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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[HIPOPLASIA DEL PULGAR: PRESENTACIÓN CLÍNICA Y RECONSTRUCCIÓN]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hipoplasia of the thumb: Clinical presentation and reconstruction]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Background. in the genesis of the partial or total absence of the thumb they are genetic, environmental factors or a combination of both. It is take part of a syndrome or to be isolated and frequently associated with problems of radial longitudinal deficiency of the forearm. Objective. The purpose of this study is mostar the experience, the focus of the processing and the results obtained since the point esthetic and functional view. The most it accepted classification is the proposal by Blauth that helps to determine the forecast and the processing. Materials and methods. it is a work type series of cases in 22 children with hipoplasia of the thumb, with a minimum of 12 months, (average 28 months). In 15 cases there were association of radial dysplasia or another anomaly among them 4 patients with VATER, and the 7 remaining they corresponded to hipoplasia of the thumb as only entity. We carried out tendon transfer, with opening of the first comisure in 2 patients with hipoplasia type II. In 3 patients, with hipoplasia type III A, one carries out corner opening, transfer of the superficial flexor of the 4 finger to correct instability of the articulation MF and opposition of the thumb, and transfer for extension of the thumb. In 17 cases one carries out pollicization of the index. Results. The outcome was evaluated in: non pinch, lateral pinch and fingertip pinch; the grade of opposition like good, minimal and non opposition, and the aesthetic result according to the satisfaction of the parents in bad, regular and good. The five children reconstructed with transfers of tendons and comisure opening had good result. In 17 children with pollicization one patient had a necrosis, of the 16 remaining a good or acceptable result was obtained. Discussion. It is not easy to follow a good system of measure of the functional results. We find that a practical way to evaluate was the clip, opposition and aesthetics. Previous to the surgeries it is required to evaluate alterations hematological or renal. Patient with longitudinal deficiency of the radius they have worse results that the patients that had unique hypoplastic thumb. In general the results were good and they agree with the reports of the literature where they write that the ideal procedure for the reconstruction of the hypoplastic thumb type IIIb, IV and V continue being the pulgarización.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="right"><b>INVESTIGACI&Oacute;N ORIGINAL</b></p>     <p align="center"><font size="4"><b>HIPOPLASIA DEL PULGAR. PRESENTACI&Oacute;N    CL&Iacute;NICA Y RECONSTRUCCI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>Hipoplasia of the thumb. Clinical presentation    and reconstruction</b></font></p>     <p>Enrique M. Vergara Amador</p>     <p>Profesor Asociado, Ortopedista y traum&aacute;tologo pedi&aacute;trico, Departamento    de Cirug&iacute;a, Unidad de Ortopedia, Facultad de Medicina, Universidad Nacional    de Colombia, Bogot&aacute;.</p>     <p>Correspondencia: <a href="mailto:emvergaraa@unal.edu.co">emvergaraa@unal.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p><b>Antecedentes.</b> En la g&eacute;nesis de la ausencia parcial o total del    pulgar se encuentran factores gen&eacute;ticos, ambientales o una combinaci&oacute;n    de ambos. Puede hacer parte de un s&iacute;ndrome o encontrarse aisladamente    y frecuentemente asociada con problemas de deficiencia longitudinal radial del    antebrazo.     <br>   <b>Objetivo.</b> El prop&oacute;sito de este estudio es mostar la experiencia,    el enfoque del tratamiento y los resultados obtenidos desde el punto vista funcional    y est&eacute;tico.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <b>Material y m&eacute;todos.</b> Es un trabajo observacional descriptivo tipo    serie de casos en 22 ni&ntilde;os operados con hipoplasia del pulgar y con un    seguimiento m&iacute;nimo de 12 meses (promedio 28 meses). En 15 casos hab&iacute;a    asociaci&oacute;n de displasia radial u otra anomal&iacute;a entre ellos cuatro    pacientes con VATER, y los siete restantes correspond&iacute;an a hipoplasia    del pulgar como &uacute;nica entidad. Se realiz&oacute; transferencia tendinosa,    con apertura de la primera comisura en dos pacientes con hipoplasia tipo II.    En tres pacientes, con hipoplasia tipo III A, se realiz&oacute; apertura de    comisura, transferencia del flexor superficial del cuarto dedo para corregir    inestabilidad de la articulaci&oacute;n MF y oposici&oacute;n del pulgar, y    transferencia para extensi&oacute;n del pulgar. En 17 casos se realiz&oacute;    pulgarizaci&oacute;n del &iacute;ndice.    <br>   <b>Resultados.</b> Se evalu&oacute; la pinza en: no pinzamiento, pinzamiento    lateral y pinzamiento de pulpejos; el grado de oposici&oacute;n como buena,    leve y no oposici&oacute;n, y el resultado est&eacute;tico seg&uacute;n la satisfacci&oacute;n    de los padres en malo, regular y bueno. Los cinco ni&ntilde;os reconstruidos    con transferencias de tendones y apertura de comisura tuvieron buen resultado.    En 17 ni&ntilde;os con pulgarizaci&oacute;n tuvimos una necrosis, de los 16    restantes se obtuvo un buen o aceptable resultado.    <br>   <b>Discusi&oacute;n.</b> No es f&aacute;cil seguir un buen sistema de medici&oacute;n    de los resultados funcionales. Se encontr&oacute; que una manera pr&aacute;ctica    de evaluar fueron la pinza, oposici&oacute;n y est&eacute;tica. Previo a las    cirug&iacute;as se requiere descartar alteraciones hematol&oacute;gicas o renales.    Pacientes con deficiencia longitudinal del radio tienen peores resultados que    los pacientes que tuvieron hipoplasia &uacute;nica del pulgar. En general los    resultados fueron buenos y est&aacute;n de acuerdo con los reportes de la literatura    donde escriben que el procedimiento ideal para la reconstrucci&oacute;n de un    pulgar hipopl&aacute;sico tipo IIIb, IV y V sigue siendo la pulgarizaci&oacute;n.</p>     <p><b>Palabras claves:</b> hipoplasia (anomal&iacute;as), pulgar, trastornos cong&eacute;nitos,    articulaci&oacute;n del dedo.</p> <hr size="1">     <p><b>Summary</b></p>     <p><b>Background.</b> in the genesis of the partial or total absence of the thumb    they are genetic, environmental factors or a combination of both. It is take    part of a syndrome or to be isolated and frequently associated with problems    of radial longitudinal deficiency of the forearm.    <br>   <b>Objective.</b> The purpose of this study is mostar the experience, the focus    of the processing and the results obtained since the point esthetic and functional    view. The most it accepted classification is the proposal by Blauth that helps    to determine the forecast and the processing.    <br>   <b>Materials and methods.</b> it is a work type series of cases in 22 children    with hipoplasia of the thumb, with a minimum of 12 months, (average 28 months).    In 15 cases there were association of radial dysplasia or another anomaly among    them 4 patients with VATER, and the 7 remaining they corresponded to hipoplasia    of the thumb as only entity. We carried out tendon transfer, with opening of    the first comisure in 2 patients with hipoplasia type II. In 3 patients, with    hipoplasia type III A, one carries out corner opening, transfer of the superficial    flexor of the 4 finger to correct instability of the articulation MF and opposition    of the thumb, and transfer for extension of the thumb. In 17 cases one carries    out pollicization of the index.    <br>   <b>Results.</b> The outcome was evaluated in: non pinch, lateral pinch and fingertip    pinch; the grade of opposition like good, minimal and non opposition, and the    aesthetic result according to the satisfaction of the parents in bad, regular    and good. The five children reconstructed with transfers of tendons and comisure    opening had good result. In 17 children with pollicization one patient had a    necrosis, of the 16 remaining a good or acceptable result was obtained.    <br>   <b>Discussion.</b> It is not easy to follow a good system of measure of the    functional results. We find that a practical way to evaluate was the clip, opposition    and aesthetics. Previous to the surgeries it is required to evaluate alterations    hematological or renal. Patient with longitudinal deficiency of the radius they    have worse results that the patients that had unique hypoplastic thumb. In general    the results were good and they agree with the reports of the literature where    they write that the ideal procedure for the reconstruction of the hypoplastic    thumb type IIIb, IV and V continue being the pulgarizaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words:</b> abnormalities, thumb, congenital, hereditary, and neonatal    diseases and abnormalities.</p> <hr size="1">     <p><font size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>La ausencia parcial o total del pulgar causa grandes repercusiones funcionales    y psicol&oacute;gicas. En general los padres llegan muy ansiosos a la consulta,    con una gran carga de culpabilidad en muchos casos. La adaptabilidad social    no es f&aacute;cil, encontrando dificultades en las primeras etapas de colegio.</p>     <p>Muchas veces la presentaci&oacute;n es bilateral lo que acrecienta el problema    funcional. Se encuentran factores gen&eacute;ticos, ambientales o una combinaci&oacute;n    de ambos. Puede ser parte de un s&iacute;ndrome o presentarse de una manera    aislada. Es m&aacute;s com&uacute;nmente encontrada con problemas de deficiencia    longitudinal radial del antebrazo, entidad que requiere correcci&oacute;n inicial    de la parte del antebrazo y de la mano antes de emprender la reconstrucci&oacute;n    del pulgar. </p>     <p>Alrededor de la cuarta semana en el embri&oacute;n humano aparecen las protuberancias    que inician la formaci&oacute;n de las extremidades, proceso que continua su    desarrollo durante las siguientes cuatro semanas. Es este per&iacute;odo el    m&aacute;s vulnerable para la aparici&oacute;n de las alteraciones cong&eacute;nitas    de las extremidades (1,2).</p>     <p>La incidencia de las malformaciones cong&eacute;nitas en la mano es variable,    oscilando entre 3.4 y 16 casos por 10.000 nacidos vivos. La deficiencia longitudinal    radial representa el uno a 3.5 por ciento de las malformaciones cong&eacute;nitas    de la mano (1-3). Es definida como la falta de desarrollo, desarrollo anormal    o ausencia de las estructuras radiales del antebrazo. La hipoplasia del pulgar    es una de las manifestaciones m&aacute;s d&eacute;biles de la entidad; la ausencia    del pulgar es una manifestaci&oacute;n m&aacute;s moderada, y la ausencia de    todo el borde radial de la mano y del antebrazo es la forma m&aacute;s severa    de la enfermedad.</p>     <p>La clasificaci&oacute;n usada m&aacute;s frecuente es la de Blauth que ayuda    a determinar el pron&oacute;stico y el tratamiento (4) (<a href="#Tabla 1">Tabla 1</a>, <a href="#Figura 1">Figura 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="Tabla 1"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05t1.gif"></a></center></p>     <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="Figura 1"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f1.gif"></a></center></p>     <p>El prop&oacute;sito de este estudio es mostrar nuestra experiencia, el enfoque    de tratamiento y los resultados obtenidos desde el punto de vista funcional    y est&eacute;tico.</p>     <p><font size="3"><b>Principios quir&uacute;rgicos</b></font></p>     <p>El personal que enfrenta a un ni&ntilde;o con malformaciones en la mano debe    incluir al cirujano de mano acompa&ntilde;ado de un equipo conformado por personal    de terapia de mano, un especialista en dise&ntilde;o de f&eacute;rulas, un personal    de apoyo sicol&oacute;gico, un pediatra y un genetista.</p>     <p>El momento &oacute;ptimo de la cirug&iacute;a ha sido discutido, algunos autores    indican la cirug&iacute;a antes del a&ntilde;o; ya que la integraci&oacute;n    en la cortical cerebral del pulgar se logra entre los seis a 12 meses de edad    y te&oacute;ricamente esto incorporar&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cilmente    el pulgar a sus actividades de prensi&oacute;n o agarre (5). Realizar cirug&iacute;a    antes del a&ntilde;o implica mayores retos y dificultades t&eacute;cnicas, encontr&aacute;ndose    una mano m&aacute;s peque&ntilde;a, grosor de la grasa m&aacute;s abundante    y una piel m&aacute;s delgada; de otra parte se podr&iacute;a tener mayores    dificultades anest&eacute;sicas.</p>     <p>Generalmente las cirug&iacute;as son practicadas despu&eacute;s del a&ntilde;o,    siempre con fines funcionales pero la ganancia en la imagen corporal y la autoestima    es evidente, por eso es importante haber practicado las reconstrucciones antes    del per&iacute;odo escolar (6-8).</p>     <p>Los actos quir&uacute;rgicos van de acuerdo al tipo de hipoplasia presente,    a continuaci&oacute;n se describen los procedimientos de acuerdo a la clasificaci&oacute;n    (2,7,9-12).</p>     <p><b>Tipo I </b></p>     <p>Se encuentra un pulgar de menor tama&ntilde;o, con total funcionalidad. Las    articulaciones son estables y muchas veces no es notado por los padres. No requiere    ning&uacute;n tipo de tratamiento.</p>     <p><b>Tipo II</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El pulgar es de menor tama&ntilde;o, con s&oacute;lo tres caracter&iacute;sticas:    contractura en aducci&oacute;n del primer espacio, inestabilidad o laxitud del    ligamento colateral ulnar (LCU) de la articulaci&oacute;n metacarpofal&aacute;ngica    (MF) y leve hipoplasia de la musculatura tenar.</p>     <p>El tratamiento requiere probablemente la colocaci&oacute;n de f&eacute;rulas    previa a la cirug&iacute;a, que va enfocada a la apertura de la primera comisura    con zetaplastias y fasciotom&iacute;a de la musculatura del aductor. El ligamento    colateral se reconstruye directamente con acortamiento de la c&aacute;psula    y del ligamento. Si fuese necesario reconstruir la oposici&oacute;n, es recomendable    realizar una transferencia del flexor superficial del cuarto dedo hacia la articulaci&oacute;n    MF corrigiendo al mismo tiempo la inestabilidad.</p>     <p>La oposici&oacute;n puede ser reconstruida tambi&eacute;n con la transferencia    del m&uacute;sculo abductor del quinto dedo, que tiene poca excursi&oacute;n    pero permite darle un mejor contorno a la regi&oacute;n tenar (13,14).</p>     <p><b>Tipo IIIA</b></p>     <p>Se encuentra un pulgar m&aacute;s hipopl&aacute;sico que el tipo II. Hay hipoplasia    de la musculatura extr&iacute;nseca con una articulaci&oacute;n trapecio metacarpiano    estable.</p>     <p>El plan quir&uacute;rgico se inicia igual que para el tipo II. Se requiere    reconstruir el flexor pollicis longus (FPL) y el extensor pollicis longus (EPL).    Se puede usar el extensor &iacute;ndices propius (EID) para transferir a el    EPL. El FPL puede ser reconstruido con una transferencia de un flexor superficial.</p>     <p><b>Tipo IIIB</b></p>     <p>Es un pulgar similar cl&iacute;nicamente al tipo III A, pero hay ausencia proximal    del primer metacarpiano e inestabilidad de la articulaci&oacute;n trapecio metacarpiano    lo que lo hace dif&iacute;cil de reconstruir. Muchos intentos se han hecho,    con resultados no satisfactorios generalmente. Actualmente la gran mayor&iacute;a    de los cirujanos prefieren hacer ablaci&oacute;n y pulgarizaci&oacute;n con    el dedo &iacute;ndice. Algunas culturas, como las orientales, que no aceptan    la ablaci&oacute;n de segmentos corporales, siguen intentando la reconstrucci&oacute;n    del pulgar hipopl&aacute;sico. Se describe la transferencia microquir&uacute;rgica    de una articulaci&oacute;n metatarsofal&aacute;ngica del pie para    reemplazar la articulaci&oacute;n trapecio metacarpiana, pero no se tiene a&uacute;n    gran experiencia (15).</p>     <p><b>Tipo lV y V</b></p>     <p>El tipo lV corresponde al pulgar flotante, sin ning&uacute;n tipo de funcionalidad.    En el tipo V hay ausencia total del pulgar. Para estos dos tipos se recomienda    la pulgarizaci&oacute;n del &iacute;ndice.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Material y m&eacute;todos</b></font></p>     <p>Se trata de un trabajo observacional descriptivo tipo serie de casos, fruto    en su totalidad de la experiencia del autor, de 36 casos con hipoplasia del    pulgar, de los cuales 30 casos fueron operados entre octubre del 1991 y octubre    del 2005. S&oacute;lo a 22 casos se les pudo hacer un seguimiento m&iacute;nimo    de 12 meses, en promedio 28 meses (rango=12- 60 m), los 14 restantes proven&iacute;an    de zonas rurales se perdieron durante el seguimiento. En 15 de los 22 casos    hab&iacute;a asociaci&oacute;n de displasia radial con otra anomal&iacute;a,    seis de ellos con VACTER (defectos vertebrales, atresia anal, anomalias card&iacute;acas,    defectos traqueoesof&aacute;gicos y renales).</p>     <p>Se realiz&oacute; transferencia tendinosa del EIP al EPL, con apertura de la    primera comisura a dos pacientes con hipoplasia tipo II para mejorar la extensi&oacute;n    del pulgar. En tres pacientes con hipoplasia tipo III A, se realiz&oacute; apertura    de comisura, transferencia del flexor superficial del cuarto dedo para corregir    al mismo tiempo inestabilidad de la articulaci&oacute;n MF y oposici&oacute;n    del pulgar, y transferencia del EIP al remanente del EPL del pulgar para mejorar    la extensi&oacute;n. A los 17 casos restantes se realiz&oacute; pulgarizaci&oacute;n    del &iacute;ndice, con ablaci&oacute;n del remanente de pulgar en los casos    necesarios. </p>     <p><b>Pulgarizaci&oacute;n</b></p>     <p>La t&eacute;cnica empleada se basa en la descrita por Buck - Gramko (5,16).    Los trabajos iniciales de autores como Riordan, Littler, Zancolli (17) y otros    aportaron al conocimiento quir&uacute;rgico actual.</p>     <p>Incisi&oacute;n circular en la base del &iacute;ndice, con dise&ntilde;o triangular    en la parte dorsal del dedo. Una segunda incisi&oacute;n longitudinal ligeramente    curva que va de la parte lateral y algo palmar, que conecta la incisi&oacute;n    circular y llega a la base de la palma donde va a quedar el nuevo pulgar.</p>     <p>Se inicia por el lado palmar para identificar inicialmente las arterias y los    nervios del &iacute;ndice en la palma. Localizados &eacute;stos, se identifica    la divisi&oacute;n de ambos hacia el dedo medio y se analiza la necesidad de    ligar la arteria que va al tercer dedo para permitir un mejor desplazamiento    del &iacute;ndice a su nueva posici&oacute;n, aunque casi nunca es necesario    hacerla. Tambi&eacute;n se analiza la necesidad o no de dividir el nervio que    se dirige al borde cubital del &iacute;ndice y al borde radial del dedo medio.    En este punto se debe cortar la polea flexora A1. Posteriormente se levanta    colgajo hacia el lado dorsal uniendo las dos incisiones para llegar a identificar    las venas dorsales del dedo. Aqu&iacute; es necesario ligar algunas conexiones    venosas pero siempre conservando las venas que corren longitudinalmente. </p>     <p>Hecho esto se identifica el m&uacute;sculo inter&oacute;seo dorsal, liber&aacute;ndolo    de su inserci&oacute;n distal y repar&aacute;ndolo en su extremidad distal con    una sutura. Se levanta el metacarpiano sin el periostio disec&aacute;ndolo hasta    la base del mismo. Se realiza osteotom&iacute;a distal por la fisis, asegur&aacute;ndose    que &eacute;sta sea resecada en su totalidad para evitar problemas de crecimiento    posterior, algunas veces es necesario raspar la cabeza del metacarpiano    para resecar totalmente la fisis. Luego se localizan los inter&oacute;seos que    est&aacute;n en la segunda comisura, el segundo inter&oacute;seo dorsal y el    primer inter&oacute;seo palmar y se levantan repar&aacute;ndolos. Se termina    de disecar el metacarpiano hasta su base y se reseca dejando la base del metacarpiano    o resec&aacute;ndolo en su totalidad, de acuerdo a la necesidad de dejar o no    el nuevo pulgar largo. Para los dedos que tienen cierta rigidez de las articulaciones,    es preferible dejar el nuevo pulgar un poco largo, lo que hace necesario conservar    la base del metacarpiano del &iacute;ndice.</p>     <p>Se coloca el dedo en su nueva posici&oacute;n con grado de abducci&oacute;n    suficiente entre 60&deg; y 70&deg; y con una rotaci&oacute;n de 120&deg;    respecto a los otros dedos. Se realiza fijaci&oacute;n de la cabeza del MTC    con un clavo a su nueva base, coloc&aacute;ndolo en extensi&oacute;n, para evitar    fen&oacute;menos de hiperextensi&oacute;n posterior en la funci&oacute;n del    nuevo pulgar (16). Se sutura el primer inter&oacute;seo dorsal a la base de    la falange media y a la banda lateral del extensor, convirti&eacute;ndose as&iacute;    en abductor corto del pulgar. El primer inter&oacute;seo palmar se sutura por    el lado medial y se convierte en aductor del pulgar.</p>     <p>Se colocan los colgajos de piel en su nueva posici&oacute;n, necesitando muchas    veces resecar piel adicional para un buen cierre, se libera torniquete para    asegurar la perfusi&oacute;n del dedo, y se colocan gasas abundantes impregnadas    de vaselina y luego una f&eacute;rula de yeso por arriba del codo (<a href="#Figura 2">Figura 2</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="Figura 2"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f2.gif"></a></center></p>     <p>El paciente permanece dos a tres d&iacute;as hospitalizado para vigilancia.    Se deja inmovilizado durante cuatro semanas, momento en el cual se inicia plan    de rehabilitaci&oacute;n. </p>     <p><font size="3"><b>Resultados</b></font> </p>     <p>Se examin&oacute; la forma de hacer pinzamiento en: no pinzamiento, pinzamiento    lateral y pinzamiento de pulpejos. El grado de oposici&oacute;n se valor&oacute;    como buena, leve y no oposici&oacute;n. Igualmente los resultados est&eacute;ticos    se valoraron subjetivamente de acuerdo a la satisfacci&oacute;n de los padres    en malo, regular y bueno.</p>     <p>De los cinco pacientes que fueron reconstruidos con apertura de comisura, transferencias    de tendones del EIP al EPL y del FS, todos tuvieron agarre adecuado, pinza de    oposici&oacute;n pulpejo a pulpejo, y est&eacute;ticamente buenos (<a href="#Figura 3">Figura 3</a>).    Los tres pacientes que fueron sometidos a reconstrucci&oacute;n de la inestabilidad    de la MF, se encontraron con una articulaci&oacute;n estable.</p>     <p>    <center><a name="Figura 3"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f3.gif"></a></center></p>     <p>De los 17 pacientes con pulgarizaci&oacute;n, se tuvo una necrosis total del    dedo en un ni&ntilde;o de 40 meses de edad con un trastorno de la coagulaci&oacute;n    que no fue diagnosticado antes de la cirug&iacute;a.</p>     <p>Los 16 pacientes restantes, con un promedio de edad de 35 meses (rango=18-84    meses), diez pacientes lograron pinza pulpejo-pulpejo (<a href="#Figura 4">Figura 4a, 4b</a>), cinco    pacientes pinza lateral y en s&oacute;lo uno no se obtuvo pinza. Este &uacute;ltimo    presentaba rigidez severa de las articulaciones interfal&aacute;ngicas    proximales de los dedos adem&aacute;s de tener una deficiencia longitudinal    del radio con gran curvatura del c&uacute;bito. Un paciente de siete a&ntilde;os,    operado tard&iacute;amente y que estaba por fuera del promedio normal, tuvo    un buen resultado tanto funcional como est&eacute;tico (<a href="#Figura 5">Figura 5a, 5b</a>).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <center><a name="Figura 4"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f4.gif"></a></center></p>     <p>    <center><a name="Figura 5"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f5.gif"></a></center></p>     <p>  <table>   <tr>      <td>    <p><font size="2" face="verdana"><b>PINZA</b></font></p></td>   </tr>   <tr>      <td>    <p><font size="2" face="verdana">Pulpejo-pulpejo </font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">Lateral </font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">No pinza </font></p></td>   </tr>   <tr>      <td>    <p><font size="2" face="verdana">10</font></p></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">5</font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">1</font></p></td>   </tr> </table></p>     <p>Una oposici&oacute;n buena se logr&oacute; en siete pacientes, de los cuales    a tres se les complement&oacute; con una transferencia de oposici&oacute;n del    abductor digiti quinti (<a href="#Figura 6">Figura 6</a>). En siete pacientes se tuvo una oposici&oacute;n    leve y en dos pacientes no se lograron movimientos de oposici&oacute;n.</p>     <p>    <center><a name="Figura 6"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f6.gif"></a></center></p>     <p>  <table>   <tr>      <td>    <p><font size="2" face="verdana"><b>OPOSICI&Oacute;N </b></font></p></td>   </tr>   <tr>      <td>    <p><font size="2" face="verdana">Buena </font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">Leve </font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">Mala </font></p></td>   </tr>   <tr>      <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="verdana">7</font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">7</font></p></td>     <td>    <p><font size="2" face="verdana">2</font></p></td>   </tr> </table></p>     <p>Aunque la movilidad de las articulaciones del nuevo pulgar no fue evaluada    objetivamente, en general la interfal&aacute;ngica present&oacute; mejor movilidad    que la nueva metacarpofal&aacute;ngica.</p>     <p>Est&eacute;ticamente 11 pacientes fueron considerados buenos y 5 pacientes    regulares. Al preguntar a los padres si practicar&iacute;an la cirug&iacute;a    en sus hijos, conociendo de antemano los resultados logrados, todos respondieron    que s&iacute;.</p>     <p>A todos los pacientes con pulgarizaci&oacute;n se les realiz&oacute; osteos&iacute;ntesis    de la cabeza del metacarpiano en la base remanente del mismo despu&eacute;s    de la resecci&oacute;n de la di&aacute;fisis, coloc&aacute;ndolo en extensi&oacute;n    total seg&uacute;n lo descrito por Buck Gramko. Ning&uacute;n paciente present&oacute;    problemas de hiperextensi&oacute;n. Dos pacientes presentaron radiol&oacute;gicamente    crecimiento del remanente de la base del metacarpiano, sin repercusiones funcionales    (<a href="#Figura 7">Figura 7</a>). Se observ&oacute; en el resto de pacientes una buena neo-articulaci&oacute;n    trapecio-metacarpiana.</p>     <p>    <center><a name="Figura 7"><img src="img/revistas/rfmun/v56n1/v56n1a05f7.gif"></a></center></p>     <p><font size="3"><b>Discusi&oacute;n</b></font></p>     <p>No ha sido f&aacute;cil estandarizar la medici&oacute;n de los resultados funcionales,    sobre todo por la gran variabilidad de los pacientes antes de cirug&iacute;a.    Hay pacientes que tienen previamente rigidez de las articulaciones del dedo    a transferir e igualmente presentan una musculatura pobre, hechos que nos afectan    profundamente la funcionalidad del dedo transferido. Back Gramko, quien tiene    una de las series m&aacute;s grandes, escribi&oacute; de las dificultades de    encontrar un m&eacute;todo seguro y confiable. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Varios autores han tratado de ser objetivos con estas mediciones (6,18,19),    pero existen muchas variantes que lo dificultan. Por ejemplo la satisfacci&oacute;n    est&eacute;tica es muy subjetiva y es diferente si es visto por el m&eacute;dico    o por los padres. La movilidad, que es dif&iacute;cil medir en ni&ntilde;os    menores de cinco a&ntilde;os por su falta de colaboraci&oacute;n durante el    examen, puede ser m&aacute;s objetiva pero va en contrav&iacute;a a veces del    resultado funcional global encontrado en el paciente.</p>     <p>Una manera pr&aacute;ctica de medir los resultados es conocer el grado de oposici&oacute;n    de ese nuevo pulgar y su forma de hacer pinzamiento. De otra parte nos parece    m&aacute;s importante la percepci&oacute;n est&eacute;tica de parte de los padres    para calificarlos como malo, regular y buenos.</p>     <p>Antes de realizar cirug&iacute;as es importante una valoraci&oacute;n de todos    los sistemas, ya que pueden existir alteraciones hematol&oacute;gicas o renales    que nos pueden influir en el resultado de la cirug&iacute;a. Se recuerda que    un porcentaje importante est&aacute;n asociados a otros defectos como en el    s&iacute;ndrome de VACTER (defectos vertebrales, atresia anal, anomalias card&iacute;acas,    defectos traqueoesof&aacute;gicos y renales). </p>     <p>Pacientes con deficiencia longitudinal del radio tienen peores resultados que    los pacientes que tienen hipoplasia &uacute;nica del pulgar.</p>     <p>Estos pacientes en general tuvieron un buen resultado, siendo mejor en los    pacientes que no ten&iacute;an deficiencia longitudinal del radio en los cuales    los resultados est&eacute;ticos y funcionales fueron peores. De otra parte se    lograron mejores resultados funcionales y mejor integraci&oacute;n del pulgar    en los ni&ntilde;os que se operaron entre los dos y cuatro a&ntilde;os. Algunos    autores preconizan hacer cirug&iacute;a antes de los dos a&ntilde;os cuando    se integra mentalmente la funci&oacute;n del nuevo dedo (5-8). Realizar cirug&iacute;as    antes de los dos a&ntilde;os conlleva a dos problemas: primero un poco de dificultades    t&eacute;cnicas por el tama&ntilde;o de los tejidos, y segundo la no colaboraci&oacute;n    para un buen plan de rehabilitaci&oacute;n. </p>     <p>La oposici&oacute;n lograda en nuestros pacientes fue buena. A pesar de que    en siete pacientes fue d&eacute;bil, fue suficiente para sus actividades. S&oacute;lo    tres pacientes requirieron transferencia de abductor digiti quinti (ADQ), que    mejor&oacute; notablemente la actitud de oposici&oacute;n de la mano y la parte    est&eacute;tica al llenar la regi&oacute;n tenar hipopl&aacute;sica. Los dos    pacientes que no lograron movimientos de oposici&oacute;n ten&iacute;an un grado    significativo de hipoplasia muscular, pero estaban en una posici&oacute;n con    actitud de oposici&oacute;n. La transferencia muscular del ADQ responde casi    siempre a las expectativas generadas para mejorar la funci&oacute;n de oposici&oacute;n,    la parte est&eacute;tica de la regi&oacute;n tenar y no lleva a defectos funcionales    del sitio donador. </p>     <p>Los padres, a pesar de no encontrar un buen pinzamiento en algunos pacientes,    quedaron contentos con el resultado.</p>     <p>Intentos han sido realizados para trasplantes microquir&uacute;rgicos de los    dedos del pie a la mano, pero sus resultados funcionales han sido malos. Las    t&eacute;cnicas de trasplante de articulaciones tiene cabida en algunas hipopl&aacute;sias    tipo IIIb (15) donde el aspecto cultural juega un papel importante para la no    amputaci&oacute;n.</p>     <p>M&uacute;ltiples reportes en la literatura han confirmado que el procedimiento    ideal para la reconstrucci&oacute;n de un pulgar hipopl&aacute;sico tipo IIIb,    IV y V sigue siendo la pulgarizaci&oacute;n (2,5-12,16,19). Nuestro trabajo    y percepci&oacute;n est&aacute;n de acuerdo con estos preceptos. </p>     <p><font size="3"><b>Referencias</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Buck-Gramcko D. Teratologic sequences. In: Congenital malformations of the    hand and forearm. Churchill Livingstone, London. 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0011200800010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Hostin R, James M. Reconstruction of the hypoplastic thumb. Journal of the    American society for surgery of the hand. 2004.4: 275.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0011200800010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Lamb DW, Wynne-Davies R, Soto L. An estimate of the population frequency    of congenital malformations of the upper limb. J Hand Surg. 1982;7:557-62.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-0011200800010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Blauth, W., and Schneider-Sickert, F.: Numerical variations. In Congenital    Deformities of the Hand. An Atlas on Their Surgical Treatment. New York, Springer.    1981:120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-0011200800010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Buck-Gramcko D. Pollicization of the index finger. Method and results in    aplasia and hypoplasia of the thumb. J Bone Joint Surg. 1971;53A:1605-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-0011200800010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>6. Manske PR, Rotman MB, Dailey LA. Long-term functional results after pollicization    for the congenitally deficient thumb. J Hand Surg. 1992;17A:1064-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-0011200800010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Manske P. Longitudinal Failure of Upper-Limb Formation An Instructional    Course Lecture, The American Academy of Orthopaedic Surgeons J Bone Joint Surg.    1996; 78A: 1600-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-0011200800010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Gilbert A, Hildreth D, Albaladejo F. Les facteurs influen&ccedil;ant le    r&eacute;sultat des pollicisations dans les malformations cong&eacute;nitales    du pouce. In : Les malformations cong&eacute;nitales du membre sup&eacute;rieur.    Monographie du Groupe d&#39;Etude de la Main. Expansion Scientifique Fran&ccedil;aise,    Paris. 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-0011200800010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Kozin S. Upper-Extremity Congenital Anomalies. J Bone Joint Surg. 2003;    85A: 1564-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-0011200800010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Watson S. The principles of management of congenital anomalies of the upper    limb. Arch Dis Child. 2000;83:10-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-0011200800010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>11. Foucher G, Gazarian A, Pajardi G. La chirurgie reconstructive dans les    hypoplasies du Pouce type III de Blauth. Ann Chir Main. 1999; 18: 191-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-0011200800010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. McCarroll R.. Congenital Anomalies: A 25-Year Overview J Hand Surg. 2000;    25A: 1007-37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-0011200800010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Ogino T, Minami A, Fukuda K. Abductor digiti minimi opponensplasty in hypoplastic    thumb. J Hand Surg. 1986; 11B:372-77.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-0011200800010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Gilbert A, Oberlin C. Abductor digiti minimi opponensplasty. In: Congenital    malformations of the hand and forearm. Churchill Livingstone, London. 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-0011200800010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Shibata M, Yoshizu T, Seki T, Goto M, Saito H, Tajima T. Reconstruction    of a congenital hypoplastic thumb with use of a free vascularized metatarsophalangeal    joint. J Bone Joint Surg. 1998; 80A: 1469-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-0011200800010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>16. Buck-Gramcko D. Pollicization. In: Congenital malformations of the hand    and forearm. Churchill Livingstone, London. 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-0011200800010000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. Zancolli E. Transplantation of the index finger in congenital absence of    the thumb. J. Bone and Joint Surg. 1960; 42-A: 658-660.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0120-0011200800010000500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. Percival NJ, Sykes PJ, Chandraprakasam T. A method of assessment of pollicisation.    J Hand Surg. 1991;16B:141-43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0120-0011200800010000500018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Clark DI, Chell J, Davis TR. Pollicisation of the index finger. A 27-year    follow-up study. J Bone Joint Surg. 1998; 80B: 631-35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0120-0011200800010000500019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>       ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
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<surname><![CDATA[Buck-Gramcko]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Teratologic sequences]]></article-title>
<source><![CDATA[Congenital malformations of the hand and forearm]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Churchill Livingstone]]></publisher-name>
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<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
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<surname><![CDATA[Hostin]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
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<surname><![CDATA[James]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
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