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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia Facultad de Medicina Departamento de Cirugía]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p><b>    <center><font size="4">Cambio de paradigmas en la educaci&oacute;n en medicina</font></center></b></p>     <p>  En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han presentado cambios sustanciales en la manera como se entiende la   educaci&oacute;n en medicina. Parte de los cambios de estos paradigmas, se han producido en nuestra   universidad por las circunstancias generadas ante el cierre del Hospital San Juan de Dios   en Bogot&aacute;, pero indudablemente hacen parte de un proceso global experimentado en muchos   pa&iacute;ses y en gran parte de las especialidades m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas, y que posiblemente est&aacute;n   encaminados hacia una mejor educaci&oacute;n.</p>     <p>  La preparaci&oacute;n de m&eacute;dicos y especialistas est&aacute; dirigida, principalmente, para adultos j&oacute;venes,   por esta raz&oacute;n el t&eacute;rmino pedagog&iacute;a (del griego, paid&oacute;n, ni&ntilde;o y gogos, conducir) no debe   usarse, ya que no se refiere a la educaci&oacute;n de los adultos. Desde la perspectiva de la   anestesiolog&iacute;a se pueden apreciar algunos de los cambios educativos m&aacute;s importantes: aplicaci&oacute;n   de la medicina basada en evidencias, balance entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica, y disminuci&oacute;n   de la carga asistencial.</p>     <p>  La medicina basada en evidencias (MBE) ha logrado abrirse espacio en un ambiente que   inicialmente demeritaba sus beneficios, m&aacute;s por desconocimiento y resistencia al cambio que   por cr&iacute;ticas fundamentadas en la realidad (1). Se acepta a la MBE como la aplicaci&oacute;n de los   conceptos primarios de la epidemiologia cl&iacute;nica seg&uacute;n las directrices del doctor David Sackett   (2). La lectura cr&iacute;tica de la literatura m&eacute;dica ha pasado de ser una habilidad emp&iacute;rica practicada   por pocos, a ser una actividad que debe ense&ntilde;arse y puede aprenderse. Se ha comprendido   que el conocimiento fisiopatol&oacute;gico debe ir de la mano de un conocimiento epidemiol&oacute;gico   s&oacute;lido. El papel de la MBE en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica se puede comprender al analizar los componentes   conceptuales que deben aplicarse a las actividades asistenciales. Cuando un m&eacute;dico se   enfrenta a una patolog&iacute;a o necesidad espec&iacute;fica manifestada por un paciente, debe responder   cuatro preguntas b&aacute;sicas antes de realizar cualquier intervenci&oacute;n: &iquest;Qu&eacute; debo hacer? &iquest;para   qu&eacute; lo debo hacer? &iquest;en qui&eacute;n lo debo hacer? &iquest;Por qu&eacute; lo debo hacer?.   Aunque la epidemiologia y la fisiopatolog&iacute;a son indispensables para el abordaje integral de los   pacientes, la epidemiologia es esencial para responder las tres primeras preguntas, mientras</p>     <p>que la fisiopatolog&iacute;a lo es para responder la cuarta. El compromiso social del m&eacute;dico implica la   resoluci&oacute;n adecuada de las cuatro preguntas. Parece ser que la MBE influye menos en la educaci&oacute;n   de pregrado que en la de postgrado, pero es posible que en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os esta herramienta   para el ejercicio m&eacute;dico influya sustancialmente en la manera en la que los estudiantes de   medicina perciben el proceso salud-enfermedad, no sin antes haber producido este mismo efecto en los docentes.</p>     <p>  Los conceptos b&aacute;sicos de la MBE se usan para determinar cu&aacute;les son las estrategias educativas   m&aacute;s efectivas para lograr un aprendizaje adecuado (3). Es decir que estamos en los inicios de la   educaci&oacute;n basada en evidencias. Si las actividades educativas fueran previamente comparadas   entre ellas, se podr&iacute;a determinar cuales ofrecen los mejores resultados, se optimizar&iacute;an los esfuerzos   para la ense&ntilde;anza y el aprendizaje en un momento hist&oacute;rico en el que la cantidad de   informaci&oacute;n que debe ser aprendida durante los programas de pregrado y postgrado es abrumadora,   y que a su vez ha hecho que el tiempo destinado a desarrollar estos programas sea cada   vez menos eficiente.</p>     <p>  Actualmente se comprende que la educaci&oacute;n de un m&eacute;dico debe balancear entre la teor&iacute;a y la   pr&aacute;ctica. Afortunadamente se ha abandonado la concepci&oacute;n de que &ldquo;la &uacute;nica manera de aprender   medicina es con el paciente&rdquo;, y se ha comprendido que al momento de adquirir habilidades   practicas se debe contar con un conocimiento s&oacute;lido adquirido en un proceso dirigido por un   docente. Es indudable que este cambio se ha producido obligatoriamente ante el aumento de   estudiantes de medicina en un ambiente en el que disminuyen los hospitales universitarios, y los   pacientes dispuestos a servir como objetos de pr&aacute;ctica. Esto ha hecho que se describan las   curvas de aprendizaje de muchos procedimientos pr&aacute;cticos (4). Estas descripciones han dejado   ver que para obtener un buen desempe&ntilde;o pr&aacute;ctico se requieren menos procedimientos supervisados   de los que se intu&iacute;a previamente. Tambi&eacute;n, se han hecho m&aacute;s esfuerzos en el uso de la   simulaci&oacute;n como m&eacute;todo de ense&ntilde;anza (5). La pr&aacute;ctica con pacientes se ha vuelto m&aacute;s responsable   y se ha creado conciencia sobre la supervisi&oacute;n permanente de la misma. Una formaci&oacute;n   te&oacute;rica deficiente hace m&eacute;dicos de vida &uacute;til corta, ya que la habilidad para actualizar sus conocimientos   es ineficiente e inadecuada.</p>     <p>  Otro cambio ha sido la disminuci&oacute;n de la carga asistencial con el fin de favorecer la formaci&oacute;n   te&oacute;rica y evitar la fatiga por las jornadas asistenciales extensas (6). Pero al contrario del deseo   general de estudiantes, internos y residentes, esta disminuci&oacute;n de la carga asistencial no es   satisfactoria. Aun persiste, en los hospitales universitarios, la programaci&oacute;n habitual de jornadas   de trabajo superiores a 18 horas, tanto para m&eacute;dicos en formaci&oacute;n como para m&eacute;dicos asistenciales.   Esto se hace a pesar de la conciencia que existe al respecto de los efectos delet&eacute;reos que tienen   la fatiga y la deprivaci&oacute;n de sue&ntilde;o sobre la capacidad de respuesta y sobre la seguridad de los   pacientes (7), sin contar el efecto no cuantificado sobre la disminuci&oacute;n en la capacidad de ense&ntilde;ar   y aprender. Es probable que esta conducta persista en la medida que los m&eacute;dicos en formaci&oacute;n   y sus docentes se consideren de manera err&oacute;nea como fuerza laboral de las instituciones   prestadoras de salud.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos cambios en los procesos educativos aun est&aacute;n a la espera de la tan anhelada integraci&oacute;n   entre las ciencias b&aacute;sicas y cl&iacute;nicas, que a pesar de algunos esfuerzos ocasionales, no ha logrado influir sustancialmente en la manera de educar a los nuevos m&eacute;dicos.</p>     <p>  David A. Rinc&oacute;n M.D    <br>   Estudiante de Postgrado    <br>   Unidad de Anestesiolog&iacute;a y Reanimaci&oacute;n,   Departamento de Cirug&iacute;a    <br>   Facultad de Medicina    <br>   Universidad Nacional de Colombia &ndash; Bogot&aacute; DC    <br>   Correspondencia: <a href="mailto:darinconv@unal.edu.co">darinconv@unal.edu.co</a></p>     <p><b><font size="3"> Referencias</font></b></p>     <p>  1. Pronovost PJ, Berenholtz SM, Dorman T, Merritt WT, Martinez EA, Guyatt GH. Evidence-based medicine in   anesthesiology. Anesth Analg. 2001; 92: 787-794.</p>     <p>  2. Sackett DL, Haynes RB, Tugwell P. Clinical epidemiology: a basic science for clinical practice. Boston: Little   Brown &amp; Co, 1985.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  3. Rinc&oacute;n DA, Navarro JR, Guzm&aacute;n MR, Le&oacute;n GA, Ram&iacute;rez M, Tenorio ML, Torres OJ, Zuluaga O. Comparaci&oacute;n   de Dos M&eacute;todos Usados para el Reconocimiento de Arritmias: Experimento Educativo Controlado en Estudiantes   de Medicina. Revista Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia. 2007.</p>     <p>  4. Konrad C, Sch&uuml;pfer G, Wietlisbach M, Gerber H. Learning manual skills in anesthesiology: Is there a recommended   number of cases for anesthetic procedures?. Anesth Analg. 1998; 86: 635-639.</p>     <p>  5. Cumin D, Merry AF. Simulators for use in anaesthesia. Anaesthesia. 2007; 62: 151-162.</p>     <p>  6. Howard SK, Rosekind MR, Katz JD, Berry AJ. Fatigue in anesthesia: implications and strategies for patient and   provider safety. Anesthesiology. 2002; 97 :1281-1294.</p>     <p>  7. Lydic R. Fact and fantasy about sleep and anesthesiology. Anesthesiology. 2002; 97:1050-1051.</p> </font>      ]]></body>
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