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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[DESORDEN DEL PENSAMIENTO: UNA VISIÓN DESDE EL LENGUAJE]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Psychopathological profiles, such as schizophrenia, personality disorders, autism and mood disorder are often accompanied by: language, working memory, executive function and episodic memory disorders. One of the most striking symptoms is the irregularity of thought, derived from illogical or confusing mental models. In cases such as schizophrenia, the absurd language may impeding communication. Two critical issues presented in this paper are related to how and why these disturbances occur and what is its nature, in terms of a semiological difference between a disorder of thought and language disorder. A perspective from cognitive neuroscience useful for answering these questions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p><b>ACTUALIZACI&Oacute;N</b></p>     <p align="center"><b><font size="4">DESORDEN DEL PENSAMIENTO: UNA VISI&Oacute;N DESDE EL LENGUAJE</font></b></p>     <p align="center"><b><font size="3">Thought disorder: a view from the language </font></b></p>     <p align="center"><i>Janeth Hern&aacute;ndez Jaramillo</i></p>     <p><i> Fonoaudi&oacute;loga, Magister en Discapacidad e Inclusi&oacute;n Social, Universidad Nacional de Colombia, estudiante Programa Oficial de Posgrado en Neurociencias Cognitivas y Necesidades Educativas Espec&iacute;ficas, Universidad de la Laguna, Universidad de Valencia y Universidad de Almer&iacute;a (Espa&ntilde;a). Profesora principal Facultad de Rehabilitaci&oacute;n y Desarrollo Humano, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario. </i>    <br> <i> Correspondencia: </i><i><a href="mailto:janeth.hernandez@urosario.edu.co">janeth.hernandez@urosario.edu.co</a></i></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>La esquizofrenia, los trastornos de personalidad, el autismo y los disturbios del &aacute;nimo suelen acompa&ntilde;arse de alteraciones en el lenguaje, la memoria de trabajo, la funci&oacute;n ejecutiva y la memoria epis&oacute;dica. Uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s llamativos es la irregularidad del pensamiento, que se deriva de modelos mentales il&oacute;gicos o confusos. En casos como la esquizofrenia, el lenguaje puede resultar absurdo y obstaculizar la comunicaci&oacute;n. Presentamos en este ensayo acad&eacute;mico dos asuntos cr&iacute;ticos e interrelacionados: c&oacute;mo y por qu&eacute; ocurren estos disturbios y cu&aacute;l es su naturaleza, intentando diferenciarlos como un desorden de pensamiento o un desorden en la producci&oacute;n del lenguaje.</p>     <p><b>Palabras clave</b>: pensamiento, lenguaje del esquizofr&eacute;nico, memoria, trastornos cognitivos, trastorno del habla.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Summary</b></p>     <p>Psychopathological profiles, such as schizophrenia, personality disorders, autism and mood disorder are often accompanied by: language, working memory, executive function and episodic memory disorders. One of the most striking symptoms is the irregularity of thought, derived from illogical or confusing mental models. In cases such as schizophrenia, the absurd language may impeding communication. Two critical issues presented in this paper are related to how and why these disturbances occur and what is its nature, in terms of a semiological difference between a disorder of thought and language disorder. A perspective from cognitive neuroscience useful for answering these questions.</p>     <p><b>Key words:</b> thinking, schizophrenic language, memory, cognition disorders, speech disorders.</p> <hr size="1">     <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p>Los des&oacute;rdenes del pensamiento tienden a ocurrir en el contexto de un amplio espectro de condiciones psicopatol&oacute;gicas como la esquizofrenia, ciertos trastornos de la personalidad, el autismo y alteraciones del &aacute;nimo. La prevalencia de los disturbios del pensamiento, a trav&eacute;s de diversas disfunciones mentales, ha conllevado recientes esfuerzos para estudiar los mecanismos patol&oacute;gicos que les son comunes. No obstante, la mayor parte de la investigaci&oacute;n en des&oacute;rdenes del pensamiento ata&ntilde;e a entidades particulares de la enfermedad mental, como la esquizofrenia. Las inherentes dificultades en la investigaci&oacute;n psicopatol&oacute;gica en esquizofrenia tales como la morbilidad social y ocupacional, los efectos de la medicaci&oacute;n, las capacidades y las habilidades de procesamiento de la informaci&oacute;n, la presencia de s&iacute;ntomas como alucinaciones y delirio, y las relaciones familiares, desaf&iacute;a la formulaci&oacute;n de modelos etiol&oacute;gicos. En respuesta a ello, los investigadores y cl&iacute;nicos han comenzado a discernir sobre aquellas manifestaciones coincidentes con la presentaci&oacute;n de des&oacute;rdenes del pensamiento, en rasgos cognitivos m&aacute;s fundamentales que participan en la formaci&oacute;n de los s&iacute;ntomas. Algunos de estos estudios han demostrado que ciertas disrupciones neurocognoscitivas en esquizofrenia est&aacute;n asociadas con la vulnerabilidad gen&eacute;tica, mientras que otros rasgos est&aacute;n relacionados con la expresi&oacute;n misma de la enfermedad (1,2). Quiz&aacute;s, lo que ha empezando a estar claro es que existen mecanismos cognitivos interrelacionados en la expresi&oacute;n de los des&oacute;rdenes del pensamiento en la psicopatolog&iacute;a. </p>     <p>La carencia de la capacidad de pensar l&oacute;gica y claramente implica la desorganizaci&oacute;n de elementos ideacionales, dentro de una taxonom&iacute;a de s&iacute;ntomas diversos que se acompa&ntilde;an de delirio, alucinaciones, ilusiones y comportamiento desorganizado; todos ellos, distorsiones de las capacidades mentales y de la emoci&oacute;n (3). El desorden de pensamiento se corresponde con un constructo multifac&eacute;tico<b> </b>que abarca un conjunto diverso de disturbios del pensamiento, incluidos asociaciones sueltas e indirectas o demasiado sint&eacute;ticas, respuestas concretas, ilogicabilidad, inadecuadas intrusiones y utilizaci&oacute;n de palabras inusuales (4). Los s&iacute;ntomas de desorganizaci&oacute;n resultan no solo de d&eacute;ficit neurocognitivos espec&iacute;ficos, sino de la relativa escasez de recursos disponibles para mantener una estabilidad de pensamiento, adherirse a reglas de comunicaci&oacute;n e inhibir la intrusi&oacute;n de ideas inapropiadas (1). En estos casos suelen estar preservadas ciertas medidas cognitivas (ejemplo: test de inteligencia). Sin embargo, son claras las limitaciones en funciones psicol&oacute;gicas como la autorreflexi&oacute;n, el automonitoreo, la capacidad de correcci&oacute;n de malinterpretaciones y la respuesta a retroalimentaci&oacute;n correctiva de otros; todo lo cual facilita la formulaci&oacute;n de ideas disfuncionales e impide el desarrollo de habilidades interpersonales. </p>     <p>Los des&oacute;rdenes del pensamiento son conceptualizados usualmente como producto de una d&eacute;bil asociaci&oacute;n, que conduce a una p&eacute;rdida de la continuidad entre los elementos ordenados que, se infiere, son la base de la producci&oacute;n de oraciones verbalizadas (5). Los des&oacute;rdenes del pensamiento involucran la desorganizaci&oacute;n de los procesos de pensamiento subyacentes, y se hacen evidentes en el lenguaje anormal de los pacientes<a name="pt1"><a href="#pp1"><sup>1</sup></a></a>. Andreasen (6) propone la siguiente taxonom&iacute;a de anormalidades del lenguaje oral, asociada a los des&oacute;rdenes del pensamiento: habla explosiva, habla distra&iacute;da, p&eacute;rdida de asociaci&oacute;n o incoherencia, il&oacute;gicabilidad, neologismos, circunloquios, circunstancialidad, p&eacute;rdida de la meta de comunicaci&oacute;n, perseveraci&oacute;n, ecolalia, bloqueos, autorreferencia, y parafasias sem&aacute;nticas y literales. Ello implica la distinci&oacute;n entre la forma y el contenido del comportamiento desorganizado; en la medida en que los s&iacute;ntomas de los des&oacute;rdenes del pensamiento reflejan elementos de desorganizaci&oacute;n ideacional no necesariamente espec&iacute;ficos del lenguaje oral. En el mismo sentido, un asunto que resulta controversial es la distinci&oacute;n entre una alteraci&oacute;n del pensamiento versus un trastorno de la producci&oacute;n verbal, circunscrito al desorden de pensamiento. A&uacute;n optando por la segunda interpretaci&oacute;n de los des&oacute;rdenes del pensamiento, algunos autores atribuyen las alteraciones de la producci&oacute;n oral a fallas en la intencionalidad comunicativa (5), mientras que otros se&ntilde;alan a las propias habilidades del lenguaje verbal (7). Uno de los modelos que permite explicar los procesos cognitivos relacionados con la producci&oacute;n del lenguaje oral desarrollado por Levelt (8).     <p><b>Procesos cognitivos del habla normal: el modelo de Levelt</b></p>     <p>Desde el modelo cognitivo de Levelt, la producci&oacute;n del lenguaje oral se puede organizar en tres procesos. El primero, la conceptualizaci&oacute;n no ling&uuml;&iacute;stica, en la cual los t&oacute;picos que se expresan en un enunciado son seleccionados y presentados en un c&oacute;digo preverbal o propositivo. En segundo lugar, est&aacute; la formulaci&oacute;n, que constituye el enunciado en su forma ling&uuml;&iacute;stica. El &quot;formulador&quot; tendr&iacute;a dos subprocesos: 1) la codificaci&oacute;n gramatical o <i>lemma </i>(selecci&oacute;n adecuada de palabras) y su ordenamiento sint&aacute;ctico, y 2) la codificaci&oacute;n fonol&oacute;gica o elaboraci&oacute;n de la estructura sonora de las palabras. El producto final del &quot;formulador&quot; es un programa articulatorio o fon&eacute;tico, que especifica la forma en la que la oraci&oacute;n debe pronunciarse (fonemas, s&iacute;labas, entonaci&oacute;n, etc). En tercer lugar est&aacute; el proceso de articulaci&oacute;n, en donde este programa es traducido por el sistema motor a una serie de movimientos que producen un habla audible. El plan de producci&oacute;n del lenguaje a menudo puede darse antes de la ejecuci&oacute;n. Se cree que la transferencia del formulador al articulador se ejecuta a trav&eacute;s de un dispositivo de almacenamiento de corta vida. El programa fon&eacute;tico puede ser guardado temporalmente en dicho dispositivo, mientras que el articulador lleva a cabo partes del mismo en la producci&oacute;n motora. El autorregulador articulatorio convierte estos c&oacute;digos en el programa de actividad neuromuscular apropiado (9). </p>     <p>En general, las auto correcciones de los errores en el lenguaje oral demuestran que se dispone de un dispositivo de monitoreo con el se verifica el correcto encadenamiento de la producci&oacute;n verbal (10). Los errores pueden detectarse no solo despu&eacute;s de producirse el lenguaje oral, sino antes de que sea articulado, de manera tal que es posible monitorear el lenguaje interno (9). La evidencia disponible sugiere que este monitoreo no s&oacute;lo dispone de un componente auditivo, tambi&eacute;n de un dispositivo interno: la inspecci&oacute;n del programa verbal previa a la ejecuci&oacute;n motora. Levelt sugiere que el habla interna representa el plan fon&eacute;tico o, el computo gestual para las palabras (9). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, lo m&aacute;s importante del auto monitoreo del habla es la posibilidad de aprovechar esa capacidad interna para rastrear el propio proceso de codificaci&oacute;n fonol&oacute;gica (9). Wheeldon & Levelt (11) han estudiado experimentalmente el curso temporal de la codificaci&oacute;n fonol&oacute;gica durante el monitoreo del habla interna; y diferencian tres niveles de representaci&oacute;n o tipos de candidatos que podr&iacute;an monitorizarse en el habla interna. El primero, es el nivel inicial de la palabra, en particular, los segmentos de la cadena fonol&oacute;gica activada en el acceso a la forma de la palabra. El segundo, es la producci&oacute;n incremental fonol&oacute;gica de la palabra, es decir, la representaci&oacute;n generada durante la prosodificaci&oacute;n. El tercero, es el nivel fon&eacute;tico del c&oacute;mputo gestual, que se corresponde con la representaci&oacute;n que en definitiva da lugar a la articulaci&oacute;n. </p>     <p>En cualquier circunstancia, el habla cotidiana est&aacute; lejos de ser perfecta, com&uacute;nmente los hablantes fluidos cometen desaciertos m&aacute;s o menos expl&iacute;citos, que afectan en diferente medida la continuidad de la cadena del lenguaje oral. Afortunadamente, los hablantes son capaces de hacer, de forma espont&aacute;nea, correcci&oacute;n de sus errores en la formulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica o sem&aacute;ntica. Ello pone en evidencia que el hablante puede asistir a lo que est&aacute; diciendo y c&oacute;mo lo est&aacute; haciendo. El monitoreo del habla, o proceso de control del fluido del lenguaje oral, detecta y corrige los errores de producci&oacute;n; errores que van desde desorganizaci&oacute;n de las ideas, desviaciones del significado o contenido, selecci&oacute;n de palabras ling&uuml;&iacute;sticamente incorrectas, inadecuaci&oacute;n sint&aacute;ctica, hasta fallos fon&eacute;ticos e inapropiado uso de patrones paraling&uuml;&iacute;sticos como el volumen de voz y la prosodia. </p>     <p>Los errores de producci&oacute;n oral ocurrir&iacute;an cuando el hablante descubre que se han introducido errores ling&uuml;&iacute;sticos en el programa verbal en proceso de articulaci&oacute;n y los intentos por corregirlos antes de que aparezcan abiertamente en el habla. Si la reparaci&oacute;n encubierta es exitosa, el error puede no interrumpir el <i>output</i> o el fluido del habla. Sin embargo, se supone que la reparaci&oacute;n encubierta tiene un costo considerable, en la medida en que se altera el funcionamiento de la fluidez del pensamiento y del lenguaje oral. Los errores verbales por lo tanto, se considerar&iacute;an efectos secundarios de las actividades de encubierta. </p>     <p>La siguiente pregunta correcci&oacute;n es &iquest;c&oacute;mo se detectan dichos errores?. Se han formulado distintas apreciaciones de c&oacute;mo ello ocurre. Algunos se&ntilde;alan, por ejemplo, que existe un almacenamiento de la norma de representaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica o un patr&oacute;n de referencia cuyas discrepancias con el <i>output</i> oral dar&iacute;an lugar a la detecci&oacute;n de errores; o que bien, el mecanismo de producci&oacute;n cuenta con un editor prearticulatorio, menos normalizado que la propuesta anterior, pero que igual contrastar&iacute;a el candidato a ser producido con normas sem&aacute;nticas, sint&aacute;cticas, l&eacute;xicales, con el fin de filtrar aquellos desaciertos tolerables, de manera que permitir&iacute;a pasar ciertos errores y otros no. En el modelo de Levelt, el habla interna es analizada por el sistema de comprensi&oacute;n oral, que detecta los errores de autoproducci&oacute;n. </p>     <p>Otra hip&oacute;tesis sugiere que existen monitores especializados en cada nivel de procesamiento en el sistema de producci&oacute;n del lenguaje; de manera que el nivel en el que se origina el error y el nivel en que funciona el monitoreo deben ser muy pr&oacute;ximos, dado que no se espera que, por ejemplo, sonidos individuales sean usados para evaluar si una idea o significado se ha transmitido correctamente (12). </p>     <p>Postma (13) se&ntilde;ala que los modelos conexionista de producci&oacute;n verbal (14, 15) podr&iacute;an adaptarse para incorporar la noci&oacute;n de monitoreo en m&uacute;ltiples niveles. En estos modelos, las diversas representaciones en la producci&oacute;n del lenguaje se incorporan a una red de nodos organizada jer&aacute;rquicamente e interconectada. Cada unidad superior se conecta con m&uacute;ltiples unidades subordinadas; por ejemplo, un nodo morfema est&aacute; vinculado a una serie de nodos fonema. Las unidades se caracterizan por su estado de actividad, que a su vez determina si son seleccionados para un programa en particular (es decir, si est&aacute;n codificados en ese nivel de representaci&oacute;n). La informaci&oacute;n fluye a trav&eacute;s de la red de representaci&oacute;n de un nivel a otro por la propagaci&oacute;n de la activaci&oacute;n entre los nodos conectados. La activaci&oacute;n, sin embargo, tambi&eacute;n puede fluir en una direcci&oacute;n de abajo hacia arriba, una vez que el subordinado se convierten en nodos activos propios. Por lo tanto, si en el nivel inferior se produce un error, es decir, una activaci&oacute;n de un nodo inadecuado esto tambi&eacute;n afecta directamente a la cantidad de retroalimentaci&oacute;n. La unidad err&oacute;nea no est&aacute; conectada con la verdadera unidad superior y, por tanto, no regresar&aacute; a la activaci&oacute;n. Un monitor, en consecuencia, puede activarse por las diferencias entre la cantidad de informaci&oacute;n que una unidad recibe y la cantidad de activaci&oacute;n enviada a sus conexiones. Una caracter&iacute;stica atractiva de esta propuesta es que se reduce el error de detecci&oacute;n a una simple comparaci&oacute;n de las tasas de activaci&oacute;n (16,17). </p>     <p>Luego de la detecci&oacute;n de errores y la necesidad de auto correcci&oacute;n, el hablante interrumpe su producci&oacute;n oral. Generalmente esta interrupci&oacute;n y reparaci&oacute;n ocurren inmediatamente se detecta el error. No obstante, como se mencion&oacute;, quiz&aacute;s esto ocurra incluso antes de que el error sea efectivamente audible; de manera que se identificar&iacute;an y corregir&iacute;an errores que no llegan a manifestarse en el lenguaje hablado. Los mecanismos de autocorrecci&oacute;n dependen del tipo y magnitud del error; de manera que es predecible que un desacierto en la elecci&oacute;n sint&aacute;ctica o sem&aacute;ntica de lugar a una reparaci&oacute;n m&aacute;s costosa, que generar&iacute;a la reorganizaci&oacute;n de la oraci&oacute;n; que cuando ello ocurre en lo fon&eacute;tico, lo cual demandar&iacute;a, por ejemplo, la sustituci&oacute;n de la s&iacute;laba err&oacute;nea. </p>     <p>Otro asunto interesante de explorar, es si el dispositivo de autorreparaci&oacute;n es mec&aacute;nico u obedece a un control consiente. No parece existir un acuerdo sobre tal cuesti&oacute;n; pero desde el modelo de Levelt este mecanismo involucra una mayor consciencia, en la medida en que localiza la decisi&oacute;n de monitoreo en el nivel de conceptualizaci&oacute;n. Para otros autores quiz&aacute;s coexistan los dos tipos de auto correcciones; una que ocurre de forma m&aacute;s r&aacute;pida y autom&aacute;tica, y otra que se da de manera m&aacute;s lenta y consciente o deliberada (18). </p>     <p>A partir de la comprensi&oacute;n de c&oacute;mo tiene lugar la producci&oacute;n del lenguaje oral, y en particular, el mecanismo de monitoreo de los errores de formulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica del pensamiento, es posible formular algunas cuestiones sobre los des&oacute;rdenes del pensamiento. </p>     <p><b>Procesos cognitivos del habla desordenada</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una caracter&iacute;stica fenomenol&oacute;gica central en condiciones psicopatol&oacute;gicas como la esquizofrenia es la organizaci&oacute;n an&oacute;mala, recobro y comunicaci&oacute;n del pensamiento. Ello ha supuesto la existencia de alg&uacute;n d&eacute;ficit en la organizaci&oacute;n del lenguaje, por lo menos en la esquizofrenia. Algunos autores sugieren que las alteraciones del lenguaje se constituyen en los s&iacute;ntomas nucleares del gran parte de la psicopatolog&iacute;a (19). No obstante, otros investigadores han ofrecido explicaciones alternativas a los s&iacute;ntomas de la esquizofrenia, como la disfunci&oacute;n en el control ejecutivo o el d&eacute;ficit en la memoria de trabajo o en la memoria sem&aacute;ntica (20). Quiz&aacute;s, al final ambas aproximaciones respondan a un mismo fen&oacute;meno: la pobre capacidad de monitoreo de los errores de formulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica del pensamiento.</p>     <p>Las alteraciones en el lenguaje receptivo y la producci&oacute;n oral se han descrito en la esquizofrenia, y de all&iacute; proviene una amplia literatura sobre la fenomenolog&iacute;a de la psicopatolog&iacute;a que hoy conocemos. Aunque las anomal&iacute;as en la producci&oacute;n del lenguaje resultan m&aacute;s obvias en los signos cl&iacute;nicos y se han probado emp&iacute;ricamente (21); las disfunciones en el lenguaje receptivo tambi&eacute;n se han observado consistentemente, incluyendo las alteraciones en la percepci&oacute;n de las palabras y la reducida comprensi&oacute;n de la informaci&oacute;n presentada auditiva-mente, en diferentes niveles de intensidad y ruido. En este sentido, los datos son convergentes con la hip&oacute;tesis de fallas en la integridad del sistema del lenguaje (22). Un estudio reciente que examina la relaci&oacute;n entre las alteraciones de la comunicaci&oacute;n verbal con varias de las hip&oacute;tesis etiol&oacute;gicas del espectro esquizofr&eacute;nico, apuntan a que la alogia<a name="pt2"><a href="#pp2"><sup>2</sup></a></a> y los d&eacute;ficit de coherencia del discurso est&aacute;n asociados con pobres habilidades de planeaci&oacute;n (23). </p>     <p>A&uacute;n con un conjunto de signos y s&iacute;ntomas marcadamente diversos en el conjunto de la psicopatolog&iacute;a, y en particular de la esquizo-frenia, los des&oacute;rdenes del pensamiento son predominantes. Por ello, tampoco resulta sorprendente que la esquizofrenia y los trastornos relacionados se hayan asociado a disturbios ampliamente variados de regiones del cerebro y procesos cognitivos; de manera que, la heterogeneidad de los signos de la esquizofrenia y sus s&iacute;ntomas puedan ser explicados por disturbios cognitivos igualmente heterog&eacute;neos. </p>     <p>Como se dijo anteriormente, los des&oacute;rdenes del pensamiento relacionados con disturbios en la comunicaci&oacute;n verbal han sido considerados factores centrales en la psicopatolog&iacute;a. Estos trastornos de la comunicaci&oacute;n pueden ser de dos tipos: disminuci&oacute;n de la productividad verbal, denominada alogia, la cual suele estar asociada con la disminuci&oacute;n de la complejidad sint&aacute;ctica; y disturbios en el car&aacute;cter comprehensivo del lenguaje o coherencia, que suele corresponderse con la propia categor&iacute;a de desorden de pensamiento (23).</p>     <p>Se ha propuesto una variedad de mecanismos para explicar la reducci&oacute;n en la producci&oacute;n del lenguaje en el espectro de la esquizofrenia. Gran parte de ellas involucran los procesos ejecutivos que est&aacute;n asociados con el funcionamiento del l&oacute;bulo frontal. Una posible explicaci&oacute;n para la pobreza del lenguaje es la existencia de un d&eacute;ficit en la memoria de trabajo, debido a que la producci&oacute;n del lenguaje requiere que varios fragmentos de la informaci&oacute;n queden temporalmente disponibles. Otra posibilidad es que la pobre producci&oacute;n verbal se deba a un disturbio en la fluidez general que limita la comunicaci&oacute;n oral. Sin embargo, tambi&eacute;n es plausible proponer la existencia de un cuadro de afasia din&aacute;mica que involucra una falla en la intencionalidad comunicativa, en ausencia de d&eacute;ficit en la comprensi&oacute;n, nominaci&oacute;n o lectura; que suele asociarse con compromisos del hemisferio temporal derecho y, consecuente, alteraci&oacute;n en la habilidad para la planeaci&oacute;n. </p>     <p>Finalmente, se ha apostado por la hip&oacute;tesis seg&uacute;n la cual la pobreza verbal podr&iacute;a estar relacionada con una dificultad para hallar las palabras. Estos cuatro procesos cognitivos (memoria de trabajo, fluidez, planeaci&oacute;n y evocaci&oacute;n de palabras) ofrecen evidencia de naturaleza diversa sobre las limitaciones de la comunicaci&oacute;n verbal en individuos en el espectro esquizofr&eacute;nico.</p>     <p> Los des&oacute;rdenes del pensamiento pueden involucrar problemas en la producci&oacute;n del lenguaje tal como disturbios en la coherencia del discurso (ejemplo: delirio) y trastornos en la fluidez (ejemplo: neologismos); ambos debidos a compromisos en uno o m&aacute;s procesos cognitivos. Kerns y Berenbaum (24) presentan en un metaan&aacute;lisis fuerte evidencia que se&ntilde;ala a los defectos en la funci&oacute;n ejecutiva (ejemplo: planeaci&oacute;n, memoria de trabajo y fluidez) como responsables de los des&oacute;rdenes del pensamiento. Se presume que las habilidades de planeaci&oacute;n est&aacute;n asociadas a las alteraciones del pensamiento. Los psicolin-g&uuml;&iacute;stas coinciden en que para producir un lenguaje coherente se requiere la generaci&oacute;n de un plan discursivo (8). De all&iacute; que se pueda presumir que la dificultad para mantener temporalmente informaci&oacute;n est&eacute; asociada con la dificultad para generar un plan de lenguaje coherente. Ello parece consecuente con la evidencia sobre el posible defecto en la memoria de trabajo de individuos con esquizofrenia; en el mismo sentido, que ocurre con la falla en las tareas de fluidez.</p>     <p>En todo caso, los des&oacute;rdenes del pensamiento est&aacute;n asociados con procesos cognitivos que son espec&iacute;ficos para la producci&oacute;n del lenguaje, como ocurre con el d&eacute;ficit para encontrar las palabras. Berembaum y colaboradores (23) presentan evidencia sobre 1) la asociaci&oacute;n de la pobreza verbal en pacientes con esquizofrenia y las dificultades para hallar las palabras, y consecuentemente con las fallas de coherencia discursiva, 2) la existencia de un v&iacute;nculo robusto entre la fluidez y la pobreza verbal, que refleja un d&eacute;ficit en la habilidad para generar ideas; de la misma forma en que los trastornos en la planeaci&oacute;n contribuyen a la pobreza verbal, tal como ocurren en la afasia din&aacute;mica y 3) que la complejidad para planear y generar el discurso, m&aacute;s que la memoria de trabajo, est&aacute;n asociadas con la pobreza verbal.</p>     <p>Uno de los componentes ampliamente descrito en el modelo de producci&oacute;n de Levelt es el auto monitoreo de la producci&oacute;n del lenguaje. El d&eacute;ficit en la habilidad para detectar y corregir los errores de formulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica puede contribuir a un pobre funcionamiento cognitivo y social en gran parte la psicopatolog&iacute;a. Como se discuti&oacute; en p&aacute;rrafos anteriores, los pacientes con esquizofrenia exhiben d&eacute;ficit en la funci&oacute;n ejecutiva, que se traduce en problemas de planeaci&oacute;n y ajuste social; asociados a anormalidades de la corteza prefrontal; y con disfunciones verbales de la memoria de trabajo, una funci&oacute;n relacionada con la corteza prefrontal dorsolateral (25). Un estudio (26) compar&oacute; la ejecuci&oacute;n en una prueba computarizada la funci&oacute;n ejecutiva de individuos con esquizofrenia frente a un grupo sano, y mostr&oacute; tiempos de reacci&oacute;n y tasas de error altos para el primer grupo, lo cual se&ntilde;ala que el d&eacute;ficit en la monitorizaci&oacute;n de errores contribuye a la disfunci&oacute;n ejecutiva observada en esquizofrenia; lo cual podr&iacute;a explicar los fallos en el pensamiento. </p>     <p><b>Otros modelos cognitivos de des&oacute;rdenes del pensamiento</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Han sido planteados varios modelos sobre la naturaleza del desorden del pensamiento que comparten la hip&oacute;tesis sobre una alteraci&oacute;n en el procesamiento de la informaci&oacute;n. No obstante, con anterioridad fue propuesto el argumento, a&uacute;n fuertemente expandido, sobre la d&eacute;bil asociaci&oacute;n entre elementos ideacionales, que resulta en una confusi&oacute;n conceptual que se manifiesta en s&iacute; misma como un desorden del lenguaje, en adici&oacute;n a otros s&iacute;ntomas, para el caso de psicosis (27).</p>     <p>Por un lado, Braver, Barch y Cohen (28) han definido el desorden del pensamiento como un disturbio en la interacci&oacute;n entre un m&oacute;dulo cognitivo especializado para la representaci&oacute;n, mantenimiento activo y actualizaci&oacute;n de informaci&oacute;n sobre el contexto y el est&iacute;mulo y el m&oacute;dulo responsable del almacenamiento de comportamiento aprendidos. Por otro, Hemsley y Gray (29, 30, 31) entienden los des&oacute;rdenes del pensamiento como disrupciones en la selecci&oacute;n y monitoreo del comportamiento; se trata de alteraciones en los procesos en los cuales las regularidades de las experiencias pasadas son integradas al reconocimiento de est&iacute;mulos en curso. Varios estudios relacionan los d&eacute;ficits en el procesamiento de informaci&oacute;n con el desorden de pensamiento formal (32). </p>     <p>En los estudios sobre los mecanismos cognitivos pr&oacute;ximos a la producci&oacute;n verbal (10) se&ntilde;alan la existencia de alteraciones relacionadas con el acceso al <i>lemma</i>; no obstante, los d&eacute;ficit de producci&oacute;n oral no explican todos s&iacute;ntomas relacionados con el desorden del pensamiento. Otros autores (33) proponen un anormal <i>priming</i> de la red sem&aacute;ntica en la manifestaci&oacute;n de los des&oacute;rdenes del pensamiento; ello se traduce en la cantidad de activaci&oacute;n propagada autom&aacute;ti-camente entre nodos de redes sem&aacute;nticas, que bien unos y otros apuntan a indicar como un incremento o decremento de la activaci&oacute;nversus una distanciade la propagaci&oacute;n de la activaci&oacute;n. Allen y Kerns sugieren la existencia de un d&eacute;ficit en la memoria sem&aacute;ntica (32, 34), que tambi&eacute;n podr&iacute;a ser interpretada como un d&eacute;ficit en la implementaci&oacute;n de estrategias de b&uacute;squeda (ejemplo: tareas de fluidez verbal) o una anormal estructuraci&oacute;n de la red sem&aacute;nticaen contraposici&oacute;n a una restricci&oacute;n en el recobro de la informaci&oacute;n. </p>     <p>Finalmente, en la l&iacute;nea del d&eacute;ficit en el procesamiento de informaci&oacute;n, se ha formulado la presencia de una alteraci&oacute;n en la funci&oacute;n ejecutiva, manifiesta en tres mecanismos cr&iacute;ticos: 1) el de procesamiento de informaci&oacute;n contextual 2) el atencional y la memoria de trabajo y 3) la monitorizaci&oacute;n del comportamiento, incluido la producci&oacute;n del lenguaje (36).</p>     <p>La investigaci&oacute;n de las condiciones neurobio-l&oacute;gicas y cognitivas en los des&oacute;rdenes del pensamiento apuntan a se&ntilde;alar que las alteraciones de expresi&oacute;n obedecen a una anormal activaci&oacute;n de las estructuras criticas del l&oacute;bulo temporal para la formaci&oacute;n y b&uacute;squeda de informaci&oacute;n de la memoria a largo plazo y otros tipos de informaci&oacute;n concreta. En el mismo sentido, en raz&oacute;n a los rasgos espec&iacute;ficos de la vulnerabilidad gen&eacute;tica, la literatura cient&iacute;fica tiende a involucrar m&aacute;s las funciones mediadas por el l&oacute;bulo frontal, como el mantenimiento y la manipulaci&oacute;n de la informaci&oacute;n (35). </p>     <p><b><font size="3">Conclusi&oacute;n</font></b></p>     <p>Varios autores han sugerido que las alteraciones del lenguaje se constituyen en los s&iacute;ntomas nucleares del gran parte de la psicopatolog&iacute;a (19). Otros, han ofrecido explicaciones alternativas a los s&iacute;ntomas de la esquizofrenia, como la disfunci&oacute;n en el control ejecutivo o el d&eacute;ficit en la memoria de trabajo o en la memoria sem&aacute;ntica (20). Quiz&aacute;s, al final, ambas aproximaciones respondan a un mismo fen&oacute;meno: la pobre capacidad de monitoreo de los errores de formulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica del pensamiento. El d&eacute;ficit en la habilidad para detectar y corregir los errores de formulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica puede contribuir a un pobre funcionamiento cognitivo y social gran componente de la psicopatolog&iacute;a; tal como se ilustr&oacute; desde el modelo de producci&oacute;n del lenguaje de Levelt. </p>     <p>Finalmente, resulta prudente decir que, si bien la perspectiva neurocient&iacute;fica ha permitido dilucidar aspectos fundamentales de las alteraciones del pensamiento manifiestas en la psicopatolog&iacute;a, el hecho de que un particular d&eacute;ficit neurocog-nitivo pueda dar cuenta de un comportamiento anormal no necesariamente demuestra que dicho d&eacute;ficit sea su causa. Los futuros modelos deber&aacute;n ser capaces de integrar las interac-ciones entre factores neurobiol&oacute;gicos, ambiental, cognitivo y comportamental con la diversa sintomatolog&iacute;a de la psicopatolog&iacute;a.</p> <hr size="1">     <p><i><a name="pp1"><a href="#pt1">1</a></a> Un ejemplo de este tipo de desorganizaci&oacute;n ideacional, en los des&oacute;rdenes del pensamiento, lo constituyen los neol&oacute;gismos, que se corresponden con palabras nuevas formadas por la integraci&oacute;n de partes de otras palabras, y que ponen de manifiesto d&eacute;biles relaciones asociativas en el nivel del lemma.</i></p>     <p><i><a name="pp2"><a href="#pt2">2</a></a></i> Alogia es un t&eacute;rmino que hace alusi&oacute;n al empobrecimiento del pensamiento que se infiere de la observaci&oacute;n del lenguaje y el comportamiento verbal, en el que se observan r&eacute;plicas breves y completas a las preguntas formuladas, as&iacute; como restricci&oacute;n de la cantidad del habla espont&aacute;nea (pobreza del habla), y donde a veces el habla es adecuada cuantitativamente, pero incluye poca informaci&oacute;n por ser excesivamente concreta, demasiado abstracta, repetitiva o estereotipada (pobreza del contenido).</i> </p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p>1. <b>Cannon TD, Cannon TD, Thompson PM, van Erp TG, Toga AW, Poutanen VP, Huttunen M, Lonnqvist J, </b>et al. Cortex mapping reveals regionally specific patterns of genetic and disease-specific gray-matter deficits in twins discordant for schizophrenia. Neurobiology. 2002;99<i>:</i>3228-3233.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000054&pid=S0120-0011200800040000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. <b>Cannon TD, Hollister JM, Bearden CE, Hadley T.</b> A prospective cohort study of genetic and perinatal influences in schizophrenia. Schizophrenia Research. 1997;24: 248-248 (1).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000056&pid=S0120-0011200800040000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. American Psychiatric Association. DSM-IV -TR. Manual diagn&oacute;stico y estad&iacute;stico de los Trastornos mentales. Barcelona: Manson (Edici&oacute;n original, 2000).2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0120-0011200800040000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. <b>Beck AT, Rector NA.</b> Cognitive Approaches to Schizophrenia: Theory and Therapy. Annual Review of Clinical Psychology. 2005: 577-606.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-0011200800040000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. <b>Maher BA. </b>(1991). Language and squizophrenia. In JH Gruzelier (Ed.), Neuropsychology, Psychophysiology, and Information Processing. Handbook of Schizophrenia, vol 5, (pp. 437-464) New York: Elsevier Science. Cyted by: Bachman, P. & Cannon, TD. Cognitive and Neuroscience Aspects of Thought Disorders. In: Holyoak KJ. & Morrison, RG., editors. The Cambridge Handbook of Thinking and Reasoning. Cambridge University Press. New York; 2005. p. 493-519.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-0011200800040000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. <b>Andreasen NC.</b> Thought, language, and communication disorders. I. Clinical assessment, definition of terms, and evaluation of their reliability. Archives of General Psychiatry. 1979;36:1315-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-0011200800040000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. <b>Gold BT, Buckner RL.</b> Commun prefrontal regions coactive with dissociable posterior regions during controlled semantic and phonological tasks. Neuron. 2002; 35: 803-812.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-0011200800040000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. <b>Levelt WJ.</b> Speaking: From intention to articulation. MIT Press. [AC, TAH, MHK, arWJML, BR, MZ]. In: Levelt, W., Roelofs, A. & Meyer, A. (1999). A theory of lexical access in speech production. Behavioral and Brain Sciences. 1989; 22: 1-75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000068&pid=S0120-0011200800040000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. <b>Levelt, WJ.</b> Monitoring and self-repair in speech. Cognition, 14, 41-104. In: Levelt, W., Roelofs, A. & Meyer, A. (1999). A theory of lexical access in speech production. Behavioral and Brain Sciences. 1983; 22: 1-75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000070&pid=S0120-0011200800040000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. <b>Levelt WJ, Roelofs A, Meyer A.</b> A theory of lexical access in speech production. Behavioral and Brain Sciences. 1999; 22: 1-75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000072&pid=S0120-0011200800040000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. <b>Wheeldon L, Levelt WJ.</b> Monitoring the time course of phonological encoding. Journal of Memory and Language. 1995; 34:311-334.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0120-0011200800040000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. <b>Norman DA.</b> Categorization of action slips. Psychological Review, 88 (1), 1-15. In: Postma, A., & Kolk, H. (1993). The covert repair hypothesis: Prearticulatory repair processes in normal and stuttered disfluencies. 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Journal of Speech and Hearing Research. 1987; 36:472-487.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-0011200800040000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. <b>Postma A, Kolk H.</b> The covert repair hypothesis: Prearticulatory repair processes in normal and stuttered disfluencies. Journal of Speech and Hearing Research. 1993; 36:472-487.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-0011200800040000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>17. <b>Postma A, Kolk HH.</b> Error monitoring in people who stutter. Evidence against auditory feedback defect theories. Journal of Speech and Hearing Research. 1992; 35:1024-1032.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-0011200800040000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>18. <b>Berg T.</b> Productive and perceptual constraints on speech-error correction. Psychological Research, 54, 114-126. In: Postma, A., & Kolk, H. (1993). The covert repair hypothesis: Prearticulatory repair processes in normal and stuttered disfluencies. Journal of Speech and Hearing Research. 1992;36:472-487.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-0011200800040000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. <b>Crow TJ.</b> Nuclear schizophrenia symptoms as a window on the relationship between thought and speech. 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Schizophrenia Bulletin. 2000;26:723-735.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-0011200800040000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>22. <b>Condray R, Steinhauer SR, van Kammen DP, Kasparek A.</b> The language system in schizophrenia: Effects of capacity and linguistic structure. 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Psychiatry Research. 2008;159: 147-156.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-0011200800040000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. <b>Kerns JG, Berenbaum H.</b> Cognitive impairments associated with formal thought disorder in people with schizophrenia. J Abnorm Psychol. 2002;111:211-24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-0011200800040000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. <b>Holcomb HH, Lahti AC, Medoff DR, Weiler M, Dannals RF, Tamminga CA.</b> Brain activation patterns in schizophrenic and comparison volunteers during a matched-performance auditory recognition task. Am. J. Psychiatry. 2000;157:1634-1645.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-0011200800040000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. <b>Silver H, Goodman C.</b> Impairment in error monitoring predicts poor executive function in schizophrenia patients. Schizophrenia Research. 2007; 94: 156-163.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-0011200800040000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. <b>Bleuler E. </b>(1911). Dementia Praecox, or the Group of Schizophrenias. Translater by J. Zinkin (1950). 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Biological Psychiatry. 1999;46:312-328.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-0011200800040000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>29. <b>Hemsley DR.</b> (1994). A cognitive model for schizophrenia and its possible neural basis. Acta Psyachiatrica Scandinavica, Suppl., 384, 80-86. Bachman, P. & Cannon, TD. Cognitive and Neuroscience Aspects of Thought Disorders. In: Holyoak KJ. & Morrison, RG., editors. The Cambridge Handbook of Thinking and Reasoning. Cambridge University Press. New York; 2005. p. 493-519.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-0011200800040000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>30. <b>Gray JA.</b> Dopamine release in the nucleus accumbens: the perspective from aberrations of consciousness in schizophrenia. Neuropsychologia. 1995;33:1143-1153(11).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-0011200800040000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>31. <b>Gray JA.</b> Integrating Schizophrenia. 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In: Holyoak KJ. & Morrison, RG., editors. The Cambridge Handbook of Thinking and Reasoning. Cambridge University Press. New York. 2005:493-519.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-0011200800040000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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