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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p><a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.rcp.2015.08.002" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.rcp.2015.08.002</a></p>      <p>Editorial</p>      <p align="center"><font size="4"><b>El derecho a morir con dignidad</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>The right to die with dignity</b></font></p>       <p>En Colombia a partir de la reglamentaci&oacute;n de la sentencia T-970 de 2014 de la Corte Constitucional, en desarrollo del art&iacute;culo 173 Ley 100 de 1993, en la cual se ordena al Ministerio de Salud dise&ntilde;ar una estrategia que garantice la muerte digna a los pacientes terminales en hospitales y cl&iacute;nicas del pa&iacute;s, se ha originado todo una discusi&oacute;n y debate que pasa por temas &eacute;ticos, morales, m&eacute;dicos, legales y hasta pol&iacute;ticos. La Psiquiatr&iacute;a Colombiana no puede estar al margen de ellos pues nos toca directamente en cuanto la reglamentaci&oacute;n nos obliga a ser part&iacute;cipes del proceso y por lo tanto es importante conocer las disposiciones al respecto y saber cu&aacute;l es nuestro papel; m&aacute;s all&aacute; de los conceptos que tengamos.</p>      <p>Existen varios puntos que es necesario conocer cuando una persona desee tener una muerte digna:</p>     <blockquote>     <p>El m&eacute;dico tratante decide si el paciente es un enfermo terminal, (si el paciente est&aacute; en estado vegetativo debe haberlo dejado estipulado en forma verificable).</p>      <p>Se requiere ser mayor de edad</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Debe ser gratuito.</p>      <p>Debe ser garantizado por la IPS, as&iacute; existan m&eacute;dicos que se nieguen por motivos personales. En caso de que la IPS se negare debe la EPS trasladar al paciente a otra que si lo realizase.</p>      <p>El m&eacute;dico tratante debe haber recibido la solicitud expresa del paciente, previo a que este le explicara todas las opciones de tratamiento.</p>      <p>Existir&aacute; un comit&eacute; cient&iacute;fico conformado por un m&eacute;dico especialista del &aacute;rea que corresponda seg&uacute;n la enfermedad del paciente, un abogado y un <i>psiquiatra o psic&oacute;logo cl&iacute;nico. </i>Este comit&eacute; tendr&aacute; un plazo de 10 d&iacute;as para analizar y tomar la decisi&oacute;n definitiva. Si la decisi&oacute;n es positiva el tiempo para la pr&aacute;ctica del protocolo de llevar a cabo el procedimiento debe ser de 15 d&iacute;as.</p>      <p>El paciente podr&aacute; desistir en cualquier momento del procedimiento.</p> </blockquote>     <p>Como se ve el psiquiatra estar&aacute; integrando el comit&eacute; cient&iacute;fico interdisciplinario que tomara la decisi&oacute;n definitiva y su papel en &eacute;l es fundamental. Debe conocer a profundidad la sentencia T-970 de 2014 T-493/93. Para comenzar los psiquiatras designados en los comit&eacute;s no podr&aacute;n ser objetores de conciencia del procedimiento a morir con dignidad, deben participar en todas las funciones de decisi&oacute;n, seguimiento y verificaci&oacute;n.</p>      <p>En su esencia la Corte ha validado y ha aceptado que existe una correlaci&oacute;n muy estrecha entre el derecho a la vida, a la dignidad humana y a la autonom&iacute;a personal; en este &uacute;ltimo el psiquiatra o psic&oacute;logo cl&oiacute;nico debe tener la experticia de valorar de una manera adecuada los aspectos relacionados con el libre desarrollo de la personalidad y la autonomia personal, que ya en 1993 la sentencia T-493 y T-970/14 lo ha dejado plenamente explicito, &laquo;de ah&iacute; que frente a aquellas personas que padecen una enfermedad terminal ese deber cede ante su autonom&iacute;a individual y a <i>su consentimiento informado del paciente que desea morir en forma digna. </i>Ella como sujeto aut&oacute;nomo y moral, es quien decide qu&eacute; hacer con su vida. Si no fuera as&iacute;, la vida se convertir&iacute;a en un deber y por tanto su ejercicio dejar&iacute;a de ser una garant&iacute;a constitucionalmente leg&iacute;tima. Incluso, si los derechos se convierten en obligaciones, la idea misma de Estado Social y Democr&aacute;tico de Derecho carecer&iacute;a de contenido&raquo;. Por tanto, <i>&quot;el Estado no puede oponerse a la decisi&oacute;n del individuo que no desea seguir viviendo y que solicita le ayuden a morir, cuando sufre una enfermedad terminal que le produce dolores insoportables, incompatibles con su dignidad. </i>Es m&aacute;s, tampoco puede el Estado castigar a quien pone fin a la vida de un enfermo terminal cuando medie su consentimiento. Es decir, el consentimiento implica que el paciente posee informaci&oacute;n seria, fiable y precisa, pero adem&aacute;s cuenta con capacidad intelectual suficiente para tomar la decisi&oacute;n.</p>      <p>En conclusi&oacute;n el psiquiatra tiene la funci&oacute;n precisa de verificar el <i>&quot;sano juicio&quot;, </i>es decir valorar si la capacidad entender (comprensi&oacute;n) el acto y la voluntad sobre &eacute;l (determinaci&oacute;n) no est&eacute; mediada por enfermedad mental (retardo mental, psicosis, cuadros confusionales, etc).</p>      <p>Son las escuelas de medicina las encargadas de formar a sus residentes en estos temas, capacitarlos ante la normatividad actual y que parta de nosotros una pr&aacute;ctica de calidad tan necesaria en est&aacute; valoracion.</p>      <p>No se podr&iacute;a terminar sin mencionar nuestra participaci&oacute;n de trascendencia en todo el debate &eacute;tico que se contempla.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Carlos Alberto Palacio Acosta</b>    <br> <i>Director de Revista Colombiana de Psiquiatr&iacute;a</i>, Bogot&aacute;, Colombia    <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:cpalacio.palacio@gmail.com">cpalacio.palacio@gmail.com</a></p> </font>      ]]></body>
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