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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿PODRÁN LAS ACCIONES POPULARES COLOMBIANAS SOBREVIVIR A LOS RECIENTES ATAQUES LEGISLATIVOS Y JURISPRUDENCIALES?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[COULD COLOMBIAN POPULAR ACTIONS SURVIVE RECENT LEGISLATIVE AND JURISPRUDENTIAL ATTACKS?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4"><b>&iquest;PODR&Aacute;N LAS ACCIONES POPULARES COLOMBIANAS SOBREVIVIR A LOS RECIENTES ATAQUES LEGISLATIVOS Y JURISPRUDENCIALES?<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b><i>COULD COLOMBIAN POPULAR ACTIONS SURVIVE RECENT LEGISLATIVE AND JURISPRUDENTIAL ATTACKS?</i></b></font></p>     <p align="center"><b><i>Beatriz Londo&ntilde;o-Toro<sup>**</sup>    <br> Mar&iacute;a Luc&iacute;a Torres-Villarreal<sup>***</sup></i></b></p>      <p><sup>*</sup>Resultado de la investigaci&oacute;n sobre justiciabilidad de los derechos colectivos. Balance de la ley de acciones populares y de grupo (Ley 472 de 1998) en sus primeros diez a&ntilde;os. Trabajo financiado por la Defensor&iacute;a del Pueblo de Colombia. 2008-2010.    <br> <sup>**</sup>Abogada Universidad Pontifica Bolivariana. Doctora en Derecho Universidad Complutense de Madrid. Profesora Titular Universidad del Rosario. Directora del Grupo de Investigaci&oacute;n en Derechos Humanos y de la Cl&iacute;nica de Inter&eacute;s P&uacute;blico gap de la Universidad del Rosario. Carrera 6<sup>a</sup> No. 14-16, Piso 4&deg;. <a href="mailto:beatriz.londono@urosario.edu.co">beatriz.londono@urosario.edu.co</a>    <br> <sup>***</sup>Abogada Universidad del Rosario. Estudiante de Maestr&iacute;a en Derecho con &eacute;nfasis en Derechos Humanos. Profesora Asistente Universidad del Rosario. Directora del Observatorio Legislativo de la Universidad del Rosario y Supervisora de la Cl&iacute;nica de Inter&eacute;s P&uacute;blico gap de la misma Universidad. Carrera 6a No. 14-16, Piso 4&deg;. <a href="mailto:maria.torres@urosario.edu.co">maria.torres@urosario.edu.co</a>.</p>     <p><i>Fecha de recepci&oacute;n: 31 de enero de 2012 Fecha de aceptaci&oacute;n: 20 de marzo de 2012</i></p> <hr>     <p><font size="3"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este art&iacute;culo de reflexi&oacute;n presenta cuestionamientos cr&iacute;ticos y los  principales debates actuales en relaci&oacute;n con la supervivencia de una de las  acciones constitucionales m&aacute;s importantes para la defensa del inter&eacute;s p&uacute;blico y  los derechos humanos en Colombia: las acciones populares. Luego de 13 a&ntilde;os de  expedici&oacute;n de la Ley 472 de 1998 y de evidenciar sus resultados en materia de  ejercicio ciudadano en defensa de derechos colectivos, Colombia est&aacute; viviendo  una situaci&oacute;n jur&iacute;dica tendiente al desmonte de esta conquista democr&aacute;tica a  partir de diferentes estrategias legislativas, administrativas y de medios. Este  art&iacute;culo, fruto del seguimiento investigativo realizado por la Universidad del Rosario, presenta las evidencias de esta fase regresiva en materia de derechos colectivos y propone alternativas para intentar salvar una instituci&oacute;n que por su raigambre hist&oacute;rica es milenaria y por su visi&oacute;n de futuro es posmoderna.</p>     <p><b>Palabras clave autor: </b>acci&oacute;n popular, incentivos, actos administrativos, acceso a la justicia, acciones constitucionales, acciones administrativas, inter&eacute;s p&uacute;blico, derechos colectivos,</p> <hr>     <p><font size="3"><b>Abstract</b></font></p>     <p>This article presents critical questions for reflection and the major current discussions concerning the survival of one of the most important constitutional for public interest and human rights in Colombia: popular actions. After 13 years of Law 472 issued in 1998 and the results evidenced in the exercise citizen advocacy groups, Colombia is going through a legal situation aimed at dismantling the democratic achievement of different strategies through legislative, administrative and media. In this paper, the result of follow-up investigations developed by the Universidad del Rosario, are evidence of the regressive phase of collective rights and proposes alternatives to try to save an institution that by its historical roots are ancient and their future vision is postmodern.</p>     <p><b>Keywords author: </b>Popular Action, Incentives, Administrative Acts, Access to justice, Constitutional Actions, Administrative Actions, Public Interest, Collective Rights.</p> <hr>     <p><b>SUMARIO</b></p>      <p>I. INTRODUCCI&Oacute;N: ACCIONES POPULARES Y ACCESO A LA JUSTICIA. PROPUESTA METODOL&Oacute;GICA.- <i>A. Las acciones populares en Colombia y su impacto en la protecci&oacute;n de derechos humanos.- B. Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n y antecedentes.- </i>II. LOS ATAQUES FRENTE A LAS ACCIONES POPULARES EN COLOMBIA.- <i>A. El primer ataque: la eliminaci&oacute;n de los incentivos.- </i>1. Los derroteros del incentivo. La eliminaci&oacute;n: &iquest;una medida proporcional, necesaria e id&oacute;nea y respetuosa de los derechos humanos?.- 2. La Corte Constitucional declara exequible la Ley 1425 de 2010: R&eacute;quiem por las acciones populares.- <i>B. El segundo ataque: el nuevo C&oacute;digo Contencioso Administrativo.- </i>1. No se prioriza la defensa de la integridad y supremac&iacute;a de la Constituci&oacute;n y de las Acciones Constitucionales.- 2. El nuevo c&oacute;digo permite la vulneraci&oacute;n del derecho colectivo a la moralidad administrativa e impide la garant&iacute;a del acceso a la justicia para proteger los derechos colectivos.- <i>C. Una propuesta garantista.</i></p> <hr>     <p><b>I. INTRODUCCI&Oacute;N: ACCIONES POPULARES Y ACCESO A LA JUSTICIA. PROPUESTA METODOL&Oacute;GICA</b></p>     <p><b>A. Las acciones populares en Colombia y su impacto en la protecci&oacute;n de derechos humanos</b></p>     <p>Las acciones colectivas, entre ellas las populares, tienen unos antecedentes muy lejanos en el tiempo, pero a la vez son un mecanismo vigente de acceso a la justicia, de enorme valor en defensa del inter&eacute;s p&uacute;blico<sup><a href="#1" name="1.">1</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Colombia se consagraron legislativamente estas acciones desde el C&oacute;digo Civil de 1887, al igual que en Chile, en el C&oacute;digo Civil de 1855<sup><a href="#2" name="2.">2</a></sup>. Don Andr&eacute;s Bello (autor del C&oacute;digo Civil Chileno), dio un aporte novedoso y de avanzada para la &eacute;poca, al recoger esta instituci&oacute;n de las fuentes del derecho romano directamente<sup><a href="#3" name="3.">3</a></sup>. En ambos c&oacute;digos civiles se incluyeron disposiciones expresas en defensa de los bienes de uso p&uacute;blico y de los intereses colectivos (art&iacute;culos 1005 y 2359)<sup><a href="#4" name="4.">4</a></sup>.</p>     <p>En 1991 la Asamblea Nacional Constituyente de Colombia expide una constituci&oacute;n garantista, con un amplio cat&aacute;logo de derechos individuales y colectivos y acciones constitucionales para defenderlos; entre dichas acciones constitucionales se destacan las acciones populares que reflejan el alcance social de las acciones judiciales y su consagraci&oacute;n como acciones de derechos humanos y un nuevo canal de acceso a la administraci&oacute;n de justicia<sup><a href="#5" name="5.">5</a></sup>.</p>     <p>El Constituyente reconoce la raigambre hist&oacute;rica y jur&iacute;dica de esta figura, su papel en defensa de todos los derechos colectivos y la importancia de convertir estas acciones civiles en acciones p&uacute;blicas con rango constitucional. Se inicia entonces la labor legislativa con muchos tropiezos en todos los intentos de reglamentaci&oacute;n de las acciones populares; solo hasta el a&ntilde;o de 1998 se sanciona la Ley 472 que reglamenta el ejercicio de las acciones populares, bas&aacute;ndose en los elementos ya existentes en nuestra legislaci&oacute;n<sup><a href="#6" name="6.">6</a></sup> y en el an&aacute;lisis de los alcances que en materia de protecci&oacute;n universal e integral de los derechos humanos estaban siendo invocados por la doctrina y el derecho internacional<sup><a href="#7" name="7.">7</a></sup>.</p>     <p>Se destacan como caracter&iacute;sticas importantes de esta regulaci&oacute;n las siguientes<sup><a href="#8" name="8.">8</a></sup>: i) son acciones para la defensa de todos los derechos colectivos, ii) su objetivo puede ser de tipo preventivo o remedial, iii) son acciones de responsabilidad colectiva que innovan en los criterios tradicionales en la materia, iv) tienen legitimaci&oacute;n amplia: pueden ser interpuestas por cualquier persona natural o jur&iacute;dica, p&uacute;blica o privada, nacional o extranjera, v) proceden contra <i>&quot;toda acci&oacute;n u omisi&oacute;n de las autoridades p&uacute;blicas o de los particulares que hayan violado o amenacen violar los derechos e intereses colectivos&quot;, </i>vi) permiten la adopci&oacute;n de medidas cautelares en forma amplia por el juez durante todo el proceso, vii) establecen la realizaci&oacute;n de una audiencia especial para pacto de cumplimiento en la primera etapa del proceso, con el fin de escuchar las diversas posiciones sobre la posible soluci&oacute;n de los problemas y vulneraciones de derechos humanos que dan lugar a la acci&oacute;n y estructurar un pacto de cumplimiento que, si se logra, queda recogido en la sentencia y pone fin al proceso<sup><a href="#9" name="9.">9</a></sup>, viii) el juez en la sentencia tiene amplias facultades para tomar decisiones <i>ultrapetita, </i>correspondientes a obligaciones de dar, hacer o no hacer frente a particulares o entidades estatales que hayan vulnerado o amenazado los derechos colectivos, ix) la figura de la recompensa que establec&iacute;a el C&oacute;digo Civil, fue reemplazada en la Ley 472 de 1998 por la denominaci&oacute;n de incentivo y equival&iacute;a a una suma entre 10 y 150 salarios m&iacute;nimos mensuales y en los casos de acciones populares por moralidad administrativa dicho incentivo era el 15% del valor que se recuperara con ocasi&oacute;n de la acci&oacute;n interpuesta. Esta figura, como veremos enseguida, fue eliminada por la Ley 1425 de 2010.</p>     <p>La Corte Constitucional colombiana se ha pronunciado en 14 fallos referidos a acciones de inconstitucionalidad interpuestos frente a la Ley 472 de 1998 y normas relacionadas y durante sus primeros diez a&ntilde;os de vigencia respald&oacute; ampliamente todos los avances logrados en dicho estatuto y ajust&oacute; las debilidades de la ley, especialmente en el tema de acciones de grupo<sup><a href="#10" name="10.">10</a></sup>. En el segundo decenio de esta instituci&oacute;n se encuentra un gran retroceso en las decisiones jurisprudenciales, la Corte Constitucional ha tomado varias decisiones inhibitorias y cuando son demandadas las normas que modifican las acciones populares, se argumenta reiteradamente la libertad de configuraci&oacute;n del legislador; de igual forma ha cambiado su posici&oacute;n frente a temas de derechos colectivos y ha contribuido a la desarticulaci&oacute;n de la ley.</p>     <p><b>B. Metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n y antecedentes</b></p>     <p>El grupo de investigaci&oacute;n en derechos humanos de la Universidad del Rosario, que desarrolla un trabajo de seguimiento permanente sobre las acciones populares colombianas, tuvo la oportunidad de participar en la construcci&oacute;n de los proyectos de ley presentados por la Defensor&iacute;a del Pueblo, realiz&oacute; gesti&oacute;n de lobby legislativo ante el Congreso de Colombia y una vez expedida la ley ha constituido una Cl&iacute;nica de Inter&eacute;s P&uacute;blico, denominada gap, para ejercer estas acciones en defensa de los m&aacute;s vulnerables y ha dedicado varias de sus investigaciones a realizar evaluaci&oacute;n y an&aacute;lisis a las decisiones judiciales de las diversas instancias.</p>     <p>La metodolog&iacute;a empleada en estas investigaciones ha sido cualitativa y cuantitativa, combinaci&oacute;n que ha permitido presentar resultados que aportan en el proceso de fortalecimiento del sistema de acciones constitucionales en Colombia.</p>     <p>Se destacan como etapas en este proceso de seguimiento y an&aacute;lisis las siguientes:</p>     <p> <ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Primer balance: Realizado en el a&ntilde;o 2002 y publicado por la revista <i>Acciones de tutela, acciones populares y de cumplimiento </i>en el a&ntilde;o 2002<sup><a href="#11" name="11.">11</a></sup>. En este trabajo se observaban varios fen&oacute;menos muy interesantes en la primera &eacute;poca de ley: i) amplia participaci&oacute;n ciudadana en ejercicio de estas acciones, pues la mayor&iacute;a de los accionantes no son abogados; ii) el derecho m&aacute;s protegido por los tribunales era el de la seguridad y salubridad p&uacute;blica y iii) la amplia favorabilidad existente en los fallos de acciones populares, la cual incluso superaba las cifras de fallos favorables en acciones de tutela<sup><a href="#12" name="12.">12</a></sup>.</li>     <li>Segundo balance: Debemos reconocer que el trabajo del profesor Luis Felipe Botero, publicado en 2004, identifica la importancia, fortalezas y retos de las acciones populares frente a los actos administrativos y contratos. Toda la sustentaci&oacute;n te&oacute;rica y la casu&iacute;stica identificada en esta excelente investigaci&oacute;n ha sido desconocida por la Corte Constitucional en su reciente Sentencia C-644 de 2011<sup><a href="#13" name="13.">13</a></sup>.</li>     <li>Tercer balance: se public&oacute; el trabajo en el a&ntilde;o 2006<sup><a href="#14" name="14.">14</a></sup>; en este documento se examina de igual forma el impacto de la ley en un nuevo periodo y se evidencian sus principales fortalezas, debilidades y retos a trav&eacute;s del examen de los casos m&aacute;s representativos de acciones populares en Colombia.</li>     <li>Cuarto balance: se publican en el a&ntilde;o 2009 los resultados de investigaci&oacute;n realizados en forma conjunta con la Defensor&iacute;a del Pueblo de Colombia y la Corporaci&oacute;n Excelencia en la Justicia<sup><a href="#15" name="15.">15</a></sup>; estos trabajos incluyen varios an&aacute;lisis: i) uno referido a la labor del Consejo de Estado en los diez a&ntilde;os de ejercicio de acciones colectivas (1212 providencias); ii) examen del papel cumplido por los juzgados administrativos de Bogot&aacute; frente a la Ley de Acciones Populares y de Grupo desde su entrada en funcionamiento en agosto de 2006 (79 providencias). Se concluye con evidencias sustentadas que en Colombia existen avances en i) legitimaci&oacute;n amplia por activa ii) defensa integral de los derechos colectivos; iii) medidas cautelares para la protecci&oacute;n de estos derechos; iv) audiencia especial para pacto de cumplimiento y v) sistema de incentivos para promover el ejercicio de acciones populares.</li>     </ul> </p>     <p><b>II. LOS ATAQUES FRENTE A LAS ACCIONES POPULARES EN COLOMBIA</b></p>     <p>Los ataques frente a las acciones populares colombianas han tenido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os diversos or&iacute;genes: i) acciones de inconstitucionalidad, ii) proyectos de ley modificando la Ley 472 de 1998 y iii) ataques desde los medios de comunicaci&oacute;n<sup><a href="#16" name="16.">16</a></sup>. Hoy podemos afirmar como hip&oacute;tesis que estos ataques empiezan a lograr su objetivo de bajar los est&aacute;ndares de protecci&oacute;n de los derechos colectivos (en especial del derecho a la moralidad administrativa), de reducir el ejercicio de acciones populares al eliminar los incentivos y dificultar el ejercicio de estas acciones al exigir la constituci&oacute;n en renuencia para ejercerlos.</p>     <p><b>A. El primer ataque: la eliminaci&oacute;n de los incentivos</b></p>     <p>En el sistema jur&iacute;dico colombiano, los incentivos o recompensas para el actor popular, fueron consagrados inicialmente en el C&oacute;digo Civil, y equival&iacute;an a: <i>&quot;(...) una suma que no baje de la d&eacute;cima, ni exceda de la tercera parte de lo que cueste la demolici&oacute;n o enmienda, o el resarcimiento del da&ntilde;o; sin perjuicio de que si se castiga el delito o negligencia con una pena pecuniaria, se adjudique al actor la mitad&quot;<sup><a href="#17" name="17.">17</a></sup>.</i></p>     <p>La Ley 472 de 1998 acogi&oacute;, como lo hab&iacute;a hecho ya el C&oacute;digo Civil, la figura del incentivo econ&oacute;mico (arts. 39 y 40), pero modific&oacute; su cuant&iacute;a. En dicha norma se determin&oacute; que el incentivo es un derecho del actor popular, cuando logra el resultado en la protecci&oacute;n de los derechos colectivos. Seg&uacute;n esta regulaci&oacute;n, el incentivo se fijaba por el juez en cada caso, con un monto entre 10 y 150 salarios m&iacute;nimos mensuales. En este punto es importante se&ntilde;alar que la jurisprudencia de la Corte Constitucional aval&oacute; la figura del incentivo<sup><a href="#18" name="18.">18</a></sup> y estableci&oacute; que la fijaci&oacute;n de estos no va en contra del principio constitucional de solidaridad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>1. Los derroteros del incentivo. La eliminaci&oacute;n: &iquest;una medida proporcional, necesaria e id&oacute;nea y respetuosa de los derechos humanos?</b></p>     <p>Desde la entrada en vigencia de la Ley 472 de 1998, el tema de los incentivos fue el m&aacute;s conflictivo y gener&oacute; reacciones negativas en los jueces, los medios de comunicaci&oacute;n y en las instituciones estatales. En reiteradas oportunidades se presentaron ante el Congreso de la Rep&uacute;blica proyectos de ley tendientes a revisar el contenido de dicha ley y el tema m&aacute;s generalizado era el de la eliminaci&oacute;n o regulaci&oacute;n del incentivo<sup><a href="#19" name="19.">19</a></sup>. Las iniciativas legislativas no hab&iacute;an prosperado hasta 2010, cuando luego de los cuatro debates reglamentarios se expidi&oacute; por el Congreso la Ley 1425 de 2010, por medio de la cual se &quot;deroga&quot; el incentivo previsto en los art&iacute;culos 39 y 40 de la Ley 472 de 1998.</p>     <p>Los principales argumentos del gobierno (Ministerio del Interior y de Justicia), autor de la iniciativa fueron:</p>  <ul>     <li>El incremento en el ejercicio de las acciones populares en Colombia: <i>&quot;Actualmente en Colombia, la presentaci&oacute;n de acciones populares, ha tenido un aumento considerable, que seg&uacute;n nuestro an&aacute;lisis, est&aacute; justificado en el inter&eacute;s de los accionantes para obtener el incentivo econ&oacute;mico reconocido por la Ley 472 de 1998 para las personas que mueven el aparato jurisdiccional en procura de defender los intereses de la comunidad&quot;<sup><a href="#20" name="20.">20</a></sup>.</i></li>     <li>El &quot;lucro&quot; en la defensa de los intereses colectivos: &quot;(...) <i>se ha convertido en un negocio de unos cuantos, que se han dedicado a viajar a lo largo y ancho del territorio nacional presentando acciones populares, buscando unos reconocimientos desmedidos en detrimento del erario p&uacute;blico y especialmente de los entes territoriales&quot;.</i></li>     <li>La defensa de los derechos colectivos es un deber ciudadano: &quot;Es <i>deber de todo ciudadano velar por la preservaci&oacute;n y conservaci&oacute;n de los intereses p&uacute;blicos y comunes, acudiendo a las autoridades correspondientes para garantizar su efectividad y vigencia, por lo que pagar por conseguir su protecci&oacute;n no solo se contrapone con el deber ciudadano, sino que adem&aacute;s favorece solo a unos pocos (...)&quot;</i><sup><a href="#21" name="21.">21</a></sup>.</li>     <li>El impacto de las acciones populares sobre los presupuestos municipales: <i>&quot;As&iacute; mismo, los presupuestos de las administraciones p&uacute;blicas se ven menoscabados con los fallos de estas acciones y es tal el volumen de estas y el valor de los fallos que en algunos casos los mandatarios locales se ven abocados al traslado de los recursos del plan de desarrollo para cumplir con lo mandado por los jueces a trav&eacute;s de esta figura&quot;<sup><a href="#22" name="22.">22</a></sup>.</i></li>     <li>La incertidumbre sobre su procedencia y cuantificaci&oacute;n: <i>&quot;Adem&aacute;s, para estos incentivos no se establecieron par&aacute;metros indicativos de procedencia y el modo de cuantificarlos, a pesar de los esfuerzos jurisprudenciales para que se defina este punto, lo cierto es que no ha sido posible unificarse en torno a los casos en que se es procedente y en cu&aacute;les no&quot;<sup><a href="#23" name="23.">23</a></sup>.</i></li>     </ul>      <p>Con estos argumentos, que son m&aacute;s de conveniencia que de constitucionalidad, se elimin&oacute; la figura de los incentivos. Se trata de apreciaciones subjetivas desprovistas de respaldo probatorio o estad&iacute;stico sobre el riesgo al inter&eacute;s general. Podemos observar c&oacute;mo el &uacute;ltimo argumento es falso, pues basta examinar la Ley 472 de 1998 para encontrar el rango de aplicaci&oacute;n del incentivo y su cuant&iacute;a con toda claridad; en cuanto a la procedencia, la ley se&ntilde;ala que solo procede si el fallo de la acci&oacute;n popular protege los derechos colectivos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La ley inicialmente fue objeto de 19 demandas de inconstitucionalidad<sup><a href="#24" name="24.">24</a></sup>, en las cuales se plantearon cargos de inconstitucionalidad por vulneraci&oacute;n de los art&iacute;culos 1&deg; (Estado social de derecho, solidaridad, prevalencia del inter&eacute;s general), 2 (fines esenciales del Estado, 4 (Constituci&oacute;n es norma de normas), 13 ( igualdad), 29 (debido proceso), 88 (acciones populares), 93 (bloque de constitucionalidad), 95 (derechos y deberes del ciudadano), 209 (principios de la funci&oacute;n administrativa), 243 (cosa juzgada constitucional).</p>     <p>Las demandas e intervenciones previas ante el Congreso realizadas por los ciudadanos colombianos, las universidades y las organizaciones, consideraban que:</p>     <p>i) El incentivo no contraviene el principio de solidaridad, ni el deber de buscar la protecci&oacute;n del inter&eacute;s general; contrario sensu, es el est&iacute;mulo id&oacute;neo para la protecci&oacute;n de los derechos colectivos; ii) el ejercicio amplio de acciones populares evidencia las graves falencias de la administraci&oacute;n y los particulares en la protecci&oacute;n de los derechos colectivos y cumple con un mandato constitucional de ejercicio de acciones para garantizar los derechos humanos; iii) cualquier acci&oacute;n que se interponga, incluso de car&aacute;cter individual, implica esfuerzos importantes por parte del actor que deben ser recompensados, ya que dentro de las acciones populares estos esfuerzos representan la satisfacci&oacute;n del inter&eacute;s general; iv) las finalidades del incentivo son constitucional, legal, jurisprudencial y f&aacute;cticamente muy diferentes a las de constituir por medio de la interposici&oacute;n de acciones populares un negocio; es m&aacute;s, puede llegar a convertirse en una sanci&oacute;n efectiva para la autoridad o particular que vulnere derechos colectivos; v) el reconocimiento de incentivos no se ha transformado en un negocio particular con gran rentabilidad financiera; vi) las acciones populares no son la causa de la congesti&oacute;n de los despachos judiciales; vii) la libertad de configuraci&oacute;n legislativa tiene l&iacute;mites, no es absoluta y ante todo debe respetar los fines y los principios del Estado social de derecho<sup><a href="#25" name="25.">25</a></sup> y viii) la eliminaci&oacute;n de los incentivos tendr&aacute; un impacto negativo en el ejercicio de los derechos colectivos, ya que se reducir&aacute;n las acciones para protegerlos<sup><a href="#26" name="26.">26</a></sup>.</p>     <p>Al analizar la medida de eliminaci&oacute;n del incentivo, se considera adem&aacute;s que es regresiva, de conformidad con lo consagrado en la Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos (Pacto de San Jos&eacute;)<sup><a href="#27" name="27.">27</a></sup>, pues incide negativamente en la materializaci&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, sociales, culturales y colectivos. La Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos establece que las medidas regresivas solo se pueden adoptar cuando exista una justa causa para ello<sup><a href="#28" name="28.">28</a></sup>.</p>     <p>De acuerdo con lo dispuesto en los instrumentos internacionales, analizando la modificaci&oacute;n legislativa propuesta por la Ley 1425, la medida de eliminaci&oacute;n de los incentivos implica un retroceso en materia de protecci&oacute;n de derechos humanos, que bajo ning&uacute;n par&aacute;metro est&aacute; justificada y no es razonable ni proporcional.</p>     <p><b>2. La Corte Constitucional declara exequible la Ley 1425 de 2010: R&eacute;quiem por las acciones populares</b></p>     <p>La Corte Constitucional se pronunci&oacute; de fondo respecto de las m&uacute;ltiples demandas presentadas contra la Ley 1425 en las sentencias C-630/11 y C-730/11 y orden&oacute; estarse a lo resuelto en las sentencias C-913/11, C-880/11, C-688/11 C-687/11 y C-631/11.</p>     <p>En la Sentencia C-630 de 2011 inicialmente se precisa que el aparte del art&iacute;culo 34 de la Ley 472 debe considerarse derogado t&aacute;citamente por la Ley 1425 y se centra el an&aacute;lisis en dos cargos: i) el posible desconocimiento del principio de progresividad y la prohibici&oacute;n de regresividad de los derechos sociales y ii) la posible vulneraci&oacute;n del principio de igualdad y equidad de las cargas p&uacute;blicas.</p>     <p>Es preocupante que la Corte se&ntilde;ale que: <i>&quot;adicionalmente, la acci&oacute;n popular, por decisi&oacute;n constitucional, no est&aacute; dise&ntilde;ada y delimitada por la Carta en cuanto a sus elementos estructurales, como s&iacute; lo est&aacute;, por ejemplo, la acci&oacute;n de tutela. De hecho, como se indic&oacute; previamente, el Constituyente expresamente delega al legislador una ampl&iacute;a competencia para regular la materia&quot;.</i></p>     <p>En relaci&oacute;n con el posible desconocimiento del principio de progresividad y la prohibici&oacute;n de regresividad de los derechos sociales, la Corte considera que: <i>&quot;el Congreso no viola el principio de progresividady el de no regresividad de los derechos sociales, al derogar las normas que establec&iacute;an un incentivo econ&oacute;mico para el actor en las acciones populares (art&iacute;culos 39 y 40 de la Ley 472 de 1998), teniendo en cuenta que no se trata de una medida que obstaculice gravemente el acceso a un nivel de protecci&oacute;n del cual gozaban tales derechos y por cuanto la medida propende por mejorar el ejercicio del derecho pol&iacute;tico en cuesti&oacute;n&quot;.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se trata de una decisi&oacute;n formalista, donde la Corte se inhibe, en relaci&oacute;n con el cargo de violaci&oacute;n del debido proceso. En el fallo la Corte le reconoce al Congreso un amplio margen de configuraci&oacute;n para la reglamentaci&oacute;n de las acciones populares y manifiesta que <i>&quot;la derogaci&oacute;n de los art&iacute;culos 39 y 40 de la Ley 472 de 1998, que implica la supresi&oacute;n del incentivo econ&oacute;mico que se reconoc&iacute;a al actor de acciones populares, corresponde al leg&iacute;timo ejercicio de la potestad de configuraci&oacute;n legislativa de que goza el Congreso de la Rep&uacute;blica que comprende de manera general, la facultad para derogar las leyes y espec&iacute;ficamente, de la delegaci&oacute;n expresa contenida en el art&iacute;culo 88 de la Carta, para regular &iacute;ntegramente las acciones populares. La medida legislativa estudiada (suprimir el incentivo) es un uso leg&iacute;timo de la facultad de configuraci&oacute;n y regulaci&oacute;n del Congreso de la Rep&uacute;blica, pues no contempla una carga irrazonable y desproporcionada para las personas que ejerzan su derecho a interponer una acci&oacute;n popular&quot;<sup><a href="#29" name="29.">29</a></sup>.</i></p>     <p>En relaci&oacute;n con el tema de la consecuencia generada por la supresi&oacute;n del incentivo, indica la Corte que no conlleva la imposici&oacute;n de cargas irrazonables y desproporcionadas a los actores, ni es una barrera para el ejercicio de los derechos, porque de conformidad con el art&iacute;culo 38 de la Ley 472 de 1998, el juez puede reconocer las costas del proceso.</p>     <p>Finalmente, en relaci&oacute;n con el derecho a la igualdad, indica la Corte que <i>&quot;no cabe arg&uuml;ir el desequilibrio de las partes en la acci&oacute;n popular como argumento a favor del pago de una recompensa al actor. De ser as&iacute;, cabr&iacute;a predicar la misma raz&oacute;n respecto de otras acciones ciudadanas, como la acci&oacute;n de inconstitucionalidad, nulidad ante la jurisdicci&oacute;n contencioso administrativa o la acci&oacute;n de cumplimiento. En todo caso, como se dijo, los gastos en que pudiere incurrir el actor de la acci&oacute;n popular forman parte de las costas procesales que deben serle reconocidas&quot;<sup><a href="#30" name="30.">30</a></sup>.</i></p>     <p>Esta decisi&oacute;n tuvo salvamento de voto del magistrado Luis Ernesto Vargas Silva quien consider&oacute; que <i>&quot;el incentivo en la acci&oacute;n popular cumpl&iacute;a diversas funciones, que iban m&aacute;s all&aacute; de la recompensa al actor popular. As&iacute;, ese instrumento (i) compensa los esfuerzos personales y financieros en que incurre el actor popular para agenciar derechos e intereses colectivos; (ii) estimula la presentaci&oacute;n de acciones en la defensa de esos derechos e intereses, a la vez que desincentiva a los agentes que los vulneran, en raz&oacute;n de la posibilidad de su exigibilidad judicial; (iii) equipara a las partes dentro de la acci&oacute;n popular, que como regla general se encuentran en situaci&oacute;n de desventaja evidente de medios y oportunidades; y, (iv) permite redistribuir recursos a favor de la exigibilidad de derechos sociales y colectivos a favor de las poblaciones m&aacute;s vulnerables, a trav&eacute;s del financiamiento del Fondo para la Defensa de Intereses Colectivos, administrado de la Defensor&iacute;a del Pueblo&quot;<sup><a href="#31" name="31.">31</a></sup>.</i></p>     <p>Finalmente, se&ntilde;ala que <i>&quot;la eliminaci&oacute;n de los incentivos en las acciones populares tiene graves consecuencias, tanto en t&eacute;rminos del acceso material a la exigibilidad judicial de los derechos e intereses colectivos, como respecto de la vigencia misma de esas garant&iacute;as constitucionales. Esto &uacute;ltimo en el entendido que la imposici&oacute;n de cargas irrazonables y desproporcionadas para el agenciamiento en sede judicial de los derechos e intereses colectivos, crea un innegable incentivo para que aquellos que logran beneficios de su vulneraci&oacute;n, inicien o contin&uacute;en con ese comportamiento social, salvaguardados en la confianza que, merced las barreras materiales anotadas, se mantendr&aacute;n al margen de toda responsabilidad constitucional&quot;<sup><a href="#32" name="32.">32</a></sup>.</i></p>     <p>En la Sentencia C-730/11 se examin&oacute; la posible existencia de vicios de tr&aacute;mite en la Comisi&oacute;n Accidental de Conciliaci&oacute;n, y concluye que la norma es exequible.</p>     <p><b>B. El segundo ataque: el nuevo C&oacute;digo Contencioso Administrativo</b></p>     <p>El proyecto de C&oacute;digo Contencioso Administrativo, que luego se convirti&oacute; en la Ley 1437 de 2011, se gest&oacute; en el Consejo de Estado de Colombia. Un grupo de consejeros redact&oacute; la propuesta que fue llevada al Congreso con todo el respaldo gubernamental<sup><a href="#33" name="33.">33</a></sup>. Durante el tr&aacute;mite de esta iniciativa en el Congreso, el Grupo de Acciones P&uacute;blicas de la Universidad del Rosario intervino y present&oacute; su voz de alerta en muchos aspectos que eran evidentemente inconstitucionales.</p>     <p>El examen realizado a la Ley 1437 de 2011, al comparar las demandas que ha recibido hasta la fecha, las decisiones de la Corte Constitucional y nuestras inquietudes acad&eacute;micas, muestra las siguientes preocupaciones centrales:</p>     <p><b>1. No se prioriza la defensa de la integridad y supremac&iacute;a de la Constituci&oacute;n y de las Acciones Constitucionales</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El art&iacute;culo 241 de la Constituci&oacute;n colombiana se&ntilde;ala el importante papel que tiene la Corte Constitucional en la guarda de la integridad y supremac&iacute;a de la Constituci&oacute;n. La reflexi&oacute;n que debemos hacer se orienta a pensar y repensar el sistema de acciones constitucionales de nuestro pa&iacute;s. Dicho sistema constituye la mayor garant&iacute;a para todos los derechos y se encuentra en riesgo de desarticulaci&oacute;n.</p>     <p>La tesis de la libertad configurativa del legislador es cada vez m&aacute;s utilizada y se interpreta en ocasiones como una facultad absoluta en materia de regulaci&oacute;n de conformidad con los art&iacute;culos 2, 150 y 229 de la Carta Pol&iacute;tica. En varias sentencias la Corte Constitucional ha establecido l&iacute;mites a dicha facultad<sup><a href="#34" name="34.">34</a></sup>.</p>     <p>Al examinar el nuevo C&oacute;digo Contencioso Administrativo encontramos graves riesgos para el sistema de acciones constitucionales de Colombia, y estas disposiciones obedecen a la teor&iacute;a amplia de la configuraci&oacute;n legislativa, en la cual se escudan quienes consideran que el legislador puede interferir en todos los campos constitucionales para regular sin l&iacute;mites. En primer lugar, observamos que se intenta, por parte del legislador, darle trato de acciones ordinarias o simples <i>litis, </i>a las acciones constitucionales, contrariando la voluntad del Constituyente del 91, que plasm&oacute; en ellas su aporte m&aacute;s significativo. Cuando el Constituyente se&ntilde;ala que &quot;la ley regular&aacute;&quot; dichas acciones, buscaba un sistema de regulaci&oacute;n de las acciones constitucionales coherente, aut&oacute;nomo, respetado y con todas las garant&iacute;as para su ejercicio.</p>     <p>Lo que se est&aacute; empezando a generar en Colombia es una intervenci&oacute;n del legislador en las normas que regulan las acciones constitucionales para desarticularlas, bajar sus est&aacute;ndares de protecci&oacute;n de derechos colectivos y quitarles las herramientas que han permitido su eficacia. Hoy examinamos el C&oacute;digo Contencioso, donde el legislador decide intervenir el sistema de acciones constitucionales, solo con el argumento de la competencia de los jueces contencioso-administrativos, desconociendo que son acciones de un rango m&aacute;s elevado y que cualquier intervenci&oacute;n en ellas debe hacerse, al menos, en una ley espec&iacute;fica y ojal&aacute; estatutaria que asuma la modificaci&oacute;n de la regulaci&oacute;n actual.</p>     <p>La injerencia arbitraria del C&oacute;digo Contencioso Administrativo en el sistema de acciones constitucionales de Colombia se puede sintetizar en el siguiente  <a href="#t1">cuadro</a><sup><a href="#35" name="35.">35</a></sup>:</p>     <p align=center><a name="t1"><img src="img/revistas/vniv/n124/n124a10t1.jpg"></a></p>     <p>Los intentos de desarticulaci&oacute;n m&aacute;s evidentes se observan frente a las acciones populares, les siguen las de grupo y las de cumplimiento. La t&eacute;cnica de desarticulaci&oacute;n de las acciones constitucionales es cuidadosa, pues se regulan sin establecer t&iacute;tulos espec&iacute;ficos sobre el tema, se colocan incisos en art&iacute;culos que no se relacionan con el tema y as&iacute; se dificulta el seguimiento del gran vicio que encontramos en el C&oacute;digo Contencioso Administrativo: no hay unidad de materia en la regulaci&oacute;n de acciones constitucionales mezcladas con acciones ordinarias de orden contencioso-administrativo. De esta forma se vulneran dos disposiciones constitucionales: i) el art&iacute;culo 158 que se&ntilde;ala que <i>&quot;Todo proyecto de ley debe referirse a una misma materia y ser&aacute;n inadmisibles las disposiciones o modificaciones que no se relacionen con ella&quot;. </i>ii) El art&iacute;culo 152 establece las materias objeto de ley estatutaria y se&ntilde;ala: <i>&quot;a) derechos y deberes fundamentales de las personas y los procedimientos y recursos para su protecci&oacute;n&quot;.</i></p>     <p>Es necesario que la Corte Constitucional establezca un sistema de blindaje de las acciones constitucionales. Si no lo hace, si no cumple con esta responsabilidad jur&iacute;dica y social, ser&aacute; responsable de un gran caos, pues la idea que se impondr&aacute; es que las acciones constitucionales pueden ser modificadas por cualquier c&oacute;digo que regule temas procedimentales en materia civil o contencioso-administrativa. El riesgo es que tendr&iacute;amos un sistema difuso y se generar&iacute;an graves dificultades para el acceso a la justicia en acciones constitucionales. En materia de acciones populares volver&iacute;amos al sistema anterior a la Ley 472 de 1998, donde exist&iacute;a tal profusi&oacute;n de regulaciones procesales en acciones populares que muy pocas personas pod&iacute;an ejercerlas.</p>     <p>Se vulnera adem&aacute;s el derecho de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, ya que el ejercicio de acciones constitucionales es un desarrollo del mismo.</p>     <p><b>2. El nuevo c&oacute;digo permite la vulneraci&oacute;n del derecho colectivo a la moralidad administrativa e impide la garant&iacute;a del acceso a la justicia para proteger los derechos colectivos</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las acciones p&uacute;blicas son una herramienta que permite adaptarse a los cambios y necesidades de la sociedad. De esta forma las acciones populares han tenido en su &uacute;ltima etapa de desarrollo legislativo un impacto en tem&aacute;ticas prioritarias como la defensa del ambiente sano, la seguridad y salubridad p&uacute;blica, el espacio p&uacute;blico y la moralidad administrativa, entre otras<sup><a href="#36" name="36.">36</a></sup>.</p>     <p>Todos los estudios coinciden en se&ntilde;alar que una de las problem&aacute;ticas m&aacute;s agudas del Estado y la sociedad colombiana es la corrupci&oacute;n. La protecci&oacute;n del derecho a la moralidad administrativa fue consagrada en el art&iacute;culo 88 de la Constituci&oacute;n<sup><a href="#37" name="37.">37</a></sup> y en relaci&oacute;n con el mismo, debemos reconocer que a&uacute;n no existe un acuerdo jurisprudencial<sup><a href="#38" name="38.">38</a></sup>.</p>     <p>Entre los criterios que ha utilizado el Consejo de Estado para construir un concepto del derecho a la moralidad administrativa se encuentran: i) la conexidad con otros derechos, ii) la existencia de hechos antijur&iacute;dicos o ilegales, iii) actuaciones dolosas o de mala fe y finalmente iv) desviaci&oacute;n o abuso de poder para satisfacer intereses particulares<sup><a href="#39" name="39.">39</a></sup>.</p>     <p>Todos estos avances en conceptualizaci&oacute;n y en resultados concretos de acciones populares por moralidad administrativas<sup><a href="#40" name="40.">40</a></sup> como los casos de Dragacol, Invercolsa, municipio de Soacha, f&uuml;syga, entre otros, han sido abandonados en esta nueva etapa y se limita la facultad del juez administrativo para anular actos o contratos, dej&aacute;ndole solo la opci&oacute;n de decretar medidas cautelares.</p>     <p>Se centrar&aacute; el an&aacute;lisis en el art&iacute;culo 144 del nuevo C&oacute;digo Contencioso Administrativo de Colombia, el cual se considera abiertamente vulneratorio de los art&iacute;culos 88, 209 y 228 de la Constituci&oacute;n de Colombia. El texto de la norma se&ntilde;ala:</p>     <blockquote> 	    <p><i>Art&iacute;culo 144. Protecci&oacute;n de los derechos e intereses colectivos. Cualquier persona puede demandar la protecci&oacute;n de los derechos e intereses colectivos para lo cual podr&aacute; pedir que se adopten las medidas necesarias con el fin de evitar el da&ntilde;o contingente, hacer cesar el peligro, la amenaza, la vulneraci&oacute;n o agravio sobre los mismos, o restituir las cosas a su estado anterior cuando fuere posible. Cuando la vulneraci&oacute;n de los derechos e intereses colectivos provenga de la actividad de una entidad p&uacute;blica, podr&aacute; demandarse su protecci&oacute;n, inclusive cuando la conducta vulnerante sea un acto administrativo o un contrato,  	<u>sin que en uno u otro evento, pueda el juez anular el acto o el contrato,</u> sin perjuicio de que pueda adoptar las medidas que sean necesarias para hacer cesar la amenaza o vulneraci&oacute;n de los derechos colectivos.</i></p> 	    <p><i><u>Antes de presentar la demanda para la protecci&oacute;n de los derechos e intereses colectivos, el demandante debe solicitar a la autoridad o al particular en ejercicio de funciones administrativas que adopte las medidas necesarias de protecci&oacute;n del derecho o inter&eacute;s colectivo amenazado o violado. Si la autoridad no atiende dicha reclamaci&oacute;n dentro de los quince (15) d&iacute;as siguientes a la presentaci&oacute;n de la solicitud o se niega a ello, podr&aacute; acudirse ante el juez. Excepcionalmente, se podr&aacute; prescindir de este requisito, cuando exista inminente peligro de ocurrir un perjuicio irremediable en contra de los derechos e intereses colectivos, situaci&oacute;n que deber&aacute; sustentarse en la demanda</u> 	</i>(se subrayan los apartes que consideramos inconstitucionales).</p> </blockquote>     <p>Esta norma plantea dos limitaciones graves a la protecci&oacute;n de la moralidad administrativa y los dem&aacute;s derechos colectivos:    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1) Impide al juez hacer uso de su autonom&iacute;a e independencia (art&iacute;culo 228 de la Constituci&oacute;n) y declara la nulidad de un acto administrativo o contrato. La soluci&oacute;n del C&oacute;digo Contencioso Administrativo en el inciso segundo del art&iacute;culo 144 es tibia, solo le permite decretar medidas cautelares, pero no medidas de fondo que saquen del ordenamiento jur&iacute;dico el acto administrativo o contrato del cual se deriva la vulneraci&oacute;n o da&ntilde;o al derecho colectivo. La Corte Constitucional se pronunci&oacute; recientemente frente a esta norma en su inciso segundo, se&ntilde;alando en la Sentencia C-644 de 2011<sup><a href="#41" name="41.">41</a></sup> que el art&iacute;culo que cuestionamos es exequible. Los argumentos que se plantean en dicha sentencia son:    <br> <ul>     <li>La norma acusada no desconoce el debido proceso judicial sino que lo fortalece.</li>     <li>No se desconoce el car&aacute;cter principal y aut&oacute;nomo de las acciones populares: <i>&quot;Se trata de una medida leg&iacute;tima del &oacute;rgano legislativo que busca armonizar la regulaci&oacute;n legal de los distintos medios de control judicial de la administraci&oacute;n al establecer que en este tipo de acciones no es procedente anular contratos o actos de la administraci&oacute;n, en tanto que para ello est&aacute;n las acciones contencioso administrativas correspondientes, o medios de control, como los denomina la Ley 1437 de 2011 a partir de su art&iacute;culo 135&quot;<sup><a href="#42" name="42.">42</a></sup>.</i></li>     <li>La acci&oacute;n popular no fue dise&ntilde;ada para decretar la anulaci&oacute;n de actos administrativos ni de contratos.</li>     <li>El juez en la acci&oacute;n popular puede utilizar las medidas cautelares en los casos de actos administrativos y contratos</li>     <li>Libertad configurativa del legislador. Considera la Corte que la norma <i>&quot;clarifica los alcances que los jueces populares deben dar a sus sentencias, todo dentro del marco de la potestad de configuraci&oacute;n normativa que tiene el legislador, sin que por esta raz&oacute;n se desconozcan el acceso a la administraci&oacute;n de justicia o el car&aacute;cter principal de las acciones populares&quot;<sup><a href="#43" name="43.">43</a></sup>.</i></li>     </ul> </p>     <p>En conclusi&oacute;n, para la Corte, ese es el alcance del aparte demandado, cuando a la vez que cierra la posibilidad de que el juez popular decrete la nulidad de un acto o contrato, establece que el juez puede <i>&quot;adoptar las medidas que sean necesarias para hacer cesar la amenaza o vulneraci&oacute;n de los derechos colectivos&quot;.</i></p>     <p>En la pr&aacute;ctica se podr&aacute; hacer uso de alguna de las siguientes figuras, ya utilizadas en las acciones de tutela: i) la inaplicaci&oacute;n del acto administrativo o contrato, ii) la suspensi&oacute;n del acto administrativo o contrato (art&iacute;culo 238 de la Constituci&oacute;n), se observa que en el nuevo c&oacute;digo esta posibilidad se regula expresamente en el art&iacute;culo 229.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las consecuencias son graves para la administraci&oacute;n p&uacute;blica y para la ciudadan&iacute;a. En primer lugar, se genera una inseguridad jur&iacute;dica con la ubicaci&oacute;n de los actos administrativos o contratos objeto de las medidas cautelares en un limbo jur&iacute;dico; dichas medidas se volver&aacute;n permanentes ante la imposibilidad de pronunciarse de fondo sobre la nulidad de los mismos.</p>     <p>En segundo lugar, se genera mayor congesti&oacute;n en la justicia contencioso-administrativa, pues el mensaje que est&aacute;n enviando el legislador y la Corte Constitucional es que deber&aacute; acudirse a la acci&oacute;n de nulidad o a las acciones contractuales para buscar atacar en forma definitiva dichos actos administrativos o contratos. Es evidente que lo que se busca es que los t&eacute;rminos de caducidad de las acciones contencioso-administrativas no se burlen a trav&eacute;s de las acciones populares, pero ac&aacute; el remedio es peor que la enfermedad y lo que establecen es un gran caos y enormes dificultades para la protecci&oacute;n de la moralidad administrativa, contrariando los principios de eficiencia y eficacia en la administraci&oacute;n de justicia.</p>     <p>Adem&aacute;s de lo anterior, se tendr&aacute;n que considerar seriamente las consecuencias que traer&iacute;a el hecho de permitir la coexistencia de estas dos acciones respecto de los mismos hechos. Pues si bien ya se habl&oacute; del problema que traer&iacute;a para la congesti&oacute;n judicial en los despachos, tambi&eacute;n tendr&aacute; que reconocerse otro problema: pueden surgir decisiones contradictorias<sup><a href="#44" name="44.">44</a></sup>.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, se establecen medidas transitorias y paliativas muy d&eacute;biles frente a los casos de corrupci&oacute;n (vulneraci&oacute;n de la moralidad administrativa) en un retroceso que lesiona el inter&eacute;s p&uacute;blico y que en todo caso no beneficia ni al actor, al que no se le garantiza la salida del acto vulnerador del ordenamiento jur&iacute;dico, ni a la administraci&oacute;n que no puede ejecutar el acto o contrato.</p>     <p>2) Se establece la constituci&oacute;n en renuencia<sup><a href="#45" name="45.">45</a></sup> para las acciones populares. Esta figura contradice la Carta Pol&iacute;tica. En primer lugar, vulnera el art&iacute;culo 229 de la Constituci&oacute;n, que establece el derecho de toda persona para acceder a la administraci&oacute;n de justicia. Se impone por el legislador una talanquera, un obst&aacute;culo para lograr la protecci&oacute;n de los derechos colectivos. La constituci&oacute;n en renuencia se ha convertido en un requisito previo que desnaturaliza las acciones constitucionales que por esencia buscan la protecci&oacute;n de los derechos. De igual forma se vulnera el art&iacute;culo 88 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, donde se se&ntilde;ala que el objetivo central de esta acci&oacute;n es <i>&quot;la protecci&oacute;n de los derechos colectivos&quot;. </i>Esta norma no genera ninguna limitaci&oacute;n o exigencia previa para su ejercicio, ni se&ntilde;ala que se trata de una acci&oacute;n residual, como s&iacute; lo hizo con la acci&oacute;n de tutela.</p>     <p><b>C. Una propuesta garantista</b></p>     <p>Luego de la revisi&oacute;n de los temas quedan dos grandes conclusiones: i) es evidente el proceso de debilitamiento de las acciones populares colombianas como acciones p&uacute;blicas dise&ntilde;adas para permitir el acceso a la administraci&oacute;n de justicia en condiciones de igualdad y ii) de igual forma se ha incidido con las nuevas leyes en la p&eacute;rdida de su naturaleza jur&iacute;dica, tal como originalmente las concibi&oacute; el Constituyente.</p>     <p>En relaci&oacute;n con el primer tema, se observa que no hay una relaci&oacute;n medio-fin que d&eacute; coherencia y sustento a la eliminaci&oacute;n del incentivo y que los argumentos que se plantean en la exposici&oacute;n de motivos del proyecto de ley que antecedi&oacute; a la Ley 1425 de 2010 y en las sentencias de la Corte se basan en la libertad configurativa del legislador. Es entonces el legislador quien tiene la responsabilidad de mirar las consecuencias de la derogatoria de los incentivos en las acciones populares, los impactos de la norma que expidi&oacute; en 2010, y si lo considera a futuro podr&iacute;a expedir una regulaci&oacute;n espec&iacute;fica de los incentivos. En ese orden de ideas, deber&iacute;a pensarse en reglamentar el tema de los incentivos<sup><a href="#46" name="46.">46</a></sup>, sugerencias hechas por la Corporaci&oacute;n Excelencia en la Justicia<sup><a href="#47" name="47.">47</a></sup> y por el mismo Senado de la Rep&uacute;blica<sup><a href="#48" name="48.">48</a></sup> durante el tr&aacute;mite de la hoy Ley 1425 se podr&iacute;an tener en cuenta.</p>     <p>En el a&ntilde;o de vigencia de esta ley se percibe una disminuci&oacute;n dram&aacute;tica en el ejercicio de acciones populares y una total desmotivaci&oacute;n de las organizaciones y grupos que trabajaban en derechos colectivos. No se ha realizado una labor de respuesta al problema por parte de la Defensor&iacute;a del Pueblo o la Procuradur&iacute;a, con lo cual la descongesti&oacute;n de los despachos judiciales en materia de acciones populares (que era el resultado deseado por el Gobierno) se logr&oacute;, pero las vulneraciones a estos derechos contin&uacute;an creciendo y la impunidad tambi&eacute;n.</p>     <p>Debe igualmente tenerse en cuenta que ante la eliminaci&oacute;n de los incentivos, subsiste la figura de las costas, que debe aplicarse por los jueces y solicitarse por los actores (art&iacute;culo 38 Ley 472 de 1998). En el mismo sentido, el acuerdo 1887 de 2003 del Consejo Superior de la Judicatura, que establece los porcentajes para determinar las agencias en derecho en los diferentes procesos judiciales, se refiere a dichos valores para las acciones populares (art&iacute;culo 6, num. 1.7), entendiendo entonces que no se trata de una innovaci&oacute;n ni de una figura ajena a este tipo de procesos judiciales, convendr&iacute;a que esta instancia revisara dicho acuerdo para adaptarlo a la realidad de las acciones populares, y sobre todo a las altas exigencias econ&oacute;micas para el logro de pruebas y para la participaci&oacute;n en las audiencias.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hoy, con el panorama que han propuesto las leyes 1425 de 2010 y 1437 de 2011, se hace necesario que se piense en fortalecer la labor de la Defensor&iacute;a del Pueblo como veedora y garante de los derechos colectivos y como coordinadora del Fondo para la Defensa de los Derechos e Intereses Colectivos.</p>     <p>Ante el evidente debilitamiento en las acciones populares es necesario pensar en la manera de fortalecer su ejercicio, para lo cual debe avanzarse en la consolidaci&oacute;n y el fortalecimiento de actores como las cl&iacute;nicas jur&iacute;dicas de inter&eacute;s p&uacute;blico de las universidades y las &uuml;ng que orientan sus esfuerzos a la defensa de lo p&uacute;blico.</p>     <p>La creaci&oacute;n de las acciones constitucionales previstas en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1991, abri&oacute; el camino para la defensa de los derechos humanos desde la concepci&oacute;n misma de su importancia para el ser humano y su desarrollo integral, tal como lo han entendido los instrumentos internacionales. Hoy, 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de importantes avances en materia de protecci&oacute;n de derechos, de defensa del inter&eacute;s p&uacute;blico y de acercar a los ciudadanos a la Carta Pol&iacute;tica y a la garant&iacute;a de sus derechos por las herramientas que el mismo ordenamiento cre&oacute;, para facilitar el acceso a la administraci&oacute;n de justicia, el Congreso de la Rep&uacute;blica, desconociendo los intereses que llevaron a los constituyentes a la creaci&oacute;n de estas normas, desnaturaliza el alcance de unas de las acciones m&aacute;s progresistas que tiene nuestro sistema y por la cual somos internacionalmente reconocidos: las acciones populares.</p> <hr> 	    <p><font size="3"><b>Pie de P&aacute;gina</b></font></p>     <p><sup><a name="1" href="#1.">1</a></sup>Germ&aacute;n Sarmiento Palacio, <i>Las acciones populares en el derecho privado colombiano, </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, pp. 139 y ss. (2006).    <br> <sup><a name="2" href="#2.">2</a></sup>Ver C&oacute;digo Civil Chileno. <i>Titulo XIV: Acciones Posesorias Especiales. </i>Se destacan los art&iacute;culos 948, 932, 937 entre otros.    <br> <sup><a name="3" href="#3.">3</a></sup>Biblioteca Virtual Universal. Andr&eacute;s Bello. <i>Principios de Derecho Internacional. </i>2003. En: <a target="_blank" href="http://www.biblioteca.org.ar/libros/71387.pdf">http://www.biblioteca.org.ar/libros/71387.pdf</a>. Consultado el 15/01/12.    <br> <sup><a name="4" href="#4.">4</a></sup>El estudio de Germ&aacute;n Sarmiento es el trabajo m&aacute;s importante sobre la evoluci&oacute;n y utilizaci&oacute;n de las acciones populares del C&oacute;digo Civil de 1887 en Colombia. Ver: G. Sarmiento P., op. cit., p. 140.    <br> <sup><a name="5" href="#5.">5</a></sup>Asamblea Nacional Constituyente. Informe de Ponencia sobre derechos colectivos. Ponentes: Iv&aacute;n Marulanda, Guillermo Perry, Jaime Ben&iacute;tez, Angelino Garz&oacute;n, Tulio Cuevas y Guillermo Guerrero. En <i>Gaceta Constitucional, </i>46, 21 (abril 15, 1991).    <br> <sup><a name="6" href="#6.">6</a></sup>Como lo eran las disposiciones antes citadas del C&oacute;digo Civil y algunas referencias incluidas en la ley de espacio p&uacute;blico (Ley 9/89), en la Ley del Sistema Financiero (Ley 45/90), en la Ley del Sistema Ambiental (Ley 99/93), en los decretos 3466/82 (estatuto del consumidor) y 2303/89 (temas agrarios).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="7" href="#7.">7</a></sup>Ver: <a target="_blank" href="http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx">http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx</a>. Consultada el 29/01/12.    <br> <sup><a name="8" href="#8.">8</a></sup>Ver art&iacute;culos 4, 10, 12, 25, 27, 34, 39 y 40 de la Ley 472 de 1998.    <br> <sup><a name="9" href="#9.">9</a></sup>Lilia Fernanda Benavidez, et &aacute;l., <i>El pacto de cumplimento y la garant&iacute;a de los derechos colectivos, </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute; (2006).    <br> <sup><a name="10" href="#10.">10</a></sup>Ver: Corte Constitucional de Colombia, Sentencias C-036 de 1998, C-215 de 1999, C-088 de 2000, C-732 de 2000, C-1062 de 2000, C-032 de 2003, C-459 de 2004, C-512 de 2004, C-569 de 2004, C-116 de 2008, C-713 de 2008, C-241 de 2009, C-630 de 2011 (Ley 1425 de 2010), C-644 de 2011 (Ley 1437 de 2011).    <br> <sup><a name="11" href="#11.">11</a></sup>Beatriz Londo&ntilde;o Toro, <i>An&aacute;lisis de las estad&iacute;sticas sobre acciones populares y derechos colectivos, </i>III Revista tutela, acciones populares y de cumplimiento, 29, pp. 1211-1223 (2002).    <br> <sup><a name="12" href="#12.">12</a></sup>Ib., p. 1223.    <br> <sup><a name="13" href="#13.">13</a></sup>Luis Felipe Botero, <i>Acci&oacute;n popular y nulidad de actos administrativos, </i>Legis, Bogot&aacute;, p. 63 (2004).    <br> <sup><a name="14" href="#14.">14</a></sup>Beatriz Londo&ntilde;o Toro, <i>Evoluci&oacute;n legal y jurisprudencial de las acciones constitucionales en materia ambiental. Las acciones populares y de grupo, </i>en <i>15 a&ntilde;os de la Constituci&oacute;n Ecol&oacute;gica de Colombia, </i>Ed. Universidad Externado, Bogot&aacute;, pp. 463-510 (2006).    <br> <sup><a name="15" href="#15.">15</a></sup>Beatriz Londo&ntilde;o, et &aacute;l., <i>Justiciabilidad de los derechos colectivos. Balance de la ley de acciones populares y de grupo (Ley 472 de 1998) en sus primeros diez a&ntilde;os (1998-2008), </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute; (2009).    <br> <sup><a name="16" href="#16.">16</a></sup>Por su amplitud e impacto este tema no se aborda en este art&iacute;culo, pero constituye un elemento de an&aacute;lisis muy interesante y valioso.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="17" href="#17.">17</a></sup>C&oacute;digo Civil Colombiano, art&iacute;culo 1005.    <br> <sup><a name="18" href="#18.">18</a></sup>Ver Corte Constitucional de Colombia, Sentencia C-459/04, M.P. Jaime Ara&uacute;jo R. y en el mismo sentido, Sentencia C-377/02, M.P. Clara In&eacute;s Vargas H.    <br> <sup><a name="19" href="#19.">19</a></sup>Las iniciativas legislativas que en ese sentido se han tramitado durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os ante el Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia correspondieron a los proyectos de ley 96 de 2004 Senado, 43 de 2005 Senado, 52 de 2005 C&aacute;mara, 74 de 2006 C&aacute;mara, 23 de 2006 Senado, 87 de 2007 C&aacute;mara.    <br> <sup><a name="20" href="#20.">20</a></sup>Ver: Exposici&oacute;n de motivos Proyecto de Ley 056 de 2009 C&aacute;mara, Por medio del cual se derogan algunos art&iacute;culos de la ley 472 de 1998. Autor: Fabio Valencia Cossio. Gaceta 235 de 2010, Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia.    <br> <sup><a name="21" href="#21.">21</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="22" href="#22.">22</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="23" href="#23.">23</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="24" href="#24.">24</a></sup>Ver: Expedientes de la Corte Constitucional de Colombia: D-8392, D-8405, D-8414, D-8418, D-8415, D-8433, D-8435, D-8440, D-8443, D-8449 y D-8454 de 2010, D-8456, D-8472, D-8471, D-8504, D-8510, D-8513, D-8517, D-8519. Las demandas se tramitaron acumuladas y se resolvieron en las sentencias C-630/11, C-730/11, C-913/11, C-880/11, C-688/11 C-687/11 y C-631/11.    <br> <sup><a name="25" href="#25.">25</a></sup>Ver Corte Constitucional de Colombia, salvamento de voto de la Sentencia C-630/11, (magistrado Luis Ernesto Vargas Silva), de conformidad con lo publicado en el Comunicado de Prensa No. 34/11.    <br> <sup><a name="26" href="#26.">26</a></sup>Intervenciones del Grupo de Acciones P&uacute;blicas de la Universidad del Rosario: ante el Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia, octubre de 2009 y ante la Corte Constitucional de Colombia en las demandas referidas en la cita 39, marzo de 2011.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="27" href="#27.">27</a></sup><i>&quot;Art&iacute;culo 26. Desarrollo Progresivo. Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como mediante la cooperaci&oacute;n internacional, especialmente econ&oacute;mica y t&eacute;cnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas econ&oacute;micas, sociales y sobre educaci&oacute;n, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de los recursos disponibles, por v&iacute;a legislativa u otros medios apropiados&quot;. </i>Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos (Pacto de San Jos&eacute;), cap&iacute;tulo III, art&iacute;culo 26, San Jos&eacute;, Costa Rica, 1969.    <br> <sup><a name="28" href="#28.">28</a></sup>En el mismo sentido ver Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador).    <br> <sup><a name="29" href="#29.">29</a></sup>Ver Corte Constitucional de Colombia, Sentencia C-630 de 2011, M.P. Mar&iacute;a Victoria Calle.    <br> <sup><a name="30" href="#30.">30</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="31" href="#31.">31</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="32" href="#32.">32</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="33" href="#33.">33</a></sup>Enrique Jos&eacute; Arboleda Perdomo, <i>Comentarios al nuevo C&oacute;digo de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, </i>Legis, Bogot&aacute;, p. 307 (2011).    <br> <sup><a name="34" href="#34.">34</a></sup>Ver Corte Constitucional de Colombia, Sentencia C-828 de 2010, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.    <br> <sup><a name="35" href="#35.">35</a></sup>Fuente: Cuadro elaborado por las investigadoras.    <br> <sup><a name="36" href="#36.">36</a></sup>B. Londo&ntilde;o T., et &aacute;l., <i>Diagn&oacute;stico del impacto de la ley colombiana de acciones populares y de grupo en sus primeros diez a&ntilde;os de vigencia. Resultados de investigaci&oacute;n </i>(2009).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="37" href="#37.">37</a></sup>El 5 de noviembre de 2010, el Grupo de Acciones P&uacute;blicas de la Universidad del Rosario intervino frente al Proyecto de Ley 315/10 C&aacute;mara - 198/09 Senado, &quot;Por el cual se expide el C&oacute;digo de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo&quot;.    <br> <sup><a name="38" href="#38.">38</a></sup>Luis Felipe Botero, op. cit., y en el mismo sentido Eddy Alexandra Villamizar Schiller, <i>El derecho colectivo &quot;moralidad administrativa&quot; en la contrataci&oacute;n estatal. Fortalecimiento de los principios del derecho administrativo, </i>8 Revista Estudios socio-jur&iacute;dicos, 002, pp. 173-205 (2006).    <br> <sup><a name="39" href="#39.">39</a></sup>Ver. Consejo de Estado de Colombia, Sentencia 17 de Junio de 2001 (AP-166) y Sentencia 25 de Abril de 2002, C.P. Alier Hern&aacute;ndez.    <br> <sup><a name="40" href="#40.">40</a></sup>En ese sentido ver Mauricio &Aacute;lvarez Tafur, et &aacute;l., <i>La acci&oacute;n popular frente al contrato estatal, </i>Ed. Universidad Surcolombiana, Neiva (2009); y Luis Felipe Botero, <i>La anulaci&oacute;n de actos administrativos en la acci&oacute;n popular &iquest;es un ejercicio de una competencia impl&iacute;cita que viola el derecho fundamental al debido proceso?, </i>en: B. Londo&ntilde;o T. (ed.), <i>Justiciabilidad de los derechos colectivos. Balance de la ley de acciones populares y de grupo (Ley 472 de 1998) en sus primeros diez a&ntilde;os (1998-2008), </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, pp. 122 (2009).    <br> <sup><a name="41" href="#41.">41</a></sup>Corte Constitucional de Colombia, Sentencia C-644 de 2011, M.P. Jorge Iv&aacute;n Palacio P.    <br> <sup><a name="42" href="#42.">42</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="43" href="#43.">43</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="44" href="#44.">44</a></sup>Ib.    <br> <sup><a name="45" href="#45.">45</a></sup>Exigencia previa a la presentaci&oacute;n de la demanda, seg&uacute;n la cual debe el actor dirigirse primero a la entidad p&uacute;blica a la cual va a demandar para informarle de su prop&oacute;sito.    <br> <sup><a name="46" href="#46.">46</a></sup>Seguir un modelo como el peruano, en el cual se logr&oacute; la sistematizaci&oacute;n arm&oacute;nica de las diferentes acciones constitucionales y sus procedimientos, significa avanzar en la protecci&oacute;n de los derechos humanos y en su desarrollo progresivo, de conformidad con lo establecido en los ordenamientos constitucionales. C&oacute;digo Procesal Constitucional, Ley 28237, publicada el 30 de noviembre de 2004.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a name="47" href="#47.">47</a></sup>Ver: <a target="_blank" href="http://www.cej.org.co/sala-de-prensa/columnasyeditoriales/30-los-incentivos-de-las-acciones-populares-ipara-bien-o-para-mal">http://www.cej.org.co/sala-de-prensa/columnasyeditoriales/30-los-incentivos-de-las-acciones-populares-ipara-bien-o-para-mal</a>.    <br> <sup><a name="48" href="#48.">48</a></sup>Ver Gaceta 1040 del 06/12/10, Enmienda de Ponencia para Segundo Debate al Proyecto de Ley 169/10 Senado - 056/09 C&aacute;mara. Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia.</p>  <hr>     <p><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p>&Aacute;lvaro Gil-Robles, <i>Los nuevos l&iacute;mites de la tutela judicial efectiva, </i>Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, Madrid, pp. 85 y ss. (1996).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0041-9060201200010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>An&iacute;bal Quiroga Le&oacute;n, <i>Las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la cosa juzgada en los Tribunales Nacionales, </i>4 Revista Estudios Constitucionales, 002, pp. 393-413 (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0041-9060201200010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Beatriz Londo&ntilde;o Toro, <i>An&aacute;lisis de las estad&iacute;sticas sobre acciones populares y derechos colectivos, </i>III Revista Tutela, Acciones Populares y de Cumplimiento, 29, pp. 1211-1223 (2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0041-9060201200010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Beatriz Londo&ntilde;o Toro et &aacute;l., <i>Efectividad del incidente de desacato. Estudio de caso, Revista Vniversitas, </i>118, pp. 161-187 (2009). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.scielo.unal.edu.co/ scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0041-90602009000100007&lng=es&nrm=">http://www.scielo.unal.edu.co/ scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0041-90602009000100007&lng=es&nrm=</a>  .    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0041-9060201200010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><i>__</i>, <i>Diagn&oacute;stico del impacto de la ley colombiana de acciones populares y de grupo en sus primeros diez a&ntilde;os de vigencia. Resultados de investigaci&oacute;n, </i>XLII Bolet&iacute;n Mexicano de Derecho Comparado<i>, </i>126, 1339-1371 (2009). Disponible en <a target="_blank" href="http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/boletin/cont/126/art/art6.pdf">http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/boletin/cont/126/art/art6.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0041-9060201200010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><i>__</i>, <i>Justiciabilidad de los derechos colectivos. Balance de la ley de acciones populares y de grupo (Ley 472 de 1998) en sus primeros diez a&ntilde;os (1998-2008), </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute; (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0041-9060201200010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Boaventura de Sousa Santos, <i>Democratizar la Democracia. Los caminos de la democracia participativa, </i>foe, M&eacute;xico (2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0041-9060201200010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. Concepto 5136 del 4 de abril de 2011. Demanda de inconstitucionalidad contra los art&iacute;culos 1&deg; y 2&deg; de la Ley 1425 de 2010, Por medio de la cual se derogan art&iacute;culos de la Ley 472 de 1998 - acciones populares y de grupo, expedientes D-8392 y D-8405 (acumulados).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0041-9060201200010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Procuradur&iacute;a General de la Naci&oacute;n. Concepto 5146 del 12 de abril de 2011, Demanda de inconstitucionalidad contra los art&iacute;culos 1&deg; y 2&deg; de la Ley 1425 de 2010, Por medio de la cual se derogan art&iacute;culos de la Ley 472 de 1998 - acciones populares y de grupo, expedientes D-8433, D-8435, D-8440, D-8443, D-8449 y D-8454 (acumulados).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0041-9060201200010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Eddy Alexandra Villamizar Schiller, <i>El derecho colectivo &quot;moralidad administrativa&quot; en la contrataci&oacute;n estatal. Fortalecimiento de los principios del derecho administrativo, </i>8 Revista Estudios Socio-jur&iacute;dicos, 002, pp. 173-205 (2006). Disponible en <a target="_blank" href="http://redalyc.uaemex.mx/pdf/733/73380209.pdf">http://redalyc.uaemex.mx/pdf/733/73380209.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0041-9060201200010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Enrique Jos&eacute; Arboleda Perdomo, <i>Comentarios al Nuevo C&oacute;digo de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso Administrativo, </i>Legis, Bogot&aacute; (2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0041-9060201200010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Germ&aacute;n Sarmiento Palacio, <i>Las acciones populares en el derecho privado colombiano, </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute; (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0041-9060201200010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jos&eacute; Ovalle Favela, <i>Acciones populares y acciones para la tutela de los intereses colectivos, </i>XXXVI <i>Bolet&iacute;n Mexicano de Derecho Comparado, </i>107, pp. 587-615, 599 (2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0041-9060201200010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jos&eacute; Ovalle Favela, &quot;Las acciones populares&quot;, en N. Gonz&aacute;lez M. (coord.), <i>Estudios jur&iacute;dicos en homenaje a Marta Morineau, </i>I, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, p. 406 (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0041-9060201200010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lilia Fernanda Benavidez et &aacute;l., <i>El pacto de cumplimento y la garant&iacute;a de los derechos colectivos, </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute; (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0041-9060201200010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luis Felipe Botero, <i>Acci&oacute;n populary nulidad de actos administrativos, </i>Legis, Bogot&aacute; (2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0041-9060201200010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luis Felipe Botero, <i>La anulaci&oacute;n de actos administrativos en la acci&oacute;n popular &iquest;es un ejercicio de una competencia impl&iacute;cita que viola el derecho fundamental al debido proceso?, </i>en B. Londo&ntilde;o T. (ed.), <i>Justiciabilidad de los derechos colectivos. Balance de la ley de acciones populares y de grupo (Ley 472 de 1998) en sus primeros diez a&ntilde;os (1998-2008), </i>Ed. Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, p. 122 (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0041-9060201200010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luiz Guilherme Marinoni, <i>El derecho fundamental de acci&oacute;n en la Constituci&oacute;n brasile&ntilde;a, </i>XLI <i>Bolet&iacute;n Mexicano de Derecho Comparado, </i>123, pp. 1371-1402 (2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0041-9060201200010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Miguel &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez Gonz&aacute;lez, <i>Derecho a la Jurisdicci&oacute;n y debido proceso, </i>2 <i>Revista Estudios Constitucionales, </i>001, pp. 99-121 (2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0041-9060201200010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mar&iacute;a Eugenia Rodr&iacute;guez Palop, <i>La nueva generaci&oacute;n de derechos humanos: origen </i>y <i>justificaci&oacute;n, </i>Dykinson, Madrid (2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0041-9060201200010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Mauricio &Aacute;lvarez Tafur et &aacute;l., <i>La acci&oacute;n popular frente al contrato estatal, </i>Ed. Universidad Surcolombiana, Neiva (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0041-9060201200010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>V&iacute;ctor Abramovich, <i>Acceso a la justicia y nuevas formas de participaci&oacute;n en la esfera pol&iacute;tica, </i>9 <i>Revista Estudios Socio-jur&iacute;dicos, </i>n&uacute;mero especial, pp. 9-33, 11 (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0041-9060201200010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>P&aacute;ginas web</b></p>     <!-- ref --><p>Biblioteca Virtual Universal. <i>Andr&eacute;s Bello. Principios de derecho internacional. </i>2003. Disponible en <a target="_blank" href="http://www.biblioteca.org.ar/libros/71387.pdf">http://www.biblioteca.org.ar/libros/71387.pdf</a>. Recuperado: 27 de abril de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000211&pid=S0041-9060201200010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>P&aacute;gina oficial de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. <a target="_blank" href="http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx">http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx</a>. Recuperado: 27 de abril de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0041-9060201200010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>P&aacute;gina oficial de la Corte Constitucional: Sentencia C-644 de 2011, disponible en:  <a target="_blank" href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/C-644-11.htm">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/C-644-11.htm</a> y Sentencia 630 de 2011, disponible en: <a target="_blank" href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/c-630-11.htm">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2011/c-630-11.htm</a>. Recuperado: 27 de abril de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0041-9060201200010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><i>&quot;El pa&iacute;s empeora en 'ranking' mundial de transparencia; baj&oacute; al lugar 78 entre 178 naciones&quot;, </i>documento publicado el 27/10/10, p&aacute;gina web Portafolio.co. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.portafolio.co/archivo/documento/CMS-8213460.">http://www.portafolio.co/archivo/documento/CMS-8213460.</a>.Recuperado: 27 de abril de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0041-9060201200010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>&quot;Los <i>incentivos de las acciones populares &iquest;para bien o para mal?&quot;, </i>Ana Luc&iacute;a Guti&eacute;rrez, Consultora Asociada. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.cej.org.co/sala-de-prensa/columnasyeditoriales/30-los-incentivos-de-las-acciones-populares-ipara-bien-o-para-mal">http://www.cej.org.co/sala-de-prensa/columnasyeditoriales/30-los-incentivos-de-las-acciones-populares-ipara-bien-o-para-mal</a>. P&aacute;gina Corporaci&oacute;n Excelencia en la Justicia. Recuperado: 27 de abril de 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000219&pid=S0041-9060201200010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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