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<body><![CDATA[<p> El art&iacute;culo presenta una explicaci&oacute;n del primer cap&iacute;tulo de la Doctrina trascendental del juicio de la <i>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</i> , titulado &quot;El esquematismo de los conceptos puros del entendimiento&quot;. El mismo Kant y muchos de sus comentaristas y cr&iacute;ticos encuentran en este cap&iacute;tulo una de las tesis m&aacute;s importantes de la <i>Cr&iacute;tica</i>, pues es aqu&iacute; donde finalmente se muestra <i>c&oacute;mo</i> las Categor&iacute;as logran pasar de tener un mero uso l&oacute;gico, a tener una significaci&oacute;n al referirse a objetos. Es precisamente por la importancia de este pasaje que tantos comentarios y posibles interpretaciones se han hecho de &eacute;l , pero a la vez, es tambi&eacute;n por ello mismo que sorprende que la conclusi&oacute;n del art&iacute;culo de Arias comience diciendo: &quot;No hemos encontrado inconsecuencia en el pensamiento kantiano&quot; (Arias: 181). Creo que esta conclusi&oacute;n se debe m&aacute;s a una lectura de la doctrina del <i>Esquematismo</i> que no se compromete con una profundizaci&oacute;n en los posibles problemas que se pueden encontrar en ella, que a una verdadera pulcritud de la argumentaci&oacute;n kantiana. No deseo entrar aqu&iacute; a defender si los argumentos de Kant son en realidad inconsecuentes o no, pero s&iacute; considero que es bastante claro que una lectura detallada de este breve pasaje despierta un gran n&uacute;mero de inquietudes acerca de lo que Kant ha querido decir; inquietudes que se han de resolver antes de afirmar que la tesis kantiana es realmente consistente.  Para comenzar, est&aacute; el problema de la pertinencia y necesidad de un <i>Esquematismo</i> en la cr&iacute;tica. Muchos lectores de Kant acusan a esta secci&oacute;n de ser innecesaria y de intentar resolver un &quot;falso problema&quot;. La forma paradigm&aacute;tica de esta cr&iacute;tica se suele atribuir a Prichard y, en una manera un tanto diferente, a Warnock. Sin embargo, es un tema que tambi&eacute;n tratan en cierta extensi&oacute;n Kemp Smith y Allison. Tal vez la presentaci&oacute;n m&aacute;s clara de la objeci&oacute;n es la que ofrece Eva Schaper al reconstruir la historia de las objeciones al <i>Esquematismo:</i></p>      <p> <i>O bien</i> Kant quer&iacute;a decir lo que dijo en los p&aacute;rrafos conclusivos de la Deducci&oacute;n, a saber, que <i>prob&oacute;</i> trascendentalmente la ‘validez objetiva’ de las categor&iacute;as, esto es, su aplicabilidad a los objetos posibles <i>via</i> el argumento de la Unidad Trascendental de la Apercepci&oacute;n –y entonces el cap&iacute;tulo del Esquematismo es innecesario; o el Esquematismo hace una contribuci&oacute;n real– pero entonces la Deducci&oacute;n Trascendental no es propiamente una deducci&oacute;n en el sentido kantiano de justificaci&oacute;n. (Shaper: 306)  </p>      <p> Para Prichard y Warnock este dilema es a la vez ineludible e irresoluble. Por su parte, Kemp Smith considera que el problema se presenta si se hace una lectura errada de la funci&oacute;n del Esquematismo. As&iacute;, si se considera que lo que Kant pretende es salvar el abismo que hay entre las categor&iacute;as y las intuiciones, entendido este abismo como la completa diferencia en naturaleza de los dos (uno netamente sensible y el otro netamente intelectual), la tarea es f&uacute;til &quot;Pues si la categor&iacute;a y la intuici&oacute;n sensible son realmente heterog&eacute;neos, ninguna subsunci&oacute;n es posible; y si no son realmente heterog&eacute;neos, el problema al que Kant se refiere no existe.&quot; (Kemp Smith: 334) Para Kemp Smith el problema se soluciona si se entiende que la heterogeneidad de la que habla Kant se refiere a la diversidad de las funciones de ambas partes. As&iacute;, la categor&iacute;a es formal y determina la estructura, mientras que la intuici&oacute;n da el contenido que debe ser organizado.       Veamos ahora qu&eacute; posici&oacute;n adopta Arias, quien de hecho no dice nada acerca de estos problemas. &eacute;l encuentra justificada la necesidad del Esquematismo al decir que la Deducci&oacute;n Trascendental logra demostrar que los fen&oacute;menos han de someterse a las leyes fundamentales del entendimiento, pero no dice c&oacute;mo debe hacerse esto. Esta ser&iacute;a entonces la funci&oacute;n del Esquematismo (cf. Arias: 157). Es cierto que Arias no est&aacute; solo en esta justificaci&oacute;n pues es, casi en los mismos t&eacute;rminos, la que Allison ofrece como soluci&oacute;n al problema planteado por Prichard (cf. Allison: 275-77). Sin embargo, hay dificultades al intentar mostrar la consistencia de esto con la afirmaci&oacute;n de Kant seg&uacute;n la cual el Esquema Trascendental es un &quot;tercer t&eacute;rmino&quot; que media la relaci&oacute;n entre las categor&iacute;as y las intuiciones. Para Kemp Smith, el Esquematismo s&oacute;lo tiene sentido y valor si se lo entiende como el intento de salvar la heterogeneidad de funciones antes expuesta, pero ello trae como consecuencia que no hay ning&uacute;n &quot;tercer t&eacute;rmino&quot;, pues lo que hay es una mutua cooperaci&oacute;n de la categor&iacute;a y la intuici&oacute;n, de la forma y el contenido, y el esquema ser&iacute;a simplemente &quot;un nombre para el &uacute;ltimo al ser aprehendido en t&eacute;rminos del primero&quot; (Kemp Smith: 336). Por su parte, Allison acepta la manera en la que Kemp Smith describe la heterogeneidad, pero defiende tanto la necesidad y pertinencia del Esquematismo, como la afirmaci&oacute;n de Kant de que es un &quot;tercer t&eacute;rmino&quot;. Sin embargo, la &uacute;nica manera en la que puede sostener su defensa es diciendo, en contra de la mayor&iacute;a de las interpretaciones de esta tesis kantiana, que el Esquema trascendental es una intuici&oacute;n pura (cf. Allison: 283ss.), lo cual le trae el problema de mostrar c&oacute;mo esta interpretaci&oacute;n es compatible con la afirmaci&oacute;n de Kant de que un Esquema Trascendental debe ser intelectual, por una parte, y sensible, por otra. M&aacute;s all&aacute; de la manera en la que Allison intenta resolver este &uacute;ltimo problema (distinguiendo dos usos diferentes de Intuici&oacute;n pura), lo que llama r&aacute;pidamente la atenci&oacute;n es la dificultad que se presenta a la hora de mantener la consistencia entre las distintas afirmaciones y requisitos que Kant ofrece en su teor&iacute;a.      El art&iacute;culo de Arias defiende la importancia del Esquematismo y la visi&oacute;n seg&uacute;n la cual el Esquema es un &quot;tercer t&eacute;rmino&quot;, pero no suscribe (o al menos no parece hacerlo) la interpretaci&oacute;n seg&uacute;n la cual &eacute;ste ha de ser entonces una Intuici&oacute;n pura. Si hay o no una manera de defender la pertinencia del Esquematismo y a la vez concebir al Esquema Trascendental como algo diferente de una Intuici&oacute;n pura es algo que el Art&iacute;culo de Arias no muestra, precisamente porque ha pasado por alto la problem&aacute;tica que se presenta al tratar este tema.      Algo similar ocurre con la pregunta: ¿Qu&eacute; es un Esquema Trascendental? En las breves ocho p&aacute;ginas que Kant dedica al Esquematismo se pueden encontrar al menos ocho formulaciones distintas de lo que es un Esquema tal (cf. Allison: 282-83). Por supuesto, la respuesta que se d&eacute; a la pregunta ha de ser compatible con todas estas formulaciones (o al menos con la gran mayor&iacute;a de ellas). Como ya vimos, Allison opta por decir que el Esquema Trascendental es una intuici&oacute;n pura, lo cual es compatible con todas las formulaciones menos una, y apoya esta interpretaci&oacute;n en varios pasajes de la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura y en un par de la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica y la Cr&iacute;tica del juicio. Robert Paul Wolff dice que los Esquemas Trascendentales son &quot;Tipos de reglas de segundo orden&quot; (Wolff: 223), mientras que Schaper dice &quot;no son ni conceptos generales ni conceptos de clase, ni tampoco son reglas de segundo orden; son exhibiciones de las bases para la aplicaci&oacute;n de reglas de segundo orden&quot; (Schaper: 307), finalmente est&aacute; Walsch que dice que son &quot;conceptos que tienen la ventaja sobre la categor&iacute;a en su forma abstracta de ser directamente canjeables [cashable] en t&eacute;rminos de experiencias-sensibles&quot; (Walsch: 82).      En el art&iacute;culo de Arias se encuentran tres formulaciones de lo que es un Esquema Trascendental: 1. &quot;Los esquemas trascendentales consisten en determinaciones trascendentales del tiempo&quot;, 2. &quot;Los esquemas trascendentales son procedimientos-productos: son las reglas universales de la determinaci&oacute;n del tiempo, y a la vez, estas determinaciones mismas&quot; (Arias: 171), 3. &quot;[Son] las reglas universales de la s&iacute;ntesis de la imaginaci&oacute;n pura que rigen toda s&iacute;ntesis emp&iacute;rica en cuanto a su forma&quot; (172). Estas formulaciones se limitan a decir que los esquemas son &quot;reglas&quot; y por ello parece no haber inconsistencia con las afirmaciones de Kant, pero tampoco con algunas de las muy opuestas formulaciones de sus comentaristas. Es s&oacute;lo cuando se indaga con mayor profundidad por el tipo de reglas que son (si son de segundo orden o si son conceptos, por ejemplo) que el problema de la consistencia se presenta tanto en las afirmaciones de Kant como en las de sus comentaristas.       El tema de la distinci&oacute;n entre categor&iacute;as puras y categor&iacute;as esquematizadas ofrece el mismo panorama, pues Arias se limita a la afirmaci&oacute;n de Kant seg&uacute;n la cual las categor&iacute;as que no son esquematizadas no son sinsentidos sino que siguen teniendo una significaci&oacute;n, pero s&oacute;lo l&oacute;gica y no real. El problema no est&aacute; en lo que Kant dice en esta secci&oacute;n acerca del alcance o significaci&oacute;n de las categor&iacute;as puras, sino en lo que dice acerca del mismo tema en otras secciones de la Cr&iacute;tica y que parece ser incompatible con esto. Wolff muestra c&oacute;mo hay al menos tres maneras diferentes en las que Kant explica el alcance de las categor&iacute;as puras (cf. Wolff: 214-216).       Lo que he intentado hacer no es mostrar una incompatibilidad del art&iacute;culo de Arias con algunos de los comentaristas de Kant, esto ser&iacute;a improductivo pues el objetivo del art&iacute;culo de Arias no es abogar por la coherencia de sus ideas con las de los comentaristas. He procurado m&aacute;s bien mostrar que las distintas interpretaciones que dan los comentaristas surgen del deseo de buscar la consecuencia de las diferentes afirmaciones de Kant. Estos intentos por preservar la consistencia llevan a problemas profundos, intrincados y muy dif&iacute;ciles de resolver, as&iacute; como a distintas maneras de interpretar lo que Kant dice; ejemplos de ello son los ya mencionados problemas de la justificaci&oacute;n de la necesidad del Esquematismo o la misma interpretaci&oacute;n de lo que es un Esquema. Estas divergencias son claras señales de la dificultad que representa defender la consistencia de las propuestas kantianas. Es por ello que sorprende que Arias afirme con tanta facilidad que no ha encontrado inconsecuencias en el pensamiento kantiano. Pero la falta de estos problemas en su art&iacute;culo se debe, como he intentado mostrar arriba, a una exposici&oacute;n y lectura de la superficie de la propuesta kantiana y no a un detallado y profundo an&aacute;lisis de las implicaciones de lo dicho por Kant.      El art&iacute;culo de Arias es claro y est&aacute; escrito en un lenguaje ameno y f&aacute;cil de seguir. Y si se lo ve como una explicaci&oacute;n de lo que Kant desea decir en la secci&oacute;n del Esquematismo, es iluminador en bastantes aspectos; pero si uno de los objetivos del escrito es defender la consistencia del pensamiento kantiano, se ha de incurrir en investigaciones m&aacute;s detalladas y profundas. M&aacute;s a&uacute;n, en la misma conclusi&oacute;n tambi&eacute;n se dice que uno de los objetivos del art&iacute;culo es defender que la soluci&oacute;n de Kant al problema planteado en el Esquematismo es satisfactoria (cf. Arias: 181) y creo que para ello el art&iacute;culo ha debido profundizar m&aacute;s en la minucia y el detalle de la propuesta kantiana.      ]]></body>
<body><![CDATA[Un breve comentario final. Tanto en la introducci&oacute;n como en la conclusi&oacute;n, Arias dice que uno de los objetivos del art&iacute;culo es mostrar c&oacute;mo la doctrina del Esquematismo es la que permite &quot;la fundamentaci&oacute;n de la ‘posibilidad interna’ de la ontolog&iacute;a cr&iacute;tica&quot; (Arias: 157). Es bien sabido que la lectura ontol&oacute;gica de la teor&iacute;a kantiana en la primera Cr&iacute;tica corresponde principalmente a Heidegger (y de hecho Arias, al hablar de la ontolog&iacute;a, lo que est&aacute; haciendo es citar al mismo Heidegger). Pero tambi&eacute;n es bien sabido que la lectura que Heidegger hace de Kant dista mucho de ser la m&aacute;s aceptada. Es por eso que llama la atenci&oacute;n la ausencia de los elementos t&iacute;picos de la lectura heideggeriana en el art&iacute;culo de Arias: el mayor peso de la intuici&oacute;n sobre el &quot;pensar&quot; (cf. Heidegger: 30) o la introducci&oacute;n del t&eacute;rmino &quot;imagen-esquema&quot; como algo distinto de la imagen y del esquema (cf. 88ss.) por mencionar algunos ejemplos. Valdr&iacute;a la pena explicar entonces c&oacute;mo una exposici&oacute;n, aparentemente tan ajena a las caracter&iacute;sticas de la lectura heideggeriana de Kant, termina por ser la demostraci&oacute;n de la posibilidad misma de la ontolog&iacute;a cr&iacute;tica.     </p>     <p> <b> Bibliograf&iacute;a </b> </p> 	      <!-- ref --><p> 1. Allison, H. (1992). El idealismo trascendental de Kant: una interpretaci&oacute;n y defensa. Traducci&oacute;n de Dulce Mar&iacute;a Granja. Barcelona: Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000025&pid=S0120-0062200600020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. Heidegger, M. (1996). Kant y el problema de la metaf&iacute;sica. Traducci&oacute;n de Gred Ibscher Roth. M&eacute;xico: Fondo de cultura econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000026&pid=S0120-0062200600020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3. Kemp Smith, Norman. (1992). A Commentary to Kant's Critique of Pure Reason. New Jersey: Humanities Press International.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000027&pid=S0120-0062200600020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. Prichard, H. A. (1909). Kant's Theory of Knowledge. Oxford: Clarendon Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000028&pid=S0120-0062200600020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 5. Schaper, Eva. (1992). "Kant's Schematism Reconsidered". En: Chadwick, Ruth (ed.). Kant Critical Assessments Vol. II: 304-323. Londres: Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0120-0062200600020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6. Walsch, W. H. (1967). "Schematism". En: Wolff, R. P. (ed.). Kant A Collection of Critical Essays. Londres. University of Notre Dame: 71-87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000030&pid=S0120-0062200600020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. Warnock, G. J. (1949). "Concepts and Schematism". En: Analysis 8: 77-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0120-0062200600020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. Wolff, Robert Paul. (1973). Kant's Theory of Mental Activity. Chicago: Peter Smith.     </font>    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000032&pid=S0120-0062200600020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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