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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[EL ENCUENTRO CLÍNICO DIALÓGICO, COMPRENSIVO Y ÉTICO COMO FUNDAMENTOS DE LA PRÁCTICA MÉDICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The foundational purpose of medicine as medical practice, is the dialogical and interpretative clinical meeting between doctors and patients with the aim to heal the suffering of the ill men, the help-seeking party. As a consequence of the increasing technical and theoretic advances in medical specialities, medicine begins to see patients as a research object with the risk of the disappearance of patients as persons. With the aid of the philosophical theories of hermeneutics, it is proposed to unmask medical practice as the fusion of two dissimilar lifeworld horizons, obtained through the doctor-patient fraternal dialogue with the purpose to obtain a comprehensive disease understanding and to make with prudence the right decision that assures patient equilibrium in her lifeworld.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>OPINIONES, DEBATES Y CONTROVERSIAS</b></p>     <p align="center"><b><font size="4">EL ENCUENTRO CL&Iacute;NICO DIAL&Oacute;GICO, COMPRENSIVO Y &Eacute;TICO </font></b><font size="4"><b>COMO FUNDAMENTOS DE LA PR&Aacute;CTICA M&Eacute;DICA</b></font></p>     <p align="center"><b><font size="3">A comprehensive, ethical and dialogical approach as a medical practice base</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <i><b>Octavio Mart&iacute;nez Betancur</b>    <br> Profesor Asociado,    <br> Departamento de Medicina Interna,    <br> Facultad de Medicina    <br> Universidad Nacional de Colombia    <br> correspondencia: <a href="mailto:omartinezb@unal.edu.co">omartinezb@unal.edu.co</a></i> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Resumen</b></p>     <p>El prop&oacute;sito fundacional de la medicina como pr&aacute;ctica es el encuentro cl&iacute;nico dial&oacute;gico y comprensivo entre el m&eacute;dico y el paciente con el prop&oacute;sito de aliviar las quejas del enfermo que busca ayuda. En su camino de tecnificaci&oacute;n y especializaci&oacute;n tem&aacute;tica, la medicina empieza a ver el paciente como un objeto de estudio con el riesgo de desaparici&oacute;n de la persona. A trav&eacute;s de la teor&iacute;a filos&oacute;fica de la hermen&eacute;utica se propone develar la pr&aacute;ctica m&eacute;dica como una fusi&oacute;n de dos horizontes de vida dis&iacute;miles, lograda por medio del di&aacute;logo fraternal entre el paciente y el m&eacute;dico, con el prop&oacute;sito de conseguir un mutuo entendimiento de la enfermedad y de tomar con prudencia la decisi&oacute;n recta y correcta que asegure el equilibrio del paciente.</p>     <p><b>Palabras clave: </b> encuentro cl&iacute;nico, di&aacute;logo hermen&eacute;utico.</p> <hr size="1">     <p><b>Summary</b></p>     <p>The foundational purpose of medicine as medical practice, is the dialogical and interpretative clinical meeting between doctors and patients with the aim to heal the suffering of the ill men, the help-seeking party. As a consequence of the increasing technical and theoretic advances in medical specialities, medicine begins to see patients as a research object with the risk of the disappearance of patients as persons. With the aid of the philosophical theories of hermeneutics, it is proposed to unmask medical practice as the fusion of two dissimilar lifeworld horizons, obtained through the doctor-patient fraternal dialogue with the purpose to obtain a comprehensive disease understanding and to make with prudence the right decision that assures patient equilibrium in her lifeworld.</p>     <p><b>Key words: </b> clinical meeting, hermeneutic dialogue.</p> <hr size="1">     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>Siempre que se pretende reflexionar sobre el quehacer m&eacute;dico desde las ciencias b&aacute;sicas m&eacute;dicas y desde el saber cl&iacute;nico especializado (ciencia m&eacute;dica aplicada), surge la limitaci&oacute;n de ver el paciente como un objeto de investigaci&oacute;n sobre el cual se posa la mirada libre de prejuicios del m&eacute;dico investigador en su b&uacute;squeda de la enfermedad como la verdad a descubrir, olvidando al enfermo como persona. Por otra parte, cuando se recurre a la compa&ntilde;&iacute;a de las ciencias m&eacute;dicas b&aacute;sicas que hacen posible la comprensi&oacute;n de los fundamentos cient&iacute;ficos de la medicina en la b&uacute;squeda de la realidad del cuerpo humano, siempre se corre el riesgo de reducir lo humano a lo biol&oacute;gico, estructural y funcional. Ni las ciencias b&aacute;sicas por si mismas ni la especializaci&oacute;n del conocimiento m&eacute;dico son suficientes para comprender los prop&oacute;sitos, valores, conciencia, reflexi&oacute;n y auto-determinaci&oacute;n del ser humano aquejado de dolencias que lo inducen a buscar ayuda m&eacute;dica. El prop&oacute;sito de la medicina como medicina, debe trascender los prop&oacute;sitos de las ciencias b&aacute;sicas y del saber especializado, los cuales se encaminan primariamente a obtener conocimiento. La medicina no es &uacute;nicamente ciencia sino pr&aacute;ctica m&eacute;dica centrada en el encuentro cl&iacute;nico del enfermo con el m&eacute;dico, encuentro interpretativo a trav&eacute;s del di&aacute;logo y la comprensi&oacute;n, con el objetivo de aliviar al paciente (1).</p>     <p>Desde la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, la diferencia de la medicina con las ciencias en que se sustenta, radica en la perspectiva unificadora y en los aspectos integradores de las concepciones de ayuda y curaci&oacute;n que son espec&iacute;ficos de la medicina y no de ninguna de las ciencias que hacen sus contribuciones. La medicina tambi&eacute;n abarca conocimientos de las humanidades, hasta el punto que se la considera una "disciplina human&iacute;stica", pero se distingue de otras disciplinas human&iacute;sticas por el fin pr&aacute;ctico al cual sirve, ayuda y mitigaci&oacute;n del sufrimiento causado por perturbaciones biopsicosociales. As&iacute;, la medicina como medicina, se define por su <i>telos </i>, una actividad pr&aacute;ctica en la cual el encuentro cl&iacute;nico busca una acci&oacute;n de alivio y de ayuda, adecuada y correcta para el paciente individual. As&iacute; pues, se requiere una reflexi&oacute;n sobre la medicina como medicina, aparte de las ciencias b&aacute;sicas en que se sustentan sus contenidos, presupuestos y metodolog&iacute;a. Se requiere una filosof&iacute;a de la medicina que permita la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre la interacci&oacute;n humana en el encuentro cl&iacute;nico m&aacute;s all&aacute; del conocimiento cient&iacute;fico de las ciencias b&aacute;sicas y de la teor&iacute;a m&eacute;dica, que tome en consideraci&oacute;n la complejidad y pluralidad de dichas interacciones, y cuyo dominio se centre en la forma en que los conceptos de las ciencias sustentadoras son matizados en forma diferente para cada caso en particular (1-4).</p>     <p>La filosof&iacute;a de la medicina tiene su propia perspectiva, diferente de la perspectiva de la ciencia y a&uacute;n de la medicina cl&iacute;nica. La postura filos&oacute;fica seguida por Pellegrino y Thomasma (1 - 2), es que toda reflexi&oacute;n filos&oacute;fica de la medicina debe desarrollarse a partir de lo que denominaron el "principio arquitect&oacute;nico" de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, la interacci&oacute;n m&eacute;dico paciente, la &uacute;nica relaci&oacute;n que puede lograr ayudar a un paciente, puesto que est&aacute; encaminada hacia el restablecimiento o la promoci&oacute;n de su salud. La filosof&iacute;a de la medicina busca entender la naturaleza y los fen&oacute;menos del encuentro cl&iacute;nico concertado voluntariamente, visto como la interacci&oacute;n entre las personas necesitadas de ayuda de un tipo espec&iacute;fico relacionado con la salud, la enfermedad, la muerte, el deseo de prevenci&oacute;n, alivio y curaci&oacute;n, con otras personas que ofrecen ayuda por haber sido educadas cultural y socialmente como m&eacute;dicos para brindar alivio, sin distinguir las ciencias de las que proviene su aval de conocimientos, siempre que sean personas competentes para una relaci&oacute;n de ayuda. Esta relaci&oacute;n (m&aacute;s que relaci&oacute;n, un v&iacute;nculo) implica dos personas interactuando, un "evento interhumano" de mutuo consentimiento, cada una con su propia tradici&oacute;n sociocultural, una solicitando ayuda y otra ofreci&eacute;ndola. La intersecci&oacute;n de sus perspectivas del mundo de la vida junto con los valores de la medicina y de la ciencia, crea una matriz de escogencia de prioridades y opciones de alivio (1, 2, 5).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La pr&aacute;ctica medica es un encuentro dial&oacute;gico que se lleva a cabo entre m&eacute;dico y paciente con el objetivo de comprender y aliviar a quien est&aacute; enfermo y busca ayuda (6). El dominio central de la investigaci&oacute;n de la filosof&iacute;a de la medicina es el encuentro cl&iacute;nico y, puesto que hay varias dimensiones para este acto central, Pellegrino piensa que no puede ser examinado adecuadamente por solo un m&eacute;todo filos&oacute;fico. Por estas razones, a&ntilde;ade, el investigador debe emplear cualquier m&eacute;todo filos&oacute;fico, o combinaci&oacute;n de m&eacute;todos, que se ajusten al aspecto central de la filosof&iacute;a de la medicina. Para &eacute;l, la combinaci&oacute;n m&aacute;s &uacute;til ser&iacute;a, "un realismo moderado… suplementado por la perspicacia de la fenomenolog&iacute;a y el empirismo", denominando a este filosofar ecl&eacute;ctico, como "ontolog&iacute;a pr&aacute;ctica" (3, 7, 8).</p>     <p>El prop&oacute;sito del presente trabajo es mostrar (desvelar), con base en la teor&iacute;a filos&oacute;fica de la hermen&eacute;utica de Hans-Georg Gadamer, el encuentro cl&iacute;nico del paciente con el m&eacute;dico, central a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, como un evento dial&oacute;gico comprensivo, llevado a cabo con la finalidad espec&iacute;fica de aliviar al paciente.</p>     <p><b>El encuentro cl&iacute;nico en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica</b></p>     <p>La mundanidad de la existencia humana para Heidegger, <i>ser en el mundo </i> ( <i>Dasein </i>), es conceptualizada resaltando varios aspectos pertenecientes a dicho ser y no a las cosas; por tanto, los denomina "existenciales". Entre tales existenciales, se cuenta con la comprensi&oacute;n, un <i>a priori </i> de nuestro <i>ser en el mundo </i>, entendida como el encuentro del lugar propio y del significado del nuestro accionar en la estructura de patrones de significados intersubjetivos del mundo, estructura que se articula en el lenguaje. Por medio del lenguaje podemos pensar y hablar acerca del mundo y hacer l&uacute;cido su significado para nosotros mismos y para otros; se trata del movimiento de interpretaci&oacute;n (hermen&eacute;utica) en el sentido de "excavar" los modos diferentes de lo que significa <i>ser en el mundo </i>, sin recurrir a ninguna metodolog&iacute;a cient&iacute;fica. Para Heidegger, comprender e interpretar en su sentido ontol&oacute;gico existenciario resultan inseparables, puesto que comprendemos el mundo en tanto lo interpretamos. Para Gadamer, "el lenguaje es el medio universal en el que se realiza la comprensi&oacute;n misma. La forma de realizaci&oacute;n de la comprensi&oacute;n es la interpretaci&oacute;n". La hermen&eacute;utica de Gadamer debe ser entendida como procedente de una ontolog&iacute;a del <i>ser en el mundo </i>, en la cual el lenguaje es el medio en el que se realiza la comprensi&oacute;n y donde se enfatiza comprender para una aplicaci&oacute;n u objetivo especial de acci&oacute;n. De hecho, su deuda con la ontolog&iacute;a de Heidegger se resume en su c&eacute;lebre frase "el ser que puede ser comprendido es lenguaje" (6, 9-12).</p>     <p>La pregunta no es si la pr&aacute;ctica m&eacute;dica es hermen&eacute;utica sino en qu&eacute; forma lo es. La pr&aacute;ctica m&eacute;dica, adem&aacute;s de un encuentro dial&oacute;gico entre m&eacute;dico y paciente, tambi&eacute;n es comprensi&oacute;n e interpretaci&oacute;n de porqu&eacute; el paciente est&aacute; enfermo, realizadas a trav&eacute;s del lenguaje y con el objetivo de deliberar con el paciente, cu&aacute;l deber&iacute;a ser la decisi&oacute;n m&aacute;s prudente que le diera el mejor alivio. Con Gadamer, podemos decir que la conversaci&oacute;n que se lleva a cabo en el encuentro m&eacute;dico, es una conversaci&oacute;n hermen&eacute;utica. En esta conversaci&oacute;n, "la interpretaci&oacute;n es un c&iacute;rculo encerrado en la dial&eacute;ctica de pregunta y respuesta. Es una verdadera relaci&oacute;n vital hist&oacute;rica, que se realiza en el medio del lenguaje" (9). La interpretaci&oacute;n hermen&eacute;utica se aparta de un saber puro, de tal manera que la ciencia m&eacute;dica, esto es, la explicaci&oacute;n cient&iacute;fica y las t&eacute;cnicas biol&oacute;gicas para diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico y curaci&oacute;n, forman parte del encuentro cl&iacute;nico interpretativo siempre y cuando est&eacute;n ancladas en la comprensi&oacute;n dial&oacute;gica y favorezcan el entendimiento de la enfermedad; de lo contrario, no son medicina sino teor&iacute;a m&eacute;dica aplicada. Lo que caracteriza el encuentro cl&iacute;nico de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica no es la asunci&oacute;n biol&oacute;gica del paciente como objeto de estudio, sino el deseo de compartir una misma comprensi&oacute;n de la enfermedad con el paciente (6). Sin embargo, esta comprensi&oacute;n mutua no es completa puesto que la relaci&oacute;n del paciente, por m&aacute;s que sea con el m&eacute;dico, es una relaci&oacute;n con un extra&ntilde;o, y porque se trata de una relaci&oacute;n asim&eacute;trica en t&eacute;rminos de perspectivas dis&iacute;miles, que incluye desamparo, abandono, incapacidad, temor y minusval&iacute;a del paciente y la perspectiva del m&eacute;dico dada por su conocimiento, experiencia y misi&oacute;n de ayudar, en consonancia con sus virtudes morales e intelectuales. Desde la hermen&eacute;utica, este encuentro m&eacute;dico se sucede entre dos horizontes distantes del mundo de la vida, los cuales pueden acercarse a trav&eacute;s del di&aacute;logo e imbricarse ("fusi&oacute;n de horizontes") de tal manera que ambas partes vean aspectos del punto de vista de la otra parte, que redunde en una nueva comprensi&oacute;n m&aacute;s productiva de la enfermedad que aqueja al paciente, que los conduzca a la decisi&oacute;n terap&eacute;utica m&aacute;s prudente. En palabras de Gadamer, "esta fusi&oacute;n de horizontes que tiene lugar en la comprensi&oacute;n es el rendimiento genuino del lenguaje". El extra&ntilde;amiento del encuentro se resuelve con confianza entre los dialogantes y empat&iacute;a por parte del m&eacute;dico, esa condici&oacute;n m&eacute;dica de intentar colocarse en la situaci&oacute;n del paciente y de estar preparado para ampliar el horizonte de la propia tradici&oacute;n con la inclusi&oacute;n de las perspectivas del paciente (6, 11, 13).</p>     <p>El di&aacute;logo hermen&eacute;utico en el encuentro cl&iacute;nico se aparta del paternalismo de las relaciones profesionales en las que se enfatiza la experiencia autoritaria del m&eacute;dico que obliga al paciente a depender completamente de sus sapientes y expertas manos, vulnerando la autonom&iacute;a del paciente al exigirle obediencia irrestricta a la autoridad m&eacute;dica (14). La filosof&iacute;a del di&aacute;logo de Gadamer es la filosof&iacute;a del disenso (13, 15). Un di&aacute;logo s&oacute;lo es fruct&iacute;fero si ambas partes reconocen que pueden aprender uno del otro, y que, en el proceso de aprendizaje, pueden encontrar una verdad a la que ninguno de ellos ten&iacute;a acceso antes. Seg&uacute;n la idea paternalista, el m&eacute;dico es quien induce las decisiones del paciente. Gadamer hace referencia a S&oacute;crates como el modelo de di&aacute;logo para la comunicaci&oacute;n entre m&eacute;dico y paciente: "La productividad may&eacute;utica del di&aacute;logo socr&aacute;tico, su arte de comadrona de la palabra, se orienta desde luego a las personas que constituyen sus compa&ntilde;eros de di&aacute;logo… Lo que sale en su verdad es el logos, que no es ni m&iacute;o ni tuyo, y que por eso rebasa tan ampliamente la opini&oacute;n subjetiva de los compa&ntilde;eros del di&aacute;logo que incluso el que lo conduce queda como el que no sab&iacute;a. La dial&eacute;ctica, como el arte de llevar una conversaci&oacute;n, es al mismo tiempo el arte de mirar juntos en la unidad de una intenci&oacute;n, esto es, el arte de formar conceptos como elaboraci&oacute;n de lo que se opinaba com&uacute;nmente" (9, 16). El di&aacute;logo aut&eacute;ntico transforma y ampl&iacute;a los horizontes de comprensi&oacute;n de los contertulios en el encuentro cl&iacute;nico, hasta el punto que la mutua comprensi&oacute;n que logran de la enfermedad al escucharse e interpelarse con "o&iacute;do hermen&eacute;utico", es mayor que la perspectiva del enfermo antes que buscara ayuda (17, 18). Pensar, escribe Gadamer, es "pensar juntos", esto es, dialogar con otros pensantes y con los que piensan de otro modo.</p>     <p>La pr&aacute;ctica m&eacute;dica es hermen&eacute;utica, puesto que el encuentro cl&iacute;nico dial&oacute;gico entre m&eacute;dico y paciente est&aacute; encaminado a conseguir un mutuo entendimiento de la enfermedad en y por medio del lenguaje. Gadamer tuvo la intenci&oacute;n que su hermen&eacute;utica fuese una filosof&iacute;a pr&aacute;ctica en el sentido Aristot&eacute;lico respecto a la conducta y finalidad &eacute;ticas de los actos del hombre como individuo (19-21). El concepto griego de <i>phr&oacute;nesis </i> es tematizado por Arist&oacute;teles en la <i>&Eacute;tica Nicomaquea </i>, y es traducido como "raz&oacute;n pr&aacute;ctica" y como "prudencia": "La prudencia, h&aacute;bito pr&aacute;ctico verdadero, acompa&ntilde;ado de raz&oacute;n, sobre las cosas buenas y malas para el hombre"; "La prudencia es la virtud de una parte del alma dotada de raz&oacute;n, de la que es apta para opinar" (22). Lo que la palabra "prudencia" implica en el encuentro cl&iacute;nico es la pregunta &eacute;tica acerca de la acci&oacute;n terap&eacute;utica correcta y adecuada para un paciente en particular. Demanda considerar los valores del paciente y del m&eacute;dico, y contrasta la decisi&oacute;n de qu&eacute; es lo que podr&iacute;a hacerse y qu&eacute; deber&iacute;a hacerse en el caso de un paciente individual. En el umbral de la prudencia, m&eacute;dico y paciente se confrontan con variadas alternativas de decisi&oacute;n a escoger que pueden o no ser reconciliables (4).</p>     <p>La <i>phr&oacute;nesis </i>o raz&oacute;n pr&aacute;ctica, a diferencia de la pericia t&eacute;cnica de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica ( <i>techne iatrik&eacute; </i>) que tiene como finalidad producir alivio y bienestar en el paciente, no tiene finalidad instrumental m&aacute;s que su propia realizaci&oacute;n, es decir, es un fin en s&iacute; misma. En el Libro VI de la <i>&Eacute;tica Nicomaquea </i>se lee: <i>"De las cosas que pueden ser de otra manera, unas son del dominio del hacer, otras del obrar. El hacer y el obrar son cosas diferentes. As&iacute;, el h&aacute;bito pr&aacute;ctico acompa&ntilde;ado de raz&oacute;n es distinto del h&aacute;bito productivo acompa&ntilde;ado de raz&oacute;n. Por lo cual no se contienen rec&iacute;procamente, pues ni el obrar es hacer ni el hacer, obrar" (22). En otros apartados del mismo texto, se lee: "Desde el momento que el hacer y el obrar son cosas distintas, es forzoso que el arte se refiera al hacer y no al obrar… El arte, es, queda dicho, cierto h&aacute;bito productivo acompa&ntilde;ado de raz&oacute;n verdadera"; "La prudencia es una virtud y no un arte"; y, "El acto moral es un fin en s&iacute; mismo, porque la buena acci&oacute;n es un fin". </i> Esto acarrea dificultades cuando se quiere hacer de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica una empresa moral en el sentido Aristot&eacute;lico (23, 24). Sin embargo, no cabe duda que el razonamiento cl&iacute;nico respecto a pacientes individuales, a m&aacute;s de una pr&aacute;ctica instrumental que requiere de experiencia y conocimiento, es una empresa moral que requiere <i>phr&oacute;nesis </i>, entendida como un tipo de virtud interpretativa (4).</p>     <p>La <i>phr&oacute;nesis </i>es la virtud b&aacute;sica de la hermen&eacute;utica y la marca del buen hermeneuta m&eacute;dico ( <i>phr&oacute;nimus </i>) quien sabe llegar, junto con el paciente, a la decisi&oacute;n de alivio m&aacute;s prudente para cada caso en particular. La <i>phr&oacute;nesis </i> implica lograr una comprensi&oacute;n recta y correcta m&aacute;s no la fidelidad de la comprensi&oacute;n en la misma v&iacute;a de las ciencias naturales. Ya argumentaba Arist&oacute;teles en su <i>&Eacute;tica Nicomaquea </i>(22), sobre lo diverso de la prudencia en contraste con lo necesario en la ciencia y respecto a la aplicaci&oacute;n particular de la prudencia en contraste con la universalidad de la ciencia y de la generalidad de la pol&iacute;tica, as&iacute;: "… lo que es objeto de la ciencia es demostrable, mientras que el arte y la prudencia conciernen a cosas que pueden ser de otra manera. Ni tampoco puede haber sabidur&iacute;a de tales principios, pues lo propio del sabio es poder dar demostraci&oacute;n de ciertas cosas". En el mismo texto se lee: "La prudencia es com&uacute;nmente entendida para denotar especialmente la que se aplica al individuo y a uno solo; y es &eacute;sta la que usurpa el nombre general de prudencia".</p>     <p>Arist&oacute;teles contrasta la <i>phr&oacute;nesis </i> no solamente con la pericia en artes y oficios ( <i>techne </i>) y con el conocimiento de la ciencia ( <i>episteme </i>), sino tambi&eacute;n con el razonamiento te&oacute;rico de la filosof&iacute;a ( <i>sophia </i>) y con la raz&oacute;n intuitiva ( <i>nous </i>). Todas estas habilidades o excelencias son llamadas por Arist&oacute;teles virtudes intelectuales para distinguirlas de las virtudes morales. Sin embargo, para Arist&oacute;teles, debe haber una correspondencia entre las virtudes morales y las virtudes intelectuales, puesto que de lo contrario se dar&iacute;a la contraimagen natural de la <i>phr&oacute;nesis </i>, el <i>dein&oacute;s </i> u "hombre que ejerce su habilidad sin guiarse por un ser moral, y en consecuencia desarrolla su poder sin trabas ni orientaci&oacute;n hacia fines morales" (9). Al respecto, Gadamer dice: "La tarea de la decisi&oacute;n moral es acertar con lo adecuado en una situaci&oacute;n concreta, esto es, ver lo que en ella es correcto y hacerlo. Tambi&eacute;n el que act&uacute;a moralmente tiene que echar mano de algo y elegir los medios adecuados, y su hacer tiene que estar guiado tan reflexivamente como el del artesano" (9). El &eacute;nfasis en la <i>phr&oacute;nesis </i> se da en el concepto de la "vida buena", tenida como un florecimiento feliz de la vida ( <i>eudaimonia </i>) m&aacute;s no como una vida saludable. Ser <i>eudaimon </i>es florecer, hacer un &eacute;xito de la propia vida. Florecer es hacer bien ciertas cosas o de un modo excelente que conduzca a la felicidad, y todos escogemos qu&eacute; hacer orientados al fin &uacute;ltimo que consideremos como una vida floreciente y feliz.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hay m&aacute;s que salud en la "vida buena", y la <i>eudaimonia </i> puede lograrse a&uacute;n para alguien no saludable. Entre las teor&iacute;as de la "vida buena", la fenomenolog&iacute;a es la que m&aacute;s posibilidades ofrece para elaborar el concepto de salud a restaurar o promover durante el encuentro m&eacute;dico. En esta l&iacute;nea de pensamiento, Gadamer analiza la salud y la enfermedad investigando las experiencias de estos estados en el diario vivir: "La salud es el ritmo de la vida, un proceso continuo en el cual el equilibrio se estabiliza una y otra vez". As&iacute;, el an&aacute;lisis de la salud lo sit&uacute;a Gadamer en el nivel del "mundo de la vida" (patr&oacute;n cultural de significados intersubjetivos precient&iacute;ficos) y toma en consideraci&oacute;n no &uacute;nicamente la ausencia de enfermedad biol&oacute;gicamente detectable, ni un sentirse-a-s&iacute; mismo sano, sino tambi&eacute;n el <i>ser en el mundo </i> del paciente: "La salud es un ser-ah&iacute;, estar-en-el-mundo, un estar-con-la-gente, un sentirse satisfecho con los problemas que le plantea a uno la vida y mantenerse activo en ellos" (16, 25-27).</p>     <p>El buen hermeneuta m&eacute;dico es <i>phron&eacute;tico </i> en muchos sentidos, tanto en el sentido de ser m&eacute;dicamente experimentado, en el sentido de su capacidad dialogante y en el sentido de reconocer al otro no solo como enfermo sino como amigo para quien desea lo justo y con quien se compromete de manera que es afectado con &eacute;l y piensa con &eacute;l (24, 28). Para determinar lo prudente a seguir con un paciente en particular, el <i>phronimus </i> (hermeneuta m&eacute;dico) necesita alcanzar en el encuentro m&eacute;dico y a trav&eacute;s del lenguaje, el entendimiento que el paciente tiene de su <i>estar en el mundo </i>, lo cual incluye la propia interpretaci&oacute;n que el paciente tiene de su situaci&oacute;n y sus deseos espec&iacute;ficos concernientes con su estado presente de enfermedad. As&iacute;, el buen hermeneuta cl&iacute;nico, durante su interpretaci&oacute;n, debe estar abierto al horizonte de vida del paciente y fusionarlo con sus propias reflexiones fundadas en su conocimiento, su experiencia y su juicio moral (9).</p>     <p><b>Anotaciones finales</b></p>     <p>La crisis de la medicina actual se denota por el poco tiempo que dispone el m&eacute;dico para la conversaci&oacute;n amigable con el paciente durante el encuentro cl&iacute;nico, por la creciente especializaci&oacute;n de la teor&iacute;a m&eacute;dica que ha llevado a fragmentar en especialidades cl&iacute;nicas el cuerpo del paciente sin que esto garantice ni un mejor entendimiento de las quejas del paciente ni un mayor alivio, y por la creciente imposici&oacute;n de fundamentar con exactitud cient&iacute;fica toda pesquisa diagn&oacute;stica y decisi&oacute;n terap&eacute;utica. El giro conceptual ha sido hacia una medicina cient&iacute;fica que se ha olvidado de la connotaci&oacute;n dial&oacute;gica, de entendimiento e interpretativa del sufrimiento del paciente, raz&oacute;n originaria del encuentro cl&iacute;nico. El riesgo que se corre es reducir al paciente a un objeto de estudio e investigaci&oacute;n y la desaparici&oacute;n de la persona. La ciencia m&eacute;dica debe considerarse como una parte integrante del encuentro cl&iacute;nico interpretativo y no como el n&uacute;cleo central de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica; el &eacute;nfasis debe hacerse en el encuentro cl&iacute;nico dial&oacute;gico, comprensivo y &eacute;tico, <i></i>para lo cual la filosof&iacute;a hermen&eacute;utica de Gadamer es inspiradora.</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p><b>1. Pellegrino ED, Thomasma DC. </b>A Philosophical Basis of Medical Practice. Toward a Philosophy and Ethic of the Healing Professions. NY: Oxford University Press. 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000038&pid=S0120-0011200800030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>2. Pellegrino ED. </b> What The Philosophy Of Medicine Is. Theoretical Med Bioethics. 1998; 19: 315-336.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000040&pid=S0120-0011200800030000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>3. Stempsey WE. </b> The philosophy of medicine: Development of a discipline. Med Health Care Philosophy. 2004; 7: 243-251.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000042&pid=S0120-0011200800030000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>4. Davis FD. </b> Phronesis, Clinical Reasoning, and Pellegrino's Philosophy of Medicine. Theoretical Med. 1997; 18: 173-175.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000044&pid=S0120-0011200800030000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>5. Pag&eacute;s A. </b> Al filo del pasado. Filosof&iacute;a hermen&eacute;utica y transmisi&oacute;n cultural. Barcelona : Herder. 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000046&pid=S0120-0011200800030000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>6. Svenaeus F. </b> The Hermeneutics of Medicine and the Phenomenology of Health. Steps Towards a Philosophy of Medical Practice. Dordrecht : Kluwer Academic Publishers. 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000048&pid=S0120-0011200800030000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>7. Potter RL. </b> Current Trends in the Philosophy of Medicine. Zygon. 1991; 26: 259-276.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000050&pid=S0120-0011200800030000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>8. Puustinen R. </b> The clinical encounter as the core of medicine. En: Evans M, Louhiala P, Puustinen R. Philosophy for Medicine. Applications in a clinical context. Oxford : Radcliffe Medical Press. 2004: 17-28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000052&pid=S0120-0011200800030000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>9. Gadamer HG. </b>El lenguaje como horizonte de una ontolog&iacute;a hermen&eacute;utica. En: Verdad y M&eacute;todo I. Salamanca: S&iacute;gueme. 2001: 526-585.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-0011200800030000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>10. Gama LE. </b> Muchas perspectivas o un &uacute;nico horizonte. El problema de la interpretaci&oacute;n en Nietzsche y Gadamer. En: Guti&eacute;rrez CB. No hay hechos, s&oacute;lo interpretaciones. Bogot&aacute;: Universidad de los Andes. 2004: 3- 65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-0011200800030000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>11. Svenaeus F. </b> Hermeneutics of Clinical Practice: The Question of Textuality. Theoretical Med Bioethics. 2000; 21: 171-189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-0011200800030000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>12. Hellan PH. </b> The Scope of Hermeneutics in Natural Science. Stud Hist Phil Sci. 1998; 29: 273-298.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-0011200800030000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>13. Widdershoven GAM. </b> The doctor-patient relationship as a Gadamerian dialogue: A response to Arnason. Med Health Care Philosophy. 2000; 3: 25-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-0011200800030000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>14. &Aacute;rnason V. </b> Gadamerian dialogue in the patient-professional interaction. Med Health Care Philosophy. 2000; 3: 17-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-0011200800030000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>15. Guti&eacute;rrez CB. </b> Temas de filosof&iacute;a hermen&eacute;utica. Conferencias y ensayos. Bogot&aacute;: Universidad Nacional de Colombia – Universidad de los Andes. 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-0011200800030000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>16. Gadamer HG </b>. El estado oculto de la salud. Barcelona: Gedisa. 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-0011200800030000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>17. Gadamer HG. </b> Acotaciones hermen&eacute;uticas. Madrid: Trotta. 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-0011200800030000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>18. Mu&ntilde;oz DM. </b> El O&iacute;do Hermen&eacute;utico. Ideas y Valores. 2002; 120: 15-24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-0011200800030000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>19. Barnes J. </b> Arist&oacute;teles. Segunda edici&oacute;n. Madrid: C&aacute;tedra. 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-0011200800030000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>20. Reale G. </b> Introducci&oacute;n a Arist&oacute;teles. Barcelona: Herder. 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-0011200800030000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>21. Reale G, Antiseri D. </b> Historia del Pensamiento Filos&oacute;fico y Cient&iacute;fico. Tomo Primero. Antig&uuml;edad y Edad Media. Barcelona: Herder. 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-0011200800030000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>22. Arist&oacute;teles. </b> Libro VI. De la virtudes intelectuales. &Eacute;tica Nicomaquea. D&eacute;cima s&eacute;ptima edici&oacute;n. M&eacute;dico: Porr&uacute;a. 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-0011200800030000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>23. Waring D. </b> Why The Practice Of Medicine Is Not A Phronetic Activity. Theoretical Med Bioethics. 2000; 21: 139- 151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-0011200800030000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>24. Hofman B. </b> Medicine as practical wisdom (phronesis). Poiesis Prax. 2002; 1: 135-149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-0011200800030000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>25. Svenaeus F. </b> Hermeneutics of medicine in the wake of Gadamer: The issue of Phronesis. Theorethical Med. 2003; 24: 407-431.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-0011200800030000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>26. Vessey D. </b> Introduction to Hans-Georg Gadamer&acute;s &laquo;Die Unf&auml;higkeit sum Gespr&auml;ch&raquo;. Continental Philoso Rev. 2006; 39: 347-350.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-0011200800030000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>27. Holm S. </b> Hans-Georg Gadamer on mental illness – A critical review. Med Health Care Philosophy. 1998; 1: 275-277.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-0011200800030000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p><b>28. Conill J. </b> &Eacute;tica hermen&eacute;utica. Madrid : Tecnos. 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-0011200800030000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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