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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[GALÁN, EL SUJETO MORAL ¡NO DEJEMOS QUE ELIMINEN SUS IDEAS!]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>GAL&Aacute;N, EL SUJETO MORAL &iexcl;NO DEJEMOS QUE ELIMINEN SUS IDEAS!<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup></b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>GAL&Aacute;N, THE MORAL SUBJECT. LET'S NOT HIS IDEAS BE ELIMINATED</i></b></font></p>      <p>    <center><b><i>Gustavo Zafra Rold&aacute;n    <br> Ex decano y ex constituyente</i></b></center></sup>      <br>  <hr>      <p>Conoc&iacute; a Luis Carlos Gal&aacute;n en 1967 cuando reemplaz&oacute; a Le&oacute;n Posse en unas clases de derecho civil en la Universidad Javeriana. Era evidente su carisma, su capacidad de comunicaci&oacute;n y de s&iacute;ntesis. Recuerdo que utiliz&oacute; unas gr&aacute;ficas y los llamados corchetes para explicarnos unas ideas b&aacute;sicas. Para la &eacute;poca era una novedad, donde los profesores acostumbraban s&oacute;lo el discurso sin apoyo visual.</p>      <p>La segunda vez que lo vi, fue en una conferencia de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, siendo ministro de Educaci&oacute;n; recuerdo su discurso en defensa de la Universidad p&uacute;blica y sus convicciones sobre el papel del Estado para democratizar la educaci&oacute;n y aumentar su calidad. Ten&iacute;a claro que la educaci&oacute;n superior era un bien p&uacute;blico que no pod&iacute;a ser convertido en una mercanc&iacute;a. Era fiel a una formaci&oacute;n universitaria que, adem&aacute;s, complementaba con citas del pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin, el insigne jesuita que hab&iacute;a desafiado el conformismo de su tiempo. En especial, Gal&aacute;n manejaba la evoluci&oacute;n hacia estados de conciencia superior que permitieran una humanidad integrada.</p>      <p>Sin duda alguna este rasgo de su pensamiento fue decisorio en su visi&oacute;n de una Am&eacute;rica Latina unida. Qu&eacute; falta hace en este campo su pensamiento, que por cierto los constituyentes de 1991 adoptamos en lo que hoy es esa utop&iacute;a del art&iacute;culo 227 de la Constituci&oacute;n:</p>  <ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Estado promover&aacute; la integraci&oacute;n econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica con las dem&aacute;s naciones y especialmente, con los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y del Caribe mediante la celebraci&oacute;n de tratados que sobre bases de equidad, igualdad y reciprocidad, creen organismos supranacionales, inclusive para conformar una comunidad latinoamericana de naciones. La ley podr&aacute; establecer elecciones directas para la Constituci&oacute;n del Parlamento Andino y del Parlamento Latinoamericano.</p>    </ol>      <p>No en vano fue en Venezuela, el pa&iacute;s hermano que &eacute;l quiso tanto, de donde nos lleg&oacute; su testimonio final: "A los hombres se nos puede eliminar, a las ideas no".</p>      <p>Lo volv&iacute; a ver en el marco de la discusi&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre catastro y el impuesto predial del entonces alcalde de Bogot&aacute;, Hernando Dur&aacute;n. All&iacute; aprend&iacute; otro rasgo extraordinario de la personalidad de Gal&aacute;n, que era su capacidad de o&iacute;r, de entender los puntos de vista diferentes y sobre todo su compromiso con las autonom&iacute;as municipales y distritales.</p>      <p>En 1983 colaborando yo en el Gobierno de Betancur tuve el privilegio de trabajar con &eacute;l la ponencia que para el Senado le hab&iacute;an ayudado a elaborar Gabriel Rosas y Ernesto Rojas, entre otros del nuevo liberalismo. Un gesto que todav&iacute;a me emociona se produce cuando me pide que est&eacute; cerca para el debate del Senado. Por timidez me sent&eacute; en la parte de atr&aacute;s de su curul. Gal&aacute;n fue el ponente de lo que fue la ley 14 de 1983 y, como lo ha recordado Gabriel Rosas, de la ley 12 de 1986, sin duda alguna los dos instrumentos m&aacute;s importantes de la descentralizaci&oacute;n fiscal de los municipios y departamentos en Colombia y las precursoras del modelo de autonom&iacute;a municipal, distrital y departamental de la Constituci&oacute;n de 1991. El ADN de la descentralizaci&oacute;n tiene nombre en Colombia: Luis Carlos Gal&aacute;n Sarmiento. Las mil nueve peque&ntilde;as patrias, que como recordaran sus hijos recientemente, se recorri&oacute; palmo a palmo para conocer sus problem&aacute;ticas.</p>      <p>En este per&iacute;odo del Gobierno Betancur tambi&eacute;n fui testigo de ese rasgo admirable de la personalidad de Gal&aacute;n que Colombia le reconoce. Su verticalidad radical con sus convicciones ajenas al clientelismo y las componendas. El gran comunero de nuestro tiempo honraba la estirpe de Jos&eacute; Antonio Gal&aacute;n. Comenzaba su lucha frontal contra el narcotr&aacute;fico y la corrupci&oacute;n. Hoy, con Pablo Escobar muerto, muchos se atribuyen esa gesta heroica; pero pocos lo acompa&ntilde;aron en esos momentos solitarios de su vida, en los que se enfrent&oacute; a las mayores empresas criminales de ese tiempo. Recordaba en estos d&iacute;as con uno de sus generales leales, Iv&aacute;n Marulanda, esos tiempos dif&iacute;ciles que no se pueden dejar borrar de la fr&aacute;gil memoria de los colombianos.</p>      <p>Lo volv&iacute; a ver a mi regreso de Estados Unidos en 1987. Soplaban los vientos de la Uni&oacute;n Liberal, alrededor de una de las banderas de Gal&aacute;n, la consulta popular para la escogencia de candidato a la presidencia. Les consult&eacute; a Gal&aacute;n y a Patricio Samper sobre un ofrecimiento del Gobierno de Barco. Gal&aacute;n quer&iacute;a que aceptara. Patricio me dijo: "Gustavo, creo que es mejor que le ayudes a Gal&aacute;n en el Valle del Cauca en su campa&ntilde;a". Le hice caso a Patricio Samper, y declin&eacute; el ofrecimiento.</p>      <p>La &uacute;ltima vez que vi a Gal&aacute;n fu&eacute; en Cali, unas semanas antes de su muerte. En el Hotel Intercontinental se discut&iacute;an los temas de su proyecto pol&iacute;tico. Una galanista impetuosa rompi&oacute; el protocolo y le pidi&oacute; que nos hablara de su amor por Colombia, de sus ideales, de sus sue&ntilde;os. El Gal&aacute;n l&iacute;der, hombre de Estado, el caudillo que muchos &oacute;leos en su tiempo final recogen y que esta Universidad Javeriana conserva, se transform&oacute;, y una hermosa sonrisa acompa&ntilde;ada de su mirada profunda me volvi&oacute; a recordar a ese ser extraordinario que hab&iacute;a conocido veintitr&eacute;s a&ntilde;os antes en el alma m&aacute;ter. El ser transparente. El sujeto moral de la utop&iacute;a de Emmanuel Kant. Esa &uacute;ltima imagen fue la que quise interpretar en la Constituci&oacute;n de 1991. Defendamos su legado. No dejemos que eliminen sus ideas.</p>   <hr>      <p><b>Pie de p&aacute;gina:</b></p>  <sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup>Escrito ya publicado en la revista digital <i>Raz&oacute;n P&uacute;blica</i> de la Fundaci&oacute;n Raz&oacute;n P&uacute;blica.    <br>   </font>     ]]></body>
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