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</front><body><![CDATA[   <font size="2" face=verdana>      <p> <font size="4">     <center> <b> BEUCHOT, Mauricio. (2005). <i>Interculturalidad y derechos humanos</i>. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores/UNAM. 119pp.</b> </center> </font> </p>      <p>&nbsp;</p>      <p> <font size="3">     <center> <b> INTERCULTURALISM AND HUMAN RIGHTS (Jacob Buganza) </b> </center> </font> </p>      <p>&nbsp;</p>      <p> <b> Jacob Buganza </b> </p>      <p> Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Monterrey, E-mail: <a href="mailto:jbuganza@itesm.mx">jbuganza@itesm.mx </a></p>  <hr>      <p> En este nuevo libro Beuchot hace una aplicaci&oacute;n muy concreta de la hermen&eacute;utica anal&oacute;gica propuesta por &eacute;l en los &uacute;ltimos a&&ntilde;tilde;os. Se trata de aplicarla al problema de la relaci&oacute;n entre los derechos humanos y el multiculturalismo, que surge precisamente porque puede haber modelos multiculturalistas que permitan todo tipo de pr&aacute;cticas culturales, esto es, que buscan preservar todas las costumbres de un pueblo, sin observar que esas mismas pr&aacute;cticas culturales pueden llegar a violentar a la persona humana. Tambi&eacute;n puede haber modelos un&iacute;vocos culturales, globalizantes, que buscar&iacute;an la homogeneizaci&oacute;n de todas las culturas. Para ello, Beuchot recurre a la noci&oacute;n de analog&iacute;a para proponer un modelo multiculturalista al que llama &quot;pluralismo cultural anal&oacute;gico&quot; (14); el cual busca inscribirse entre el multiculturalismo liberal (que privilegia los derechos individuales) y el multiculturalismo comunitarista (que privilegia los derechos grupales), tratando de salvaguardar ambos derechos (cf. 16). Al utilizar la analog&iacute;a, la tensi&oacute;n entre la semejanza y la diferencia no tiene por qu&eacute; romperse, porque ello destruir&iacute;a la misma analog&iacute;a. En esta forma se logran salvaguardar unos m&iacute;nimos de semejanza (y de respeto) entre todas las culturas. De ah&iacute; la pregunta que ha de guiar su investigaci&oacute;n: ¿c&oacute;mo mantener &quot;la proporci&oacute;n en la que debe respetarse la diferencia y procurarse la semejanza entre las culturas&quot;? (14).  Para responderla, Beuchot recurre al concepto de derechos humanos, caracteriz&aacute;ndolos como aquellos que tienen una vocaci&oacute;n de universalidad irrenunciable. No fundamenta en este libro dicha noci&oacute;n, pero s&iacute; remite a trabajos anteriores donde lo ha hecho (ver: <i>Derechos humanos. Historia y Filosof&iacute;a</i>. (2001). M&eacute;xico: Fontamara). Pero ¿en d&oacute;nde qued&oacute; la hermen&eacute;utica como teor&iacute;a de la interpretaci&oacute;n? Precisamente ser&aacute; &eacute;sta la que permita evaluar las culturas, interpret&aacute;ndolas, critic&aacute;ndolas, viendo los aspectos favorables y los que han de ser modificados (cf. 21). La tarea de dicha hermen&eacute;utica se resume en dos funciones: aprender de las culturas y criticar sus elementos. Con dichos elementos, Beuchot comienza a desarrollar paso a paso sus tesis a lo largo de los diez cap&iacute;tulos que componen el libro, y que culminan con una conclusi&oacute;n.  Algo muy importante que puede resaltarse para comprender la tesis de Beuchot es que la analog&iacute;a implica el concepto de l&iacute;mite, es decir, que si &eacute;ste se rompe, la analog&iacute;a deja de existir. Es como si la analog&iacute;a estuviera compuesta de hilos: mayor ser&aacute; el n&uacute;mero de hilos, cuanta mayor semejanza haya entre ambos elementos (cosas, entes, realidades, etc.). Ahora bien, si se rompe el &uacute;ltimo de los hilos, deja de haber analog&iacute;a. Lo mismo sucede en el caso del multiculturalismo: puede haber permisividad y promoci&oacute;n de otros valores distintos a los propios, que se viven de hecho en un ambiente plural; pero habr&aacute; algo que marque el l&iacute;mite &uacute;ltimo, algo que no ha de ser roto o violado, porque si se viola, el pluralismo cultural se viene abajo. Y ese algo son precisamente los derechos humanos: &quot;Los derechos humanos sirven de l&iacute;mite al pluralismo cultural, pero el pluralismo cultural es el &aacute;mbito donde ellos se realizan&quot; (32). Se trata s&iacute; de un pluralismo limitado, anal&oacute;gico, porque excluye la violaci&oacute;n de los derechos fundamentales.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El problema es que muchas culturas violan sistem&aacute;ticamente los derechos humanos (los derechos de la mujer, de los ni&&ntilde;tilde;os, el derecho a la vida, etc.). Y es precisamente una hermen&eacute;utica anal&oacute;gica, como la que propone Beuchot, la que permite el di&aacute;logo intercultural para lograr comprender a las culturas y aprender de ellas, pero tambi&eacute;n criticarlas, para ver qu&eacute; aspectos han de modificarse para alcanzar un mundo m&aacute;s abierto, pero a la vez m&aacute;s respetuoso.  Surge entonces la pregunta sobre c&oacute;mo alcanzar ese mundo m&aacute;s abierto y respetuoso. Beuchot responde que debe haber, como en la analog&iacute;a de atribuci&oacute;n, un modelo o primer analogado (<i>analogado principal</i>), y este viene a ser aquella cultura que respete a cabalidad los derechos humanos como elementos fundamentales del modelo. Esto lo formula Beuchot como respuesta a un se&&ntilde;tilde;alamiento que le hiciera Vattimo en el marco del <i>First Internacional Congress on Hermeneutics</i>. Hay que promover y propiciar lo constructivo de las culturas, y rechazar lo destructivo de &eacute;stas, y lo mejor que puede promover una cultura son precisamente los derechos humanos, tanto los individuales como los grupales, siempre y cuando no lesionen a la persona en sus derechos fundamentales, que vienen a ser, como se ha dicho, el l&iacute;mite anal&oacute;gico de las pr&aacute;cticas culturales. Otro punto interesante de la aplicaci&oacute;n de la analog&iacute;a es la convergencia conceptual que puede darse entre los m&iacute;nimos de justicia que ha venido subrayando Adela Cortina. Beuchot propone que el derecho a la diferencia debe darse, pero que este derecho no puede ser absoluto e irrestricto. &quot;Se da dentro de cierta b&uacute;squeda de identidad o igualdad, que permite la justicia&quot; (43). Esa &eacute;tica m&iacute;nima, en otros t&eacute;rminos, viene a estar constituida por los derechos humanos, que se muestran como obligatorios. Beuchot rescata y reelabora as&iacute; la distinci&oacute;n que establece Walzer entre la &eacute;tica de justicia y la &eacute;tica del bien o de los bienes: la justicia iguala a todos, mientras que los bienes o la vida buena implican una diferenciaci&oacute;n. De ah&iacute; la insistencia en los derechos comunitarios, en los derechos grupales que se refieren a las formas de vida. Estos &uacute;ltimos, aunque no todos los autores lo consideren as&iacute;, son tambi&eacute;n derechos humanos que han de estar en armon&iacute;a con los derechos humanos fundamentales (los individuales). Cabe sin embargo preguntarse c&oacute;mo compaginar los derechos grupales con los individuales, ya que los individuos ajenos a un grupo cultural podr&iacute;an verse perjudicados. Pregunta que en el libro no encuentra una clara respuesta. Finalmente, Beuchot se pregunta qu&eacute; hacer con aquellos grupos o comunidades que de manera sistem&aacute;tica (enti&eacute;ndase culturalmente) violan los derechos humanos. En primer lugar, y es lo m&aacute;s deseable, Beuchot propone un cambio mediante la educaci&oacute;n, ya que toda persona est&aacute; en capacidad de ver lo deseable que puede ser vivir en una sociedad que respete esos derechos. La raz&oacute;n del hombre (enti&eacute;ndase en un sentido facultativo o antropol&oacute;gico) est&aacute; en capacidad de ver la pr&aacute;ctica de los derechos humanos como algo digno de seguirse y, en consecuencia, la voluntad seguir&aacute; el sendero que la raz&oacute;n le indique. Pero ¿qu&eacute; sucede con quienes, a pesar de ser instruidos en este respeto a los derechos humanos, no los sigan, promuevan y practiquen? En esos casos el Estado tiene el derecho a intervenir. Sin embargo, en el nivel internacional hace falta una mayor elaboraci&oacute;n del problema, ya que tiene que ver con la defensa de la soberan&iacute;a.</p>  </font>       ]]></body>
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