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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">          <p align="right"><b>EDITORIAL</b></p>     <p align="center"><font size="4"><b>La medicina del sue&ntilde;o, especialidad m&eacute;dica quir&uacute;rgica en formaci&oacute;n</b></font></p>        <p align="center"><b><font size="3"></font></b></p>           <p><b>Jorge Echeverry-Chabur<sup>1</sup>, Franklin Escobar-C&oacute;rdoba<sup>2</sup></b></p>      <p><sup>1</sup> Profesor Titular de Psiquiatr&iacute;a Facultad de Ciencias de la Medicina Universidad Tecnol&oacute;gica de Pereira    <br>  Correspondencia: <a href="mailto:jechever@utp.edu.co">jechever@utp.edu.co</a>      <br><sup>2</sup> Profesor Asociado de Psiquiatr&iacute;a Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia    <br>  Correspondencia: <a href="mailto:feescobarc@bt.unal.edu.co">feescobarc@bt.unal.edu.co</a>      <p>La medicina del sue&ntilde;o o del dormir, tambi&eacute;n conocida como somnolog&iacute;a, es el nombre que se le ha dado a este campo de la medicina que ha venido creciendo progresivamente en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os, en donde se ha tenido un desarrollo tecnol&oacute;gico y cient&iacute;fico cada d&iacute;a mayor (1). El sue&ntilde;o ha despertado mucho inter&eacute;s en todas las &eacute;pocas de la historia de la humanidad; sin embargo, su estudio es realmente joven. Se han publicado varias clasificaciones, la primera en EE.UU; en 1970; luego, la primera de car&aacute;cter internacional, en 1990, y la segunda, en el 2005 (2). La de 1990 le dio mucho &eacute;nfasis a los hallazgos polisomnogr&aacute;ficos, y la de 2005 est&aacute; m&aacute;s enfocada a la cl&iacute;nica.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) calcula que una tercera parte de la poblaci&oacute;n presenta alteraciones en su sue&ntilde;o (3). De acuerdo con investigaciones llevadas a cabo en diversos lugares del mundo se considera que hasta un 40 por ciento de la poblaci&oacute;n tiene problemas para conciliar o mantener el sue&ntilde;o debido a m&uacute;ltiples causas, que van desde malos h&aacute;bitos y cambios ambientales hasta graves alteraciones org&aacute;nicas y ps&iacute;quicas que pueden llegar a poner en riesgo la propia vida y la de los dem&aacute;s (3). De otro lado, alrededor de un diez por ciento de la poblaci&oacute;n sufre de somnolencia diurna ocasionada por alteraciones del sue&ntilde;o, lo que causa un gran impacto en el funcionamiento social y laboral (4).</p>       <p>Se sabe que las personas que duermen menos tienen mayor morbilidad y mortalidad (5,6). En relaci&oacute;n con la mortalidad se han estudiado dos fen&oacute;menos: accidentes laborales y de tr&aacute;nsito. Los factores m&aacute;s frecuentemente asociados a los accidentes ocupacionales son los sistemas inadecuados de turnos, los cuales son programados secuencialmente en el sentido contrario a las manecillas del reloj, yendo en contrav&iacute;a al ritmo biol&oacute;gico y el tiempo de sue&ntilde;o insuficiente para la recuperaci&oacute;n post turno, con las consecuentes privaciones cr&oacute;nicas que generan somnolencia y facilitan la accidentalidad. Adem&aacute;s de lo anterior, estudios llevados a cabo en la Uni&oacute;n Europea demuestran que un 40 por ciento de los accidentes de tr&aacute;nsito est&aacute;n asociados a somnolencia en los conductores (7).</p>       <p>Estas cifras indican un serio compromiso de la salud y calidad de vida de quienes padecen estos trastornos, haci&eacute;ndose evidente la morbilidad y la necesidad de tratamiento, ya que estas alteraciones repercuten no s&oacute;lo en el adecuado desarrollo individual y familiar, sino en el desarrollo social y econ&oacute;mico. En los servicios hospitalarios de medicina interna se ha calculado que de cada diez pacientes, cuatro deber&iacute;an asistir al laboratorio de sue&ntilde;o, para un adecuado diagn&oacute;stico. Patolog&iacute;as como hipertensi&oacute;n arterial, diabetes y obesidad, entre otras, se diagnosticaron como idiop&aacute;ticas, ignorando su causa real (8,9).</p>      <p>Adem&aacute;s, la mayor&iacute;a de las personas que tienen problemas con su sue&ntilde;o no consultan a los servicios de salud y prefieren acudir al farmaceuta o automedicarse con terapias emp&iacute;ricas. Se consider&oacute; que solo entre un cinco a diez por ciento consultan al m&eacute;dico, pero otro problema se suma a la baja cobertura: pocos m&eacute;dicos han recibido una adecuada capacitaci&oacute;n durante su formaci&oacute;n. Los estudios de la OMS revelan que los estudiantes de medicina reciben en promedio s&oacute;lo dos horas de instrucci&oacute;n sobre este tema durante toda su formaci&oacute;n acad&eacute;mica de pregrado (3).</p>       <p>El sue&ntilde;o se ha estudiado desde diversos &aacute;ngulos, conductuales, psicol&oacute;gicos, interpretaci&oacute;n de los sue&ntilde;os, pero es solo hasta 1875 cuando Caton hace los primeros registros electroencefalogr&aacute;ficos en conejos y monos. En 1918 Von Economo, durante una epidemia de encefalitis let&aacute;rgica en Europa, observ&oacute; que cuando el da&ntilde;o se produce en el hipot&aacute;lamo posterior los pacientes presenta somnolencia, pero si la lesi&oacute;n se presenta en el hipot&aacute;lamo anterior los sujetos padecen insomnio. Berger, psiquiatra, en 1929 perfeccion&oacute; el electroencefalograma, logrando amplificar un mill&oacute;n de veces la actividad el&eacute;ctrica producida por las c&eacute;lulas del cerebro, t&eacute;cnica hoy en d&iacute;a utilizada. Bremer, en 1935, realiz&oacute; los estudios cl&aacute;sicos donde separ&oacute; el cerebro del tallo cerebral, cortando el mesenc&eacute;falo a diferentes niveles. Si este corte se hac&iacute;a a nivel mesencef&aacute;lico el animal permanec&iacute;a dormido, si el corte se efectuaba a nivel cervical el animal alternaba del sue&ntilde;o a la vigilia. Con estos estudios se concluy&oacute; que el sue&ntilde;o tiene un componente mesencef&aacute;lico. Loomis describi&oacute; la primera clasificaci&oacute;n electroencefalogr&aacute;fica de los diversos estadios de sue&ntilde;o, los husos de sue&ntilde;o y los complejos K, en 1937. Moruzzi y Mogoum, al estimular el sistema activador reticular ascendente, observaron una respuesta similar al despertar. Hess, en 1950, apreci&oacute; que al estimular el t&aacute;lamo se produc&iacute;a sue&ntilde;o en el animal, con lo cual cambi&oacute; el concepto de que el sue&ntilde;o era un fen&oacute;meno pasivo, en el que se produc&iacute;a por un fen&oacute;meno de desaferentaci&oacute;n. Aserinsky y Kleitman, de la universidad de Chicago, encontraron en los ni&ntilde;os activaci&oacute;n electroencefalogr&aacute;fica con un bajo voltaje, el cual y se asocia a movimientos oculares r&aacute;pidos (MOR). A esta fase se le denomin&oacute; sue&ntilde;o MOR, tambi&eacute;n, sue&ntilde;o parad&oacute;jico o R, con la clasificaci&oacute;n actual, debido a que en ella el cuerpo duerme mientras el cerebro est&aacute; activo. En esta fase del sue&ntilde;o se presenta la mayor&iacute;a de la actividad on&iacute;rica. En 1959, Jouvet, al registrar la actividad el&eacute;ctrica de los m&uacute;sculos del cuello, hall&oacute; silencio o aton&iacute;a acompa&ntilde;ando a los cambios electroencefalogr&aacute;ficos y a la actividad de MOR. En 1968 se public&oacute; el manual de Rechtschaffen y Kales donde se estandarizaron las se&ntilde;ales que se toman, logrando definir las diversas etapas del sue&ntilde;o no MOR y del sue&ntilde;o MOR. Con este manual se inicia el reporte de los estudios de las etapas del sue&ntilde;o en humanos. Estos avances desencadenaron el inter&eacute;s de muchos investigadores en el campo de la medicina del sue&ntilde;o, se comenz&oacute; a observar los cambios de las variables fisiol&oacute;gicas durante el sue&ntilde;o y sus etapas as&iacute; como las variaciones que estas presentan durante la vigilia; aparece el concepto de ritmos y relojes biol&oacute;gicos, as&iacute; como el de &aacute;reas de la cronobiolog&iacute;a.</p>       <p>Se constat&oacute; que un porcentaje de la poblaci&oacute;n tiene problemas con el sue&ntilde;o, el cual ocupa una tercera parte de la vida del hombre. Se le dio importancia al sue&ntilde;o y las consecuencias de no dormir, la privaci&oacute;n del sue&ntilde;o, la somnolencia diurna excesiva y su relaci&oacute;n con la productividad, la disminuci&oacute;n del funcionamiento cognitivo y el aumento de la posibilidad de accidentes. Tanto en las universidades como en los hospitales comenzaron a aparecer los centros y laboratorios que estudian el sue&ntilde;o. Latinoam&eacute;rica ha tenido importantes investigadores en el &aacute;rea de sue&ntilde;o, en pa&iacute;ses como Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y M&eacute;xico. Colombia no ha sido ajena a estos avances: hemos visto c&oacute;mo en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os los laboratorios han tenido un crecimiento r&aacute;pido, desafortunadamente sin control ni reglamentaci&oacute;n alguna. La mayor&iacute;a de los m&eacute;dicos que hacen evaluaci&oacute;n, estudios de sue&ntilde;o, diagn&oacute;stico y tratamiento de los pacientes con trastornos de sue&ntilde;o, se han entrenado en el exterior (10). Existen laboratorios de sue&ntilde;o en la mayor&iacute;a de las capitales de los departamentos, pero pocos centros donde se realice una valoraci&oacute;n integral del paciente. Existe la necesidad imperiosa de formar profesionales m&eacute;dicos en esta nueva especialidad, que cada d&iacute;a toma m&aacute;s cuerpo. Esta formaci&oacute;n se debe brindar a nivel cl&iacute;nico, con la finalidad que el profesional m&eacute;dico haga una valoraci&oacute;n adecuada del paciente, un estudio que sea pertinente y un tratamiento que en la mayor&iacute;a de los casos va a requerir del concurso de otras especialidades para darle soluci&oacute;n y tratamiento a la enfermedad.</p>       <p>La somnolog&iacute;a debe ser la encargada del estudio del sue&ntilde;o y sus alteraciones, que son consecuencia de disfunci&oacute;n en las &aacute;reas biol&oacute;gica, psicol&oacute;gica y social, las cuales se asocian a malestar, discapacidad o riesgo aumentado de morir.</p>       <p>El estudio de las alteraciones del dormir incluye conocimiento acerca de la prevenci&oacute;n, causas, evoluci&oacute;n, diagn&oacute;stico, terap&eacute;utica y rehabilitaci&oacute;n, pero estudia igualmente la manera de conservar la estructura normal del sue&ntilde;o; por lo tanto, sus campos de aplicaci&oacute;n se encuentran tanto en ambientes hospitalarios y ambulatorios como en la comunidad, especialmente en el &aacute;mbito laboral.</p>       <p>Todas las acciones de esta especialidad se requieren realizarse bajo una estricta fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica reconocida por instituciones acad&eacute;micas, hospitalarias e investigativas de car&aacute;cter nacional e internacional.</p>       <p>En este n&uacute;mero aparece una contribuci&oacute;n original del profesor &eacute;dgar Osuna y cols, titulado: "Frecuencia de presentaci&oacute;n del s&iacute;ndrome de piernas inquietas y su asociaci&oacute;n con apnea obstructiva del sue&ntilde;o". Los autores llevaron a cabo un estudio de prevalencia anal&iacute;tica con aporte de datos poligr&aacute;ficos de pacientes que hab&iacute;an sido sometidos a un estudio de sue&ntilde;o basal por sospecha de un trastorno del sue&ntilde;o, estableciendo la frecuencia de asociaci&oacute;n entre el diagn&oacute;stico de apnea del sue&ntilde;o, severidad, y el s&iacute;ndrome de piernas inquietas, hallazgo no conocido a la fecha en la literatura nacional.</p>       ]]></body>
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