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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p> <font size="4">      <center>     <b>HOMENAJE AL PROFESOR JORGE AURELIO D&Iacute;AZ    <br>       <i>17 de junio de 2005</i></b> </center>   </font></p>         <p><font size="3">        <center>     <b>TEACHER JORGE AURELIO D&Iacute;AZ&acute;S TRIBUTE</b>    </center>   </font></p>        <p><b>Jaime Ramos Arenas</b></p>       <p>Director del Departamento de Filosof&iacute;a</p> <hr size="2">     <p>Tenemos sobradas razones para rendir este sencillo homenaje al profesor Jorge    Aurelio D&iacute;az. La labor que ha desarrollado el profesor D&iacute;az en    la Universidad Nacional a lo largo de 20 a&ntilde;os tiene enormes m&eacute;ritos    que no resultan dif&iacute;ciles de resaltar. Aunque Jorge Aurelio ha hecho    ciertamente destacados aportes a la Universidad desde los importantes cargos    administrativos que desempe&ntilde;&oacute;: Decano de la Facultad, Director    de la Divisi&oacute;n de Bibliotecas, Director del Departamento de Filosof&iacute;a,    Presidente de la Sociedad Colombiana de Filosof&iacute;a y Director de <i>Ideas    y Valores</i>, quisiera m&aacute;s bien enfocarme en la importancia de su actividad    docente.    <br>   El profesor D&iacute;az no s&oacute;lo nos ha brindado a quienes hemos sido    sus estudiantes sus magnificas clases de filosof&iacute;a moderna y medieval,    en las que explicaba de manera particularmente clara y amena los m&aacute;s    abstrusos textos de la filosof&iacute;a, sino m&aacute;s fundamental a&uacute;n,    nos dio un ejemplo vivo y directo de un hombre con una actitud genuinamente    filos&oacute;fica. &iexcl;Al profesor D&iacute;az de verdad le importa la filosof&iacute;a!    &Eacute;l concibe la actividad filos&oacute;fica como un trabajo que trasciende    el mero aprendizaje de las doctrinas de las grandes figuras de la historia de    la filosof&iacute;a, o el aprendizaje de un conjunto de t&eacute;cnicas de interpretaci&oacute;n    y argumentaci&oacute;n. En su conocida respuesta al ensayo &#8220;Acerca del    pensador profesional&#8221;, del profesor Christian Schumacher, Jorge Aurelio    escribi&oacute;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Yo considero que la filosof&iacute;a ha sido siempre, y debe seguirlo siendo,    un grito de libertad para el pensamiento, una decisi&oacute;n de no recibir    m&aacute;s restricciones que las que nos imponga el mismo ejercicio del pensar    (<i>Ideas y Valores </i>104:34). </p>     <p>En una &eacute;poca en que la filosof&iacute;a se ha convertido en buena medida    en ret&oacute;rica, y en la que en los Departamentos de Filosof&iacute;a hacemos    &eacute;nfasis en el desarrollo de las competencias anal&iacute;ticas y argumentativas    de los estudiantes, sin pretender orientarlos en el camino hacia la verdad,    pues tampoco nosotros lo conocemos, siendo miembros de una cultura que parece    haber perdido su rumbo, Jorge Aurelio D&iacute;az, con un esp&iacute;ritu muy    griego y muy spinocista, ha defendido valientemente una concepci&oacute;n de    la filosof&iacute;a como opci&oacute;n de vida, y adem&aacute;s lo ha mostrado    con sus actos.     <br>   En el esp&iacute;ritu de Spinoza, el profesor D&iacute;az es muy optimista acerca    del poder de la raz&oacute;n para guiarnos en las turbulentas aguas de la vida    y, repitiendo a S&eacute;neca, nos dice que &#8220;la filosof&iacute;a no ense&ntilde;a    a hablar, sino a obrar&#8221;. Para aquellos que nos hemos dedicado principalmente    a hacer peque&ntilde;os trabajos de artesan&iacute;a filos&oacute;fica, a pulir    insistentemente peque&ntilde;os detalles de escasa relevancia c&oacute;smica    o vital, tal pretensi&oacute;n nos resulta sorprendente, pero tambi&eacute;n    fascinante.    <br>   Como Wittgenstein, Jorge Aurelio considera que la filosof&iacute;a es ante todo    un trabajo sobre uno mismo, sobre su manera de ver las cosas. Nos dice: </p>     <p>Las convicciones &uacute;ltimas a las que se llega despu&eacute;s de un arduo    y largo camino de reflexi&oacute;n suelen vivirse con demasiada frecuencia como    experiencias inefables, como evidencias para las cuales s&oacute;lo cabe se&ntilde;alar    el camino que puede conducir a ellas, o narrarlas mediante un lenguaje indirecto    y velado, sin que puedan ser vertidas a plenitud por un instrumento tan precario    como lo es el lenguaje (<i>Ideas y Valores</i>, No. 117, p. 82).</p>     <p>Se encuentra aqu&iacute; un cierto esp&iacute;ritu m&iacute;stico en la actitud    filos&oacute;fica del profesor D&iacute;az y, aunque recalca la necesidad de    que el trabajo se someta a las reglas de la l&oacute;gica para que sus resultados    puedan ser debidamente formulados y comunicados, le queda una duda marcada acerca    de la capacidad del lenguaje escrito para transmitir la sabidur&iacute;a filos&oacute;fica.    Dice Jorge Aurelio: </p>     <p>Si la comunicaci&oacute;n busca inducir un cambio de comportamiento en el destinatario,    suscitar su compromiso o corroborar su convicci&oacute;n, no basta entonces    con exponer la verdad, ni siquiera resulta suficiente emplear los diversos instrumentos    que ofrece la ret&oacute;rica, cuya persuasi&oacute;n se lleva a cabo a distancia    del interlocutor, sino que hace falta acudir a la dial&eacute;ctica, que lucha    cuerpo a cuerpo con el destinatario adapt&aacute;ndose a sus inesperadas reacciones    (<i>Ibid</i>. p. 86).</p>     <p>Jorge Aurelio ha sido consecuente en la pr&aacute;ctica con esta forma de ver    las cosas. Sin pretender minimizar de ninguna manera el importante legado escrito    del profesor D&iacute;az, creo que ha sido en el contacto directo con &eacute;l,    en las discusiones filos&oacute;ficas que aceptaba gustoso, en la interacci&oacute;n    que ha tenido con los estudiantes en sus clases, donde encontramos m&aacute;s    n&iacute;tidamente la riqueza de su trabajo filos&oacute;fico. Jorge Aurelio    ha sido un dialogante, un maestro de la palabra. Todos hemos podido percibir    su mente abierta, su disposici&oacute;n a argumentar sus tesis, su absoluta    honradez intelectual, la modestia que acompa&ntilde;a a su fina inteligencia    en el debate filos&oacute;fico.     <br>   &#8220;Uno no hace la filosof&iacute;a que quiere, sino la que puede&#8221;,    le o&iacute; decir en alguna ocasi&oacute;n; y citaba el conocido <i>dictum</i>    de Fichte: </p>     <p>Qu&eacute; clase de filosof&iacute;a se elige, depende de la clase de hombre    que uno es; porque un sistema filos&oacute;fico no es ajuar muerto que se pueda    dejar o tomar seg&uacute;n nos plazca, sino que est&aacute; animado por el alma    del hombre que lo posee. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El profesor D&iacute;az ciertamente encarna bien la filosof&iacute;a que ha    ense&ntilde;ado. Si uno tuviera que resumir en una palabra su carrera acad&eacute;mica,    esta ser&iacute;a &#8220;Integridad&#8221;. A pesar de su enorme formaci&oacute;n    y su gran capacidad intelectual, ha adelantado su trabajo sin aspavientos, sin    pretensiones personales, sin buscar el vano reconocimiento. Como &eacute;l bien    nos ha mostrado, &#8220;sabio no es quien conoce m&aacute;s, sino quien vive    mejor&#8221;. Siguiendo a Spinoza ha buscado en la filosof&iacute;a un camino    hacia la felicidad genuina, y por lo que uno puede ver en su esp&iacute;ritu    sereno y su espont&aacute;nea sonrisa, ha conseguido bastante en esa esquiva    b&uacute;squeda de la felicidad que trae la sabidur&iacute;a.     <br>   Por &uacute;ltimo quisiera hacer un reconocimiento p&uacute;blico y largamente    adeudado a toda una generaci&oacute;n de fil&oacute;sofos y fil&oacute;sofas    muy importantes que cimentaron el trabajo filos&oacute;fico en la Universidad    Nacional, m&aacute;s a&uacute;n en Colombia. Aunque uso la palabra &#8220;generaci&oacute;n&#8221;    en un sentido bastante amplio, me refiero por supuesto a personas como los profesores    Ram&oacute;n P&eacute;rez Matilla, Rub&eacute;n Sierra Mej&iacute;a, Guillermo    Hoyos V&aacute;squez, Carlos B. Guti&eacute;rrez, Alfonso Rinc&oacute;n, y Magdalena    Holgu&iacute;n, entre otros, que han consolidado el estudio de la filosof&iacute;a    en nuestro medio. Los fil&oacute;sofos hemos sido muy parcos para expresar nuestra    gratitud y reconocimiento a quienes nos han aportado tanto, y en este momento    s&oacute;lo puedo darles las gracias. Gracias tambi&eacute;n a todos Ustedes    por hacer parte de esta celebraci&oacute;n.</p>   </font>      ]]></body>
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