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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL JUEZ Y EL PRECEDENTE: HACIA UNA REINTERPRETACIÓN DE LA SEPARACIÓN DE PODERES]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad del Rosario Facultad de Jurisprudencia ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The role of the judge during the Roman Republic was decisive and then abolished and relegated to the "mouth of the law" with the French Revolution. For his part, the judge in the common scheme, he is creator of law and its role is determinant in the American legal system. The Colombian legal reality has been marked by a leading role of constitutional jurisprudence in the area of fundamental rights and public policies. To that extent, the separation of powers in Colombia is due to a figure that has developed since 1991. The classical conception of the separation of powers or balance of powers has been reinterpreting; a new version involves the judge and the precedent. Jurisprudence as a source of law in the time of the Roman Republic, its absolute rejection in the French Revolution and its reinterpretation in the 20th century, are evidence of the inclusion of the judge on the constitutional stage as the guarantor of democracy and of a living right. Undeniably the political role as a creator of law by the constitutional judge, define and interpret the content of the Constitution. Therefore, the current democracy responds to a reinterpretation of the separation of powers and the inclusion of the judge on the legal stage. To that extent, the scope of the judicial activism responds to an interpretive activity and creation ofjudges under the name of precedent. In Colombia, this activism through the Acción de tutela, has generated great achievements at the level of recognition of fundamental rights and primacy of agile and effective legal mechanisms, but more than anything else, it reflects the shortcomings of a legal system that does not respond to the needs of the society. What are the limits of a Constitutional Court that has revolutionized the Colombian legal universe? Certainly article 241 of the COP, which implies not exercise functions of other powers, not "become legislator, replace the Government in the policy direction or decide the causes of ordinary jurisdiction". However, as its main functions are, exercise control over constitutionality of laws and the defense of fundamental rights, it is difficult to set limits to the constitutional courts. It is necessary to the image of the common law to create the jurisprudential corpus and a series of precise parameters that generate harmony, from the resolution of cases fill the gaps and above all to create legal certainty.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>EL JUEZ Y EL PRECEDENTE: HACIA UNA REINTERPRETACI&Oacute;N DE LA SEPARACI&Oacute;N DE PODERES<sup>*</sup></b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b><i>THE JUDGE AND THE PRECEDENT: TOWARDS AN INTERPRETATION OF THE SEPARATION OF POWERS</i></b></font></p>     <p align="center"><b><i>Luisa Fernanda Garc&iacute;a L&oacute;pez<sup>**</sup></i></b></p>     <p><sup>*</sup>Art&iacute;culo desarrollado en el marco del proyecto: &quot;Confluencias entre derecho p&uacute;blico y derecho privado&quot;, adscrito a la L&iacute;nea de Investigaci&oacute;n en Derecho Privado.    <br> <sup>**</sup>Abogada de la Universidad del Rosario con Maestr&iacute;a en Derecho Internacional P&uacute;blico, maestr&iacute;a en Derecho P&uacute;blico General y doctorado en Derecho P&uacute;blico Menci&oacute;n Magna Cum Laude, Universidad de Montpellier. Profesora principal de carrera de la Facultad de Jurisprudencia. Correo Postal: Calle 12C # 6-25 - Universidad del Rosario. Bogot&aacute;, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a target="_blank" href="mailto:luisa.garcia@urosario.edu.co">luisa.garcia@urosario.edu.co</a></p>     <p><i>Fecha de recepci&oacute;n: 30 de septiembre de 2013 Fecha de aceptaci&oacute;n: 11 de diciembre de 2013 Disponible en l&iacute;nea: 30 de junio de 2014</i></p> <hr>     <p align="center"><b>Para citar este art&iacute;culo / To cite this article</b></p>     <p>Garc&iacute;a L&oacute;pez, Luisa Fernanda, <i>Eljuez y el precedente: Hacia una reinterpretaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes, </i>128 <i>Vniversitas </i>(2014). doi:10.11144/Javeriana.VJ128.jphr</p> <hr>     <p><font size="3"><b>RESUMEN</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El papel del juez durante la Rep&uacute;blica Romana fue determinante y luego abolido y relegado a la &quot;boca de la ley&quot; con la Revoluci&oacute;n Francesa. Por su parte, en el esquema anglosaj&oacute;n el juez es creador de derecho y su papel es determinante en el ordenamiento jur&iacute;dico norteamericano. La realidad jur&iacute;dica colombiana se ha visto marcada por un rol protag&oacute;nico de la jurisprudencia constitucional en materia de derechos fundamentales y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En esa medida, la separaci&oacute;n de poderes en Colombia obedece a una figura que ha evolucionando desde 1991. La concepci&oacute;n cl&aacute;sica de separaci&oacute;n de poderes, o de balance de poderes se ha venido reinterpretando; una nueva versi&oacute;n involucra al juez y el precedente. La jurisprudencia como fuente del derecho en la &eacute;poca de la Rep&uacute;blica Romana, su absoluto rechazo en la Revoluci&oacute;n Francesa y su reinterpretaci&oacute;n en el siglo XX, dan muestra de la inclusi&oacute;n del juez en el escenario constitucional como garante de la democracia y del <i>derecho viviente. </i>Es innegable el papel pol&iacute;tico y creador del derecho por parte del juez Constitucional, ya que definir e interpretar el contenido de la Constituci&oacute;n es un acto de creaci&oacute;n del derecho. Por lo tanto, la democracia actual responde a una reinterpretaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes y la inclusi&oacute;n del juez en el escenario jur&iacute;dico. En esa medida, el alcance del activismo judicial responde a una actividad interpretativa y de creaci&oacute;n de los jueces bajo la denominaci&oacute;n de precedente. En Colombia, ese activismo a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de tutela, ha generado grandes logros a nivel de reconocimiento de derechos fundamentales y de primac&iacute;a de mecanismos jur&iacute;dicos &aacute;giles y eficaces, pero m&aacute;s que nada refleja las carencias de un sistema jur&iacute;dico que no responde a las necesidades de la sociedad.</p>     <p>&iquest;Cu&aacute;les son los l&iacute;mites de una Corte Constitucional que ha revolucionado el universo jur&iacute;dico colombiano? El art&iacute;culo 241 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, le impide ejercer funciones propias de otros poderes, pues no debe &quot;convertirse en legislador, sustituir al gobierno en la direcci&oacute;n pol&iacute;tica o decidir las causas propias de la jurisdicci&oacute;n ordinaria&quot;<sup><a name="s1" href="#1">1</a></sup>. No obstante, como sus funciones principales son ejercer el control de constitucionalidad de las leyes y la defensa de los derechos fundamentales, es dif&iacute;cil fijar los l&iacute;mites a la justicia constitucional. Es necesario, partiendo del <i>common law, </i>ir creando el corpus jurisprudencial y una serie de par&aacute;metros precisos que a partir de la resoluci&oacute;n de casos generen armon&iacute;a, llenen los vac&iacute;os y ante todo forjen seguridad jur&iacute;dica.</p>     <p><b>Palabras clave: </b>separaci&oacute;n de poderes; activismo judicial; precedente judicial; democracia; Constituci&oacute;n</p> <hr>     <p><font size="3"><b><i>ABSTRACT</i></b></font></p>     <p>The role of the judge during the Roman Republic was decisive and then abolished and relegated to the &quot;mouth of the law&quot; with the French Revolution. For his part, the judge in the common scheme, he is creator of law and its role is determinant in the American legal system. The Colombian legal reality has been marked by a leading role of constitutional jurisprudence in the area of fundamental rights and public policies. To that extent, the separation of powers in Colombia is due to a figure that has developed since 1991. The classical conception of the separation of powers or balance of powers has been reinterpreting; a new version involves the judge and the precedent. Jurisprudence as a source of law in the time of the Roman Republic, its absolute rejection in the French Revolution and its reinterpretation in the 20th century, are evidence of the inclusion of the judge on the constitutional stage as the guarantor of democracy and of a <i>living right. </i>Undeniably the political role as a creator of law by the constitutional judge, define and interpret the content of the Constitution. Therefore, the current democracy responds to a reinterpretation of the separation of powers and the inclusion of the judge on the legal stage. To that extent, the scope of the judicial activism responds to an interpretive activity and creation ofjudges under the name of precedent. In Colombia, this activism through the <i>Acci&oacute;n de tutela, </i>has generated great achievements at the level of recognition of fundamental rights and primacy of agile and effective legal mechanisms, but more than anything else, it reflects the shortcomings of a legal system that does not respond to the needs of the society. What are the limits of a Constitutional Court that has revolutionized the Colombian legal universe? Certainly article 241 of the COP, which implies not exercise functions of other powers, not &quot;become legislator, replace the Government in the policy direction or decide the causes of ordinary jurisdiction&quot;. However, as its main functions are, exercise control over constitutionality of laws and the defense of fundamental rights, it is difficult to set limits to the constitutional courts. It is necessary to the image of the common law to create the jurisprudential corpus and a series of precise parameters that generate harmony, from the resolution of cases fill the gaps and above all to create legal certainty.</p>     <p><b>Keywords: </b>separation of power; judicial activism; judicial precedent; democracy; Constitution</p> <hr>     <p><font size="3"><b>SUMARIO</b></font></p>     <p>INTRODUCCI&Oacute;N.- I. DE LA ACEPTACI&Oacute;N A LA NEGACI&Oacute;N DE LOS JUECES.- <i>A. El derecho honorario y la laicizaci&oacute;n de la jurisprudencia.- </i>1. El <i>ius honorarium.- </i>2. La jurisprudencia.- <i>B. De la separaci&oacute;n de poderes a la garant&iacute;a de derechos.- </i>1. La Constituci&oacute;n y la separaci&oacute;n de poderes.- 2. La Constituci&oacute;n y la garant&iacute;a de derechos.- II. EL IDEAL DEMOCR&Aacute;TICO Y EL ALCANCE DEL ACTIVISMO JUDICIAL.- <i>A. La justicia constitucional. - </i>1. La legitimidad del juez constitucional.- 2. La jurisprudencia creadora del derecho.- <i>B. La discrecionalidad.- </i>1. El control de constitucionalidad.- 2. Las lagunas del derecho.- III. EL PRECEDENTE CONSTITUCIONAL EN COLOMBIA.- <i>A. El car&aacute;cter vinculante del precedente.- </i>1. Desconocer el precedente es causal para invocar la acci&oacute;n de tutela.- 2. Las sentencias de tutela crean un sistema coherente de interpretaci&oacute;n de derechos fundamentales.- <i>B. El neo-constitucionalismo.- </i>1. El alcance del poder creador del derecho en Colombia.- 2. Los l&iacute;mites al poder de creaci&oacute;n del derecho.- CONCLUSIONES.</p>     <p>doi:10.11144/Javeriana.VJ128.jphr</p> <hr>     <p><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La separaci&oacute;n el balance de poderes y son dos t&eacute;cnicas de organizaci&oacute;n del poder cuya funci&oacute;n es evitar el despotismo y garantizar la libertad de los ciudadanos<sup><a name="s2" href="#2">2</a></sup>. En efecto, el principio de separaci&oacute;n de poderes<sup><a name="s3" href="#3">3</a></sup> en sentido estricto resulta de la combinaci&oacute;n de distribuci&oacute;n de funciones estatales y de los &oacute;rganos competentes, haciendo de la especializaci&oacute;n y la independencia el componente determinante<sup><a name="s4" href="#4">4</a></sup>. En este sentido, cada uno de los &oacute;rganos escapa a toda interferencia, tanto en el ejercicio de la funci&oacute;n como en su desarrollo<sup><a name="s5" href="#5">5</a></sup>.</p>     <p>Por su parte, el balance de poderes es la t&eacute;cnica de organizaci&oacute;n constitucional que es com&uacute;nmente conocida bajo el nombre de <i>check and balance </i>o frenos y contrapesos. Este modelo de organizaci&oacute;n constitucional exige que el poder pol&iacute;tico sea dividido, o distribuido entre una pluralidad de &oacute;rganos pero excluye tanto la especia-lizaci&oacute;n de la funci&oacute;n ejecutiva, de la funci&oacute;n legislativa y de los &oacute;rganos legislativos y ejecutivos. El modelo de balance de poderes parte de la idea de Montesquieu seg&uacute;n la cual &quot;el poder limita el poder&quot;<sup><a name="s6" href="#6">6</a></sup>. En otras palabras, para evitar que los diferentes &oacute;rganos del Estado abusen de las competencias que les son conferidas, es necesario no que los poderes sean &quot;perfectamente&quot; separados, sino por el contrario que todo poder encuentre un contrapeso en otro que sea capaz de condicionarlo o de neutralizarlo . En lo ideal, el poder pol&iacute;tico est&aacute; incluido en el poder legislativo y el poder ejecutivo, pero nunca en el poder jurisdiccional. En realidad, este poder se considera casi nulo en la medida en que su &uacute;nica funci&oacute;n es la de verificar si las leyes fueron o no violadas<sup><a name="s7" href="#7">7</a></sup>.</p>     <p>No obstante, en la pr&aacute;ctica esto no es tan cierto, ya que tanto la concepci&oacute;n cl&aacute;sica de la separaci&oacute;n de poderes como la de balance de poderes se est&aacute;n reinterpretando. Estamos en presencia de una nueva versi&oacute;n del derecho constitucional donde el juez ya no es un actor pasivo y se convierte en un miembro activo que crea derecho por la v&iacute;a del precedente. En efecto, el sistema colombiano, sin ser un sistema de <i>common law, </i>contempla la aplicaci&oacute;n del precedente constitucional en la medida en que la Constituci&oacute;n de 1991 reconoci&oacute; un papel decisivo al juez constitucional, y con ello el mismo juez ha venido consolidando su situaci&oacute;n, erigi&eacute;ndose como el juez &quot;H&eacute;rcules&quot;, aquel que determina los lineamientos del ordenamiento jur&iacute;dico, hasta darle un car&aacute;cter predominante a sus decisiones.</p>     <p>El alcance del precedente constitucional en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano ha venido adoptando otras proporciones, como consecuencia del activismo judicial de las altas cortes, y en particular la Corte Constitucional ha adquirido un papel determinante en el &aacute;mbito del precedente judicial. Sin lugar a dudas estamos reinterpretando el esquema tradicional y cl&aacute;sico de separaci&oacute;n de poderes, ya que el papel del juez constitucional se fortalece en el precedente constitucional, y por ende crea derecho. No obstante, se requiere determinar cu&aacute;les son los l&iacute;mites de este juez dentro del esquema de separaci&oacute;n de poderes, qui&eacute;n lo limita, y c&oacute;mo se ajusta su interpretaci&oacute;n a la voluntad del constituyente primario. Hasta qu&eacute; punto los ciudadanos debemos aceptar las decisiones de una corte que sin lugar a dudas ha revolucionado el universo jur&iacute;dico colombiano, ha sido fuente de avances jur&iacute;dicos a nivel de derechos y libertades pero no ha estado exenta de un cierto populismo en sus decisiones. Resulta acertado mencionar a Benjamin Hoadly<sup><a name="s8" href="#8">8</a></sup>, obispo de Bangor, quien en su serm&oacute;n ante el rey Jorge I en 1717, afirm&oacute;: <i>&quot;quien tiene la autoridad absoluta para interpretar todo tipo de ley; que sea escrita u oral, es el verdadero soberano, y no aquel que la escribe o que la enuncia&quot;<sup><a name="s9" href="#9">9</a></sup>.</i></p>     <p>Es del caso abordar aspectos tales como hasta qu&eacute; punto el precedente es fuente en el derecho colombiano, o en qu&eacute; medida se ha venido incorporando al ordenamiento jur&iacute;dico la noci&oacute;n de precedente en armon&iacute;a con la ley, emanaci&oacute;n de la voluntad soberana.</p>     <p>Inicialmente, veamos cu&aacute;les han sido los argumentos de tipo hist&oacute;rico que justifican ese papel del juez en la construcci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico. Abordemos inicialmente c&oacute;mo el juez tuvo un papel determinante durante la Rep&uacute;blica Romana, pero luego fue abolido y casi relegado a ser la &quot;boca de la ley&quot; en la Revoluci&oacute;n Francesa. Del mismo modo, resulta pertinente abordar c&oacute;mo el juez en el esquema anglosaj&oacute;n, y en particular el americano, s&iacute; es creador de derecho y su papel es determinante en el ordenamiento jur&iacute;dico norteamericano, para luego evidenciar la realidad colombiana, en la que ha adoptado un rol protag&oacute;nico en temas de constitucionalidad, de derechos fundamentales y de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, abanderando la escena jur&iacute;dica y pol&iacute;tica.</p>     <p>En este sentido, el juez constitucional ha mimetizado el trabajo de la Corte Suprema norteamericana, quien ha tenido un verdadero protagonismo en temas de igualdad de derechos y exclusi&oacute;n de prop&oacute;sitos racistas, en materia de defensa de derechos civiles a trav&eacute;s de grandes precedentes como la Corte Warren en el caso <i>Brown v. Board of Education </i>de 1954 o <i>Tinker v. Des Moines </i>de 1969. Cuestiones de aborto como en <i>Roe v. Wade </i>en 1973, o acciones afirmativas encaminadas hacia la no discriminaci&oacute;n como en el caso <i>Bowers v. Hardwick </i>en 1986, <i>Lawrence v. Texas </i>en 2003 o <i>Rasul v. Bush </i>en 2005. Grandes decisiones que han marcado a la sociedad americana y que se asemejan a las de la Corte Constitucional colombiana en casos como la dosis personal, el aborto o el matrimonio entre parejas del mismo sexo.</p>     <p>Sin lugar a dudas, se vislumbra un cambio en una sociedad conservadora y arraigada en muchos de sus principios y ajustada a las costumbres de la religi&oacute;n cat&oacute;lica. No obstante, &iquest;d&oacute;nde se encuentran los l&iacute;mites? Estamos frente a una reinterpretaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes y una nueva versi&oacute;n de la democracia. &iquest;C&oacute;mo se ha impuesto el precedente en temas de gran trascendencia en el panorama jur&iacute;dico colombiano?</p>     <p>Resulta evidente que el juez debe acudir a mecanismos de interpretaci&oacute;n que aclaran o definen el contenido de la Constituci&oacute;n y someter de este modo a todos los operadores jur&iacute;dicos al tenor de sus interpretaciones. Por lo anterior, es relevante el estudio del precedente constitucional<sup><a name="s10" href="#10">10</a></sup>. Cabe resaltar, que la Corte Constitucional ha reconocido las decisiones de la Corte Suprema de Justicia como de obligatorio cumplimiento<sup><a name="s11" href="#11">11</a></sup> y vinculantes, al igual que las decisiones del Consejo de Estado por ser jueces de superior jerarqu&iacute;a y &oacute;rganos de cierre en cada una de las jurisdicciones. Por lo pronto, nos adentraremos en el estudio del precedente constitucional, su pasado, presente y futuro.</p>     <p>La facultad de creaci&oacute;n del derecho por los jueces era propia del <i>common law, </i>siendo el sistema romano germ&aacute;nico ajeno a toda facultad de creaci&oacute;n del derecho por los jueces, realidad que ha venido evolucionando desde hace algunos a&ntilde;os y que se remonta a la &eacute;poca de la Rep&uacute;blica Romana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>I. DE LA ACEPTACI&Oacute;N A LA NEGACI&Oacute;N DE LOS JUECES</b></font></p>     <p>Resulta pertinente hacer una breve menci&oacute;n a la Roma republicana como antecedente remoto de producci&oacute;n del derecho por los jueces.</p>     <p>La Roma arcaica (753 a.C. - 130 a.C.) estuvo marcada por un car&aacute;cter casi sagrado del derecho, la primac&iacute;a de la costumbre o de las <i>mores maiorum, </i>la preponderancia de los formalismos y la presencia decisiva de los pont&iacute;fices en la definici&oacute;n del derecho. Las Leyes de las XII tablas, principal fuente del derecho, los senados consultos y las asambleas populares, eran instituciones insignes.</p>     <p>La &eacute;poca cl&aacute;sica (130 a.C. - 230 d.C.), se estructur&oacute; sobre un poder legislativo fundamentado en el pueblo, y tanto las emanaciones de los comicios como de los <i>concilia plebis </i>eran fuentes del derecho. Los prudentes contribuyeron al florecimiento del derecho romano cl&aacute;sico a trav&eacute;s de la jurisprudencia, en parte por la laicizaci&oacute;n del derecho y la creaci&oacute;n de las escuelas, mientras que el pretor y la doctrina son fundamentales en la producci&oacute;n de la jurisprudencia.</p>     <p><font size="3"><b>A. El derecho honorario y la laicizaci&oacute;n de la jurisprudencia</b></font></p>     <p>Roma entr&oacute; en contacto con otros pueblos y por ende el derecho de la <i>civitas </i>ya no bastaba para satisfacer las exigencias expansionistas. Por lo tanto, el derecho arcaico resultaba desueto para resolver las nuevas exigencias y se remplaz&oacute; por un derecho que respondiera a par&aacute;metros de equidad y de buena fe. La costumbre persisti&oacute;, y la ley que se votaba en los comicios se asimil&oacute; al plebiscito en la medida en que los tribunos de la plebe ostentaban el monopolio de la iniciativa de la mayor&iacute;a de textos. Toda persona que atentara contra la figura del tribuno, considerada sacrosanta e inviolable, quedaba amenazada. Con el tiempo, los tribunos fueron reuniendo a la plebe en asambleas donde luego de deliberar votaban resoluciones que eran los plebiscitos que solo ten&iacute;an fuerza obligatoria dentro de las <i>conciliaplebis. </i>La evoluci&oacute;n de la <i>intercessio<sup><a name="s12" href="#12">12</a></sup> </i>hizo que los tribunos de la plebe lograran el reconocimiento de magistrados pertenecientes a la plebe, con derecho de veto frente a decisiones emitidas bien fuera por magistrados, c&oacute;nsules o el Senado. De esta forma, la ley perdi&oacute; vigencia y fue remplazada por los edictos de los magistrados, que eran acciones encaminadas a sancionar situaciones de hecho<sup><a name="s13" href="#13">13</a></sup>.</p>     <p>El edicto del pretor se erigi&oacute; as&iacute; en el fundamento mismo de la ciencia del derecho, en la medida en que al contar con funciones judiciales juzgaba las controversias privadas surgidas entre ciudadanos o con extranjeros.</p>     <p>Afirma Pomponio: <i>&quot;En el mismo tiempo los magistrados que impart&iacute;an justicia, rend&iacute;an edictos para instruir a los ciudadanos sobre la manera como juzgar&iacute;an los asuntos y para que les sirvieran de reglas en los procedimientos. Estos edictos del pretor forman el derecho honorario, as&iacute; llamado en honor a los pretores&quot; </i>(Digesto I, 2, 2, 10).</p>     <p><b>1. El </b><b><i>ius honorarium</i></b></p>     <p>El derecho honorario o pretoriano marc&oacute; el derecho cl&aacute;sico en la medida en que el pretor &quot;&#91;...&#93; <i>fue considerado mayor, provisto de </i>imperium <i>y colega menor de los c&oacute;nsules&quot;; </i>por tanto, la importancia de esta magistratura radic&oacute; en <i>&quot;la sustracci&oacute;n al consulado, para su ejercicio aut&oacute;nomo, de la atribuci&oacute;n de decir el derecho entre los ciudadanos romanos </i>(iusdicere inter cives Romanos), <i>y as&iacute; regular mediante su edicto<sup><a name="s14" href="#14">14</a></sup> el tr&aacute;mite de las controversias judiciales&quot;<sup><a name="s15" href="#15">15</a></sup>.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El derecho honorario, por lo dem&aacute;s, se basaba en la capacidad de creaci&oacute;n del derecho por el pretor, quien a trav&eacute;s de edictos se pronunciaba para corregir o completar el derecho civil. El pretor urbano<sup><a name="s16" href="#16">16</a></sup> era un cargo pol&iacute;tico elegido en la asamblea popular, mediante el cual pod&iacute;a proponer proyectos de ley pero no pod&iacute;a crear ni modificar leyes de derecho civil preexistentes. Era tambi&eacute;n un magistrado que impart&iacute;a justicia y en esa medida &quot;conced&iacute;a&quot; o &quot;denegaba&quot; la actuaci&oacute;n judicial. Sin embrago, m&aacute;s adelante, tuvo la capacidad de interpretaci&oacute;n del derecho civil. En esa medida se le concedi&oacute; una labor creadora de derecho porque conced&iacute;a acciones no previstas en la legislaci&oacute;n o proteg&iacute;a situaciones que inicialmente no eran amparadas por el derecho civil.</p>     <p>La incidencia del edicto del pretor en la Roma republicana fue la de incluir acciones procesales que suger&iacute;an la protecci&oacute;n de un derecho que no estaba amparado inicialmente por la ley. El edicto era considerado como la viva voz del derecho, y fue introducido</p>     <p>para completar y hasta corregir las disposiciones de la ley. De este modo, el pretor gozaba de amplios poderes discrecionales para resolver situaciones por medio de criterios como la equidad, lo que le acord&oacute; la capacidad de interpretaci&oacute;n del derecho civil.</p>     <p>As&iacute;, en la medida en que las asambleas populares no cumpl&iacute;an con su funci&oacute;n de promulgaci&oacute;n de leyes se desarroll&oacute; el <i>iuspretorium </i>o <i>iushonorarium, </i>que complementando el <i>iuscivile </i>se convirti&oacute; en el fundamento del derecho romano.</p>     <blockquote> 	    <p><i>El &aacute;rbitro del derecho, que tendr&aacute; la misi&oacute;n de juzgar los asuntos privados o de mandar que se juzguen, sea el pretor. Sea este el guardi&aacute;n del derecho civil. Tenga este tantos colegas con el mismo poder cuantos decretase el senado u ordenare el pueblo.</i></p> 	    <p><i>Haya dos magistrados con poder regio; y que tales sean llamados pretores, jueces y c&oacute;nsules, por sus funciones de presidir, juzgar y consultar. Que estos tengan la suprema autoridad sobre el ej&eacute;rcito y no obedezcan a nadie. La seguridad del pueblo romano sea para ellos la ley suprema.<sup><a name="s17" href="#17">17</a></sup></i></p> </blockquote>     <p>Por su parte, el pretor peregrino fue creado en 242 a.C. para regular los conflictos de los extranjeros residentes en Roma entre s&iacute; o entre los extranjeros y los ciudadanos romanos. Las normas que integraban el edicto del pretor peregrino se reconocieron como <i>iusgentium, </i>entendidas como normas romanas privadas de tecnicismos y de formalismos. Se trataba de un derecho internacional <i>&quot;caracterizado por el sentido com&uacute;n, la buena fe, la flexibilidad, la ausencia de formalismos y la tradici&oacute;n en otras comunidades&quot;<sup><a name="s18" href="#18">18</a></sup>.</i></p>     <p><b>2. La jurisprudencia</b></p>     <p>Los prudentes contribuyeron al florecimiento del derecho romano cl&aacute;sico a trav&eacute;s de la jurisprudencia, en parte por la laicizaci&oacute;n del derecho, lo que puso un freno al trabajo de los pont&iacute;fices al ser los &uacute;nicos que detentaban este privilegio, principalmente durante la &eacute;poca cl&aacute;sica<sup><a name="s19" href="#19">19</a></sup>, y la conformaci&oacute;n de las escuelas de derecho donde</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>se formaban los prudentes, que aprend&iacute;an el derecho y lo ense&ntilde;aban. As&iacute; se fund&oacute; la escuela de los proculeyanos y de los sabinianos, eran escuelas de derecho que formaban disc&iacute;pulos y conced&iacute;an consultas o conceptos que creaban derecho por provenir de hombres que gozaban de una cierta notoriedad<sup><a name="s20" href="#20">20</a></sup> . El papel de la jurisprudencia era determinante en la creaci&oacute;n del derecho y de manera notoria en el derecho de obligaciones. Tanto la jurisprudencia como los edictos de los pretores perduraron en el derecho cl&aacute;sico de la Rep&uacute;blica<sup><a name="s21" href="#21">21</a></sup>.</p>     <p>Si bien la jurisprudencia tuvo inicialmente un car&aacute;cter religioso, con el paso del tiempo se fue decantando y en esa medida se convirti&oacute; en la <i>interpretatio iuris </i>como una actividad encaminada a <i>&quot;desentra&ntilde;ar el contenido y el alcance de las normas&quot;<sup><a name="s22" href="#22">22</a></sup>. </i>Esta actividad estaba inicialmente en cabeza de los patricios, que eran los &uacute;nicos que acced&iacute;an a los colegios de pont&iacute;fices. Si bien los sacerdotes o pont&iacute;fices no eran propiamente personas dedicadas a la vida contemplativa, eran miembros de una &eacute;lite que por sus riquezas y su posici&oacute;n social ten&iacute;a acceso a las f&oacute;rmulas de las acciones judiciales as&iacute; como la autoridad de adaptar <i>&quot;las formas de los negocios a las necesidades sociales&quot;<sup><a name="s23" href="#23">23</a></sup>. </i>La jurisprudencia proveniente de los pont&iacute;fices era fuente del derecho, mas no aquella proveniente de los juristas laicos; m&aacute;s adelante la jurisprudencia se democratiz&oacute;, y en esa medida los jurisconsultos que demostraran conocimientos pod&iacute;an ostentar dicha autoridad.</p>     <blockquote> 	    <p><i>Las respuestas de los jurisconsultos son las impresiones y opiniones de aquellos a quienes les estaba permitido de responder sobre las cuestiones de derecho. Puesto que antiguamente, hab&iacute;a personas que interpretaban el derecho p&uacute;blicamente las cuestiones de derecho; el emperador Cesar les hab&iacute;a dado ese poder, y se les llamaba jurisconsultos: se le daba tanta importancia a sus impresiones y opiniones que le fue ordenado a los jueces de nunca apartarse.<sup><a name="s24" href="#24">24</a></sup></i></p> </blockquote>     <p>As&iacute;, la &eacute;poca romana da lugar al <i>ius honorarium </i>y a la jurisprudencia como fuentes creadoras del derecho, y si bien la Revoluci&oacute;n Francesa se sustent&oacute; en el derecho romano y el derecho can&oacute;nico, el principio de separaci&oacute;n de poderes como reacci&oacute;n al <i>ancien r&eacute;gime </i>obstaculiz&oacute; toda fuente del derecho que no proviniera del &oacute;rgano legislativo.</p>     <p><font size="3"><b>B. De la separaci&oacute;n de poderes a la garant&iacute;a de derechos</b></font></p>     <p>Montesquieu, en el <i>Esp&iacute;ritu de las leyes, </i>dec&iacute;a que los jueces eran la boca que pronunciaba las palabras de la ley<sup><a name="s25" href="#25">25</a></sup>, despoj&aacute;ndolo de toda capacidad de definici&oacute;n del alcance de la misma. Sin embargo, existe una tesis contraria a este postulado que afirma que la expresi&oacute;n &quot;la boca de la ley&quot; hac&iacute;a referencia al juez del sistema ingl&eacute;s, como int&eacute;rprete del derecho y no aquel que aplicaba textualmente la ley.</p>     <p><b>1. La Constituci&oacute;n y la separaci&oacute;n de poderes</b></p>     <p>Portalis, cuando present&oacute; el proyecto de C&oacute;digo Civil, afirm&oacute; que el papel de la ley de acuerdo con la idea de Montesquieu era el de fijar unos preceptos generales del derecho y no de adentrarse en preceptos propios o espec&iacute;ficos a cada materia<sup><a name="s26" href="#26">26</a></sup>. El magistrado y el jurisconsulto ser&iacute;an quienes conocer&iacute;an el esp&iacute;ritu de las leyes y quienes orientar&iacute;an su aplicaci&oacute;n. En este sentido, el debate judicial se nutrir&iacute;a de doctrina y conocimientos y se erigir&iacute;a en un &quot;complemento&quot; de la legislaci&oacute;n. Por lo anterior, el poder de los jueces se ajustar&iacute;a a los resultados y a su aceptaci&oacute;n o aprobaci&oacute;n por parte de la sociedad.</p>     <p>Cabe resaltar c&oacute;mo Portalis no le dio un papel preponderante a la ley en su teor&iacute;a de fuentes del derecho, pues opta por la costumbre, <i>&quot;les coutumes et usages&quot;, </i>en defecto de la ley, y concibe al juez como aquel que ha de <i>&quot;desarrollar una actividad independiente y creadora de derecho&quot;<sup><a name="s27" href="#27">27</a></sup>. </i>Es as&iacute; como apart&aacute;ndose del ideal revolucionario, fue el primero en concebir al juez como <i>&quot;un ministre d'&eacute;quit&eacute;&quot;, </i>como aquel que ya no era &quot;esclavo de la ley&quot; pero que pod&iacute;a suplir a esta. Estos preceptos fueron objeto de fuertes cr&iacute;ticas, en particular del tribuno Maillia-Garat, quien invocando los ideales de Monstes-quieu los consider&oacute; abusivos y funestos, a lo que se unieron las protestas de los tribunales de Lyon, Paris y Rouen. Por lo anterior, estas propuestas quedaron abolidas en la redacci&oacute;n final del C&oacute;digo Civil y el predominio de la ley qued&oacute; reforzado tras la creaci&oacute;n de la Cour de Cassation y del <i>r&eacute;f&eacute;r&eacute;l&eacute;gislatif<sup><a name="s28" href="#28">28</a></sup>.</i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esta forma, la concepci&oacute;n francesa de separaci&oacute;n de poderes del siglo XVIII fue concebida como un principio negativo<sup><a name="s29" href="#29">29</a></sup>, en el entendido que rechazaba la idea que una misma persona ejerciera el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial. Por lo anterior, de conformidad con la separaci&oacute;n de poderes, se identifican dos modalidades de organizaci&oacute;n de los poderes: el primero, que corresponde a la modalidad cl&aacute;sica de separaci&oacute;n de poderes o separaci&oacute;n estricta de poderes que implica una especializaci&oacute;n e independencia de las funciones. El segundo, que corresponde a una repartici&oacute;n de los diferentes poderes entre &oacute;rganos mutuamente interdependientes, se denomina separaci&oacute;n flexible de poderes o balance de poderes<sup><a name="s30" href="#30">30</a></sup>.</p>     <p>En realidad, el tenor de la separaci&oacute;n de poderes consagrada en el art&iacute;culo  16 de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano se le atribuye a  Montesquieu, ya que dicha noci&oacute;n deb&iacute;a alcanzar la independencia de cada uno de  los poderes y la especializaci&oacute;n en la medida en que cada poder deb&iacute;a definir  sus tres funciones. Es as&iacute; como la doctrina tradicional sent&oacute; las bases de los  reg&iacute;menes liberales que se distingu&iacute;an de los reg&iacute;menes desp&oacute;ticos. La Constituci&oacute;n francesa de 1791 le dio realce al art&iacute;culo 16 de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, bajo el entendido de que toda Constituci&oacute;n sin separaci&oacute;n de poderes estrictamente no tendr&iacute;a tal car&aacute;cter. Existen cr&iacute;ticas a esta posici&oacute;n tradicionalista, en particular de Raymond Carr&eacute; de Mal-berg<sup><a name="s31" href="#31">31</a></sup>, quien refutaba esta consideraci&oacute;n bajo el entendido de que la separaci&oacute;n de poderes supon&iacute;a igualdad en las funciones estatales donde se admit&iacute;a no deb&iacute;a haber jerarqu&iacute;a alguna. Sin embargo, la esencia de la separaci&oacute;n de poderes, tal y como se conceb&iacute;a en el siglo XVIII, s&iacute; admit&iacute;a una jerarqu&iacute;a tanto en los &oacute;rganos como en las funciones, y por lo tanto el poder legislativo, al ser la cabeza del sistema, involucraba una verdadera jerarqu&iacute;a que supeditaba al ejecutivo, quien ejecutaba las &oacute;rdenes provenientes del legislativo<sup><a name="s32" href="#32">32</a></sup>. Carr&eacute; de Malberg convino que el juez pod&iacute;a ante las lagunas de la ley &quot;crear y complementar el derecho&quot; pero bajo el precepto, de que solo era aplicable al caso concreto y dejando en claro que la jurisprudencia no era fuente de derecho<sup><a name="s33" href="#33">33</a></sup>. En el siglo XIX este concepto evolucion&oacute;, fundamentalmente por un replanteamiento del poder ejecutivo, ya que pod&iacute;a ejercer un contrapeso al poder legislativo. En realidad, el papel de los ministros se asimil&oacute; al poder ejecutivo desde el punto de vista org&aacute;nico y tambi&eacute;n funcional, ya que se les otorg&oacute; el poder reglamentario. En esta medida, el poder ejecutivo no ten&iacute;a ninguna relaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n frente al poder legislativo y se logr&oacute; considerar como un poder que cumpl&iacute;a funciones diferentes a la ejecuci&oacute;n propiamente de las leyes. En esa medida, era un contrapeso al poder legislativo. Del mismo modo, en lo relacionado con el poder judicial, la ideolog&iacute;a revolucionaria no consideraba el acto de juzgar propio de un poder, la actividad de juzgar era un acto mec&aacute;nico donde se aplicaba una ley con base en un silogismo jur&iacute;dico<sup><a name="s34" href="#34">34</a></sup>. Sin embargo, mediante el control de constitucionalidad en los Estados Unidos y el fallo Marbury contra Madison, se evidenci&oacute; que el control de constitucionalidad s&iacute; pod&iacute;a contradecir disposiciones que emanaran del poder legislativo; en esa medida, si bien el control de constitucionalidad fue adoptado mucho tiempo despu&eacute;s en Francia, se infiri&oacute; que la funci&oacute;n judicial, y no la actividad judicial, estaba al mismo nivel que el poder legislativo y por ende ejerc&iacute;a un contrapeso<sup><a name="s35" href="#35">35</a></sup>.</p>     <p><b>2. La Constituci&oacute;n y la garant&iacute;a de derechos</b></p>     <p>Finalmente, en el siglo XX se ha logrado armonizar la noci&oacute;n de separaci&oacute;n de poderes en el entendido que de acuerdo con el art&iacute;culo 16 de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano se hace referencia a que una &quot;sociedad&quot; no tiene Constituci&oacute;n si la separaci&oacute;n de poderes no est&aacute; determinada. La sociedad, afirma Troper, requiere de unos poderes definidos; para que haya un equilibrio social se requieren las leyes, los actos ejecutivos y que los litigios se solucionen en forma pac&iacute;fica. Por lo tanto, todos los &oacute;rganos que aseguran el ejercicio de estas funciones deben ser considerados como &oacute;rganos de la sociedad<sup><a name="s36" href="#36">36</a></sup>.</p>     <p>De esta forma, se aleja el fantasma de &quot;Constituci&oacute;n = separaci&oacute;n de poderes&quot;, y se reinterpretan los postulados del art&iacute;culo 16 de la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, donde la noci&oacute;n de Constituci&oacute;n obedece a un precepto: el de garant&iacute;a de derechos. La libertad pol&iacute;tica de los ciudadanos no obedece a una reflexi&oacute;n sobre la organizaci&oacute;n de los poderes p&uacute;blicos, sino a la elaboraci&oacute;n de una carta de libertades en la que el ciudadano puede imponer el respeto a los gobernantes, refuerza la democracia, se centra en los gobernados y da menor relevancia a los gobernantes<sup><a name="s37" href="#37">37</a></sup>. Se evidencia entonces un proceso que va de &quot;Constituci&oacute;n = separaci&oacute;n de poderes&quot; a &quot;Constituci&oacute;n = garant&iacute;a de derechos&quot;, el cual inevitablemente pasa por una actividad jurisprudencial liderada por la justicia constitucional.</p>     <p>El Consejo Constitucional, tal y como lo evidencia Dominique Rousseau <i>&quot;es el instrumento de promoci&oacute;n constitucional de las libertades y de su protecci&oacute;n&quot;; </i>toda la jurisprudencia desarrollada por &eacute;l corresponde a una garant&iacute;a pol&iacute;tica superior a aquella que ofrece el texto de la Constituci&oacute;n. Rousseau habla de una <i>&quot;nueva geograf&iacute;a constitucional&quot; </i>que no se limita a establecer diferencias</p>     <p>entre gobernados y gobernantes, sino que garantiza que tanto uno como otro cuenten con instituciones propias. En ese orden de ideas, los gobernantes cuentan con el poder ejecutivo y el poder parlamentario, y los ciudadanos cuentan con el Consejo Constitucional. De esta forma, el legislativo y el ejecutivo estar&iacute;an del lado de la sociedad pol&iacute;tica, y el Consejo Constitucional del lado de la sociedad civil<sup><a name="s38" href="#38">38</a></sup>.</p>     <p><font size="3"><b>II. EL IDEAL DEMOCR&Aacute;TICO Y EL ALCANCE DEL ACTIVISMO JUDICIAL</b></font></p>     <p>El objetivo de la justicia constitucional es el de perfeccionar la democracia y alcanzar todos los ideales plasmados en la Constituci&oacute;n; en ese sentido, la intervenci&oacute;n judicial es pro-democr&aacute;tica<sup><a name="s39" href="#39">39</a></sup>. El modelo &quot;democraticista&quot;<sup><a name="s40" href="#40">40</a></sup> se justifica por una pr&aacute;ctica constitucional basada en la justicia, ya que las cl&aacute;usulas constitucionales garantizan la libertad y sirven a la justicia pol&iacute;tica, pues el modelo &quot;democraticista&quot; reconoce un &aacute;mbito de interpretaci&oacute;n de los jueces que cuenta con ciertos l&iacute;mites establecidos en la Constituci&oacute;n. En efecto, la justicia constitucional se enfrenta a situaciones variadas que requieren fallos equitativos, que deben ser duraderos y que no agotan el contenido de la Constituci&oacute;n<sup><a name="s41" href="#41">41</a></sup>, <i>&quot;constituye una parte importante de la justicia pol&iacute;tica en general y de la justicia constitucional en particular&quot;<sup><a name="s42" href="#42">42</a></sup>.</i></p>     <p><font size="3"><b>A. La justicia constitucional</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El compromiso con la democracia se aplica a las decisiones pol&iacute;ticas basadas en preferencias donde las decisiones m&aacute;s adecuadas se determinan por las preferencias de la comunidad pol&iacute;tica.</p>     <p><b>1. La legitimidad del juez constitucional</b></p>     <p>Dado que las decisiones est&aacute;n basadas en juicios normativos en el sentido de que las mejores decisiones no se cuentan con un peso de &quot;juicio popular&quot; sino de juicios normativos, el modelo americano de democracia se concibe como un modelo indisociable de la justicia constitucional, <i>&quot;Una constituci&oacute;n puede mejorar el juicio pol&iacute;tico sobre aspectos esenciales de la justicia s&oacute;lo si se ci&ntilde;e a pretensiones de justicia que sean b&aacute;sicas y perdurables, de manera que, en general, puedan operar razonablemente como pretensiones predominantes e innegociables&quot;<sup><a name="s43" href="#43">43</a></sup>.</i></p>     <p>Del mismo modo, este modelo se justifica igualmente a trav&eacute;s de la funci&oacute;n de interpretaci&oacute;n constitucional por parte del juez constitucional consiste en definir los par&aacute;metros normativos para ejercer el control de constitucionalidad que es garant&iacute;a y l&iacute;mite de otros poderes<sup><a name="s44" href="#44">44</a></sup>.</p>     <p>En esta medida, la noci&oacute;n de separaci&oacute;n de poderes se ha venido reinterpretando en el entendido de que hay una participaci&oacute;n de todos los poderes en la elaboraci&oacute;n de las normas, y por ello ya la ley no ser&iacute;a &uacute;nica y exclusivamente la manifestaci&oacute;n de la voluntad soberana cuando el ejecutivo interviene mediante su funci&oacute;n gubernamental y el parlamento en la deliberaci&oacute;n, ya que todos los que participan en la elaboraci&oacute;n de la ley han sido elegidos por la v&iacute;a del sufragio universal. Queda por definir al juez constitucional, quien si bien no es elegido por la v&iacute;a popular, legitima la ley mediante el estudio de conformidad a la Constituci&oacute;n, y con ello contribuye a la democracia<sup><a name="s45" href="#45">45</a></sup>.</p>     <p>Rousseau invoca una <i>&quot;nueva noci&oacute;n de la democracia&quot;<sup><a name="s46" href="#46">46</a></sup>, </i>y no desconoce que el juez s&iacute; tiene un poder pol&iacute;tico, porque crea derecho. En efecto, mediante un acto de voluntad el juez define el contenido y el sentido de la Constituci&oacute;n, y ese trabajo de interpretaci&oacute;n s&iacute;  es un acto de creaci&oacute;n del derecho<sup><a name="s47" href="#47">47</a></sup>. En realidad la democracia actual responde a una reinterpretaci&oacute;n de la separaci&oacute;n de poderes y a la inclusi&oacute;n del juez en el escenario jur&iacute;dico. El juez constitucional creador permanente de derechos, avala la ley de acuerdo a la Constituci&oacute;n, con lo cual, reinterpreta, actualiza, refresca la Constituci&oacute;n en concordancia con los derechos humanos. Cabe resaltar que la democracia no es &uacute;nicamente el respeto de los derechos fundamentales; la democracia se consolida &uacute;nicamente si los fallos de los tribunales constitucionales aportan un beneficio democr&aacute;tico<sup><a name="s48" href="#48">48</a></sup>, en el entendido de que favorezcan y amparen a la sociedad; esa medida se legitima el juez constitucional. El objetivo democr&aacute;tico se materializa tanto en la ley que encarna la voluntad del pueblo como en el ideal de satisfacer el inter&eacute;s p&uacute;blico, por lo cual la interpretaci&oacute;n de la ley encaminada hacia la satisfacci&oacute;n del inter&eacute;s p&uacute;blico responde al objetivo democr&aacute;tico; esto obedece a un ideal teleol&oacute;gico, como aquel que consagran las Constituciones cuyo objetivo siempre es la libertad individual de los ciudadanos. La ficci&oacute;n de un &quot;parlamento razonable&quot; y objetivo es el mejor aliado del juez constitucional, quien en ese entendido trata de ajustar sus decisiones a lo que el &quot;parlamentario razonable&quot; quiso materializar a trav&eacute;s de las leyes<sup><a name="s49" href="#49">49</a></sup>. Asimismo, Breyer sostiene que los padres fundadores adoptaron una Constituci&oacute;n compleja, que tradujo de la mejor manera la voluntad del pueblo. El mecanismo de la deliberaci&oacute;n p&uacute;blica es aquel que materializa, y los tribunales hacen parte de dicho mecanismo<sup><a name="s50" href="#50">50</a></sup>.</p>     <p>En efecto, la legitimidad de los jueces<sup><a name="s51" href="#51">51</a></sup> ha suscitado varios debates; por ejemplo, respecto a la resistencia belga en la Primera Guerra Mundial, el juez Raymond de Ryck&egrave;re  realiz&oacute; serias reflexiones sobre la legitimidad de los jueces, y manifest&oacute; que  todos los poderes provienen de la naci&oacute;n, y por ende el poder de los magistrados  no es una excepci&oacute;n. Afirm&oacute; que si bien no son elegidos por voto popular,  cuentan con dicho poder de la naci&oacute;n y lo ejercen de conformidad a la Constituci&oacute;n y las leyes<sup><a name="s52" href="#52">52</a></sup>. Del mismo modo, la legitimidad se predica del respeto y la confianza que ellos generan, su independencia, su valor, la firmeza y la dignidad en sus decisiones<sup><a name="s53" href="#53">53</a></sup>. La legitimidad de los jueces se centra igualmente en el m&eacute;todo de selecci&oacute;n y de acceso a la funci&oacute;n judicial<sup><a name="s54" href="#54">54</a></sup>. El nombramiento de los jueces de la alta Corte, en el Reino Unido<sup><a name="s55" href="#55">55</a></sup> <i>(Supreme Court of the United Kingdom) </i>lo realiza la Reina de manera vitalicia, bajo propuesta del Canciller a trav&eacute;s de la lista de los <i>barristers, </i>que corresponden a los abogados que han cumplido de manera ejemplar su funci&oacute;n y desde 1994 la selecci&oacute;n se hace igualmente entre los <i>solicitors </i>que tengan m&aacute;s de diez a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Sin embargo, el nombramiento de los jueces con la <i>Constitutional Reform Act </i>de 2007, cre&oacute; una comisi&oacute;n de nombramiento de los jueces que interviene en su nombramiento<sup><a name="s56" href="#56">56</a></sup>. En Alemania los miembros de la Corte Constitucional federal son elegidos por una mayor&iacute;a de votos en la Comisi&oacute;n electoral del <i>Bundestag y del Bundesrat </i><sup><a name="s57" href="#57">57</a></sup>. En Estados Unidos, el Presidente nombra los jueces de la Corte Suprema y el Senado y con la mayor&iacute;a de votos ratifica los nombramientos que son vitalicios mientras demuestren un buen comportamiento. La garant&iacute;a de transparencia inevitablemente legitima la funci&oacute;n judicial al igual que el juez<sup><a name="s58" href="#58">58</a></sup>, ya que el nombramiento no queda en manos del ejecutivo o de un grupo de parlamentarios.</p>     <p><b>2. La jurisprudencia creadora del derecho</b></p>     <p>En realidad, la Constituci&oacute;n de 1787 en los Estados Unidos adopt&oacute; inicialmente el concepto de <i>supremac&iacute;a de la Constituci&oacute;n<sup><a name="s59" href="#59">59</a></sup> </i>en la medida en que la Corte Suprema tiene la capacidad de controlar la constitucionalidad de las leyes de los estados desde la perspectiva del federalismo. Tambi&eacute;n desde el punto de vista de la separaci&oacute;n de poderes, la <i>judicial review </i>es el mecanismo de control de constitucionalidad de las leyes provenientes del Congreso, es decir, un control sobre el legislativo que da a los jueces y al poder judicial un papel determinante. En efecto, la Corte Suprema y el control judicial de las leyes hicieron que el sistema de frenos y contrapesos fuera la verdadera raz&oacute;n del deber judicial. La <i>judicial duty </i>como control de la constitucionalidad de las leyes es uno de los grandes aportes del derecho constitucional contempor&aacute;neo, y el rol pol&iacute;tico de los jueces responde a un mecanismo propio del sistema federal para controlar todo tipo de intervenciones por parte de los poderes descentralizados<sup><a name="s60" href="#60">60</a></sup>.</p>     <p>Con el realismo americano, se le da a la jurisprudencia la categor&iacute;a de fuente creadora del derecho, por ejemplo en el realismo jur&iacute;dico encabezado por el juez Oliver W. Holmes, juez de la Corte Suprema entre 1902 y 1932, quien manifest&oacute; en su libro <i>The common law, </i>que el derecho no se nutre &uacute;nicamente de la reglas de la l&oacute;gica sino tambi&eacute;n de la experiencia<sup><a name="s61" href="#61">61</a></sup>. Las necesidades del momento, las teor&iacute;as pol&iacute;ticas y morales, la pol&iacute;tica jurisprudencial a seguir, las valoraciones de los jueces, han tenido siempre un papel determinante en la definici&oacute;n de las reglas que orientan a los hombres, m&aacute;s que los silogismos. Por lo tanto, siendo juez de la Corte en el caso <i>Southern Pacific Co. v. Jensen, </i>el juez Holmes afirm&oacute; abiertamente el poder creador del derecho por parte de los jueces y la categor&iacute;a de voz del soberano o del casi soberano<sup><a name="s62" href="#62">62</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tesis del realismo jur&iacute;dico tuvo un gran apogeo en los a&ntilde;os treinta, denunciando la hipocres&iacute;a del juez americano supuestamente apol&iacute;tico y neutro.</p>     <p>En pocas palabras, el juez creador de derecho es el juez constitucional entendido como aquel cuyas decisiones no pueden ser modificadas ni revertidas por el legislador. El juez es constitucional no por los textos que interpreta sino por el alcance de las decisiones que emite, ya que todo lo constitucional est&aacute; relacionado con la sociedad<sup><a name="s63" href="#63">63</a></sup>. Por lo tanto, las decisiones del juez constitucional o del juez interamericano se refieren a una intervenci&oacute;n en materia constitucional que s&iacute; implica creaci&oacute;n del derecho, y ello se traduce en el precedente. As&iacute; se consolid&oacute; con el paso del tiempo la Corte Warren 1953-1969, emblem&aacute;tica en este aspecto, cuando los jueces Brennan y Marshall defendieron la concepci&oacute;n de una Constituci&oacute;n viva capaz de evolucionar en virtud de un contexto econ&oacute;mico o social. El ideal democr&aacute;tico es mejorar las condiciones de la democracia<sup><a name="s64" href="#64">64</a></sup>; con ello la Corte Warren marc&oacute; un precedente con el <i>bill of rights </i>como un instrumento de respeto por parte de las autoridades p&uacute;blicas para un trato igualitario y digno a todos los ciudadanos como ciudadanos de raza negra, manifestantes, sindicados, editores de peri&oacute;dicos. En pocas palabras, la Corte Warren declar&oacute; inmoral la discriminaci&oacute;n racial<sup><a name="s65" href="#65">65</a></sup>.</p>     <p>En Espa&ntilde;a se ha generado tambi&eacute;n el debate frente al papel de juez y el car&aacute;cter vinculante del precedente<sup><a name="s66" href="#66">66</a></sup>.</p>     <p><font size="3"><b>B. La discrecionalidad</b></font></p>     <p>El poder jurisprudencial se ejerce de manera diferente dependiendo del tipo de contencioso; si se trata de prejuzgamiento, de recursos individuales y concretos o de recursos generales y abstractos, o mediante la casaci&oacute;n o la revisi&oacute;n de sentencias.</p>     <p>En particular, resulta relevante abordar el tema desde la perspectiva constitucional, un contencioso general y abstracto en la mayor&iacute;a de los casos.</p>     <p>En el caso del contencioso individual, cuando se trata de invocaci&oacute;n de derechos fundamentales, el poder del juez es mucho m&aacute;s amplio ya que lo que se pretende es reconocer la violaci&oacute;n al derecho fundamental y establecer las condiciones dentro de las cuales dicha situaci&oacute;n no se debe volver a presentar<sup><a name="s67" href="#67">67</a></sup>.</p>     <p>Cuando se trata de un contencioso general y abstracto en el marco de acciones de inconstitucionalidad, por ejemplo, el juez debe realizar un ejercicio de interpretaci&oacute;n, a fin de definir el alcance de la norma o de las normas e identificar en qu&eacute; sentido resulta inconstitucional la disposici&oacute;n. En el contexto franc&eacute;s, por ejemplo, se habla de reservas de interpretaci&oacute;n como aquellas que realiza el Consejo Constitucional y que puntualizan el sentido de la norma, competencia que no tiene la jurisdicci&oacute;n ordinaria<sup><a name="s68" href="#68">68</a></sup>.</p>     <p>En el esquema positivista, las lagunas jur&iacute;dicas conducen a la discreci&oacute;n judicial, en la medida en que solamente hay discrecionalidad del juez cuando el caso carece de soluci&oacute;n<sup><a name="s69" href="#69">69</a></sup> y se genera una laguna jur&iacute;dica. La discrecionalidad se endosa en el precedente que de una u otra manera es vinculante y genera a trav&eacute;s de la cosa juzgada y la seguridad jur&iacute;dica<sup><a name="s70" href="#70">70</a></sup>.</p>     <p><b>1. El control de constitucionalidad</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En realidad la discrecionalidad de los jueces depende de los l&iacute;mites que establezca el derecho: cuando se trata de absoluta discreci&oacute;n de los jueces, no existen l&iacute;mites que justifiquen sus decisiones, ya que en realidad no tienen una obligaci&oacute;n precisa de aplicar una disposici&oacute;n. Sus decisiones se basan en la discrecionalidad, o en sus convicciones sobre la mejor soluci&oacute;n para un caso, en cuanto a casos no regulados por el derecho, tienen los jueces la capacidad de modificar el derecho<sup><a name="s71" href="#71">71</a></sup>.</p>     <p>Por lo tanto, el activismo judicial se justifica dependiendo de la fuente del derecho que se pretende aplicar, interpretar y desarrollar, y el poder creador del juez depende de si est&aacute; frente a una ley, Constituci&oacute;n o tratado<sup><a name="s72" href="#72">72</a></sup>. Frente a la ley, los jueces tratan de mitigar el alcance de leyes de un alto grado de pol&iacute;tica. Frente a la Constituci&oacute;n, el poder de los jueces en la creaci&oacute;n del derecho es mucho m&aacute;s amplio, en la medida en que las disposiciones constitucionales son menos precisas que las leyes, lo que requiere de una mayor definici&oacute;n por su parte.</p>     <p>La esencia del control de constitucionalidad radica finalmente en la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as frente a las mayor&iacute;as representadas en el parlamento. En este sentido, el control de constitucionalidad, lejos de ser un mecanismo conservador que se opone al activismo legislativo, es un mecanismo que se opone al conservatismo legislativo, cuando el legislador no quiere derogar leyes por tradici&oacute;n o por clientelismo. Del mismo modo, el control de constitucionalidad se justifica por la uniformidad del derecho y de la Constituci&oacute;n, sobre todo en los pa&iacute;ses que cuentan con un sistema federal. Una corte constitucional puede ejercer un poder considerable en la medida en que sus miembros logren armonizar sus creencias y lleguen a la convicci&oacute;n que son la &uacute;nica instancia para definir el tenor de la Constituci&oacute;n<sup><a name="s73" href="#73">73</a></sup>.</p>     <p>En cuanto a los tratados, el poder de los jueces en la creaci&oacute;n del derecho se mira desde dos perspectivas: si se trata de una Corte internacional, el juez debe definir si hay o no violaci&oacute;n del instrumento internacional suscrito por el Estado, y en ese caso no tiene injerencia en la creaci&oacute;n interna del derecho. Si se trata, por el contrario, de un juez nacional que debe realizar un control de convencionalidad, debe apartar la disposici&oacute;n interna del ordenamiento jur&iacute;dico, por violar una convenci&oacute;n internacional suscrita por el Estado. Tanto en el &aacute;mbito interno e internacional vemos el poder creador del juez.</p>     <p><b>2. Las lagunas del derecho</b></p>     <p>Donde m&aacute;s se justifica el poder creador de los jueces es frente a las lagunas del derecho, bien sea porque hay un vac&iacute;o dejado por el legislador, o bien porque la jurisprudencia, a trav&eacute;s de interpretaciones, saca del ordenamiento jur&iacute;dico disposiciones contrarias a la Constituci&oacute;n. Tambi&eacute;n, en los casos de conflictos de normas o de aplicaci&oacute;n de tratados internacionales que van en contrav&iacute;a de disposiciones internas. En estos tres casos se requiere de este poder creador del juez<sup><a name="s74" href="#74">74</a></sup> y de una u otra manera, se justifica el activismo judicial como tal.</p>     <p>En definitiva, el juez crea derecho. Dentro del panorama jur&iacute;dico actual es irrelevante diferenciar si crea o aplica el derecho, resulta un ejercicio in&uacute;til en la medida en que el juez goza de una amplia libertad que lo que le permite es definir como procede y como resuelve un caso concreto<sup><a name="s75" href="#75">75</a></sup>.</p>     <p>La sentencia judicial no es &uacute;nicamente declarativa; el tribunal, al identificar la norma aplicable al caso concreto, aplica y crea derecho en el entendido en que median valoraciones subjetivas que no solo se reducen a la aplicaci&oacute;n tajante del derecho, sino tambi&eacute;n a la creaci&oacute;n.</p>     <p>El alcance del activismo judicial depende del texto que se interpreta, el cual se aplica, se interpreta, se desarrolla<sup><a name="s76" href="#76">76</a></sup>, por el poder de creaci&oacute;n de los jueces. As&iacute;, la tesis tradicional seg&uacute;n la cual la funci&oacute;n del poder legislativo es crear normas generales y el poder judicial el que las aplica, resulta insostenible; los jueces est&aacute;n en la capacidad de crear normas cuando hay lagunas jur&iacute;dicas, bajo la denominaci&oacute;n de precedente.</p>     <p>En Colombia el precedente constitucional se consolida con el activismo permanente de la Corte Constitucional que llena los vac&iacute;os ante imprecisiones del legislador o del constituyente. Corresponde a una t&eacute;cnica que permite que el sistema jur&iacute;dico mantenga una cierta coherencia, con lo cual la cadena de precedentes permite que la Constituci&oacute;n guarde conexi&oacute;n, frente a las interpretaciones de la Corte Constitucional, y por ende la jurisprudencia se erige en fuente formal del derecho.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>III. EL PRECEDENTE CONSTITUCIONAL EN COLOMBIA<sup><a name="s77" href="#77">77</a></sup></b></font></p>     <p>Si bien el art&iacute;culo 230<sup><a name="s78" href="#78">78</a></sup> de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica colombiana dispone que los jueces solo est&eacute;n sometidos al imperio de la ley, la Corte Constitucional ha considerado que ley se entiende en sentido amplio y se refiere a todo el ordenamiento jur&iacute;dico<sup><a name="s79" href="#79">79</a></sup>. Con ello, la ley no se entiende en un sentido formal o taxativo sino en un sentido amplio que implica un conjunto integrado de normas en el que se incluye la jurisprudencia, extendiendo su espectro al denominado bloque de legalidad<sup><a name="s80" href="#80">80</a></sup> .</p>     <p><font size="3"><b>A. El car&aacute;cter vinculante del precedente</b></font></p>     <p>Es reiterada la posici&oacute;n de la jurisprudencia constitucional cuando afirma el car&aacute;cter vinculante de sus decisiones, tanto de los fallos de constitucionalidad como de los fallos de tutela. En efecto, los jueces pueden tener interpretaciones diferentes del contenido de una norma y en esa medida generar consecuencias diferentes. Por lo tanto, la Corte justifica: <i>&quot;bajo el supuesto de que la independencia interpretativa es un principio relevante pero que se encuentra vinculado por el respeto del derecho a la igualdad en la aplicaci&oacute;n de la ley y por otras prescripciones constitucionales que fijan criterios para la interpretaci&oacute;n del derecho&quot;<sup><a name="s81" href="#81">81</a></sup>.</i></p>     <p><b>1. Desconocer el precedente es causal para invocar la acci&oacute;n de tutela</b></p>     <p>La figura del precedente ha sido definida por la Corte como &quot;&#91;...&#93;<i> aquel antecedente del conjunto de sentencias previas al caso que se habr&aacute; de resolver, que por su pertinencia para la resoluci&oacute;n de un problema jur&iacute;dico, debe considerar necesariamente un juez o una autoridad determinada, al momento de dictar sentencia&quot;. </i>Igualmente, ha precisado que la pertinencia de un precedente se predica de una sentencia previa, cuando:</p>     <blockquote> 	    <p><i>(i) La ratio decidendi de la sentencia que se eval&uacute;a como precedente, presenta una regla judicial relacionada con el caso a resolver posteriormente; (ii) se trata de un problema jur&iacute;dico semejante, o a una cuesti&oacute;n constitucional semejante y (iii) los hechos del caso o las normas juzgadas en la sentencia son semejantes o plantean un punto de derecho semejante al que se debe resolver posteriormente. 	<sup><a name="s82" href="#82">82</a></sup></i></p> </blockquote>     <p>El precedente debe ser anterior a la decisi&oacute;n, donde se pretende su aplicaci&oacute;n y deben existir similitudes en los problemas jur&iacute;dicos, cuestiones constitucionales, hechos del caso, normas juzgadas o puntos de derecho; de lo contrario no se puede realmente hablar de precedente<sup><a name="s83" href="#83">83</a></sup>.</p>     <p>A fin de garantizar un m&iacute;nimo de seguridad jur&iacute;dica a <sup><a name="s27" href="#27">27</a></sup>inculados en sus decisiones por la norma jurisprudencial que para el caso concreto ha dictado el &oacute;rgano unificador competente. En la jurisdicci&oacute;n ordinaria, cuando el caso es susceptible de casaci&oacute;n, este &oacute;rgano es la Corte Suprema de Justicia; en los asuntos que no son susceptibles de dicho recurso extraordinario corresponde a los tribunales superiores de distrito.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Reitera la Corte que en materia constitucional, esta corporaci&oacute;n constituye el &oacute;rgano de cierre y de unificaci&oacute;n jurisprudencial. Las decisiones tomadas por la Corte pueden ser desconocidas cuando: (i) se aplican disposiciones legales que han sido declaradas inexequibles por sentencias de constitucionalidad; (ii) se aplican disposiciones legales cuyo contenido normativo ha sido encontrado contrario a la Constituci&oacute;n; (iii) se contrar&iacute;a la <i>ratio decidendi </i>de sentencias de constitucionalidad; y (iv) se desconoce el alcance de los derechos fundamentales fijado por la Corte Constitucional a trav&eacute;s de la <i>ratio decidendi </i>de sus sentencias de tutela<sup><a name="s84" href="#84">84</a></sup>.</p>     <p>Adem&aacute;s, afirma que en aras de garantizar los principios de seguridad jur&iacute;dica, igualdad, buena fe y confianza leg&iacute;tima, la jurisprudencia ha reconocido que el desconocimiento del precedente es una causal especial de procedencia de la tutela contra providencias judiciales. Efectivamente, en los eventos en los que los &oacute;rganos de cierre asuman posturas hermen&eacute;uticas que implican un serio compromiso de derechos fundamentales de los ciudadanos, el juez constitucional debe analizar, a la luz de la Carta Pol&iacute;tica, si las interpretaciones atacadas vulneran derechos fundamentales de las partes en el proceso de tutela<sup><a name="s85" href="#85">85</a></sup>.</p>     <p>De esta forma, la jurisprudencia representa una fuente formal del derecho cuyos fundamentos se basan en la capacidad de la Corte Constitucional de definir los efectos de sus fallos y el car&aacute;cter vinculante de la misma.</p>     <p><b>2. Las sentencias de tutela crean un sistema coherente de interpretaci&oacute;n de derechos fundamentales</b></p>     <p>Dentro de la t&eacute;cnica del precedente se ha venido decantando el car&aacute;cter vinculante del mismo, en la medida en que no toda la sentencia, o la sentencia en su integralidad, resulta vinculante. La Corte Constitucional<sup><a name="s86" href="#86">86</a></sup> afirma que en la parte motiva &uacute;nicamente la <i>ratio decidendi<sup><a name="s87" href="#87">87</a></sup> </i>crea precedente, y por ende, resulta vinculante solo esta parte de la sentencia. Con ello se respeta &uacute;nicamente la cosa juzgada y el <i>non bis in &iacute;dem, </i>sin los cuales la seguridad jur&iacute;dica<sup><a name="s88" href="#88">88</a></sup> carecer&iacute;a de sustento y estar&iacute;a a la merced de los cambios repentinos de la jurisprudencia. As&iacute;, resulta siendo una jurisprudencia constitucional integradora o interpretativa<sup><a name="s89" href="#89">89</a></sup> que llena o suple los vac&iacute;os normativos en aras de garantizar la seguridad jur&iacute;dica. En efecto, la <i>ratio decidendi<sup><a name="s90" href="#90">90</a></sup> </i>es el fundamento jur&iacute;dico de la decisi&oacute;n judicial, y corresponde a la interpretaci&oacute;n &quot;formal&quot; de la disposici&oacute;n constitucional, con lo cual no solo responde al fundamento de derecho sino tambi&eacute;n a su interpretaci&oacute;n id&oacute;nea o ajustada al tenor de la Constituci&oacute;n, caso en el cual la Corte ha llegado a equipararla a una norma jur&iacute;dica<sup><a name="s91" href="#91">91</a></sup>. De esta manera, el juez posterior se deja sujetar al precedente judicial solamente en los casos en que la norma fue el sustento de la decisi&oacute;n, o fue el referente constitucional que sirvi&oacute; de base a la decisi&oacute;n y por ende la esencia de la decisi&oacute;n<sup><a name="s92" href="#92">92</a></sup>. La Corte ha dicho que es como una modalidad de doctrina constitucional a la cual se puede exigir la sujeci&oacute;n es una modalidad de derecho legislado que sirve de herramienta interpretativa cuando el caso no est&aacute; previsto en la ley<sup><a name="s93" href="#93">93</a></sup>. As&iacute;, las interpretaciones de la Corte fungen como la interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica o valedera para todo tribunal o juez, por seguridad jur&iacute;dica, por coherencia del sistema jur&iacute;dico, por estabilidad en todas las actuaciones de los particulares, por igualdad, por una unidad en el ordenamiento jur&iacute;dico a fin de garantizar una administraci&oacute;n de justicia m&aacute;s coherente y efectiva<sup><a name="s94" href="#94">94</a></sup>. Lo anterior no excluye la fuerza vinculante de las sentencias de tutela, que por la v&iacute;a de la revisi&oacute;n da origen a los precedentes judiciales. En efecto, el alcance de los derechos fundamentales<sup><a name="s95" href="#95">95</a></sup>era inicialmente solo inter-partes, y por ende el precedente era solo respecto de las sentencias de constitucionalidad. A partir de la Sentencia T-260 de 1995 se establece un precedente en materia de interpretaci&oacute;n de derechos fundamentales, en el que las sentencias de tutela crean un sistema coherente de interpretaci&oacute;n de derechos fundamentales. Esto se confirma en la Sentencia C-252 de 2001, en la cual la Corte Constitucional afirma que los fundamentos jur&iacute;dicos de las sentencias de tutela trascienden el asunto revisado y la interpretaci&oacute;n que fija la Corte determina el contenido y el alcance de los preceptos de la Constituci&oacute;n y hace parte del imperio de la ley al que deben estar sometidos los jueces en virtud del art&iacute;culo 230 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica. Por lo anterior, el precedente ampl&iacute;a su espectro en aras de proteger el derecho a la igualdad; con ello opera fundamentalmente respecto de las sentencias de tutela, y la interpretaci&oacute;n de los derechos fundamentales se convierte a trav&eacute;s de las sentencias de revisi&oacute;n en el instrumento m&aacute;s id&oacute;neo para unificar de la jurisprudencia<sup><a name="s96" href="#96">96</a></sup>.</p>     <p>A fin de crear un equilibrio en la jurisprudencia para que se genere precedente, el papel del juez es determinante en el dise&ntilde;o de criterios y de estrategias. En efecto, la acci&oacute;n de tutela no es solo un instrumento del juez constitucional en la consolidaci&oacute;n de los derechos fundamentales, sino que permite delimitar y definir su papel de int&eacute;rprete y de guardi&aacute;n de la Constituci&oacute;n frente al legislador, afirma un sector de la doctrina<sup><a name="s97" href="#97">97</a></sup>. El juez utiliza fuentes de interpretaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n, como son los principios constitucionales y las t&eacute;cnicas de ponderaci&oacute;n como herramientas indispensables en el tratamiento de los derechos fundamentales, ello permite que</p>     <blockquote> 	    <p><i>&#91;...&#93; a partir de la resoluci&oacute;n casu&iacute;stica de casos y el corpus jurisprudencial a que d&eacute; lugar, puedan ir form&aacute;ndose grupos de casos que tejan una tupida red, cada vez m&aacute;s precisa, que conlleve una relativamente importante dosis de seguridad jur&iacute;dica, sin perjuicio de las particularidades que todo caso singular siempre presenta y que en ocasiones pueden ser relevantes como para alejarse, en mayor o menor medida, de la regla general.&quot;<sup><a name="s98" href="#98">98</a></sup></i></p> </blockquote>     <p>Por su parte, si bien los principios han sido reconocidos por la Corte Constitucional como normas, no lo son en la medida en que no cuentan con un supuesto de hecho y una sanci&oacute;n En ese sentido, los derechos fundamentales han sido llamados por la jurisprudencia y la doctrina mandatos de optimizaci&oacute;n, puesto que ordenan que su objeto sea realizado en la mayor brevedad posible de acuerdo con las posibilidades jur&iacute;dicas y f&aacute;cticas.</p>     <p>As&iacute;, la ponderaci&oacute;n es un criterio metodol&oacute;gico determinante para el juez en la aplicaci&oacute;n de los derechos fundamentales, pues si bien implica una aplicaci&oacute;n racional de los derechos fundamentales, persiste el margen de apreciaci&oacute;n del juez; es decir, no puede estar desprovista de un grado de subjetividad.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esa medida, el activismo judicial, a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de tutela, ha generado grandes logros a nivel de reconocimiento de derechos fundamentales y de primac&iacute;a de mecanismos jur&iacute;dicos &aacute;giles y eficaces, pero m&aacute;s que nada refleja las carencias de un sistema jur&iacute;dico que no responde a las necesidades de la sociedad<sup><a name="s99" href="#99">99</a></sup>.</p>     <p>Con ello, el canon neo-constitucional se justifica igualmente con una Constituci&oacute;n que no se agota con las interpretaciones que se hagan a un momento dado y que de una u otra forma expresan la moral o la esencia de las sociedades en ese preciso instante<sup><a name="s100" href="#100">100</a></sup>, y que da una gran incidencia al lenguaje de los derechos humanos, como aquel que irradia todo el ordenamiento jur&iacute;dico.</p>     <p><font size="3"><b>B. El neo-constitucionalismo</b></font></p>     <p>En realidad el precedente Constitucional reafirma la posici&oacute;n de la Corte frente al car&aacute;cter vinculante de la jurisprudencia y su car&aacute;cter de fuente formal del derecho como condici&oacute;n indispensable para que la jurisprudencia constituya una realidad que se armoniza con principios como la igualdad, la cosa juzgada, la autonom&iacute;a judicial, la buena fe y confianza leg&iacute;tima y la coherencia al interior del ordenamiento jur&iacute;dico<sup><a name="s101" href="#101">101</a></sup>. De esta forma, el precedente conlleva a la constitucionalizaci&oacute;n del derecho, en la medida en que la presencia del juez en este proceso es ineludible. El precedente constitucional materializa el proceso de constitucionalizaci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico y confirma ese papel del juez constitucional como el &uacute;nico int&eacute;rprete de la Constituci&oacute;n.</p>     <p>El precedente resulta tan vinculante en el ordenamiento jur&iacute;dico colombiano que la acci&oacute;n de tutela procede por desconocimiento del mismo y por violaci&oacute;n al principio de igualdad<sup><a name="s102" href="#102">102</a></sup>. Veamos algunos ejemplos en los que se confirma el poder creador del derecho en el constitucionalismo colombiano.</p>     <p><b>1. El alcance del poder creador del derecho en Colombia</b></p>     <p>Frente a la posibilidad de personas del mismo sexo de contraer matrimonio<sup><a name="s103" href="#103">103</a></sup>, la Corte ha manifestado en jurisprudencia reciente que el legislador debe definir los t&eacute;rminos de la ley que regule el matrimonio en el t&eacute;rmino de dos legislaturas para puntualizar el tema, es decir la Corte le dio un t&eacute;rmino hasta el 20 de junio del a&ntilde;o 2013 para definir los lineamientos del matrimonio homosexual en Colombia. De lo contrario, en la misma sentencia la Corte autoriz&oacute; a dichas parejas a formalizar y solemnizar el contrato ante un notario que los faculte a <i>&quot;constituir una familia, de acuerdo con los alcances que, para entonces, jur&iacute;dicamente puedan ser atribuidos a ese tipo de uni&oacute;n&quot;<sup><a name="s104" href="#104">104</a></sup>. </i>De igual forma, declar&oacute; exequible la expresi&oacute;n <i>&quot;un hombre y una mujer&quot; </i>contenida en el art&iacute;culo 113 del C&oacute;digo Civil, que dice: <i>&quot;El matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen con el fin de vivir juntos, de procrear y auxiliarse mutuamente&quot;; </i>no obstante, la Corte se declar&oacute; inhibida para pronunciarse sobre la expresi&oacute;n <i>&quot;deprocrear&quot;, </i>contenida en el art&iacute;culo 113 del C&oacute;digo Civil, por ineptitud sustantiva de las demandas.</p>     <p>Frente a la segunda reelecci&oacute;n del presidente Uribe y su tercer per&iacute;odo, la Corte concluy&oacute; en la sentencia de revisi&oacute;n de constitucionalidad de la Ley 1354 de 2009, que en caso de que fuera reelecto el Presidente que para la &eacute;poca ya llevaba dos periodos de cuatro a&ntilde;os, se quebrantar&iacute;a el principio de separaci&oacute;n de poderes, puesto que este se concentrar&iacute;a en el ejecutivo, degenerando en el presidencialismo, sesgando el pluralismo y desvirtuando el modelo republicano<sup><a name="s105" href="#105">105</a></sup>.</p>     <p>Agreg&oacute; igualmente que la posibilidad de acceder a un tercer per&iacute;odo ten&iacute;a destinatarios espec&iacute;ficos, lo cual, <i>&quot;fuera de generar un presidencialismo desmedido y una negaci&oacute;n del pluralismo, contradec&iacute;a radicalmente el car&aacute;cter general y abstracto de las leyes&quot;<sup><a name="s106" href="#106">106</a></sup>. </i>En esa medida, concluy&oacute; que <i>&quot;una segunda reelecci&oacute;n presidencial sustituye ejes estructurales de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica&quot;, </i>por lo cual la Ley 1354 de 2009 fue declarada inconstitucional.</p>     <p>Frente al tema del aborto, la Corte ya se hab&iacute;a pronunciado en sentencia del a&ntilde;o 2006 fijando los par&aacute;metros dentro de los cuales la pr&aacute;ctica del aborto es l&iacute;cita en Colombia. En sentencia del a&ntilde;o 2011, fij&oacute; de acuerdo con los mismos par&aacute;metros una serie de compromisos que deben desarrollar las entidades del Estado para que el aborto sea practicado cuando se requiera. En ese orden de ideas, ordena a todas las entidades involucradas en materia de salud que cuenten con las personas profesionales de la medicina, as&iacute; como el personal id&oacute;neo y suficiente para atender el servicio de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo bajo los supuestos preestablecidos en la Sentencia C-355 de 2006<sup><a name="s107" href="#107">107</a></sup>. Enfatiza en el car&aacute;cter urgente de las campa&ntilde;as con el objetivo de poder constatar su nivel de impacto y eficacia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Frente a la dosis personal, afirma la Corte que si bien el art&iacute;culo 376 del C&oacute;digo Penal tipifica la conducta de tr&aacute;fico, fabricaci&oacute;n y porte de estupefacientes, la Ley 1453 de 2011 incluye el porte de sustancias en cantidad considerada como dosis para uso personal.</p>     <p>En esta sentencia la Corte declara la exequibilidad condicionada del art&iacute;culo 376 del C&oacute;digo Penal, en el entendido de que el art&iacute;culo 11 de la Ley 1453 de 2011, regula <i>&quot;el porte de sustancia estupefaciente, sicotr&oacute;pica o droga sint&eacute;tica en cantidad considerada como dosis para uso personal, y no se configura el delito de tr&aacute;fico, fabricaci&oacute;n o porte de estupefacientes&quot;<sup><a name="s108" href="#108">108</a></sup></i>.</p>     <p>De cualquier forma, en estos casos el juez constitucional regula temas que no han sido desarrollados por el legislador y que en alguna medida responden a la categor&iacute;a de lagunas. &iquest;Cu&aacute;l es el l&iacute;mite a ese poder creador del juez?</p>     <p><b>2. Los l&iacute;mites al poder de creaci&oacute;n del derecho</b></p>     <p>Konrad Hesse considera que el proceso de interpretaci&oacute;n constitucional es un proceso de &quot;concreci&oacute;n&quot;, que no es ilimitado ya que el l&iacute;mite es el texto. En efecto, los l&iacute;mites al poder del juez solo dependen de su mera voluntad: <i>&quot;La autodeterminaci&oacute;n del tribunal se corresponde con la necesidad de autocontrol de sus jueces: todo el peso cae sobre su persona; no existen directrices y referencias normativas, y las decisiones sobre los l&iacute;mites de la justicia constitucional van hacia lo inconmensurable&quot; <sup><a name="s109" href="#109">109</a></sup></i>.</p>     <p><i>&quot;All&iacute; donde no hay texto constitucional, la interpretaci&oacute;n deja de ser una tarea de concreci&oacute;n y se convierte directamente en una labor de suplementaci&oacute;n&quot;<sup><a name="s110" href="#110">110</a></sup>,  </i>as&iacute; como la transformaci&oacute;n del par&aacute;metro de constitucionalidad modifica el sistema como tal. Hesse agrega que resulta embarazoso seguir defendiendo el modelo cl&aacute;sico de jurisdicci&oacute;n constitucional que se apoya en la mayor legitimidad de la Constituci&oacute;n frente al legislador.</p>     <blockquote> 	    <p><i>Hoy la actividad de la jurisdicci&oacute;n constitucional se desenvuelve fuera de los m&aacute;rgenes estrictos del texto y necesita a menudo el recurso a contenidos impl&iacute;citos. Pero la transformaci&oacute;n del par&aacute;metro de constitucionalidad y su p&eacute;rdida de fijeza, su carencia de textualidad es m&aacute;s una consecuencia que una causa: Como he se&ntilde;alado &#91;...&#93; la realidad pol&iacute;tico constitucional, en ocasiones por el impulso de la propia norma suprema, se desenvuelve al margen de los contenidos normativos de &eacute;sta. Por tanto, las demandas de soluciones constitucionales que emerjan bien de los actores pol&iacute;ticos, bien de la sociedad requerir&aacute;n del int&eacute;rprete una tarea de suplementaci&oacute;n sobre el texto constitucional.<sup><a name="s111" href="#111">111</a></sup></i></p> </blockquote>     <p>En este sentido, los l&iacute;mites a la justicia constitucional se pueden resumir en el art&iacute;culo 241 de la Constituci&oacute;n<sup><a name="s112" href="#112">112</a></sup>, que implica no ejercer funciones propias de otros poderes, no <i>&quot;convertirse en legislador, sustituir al gobierno en la direcci&oacute;n pol&iacute;tica o decidir las causas propias de la jurisdicci&oacute;n ordinaria&quot;<sup><a name="s113" href="#113">113</a></sup>. </i>No obstante, como sus funciones principales son ejercer el control de constitucionalidad de las leyes y la defensa de los derechos fundamentales, ello no requiere de cautela, sino por el contrario <i>&quot;de una intervenci&oacute;n decidida del tribunal&quot;. </i>En realidad, el <i>judicial self-restraint </i>favorece el statu quo y el <i>fait accompli<sup><a name="s114" href="#114">114</a></sup>, </i>y por lo tanto esos no pueden ser los l&iacute;mites a la justicia constitucional. Es necesario el desarrollo de principios que el tribunal debe preservar dentro de las funciones que le otorga la Constituci&oacute;n, que no define el mandato de interpretaci&oacute;n ni tampoco los l&iacute;mites de la jurisdicci&oacute;n constitucional , sino que contiene una serie de principios que marcan los l&iacute;mites a la justicia constitucional<sup><a name="s115" href="#115">115</a></sup>.</p>     <p>Los l&iacute;mites a la justicia constitucional se justifican mediante la separaci&oacute;n de poderes dentro de una Constituci&oacute;n mixta que admite la jurisdicci&oacute;n constitucional como un poder que interviene en las situaciones en las que el legislador no regula casos precisos. Es cierto que darle la categor&iacute;a de precedente a las decisiones de los jueces s&iacute; responde a una actividad creadora del derecho, y en esa medida hay que entenderla como una actividad ligada a la del legislador y en armon&iacute;a con la misma, a fin de combinar tanto el principio de flexibilidad del derecho y el principio de seguridad jur&iacute;dica<sup><a name="s116" href="#116">116</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p>La mutaci&oacute;n del esquema de la separaci&oacute;n de poderes cobra vigencia en Colombia.</p>     <p>El juez no es un legislador y su funci&oacute;n es la de ajustar el contenido de la Constituci&oacute;n a trav&eacute;s de sus decisiones; el legislador sigue activo en el escenario pol&iacute;tico y jur&iacute;dico nacional. Pero la aplicaci&oacute;n de los precedentes abre todas las posibilidades de interpretaci&oacute;n de los postulados constitucionales, y es all&iacute; donde la interpretaci&oacute;n crea derecho.</p>     <p>En cualquier caso, el precedente no sustituye a la ley, ni al legislador, pero de acuerdo con la teor&iacute;a del derecho viviente<sup><a name="s117" href="#117">117</a></sup>, la ley debe ser entendida desde la perspectiva jurisprudencial, es decir, desde su aplicaci&oacute;n por parte de los jueces. En efecto, la ley es el producto de una combinaci&oacute;n de ideolog&iacute;as encontradas, de pol&iacute;ticas sociales antag&oacute;nicas que surgieron en el momento de su creaci&oacute;n y persisten al momento de aplicarla, y el juez sigue siendo aquel que conoce los conflictos sociales, concretiza el contenido impersonal y abstracto de las leyes. En suma, el juez constitucional genera un derecho realista que se adapta a las realidades sociales y se armoniza con su funci&oacute;n; la de juez constitucional<sup><a name="s118" href="#118">118</a></sup>. El precedente no remplaza al legislador, sino por el contrario define su margen de maniobra, producto sin lugar a dudas de un neoconstitucionalismo<sup><a name="s119" href="#119">119</a></sup> que en Colombia ha cobrado vigencia con la Constituci&oacute;n de 1991 y el activismo de la Corte Constitucional. Con &eacute;l se han generado cambios y ha surgido un nuevo modelo ideol&oacute;gico, donde el juez crea derecho y forja una nueva Constituci&oacute;n, con nuevas pr&aacute;cticas jurisprudenciales<sup><a name="s120" href="#120">120</a></sup> y desarrollos te&oacute;ricos novedosos<sup><a name="s121" href="#121">121</a></sup> que han implementado la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales en todos los &aacute;mbitos.</p>     <p>Es v&aacute;lida la legitimidad que ha alcanzado el juez constitucional en Colombia, y con toda certeza las decisiones judiciales responden a coyunturas sociales que en principio deber&iacute;an ser resueltas por el legislador. La legitimidad democr&aacute;tica<sup><a name="s122" href="#122">122</a></sup> de la Corte Constitucional no se discute, pero judicializar todos los aspectos pol&iacute;ticos o de competencia del Congreso es un riesgo que al mismo tiempo deslegitima el poder judicial<sup><a name="s123" href="#123">123</a></sup>.</p>     <p>Por lo pronto, que perdure el <i>res iudicata pro veritate habetur!</i></p> <hr>     <p><font size="3"><b>PIE DE P&Aacute;GINA</b></font></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup>Konrad Hesse, <i>Escritos de derecho constitucional, </i>Pedro Cruz Villalon y Miguel Azpitarte S&aacute;nchez editores, Espa&ntilde;a, 1798 (2011).    <br> <sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup>Riccardo Guastini, <i>Le&ccedil;ons de th&eacute;orie constitutionnelle, </i>traduit et pr&eacute;sent&eacute; par V&eacute;ronique Champeil-Desplats, Dalloz, Paris, 163-174. Traducci&oacute;n libre realizada por la autora (2010).    <br> <sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup>Dentro de la teor&iacute;a cl&aacute;sica de separaci&oacute;n de poderes el ejecutivo no tiene poderes normativos o con fuerza de ley, los jueces no tienen poderes normativos porque si no habr&iacute;a una confusi&oacute;n de poderes, lo que implica que los precedentes judiciales no son obligatorios y las decisiones jurisdiccionales tienen solamente efectos inter-partes. Del mismo modo, los jueces no pueden rechazar la aplicaci&oacute;n de la ley, no pueden controlar la conformidad de la ley a la Constituci&oacute;n, en otras palabras, la separaci&oacute;n de poderes es incompatible con la garant&iacute;a jurisdiccional de la Constituci&oacute;n, que supone una Constituci&oacute;n r&iacute;gida.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Por el contrario, dentro de la noci&oacute;n de balance de poderes, las leyes se someten al control jurisdiccional de constitucionalidad, de suerte que seg&uacute;n el caso, todo juez (si se trata de un control difuso) o un solo juez especializado (control concentrado) puede rechazar la aplicaci&oacute;n de la ley inconstitucional (control difuso) impedir la promulgaci&oacute;n (control centralizado preventivo) o anularlo (control centralizado posterior).    <br> <sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup>Riccardo Guastini, &oacute;p. cit., 153 Traducci&oacute;n libre realizada por la autora.    <br> <sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup>En este sentido ver Guastini, 146-161 (2010).    <br> <sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup>La libertad pol&iacute;tica solamente existe en los Estados donde el poder del Estado no reside en las mismas personas o en el mismo cuerpo de magistrados .Los aportes de Montesquieu al constitucionalismo reposan en que la garant&iacute;a de libertad se sustenta en los tres poderes que no deben estar en las mismas manos, y la divisi&oacute;n del poder se refiere a que los tres poderes est&aacute;n en un plano de igualdad. Por ende, no hay un poder superior frente a otros. Los tres poderes se frenan mutuamente, y de esta forma, se mantiene la libertad pol&iacute;tica. En este sentido cfr. Brewer-Car&iacute;as, 144-148 (2008).    <br> <sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup>Riccardo Guastini, &oacute;p. cit., 163-174. Traducci&oacute;n libre realizada por la autora.    <br> <sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup>Elisabeth Zoller, <i>&quot;La Cour Supr&ecirc;me des Etats Unis d'Am&eacute;rique&quot;, Les Cahiers du droit Constitutionnel, </i>No. 5, 283. Nota de pie de p&aacute;gina 19 (1998).    <br> <sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup>   Cita de Elizabeth Zoller, 283 (2006). Nota de pie de p&aacute;gina 19. Traducci&oacute;n hecha por la autora    <br> <sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup>La Sala Plena Corte Constitucional, en la sentencia C-836 de 2001, manifest&oacute;: &quot;&#91;...&#93; <i>laadministraci&oacute;n de justicia, y en general todo el funcionamiento de los &oacute;rganos estatales est&aacute; determinado por el tipo de Estado al que pertenecen. El art&iacute;culo 1&deg; de la Constituci&oacute;n establece que nuestro pa&iacute;s es un 'Estado social <u>de derecho,</u> organizado en forma de Rep&uacute;blica <u>unitaria'.</u> Esta forma de organizaci&oacute;n implica la unidad del ordenamiento jur&iacute;dico </i>&#91;.<i>..</i>&#93; <i>La consagraci&oacute;n constitucional de una estructura jurisdiccional que, aun cuando desconcentrada, es funcionalmente jer&aacute;rquica, implica que, si bien los jueces tienen competencias espec&iacute;ficas asignadas, dentro de la jerarqu&iacute;a habr&aacute; &mdash;en principio&mdash; un juez superior encargado de conocer las decisiones de los inferiores&quot;.</i>    <br> <sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-443 de 2010.    <br> <sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup>Como antecedente del amparo, <i>la intercessio </i>tribunicia del derecho romano y los procesos forales aragoneses de la Edad Media, ver en este sentido Ferrer Macgregor, 39-65 (2006). Tambi&eacute;n ver en este sentido, Garc&iacute;a y Malag&oacute;n, 149-167 (2009).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s13" name="13">13</a></sup>C&eacute;sar Rasc&oacute;n Garc&iacute;a, <i>Manual de derecho romano, </i>3<sup>a</sup> ed., Tecnos, Madrid, 86 (2000).    <br> <sup><a href="#s14" name="14">14</a></sup>Cabe recordar que los edictos eran disposiciones pronunciadas por los magistrados, en este sentido edicto era aquella decisi&oacute;n proveniente del pretor, pero tambi&eacute;n del c&oacute;nsul, del censor del tribuno o del edil.    <br> <sup><a href="#s15" name="15">15</a></sup>Fabio Espitia Garz&oacute;n, <i>Historia del Derecho Romano, </i>2<sup>a</sup> ed., Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 70 (2006):    <br> <sup><a href="#s16" name="16">16</a></sup>En realidad, el pretor urbano, ten&iacute;a a su cargo la <i>iurisdictio </i>y con ello, pronunciaba un edicto que marcaba el inicio de su mandato, compuesto por una serie de promesas de <i>&quot;concesi&oacute;n de acciones y excepciones procesales basadas en el ius civile y otras en simples situaciones de hecho&quot;.</i>    <br> <sup><a href="#s17" name="17">17</a></sup>Cicer&oacute;n (3-8).    <br> <sup><a href="#s18" name="18">18</a></sup>Fern&aacute;ndez De Bujan &amp; Antonio Fern&aacute;ndez, <i>Derecho p&uacute;blico romano, </i>Civitas, Madrid, 134 (2002).    <br> <sup><a href="#s19" name="19">19</a></sup>Jean- Louis Gazzaniga, <i>Introduction historique au droit des obligations, </i>1<sup>a</sup> ed., puf, Par&iacute;s, 40 (1992).    <br> <sup><a href="#s20" name="20">20</a></sup>Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a href="#s21" name="21">21</a></sup><i>&quot;Como consecuencia de la ley de las XII tablas se introdujo casi al mismo tiempo acciones a trav&eacute;s de las cuales cada quien defiende su derecho. Estas acciones fueron fijadas de manera solemne, para que no pudieran variar a merced de pueblo, y esta parte del derecho se llama acciones de la ley o acciones leg&iacute;timas. De suerte que al mismo tiempo se vieron nacer tres partes del derecho la ley de las XII tablas que dio origen al derecho civil y a las acciones de la ley. Sin embargo, el derecho de interpretar estas leyes y de fijar las acciones pertenec&iacute;a al colegio de pont&iacute;fices que nombraba aquellos que deb&iacute;an rendir justicia a los particulares cada a&ntilde;o y el pueblo guard&oacute; estos usos durante m&aacute;s de cien a&ntilde;os&quot;. </i>Digeste, 1, 2, 6 <i>De la justice et du droit Corpus iuriscivilis, </i>traduction fran&ccedil;aise d'Henry Hulot. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.histoiredudroit.fr">http://www.histoiredudroit.fr</a> (recuperado el 22 de enero de 2010). Traducci&oacute;n realizada por la autora.    <br> <sup><a href="#s22" name="22">22</a></sup>Carlos Maynz, <i>Curso de derecho romano, </i>2<sup>a</sup> ed., Tomo I, Jaime Molinas Editor, Barcelona, 91 (1892).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s23" name="23">23</a></sup>Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a href="#s24" name="24">24</a></sup><i>Institutes de Justinien, </i>I, 2, 8, <i>Corpus iuris civilis, </i>traduction fran&ccedil;aise d'Henry Hulot. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.histoiredudroit.fr">http://www.histoiredudroit.fr</a> (recuperado el 22 de enero de 2010). Traducci&oacute;n realizada por la autora    <br> <sup><a href="#s25" name="25">25</a></sup><i>&quot;Les juges de la nation ne sont, comme nous avons dit, que la bouche qui prononce les paroles de la loi ; des &ecirc;tres inanim&eacute;s qui n'en peuvent mod&eacute;rer ni la force ni la rigueur (...) &quot;. </i>Montesquieu, 330-338 (1995).    <br> <sup><a href="#s26" name="26">26</a></sup>Ver en este sentido, Canivet, 7-32 (2006).    <br> <sup><a href="#s27" name="27">27</a></sup>Alf Ross, <i>Teor&iacute;a de las fuentes del derecho, </i>Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, Madrid, 92 (2007).    <br> <sup><a href="#s28" name="28">28</a></sup>En este sentido Ross, 93-94 (2007).    <br> <sup><a href="#s29" name="29">29</a></sup>Michel Troper ha sostenido esta tesis en el entendido que la separaci&oacute;n de poderes ha sufrido una verdadera evoluci&oacute;n desde el siglo XVIII hasta nuestros d&iacute;as. Cfr Troper 223-236 (1994).    <br> <sup><a href="#s30" name="30">30</a></sup>Guastini, 31 (2010). Traducci&oacute;n libre realizada por la autora.    <br> <sup><a href="#s31" name="31">31</a></sup>Raymond Carre de Malberg, <i>Contribution &agrave; la th&eacute;orie g&eacute;n&eacute;rale de l'Etat, </i>tomo II, Sirey, Paris, 109-142 (1992).    <br> <sup><a href="#s32" name="32">32</a></sup>Michel Troper, <i>Pour une th&eacute;orie juridique de l'&Eacute;tat, </i>puf. Paris, 223-236 (1994).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s33" name="33">33</a></sup>Alf Ross, &oacute;p. cit., 101.    <br> <sup><a href="#s34" name="34">34</a></sup>Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a href="#s35" name="35">35</a></sup>Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a href="#s36" name="36">36</a></sup>Troper, &oacute;p. cit., 234.    <br> <sup><a href="#s37" name="37">37</a></sup>Dominique Rousseau, <i>Droit du contentieux constitutionnel, </i>4<sup>a</sup> ed., Montchrestien, Paris, 398399 (1995).    <br> <sup><a href="#s38" name="38">38</a></sup>Rousseau, &oacute;p. cit., 402.    <br> <sup><a href="#s39" name="39">39</a></sup>Lawrence Sager, <i>Juez y democracia, </i>Marcial Pons, Barcelona,144 (2007).    <br> <sup><a href="#s40" name="40">40</a></sup>Un modelo donde se alcanza el perfeccionamiento de la democracia, implica la intervenci&oacute;n judicial lo cual implica mejorar las condiciones de la democracia. Ver Sager, ib&iacute;dem.    <br> <sup><a href="#s41" name="41">41</a></sup>Ib&iacute;dem, 149.    <br> <sup><a href="#s42" name="42">42</a></sup>Ib&iacute;dem, 150.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s43" name="43">43</a></sup>Ib&iacute;dem, 151.    <br> <sup><a href="#s44" name="44">44</a></sup>Konrad Hesse, <i>Escritos de derecho constitucional, </i>Pedro Cruz Villal&oacute;n y Miguel Azpitarte S&aacute;nchez editores, Espa&ntilde;a, 187-188 (2011).    <br> <sup><a href="#s45" name="45">45</a></sup>Troper, &oacute;p. cit., 236.    <br> <sup><a href="#s46" name="46">46</a></sup>Resulta relevante el amplio desarrollo que ha tenido el debate sobre la legitimidad del juez constitucional: En efecto, tanto positivistas como iusnaturalistas legitiman al juez mediante la premisa de que la aplicaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n corresponde a una operaci&oacute;n matem&aacute;tica o al silogismo jur&iacute;dico, que en nada requiere de la interpretaci&oacute;n o de la apreciaci&oacute;n del juez. El juez no produce derecho, y ello legitima la justicia constitucional y lo sustrae de toda actividad pol&iacute;tica Cfr. Rousseau, &oacute;p. cit., 413-414.    <br> <sup><a href="#s47" name="47">47</a></sup>Rousseau, &oacute;o. cit., 413.    <br> <sup><a href="#s48" name="48">48</a></sup>Comella 139-142 (2011).    <br> <sup><a href="#s49" name="49">49</a></sup>Resulta relevante c&oacute;mo en el sistema americano se complementan tanto legislador como juez sin suscitar una rivalidad o una intromisi&oacute;n de uno o de otro. Se parte del principio que el ideal democr&aacute;tico est&aacute; presente en cada uno de los poderes p&uacute;blicos y en esa medida cada uno se compromete a respetarlo. Ver Breyer, 121-139 (2007).    <br> <sup><a href="#s50" name="50">50</a></sup>Breyer, ibidem, 139.    <br> <sup><a href="#s51" name="51">51</a></sup>Canivet, 10 (2006). Traducci&oacute;n hecha por la autora.    <br> <sup><a href="#s52" name="52">52</a></sup>Ib&iacute;dem, 11.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s53" name="53">53</a></sup>Ib&iacute;dem.    <br> <sup><a href="#s54" name="54">54</a></sup>Art&iacute;culo 239 de la Constituci&oacute;n. &quot;&#91;...&#93; <i>Los Magistrados de la Corte Constitucional ser&aacute;n elegidos por el Senado de la Rep&uacute;blica para per&iacute;odos individuales de ocho a&ntilde;os, de sendas ternas que le presenten el Presidente de la Rep&uacute;blica, la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado </i>&#91;...&#93;&quot;.    <br> <sup><a href="#s55" name="55">55</a></sup>Ver en este sentido Fromont, 96-102 (2009).    <br> <sup><a href="#s56" name="56">56</a></sup>En este sentido, Legeais, 52-60 (2008).    <br> <sup><a href="#s57" name="57">57</a></sup>La designaci&oacute;n de los diecis&eacute;is jueces le corresponde a las dos c&aacute;maras del Parlamento Federal, la mitad al Bundestag que se elige por sufragio universal, y la otra mitad al Bundesrat que se compone por los representantes de los L&auml;nder; se requiere la mayor&iacute;a de dos tercios lo que hace que sean los dos grandes partidos, quienes comparten el poder de designar en perjuicio de los partidos con poca representaci&oacute;n. Mirar en este sentido Fromont, op. cit., 18-31.    <br> <sup><a href="#s58" name="58">58</a></sup>Consagrada en el art&iacute;culo III, secci&oacute;n 1 de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos. En realidad la Constituci&oacute;n no exige ninguna calificaci&oacute;n excepcional para ejercer la funci&oacute;n de juez de la Corte Suprema; sin embargo, por lo general el Presidente escoge un candidato del partido que lo eligi&oacute;. Ello no ha sido garant&iacute;a de que el juez, en sus decisiones, siga esa filiaci&oacute;n pol&iacute;tica; casos de los jueces Brenan o Warren, que fueron elegidos por el presidente Eisenhower y mantuvieron posiciones liberales, desvirt&uacute;an esa premisa. Ver en este sentido Zoller (1998): 34-53.    <br> <sup><a href="#s59" name="59">59</a></sup>&quot;Art&iacute;culo VI, par&aacute;grafo 2: <i>&quot;Esta Constituci&oacute;n, las leyes de los Estados Unidos que se sancionen conforme a ella, y todos los tratados firmados o por firmar bajo la autoridad de los Estados Unidos, conformar&aacute;n la Ley suprema de la Naci&oacute;n y los jueces de cada Estado estar&aacute;n subordinados a ella, independientemente de cualquier disposici&oacute;n contraria de las leyes de cualquier Estado&quot;. </i>Cfr. Brewer-Car&iacute;as (2008): 86.    <br> <sup><a href="#s60" name="60">60</a></sup>Ver en este sentido Brewer-Car&iacute;as, &oacute;p. cit., 109-113.    <br> <sup><a href="#s61" name="61">61</a></sup>Ver en este sentido Zoller, 277-287 (2006).    <br> <sup><a href="#s62" name="62">62</a></sup><i>&quot;I recognize without hesitation that judges do and must legislate, but they can do so only inter-stitially; they are confined from molar to molecular motions. A common-law judge could not say, I think the doctrine of consideration a bit of historical nonsense and shall not enforce it in my court. ' No more could a judge, exercising the limited jurisdiction of admiralty, say, I think well of the common-law rules of master and servant, and propose to introduce them here en bloc. ' Certainly he could not in that way enlarge the exclusive jurisdiction of the district courts and cut down the power of the states. If admiralty adopts common-law rules without an act of Congress, it cannot extend the maritime law as understood by the Constitution. It must take the rights of the parties from a different authority, just as it does when it enforces a lien created by a state. The only authority available is the common law or statutes of a state </i>&#91;.<i>..</i>&#93; <i>The common law is not a brooding omnipresence in the sky, but the articulate voice of some sovereign or quasi sovereign that can be identified; although some decisions with which I have disagreed seem to me to have forgotten the fact&quot;. </i>Mr. Justice Holmes, dissenting, <i>Southern Pacific Company, Plff. in Err., v. Marie Jensen, </i>244 U.S. 205, Decided May 21, 1917. (37 S.Ct. 524, 61 L.Ed. 1086). Disponible en: <a href="http://www.law.cornell.edu/supremecourt/text/244/205%23writing-type-16-Holmes">http://www.law.cornell.edu/supremecourt/text/244/205#writing-type-16-Holmes</a> (recuperado el 14 de febrero de 2013).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s63" name="63">63</a></sup>Ver en este sentido Zoller, &oacute;p.cit., 282.    <br> <sup><a href="#s64" name="64">64</a></sup>Tal y como lo se&ntilde;ala Sager, 145 (2007).    <br> <sup><a href="#s65" name="65">65</a></sup>Peter Irons, <i>Supreme Court, </i>Penguin Books, usa, 409-420 (2006).    <br> <sup><a href="#s66" name="66">66</a></sup>Teresa Garc&iacute;a-Berr&iacute;o Hern&aacute;ndez, <i>La controversia sobre el precedente judicial: un cl&aacute;sico del derecho en constante renovaci&oacute;n Foro, Nueva &eacute;poca, </i>No. 4, 127-152 (200 6).    <br> <sup><a href="#s67" name="67">67</a></sup>En este sentido la referencia a la Corte Europea de Derechos Humanos es un par&aacute;metro en materia de discrecionalidad del juez, cfr. Canivet, 22 (2006).    <br> <sup><a href="#s68" name="68">68</a></sup> Cfr. Canivet, &oacute;p. cit., 21.    <br> <sup><a href="#s69" name="69">69</a></sup>Bulygin, <i>En defensa de El Dorado, respuesta a Fernando Atria, </i>en <i>Lagunas en el derecho, </i>Marcial Pons - Ediciones Jur&iacute;dicas y Sociales, S.A, Madrid, 84-85 (2005).    <br> <sup><a href="#s70" name="70">70</a></sup>Luiz Guilherme Marinoni, <i>El precedente en la dimensi&oacute;n de la seguridad jur&iacute;dica, </i>18 <i>Revista Ius et Praxis, </i>No. 1, 249-266 (2012).    <br> <sup><a href="#s71" name="71">71</a></sup>Pablo E. Navarro, <i>Casos dif&iacute;ciles, lagunas en el derecho y discreci&oacute;n judicial, </i>en <i>Lagunas en el derecho, </i>Marcial Pons, Ediciones Jur&iacute;dicas y Sociales, S.A, Madrid, 87-101 (2005)    <br> <sup><a href="#s72" name="72">72</a></sup>Guy Canivet, <i>Activisme judicaire et prudence interpr&eacute;tative, </i>&oacute;p. cit., 25.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s73" name="73">73</a></sup>Canivet, &oacute;p. cit. 26-27.    <br> <sup><a href="#s74" name="74">74</a></sup>&nbsp;En este sentido Canivet, &oacute;p. cit., 28-29.    <br> <sup><a href="#s75" name="75">75</a></sup>Cfr Mantilla, 537-597 (2009).    <br> <sup><a href="#s76" name="76">76</a></sup>Canivet, &oacute;p. cit., 24.    <br> <sup><a href="#s77" name="77">77</a></sup>El hito jurisprudencial que consolida el precedente jurisprudencial es la Sentencia C-586 de 1995, en la que se declar&oacute; por primera vez la inconstitucionalidad de una ley por ser violatoria del precedente. En esta ocasi&oacute;n la Corte Constitucional sent&oacute; los postulados del precedente como aquel que se refiere a la Constituci&oacute;n misma y en esa medida tiene fuerza de ley. As&iacute;, se declara la inconstitucionalidad de una ley como violatoria del precedente.    <br> <sup><a href="#s78" name="78">78</a></sup><i>&quot;Art&iacute;culo 230. Los jueces, en sus providencias, solo est&aacute;n sometidos al imperio de la ley. La equidad, la jurisprudencia, los principios generales del derecho y la doctrina son criterios auxiliares de la actividad judicial&quot;.</i>    <br> <sup><a href="#s79" name="79">79</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencias C- 836 de 2001 y T-486 de 1998.    <br> <sup><a href="#s80" name="80">80</a></sup>En este sentido Santofimio, 175 (2003).    <br> <sup><a href="#s81" name="81">81</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-762 de 2011.    <br> <sup><a href="#s82" name="82">82</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-292 de 2006.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s83" name="83">83</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-441 de 2010.    <br> <sup><a href="#s84" name="84">84</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencias T-1092 de 2007 y T-441 de 2010.    <br> <sup><a href="#s85" name="85">85</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-762 de 2011.    <br> <sup><a href="#s86" name="86">86</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencias C -131 de 1993 y T-123 de 1995.    <br> <sup><a href="#s87" name="87">87</a></sup>Amplia jurisprudencia al respecto: Colombia, Corte Constitucional. Sentencia C-131 de 1993, Sentencia C-569 de 2001, Sentencia SU 1300 de 2001.    <br> <sup><a href="#s88" name="88">88</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-083 de 1995.    <br> <sup><a href="#s89" name="89">89</a></sup>Bernal, 164 (2005). Ver Tambi&eacute;n Guastini, 49-73 (2009).    <br> <sup><a href="#s90" name="90">90</a></sup>Tambi&eacute;n la denomina <i>&quot;ratio iuris&quot;.</i>    <br> <sup><a href="#s91" name="91">91</a></sup>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia T-1317 de 2001; la <i>ratio decidendi </i>se equipara a una norma jur&iacute;dica en los siguientes t&eacute;rminos: &quot;&#91;...&#93; <i>el </i>precedente judicial <i>se construye a partir de los hechos de la demanda. El principio general en el cual se apoya el juez para dictar su sentencia, contenida en la </i>ratio decidendi, <i>est&aacute; compuesta, al igual que las reglas jur&iacute;dicas ordinarias, por un supuesto de hecho y una consecuencia jur&iacute;dica. (...) De ah&iacute; que, cuando en una situaci&oacute;n similar, se observe que los hechos determinantes no concuerdan con el supuesto de hecho, el juez est&eacute; legitimado para no considerar vinculante el precedente. Lo anterior se apoya en el principio de igualdad </i>&#91;.<i>..</i>&#93;&quot;.    <br> <sup><a href="#s92" name="92">92</a></sup>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-039 de 2003. Tambi&eacute;n en este sentido la T-468 de 2003, que hace referencia al precedente horizontal como la sujeci&oacute;n del juez a sus propias decisiones y el precedente vertical como la sujeci&oacute;n de los jueces inferiores respecto de lo decidido por los superiores. Tambi&eacute;n Colombia. Corte Constitucional. Sentencias T-158 de    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>2006 y T-117 de 2007.    <br> <sup><a href="#s93" name="93">93</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia SU 047 de 1999.    <br> <sup><a href="#s94" name="94">94</a></sup>Bernal, &oacute;p. cit., 155-180.    <br> <sup><a href="#s95" name="95">95</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia T-260 de 1995.    <br> <sup><a href="#s96" name="96">96</a></sup>As&iacute; lo confirma la Corte en la Sentencia SU-047 de 1999: <i>&quot;El respeto a los precedentes cumple funciones esenciales en los ordenamientos jur&iacute;dicos, incluso en los sistemas de derecho legislado como el colombiano. Por ello, tal y como esta Corte lo ha se&ntilde;alado, todo tribunal, y en especial el juez constitucional, debe ser consistente con sus decisiones previas, al menos por cuatro razones de gran importancia constitucional </i>&#91;.<i>..</i>&#93; <i>por elementales consideraciones de seguridad jur&iacute;dica y de coherencia del sistema jur&iacute;dico, </i>&#91;.<i>..</i>&#93; <i>para proteger la libertad ciudadana y permitir el desarrollo econ&oacute;mico, ya que una caprichosa variaci&oacute;n de los criterios de interpretaci&oacute;n pone en riesgo la libertad individual, as&iacute; como la estabilidad de los contratos y de las transacciones econ&oacute;micas, pues las personas quedan sometidas a los cambiantes criterios de los jueces, </i>&#91;.&#93; <i>en virtud del principio de igualdad, puesto que no es justo que casos iguales sean resueltos de manera distinta por un mismo juez. Y, finalmente, como un mecanismo de control de la propia actividad judicial, pues el respeto al precedente impone a los jueces una m&iacute;nima racionalidad y universalidad. </i>&#91;.&#93; <i>Por todo lo anterior, es natural que en un Estado de derecho, los ciudadanos esperen de sus jueces que sigan interpretando las normas de la misma manera, por lo cual resulta v&aacute;lido exigirle un respeto por sus decisiones previas&quot;.</i>    <br> <sup><a href="#s97" name="97">97</a></sup>Cfr. Bernal, &oacute;p. cit., 149-155.    <br> <sup><a href="#s98" name="98">98</a></sup>Joaqu&iacute;n Brage Camanzo, <i>Los l&iacute;mites a los derechos fundamentales, </i>Dykinson Constitucional, Madrid, 424 (2004).    <br> <sup><a href="#s99" name="99">99</a></sup>Esto responde entre otras, a razones de orden pol&iacute;tico, donde tanto actores pol&iacute;ticos y el gobierno prefieren despolitizar temas sensibles y no pagar los costos de decisiones con grandes implicaciones sociales. Ver: Uprimmy Yepes, 81-99 (2008).    <br> <sup><a href="#s100" name="100">100</a></sup>J. Garc&iacute;a, 313-365 (2010).    <br> <sup><a href="#s101" name="101">101</a></sup><i>&quot;i) El principio de igualdad que es vinculante a todas las autoridades e, incluso, a algunos particulares, exige que supuestosf&aacute;cticos iguales se resuelvan de la misma manera y, por consiguiente, con la misma consecuencia jur&iacute;dica; ii) el principio de cosa juzgada otorga a los destinatarios de las decisiones jur&iacute;dicas seguridad jur&iacute;dica y previsibilidad de la interpretaci&oacute;n, pues si bien es cierto el derecho no es una ciencia exacta, s&iacute; debe existir certeza razonable sobre la decisi&oacute;n; iii) La autonom&iacute;a judicial no puede desconocer la naturaleza reglada de la decisi&oacute;n judicial, pues s&oacute;lo la interpretaci&oacute;n arm&oacute;nica de esos dos conceptos garantiza la eficacia del Estado de Derecho; iv) Los principios de buena fe y confianza leg&iacute;tima imponen a la administraci&oacute;n un grado de seguridad y consistencia en las decisiones, pues existen expectativas leg&iacute;timas con protecci&oacute;n jur&iacute;dica; y iv) por razones de racionalidad del sistema jur&iacute;dico, porque es necesario un m&iacute;nimo de coherencia a su interior. De hecho, como lo advirti&oacute; la Corte, 'el respeto al precedente es al derecho lo que el principio de universalizaci&oacute;n y el imperativo categ&oacute;rico son a la &eacute;tica, puesto que es buen juez aquel que dicta una decisi&oacute;n que estar&iacute;a dispuesto a suscribir en otro supuesto diferente que presente caracteres an&aacute;logos'&quot;. </i>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia T-766 de 2008.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s102" name="102">102</a></sup>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia T-482 de 2011. En esta sentencia la Corte se&ntilde;al&oacute;, cuando procede la acci&oacute;n de tutela por el desconocimiento del precedente: <i>&quot;(i) determinar la existencia de un precedente </i>&#91;.&#93; <i>(ii) comprobar que el fallo judicial impugnado debi&oacute; tomar en cuenta necesariamente tales precedentes; (iii) verificar si el juez tuvo razones fundadas para apartarse </i>&#91;.&#93;<i>&quot;.</i>    <br> <sup><a href="#s103" name="103">103</a></sup><i>&quot;(...) Puesto que del an&aacute;lisis efectuado se ha deducido que las parejas del mismo sexo deben contar con la posibilidad de acceder a la celebraci&oacute;n de un contrato que les permita formalizar y solemnizar jur&iacute;dicamente su v&iacute;nculo como medio para constituir una familia con mayores compromisos que la surgida de la uni&oacute;n de hecho, que la regulaci&oacute;n de esta figura corresponde al legislador (...)&quot;. </i>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-577 de 2011.    <br> <sup><a href="#s104" name="104">104</a></sup><i>&quot;En cualquier caso, lo que a la luz de la interpretaci&oacute;n constitucional est&aacute; fuera de toda duda es la condici&oacute;n de familia que tienen las uniones conformadas por parejas del mismo sexo (.)&quot;. </i>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-577 de 2011.    <br> <sup><a href="#s105" name="105">105</a></sup><i>&quot;De conformidad con lo visto, la separaci&oacute;n de poderes y el r&eacute;gimen presidencial definen el sistema de gobierno instituido en 1991; la democracia participativa y pluralista, fundada en el pueblo integrado por la mayor&iacute;a y por las minor&iacute;as, es el r&eacute;gimen pol&iacute;tico instaurado en la Carta vigente y el modelo republicano es laforma de gobierno decidida en 1991. Siendo as&iacute;, la concentraci&oacute;n de poder en el ejecutivo, el presidencialismo surgido de lo anterior, la prolongaci&oacute;n del predominio de la mayor&iacute;a que rodea al Presidente por un lapso superior al m&aacute;ximo permitido y la desfigu-</i>    <br><i>raci&oacute;n de la concepci&oacute;n republicana, reemplazan la forma pol&iacute;tica plasmada en la Carta actual, pues, seg&uacute;n fue analizado, de esa forma pol&iacute;tica hacen parte el sistema de gobierno, el r&eacute;gimen pol&iacute;tico, la forma de gobierno y tambi&eacute;n la forma de Estado que no fue objeto de estudio en esta ocasi&oacute;n&quot;. </i>Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-141 de 2010.    <br> <sup><a href="#s106" name="106">106</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-141 de 2010.    <br> <sup><a href="#s107" name="107">107</a></sup><i>&quot;Llevar el deber de protecci&oacute;n estatal a la vida en gestaci&oacute;n en estos casos excepcionales hasta el extremo de penalizar la interrupci&oacute;n del embarazo, significa darle una prelaci&oacute;n absoluta a la vida en gestaci&oacute;n sobre los derechos fundamentales comprometidos de la mujer embarazada, especialmente su posibilidad de decidir si contin&uacute;a o no con un embarazo no consentido. Una intromisi&oacute;n estatal de tal magnitud en su libre desarrollo de la personalidad y en su dignidad humana, privar&iacute;a totalmente de contenido estos derechos y en esa medida resulta manifiestamente desproporcionada e irrazonable. (.) el legislador podr&aacute; efectuar regulaciones siempre y cuando no impida que el aborto se pueda realizar, o establezca cargas desproporcionadas sobre los derechos de la mujer </i>&#91;.&#93;&quot;. Colombia. Corte Constitucional. Sentencia C-355 de 2006.    <br> <sup><a href="#s108" name="108">108</a></sup>Corte Constitucional de Colombia. Sentencia C-491 de 2012.    <br> <sup><a href="#s109" name="109">109</a></sup>Hesse (2011): 180.    <br> <sup><a href="#s110" name="110">110</a></sup>Considero que la palabra m&aacute;s apropiada en este caso ser&iacute;a: suplantaci&oacute;n, cfr. Hesse, op. cit., 271.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s111" name="111">111</a></sup>Hesse, &oacute;p. cit., 271.    <br> <sup><a href="#s112" name="112">112</a></sup><i>&quot;A la Corte Constitucional se le conf&iacute;a la guarda de la integridad y supremac&iacute;a de la Constituci&oacute;n, en los estrictos y precisos t&eacute;rminos de este art&iacute;culo </i>&#91;.<i>..</i>&#93;&quot;.    <br> <sup><a href="#s113" name="113">113</a></sup>Hesse, &oacute;p. cit., 179.    <br> <sup><a href="#s114" name="114">114</a></sup>Hesse, &oacute;p. cit., 180.    <br> <sup><a href="#s115" name="115">115</a></sup>Hesse, &oacute;p. cit., 181.    <br> <sup><a href="#s116" name="116">116</a></sup>Ver en este sentido Kelsen, 258-264 (2007).    <br> <sup><a href="#s117" name="117">117</a></sup>Ver sobre el tema, Gustavo Zagrebelsky, <i>El derecho d&uacute;ctil, </i>octava edici&oacute;n, Trotta, Madrid (2008).    <br> <sup><a href="#s118" name="118">118</a></sup>Zagrebelsky, 555-567 (2010).    <br> <sup><a href="#s119" name="119">119</a></sup>Ver en este sentido un amplio desarrollo del neo constitucionalismo en Colombia cfr. J. Garc&iacute;a,    <br>313-365 (2010).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <sup><a href="#s120" name="120">120</a></sup>Ib&iacute;dem, 342.    <br> <sup><a href="#s121" name="121">121</a></sup>Ib&iacute;dem, 355.    <br> <sup><a href="#s122" name="122">122</a></sup>V&iacute;ctor Ferreres Comella, <i>El control judicial de la constitucionalidadde la ley. El canon neoconstitucional, </i>Miguel Carbonell y Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo editores - Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 479-503 (2010).    <br> <sup><a href="#s123" name="123">123</a></sup><i>&quot;Resolver complejos problemas sociales puede dar la impresi&oacute;n de que la soluci&oacute;n de muchos problemas pol&iacute;ticos no depende de la participaci&oacute;n democr&aacute;tica sino de la actividad de los jueces </i>&#91;...&#93;&quot;. Uprimmy Yepes, 98 (2008).</p> <hr>     <p><font size="3"><b>REFERENCIAS</b></font></p>     <p><b>Libros</b></p>     <!-- ref --><p>Alf Ross, <i>Teor&iacute;a de las fuentes del derecho, </i>Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, Madrid (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0041-9060201400010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Allan Brewer Car&iacute;as, <i>Reflexiones sobre la Revoluci&oacute;n norteamericana (1776), la Revoluci&oacute;n Francesa (1789) y la Revoluci&oacute;n Hispanoamericana (1810-1830) y sus aportes al constitucionalismo moderno, </i>2<sup>a</sup> ed. ampliada, Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0041-9060201400010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Carlos Bernal Pulido, <i>El derecho de los derechos, </i>1<sup>a</sup> ed., Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2005).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0041-9060201400010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Carlos Maynz, <i>Curso de derecho romano, </i>2<sup>a</sup> ed., tomo I, Jaime Molinas editor, Barcelona (1892).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0041-9060201400010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>C&eacute;sar Rasc&oacute;n Garc&iacute;a, <i>Manual de derecho romano, </i>3a ed., Tecnos, Madrid (2000).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0041-9060201400010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Dominique Rousseau, <i>Droit du contentieux constitutionnel, </i>4<sup>a</sup> ed., Montchrestien, Paris (1995).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0041-9060201400010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Eugenio Bulygin, <i>En defensa de El Dorado, respuesta a Fernando Atria, </i>en <i>Lagunas en el derecho, </i>Marcial Pons - Ediciones Jur&iacute;dicas y Sociales, S.A, Madrid (2005).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0041-9060201400010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Fabio Espitia Garz&oacute;n, <i>Historia del derecho romano, </i>2a ed., Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2006):&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0041-9060201400010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fern&aacute;ndez De Bujan &amp; Antonio Fern&aacute;ndez, <i>Derecho p&uacute;blico romano, </i>Civitas, Madrid (2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0041-9060201400010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Gustavo Zagrebelsky, <i>El derecho d&uacute;ctil, </i>octava edici&oacute;n, Trotta, Madrid (2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0041-9060201400010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><i>__</i>, <i>Realismo y concreci&oacute;n del control de constitucionalidad. El caso de Italia, </i>en <i>El canon neoconstitucional, </i>Miguel Carbonell y Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo editores - Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0041-9060201400010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Guy Canivet, <i>Activismejudiciare et prudence interpr&eacute;tative, Archives de Philosophie du Droit </i>50, Dalloz (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0041-9060201400010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hans Kelsen, <i>Teor&iacute;a pura del derecho, </i>15a ed., Porr&uacute;a, M&eacute;xico (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000302&pid=S0041-9060201400010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jaime Orlando Santofimio Gamboa, <i>Tratado de derecho administrativo, </i>tomo I, 3a ed., Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000304&pid=S0041-9060201400010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Jean- Louis Gazzaniga, <i>Introduction historique au droit des obligations, </i>1<sup>a</sup> ed., puf, Par&iacute;s (1992).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0041-9060201400010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Joaqu&iacute;n Brage Camanzo, <i>Los l&iacute;mites a los derechos fundamentales, </i>Dykinson Constitucional, Madrid (2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0041-9060201400010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Konrad Hesse, <i>Escritos de derecho constitucional, </i>Pedro Cruz Villal&oacute;n y Miguel Azpitarte S&aacute;nchez editores, Espa&ntilde;a (2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0041-9060201400010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lawrence Sager, <i>Juez y democracia, </i>Marcial Pons, Barcelona (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0041-9060201400010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo, <i>El neoconstitucionalismo en Colombia: &iquest;Entelequia innecesaria o novedad pertinente? El canon neoconstitucional, </i>Miguel Carbonell y Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo editores - Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000314&pid=S0041-9060201400010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Louis Favoreu, <i>Legalidad y constitucionalidad. La constitucionalizaci&oacute;n del derecho, </i>Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2000).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000316&pid=S0041-9060201400010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Marco Tulio Cicer&oacute;n, <i>Las leyes, </i>Libro III, 3-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000318&pid=S0041-9060201400010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Michel Fromont, <i>Grands syst&egrave;mes de droit &eacute;trangers, </i>6<sup>a</sup> ed., Dalloz, Par&iacute;s (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000320&pid=S0041-9060201400010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Michel Troper, <i>Pour une th&eacute;orie juridique de l'&Eacute;tat, </i>puf. Paris (1994).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000322&pid=S0041-9060201400010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Montesquieu, <i>De l'esprit des lois, </i>tomo I, Gallimard (1995).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000324&pid=S0041-9060201400010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Pablo E. Navarro, <i>Casos dif&iacute;ciles, lagunas en el derecho y discreci&oacute;n judicial, </i>en <i>Lagunas en el derecho, </i>87-101, Marcial Pons, Ediciones Jur&iacute;dicas y Sociales, S.A, Madrid (2005)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000326&pid=S0041-9060201400010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Peter Irons, <i>Supreme Court, </i>Penguin Books, USA (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000327&pid=S0041-9060201400010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Raymond Carre de Malberg, <i>Contribution &agrave; la th&eacute;orie g&eacute;n&eacute;rale de l'Etat, </i>tomo II, Sirey, Par&iacute;s (1992).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000329&pid=S0041-9060201400010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Raymond Legeais, <i>Grands syst&egrave;mes de droit contemporains: Approche comparative,</i> LexisNexis, Par&iacute;s (2008).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000331&pid=S0041-9060201400010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Riccardo Guastini, <i>La Constitucionalizaci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico: El caso italiano. Neoconstitucionalismos, </i>cuarta edici&oacute;n, Trotta, Madrid (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000333&pid=S0041-9060201400010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Riccardo Guastini, <i>Le&ccedil;ons de th&eacute;orie constitutionnelle, </i>traduit et pr&eacute;sent&eacute; par V&eacute;ronique Champeil-Desplats, Dalloz, Par&iacute;s (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000335&pid=S0041-9060201400010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>St&eacute;phane Breyer, <i>Pour une d&eacute;mocratie active, </i>Odile Jacob, Par&iacute;s (2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000337&pid=S0041-9060201400010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>V&iacute;ctor Ferreres Comella, <i>El control judicial de la constitucionalidad de la ley. El canon neoconstitucional, </i>Miguel Carbonell y Leonardo Garc&iacute;a Jaramillo editores -Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute; (2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000339&pid=S0041-9060201400010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>V&iacute;ctor Ferreres Comella, <i>Una defensa del modelo europeo de control de constitucionalidad, </i>Marcial Pons, Madrid (2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000341&pid=S0041-9060201400010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Revistas</b></p>     <!-- ref --><p>Eduardo Ferrer Mac-Gregor, <i>El amparo Iberoamericano, </i>4 <i>Revista del Centro de Estudios Constitucionales, </i>No. 002, 39-65 (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000344&pid=S0041-9060201400010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Elisabeth Zoller, <i>La Cour Supr&ecirc;me des Etats Unis d'Am&eacute;rique, Les Cahiers du droit Constitutionnel, </i>No. 5, 283 (1998).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000346&pid=S0041-9060201400010000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fabricio Mantilla, <i>&quot;Interpretar&quot;: &iquest;Aplicar o crear derecho? An&aacute;lisis desde la 'perspectiva del derecho privado, </i>XXXIII <i>Revista de derecho de la Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Valpara&iacute;so, </i>537-597 (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000348&pid=S0041-9060201400010000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luisa Fernanda Garc&iacute;a &amp; Miguel Malag&oacute;n, <i>Mecanismos de protecci&oacute;n de derechos: de la Rep&uacute;blica Romana a la acci&oacute;n p&uacute;blica del siglo XIX en Colombia, </i>8 <i>Revista Opini&oacute;n Jur&iacute;dica, </i>No. 16, 149-167 (2009).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000350&pid=S0041-9060201400010000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Luiz Guilherme Marinoni, <i>El precedente en la dimensi&oacute;n de la seguridad jur&iacute;dica, </i>18 <i>Revista Ius et Praxis, </i>No. 1, 249-266 (2012).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000352&pid=S0041-9060201400010000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Teresa Garc&iacute;a-Berr&iacute;o Hern&aacute;ndez. <i>La controversia sobre el precedente judicial: un cl&aacute;sico del derecho en constante renovaci&oacute;n, Foro, nueva &eacute;poca, </i>No. 4, 127-152 (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000354&pid=S0041-9060201400010000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p><b>Documentos en internet</b></p>     <!-- ref --><p>Southern Pacific Company, <i>Plff. in Err., v. Marie Jensen. 244 U.S. 205, </i>Decided May 21, 1917 (37 S.Ct. 524, 61 L.Ed. 1086). Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.law.cornell.edu/supremecourt/text/244/205#writing-type-16-Holmes">http://www.law.cornell.edu/supremecourt/text/244/205#writing-type-16-Holmes</a> (recuperado el 14 de febrero de 2013).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000357&pid=S0041-9060201400010000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Institutes de Justinien, <i>Corpus iuriscivilis, </i>traduction fran&ccedil;aise d'Henry Hulot. Traducci&oacute;n del franc&eacute;s al espa&ntilde;ol realizada por la autora. Disponible en: <a target="_blank" href="http://www.histoiredudroit.fr">http://www.histoiredudroit.fr</a> (recuperado el 22 de enero de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000359&pid=S0041-9060201400010000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Digeste, <i>De la justice et du droit Corpus iuriscivilis, </i>traduction fran&ccedil;aise d'Henry Hulot. Traducci&oacute;n del franc&eacute;s al espa&ntilde;ol realizada por la autora. URL: <a target="_blank" href="http://www.histoiredudroit.fr">http://www.histoiredudroit.fr</a> (recuperado el 22 de enero de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000361&pid=S0041-9060201400010000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Jurisprudencia nacional</b></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia C-131 de 1993 (M.P. Alejandro Mart&iacute;nez Caballero. 1&deg; de abril de 1993).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000364&pid=S0041-9060201400010000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia C-083 de 1995 (M.P. Carlos Gaviria D&iacute;az. 1&deg; de marzo de 1995).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000366&pid=S0041-9060201400010000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia C-586 de 1995 (M.P. Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz y Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo. 07 de diciembre de 1995).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000368&pid=S0041-9060201400010000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Tercera de Revisi&oacute;n. Sentencia T-123 de 1995 (M.P. Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz. 21 de marzo de 1995).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000370&pid=S0041-9060201400010000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Quinta de Revisi&oacute;n. Sentencia T-260 de 1995 (M.P. Jos&eacute; Gregorio Hern&aacute;ndez Galindo. 20 de junio de 1995).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000372&pid=S0041-9060201400010000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional. Sala Plena. Sentencia C-447 de 1997 (M.P. Alejandro Mart&iacute;nez Caballero. 18 de septiembre de 1997).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000374&pid=S0041-9060201400010000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Primera de Revisi&oacute;n, Sentencia T-486 de 1998 (M.P. Alfredo Beltr&aacute;n Sierra. 10 de septiembre de 1998).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000376&pid=S0041-9060201400010000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia SU-047 de 1999 (M.P. Carlos Gaviria D&iacute;az y Alejandro Mart&iacute;nez Caballero. 29 de enero 29 1999).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000378&pid=S0041-9060201400010000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional. Sala Plena. Sentencia C-252 de 2001 (M.P. Carlos Gaviria D&iacute;az. 28 de febrero de 2001).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000380&pid=S0041-9060201400010000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia C-836 de 2001(M.P. Rodrigo Escobar Gil. 9 de agosto de 2001).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000382&pid=S0041-9060201400010000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia SU 1300 de 2001(M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra. 6 de diciembre de 2001).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000384&pid=S0041-9060201400010000400053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala S&eacute;ptima de Revisi&oacute;n. Sentencia T-1317 de 2001 (M.P. (e) Rodrigo Uprimny Yepes. 7 de diciembre de 2001).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000386&pid=S0041-9060201400010000400054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia C-039 de 2003 (M.P. Manuel Jos&eacute; Cepeda Espinosa. 28 de enero de 2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000388&pid=S0041-9060201400010000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Quinta de Revisi&oacute;n. Sentencia T-468 de 2003 (M.P. Rodrigo Escobar Gil. 5 de junio de 2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000390&pid=S0041-9060201400010000400056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Tercera de Revisi&oacute;n. Sentencia T-025 de 2004 (M.P. Manuel Jos&eacute; Cepeda Espinosa. 22 de enero de 2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000392&pid=S0041-9060201400010000400057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala S&eacute;ptima de Revisi&oacute;n. Sentencia T- 158 de 2006 (M.P. Humberto Sierra Porto. 2 de marzo de 2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000394&pid=S0041-9060201400010000400058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Novena de Revisi&oacute;n. Sentencia T- 117 de 2007 (M.P. Clara In&eacute;s Vargas Hern&aacute;ndez. 22 de febrero de 2007).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000396&pid=S0041-9060201400010000400059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala S&eacute;ptima de Revisi&oacute;n. Sentencia T-1092 de 2007 (M.P. 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Humberto Antonio Sierra Porto. 15 de junio de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000402&pid=S0041-9060201400010000400062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala S&eacute;ptima de Revisi&oacute;n. Sentencia T-441 de 2010 (M.P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub. 8 de junio de 2010).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000404&pid=S0041-9060201400010000400063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Novena de Revisi&oacute;n. Sentencia T-482 de 2011 (M.P. Luis Ernesto Vargas Silva. 13 de junio de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000406&pid=S0041-9060201400010000400064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Plena. Sentencia C-577 de 2011 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo. 26 de julio de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000408&pid=S0041-9060201400010000400065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Corte Constitucional, Sala Primera de Revisi&oacute;n. Sentencia T-762 de 2011 (M.P. Mar&iacute;a Victoria Calle Correa. 7 de octubre de 2011).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000410&pid=S0041-9060201400010000400066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body><back>
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