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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>    <center><font face="verdana" size="4">La capacidad predictiva   del conocimiento psiqui&aacute;trico</font></center></b></p>       <p>&nbsp;</p>     <p>   Estoy agradecido con el Dr. G&oacute;mez-Restrepo por pedirme que escriba   sobre la capacidad predictiva de la historia de la psiquiatr&iacute;a. Una respuesta   a esta pregunta depende, en gran medida, de c&oacute;mo definimos psiquiatr&iacute;a,   historia y capacidad predictiva. Por psiquiatr&iacute;a significar&eacute; el    conjunto de   narrativas (principalmente de las sociedades occidentales) que se han ido   desarrollando para configurar, explicar y manejar los fen&oacute;menos comportamentales,   basados m&aacute;s en criterios sociales que en neurobiol&oacute;gicos,   que est&aacute;n definidos como &#8220;desviados&#8221;. En la actualidad, tales    narrativas   son predominantemente m&eacute;dicas, pero la alianza entre la medicina y la   locura tambi&eacute;n es hist&oacute;rica en su origen y, de ah&iacute;, sujeta    al avatar social   y pol&iacute;tico (es decir, puede disolverse en el futuro).</p>     <p>   Historia se refiere a un conjunto de narrativas desarrolladas para capturar   y reconfigurar conjuntos coet&aacute;neos de ideas, emociones y acciones   humanas a medida que ocurren dentro de coordenadas espacio-temporales   determinadas. En el caso de la historia de la psiquiatr&iacute;a, tales coordinadas   ser&aacute;n determinadas por lo que se define (dentro de un periodo determinado)   como la relaci&oacute;n entre la sociedad y la locura.</p>     <p>   Capacidad predictiva se refiere al poder para especificar en los formatos   e interacciones comportamentales presentes lo que ocurrir&aacute; en el futuro.   Las predicciones son m&aacute;s dif&iacute;ciles (pero m&aacute;s significativas)    en los modelos   historiogr&aacute;ficos lineales que en los no lineales. Por ejemplo, desde    del punto   de vista viconiano (circular), la repetici&oacute;n de ciertas formas de ver    las cosas   se pueden predecir con facilitad, pero tal acci&oacute;n significar&aacute;    poco.</p>     <p>   La historia de la psiquiatr&iacute;a se puede concebir como una disciplina   aut&oacute;noma o como una historia utilitaria. De acuerdo con la primera   connotaci&oacute;n, tiene como objetivo la comprensi&oacute;n y explicaci&oacute;n    de c&oacute;mo   y por qu&eacute; el lenguaje, la construcci&oacute;n y el manejo del &#8220;trastorno    mental&#8221;   se han desarrollado a trav&eacute;s de los siglos. Seg&uacute;n la segunda,    es tan s&oacute;lo   una &#8220;fuente de errores&#8221;, un &#8220;tesoro escondido&#8221;, un &#8220;adorno    cosm&eacute;tico&#8221; o   un &#8220;instrumento de predicci&oacute;n&#8221; (o todos combinados). Aun    cuando estos   dos &aacute;mbitos a menudo son confundidos, necesitan ser diferenciados, ya   que la historia no tiene obligaciones utilitarias y no hay que esperar que   las tenga.</p>     <p>El hecho de que, en el sentido braudeliano, la historia de la psiquiatr&iacute;a   parece exhibir procesos de larga, mediana y corta duraci&oacute;n, puede   en ocasiones inducir en todos nosotros una ilusi&oacute;n oracular, es decir,    el   sentimiento profundo de que podemos &#8220;ver&#8221; patrones y repeticiones    en la   evoluci&oacute;n de la psiquiatr&iacute;a y que &eacute;stos nos permiten predecir    el futuro.   Por ejemplo, es tentador sentir que los per&iacute;odos de biologismo psiqui&aacute;trico   &agrave; outrance vienen seguidos de rebeliones hermen&eacute;uticas (como fue   el caso de la neuropsiquiatr&iacute;a a finales del siglo XIX y el freudismo    de   principios del XX). Esto nos conducir&iacute;a a predecir que a la tendencia   actual de &#8220;naturalizar&#8221; todo los fen&oacute;menos psiqui&aacute;tricos    seguir&aacute; un   per&iacute;odo gobernado por un enfoque sem&aacute;ntico m&aacute;s balanceado    hacia el   trastorno mental.</p>     <p>   Los supuestos escondidos que inspiran este &#8220;pensar con el deseo&#8221;   deben hacerse expl&iacute;citos. El principal es que la psiquiatr&iacute;a es    una rama   aut&oacute;noma de la ciencia aplicada, que evoluciona de acuerdo con sus   leyes internas de l&oacute;gica y su propia investigaci&oacute;n y evidencia    cient&iacute;fica.   Este punto de vista es, desde luego, un disparate. La psiquiatr&iacute;a es   tan s&oacute;lo una disciplina parasitaria, cuyo sendero serpenteante no est&aacute;   determinado por leyes evolutivas internas, sino por los caprichos del   mercado, es decir, por factores econ&oacute;micos, sociales y pol&iacute;ticos.    Incluso   su alianza actual con la medicina podr&iacute;a terminar r&aacute;pidamente    si el   mercado encontrara que hay modos m&aacute;s baratos y m&aacute;s vendibles de   manejar la locura.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Por supuesto, la naturaleza econ&oacute;mica de tal decisi&oacute;n nunca se   har&aacute; expl&iacute;cita, porque muy pronto los fil&oacute;sofos e historiadores    jerarcas   se movilizar&aacute;n para cocinar narrativas justificativas que har&aacute;n    parecer   que la decisi&oacute;n ha sido tomada con fundamento en elevados ideales y   en evidencia adquirida con gran esfuerzo. Un buen ejemplo es la amenaza   en marcha a la &#8220;continuidad de cuidados&#8221;, uno de los principios   sagrados alrededor de los cuales la psiquiatr&iacute;a brit&aacute;nica se ha    organizado   desde 1948 (es decir, la conveniencia de que un mismo psiquiatra   atienda al paciente y su familia). Puesto que es m&aacute;s barato que los   psiquiatras s&oacute;lo atiendan sea pacientes hospitalizados o ambulatorios,   algunas fundaciones de salud mental de Inglaterra ahora han decidido   acabar con el principio de continuidad. Esto ha sido disimulado con   una narrativa de justificaci&oacute;n: que es mejor para un paciente que lo   atiendan muchos psiquiatras, &iexcl;ya que esto reduce la probabilidad de   un error diagn&oacute;stico!</p>     <p>Esto, desde luego, es otro disparate, porque la psiquiatr&iacute;a tiene un    n&uacute;mero   limitado de &#8220;enfermedades&#8221;, un n&uacute;mero limitado de &#8220;tratamientos&#8221;    y   es una disciplina &#8220;segura&#8221;, en el sentido de que los &#8220;errores&#8221;    diagn&oacute;sticos   son dif&iacute;ciles de cometer y rara vez amenazan la vida del paciente (como   s&iacute; puede suceder en otras especialidades m&eacute;dicas). De cualquier    forma,   mucho m&aacute;s importante que el peligro te&oacute;rico del &#8220;error diagn&oacute;stico&#8221;    es el   profundo conocimiento que a trav&eacute;s de la vida acumular&aacute; un psiquiatra   acerca de su paciente, su enfermedad, su familia y su contexto social.</p>     <p>   Es verdad que en ocasiones la historia de la psiquiatr&iacute;a puede sacar   a la luz ideas, tratamientos o enfoques que fueron desatendidos, ya sea   porque la tecnolog&iacute;a de un periodo dado no estaba lista para ellos, porque   el estatus social del psiquiatra que los postul&oacute; era demasiado bajo o    porque   los jerarcas de la disciplina hab&iacute;an invertido su reputaci&oacute;n y    dinero   en otra cosa. Estas ideas, tratamientos o enfoques se pueden rescatar en   principio, y en este sentido se habla de la historia en un &#8220;tesoro escondido&#8221;.   Pero esto no es una situaci&oacute;n com&uacute;n.</p>     <p>   En resumen, cada periodo hist&oacute;rico tiene sus propias narrativas dominantes.   &Eacute;stas adquieren poder porque generan ganancias financieras   para todos los involucrados (con excepci&oacute;n de los pacientes pobres).    Si   hay una lecci&oacute;n que se debe aprender de la historia es que la situaci&oacute;n   estructural tiende a repetirse, en el sentido de que en cada per&iacute;odo    hist&oacute;rico   el Establecimiento designar&aacute; a una &eacute;lite particular para que configure   y maneje la locura en su nombre. Desafortunadamente, es imposible   predecir qui&eacute;nes conformar&aacute;n esas &eacute;lites y qu&eacute; narrativa    se ingeniaran.   Todo lo que se puede predecir es que el acuerdo general se repetir&aacute; y    que   ninguna &eacute;lite durar&aacute; para siempre.</p>     <p>   Esta transitoriedad deber&iacute;a ser una fuente de esperanza para quienes   sentimos que los fundamentalismos biol&oacute;gicos actuales no les est&aacute;n    haciendo   ning&uacute;n bien a nuestros pacientes y que tales puntos de vista tan   exagerados deben ser equilibrados con la creaci&oacute;n de un espacio sem&aacute;ntico   donde podamos encontrarnos con quienes necesitan ayuda.</p>     <p>   Hay causas y razones para la aflicci&oacute;n mental. Causas en el sentido   de que hay trastornos cerebrales que pueden afectar su psicolog&iacute;a. Razones   en el sentido de que la vida de las personas se puede volver invivible,   porque se ven confrontadas con situaciones extremas frente a las cuales   su organizaci&oacute;n emocional y sem&aacute;ntica se siente insuficiente o    impotente. El hecho de que en el &uacute;ltimo caso su sufrimiento tambi&eacute;n    tenga una   &#8220;representaci&oacute;n cerebral&#8221; es totalmente irrelevante para    su tratamiento.   Para que puedan ser ayudados, estos pacientes deben ser atendidos en   su propio espacio psicol&oacute;gico. Esto es algo que tal vez no podamos aprender   de la historia, pero es lo suficientemente verdadero para quienes los   atendemos.</p>       <p>&nbsp;</p>     <p align="right"><b> Germ&aacute;n E. Berr&iacute;os</b>    <br>  BA (Oxford), DPhilSci (Oxford), MA (Cambridge),    <br> MD, FRCPsych, FBPsS, FmedSci     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Profesor de Epistemolog&iacute;a de la Psiquiatr&iacute;a,    <br> Universidad de Cambridge,    Reino Unido </p> </font>      ]]></body>
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