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<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Psiquiatría]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Síndrome neuroléptico maligno (SNM): otras posibilidades diagnósticas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This is a case report of 16 year old girl, who arrived to the hospital with a depressive disorder as associated with psychotic symptoms and that was treated with haloperidol and who presented clinical features resembling a NMS. The following presentation has the objective of reviewing the major characteristics of this entity as well as discussing the actual theories, on the etiology, taking into account that there is a spectrum of clinical presentation and that necessary to take an immediate action when encountering a patient-with symptoms that suggest this entity. This review emphasizes the importance of making a differential diagnosis in order to establish the most accurate treatment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p><b>    <center><font size="4">S&iacute;ndrome neurol&eacute;ptico maligno (SNM): otras   posibilidades diagn&oacute;sticas</font></center></b></p>     <p><b>    <center><font size="3">Neuroleptic Malignant Syndrome (NMS): Other Diagnostic Possibilities.</font></center></b></p>     <p>Nelcy Patricia Reyes Calder&oacute;n<sup>1</sup></p>     <p><sup>1</sup> M&eacute;dica residente de tercer a&ntilde;o, Departamento de Psiquiatr&iacute;a, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Javeriana. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:nelcy_patricia@yahoo.com">nelcy_patricia@yahoo.com</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En el art&iacute;culo se presenta el caso de una adolescente de 16 a&ntilde;os de edad, quien tuvo un   episodio depresivo mayor con rasgos psic&oacute;ticos. Desde su ingreso al hospital, el cuadro fue   tratado con haloperidol, pero durante su evoluci&oacute;n present&oacute; una complicaci&oacute;n con las caracter&iacute;sticas   cl&iacute;nicas de un SNM. De este modo, la presentaci&oacute;n tiene como objetivo revisar   las principales alteraciones cl&iacute;nicas, las teor&iacute;as etiopatol&oacute;gicas, los principales diagn&oacute;sticos diferenciales y las conductas que se deben seguir frente a esta entidad.</p>     <p>  <b>Palabras clave</b>: s&iacute;ndrome neurol&eacute;ptico maligno, antipsic&oacute;ticos.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>     <p>  This is a case report of 16 year old girl, who arrived to the hospital with a depressive disorder   as associated with psychotic symptoms and that was treated with haloperidol and who   presented clinical features resembling a NMS. The following presentation has the objective   of reviewing the major characteristics of this entity as well as discussing the actual theories,   on the etiology, taking into account that there is a spectrum of clinical presentation and that   necessary to take an immediate action when encountering a patient-with symptoms that   suggest this entity. This review emphasizes the importance of making a differential diagnosis   in order to establish the most accurate treatment.</p>     <p>  <b>Key words</b>: Neuroleptic malignant syndrome, antipsychotics agents.</p> <hr size="1">     <p><b>Caso</b></p>     <p>El caso se refiere a una adolescente   de 16 a&ntilde;os de edad, soltera,   natural y residente de zona urbana   marginal, cat&oacute;lica, con estudios primarios   incompletos, dedicada a colaborar   en los oficios de la casa,   donde vive con sus padres. Su padre es dentista y la madre, ama de casa.</p>     <p>Tiene dos hermanos, uno de once y   otro de dos a&ntilde;os. En este momento   se encuentra en puerperio (hija de dos meses).</p>     <p>Fue llevada por el padre al servicio   de urgencias del hospital general   de la regi&oacute;n por conducta suicida:   la paciente se arroj&oacute; desde el   techo de su casa. El acto fue frustrado   por el padre, quien logr&oacute; recibirla   y pudo evitar el impacto contra el   suelo. La joven, al ver que no pudo   cumplir su cometido, busc&oacute; objetos   contundentes (piedras) y se golpe&oacute;   varias veces en la cabeza mientras   repet&iacute;a insistentemente la idea de   morir. Cinco d&iacute;as antes hab&iacute;a iniciado   lenguaje incoherente, ideaci&oacute;n   delirante de contenido m&iacute;stico y manifestaci&oacute;n   de ideas de culpa. Ten&iacute;a,   adem&aacute;s, alucinaciones visuales,   hiporexia y rechazo por su hija de dos meses de nacida.</p>     <p>Entre sus antecedentes se hallaron   como relevantes: desarrollo   psicomotor apropiado, normal rendimiento   acad&eacute;mico y adecuada   interacci&oacute;n con su medio familiar   hasta los diez a&ntilde;os de edad. En la   preadolescencia incursion&oacute; en el   uso de sustancias psicoactivas, por   lo que fue llevada a un centro especializado   del Instituto Colombiano   de Bienestar Familiar (ICBF). Luego   de su salida de esta instituci&oacute;n fue   enviada a vivir con una t&iacute;a paterna,   donde recib&iacute;a maltrato f&iacute;sico. Regres&oacute;   con los padres y con una hermana,   donde al parecer viv&iacute;a en condiciones   aceptables hasta el momento de su violaci&oacute;n.</p>     <p>El acceso carnal violento fue perpetrado   por cuatro delincuentes del   sector donde est&aacute; ubicada la residencia.   La joven y su familia recibieron   amenazas si denunciaban el abuso   ante la ley. Un a&ntilde;o antes del inicio   de la sintomatolog&iacute;a se present&oacute; la   muerte (por enfermedad general) de   una hermana de trece a&ntilde;os de edad,   con quien la paciente sosten&iacute;a una   estrecha relaci&oacute;n. El padre asegura   ausencia de enfermedad mental hasta el inicio de este episodio.</p>     <p>Al ingreso al servicio del hospital   se encontr&oacute; una paciente hemodin&aacute;micamente   estable, con un hematoma   en la regi&oacute;n frontal izquierda,   peque&ntilde;as escoriaciones en la   cara, un hematoma mandibular izquierdo   y m&uacute;ltiples laceraciones en las extremidades.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el examen mental se encontr&oacute;   una paciente indiferente, con   escaso contacto visual, actitud perpleja   y bradil&aacute;lica, quien verbalizaba   la idea de quitarse la vida. Estaba   inquieta, ansiosa, con &aacute;nimo triste   pero resonante. Se mostraba desconfiada,   con ideas de culpa, desorientada   en tiempo, con nula cr&iacute;tica   de la situaci&oacute;n y con juicio y raciocinio afectados.</p>     <p>Con estos datos se consideraron   los siguientes diagn&oacute;sticos: en el eje I, episodio depresivo grave con s&iacute;ntomas psic&oacute;ticos; en el eje II, diferido; en el eje III, traumatismo craneoencef&aacute;lico (TCE) leve-moderado; en el eje IV, estresores sociales y familiares. Se hospitaliz&oacute; en la Unidad de Psiquiatr&iacute;a y se inici&oacute; manejo con l&iacute;quidos endovenosos y haloperidol (cinco miligramos IV cada doce horas), y se solicitaron CH, velocidad de sedimentaci&oacute;n globular (VSG), glucemia, examen de nitr&oacute;geno ureico en la sangre (BUN), creatinina, transaminasas, bilirrubinas, hemoclasificaci&oacute;n y pruebas de laboratorio de investigaci&oacute;n de enfermedad ven&eacute;rea (VDRL: venereal disease research laboratory). Se dieron indicaciones para vigilar eventual alteraci&oacute;n del estado de conciencia, agitaci&oacute;n psicomotora y autoagresi&oacute;n.</p>     <p>Luego del primer d&iacute;a present&oacute; un   episodio de agitaci&oacute;n psicomotora,   alucinaciones visuales y auditivas,   soliloquios, llanto y gritos en forma   incoercible. Fue necesario aplicar   contenci&oacute;n f&iacute;sica y proporcionar   dosis adicional de diez miligramos   de haloperidol y quince miligramos de   midazolam endovenoso. A pesar de   este esquema, la paciente continu&oacute;   en agitaci&oacute;n psicomotora, raz&oacute;n por   la cual se realiz&oacute; haloperidolizaci&oacute;n   hasta completar treinta miligramos   en tres horas, con eficaz reducci&oacute;n   de la sintomatolog&iacute;a. Se dej&oacute; con   haloperidol diez miligramos cada ocho horas.Luego del primer d&iacute;a present&oacute; un episodio de agitaci&oacute;n psicomotora, alucinaciones visuales y auditivas, soliloquios, llanto y gritos en forma incoercible. Fue necesario aplicar contenci&oacute;n f&iacute;sica y proporcionar dosis adicional de diez miligramos de haloperidol y quince miligramos de midazolam endovenoso. A pesar de este esquema, la paciente continu&oacute; en agitaci&oacute;n psicomotora, raz&oacute;n por la cual se realiz&oacute; haloperidolizaci&oacute;n hasta completar treinta miligramos en tres horas, con eficaz reducci&oacute;n de la sintomatolog&iacute;a. Se dej&oacute; con haloperidol diez miligramos cada ocho horas.</p>     <p>En el segundo d&iacute;a la paciente   adopta posturas catat&oacute;nicas, mutismo   y mirada perpleja. El tercer d&iacute;a   alterna posiciones catat&oacute;nicas con   momentos de franca agitaci&oacute;n, llanto   incoercible y demanda de la presencia   de los padres. Se adicion&oacute; al   tratamiento diacepam (diez miligramos   cada ocho horas). El laboratorio   inform&oacute; alteraci&oacute;n en las pruebas   hep&aacute;ticas (transaminasas y bilirrubinas),   por lo cual se disminuy&oacute; la   dosis de haloperidol a s&oacute;lo quince miligramos al d&iacute;a.</p>     <p>Al siguiente d&iacute;a la paciente se   nota somnolienta aunque alertable,   con escaso contacto visual, desorientaci&oacute;n,   bradilalia y bradipsiquia.   El lenguaje se reduce a monos&iacute;labos   y contin&uacute;a con posiciones &uacute;nicas por largas horas.</p>     <p>Al sexto d&iacute;a se plante&oacute; el cambio   en la conducta terap&eacute;utica por   considerar que la evoluci&oacute;n ha sido   t&oacute;rpida y por las pruebas hep&aacute;ticas   alteradas. Se plante&oacute; inicialmente   la posibilidad de utilizar otra clase   de medicaci&oacute;n psicotr&oacute;pica, pero   dados sus efectos secundarios, recursos   y disponibilidad se consider&oacute;   que la terapia electroconvulsiva (TEC) estar&iacute;a indicada en este caso.</p>     <p>En el s&eacute;ptimo d&iacute;a la paciente present&oacute;   fiebre de cuarenta grados, asociada   con taquicardia, taquipnea,   hipotensi&oacute;n, diaforesis, mal estado   general, aumento en el tono muscular,   rigidez de cuello en bloque y deterioro   en su estado de conciencia. Se decidi&oacute; suspender definitivamente la medicaci&oacute;n psicotr&oacute;pica, teniendo en cuenta la posibilidad de un s&iacute;ndrome neurol&eacute;ptico maligno (SNM). Se hizo reposici&oacute;n de l&iacute;quidos endovenosos y se aplicaron medios f&iacute;sicos antipir&eacute;ticos. Se realiz&oacute; un nuevo examen f&iacute;sico exhaustivo pensando en descartar un foco infeccioso. Se encontr&oacute; movilizaci&oacute;n de secreciones pulmonares y eritema en la zona de venopunci&oacute;n. Se solicitaron ex&aacute;menes paracl&iacute;nicos de control &mdash;CH, VSG, creatinfosfocinasa (CPK), rayos X de t&oacute;rax, funci&oacute;n hep&aacute;tica y hemocultivos seriados&mdash;. Los informes de laboratorio mostraron importante leucocitosis, con predominio de neutr&oacute;filos, CPK en 180 UI/l. Los rayos X de t&oacute;rax mostraban congesti&oacute;n pulmonar.</p>     <p>Se decidi&oacute; entonces iniciar tratamiento   con TEC, tres sesiones en   las primeras 24 horas, ante lo cual   la paciente present&oacute; mejor&iacute;a del estado   de conciencia. Se decidi&oacute; iniciar   tratamiento con bromocriptina   a dosis de 2,5 miligramos cada ocho   horas. En el siguiente d&iacute;a, a pesar   de la mejor&iacute;a del estado de conciencia   de la paciente, contin&uacute;a presentando   picos febriles. El laboratorio   report&oacute; un hemocultivo positivo para   Estafilococo epidermides, lo cual   sugiere la posibilidad de septicemia   por dicho germen, con foco originario   en la venopunci&oacute;n. Esto condujo   a la instauraci&oacute;n de tratamiento antibi&oacute;tico inmediato.</p>     <p>Durante los siguientes d&iacute;as la   paciente continu&oacute; recibiendo una   sesi&oacute;n de TEC al d&iacute;a, medicaci&oacute;n   antibi&oacute;tica y bromocriptina. A partir   del decimotercer d&iacute;a inici&oacute; deambulaci&oacute;n   con mejor y mayor integraci&oacute;n,   con reducci&oacute;n de sintomatolog&iacute;a psic&oacute;tica.</p>     <p><b>Discusi&oacute;n</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El SNM es una complicaci&oacute;n   poco com&uacute;n, pero muy grave del uso   de medicamentos antipsic&oacute;ticos. Es   el resultado de una compleja interacci&oacute;n   entre la medicaci&oacute;n neurol&eacute;ptica   y alguna clase de susceptibilidad.   Fue descrito por primera vez   por Delay y colegas luego de la introducci&oacute;n   de los neurol&eacute;pticos en   1960. Los casos observados eran   llamados entonces s&iacute;ndromes hipert&oacute;nicos   acin&eacute;ticos (1),(2). A trav&eacute;s   del tiempo, la mortalidad por este   s&iacute;ndrome ha disminuido. Antes de   1970 ten&iacute;a una mortalidad del 76%,   disminuy&oacute; al 22% en las d&eacute;cadas   de los setenta y de los ochenta y a   partir de esta &uacute;ltima fue del 15%.   En los estudios encontrados su frecuencia   de aparici&oacute;n var&iacute;a desde   0,7% a 1,2% en los pacientes que reciben neurol&eacute;pticos (2).</p>     <p>Peterson describi&oacute; las caracter&iacute;sticas   cl&iacute;nicas del SNM en ni&ntilde;os y   adolescentes, destac&oacute; la importante   similitud con los s&iacute;ntomas presentados   en el adulto y sugiri&oacute; que la   vulnerabilidad paras desarrollar el   s&iacute;ndrome puede partir de la transmisi&oacute;n gen&eacute;tica dominante de una aberraci&oacute;n de trazas met&aacute;licas del metabolismo (3).</p>     <p><b>Patogenia</b></p>     <p>Con respecto a la patogenia del   SNM, existen dos teor&iacute;as que no   necesariamente compiten entre s&iacute;, para explicar la alteraci&oacute;n:</p>     <p>1. Cambios inducidos por neurol&eacute;pticos   en los mecanismos   neurorreguladores centrales.   2. Reacci&oacute;n anormal del tejido muscular esquel&eacute;tico predispuesto.</p>     <p>La &uacute;ltima se basa en las similitudes   entre este s&iacute;ndrome y la hipertermia   maligna, y sugiere que los   neurol&eacute;pticos inducen una disponibilidad   anormal de calcio en las c&eacute;lulas   musculares de los sujetos susceptibles,   lo que hace que aparezca   rigidez muscular, rabdomiolisis e   hipertermia. Algunos consideran que   el neurol&eacute;ptico puede ser directamente t&oacute;xico para el tejido muscular.</p>     <p><b>Bloqueo central de receptores de dopamina</b></p>     <p>La dopamina es un importante   termorregulador en los mam&iacute;feros.   Si se tiene en cuenta que las drogas   antipsic&oacute;ticas bloquean receptores   de dopamina, la hipertermia asociada   al SNM puede deberse al bloqueo   dopamin&eacute;rgico en el hipot&aacute;lamo. El   bloqueo de los receptores de dopamina   en esta zona disminuye la disipaci&oacute;n   del calor. Adem&aacute;s, el bloqueo   de los receptores dopamin&eacute;rgicos en   el cuerpo estriado causa rigidez   muscular, la cual a su vez genera   calor y su resultado es la hipertermia.   Sin embargo, es poco probable   que el solo bloqueo de los receptores   dopamin&eacute;rgicos en el hipot&aacute;lamo   y en el cuerpo estriado expliquen   completamente todos los signos del   s&iacute;ndrome. De hecho, la termorregulaci&oacute;n   hipotal&aacute;mica involucra v&iacute;as   noradren&eacute;rgicas, serotonin&eacute;rgicas,   colin&eacute;rgicas y dopamin&eacute;rgicas centrales.   Muchos de los neurol&eacute;pticos   deben tener efectos selectivos en   p&eacute;ptidos que se transmiten al tiempo   con la dopamina en el cuerpo (1),(2),(4),(5).</p>     <p>El SNM tiene caracter&iacute;sticas   cl&iacute;nicas similares a la hipertermia   maligna. Las m&aacute;s notorias son   hipertermia, rigidez, elevaci&oacute;n de la   concentraci&oacute;n de creatinincinasa,   mortalidad de 10%-30%, respuesta   al dantrolene s&oacute;dico y resultados   anormales in vitro en el test de   contractilidad muscular. En la hipertermia   maligna se observa mayor   susceptibilidad en las fibras   musculares y mayor tendencia a la   contracci&oacute;n en respuesta de este   test, el cual se hace utilizando cafe&iacute;na y halotano (1).</p>     <p><b>Efectos t&oacute;xicos directos   de los neurol&eacute;pticos sobre las fibras musculares</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se ha reportado que la clorpromacina   influye en el transporte i&oacute;nico   de calcio a trav&eacute;s del ret&iacute;culo sarcopl&aacute;smico   y en la funci&oacute;n del sistema   contr&aacute;ctil. Sin embargo, la influencia   se ha evidenciado tanto en pacientes   que sufren el s&iacute;ndrome como en pacientes que no lo hacen (2).</p>     <p>Aunque en estudios in vitro no   se ha encontrado diferencia en   cuanto a contractilidad muscular   bajo efecto de neurol&eacute;pticos, comparando   pacientes con SNM y sin &eacute;ste,   los signos negativos pueden indicar   que la respuesta contr&aacute;ctil in vitro   no se relaciona con los hallazgos   cl&iacute;nicos, ya que algunas circunstancias,   como la fatiga, la agitaci&oacute;n motora   o la deshidrataci&oacute;n no pueden   ser exploradas in vitro, y ellas pueden   contribuir a la aparici&oacute;n de contracturas   y de rabdomiolisis. Otros   aspectos que se deben tener en   cuenta al estudiar modelos experimentales   in vitro son los metabolitos   de los neurol&eacute;pticos y el bloqueo   dopamin&eacute;rgico central (hasta ahora no se han tenido en cuenta).</p>     <p>Estudios adicionales han observado   la asociaci&oacute;n del polimorfismo   TaqI A del gen del receptor D2 de   dopamina con la predisposici&oacute;n al   SNM. En ellos se ha postulado b&aacute;sicamente   un estado hipodopamin&eacute;rgico   central, aunque tambi&eacute;n se han   asociado otros neurotrasmisores como   la serotonina. Hay varios reportes   de relaci&oacute;n familiar, lo cual sugiere   un mecanismo gen&eacute;tico en la predisposici&oacute;n para el s&iacute;ndrome.</p>     <p>En tales estudios se analizaron   las secuencias codificadoras para el   gen del receptor D2 de dopamina   (DRD2) en doce pacientes que experimentaron   el s&iacute;ndrome (4). Se encontr&oacute;   que el gen DRD2 contiene un   polimorfismo en cuanto a la longitud   de fragmentos de restricci&oacute;n del   TaqI, que crea dos alelos A1 y A2.   Los estudios post m&oacute;rtem mostraron   que los sujetos con uno o dos   alelos A1 ten&iacute;an una menor densidad   de DRD2 en el cuerpo estriado   y en el n&uacute;cleo caudado, que los que   no ten&iacute;an este alelo. Los resultados   se han confirmado in vivo con tomograf&iacute;a   por emisi&oacute;n de positrones   (PET). Funcionalmente, el alelo A1   se ha asociado con una disminuci&oacute;n   de la actividad dopamin&eacute;rgica y con   una reducci&oacute;n en el metabolismo de   la glucosa en regiones cerebrales   con abundantes receptores dopamin&eacute;rgicos.   Tales hallazgos sugieren   la posibilidad de que los portadores   del alelo A1 tengan un mayor bloqueo   DRD2 por drogas neurol&eacute;pticas   y que sean m&aacute;s susceptibles a   desarrollar el s&iacute;ndrome que los no portadores.</p>     <p>Gauss y sus colaboradores,   usando tomograf&iacute;a computarizada   de emisi&oacute;n de fotones, encontraron una asociaci&oacute;n cercana entre la extensi&oacute;n del bloqueo DRD2 por drogas neurol&eacute;pticas y el desarrollo del SNM.</p>     <p>En el estudio de Suzuki y colaboradores   se encontr&oacute; una frecuencia   significativamente superior del   alelo A1 en los individuos que experimentaron   el s&iacute;ndrome, comparados   con los que no lo presentaron.   Con sorpresa se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n   de que el 93,3% de los sujetos   con el s&iacute;ndrome eran portadores de   uno o dos alelos A1. Esta proporci&oacute;n   fue superior de forma representativa   a la de los pacientes con quienes   fueron comparados. El riesgo de   desarrollar el SNM es calculado en   10,5 veces m&aacute;s en los portadores   del alelo A1 que en los no portadores (1),(2),(4).</p>     <p><b>Caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas</b></p>     <p>El cuadro de SNM se desarrolla,   t&iacute;picamente, entre 24 y 42 horas.   El riesgo de que se presente se   prolonga por un per&iacute;odo que puede   ser de diez a veinte d&iacute;as despu&eacute;s de   la suspensi&oacute;n del medicamento por   v&iacute;a oral, o m&aacute;s d&iacute;as si la presentaci&oacute;n es de dep&oacute;sito.</p>     <p>Los tres s&iacute;ntomas principales   que indican una alta probabilidad   del s&iacute;ndrome son: hipertermia, rigidez   muscular y rabdomiolisis (5),(6).   La elevaci&oacute;n de la temperatura por   arriba de 38,5 grados cent&iacute;grados,   en ausencia de otra enfermedad   sist&eacute;mica, es lo m&aacute;s com&uacute;n en estos   pacientes. La rigidez muscular   consiste en aumento del tono, que   puede llevar a disminuci&oacute;n en distensi&oacute;n   de la pared tor&aacute;cica, lo cual   produce hipoventilaci&oacute;n, taquipnea,   con infecci&oacute;n pulmonar secundaria   (7). La rabdomiolisis es la destrucci&oacute;n   de las fibras musculares por la   isquemia secundaria a la contractura muscular sostenida.</p>     <p>Se report&oacute; un caso en el que el   paciente con SNM present&oacute; un cuadro   con predominio de inestabilidad   auton&oacute;mica y edema pulmonar, por   un aumento en la presi&oacute;n capilar   pulmonar, a la vez debida a hiperactividad   simp&aacute;tica, con posterior estr&eacute;s   respiratorio. Este &uacute;ltimo causado   por una broncorrea grave, dada   por el aumento en la actividad colin&eacute;rgica,   como parte de esta inestabilidad   auton&oacute;mica. Los autores   proponen que la neumon&iacute;a por aspiraci&oacute;n,   que lleva a la falla respiratoria   &mdash;una de las principales causas   de muerte en este s&iacute;ndrome&mdash;, pueda   ser el resultado de la combinaci&oacute;n   de la alteraci&oacute;n en el estado mental y la broncorrea (8).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El aumento en el tono muscular   puede estar acompa&ntilde;ado por s&iacute;ntomas   extrapiramidales que incluyen   discinesia, disartria y parkinsonismo.   La CPK est&aacute; siempre elevada,   lo que refleja la mionecrosis secundaria   a la intensa contractura   muscular y algunas veces lleva a falla renal aguda mioglobin&uacute;rica. La falla renal es un fuerte predictor de la mortalidad, ya que representa un riesgo de muerte de aproximadamente un 50%.</p>     <p>Signos menores aislados no indican   alta probabilidad de SNM.   Diaforesis, taquicardia e hipertensi&oacute;n   arterial son signos comunes de   disfunci&oacute;n auton&oacute;mica. Las alteraciones   en la conducta var&iacute;an desde   el estupor al coma. Algunos otros   hallazgos menos frecuentes incluyen   opist&oacute;tonos, convulsiones t&oacute;nico-   cl&oacute;nicas generalizadas, signo de   Babinski, corea y trismo (5) (v&eacute;ase <a href="#tab1">Tabla 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="tab1"></a><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09tab1.gif"></center></p>     <p>Levenson, sugiere para el diagn&oacute;stico   la presencia de tres criterios   mayores o dos mayores y cuatro menores (6).</p>     <p><b>Hallazgos de laboratorio</b></p>     <p>Ante la sospecha de un SNM,   son necesarios los siguientes ex&aacute;menes paracl&iacute;nicos:</p>     <p>&bull; Recuento de c&eacute;lulas blancas (incluido el conteo diferencial).</p>     <p>&bull; Pruebas de funci&oacute;n renal.</p>     <p>&bull; Medici&oacute;n de electrolitos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Concentraci&oacute;n de CPK.</p>     <p>&bull; Mioglobina urinaria.</p>     <p>&bull; Concentraciones s&eacute;ricas de litio, si es el caso.</p>     <p>&bull; Electroencefalograma.</p>     <p>&bull; Tomograf&iacute;a axial computarizada (TAC) cerebral.</p>     <p>&bull; Punci&oacute;n lumbar.</p>     <p>La elevaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n   de CPK (mayor a 1.000 UI/L) indica   rabdomiolisis. La leucocitosis puede   ir desde una discreta elevaci&oacute;n hasta   30.000 c&eacute;lulas/mm3. Se han reportado   otras anormalidades no   espec&iacute;ficas, como la discreta elevaci&oacute;n   de las enzimas hep&aacute;ticas, transaminasas,   lactato deshidrogenasa (LDH) y fosfatasa alcalina.</p>     <p>Se debe obtener l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo   (LCR) para diagn&oacute;stico   diferencial con infecci&oacute;n del sistema   nervioso central (SNC). En el s&iacute;ndrome,   el LCR generalmente es normal.   La TAC cerebral tambi&eacute;n es normal   en estos pacientes. En estudios histopatol&oacute;gicos   post m&oacute;rtem se observan   cambios no espec&iacute;ficos en el cerebro.</p>     <p><b>Medicamentos implicados en el SNM</b></p>     <p>Una gran variedad de antipsic&oacute;ticos   se han asociado con el s&iacute;ndrome.   La lista incluye fenotiacinas,   butirofenonas, tioxantenos, benzamidas   y algunos nuevos como clozapina   risperidona, quetiapina, olanzapina (2),(9) (v&eacute;ase <a href="#tab2">Tabla 2</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="tab2"></a><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09tab2.gif"></center></p>     <p>La mayor&iacute;a de los neurol&eacute;pticos   tienen alg&uacute;n riesgo de inducir la aparici&oacute;n   del SNM. Incluso los neurol&eacute;pticos   at&iacute;picos, con los que previamente   se pensaba que no hab&iacute;a riesgo,   han sido asociados con casos   informados del s&iacute;ndrome (2),(10). Un   cambio r&aacute;pido en la dosis del neurol&eacute;ptico   es un factor de riesgo importante   para el s&iacute;ndrome, especialmente   si esto ocurre en los cinco d&iacute;as   antes de la aparici&oacute;n de los s&iacute;ntomas,   y el riesgo puede persistir por veinte   d&iacute;as m&aacute;s despu&eacute;s de descontinuar la terapia.</p>     <p><b>Factores de riesgo asociados</b></p>     <p>&bull; La suspensi&oacute;n abrupta del neurol&eacute;ptico   o de un agente antiparkinsoniano,   el uso de agentes   eliminadores de dopamina.   La aparici&oacute;n del s&iacute;ndrome no se   correlaciona con la curaci&oacute;n de   la exposici&oacute;n al neurol&eacute;ptico o a una sobredosis t&oacute;xica.</p>     <p>&bull; Los pacientes de todas las edades,   incluida la poblaci&oacute;n infantil   y ambos g&eacute;neros, aunque se   ha visto predominio en hombres   j&oacute;venes.</p>     <p>&bull; Los pacientes alcoh&oacute;licos, que   tienen un mayor riesgo de desarrollar   el s&iacute;ndrome durante el   tratamiento de un delirio. La   anormalidad del metabolismo   muscular en pacientes alcoh&oacute;licos,   debida a la toxicidad por   etanol y a la desnutrici&oacute;n, puede   sensibilizar el m&uacute;sculo a la   acci&oacute;n de los neurol&eacute;pticos.</p>     <p>&bull; El uso haloperidol y flufenazina   de dep&oacute;sito, lo cual se ha observado   con la mayor&iacute;a de los casos   que ocurren. Esto no implica   necesariamente que estas   dos drogas presenten mayor posibilidad   de producirlo, ya que   se debe tener en cuenta que el   haloperidol es uno de los antipsic&oacute;ticos   utilizados con m&aacute;s   frecuencia y que los pacientes que se encuentran m&aacute;s afectados   reciben alguno de estos dos.   Estos pacientes tienen tambi&eacute;n   mayor riesgo de estar deshidratados,   fatigados o desnutridos.</p>     <p>&bull; La infecci&oacute;n, la enfermedad cerebral   org&aacute;nica concomitante y   la hiperactividad simp&aacute;ticoadrenal   (5).</p>     <p><b>Diagn&oacute;stico diferencial </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los trastornos que pueden presentar   caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas similares   a este s&iacute;ndrome son: rabdomiolisis   por otras causas, infecciones   del SNC, septicemia, una masa   cerebral, t&eacute;tanos, intoxicaci&oacute;n con   litio, s&iacute;ndrome serotonin&eacute;rgico, tirotoxicosis,   cataton&iacute;a, envenenamiento con metales pesados (ars&eacute;nico). </p>     <p><b>Tratamiento</b></p>     <p>El &eacute;xito del tratamiento del SNM   depende de la rapidez con que se   diagnostique, de un pronto retiro del   neurol&eacute;ptico y, adem&aacute;s, de que se   lleven a cabo las siguientes medidas generales y espec&iacute;ficas:</p>     <p>1. Medidas generales: hidrataci&oacute;n,   nutrici&oacute;n y reducci&oacute;n de la fiebre (con medios f&iacute;sicos).</p>     <p>  2. Terapias espec&iacute;ficas: aunque ha   sido controvertida su efectividad,   se ha utilizado ampliamente el   dantrolene s&oacute;dico a dosis de 2   mg/kg intravenoso. La dosis se   puede repetir cada diez minutos   si es necesario, hasta un m&aacute;ximo   de 10 mg/kg/d&iacute;a. La dosis   oral es de 50-200 mg/d&iacute;a. Esta   medicaci&oacute;n disminuye la temperatura   corporal y relaja los   m&uacute;sculos perif&eacute;ricos, ya que inhibe   la liberaci&oacute;n del calcio del   ret&iacute;culo sarcopl&aacute;smico (1),(2).   Otro medicamento utilizado es   la bromocriptina a dosis de 2,5-   10 mg hasta cuatro veces al d&iacute;a. &Eacute;ste es un agonista dopamin&eacute;rgico, que usualmente mejora la rigidez en unas pocas horas, lo cual es seguido por la reducci&oacute;n de la temperatura y la regulaci&oacute;n de la tensi&oacute;n arterial. La hipotensi&oacute;n es el efecto secundario m&aacute;s frecuente con el uso de esta medicaci&oacute;n. Estas drogas pueden usarse al tiempo, sin tener mayores complicaciones.</p>     <p>  3. La amantadina y la levodopacarbidopa   tambi&eacute;n se han reportado   como efectivas para revertir   la hipertermia. Podr&iacute;an   ser usados otros antagonistas dopamin&eacute;rgicos como la metoclopropamida.   Bajas dosis de   heparina en un paciente inmovilizado   pueden ser &uacute;tiles para   prevenir la trombosis venosa.</p>     <p>4. La TEC est&aacute; recomendada como   tratamiento de primera l&iacute;nea en   pacientes con SNM con riesgo   de complicaciones graves. Se   debe tener en cuenta cu&aacute;ndo se   requiere una respuesta r&aacute;pida   y definitiva, cu&aacute;ndo los riesgos   con otros tratamientos son mayores   y cu&aacute;ndo el paciente tiene   mala respuesta al tratamiento   farmacol&oacute;gico. Seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n   Americana de Psiquiatr&iacute;a   (APA), este tratamiento deber&iacute;a   ser reservado para casos en que   otros no son seguros o no son   eficaces. Al parecer, los ni&ntilde;os y   los adolescentes no necesitan   m&aacute;s sesiones que las utilizadas en los adultos (1),(7).</p>     <p>Se debe tener presente que los   neurol&eacute;pticos no pueden ser removidos   por di&aacute;lisis y que las concentraciones   sangu&iacute;neas disminuyen lentamente.</p>     <p><b>Conclusiones</b></p>     <p>&bull; Debido a la gravedad de este   s&iacute;ndrome, se sugiere al cl&iacute;nico   que ante la presencia de s&iacute;ntomas   de inestabilidad auton&oacute;mica   en un paciente que recibe   neurol&eacute;pticos, debe considerarse   su diagn&oacute;stico, as&iacute; no est&eacute;n   presentes los s&iacute;ntomas cl&aacute;sicos descritos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; Los estudios sugieren teor&iacute;as   gen&eacute;ticas directamente relacionadas   con susceptibilidad muscular,   que hacen vulnerables a   algunos pacientes a presentar   el s&iacute;ndrome.</p>     <p>&bull; El diagn&oacute;stico del s&iacute;ndrome   puede presentar dificultad por   las diversas condiciones que lo   mimetizan.</p>     <p>&bull; Por las complicaciones fatales   que puede representar el s&iacute;ndrome,   es de gran importancia   tomar una conducta r&aacute;pida y   eficaz.</p>     <p>&bull; La morbimortalidad asociada   con el SNM puede disminuir si   se inicia la terapia en forma lenta,   increment&aacute;ndola poco a poco   si es necesario, y si se dispone   de soporte terap&eacute;utico ante cualquier   se&ntilde;al de complicaci&oacute;n.</p>     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p>1. Chandran GJ, Mikler JR, Keegan DL.   Neuroleptic malignant syndrome: case   report and discussion. Can Med Assoc J. 2003 Sep:439-42.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0034-7450200500010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  2. Adnet P, Lestavel P, Krivosic-Horber, R.   Br J Anaesth. 2000 Jul;85:129-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0034-7450200500010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  3. Graciouss BL, Findling RL. Antipsychotic   medications for children and adolescents.   Pediatr Ann. 2001;30:138-48.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0034-7450200500010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  4. Suzuki A, Kondo T, Otani K, Mihara K,   Yasui-Furukori N, et al. Association of the   Taq I A polimorphism to neuroleptic   malignant syndrome. Am J Psychiatry.   2001 Oct;158(10):1714-16.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0034-7450200500010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  5. Andreassen MD, Pedersen S. Malignant   neuroleptic syndrome: a review of epidemiology,   risk factors, diagnosis, differential diagnosis and pathogenesis of NMS.   Ugeskr Laeger. 2000;162:1366-70.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0034-7450200500010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Levenson JL. Neuroleptic malignant   syndrome. Am J Psychiatry. 1985;142: 1137-45.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0034-7450200500010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  7. &Eacute;tain B, Le Heuzey MR, Mouren MC. &Eacute;lectroconvulsiveth&eacute;rapie chez Iadolescent: considerations cliniques &agrave; propos d une s&eacute;rie dobservations. Rev Can Psychiatric. 2001 Dec;46:976-81.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0034-7450200500010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  8. Patel U, Agrawal M, Krishnan P, Niranjan   S. Neuroleptic malignant syndrome   presenting as pulmonary edema and severe   bronchorrhea. J Natl Med Assoc.   2002 Apr;94:279.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0034-7450200500010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  9. Hasan S, Buckley P. Novel antipsychotics   and the neuroleptic malignant   syndrome: a review and critique. Am J   Psychiatry 1998;155:1113-6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0034-7450200500010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  10. Al-Waneen R. Neuroleptic malignan syndrome   associated with quetiapine. Can   J Psychiatry. 2000;45(8):764-5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0034-7450200500010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>  11. Harrison AM, LugoRA, Lee WE, Appachi   E, et al. The use of haloperidol in   agited critically ill children. Clin Pediatr   (Phila). 2002 Jan-Feb;41:51-4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0034-7450200500010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>Recibido para publicaci&oacute;n: 25 de noviembre de 2004    <br> Aceptado para publicaci&oacute;n: 10 de febrero de 2005</p>     <p>  Correspondencia    <br>   Nelcy Patricia Reyes Calder&oacute;n    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Unidad de Salud Mental, Hospital Universitario San Ignacio,    <br>   Pontificia Universidad Javeriana    <br>   Carrera 7 N&ordm; 40-62   </p> </font>      ]]></body><back>
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