<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622007000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[IMMANUEL KANT LA DECLARACIÓN PÚBLICA DE KANT CONTRA FICHTE]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MOLEDO]]></surname>
<given-names><![CDATA[FERNANDO]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES-CONICET  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>56</volume>
<numero>133</numero>
<fpage>151</fpage>
<lpage>156</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622007000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622007000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622007000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p><b>        <center> <font face="verdana" size="4">IMMANUEL KANT LA DECLARACI&Oacute;N P&Uacute;BLICA DE KANT CONTRA FICHTE </font></center></b></p>     <p>COMENTARIO, TRADUCCI&Oacute;N Y NOTAS<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>    <br> <b>FERNANDO MOLEDO</b>    <br>  UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES&ndash;CONICET    <br> <a href="mailto:FERNANDOMOLEDO@YAHOO.COM.AR">FERNANDOMOLEDO@YAHOO.COM.AR</a></p>     <p>El contexto de una pol&eacute;mica</p>     <p>Durante la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XVIII la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica en   Alemania se encuentra completamente atravesada por la recepci&oacute;n y discusi&oacute;n del idealismo cr&iacute;tico kantiano. En este contexto, no deja de ser llamativo que el propio Kant mantuviera un silencio casi absoluto, y que su participaci&oacute;n en el debate suscitado en torno a la disputa por su herencia filos&oacute;fica fuera pr&aacute;cticamente nula. Su pronunciamiento p&uacute;blico contra Fichte, aparecido en 1799, es quiz&aacute;s y a pesar de su brevedad, la excepci&oacute;n m&aacute;s importante al respecto. </p>     <p>Fichte hab&iacute;a entrado en la escena a comienzos de la d&eacute;cada de 1790 con la c&eacute;lebre propuesta que concibe bajo el nombre gen&eacute;rico de Doctrina de la Ciencia, y que difunde a partir de 1794 desde la Universidad de Jena como la interpretaci&oacute;n m&aacute;s fiel del idealismo trascendental kantiano<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>. La originalidad de su propuesta radica en buena medida en el hecho de que intentaba articular los dos problemas centrales en torno a los cuales giraba entonces el debate   sobre la recepci&oacute;n del criticismo: determinar la posibilidad de establecer un principio sistem&aacute;tico del idealismo trascendental, y dar una respuesta a las aparentemente irresolubles preguntas por la doctrina de la cosa en s&iacute;. Fichte encontrar&aacute; la piedra de toque mediante la cual ser&iacute;a posible hacer frente tanto a un problema como al otro en la concepci&oacute;n del Yo puro como actuar originario, del que surge absolutamente la oposici&oacute;n de sujeto y objeto, de yo y no yo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Decidido a poner fin al debate en torno a la herencia filos&oacute;fica de Kant, coron&aacute;ndose como &uacute;nico heredero leg&iacute;timo del criticismo, Fichte publica en 1797 su Segunda introducci&oacute;n a la Doctrina de la Ciencia; para lectores que ya tienen un sistema filos&oacute;fico, que identificar&aacute; despu&eacute;s como blanco del pronunciamiento p&uacute;blico de Kant en su contra. Probablemente en ninguna otra de sus obras correspondientes   a los a&ntilde;os de Jena, el creador de la Doctrina de la Ciencia afirme de un modo tan taxativo la imposibilidad de derivar la cosa en s&iacute; del Yo puro como principio sistem&aacute;tico de la conciencia, identificado con la apercepci&oacute;n trascendental. De aqu&iacute;, concluye, se seguir&iacute;a que la verdadera posici&oacute;n de Kant al respecto no podr&iacute;a haber sido otra m&aacute;s que aquella que presenta la Doctrina de la Ciencia, a saber: que ni en el idealismo trascendental en general, ni en la filosof&iacute;a particular de su creador, hay lugar alguno para algo m&aacute;s que los fen&oacute;menos y el Yo puro que es su principio, y que por eso toda afirmaci&oacute;n de un ser en s&iacute; independiente de la conciencia, y de ah&iacute; irreductible a ella, constituye una imperdonable concesi&oacute;n al dogmatismo. La existencia de la cosa en s&iacute; en la obra de Kant es m&aacute;s bien un espejismo que surge del modo concreto en el cual el fil&oacute;sofo de K&ouml;nigsberg expone las cosas<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup>; de la letra kantiana, dir&aacute;, y no del verdadero esp&iacute;ritu del idealismo trascendental, que es el que recupera y presenta en forma fidedigna la Doctrina de la Ciencia<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>. </p>     <p>En la primavera de 1799, y tras enfrentar un proceso por ateismo, Fi chte debe abandonar su cargo en Jena y partir hacia Berl&iacute;n. Ese mismo a&ntilde;o Kant rompe el silencio, que en forma casi total hab&iacute;a mantenido en relaci&oacute;n a la discusi&oacute;n p&uacute;blica de su filosof&iacute;a, y desautoriza a Fichte con un juicio lapidario en la Allgemeine Literatur Zeitung: la Doctrina de la Ciencia es un proyecto filos&oacute;fico insostenible, porque intenta entresacar un objeto real de la mera forma del pensamiento<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>.</p>     <p>   Si bien es dif&iacute;cil establecer a ciencia cierta qu&eacute; es efectivamente lo que Kant conoc&iacute;a de la propuesta fichteana, lo cierto es que la Declaraci&oacute;n en referencia a la Doctrina de la Ciencia de Fichte, cuya traducci&oacute;n   presentamos aqu&iacute;, constituye un testimonio importante de la idea que parece haberse formado sobre ella. Y, al parecer, la habr&iacute;a visto como un intento por encontrar en el pensamiento no s&oacute;lo la condici&oacute;n formal de la objetividad, sino tambi&eacute;n una condici&oacute;n de la realidad de los objetos de experiencia, equiparando de ese modo las condiciones de posibilidad del pensamiento objetivo con la realidad misma del objeto, y transformando as&iacute; la l&oacute;gica trascendental en metaf&iacute;sica. Por eso Kant cree necesario sostener aqu&iacute; que de la sola forma del pensamiento no se puede obtener m&aacute;s que mera l&oacute;gica. La Declaraci&oacute;n... expresa la negativa de Kant al abandono progresivo de la distinci&oacute;n entre el ser y el pensamiento, que, en t&eacute;rminos de superaci&oacute;n de la finitud, era ofrecido entonces como propuesta de soluci&oacute;n para las distintas formas de dualidad que recorren la filosof&iacute;a cr&iacute;tica. De ese modo, en la toma de posici&oacute;n frente a un rival, que en parte imagin&oacute; y en parte construy&oacute; fragmentariamente a partir de opiniones de corresponsales y de probables lecturas espor&aacute;dicas, es posible encontrar el rechazo consciente de Kant a una l&iacute;nea de interpretaci&oacute;n que entonces cristalizaba en torno a la Doctrina de la Ciencia, y que m&aacute;s adelante desembocar&iacute;a en el idealismo absoluto de Hegel. </p>     <p>    <center>* * *</center></p>     <p>El propio Fichte intent&oacute; bajar los decibeles de la pol&eacute;mica, rest&aacute;ndole    importancia al pronunciamiento de Kant. La Declaraci&oacute;n&hellip;   debi&oacute; caer sin embargo como una lluvia de piedras en quien se dijera el m&aacute;s avezado disc&iacute;pulo de la filosof&iacute;a cr&iacute;tica, y efectivamente desat&oacute; una pol&eacute;mica alrededor suyo<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>. Por eso sumamos aqu&iacute;, a la traducci&oacute;n del pronunciamiento p&uacute;blico de Kant, la respuesta de Fichte y una serie de comentarios provenientes del epistolario de los personajes involucrados en el asunto, que volcamos en las notas con el prop&oacute;sito de recuperar m&iacute;nimamente el tono del debate filos&oacute;fico de la &eacute;poca.</p>     <p>    <center>[AK., XII., 396] Declaraci&oacute;n en referencia a la Doctrina de la Ciencia de Fichte<sup><a href="#*" name="s*">*</a></sup><sup>a</sup></center></p>     <p>Ante la invitaci&oacute;n formal del rese&ntilde;ante del Esbozo de filosof&iacute;a trascendental   de Buhle, dirigida a m&iacute; en nombre del p&uacute;blico en el n&uacute;mero 8 de la Erlangische Literaturzeitung del 11 de enero de 1799<sup>b</sup>, declaro aqu&iacute; que considero a la Doctrina de la Ciencia de Fichte un sistema completamente insostenible<sup>c</sup>. Eso, porque una Doctrina de la Ciencia pura no es ni m&aacute;s ni menos que una mera l&oacute;gica, que no se adentra con sus principios en lo material   del conocimiento, sino que, en tanto l&oacute;gica pura, se abstrae de su contenido.   Por eso es un trabajo vano, y de ah&iacute; nunca intentado, entresacar de ella un objeto real<sup>d</sup>, y si en cambio es v&aacute;lida la filosof&iacute;a trascendental, antes que nada se debe en esto ir m&aacute;s all&aacute; y pasar aqu&iacute; a la metaf&iacute;sica. No obstante, estoy tan poco dispuesto a tomar parte de aquello que seg&uacute;n los principios de Fichte concierne a la metaf&iacute;sica, que en una respuesta escrita le aconsej&eacute; cultivar su buen don de exposici&oacute;n, tal como provechosamente se aplica a la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura, en vez de sutilezas infructuosas (&aacute;pices)<sup>e</sup>. Sin embargo, fui eludido cort&eacute;smente con la declaraci&oacute;n de que &eacute;l no va a perder lo escol&aacute;stico de vista<sup>f</sup>. La cuesti&oacute;n, entonces, de si considero al esp&iacute;ritu de la filosof&iacute;a de Fichte como aut&eacute;ntico criticismo, la responde &eacute;l mismo sin que me sea preciso fijar posici&oacute;n respecto de su valor o falta de valor; y como aqu&iacute; no se trata de juzgar un objeto, sino de un sujeto que juzga, es suficiente que rechace toda participaci&oacute;n en esta filosof&iacute;a. </p>     <p>Debo mencionar a&uacute;n aqu&iacute; que me resulta incomprensible la pretensi&oacute;n | [397] de atribuirme el prop&oacute;sito de haber querido proporcionar meramente una proped&eacute;utica a la filosof&iacute;a trascendental y no el sistema de esta filosof&iacute;a misma<sup>g</sup>. Nunca pude haber tenido en mente un prop&oacute;sito semejante, dado que yo mismo, en la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura, apreci&eacute; la totalidad acabada de la filosof&iacute;a pura como la mejor marca distintiva de su verdad<sup>h</sup>. Debido a que el rese&ntilde;ante sostiene finalmente que, seg&uacute;n su consideraci&oacute;n, aquello que la Cr&iacute;tica ense&ntilde;a sobre la sensibilidad no est&aacute; para ser tomado al pie de la letra, y que, dado que la letra kantiana mata al esp&iacute;ritu tanto como la aristot&eacute;lica, quien quiera entender la Cr&iacute;tica debe adoptar antes que nada el debido punto de vista (de Beck o de Fichte), declaro una vez m&aacute;s que, ciertamente, la Cr&iacute;tica ha de ser entendida al pie de la letra<sup>i</sup>, y s&oacute;lo ha de ser considerada desde el punto de vista del entendimiento com&uacute;n que est&eacute; lo suficientemente cultivado para semejantes investigaciones abstractas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dice un proverbio italiano: &ldquo;Dios nos proteja s&oacute;lo de nuestros amigos, de nuestros enemigos cuid&eacute;monos nosotros mismos&rdquo;<sup>j</sup>. Hay amigos bondadosos   y llenos de buenas intenciones hacia nosotros, que sin embargo se comportan a la inversa (torpemente) cuando eligen los medios para favorecer nuestros prop&oacute;sitos. Pero a veces los hay tambi&eacute;n enga&ntilde;osos que, p&eacute;rfidos, se conducen con el lenguaje de la benevolencia, pendientes sin embargo de nuestra ruina (aliud lingua promptum, aliud pectore inclusum genere)<sup>k</sup>; de ellos y de las artima&ntilde;as que urden, nunca se puede estar suficientemente protegido. Pero la filosof&iacute;a cr&iacute;tica, dada su irresistible tendencia a la satisfacci&oacute;n  de la raz&oacute;n, tanto en su prop&oacute;sito te&oacute;rico como moral pr&aacute;ctico, debe sentirse convencida de que ning&uacute;n cambio en las opiniones, ning&uacute;n retoque o construcci&oacute;n doctrinal moldeada de otra manera le est&eacute; pr&oacute;xima, sino, en cambio, de que el sistema de la Cr&iacute;tica, reposando en un fundamento asegurado completamente y consolidado para todas las &eacute;pocas venideras, es indispensable para los fines supremos de la humanidad. </p>     <p>7 de agosto 1799Immanuel Kant</p>     <p>    <center>* * *</center></p>     <p>    <center>   [Ak., XIII, 548] Proveniente de un escrito privado de Fichte concerniente    a la declaraci&oacute;n de Kant en Int. Bl. de A. L. Z. d. J. Nr. 109<sup>l</sup> </center></p> </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; digo acerca de la declaraci&oacute;n de Kant sobre mi sistema? Perm&iacute;taseme   seleccionar de mis papeles que se encuentran en Jena, los escritos de Kant que esta declaraci&oacute;n menciona. Ah&iacute; mismo leer&aacute; lo siguiente en relaci&oacute;n con ella: &ldquo;En la debilidad de mi vejez, que &uacute;nicamente por medio del canal del Berliner Monatsschrift me deja dar a&uacute;n noticias de mi existencia,   &ndash;lo que s&oacute;lo lenta y fatigosamente hago mediante la propaganda, como medio de conservaci&oacute;n de mis escasas fuerzas vitales&ndash; me encuentro abocado casi exclusivamente a la asignatura pr&aacute;ctica, y gustoso dejo a otros la sutileza de la especulaci&oacute;n te&oacute;rica, en especial cuando se trata de sus m&aacute;s nuevas y extraordinariamente filosas agudezas&rdquo;. Y adem&aacute;s despu&eacute;s: &ldquo;especialmente, porque en su &uacute;ltima &ldquo;pieza&rdquo;&rdquo; (&eacute;sta era la segunda introducci&oacute;n a la Doctrina de la ciencia en el Philosophisches Journal 4 y 5 del a&ntilde;o 1797) &ldquo;veo evolucionar su talento para una viva exposici&oacute;n unida con popularidad, ahora que ha recorrido ya los espinosos caminos de la escol&aacute;stica y que no encontrar&aacute; necesario regresar a ellos&rdquo;<sup>m</sup>.</p>     <p>Ante usted no requiere de disculpa alguna el haber sido tan atrevido como para no tomarme especialmente a pecho el buen consejo de Kant: &ldquo;aplicar&rdquo; un don de exposici&oacute;n &ldquo;con provecho a la cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura&rdquo;. Un buen consejo que, adem&aacute;s, no considerar&iacute;a para nada osado entenderlo como lo interpreta Kant ahora. No tom&eacute; por burla, sino como plenamente en serio, el hecho de que Kant, despu&eacute;s de una vida plena de trabajo, se considere incapaz, en su avanzada vejez, de adentrarse en especulaciones totalmente nuevas. Hace ocho a&ntilde;os el hombre digno de honra me dio otro consejo, para el cual me sent&iacute; predispuesto: estar siempre parado sobre mis propios pies. </p>     <p>No lo remito a estos escritos, referidos p&uacute;blicamente por Kant, con el prop&oacute;sito de disculparme, sino para poner de relieve con mayor precisi&oacute;n a&uacute;n aquello que Kant mismo dice con amable equidad | [549] en esta declaraci&oacute;n: &uacute;nicamente que no est&aacute; dispuesto a tomar parte en las nuevas investigaciones, que s&oacute;lo se aparta de toda participaci&oacute;n en sus resultados, y que ac&aacute;, sobre todo, no se trata de un objeto juzgado, sino de un sujeto que juzga. </p>     <p>Es verdad que la declaraci&oacute;n arranca con algo que alguno podr&iacute;a tomar por una prueba con fundamentos objetivos: la Doctrina de la Ciencia no ser&iacute;a ni m&aacute;s ni menos que mera l&oacute;gica, la cual, como l&oacute;gica pura, se abstraer&iacute;a   de todo contenido del conocimiento. Sobre lo &uacute;ltimo, es claro, estoy completamente de acuerdo con Kant, s&oacute;lo que, seg&uacute;n el uso de mi lenguaje, el t&eacute;rmino Doctrina de la ciencia no designa para nada la l&oacute;gica, sino la filosof&iacute;a trascendental o la metaf&iacute;sica misma. Nuestra pelea ser&iacute;a as&iacute; una mera pelea terminol&oacute;gica. Sobre qui&eacute;n de los dos usa este t&eacute;rmino en su sentido justo &ndash;qu&eacute; tipo de afecci&oacute;n sea la que, despu&eacute;s de atravesada una serie escalonada de espiritualizaciones sucesivas, prorrumpe finalmente en el t&eacute;rmino Doctrina de la ciencia&ndash;, Kant, tanto como yo, debe abrevar en la l&iacute;nea de Herder.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por lo general, querido S., mientras los defensores de la metaf&iacute;sica prekantiana no han cesado a&uacute;n de decir que Kant se ocupa de agudezas infructuosas, &eacute;l nos dice eso mismo a nosotros; en general, mientras &eacute;stos aseguran contra Kant que su metaf&iacute;sica todav&iacute;a se encuentra indemne, inmejorable   e incambiable para toda la eternidad, Kant asegura lo mismo de la suya contra nosotros. Qui&eacute;n sabe en d&oacute;nde trabaja, ya en este momento, la joven cabeza encendida que intentar&aacute; ir m&aacute;s all&aacute; de los principios de la Doctrina de la Ciencia y demostrar estas inexactitudes e incompletitud. Que el cielo nos conceda su gracia, para que no quedemos detenidos en la seguridad de que &eacute;stas sean sutilezas infructuosas &ndash;a lo que seguramente no nos comprometer&iacute;amos&ndash;, y que en cambio uno de nosotros, o, si esto no debiera sernos m&aacute;s exigible, en vez de uno de nosotros, uno formado en nuestra escuela, est&eacute; ah&iacute; para demostrar realmente la nulidad de estos nuevos descubrimientos, o bien, si no puede hacerlo, para aceptarlos con gratitud en nuestro nombre. </p>     <p align="center">* * *</p>     <p>Publico el escrito anterior dirigido a m&iacute;, en lugar de toda respuesta a la declaraci&oacute;n de Kant, tal cual como fue escrito, se entiende, despu&eacute;s de que recibo para ello el consentimiento de mi amigo. El juicio queda librado a cada unon. </p>     <p>Jena, 19 de septiembre, 1799F. W. J. Schelling</p>     <p align="center"><b>Notas del traductora</b> </p>     <p><sup>a</sup> Ak.: XII, 396-398. La Declaraci&oacute;n... apareci&oacute; el 28 de agosto de 1799 entre las p&aacute;ginas 876-878 del n&uacute;mero 109 de la Allgemeine Literatur Zeitung.</p>     <p><sup>b</sup> El 11 de enero de 1799, en el n&uacute;mero 8 de la Literaturzeitung de Erlangen,   el rese&ntilde;ante an&oacute;nimo del Proyecto de la filosof&iacute;a trascendental de Johann Gottlieb Buhle (cf. Buhle), pidi&oacute; p&uacute;blicamente la opini&oacute;n de Kant sobre la filosof&iacute;a de Fichte: &ldquo;Kant es el primer maestro de la filosof&iacute;a trascendental, y Reinhold el m&aacute;s excelso difusor de la doctrina cr&iacute;tica, pero el primer fil&oacute;sofo trascendental en s&iacute; mismo es indiscutiblemente Fichte. Fichte realiz&oacute; el plan proyectado en la Cr&iacute;tica y llev&oacute; a cabo sistem&aacute;ticamente el idealismo trascendental indicado por Kant. &iexcl;Qu&eacute; natural es por eso que el p&uacute;blico quiera que el autor de la Cr&iacute;tica se explique p&uacute;blicamente sobre la empresa de su m&aacute;s digno alumno, autor de la filosof&iacute;a trascendental! &iexcl;C&oacute;mo es acicateado este pedido, cuando el propio Kant (por ejemplo en el Intelligenzblatt de la A. L. Zeitung y en algunos de sus escritos m&aacute;s recientes) dio se&ntilde;ales desaprobatorias sobre el esp&iacute;ritu de la filosof&iacute;a   de Fichte, y varios kantianos queridos y reconocidos por su maestro (por ejemplo en los Jacobschen Annalen) trataron los escritos y el m&eacute;todo de Fichte de una manera muy indebida! De ah&iacute; que el rese&ntilde;ante crea tener permiso para aventurar el pedido, en nombre de una parte del p&uacute;blico, grande y digna de consideraci&oacute;n, de que el maestro de la filosof&iacute;a trascendental comunique su juicio, tan interesado   por la ciencia, sobre la Doctrina de la ciencia&rdquo; (Reproducido en Ak.: XIII, 542-543)</p>     <p><sup>c</sup> Dado que Kant no menciona m&aacute;s que el t&eacute;rmino &ldquo;Doctrina de la ciencia&rdquo;, no es nada sencillo determinar a cu&aacute;l de las diversas exposiciones   filos&oacute;ficas llevadas a acabo por Fichte bajo este nombre se refiere, y cu&aacute;n bien conoc&iacute;a su proyecto en general. La pregunta es fundamental, sin embargo, a la hora de echar luz a la pol&eacute;mica y de poner en relaci&oacute;n aquello que Kant dice encontrar insostenible en la filosof&iacute;a fichteana: el intento de entresacar un objeto real de una mera l&oacute;gica. Al respecto, vale la pena mencionar que, el 6 de octubre de 1794, Fichte le hab&iacute;a escrito a Kant lo siguiente: &ldquo;Perm&iacute;taseme interrumpir su tiempo libre, hombre sin par venerable, con el pedido   de que, si su ocupaci&oacute;n lo permite m&iacute;nimamente, lea la peque&ntilde;a parte, que adjunto aqu&iacute;, del primer intento por llevar a cabo el plan mencionado en mi escrito Sobre el concepto de la Doctrina de la Ciencia etc., y me diga su juicio sobre ella&rdquo;. (Ak.: XI, 526). El escrito que iba adjunto con la carta no fue otro que el c&eacute;lebre Fundamento de toda la Doctrina de la Ciencia, como manuscrito para sus oyentes, publicado en Jena en 1794. Sin embargo, no se puede concluir de aqu&iacute; que Kant lo haya le&iacute;do efectivamente, o no por lo menos que lo hiciera en forma completa. Todav&iacute;a el 5 de abril de 1798 Kant le pregunta a Johann Heinrich Tieftrunk: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; opini&oacute;n tiene [...] de la Doctrina de la ciencia en general del se&ntilde;or Fichte, libro que me ha enviado hace tiempo, pero cuya lectura completa dej&eacute; de lado por ahora por encontrarla   tan vasta, como entrecortada resulta mi ocupaci&oacute;n, y que s&oacute;lo conozco actualmente por medio de la rese&ntilde;a de la Allgemeine Literatur Zeitung?&rdquo;. (Ak.: XII, 240). Con todo, la posibilidad de que Kant la leyera despu&eacute;s de enviada esta carta a Tieftrunk, en el per&iacute;odo   de poco m&aacute;s de a&ntilde;o y medio que la separa de la declaraci&oacute;n contra   Fichte, no es muy s&oacute;lida, en vistas del modo de trabajo de Kant, y se debilita a&uacute;n m&aacute;s si se presta atenci&oacute;n al hecho de que entre la rese&ntilde;a del proyecto de Buhle, que es la que verdaderamente motiva el pronunciamiento p&uacute;blico de Kant, y la redacci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n   misma, el tiempo se reduce a poco m&aacute;s de seis meses. La misma carta a Tieftrunk abre sin embargo una segunda posibilidad: Kant se refiere all&iacute; a una rese&ntilde;a sobre la filosof&iacute;a de Fichte publicada en la Allgemeine Literatur Zeitung que s&iacute; habr&iacute;a le&iacute;do. Y en ese sentido, es interesante que ya entonces exprese en base a &eacute;sta sus dudas de un modo muy similar al que ser&aacute; empleado en la Declaraci&oacute;n: &ldquo;la rese&ntilde;a sobre Fichte (redactada con una pronunciada inclinaci&oacute;n del rese&ntilde;ante) me da la apariencia de una suerte de fantasma; cuando uno cree que lo atrap&oacute;, no encuentra ning&uacute;n objeto, sino a s&iacute; mismo, es decir: a la mano batiendo y agit&aacute;ndose por delante. Produce una rara sensaci&oacute;n en el lector que la mera autoconciencia, esto es, s&oacute;lo seg&uacute;n la forma del pensamiento, sin materia y por consiguiente sin que la reflexi&oacute;n tenga algo ante s&iacute; a lo cual pudiera ser aplicada, vaya por s&iacute; misma m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica. Y dado que toda doctrina proseguida   sistem&aacute;ticamente es ciencia, ya el t&iacute;tulo (Doctrina de la ciencia) despierta pocas expectativas de provecho, porque dar&iacute;a a entender que se trata de una ciencia de la ciencia [wissenschaftswissenschaft] y as&iacute; hasta el infinito.&rdquo; (Ak.: XII, 240).</p>     <p>A lo que Kant pudo haber le&iacute;do en la rese&ntilde;a que discute con Tieftrunk en 1798, hay que agregar la posibilidad de otras dos fuentes de las cuales pudiera haber obtenido informaci&oacute;n sobre la Doctrina de la Ciencia. La primera proviene del extenso intercambio epistolar   de Kant con Jacob Sigismund Beck, a quien el 27 de septiembre de 1791 hab&iacute;a autorizado por carta a realizar una exposici&oacute;n de la filosof&iacute;a cr&iacute;tica (Ak.: XI, 289 y ss.). El 24 de junio de 1797, Beck le escribe a Kant -por segunda vez en una misma semana- para pedirle   que de ning&uacute;n modo se deje influenciar por las afirmaciones del pastor Johann Schultz con respecto a que el verdadero objetivo de su exposici&oacute;n de la filosof&iacute;a cr&iacute;tica en &Uacute;nico punto de vista posible para enjuiciar la filosof&iacute;a cr&iacute;tica (Riga, 1796) no ser&iacute;a otro sino el de tener un pretexto para poder derribarla por completo. El pedido de Beck hab&iacute;a sido motivado por el propio Kant, quien le hab&iacute;a comunicado   en una carta perdida lo que oportunamente le dijera sobre &eacute;l el pastor Schultz. Beck le responde a Kant largamente el 20 de junio de 1797 (Ak.: XII, 162-171). Cuatro d&iacute;as mas tarde, el 24 de junio, vuelve a escribirle para comentarle, entre otras cosas, lo siguiente: &ldquo;[Ak.: XII, 173] Cuando llev&eacute; al correo la vig&eacute;sima carta dirigida a Usted, tom&eacute; la suya una vez m&aacute;s en mis manos. Mientras me deten&iacute;a en su comienzo y en algo que me dice el pastor Schulz, se me hizo algo m&aacute;s claro el verdadero motivo tanto de su carta como del enojo de ese hombre respetable. Como entonces vi el asunto bajo una luz algo distinta, tom&eacute; la decisi&oacute;n de enviar con el correo de hoy lo que todav&iacute;a me parece necesario decirle.</p>     <p>Usted encuentra el motivo de su carta en el hecho de que &eacute;l referir&iacute;a,   como de la m&aacute;s alta prioridad, el r&aacute;pido y p&uacute;blico arreglo de la falta de claridad de los principios cr&iacute;ticos. Por otro lado, el pastor me hace decir por ejemplo: &ldquo;realidad [Realit&auml;t] es la s&iacute;ntesis originaria, del mismo modo que la de la sensaci&oacute;n, que va del todo a las partes&rdquo; -en lo cual probablemente Usted acuerda conmigo- y as&iacute; y todo dice &eacute;l con pleno derecho: &ldquo;no veo del todo bien qu&eacute; querr&iacute;a aqu&iacute; decir sensaci&oacute;n, si no hay sensibilidad alguna&rdquo;, respecto de lo cual, hombre   magn&iacute;fico, est&eacute; seguro |[Ak.: XII, 174] de que si alguna vez se me hubiera ocurrido algo as&iacute;, que el entendimiento produce el objeto, ir&iacute;a en este sin sentido contra m&iacute; mismo. De ambas cosas concluyo que Usted debe haber estado conversando sobre los raros disparates del se&ntilde;or Fichte, seg&uacute;n lo completamente fichteanas que me suenan estas expresiones. Acerca de esto no puedo m&aacute;s que recordar lo siguiente y proponer algo que ronda mi cabeza. Le aseguro, tanto como que soy un hombre honrado, que me encuentro infinitamente alejado de este sin sentido fichteano. [Ak.: XII, 175] Pero yo s&eacute; que Fichte, que parece buscar adeptos, dice de m&iacute; que me encuentro en el mismo camino que &eacute;l; tanto lo s&eacute;, que dije lo contrario en una rese&ntilde;a   en los Jakobs Annalen y tambi&eacute;n en mi Punto de vista. Cuando lo visit&eacute; en Jena durante la semana santa, realmente quiso hechizarme, al comenzar realmente as&iacute; una conversaci&oacute;n conmigo: &ldquo;yo s&eacute; que Usted opina como yo, acerca de que el entendimiento hace la cosa&rdquo;. Me dijo cosas tan disparatadas y quiz&aacute;s por nadie fue rechazado tan amigablemente como por m&iacute;, porque pronto correg&iacute; a mi hombre. Lo que quiero decir, pues, es lo siguiente. Fichte me dijo que en su nueva revista, donde elabor&oacute; nuevamente su Doctrina de la Ciencia, entre otras cosas acepta s&oacute;lo una filosof&iacute;a y ninguna diferencia entre filosof&iacute;a te&oacute;rica y moral, porque en todas partes el entendimiento, por medio de su libertad absoluta pone las cosas (&iexcl;un disparate! quien puede hablar as&iacute;, no puede nunca haber tomado plenamente en serio los principios cr&iacute;ticos) y que ah&iacute; hablar&iacute;a mucho de mi Punto de vista. No tuve pues a&uacute;n estas cosas en mis manos, pero [Ak.: XII, 176] estoy prevenido de antemano, de poder hacer de esto simplemente   la raz&oacute;n para declarar en los Jakobs Annalen, en primer lugar, que mi opini&oacute;n de ning&uacute;n modo concuerda con la de &eacute;l; en segundo lugar, que creo haber expuesto correctamente la cr&iacute;tica, y que por eso no creo haberme apartado de su sentido, porque a m&iacute; nada me es m&aacute;s imperioso que diferenciar la sensibilidad (la facultad de ser afectado por objetos [Gegenst&auml;nde]) del entendimiento (la capacidad de pensarlos, de referir esto subjetivo a objetos); en tercer lugar, que, sin embargo, de ninguna manera tengo la intenci&oacute;n de comprometer por medio de lo segundo al fundador de la filosof&iacute;a cr&iacute;tica en aquello que en el Punto de vista&hellip; corresponde completamente a mi propia idea: cuando sus obras lleguen a fin, cada uno puede evaluarlas con sus propios ojos y formar su juicio propio.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para nada quiero tener que cargar con el mismo Fichte, y por eso voy a decir muy suavemente lo que le concierne. Con respecto al segundo punto, quiero sin embargo explayarme minuciosamente, y corregir lo defectuoso que haya sido dicho por m&iacute; en el Punto de vista&rdquo; (Ak.: XII, 174-76). </p>     <p>Es preciso sumar adem&aacute;s un comentario de Tieftrunk a los elementos   mediante los cuales Kant pudo haber formado su juicio sobre la Doctrina de la Ciencia. El cinco de noviembre de 1797 se queja ante Kant de quienes se dicen continuadores de la filosof&iacute;a cr&iacute;tica, haciendo una referencia al autor de la Doctrina de la Ciencia, que retoma la l&iacute;nea de lectura presentada ya por Beck cinco meses antes, y permite por eso pensar en lo que parecer&iacute;a ser una opini&oacute;n generalizada: &ldquo;Se tiene a la sensaci&oacute;n y a la realidad [Realit&auml;t] por lo mismo y se cree seg&uacute;n eso poder deducir a priori, como [hace] Fichte,   por ejemplo, tanto el aire como la luz&rdquo; (Ak.: XII, 213). El propio Fichte agregar&aacute; finalmente una &uacute;ltima hip&oacute;tesis respecto de cu&aacute;l de sus escritos sea el que sirve de apoyo a Kant en la Declaraci&oacute;n (cf. aqu&iacute; la nota 5).</p>     <p><sup>d</sup> En una nota del convoluto segundo del Nachla&szlig; correspondiente al per&iacute;odo julio 1797 &ndash; agosto 1799, se encuentra una formulaci&oacute;n probablemente anterior de esta misma idea: &ldquo;A una ciencia como sistema corresponden principios a priori que conciernen a la forma de la misma, a la cual luego est&aacute; subordinada la materia como complejo   de objetos, medio por el cual el conocimiento se vuelve cient&iacute;fico.   (*) Una Doctrina de la Ciencia en general, en la que se abstrae de la materia de la misma (los objetos del conocimiento), es la l&oacute;gica pura, y es moverse en c&iacute;rculos figurarse, aun con conceptos a partir de &eacute;sta, otra Doctrina de la ciencia m&aacute;s alta y m&aacute;s general que pueda contener en s&iacute; misma nada m&aacute;s que lo cient&iacute;fico del conocimiento en general (la forma del mismo)&rdquo; (Ak.: XXI, 207). La similitud con la Declaraci&oacute;n... permite pensar que la referencia de &ldquo;Doctrina de la Ciencia&rdquo; es aqu&iacute; el proyecto filos&oacute;fico de Fichte, con el cual Kant se consideraba ya en desacuerdo. As&iacute; mismo, es posible destacar que el hecho de que Kant hable aqu&iacute; y en la Declaraci&oacute;n&hellip; misma de una Doctrina de la ciencia en la que se abstrae de la materia del conocimiento,   deja abierta al parecer la posibilidad de una en la cual no se lo hiciera. Y en efecto, Kant utiliza el t&eacute;rmino &ldquo;Doctrina de la ciencia&rdquo;   en Los progresos de la metaf&iacute;sica para designar la primera etapa en el desarrollo de la raz&oacute;n pura, correspondiente a su progreso seguro (etapa a la que sigue la doctrina de la duda, como estancamiento que sirve de preludio a su vez para la doctrina de la sabidur&iacute;a, tr&aacute;nsito al fin &uacute;ltimo de la metaf&iacute;sica) (cf. Ak.: XX, 273).</p>     <p><sup>e</sup> El &uacute;ltimo p&aacute;rrafo de esta carta del 13 de octubre de 1797 dice as&iacute;: &ldquo;Sus obras, que me ha enviado en 1795 y 1796, llegaron perfectamente   a mis manos por medio del se&ntilde;or Hartung. Me llena de especial   alegr&iacute;a que mi doctrina del derecho haya despertado su aprobaci&oacute;n.   Si no es muy grande su enojo por mis titubeos a la hora de responder, no deje de honrarme con sus cartas y acercarme noticias literarias. Voy a hacer el esfuerzo en lo venidero de estar m&aacute;s abocado   en esto [la lectura de sus obras], especialmente porque he visto que su excelente don de exposici&oacute;n, vivaz y unido con popularidad, evoluciona en sus nuevas piezas, con lo cual tiene recorrido ya los espinosos senderos de la escol&aacute;stica y no va a encontrar necesario regresar la mirada hacia ellos&rdquo; (Ak.: XII, 221-222). Esta carta abre la posibilidad de una nueva hip&oacute;tesis sobre lo que Kant pudiera haber le&iacute;do en forma efectiva para fundamentar la Declaraci&oacute;n&hellip;. Fichte, como se ver&aacute; en la respuesta p&uacute;blica al pronunciamiento de Kant que reproducimos a continuaci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n&hellip;, se basa justamente   en esta carta para fundamentar su propia hip&oacute;tesis respecto del escrito al cual se estar&iacute;a refiriendo Kant. A partir de las apelaciones   de Kant al don de exposici&oacute;n y a la popularidad que encontrar&iacute;a en sus &uacute;ltimas obras, Fichte concluye sin dudar que el blanco de las cr&iacute;ticas no ser&iacute;a otro m&aacute;s que su Segunda introducci&oacute;n&hellip;, redactado con la espec&iacute;fica intenci&oacute;n de irrumpir en la pol&eacute;mica p&uacute;blica por la &ldquo;herencia&rdquo; filos&oacute;fica de Kant.</p>     <p><sup>f</sup> El texto alem&aacute;n dice literalmente: &ldquo;mit der Erkl&auml;rung &ldquo;er werde doch das Scholastische nicht aus den Augen setzen&rdquo;&rdquo;. Queda claro que por &ldquo;&eacute;l&rdquo; debe entenderse aqu&iacute;: Fichte. El problema es que Kant mezcla el discurso directo con el indirecto. La referencia aqu&iacute; es la respuesta de Fichte a Kant del 1 de enero de 1798: &ldquo;Me produce el m&aacute;s animado gusto que mi exposici&oacute;n encuentre su aprobaci&oacute;n. No creo merecerla, cuando el propio Bouterweck la llam&oacute; p&uacute;blicamente barb&aacute;rica (en los avisos de G&ouml;ttingen). Valoro altamente el m&eacute;rito de la exposici&oacute;n; soy consciente del gran esmero que apliqu&eacute; desde muy temprano para lograr destreza en ello, y no voy a dejar nunca de poner empe&ntilde;o all&iacute;, hasta donde el asunto lo permite. Por eso no pienso para nada en darle la despedida a la escol&aacute;stica. Me dedico a ella con ganas y sin presi&oacute;n, y fortalece y aumenta mis fuerzas. Adem&aacute;s, atraves&eacute; un considerable &aacute;mbito de &eacute;sta, tocado hasta ahora meramente de pasada, pero nunca espec&iacute;ficamente: el de la cr&iacute;tica del gusto [Geschmacks-Kritik]&rdquo; (Ak.: XII, 230-31).</p>     <p><sup>g</sup> La intenci&oacute;n de haber querido proporcionar s&oacute;lo una proped&eacute;utica   de la filosof&iacute;a trascendental, necesitada entonces de un posterior desarrollo completo y sistem&aacute;tico, que Kant rechaza aqu&iacute;, aparece formulada literalmente en el Fundamento&hellip; de 1794 de Fichte, enviado   oportunamente a Kant. &Eacute;ste &uacute;ltimo, afirma Fichte, &ldquo;ha dicho alguna vez que en sus cr&iacute;ticas no quer&iacute;a establecer la ciencia, sino una proped&eacute;utica de &eacute;sta&rdquo; (Grundlage... FSW: I, 176). Aunque Kant podr&iacute;a haber tomado esta referencia en forma directa del texto de Fichte,   no podr&iacute;a concluirse de aqu&iacute; sin embargo suficientemente que hiciera una lectura exhaustiva del Fundamento&hellip;, ni menos a&uacute;n que &eacute;ste sea el verdadero referente de la Declaraci&oacute;n&hellip; contra Fichte. Si se tiene en cuenta la carta a Tieftrunk de 1798, comentada m&aacute;s arriba (cf. n. 3), cabe pensar que Kant podr&iacute;a haber tomado la frase, o bien de esa lectura que dice haber hecho s&oacute;lo de forma incompleta, o bien de la rese&ntilde;a por medio de la cual afirma conocerla realmente. Por otro lado, vale la pena se&ntilde;alar que en la introducci&oacute;n a la Cr&iacute;tica&hellip;, Kant hab&iacute;a escrito efectivamente que una ciencia del mero juicio de la raz&oacute;n pura, de sus fuentes y l&iacute;mites, en la que consistir&iacute;a una cr&iacute;tica   de la raz&oacute;n pura, &ldquo;puede verse como una proped&eacute;utica al sistema de la raz&oacute;n pura&rdquo; (A 11 / B 25); tambi&eacute;n (cf. A 841 / B 869).</p>     <p><sup>h</sup> Probablemente Kant se refiere aqu&iacute; al pr&oacute;logo de la segunda edici&oacute;n de la Cr&iacute;tica&hellip; (cf. B xxii-xxiv).</p>     <p><sup>i</sup> El rese&ntilde;ante del Proyecto&hellip; le reprocha a Buhle que: &ldquo;presenta los principios trascendentales del conocimiento como recipientes que no contienen nada (formas), los cuales deben llenarse primero con una materia dada de afuera, si es que deben cobrar realidad&rdquo;. A continuaci&oacute;n cita un fragmento del &sect; 70 del escrito rese&ntilde;ado, en el que Buhle afirma: &ldquo;A pesar de que los principios del conocimiento en s&iacute; mismos est&aacute;n disponibles en y con el &aacute;nimo, se requiere sin embargo primero una conexi&oacute;n de &eacute;ste con los objetos de la experiencia       para poder llegar a la conciencia de ellos. Como en y para s&iacute; s&oacute;lo expresan disposiciones para determinadas funciones del &aacute;nimo que en s&iacute; mismas son sin embargo vac&iacute;as, es concebible primero que queramos diferenciarlas en la conciencia de una materia, que es su contenido&rdquo;. El rese&ntilde;ante comenta entonces a prop&oacute;sito: &ldquo;&iquest;Debe creerse que un hombre que se declara en favor de la doctrina del idealismo trascendental [...] filosofe tan dogm&aacute;ticamente? &iquest;Debe creerse, finalmente, que un hombre que, con todos los kantianos, se pronuncia &ndash;seg&uacute;n las palabras&ndash; contra la cosa en s&iacute;, se base en un ser en y con el &aacute;nimo, es decir, en un substrato, es decir, en el hecho de una cosa en s&iacute;, en vez tener que reconocer una actividad, un actuar, como principio originario de la filosof&iacute;a?&rdquo; El rese&ntilde;ante afirma, por &uacute;ltimo, que el fundamento de las vacilaciones de Buhle no se debe a otra cosa m&aacute;s que a los propios escritos de Kant, &ldquo;en los cuales &eacute;l mismo oscila entre lo trascendental y lo emp&iacute;rico, y muchas veces cae desde el punto de vista cr&iacute;tico en uno dogm&aacute;tico&rdquo;. El &uacute;nico error es &ldquo;que estos escritos se valoran como palabra sagrada, se aprenden de memoria y se los repiten al p&uacute;blico al pie de la letra hasta el hartazgo.       [...] el p&uacute;blico y la juventud estudiante han sido ya bastante fastidiados con la ex&eacute;gesis de los escritos kantianos, y los kantianos han reprobado ya en forma suficiente la lecci&oacute;n de la Cr&iacute;tica, y demostrado     ]]></body>
<body><![CDATA[  abundantemente que la letra kantiana mata al esp&iacute;ritu tanto como la aristot&eacute;lica. Por fin es tiempo de entregarse, en Fichte y Reinhold, al excelente genio despierto del pensamiento independiente,       romper las ataduras de la filosof&iacute;a de formulario y guiar el esp&iacute;ritu libre al pensamiento real&rdquo; (Reproducido en Ak.: XIII, 547). La tesis de que el esp&iacute;ritu de la filosof&iacute;a kantiana necesita ser liberado       de la letra en la que estar&iacute;a prisionero y a la cual habr&iacute;a que atribuir los problemas que presenta, es un lugar com&uacute;n que atraviesa       todo el debate en torno de la recepci&oacute;n del criticismo y de la herencia filos&oacute;fica de Kant. Seg&uacute;n este punto de vista, los problemas del criticismo estar&iacute;an ligados a la particularidad de la exposici&oacute;n kantiana, que consistir&iacute;a en hacer de la finitud el punto de partida de la filosof&iacute;a, y s&oacute;lo se solucionar&iacute;an por eso una vez que &eacute;sta fuera desarrollada en forma sistem&aacute;tica. A esta interpretaci&oacute;n agregar&aacute; Fichte que, justamente aquello que a Kant no le permite decir su propio modo de exposici&oacute;n, es a lo que la Doctrina de la Ciencia es verdaderamente fiel, completando as&iacute; de alg&uacute;n modo, por medio de su explicitaci&oacute;n, el plan trazado ya por el autor de la Cr&iacute;tica&hellip;. En ese sentido Fichte afirma en el Fundamento&hellip;: &ldquo;Aqu&iacute; no es el lugar para mostrar que Kant sab&iacute;a plenamente lo que no dijo &ndash;lo cual, por lo dem&aacute;s, se puede ver f&aacute;cilmente&ndash;, ni para ofrecer las razones de por qu&eacute; no pudo ni quiso decir todo lo que sab&iacute;a. Los principios establecidos       aqu&iacute;, y los que se establecer&aacute;n, tienen claramente a los suyos por fundamento, de lo cual puede convencerse cualquiera que quiera       familiarizarse con el esp&iacute;ritu de su filosof&iacute;a&rdquo; (Grundlage&hellip;FSW: I, 176); tambi&eacute;n (cf. I, 175). Del mismo modo, en la Segunda Introducci&oacute;n...,       se&ntilde;ala justamente que es al &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; de la filosof&iacute;a de Kant a quien es realmente fiel la interpretaci&oacute;n del criticismo que propone la Doctrina de la Ciencia. &ldquo;A explicar por el esp&iacute;ritu se est&aacute; forzado&rdquo;, aclara, &ldquo;cuando no se quiere ir muy lejos con la explicaci&oacute;n por la letra. Kant mismo, al hacer la modesta confesi&oacute;n de no ser especialmente       consciente del don de la claridad expresiva, no concede gran valor a su letra, y en el pr&oacute;logo a la segunda edici&oacute;n de la Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura [...] &eacute;l mismo recomienda explicar sus obras ateni&eacute;ndose       a la coherencia y a la idea de conjunto, o sea, por el esp&iacute;ritu y la intenci&oacute;n&rdquo;. (Zweite Einleitung in die Wissenschaftslehre; f&uuml;r Leser, die schon ein philosophisches System haben. FSW: I, 479 y n.). Tambi&eacute;n Schiller indica, en las Cartas sobre la educaci&oacute;n est&eacute;tica del hombre, antes de su propia pol&eacute;mica con Fichte, que la doctrina de la oposici&oacute;n entre la raz&oacute;n y la sensibilidad &ldquo;no se encuentra de ning&uacute;n modo en el esp&iacute;ritu del sistema kantiano, aunque plenamente podr&iacute;a encontr&aacute;rsela       en su letra&rdquo; (Schiller: XIII, 2 (n.)). En 1801 Georg Wilhelm Friedrich Hegel publica Diferencia entre los sistemas de filosof&iacute;a de Fichte y Schelling, escrito con el cual hace su presentaci&oacute;n filos&oacute;fica en el debate filos&oacute;fico de Jena. En el proemio puede seguirse aquello     ]]></body>
<body><![CDATA[  que constituye el punto de partida de la lectura fichteana de la filosof&iacute;a de Kant, explicado sobre la misma premisa seg&uacute;n la cual el esp&iacute;ritu de la filosof&iacute;a kantiana debe ser liberado de la letra de la que surgen los problemas de los cuales fatalmente queda preso: &ldquo;la filosof&iacute;a kantiana hab&iacute;a necesitado que su esp&iacute;ritu fuera separado de la letra y que el principio puramente especulativo fuera liberado del resto [...]. En el principio de la deducci&oacute;n trascendental de las categor&iacute;as esta filosof&iacute;a es aut&eacute;ntico idealismo, y este principio es el que Fichte ha puesto de manifiesto en una forma pura y rigurosa, y lo ha llamado el esp&iacute;ritu de la filosof&iacute;a kantiana. Que las cosas en s&iacute; &ndash;con lo cual no se expresa objetivamente m&aacute;s que la forma vac&iacute;a de la oposici&oacute;n&ndash; hayan sido nuevamente hipostasiadas y puestas en cuanto objetividad absoluta, como las cosas del dogm&aacute;tico&rdquo;, y que las categor&iacute;as impidan toda posibilidad de expresi&oacute;n de lo absoluto, &ldquo;son circunstancias que radican a lo sumo en la forma de la deducci&oacute;n       kantiana de las categor&iacute;as, no en su principio o esp&iacute;ritu&rdquo;, que es &ldquo;la identidad del sujeto y del objeto&rdquo; (Hegel: II, 8-9).</p>     <p><sup>j</sup> &ldquo;Degli amici mi guardi Dio, che dai me nemici mi guarder&ograve; io&rdquo; (Caponni:   130). (Reproducido en Ak.: XIII, 548).</p>     <p><sup>k</sup> &ldquo;Aliud clausum in pectore, aliud in lingua promptum habere&rdquo;, &ldquo;tener un contenido en el pecho, y otra disposici&oacute;n en la lengua&rdquo; (Sallusti: 10, 5): Kant hab&iacute;a citado ya esta frase en la Metaf&iacute;sica de las costumbres (cf. Ak.: VI, 429).</p>     <p><sup>l</sup> Respuesta de Fichte a la declaraci&oacute;n de Kant contra la Doctrina de la ciencia, publicada a instancias de Schelling en las p&aacute;ginas 990-992 del n&uacute;mero 122 de la Allgemeine Literatur Zeitung del 28 de septiembre de 1799, reproducida en Ak.: XIII, 548-49.</p>     <p><sup>m</sup> Cf. nota 5.</p>     <p><sup>n</sup> Schelling, quien en muy poco tiempo se convertir&iacute;a en el sucesor filos&oacute;fico del autor de la Doctrina de la Ciencia en la Universidad de Jena, y que en 1800 comienza a apartarse de la posici&oacute;n de Fichte con la publicaci&oacute;n en esa ciudad de su Sistema del idealismo trascendental, tom&oacute; parte en la pol&eacute;mica. En una carta del 12 de septiembre de 1799 le desliza a Fichte una sospecha sobre las verdaderas intenciones que habr&iacute;an motivado la desautorizaci&oacute;n de Kant, bas&aacute;ndose para ello en la relaci&oacute;n que podr&iacute;a haber entre el largo tiempo transcurrido,   casi ocho meses, desde la aparici&oacute;n de la invitaci&oacute;n del rese&ntilde;ante del Proyecto... de Buhle en la revista de Erlangen, y la publicaci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n..., y el hecho de que justamente durante este per&iacute;odo hubiera tenido lugar el proceso por ate&iacute;smo seguido contra el autor de la Doctrina de la Ciencia. Seg&uacute;n Schelling, Kant escribe contra Fichte por miedo, para alejar toda posibilidad de poder correr la misma suerte que &eacute;l: &ldquo;le pido a usted meditar sobre lo siguiente. Kant se remite, como dice, a la invitaci&oacute;n de un oscuro rese&ntilde;ante [...]. Esta invitaci&oacute;n se public&oacute; en enero. Kant s&oacute;lo esper&oacute; primero hasta que empezara el proceso sobre su ate&iacute;smo. Guard&oacute; silencio un poco m&aacute;s tambi&eacute;n entonces, y esper&oacute; no s&oacute;lo hasta que perdiera usted su puesto, sino que esper&oacute; hasta que estuviera en Berl&iacute;n [...]. A comienzos de julio estaba usted en Berl&iacute;n, y la declaraci&oacute;n est&aacute; escrita a fines de agosto. Qu&eacute; m&aacute;scara despreciable, entonces, citar el esp&iacute;ritu, olvidado hace tiempo, de una rese&ntilde;a aparecida hace ocho meses, para no parecer demasiado miserable ante el p&uacute;blico con su declaraci&oacute;n, y poder exhibir as&iacute; un mejor motivo que aquel que realmente tuvo: la mera preocupaci&oacute;n por su tranquilidad. Aparentemente   le dio miedo Berl&iacute;n: ser puesto en la misma categor&iacute;a que Usted, y tener que conllevar lo que Usted caus&oacute;. Todo el asunto es un rasgo caracter&iacute;stico m&aacute;s de la clase del ya familiar &ldquo;como el m&aacute;s leal s&uacute;bdito de la eterna majestad&rdquo; en el Conflicto de las facultades&rdquo; (Fichte &amp; Schelling: 19-20), reproducido en Ak.: XIII, 543. Schelling cita aqu&iacute; a Kant en el pr&oacute;logo de El conflicto de las facultades (Ak.: VII., 10). La frase pertenece a la respuesta de Kant al emperador Federico Guillermo II de Prusia, con motivo de la censura de la Religi&oacute;n dentro de los l&iacute;mites de la mera raz&oacute;n. Kant declaraba de esta manera que se absten&iacute;a, de all&iacute; en adelante, de toda declaraci&oacute;n p&uacute;blica en relaci&oacute;n a la religi&oacute;n. Sin embargo, &eacute;l mismo aclar&oacute; en 1798, en el Conflicto de las facultades, que lo que escribi&oacute; entonces fue una suerte de reaseguro   que le sirvi&oacute; para proteger la libertad de su juicio, atado de ese modo solamente a lo duraci&oacute;n de la vida del emperador (cf. Ak.: VII, 11). Fichte mismo baj&oacute; el tono de la pol&eacute;mica, respondi&eacute;ndole a Schelling a los pocos d&iacute;as que: &ldquo;para la disculpa de Kant sirve que en K&ouml;nigsberg, como yo s&eacute; por mi estad&iacute;a all&iacute;, reciben las novedades literarias usualmente tarde [...]&rdquo; (Fichte &amp; Schelling: 19-20).</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">      <p><a href="#s1" name="#1">1</a> El texto fue publicado como separata de la Revista Latinoamericana de Filosof&iacute;a, vol. XXXII, 1, oto&ntilde;o 2006. Se publica con la generosa autorizaci&oacute;n tanto del traductor como de la revista.</p>     <p><a href="#s2" name="#2">2</a> Cf. Fichte: Grundlage der gesammten Wissenschaftslehre, als Handschrift f&uuml;r seine Zuh&ouml;rer (de aqu&iacute; en adelante se cita como Grundlage&hellip;) en: Johann Gottlieb Fichtes s&auml;mmtliche Werke. La edici&oacute;n de las obras completas de Fichte utilizada aqu&iacute; se cita en adelante como FSW. En n&uacute;meros romanos se indica el tomo y en ar&aacute;bigos las p&aacute;ginas correspondientes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#s3" name="#3">3</a> Vale la pena se&ntilde;alar que, a pesar de las claras afirmaciones de Fichte contra la cosa en s&iacute;, no es sencillo determinar cu&aacute;l haya sido realmente su posici&oacute;n definitiva en relaci&oacute;n a este punto. Y as&iacute;, mientras que Herbert J. Paton, por ejemplo, reconoce en Fichte al iniciador de la doctrina seg&uacute;n la cual Kant deber&iacute;a renunciar al concepto de no&uacute;meno &ndash;lo cual, seg&uacute;n Paton, no ser&iacute;a verdaderamente posible sin abandonar en el mismo movimiento tambi&eacute;n el propio criticismo (cf. Paton: II, 454-55)&ndash;, la literatura fichteana especializada registra como punto de discusi&oacute;n el hecho de que Fichte haya sostenido verdaderamente una doctrina semejante. Seg&uacute;n Alexis Philoneneko, Fichte se encuentra mucho m&aacute;s pr&oacute;ximo a la filosof&iacute;a de Kant, cuya cr&iacute;tica a la metaf&iacute;sica profundiza y refina, de lo que la tradici&oacute;n filos&oacute;fica ha querido reconocer. Fichte &ldquo;jam&aacute;s intent&oacute; suprimir la cosa en s&iacute;&rdquo;, y el hecho de que se le haya atribuido esta posici&oacute;n como la suya propia se deber&iacute;a m&aacute;s bien a Schelling y Jacobi (cf. Philonenko: 286).</p>     <p><a href="#s4" name="#4">4</a> Para una de las primeras afirmaciones de Fichte en esta direcci&oacute;n (cf. Grundlage...). Sobre el tema de la distinci&oacute;n entre el esp&iacute;ritu y la letra por ejemplo cf. Breazeale. </p>     <p><a href="#s5" name="#5">5</a> La Declaraci&oacute;n... es se&ntilde;alada como uno de los acontecimientos que marcan la transici&oacute;n entre una primera etapa en la recepci&oacute;n de la filosof&iacute;a de Kant, dominada por las figuras de Karl Leonhard Reinhold, Friedrich Heinrich Jacobi, Gottlob Ernst Schulze, Salomon Maimon y Jacob Sigismund Beck, y un segundo momento que tiene su origen en la filosof&iacute;a de Fichte, y se extiende progresivamente en la producci&oacute;n de Schelling y Hegel (cf. Di Giovanni: 417 y ss). Sobre las tesis compartidas por Fichte, Schelling y Hegel en relaci&oacute;n a la filosof&iacute;a de Kant, y la posibilidad de pensar o no, a partir de esta coincidencia, a los tres como partes de un mismo movimiento filos&oacute;fico, cf. Horstmann: 117 y ss.</p>     <p><a href="#s6" name="#6">6</a> Por ejemplo, el 13 de abril de 1800 Georg Samuel Albert Mellin le escribe a Kant: &ldquo;su declaraci&oacute;n contra Fichte caus&oacute; mucha sensaci&oacute;n, pero era necesaria&rdquo; (Ak.: XII, 303). Como es usual, la edici&oacute;n acad&eacute;mica de las obras de Kant se cita de aqu&iacute; en adelante como Ak., seguido del tomo correspondiente en n&uacute;meros romanos y del n&uacute;mero de p&aacute;gina en ar&aacute;bigos. La Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura se toma de esta misma edici&oacute;n y se cita con las letras A y B, seg&uacute;n se trate respectivamente de la edici&oacute;n de 1781 o de 1787.</p>     <p><a href="#s*" name="#*">*</a> Las notas al texto de Kant se se&ntilde;alar&aacute;n con letras (a-n) y se encontrar&aacute;n al final.</p> </font> <hr size="1">     <p><b><font face="verdana" size="3">Bibliograf&iacute;a</font></b></p>     <p>Beck, Jakob Sigismund. Einzig m&ouml;gliche Standpunkt, aus welchem die kritische Philosophie beurteilt werden muss [&Uacute;nico punto de vista posible para enjuiciar   la filosof&iacute;a cr&iacute;tica]. Riga. (1796).</p>     <p>Breazeale, Daniel. &ldquo;The Spirit of the Wissenschaftslehre&rdquo;. En: Sedgwick, Sally (ed.): The reception of Kant&acute;s Critical Philosophy. Fichte, Schelling &amp; Hegel. (2000). Cambridge: Cambridge University Press. </p>     <p>Buhle, Johann Gottlieb. Entwurf der Transcendental-Philosophie [Proyecto de la filosof&iacute;a trascendental]. G&ouml;ttingen. Editorial. (1798). </p>     <p>Capponi, Gino (ed..). Raccolta di proverbi toscani nuovamente ampliata da quella di Giuseppe Giusti e pubblicata da Gino Capponi, 4. impressione. Firenze: Editorial. (1893).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Di Giovanni, George. &ldquo;The first twenty years of critique: the Spinoza connection&rdquo;.   En: Guyer, P. (ed.): The Cambridge Companion to Kant. (1992) Cambridge: Cambridge University Press.</p>     <p>Fichte, Johann Gottlieb [FSW]. Johann Gottlieb Fichtes s&auml;mmtliche Werke, herausgegeben   von I.H. Fichte. 8 B&auml;nde. Berlin: Veit &amp; Comp. (1845/1846).</p>     <p>Fichte, J. G. &amp; Schelling F. Fichtes und Schellings philosophischer Briefwechsel. Stuttgart und Augsburg: Editorial. (1856). </p>     <p>G. Sallusti Crispi. De Catilinae coniuratione. </p>     <p>Hegel, G. W. F. &bdquo;Differenz des Fichteschen und Schellingschen Systems der Philosophie&rdquo;. En: Werke in 20 B&auml;nden. Frankfurt am Main: Suhrkamp Verlag. (1970). Trad. al espa&ntilde;ol: Diferencia entre el sistema de filosof&iacute;a de Fichte y el de Schelling. Madrid: Alianza. (1989). </p>     <p>Horstmann, Rolf-Peter. &ldquo;The early philosophy of Fichte and Schelling&rdquo;. En: Ameriks, Karl, (ed.): The Cambridge companion to German Idealism. (2000) Cambridge: Cambridge University Press.</p>     <p>Kant, Immanuel [Ak.]. Kant&acute;s gesammelte Schriften. Herausgegeben von der K&ouml;niglic. Preu&szlig;ischen Akademie der Wissenschaften, Vereinigung wissenschaftlicher Verleger. Berlin und Leipzig: Walter de Gruyter &amp; Co. (1922). </p>     <p>Paton, Herbert J. Kant&acute;s Metaphysic of Experience. A commentary on the first half of the Kritik der reinen Vernunft. London &amp; New York: George Allen. (1936). &amp; Unwin Ltd. (1970).</p> </font>      ]]></body>
</article>
