Oxford University Press; 1998. p. 26976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0034-7450200200030000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.Glük R. Delirio y cáncer. En: Sala V, editora. PsicoSocioOncología.    Abordaje integral del paciente con cáncer. Buenos Aires: Data Visión, Biblioteca    Médica Digital; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0034-7450200200030000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.Holland JC, Geary N, Marchini A et al. An Ínternational survey of    physician attitudes and practice in reagard to revealing trie diagnosis of    cáncer. Cáncer invest 1987; 5(2): 151.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0034-7450200200030000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Holland JC, AlmanzaMuños J. Principies of psychooncology. In: Cáncer    Medicine, 4th ed. s. 1.: Williams and Wilkins; 1997. p. 132743.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0034-7450200200030000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12.Holland JC, AlmanzaMuños J. Estrés postraumático en el paciente    con cáncer. En: Sala V, editora. Psicosociooncología. Abordaje integral del    paciente con cáncer. Buenos Aires: Data Visión, Biblioteca Médica Digital; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0034-7450200200030000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Holland J, La psicooncología en las proximidades del nuevo milenio.    Oncol Clín 1998; 3: 7780.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0034-7450200200030000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14.Kandell, Jessell, Schwartz. Neurociencia y conducta. s. 1.: Prentice    Hall; 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0034-7450200200030000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Kaplan IH, Sadok BJ. Conducta e inmunidad. En: Tratado de psiquiatría.    Buenos Aires: Intermédica; 1997. p. 148485.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0034-7450200200030000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Kaplan IH, Sadok BJ. Estrés y psiquiatría. En: Tratado de psiquiatría,    Buenos Aires: Intermédica; 1997. p. 146976.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0034-7450200200030000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Kornblith AB. Psycosocial adaptation of cáncer survivors. In: Holland    J, editor. PsychoOncology. New York: Oxford University Press; 1998. p. 22355.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0034-7450200200030000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Lazarus, Folkman. Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Martínez    Rocca; 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0034-7450200200030000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19.MacEwen B. Protective and damaging effeets of stress mediators. Semin    in Med of The Beth lsr Deac Med Center 1998; 338(3): 1719.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0034-7450200200030000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20.MacDaniel, Musselman, Porter, Reed, Nemeroff. Depresión en pacientes    con cáncer, Biología y tratamiento. ARCH 1989; 9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0034-7450200200030000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Roff Carballo J. Teoría y práctica psicosomática. Bilbao: Desclee    de Brower; 1984.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0034-7450200200030000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22.Stratakis, Chorousos. Neuroendocrinology and patophysiology of the    stress system. Ann NY Acad of Sci 1995: 117.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0034-7450200200030000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Sala V, Rivadeneira C, Ferraro ML. Gallol L. Investigación depresión    y sucesos de vida en pacientes con cáncer. Hospital de Oncología María Curie;    19961997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0034-7450200200030000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Sala V. Depresión y cáncer. Una apreciación psiconeuroinmunoendocrinológica    de los cuadros depresivos en pacientes con cáncer. Rev de Clín Psic 1998; 7(3):    20918.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0034-7450200200030000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25.Sala V, Miramont A. Insomnio y cáncer. En: Sala V, editora. Psicosociooncología.    Abordaje integral del paciente con cáncer. Buenos Aires: Data Visión, Biblioteca    Médica Digital; 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0034-7450200200030000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Spencer SM, Carver SC, Price AA. Psycososial and social factors    in adaptation. In: Holland J, editor. Psychooncology. New York: Oxford University    Press; 1998. p. 21121.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0034-7450200200030000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27.White MH. Prevention of infection in patients with neoplastic disease.    Use of historial model for developmental strategies. Clin Infect Dis 1993; 17:    S3558.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0034-7450200200030000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>28.William B, Jaramillo JR, Chochinov HM. Palliative and terminal care.    In: Holland J, editor. Psychooncology. New York: Oxford University Press; 1998.    p. 43749.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0034-7450200200030000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29.William B, Payne D. Pain. In: Holland J, editor. Psychooncology.    New York: Oxford University Press; 1998. p. 45075.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0034-7450200200030000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30.Cohén S, Williamson GM. Stress an d infectius disease in humans. Psychol    Bull 1991; 109: 524.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0034-7450200200030000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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