<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0011</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista de la Facultad de Medicina]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rev.fac.med.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0011</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00112005000200007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PUNTO DE VISTA DE LA NUTRICIONISTA - DIETISTA ¿A QUÉ NOS REFERIMOS?]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Nutricionist's point of view]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barrera Perdomo]]></surname>
<given-names><![CDATA[María del Pilar]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Facultad de Medicina ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<volume>53</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>107</fpage>
<lpage>116</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00112005000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00112005000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00112005000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	<font face="verdana" size="2"> 	    <p align="right"><b>LA OPINI&Oacute;N DEL EXPERTO</b></p>  	    <p><b>    <center><font face="verdana" size="4">PUNTO DE VISTA DE LA NUTRICIONISTA - DIETISTA &iquest;A QU&Eacute; NOS REFERIMOS?</font></center></b></p> 	    <p>&nbsp;</p> 	    <p><b>    <center><font face="verdana" size="3">Nutricionist's point of view</font></center></b></p> 	    <p>&nbsp;</p> 	    <p><b>Mar&iacute;a del Pilar Barrera Perdomo<sup>1</sup></b></p> 	    <p><sup><b>1.</b></sup>Nutricionista Dietista,Profesora Asociada,MSc Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica,MSc Administraci&oacute;n Educativa,Departamento de Nutrici&oacute;n,Facultad de Medicina,Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;. 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>Correspondencia:<a href="mailto:mdbarrerap@unal.edu.co">mdbarrerap@unal.edu.co</a></p> 	    <p>&nbsp;</p>  <hr size="1"> 	 	    <p><b><font face="verdana" size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p> 	 	    <p>La enfermedad coronaria y la ateroesclerosis asociada es una de las causas principales de muerte en la sociedad occidental (1). La nutrici&oacute;n se destaca como el mayor factor determinante en la aparici&oacute;n de las enfermedades cr&oacute;nicas, entre ellas las enfermedades cardiovasculares, con evidencia cient&iacute;fica que demuestra fuertemente que las alteraciones en la dieta tienen efectos importantes sobre la salud (2).  Los factores de riesgo conocidos para la aparici&oacute;n de aterosclerosis y de enfermedad coronaria son: historia de enfermedad cardiovascular, edad, g&eacute;nero, valores elevados de colesterol y de lipoprote&iacute;nas de baja densidad (LDL), niveles bajos de lipoprote&iacute;nas de alta densidad (HDL), tabaquismo, hipertensi&oacute;n arterial (HTA), diabetes mellitus, obesidad y sedentarismo (1,3).</p> 	 	    <p>En el estudio de Framingham y en el de M&uacute;ltiples Factores de Riesgo (MRFIT), se estableci&oacute; la relaci&oacute;n directa entre los niveles elevados de colesterol y la incidencia de enfermedad coronaria. De otra parte, en el Estudio Prospectivo de Estocolmo se demostr&oacute;, que la hipertrigliceridemia es un factor independiente para el aumento del riesgo cardiovascular (4).  En Colombia, el infarto agudo del miocardio fue causa del 5&#37; del total de defunciones en 1970, del 6.8&#37; en 1975 y del 9.8&#37; en 1998 (5).  Para el a&ntilde;o 1999 las estad&iacute;sticas de salud en el pa&iacute;s, mostraron una prevalencia de HTA de 12.3&#37;, de diabetes mellitus tipo II del 2&#37; y de sobrepeso en la poblaci&oacute;n seg&uacute;n &iacute;ndice de masa corporal (IMC) de 6.4&#37;. En mayores de 45 a&ntilde;os tanto hombres como mujeres, la primera causa de mortalidad estuvo representada por enfermedades isqu&eacute;micas del coraz&oacute;n (6).  En Bogot&aacute; seg&uacute;n estad&iacute;sticas publicadas en el a&ntilde;o 2002 (7), predominaron las siguientes entidades como causa de mortalidad: enfermedad isqu&eacute;mica del miocardio, enfe	rmedad cerebrovascular, enfermedad pulmonar obstructiva cr&oacute;nica, diabetes y enfermedad hipertensiva.</p> 	 	    <p>El presente art&iacute;culo aborda en primer lugar los factores de riesgo relacionados con la alimentaci&oacute;n, luego el proceso de cuidado nutricional en el individuo con enfermedad coronaria y por &uacute;ltimo las principales caracter&iacute;sticas de la prescripci&oacute;n dietaria para insuficiencia cardiaca congestiva (ICC), infarto agudo del miocardio (IAM) y cirug&iacute;a card&iacute;aca.</p> 	 	    <p><b><font face="verdana" size="3">Factores de riesgo relacionados con la alimentaci&oacute;n</font></b></p> 	 	    <p>Si bien es cierto, existen diversos factores relacionados con la alimentaci&oacute;n que se han asociado consistentemente con la aparici&oacute;n de enfermedades cardiocerebrovasculares, a continuaci&oacute;n se presentan aquellos sobre los cuales existe mayor evidencia:</p> 	 	    <p>Grasa saturada. Existe controversias con relaci&oacute;n al papel de la grasa dietaria (especialmente saturada) en la mortalidad por enfermedad coronaria (8-10); estudios recientes (11) han demostrado que los niveles de colesterol-LDL (c-LDL), as&iacute; como el colesterol total, aumentan por efecto de los &aacute;cidos grasos saturados de la dieta, principalmente con los &aacute;cidos mir&iacute;stico y palm&iacute;tico.</p> 	 	    <p>En estudios experimentales se ha comprobado que las dietas altas en &aacute;cidos grasos saturados disminuyen la acci&oacute;n del receptor hep&aacute;tico de c-LDL y pueden aumentar la s&iacute;ntesis de apo-B (12). Berard y col (13) hallaron que &eacute;stos &aacute;cidos grasos, tienen un efecto negativo sobre el transporte del colesterol reverso. De igual manera, se ha encontrado una asociaci&oacute;n importante entre el alto consumo de grasa saturada y la progresi&oacute;n de la enfermedad arterial coronaria, independientemente de las concentraciones de c-LDL (11).</p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&aacute;cidos grasos trans (AGT). Mauger y col (14) determinaron que el consumo de &eacute;stos &aacute;cidos grasos (resultantes del proceso de hidrogenaci&oacute;n de aceites, b&aacute;sicamente para uso en la industria de alimentos y que est&aacute;n presentes en alimentos como las margarinas y productos horneados) incrementa las concentraciones de colesterol plasm&aacute;tico total, c-LDL y triacilgliceroles s&eacute;ricos.  Existe evidencia acerca de que los AGT aumentan las concentraciones plasm&aacute;ticas de lipoprote&iacute;na (a) (15) y el riesgo coronario en mujeres hipercolesterol&eacute;micas (15,16).  En el Twenty Countries Study, se encontr&oacute; una asociaci&oacute;n positiva entre la mortalidad por enfermedad coronaria y el consumo de mantequilla, productos l&aacute;cteos, carne y pollo, los cuales son alimentos fuente de grasa saturada (15).  Colesterol. Aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha debatido el papel del colesterol dietario, existe suficiente evidencia que relaciona su consumo con la patog&eacute;nesis de la aterosclerosis y la aparici&oacute;n de enfermedad coronaria (15,17,18). Algunos es	tudios han demostrado que el colesterol dietario tiene un menor impacto sobre la regulaci&oacute;n de niveles plasm&aacute;ticos de colesterol comparado con los &aacute;cidos grasos dietarios, pero consideran que puede actuar sin&eacute;rgicamente (15,19). Adem&aacute;s se ha visto que incrementa los niveles de c-LDL, debido posiblemente a la supresi&oacute;n de la actividad de su receptor.</p> 	 	    <p>El reporte del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos sugiere que un incremento de la ingesta de colesterol de 100 mg por cada 4185 KJ&#47;d&iacute;a aumenta el colesterol plasm&aacute;tico en 10 mg&#47;dL (17). El Seven Countries Study encontr&oacute; una relaci&oacute;n importante entre la mortalidad por enfermedad coronaria y el consumo de los &aacute;cidos grasos saturados y colesterol (18).  Carbohidratos. Dietas altas en carbohidratos (mayor que 60&#37;) pueden producir mayor cantidad de triacilglicerol y disminuci&oacute;n de las HDL (20). Estudios de corto t&eacute;rmino, muestran que el incremento de carbohidratos en la dieta (principalmente sacarosa) aumenta la concentraci&oacute;n de triacilgliceroles s&eacute;ricos; de otra parte, una carga gluc&eacute;mica dietaria alta se ha asociado con mayores niveles de triacilgliceroles plasm&aacute;ticos y mayor riesgo de enfermedad coronaria en mujeres (21). Tambi&eacute;n se ha encontrado que sujetos sedentarios con s&iacute;ndrome metab&oacute;lico, tienen mayor riesgo para hipertrigliceridemia en respuesta a una dieta alta en carbohidratos, especialme	nte sacarosa (21).  Algunos autores han establecido que los alimentos que contienen carbohidratos con un alto &iacute;ndice gluc&eacute;mico se asocian con incremento en el riesgo de diabetes tipo 2, progresi&oacute;n ateroscler&oacute;tica y enfermedad coronaria (22,23).  Sodio. Aunque existe debate en torno a no considerar al sodio como el villano, aclarando que este mineral es parte de un complejo sistema involucrado en la aparici&oacute;n de HTA (24,25), desde hace varias d&eacute;cadas se dispone de suficiente evidencia que relaciona su alto consumo, principalmente en la forma de sal, con la incidencia de esta patolog&iacute;a (26-28).</p> 	 	    <p>He y col. (29) realizaron un estudio para determinar la relaci&oacute;n entre la ingesta de sodio y la incidencia de insuficiencia card&iacute;aca congestiva, con los participantes del First National Health and Nutrition Examination Survey Epidemiologic-up Study, encontrando que una ingesta alta del mineral (mayor que 113 mmol&#47;d&iacute;a) fue un factor de riesgo importante e independiente relacionado con la aparici&oacute;n de esta patolog&iacute;a en personas con sobrepeso. Beard y col (30), en un estudio en poblaci&oacute;n brit&aacute;nica, encontraron que el consumo de sodio fue un predictor significativo tanto de la presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica como diast&oacute;lica.  La mayor ingesta de sal en la dieta puede estar influenciada por el uso excesivo del salero de mesa, lo cual fue evidenciado en una investigaci&oacute;n realizada en la Carrera de Nutrici&oacute;n de la Universidad Nacional de Colombia (31).</p> 	 	    <p><b><font face="verdana" size="3">Proceso de cuidado nutricional en el individuo con enfermedad coronaria</font></b></p> 	 	    <p>Se considera de gran importancia establecer los objetivos del manejo nutricional de pacientes con enfermedad coronaria y la valoraci&oacute;n nutricional que el profesional nutricionista dietista realiza, considerando aspectos de la historia cl&iacute;nica, el examen f&iacute;sico, la antropometr&iacute;a, las pruebas de laboratorio y la anamnesis alimentaria orientada a identificar factores de riego relacionados con el consumo de alimentos (26). En la actualidad, resulta muy &uacute;til la realizaci&oacute;n de un m&eacute;todo r&aacute;pido y sencillo denominado Valoraci&oacute;n Global Subjetiva (VGS), el cual puede ser complementario o sustitutivo de la valoraci&oacute;n convencional y que combina aspectos de la historia cl&iacute;nica (cambios de peso, modificaciones en la ingesta, s&iacute;ntomas gastrointestinales, capacidad funcional, estr&eacute;s impuesto por la patolog&iacute;a) y un examen f&iacute;sico completo tendiente a identificar signos cl&iacute;nicos de exceso o de d&eacute;ficit nutricional (26).  Una vez se tiene definido el diagn&oacute;stico nutricional, se estiman los requerimientos cal&oacute;ricos y de nutrien	tes acordes con el estado nutricional del individuo y con las necesidades impuestas por la(s) patolog&iacute;a(s) de base. Se debe efectuar un monitoreo permanente, evaluando resultados y realizando los ajustes pertinentes, todo lo anterior acompa&ntilde;ado y fortalecido por la educaci&oacute;n alimentaria y nutricional al paciente y a la familia.</p> 	 	    <p><b><font face="verdana" size="3">Tratamiento nutricional</font></b></p> 	 	    <p>Aunque el abordaje de los factores de riesgo es muy importante en la prevenci&oacute;n primaria, cobra un papel esencial en la prevenci&oacute;n secundaria al disminuir la frecuencia de angina de pecho, infarto del miocardio y mortalidad cardiovascular (1).</p> 	 	    <p>Requerimientos cal&oacute;ricos. Se establecen de manera individual, se pueden utilizar f&oacute;rmulas de calorimetr&iacute;a indirecta (Harris y Benedict), considerando adem&aacute;s los factores de correcci&oacute;n por actividad, estr&eacute;s impuesto por patolog&iacute;a y termog&eacute;nesis end&oacute;gena (26). Es importante tener en cuenta el diagn&oacute;stico nutricional para determinar por ejemplo, si se requiere un r&eacute;gimen hipocal&oacute;rico por presencia de obesidad y luego de superar el per&iacute;odo agudo, iniciar un proceso de p&eacute;rdida gradual de peso.</p> 	 	    <p>Prote&iacute;nas. Sus necesidades se establecen de acuerdo al individuo y corresponden en promedio </p> 	 	    <p>a 1 gr&#47;Kg de peso, increment&aacute;ndose en casos de desnutrici&oacute;n y en casos de dietas hipocal&oacute;ricas e hipograsas o disminuyendo su aporte, en caso de presentarse un problema renal asociado. Se recomienda combinar las prote&iacute;nas de origen animal y vegetal (50&#47;50&#37; del valor proteico total).</p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Grasa total, &aacute;cidos grasos y colesterol.</b> A continuaci&oacute;n se presentan algunos lineamientos del III Reporte del Programa de Educaci&oacute;n Nacional en Colesterol- Panel de Expertos sobre Detecci&oacute;n, Evaluaci&oacute;n y Tratamiento del Colesterol Sangu&iacute;neo en Adultos (Panel de Tratamiento de Adultos- ATP III) <a href="#t1">(Tabla 1)</a> (32), que pueden servir como gu&iacute;a para el manejo.  	 	    <p>    <center><a name="t1"><img src="img/revistas/rfmun/v53n2/v53n2a07t1.jpg"></a></center></p> 	 	    <p>Es de mencionar que el valor de 35&#37; para grasa total, se considera alto para nuestra poblaci&oacute;n.  Las Gu&iacute;as Alimentarias para la poblaci&oacute;n colombiana y con un sentido de prevenci&oacute;n, estipulan un rango de consumo de grasa inferior al 30&#37; del total de calor&iacute;as, con un aporte de colesterol de menos de 300 mg&#47;d&iacute;a y una ingesta de grasa saturada inferior al 10&#37; de la energ&iacute;a total; en consecuencia se propone disminuir el consumo de manteca, mantequilla y margarina productos de alto consumo en el pa&iacute;s de acuerdo a estudios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y Nutrir (33). En pacientes con dislipidemia y con cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica, se recomienda un aporte 	de menor que 7&#37; en grasa saturada y menor que 200 mg&#47;d&iacute;a de colesterol para efectuar prevenci&oacute;n secundaria (34).</p> 	 	    <p>En la actualidad, cobra un papel muy importante la recomendaci&oacute;n de incrementar el consumo de &aacute;cidos grasos omega 3 <a href="#t2">(Tabla 2)</a> en la prevenci&oacute;n de mortalidad por enfermedad coronaria (35), cuyas fuentes principales son: pescados en forma de EPA y DHA (salm&oacute;n, trucha, sardina, at&uacute;n) y aceites vegetales ricos en &aacute;cido linol&eacute;nico como el aceite de canola (36-38). El European Action on Secondary Prevention Trhough Intervention to Reduce Events (EUROASPIRE) recomend&oacute; incrementar el consumo de alimentos fuentes, especialmente pescado (39). El principal efecto del consumo de estos &aacute;cidos grasos consiste en la reducci&oacute;n de los triglic&eacute;ridos (TG) (40) y del colesterol VLDL, lo cual se explica porque suprimen la s&iacute;ntesis de TG hep&aacute;ticos y la s&iacute;ntesis de apolipoprote&iacute;na B, producen una mayor remoci&oacute;n de VLDL por los tejidos perif&eacute;ricos y promueven una mayor excreci&oacute;n de bilis en las heces (41).</p>  	    <p>    <center><a name="t2"><img src="img/revistas/rfmun/v53n2/v53n2a07t2.jpg"></a></center></p> 	 	    <p>El consumo de altas cantidades de aceite de oliva, rico en &aacute;cidos grasos monoinsaturados, ha sido relacionado con la baja prevalencia de morbilidad y mortalidad por enfermedad arterial coronaria, lo cual se ha visto en regiones mediterr&aacute;neas que se caracterizan por un consumo alto de dicho aceite (44).</p> 	 	    <p><b>Carbohidratos:</b> Se recomienda un aporte entre el 50 y el 60&#37; del valor cal&oacute;rico total con restricci&oacute;n del aporte de az&uacute;cares en caso de hipertrigliceridemia y cuando sea necesario, se debe realizar restricci&oacute;n cal&oacute;rica para lograr la reducci&oacute;n de peso. Por tanto, el aporte debe ser cubierto en su mayor&iacute;a por carbohidratos complejos. 	 	    <p><b>Sodio.</b> Una recomendaci&oacute;n pr&aacute;ctica en hipertensos consiste en reducir la ingesta de sodio a un rango de 70-100 mmol por d&iacute;a (1.5 g a 2-5 g de sodio o 4-6 g de sal&#47;d&iacute;a) (26). Una consideraci&oacute;n especial se refiere a la presencia de falla card&iacute;aca con edema, lo cual generalmente obliga a realizar restricciones severas menores a 1.5 &oacute; 1 g de sodio al d&iacute;a.</p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen algunos rangos de restricci&oacute;n del mineral que pueden brindar una gu&iacute;a de manejo (26): restricci&oacute;n severa (menos de 1.000 mg de sodio&#47;d&iacute;a, m&aacute;ximo 2,5 g de sal), restricci&oacute;n moderada (1.000-2.000 mg de sodio &#47;d&iacute;a, m&aacute;ximo 5 g de sal) y restricci&oacute;n leve (2.000-3.000 mg de sodio&#47;d&iacute;a, m&aacute;ximo 7,5 g de sal). Una recomendaci&oacute;n importante consiste en no realizar una restricci&oacute;n estricta a menos que sea necesario, dado que est&aacute; comprobado que los sujetos a los cuales se les prescriben dietas hipos&oacute;dicas, crean aversi&oacute;n a la alimentaci&oacute;n y disminuyen el consumo 	de alimentos (en especial los adultos mayores), predisponiendo a la aparici&oacute;n de algunas deficiencias nutricionales.</p> 	 	    <p>Los alimentos que deben eliminarse o restringirse teniendo en cuenta su alto contenido de sodio, especialmente en dietas con restricci&oacute;n severa son: alimentos enlatados, productos de salsamentaria y embutidos, cubos de sabor para sopas, galletas de soda, queso con sal, v&iacute;sceras, salsas (soya, mayonesa, mostaza, tomate, salsa negra) y condimentos que contienen sal, entre otros (45).</p> 	 	    <p>Es imprescindible, dise&ntilde;ar estrategias de educaci&oacute;n alimentaria y nutricional que consideren la educaci&oacute;n individualizada durante la atenci&oacute;n ambulatoria y la hospitalizaci&oacute;n, as&iacute; como talleres grupales. La educaci&oacute;n nutricional, la cual es una responsabilidad fundamental de la (el) nutricionista dietista, permite orientar a los individuos con patolog&iacute;a coronaria, en aspectos relacionados con la adquisici&oacute;n, preparaci&oacute;n y consumo de alimentos; de igual manera facilita el proceso de motivar al sujeto para que modifique sus actitudes, pautas de comportamiento y h&aacute;bitos alimentarios con el fin de adoptar estilos de vida saludables. La estrategia se debe orientar a incentivar el consumo de frutas y verduras (fuentes de vitamina C, E, fibra y folatos), granos enteros, pescado, leche semidescremada o descremada y carbohidratos con bajo &iacute;ndice gluc&eacute;mico (22).</p> 	 	    <p><b>Caracter&iacute;sticas de la prescripci&oacute;n dietaria para insuficiencia cardiaca congestiva (ICC), infarto agudo del miocardio (IAM) y cirug&iacute;a card&iacute;aca</b></p> 	 	    <p>&iquest;Qu&eacute; criterios considerar para prescribir el tratamiento dietario?. Resulta fundamental la existencia de una muy buena comunicaci&oacute;n entre la (el) nutricionista dietista y el m&eacute;dico tratante al momento de establecer el manejo pertinente.</p> 	 	    <p><b>Insuficiencia card&iacute;aca congestiva. </b>Los requerimientos cal&oacute;ricos del paciente pueden estar sobre el 30-50&#37; de sus necesidades basales a causa del aumento en el gasto cardiopulmonar; si existe adicionalmente la presencia de desnutrici&oacute;n, estos pacientes pueden requerir dietas hipercal&oacute;ricas que incluyen la utilizaci&oacute;n de complementos nutricionales, en lo posible con alta densidad cal&oacute;rica, especialmente cuando existe la necesidad de restringir el aporte de l&iacute;quidos (46).</p> 	 	    <p>La dieta para el paciente debe ajustarse a las necesidades individuales en cuanto a calor&iacute;as, prote&iacute;nas, grasa y carbohidratos; usualmente es restringida en sodio y en l&iacute;quidos dependiendo del grado de hipertensi&oacute;n y edema. En general, una dieta hipos&oacute;dica hospitalaria aporta menos de 800 mg, siendo conveni	ente aclarar al momento de realizar su prescripci&oacute;n, si se habla de sal adicional o sodio total. Por ejemplo, una restricci&oacute;n moderada de 2500 mg de sodio quiere decir que los alimentos como tal aportan aproximadamente 800 mg/d&iacute;a, por tanto, se puede adicionar sal a las preparaciones o utilizar sobres con sal para cubrir los 1700 mg de sodio restantes. En cuanto a l&iacute;quidos, se debe aportar como m&iacute;nimo 800 cc&#47;d&iacute;a para cubrir las necesidades basales.</p> 	 	    <p>Generalmente se prescriben comidas peque&ntilde;as y fraccionadas (desayuno, almuerzo, comida y dos refrigerios uno en la ma&ntilde;ana y otro en la tarde; algunos pacientes principalmente aquellos que adem&aacute;s cursan con diabetes requieren un refrigerio nocturno). Si el paciente est&aacute; obeso, debe someterse a reducci&oacute;n de peso una vez se supere el proceso agudo.</p> 	 	    <p>Si bien es cierto, existe una alta relaci&oacute;n con obesidad, en ocasiones nos enfrentamos a problemas de desnutrici&oacute;n que pueden inclusive presentarse bajo la forma de caquexia card&iacute;aca, ocasionada por factores como disminuci&oacute;n importante de la ingesta, incremento en los niveles de citoquinas principalmente el factor de necrosis tumoral alfa, hipercatabolismo que ocasiona procesos de prote&oacute;lisis y lip&oacute;lisis e interacci&oacute;n con el tratamiento farmacol&oacute;gico (46).  Se pueden requerir suplementos de potasio en pacientes tratados con diur&eacute;ticos perdedores de potasio; sin embargo en individuos, en quienes los niveles s&eacute;ricos de este mineral est&aacute;n aumentados, se deben utilizar cuidadosamente los substitutos de la sal que contienen potasio y disminuir el aporte de alimentos con alto contenido del mismo (frutas como el banano, la naranja, la papaya, el mel&oacute;n, kiwi; verduras como br&oacute;coli y zanahoria; leguminosas como lentejas; papa y panela). De otra parte es aconsejable limitar el consumo de bebidas que contienen cafe&iacute;	na para disminuir el riesgo de arritmias (46). En algunos casos es necesario instaurar un soporte nutricional por sonda, para complementar la v&iacute;a oral o sustituirla completamente.</p> 	 	    <p><b>Infarto agudo del miocardio.</b> Generalmente la dieta se basa en control de sodio, grasa, colesterol, restricci&oacute;n de cafe&iacute;na, dietas de peque&ntilde;os vol&uacute;menes y fraccionadas. La progresi&oacute;n de la dieta se puede considerar en tres pasos (46):</p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Fase I:</b> consiste en suministrar dieta l&iacute;quida 24 horas luego del infarto. Posteriormente se puede progresar a dieta blanda (hipograsa, con restricci&oacute;n de colesterol y&#47;o hipos&oacute;dica y&#47;o restringida en az&uacute;cares) con limitaci&oacute;n en el aporte de bebidas que contienen cafe&iacute;na y generalmente hipocal&oacute;rica. Es posible la utilizaci&oacute;n de edulcorantes artificiales.</p> 	 	    <p><b>Fase II:</b> Puede durar aproximadamente ocho semanas; se realiza un monitoreo peri&oacute;dico estricto acorde con las necesidades individuales. Se debe instaurar un programa de reducci&oacute;n de peso si existe obesidad o sobrepeso y monitorear el perfil lip&iacute;dico y la glucemia.</p> 	 	    <p><b>Fase III:</b> Comprende un m&iacute;nimo de seis meses a partir de la fase II y se basa en seguimiento, evaluaci&oacute;n y ajustes necesarios, educaci&oacute;n alimentaria y prevenci&oacute;n de eventos cardiacos posteriores.</p> 	 	    <p><b>Cirug&iacute;a card&iacute;aca.</b> Aunque el objetivo durante la hospitalizaci&oacute;n no es instaurar un r&eacute;gimen de p&eacute;rdida de peso, se prefieren dietas hospitalarias bajas en calor&iacute;as, con restricci&oacute;n en el aporte de grasa, colesterol y carbohidratos simples (esto &uacute;ltimo principalmente en presencia de diabetes o hipertrigliceridemias). Generalmente se prescriben bajo el t&eacute;rmino "dieta para coronario" o "dieta coronaria", pero en t&eacute;rminos de establecimiento de dietas hospitalarias se denominan dietas hipograsas, hipos&oacute;dicas, restringidas en carbohidratos simples o hipogl&uacute;cidas, siendo este &uacute;ltimo t&eacute;rmino sometido a debate ya que por lo general el aporte de carbohidratos se mantiene entre el 50 y el 60&#37;.</p> 	 	    <p>El grado de restricci&oacute;n de los diferentes nutrientes se debe ajustar a las necesidades individuales siguiendo los lineamientos que se explicaron en el &iacute;tem del tratamiento. El grado y la duraci&oacute;n de la restricci&oacute;n de sodio var&iacute;an de acuerdo a la situaci&oacute;n y a la respuesta individual, evitando en lo posible restricciones severas que generalmente conllevan al rechazo de la dieta hospitalaria. La dieta es fraccionada con peque&ntilde;os vol&uacute;menes para evitar entre otros, interferencia con la respiraci&oacute;n, dificultando la funci&oacute;n del diafragma y de los m&uacute;sculos respiratorios y para no ocasionar aumento en la demanda del gasto cardiaco a trav&eacute;s del incremento del metabolismo basal. Se aconseja adem&aacute;s, evitar temperaturas extremas de alimentos (46).  La progresi&oacute;n de la dieta consiste en probar tolerancia con l&iacute;quidos claros, luego brindar una dieta l&iacute;quida completa (contiene leche y preparaciones con leche), hasta instaurar una dieta blanda y si es posible dieta de consistencia normal, no se debe usar el t&eacute;rmino dieta 	"corriente".</p> 	 	    <p>El paciente necesita recomendaciones nutricionales de egreso y un programa de control ambulatorio el cual generalmente tiene como objetivo principal lograr la reducci&oacute;n de peso para corregir la obesidad y&#47;o el sobrepeso.</p> 	 	    <p><b><font face="verdana" size="3">Conclusi&oacute;n</font></b></p> 	 	    <p>Es fundamental controlar los factores de riesgo relacionados con la alimentaci&oacute;n y establecer las estrategias alimentarias y nutricionales orientadas hacia el fomento de estilos de alimentaci&oacute;n saludables <a href="#f1">(Figura 1)</a> que cumplan una funci&oacute;n preponderante en la prevenci&oacute;n de estas enfermedades. El proceso de cuidado nutricional del individuo con enfermedad coronaria y en general con enfermedad cardiovascular requiere un diagn&oacute;stico nutricional cuidadoso, la determinaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de la dieta en cuanto al aporte de calor&iacute;as y nutrientes y una evaluaci&oacute;n constante para efectuar los ajustes necesarios.  Este paciente requiere la atenci&oacute;n integral por parte del equipo de salud, con un criterio interdisciplinario, en donde el papel del profesional nutricionista dietista es esencial para llevar a cabo el proceso de cuidado nutricional anteriormente descrito.</p> 	 	    <p>    <center><a name="f1"><img src="img/revistas/rfmun/v53n2/v53n2a07f1.jpg"></a></center></p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="verdana" size="3">Referencias</font></b></p> 	 	    <!-- ref --><p>1. Cant&oacute;n A, Castell&aacute; M. Fisiopatolog&iacute;a del Aparato Circulatorio. En: Planas M, P&eacute;rez-Portabella Cleof&eacute;, eds. Fisiopatolog&iacute;a aplicada a la nutrici&oacute;n. Barcelona.  Mayo Ediciones; 2004: 155-170.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-0011200500020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>2. World Health Organization. Diet, nutrition and the prevention of chronic diseases. Geneva 2003. Technical report series N&deg; 916.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-0011200500020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>3. Jackson R. Guidelines on preventing cardiovascular disease in clinical practice. BMJ 2000;320.659-6 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-0011200500020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Carlson LA, Gotto AM, Illingworth DR. Actualizaci&oacute;n sobre hiperlipidemia. Argentina Science Press.  2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-0011200500020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>5. Sociedad Latinoamericana de Ateroesclerosis. Cap&iacute;tulo Colombiano. Consenso Colombiano de Dislipoproteinemias.  Bogot&aacute;. 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-0011200500020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>6. Ministerio de Salud- Instituto Nacional de Salud. Situaci&oacute;n de Salud en Colombia. Indicadores B&aacute;sicos 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-0011200500020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p> 	 	    <!-- ref --><p>7. Secretar&iacute;a Distrital de Salud D.C.-Direcci&oacute;n de Salud P&uacute;blica, Universidad Nacional de Colombia-Facultad de Medicina. Lineamientos de Pol&iacute;tica P&uacute;blica de Prevenci&oacute;n de las Enfermedades Cr&oacute;nicas en Bogot&aacute; D. C.1a edici&oacute;n. Mayo 2002. pag 76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-0011200500020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p> 	 	    <!-- ref --><p>8. Knopp R, Retzlaff B. Saturated fat prevents coronary artery disease? An American paradox. Am J Clin Nutr 2004;80:1102-3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-0011200500020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>9. German JB, Dillard C. Saturated fats: what dietary intake? Am J Clin Nutr 2004;80:550-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0120-0011200500020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>10. He K, Merchant A, Rimm E, Rosner B, Stampfer M, Willet W. Dietary fat intake and risk of stroke in male US healthcare professionals: 14 year prospective cohort study BMJ.2003;327;777-782.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0120-0011200500020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>11. Dreon D, Fernstrom H, Campos H, Blanche P, Williams P, Krauss R. Change in dietary saturated fat intake is correlated with change in mass of large low- density-lipoprotein particles in men. Am J Clin Nutr 1998;67:828-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0120-0011200500020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>12. Grundy S, Denke M. Dietary influences on serum lipids and lipoproteins. J. Lipid Res. 1990. 31:1149-1172.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-0011200500020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>13. Berard AM, Dabadie H, Palos-Pinto A, Dumon MF, Darmon M. Reduction of dietary saturated fatty acids correlates with increased plasma lecithin cholesterol acyltransferase activity in humans. Eur J Clin Nutr.  2004 Jun;58(6):881-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-0011200500020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>14. Mauger JF, Lichtenstein A, Asuman L, Jalbert S, Jauhiainem M, Ehnholm C et al. Effect of different forms of dietary hydrogenated fats on LDL particle size. Am J Clin Nutr 2003;78:370-5 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-0011200500020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Schaefer E. Lipoproteins, nutrition, and heart disease.  Am J Clin Nutr 2002:75:191-212.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-0011200500020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>16. Matthan N, Welty F, Barret P, Harausz C, Dolnikowski G, Parks J, et al. Dietary hydrogenated fat increases high-density lipoprotein apoA-I catabolism and decreases low-density lipoprotein apoB-100 catabolism in hyperlipidemic women. Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology. 2004;24:1092.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-0011200500020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>17. Howell W, McNamara D, Tosca M, Smith B, Gaines J. Plasma lipid and lipoprotein responses to dietary fat and cholesterol: a meta-analysis. Am J Clin Nutr 1997;65:1747-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-0011200500020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>18. Kromhout D, Menotti A, Bloemberg B, Aravanis C, Blackburn H, Buzina R et al. Dietary saturated and trans fatty acids and cholesterol and 25-year mortality from coronary heart disease: the Seven Countries Study. Prev Med 1995 May;24(3):308-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-0011200500020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>19. Schaefer E, Lichtenstein A, Lamon-fava S, McNamara J, Ordovas J. Lipoproteins, nutrition, aging, and atherosclerosis. Am J Clin Nutr 1995;61 (suppl):726S-40S.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-0011200500020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>20. Katan M. Effect of low- fat diets on plasma highdensity lipoprotein concentrations. Am J Clin Nutr 1998;67 (suppl): 573s-576s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-0011200500020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>21. Fried S, Rao S. Sugars, hypertriglyceridemia, and cardiovascular disease. Am J Clin Nutr 2003;78(4):873s- 880s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-0011200500020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>22. Hu F, Rimm E, Stampfer M, Ascherio A, Spiegelman D, Willet W. Prospective study of mayor dietary patterns and risk of coronary heart disease in men.  Am J Clin Nutr 2000;72:912-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-0011200500020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>23. Mozaffarian D, Rimm E, Herrington D. Dietary fats, carbohydrate, and progression of coronary atherosclerosis in postmenopausal women. Am J Clin Nutr 2004;80(5):1175-1184.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-0011200500020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>24. Kindcain-Smith P, Alderman M. Universal recommendatios for sodium intake should be avoided.MJA.1999;170:174-175 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-0011200500020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. McCarron D. The dietary guideline for sodium: should we shake it up ? Yes!. Am J Clin Nutr 2000.71:1013-1019.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-0011200500020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>26. Mahan L.K., Arlin M. Krause’s food nutrition and diet therapy. 8ª. Ed. Philadelphia: W. B. Saunders Co.  1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-0011200500020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>27. Kaplan N. The dietary Guideline for sodium: should we shake it up? No. Am J Clin Nutr. 2000;71(5):1020-1026.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0011200500020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>28. Simopoulos, A. The nutritional aspects of hypertension. Am J Clin Nutr. 1985; 42: 909-912.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0011200500020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p> 		 	    <!-- ref --><p>29. He J, Ogden LG, Bazzano LA, Vupputuri S, Loria C, Whelton PK. Dietary sodium intake and incidence of congestive heart failure in overweight US men and women: First National Health and Nutrition Examination Survey Epidemiologic-up Study. Arch Intern Med.  2002 Jul 22;162(14):1619-1624.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-0011200500020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>30. Beard T, Bchir MB, Blizzard L, O’Brien D, Dip G, Dwyer T. Association between blood pressure and dietary factors in the dietary and nutritional survey of british adults. Arch Intern Med. 1997; 157: 234-238.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-0011200500020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  	    <!-- ref --><p>31. Falla C, Colmenares J. Estado nutricional y cifras tensionales en hipertensos atendidos en la consulta externa de nutrici&oacute;n del programa de hipertensi&oacute;n arterial en el Hospital San Juan de Dios durante el per&iacute;odo comprendido entre el II semestre de 1994 y el II semestre de 1996. Tesis de grado (Nutricionista Dietista).  Director: Ma del Pilar Barrera. Universidad Nacional de Colombia. Carrera de Nutrici&oacute;n y Diet&eacute;tica.  1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-0011200500020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>32. Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of high Blood Cholesterol in Adults. Executive Summary of the Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III).  JAMA, May 16,2001;285(19):2486-2497.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-0011200500020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>33. Ministerio de Salud, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Fundaci&oacute;n Colombiana para la Nutrici&oacute;n Infantil. Gu&iacute;as Alimentarias para la Poblaci&oacute;n Colombiana mayor de 2 a&ntilde;os. Bases t&eacute;cnicas.  2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-0011200500020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>34. Alvarez J, Monereo S, Cancer E. Recomendaciones nutricionales en la dislipidemia. En: Leon M, Celaya S,eds. Manual de recomendaciones nutricionales al alta hospitalaria. . Barcelona: Novartis Consumer Health; 2003:100.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-0011200500020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>35. Bemelmans W, Broer J, Feskens E, Smit A, Muskiet F, Lefrandt J et al. Effect of an increased intake of &aacute;-linolenic acid and group nutritional education on cardiovascular risk factors: the Mediterranean Alphalinolenic Enriched Groningen Dietary Intervention MARGARIN Study. Am J Clin Nutr 2002;75;221-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-0011200500020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p> 	 	    <!-- ref --><p>36. Leaf A, Weber P. Efectos cardiovasculares de los &aacute;cidos grasos omega-3.N Engl. J Med. Vol 318(9), marzo 1988. p 549-558.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-0011200500020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>37. Hunter J E. n-3 Fatty acids from vegetable oils. Am J Clin Nutr 1990;51:809-14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-0011200500020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>38. Boh&oacute;rquez LF. &aacute;cidos grasos omega 3. En: Sierra ID, Mendivil CO y col. Eds. Hacia el manejo pr&aacute;ctico de las dislipidemias. Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Medicina. Divisi&oacute;n de L&iacute;pidos y Diabetes. 2003. P&aacute;g. 63-66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-0011200500020000700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>39. Erkkil&auml;A, Lehto S, Py&ouml;räl&auml;K, Uusitupa M. n-3 Fatty acids and 5-y risk of death and cardiovascular disease events in patients with coronary disease. Am J Clin Nutr 2003;78:65-71.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-0011200500020000700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>40. Dewailly E, Blanchet C, Gringas S, Lemieux S, Holub B. Cardiovascular disease risk factors and n-3 fatty acids status in the adult population of James Bay Cree. Am J Clin Nutr;2002;76(1):85-92&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-0011200500020000700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Barrera Ma del P. &aacute;cidos grasos omega-3 y &aacute;cidos grasos trans: impacto sobre la salud. Rev Asociaci&oacute;n Colombiana de Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica. 1997 Vol. 5(1) :27-34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-0011200500020000700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  	 	    <!-- ref --><p>42. Connor W. Importance of n-3 fatty acids in health and disease. Am J Clin Nutr 2000;71(suppl):171s-5s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-0011200500020000700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>   	 	    <!-- ref --><p>43. Din J, Newby D, Flapan A. Omega 3 fatty acids and cardiovascular disease-fishing for a natural treatment. BMJ 2004;328:30-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0120-0011200500020000700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>44. Reaven P, Parthasarathy S, Grasse MJ, Miller E, Almazan F, Mattson FH et al. Feasibility of using and oleate-rich diet to reduce the susceptibility of low-density lipoprotein to oxidate modification in humans. Am J Clin Nutr 1991; 54:701-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0120-0011200500020000700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>45. Salas- Salvad&oacute; J. Dieta controlada en sodio. En: Salas Salvad&oacute; J, Bonada A, Trallero R, Sal&oacute; ME, eds. Nutrici&oacute;n y diet&eacute;tica cl&iacute;nica. Barcelona: Ed Masson; 2000:353-360.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0120-0011200500020000700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> 	 	    <!-- ref --><p>46. Nelson J, Moxness K, Jensen M, Gastineau C.Mayo Clinic Diet Manual. A handbook of Nutrition Practices.  7th Ed. Mosby;1994:146-151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-0011200500020000700046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font> 	     ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cantón]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castellá]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fisiopatología del Aparato Circulatorio]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Planas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez-Portabella]]></surname>
<given-names><![CDATA[Cleofé]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fisiopatología aplicada a la nutrición]]></source>
<year>2004</year>
<page-range>155-170</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Mayo Ediciones]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>World Health Organization</collab>
<source><![CDATA[Diet, nutrition and the prevention of chronic diseases]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Geneva ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Technical report series N° 916]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Jackson]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Guidelines on preventing cardiovascular disease in clinical practice]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2000</year>
<volume>320</volume>
<page-range>659-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Carlson]]></surname>
<given-names><![CDATA[LA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gotto]]></surname>
<given-names><![CDATA[AM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Illingworth]]></surname>
<given-names><![CDATA[DR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Actualización sobre hiperlipidemia]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[Science Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Sociedad Latinoamericana de Ateroesclerosis</collab>
<source><![CDATA[Capítulo Colombiano. Consenso Colombiano de Dislipoproteinemias]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Ministerio de Salud^dInstituto Nacional de Salud</collab>
<source><![CDATA[Situación de Salud en Colombia: Indicadores Básicos]]></source>
<year>2002</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Secretaría Distrital de Salud D.C^dDirección de Salud Pública</collab>
<collab>Universidad Nacional de Colombia^dFacultad de Medicina</collab>
<source><![CDATA[Lineamientos de Política Pública de Prevención de las Enfermedades Crónicas en Bogotá D. C]]></source>
<year>Mayo</year>
<month> 2</month>
<day>00</day>
<edition>1</edition>
<page-range>76</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Knopp]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Retzlaff]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Saturated fat prevents coronary artery disease? An American paradox]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2004</year>
<volume>80</volume>
<page-range>1102-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[German]]></surname>
<given-names><![CDATA[JB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dillard]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2004</year>
<volume>80</volume>
<page-range>550-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[He]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Merchant]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rimm]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rosner]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stampfer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Willet]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dietary fat intake and risk of stroke in male US healthcare professionals: 14 year prospective cohort study]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2003</year>
<volume>327</volume>
<page-range>777-782</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dreon]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernstrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Campos]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blanche]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Williams]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Krauss]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Change in dietary saturated fat intake is correlated with change in mass of large low- density-lipoprotein particles in men]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1998</year>
<volume>67</volume>
<page-range>828-36</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grundy]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Denke]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dietary influences on serum lipids and lipoproteins]]></article-title>
<source><![CDATA[J. Lipid Res]]></source>
<year>1990</year>
<volume>31</volume>
<page-range>1149-1172</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Berard]]></surname>
<given-names><![CDATA[AM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dabadie]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Palos-Pinto]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dumon]]></surname>
<given-names><![CDATA[MF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Darmon]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reduction of dietary saturated fatty acids correlates with increased plasma lecithin cholesterol acyltransferase activity in humans]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur J Clin Nutr]]></source>
<year>2004</year>
<month> J</month>
<day>un</day>
<volume>58</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>881-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mauger]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lichtenstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Asuman]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jalbert]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jauhiainem]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ehnholm]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effect of different forms of dietary hydrogenated fats on LDL particle size]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2003</year>
<volume>78</volume>
<page-range>370-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schaefer]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Lipoproteins, nutrition, and heart disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2002</year>
<volume>75</volume>
<page-range>191-212</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Matthan]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Welty]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Barret]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Harausz]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dolnikowski]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parks]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dietary hydrogenated fat increases high-density lipoprotein apoA-I catabolism and decreases low-density lipoprotein apoB-100 catabolism in hyperlipidemic women]]></article-title>
<source><![CDATA[Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology]]></source>
<year>2004</year>
<volume>24</volume>
<page-range>1092</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Howell]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McNamara]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tosca]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gaines]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Plasma lipid and lipoprotein responses to dietary fat and cholesterol: a meta-analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1997</year>
<volume>65</volume>
<page-range>1747-64</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kromhout]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Menotti]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bloemberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Aravanis]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blackburn]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Buzina]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dietary saturated and trans fatty acids and cholesterol and 25-year mortality from coronary heart disease: the Seven Countries Study]]></article-title>
<source><![CDATA[Prev Med]]></source>
<year>1995</year>
<month> M</month>
<day>ay</day>
<volume>24</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>308-15</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schaefer]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lichtenstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lamon-fava]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McNamara]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ordovas]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Lipoproteins, nutrition, aging, and atherosclerosis]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1995</year>
<volume>61</volume>
<page-range>726S-40S</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Katan]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effect of low- fat diets on plasma highdensity lipoprotein concentrations]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1998</year>
<volume>67</volume>
<page-range>573s-576s</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fried]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rao]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Sugars, hypertriglyceridemia, and cardiovascular disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2003</year>
<volume>78</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>873s- 880s</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hu]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rimm]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Stampfer]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ascherio]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Spiegelman]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Willet]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prospective study of mayor dietary patterns and risk of coronary heart disease in men]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2000</year>
<volume>72</volume>
<page-range>912-21</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mozaffarian]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rimm]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrington]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dietary fats, carbohydrate, and progression of coronary atherosclerosis in postmenopausal women]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2004</year>
<volume>80</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1175-1184</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kindcain-Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Alderman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Universal recommendatios for sodium intake should be avoided]]></article-title>
<source><![CDATA[MJA]]></source>
<year>1999</year>
<volume>170</volume>
<page-range>174-175</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McCarron]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The dietary guideline for sodium: should we shake it up ? Yes!]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2000</year>
<volume>71</volume>
<page-range>1013-1019</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mahan]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Arlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Krause’s food nutrition and diet therapy]]></source>
<year>1992</year>
<edition>8</edition>
<publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[W. B. Saunders Co]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaplan]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The dietary Guideline for sodium: should we shake it up? No]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2000</year>
<volume>71</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>1020-1026</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Simopoulos]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The nutritional aspects of hypertension]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1985</year>
<volume>42</volume>
<page-range>909-912</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[He]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ogden]]></surname>
<given-names><![CDATA[LG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bazzano]]></surname>
<given-names><![CDATA[LA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vupputuri]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Loria]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Whelton]]></surname>
<given-names><![CDATA[PK]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Dietary sodium intake and incidence of congestive heart failure in overweight US men and women: First National Health and Nutrition Examination Survey Epidemiologic-up Study]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Intern Med]]></source>
<year>2002</year>
<month> J</month>
<day>ul</day>
<volume>162</volume>
<numero>14</numero>
<issue>14</issue>
<page-range>1619-1624</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beard]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bchir]]></surname>
<given-names><![CDATA[MB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blizzard]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[O’Brien]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dip]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dwyer]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Association between blood pressure and dietary factors in the dietary and nutritional survey of british adults]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Intern Med]]></source>
<year>1997</year>
<volume>157</volume>
<page-range>234-238</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Falla]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Colmenares]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estado nutricional y cifras tensionales en hipertensos atendidos en la consulta externa de nutrición del programa de hipertensión arterial en el Hospital San Juan de Dios durante el período comprendido entre el II semestre de 1994 y el II semestre de 1996]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Barrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ma del Pilar]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia. Carrera de Nutrición y Dietética]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of high Blood Cholesterol in Adults. Executive Summary of the Third Report of the National Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III)]]></article-title>
<source><![CDATA[JAMA]]></source>
<year>May </year>
<month>16</month>
<day>,2</day>
<volume>285</volume>
<numero>19</numero>
<issue>19</issue>
<page-range>2486-2497</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>Ministerio de Salud</collab>
<collab>Instituto Colombiano de Bienestar Familiar</collab>
<collab>Fundación Colombiana para la Nutrición Infantil</collab>
<source><![CDATA[Guías Alimentarias para la Población Colombiana mayor de 2 años: Bases técnicas]]></source>
<year>2000</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Monereo]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cancer]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Recomendaciones nutricionales en la dislipidemia]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Leon]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Celaya]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manual de recomendaciones nutricionales al alta hospitalaria]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>100</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Novartis Consumer Health]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bemelmans]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Broer]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Feskens]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smit]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Muskiet]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lefrandt]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Effect of an increased intake of á-linolenic acid and group nutritional education on cardiovascular risk factors: the Mediterranean Alphalinolenic Enriched Groningen Dietary Intervention MARGARIN Study]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2002</year>
<volume>75</volume>
<page-range>221-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Leaf]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Weber]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Efectos cardiovasculares de los ácidos grasos omega-3]]></article-title>
<source><![CDATA[N Engl. J Med]]></source>
<year>marz</year>
<month>o </month>
<day>19</day>
<volume>318</volume>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>549-558</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hunter]]></surname>
<given-names><![CDATA[J E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[n-3 Fatty acids from vegetable oils]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1990</year>
<volume>51</volume>
<page-range>809-14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bohórquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[LF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ácidos grasos omega 3]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Sierra]]></surname>
<given-names><![CDATA[ID]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mendivil]]></surname>
<given-names><![CDATA[CO]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Hacia el manejo práctico de las dislipidemias]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>63-66</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia. Facultad de Medicina. División de Lípidos y Diabetes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Erkkilä]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lehto]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pyörälä]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Uusitupa]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[n-3 Fatty acids and 5-y risk of death and cardiovascular disease events in patients with coronary disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2003</year>
<volume>78</volume>
<page-range>65-71</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dewailly]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blanchet]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gringas]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lemieux]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Holub]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Cardiovascular disease risk factors and n-3 fatty acids status in the adult population of James Bay Cree]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2002</year>
<volume>76</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>85-92</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ma del P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ácidos grasos omega-3 y ácidos grasos trans: impacto sobre la salud]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Asociación Colombiana de Nutrición Clínica]]></source>
<year>1997</year>
<volume>5</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>27-34</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Connor]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Importance of n-3 fatty acids in health and disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>2000</year>
<volume>71</volume>
<page-range>171s-5s</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Din]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Newby]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Flapan]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Omega 3 fatty acids and cardiovascular disease-fishing for a natural treatment]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>2004</year>
<volume>328</volume>
<page-range>30-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Reaven]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Parthasarathy]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Grasse]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Miller]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Almazan]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mattson]]></surname>
<given-names><![CDATA[FH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Feasibility of using and oleate-rich diet to reduce the susceptibility of low-density lipoprotein to oxidate modification in humans]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Clin Nutr]]></source>
<year>1991</year>
<volume>54</volume>
<page-range>701-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Salas- Salvadó]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dieta controlada en sodio]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Salas Salvadó]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bonada]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Trallero]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Saló]]></surname>
<given-names><![CDATA[ME]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Nutrición y dietética clínica]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>353-360</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed Masson]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nelson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Moxness]]></surname>
<given-names><![CDATA[K]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Jensen]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gastineau]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mayo Clinic Diet Manual: A handbook of Nutrition Practices]]></source>
<year>1994</year>
<edition>7</edition>
<page-range>146-151</page-range><publisher-name><![CDATA[Mosby]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
