<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622007000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[G.F.W. HEGEL ¿QUIÉN PIENSA ABSTRACTAMENTE?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[MACEDO]]></surname>
<given-names><![CDATA[GUSTAVO]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ACOSTA]]></surname>
<given-names><![CDATA[MARÍA DEL ROSARIO]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,UNIVERSIDAD DE LOS ANDES  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>56</volume>
<numero>133</numero>
<fpage>151</fpage>
<lpage>156</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622007000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622007000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622007000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <body> <font face="verdana" size="2">      <p><b>        <center>     <font face="verdana" size="4">G.F.W. HEGEL &iquest;QUI&Eacute;N PIENSA ABSTRACTAMENTE?</font></center></b></p>       <p>INTRODUCCI&Oacute;N, TRADUCCI&Oacute;N Y NOTAS DE    <br>   <b>GUSTAVO MACEDO, MAR&Iacute;A DEL ROSARIO ACOSTA</b>    <br>   UNIVERSIDAD NACIONAL AUT&Oacute;NOMA DE M&Eacute;XICO    <br>   <a href="mailto:gus_macedo@yahoo.de">gus_macedo@yahoo.de</a>    <br>   UNIVERSIDAD DE LOS ANDES    <br>   <a href="mailto:maacosta@uniandes.edu.co">maacosta@uniandes.edu.co</a></p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La siguiente es la primera traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol del texto Wer denkt   abstrakt? de G. W. F. Hegel. Es un texto particularmente interesante   porque si, por un lado, con su tono sat&iacute;rico &ndash;no muy usual entre los   textos filos&oacute;ficos hegelianos&ndash; revela una cr&iacute;tica a la sociedad alemana   de la &eacute;poca, por el otro aporta elementos relevantes para comprender   las cr&iacute;ticas de Hegel al formalismo epistemol&oacute;gico, y la forma de articulaci&oacute;n de su reflexi&oacute;n en la Fenomenolog&iacute;a del Esp&iacute;ritu.</p>       <p>     Hay una discusi&oacute;n en torno a la fecha exacta de aparici&oacute;n del texto.     En la primera edici&oacute;n de las obras completas de Hegel (1832-45),     aparece en el volumen 17, pp. 400-5. Al comentarlo en su Hegels Leben     [Vida de Hegel] (1844), Rosenkranz sostiene que el texto hace parte de     los ensayos period&iacute;sticos escritos durante la estancia de Hegel en Berl&iacute;n.     Glockner contin&uacute;a con esta tradici&oacute;n al incluirlo dentro de lo que &eacute;l clasifica como los Vermischte Schriften aus der Berliner Zeit [Escritos diversos de la &eacute;poca de Berl&iacute;n]. Sin embargo en la edici&oacute;n posterior de Hoffmeister (1952ss) el texto ya no aparece entre los escritos de Berl&iacute;n. Hoffmeister aclara en nota al pie que probablemente fue escrito en Jena entre 1807 y 1808. Walter Kaufmann, en su traducci&oacute;n del texto al ingl&eacute;s, considera esta opci&oacute;n poco probable: asegura que quiz&aacute;s s&iacute; fue escrito entre 1807 y 1808, pero no en Jena, donde Hegel no habr&iacute;a tenido ni el tiempo ni la tranquilidad mental para hacerlo. Independientemente de que haya sido escrito en Jena o no, creemos que el texto tiene que haber sido concebido por Hegel cerca de su estancia durante estos a&ntilde;os en dicha ciudad, poco tiempo despu&eacute;s de los preparativos para la publicaci&oacute;n de la Fenomenolog&iacute;a del esp&iacute;ritu, gracias a la referencia que hace al premio ofrecido por el Morgenblatt, publicaci&oacute;n peri&oacute;dica de T&uuml;bingen y Stuttgart, que organiz&oacute; un concurso sobre s&aacute;tiras entre principios de abril y principios de junio de 1807. Las versiones utilizadas para la presente traducci&oacute;n son la aparecida en los Gesammelte Werke editados por Manfred Baum y Kurt Reiner Meist en la Felix Meiner Verlag (1998), y la versi&oacute;n que hace parte del tomo dedicado a los escritos de Jena, Suhrkamp (1989).</p>       <p>     No quisi&eacute;ramos dejar de mencionar las circunstancias gracias a las     que esta traducci&oacute;n conjunta se hizo posible. Desde el a&ntilde;o 2005 se han     realizado en M&eacute;xico una serie de eventos estudiantiles en torno a la     lectura de la obra de Hegel. Este esfuerzo dio como resultado el seminario     permanente: &ldquo;Releyendo a Hegel&rdquo;, cuyo eje hab&iacute;a sido en un     principio la lectura de la Enciclopedia y la participaci&oacute;n de invitados     interesados en el tema. En ese mismo a&ntilde;o fue invitada Mar&iacute;a del     Rosario, quien en esa &eacute;poca realizaba una estancia en Boston donde     organizaba un seminario sobre la obra de juventud de Hegel. Fue     entonces cuando, a partir del trabajo en los seminarios, surgi&oacute; la     idea de traducir este texto que hoy les presentamos, en conjunto con     Gustavo Macedo, quien actualmente realiza sus estudios de postgrado en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</p>       <p>     Finalmente, no podemos dejar de agradecer la ayuda invaluable de     Rafael Chore&ntilde;o, por sus valiosos comentarios a la estructura conceptual     del texto, y de Jorge Aurelio D&iacute;az, por sus muy acertadas sugerencias a la versi&oacute;n definitiva de la traducci&oacute;n.</p>       <p> Gustavo Macedo y Mar&iacute;a del Rosario Acosta</p>       <p align="center">   <b>&iquest;Qui&eacute;n piensa abstractamente?</b></p>         <p>&iquest;Pensar? &iquest;Abstractamente? &ndash;Sauve qui peut! &iexcl;S&aacute;lvese quien pueda! Ya     escucho exclamar a uno de los traidores comprados por el enemigo, pregonando     que este ensayo ser&aacute; un discurso de metaf&iacute;sica. Pues &ldquo;metaf&iacute;sica&rdquo; es     la palabra, al igual que &ldquo;abstracto&rdquo; y casi tambi&eacute;n &ldquo;pensar&rdquo;, de la que todo el   mundo huye m&aacute;s o menos como de alguien atacado por la peste.</p>       <p>     Pero no es tan malo que haya que explicar aqu&iacute; qu&eacute; sea &lsquo;pensar&rsquo; y qu&eacute; sea &lsquo;abstracto&rsquo;. Nada es tan insoportable como la explicaci&oacute;n para el mundo bello<sup><a  href="#1" name="s1">1</a></sup>. Para m&iacute; ya es suficientemente repulsivo cuando alguien comienza a explicar, pues, en el peor de los casos, entiendo ya todo por m&iacute; mismo. Sin embargo, aqu&iacute; la explicaci&oacute;n del pensamiento y de lo abstracto se ha mostrado como completamente superflua, pues es precisamente porque el mundo bello sabe qu&eacute; es lo abstracto, que huye de ello. Porque as&iacute; como no se desea lo que no se conoce, tampoco se lo puede odiar.</p>       <p>     Tampoco se trata aqu&iacute; de querer reconciliar astutamente al mundo bello     con el pensamiento o con lo abstracto, como si, bajo la apariencia de una     conversaci&oacute;n ligera, estos se introdujeran clandestinamente, de manera que, en forma desapercibida y sin haber despertado ninguna repulsi&oacute;n, se colaran     en la sociedad, e incluso fueran adoptados imperceptiblemente por la     sociedad misma, o, como dicen los Suabos, se los &ldquo;embutieran&rdquo;, y luego el     autor de este enredo descubriera ese hu&eacute;sped, por lo dem&aacute;s extra&ntilde;o, a saber,     lo abstracto, al que toda la sociedad habr&iacute;a tratado y reconocido bajo otro     t&iacute;tulo como a un viejo conocido. Tales escenas de conocimiento mediante     las cuales debe ser instruido el mundo en contra de su voluntad, tienen el     defecto inexcusable de que a la vez humillan, y quien las maquina habr&aacute;     querido con ello hacerse una peque&ntilde;a fama; pero de esta manera dicha     humillaci&oacute;n y esta vanidad suprimen el efecto, porque vienen a anular m&aacute;s   bien la ense&ntilde;anza que hab&iacute;a sido pagada a tan alto precio.</p>       <p>     En cualquier caso, la preparaci&oacute;n de un plan as&iacute; estar&iacute;a condenada al     fracaso, porque exigir&iacute;a para su realizaci&oacute;n que la palabra del enigma no     hubiese sido pronunciada con anterioridad. Pero esto ha sucedido ya en el     t&iacute;tulo de este escrito. Si se tratara aqu&iacute; de utilizar este ardid, no se les habr&iacute;a     permitido a las palabras entrar en escena desde el principio, sino que, como     el Ministro en la comedia, se habr&iacute;a requerido de ellas que rondaran ocultas     bajo su abrigo durante toda la obra, y que s&oacute;lo hasta la &uacute;ltima escena lo     desabotonaran, dejando entonces destellar la estrella de la sabidur&iacute;a. Ahora     bien, considero que desabotonar el abrigo metaf&iacute;sico es en todo caso menos     eficaz que desabotonar el del Ministro, pues lo que el primero traer&iacute;a a la luz     no ser&iacute;a m&aacute;s que un par de palabras, y la mejor parte de la diversi&oacute;n consistir&iacute;a     en mostrar que la sociedad ya estaba en posesi&oacute;n desde hac&iacute;a tiempo de     la cosa misma; as&iacute; que lo que ella ganar&iacute;a al final no ser&iacute;a m&aacute;s que el nombre,     mientras que la estrella del Ministro significa algo m&aacute;s real: un saco con dinero.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>     Que todos los presentes saben lo que es pensar y lo que es abstracto es     algo que se presupone en una buena sociedad, y nos encontramos en una     de ellas. La pregunta es simplemente &iquest;qui&eacute;n es aqu&eacute;l que piensa abstractamente?     El prop&oacute;sito no es, como ya se ha dicho, el de reconciliar a la sociedad     con estas cosas, esperar de ella que ceda ante algo dif&iacute;cil, apelar a la     conciencia de que ha descuidado irreflexivamente aquello que tiene rango y     estatus para un ser dotado de raz&oacute;n. El prop&oacute;sito es m&aacute;s bien reconciliar al     mundo bello consigo mismo en este respecto, ya que, por lo dem&aacute;s, aunque     no tiene mala conciencia por ese descuido, sin embargo tiene en su interior     un cierto respeto por el pensamiento abstracto como por algo elevado, y     aparta la mirada de &eacute;l, no porque le parezca muy bajo, sino porque lo ve como     muy alto; no porque le parezca muy com&uacute;n, sino m&aacute;s bien porque lo ve como     demasiado distinguido; o, por decirlo de otra manera, porque se le aparece     como una esp&egrave;ce, como algo especial, como algo que no otorga distinci&oacute;n     en la sociedad en general como lo hace un nuevo ropaje, sino que m&aacute;s bien     excluye de la sociedad y nos vuelve rid&iacute;culos, como sucede con un atuendo     pobre, o incluso con uno rico si est&aacute; decorado con piedras preciosas pasadas     de moda, o con adornos muy ricos pero que ya hace tiempo se han     vuelto &ldquo;chinos&rdquo;. </p>         <p>&iquest;Qui&eacute;n piensa abstractamente? El hombre inculto, no el educado. Por ello   la buena sociedad no piensa abstractamente, porque es demasiado f&aacute;cil,   demasiado vulgar; no vulgar seg&uacute;n un estatus externo o por una nobleza   vac&iacute;a que se pone por encima de lo que no es capaz, sino debido a la inferioridad intr&iacute;nseca del asunto.</p>       <p>     El prejuicio y el respeto por el pensar abstracto es tan grande, que narices     delicadas empezar&aacute;n a olfatear aqu&iacute; algo de s&aacute;tira o iron&iacute;a; y, como son     lectoras del Morgenblatt<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>, sabr&aacute;n que han ofrecido premio por una s&aacute;tira, y     que yo, por tanto, creer&iacute;a mas bien merecerlo y entrar por ello en el concurso, antes que dedicarme aqu&iacute; sin m&aacute;s a mis asuntos.</p>       <p>     S&oacute;lo necesito aducir algunos ejemplos para mi tesis, ante los que todo el     mundo convendr&aacute; que la confirman. Un asesino es conducido al pat&iacute;bulo.     Para el com&uacute;n de la gente &eacute;l no es m&aacute;s que un asesino. Algunas damas     quiz&aacute;s hagan notar que es un hombre fuerte, bello e interesante. El pueblo,     sin embargo, considerar&aacute; terrible esta observaci&oacute;n: &iquest;qu&eacute; belleza puede tener     un asesino? &iquest;C&oacute;mo se puede pensar tan perversamente y llamar bello a un     asesino? &iexcl;No sois sin duda mucho mejores! &Eacute;sta es la corrupci&oacute;n moral que     prevalece en las clases altas, a&ntilde;adir&aacute; quiz&aacute;s el sacerdote, quien conoce el fondo de las cosas y los corazones.</p>       <p>     Un conocedor de los hombres busca el camino que tom&oacute; la formaci&oacute;n del     criminal. Encuentra en su historia una mala educaci&oacute;n, malas relaciones familiares     entre el padre y la madre, alguna excesiva severidad ante una peque&ntilde;a     falta de este hombre que lo encon&oacute; contra el orden social, una primera reacci&oacute;n     en contra que lo condujo a marginarse y a no poder mantenerse m&aacute;s que     por medio del delito. &ndash;Podr&aacute; haber sin duda personas que cuando escuchen     tales cosas digan: &iexcl;&eacute;ste quiere exculpar al asesino! Recuerdo muy bien haber     escuchado en mi juventud a un alcalde quejarse de que los escritores estaban     yendo demasiado lejos, buscando acabar por completo con el Cristianismo     y la honradez: alguien hab&iacute;a escrito una defensa del suicidio; terrible,     realmente terrible. &ndash;Cuando se investig&oacute; un poco m&aacute;s, result&oacute; que se trataba de Los sufrimientos del joven Werther.</p>       <p>     Esto significa pensar abstractamente: no ver en el asesino m&aacute;s que esto     abstracto, que es un asesino, y mediante esta simple propiedad anular en &eacute;l     todo remanente de la esencia humana. Todo lo contrario al fino y refinado     mundo de Leipzig. All&iacute; cubrieron con coronas de flores la rueda y al criminal     a ella atado. &ndash;Esto, sin embargo, es de nuevo la abstracci&oacute;n contrapuesta. Los     cristianos pueden querer fomentar el Rosacrucismo, o mejor el Cruzrocismo,     coronar la cruz con rosas. La cruz es la horca y la rueda ya hace tiempo santificadas.     Ha perdido su significado unilateral de ser simplemente un instrumento     del deshonroso castigo, para convertirse, por el contrario, en la representaci&oacute;n del m&aacute;s elevado y el m&aacute;s profundo rechazo, unidos al &eacute;xtasis     m&aacute;s jubiloso y al honor m&aacute;s divino. Por el contrario, la [cruz] de Leipzig, atada     con violetas y claveles, es una reconciliaci&oacute;n superficial y a la Kotzebue<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup>, un tipo de licenciosa tolerancia a lo sentimental y lo despreciable.</p>       <p>     De una manera muy distinta o&iacute; alguna vez a una mujer de edad, com&uacute;n y     corriente, una enfermera, matar la abstracci&oacute;n del asesino y elevarlo nuevamente     a una vida con honor. La cabeza decapitada hab&iacute;a sido colocada     sobre el pat&iacute;bulo bajo la luz del sol. &iexcl;De qu&eacute; manera tan bella, dec&iacute;a ella, el sol     de la gracia de Dios resplandece sobre su cabeza! &ndash;No eres digno de que el     sol brille sobre tu cabeza, se le dice al p&iacute;caro con quien se est&aacute; enojado.     Aquella mujer vio que los rayos del sol iluminaban la cabeza del asesino y     que, por lo tanto, todav&iacute;a era digno de ello. Lo elev&oacute; del castigo del pat&iacute;bulo     hacia la gracia soleada de Dios, y no llev&oacute; a cabo la reconciliaci&oacute;n     mediante violetas y una vanidad sentimental, sino que lo vio, bajo la luz del sol, acogido por la gracia.</p>       <p> &iexcl;Anciana, sus huevos est&aacute;n podridos! dice la compradora a la vendedora   del mercado. &iquest;Qu&eacute;, replica &eacute;sta, mis huevos podridos? &iexcl;Es usted la que est&aacute;   podrida! &iquest;Se atreve usted a decirme eso de mis huevos? &iquest;Usted? &iquest;No muri&oacute;   su padre acaso en la calle comido por los piojos? &iquest;No huy&oacute; su madre con los   franceses, y no muri&oacute; su abuela en un asilo? &iexcl;Que se compre una camisa   completa en lugar de andar usando ese chal de lentejuelas; bien sabemos de   d&oacute;nde sac&oacute; ese chal y el sombrero que usa; si no fuera por los oficiales,   algunas no estar&iacute;an hoy en d&iacute;a tan ataviadas; y si las estimadas se&ntilde;oras se   ocuparan mejor de sus asuntos dom&eacute;sticos, ver&iacute;amos a muchos sentados en   la c&aacute;rcel! &iexcl;Que arregle los huecos en sus medias! &ndash;En resumen, no le deja ni   un hilo completo<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>. Ella piensa abstractamente y la subsume por el sombrero,   el chal, la camisa, etc&eacute;tera, as&iacute; como por los dedos y otras partes, tambi&eacute;n por   el padre y toda la parentela, &uacute;nicamente por el crimen de haber encontrado   los huevos podridos. Todo en ella se ha te&ntilde;ido por completo con esos   huevos podridos, mientras que aquellos oficiales de los que hablaba la vendedora,   por el contrario &ndash;si es que ocurri&oacute; algo, lo cual es dudoso&ndash;, habr&iacute;an   visto cosas muy diferentes en ella.</p>       <p>     Para pasar de la criada al sirviente, ning&uacute;n sirviente est&aacute; peor que aquel     que trabaja para un hombre de baja posici&oacute;n o pocos ingresos; y por eso estar&aacute; mejor cuanto m&aacute;s honorable sea su se&ntilde;or. El hombre com&uacute;n, una vez     m&aacute;s, piensa m&aacute;s abstractamente; &eacute;l se da aires de gran se&ntilde;or frente al sirviente     y se relaciona con &eacute;l s&oacute;lo en cuanto sirviente; a este &uacute;nico predicado     se aferra &eacute;l firmemente. El sirviente se encuentra mejor entre los franceses. El     hombre distinguido se comporta con familiaridad con su sirviente, mientras     que el franc&eacute;s llega hasta ser su amigo. Cuando est&aacute;n solos, el sirviente toma     la palabra, como en Jacques et son ma&icirc;tre de Diderot: el se&ntilde;or no hace otra     cosa que inhalar rap&eacute; y mirar su reloj, y deja al sirviente ocuparse de todo lo     dem&aacute;s. El hombre distinguido sabe que el sirviente no es solamente un     sirviente, sino que tambi&eacute;n est&aacute; enterado de las &uacute;ltimas noticias de la ciudad,     conoce a las j&oacute;venes, guarda buenas sugerencias en la cabeza; &eacute;l le pregunta     sobre estos asuntos, y el sirviente puede decir lo que sabe sobre aquello     que el jefe le pregunta. Entre los franceses el sirviente no s&oacute;lo tiene permitido     esto, sino que puede tambi&eacute;n proponer un tema de discusi&oacute;n, tener su     opini&oacute;n y sostenerla, y cuando el se&ntilde;or quiere algo, no se trata de una orden,     sino que debe argumentar a favor de su propia opini&oacute;n y dar buenas razones     para mostrar que es la correcta.</p>       <p>     En el ej&eacute;rcito encontramos la misma diferencia: para los prusianos el soldado     puede ser apaleado, &eacute;l es por tanto un canaille<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>, porque cualquiera que     tenga el derecho pasivo de ser apaleado es un canaille. As&iacute;, el soldado     com&uacute;n es para el oficial este abstractum de un sujeto apaleable, con el cual     debe tratar un se&ntilde;or que tiene uniforme y Port d&rsquo;&eacute;p&eacute;e, lo que significa ser     entregado al diablo.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">     <p><a href="#s1" name="#1">1</a> Con la expresi&oacute;n &lsquo;mundo bello&rsquo; Hegel se refiere a la &lsquo;buena sociedad&rsquo;, o al mundo superficial.</p>     <p><a href="#s2" name="#2">2</a> Referencia a la publicaci&oacute;n Morgenblatt f&uuml;r gebildete St&auml;nde, aparecida el 1 de   enero de 1807 en Stuttgart y T&uuml;bingen, y cuya segunda edici&oacute;n convocaba a un premio por una s&aacute;tira.</p>     <p><a href="#s3" name="#3">3</a> August von Kotzebue (1762-1819), dram&aacute;tico alem&aacute;n nacido en Weimar, fue   asesinado en la puerta de su casa en Mannheim por un joven estudiante de teolog&iacute;a.   Parece que su popularidad en Alemania y Austria en la &eacute;poca de Hegel   superaba a las de Schiller y Goethe. Evidentemente, como puede verse por la   alusi&oacute;n en el texto, no era del gusto de Hegel, quien lo acusa de &ldquo;sentimental&rdquo;, en   el sentido tal vez de &ldquo;fan&aacute;tico&rdquo; o &ldquo;iluso&rdquo;. En todo caso, es probable que el desprecio   de Hegel se debiera m&aacute;s a razones pol&iacute;ticas y religiosas, que a cuestiones de est&eacute;tica.</p>     <p>   <a href="#s4" name="#4">4</a> Es una expresi&oacute;n alemana. El equivalente en espa&ntilde;ol ser&iacute;a la expresi&oacute;n coloquial: &ldquo;no le deja ni un pelo en su sitio&rdquo;.</p>     <p><a href="#s5" name="#5">5</a> La palabra aparece en el original en franc&eacute;s.</p> </font>  <hr size="1">       ]]></body>
</article>
