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<journal-title><![CDATA[Revista de la Facultad de Medicina]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PROTEÍNAS: REDEFINIENDO ALGUNOS CONCEPTOS]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Antioquia Facultad de Medicina ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Our knowledge about primary, secondary and tertiary structures of proteins grow-up every day. Terminology and its use can result difficult, even for knowledge people. This paper propose a simple and practical, often personal, way of utilization.]]></p></abstract>
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<kwd lng="en"><![CDATA[anino acids]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[peptides, and proteins]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[      <font face="verdana" size="2">         <p align="right"><b>COMUNICACIONES BREVES</b></p>    <p>&nbsp;</p>        <p><b>    <center><font face="verdana" size="4">PROTE&Iacute;NAS: REDEFINIENDO ALGUNOS CONCEPTOS</font></center></b></p>    <p>&nbsp;</p>         <p><b>    <center><font face="verdana" size="3">Proteins: redefined some concepts</font></center></b></p>    <p>&nbsp;</p>          <p><b>Juan Camilo Calder&oacute;n V&eacute;lez<sup>1</sup></b></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><b>1</b></sup>.MD. Profesor Departamento de Fisiolog&iacute;a y Bioqu&iacute;mica, Facultad de Medicina, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n Colombia. Miembro Junta Directiva Comit&eacute; Nacional de Resucitaci&oacute;n - Colombia (CNR-C)  Correspondencia:<a href="mailto:jcaldero@ivic.ve">jcaldero@ivic.ve</a></p>    <p>&nbsp;</p><hr size="1">         <p><b>Resumen</b></p>             <p>El conocimiento sobre las estructuras primarias, secundarias y terciarias de las prote&iacute;nas crece cada d&iacute;a; la terminolog&iacute;a y su adecuado uso, incluso para los conocedores, pueden resultar confusos. Se propone en esta comunicaci&oacute;n una forma sencilla y pr&aacute;ctica de abordar el tema.</p>         <p><b>Palabras clave</b>: amino&aacute;cidos, p&eacute;ptidos y prote&iacute;nas.</p><hr size="1">         <p><b>Summary</p></b>          <p>Our knowledge about primary, secondary and tertiary structures of proteins grow-up every day. Terminology and its use can result difficult, even for knowledge people. This paper propose a simple and practical, often personal, way of utilization.</p>         <p><b>Key words</b>: anino acids, peptides, and proteins.</p><hr size="1">         <p><b><font face="verdana" size="3">Introducci&oacute;n</p></b></font>         <p>Cl&aacute;sicamente se han descrito las prote&iacute;nas en t&eacute;rminos de estructura primaria, secundaria, terciaria y cuaternaria. Sin embargo, con los avances de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en biolog&iacute;a molecular se han introducido nuevos t&eacute;rminos.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esta comunicaci&oacute;n har&aacute; una corta discusi&oacute;n sobre algunos t&eacute;rminos y aspectos interesantes de la organizaci&oacute;n jer&aacute;rquica de las prote&iacute;nas que no est&aacute;n claramente definidos en la literatura y que suelen confundir a los interesados en el tema. </p>         <p>La estructura primaria de una prote&iacute;na no es m&aacute;s que la secuencia de amino&aacute;cidos que la componen, o lo que es lo mismo, su disposici&oacute;n lineal. Se suele enunciar en una secuencia lineal de letras may&uacute;sculas que representan cada uno de los amino&aacute;cidos que componen las prote&iacute;nas, adem&aacute;s describe la posici&oacute;n de los puentes disulfuro y aclara cual es el amino&aacute;cido N-terminal y cual es el C-terminal; se completa dando n&uacute;meros a dichos amino&aacute;cidos. La secuencia de amino&aacute;cidos contiene la informaci&oacute;n para la estructura tridimensional de una prote&iacute;na. Descifrar esa informaci&oacute;n contenida en esta secuencia para pronosticar la estructura tridimensional ha sido tema de investigaci&oacute;n y este problema se ha llegado a conocer como "the protein folding problem1"(1). A pesar de lo interesante del tema, no se analizar&aacute; en este documento.</p>         <p>La estructura secundaria involucra la organizaci&oacute;n o arreglo espacial de partes de la secuencia de amino&aacute;cidos. Para concretar, b&aacute;sicamente, y en t&eacute;rminos de estructura secundaria, ciertas secuencias de amino&aacute;cidos se pueden organizar como: h&eacute;lices &alpha;, l&aacute;minas &beta; o giros.</p>         <p>Estas tres formas de la estructura secundaria son las m&aacute;s frecuentes en la naturaleza, sin embargo no son las &uacute;nicas que se pueden dar en los polip&eacute;ptidos o las prote&iacute;nas en general. Pauling, Corey y Branson (2) describieron originalmente las que ellos denominaron h&eacute;lices de 3,7 residuos o h&eacute;lices de 5,1 residuos. En el primer caso, seg&uacute;n los autores, cada grupo amida est&aacute; unido por puentes de hidr&oacute;geno al tercer grupo amida m&aacute;s all&aacute; en la h&eacute;lice. Posteriormente Pauling y Corey propusieron para estas estructuras los nombres de h&eacute;lice &alpha; y h&eacute;lice Y (3) y aclararon que en la &alpha; puede haber entre 3,6 y 3,67 residuos por giro. M&aacute;s adelante, los mismos autores propusieron lo que denominaron inicialmente "pleated sheet" (4), donde aclaran la estructura de la l&aacute;mina &beta;, y las formas paralela y antiparalela, unidas por puentes de hidr&oacute;geno.</p>         <p>Despu&eacute;s de esto no se introdujeron grandes cambios a las formas de estructura secundaria de las prote&iacute;nas y el concepto ahora se limita en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos a las h&eacute;lices &alpha;, a las l&aacute;minas &beta; y a los giros.</p>         <p>Algunos aspectos interesantes de estas formas de estructura secundaria: se necesit&oacute; esclarecer la estructura de los amino&aacute;cidos, enlaces pept&iacute;dicos y peque&ntilde;os p&eacute;ptidos, lo cual estuvo listo para la d&eacute;cada del 50 del siglo pasado, antes de proponer las estructuras secundarias; ambas estructuras cumplen con los requerimientos est&eacute;ricos necesarios para ser estables; se encuentra demostrada la presencia de las h&eacute;lices &alpha;, de las l&aacute;minas &beta; y los giros en las prote&iacute;nas naturales; la gran fuerza estabilizadora de las dos principales formas son los puentes de hidr&oacute;geno, por dos caracter&iacute;sticas: son abundantes y aproximadamente lineales o rectos; pueden contener casi todos los amino&aacute;cidos naturales, porque tanto la h&eacute;lice &alpha; como la l&aacute;mina &beta; est&aacute;n b&aacute;sicamente formadas por esqueletos de C y N y el sustituyente R o cadena lateral se dirige hacia "afuera" o se encuentra en otro plano, por lo tanto no crea impedimentos est&eacute;ricos; -ambas formas acercan amino&aacute;cidos no contiguos, lo que genera una gran funcionalidad.</p>         <p>Despu&eacute;s de esta corta discusi&oacute;n ser&iacute;a &uacute;til mencionar brevemente algo sobre la estructura supersecundaria.</p>         <p>Este concepto es bastante confuso en la literatura, debido a que los t&eacute;rminos motivo, topolog&iacute;a, arreglos de estructura secundaria y nativa, dominios, "folds", "superfolds" y estructura supersecundaria se utilizan en forma inexacta y superpuesta en textos y art&iacute;culos.</p>         <p>Por ejemplo, en el texto de Stryer (5) se define dominio como unidad globular de 100 a 400 amino&aacute;cidos, pero en el de Lodish (6) se define dominio como constituido por 100 a 200 amino&aacute;cidos y dice que son m&oacute;dulos de estructura terciaria; en el texto de Lehninger aparece que no hay acuerdo universal en cuanto a la aplicaci&oacute;n de estos t&eacute;rminos (7).</p>         <p>En otro ejemplo, Rhodes y Klug (8) dicen que los dedos de zinc son los motivos de uni&oacute;n al &aacute;cido desoxirribonucleico (ADN) m&aacute;s comunes encontrados hasta la fecha (1993), pero Vallee y Falchuk (9) califican de dominios de zinc a los "zinc fingers","zinc twist" y "zinc cluster". N&oacute;tese que son art&iacute;culos del mismo a&ntilde;o y sobre el mismo tema.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En mi concepto, parece &uacute;til restringir la terminolog&iacute;a a:</p>        <p>Estructura supersecundaria: arreglo espacial y particular, estable, de varios elementos de la estructura secundaria y sus conexiones entre ellos. Es decir, formas particulares y comunes de asociaci&oacute;n de h&eacute;lices &alpha;, l&aacute;minas &beta; y giros entre s&iacute;. El concepto de motivo cabe dentro de la definici&oacute;n previa, es una forma de estructura supersecundaria. El concepto de dominio se refiere a un arreglo globular estable de una gran porci&oacute;n de una prote&iacute;na y que contiene frecuentemente varios motivos, involucra secuencias de amino&aacute;cidos m&aacute;s grandes que las que involucran los motivos, tambi&eacute;n cabe dentro de la estructura supersecundaria.</p>        <p>A este prop&oacute;sito vale la pena mencionar a Creighton (10) quien dice que hay cerca de 100 motivos diferentes en las prote&iacute;nas y a Orengo, Jones y Thornton (11) quienes describen lo que podr&iacute;an llamarse las estructuras supersecundarias m&aacute;s comunes: "&alpha;/&beta; doubly wound, TIM barrel, split &alpha;-&beta; sandwich, Greek key, immunoglobulin, &alpha;-up-down, globin, Jelly roll, Trefoil, UB &alpha; &beta; roll". Aunque estas estructuras son supersecundarias, no diferencian claramente entre motivo o dominio, lo que apoya la idea de lo confuso de los conceptos (<a href="#fig1">Figura 1</a>).</p>         <p>    <center><a name="fig1"><img src="img/revistas/rfmun/v54n2/v54n2a10fig1.jpg"></a></center></p>         <p>Los conceptos de motivo y dominios, como parte de la estructura supersecundaria, se ilustran con dos ejemplos de la literatura, los cuales apoyan el esquema aqu&iacute; sugerido:</p>         <p>La ADN helicasa II fue estudiada (12) y se proponen cuatro dominios: RGG box, helicase core, dsRBD I y dsRBDII. Dentro del helicase core se proponen los motivos I, Ia, II, III, IV, V y VI. Se propone que los dominios dsRBD tienen afinidad por el &aacute;cido ribonucleico (ARN) y el dominio RGG-box tiene afinidad por el ADN. El "helicase core" es un dominio catal&iacute;tico, dentro del cual hay un sitio de uni&oacute;n al adenos&iacute;n trifosfato (ATP) en el motivo I (12).</p>         <p>La familia de reguladores de la se&ntilde;alizaci&oacute;n de prote&iacute;nas G (RGS) se discute en un trabajo de Burchett (13). Dentro de lo que nos concierne, se discuten los dominios presentes en las prote&iacute;nas de esta familia, por ejemplo los dominios PBT, DEP, GGL, PPr, PDZ, GoLoco, PTB, RBD. Dentro del dominio PPr de la prote&iacute;na RGS0L hay seis motivos, algunos de los cuales tienen cierta secuencia en particular. Algunos dominios aumentan la actividad del receptor o le dan selectividad, de otros no se conoce su funci&oacute;n (13).</p>         <p>En este punto de la discusi&oacute;n es posible sugerir que los dominios son una forma de estructura supersecundaria que est&aacute; m&aacute;s cerca de la estructura terciaria que de la secundaria, mientras los motivos est&aacute;n m&aacute;s cerca de la secundaria que de la terciaria, sin embargo ser&iacute;a posible llegar a un dominio sin pasar por un motivo (<a href="#fig1">Figura 1</a>).</p>         <p>Aqu&iacute; se podr&iacute;a plantear la pregunta &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la funci&oacute;n de una prote&iacute;na? La respuesta cl&aacute;sica ser&iacute;a: "la funci&oacute;n de una prote&iacute;na deriva de su estructura tridimensional", tridimensional", sin embargo, estrictamente hablando, la palabra tridimensional no se limita a inguna estructura en particular, porque todas las estructuras, excepto la primaria, son tridimensionales. Despu&eacute;s de los ejemplos dados (los casos de la ADN helicasa II y las RGS) parece l&oacute;gico suponer que la funci&oacute;n de una prote&iacute;na est&aacute; dada por su estructura supersecundaria, pues se mencionan funciones para varios de los dominios de dichas prote&iacute;nas. Seg&uacute;n el texto de Lehninger (7), por ejemplo, algunos dominios separados de sus prote&iacute;nas conservan su funci&oacute;n y la cadena de la miosina, por ejemplo, a&uacute;n digerida por algunas enzimas, conserva su funci&oacute;n adenosina trifosfatasa (ATPasa) en su cabeza (14).</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, las prote&iacute;nas antes mencionadas necesitan de todos sus dominios reorganizados de una forma espec&iacute;fica y que tengan en cuenta las cadenas laterales de todos los amino&aacute;cidos para cumplir su funci&oacute;n completa, en el caso de la miosina: separarse del filamento grueso, hidrolizar el ATP, adherirse a la actina, generar el golpe de fuerza y regresar a su estado de reposo; es decir, necesitan de un adecuado arreglo de sus dominios para darle su forma tridimensional completamente funcional (o su estructura nativa). En la miosina, se necesita de la uni&oacute;n no covalente y arreglo tridimensional de los dominios de sus cadenas (seis en total) para que su funci&oacute;n sea la descrita (14). Por lo tanto, ahora parece m&aacute;s l&oacute;gico afirmar que, aunque hay un espectro de funcionalidad desde la estructura secundaria hasta la cuaternaria, una prote&iacute;na requiere de su estructura terciaria o cuaternaria (de nuevo, su estructura nativa), para cumplir su funci&oacute;n completa en la naturaleza.</p>         <p>Un ejemplo claro de la necesidad de la estructura terciaria y cuaternaria de una prote&iacute;na para su funci&oacute;n son las prote&iacute;nas con dominios transmembrana, por ejemplo los canales y transportadores, de gran importancia en la medicina. Conocer la estructura secundaria aporta poco al entendimiento de su funci&oacute;n. Entender la estructura terciaria es bastante dif&iacute;cil, aunque en el caso de algunos canales se han dado pasos importantes (15-17).</p>         <p>Esta discusi&oacute;n deja varios conceptos sin tocar, b&aacute;sicamente por cuestiones de espacio.</p>         <p>Se han mencionado algunos aspectos interesantes del arreglo jer&aacute;rquico de la estructura de las prote&iacute;nas que no son claramente discutidos en los textos y que abarcan m&aacute;s all&aacute; de las simples definiciones. Se han propuesto definiciones y se ha esquematizado tal arreglo jer&aacute;rquico, con ejemplos. El esquema sugerido por el autor para interrelacionar estos conceptos ser&iacute;a esquematizaci&oacute;n propuesta del arreglo jer&aacute;rquico de las prote&iacute;nas (<a href="#fig1">Figura 1</a>).</p>          <p><b><font face="verdana" size="3">Referencias </font></b></p>      <!-- ref --><p>1.	Behe M, Lattman E, Rose G. The protein folding problem: the native fold determines packing, but does packing determine the native fold? Proc Natl Acad Sci USA 1991; 88: 4195-4199.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0120-0011200600020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>2.	Pauling L, Corey R, Branson H. The structure of proteins: two hydrogen-bonded helical configurations of the polypeptide chain. Proc Natl Acad Sci USA 1951; 37: 205-211.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0120-0011200600020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>3.	Pauling L, Corey R. Atomic and structure factors for two helical configurations of polypeptide chains. Proc Natl Acad Sci USA 1951; 37 (5): 235-240.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0120-0011200600020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>4.	Pauling L, Corey R. The pleated sheet: a new layer configuration of polypeptide chains. Proc Natl Acad Sci USA 1951; 37 (5): 251-256.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-0011200600020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>5.	Stryer L. Biochemistry. 4th Ed. New York; WH Freeman & Co; 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-0011200600020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>6.	Lodish H, Berk A, Zipursky S, Matsudaira P, Baltimore D, Darnell J. Molecular cell biology. 4rd Ed. New York: WH Freeman & Co; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-0011200600020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>7.	Nelson D, Cox M. Lehninger principles of biochemistry. 3rd Ed. New York; Worth Publishers; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-0011200600020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>8.	Rhodes D, Klug A. Zinc fingers. Sci Am 1993; 268 (2): 56-65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-0011200600020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>9.	Vallee B, Falchuk K. The biochemical basis of zinc physiology. Physiol Rev 1993; 73 (1): 79-118.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-0011200600020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>10.	 Creighton T. Protein folding. Biochem J 1990; 270:1-16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-0011200600020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>11.	Orengo C, Jones D, Thornton J. Protein superfamilies and domain superfolds. Nature 1994; 372: 631-34.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-0011200600020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>12.	Zhang S, Grosse F. Domain structure of human nuclear DNA helicase II (RNA helicase A). J Biol Chem 1997; 272 (17): 11487-11494.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-0011200600020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>13.	Burchett S. Regulators of a protein signaling: a bestiary of modular protein binding domains. J Neurochem 2000; 75: 1335-1351.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-0011200600020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>14.	Craig R, Padr&oacute;n R. Molecular structure of the sarcomere. En: Engel A, Franzini-Armstrong C (Eds). Myology. 3rd Ed. McGrawHill; 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-0011200600020001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>15.	Jiang Y, Lee A, Chen J, et al. X-ray structure of a voltage-dependent K+ channel. Nature 2003; 423: 33-41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-0011200600020001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>16.	Wright E, Loo D, Panayotova-Heiermann M, et al. Structure and function of the NaD glucose cotransporter. Acta Physiol Scand 1998; 163 (Suppl 643): 257-264.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-0011200600020001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>17.	Yip C, Ottensmeyer P. Three dimensional structural interactions of insulin and its receptor. 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