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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA UNIFICACIÓN DEL RÉGIMEN JURÍDICO DE LA FORMACIÓN DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA EN COLOMBIA]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><font face="verdana" size="4"><b>LA UNIFICACI&Oacute;N DEL R&Eacute;GIMEN JUR&Iacute;DICO DE LA FORMACI&Oacute;N DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA EN COLOMBIA<sup>*</sup></b></font></center></p>      <p>    <center><font face="verdana" size="3"><i><b>THE UNIFICATION OF THE LEGAL SYSTEM FOR THE FORMATION OF THE CONTRACT OF SALE IN COLOMBIA</b></i></font></center></p>      <p>    <center><font face="verdana" size="2">Fabi&aacute;n L&oacute;pez-Guzm&aacute;n<sup>**</sup></br>Wilson Iv&aacute;n Morgestein-S&aacute;nchez<sup>***</sup></font></center></p>   <font face="verdana" size="2"> <sup>*</sup>Art&iacute;culo producto del proyecto Armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del Derecho Privado de la l&iacute;nea de Derecho Privado Nacional e Internacional del grupo de investigaci&oacute;n en Derecho Privado "San Alberto Magno" de la Universidad Cat&oacute;lica de Colombia.    <br>  <sup>**</sup>Abogado de la Universidad Santo Tom&aacute;s de Bogot&aacute; y especialista en Derecho Comercial y Financiero de la Universidad Cat&oacute;lica de Colombia. Postgrado en Derecho Internacional de los Negocios de la Escuela Colombiana de Negocios. Diplomado en Pedagog&iacute;a y Did&aacute;ctica de la Educaci&oacute;n Superior de la Universidad La Gran Colombia. Diplomado en Investigaci&oacute;n de la Universidad La Gran Colombia. Autor de diez libros de Derecho Mercantil Nacional e Internacional. Miembro de la lista de Pares Evaluadores del Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional. Ex decano de la Facultad de Derecho de la UAN. Ha sido profesor de pregrado y postgrado en las universidades: Santo Tom&aacute;s, Libre, Cat&oacute;lica, Aut&oacute;noma, La Gran Colombia, Pedag&oacute;gica y Tecnol&oacute;gica de Colombia, Universidad Militar, Universidad de Boyac&aacute;, Incca y conferencista de negocios internacionales en c&aacute;maras de comercio de Tampa (USA), Cartagena de Indias, Barranquilla, Cali, Bogot&aacute; y Medell&iacute;n. Profesor de Derecho Internacional Privado en la Universidad Cat&oacute;lica de Colombia y miembro del Grupo de Investigaciones en Derecho Civil y Comercial de esa misma Universidad. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:fabianlopezsterling@yahoo.es">fabianlopezsterling@yahoo.es</a>.    <br>  <sup>***</sup>Abogado de la Universidad Santo Tom&aacute;s de Bogot&aacute;, especialista en Derecho Privado-Econ&oacute;mico de la Universidad Nacional de Colombia y candidato al t&iacute;tulo de Mag&iacute;ster en Derecho Comercial de la Universidad Externado de Colombia. Profesor del m&oacute;dulo de Contratos de Colaboraci&oacute;n Empresarial en la Especializaci&oacute;n en Derecho Comercial y de los Negocios de la Universidad Santo Tom&aacute;s de Bogot&aacute;. Profesor de Derecho Civil General y Personas y de Contratos Civiles y Comerciales en la Universidad Cat&oacute;lica de Colombia, y adjunto al Grupo de Investigaciones en Derecho Civil y Comercial de esa misma Universidad. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ivanmorgestein@hotmail.com">ivanmorgestein@hotmail.com</a>.      <p><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 5 de febrero de 2009    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 24 de abril de 2009</font></p>  <hr> <font face="verdana" size=3>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b></p>      <p>Teniendo en cuenta que el abordaje integral de la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las obligaciones y de los contratos civiles y comerciales constituye una labor muy compleja y dif&iacute;cil, hemos preferido circunscribir nuestra investigaci&oacute;n tan solo a la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia. Se trata de una investigaci&oacute;n cualitativa y explicativa de las razones por las cuales es necesaria la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la compraventa en Colombia, as&iacute; como de las causas que, a nivel internacional, motivan dicha unificaci&oacute;n. De igual forma, se describen las similitudes y diferencias entre el r&eacute;gimen jur&iacute;dico civil de la compraventa en Colombia y el r&eacute;gimen jur&iacute;dico mercantil de esta; se examinan los fundamentos jur&iacute;dicos que han imposibilitado dicha unificaci&oacute;n; se plantea la posibilidad de la armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n de la instituci&oacute;n con base en el derecho mercantil internacional (compraventa internacional) y, por &uacute;ltimo, se proponen las variables metodol&oacute;gicas y jur&iacute;dicas que se pueden utilizar para hacer posible la susodicha unificaci&oacute;n.</p>      <p><b>Palabras clave autor:</b> formaci&oacute;n, compraventa, unificaci&oacute;n.</p>      <p><b>Palabras clave descriptor:</b> contrato de compraventa, aspectos jur&iacute;dicos, Colombia, ordenamiento jur&iacute;dico, derecho comercial internacional.</p>      <p><hr></p>      <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>      <p>Since the approach of the unification of the legal regime of obligations and civil contracts and commercial work is very complex and difficult, we have preferred to limit our investigation only to unify the legal regime for the formation of the contract of sale in Colombia. This is a qualitative research and explains the reasons why it is necessary to unify the legal framework for an acquisition in Colombia, as well as the causes that, at the international level, motivate this unification. Similarly, describes the similarities and differences between the legal civil law from the commercial law in Colombia; examines the legal foundations that have precluded such a unification, raising the possibility of harmonization and unification of the institution-based international trade law (international) and, finally, proposes legal and methodological variables that can be used to make possible the aforementioned unification.</p>      <p><b>Key words author:</b> formation, sale, unification.</p>      <p><b>Key words plus:</b> bills of sale, Colombia, juridies aspects, Colombia, statutory law, international trade law.</p>  <hr>      <p><b>Sumario:</b> Objetivo general de la investigaci&oacute;n, Metodolog&iacute;a, Aspectos generales, Inconveniencia y dificultad para adoptar una definici&oacute;n del contrato de compraventa, Contrato de compraventa vs. Negocio jur&iacute;dico de compraventa, Los sujetos en la formaci&oacute;n del contrato de compraventa civil y comercial, La homogeneidad de los mecanismos procesales en la formaci&oacute;n del contrato de compraventa civil y comercial, La carencia de una regulaci&oacute;n sobre la compraventa entre ausentes en la legislaci&oacute;n civil y la necesidad de armonizarla y unificarla con la legislaci&oacute;n mercantil, Conclusiones, Bibliograf&iacute;a.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>OBJETIVO GENERAL DE LA INVESTIGACI&Oacute;N</b></p>      <p>La teleolog&iacute;a de dicha propuesta metodol&oacute;gica est&aacute; destinada a explicar y evidenciar la crisis del paradigma de la duplicidad legislativa en el &aacute;mbito de las obligaciones y de los contratos y, en particular, de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia. As&iacute; mismo, se quiere aportar algunos fundamentos jur&iacute;dicos al debate, a fin de contribuir a la modernizaci&oacute;n de nuestro derecho privado. Hoy, en la era de la globalizaci&oacute;n de los mercados y de la producci&oacute;n, el paradigma que revolucion&oacute; la contrataci&oacute;n nacional e internacional es el de la armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n de las obligaciones y de los contratos.</p>      <p><b>METODOLOG&Iacute;A</b></p>      <p>Teniendo presente que el prop&oacute;sito de esta investigaci&oacute;n es el de analizar el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la unificaci&oacute;n de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia, la metodolog&iacute;a jur&iacute;dica que vamos a emplear para el desarrollo del tema es la siguiente: en primer lugar, y siendo consecuentes con la epistemolog&iacute;a jur&iacute;dica contempor&aacute;nea,<sup><a name=nu1></a><a href="#num1">1</a></sup> empezamos con un an&aacute;lisis del concepto y de los fundamentos preliminares del contrato de compraventa. Entre tanto, vamos a examinar la formaci&oacute;n del contrato de compraventa civil y comercial y abordamos los fundamentos jur&iacute;dicos que han imposibilitado la unificaci&oacute;n del derecho privado contractual. Aqu&iacute;, a la par que se explica el tema medular de la investigaci&oacute;n: la unificaci&oacute;n de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia, se estudian las causas hist&oacute;ricas,<sup><a name=nu2></a><a href="#num2">2</a></sup> metodol&oacute;gicas, hermen&eacute;uticas y, por supuesto, jur&iacute;dicas, que han dificultado el proceso de unificaci&oacute;n del derecho privado contractual colombiano en el &aacute;mbito de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa.</p>      <p>As&iacute; las cosas, a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de n&uacute;cleos problem&aacute;ticos sobre la formaci&oacute;n del contrato de compraventa, desarrollamos nuestros planteamientos en pro de la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la compraventa en Colombia.</p>      <p><b>ASPECTOS GENERALES</b></p>      <p><b>Planteamiento del problema</b></p>      <p>En Colombia existen dos reg&iacute;menes jur&iacute;dicos para el contrato de compraventa: uno civil y otro mercantil. La primera regulaci&oacute;n que se efectu&oacute; al respecto fue la del C&oacute;digo Civil. All&iacute; se nota una fuerte influencia del derecho romano y, en particular, del derecho franc&eacute;s. El libro cuarto del C&oacute;digo Civil colombiano, donde se encuentra ubicado el contrato de compraventa, representa la expresa recepci&oacute;n del derecho civil vigente en Europa en el siglo XIX.<sup><a name=nu3></a><a href="#num3">3</a></sup> Luego, en el a&ntilde;o 1971, se expidi&oacute; el C&oacute;digo de Comercio, en cuyo libro cuarto tambi&eacute;n se volvi&oacute; a regular el contrato de compraventa. Si bien es cierto que a este le precedieron otras legislaciones de car&aacute;cter mercantil,<sup><a name=nu4></a><a href="#num4">4</a></sup> fue tan solo hasta su expedici&oacute;n cuando se sistematiz&oacute; la contrataci&oacute;n mercantil en un solo libro. Esta vez se acogi&oacute; el paradigma del derecho privado italiano (C&oacute;digo Civil de 1942)<sup><a name=nu5></a><a href="#num5">5</a></sup> y se propendi&oacute; por la comercializaci&oacute;n del derecho civil,<sup><a name=nu6></a><a href="#num6">6</a></sup> en aras de consultar la evoluci&oacute;n del derecho contractual propia del mundo de los negocios.<sup><a name=nu7></a><a href="#num7">7</a></sup></p>      <p>Ello gener&oacute; controversias jur&iacute;dicas de distinta naturaleza; sin embargo, la dicotom&iacute;a de la regulaci&oacute;n contractual civil y mercantil se ha conciliado, en gran parte, merced a lo que estatuye el art&iacute;culo 822 del C&oacute;digo de Comercio, el cual precept&uacute;a:</p>  <ol>     <p>Los principios que gobiernan la formaci&oacute;n de los actos y contratos y las obligaciones de derecho civil, sus efectos, interpretaci&oacute;n, modo de extinguirse, anularse o rescindirse, ser&aacute;n aplicables a las obligaciones y negocios jur&iacute;dicos mercantiles, a menos que la ley establezca otra cosa (...).    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol></p>      <p>La jurisprudencia y la doctrina nacional se han apoyado en este postulado no solo para llenar los vac&iacute;os y las deficiencias de la contrataci&oacute;n mercantil,<sup><a name=nu8></a><a href="#num8">8</a></sup> sino tambi&eacute;n para reforzar la idea de la unificaci&oacute;n de las obligaciones y los contratos civiles y mercantiles.<sup><a name=nu9></a><a href="#num9">9</a></sup> Hoy es un hecho reconocido por la pr&aacute;ctica judicial, la jurisprudencia y la doctrina, que la unificaci&oacute;n contractual en los &aacute;mbitos civil y mercantil y en particular en materia de compraventa, en armon&iacute;a con el derecho mercantil internacional, es una necesidad impostergable.<sup><a name=nu10></a><a href="#num10">10</a></sup> &iquest;Por qu&eacute;? B&aacute;sicamente, porque un r&eacute;gimen jur&iacute;dico contractual unificado genera seguridad jur&iacute;dica, propicia unidad de criterios jurisprudenciales y, por ende, conduce a soluciones saludables para los consumidores, los comerciantes y los empresarios que concurren al mercado.</p>      <p>Teniendo en cuenta esta problem&aacute;tica sobre la dicotom&iacute;a jur&iacute;dico-contractual vigente en Colombia, sobre la que no existe un proyecto de ley en la actualidad,<sup><a name=nu11></a><a href="#num11">11</a></sup> es menester retomarla, repensarla y analizarla en profundidad, con el prop&oacute;sito de plantear algunas soluciones pr&aacute;cticas en pro de modernizar nuestro derecho privado y, por consiguiente, de armonizarlo con el derecho mercantil internacional. Ahora bien, no es la primera vez que el tema es abordado en nuestro pa&iacute;s, puesto que ya hab&iacute;a sido examinado con anterioridad por parte de la doctrina nacional.<sup><a name=nu12></a><a href="#num12">12</a></sup></p>      <p>Adem&aacute;s, el profesor ARTURO VALENCIA ZEA present&oacute; una propuesta acad&eacute;mica muy interesante, imbuida del esp&iacute;ritu civilista predominante en los siglos XIX y XX, a consideraci&oacute;n de toda la comunidad, que, por cierto, a&uacute;n no ha sido suficientemente analizada y debatida por la doctrina nacional ni mucho menos por el legislador.</p>      <p>La falta de unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las obligaciones y los contratos civiles y comerciales y, en especial de la compraventa, presenta varios inconvenientes, a saber: a) se mantiene la inseguridad jur&iacute;dica entre los operadores jur&iacute;dicos, puesto que se generan tendencias jurisprudenciales diametralmente opuestas; b) se presentan soluciones jur&iacute;dicas divergentes para los consumidores, comerciantes y empresarios en detrimento de los derechos patrimoniales de estos; y c) se propicia el aislacionismo jur&iacute;dico de nuestro sistema contractual con respecto a las tendencias contempor&aacute;neas del derecho mercantil y, por ende, no se propende a la modernizaci&oacute;n de nuestro derecho privado.</p>      <p>Adem&aacute;s de lo anterior, es conveniente se&ntilde;alar que la susodicha dicotom&iacute;a no solo ha producido interpretaciones jurisprudenciales y doctrinales divergentes en perjuicio de la sociedad, de los empresarios y de los consumidores, sino que adem&aacute;s est&aacute; en contrav&iacute;a de la tendencia a la internacionalizaci&oacute;n del derecho mercantil y al resurgimiento de la <i>lex mercatoria</i>, puesto que subsiste y predomina un derecho privado y mercantil exclusivamente nacionalista que, en &uacute;ltimas, socava nuestros derechos econ&oacute;micos en beneficio de los pa&iacute;ses desarrollados.</p>      <p>Al margen del n&uacute;cleo problem&aacute;tico expuesto, vale la pena agregar que nuestro pa&iacute;s est&aacute; en la obligaci&oacute;n de armonizar su legislaci&oacute;n contractual con el derecho mercantil internacional, a fin de aprestarse un sistema de derecho privado contractual acorde con una econom&iacute;a competitiva, <i>ad portas</i> de entrar en vigencia un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y otros bloques econ&oacute;micos de integraci&oacute;n, como, por ejemplo, el de la Uni&oacute;n Europea.</p>      <p>Este hecho, al que muchos no le conceden demasiada importancia, es trascendental, y por ello, JOAQU&Iacute;N GARRIGUES lo resalt&oacute; en el momento culminante de su vida como profesor en su &uacute;ltima lecci&oacute;n en la facultad de derecho de la Universidad de Madrid, dictada el d&iacute;a 6 de mayo de 1970. En dicha ocasi&oacute;n, se expres&oacute; en los siguientes t&eacute;rminos:</p> <ol>     <p>Pues bien, al prevalecer la ley nacional sobre el uso dentro de la jerarqu&iacute;a de fuentes, porque la ley asume por su propia definici&oacute;n el predominio sobre las dem&aacute;s fuentes, el Derecho mercantil deja de ser internacional y cosmopolita. Esto trae una consecuencia grave: la consecuencia del nacionalismo del Derecho mercantil y, a trav&eacute;s del nacionalismo, la preponderancia de los pa&iacute;ses superindustrializados, es decir, de los pa&iacute;ses econ&oacute;micamente poderosos, en las transacciones con los pa&iacute;ses en estado de desarrollo. Son aquellos pa&iacute;ses los que formulan los contratos y las cl&aacute;usulas generales, los que imponen los contratos dictados y los contratos tipo. Con ello queda destruida la equidad entre las relaciones comerciales internacionales.<sup><a name=nu13></a><a href="#num13">13</a></sup></p>     </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, habida cuenta de que el abordaje integral de la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las obligaciones y de los contratos civiles y comerciales constituye una labor muy compleja y dif&iacute;cil, hemos preferido circunscribir nuestra investigaci&oacute;n tan solo a la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia. Se trata de una investigaci&oacute;n cualitativa y explicativa de las razones por las cuales es necesaria la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la compraventa en Colombia, as&iacute; como de las causas que a nivel internacional motivan dicha unificaci&oacute;n. De igual forma, se describen las similitudes y diferencias entre el r&eacute;gimen jur&iacute;dico civil de la compraventa en Colombia y el r&eacute;gimen jur&iacute;dico mercantil de esta; se examinan los fundamentos jur&iacute;dicos que han imposibilitado dicha unificaci&oacute;n; se plantea la posibilidad de la armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n de la instituci&oacute;n con base en el derecho mercantil internacional (compraventa internacional) y, por &uacute;ltimo, se proponen las variables metodol&oacute;gicas y jur&iacute;dicas que se pueden utilizar para hacer posible la susodicha unificaci&oacute;n. La teleolog&iacute;a de dicha propuesta metodol&oacute;gica est&aacute; destinada a explicar y evidenciar la crisis del paradigma de la duplicidad legislativa en el &aacute;mbito de las obligaciones y de los contratos y, en particular, de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia. As&iacute; mismo, se quiere aportar algunos fundamentos jur&iacute;dicos al debate, a fin de contribuir a la modernizaci&oacute;n de nuestro derecho privado. Hoy, en la era de la globalizaci&oacute;n de los mercados y de la producci&oacute;n, el paradigma que revolucion&oacute; la contrataci&oacute;n nacional e internacional es el de la armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n de las obligaciones y de los contratos.</p>      <p><b>Justificaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n</b></p>      <p>&iquest;Qu&eacute; justifica que hoy, en pleno siglo XXI, se plantee otra vez la discusi&oacute;n de la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las obligaciones y de los contratos y, en especial, de la compraventa? Desde hace tres d&eacute;cadas se viene hablando en Colombia de la necesidad de unificar en un solo c&oacute;digo las obligaciones y los contratos civiles y comerciales, y se han presentado distintas propuestas acad&eacute;micas en este sentido; sin embargo, el legislador no ha examinado el problema. La respuesta m&aacute;s obvia a este interrogante es que el derecho contractual nacional necesita actualizarse, adaptarse al fen&oacute;meno del momento: la globalizaci&oacute;n.</p>      <p>La elecci&oacute;n del objeto de estudio que es de nuestra atenci&oacute;n viene dada por varios motivos, pero la raz&oacute;n m&aacute;s importante para realizar esta investigaci&oacute;n es la de proponer algunos fundamentos te&oacute;ricos para la modernizaci&oacute;n de nuestro derecho contractual. As&iacute; mismo, es dable resaltar que con esta investigaci&oacute;n se pretende constatar que dentro de la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica civil y mercantil colombiana subsisten posturas antag&oacute;nicas que, en &uacute;ltimas, perjudican a sus destinatarios: los comerciantes, los empresarios y los consumidores.</p>      <p>Hoy, en la era de la globalizaci&oacute;n, donde el derecho internacional privado se ha unificado en todas sus materias (comercio, transporte, familia, pruebas, contrataci&oacute;n, etc.), se nos presenta una oportunidad hist&oacute;rica para la modernizaci&oacute;n de nuestro derecho privado contractual; si no la aprovechamos, si nuestro sistema jur&iacute;dico contractual contin&uacute;a de espaldas a la realidad, paulatinamente nos iremos rezagando en perjuicio de nuestro desarrollo jur&iacute;dico, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. Es un hecho demostrado que en la actualidad no se puede hablar de tratados internacionales, como el Tratado de Libre Comercio (TLC), de la globalizaci&oacute;n de los mercados, la apertura a China, sin una transformaci&oacute;n de nuestro sistema jur&iacute;dico contractual.</p>      <p>La compraventa comercial ha ido desplazando a la compraventa civil, en virtud del proceso de comercializaci&oacute;n del derecho civil. La contrataci&oacute;n mercantil es sin duda el instrumento de negocios que m&aacute;s se utiliza en la vida cotidiana. La preponderancia de las actividades econ&oacute;micas en la sociedad posindustrial ha ensanchado el campo de acci&oacute;n de la contrataci&oacute;n mercantil. La mayor parte de los contratos que conciernen al derecho civil se han vuelto de conocimiento del derecho mercantil.<sup><a name=nu14></a><a href="#num14">14</a></sup></p>      <p>De hecho, el mismo C&oacute;digo de Comercio colombiano ampl&iacute;a el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de la contrataci&oacute;n mercantil, cuando en su art&iacute;culo 22 estatuye que "si el acto fuere mercantil para una de las partes, se regir&aacute; por las disposiciones de la ley comercial".</p>      <p>Aparte de lo anterior, cabe agregar que la contrataci&oacute;n mercantil es aplicable a la materia civil. As&iacute;, por ejemplo, la fase precontractual y la oferta est&aacute;n reguladas en la legislaci&oacute;n mercantil; por el contrario, en la legislaci&oacute;n civil estos aspectos de trascendental importancia en la contrataci&oacute;n contempor&aacute;nea no est&aacute;n regulados, por lo que nos encontramos ante un vac&iacute;o que debe ser llenado con las normas del C&oacute;digo de Comercio, con base en el principio de la analog&iacute;a civil (L. 153/887, art. 8&deg;).</p>  <ol>    <p>En consonancia con lo expuesto, sostiene la doctrina:</p>      <p>La regulaci&oacute;n de las diversas situaciones propias del per&iacute;odo precontractual reviste especial trascendencia frente a la falta de reglas en la legislaci&oacute;n civil sobre las mismas situaciones. Tal vac&iacute;o se llena con la formaci&oacute;n mercantil, en virtud del principio de la analog&iacute;a consagrada en el art&iacute;culo 8&deg; de la Ley 153 de 1887. De consiguiente, en la materia civil es aplicable el cap&iacute;tulo III del t&iacute;tulo del libro cuarto del C&oacute;digo de Comercio, que establece pautas muy claras acerca del proyecto de negocio jur&iacute;dico que una persona formula a otra, o sea, la oferta, sus requisitos, modalidades, t&eacute;rminos de vigencia y comunicaci&oacute;n al destinatario; sobre la aceptaci&oacute;n expresa y t&aacute;cita; respecto de la contrapropuesta o nueva oferta y el pliego de cargos en las licitaciones; el derecho de prelaci&oacute;n para la conclusi&oacute;n de un contrato posterior durante el lapso de obligatoriedad, as&iacute; como el deber de las partes de obrar durante el per&iacute;odo precontractual, con buena fe exenta de culpa, so pena de indemnizar los perjuicios que se causen (art. 863).<sup><a name=nu15></a><a href="#num15">15</a></sup>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol></p>      <p>ALBERTO TAMAYO LOMBANA ha aceptado este mismo concepto sobre la aplicaci&oacute;n de las normas mercantiles a las civiles, en trat&aacute;ndose de la oferta, en virtud del principio de la analog&iacute;a. Sobre el particular se expresa en los siguientes t&eacute;rminos:</p>  <ol>     <p>El C&oacute;digo Civil colombiano nada dice acerca de la instituci&oacute;n que se estudia, a diferencia de las legislaciones modernas, que s&iacute; reglamentan la oferta en el C&oacute;digo Civil, o bien, est&aacute;n unificados los derechos civil y comercial, como ocurre en Italia y Suiza.</p>      <p>Ante este silencio de nuestro C&oacute;digo Civil, &iquest;qu&eacute; normas regir&aacute;n la oferta en materia civil, si es que las partes tambi&eacute;n han guardado silencio al respecto? Consideramos que al no reglamentar el C&oacute;digo Civil ni la oferta ni la policitaci&oacute;n, es preciso aplicar la analog&iacute;a. En efecto, el art&iacute;culo 8&deg; de la Ley 153 de 1887 dispone que, a falta de le gislaci&oacute;n expresa sobre cualquier materia, se aplique por analog&iacute;a otra ley que regule materias similares.</p>      <p>Por lo dicho, estamos en desacuerdo con el tratadista &Aacute;lvaro P&eacute;rez Vives, quien sostiene que si la oferta es civil y nada se establece sobre la materia, deber&aacute; aplicarse la costumbre y a falta de ella, las reglas generales del derecho y los principios del C&oacute;digo de Comercio.<sup><a name=nu16></a><a href="#num16">16</a></sup>    </ol></p>      <p>Lo cierto es que la mayor&iacute;a de negocios que hoy celebran el consumidor y las empresas son de car&aacute;cter comercial; abrir una cuenta bancaria, solicitar un pr&eacute;stamo en una instituci&oacute;n financiera, negociar con proveedores para el suministro de insumos y materia prima, contratar a una persona natural para que administre un establecimiento de comercio, efectuar un contrato de corretaje con una empresa inmobiliaria para la promoci&oacute;n de unos bienes ra&iacute;ces, comprar acciones, registrar una marca, endosar un cheque, realizar tr&aacute;mites aduaneros para ingresar mercanc&iacute;as al pa&iacute;s, hacer una inversi&oacute;n de portafolio en otro pa&iacute;s, etc., son actividades comerciales reguladas por el derecho mercantil. El derecho civil regula muy pocas actividades: el estado civil de las personas, el matrimonio, la familia, las sucesiones y la propiedad inmobiliaria en general; sin embargo, la propiedad est&aacute; principalmente regulada en la actualidad por el derecho p&uacute;blico.<sup><a name=nu17></a><a href="#num17">17</a></sup></p>      <p>En este orden de consideraciones podemos inferir que el derecho civil contractual se ha ido mercantilizando. Si observamos con detenimiento el conjunto de negocios y actividades econ&oacute;micas cotidianas desarrolladas por el conglomerado social, nos damos cuenta de que la mayor&iacute;a de estos se encuentra regulada por el derecho mercantil. Con el auge de la globalizaci&oacute;n y de la lex mercatoria se ha presentado una huida hacia el derecho contractual mercantil y de los negocios. En lo que respecta al derecho p&uacute;blico, si bien es cierto que existe una interdependencia entre este y el derecho privado, aquel ha experimentado el mismo fen&oacute;meno, pues el p&eacute;ndulo ahora oscila hacia el derecho privado. De hecho, la contrataci&oacute;n estatal,<sup><a name=nu18></a><a href="#num18">18</a></sup>   la privatizaci&oacute;n de las empresas del Estado y la liberalizaci&oacute;n comercial por medio de tratados internacionales, as&iacute; como la quiebra del concepto de soberan&iacute;a, lo confirman; por ello en la actualidad la doctrina se refiere a la comercializaci&oacute;n del derecho administrativo o a la administrativizaci&oacute;n del derecho comercial.<sup><a name=nu19></a><a href="#num19">19</a></sup>    </ol></p>      <p>Adem&aacute;s, as&iacute; como el derecho contractual mercantil es el derecho de la vida cotidiana para las actividades econ&oacute;micas, tambi&eacute;n es el instrumento jur&iacute;dico por antonomasia de los negocios internacionales, y es en este &uacute;ltimo &aacute;mbito donde el derecho mercantil del siglo XXI ha adquirido mayor dimensi&oacute;n. Por el contrario, el derecho contractual civil ha ido perdiendo importancia y relevancia y no responde a las exigencias pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y tecnol&oacute;gicas de nuestro tiempo.<sup><a name=nu20></a><a href="#num20">20</a></sup> As&iacute; las cosas, lo m&aacute;s pr&aacute;ctico y &uacute;til para los operadores econ&oacute;micos del comercio internacional (empresas privadas, comerciantes, consumidores, transnacionales, etc.) es unificar el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las obligaciones y de los contratos civiles y comerciales y en particular el r&eacute;gimen de la compraventa, m&aacute;xime si dicho negocio jur&iacute;dico constituye la piedra angular de la contrataci&oacute;n privada nacional e internacional.<sup><a name=nu21></a><a href="#num21">21</a></sup>   De hecho, el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de esta &uacute;ltima se unific&oacute; desde hace casi treinta a&ntilde;os mediante la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre compraventa internacional de mercader&iacute;as hecha en Viena el 11 de abril de 1980.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Acerca de las ventajas de la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la compraventa internacional, manifiesta la doctrina:</p> <ol>     <p>Se ha comprobado, desde hace largo tiempo, que la regulaci&oacute;n de las compraventas internacionales por el derecho interno no resulta una soluci&oacute;n satisfactoria. Por un lado, dichas regulaciones no han sido concebidas para este tipo de ventas, especialmente cuando las normas han sido adoptadas hace mucho tiempo. Por otra parte, el derecho nacional aplicable a un caso dado debe determinarse seg&uacute;n el procedimiento del conflicto de leyes, que resulta poco comprensible a los profanos, como lo son los operadores del comercio internacional; para los mismos juristas, sus principios var&iacute;an de un pa&iacute;s a otro y la soluci&oacute;n de un conflicto en un pa&iacute;s determinado presenta en s&iacute; misma dificultades que dan lugar a la incertidumbre.</p>      <p>Poner fin al conflicto mediante la unificaci&oacute;n de los derechos internos es algo que est&aacute; fuera de cuesti&oacute;n. La compraventa es la rama m&aacute;s importante del derecho de los contratos e influye en gran medida sobre el derecho de los bienes. Cada pa&iacute;s tiene en este tema con otros sus propias tradiciones nacionales, que pueden ser muy diferentes de un sistema a otro. La unificaci&oacute;n es una aspiraci&oacute;n imposible, aun entre un n&uacute;mero limitado de pa&iacute;ses, <i>a fortiori</i> en gran escala; si se lograra, ser&iacute;a r&aacute;pidamente desvirtuada por interpretaciones divergentes, tanto m&aacute;s inevitables, porque el derecho uniforme se aplicar&iacute;a a un enorme n&uacute;mero de operaciones. Se ha intentado la unificaci&oacute;n solo de las reglas de conflicto, pero los resultados no han sido demasiado halag&uuml;e&ntilde;os.<sup><a name=nu22></a><a href="#num22">22</a></sup> Puede dudarse de su utilidad para eliminar adecuadamente la imprevisibilidad de las soluciones: en efecto, las consideraciones habituales en materia contractual –que tienen en vista investigar sobre la voluntad de las partes o pronunciarse sobre la localizaci&oacute;n de la operaci&oacute;n– dan motivo a la discusi&oacute;n cada vez que las partes no han hecho una elecci&oacute;n precisa; y diferentes aspectos del razonamiento conflictualista, tales como la calificaci&oacute;n de la cuesti&oacute;n en juego o la excepci&oacute;n de orden p&uacute;blico, aumentan la imprevisibilidad. En todo caso, la unificaci&oacute;n de las reglas de conflicto lleva siempre a someter las compraventas internacionales a un derecho interno.</p>      <p>En vista de estas consideraciones, la v&iacute;a de la unificaci&oacute;n del derecho de la compraventa internacional, y s&oacute;lo de &eacute;l, aparece como una soluci&oacute;n &oacute;ptima. No requiere ninguna adaptaci&oacute;n de los derechos internos en los diferentes aspectos ligados al derecho de la compraventa, y las reglas pueden ser concebidas en funci&oacute;n de las particulares necesidades y circunstancias del comercio internacional. Es cierto que ella no permite salvar todos los escollos evocados. Cuando las divergencias entre los sistemas nacionales sobre un punto dado son demasiado grandes, uno choca tambi&eacute;n con la dificultad de ponerse de acuerdo sobre una regla com&uacute;n, al punto de verse obligado, a veces, a realizar reenv&iacute;os al derecho nacional, de otro modo aplicable. Las reglas comunes adoptadas deben articularse con las de los derechos internos sobre las cuestiones ligadas a la compraventa, en particular sobre la propiedad. Finalmente, aunque esta cuesti&oacute;n no se plantee, existe siempre la amenaza de la aplicaci&oacute;n de disposiciones de los derechos nacionales que, por razones de orden p&uacute;blico, resultar&iacute;an imperativamente aplicables (actualmente denominadas leyes de polic&iacute;a).</p>      <p>A pesar de estas limitaciones, la adopci&oacute;n de un texto para que rija los principales aspectos del derecho de la compraventa internacional, con vocaci&oacute;n universal, tal como el de la Convenci&oacute;n firmada en Viena el 11 de abril de 1980, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, constituye un progreso significativo en la b&uacute;squeda de una reglamentaci&oacute;n uniforme para el comercio internacional. La Convenci&oacute;n no constituye la primera tentativa en este tema (A); pero las circunstancias de su elaboraci&oacute;n y su entrada en vigor en un n&uacute;mero significativo de pa&iacute;ses permiten esperar su &eacute;xito (...)".<sup><a name=nu23></a><a href="#num23">23</a></sup></p>     </ol>     <p>En resumen, el an&aacute;lisis y la investigaci&oacute;n de la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen jur&iacute;dico de la formaci&oacute;n del contrato de compraventa en Colombia se justifican, por cuanto: a) Es necesario establecer las causas jur&iacute;dicas, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas e internacionales que las motivan; b) Se deben conocer las razones hist&oacute;ricas, metodol&oacute;gicas y jur&iacute;dicas por las cuales no se ha posibilitado la unificaci&oacute;n; y c) Es menester conocer y discutir sobre los principales fundamentos te&oacute;ricos de la unificaci&oacute;n, con el prop&oacute;sito de modernizar nuestro derecho privado y afrontar los retos que nos plantea la internacionalizaci&oacute;n del derecho mercantil.</p>      <p><b>Discusi&oacute;n jur&iacute;dica y resultados</b></p>      <p>Con el fin de adoptar una metodolog&iacute;a jur&iacute;dica que nos permita descubrir los problemas subyacentes en la formaci&oacute;n del contrato de compraventa civil y comercial e identificar los elementos comunes intr&iacute;nsecos que nos permiten proponer una unificaci&oacute;n legislativa, hemos decidido empezar por el concepto de compraventa civil y comercial. Entre tanto, hemos considerado imprescindible realizar un an&aacute;lisis sobre los fundamentos esenciales de la compraventa civil y comercial. As&iacute; las cosas, en este ac&aacute;pite examinamos los siguientes aspectos: 1) La inconveniencia y dificultad para adoptar una definici&oacute;n del contrato de compraventa; 2) Contrato de compraventa vs. negocio jur&iacute;dico de compraventa; 3) Los sujetos en la formaci&oacute;n del contrato de compraventa civil y comercial; 4) La homogeneidad de los mecanismos procesales en la formaci&oacute;n del contrato de compraventa civil y comercial; 5) La carencia de una regulaci&oacute;n sobre la compraventa entre ausentes en la legislaci&oacute;n civil y la necesidad de armonizarla y unificarla con la legislaci&oacute;n mercantil.</p>      <p><b>INCONVENIENCIA Y DIFICULTAD PARA ADOPTAR UNA DEFINICION DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El art&iacute;culo 1849 del C&oacute;digo Civil colombiano define la compraventa en los siguientes t&eacute;rminos: "La compraventa es un contrato en que una de las partes se obliga a dar una cosa y la otra a pagarla en dinero. Aquella se dice vender y esta comprar. El dinero que el comprador da por la cosa vendida se llama precio". Entre tanto, el art&iacute;culo 905 del C&oacute;digo de Comercio colombiano manifiesta que, "La compraventa es un contrato en que una de las partes se obliga a transmitir la propiedad de una cosa y la otra a pagarla en dinero. El dinero que el comprador da por la cosa vendida se llama precio. Cuando el precio consista parte en dinero y parte en otra cosa, se entender&aacute; permuta si la cosa vale m&aacute;s que el dinero, y venta en el caso contrario. Para los efectos de este art&iacute;culo se equiparar&aacute;n a dinero los t&iacute;tulosvalores de contenido crediticio y los cr&eacute;ditos comunes representativos de dinero".</p>      <p>Habida cuenta de que el contrato de compraventa es, por antonomasia, el negocio jur&iacute;dico m&aacute;s importante para el tr&aacute;fico jur&iacute;dico de bienes y servicios en el &aacute;mbito global, y que desde anta&ntilde;o se ha erigido en la piedra angular del sistema capitalista,<sup><a name=nu24></a><a href="#num24">24</a></sup> los c&oacute;digos de estirpe romanista como el colombiano definen y sistematizan el contrato de compraventa.<sup><a name=nu25></a><a href="#num25">25</a></sup>  Ubicado en el Libro cuarto del C&oacute;digo Civil colombiano, e influido por la corriente francesa de las obras de POTHIER, se encuentra estructurado en forma semejante a la del C&oacute;digo Civil franc&eacute;s.<sup><a name=nu26></a><a href="#num26">26</a></sup> Por el contrario, el C&oacute;digo de Comercio colombiano adopta una definici&oacute;n del contrato de compraventa inspirada en el C&oacute;digo de Derecho privado italiano de 1942. Como es sabido, en la primera definici&oacute;n la discusi&oacute;n jur&iacute;dica estriba en el alcance de la expresi&oacute;n dar, pues la tradici&oacute;n de la cosa tiene dos efectos necesarios: transferir la propiedad al comprador y procurarle la posesi&oacute;n civil y f&iacute;sica de la cosa, exenta de todo obst&aacute;culo.<sup><a name=nu27></a><a href="#num27">27</a></sup> En contraste, el C&oacute;digo de Comercio colombiano soluciona la controversia manifestando que una de las partes se obliga a transmitir la propiedad. La transferencia de dominio del C&oacute;digo de Comercio colombiano, igual a como ocurre con el C&oacute;digo de Derecho privado italiano, implica la transmisi&oacute;n de la propiedad y la posesi&oacute;n exenta de todo vicio.<sup><a name=nu28></a><a href="#num28">28</a></sup> Por ello en el proyecto de C&oacute;digo de Derecho Privado presentado por el profesor ARTURO VALENCIA ZEA, el art&iacute;culo 620 defini&oacute; la compraventa como "un contrato por el cual el vendedor se obliga a transferir la propiedad u otro derecho y el comprador a pagar como precio una suma de dinero. Por tanto, el vendedor se obliga a la entrega y saneamiento del objeto".<sup><a name=nu29></a><a href="#num29">29</a></sup></p>      <p>En esta &uacute;ltima definici&oacute;n se observan diferencias sustanciales con respecto a la que trae el C&oacute;digo Civil colombiano. En primer t&eacute;rmino, la propuesta se refiere es a transferir la propiedad, pretendiendo zanjar definitivamente el debate jur&iacute;dico que por tantos a&ntilde;os dividi&oacute; la doctrina nacional en torno al alcance de la expresi&oacute;n dar en materia civil. En este sentido sigui&oacute; la misma orientaci&oacute;n jur&iacute;dica del C&oacute;digo de Derecho Privado italiano de 1942. En segundo lugar, la definici&oacute;n propuesta se refiri&oacute; expresamente a vendedor y comprador, especificando as&iacute; las partes en el contrato de compraventa, a diferencia del C&oacute;digo Civil, que tan solo aludi&oacute; a partes, sin distinguir claramente entre vendedor y comprador. Por &uacute;ltimo, consign&oacute; dos obligaciones fundamentales en el contrato de compraventa que no aparecen en la definici&oacute;n del C&oacute;digo Civil, como son la entrega y el saneamiento del objeto.</p>      <p>Si bien es cierto que la definici&oacute;n del C&oacute;digo de Comercio colombiano y la del proyecto del profesor ARTURO VALENCIA ZEA significaron un avance de car&aacute;cter legal y doctrinal en nuestro medio, acorde con las tendencias jur&iacute;dicas de la &eacute;poca, no podemos ignorar que el derecho de hoy ha evolucionado, en virtud de la internacionalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y del derecho, del proceso de constitucionalizaci&oacute;n del derecho privado y, por supuesto, de la tendencia a la armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del derecho contractual.<sup><a name=nu30></a><a href="#num30">30</a></sup> Los convenios internacionales en materia contractual, a diferencia de lo que ocurre en el &aacute;mbito de los ordenamientos jur&iacute;dicos nacionales, no presentan definiciones acerca de los contratos que regulan, puesto que quienes participan en la elaboraci&oacute;n de estos son conscientes de que el comercio y los negocios se desarrollan vertiginosamente, mientras que el proceso legislativo es m&aacute;s lento. Los contratos y las operaciones mercantiles no se gestan en forma simult&aacute;nea con la ley, aquellos la preceden. Por tanto, la elaboraci&oacute;n de conceptos y definiciones son inconvenientes y no resisten la p&aacute;tina del tiempo.</p>      <p>As&iacute; las cosas, y en nuestro criterio, lo m&aacute;s aconsejable al momento de modernizar el derecho contractual colombiano es evitar las definiciones. No resulta consecuente con las exigencias del tr&aacute;fico mercantil contempor&aacute;neo pretender condensar en la legislaci&oacute;n todas y cada una de las hip&oacute;tesis f&aacute;cticas que se pueden presentar en el &aacute;mbito de la contrataci&oacute;n. Adem&aacute;s de dificultar las relaciones comerciales, los negocios y los contratos evolucionan cotidianamente, sin aferrarse a los r&iacute;gidos modelos conceptuales prefabricados por el legislador.</p>      <p>Desde esta perspectiva, pensamos que hoy, en la era de la sociedad informatizada, no se debe propugnar por una unificaci&oacute;n de conceptos del contrato de compraventa en materia civil y comercial, sino que, por el contrario, las definiciones y la metodolog&iacute;a legislativa basada en hip&oacute;tesis f&aacute;cticas se deben eliminar hacia el futuro. De un sistema jur&iacute;dico contractual deductivo debemos transitar hacia un sistema jur&iacute;dico contractual inductivo, buscando identificar reglas y principios universales de contrataci&oacute;n, en aras de facilitar el tr&aacute;fico de bienes y servicios a nivel nacional e internacional. Con base en un conjunto de principios de contrataci&oacute;n podremos satisfacer en forma m&aacute;s adecuada nuestros requerimientos comerciales. Los principios de contrataci&oacute;n propician mayor flexibilidad en el &aacute;mbito de los negocios y, por consiguiente, ello redunda en desarrollo socioecon&oacute;mico e inversi&oacute;n. Es evidente que el desaf&iacute;o jur&iacute;dico interno en el nuevo milenio consiste en flexibilizar el r&eacute;gimen contractual a trav&eacute;s de un sistema de principios y reglas destinados a fomentar el crecimiento empresarial, abdicando de la metodolog&iacute;a jur&iacute;dica decimon&oacute;nica subyacente en nuestro C&oacute;digo Civil.</p>      <p>Para reforzar lo que venimos diciendo, basta con examinar el instrumento contractual m&aacute;s importante de los negocios internacionales: la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre compraventa internacional de mercader&iacute;as, hecha en Viena el 11 de abril de 1980, y aprobada en Colombia por intermedio de la Ley 518 de 1999. En dicho texto no se define por ninguna parte el concepto del contrato de compraventa. Han sido la doctrina y la jurisprudencia, con base en las pr&aacute;cticas y usos del comercio internacional, las que han precisado el significado y alcance del contrato. Con ello queda demostrado que las definiciones no solo son dif&iacute;ciles, por cuanto no son capaces de abarcar de manera integral las instituciones jur&iacute;dicas, sino que, adem&aacute;s, son inconvenientes, pues la evoluci&oacute;n de los negocios es m&aacute;s r&aacute;pida que la evoluci&oacute;n de la ley, y por lo regular constituye una caricatura de la realidad contractual y de los negocios.</p>      <p>Es por ello por lo que la doctrina internacional sostiene que, "del contenido de la reglamentaci&oacute;n convencional –en especial los art&iacute;culos 30 (Obligaciones del vendedor) y 53 (Obligaciones del comprador)– se infiere sin duda que por compraventa se entiende el contrato sinalagm&aacute;tico en virtud del cual una parte entrega a otra la propiedad de una mercanc&iacute;a a cambio del pago de un precio o, si se prefiere una definici&oacute;n m&aacute;s precisa, aquel contrato que tiene por causa el intercambio de medios de pago usuales generalmente aceptados y la transmisi&oacute;n y apropiaci&oacute;n de bienes".<sup><a name=nu31></a><a href="#num31">31</a></sup></p>      <p>Los Principios sobre los Contratos Comerciales Internacionales o Principios de Unidroit de 2004 tampoco contienen definiciones espec&iacute;ficas, sino que, por el contrario, se limitan a enunciar una serie de reglas y costumbres del tr&aacute;fico mercantil internacional, obviando las dificultades doctrinales y jurisprudenciales que sobre el particular se puedan presentar, y lo que es m&aacute;s importante a&uacute;n, estos principios pueden servir de modelo para la legislaci&oacute;n a nivel nacional. A nuestro modo de ver, un proyecto de unificaci&oacute;n legislativa en el campo contractual colombiano, y en especial del contrato de compraventa, no solo debe aprovechar los elementos iusfilos&oacute;ficos que nos brinda el derecho comparado, sino que adem&aacute;s, est&aacute; en la obligaci&oacute;n de consultar las tendencias de armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del derecho contractual internacional, como por ejemplo, la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre compraventa internacional y los Principios de Unidroit del 2004.<sup><a name=nu32></a><a href="#num32">32</a></sup></p>      <p>A manera de conclusi&oacute;n, podemos se&ntilde;alar lo siguiente: a) El C&oacute;digo Civil colombiano y el C&oacute;digo de Comercio colombiano contienen sendas definiciones sobre el contrato de compraventa; b) La definici&oacute;n del C&oacute;digo Civil colombiano sobre el contrato de compraventa es distinta de la del C&oacute;digo de Comercio colombiano, pues este &uacute;ltimo solucion&oacute; las dificultades doctrinales en torno al alcance de la expresi&oacute;n <i>dar</i> del C&oacute;digo Civil; c) Las definiciones propician el debate jur&iacute;dico, la divergencia de opiniones y, por ende, conducen a la inseguridad jur&iacute;dica; d) En nuestro criterio, en un proyecto de unificaci&oacute;n en materia contractual, la definici&oacute;n del contrato de compraventa se debe omitir, en aras de propiciar una metodolog&iacute;a jur&iacute;dica basada en principios y reglas de contrataci&oacute;n, siguiendo los derroteros trazados por los Convenios internacionales sobre la materia; y e) Nada obsta para que los Principios de Unidroit del 2004, entre otros, sirvan de modelo para una legislaci&oacute;n a nivel nacional.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>CONTRATO DE COMPRAVENTA VS.NEGOCIO JUR&Iacute;DICO DE COMPRAVENTA</b></p>      <p>Uno de los puntos m&aacute;s controvertidos a nivel doctrinal es el atinente a la distinci&oacute;n entre negocio jur&iacute;dico y contrato. Para los partidarios de la teor&iacute;a del acto o negocio jur&iacute;dico, el contrato de compraventa es una especie de &eacute;ste.<sup><a name=nu33></a><a href="#num33">33</a></sup> En el C&oacute;digo Civil colombiano no se desarroll&oacute; la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico, pues a comienzos del siglo XIX todav&iacute;a no se hablaba com&uacute;nmente de negocios jur&iacute;dicos.<sup><a name=nu34></a><a href="#num34">34</a></sup> Esta es la raz&oacute;n por la cual el cap&iacute;tulo relativo al contrato de compraventa no se refiera a negocio jur&iacute;dico de compraventa. Sin embargo, el C&oacute;digo Civil colombiano en los art&iacute;culos 1502 y 1510 se refieren al acto jur&iacute;dico como sin&oacute;nimo de contrato. De ah&iacute; que un sector de la doctrina nacional prefiera referirse a la teor&iacute;a del acto jur&iacute;dico y no a la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico. Al margen de estas discusiones doctrinales nacionales e internacionales que abogan por la teor&iacute;a del acto o el negocio jur&iacute;dico, lo cierto es que en la actualidad la doctrina internacional es partidaria de una visi&oacute;n m&aacute;s pr&aacute;ctica del derecho contractual, y considera que las abstracciones iusfilos&oacute;ficas que se han entretejido alrededor de la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico no tienen referente en el comercio contempor&aacute;neo. Es el contrato la categor&iacute;a jur&iacute;dica y el lenguaje com&uacute;n a los distintos sistemas jur&iacute;dicos de la econom&iacute;a globalizada de hoy.<sup><a name=nu35></a><a href="#num35">35</a></sup></p>      <p>Compartimos esta opini&oacute;n y creemos que un proyecto de unificaci&oacute;n debe estar sustentado, fundamentalmente, en concepciones jur&iacute;dicas que consulten la realidad de la globalizaci&oacute;n y del tr&aacute;fico mercantil actual, en vez de adentrarse en disquisiciones iusfilos&oacute;ficas innecesarias, que desconocen la mec&aacute;nica del mundo empresarial y de los negocios. No obstante lo anterior, tampoco podemos desconocer que cualquier proyecto de unificaci&oacute;n en materia contractual debe estar soportado en una orientaci&oacute;n filos&oacute;fica y pol&iacute;tica espec&iacute;fica. As&iacute;, por ejemplo, en un proyecto de unificaci&oacute;n en materia contractual, cuyo pilar esencial sea la libertad econ&oacute;mica y, por ende, la libre autodeterminaci&oacute;n de las relaciones jur&iacute;dicas contractuales, es imperativo que se encuentre cimentado en las fuentes primigenias del liberalismo filos&oacute;fico del siglo XVIII.</p>      <p>En lo tocante al C&oacute;digo de Comercio colombiano, vale la pena subrayar que aqu&iacute; s&iacute; se acogi&oacute; en su integridad la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico, siguiendo el modelo italiano. Esto se extrae con toda claridad de lo expuesto en los art&iacute;culos 822, 824, 825, 827, 833, 838, 840, 842, 844, 845, entre otros, del C&oacute;digo de Comercio colombiano. El C&oacute;digo reconoce el postulado de la autonom&iacute;a de la voluntad contractual como poder del sujeto para determinar sus relaciones jur&iacute;dicas con terceros mediante contratos mercantiles t&iacute;picos o at&iacute;picos. Entre tanto, tambi&eacute;n es menester a&ntilde;adir que la doctrina colombiana en materia de derecho mercantil se inclina por la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico.<sup><a name=nu36></a><a href="#num36">36</a></sup> Empero, como lo manifestamos en un comienzo, consideramos que la categor&iacute;a jur&iacute;dica del contrato, como fuente de obligaciones y lenguaje com&uacute;n a los negocios individuales o empresariales, es m&aacute;s apropiada.</p>      <p>En este orden de consideraciones, y teniendo en cuenta que la categor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico es una de las m&aacute;s debatidas y criticadas en la actualidad,<sup><a name=nu37></a><a href="#num37">37</a></sup> argumentamos nuestra tesis con base en los siguientes planteamientos: La categor&iacute;a jur&iacute;dica que se debe imponer es la del contrato de compraventa y no la del negocio jur&iacute;dico de compraventa. Indudablemente, entre el C&oacute;digo Civil y el C&oacute;digo de Comercio colombiano existen diferencias sustanciales a nivel te&oacute;rico, por cuanto en el C&oacute;digo Civil se adopt&oacute; la teor&iacute;a del acto jur&iacute;dico, y as&iacute; se ha defendido por gran parte de la doctrina nacional. En contrapartida, en el C&oacute;digo de Comercio se acogi&oacute; la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico. Entre una teor&iacute;a y otra hay m&aacute;s de un siglo de diferencia, puesto que a comienzos del siglo XIX todav&iacute;a no se conoc&iacute;a la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico; fue solo a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX cuando dicha teor&iacute;a alcanz&oacute; su m&aacute;ximo esplendor. Con el trasplante jur&iacute;dico y te&oacute;rico del derecho continental europeo de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta y cuarenta al derecho latinoamericano y colombiano, se impuso sin mayores discusiones esta nueva categor&iacute;a jur&iacute;dica. As&iacute; las cosas, durante el siglo XX los desarrollos te&oacute;ricos en materia contractual se centraron en la teor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico. Sin embargo, con el advenimiento del fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n de los mercados y de la producci&oacute;n y, por consiguiente, con la internacionalizaci&oacute;n de nuestro sistema jur&iacute;dico contractual, merced al crecimiento del mercado y al auge de la industria local, la categor&iacute;a jur&iacute;dica que se ha puesto en boga es la del contrato.</p>      <p>En consonancia con lo que venimos exponiendo, cabe agregar que el mismo C&oacute;digo de Comercio colombiano, cuando se refiere a los distintos contratos t&iacute;picos no los denomina como negocios jur&iacute;dicos sino como contratos. El Libro Cuarto del C&oacute;digo de Comercio lleva como ep&iacute;grafe "De los contratos y obligaciones mercantiles", en vez de aludir al negocio jur&iacute;dico. Y cuando se dedica a tratar por separado los principales contratos mercantiles como la compraventa, la permuta, el arrendamiento, el suministro, la agencia, el mandato, el transporte, la fiducia, etc., utiliza el t&eacute;rmino contratos y no el de negocio jur&iacute;dico.</p>      <p>La categor&iacute;a jur&iacute;dica del contrato es la que los comerciantes, los empresarios y las personas naturales emplean en sus actividades y negocios. Es un t&eacute;rmino que con frecuencia se utiliza en el C&oacute;digo Civil y en el C&oacute;digo de Comercio colombiano, hasta el punto de erigirse en una costumbre mercantil. Son los usos y las costumbres mercantiles el derecho vivo. La categor&iacute;a jur&iacute;dica del contrato es la que por lo com&uacute;n las partes estipulan en sus negocios y actividades comerciales, mas no la categor&iacute;a del negocio jur&iacute;dico. Se trata de un t&eacute;rmino jur&iacute;dico vivo en la pr&aacute;ctica empresarial y de los negocios, de un uso cotidiano en las relaciones comerciales. El derecho mercantil es por antonomasia el derecho de los usos y pr&aacute;cticas del comercio, no un derecho fundado en abstracciones iusfilos&oacute;ficas; son los comerciantes y los empresarios los que dinamizan y le dan fisonom&iacute;a propia al derecho contractual contempor&aacute;neo, a sus instituciones y a los t&eacute;rminos que se emplean, y no las investigaciones te&oacute;ricas de car&aacute;cter filos&oacute;fico. Es este el com&uacute;n denominador en el derecho privado colombiano, latinoamericano y, por supuesto, en el derecho anglosaj&oacute;n.<sup><a name=nu38></a><a href="#num38">38</a></sup></p>      <p>En resumen, nosotros sostenemos que la categor&iacute;a jur&iacute;dica que se debe implementar en un proyecto de unificaci&oacute;n es la de contrato de compraventa y no la de negocio jur&iacute;dico, pues es aquella con la que est&aacute;n familiarizados los operadores econ&oacute;micos y la que se utiliza con mayor frecuencia en el derecho privado nacional e internacional. Igualmente, el t&eacute;rmino contrato constituye una verdadera costumbre mercantil en el panorama del derecho contractual.</p>      <p><b>LOS SUJETOS EN LA FORMACI&Oacute;N DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA CIVIL Y COMERCIAL</b></p>      <p>En la legislaci&oacute;n contractual colombiana subsiste la dicotom&iacute;a entre el derecho mercantil y el derecho civil. La legislaci&oacute;n contractual civil se aplica a los contratos celebrados entre personas naturales que no son comerciantes y cuyos bienes est&aacute;n destinados al uso dom&eacute;stico del comprador, a los contratos de bienes para producir obras art&iacute;sticas y la enajenaci&oacute;n de estas por su autor. As&iacute; mismo, se aplica a los contratos sobre prestaci&oacute;n de servicios inherentes a las profesiones liberales y a las enajenaciones que hagan directamente los agricultores o ganaderos de los frutos de sus cosechas o ganados, en su estado natural. Por el contrario, la legislaci&oacute;n contractual mercantil se aplica a los contratos celebrados entre comerciantes cuyos bienes est&aacute;n destinados a ser enajenadas, a los contratos de empresa y, por supuesto, a los contratos celebrados con consumidores, de conformidad con lo estatuido por el art&iacute;culo 23 del C&oacute;digo de Comercio colombiano.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta dualidad contractual hoy carece de sentido, pues como lo demuestra en forma fehaciente e irrefutable la evoluci&oacute;n del comercio y la industria, el contrato mercantil ha experimentado un paulatino proceso de expansi&oacute;n, reduciendo significativamente el campo de acci&oacute;n del contrato civil. Y ello no solo se pregona del contrato, sino que adem&aacute;s est&aacute; presente en el r&eacute;gimen actual de las sociedades y en la reciente Ley 1116 sobre insolvencia empresarial. Con el advenimiento de la Ley 222 de 1995 en Colombia, se unific&oacute; el r&eacute;gimen societario colombiano. En efecto, el art&iacute;culo 100 del C&oacute;digo de Comercio colombiano, modificado por el art&iacute;culo 1&deg; de la Ley 222 de 1995, prescribe. "Se tendr&aacute;n como comerciales, para todos los efectos legales, las sociedades que se formen para la ejecuci&oacute;n de actos o empresas mercantiles. Si la empresa social comprende actos mercantiles y actos que no tengan esa calidad, la sociedad ser&aacute; comercial. Las sociedades que no contemplen en su objeto social actos mercantiles, ser&aacute;n civiles.</p>      <p>"Sin embargo, cualquiera que sea su objeto, las sociedades comerciales y civiles estar&aacute;n sujetas, para todos los efectos, a la legislaci&oacute;n mercantil".</p>      <p>Dicho criterio se mantiene vigente y fue reafirmado mediante la sentencia C-435 de 12 de septiembre de 1996 de la Corte Constitucional, por cuanto en dicha providencia se declar&oacute; la exequibilidad de la disposici&oacute;n anteriormente citada.    <br> A este respecto afirma la doctrina:</p>  <ol>     <p>Posiblemente, la disposici&oacute;n que mayor trascendencia tiene dentro de la nueva ley es la que alude a la unificaci&oacute;n de las sociedades civiles y comerciales. (...) Ciertamente, la l&iacute;nea divisoria entre las sociedades civiles y las mercantiles es, en la actualidad, muy tenue. La denominada <i>comercializaci&oacute;n</i> del derecho civil se manifiesta categ&oacute;ricamente en el caso de las sociedades. Aun respetando el m&aacute;s ortodoxo criterio objetivo o del acto de comercio, el campo de acci&oacute;n que quedaba a la sociedad civil era extremadamente reducido. Ello era particularmente evidente frente al denominado criterio mixto, todav&iacute;a vigente, seg&uacute;n el cual la presencia de un solo acto mercantil en el objeto social, hace que la compa&ntilde;&iacute;a sea de esa naturaleza, aunque ese acto no sea la principal actividad de la compa&ntilde;&iacute;a. La dualidad de regulaciones, adem&aacute;s de inconveniente y discriminatoria, ven&iacute;a generando la pr&aacute;ctica frecuente de constituir sociedades de simulada naturaleza civil, con el &uacute;nico prop&oacute;sito de escapar al &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de las normas mercantiles, en general, m&aacute;s exigentes. As&iacute;, bajo el ropaje de compa&ntilde;&iacute;as no comerciales, se ocultaban personas jur&iacute;dicas, cuya actividad real se encaminaba a acometer actos de comercio.<sup><a name=nu39></a><a href="#num39">39</a></sup></p>    </ol>      <p>El nuevo r&eacute;gimen de insolvencia empresarial tambi&eacute;n se aplica a las sociedades civiles, por cuatro razones, a saber:</p>  <ol>     <li> Como primera medida, porque en Colombia el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las sociedades civiles y comerciales se unific&oacute; con la Ley 222 de 1995, y no se justifica un tratamiento concursal diferente para las sociedades civiles. Adem&aacute;s, la Ley 550 de 1999 sobre recuperaci&oacute;n empresarial, que establec&iacute;a una dicotom&iacute;a en el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de las sociedades civiles y comerciales, qued&oacute; derogada por la nueva ley<sup><a name=nu40></a><a href="#num40">40</a></sup> de insolvencia para las personas jur&iacute;dicas privadas, es decir, para las sociedades civiles y comerciales.</li></p>      <li>En segundo lugar, porque de la lectura del art&iacute;culo 10, numeral 2&deg; de la Ley 1116 del 2006, se infiere que tambi&eacute;n se aplica a las sociedades civiles. La disposici&oacute;n mencionada precept&uacute;a lo siguiente: "<i>Otros presupuestos de admisi&oacute;n</i>. La solicitud de inicio del proceso de reorganizaci&oacute;n deber&aacute; presentarse, acompa&ntilde;ada de los documentos que acrediten, adem&aacute;s de los supuestos de cesaci&oacute;n de pagos o de incapacidad de pago inminente, el cumplimiento de los siguientes requisitos: 2&deg;. Estar cumpliendo con sus obligaciones de comerciante, establecidas en el C&oacute;digo de Comercio, cuando sea del caso. <b>Las personas jur&iacute;dicas no comerciantes deber&aacute;n estar registradas frente a la autoridad competente</b>". (Negrilla fuera de texto).</li></p>      <li>En tercer t&eacute;rmino, porque el art&iacute;culo 3&deg; de la Ley 1116 del 2006 no excluye expresamente a las sociedades civiles.</li></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Por &uacute;ltimo, porque cualquier sociedad, civil o comercial, puede realizar negocios permanentes en Colombia. As&iacute;, por ejemplo, una fundaci&oacute;n, en desarrollo de su objeto social, frecuentemente puede emitir cheques para pagar sus obligaciones comerciales o laborales, arrendar inmuebles para alojar a sus afiliados, o celebrar contratos de transferencia de tecnolog&iacute;a para modernizar sus instalaciones, etc. La frase "negocios permanentes en el territorio nacional" es anfibol&oacute;gica y no es exclusiva de los comerciantes o de las sociedades comerciales. Negocios, desde el punto de vista del derecho mercantil colombiano, y siguiendo en este punto al C&oacute;digo de Derecho Privado italiano de 1942, es un concepto jur&iacute;dico-econ&oacute;mico que alude a toda clase de transacciones comerciales, a las cuales se les aplica el derecho mercantil, independientemente de que el contrato sea civil para una de las partes (C. Co., art. 22). Pensamos, con base en lo expuesto, que en el nuevo r&eacute;gimen de insolvencia empresarial se acogi&oacute; un sistema mixto del derecho mercantil, puesto que para las personas naturales no comerciantes rige el sistema subjetivo, es decir, tan solo se aplica para las personas naturales comerciantes y, por el contrario, en trat&aacute;ndose de personas jur&iacute;dicas (sociedades civiles y comerciales), predomina el sistema objetivo,<sup><a name=nu41></a><a href="#num41">41</a></sup> pues se aplica a toda persona jur&iacute;dica de derecho privado, que realice negocios permanentes en el territorio nacional.</li></p>    </ol>      <p>La norma del proyecto estaba acorde con la filosof&iacute;a unificadora de la Ley 222 de 1995. De esta manera, se pretend&iacute;a consagrar un sistema predominantemente objetivo, en consonancia con las modernas tendencias del derecho societario comparado e internacional. As&iacute;, por ejemplo, en la reforma del derecho concursal espa&ntilde;ol del 2003, "se unific&oacute; el tratamiento de las crisis econ&oacute;micas, con independencia de la condici&oacute;n de comerciante del deudor".<sup><a name=nu42></a><a href="#num42">42</a></sup></p>      <p>En verdad, "nadie duda actualmente de la necesidad de que los procesos concursales se regulen bajo un sistema unificado, de manera que no se haga diferencia en raz&oacute;n de la naturaleza civil o mercantil del deudor, o en su car&aacute;cter individual o colectivo (...). Este tratamiento unificado de los concursos permite simplificar en forma ben&eacute;fica el manejo de la crisis empresarial. Adem&aacute;s, evita de contera las dificultades que se originan en la circunstancia de que el deudor o la autoridad competente tengan que optar, <i>a priori</i>, entre una multiplicidad de procedimientos aplicables, sometidos a presupuestos objetivos y subjetivos diferentes, a competencias diversas y a efectos dis&iacute;miles".<sup><a name=nu43></a><a href="#num43">43</a></sup></p>      <p>A los sujetos del contrato de compraventa se les aplica, por lo regular, la legislaci&oacute;n contractual mercantil. La amplificaci&oacute;n del derecho comercial es un hecho inocultable que no podemos desconocer. Las personas naturales celebramos a diario contratos con empresas o establecimientos de comercio y, por consiguiente, se nos aplica el r&eacute;gimen mercantil. El hecho de realizar operaciones de consumo no nos excluye de la legislaci&oacute;n contractual mercantil. Las personas jur&iacute;dicas est&aacute;n regidas por el derecho mercantil y sus actos y operaciones tambi&eacute;n est&aacute;n regulados por dicho ordenamiento jur&iacute;dico. As&iacute; pues, por la comercializaci&oacute;n del derecho civil y la amplificaci&oacute;n del derecho mercantil, a los sujetos del contrato de compraventa se les debe aplicar un solo r&eacute;gimen jur&iacute;dico unificado.</p>      <p>Al margen del car&aacute;cter civil o comercial del contrato de compraventa, cuando el pago se efect&uacute;a a trav&eacute;s de t&iacute;tulos valores, estos se rigen por la legislaci&oacute;n comercial. Los instrumentos negociables con los cuales se pagan las obligaciones en el contrato de compraventa est&aacute;n regulados por el C&oacute;digo de Comercio. Est&aacute;n al servicio de todas las personas. Si bien es cierto que entre dos personas naturales que no son comerciantes se puede celebrar un contrato regido exclusivamente por la legislaci&oacute;n civil, si el pago se realiza mediante el giro u otorgamiento de cheques, letras de cambio o pagar&eacute;s, dicha obligaci&oacute;n se regir&aacute; por la legislaci&oacute;n mercantil. De esta manera, se puede concluir que muy pocas actividades y contratos escapan a la &oacute;rbita del derecho mercantil.</p>      <p>Como bien lo sostiene la doctrina nacional, "Todo esto lo resum&iacute;a Ripert en forma muy gr&aacute;fica cuando afirmaba que hoy en d&iacute;a una persona podr&iacute;a quiz&aacute;s pasarse la vida sin conocer una notar&iacute;a, pero le ser&iacute;a imposible no entrar, alguna vez siquiera, a un banco, no comprar un tiquete de transporte, no tomar una p&oacute;liza de seguro, no girar un cheque o no aceptar una letra de cambio".<sup><a name=nu44></a><a href="#num44">44</a></sup></p>      <p>Anta&ntilde;o a los comerciantes se les aplicaba un r&eacute;gimen jur&iacute;dico especial y ten&iacute;an una jurisdicci&oacute;n propia, encargada de dirimir los conflictos que se presentaran entre ellos. Hoy, en pleno siglo XXI, se aplica a cualquier sujeto, sin distingos de raza, sexo o nacionalidad. Todos somos sujetos del mercado, todos celebramos operaciones y negocios a diario; por tanto, no se justifica una regulaci&oacute;n dual sustancialmente distinta de la legislaci&oacute;n mercantil.</p>      <p>Por consiguiente, si en la realidad econ&oacute;mica actual el derecho mercantil predomina en las relaciones contractuales cotidianas y se aplica a los sujetos civiles y comerciales, lo m&aacute;s conveniente es unificar la legislaci&oacute;n contractual civil y comercial, en aras de agilizar el tr&aacute;fico mercantil. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene mantener una duplicidad, si al fin y al cabo todos concurrimos al mercado para celebrar contratos de consumo, de compraventa de bienes muebles o inmuebles?, &iquest;Por qu&eacute; continuar con una duplicidad legislativa, si est&aacute; plenamente demostrado que el comercio ha invadido todos los sectores civiles?, &iquest;Para qu&eacute; perpetuar normas contractuales no solo diferentes sino contrarias u opuestas?.</p>      <p>La problem&aacute;tica relativa a la aplicaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n mercantil a los sujetos civiles y comerciales en materia de compraventa fue resuelta en forma satisfactoria por la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre Compraventa Internacional de Mercader&iacute;as, hecha en Viena el 11 de abril de 1980, aprobada en Colombia por intermedio de la Ley 518 de 1999, por cuanto prevaleci&oacute; un criterio objetivo. El criterio subjetivo atinente a la condici&oacute;n de comerciante para la aplicaci&oacute;n de uno u otro ordenamiento jur&iacute;dico es irrelevante a la luz de la Convenci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Por ello se afirma:</p> <ol>     <p>Esta reglamentaci&oacute;n es especialmente afortunada desde un doble punto de vista. Ante todo, porque evita enojosos conflictos de calificaciones, como la naturaleza civil o mercantil del contrato o el estatuto del comerciante, cuestiones que no son igualmente conocidas –ni menos reguladas– por todos los ordenamientos ni resultan f&aacute;ciles de resolver desde la perspectiva del derecho internacional privado. Pero tambi&eacute;n porque simplifica la aplicaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n por los &oacute;rganos judiciales estatales.<sup><a name=nu45></a><a href="#num45">45</a></sup></p>    </ol>      <p>As&iacute; las cosas, si la actividad mercantil se ha generalizado en todos los sectores y si no existen criterios cient&iacute;ficos que permitan diferenciar con precisi&oacute;n el contrato de compraventa civil del contrato de compraventa mercantil, la conclusi&oacute;n que se impone es la de que, en materia de compraventa, la dualidad de c&oacute;digos es causa de confusi&oacute;n e incertidumbre y debe ser sustituida por un estatuto unificado que, en la medida de lo posible, est&eacute; armonizado con la legislaci&oacute;n contractual internacional.</p>      <p>El criterio objetivo tambi&eacute;n est&aacute; impl&iacute;cito en los Principios de Unidroit sobre los contratos comerciales internacionales, en el Convenio de Roma sobre obligaciones contractuales internacionales y en el Convenio de M&eacute;xico del 2004. As&iacute;, pues, no se trata de una tendencia caprichosa o aislada, sino que, por el contrario, esto obedece a las modernas tendencias del derecho internacional y comparado sobre contratos civiles y comerciales.</p>      <p>Profundicemos un poco al respecto: los Principios de Unidroit se refieren simplemente a las partes en el contrato internacional, sin incluir o excluir expresamente a los sujetos civiles que celebran contratos comerciales internacionales. Como es sabido, el criterio subjetivo tambi&eacute;n es irrelevante para este ordenamiento jur&iacute;dico internacional. Los Principios de Unidroit, igual a como ocurre con la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre compraventa internacional de mercader&iacute;as, constituyen una valiosa gu&iacute;a sobre contrataci&oacute;n contempor&aacute;nea. Es imperativo que cualquier proyecto de unificaci&oacute;n local o regional sobre contratos civiles y comerciales se estructure con base en esta normativa internacional. De hecho, los distintos criterios contenidos en los susodichos principios, como, por ejemplo, la libertad de forma o consensualismo, la libertad contractual, el favor del contrato, la buena fe y, por supuesto, el criterio objetivo a que nos venimos refiriendo en esta parte, se pueden incorporar al derecho interno en una reforma legislativa unificada.</p>      <p>La Convenci&oacute;n Interamericana sobre derecho aplicable a los contratos internacionales, suscrita en M&eacute;xico el 18 de marzo de 1994, est&aacute; sustentada en la misma filosof&iacute;a jur&iacute;dica. El criterio objetivo tambi&eacute;n est&aacute; presente all&iacute;. Al respecto sostiene la doctrina:</p>  <ol>     <p>La Convenci&oacute;n de M&eacute;xico abarca los contratos celebrados por cualquier persona. El prop&oacute;sito de la Convenci&oacute;n es limitar el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n a las obligaciones contractuales de naturaleza privada absteni&eacute;ndose de indagar la naturaleza p&uacute;blica o privada de los sujetos contratantes. Los otorgantes podr&aacute;n ser tanto personas f&iacute;sicas como jur&iacute;dicas. Por tanto, quedan comprendidas las personas morales que tengan la calidad de derecho privado: sociedades an&oacute;nimas, de responsabilidad limitada, en comandita. O las asociaciones, fundaciones, etc.<sup><a name=nu46></a><a href="#num46">46</a></sup></p>    </ol>      <p>En lo tocante al Convenio de Roma de 1980, sobre obligaciones contractuales internacionales, caben los mismos comentarios anteriormente explicados. El criterio objetivo prevaleci&oacute; y, como es sabido, desplaz&oacute; el criterio subjetivo, con lo que se demuestra que se trata de una postura uniforme en el comercio internacional. Para abundar, el C&oacute;digo Uniforme de Comercio de los Estados Unidos est&aacute; soportado en el mismo criterio tantas veces citado. Aunque ello se debe a que en el derecho norteamericano no existe una delimitaci&oacute;n entre el derecho civil y comercial, tal y como la conocemos en el &aacute;mbito jur&iacute;dico latinoamericano. La carencia de una artificiosa dicotom&iacute;a entre el derecho civil y el derecho mercantil en el sistema angloamericano presenta indudables ventajas pr&aacute;cticas en el campo contractual, en la medida en que no es necesario indagar acerca de la condici&oacute;n civil o comercial de las partes, o de la finalidad del contrato para saber cu&aacute;l es la legislaci&oacute;n aplicable. A nuestro juicio, en el sistema angloamericano tambi&eacute;n predomina el criterio objetivo en materia de contrataci&oacute;n privada.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de los c&oacute;digos latinoamericanos no tienen un r&eacute;gimen unificado en materia de contrataci&oacute;n privada y conservan el criterio subjetivo para distinguir la naturaleza civil o mercantil del contrato. As&iacute;, por ejemplo, en la legislaci&oacute;n argentina se regula el contrato de compraventa de naturaleza civil en los art&iacute;culos 1323 a 1433 del C&oacute;digo Civil y en los art&iacute;culos 450 a 477 del C&oacute;digo de Comercio las compraventas de naturaleza mercantil.<sup><a name=nu47></a><a href="#num47">47</a></sup></p>      <p>Mientras que en el derecho contractual colombiano la doctrina y la jurisprudencia debaten acerca de la acentuaci&oacute;n de las diferencias entre el contrato civil y el contrato mercantil y, por consiguiente, defienden o discrepan de su respectiva autonom&iacute;a, en la legislaci&oacute;n internacional y en el derecho comparado se observa una clara tendencia unificadora, en la que predomina el criterio objetivo.</p>      <p><b>LA HOMOGENEIDAD DE LOS MECANISMOS PROCESALES EN LA FORMACI&Oacute;N DEL CONTRATO DE COMPRAVENTA CIVIL Y COMERCIAL</b></p>      <p>Los conflictos que se susciten entre comprador y vendedor por incumplimiento en las obligaciones derivadas del contrato de compraventa civil o comercial se resuelven ante la jurisdicci&oacute;n ordinaria, salvo que las partes hayan estipulado en el contrato cl&aacute;usula compromisoria. En la jurisdicci&oacute;n ordinaria el procedimiento que se utiliza para reclamar indemnizaci&oacute;n de perjuicios por incumplimiento del comprador o del vendedor, para resolver el contrato o para hacerlo cumplir, es uno solo: el proceso ordinario. El proceso ordinario, instituido en el C&oacute;digo de Procedimiento Civil colombiano, se emplea para solucionar conflictos contractuales civiles y mercantiles, independientemente de que la jurisdicci&oacute;n sea civil o comercial.</p>      <p>Los mecanismos procesales en uno y otro caso son homog&eacute;neos. No existe un proceso ordinario para las compraventas civiles y otro para las compraventas comerciales. El proceso ejecutivo que se instaura con un t&iacute;tulo valor para hacer exigible el pago de una obligaci&oacute;n derivada de un negocio de compraventa civil o comercial es uno solo. La legislaci&oacute;n procesal colombiana no contempl&oacute; procesos civiles especiales para las compraventas civiles, ni procesos comerciales especiales para las compraventas mercantiles. Los procesos est&aacute;n unificados. La calificaci&oacute;n de civil o mercantil no reviste ninguna importancia para el procedimiento civil, como tampoco para las pruebas que se aportan al proceso. La jurisdicci&oacute;n civil conoce de conflictos econ&oacute;micos civiles y comerciales y el procedimiento es el mismo, no var&iacute;a por la condici&oacute;n de las partes.</p>      <p>Si los procesos est&aacute;n unificados, es decir, son los mismos que se aplican para solucionar las disputas que surjan en las compraventas civiles o mercantiles, &iquest;por qu&eacute; no unificamos de una vez por todas el r&eacute;gimen de obligaciones y contratos civiles y comerciales? Hasta el r&eacute;gimen del derecho de la competencia est&aacute; unificado, pues la Ley 256 de 1996 y el Decreto 2153 de 1992 se aplican a personas naturales no comerciantes, a los comerciantes y a las personas jur&iacute;dicas de naturaleza civil o comercial.</p>      <p>El proceso arbitral, al que con frecuencia se acude para resolver con m&aacute;s agilidad los conflictos econ&oacute;micos derivados de los contratos de compraventa civil o comercial, es uno solo. En la legislaci&oacute;n nacional e internacional no se han establecido procesos arbitrales especializados para los conflictos de naturaleza civil o mercantil. &iquest;Hasta cu&aacute;ndo podemos sostener que la dicotom&iacute;a entre la compraventa civil y mercantil es una realidad del comercio y de la industria o, por el contrario, son fruto de elucubraciones acad&eacute;micas que no consultan el derecho vivo?</p>      <p>Si desde la perspectiva del derecho procesal el procedimiento civil o arbitral es homog&eacute;neo para solucionar las controversias de naturaleza civil o mercantil, nada justifica que desde el punto de vista del derecho sustancial se mantengan calificaciones y dualidades legislativas para el mismo tipo de actos y operaciones comerciales.</p>      <p>No hubo mayores esfuerzos legislativos para que los mecanismos procesales fueran homog&eacute;neos para la compraventa civil o mercantil, &iquest;Por qu&eacute; ahora es tan dif&iacute;cil unificar la legislaci&oacute;n contractual sustancial?, &iquest;Cu&aacute;les son las causas de esta inercia jur&iacute;dica?, &iquest;A qu&eacute; o a qui&eacute;n le atribuimos el inmovilismo jur&iacute;dico subyacente en materia de unificaci&oacute;n contractual?. Es sabido que la doctrina y la jurisprudencia nacionales han identificado el problema y han efectuado propuestas, ahora el turno le corresponde al legislador.</p>      <p><b>LA CARENCIA DE UNA REGULACI&Oacute;N SOBRE LA COMPRAVENTA ENTRE AUSENTES EN LA LEGISLACI&Oacute;N CIVIL Y LA NECESIDAD DE ARMONIZARLA Y UNIFICARLA CON LA LEGISLACI&Oacute;N MERCANTIL</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el C&oacute;digo Civil colombiano no se regul&oacute; la compraventa entre ausentes, ni en el art&iacute;culo objeto de nuestro an&aacute;lisis ni en las dem&aacute;s disposiciones subsiguientes. En el C&oacute;digo de Comercio colombiano s&iacute; se hizo alusi&oacute;n expresa a este tipo de contratos de compraventa. M&aacute;s tarde, con la expedici&oacute;n de la Ley 527 de 1999 sobre comercio electr&oacute;nico, se complement&oacute; el contenido del estatuto mercantil, acorde con las exigencias de nuestro tiempo. Y para ser francos, est&aacute;bamos en mora de hacerlo, pues hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os que se celebran contratos de compraventa entre ausentes. Hoy, en la era de la sociedad informatizada, el com&uacute;n denominador es la contrataci&oacute;n entre ausentes.</p>      <p>En la &eacute;poca en que se expidi&oacute; el C&oacute;digo Civil colombiano los contratos de compraventa se celebraban, por lo regular, entre presentes. Por ello, en el ac&aacute;pite en el que se regula la compraventa no se hace menci&oacute;n expresa del contrato de compraventa entre ausentes. Por tratarse de una sociedad de incipiente desarrollo industrial y cuya riqueza se basaba, esencialmente, en la explotaci&oacute;n de la tierra, por lo general los contratos de compraventa sobre bienes muebles e inmuebles se hac&iacute;a entre presentes. Sin embargo, no podemos descartar la compraventa entre ausentes, puesto que esta se pod&iacute;a efectuar a trav&eacute;s de un contrato de mandato. Ahora bien, como en el C&oacute;digo Civil colombiano no se legisl&oacute; sobre esta instituci&oacute;n, en el C&oacute;digo de Comercio de 1971 s&iacute; se hizo y se regul&oacute; con amplitud esta fase del contrato de compraventa.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo podemos solucionar el vac&iacute;o del C&oacute;digo Civil? Como primera medida, es menester se&ntilde;alar que en la mayor&iacute;a de la doctrina nacional no se ha abordado este problema jur&iacute;dico. En la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia y en la jurisprudencia de la Corte Constitucional tampoco se ha analizado el problema jur&iacute;dico planteado. Las &uacute;nicas propuestas que se han esbozado sobre el particular han sido las de los profesores ALBERTO TAMAYO LOMBANA y &Aacute;LVARO PEREZ VIVES; el primero considera que, como el C&oacute;digo de Comercio s&iacute; reglament&oacute; la oferta y la policitaci&oacute;n, lo m&aacute;s apropiado para las ofertas de car&aacute;cter civil es aplicar la analog&iacute;a prevista en el art&iacute;culo 8&deg; de la Ley 153 de 1887. El segundo opina que como nada se dijo sobre la materia, deber&aacute; aplicarse la costumbre y a falta de esta, las reglas generales del derecho y los principios del C&oacute;digo de Comercio.<sup><a name=nu48></a><a href="#num48">48</a></sup></p>      <p>Las soluciones jur&iacute;dicas propuestas son consecuentes con los principios hermen&eacute;uticos del derecho contractual colombiano; sin embargo, si nuestra legislaci&oacute;n contractual estuviera unificada, se obviar&iacute;an estos inconvenientes. Ante este vac&iacute;o del C&oacute;digo Civil cualquier interpretaci&oacute;n es v&aacute;lida, y las dificultades pr&aacute;cticas que de all&iacute; se originen deber&aacute;n ser resueltas por nuestros operadores jur&iacute;dicos, por lo general renuentes a la aplicaci&oacute;n de los principios del C&oacute;digo de Comercio a los vac&iacute;os del C&oacute;digo Civil. Es com&uacute;n que se invoque la analog&iacute;a o las normas y principios que rigen las obligaciones y contratos en materia civil, para suplir los vac&iacute;os que existan en materia comercial, pero no al rev&eacute;s. Si bien es cierto que la soluci&oacute;n doctrinal nos parece acertada, pr&aacute;ctica y &uacute;til para todos los que concurren al mercado a contratar, tampoco podemos desconocer que, en nuestro medio, los operadores jur&iacute;dicos son t&iacute;midos para aplicar interpretaciones jur&iacute;dicas novedosas o sui g&eacute;neris.</p>      <p>Lo m&aacute;s adecuado ser&iacute;a unificar ambas legislaciones, la civil y la comercial, para desechar por entero ambig&uuml;edades jur&iacute;dicas al respecto, o para seguir propiciando interpretaciones jur&iacute;dicas divergentes que, a la postre, no facilitan la agilidad del tr&aacute;fico jur&iacute;dico de bienes muebles e inmuebles. Por consiguiente, si la soluci&oacute;n jur&iacute;dica al problema concreto es la unificaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; deber&iacute;a contener un proyecto de unificaci&oacute;n sobre compraventa civil y comercial en materia de contrataci&oacute;n entre ausentes?</p>      <p>Para responder este interrogante, pensamos que una vez identificado el problema relativo al vac&iacute;o de la legislaci&oacute;n civil en materia de contrataci&oacute;n entre ausentes y la, a nuestro modo de ver, plausible aplicaci&oacute;n de las normas mercantiles sobre la oferta a la oferta civil, el siguiente an&aacute;lisis debe estar encaminado al contenido de las normas mercantiles sobre la materia, a identificar los problemas subyacentes en estas y, por &uacute;ltimo, a presentar algunas soluciones pr&aacute;cticas con base en la doctrina y el derecho contractual comparado.</p>      <p>Como primera medida, la oferta mercantil, esto es, la contrataci&oacute;n entre ausentes, est&aacute; regulada por el art&iacute;culo 845 del C&oacute;digo de Comercio colombiano. La norma citada prescribe: "La oferta o propuesta, esto es, el proyecto de negocio jur&iacute;dico que una persona formule a otra, deber&aacute; contener los elementos esenciales del negocio y ser comunicada al destinatario. Se entender&aacute; que la propuesta ha sido comunicada cuando se utilice cualquier medio adecuado para hacerla conocer al destinatario".</p>     <p>De la disposici&oacute;n anteriormente transcrita se deriva lo siguiente:</p>      <p>No se puede confundir la oferta, como proyecto de contrataci&oacute;n entre ausentes en materia de compraventa, con la invitaci&oacute;n a negociar. Este punto fue dilucidado por la Corte Suprema de Justicia, sala de casaci&oacute;n civil, en sentencia de abril 4 del 2001, con ponencia del magistrado doctor JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES.    <br> A continuaci&oacute;n se transcribe el aparte pertinente:</p>  <ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No pueden confundirse la "oferta", esto es, el "proyecto de negocio jur&iacute;dico que una persona formula a otra", que en cuanto re&uacute;na los requisitos all&iacute; previstos, adem&aacute;s de ser irrevocable, da lugar al nacimiento del contrato, una vez ha sido aceptada por el destinatario, con cualquier invitaci&oacute;n a emprender negociaciones que una persona exponga a otra u otras, manifestaci&oacute;n esta &uacute;ltima que abarca m&uacute;ltiples posibilidades tales como los avisos publicitarios y propagand&iacute;sticos por medio de los cuales el comerciante anuncia sus productos, y a los cuales el art&iacute;culo 847 del mismo estatuto les niega obligatoriedad, hasta las proposiciones que una persona hace a otras para que le formulen verdaderas ofertas, conductas todas ellas que apenas insin&uacute;an, como su nombre lo sugiere, el deseo serio y leal de querer contratar, y que solamente dar&aacute;n lugar a la responsabilidad propia de quien quebrante los deberes de correcci&oacute;n y buena fe que gobiernan la actividad preparatoria de los contratos (...).</p>      <p>As&iacute; las cosas, le mera invitaci&oacute;n 'a ofrecer', se perfila, por regla general, como la solicitud que una persona hace a otras, determinadas o no, para que le formulen propuestas de un negocio jur&iacute;dico en el cual se est&aacute; interesado. Se trata, pues, de anunciar la disposici&oacute;n que se tiene para atender las ofertas que otros hagan con miras a aceptar aquella que le resulte m&aacute;s provechosa e, inclusive, si ninguna resulte serlo, abstenerse de ajustar el contrato, modalidad de contrataci&oacute;n cuyas ventajas son innegables en aquellos negocios jur&iacute;dicos que est&aacute;n antecedidos de datos o dise&ntilde;os t&eacute;cnicos, pero que no obliga al invitante, quien, desde esa perspectiva, est&aacute; facultado para rechazar las proposiciones que reciba, sin desde&ntilde;ar, por supuesto, los deberes de correcci&oacute;n y lealtad que incumben a todas las negociaciones preliminares.</p>      <p>No obstante que las cosas son del modo que viene de exponerse, tambi&eacute;n puede suceder que la invitaci&oacute;n contenga la concluyente declaraci&oacute;n del emisor de que innegablemente realizar&aacute; el negocio jur&iacute;dico con la mejor propuesta, evento en el cual, es preciso subrayarlo, la convocatoria puede adquirir la naturaleza de una oferta. En otros t&eacute;rminos: dada la certidumbre que el interesado reimprima a su invitaci&oacute;n, pueda ella concebirse, tambi&eacute;n, como una verdadera oferta, en cuyo caso deber&aacute; este revelar su indeclinable intenci&oacute;n de contratar, manifestaci&oacute;n que debe ser completa y comunicada al destinatario, de modo que su aceptaci&oacute;n perfeccione el contrato.</p>    </ol>      <p>Por lo que se refiere a la oferta y aceptaci&oacute;n mediante un mensaje electr&oacute;nico de datos, es evidente que esta se celebra por personas naturales no comerciantes (consumidores), por comerciantes y por empresas privadas nacionales, extranjeras, p&uacute;blicas o mixtas. As&iacute; pues, dentro de los requisitos y condiciones establecidos por la Ley 527 de 1999 sobre comercio electr&oacute;nico, para celebrar contratos de compraventa civil o comercial no se encuentran distinciones o calificaciones relativas a los sujetos o a la actividad que desarrollan. Simplemente, se aplica a consumidores y a cualquier operador econ&oacute;mico. Desde esta perspectiva, la oferta y la aceptaci&oacute;n por medios electr&oacute;nicos en materia civil y comercial son las mismas para ambos. Pero tambi&eacute;n es menester a&ntilde;adir que nada justifica un tratamiento jur&iacute;dico diferente. Es obvio que por la &eacute;poca en que se expidi&oacute; el C&oacute;digo Civil no exist&iacute;a la compraventa v&iacute;a Internet y, por supuesto, tampoco la oferta y la aceptaci&oacute;n por medios electr&oacute;nicos. Pero curiosamente, el C&oacute;digo de Comercio, posterior al C&oacute;digo Civil, tampoco lo hizo. Sin embargo, es sabido que la contrataci&oacute;n electr&oacute;nica es un tema reciente. Empero, el problema jur&iacute;dico que amerita nuestra atenci&oacute;n en este punto no es el atinente al &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de las normas mercantiles sobre la oferta a la contrataci&oacute;n electr&oacute;nica, sino al &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de la normativa sobre comercio electr&oacute;nico a la oferta civil y comercial. Como lo manifestamos al principio, la oferta y la aceptaci&oacute;n por medios electr&oacute;nicos, se aplican a la oferta civil y comercial. &iquest;Qu&eacute; justifica un tratamiento aut&oacute;nomo e independiente? La misma normativa sobre la materia super&oacute; el problema de las calificaciones del derecho civil y comercial y unific&oacute; la aplicaci&oacute;n de la normativa electr&oacute;nica, prevaleciendo una vez m&aacute;s la tendencia objetiva.</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>      <p>Teniendo en cuenta que la pretendida unificaci&oacute;n en el &aacute;mbito del derecho de contratos constituye una labor compleja y dif&iacute;cil, que implica un profundo an&aacute;lisis legal, jurisprudencial y, por supuesto, doctrinal, es nuestro deber resaltar que la discusi&oacute;n tan solo se centr&oacute; en algunos aspectos relativos a la formaci&oacute;n del contrato de compraventa, con el prop&oacute;sito de reactivar el debate sobre la materia. Desde esta perspectiva, consideramos que lo m&aacute;s apropiado en la tarea unificadora local consiste en incorporar los principios y las reglas del derecho internacional contractual a nuestro derecho interno, sin desconocer nuestra realidad y padecimientos jur&iacute;dicos internos.</p>      <p>No somos partidarios de que el proceso de unificaci&oacute;n se constri&ntilde;a a una mera codificaci&oacute;n, esto es, a la sistematizaci&oacute;n de un nuevo c&oacute;digo de derecho privado que integre los principios civiles y comerciales. Acorde con la tendencia unificadora del derecho contractual internacional, consideramos que se deben aprovechar y acoger los aportes legales, jurisprudenciales y doctrinales que sobre el particular se han efectuado, verbigracia, la Convenci&oacute;n de Naciones Unidas sobre Compraventa Internacional de mercader&iacute;as, hecha en Viena el 11 de abril de 1980, el Convenio de Roma de 1980, el Convenio de M&eacute;xico de 1994, entre otros, pues al fin y al cabo, se trata de instrumentos jur&iacute;dicos muy decantados, que han facilitado y agilizado el tr&aacute;fico mercantil nacional e internacional. A nuestro juicio, la susodicha unificaci&oacute;n en el &aacute;mbito local se puede efectuar mediante la adopci&oacute;n de un conjunto de principios y normas internacionales, sin que sea menester una extensa y detallada reforma al r&eacute;gimen de contratos civiles y comerciales. No es conveniente insistir en la vetusta metodolog&iacute;a del casuismo legal, sino que, por el contrario, los problemas jur&iacute;dicos que nos plantean los negocios y contratos en el siglo XXI se deben resolver por medio de principios generales y de universal aceptaci&oacute;n, independientemente del sistema jur&iacute;dico donde se apliquen.</p>      <p>Es necesario hacer hincapi&eacute; en una reforma al r&eacute;gimen de obligaciones y contratos en Colombia, con el prop&oacute;sito de modernizar, armonizar y unificar sus principios y fundamentos hermen&eacute;uticos. Se trata de una tarea impostergable en la que deben participar jueces, abogados y acad&eacute;micos; de lo contrario, vamos a perpetuar la dicotom&iacute;a jurisprudencial en detrimento de la evoluci&oacute;n y el desarrollo de los negocios nacionales e internacionales. Hoy, en la nueva era de la globalizaci&oacute;n de los mercados y la producci&oacute;n, el desaf&iacute;o consiste en modernizar nuestro sistema jur&iacute;dico para adaptarlo a los problemas y a los retos que nos impone el tr&aacute;fico mercantil internacional. A nuestro juicio, la legislaci&oacute;n interna debe armonizarse con la legislaci&oacute;n internacional sobre la materia, sin desconocer nuestros padecimientos y nuestra realidad jur&iacute;dicoecon&oacute;mica locales.</p>  <hr> <font face="verdana" size=2>      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Cfr. VALENTIN PETEV, <i>Metodolog&iacute;a y ciencia jur&iacute;dica en el umbral del siglo XXI</i> (Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1996).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>Al contrario de lo que se cree, en Am&eacute;rica Latina s&iacute; ha habido esfuerzos de armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del derecho. Los primeros esfuerzos de armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n jur&iacute;dica latinoamericana se remontan al Congreso de Panam&aacute; de 1826 convocado por Bol&iacute;var. V&eacute;ase <i>Bol&iacute;var ante el derecho</i>, I, 248 (Universidad Santo Tom&aacute;s, Bogot&aacute;, 1983); V&eacute;ase a JORGE PALLARES BOSSA, <i>Aspectos internacionales de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica</i>, 273-274 (Bogot&aacute;, Doctrina y Ley, Bogot&aacute;, 2002). "Aunque ser&iacute;a exagerado considerar al Congreso de Panam&aacute; de 1826 como un paso concreto en materia de codificaci&oacute;n del derecho internacional privado latinoamericano, su convocatoria refleja una temprana voluntad pol&iacute;tica a favor de la armonizaci&oacute;n jur&iacute;dica latinoamericana. Fundamentalmente, el Congreso de Panam&aacute; se propuso establecer las bases de una pol&iacute;tica exterior com&uacute;n, un pacto de alianza defensiva y establecer un tribunal internacional de justicia. El Tratado de Panam&aacute;, aprobado por este Congreso y suscrito por M&eacute;xico, Am&eacute;rica Central, Colombia y Per&uacute;, dispuso el entendimiento futuro de los gobiernos con el fin de discutir y aprobar los principios jur&iacute;dicos que deb&iacute;an regir sus relaciones mutuas". V&eacute;ase a BRICE&Ntilde;O  BERR&Uacute;, Reflexiones sobre la codificaci&oacute;n del derecho internacional privado en Am&eacute;rica Latina, en <i>L'unificazione del diritto internazionale privato e processuale. Studi in memoria di Mario Giulano</i>, 157 (1989). Citado por ALEJANDRO MIGUEL GARRO, <i>Armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del derecho privado en Am&eacute;rica Latina: esfuerzos, tendencias y realidades</i>, p. 6. Documento de Internet.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>ARTURO VALENCIA ZEA, <i>Derecho civil</i>, t. I, p. 37 (Bogot&aacute;, Temis, 1989).    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Cfr. JOS&Eacute; GABINO PIN&Oacute;N MART&Iacute;NEZ, <i>Introducci&oacute;n al derecho comercial</i>, pp. 37-49 (Temis, Bogot&aacute;, 1985).    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>V&eacute;ase, RENATO SCOGNAMIGLIO, <i>Teor&iacute;a general del contrato</i> (Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1991).    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>"<i>El derecho civil se ha comercializado</i> y, al mismo tiempo, la riqueza se ha convertido en mobiliaria. Gracias a las sociedades comerciales, cualquier persona puede intervenir en el comercio, sin ser comerciante. Se han creado nuevas riquezas m&oacute;viles y secretas que han reemplazado a la antigua fortuna inmobiliaria. El t&iacute;tulo al portador se ha asimilado a los muebles corporales. Los bancos se han abierto para todo el mundo y todos han utilizado t&iacute;tulos y cuentas, de los que, en otros tiempos, se serv&iacute;an &uacute;nicamente los comerciantes. Estas nuevas formas de riqueza han trastornado el derecho civil, el cual ha sido influido, como el derecho comercial, por la necesidad de transacciones r&aacute;pidas y el deseo de seguridad obtenido por la publicidad de las situaciones y de los documentos. El derecho de los negocios es hoy un derecho com&uacute;n a los comerciantes y a los no comerciantes y, por ello, no alcanzamos a entender la autonom&iacute;a del derecho comercial". GEORGES RIPERT, <i>Tratado elemental de derecho comercial</i>, I, pp. 47-48 (Labor, Buenos Aires, 1988).    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>N&Eacute;STOR HUMBERTO MART&Iacute;NEZ NEIRA, Repaso hist&oacute;rico y anal&iacute;tico del derecho comercial colombiano, en <i>C&oacute;digo de Comercio</i>, 7 (Legis, Bogot&aacute;, 2004).    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>"Los principios que gobiernan la formaci&oacute;n de los actos, contratos y obligaciones civiles, as&iacute; como los efectos, modos de extinguirse y pruebas, son aplicables a la legislaci&oacute;n mercantil, a menos que ella establezca reglas especiales (C. Co., art. 822)." Podemos afirmar que el contenido de esta norma es la 'piedra angular' de las obligaciones en el campo mercantil. "En otras palabras, la regulaci&oacute;n que presenta el C&oacute;digo Civil en materia de obligaciones y contratos es aplicable en el campo mercantil, a no ser que expresamente la norma comercial diga otra cosa. Los libros respectivos del C&oacute;digo Civil hacen parte del C&oacute;digo de Comercio." Se trata de una remisi&oacute;n directa que excluye y hace innecesaria la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica que autoriza el art&iacute;culo 8&deg; de la Ley 153 de 1887, que tambi&eacute;n para este campo preciso de obligaciones y contratos mercantiles se aplica con preferencia a la previsi&oacute;n general que contempla el t&iacute;tulo preliminar del C&oacute;digo de Comercio en su art&iacute;culo segundo. "No son correctas las invocaciones que hacen algunos autores a la analog&iacute;a o la norma del t&iacute;tulo preliminar, cuando se encuentran con alg&uacute;n vac&iacute;o en esta materia, pues por expresa disposici&oacute;n del legislador, contenida en el comentado art&iacute;culo 822, las normas civiles relativas a este campo tambi&eacute;n son mercantiles". (JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR, <i>Contratos mercantiles</i>, I, p. 61 (Dik&eacute;, Medell&iacute;n, 2003).    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Cfr. GILBERTO PE&Ntilde;A CASTRILL&Oacute;N, Factores de unificaci&oacute;n o de independencia del derecho civil y del derecho comercial (El 'proyecto de C&oacute;digo Civil'), en: <i>Tendencias modernas del derecho civil. Propuestas de reforma a la legislaci&oacute;n civil</i>, pp. 63 y ss. (JAVIER TAMAYO JARAMILLO, Temis, Bogot&aacute;, 1989).    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Cfr. GERARDO JOS&Eacute; RAVASSA MORENO, <i>Derecho mercantil internacional</i>, pp. 455 y ss. (Doctrina y Ley, Bogot&aacute;, 2004).    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Consulta efectuada en 2008 en el Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Cfr. ARTURO VALENCIA ZEA, Proyecto de C&oacute;digo de Derecho Privado (Superintendencia de Notariado y Registro, 1980), en: <i>Derecho civil</i>, IV, pp. 403 y ss. (Temis, Bogot&aacute;, 1988). En el mismo sentido JOS&Eacute; ALEJANDRO BONIVENTO FERN&Aacute;NDEZ, <i>Los principales contratos civiles y su paralelo con los comerciales</i> (Librer&iacute;a del Profesional, Bogot&aacute;, 2000); GABRIEL ESCOBAR SAN&Iacute;N, Reestructuraci&oacute;n del derecho privado, en <i>Tendencias modernas del derecho civil. Propuestas de reforma a la legislaci&oacute;n civil</i>, pp. 91 y ss. (JAVIER TAMAYO JARAMILLO, Temis, Bogot&aacute;, 1989); PEDRO LAFONT PIANETTA, <i>Manual de contratos. Panorama de la negociaci&oacute;n y contrataci&oacute;n contempor&aacute;nea</i>, I, (Librer&iacute;a del Profesional, Bogot&aacute;, 2005); PEDRO PABLO TORRES BELTR&Aacute;N, <i>Obligaciones</i> (Bogot&aacute;, 1999); PILAR ZAPATA y MAIKEL NISINBLAT, Integraci&oacute;n de las normas comerciales y civiles en materia reobligaciones y contratos: interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 822 del C&oacute;digo de Comercio, en: <i>Revista de Derecho Privado N&deg; 19-20</i> (Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, junio de 1997); JOS&Eacute; IGNACIO NARV&Aacute;EZ GARC&Iacute;A, <i>Derecho mercantil colombiano. Parte general</i> (Legis, Bogot&aacute;, 1997); ALFREDO FUENTES HERN&Aacute;NDEZ, Anotaciones sobre la unificaci&oacute;n y armonizaci&oacute;n del derecho privado en Colombia, en: <i>Revista de Derecho Privado N&deg; 27</i> (Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, febrero del 2002); JOS&Eacute; GABINO PINZ&Oacute;N MART&Iacute;NEZ, <i>Introducci&oacute;n al derecho comercial</i> (Temis, Bogot&aacute;, 1985); JORGE OVIEDO ALB&Aacute;N, <i>Unidroit y la unificaci&oacute;n del derecho privado: referencias a los principios para los contratos comerciales internacionales, en: Compraventa internacional de mercader&iacute;as. Comentarios a la Convenci&oacute;n de Viena de 1980</i> (AA . VV., Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, 2003); GERARDO JOS&Eacute; RAVASSA MORENO, <i>Historia del comercio y del derecho mercantil</i> (Universidad Santo Tom&aacute;s, Bogot&aacute;, 1990); FABI&Aacute;N L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, <i>Preguntas y respuestas de derecho comercial general</i> (Doctrina y Ley, Bogot&aacute;, 2004); RAM&Oacute;N EDUARDO MADRI&Ntilde;&Aacute;N DE LA TORRE, <i>Principios de derecho comercial</i> (Temis, Bogot&aacute;, 1997); JORGE PINZ&Oacute;N S&Aacute;NCHEZ, El buen hombre de negocios y la crisis de la empresa, en: <i>Nuevos retos del derecho comercial</i>, pp. 31-32 (AA . VV., Dik&eacute;, Medell&iacute;n, 2000); FRANCISCO REYES VILLAMIZAR opina sobre el particular: "Bien valdr&iacute;a la pena que se insistiera en la unificaci&oacute;n del r&eacute;gimen de obligaciones y contratos en torno de pautas homog&eacute;neas". <i>Reforma al r&eacute;gimen de sociedades y concursos</i>, p. 26 (Temis, Bogot&aacute;, 1999). En el mismo sentido afirma el jurista FERNANDO LONDO&Ntilde;O HOYOS: "No estoy revelando ning&uacute;n secreto. El mundo entero sabe de qu&eacute; se trata y la unificaci&oacute;n del derecho civil y mercantil es un hecho. El C&oacute;digo &uacute;nico se impone; pero, eso s&iacute;, abriendo las puertas a la evoluci&oacute;n del derecho nuevo, dej&aacute;ndole campo a la vida que necesita formas distintas de expresi&oacute;n, en una palabra, limpiando el campo para el advenimiento del moderno derecho mercantil". <i>C&oacute;digo de Comercio: 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, en: Instituciones de derecho comercial colombiano</i>, pp. 35 y ss. (Dik&eacute;, Medell&iacute;n, 1987); As&iacute; mismo, &Aacute;LVARO MENDOZA RAM&Iacute;REZ expresa: "...Nada se opone a que unas mismas figuras contractuales revistan parcialmente normas y principios aut&oacute;nomos, en la medida en que el objeto mismo de los respectivos actos jur&iacute;dicos o los mecanismos empleados por ellos as&iacute; lo justifiquen. Cuando son m&aacute;s los puntos de contacto que las diferencias, se justifica la unificaci&oacute;n...". <i>Campo de aplicaci&oacute;n del derecho mercantil, en Instituciones de derecho comercial colombiano</i>, Op. cit., 236. Igualmente JORGE OVIEDO ALB&Aacute;N, La unificaci&oacute;n del derecho privado, en: <i>Dissertum</i> n&deg; 5, Revista de estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Sabana, pp. 24 y ss. (Universidad de la Sabana, Bogot&aacute;, diciembre del 2001); JAIRO MEDINA VERGARA, <i>Derecho comercial. Parte general</i> (Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 2006).    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>JOAQU&Iacute;N GARRIGUES, <i>Hacia un nuevo derecho mercantil</i>, p. 338 (Tecnos, Madrid, 1971).    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>FABI&Aacute;N L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, <i>Preguntas y respuestas de derecho comercial general</i>, 2, (Doctrina y Ley, Bogot&aacute;, 2004).    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>JOS&Eacute; IGNACIO NARV&Aacute;EZ GARC&Iacute;A, <i>Obligaciones y contratos mercantiles</i>, pp. 97-98 (Temis, Bogot&aacute;, 1990).    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>ALBERTO TAMAYO LOMBANA, <i>Manual de obligaciones. Teor&iacute;a del acto jur&iacute;dico y otras fuentes</i>, pp. 53-54 (Temis, Bogot&aacute;, 1990).    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Cfr. FABI&Aacute;N L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, <i>Introducci&oacute;n al derecho mercantil</i> (Temis, Bogot&aacute;, 2007).    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Cfr. JUAN CARLOS EXP&Oacute;SITO V&Eacute;LEZ, <i>La configuraci&oacute;n del contrato de la administraci&oacute;n p&uacute;blica en derecho espa&ntilde;ol y colombiano</i>, 189-190 (Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2003).    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Cfr. MARCO ANTONIO VELILLA MORENO, <i>Introducci&oacute;n al derecho de los negocios</i>, pp. 106 y ss. (Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, Bogot&aacute;, 2001).    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Cfr. FERNANDO DE TRAZEGNIES GRANDA, <i<Postmodernidad y derecho</i>, pp. 26-30 (Temis, Bogot&aacute;, 1993).    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>"El contrato de compraventa es sin duda el m&aacute;s antiguo y m&aacute;s importante por su funci&oacute;n econ&oacute;mica, consiste en cambiar bienes por precio, debi&eacute;ndose a ello el que sea normalmente el m&aacute;s amplio y minuciosamente regulado en todas las legislaciones internas, incluida la espa&ntilde;ola, que le dedica casi un centenar de art&iacute;culos, del 1445 al 1537, en el C&oacute;digo Civil, y veinti&uacute;n art&iacute;culos m&aacute;s en el C&oacute;digo de Comercio, del 325 al 345. "Como se&ntilde;ala R. UR&Iacute;A constituye el prototipo de los actos de comercio ya que ning&uacute;n otro expresa con tanto rigor la funci&oacute;n peculiar del tr&aacute;fico mercantil como actividad mediadora dirigida a facilitar la circulaci&oacute;n de bienes". (ENRIQUE GUARDIOLA SACARRERA, <i>La compraventa internacional. Importaciones y exportaciones</i>, p. 15 (Bosch, Barcelona, 2001).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>En realidad, la unificaci&oacute;n se ha intentado en distintas &aacute;reas del derecho y, por el contrario, los resultados han sido muy satisfactorios. Dada la creciente interdependencia econ&oacute;mica, en la Uni&oacute;n Europea, el Mercosur y en Am&eacute;rica Latina, el derecho mercantil se ha unificado significativamente. As&iacute;, por ejemplo, en Am&eacute;rica Latina vale la pena resaltar la importante labor realizada en las distintas conferencias especializadas: CIDIP – I (Panam&aacute;, 1975), CIDIP – II (Montevideo, 1979), CIDIP – III (La Paz, 1984), CIDIP – IV (Montevideo, 1989), CIDIP – V (M&eacute;xico, 1994). Cfr. ALEJANDRO MIGUEL GARRO, <i>Armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del derecho privado en Am&eacute;rica Latina: esfuerzos, tendencias y realidades</i>. Documento de Internet, <a href="http://w3.uniroma1.it/idc/centro/publications/05garro.pdf.p18" target="_blank">http://w3.uniroma1.it/idc/centro/publications/05garro.pdf.p18</a>; Luis FERNANDO &Aacute;LVAREZ LONDO&Ntilde;O Y DIEGO RICARDO GAL&Aacute;N BARRERA, <i>Derecho internacional privado</i>, pp. 101 y ss. (Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, 2001); MARCO GERARDO MONROY CABRA, <i>Tratado de derecho internacional privado</i> (Temis, Bogot&aacute;, 1999).    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>BERNARD AUDIT, <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as</i>, pp. 7-9 (Zaval&iacute;a, Buenos Aires, 1994).    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>"El contrato de compraventa ha sido el instrumento jur&iacute;dico fundamental para la actividad profesional (el comercio) que motiv&oacute; el nacimiento de nuestra disciplina como ordenamiento especial. Precisamente porque el comercio –actividad de mediaci&oacute;n entre productores y consumidores– presupone la presencia de sujetos (comerciantes) que compran para revender. La compraventa de especulaci&oacute;n y sus instituciones auxiliares (transporte, dep&oacute;sito, seguro, pr&eacute;stamo a la gruesa, etc.) integraron el n&uacute;cleo fundamental del Derecho mercantil, el cual extendi&oacute; posteriormente su aplicaci&oacute;n a la actividad industrial y a la de los servicios, conforme la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica lo fue exigiendo. "En la econom&iacute;a moderna el contrato de compraventa mantiene su importancia instrumental. Desde un punto de vista cuantitativo es el medio jur&iacute;dico por el que las empresas de producci&oacute;n y de mediaci&oacute;n o especulaci&oacute;n realizan su actividad de penetraci&oacute;n en el mercado (contrato de empresa). (MANUEL BROSETA PONT, <i>Manual de derecho mercantil</i>, p. 432 (9&ordf; ed., Tecnos, Madrid, 1991).    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>"Es romana la definici&oacute;n del C&oacute;digo Civil y la del C&oacute;digo de Comercio, menos en lo atinente a que el vendedor se obliga a dar una cosa o a transmitir la propiedad, puesto que en el derecho romano la citada parte se obliga a transmitir la posesi&oacute;n y no la propiedad sobre la cosa". (HERN&Aacute;N VALENCIA RESTREPO, <i>Derecho privado romano</i>, p. 348 (Temis, Bogot&aacute;, 1986).    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Cfr. ARTURO VALENCIA ZEA, <i>Derecho civil</i>, t. I, p. 37 (Temis, Bogot&aacute;, 1989).    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Cfr. JOS&Eacute; ALEJANDRO BONIVENTO FERN&Aacute;NDEZ, <i>Los principales contratos civiles y su paralelo con los comerciales</i>, pp. 1-5 (14&ordf; ed., Librer&iacute;a del Profesional, Bogot&aacute;, 2000).    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>"Acertadamente, el C&oacute;digo de Comercio sigui&oacute; este criterio, al determinar que la obligaci&oacute;n del vendedor es trasmitir la propiedad de una cosa, y vino a aclarar la discusi&oacute;n existente sobre tal punto, al menos en cuanto a la compraventa mercantil". (JAIME ALBERTO G&Oacute;MEZ MEJ&Iacute;A, <i>Contratos comerciales</i>, p. 8 (Kelly, Bogot&aacute;, 1980). As&iacute; mismo, cfr. RENATO SCOGNAMIGLIO, <i>Teor&iacute;a general del contrato</i>, trad. de Fernando Hinestrosa (Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1991).    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>Cfr. ARTURO VALENCIA ZEA, <i>Derecho civil</i>, t. IV (7&ordf; ed., Temis, Bogot&aacute;, 1988).    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>Cfr. FAB&Aacute;N L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, <i>Introducci&oacute;n al derecho mercantil</i>, (Temis, Bogot&aacute;, 2007). As&iacute; mismo, cfr. GERARDO JOS&Eacute; RAVASSA MORENO, <i>Derecho mercantil internacional</i> (Doctrina y Ley, Bogot&aacute;, 2004).    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>ALFONSO-LUIS CALVO CARAVACA, Comentario al art&iacute;culo 1&deg; de la Convenci&oacute;n de Viena sobre compraventa internacional de mercader&iacute;as, en: <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as. Comentario de la Convenci&oacute;n de Viena</i>, p. 47 (LUIS uis D&Iacute;EZ-PICAZO y PONCE DE LE&Oacute;N, Civitas, Madrid, 1998). En el mismo sentido, cfr. BERNARD AUDIT, <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as</i>, trad. de Ricardo de Zaval&iacute;a, pp. 22 y ss. (Zaval&iacute;a, Buenos Aires, 1994).    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Cfr. FABI&Aacute;N L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N y DIEGO FERNANDO MONJE MAYORCA, "Tendencia a la armonizaci&oacute;n y unificaci&oacute;n del derecho contractual en la era de la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica", en <i>Derecho comercial y societario</i> (FABI&Aacute;N L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, Librer&iacute;a del Profesional, Bogot&aacute;, 2007). Acerca de la compraventa internacional y los Principios de Unidroit, cfr. AA. VV., <i>Compraventa internacional de mercader&iacute;as. Comentarios a la Convenci&oacute;n de Viena de 1980</i> (Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, 2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0041-9060200900010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Cfr. ARTURO VALENCIA ZEA, <i>Derecho civil</i>, I, pp. 370 y ss. (7&ordf; ed., Temis, Bogot&aacute;, 1988). En el mismo sentido, cfr. ALBERTO TAMAYO LOMBANA, <i>Manual de obligaciones. Teor&iacute;a del acto jur&iacute;dico y otras fuentes</i>, pp. 31 y ss. (4&ordf; ed., Temis, Bogot&aacute;, 1990).    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>HANS HATTENHAUER, <i>Conceptos fundamentales del derecho civil</i>, pp. 66 y ss. (Ariel, Barcelona, 1987).    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Cfr. FRANCESCO GALGANO, <i>El negocio jur&iacute;dico</i>, pp. 35-37 (Tirant Lo Blanch, Valencia, 1992).    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Cfr. JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR, <i>Contratos mercantiles</i>, t. I (Dik&eacute;, Medell&iacute;n, 2003).    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>Cfr. C. MASSIMO BIANCA, <i>Derecho civil. El contrato</i>, trad. de Fernando Hinestrosa y &Eacute;dgar Cort&eacute;s, p. 30 (Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2007).    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Acerca de la importancia de la costumbre mercantil en el origen, evoluci&oacute;n y desarrollo del derecho mercantil, cfr. HAROLD J. BERMAN, <i>La formaci&oacute;n de la tradici&oacute;n jur&iacute;dica de Occidente</i> (Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1996). En el mismo sentido, cfr. GERARDO JOS&Eacute; RAVASSA <i>Historia del comercio y del derecho mercantil</i> (Universidad Santo Tom&aacute;s, Bogot&aacute;, 1990).    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>FRANCISCO REYES VILLAMIZAR, <i>Reforma al r&eacute;gimen de sociedades y concursos</i>, pp. 59-60 (C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute;, Bogot&aacute;, 1996).    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>Art&iacute;culo 126 de la Ley 1116 del 2006. "<i>Vigencia</i>. Salvo lo que se indica en los incisos anteriores, la presente ley comenzar&aacute; a regir seis (6) meses despu&eacute;s de su promulgaci&oacute;n y deroga el t&iacute;tulo II de la Ley 222 de 1995, la cual estar&aacute; vigente hasta la fecha en que entre a regir la presente ley. "A partir de la promulgaci&oacute;n de la presente ley, se prorroga la Ley 550 de 1999 por seis (6) meses y vencido dicho t&eacute;rmino, se aplicar&aacute; de forma permanente solo a las entidades de que trata el art&iacute;culo anterior de esta ley. "Las normas del r&eacute;gimen establecido en la presente ley prevalecer&aacute;n sobre cualquier otra de car&aacute;cter ordinario que le sea contraria".    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Acerca de los sistemas subjetivo y objetivo del derecho mercantil, v&eacute;ase a MANUEL BROSETA PONT, <i>Manual de derecho mercantil</i>, pp. 42 y ss. (Tecnos, Madrid, 1978).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num42"></a><a href="#nu42">42</a></sup>JUANA PULGAR EZQUERRA, "Algunas consideraciones en torno a la reforma del derecho concursal espa&ntilde;ol", en: <i>Revista Foro de Derecho Mercantil</i> N&deg; 4, 33 (Legis, Bogot&aacute;, julio-septiembre del 2004).    <br>  <sup><a name="num43"></a><a href="#nu43">43</a></sup>FRANCISCO REYES VILLAMIZAR, <i>Reforma al r&eacute;gimen de sociedades y concursos</i>, 397 (C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute;, Bogot&aacute;, 1996).    <br>  <sup><a name="num44"></a><a href="#nu44">44</a></sup>ENRIQUE GAVIRIA GUTI&Eacute;RREZ, <i>Las sociedades en el nuevo C&oacute;digo de Comercio</i>, p. 13. (Temis, Bogot&aacute;, 1978).    <br>  <sup><a name="num45"></a><a href="#nu45">45</a></sup>ALFONSO-LUIS CALVO CARAVACA, "Comentarios al art&iacute;culo 1&deg; de la Convenci&oacute;n de Viena de 1980 sobre compraventa internacional de mercader&iacute;as", en: <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as. Comentario de la Convenci&oacute;n de Viena</i>, p. 54 (LUIS DIEZ-PICAZO y PONCE DE LE&Oacute;N, Civitas, Madrid, 1998).    <br>  <sup><a name="num46"></a><a href="#nu46">46</a></sup>RUB&Eacute;N SANTOS BELANDRO, <i>El derecho aplicable a los contratos internacionales. Con especial referencia al contrato de transferencia de tecnolog&iacute;a</i>, p. 30 (Montevideo – Uruguay, 1998).    <br>  <sup><a name="num47"></a><a href="#nu47">47</a></sup>Cfr. JOS&Eacute; ALBERTO GARRONE y MANUEL E. CASTRO SAMMARTINO, <i>Manual de derecho comercial</i>, p. 764 (Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1996).    <br>  <sup><a name="num48"></a><a href="#nu48">48</a></sup>&Aacute;LVARO P&Eacute;REZ VIVES, <i>Teor&iacute;a general de las obligaciones</i>, t. I (Temis, Bogot&aacute; 1966). Citado por ALBERTO TAMAYO LOMBANA, <i>Manual de obligaciones</i>, p. 53 (Temis, Bogot&aacute;, 1990).    <br>   <hr>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      <p>AA. VV., <i>Compraventa internacional de mercader&iacute;as. Comentarios a la Convenci&oacute;n de Viena de 1980</i>, Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, 2003.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>&Aacute;LVAREZ LONDO&Ntilde;O, LUIS FERNANDO y DIEGO RICARDO GAL&Aacute;N BARRERA, DIEGO RICARDO, <i>Derecho internacional privado</i>, Bogot&aacute;, Pontificia Universidad Javeriana, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0041-9060200900010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>ARRUBLA PAUCAR, JAIME ALBERTO, <i>Contratos mercantiles</i>, t. I, Medell&iacute;n, Editorial Dik&eacute;, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0041-9060200900010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>AUDIT, BERNARD, <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as</i>, Buenos Aires, Editorial Zaval&iacute;a, 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0041-9060200900010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BERMAN, HAROLD J., <i>La formaci&oacute;n de la tradici&oacute;n jur&iacute;dica de Occidente</i>, M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0041-9060200900010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BIANCA, MASSIMO, <i>Derecho civil. El contrato</i>, trad. de Fernando Hinestrosa y &Eacute;dgar Cort&eacute;s, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0041-9060200900010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BONIVENTO FERN&Aacute;NDEZ, JOS&Eacute; ALEJANDRO, <i>Los principales contratos civiles y su paralelo con los comerciales</i>, 14&ordf; ed., Bogot&aacute;, Ediciones Librer&iacute;a del Profesional, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0041-9060200900010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>BROSETA PONT, MANUEL, <i>Manual de derecho mercantil</i>, 9&ordf; ed., Madrid, Editorial Tecnos, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0041-9060200900010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>CALVO CARAVACA, ALFONSO-LUIS, "Comentario al art&iacute;culo 1&deg; de la Convenci&oacute;n de Viena sobre compraventa internacional de mercader&iacute;as", en: Luis D&iacute;ez-Picazo y Ponce de Le&oacute;n, <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as. Comentario de la Convenci&oacute;n de Viena</i>, Madrid, Editorial Civitas, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0041-9060200900010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>DE TRAZEGNIES GRANDA, FERNANDO, <i>Postmodernidad y derecho</i>, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0041-9060200900010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>EXP&Oacute;SITO V&Eacute;LEZ, JUAN CARLOS, <i>La configuraci&oacute;n del contrato de la administraci&oacute;n p&uacute;blica en derecho espa&ntilde;ol y colombiano</i>, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0041-9060200900010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GALGANO, FRANCESCO, <i>El negocio jur&iacute;dico</i>, Valencia, Editorial Tirant Lo Blanch, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0041-9060200900010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GARRIGUES, JOAQU&Iacute;N, <i>Hacia un nuevo derecho mercantil</i>, Madrid, Editorial Tecnos, 1971.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0041-9060200900010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GARRONE, JOS&Eacute; ALBERTO y CASTRO SAMMARTINO, MANUEL E., <i>Manual de derecho comercial</i>, Abeledo- Perrot, Buenos Aires, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0041-9060200900010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GAVIRIA GUTI&Eacute;RREZ, ENRIQUE, <i>Las sociedades en el nuevo C&oacute;digo de Comercio</i>, Temis, Bogot&aacute;, 1978.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0041-9060200900010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>G&Oacute;MEZ MEJ&Iacute;A, JAIME ALBERTO, <i>Contratos comerciales</i>, Bogot&aacute;, Editorial Kelly, 1980.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0041-9060200900010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>GUARDIOLA SACARRERA, <i>La compraventa internacional. Importaciones y exportaciones</i>, Bosch, Barcelona, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0041-9060200900010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>HATTENHAUER, HANS, <i>Conceptos fundamentales del derecho civil</i>, Barcelona, Editorial Ariel, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0041-9060200900010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, CARLOS ALBEIRO, <i>La compraventa internacional de mercader&iacute;as y su aplicaci&oacute;n e incidencia en el derecho colombiano</i>, Conferencia presentada en el seminario de Contratos Mercantiles, organizado por la Universidad Incca de Colombia, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0041-9060200900010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>La influencia del derecho italiano y franc&eacute;s en la sistematizaci&oacute;n del derecho contractual latinoamericano. Bases para una unificaci&oacute;n</i>, Ponencia presentada en el 2&deg; Congreso Nacional de Derecho de los Negocios, organizado por la Escuela Colombiana de Negocios y el Instituto Colombiano de Derecho Comercial, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000221&pid=S0041-9060200900010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>La unificaci&oacute;n del derecho de obligaciones y contratos en Colombia</i>, Ponencia presentada en el primer Congreso Nacional de Negocios Internacionales, organizado por la Escuela Colombiana de Negocios, Pronaval y el Instituto Latinoamericano de Derecho Privado, Bogot&aacute;, 2007.      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0041-9060200900010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&Oacute;PEZ GUZM&Aacute;N, FABI&Aacute;N, <i>Contratos internacionales de transferencia de tecnolog&iacute;a. El know how</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000223&pid=S0041-9060200900010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>Derecho comercial y societario</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Librer&iacute;a del Profesional, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0041-9060200900010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>El contrato de franquicia internacional. Un modelo estrat&eacute;gico empresarial</i>, 2&ordf; ed., Bogot&aacute;, Editorial Temis, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0041-9060200900010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>El derecho de empresa. La participaci&oacute;n de los trabajadores. La cogesti&oacute;n</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000226&pid=S0041-9060200900010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>Introducci&oacute;n al derecho mercantil</i>, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0041-9060200900010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>Preguntas y respuestas de derecho comercial general</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Doctrina y Ley, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0041-9060200900010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>Principios constitucionales de derecho comercial</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Doctrina y Ley, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0041-9060200900010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MART&Iacute;NEZ NEIRA, N&Eacute;STOR HUMBERTO, "Repaso hist&oacute;rico y anal&iacute;tico del derecho comercial colombiano", en: <i>C&oacute;digo de Comercio</i>, Legis, Bogot&aacute;, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0041-9060200900010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>MONROY CABRA, MARCO GERARDO, <i>Tratado de derecho internacional privado</i>, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0041-9060200900010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>NARV&Aacute;EZ GARC&Iacute;A, JOSE IGNACIO, <i>Obligaciones y contratos mercantiles</i>, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0041-9060200900010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PE&Ntilde;A CASTRILL&Oacute;N, GILBERTO, "Factores de unificaci&oacute;n o de independencia del derecho civil y del derecho comercial. El 'proyecto de C&oacute;digo Civil", en: JAVIER TAMAYO JARAMILLO, <i>Tendencias modernas del derecho civil</i>. Propuestas de reforma a la legislaci&oacute;n civil, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1989.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000233&pid=S0041-9060200900010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PETEV, VALENT&Iacute;N, <i>Metodolog&iacute;a y ciencia jur&iacute;dica en el umbral del siglo XXI</i>, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0041-9060200900010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PINZ&Oacute;N MART&Iacute;NEZ, JOS&Eacute; GABINO, <i>Introducci&oacute;n al derecho comercial</i>, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000235&pid=S0041-9060200900010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>PULGAR EZGUERRA, JUANA, "Algunas consideraciones en torno a la reforma del derecho concursal espa&ntilde;ol", en: <i>Revista Foro de Derecho Mercantil</i> N&deg; 4, Bogot&aacute;, Legis Ediciones, Bogot&aacute;, julio-septiembre del 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0041-9060200900010000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RAVASSA MORENO, GERARDO JOS&Eacute;, <i>Derecho mercantil internacional</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Doctrina y Ley, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000237&pid=S0041-9060200900010000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>Historia del comercio y del derecho mercantil</i>, Bogot&aacute;, Universidad Santo Tom&aacute;s, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0041-9060200900010000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>— <i>T&iacute;tulos valores. Nacionales e internacionales</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Doctrina y Ley, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000239&pid=S0041-9060200900010000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>REYES VILLAMIZAR, FRANCISCO, <i>Reforma al r&eacute;gimen de sociedades y concursos</i>, Bogot&aacute;, C&aacute;mara de Comercio de Bogot&aacute;, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0041-9060200900010000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>RIPERT, GEORGES, <i>Tratado elemental de derecho comercial</i>, t. I, Buenos Aires, Tipogr&aacute;fica Editora Argentina, 1954.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000241&pid=S0041-9060200900010000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SANTOS BELANDRO, <i>El derecho aplicable a los contratos internacionales. Con especial referencia al contrato de transferencia de tecnolog&iacute;a</i>, Montevideo-Uruguay, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0041-9060200900010000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>SCOGNAMIGLIO, <i>Teor&iacute;a general del contrato</i>, trad. de Fernando Hinestrosa, Bogot&aacute;, Universidad Externado de Colombia, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000243&pid=S0041-9060200900010000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>TAMAYO LOMBANA, <i>Manual de obligaciones. Teor&iacute;a del acto jur&iacute;dico y otras fuentes</i>, Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1990.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0041-9060200900010000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>VALENCIA ZEA, <i>Derecho civil. De los contratos</i>, t. IV, 7&ordf; ed., Bogot&aacute;, Editorial Temis, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000245&pid=S0041-9060200900010000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>VELILLA MORENO, MARCO ANTONIO, <i>Introducci&oacute;n al derecho de los negocios</i>, Bogot&aacute;, Ediciones Jur&iacute;dicas Gustavo Ib&aacute;&ntilde;ez, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0041-9060200900010000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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