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<institution><![CDATA[,Clínica Psiquiátrica Padre Menni  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="right"><b>Editorial </b></p>     <p align="center">   <font size="4"><b>La prevenci&oacute;n en psiquiatr&iacute;a geri&aacute;trica:   el momento del sentido com&uacute;n</b></font></p>   <hr size="1">      <p>   El 5 de septiembre de este a&ntilde;o finaliz&oacute; en Montreal, Canad&aacute;,    el XIV   Congreso Internacional de la International Psychogeriatric Association (IPA),   cuyo lema, &quot;Paths to prevention&quot; (&quot;Caminos para la prevenci&oacute;n&quot;),    ilustra   bastante bien los temas que preocupan en este momento a los profesionales   dedicados a la atenci&oacute;n a personas mayores con enfermedades mentales.</p>     <p>   Coincidiendo con el renovado inter&eacute;s por las estrategias preventivas,   este congreso tambi&eacute;n puso en evidencia la crisis actual de la industria   farmac&eacute;utica respecto al liderazgo de las intervenciones terap&eacute;uticas    en   psicogeriatr&iacute;a. Las perspectivas de nuevos tratamientos que supongan   una mejor&iacute;a significativa sobre los ya disponibles en &aacute;reas cl&iacute;nicas    tan   importantes como la depresi&oacute;n en el anciano o las demencias, son realmente   poco halag&uuml;e&ntilde;as.</p>     <p>   La disminuci&oacute;n en el n&uacute;mero de nuevas mol&eacute;culas no es tan    grave   como el hecho de que las &uacute;ltimas aportaciones, aunque siempre bienvenidas,   no se basan en avances en la comprensi&oacute;n del sustrato neurobiol&oacute;gico   de las enfermedades mentales del anciano. Se trata, por lo general,   de &quot;copias&quot; de otras sustancias, que mejoran aspectos muy importantes,   como la tolerancia o la comodidad de administraci&oacute;n, pero no suelen aportar   avances importantes en la eficacia o la mejora del pron&oacute;stico global   de la enfermedad.</p>     <p>   Cuando se la confronta con estos hechos, la industria farmac&eacute;utica   argumenta las dificultades de todo tipo que presenta la puesta en el   mercado de un nuevo f&aacute;rmaco, pero parece evidente que han sacrificado   la innovaci&oacute;n a la rentabilidad: la repetici&oacute;n de conceptos probados    es   mucho m&aacute;s rentable, si se dispone de estructuras de mercadeo poderosas   y bien entrenadas.</p>     <p>   Desde otro punto de vista, quiz&aacute; el problema &eacute;tico que parece    estar en   la base de la crisis econ&oacute;mica actual —la anteposici&oacute;n de    la rentabilidad   a la misi&oacute;n de las empresas e instituciones— no ha dejado indemne    a la   industria farmac&eacute;utica.</p>     <p>Pero veamos algunas de las conclusiones del congreso:</p>     <p>   &bull; La prevenci&oacute;n de la enfermedad de Alzheimer deber&iacute;a comenzar    en   las escuelas mejorando la nutrici&oacute;n y las condiciones de vida de los   ni&ntilde;os necesitados.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   &bull; En algunos pa&iacute;ses se acent&uacute;a la derivaci&oacute;n de los    recursos destinados   para los ancianos a otros sectores de poblaci&oacute;n, en detrimento de los   mayores.</p>     <p>   &bull; Los efectos adversos de la acumulaci&oacute;n de f&aacute;rmacos en    las personas   mayores est&aacute;n siendo poco valorados. Muchos de los casos de delirium,   y de empeoramiento del deterioro cognitivo asociado a demencias se debe   a los efectos anticolin&eacute;rgicos de sustancias de uso com&uacute;n (muchas    de   ellas, adquiribles sin receta m&eacute;dica), y por eso se recomienda aumentar   el papel de los farmac&eacute;uticos en el control de estos problemas.</p>     <p>   &bull; La depresi&oacute;n en las personas mayores se encuentra directamente    relacionada   con el aislamiento social, de manera que un contacto m&aacute;s   estrecho con hijos o nietos puede contribuir a aminorarla en gran   medida, y a prevenir de esta manera las consecuencias negativas de   la depresi&oacute;n; por ejemplo, el suicidio.</p>     <p>   &bull; Las estrategias ya conocidas para la prevenci&oacute;n del riesgo de    patolog&iacute;a   vascular cerebral —como el incremento de las actividades sociales,   f&iacute;sicas e intelectuales, o la adopci&oacute;n de la denominada dieta    mediterr&aacute;nea—   son tambi&eacute;n &uacute;tiles para la prevenci&oacute;n del riesgo vascular.</p>     <p>   Como vemos, se trata de recomendaciones llenas de sentido com&uacute;n,   y que coinciden plenamente con la observaci&oacute;n cl&iacute;nica de cualquier    psiquiatra   que atienda a personas mayores. Al escucharlas, no podemos   dejar de lamentar que durante d&eacute;cadas el inter&eacute;s cient&iacute;fico    en cuanto a la   terap&eacute;utica en psiquiatr&iacute;a geri&aacute;trica se haya centrado    casi exclusivamente   en el tratamiento farmacol&oacute;gico de las distintas entidades nosol&oacute;gicas,   y que se haya prestado una atenci&oacute;n marginal a los aspectos preventivos,   y olvidado que la verdadera cura de una enfermedad es que esta no   aparezca. Evidentemente, tal problema no es exclusivo de la psiquiatr&iacute;a   geri&aacute;trica, y hace ya varios a&ntilde;os que la Organizaci&oacute;n Mundial    de la Salud   alertaba sobre las dificultades que entra&ntilde;a la prevenci&oacute;n en el    campo de   la salud mental (1).</p>     <p>   Ci&ntilde;&eacute;ndonos a los trastornos afectivos, existe un grado cada vez    mayor   de reconocimiento del hecho de que la depresi&oacute;n en el anciano constituye   un enorme problema de salud p&uacute;blica. Entre el 5% y el 15% de los adultos   de edad igual o superior a 60 a&ntilde;os sufren depresi&oacute;n (2), lo cual    se asocia   a deterioro funcional, aumento de los costes de salud, y, posiblemente, a un    aumento de la mortalidad por causa del suicidio y de la mortalidad   cardiovascular. Existen datos recientes de que el tratamiento adecuado   no s&oacute;lo mejora los s&iacute;ntomas depresivos, sino tambi&eacute;n, algunas    de las consecuencias   negativas asociadas, como el deterioro de la calidad de vida   asociada a la salud (3).</p>     <p>   Por otra parte, dado que se trata de una entidad cl&iacute;nica con una alta   tasa de respuesta al tratamiento, y que en la actualidad permanece mal   diagnosticada y escasamente tratada entre la poblaci&oacute;n anciana residente   en la comunidad, se trata de un objetivo id&oacute;neo para aplicarle programas   preventivos. Esto ha sido detectado por diversos organismos y entidades   promotoras de la salud. Por ejemplo, un objetivo estrat&eacute;gico de Healthy   People 2010 es reducir la proporci&oacute;n de mayores con discapacidad que   informan de s&iacute;ntomas depresivos, y que presentan una repercusi&oacute;n    funcional   negativa debido a dichos s&iacute;ntomas (4).</p>     <p>   Otro proyecto de gran inter&eacute;s (5,6), denominado Defining the Public   Health Role in Depression in Older Adults Project, ha recomendado la puesta   en marcha de programas estructurados de abordaje multidisciplinar, ubicados   en los centros de salud o en otras estructuras sociocomunitarias,   como la mejor manera de prevenir las consecuencias de la depresi&oacute;n en   el anciano, lo cual supone un cambio importante respecto al enfoque tradicional,   de confiar &uacute;nicamente en un diagn&oacute;stico m&eacute;dico y tratamiento   farmacol&oacute;gico correctos, aunque, naturalmente, estos formen parte imprescindible   del abordaje integral.</p>     <p>   Por ejemplo, el llamado Modelo DCM (Depression Care Management)   est&aacute; basado en los conceptos desarrollados para el tratamiento de las   enfermedades cr&oacute;nicas (7), e incluye elementos como el diagn&oacute;stico    de la   depresi&oacute;n en el anciano a trav&eacute;s de instrumentos validados; la    valoraci&oacute;n   multidisciplinar, incluyendo el an&aacute;lisis del entorno sociofamiliar; y    la   aplicaci&oacute;n de tratamientos psicoterap&eacute;uticos o farmacol&oacute;gicos    de acuerdo   con la mejor evidencia disponible.</p>     <p>El resultado del tratamiento se eval&uacute;a peri&oacute;dicamente, mediante   instrumentos validados, para comprobar la eficacia y efectuar los ajustes   oportunos. Una trabajadora social, una enfermera u otro profesional param&eacute;dico   educan al paciente y a sus familiares, y valoran el impacto del tratamiento   sobre el funcionamiento del paciente en su mismo domicilio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El profesional trabaja en contacto con el m&eacute;dico de atenci&oacute;n primaria,    quien   prescribe el tratamiento farmacol&oacute;gico, y con un psiquiatra, quien la    mayor&iacute;a de las veces no atiende directamente al paciente. En los &uacute;ltimos    tiempos se han propuesto   modelos similares para el abordaje de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos   de demencia, aunque en estos casos el modelo deber&iacute;a basarse en el concurso    de   varios especialistas de referencia: psiquiatras, neur&oacute;logos y geriatras    (8).</p>     <p>   En definitiva, estos modelos proponen considerar los principales   trastornos psiqui&aacute;tricos del anciano como problemas de salud p&uacute;blica,    y   abordarlos desde la perspectiva de enfermedades cr&oacute;nicas, con estrategias   m&uacute;ltiples, que incluyen siempre la intervenci&oacute;n en el entorno    del paciente   desde un equipo multidisciplinar. El sentido com&uacute;n llama a la puerta    de   la psiquiatr&iacute;a geri&aacute;trica.</p>     <p>   <font size="3"><b>Referencias</b></font></p>     <p>   1. World Health Organization. Prevention and promotion in mental health. Ginebra:    World   Health Organization; 2002.</p>     <p>   2. Blazer DG. Depression in late life: review and commentary. J Gerontol A Biol    Sci Med   Sci. 2003;58(3):249-65.</p>     <p>   3. Ciechanowski P, Wagner E, Schmaling K, Schwartz S, Williams B, Diehr P, et    al. Community-   integrated home-based depression treatment in older adults: a randomized   controlled trial. JAMA. 2004;291(13):1569-77.</p>     <p>   4. Healthy People 2010. Washington: U.S. Department of Health and Human Services;   2000.</p>     <p>   5. Steinman LE, Frederick JT, Prohaska T, Satariano WA, Dornberg-Lee S, Fisher    R, et   al. Recommendations for treating depression in community-based older adults.    Am   J Prev Med. 2007;33(3):175-81.</p>     <p>   6. Snowden M, Steinman L, Frederick J. Treating depression in older adults:    challenges to   implementing the recommendations of an expert panel. Prev Chronic Dis. 2008;5(1):A26.</p>     <p>   7. Wagner EH, Austin BT, Von KM. Organizing care for patients with chronic illness.   Milbank Q. 1996;74(4):511-44.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   8. Qiu C, Kivipelto M, von SE. Epidemiology of Alzheimer&#39;s disease: occurrence,    determinants,   and strategies toward intervention. Dialogues Clin Neurosci. 2009;11(2):111-28.</p>     <p align="right">   <b>Manuel Mart&iacute;n Carrasco</b>    <br>   Psiquiatra    <br>   Director m&eacute;dico    <br>   Cl&iacute;nica Psiqui&aacute;trica Padre Menni    <br>   Pamplona, Espa&ntilde;a    <br>   <a href="mailto:mmartin@clinicapadremenni.org">mmartin@clinicapadremenni.org</a></p>   </font>      ]]></body>
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