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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PANORAMA DE LA PROTECCIÓN JURISPRUDENCIAL A LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN COLOMBIA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[PERSONS WITH DISABILITIES' HUMAN RIGHTS. OVERVIEW OF ITS LEGAL PROTECTION IN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The Colombian Constitutional Court's precedent regarding the persons with disabilities' human rights has played an active role. It has widely protected and dignified them, it was also reaffirmed the privilege place given to them by the Constitution. The paper presents a general overview of persons with disabilities human rights legal protection and specifically: the Constitutional duties of the State, the disability concept, the equality, the rights to mobility, to work, to health services and education.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b>PANORAMA DE LA PROTECCI&Oacute;N JURISPRUDENCIAL A LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD EN COLOMBIA*</b></font></center></p>      <p>    <center><font size=4 face="verdana"><b><i>PERSONS WITH DISABILITIES' HUMAN RIGHTS. OVERVIEW OF ITS LEGAL PROTECTION IN COLOMBIA</i></b></font></center></p>      <p>    <center><font size=2 face=verdana><i><b>Lucas Correa-Montoya**</b></i></font></center></p>      <p><font size=2 face="verdana">* El presente art&iacute;culo de reflexi&oacute;n es resultado directo del Proyecto de Incidencia Pol&iacute;tica para la Ratificaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad desarrollado en el marco de las actividades de investigaci&oacute;n del Programa de Acci&oacute;n por la Igualdad y la Inclusi&oacute;n Social (PAIIS) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes durante el 2008.    <br> ** Abogado de la Universidad de Medell&iacute;n estudiante de la Maestr&iacute;a en Planeaci&oacute;n Urbana y Regional de la Pontificia Universidad Javeriana. Asesor Jur&iacute;dico del Programa de Acci&oacute;n por la Igualdad y la Inclusi&oacute;n Social (PAIIS) de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes. Bogot&aacute; - Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto: lcorrea@uniandes.edu.co">lcorrea@uniandes.edu.co</a> - <a href="http://paiis.uniandes.edu.co" target="_blank">http://paiis.uniandes.edu.co</a></font></p>      <p><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 22 de enero de 2009 Fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de marzo de 2009</font></p>  <hr>  <font size=3 face="verdana">      <p><b>RESUMEN</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La jurisprudencia constitucional colombiana en relaci&oacute;n con la protecci&oacute;n de los Derechos Humanos de las personas con discapacidad ha jugado un rol activo, a trav&eacute;s de las sentencias la Corte ha protegido ampliamente a las personas con discapacidad y se ha referido a sus derechos en numerosas ocasiones, los ha ampliado, ha garantizado y en general ha redignificado a la persona con discapacidad y recalcado la posici&oacute;n privilegiada que les otorga el texto constitucional. El art&iacute;culo desarrolla un panorama general de la protecci&oacute;n jurisprudencial en torno a los deberes constitucionales del Estado con respeto a las personas con discapacidad, la jurisprudencia de la Corte Constitucional Colombiana y el concepto de discapacidad, la igualdad y la prevenci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, el derecho a la movilidad, el derecho al trabajo y la protecci&oacute;n laboral reforzada de las personas con discapacidad, el derecho a la salud, y el derecho a la educaci&oacute;n.</p>      <p><b>Palabras clave autor</b>: personas con discapacidad, derechos humanos, derecho constitucional, Corte Constitucional Colombiana.    <p>      <p><b>Palabras clave descriptor</b>: personas con discapacidad, derechos humanos, derechos civiles, Colombia - derecho constitucional.    <p>  <hr>      <p><b><i>ABSTRACT</i></b></p>      <p>The Colombian Constitutional Court's precedent regarding the persons with disabilities' human rights has played an active role. It has widely protected and dignified them, it was also reaffirmed the privilege place given to them by the Constitution. The paper presents a general overview of persons with disabilities human rights legal protection and specifically: the Constitutional duties of the State, the disability concept, the equality, the rights to mobility, to work, to health services and education.</p>      <p><b>Key words author</b>: persons with disabilities, human rights, constitutional law, Colombian Constitutional Court.</p>      <p><b>Key words plus</b>: people with disabilities, human rights, civil rights, Colombia - constitutional law.</p>  <hr>      <p><b>Sumario</b>: Palabras previas con relaci&oacute;n a la convenci&oacute;n sobre los derechos de las personas con discapacidad, Los deberes constitucionales del estado con respecto a las personas con discapacidad, Concepto de discapacidad, Igualdad y prevenci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, Derecho a la movilidad, Derecho al trabajo, protecci&oacute;n laboral reforzada de las personas con discapacidad, Derecho a la salud, Derecho a la educaci&oacute;n, Conclusiones, Bibliograf&iacute;a.</p>   <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>PALABRAS PREVIAS CON RELACI&Oacute;N A LA CONVENCI&Oacute;N SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD</b></p>      <p>La Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPCD) es quiz&aacute;s el &uacute;ltimo gran instrumento internacional que consagra Derechos Humanos y se enmarca dentro del desarrollo que ha tenido lugar en los sesenta a&ntilde;os de existencia de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Esta resulta clave en la defensa de los derechos, no obstante hacer una declaraci&oacute;n extensiva y dejar abierta la puerta para que otros instrumentos m&aacute;s espec&iacute;ficos desarrollen los derechos particulares de otros sectores y profundicen en situaciones concretas de determinados grupos de la poblaci&oacute;n global. Como desarrollo de esta tendencia, se han sucedido numerosos textos en relaci&oacute;n con los ni&ntilde;os, las mujeres, los ind&iacute;genas, los negros, entre otros. "Promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente"<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> es precisamente el objeto de la actual Convenci&oacute;n.</p>      <p>La Convenci&oacute;n es el logro jur&iacute;dico y pol&iacute;tico internacional m&aacute;s importante de la comunidad de personas con discapacidad, no solo porque recoge las luchas y los cambios paradigm&aacute;ticos que han experimentado en a&ntilde;os recientes. Principalmente el texto recoge quiz&aacute;s el cambio paradigm&aacute;tico m&aacute;s importante: supera el enfoque de salud para abordar el tratamiento de la discapacidad, seg&uacute;n en el cual, las necesidades de las personas con discapacidad se trataban desde la habilitaci&oacute;n y la rehabilitaci&oacute;n, lo corporal, lo relacionado con la salud era la faceta predominante. Ahora, desde el enfoque de derechos, se integra la salud, pero se concibe a la persona con discapacidad como un sujeto multidimensional al cual deben garantiz&aacute;rsele sus derechos humanos y el acceso a los servicios p&uacute;blicos en t&eacute;rminos de igualdad e inclusi&oacute;n social; desde el enfoque de derechos la salud es solo una parte y la persona con discapacidad entendida desde su dignidad y autonom&iacute;a pasa a ser el centro de la atenci&oacute;n.</p>      <p>En s&iacute; misma, como lo establece Tromel, la Convenci&oacute;n no crea ning&uacute;n derecho nuevo, su logro m&aacute;s notable es desarrollar a profundidad los derechos humanos reconocidos a todos con &eacute;nfasis en las personas con discapacidad y establecer las obligaciones m&iacute;nimas para el Estado, la sociedad y la familia.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> Es entonces desde esas obligaciones que se presentan en el texto de la Convenci&oacute;n donde deben comenzar los procesos de ajustes legislativos que se surtan en los ordenamientos legales internos y la protecci&oacute;n que de los derechos de las personas con discapacidad realicen los jueces.</p>      <p>Como antesala a la ratificaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n en Colombia, el presente art&iacute;culo presenta un panorama general de la protecci&oacute;n de los derechos humanos de las personas con discapacidad que ha llevado a cabo la Corte Constitucional Colombiana durante sus casi 16 a&ntilde;os de existencia. El texto no pretende abordar exhaustivamente cada uno de los derechos objeto de an&aacute;lisis, sino presentar algunas generalidades y, en algunos casos concretos, algunas subreglas importantes. Dejando abierta la invitaci&oacute;n al an&aacute;lisis m&aacute;s profundo de cada derecho y a la construcci&oacute;n de un debate en relaci&oacute;n con el papel de los jueces en la protecci&oacute;n de las personas con discapacidad.</p>      <p>En la actualidad la jurisprudencia constitucional colombiana en relaci&oacute;n con los derechos de las personas con discapacidad no ha jugado un rol pasivo, por el contrario, la Corte Constitucional Colombiana ha protegido ampliamente a las personas con discapacidad y se ha referido a sus derechos en numerosas ocasiones, los ha ampliado, ha garantizado y en general ha redignificado a la persona con discapacidad y recalcado la posici&oacute;n privilegiada que le otorga el texto constitucional. Los retos entonces est&aacute;n a la orden del d&iacute;a, el precedente deber&aacute; ser usado en relaci&oacute;n con el contenido de la Convenci&oacute;n, para ampliar el rango de protecci&oacute;n y hacer exigibles las obligaciones que el tratado implica y que a todas luces son coherentes con los postulados constitucionales.</p>      <p>En orden a lograr su objetivo central, el presente art&iacute;culo abordar&aacute; los siguientes temas: (i) los deberes constitucionales del Estado con respecto a las personas con discapacidad, (ii) la jurisprudencia de la Corte Constitucional Colombiana y el concepto de discapacidad, (iii) la igualdad y la prevenci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n, (iv) el derecho a la movilidad, (v) el derecho al trabajo y la protecci&oacute;n laboral reforzada de las personas con discapacidad, (vi) el derecho a la salud, y finalmente (vii) el derecho a la educaci&oacute;n.</p>      <p><b>LOS DEBERES CONSTITUCIONALES DEL ESTADO CON RESPECTO A LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD</b></p>      <p>Las "minor&iacute;as discretas u ocultas" est&aacute;n integradas por las personas que tienen una discapacidad o desventaja grave. Como lo ha se&ntilde;alado la Corte,<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> pese a que las personas que sufren discapacidad f&iacute;sica o sensorial grave constituyen un porcentaje significativo de la poblaci&oacute;n, lo cierto es que han sido hist&oacute;rica y silenciosamente marginadas. Hasta hace muy poco estos colectivos eran invisibilizados, sus preocupaciones no ocupaban lugar alguno en la agenda p&uacute;blica o en las reivindicaciones de las organizaciones sociales, las autoridades p&uacute;blicas los trataban con desprecio o paternalismo.</p>      <p>En el Estado Social las personas que pertenecen a minor&iacute;as tradicionalmente discriminadas, marginadas o a sectores que est&aacute;n en circunstancias de debilidad manifiesta tienen derecho a que el Estado remueva los obst&aacute;culos jur&iacute;dicos que les impiden acceder en condiciones de igualdad al goce efectivo de sus derechos, promueva pr&aacute;cticas de inclusi&oacute;n social, y adopte medidas de diferenciaci&oacute;n positiva para intentar, dentro de lo posible, la realizaci&oacute;n del principio de igualdad material.<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las obligaciones constitucionales del Estado colombiano en relaci&oacute;n con las personas con discapacidad est&aacute;n claramente planteadas en la Constituci&oacute;n y han sido reiteradas ampliamente por la Corte Constitucional en su jurisprudencia.<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup></p>      <p>En primer lugar, el Estado tiene el deber de remover las normas discriminatorias y abstenerse de establecer diferenciaciones fundadas en discapacidades f&iacute;sicas, sensoriales o cognitivas. A juicio de la Corte, una disposici&oacute;n que se funde en este criterio para restringir los derechos de los grupos desaventajados solo ser&aacute; constitucional si la misma resulta necesaria e id&oacute;nea para el cumplimiento de una finalidad constitucionalmente imperiosa y siempre que, desde una perspectiva constitucional, el beneficio obtenido sea superior a la restricci&oacute;n impuesta.<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> Esta obligaci&oacute;n cobija, adem&aacute;s del legislador, a los jueces y a la administraci&oacute;n p&uacute;blica en todos sus niveles y manifestaciones as&iacute; como a los particulares en general.</p>      <p>En segundo lugar, el deber estatal de adoptar medidas de diferenciaci&oacute;n positiva a favor de las personas con discapacidad se encuentra consagrado, entre otros, en el art&iacute;culo 13 de la Carta, seg&uacute;n el cual es deber del Estado adoptar medidas a favor de las personas que por su condici&oacute;n f&iacute;sica o mental se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta.</p>      <p>A su vez, el art&iacute;culo 47 establece que "el Estado adelantar&aacute; una pol&iacute;tica de previsi&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n e integraci&oacute;n social para los disminuidos f&iacute;sicos, sensoriales y s&iacute;quicos, a quienes se prestar&aacute; la atenci&oacute;n especializada que requieran". Adicionalmente, el art&iacute;culo 54 de la Constituci&oacute;n consagra como obligaci&oacute;n del Estado, entre otras, "garantizar a los minusv&aacute;lidos el derecho a un trabajo acorde con sus condiciones de salud".</p>      <p>El art&iacute;culo 68 de la Constituci&oacute;n se&ntilde;ala, entre otras cosas, que la educaci&oacute;n de las personas con limitaciones f&iacute;sicas o mentales es una obligaci&oacute;n especial del Estado.<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup> Es decir, que la Carta autoriza expresamente al Estado para tomar medidas en favor de "aquellas personas que por su condici&oacute;n econ&oacute;mica, f&iacute;sica o mental se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta", precepto del que se deriva la posibilidad de tratar en forma privilegiada a estas personas, a trav&eacute;s de medidas de diferenciaci&oacute;n positiva.</p>      <p>Finalmente, la Corte ha advertido que la condici&oacute;n de la discapacidad coincide frecuentemente con otras condiciones de vulnerabilidad reconocidas por la Carta, en estos casos se ha reconocido una doble protecci&oacute;n constitucional reforzada. Tal es el caso de las personas en situaci&oacute;n de desplazamiento, los ni&ntilde;os, los negros, los ind&iacute;genas, las mujeres, entre otras. Para cada caso concreto el enfoque diferencial resulta esencial para atender las necesidades espec&iacute;ficas y garantizar los derechos humanos.</p>      <p>El texto constitucional colombiano de 1991 identifica claramente a las personas con discapacidad como un grupo de especial protecci&oacute;n constitucional y en su interior establece ciertas obligaciones b&aacute;sicas y concretas a favor de dicha poblaci&oacute;n, obligaciones que a su vez constituyen el punto de partida para la protecci&oacute;n jurisprudencial. Eliminar la discriminaci&oacute;n removiendo las normas y pr&aacute;cticas excluyentes en funci&oacute;n de la discapacidad, as&iacute; como la implementaci&oacute;n de acciones afirmativas para el logro de la igualdad material y la inclusi&oacute;n social, constituyen el primer deber constitucional. En segundo lugar, el Estado deber&aacute; desarrollar una pol&iacute;tica de previsi&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n e inclusi&oacute;n a favor de las personas con discapacidad, y en tercer y cuarto lugar, el Estado deber&aacute; garantizar especialmente los derechos al trabajo y a la educaci&oacute;n sin que ello implique la desatenci&oacute;n de los dem&aacute;s derechos constitucionales de los cuales tambi&eacute;n son titulares.</p>      <p><b>CONCEPTO DE DISCAPACIDAD</b></p>      <p>Dentro de la Constituci&oacute;n no es posible encontrar una definici&oacute;n completa de lo que se considera constituye una discapacidad, es m&aacute;s, la Carta utiliza varios t&eacute;rminos para referirse a ella, en otros: limitados, personas en situaci&oacute;n de debilidad manifiesta, disminuidos, minusv&aacute;lidos. Para hacerse a un concepto de discapacidad la Corte ha hecho uso del bloque de constitucionalidad y en concreto de la Convenci&oacute;n Interamericana para la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n, en el sentido de entender la discapacidad como la deficiencia f&iacute;sica, mental o sensorial, ya sea permanente o temporal, que limita la capacidad de ejercer una o m&aacute;s actividades esenciales de la vida diaria, que puede ser causada o agravada por el entorno econ&oacute;mico y social.<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup></p>      <p>De otro lado, la actual Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece que el concepto incluye a las personas que "tengan deficiencias f&iacute;sicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participaci&oacute;n plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las dem&aacute;s".<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La discapacidad ser&aacute; entonces la conjunci&oacute;n de dos elementos esenciales que se encuentran presentes en los dos instrumentos internacionales que se rese&ntilde;an previamente. El primer elemento es la limitaci&oacute;n o deficiencia que puede ser de tres tipos: f&iacute;sica, sensorial o cognitiva y que adem&aacute;s puede ser temporal o permanente y variar en intensidad o grado. En s&iacute; misma la limitaci&oacute;n no constituye una discapacidad, sino que necesita interactuar el segundo elemento: as&iacute; cuando la persona con la limitaci&oacute;n interact&uacute;a socialmente y encuentra barreras f&iacute;sicas, actitudinales y sociales en general que le impiden integrarse socialmente en condiciones de igualdad, se considera que existe una discapacidad.</p>      <p>A la interpretaci&oacute;n del concepto de discapacidad la Corte Constitucional ha agregado una subregla de especial importancia para el goce efectivo de los derechos humanos de las personas con discapacidad y es la diferenciaci&oacute;n entre discapacidad e invalidez. En la Sentencia T-816 del 2006, record&oacute; que con la palabra "discapacidad" se resumen un gran n&uacute;mero de diferentes limitaciones funcionales, que pueden revestir la forma de una deficiencia f&iacute;sica, intelectual o sensorial, una dolencia que requiera atenci&oacute;n m&eacute;dica o una enfermedad mental y &eacute;stas a su vez pueden ser de car&aacute;cter permanente o transitorio. Igualmente en la Sentencia T-198 del 2006 afirm&oacute; que la discapacidad es el g&eacute;nero, mientras que la invalidez es la especie, y en consecuencia, no siempre que existe discapacidad necesariamente nos encontramos frente a una persona inv&aacute;lida. La invalidez ser&iacute;a el producto de una discapacidad severa y no depende de su declaraci&oacute;n espec&iacute;fica la protecci&oacute;n constitucional reforzada.<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup></p>      <p>El planteamiento anterior reviste una especial importancia por cuanto la jurisprudencia constitucional ha recalcado que es la discapacidad, en los t&eacute;rminos expuestos, el objeto de especial protecci&oacute;n constitucional y que esta no puede estar limitada por la declaraci&oacute;n de invalidez, que se limita &uacute;nicamente a reconocer el grado o la intensidad de la misma y cuyos efectos son legalmente limitados.</p>      <p><b>IGUALDAD Y PREVENCI&Oacute;N DE LA DISCRIMINACI&Oacute;N</b></p>      <p>Quiz&aacute;s el primer y m&aacute;s importante impacto de la jurisprudencia constitucional en la vida de las personas con discapacidad es la garant&iacute;a de la igualdad y la correlativa prohibici&oacute;n de la discriminaci&oacute;n. La igualdad tiene por lo menos tres dimensiones en la Constituci&oacute;n Colombiana de 1991: como generalidad -es la consagraci&oacute;n de la igualdad ante la ley para efectos de los derechos y deberes, as&iacute; como de los procedimientos-, como equiparaci&oacute;n se manifiesta en la igualdad entre el hombre y la mujer, en la igualdad de derechos y obligaciones, y como diferenciaci&oacute;n -es la diferencia entre distintos que se manifiesta en la adopci&oacute;n de medidas en favor de grupos marginados o d&eacute;biles.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup></p>      <p>As&iacute;, para las personas con discapacidad las primeras dos dimensiones se dan por sentadas, es la tercera la que reviste especial importancia, por cuanto ser&aacute;n las acciones afirmativas adoptadas por el Estado y justificadas en el inciso tercero del art&iacute;culo 13 constitucional condici&oacute;n necesaria para el goce efectivo de los derechos humanos en condiciones de igualdad.</p>      <p>En relaci&oacute;n con las personas con discapacidad, la igualdad de oportunidades es un objetivo y a la vez un medio para lograr el m&aacute;ximo disfrute de los dem&aacute;s derechos y la plena participaci&oacute;n en la vida econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, administrativa y cultural de la Naci&oacute;n.<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> "La igualdad de oportunidades es, por consiguiente, un derecho fundamental mediante el que se "equipara" a las personas en inferioridad de condiciones, para garantizarles el pleno goce de sus derechos".<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup></p>      <p>La Corte ha adoptado y reiterado jurisprudencialmente<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup> el concepto de discriminaci&oacute;n contra las personas con discapacidad que presenta la Convenci&oacute;n Interamericana para la Eliminaci&oacute;n de todas las Formas de Discriminaci&oacute;n como: "toda distinci&oacute;n, exclusi&oacute;n o restricci&oacute;n basada en una discapacidad, antecedente de discapacidad, consecuencia de discapacidad anterior o percepci&oacute;n de una discapacidad presente o pasada, que tenga el efecto o prop&oacute;sito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de sus derechos humanos y libertades fundamentales".<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup></p>      <p>Complementariamente la Corte ha se&ntilde;alado que existen: "por lo menos dos tipos de situaciones pueden constituir un acto discriminatorio contrario al derecho a la igualdad de los (sic) discapacitados. Por un lado, la conducta, actitud o trato, consciente o inconsciente, dirigido a anular o restringir sus derechos, libertades y oportunidades, sin justificaci&oacute;n objetiva y razonable. Por otro, el acto discriminatorio consistente en una omisi&oacute;n injustificada en el trato especial a que tienen derecho los (sic) discapacitados, la cual trae como efecto directo su exclusi&oacute;n de un beneficio, ventaja u oportunidad".<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup></p>      <p>En el primero de los supuestos, la Corte ha se&ntilde;alado que "en principio, las distinciones que introduzca la ley entre las personas bas&aacute;ndose en el criterio de discapacidad se tienen como sospechosas de un &aacute;nimo de exclusi&oacute;n. La discapacidad, as&iacute; como el sexo, la raza, la opini&oacute;n pol&iacute;tica o filos&oacute;fica, la religi&oacute;n o el origen nacional, es un criterio de clasificaci&oacute;n que tradicionalmente ha conllevado la exclusi&oacute;n y marginaci&oacute;n de un grupo de personas".<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el segundo de los supuestos, cuando se omite dar ese trato especial a las personas que padecen alguna discapacidad, se incurre en discriminaci&oacute;n, "por cuanto la no aplicaci&oacute;n de la diferenciaci&oacute;n positiva en el caso de las personas (sic) discapacitadas permite que la condici&oacute;n natural de desigualdad y desprotecci&oacute;n en que se encuentran se perpet&uacute;e, situaci&oacute;n que les impide, entonces, participar e integrarse en las actividades sociales, para poder as&iacute; ejercer sus derechos y responder por sus obligaciones".<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup></p>      <p>El asunto de los derechos humanos de las personas con discapacidad, como se recalca en la Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, se reduce al tema de la igualdad y de la inclusi&oacute;n social. &Eacute;stos no poseen derechos esencial o diametralmente diferentes a los de otros grupos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad, sino que los mismos deben ser interpretados y aplicados de forma que el acceso pueda darse efectivamente y ello implica eliminar la discriminaci&oacute;n, la exclusi&oacute;n y garantizar el acceso real a trav&eacute;s de medidas afirmativas concretas que ampl&iacute;an el espectro de cada derecho, pero que no crean nuevos e independientes derechos.</p>      <p>La diferenciaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n por acci&oacute;n y por omisi&oacute;n que ha realizado la Corte no solo est&aacute; de acuerdo con lo planteado por la Convenci&oacute;n, sino que va m&aacute;s all&aacute; y resulta finalmente siendo m&aacute;s garantista, por cuanto institucionaliza el deber de desarrollar acciones afirmativas para la garant&iacute;a directa de los derechos humanos.</p>      <p><b>DERECHO A LA MOVILIDAD</b></p>      <p>El derecho a la movilidad, en el caso de las personas con discapacidad, adquiere una importancia y significaci&oacute;n mayores que en las personas sin discapacidad. La posibilidad de movilizarse sin barreras ni obst&aacute;culos, no solo f&iacute;sicos sino tambi&eacute;n sociales, presenta una amplia relaci&oacute;n con la autonom&iacute;a personal, con el libre desarrollo de la personalidad y la posibilidad para la persona con discapacidad de desarrollar su proyecto de vida con mayor independencia y dignidad. Las personas con discapacidad requieren la ejecuci&oacute;n de acciones afirmativas por parte del Estado y de la sociedad en general que garanticen mayor independencia en dicha movilidad y que eliminen las barreras sociales que limitan en la cotidianidad este derecho.</p>      <p>La movilidad de las personas con discapacidad ha tendido err&oacute;neamente a reducirse a accesibilidad f&iacute;sica, es decir, a garantizarse a trav&eacute;s de los ajustes al espacio f&iacute;sico que responden &uacute;nicamente o en gran medida a las necesidades de movilidad de las personas con discapacidad f&iacute;sica o con movilidad reducida. El norte del derecho a la movilidad es eliminar las barreras sociales para lograr que las personas con discapacidad puedan movilizarse tan aut&oacute;noma e independientemente como su limitaci&oacute;n se los permita, para lograrlo es necesario entender integralmente la complejidad de las necesidades de las personas con discapacidad.</p>      <p>La mayor&iacute;a de ajustes se limitan a la construcci&oacute;n de rampas, puertas de acceso m&aacute;s amplias para permitir la movilidad de las personas en silla de ruedas, pasamanos y otras ayudas t&eacute;cnicas. Son tradicionalmente omitidas las necesidades de los dem&aacute;s tipos de discapacidades, en especial las sensoriales, como las de los sordos, los ciegos y los sordociegos: la implementaci&oacute;n del braille en los avisos y las comunicaciones, la implementaci&oacute;n de informaci&oacute;n sonora, el uso de gu&iacute;as e int&eacute;rpretes de la lengua de se&ntilde;as, entre otros que constituyen medidas humanas y de dise&ntilde;o para la accesibilidad coadyuvan notablemente al derecho a la movilidad de forma aut&oacute;noma de las personas con discapacidad en todas las facetas de la vida cotidiana.</p>      <p>De la protecci&oacute;n jurisprudencial se destacan dos casos de amplia importancia en la garant&iacute;a del derecho a la movilidad de las personas con discapacidad:</p>      <p>En relaci&oacute;n con la accesibilidad al sistema p&uacute;blico de transporte, la Corte Constitucional Colombiana decidi&oacute; que "el &aacute;mbito de protecci&oacute;n de la libertad de locomoci&oacute;n de una persona (sic) discapacitada contempla la posibilidad de acceder al sistema de transporte p&uacute;blico b&aacute;sico de una ciudad en condiciones de igualdad, es decir, sin tener que soportar limitaciones que supongan cargas excesivas".<sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup></p>      <p>En la Sentencia T-595 del 2002 la Corte trascendi&oacute; lo particular y determin&oacute; que la dimensi&oacute;n positiva del derecho fundamental a la movilidad implica, por parte de la empresa que presta el servicio p&uacute;blico del transporte: (i) contar con un plan concreto para garantizar el acceso de las personas con discapacidad, (ii) plan que debe adem&aacute;s permitir de forma progresiva, pero cierta el goce efectivo del derecho, y (iii) que posibilite la participaci&oacute;n de los afectados en el dise&ntilde;o, ejecuci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de dicho plan.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adicionalmente en la Sentencia C-156 del 2004, la Corte se refiri&oacute; a la constitucionalidad de la restricci&oacute;n a las personas con discapacidad para obtener licencias de conducci&oacute;n para la prestaci&oacute;n del servicio p&uacute;blico de transporte colectivo. La Corte defini&oacute; que, si bien las distinciones que se hagan sobre la base de la discapacidad son sospechosas de discriminaci&oacute;n y que, por tanto, deben ser sometidas a un test de igualdad para determinar su constitucionalidad. Para el caso concreto, estableci&oacute; que como los derechos de todos, los de las personas con discapacidad no son absolutos y que le era posible al legislador, como lo hizo precisamente, limitar el derecho a la movilidad y al trabajo a una persona con discapacidad, cuando dicha restricci&oacute;n obedeciera a fines constitucionales superiores como: la integridad, la vida y la seguridad de los dem&aacute;s. Por ello resolvi&oacute; declarar constitucional la limitaci&oacute;n legal a las personas con discapacidad para acceder a licencias de conducci&oacute;n para el transporte p&uacute;blico colectivo, en el entendido de que dicha limitaci&oacute;n se estatuye como una protecci&oacute;n a la vida y a la seguridad de los dem&aacute;s.</p>      <p>La dimensi&oacute;n del derecho a la movilidad de las personas con discapacidad es mucho mayor que la accesibilidad f&iacute;sica. La Convenci&oacute;n es consciente de ello y en Colombia la exclusi&oacute;n y las vulneraciones est&aacute;n a la orden del d&iacute;a. Corresponder&aacute; entonces a las organizaciones sociales exigirlas sobre la base del precedente constitucional y de la Convenci&oacute;n.</p>      <p><b>DERECHO AL TRABAJO, PROTECCI&Oacute;N LABORAL REFORZADA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD</b></p>      <p>Para las personas con discapacidad, la importancia del acceso a un trabajo no se reduce al mero aspecto econ&oacute;mico, en el sentido de que el salario que perciba la persona sea el requerido para satisfacer sus necesidades de subsistencia y las de su familia. Adicional a esa funci&oacute;n com&uacute;n a todos los trabajadores, el hecho que una persona con discapacidad desarrolle una actividad laboral lucrativa adquiere connotaciones de &iacute;ndole constitucional, pues se ubica en el terreno de la dignidad como sujeto, raz&oacute;n y fin de la Constituci&oacute;n de 1991, que permite romper esquemas injustamente arraigados en nuestro medio, como aquel de que las personas con discapacidad f&iacute;sica, sensorial o cognitiva son "una carga" para la sociedad.<sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup></p>      <p>La Corte ha sido enf&aacute;tica en la protecci&oacute;n del derecho al trabajo de las personas con discapacidad desde varios enfoques. En primer lugar y en relaci&oacute;n con la defensa de la igualdad y la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n. Y en segundo lugar, protegiendo la estabilidad laboral reforzada de las personas con discapacidad en m&uacute;ltiples circunstancias.</p>      <p>Como manifestaci&oacute;n del primer enfoque se encuentra la Sentencia C-076 del 2006, en la cual la Corte estudi&oacute; si constitu&iacute;a una discriminaci&oacute;n injustificada e inconstitucional impedir a los sordos y a los ciegos acceder al cargo de notario p&uacute;blico. Para el caso concreto la Corte plante&oacute; que "a las personas con discapacidad no se les puede negar, condicionar o restringir el acceso a un puesto de trabajo -p&uacute;blico o privado- o la obtenci&oacute;n de una licencia para ejercer cualquier cargo, con fundamento en la discapacidad respectiva, a menos que se demuestre que la funci&oacute;n que se encuentra afectada o disminuida resulta imprescindible para las labores esenciales del cargo o empleo respectivo".</p>      <p>En los t&eacute;rminos anteriores, resultar&aacute; inconstitucional la norma que impida el acceso al cargo respectivo de personas: (i) cuya incapacidad no aparece demostradamente incompatible con las funciones esenciales para desempe&ntilde;ar; (ii) que tienen incapacidades incompatibles con las funciones accidentales accesorias o delegables del cargo, pero compatibles con las funciones esenciales; (iii) que podr&iacute;an desempe&ntilde;ar adecuadamente las funciones del respectivo cargo o empleo, si se adoptaran adecuaciones laborales razonables. Considerando como adecuaciones razonables aquellas que resultan f&aacute;ctica y jur&iacute;dicamente posibles y cuya implementaci&oacute;n ofrece un mayor valor con respecto al costo constitucional que su implementaci&oacute;n puede aparejar.<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup></p>      <p>En relaci&oacute;n con el segundo enfoque, es decir, con la protecci&oacute;n a la estabilidad laboral reforzada de las personas con discapacidad, la Corte ha reiterado que dicha protecci&oacute;n no deriva &uacute;nicamente de la Ley 361 de 1997, sino tambi&eacute;n de los postulados constitucionales de protecci&oacute;n a las personas con discapacidad:</p>  <ol>Resulta entonces que no existe un derecho fundamental a la conservaci&oacute;n del trabajo o a permanecer determinado tiempo en cierto empleo. No obstante, en virtud de las particulares garant&iacute;as que se&ntilde;ala la Constituci&oacute;n a algunos sujetos que se encuentran en estado de debilidad manifiesta, la jurisprudencia ha se&ntilde;alado que, en ciertos casos, estos tienen derecho a una estabilidad laboral reforzada. En esa medida, no se les puede desvincular laboralmente mientras no exista una especial autorizaci&oacute;n de la oficina del trabajo o del juez. Es el caso de las mujeres en estado de embarazo, los trabajadores aforados y las (sic) personas limitadas, entre otros.<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup>    </ol>      <p>Dicha estabilidad laboral reforzada ha sido reconocida y protegida por la Corte a distintos tipos de trabajadores con discapacidad, entre ellos los miembros de las Fuerzas Armadas, los servidores p&uacute;blicos y los trabajadores en general.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la Sentencia C-381 del 2005 se estudi&oacute; la constitucionalidad de la discapacidad sobreviniente como motivo de retiro de las Fuerzas Armadas, espec&iacute;ficamente de la Polic&iacute;a Nacional. En dicho caso la Corte indic&oacute; que el retiro por causa de la discapacidad no es un fin constitucionalmente v&aacute;lido y que se sacrifica un bien de mayor val&iacute;a, resaltando que: "Es importante considerar las circunstancias concretas de cada persona y tener en cuenta las capacidades que de ellas puedan aprovecharse para no adoptar una medida que resulte ser desproporcionada a los fines constitucionales"; para ello indic&oacute; que solo ser&aacute; constitucional el despido cuando se demuestre que la persona no est&aacute; en capacidad de realizar alguna otra labor administrativa, de docencia o de instrucci&oacute;n.</p>      <p>En relaci&oacute;n con los servidores p&uacute;blicos, la Corte, de acuerdo con su Sentencia T-090 del 2006 estableci&oacute; que:</p>  <ol>Los servidores p&uacute;blicos que al momento de la ejecuci&oacute;n de los programas de renovaci&oacute;n y reestructuraci&oacute;n institucional, tengan incapacidad f&iacute;sica, mental, visual o auditiva, en aplicaci&oacute;n del derecho de protecci&oacute;n laboral reforzada de que son titulares y de la obligaci&oacute;n del Estado de garantizar su amparo especial, dada su situaci&oacute;n de debilidad manifiesta, deben ser incluidos en los programas de protecci&oacute;n social y permanecer en el ejercicio de su cargo. En consideraci&oacute;n a la protecci&oacute;n laboral reforzada de las personas que hacen parte de este colectivo, la Corte Constitucional en diferentes ocasiones ha tutelado su derecho fundamental al trabajo cuando, en virtud del plan de renovaci&oacute;n de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, han sido retirados del servicio.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup>    </ol>      <p>Para la protecci&oacute;n de la estabilidad laboral reforzada de los trabajadores con discapacidad en general, la Corte, en varios de sus fallos se ha referido a los siguientes puntos esenciales: (i) determinar si procede la acci&oacute;n de tutela para obtener el reintegro a favor del trabajador con discapacidad, (ii) si resulta constitucionalmente v&aacute;lido para el empleador la desvinculaci&oacute;n de un trabajador con discapacidad sin justa causa, y con pago de indemnizaci&oacute;n, (iii) si el concepto de invalidez debe asimilarse con el de discapacidad, y en consecuencia solo aquellos que han sido calificados como inv&aacute;lidos son sujeto de la protecci&oacute;n especial y (iv) si resulta necesaria la calificaci&oacute;n de invalidez para que un trabajador pueda reclamar la estabilidad laboral reforzada establecida en la Ley 361 de 1997.</p>      <p>En un primer t&eacute;rmino, debe observarse que la acci&oacute;n de tutela no es el mecanismo id&oacute;neo para obtener el reintegro laboral frente a cualquier tipo de razones de desvinculaci&oacute;n. En efecto, la Corte ha sostenido que solamente cuando se trate de personas en estado de debilidad manifiesta o aquellos frente a los cuales la Constituci&oacute;n otorga una estabilidad laboral reforzada, la acci&oacute;n de amparo resulta procedente.<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup></p>      <p>Adicionalmente, la Corte ha reconocido que la protecci&oacute;n laboral reforzada para las personas con discapacidad consagrada en el art&iacute;culo 26 de la Ley 361 de 1997 y declarada exequible no solo tiene un fundamento legal sino constitucional, y por eso puede ser protegido directamente por la acci&oacute;n de tutela. Adem&aacute;s, dicha protecci&oacute;n presenta dos posibles facetas: una positiva y otra negativa en favor de las personas con discapacidad.</p>      <p>Es positiva en la medida que establece una limitaci&oacute;n a las personas, indic&aacute;ndoles que no deben obstaculizar una vinculaci&oacute;n laboral de una persona con discapacidad, a menos que dicha limitaci&oacute;n sea claramente demostrada como incompatible e insuperable en el cargo que se va a desempe&ntilde;ar. La negativa se manifiesta en la medida que ordena que ninguna persona con discapacidad podr&aacute; ser despedida o su contrato terminado por raz&oacute;n de su limitaci&oacute;n, salvo que medie autorizaci&oacute;n de la Oficina de Trabajo. Y quienes fueren despedidos o su contrato terminado por raz&oacute;n de su limitaci&oacute;n, sin el cumplimiento del requisito previsto, tendr&aacute;n derecho a una indemnizaci&oacute;n equivalente a ciento ochenta d&iacute;as del salario, sin perjuicio de las dem&aacute;s prestaciones e indemnizaciones a que hubiere lugar de acuerdo con el C&oacute;digo Sustantivo del Trabajo.</p>      <p>En relaci&oacute;n con la faceta negativa de la protecci&oacute;n, la Corte se&ntilde;al&oacute; en su Sentencia C-531 del 2000 que: "el pago de la indemnizaci&oacute;n al trabajador (sic) discapacitado no convierte el despido eficaz, si este no se ha hecho con la previa autorizaci&oacute;n. En este sentido, la indemnizaci&oacute;n se constituye simplemente como una sanci&oacute;n para el empleador, mas no como una opci&oacute;n para este de despedir sin justa causa al trabajador (sic) discapacitado".</p>      <p>La protecci&oacute;n jurisprudencial tambi&eacute;n se ha referido a las condiciones laborales de las personas con discapacidad o de aquellos que adquieren una discapacidad en el desarrollo de la relaci&oacute;n laboral. En la Sentencia T-1040 del 2001 se establece que existe una obligaci&oacute;n de los empleadores de abstenerse de impartir &oacute;rdenes que afecten la salud de sus empleados, por virtud del respeto que estos deben a la dignidad de sus trabajadores. Sin embargo, la Corte ha extendido esta obligaci&oacute;n, en funci&oacute;n de la estabilidad laboral reforzada a que en determinadas situaciones el respeto por esta dignidad implica, adem&aacute;s, el deber de reubicar a los trabajadores que, durante el transcurso del contrato de trabajo sufren disminuciones de su capacidad f&iacute;sica.</p>      <p>As&iacute; "para la Corte, el hecho de que el patrono, pese al conocimiento que tenga del estado de salud del trabajador y estando en la posibilidad de hacerlo, no lo reubica y, por el contrario, lo despide sin justa causa, implica la presunci&oacute;n de que el despido se efectu&oacute; como consecuencia de dicho estado, abusando de una facultad legal para legitimar su conducta omisiva".<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, en el desarrollo y protecci&oacute;n del derecho al trabajo y la estabilidad laboral reforzada de las personas con discapacidad, la Corte Constitucional en la Sentencia C-016 de 1998 estableci&oacute; el alcance del principio de estabilidad en el empleo en relaci&oacute;n con el contrato a t&eacute;rmino fijo:</p>  <ol>De conformidad con el desarrollo jurisprudencial que ha hecho la Corte en torno al principio de estabilidad laboral que consagra el art&iacute;culo 53 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, este se configura y se realiza, en el caso de los contratos a t&eacute;rmino fijo, cuando confluyen los siguientes presupuestos constitutivos del mismo: cuando el trabajador tiene la certidumbre y la garant&iacute;a de que conservar&aacute; el empleo, en la medida en que subsista la materia de trabajo y &eacute;l haya cumplido satisfactoriamente con sus obligaciones, de manera tal que el empleador, motivado por las necesidades de la empresa, deba renovar el contrato.<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup>    </ol>      <p>Lo anterior implica que el solo vencimiento del plazo inicialmente pactado, producto del acuerdo de voluntades, no basta para legitimar la decisi&oacute;n del patrono de no renovar el contrato, solo as&iacute; se garantizar&aacute; de una parte la efectividad del principio de estabilidad. La renovaci&oacute;n sucesiva del contrato a t&eacute;rmino fijo no ri&ntilde;e con los mandatos de la Constituci&oacute;n, ella permite la realizaci&oacute;n del principio de estabilidad laboral, pues siempre que al momento de la expiraci&oacute;n del plazo inicialmente pactado, subsistan la materia de trabajo y las causas que lo originaron y el trabajador haya cumplido efectivamente sus obligaciones, a este se le deber&aacute; garantizar su renovaci&oacute;n.</p>      <p>La protecci&oacute;n laboral reforzada de las personas con discapacidad es una instituci&oacute;n ampliamente reconocida en el precedente, no obstante, en la pr&aacute;ctica no es una herramienta &uacute;til para garantizar la inclusi&oacute;n laboral, es decir, para garantizar y fomentar el acceso al empleo, solo para protegerlo y mantenerlo, ello es sin duda importante, pero insuficiente. La discusi&oacute;n sobre si la protecci&oacute;n laboral reforzada constituye una talanquera para el acceso al empleo est&aacute;, sin duda, vigente.</p>      <p><b>DERECHO A LA SALUD</b></p>      <p>Desde el enfoque de derechos en el tratamiento social y jur&iacute;dico de la discapacidad, el derecho a la salud pierde preponderancia, pero no importancia. Lo cierto del caso es que el hecho de abordar la discapacidad desde el enfoque de derechos no responde ni implica necesariamente una completa satisfacci&oacute;n de las necesidades en salud de las personas con discapacidad. Lo que ello implica es que la salud, como se ha reiterado, deja de ser el centro de la atenci&oacute;n y pasa a ser la persona con discapacidad en todas sus facetas sociales.</p>      <p>El derecho a la salud, en la jurisprudencia constitucional colombiana ha sido, en principio, considerado como un servicio p&uacute;blico y como un derecho social de naturaleza prestacional y progresiva<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup> que, a primera vista, no es susceptible de ser amparado a trav&eacute;s del mecanismo preferente y sumario de la acci&oacute;n de tutela.</p>      <p>La Corte ha precisado que este derecho puede transformarse en un derecho subjetivo<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup> y que, bajo determinados supuestos, puede entenderse como un derecho fundamental cuando: (i) en raz&oacute;n de su conexidad con otros derechos fundamentales<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup> (ii) frente a sujetos de especial protecci&oacute;n constitucional como los ni&ntilde;os,<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup> las personas con discapacidad<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup> y los adultos mayores,<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> y (iii) como derecho fundamental aut&oacute;nomo en relaci&oacute;n con su contenido m&iacute;nimo.<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup> En ese orden de ideas y en consideraci&oacute;n a que las personas que tienen alg&uacute;n tipo de discapacidad son sujetos de especial protecci&oacute;n constitucional titulares del derecho fundamental a la salud que resulta exigible mediante el mecanismo constitucional de la acci&oacute;n de tutela.</p>      <p>Entonces, son de especial importancia e inter&eacute;s dos casos concretos de protecci&oacute;n especial del derecho a la salud de personas con discapacidad. El primero de ellos es el caso del derecho a la salud de los militares con discapacidad desvinculados del servicio por esta causa.<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> En la Sentencia T-063 del 2007 la Corte analiz&oacute; si, una vez desvinculado el personal de las fuerzas armadas en raz&oacute;n de la discapacidad, el derecho a la salud estaba a cargo de los subsistemas de salud del Ej&eacute;rcito o la Polic&iacute;a Nacional, o si por el contrario, debe correr por cuenta de los reg&iacute;menes contributivo o subsidiado.</p>      <p>Para el caso concreto se estableci&oacute; que es apenas natural que el Estado:</p>  <ol>Se responsabilice de sus j&oacute;venes reclutados proporcion&aacute;ndoles atenci&oacute;n suficiente para satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas de salud, alojamiento, alimentaci&oacute;n, vestuario, bienestar, entre otros, desde el d&iacute;a de su incorporaci&oacute;n, durante el servicio y hasta la fecha del licenciamiento. Pero la Corte, adem&aacute;s, ha se&ntilde;alado que tal deber no se extingue completamente al momento del licenciamiento, pues el Estado, por intermedio de las instituciones de la fuerza p&uacute;blica, debe proporcionar la atenci&oacute;n en salud a aquellas personas que durante la prestaci&oacute;n de este servicio han visto disminuidas sus capacidades f&iacute;sico-ps&iacute;quicas, con mayor raz&oacute;n cuando tal mengua se deriva directamente de actividades relacionadas con el servicio.<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>      <p>El segundo caso de especial relevancia por incluir ni&ntilde;os en situaci&oacute;n de discapacidad, en el cual se discut&iacute;a si el servicio de transporte hac&iacute;a parte esencial del derecho a la salud, o si, por el contrario, era un servicio conexo que deb&iacute;a correr a cargo del paciente o de su familia.</p>      <p>La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica Colombiana de 1991 dispuso en su art&iacute;culo 44 que los derechos de los ni&ntilde;os a la vida, integridad f&iacute;sica, salud y seguridad social, alimentaci&oacute;n equilibrada, nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, cuidado y amor, educaci&oacute;n y cultura, recreaci&oacute;n y libre expresi&oacute;n de su opini&oacute;n, son fundamentales de manera aut&oacute;noma y pueden ser garantizados mediante acci&oacute;n de tutela.<sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup></p>      <p>De una lectura arm&oacute;nica de los art&iacute;culos 13 y 47 superiores, es posible concluir que el constituyente primario otorg&oacute; una protecci&oacute;n especial reforzada a las personas que padecen alg&uacute;n tipo de discapacidad, para lo cual el Estado debe emprender medidas afirmativas con el fin de proteger los derechos fundamentales de esta poblaci&oacute;n que se encuentra en circunstancias de debilidad manifiesta.</p>      <p>Dicha protecci&oacute;n es mayor cuando se trata de menores con discapacidad, en tanto sus derechos prevalecen sobre los derechos de los dem&aacute;s, raz&oacute;n por la cual es deber del Estado ofrecer un tratamiento integral encaminado a lograr la integraci&oacute;n social del ni&ntilde;o, "para que mejore las condiciones de vida, valor este que est&aacute; en la Constituci&oacute;n y es una facultad inherente a todos los seres humanos, con mayor raz&oacute;n a aquellos que padecen enfermedades y no ofrezcan perspectiva de derrota de la dolencia. De todas maneras, son seres humanos que tienen derecho a encontrarle un sentido a la vida. Y una manera para neutralizar la impotencia frente a las circunstancias es facilitar cuestiones elementales como, por ejemplo, crear en ese ser humano comportamientos efectivos de dignidad y autodefensa (aprender a vestirse, a cuidarse, a caminar, a reconocer a los padres y su entorno)".<sup><a name="nu37"></a><a href="#num37">37</a></sup></p>      <p>As&iacute; las cosas, uno de los eventos que presenta restricci&oacute;n es el relacionado con el traslado a sitios diferentes del de la residencia de los pacientes, en la generalidad de los casos, el paciente es quien debe costear y proveerse los gastos y el servicio de transporte. No obstante la jurisprudencia, la Corte ha se&ntilde;alado que pueden presentarse situaciones en las que la entidad prestadora de salud no provea los medios necesarios al paciente para que tenga un acceso efectivo y real al tratamiento o procedimiento dispuesto por el m&eacute;dico tratante, como es el caso del transporte, situaci&oacute;n que a la postre hace nugatoria la garant&iacute;a de los derechos fundamentales a la salud y la vida en condiciones dignas, evento en que ser&aacute; el Estado el que se encargue de suministrar el respectivo desplazamiento, siempre y cuando est&eacute; probado objetivamente que tanto el afiliado al sistema como su familia no cuentan con los recursos econ&oacute;micos suficientes para sufragarlo.</p>      <p>Con todo, los presupuestos se&ntilde;alados por la jurisprudencia constitucional, para acudir a la excepci&oacute;n al deber de solidaridad y que buscan garantizar el principio de accesibilidad al servicio de salud son: (i) que el procedimiento o tratamiento sea imprescindible para asegurar el derecho a la salud y la integridad de la persona. Al respecto se debe observar que la salud no se limita a la conservaci&oacute;n del conjunto determinado de condiciones biol&oacute;gicas de las que depende, en estricto sentido, la vida humana, sino que este concepto, a la luz de lo dispuesto en los art&iacute;culos 1&ordm; y 11 de la Constituci&oacute;n, extiende sus m&aacute;rgenes hasta comprender los elementos requeridos por el ser humano para disfrutar de una vida digna; (ii) que el paciente o sus familiares carezcan de recursos econ&oacute;micos para sufragar los gastos de desplazamiento y, (iii) la imposibilidad de acceder al tratamiento por no llevarse a cabo el traslado genera riesgo para la vida, la integridad f&iacute;sica o la salud del paciente, la cual incluye su fase de recuperaci&oacute;n.<sup><a name="nu38"></a><a href="#num38">38</a></sup></p>      <p><b>DERECHO A LA EDUCACI&Oacute;N</b></p>      <p>La Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991 protege de manera especial los derechos de la poblaci&oacute;n en condiciones de discapacidad desde diferentes &aacute;mbitos, de ah&iacute; que sean indiscutibles en t&eacute;rminos normativos, la existencia y validez de los derechos fundamentales a la igualdad y la educaci&oacute;n de las personas con limitaciones ps&iacute;quicas o f&iacute;sicas y sociales.<sup><a name="nu39"></a><a href="#num39">39</a></sup></p>      <p>Por otro lado, la protecci&oacute;n a los derechos de las personas con discapacidad encuentra un marco de protecci&oacute;n en los enunciados de los art&iacute;culos 44, 47, 67 y 68 de la Constituci&oacute;n. El art&iacute;culo 44 establece la prevalencia de los derechos de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as sobre los derechos de las dem&aacute;s personas; el art&iacute;culo 67 estipula la obligaci&oacute;n que tiene el Estado de garantizar el acceso al servicio p&uacute;blico de educaci&oacute;n de todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as entre cinco y quince a&ntilde;os de edad, aunque con base en una interpretaci&oacute;n sistem&aacute;tica, la Corte ha establecido que dicha obligaci&oacute;n va hasta los dieciocho a&ntilde;os,<sup><a name="nu40"></a><a href="#num40">40</a></sup> y finalmente, el art&iacute;culo 68 que dispone la obligaci&oacute;n especial del Estado de asegurar el derecho a la educaci&oacute;n de las personas con discapacidad.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la Sentencia T-170 del 2007 la Corte ilustr&oacute; claramente la tensi&oacute;n existente entre las posiciones sobre el sistema educativo m&aacute;s adecuado para los menores con discapacidad: una postura argumenta que dicho servicio debe prestarse integr&aacute;ndolos en las aulas regulares de los establecimientos donde se imparte educaci&oacute;n para los ni&ntilde;os que no tienen discapacidad (tendencia inclusiva), o si, por el contrario, constituye una mejor alternativa su vinculaci&oacute;n a centros donde puedan recibir una educaci&oacute;n especial.</p>      <p>Al momento de decidir casos concretos, la jurisprudencia constitucional ha considerado que el problema central de la educaci&oacute;n especial para los ni&ntilde;os con discapacidad requiere el an&aacute;lisis detallado del caso que se tenga bajo examen, de tal manera que sea posible determinar cu&aacute;l de las dos alternativas realmente promueve las condiciones para que la igualdad de oportunidades sea real y efectiva, para ello estableci&oacute; los siguientes requisitos:</p>  <ol>a) La acci&oacute;n de tutela es un mecanismo judicial id&oacute;neo para la protecci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n de los menores (sic) discapacitados. b) La educaci&oacute;n especial se concibe como un recurso extremo, esto es, se ordenar&aacute; a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de tutela solo cuando valoraciones m&eacute;dicas, psicol&oacute;gicas y familiares la consideren como la mejor opci&oacute;n para hacer efectivo el derecho a la educaci&oacute;n del menor. c) Si est&aacute; probada la necesidad de una educaci&oacute;n especial, esta no puede ser la excusa para negar el acceso al servicio p&uacute;blico educativo. d) En caso de que existan centros educativos especializados y que el menor requiera ese tipo de instrucci&oacute;n, esta no solo se preferir&aacute; sino que se ordenar&aacute;. e) Ante la imposibilidad de brindar una educaci&oacute;n especializada, se ordenar&aacute; la prestaci&oacute;n del servicio p&uacute;blico convencional, hasta tanto la familia, la sociedad y el Estado puedan brindar una mejor opci&oacute;n educativa al menor (sic) discapacitado.<sup><a name="nu41"></a><a href="#num41">41</a></sup>    </ol>      <p>Finalmente, la Corte abord&oacute; la cuesti&oacute;n de si el derecho fundamental a la educaci&oacute;n de las personas con discapacidad puede verse limitado por el factor de la edad, esto es, si tal derecho pierde este car&aacute;cter cuando quien padece la discapacidad alcanza la mayor&iacute;a de edad. En la Sentencia T-816 del 2007 se estudi&oacute; el caso de un menor con discapacidad excluido del sistema educativo, en dicha oportunidad se concluir&iacute;a que: "la especial protecci&oacute;n en favor de la poblaci&oacute;n (sic) discapacitada no admite restricciones a sus derechos basadas en la edad".</p>      <p>Los derechos fundamentales de la poblaci&oacute;n con discapacidad, no solo la educaci&oacute;n sino tambi&eacute;n la salud, no pueden verse restringidos por el factor edad. En efecto, se trata de sujetos de especial protecci&oacute;n constitucional frente a quienes se tienen deberes particulares y a quienes se les prestar&aacute; la atenci&oacute;n que requieran a fin de cumplir los mandatos constitucionales de "previsi&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n e integraci&oacute;n social", proveer un &aacute;mbito laboral acorde con las condiciones de salud de esta poblaci&oacute;n, "la formaci&oacute;n y habilitaci&oacute;n profesional y t&eacute;cnica a quienes lo requieran", as&iacute; como la educaci&oacute;n adecuada.</p>      <p>Espec&iacute;ficamente en la Sentencia T-816 del 2007 la Corte afirm&oacute; que: "en el caso de las personas con limitaciones ps&iacute;quicas y f&iacute;sico-sociales, el derecho fundamental a la educaci&oacute;n se extiende a&uacute;n m&aacute;s all&aacute; del t&eacute;rmino definido por la Constituci&oacute;n y las leyes como el l&iacute;mite de la minor&iacute;a de edad. En efecto, la voluntad del Constituyente, en los t&eacute;rminos de los art&iacute;culos 47 y 68 inciso final, no est&aacute; mediada por una delimitaci&oacute;n del deber de protecci&oacute;n en funci&oacute;n de la edad, del sexo o de cualquier otra circunstancia. La Constituci&oacute;n reconoce el deber de protecci&oacute;n para las personas con discapacidad en t&eacute;rminos gen&eacute;ricos y categ&oacute;ricos".</p>      <p><b>CONCLUSIONES</b></p>      <p>La Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es el logro jur&iacute;dico y pol&iacute;tico internacional m&aacute;s importante de la comunidad de personas con discapacidad, dado que integra las luchas y los cambios paradigm&aacute;ticos m&aacute;s relevantes en torno al tratamiento de la discapacidad.</p>      <p>El texto presenta el cambio paradigm&aacute;tico m&aacute;s relevante en torno a la discapacidad: supera el enfoque de salud, seg&uacute;n el cual las necesidades de las personas con discapacidad se trataban desde la habilitaci&oacute;n y la rehabilitaci&oacute;n, lo corporal, lo relacionado con la salud era la faceta predominante. Desde el enfoque de derechos, se integra la salud, pero se concibe la persona con discapacidad como un sujeto multidimensional al cual deben garantiz&aacute;rsele sus derechos humanos y el acceso a los servicios p&uacute;blicos en t&eacute;rminos de igualdad e inclusi&oacute;n social; desde el enfoque de derechos la salud es solo una parte y la persona con discapacidad entendida desde su dignidad y autonom&iacute;a pasa a ser el centro de la atenci&oacute;n.</p>      <p>La jurisprudencia constitucional colombiana en relaci&oacute;n con los derechos de las personas con discapacidad ha jugado un rol activo en la defensa de los derechos de las personas con discapacidad, los ha protegido ampliamente, en general ha redignificado a la persona con discapacidad y recalcado la posici&oacute;n privilegiada que le otorga el texto constitucional. Frente al cambio de paradigma que fomenta la Convenci&oacute;n sobre la inclusi&oacute;n y el enfoque de derechos, el precedente constitucional est&aacute; m&aacute;s que coherente y coordinado, avanzado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En relaci&oacute;n con las personas con discapacidad, la igualdad de oportunidades es un objetivo y a la vez un medio para lograr el m&aacute;ximo disfrute de los dem&aacute;s derechos y la plena participaci&oacute;n en la vida econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, administrativa y cultural de la naci&oacute;n. La igualdad de oportunidades es un derecho fundamental mediante el cual se equiparan a las personas en inferioridad de condiciones, para garantizarles el pleno goce de sus derechos.</p>      <p>La Corte Constitucional Colombiana ha se&ntilde;alado que existen por lo menos dos tipos de situaciones que pueden constituir un acto discriminatorio contrario al derecho a la igualdad de las personas con discapacidad. Por un lado, la conducta, actitud o trato, consciente o inconsciente, dirigido a anular o restringir sus derechos, libertades y oportunidades, sin justificaci&oacute;n objetiva y razonable. Por otro, el acto discriminatorio consistente en una omisi&oacute;n injustificada en el trato especial a que tienen derecho las personas con discapacidad, la cual trae como efecto directo su exclusi&oacute;n de un beneficio, ventaja u oportunidad.</p>      <p>En relaci&oacute;n con el derecho al trabajo, la Corte Constitucional Colombiana lo ha protegido desde varios enfoques. En primer lugar en relaci&oacute;n con la defensa de la igualdad y la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n. Y en segundo lugar, protegiendo la estabilidad laboral reforzada de las personas con discapacidad en m&uacute;ltiples circunstancias.</p>      <p>El derecho a la salud, en la jurisprudencia constitucional colombiana ha sido considerado, en principio, como un servicio p&uacute;blico y como un derecho social de naturaleza prestacional y progresiva que, a primera vista, no es susceptible de ser amparado a trav&eacute;s del mecanismo preferente y sumario de la acci&oacute;n de tutela.</p>      <p>La Corte ha precisado que este derecho puede transformarse en un derecho subjetivo fundamental cuando entra en conexidad con otros derechos fundamentales, en relaci&oacute;n con sujetos de especial protecci&oacute;n constitucional y como derecho fundamental aut&oacute;nomo en relaci&oacute;n con su contenido m&iacute;nimo. En consideraci&oacute;n a que las personas que tienen alg&uacute;n tipo de discapacidad son sujetos de especial protecci&oacute;n constitucional, titulares del derecho fundamental a la salud que resulta exigible mediante el mecanismo constitucional de la acci&oacute;n de tutela.</p>      <p>Luego de los derechos abordados y los casos concretos fallados por la Corte Constitucional Colombiana, es posible afirmar que, en relaci&oacute;n con la protecci&oacute;n de los derechos humanos de las personas con discapacidad, la jurisprudencia constitucional colombiana se encuentra avanzada y es, en t&eacute;rminos generales, garantista y coherente con el enfoque de derechos que desarrolla la Convenci&oacute;n. Sin duda los contenidos de esta, atados al precedente, ser&aacute;n una herramienta poderosa para la defensa de los derechos humanos de las personas con discapacidad.</p>  <hr>  <font face="verdana" size="2">      <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Convenci&oacute;n sobre los Derechos de la Personas con Discapacidad, (art. 1º), Nueva York, 2007.    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup>STEFAN TROMEL STRUMER. <i>La Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los retos para su implementaci&oacute;n</i>. (Ponencia presentada en el Foro Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Universidad de los Andes, Bogot&aacute;, 2008).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>Cfr. Sentencia C-076 del 2006.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup>Ib&iacute;d.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup>Cfr. sentencias C-076 del 2006, C-128 del 2002, C-156 del 2004 y C-410 de 2001 entre muchas otras.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup>El test de igualdad ha sido aplicado en m&uacute;ltiples sentencias T-288 de 1995, T-207 de 1999, C- 673 del 2001, C-128, T-150 y T-983 del 2002.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup>Sobre las obligaciones especiales del Estado con respecto a los grupos desaventajados f&iacute;sicos o sensoriales se pueden consultar, entre otras, las sentencias T-644 de 1996, T-556 de 1998, T 134 de 2001, T-786 de 2002 sobre especial atenci&oacute;n en materia de salud. Las sentencias T-065 de 1996; T-700 de 2002; C-531 de 2001; T 117 de 1995; T-473 de 2002 sobre los derechos especiales del trabajador discapacitado. Sobre derechos a la educaci&oacute;n especial las sentencias T-620 de 1999; T-513 de 1999; T-559 de 2001. En particular sobre medidas de diferenciaci&oacute;n positiva y trato especial al discapacitado se pueden consultar las sentencias T-288 de 1995; T-823 de 1999; T-595 de 2002; C- 410 de 2001; T- 1639 de 2000.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup>Convenci&oacute;n Interamericana para la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n, (art. 1º, num. 1º), Guatemala, 1999.    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup>Convenci&oacute;n sobre los Derechos de la Personas con Discapacidad, (art. 1º), Nueva York, 2007.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup>Cfr. Sentencia T-198 del 2006.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup>Cfr. Sentencia C-530 de 1993.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica Colombiana de 1991, (art. 2º), Bogot&aacute;, 1991.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup>Sentencia T-288 de 1995.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup>Al respecto pueden consultarse, entre otras, las siguientes sentencias: C-156 de 2004, C-381 de 2005, C-288 de 1995 y T-378 de 1997.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup>Art&iacute;culo 1º, numeral 2º de la Convenci&oacute;n Interamericana para la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup>Esta regla se ha reiterado desde la Sentencia T-288 de 1995.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup>Sentencia C-156 del 2004.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup>Sentencia C-401 del 2003.    <br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup>Sentencia T-595 del 2002.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup>Cfr. Sentencias C-072 del 2003 y T 198 del 2006, entre otras.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup>En este sentido la Corte ya ha se&ntilde;alado que el derecho debe ser protegido incluso cuando las adecuaciones exigen la implementaci&oacute;n de planes, programas o pol&iacute;ticas antidiscriminatorias que suponen un costo financiero considerable. En estos casos, sin embargo, el juez de tutela debe ser, al mismo tiempo, respetuoso de los procesos administrativos del dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica respectiva y guardi&aacute;n de los derechos fundamentales de las personas afectadas. Por ello debe impulsar y promover los procesos para agilizar la satisfacci&oacute;n de los derechos comprometidos.    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup>Sentencia T-198 del 2006.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup>Cfr. Las sentencias T-1167, T-1031, T-726, T-602 y T-092 del 2005.    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup>Cfr. Sentencia T-198 del 2006.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup>Sentencia T-198 del 2006.    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup>Sentencia C-016 del 1998.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup>Esta posici&oacute;n fue sostenida en la Sentencia T-102 de 1998, entre otras.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup>Cfr. Sentencia SU-819 de 1999.    <br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup>La Corte ha estimado que el derecho a la salud se transforma en derecho fundamental por conexidad con otros derechos fundamentales tales como la vida (sentencias T-484 de 1992, T-099 y T-831 de 1999, T-945 y T-1055 del 2000, T-968 y T-992 del 2002, T-791, T-921 y T-982 del 2003, T-581 y T-738 del 2004, entre muchas otras) o la dignidad humana (al respecto se pueden consultar, entre otras, las sentencias T-654 de 1999, T-536 del 2001, T-1018 y T-1100 del 2002, T-538 y T-995 del 2003, T-603, T-610 y 949 del 2004).    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup>Sobre el car&aacute;cter fundamental del derecho a la salud de los menores, se pueden consultar, entre otras, las sentencias T-1331 del 2000, T-671 del 2001, T-593 y T-659 del 2003 y T-956 del 2004, entre otras.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup>Cfr. sentencias T-1038 del 2001, T-766 y T-977 del 2004.    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup>Sobre la protecci&oacute;n reforzada en salud a las personas de la tercera edad, la Corte ha proferido, entre otras, las sentencias T-535 de 1999, T-004 del 2002, T-928 del 2003 y T-748 del 2004.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup>Esta tesis ha sido un desarrollo jurisprudencial de este Tribunal Constitucional planteado, entre otras, en las sentencias T-859 y T-860 del 2003.    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup>Cfr. Sentencias T-376 de 1997, T-762 de 1998, T-393 de 1999 y T-063 del 2007, entre otras.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup>Cfr. Sentencia T-063 del 2007.    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup>Sobre el car&aacute;cter fundamental de los derechos de los ni&ntilde;os pueden consultarse las sentencias T-945, T-1166 y T-1223 del 2005, T-127, T-200, T-289, T-548 y T-555 del 2007.    <br>  <sup><a name="num37"></a><a href="#nu37">37</a></sup>Cfr. Sentencia T-179 del 2000.    <br>  <sup><a name="num38"></a><a href="#nu38">38</a></sup>Cfr. Sentencia T-281 del 2008.    <br>  <sup><a name="num39"></a><a href="#nu39">39</a></sup>Sentencia T-170 del 2007.    <br>  <sup><a name="num40"></a><a href="#nu40">40</a></sup>Cfr. Sentencias T-323 de 1994 y T-534 de 1997.    <br>  <sup><a name="num41"></a><a href="#nu41">41</a></sup>Cfr. Sentencias T-620 de 1999 y T-826 del 2004.    <br>  </font>  <hr>      <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      <!-- ref --><p>Convenci&oacute;n sobre los Derechos de la Personas con Discapacidad. (Nueva York. 2007).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0041-9060200900010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Convenci&oacute;n Interamericana para la Eliminaci&oacute;n de Todas las Formas de Discriminaci&oacute;n. (Guatemala. 1999).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0041-9060200900010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>STEFAN TROMEL STRUMER. <i>La Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los retos para su implementaci&oacute;n</i>. (Ponencia presentada en el Foro Convenci&oacute;n sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Universidad de Los Andes, Bogot&aacute;, 2008).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0041-9060200900010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p><b>Sentencias de la Corte Constitucional de Colombia</b></p>      <!-- ref --><p>T-484 de 1992. M.P. FABIO MOR&Oacute;N D&Iacute;AZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0041-9060200900010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-530 de 1993. M.P. ALEJANDRO MART&Iacute;NEZ CABALLERO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0041-9060200900010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-117 de 1995. M.P. JOS&Eacute; GREGORIO HERN&Aacute;NDEZ GALINDO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0041-9060200900010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-288 de 1995. M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0041-9060200900010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-65 de 1996. M.P. ANTONIO BARRERA CARBONELL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0041-9060200900010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-644 de 1996. M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0041-9060200900010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-376 de 1997. M.P. HERNANDO HERRERA VERGARA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0041-9060200900010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-378 de 1997. M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0041-9060200900010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-16 de 1998. M.P. FABIO MOR&Oacute;N D&Iacute;AZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0041-9060200900010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-102 de 1998. M.P. ANTONIO BARRERA CARBONELL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0041-9060200900010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-556 de 1998. M.P. JOS&Eacute; GREGORIO HERN&Aacute;NDEZ GALINDO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0041-9060200900010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-762 de 1998. M.P. ALEJANDRO MART&Iacute;NEZ CABALLERO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0041-9060200900010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-207 de 1999. M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0041-9060200900010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-393 de 1999. M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0041-9060200900010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-513 de 1999. M.P. MAR&Iacute;A VICTORIA S&Aacute;CHICA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0041-9060200900010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-620 de 1999. M.P. ALEJANDRO MART&Iacute;NEZ CABALLERO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0041-9060200900010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-823 de 1999. M.P. EDUARDO CIFUENTES MU&Ntilde;OZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0041-9060200900010000500020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-831 de 1999. M.P. CARLOS GAVIRIA D&Iacute;AZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0041-9060200900010000500021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1055 del 2000. M.P. ALEJANDRO MART&Iacute;NEZ CABALLERO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0041-9060200900010000500022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1639 del 2000. M.P. &Aacute;LVARO TAFUR GALVIS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0041-9060200900010000500023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-134 del 2001. M.P. CARLOS GAVIRIA D&Iacute;AZ.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0041-9060200900010000500024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-410 del 2001. M.P. &Aacute;LVARO TAFUR GALVIS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0041-9060200900010000500025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-673 del 2001. M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0041-9060200900010000500026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-128 del 2002. M.P. EDUARDO MONTEALEGRE LYNETT.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000189&pid=S0041-9060200900010000500027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-150 del 2002. M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0041-9060200900010000500028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-473 del 2002. M.P. ALFREDO BELTR&Aacute;N SIERRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000191&pid=S0041-9060200900010000500029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-595 del 2002. M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0041-9060200900010000500030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-700 del 2002. M.P. ALFREDO BELTR&Aacute;N SIERRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000193&pid=S0041-9060200900010000500031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-786 del 2002. M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0041-9060200900010000500032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-72 del 2003. M.P. ALFREDO BELTR&Aacute;N SIERRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000195&pid=S0041-9060200900010000500033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-401 del 2003. M.P. &Aacute;LVARO TAFUR GALVIS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0041-9060200900010000500034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-478 del 2003. M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000197&pid=S0041-9060200900010000500035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-519 del 2003. M.P. MARCO GERARDO MONROY CABRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0041-9060200900010000500036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-156 del 2004. M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0041-9060200900010000500037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-443 del 2004. M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0041-9060200900010000500038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-826 del 2004. M.P. RODRIGO UPRIMNY YEPES.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0041-9060200900010000500039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-1088 del 2004. M.P. JAIME C&Oacute;RDOBA TRIVI&Ntilde;O.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0041-9060200900010000500040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-92 del 2005. M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0041-9060200900010000500041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-309 del 2005. M.P. JAIME C&Oacute;RDOBA TRIVI&Ntilde;O.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0041-9060200900010000500042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-381 del 2005. M.P. JAIME C&Oacute;RDOBA TRIVI&Ntilde;O.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0041-9060200900010000500043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-602 del 2005. M.P. CLARA IN&Eacute;S VARGAS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0041-9060200900010000500044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-726 del 2005. M.P. MANUEL JOS&Eacute; CEPEDA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000207&pid=S0041-9060200900010000500045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-945 del 2005. M.P. JAIME ARA&Uacute;JO RENTER&Iacute;A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0041-9060200900010000500046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1031 del 2005. M.P. HUMBERTO SIERRA PORTO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000209&pid=S0041-9060200900010000500047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1166 del 2005. M.P. RODRIGO ESCOBAR GIL.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0041-9060200900010000500048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1167 del 2005. M.P. HUMBERTO SIERRA PORTO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0041-9060200900010000500049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1223 del 2005. M.P. JAIME C&Oacute;RDOBA TRIVI&Ntilde;O.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0041-9060200900010000500050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1278 del 2005. M.P. HUMBERTO SIERRA PORTO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0041-9060200900010000500051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>C-76 del 2006. M.P. JAIME C&Oacute;RDOBA TRIVI&Ntilde;O.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000214&pid=S0041-9060200900010000500052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-90 del 2006. M.P. JAIME C&Oacute;RDOBA TRIVI&Ntilde;O.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0041-9060200900010000500053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-198 del 2006. M.P. MARCO GERARDO MONROY CABRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000216&pid=S0041-9060200900010000500054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-816 del 2006. M.P. MARCO GERARDO MONROY CABRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0041-9060200900010000500055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-63 del 2007. M.P. HUMBERTO SIERRA PORTO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0041-9060200900010000500056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-127 del 2007. M.P. 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CLARA IN&Eacute;S VARGAS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0041-9060200900010000500065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-988 del 2007. M.P. HUMBERTO SIERRA PORTO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000228&pid=S0041-9060200900010000500066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-1038 del 2007. M.P. HUMBERTO SIERRA PORTO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0041-9060200900010000500067&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>T-281 del 2008. M.P. MAURICIO GONZ&Aacute;LEZ CUERVO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000230&pid=S0041-9060200900010000500068&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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