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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[JULIÁN MARÍAS AGUILERA (1914-2005) IN MEMORIAM]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face=verdana>      <p><font size="4">        <center>     <b>JULI&Aacute;N MAR&Iacute;AS AGUILERA    <br>     (1914-2005)    <br>     IN MEMORIAM </b>    </center>   </font> </p>     <p><font size="3">        <center>     <b>JUL&Iacute;AN MAR&Iacute;AS, IN MEMORIAM </b>    </center>   </font></p>     <p><b>Ana Mar&iacute;a Ara&uacute;jo</b></p>     <p>Universidad de la Sabana</p>     <p><a href="mailto:ana.araujo@unisabana.edu.co">ana.araujo@unisabana.edu.co</a></p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El 15 de diciembre de 2005 dejaba esta vida para siempre el profesor Juli&aacute;n    Mar&iacute;as Aguilera. Fallecido en Madrid a los 91 a&ntilde;os, naci&oacute;    en Valladolid en 1914; era doctor en Filosof&iacute;a por la Universidad de    Madrid. Autor de m&aacute;s de cincuenta libros, entre ellos: Introducci&oacute;n    a la Filosof&iacute;a, Historia de la Filosof&iacute;a, Nuevos ensayos de Filosof&iacute;a,    La Antropolog&iacute;a Metaf&iacute;sica, La Escol&aacute;stica en su mundo    y en el nuestro, Ortega y la idea de la raz&oacute;n vital, El existencialismo    en Espa&ntilde;a, Idea de la Metaf&iacute;sica, Biograf&iacute;a de la Filosof&iacute;a,    Ortega, circunstancias y vocaci&oacute;n, M&eacute;todo hist&oacute;rico de    las generaciones, La imagen de la vida humana, El oficio del pensamiento, Justicia    social y otras injusticias. Se consideraba miembro de lo que &eacute;l mismo    denomin&oacute; Escuela de Madrid, junto con Zubiri, Garc&iacute;a Morente,    Gaos, Ferrater Mora. Obtuvo el Premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de Comunicaci&oacute;n    y Humanidades en 1996, mantuvo una columna en el ABC y en peri&oacute;dicos    Argentinos. Fue profesor de varias universidades en Argentina, y en Estados    Unidos &#8211;parte de su obra se encuentra traducida al ingl&eacute;s&#8211;    Wellesley College, Harvard, Yale e Indiana. Fund&oacute; con Ortega y Gasset    el Instituto de Humanidades (1948-1950). Fue director del Seminario de Estudios    de Humanidades, y tambi&eacute;n miembro de La Real Academia de la Lengua y    de La Real Academia de Bellas Artes, Doctor honoris causa la Universidad de    Salamanca. Hombre &iacute;ntegro, y fil&oacute;sofo en cuyo pensamiento hubo    espacio para lo cotidiano, para lo metaf&iacute;sico, para el quehacer vital,    la responsabilidad, el amor y el enamoramiento. Fiel a sus amigos, a quienes    dedic&oacute; entra&ntilde;ables p&aacute;ginas en sus memorias: Una vida en    presente. Buscador permanente de la verdad, con una ingente necesidad de conocer    e interpretar el mundo desde dentro, y a la vez con la suficiente distancia    que se requiere para poder iluminarlo.     <br>   Fiel a los consejos de su maestro y amigo Jos&eacute; Ortega y Gasset, supo    hacer de la claridad la cortes&iacute;a del fil&oacute;sofo. Como Miembro de    N&uacute;mero de la Real Academia de la Lengua, se sirvi&oacute; magistralmente    del idioma para expresar su pensamiento tanto en el &aacute;mbito filos&oacute;fico    como en el sociol&oacute;gico. Tal vez por ello, al leer y estudiar a Mar&iacute;as    resulta f&aacute;cil de seguir la exposici&oacute;n que fluye profunda y consistente.    Su manejo del idioma le permiti&oacute; introducir palabras y combinaciones    de vocablos para expresar algunos rasgos de la condici&oacute;n humana, cuando    no las encontraba a mano. Cabe se&ntilde;alar la introducci&oacute;n de t&eacute;rminos    como futurizo para expresar esa condici&oacute;n vectorial seg&uacute;n la cual    el ser humano siempre se encuentra orientado hacia el futuro; o instalaci&oacute;n    sexuada, para indicar como el ser humano se encuentra instalado en su propio    sexo. Como fil&oacute;sofo de su tiempo, pens&oacute; sobre la mujer, su ser    y su quehacer; sobre las relaciones humanas; sobre la temporalidad; sobre la    t&eacute;cnica en relaci&oacute;n con la vida humana&#8230;.    <br>   Su pensamiento suscita un particular inter&eacute;s por ser parte de la Escuela    de Madrid, enmarcado en la filosof&iacute;a personalista, la tradici&oacute;n    realista y el vitalismo de su maestro. Mar&iacute;as se fija con inter&eacute;s    especial en la vida humana, no a modo de vitalismo biol&oacute;gico, sino biogr&aacute;fico.    La vida humana es la realidad radical en la que arraiga todo lo dem&aacute;s.    Por ello la vida humana es una realidad peculiar que envuelve ontol&oacute;gicamente    el ser de mi yo y el del mundo. Recuerda a Ortega con su conocido &#8220;Yo    soy yo y mi circunstancia&#8221;, y como su maestro comprende la responsabilidad    personal ante la vida y su correlato: el mundo.    <br>   Una de las nociones centrales de su pensamiento es la de <i>estructura emp&iacute;rica</i><sup><a href="#1">1</a></sup>.    Mar&iacute;as considera que la comprensi&oacute;n del ser humano, el an&aacute;lisis    del &#8220;yo&#8221; no puede limitarse a la estructura anal&iacute;tica, a-priori,    por la cual comprendemos abstractamente en qu&eacute; consiste la esencia de    la vida, sino que hemos de detenernos en la vida concreta, vivida, que constituye    la realidad de cada hombre, su quehacer ordinario con las cosas, consigo mismo,    proyect&aacute;ndose hist&oacute;ricamente. A esto llama estructura emp&iacute;rica    de la vida humana. Es radicalmente importante el hecho de que el hombre tenga    un cuerpo con una forma espec&iacute;fica, una sensibilidad determinada, que    sea temporal, que est&eacute; en este mundo y no en otro; no solo es una realidad    corp&oacute;rea, sino que tiene esta estructura corporal y no otra. A manera    de ilustraci&oacute;n, cabe se&ntilde;alar hechos biogr&aacute;ficos resultantes    de ella, como el reposar en la noche, trabajar en el d&iacute;a, tener unas    expectativas concretas de a&ntilde;os de vida, as&iacute; como las diferencias    que implica la condici&oacute;n sexuada, el correlato que existe entre sensibilidad    y mundo... Para Juli&aacute;n Mar&iacute;as, la Antropolog&iacute;a tiene sentido    desde la perspectiva de la estructura emp&iacute;rica, que es como se nos presenta    el hombre concreto.     <br>   Al referirse a la vida humana, al quien que cada uno es, acude a nociones como    la de biograf&iacute;a. No podemos referirnos de modo igual a un animal o a    una figura geom&eacute;trica que a una persona. De ella conocemos su vida, lo    que hace o hizo, sus trayectorias, de all&iacute; que dedique muchas p&aacute;ginas    de su obra a profundizar en la realidad temporal y biogr&aacute;fica &#8211;narrativa&#8211;    que cada quien es. La vida est&aacute; constituida, entre otros, por la temporalidad    en la cual se hace. Su estructura emp&iacute;rica es cerrada, pero su realidad    personal est&aacute; abierta, orientada hacia el futuro.    <br>   Juli&aacute;n Mar&iacute;as ha dejado este mundo, y vale la pena recordar con    &eacute;l algunas de sus reflexiones en torno a ese final del tiempo humano:    morir es ser expulsado de la instalaci&oacute;n corp&oacute;rea, pero la vida    consiste en una pretensi&oacute;n de eternidad. Ante esa realidad ineludible    el hombre tiene que encontrar su sentido. La vida es pretensi&oacute;n de felicidad,    la persona pre-tende, quiere ser feliz a trav&eacute;s de su vida y de todas    sus acciones, y esto confiere un sentido unitario a su quehacer. La pretensi&oacute;n    de felicidad la desarrolla el hombre a trav&eacute;s de toda su trayectoria    vital, y se encuentra matizada por la muerte que, al marcarle el fin, le obliga    a reconocerse como limitado de tiempo. Como lo dice en su Antropolog&iacute;a    Metaf&iacute;sica: &#8220;Lo decisivo es que la felicidad no es distinta de    la realidad de la vida humana. El hombre es indigente y no suficiente; su vida    consiste en necesitar &#8211;lo que le falta y lo que tiene&#8211; para ser    &eacute;l mismo&#8221;, por ello, y consciente del l&iacute;mite, propone buscar    la felicidad all&iacute; donde &#8220;la muerte no es una objeci&oacute;n&#8221;    (255 y 278).    <br>   En 1931 conoci&oacute; en la Universidad a la que ser&iacute;a su mujer desde    1941, Dolores Franco Manera, Lolita, con quien tuvo cuatro hijos. &#8220;Mi    mujer fue lo m&aacute;s importante de mi vida. Con su muerte desapareci&oacute;    mi proyecto vital de tantos a&ntilde;os, lo que le hab&iacute;a dado su sentido.    Yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa&#8221; escribi&oacute; en el ABC de    Madrid. Mar&iacute;as defini&oacute; al amor como una instalaci&oacute;n ontol&oacute;gica    en el ser del amado, y realmente lo vivi&oacute; siempre as&iacute;: &#8220;En    el ser mismo de la persona que ama va incluida la persona amada en cuanto tal&#8230;    La persona amada forma rigurosamente parte de la vida del que ama, como un momento    de su constituci&oacute;n ontol&oacute;gica, y sin ella no se la puede entender.    La persona enamorada no se agota en s&iacute; misma, sino que trasciende e incluye    a la otra; y esta es una esencial posibilidad ontol&oacute;gica del hombre.    El amor &#8211;lo que es en verdad el amor&#8211; no se refiere a sus cualidades,    a los actos, y mucho menos a los sentimientos de la persona amada, sino a su    existencia&#8230; Y por eso es posible que sobreviva a la persona amada, y entonces    &eacute;sta pasa a formar parte del ser que ama en el modo concreto de la privaci&oacute;n&#8221;    <br>   Juli&aacute;n Mar&iacute;as, el maestro, el amigo, vivi&oacute; eligiendo aquellas    cosas frente a las cuales su partida no fue una objeci&oacute;n. Por eso tambi&eacute;n    se queda; nos dej&oacute; el legado de una vida plet&oacute;rica de sentido,    de logros, de verdad, de coherencia, de cercan&iacute;a. Por eso, para sus disc&iacute;pulos,    y para quienes a trav&eacute;s de ellos lo lleguen a conocer, seguir&aacute;    iluminando sus proyectos vitales.</p> <hr>     <p> <a name="1">1</a>. Ver: Ara&uacute;jo, Ana Mar&iacute;a,    El pensamiento Antropol&oacute;gico de Juli&aacute;n Mar&iacute;as, 1992, Universidad    de la Sabana, Bogot&aacute;. La autora tuvo oportunidad de conversar con el    profesor Mar&iacute;as acerca de su pensamiento y algunos rasgos de su vida.    Con relaci&oacute;n a la estructura emp&iacute;rica le dijo &#8220;Es lo m&aacute;s    caracter&iacute;stico de mi pensamiento. Llegu&eacute; a ella, como explico    en el pr&oacute;logo de mi &uacute;ltima edici&oacute;n de la Antropolog&iacute;a    Metaf&iacute;sica, porque hab&iacute;a un vac&iacute;o entre la idea del hombre    y la vida singular&#8221;.</p> </font>      ]]></body>
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