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</front><body><![CDATA[ <p><font size="2" face="verdana">      <p align="center"><font size="4"><b>EDITORIAL<sup>*</sup></b></font></p>      <br>     <p align="center"><i><b>Mar&iacute;a Fernanda Navas Herrera<sup>**</sup>    <br> Rafael E. Wilches Dur&aacute;n<sup>***</b></i></p>      <br>      <p><sup>*</sup>El presente editorial s&oacute;lo refleja la opini&oacute;n de los autores y no necesariamente la de la revista <i>Vniversitas</i>, la Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas de la Pontificia Universidad Javeriana, ni de la universidad.    <br>  <sup>**</sup>Mar&iacute;a Fernanda Navas Herrera es abogada de la Pontificia Universidad Javeriana. Especialista y mag&iacute;ster en Derecho de Seguros de la misma universidad. Cursa estudios de Doctorado en Derecho Privado en la Universidad de Salamanca, Espa&ntilde;a. Profesora de Derecho Civil - Obligaciones, Contratos y Sucesiones en la Pontificia Universidad Javeriana.    <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mnavas@javeriana.edu.co">mnavas@javeriana.edu.co</a>.    <br>  <sup>***</sup>Rafael E. Wilches Dur&aacute;n es abogado y mag&iacute;ster en Derecho Econ&oacute;mico de la Pontificia Universidad Javeriana. Cursa estudios de Doctorado en Derecho en la Universidad del Rosario. Se desempe&ntilde;a actualmente como profesor del Departamento de Derecho Privado y Editor de la revista <i>Vniversitas</i> de la Facultad de Ciencias Jur&iacute;dicas de la Pontificia Universidad Javeriana.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:rwilches@javeriana.edu.co">rwilches@javeriana.edu.co</a>.</p>  <hr>      <p>Al cierre de este n&uacute;mero, se vive en Colombia un nuevo proceso electoral presidencial, el cual comenz&oacute; con una importante cantidad de candidatos que aspiraban llegar a la Casa de Nari&ntilde;o para dirigir los destinos de este pa&iacute;s durante los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os. Frente a estos sucesos, y en una posici&oacute;n reflexiva, propia de nuestra labor como educadores e impulsadores del conocimiento humano, hemos considerado interesante exponer algunas de las propuestas esbozadas por ellos acerca de la educaci&oacute;n superior en Colombia y hacer algunos comentarios alrededor de las mismas. Nos habr&iacute;a encantado conocer el resultado de la segunda vuelta presidencial, pero la obligaci&oacute;n de cierre de la edici&oacute;n nos impidi&oacute; hacerlo, aunque a la fecha, la tendencia pareciera ser clara en el electorado despu&eacute;s de los resultados del pasado 30 de mayo. El presente escrito es entonces elaborado con el &aacute;nimo de que la persona que llegue a la Presidencia de la Rep&uacute;blica el 7 de agosto hoga&ntilde;o, tenga en cuenta una solicitud formulada por dos miembros de la academia, interesados en el futuro del pa&iacute;s.</p>      <p>En el editorial de esta misma revista, una edici&oacute;n atr&aacute;s, se expres&oacute; con vehemencia el deseo de que todos los colombianos comprendi&eacute;ramos el respeto sagrado por el derecho a la vida como eje fundamental de cualquier sociedad que quisiera llamarse "civilizada". Hoy, cuando escribimos estas l&iacute;neas, quisi&eacute;ramos a&ntilde;adir como complemento a esta idea, la necesidad de propiciar con firmeza en los colombianos, el respeto por el derecho a la educaci&oacute;n que tiene cada uno de los miembros de esta sociedad, como cig&uuml;e&ntilde;al de su convivencia.</p>      <p>En el informe de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas titulado <i>Educaci&oacute;n, la agenda del siglo XXI</i>, se lee que "(...) el siglo que se nos vino encima, el siglo XXI, ser&aacute; el de la racionalidad cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica, el de la sociedad del conocimiento y, por eso mismo, el siglo de la libertad. O para decirlo desde un principio, el siglo XXI ser&aacute; el de la educaci&oacute;n". Esta frase, se&ntilde;ala no s&oacute;lo un deber ser alrededor de la vida humana, sino una realidad tajante, un deseo constante: s&oacute;lo una sociedad educada, adem&aacute;s de civilizada, puede llamarse libre.</p>      <p>Los gobernantes de todas las corrientes pol&iacute;ticas coinciden siempre en el valor y la importancia estrat&eacute;gica de la educaci&oacute;n. &Eacute;sta se refleja en progreso, en mayor crecimiento econ&oacute;mico, en libertad, en felicidad y, por ende, esa visi&oacute;n de la vida pol&iacute;tica y de la acci&oacute;n de gobierno, centrada en la importancia de la educaci&oacute;n, nos permite alcanzar &iacute;ndices de desarrollo humano.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo esperan los futuros gobernantes de este pa&iacute;s alcanzar el desarrollo humano? &iquest;Cu&aacute;les son sus propuestas? No distan mucho las unas de las otras, salvo que alguno tiene una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de las posibilidades y por eso, antes de sellarlas con nombres espec&iacute;ficos, las exponemos en general con nuestros propios r&oacute;tulos, en cinco puntos que concretamos a continuaci&oacute;n:</p>      <p><b>COBERTURA</b></p>      <p>La educaci&oacute;n superior debe estar al alcance de todos y cada uno de los miembros de esta sociedad. Es imperativo entonces propender por un aumento de cupos en las universidades, pero no s&oacute;lo en el &aacute;mbito profesional sino t&eacute;cnico y tecnol&oacute;gico. Esto se puede lograr mediante el fortalecimiento de la universidad p&uacute;blica y las universidades privadas y la vinculaci&oacute;n efectiva y con responsabilidad social de la banca privada, pues as&iacute; se ampl&iacute;a la posibilidad de cr&eacute;dito masivo.</p>      <p>Pero, como no todas las personas est&aacute;n en condiciones de acceder al cr&eacute;dito, dadas sus circunstancias econ&oacute;micas y sociales, la idea del aumento de cobertura y financiamiento debe estar ligada a propuestas que otorguen soluciones efectivas a este inconveniente. Se propone entonces que a los cr&eacute;ditos educativos se acceda sin codeudor y que su pago se haga con trabajo para el Estado; nos parece que una idea inteligente y proporcional es aquella seg&uacute;n la cual, a las personas a las que se les hayan financiado sus estudios, paguen su cr&eacute;dito a trav&eacute;s de una tasa mayor de impuesto a la renta el d&iacute;a que tenga un trabajo efectivo. Proponemos igualmente, la existencia de subsidios y becas provistas por el Estado para los mejores estudiantes.</p>      <p>Consideramos, adem&aacute;s de lo anterior, que se abogue por la posibilidad de crear un fondo de cr&eacute;dito y becas, p&uacute;blico y privado, que se desarrolle a trav&eacute;s de una ley en la que se establezca que los bancos p&uacute;blicos tengan una cartera crediticia para los m&aacute;s necesitados.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque patrocinar la idea de un cr&eacute;dito f&aacute;cil para la educaci&oacute;n no va a resolver <i>per se</i> la necesidad de todos los estudiantes, es una idea que en el largo plazo tendr&aacute; frutos dentro de la esfera p&uacute;blica y, por ende, en el pa&iacute;s entero y en la sociedad. El gobernante que se arriesgue a invertir en esta pol&iacute;tica, ser&aacute; recordado y agradecido por tener la visi&oacute;n y el valor de adoptar decisiones positivas en este aspecto.</p>      <p><b>CALIDAD</b></p>      <p>El siguiente aspecto al que haremos referencia es el de la calidad. Por supuesto que de nada sirve tener mayor cobertura si la calidad de la educaci&oacute;n es baja. Necesitamos muchas universidades, con suficientes cupos, que impartan una educaci&oacute;n de alta calidad.</p>      <p>Un factor que se muestra decisivo en este punto es la necesidad de estimular la competencia entre las instituciones por tener los mejores estudiantes, los mejores profesores, los mejores proyectos de investigaci&oacute;n y los mejores planes de estudio. Es cierto que las universidades colombianas deben apegarse a los profesores que investiguen y originen conocimiento que se traduzca en una expansi&oacute;n tanto en redes nacionales como internacionales, pero tambi&eacute;n debe contar con profesores que entiendan los problemas del pa&iacute;s y propongan soluciones para resolverlos. Deben estar conectadas con la industria y el aparato productivo nacional; deben trabajar por la innovaci&oacute;n y la competitividad, y esta es una realidad a la que tenemos que responder porque va en ello nuestra posibilidad de desarrollo nacional tanto desde el contexto de las expectativas sociales y compartidas por la ciudadan&iacute;a y el pa&iacute;s, como el de las de cada uno de los colombianos.</p>      <p>Al lado de la sana competencia, se encuentra el factor inversi&oacute;n como &iacute;tem propiciador de calidad. Debe existir un compromiso del Estado y de la empresa privada con los docentes, capacit&aacute;ndolos constantemente, aumentando su remuneraci&oacute;n, procurando la estabilidad en sus trabajos y premiando sus buenos resultados.</p>      <p><b>PERTINENCIA</b></p>      <p>Este es un concepto que, en s&iacute; mismo, es pol&iacute;tico: &iquest;Qu&eacute; tanta primac&iacute;a tiene la educaci&oacute;n en Colombia para el Estado y, si la tiene, cu&aacute;l es el compromiso en cuanto a recursos y programas? En respuesta a estos interrogantes se dice que esto depender&aacute; de la vocaci&oacute;n de las personas y su potencialidad. &iquest;Qu&eacute; se necesita? &iquest;En qu&eacute; invertir? Depender&aacute; de la pol&iacute;tica estatal y su orientaci&oacute;n econ&oacute;mica social. Juan Ram&oacute;n de la Fuente, rector de la UNAM, dec&iacute;a en el 2007 -palabras que siguen vigentes- que este concepto de la pertinencia en la educaci&oacute;n es un punto que afecta tanto el presente como el futuro de la universidad, porque a partir de &eacute;l se puede analizar en concreto si estamos formando los recursos humanos que cada pa&iacute;s requiere. Sin embargo, la pertinencia no puede quedar a merced de lo que diga el mercado sino tambi&eacute;n de las necesidades econ&oacute;mico-sociales que requiera el pa&iacute;s para su desarrollo.</p>      <p><b>APERTURA Y ACEPTACI&Oacute;N</b></p>      <p>Es un elemento clave que la educaci&oacute;n que se imparta en nuestro pa&iacute;s fomente la aceptaci&oacute;n y el respeto a las ideas, creencias o pr&aacute;cticas de los dem&aacute;s cuando sean diferentes o contrarias a las propias. S&oacute;lo as&iacute; se puede garantizar que no nos convertiremos en esclavos de un &uacute;nico modelo de educaci&oacute;n y de pensamiento, y aseguraremos el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, encaminado al di&aacute;logo y a la formaci&oacute;n de consensos en nuestra sociedad. &Uacute;nicamente estando abiertos a que existan diversos enfoques en la educaci&oacute;n y, en la vida en general, podremos tener una sociedad cada vez m&aacute;s democr&aacute;tica.</p>      <p><b>DEMOCRACIA</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El colombiano debe tener acceso a la educaci&oacute;n superior sin distingo alguno por g&eacute;nero, sexo, condici&oacute;n social, filiaci&oacute;n religiosa, origen &eacute;tnico, etc. Por as&iacute; decirlo, tambi&eacute;n debe acceder sin discriminaci&oacute;n de ning&uacute;n tipo al conocimiento en s&iacute; mismo considerado. Desde este punto de vista, el discurso de la globalizaci&oacute;n del conocimiento fue optimista en cuanto a la democratizaci&oacute;n de la ciencia y la tecnolog&iacute;a. Alvin Toffler, doctorado en Letras, Leyes y Ciencias en la Universidad de Nueva York, bas&oacute; sus teor&iacute;as en ese car&aacute;cter democr&aacute;tico que tienen tanto la producci&oacute;n, como la distribuci&oacute;n de los conocimientos. Seg&uacute;n Toffler, la expansi&oacute;n y el acceso al conocimiento otorgar&iacute;an a todas las personas, mayores posibilidades de comprender las din&aacute;micas en las que se desarrolla su realidad.</p>      <p>Desafortunadamente, este concepto de globalizaci&oacute;n y democratizaci&oacute;n ha tenido un alcance que no es real, sobre todo, para los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres. Al contrario, ha contribuido a establecer mayores distancias entre pa&iacute;ses desarrollados que son, en general, los que producen y hacen circular -a su favor- ese conocimiento y punto de vista, y los pa&iacute;ses pobres o en v&iacute;a de desarrollo, que lo que hacen es adherirse a ese conocimiento que les llega de manera parcial, fomentando as&iacute; una perspectiva desigual, contradictoria y carente de una significaci&oacute;n acorde con su propia realidad.</p>      <p>Vistos los puntos anteriores, consideramos que es necesario concretar cu&aacute;l es el desaf&iacute;o al que se enfrenta Colombia desde la perspectiva de la educaci&oacute;n. Teniendo en cuenta la d&eacute;bil capacidad tecnol&oacute;gica y la mediana competitividad empresarial que tenemos frente a la econom&iacute;a mundial, y las diferencias socioecon&oacute;micas de la poblaci&oacute;n internamente, el &uacute;nico objetivo posible debe ser la cultura del mejoramiento continuo a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n. La educaci&oacute;n es el camino para acortar diferencias, es el camino para la movilidad social, es el camino para el desarrollo tecnol&oacute;gico y, por ende, econ&oacute;mico. La educaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s debe generar un impacto social que lleve a los colombianos a ser capaces de predecir cambios, comprender las fuerzas detr&aacute;s del cambio y compendiar el conocimiento para crear marcos que permitan la creaci&oacute;n de gu&iacute;as en la esfera pol&iacute;tica, toma de decisiones y compromiso con el cambio social.</p>      <p>En efecto, estimamos que el gran problema de nuestras sociedades latinoamericanas radica en la desigualdad, causa misma de problemas como la violencia y la discriminaci&oacute;n, entre muchos otros, pero, en especial, de un problema &eacute;tico y moral que consiste en que las personas optan hoy por la v&iacute;a de "lo m&aacute;s f&aacute;cil" y del "todo se vale" para escalar social y econ&oacute;micamente. Esto no refleja sino la vivencia de una cultura cuya escala de valores est&aacute; completamente trastocada ante la supuesta "falta de oportunidades" y ante el inmediatismo en el que estamos viviendo. Creemos firmemente que el fomento a una educaci&oacute;n que posea las cinco caracter&iacute;sticas previamente mencionadas, permitir&aacute; un cambio cultural, de manera que nuestra escala de valores no sea dominada por la simple satisfacci&oacute;n de necesidades materiales sino por una continua b&uacute;squeda de conocimiento y mejoramiento de las condiciones de vida de nosotros mismos y de nuestros compatriotas.</p>      <p>Por &uacute;ltimo, es triste pero indispensable mencionar que uno de los miembros del Comit&eacute; Editorial de la Revista Vniversitas, el profesor y sacerdote jesuita Antonio Beristain Ipi&ntilde;a, quien se destac&oacute;, entre muchas otras cosas, por su labor en el Instituto Vasco de Criminolog&iacute;a, falleci&oacute; en diciembre pasado. Paz en la tumba del profesor Beristain, a quien la revista Vniversitas dedica de manera p&oacute;stuma el presente n&uacute;mero, como un muy peque&ntilde;o reconocimiento a su gentil colaboraci&oacute;n en vida para con nuestra publicaci&oacute;n, nuestra Facultad y nuestra Universidad.       <p>Bogot&aacute;, D.C., 9 de junio del 2010.</p>  </font>      ]]></body>
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