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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Salles, Ricardo. "Necesidad y lo que depende de nosotros. Sobre la interpretación de Marcelo Boeri del compatibilismo estoico". Revista Hispanoamericana de Filosofía. Vol. 39, No. 115, (abril de 2007): 83-96.]]></article-title>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Boeri, Marcelo. "Necesidad, lo que depende de nosotros y posibilidades alternativas en los estoicos. Réplica a Ricardo Salles", Revista Hispanoamericana de Filosofía. Vol. 39, No. 115, (abril de 2007): 97-111]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Salles, Ricardo. &quot;Necesidad y lo que depende de nosotros. Sobre la interpretaci&oacute;n     de Marcelo Boeri del compatibilismo estoico&quot;. Revista Hispanoamericana de Filosof&iacute;a. Vol. 39, No. 115, (abril de 2007): 83-96.<b></b></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="4" face="verdana"><b>Boeri, Marcelo. &quot;Necesidad, lo que depende de nosotros y posibilidades alternativas en los estoicos. R&eacute;plica a Ricardo Salles&quot;, Revista Hispanoamericana de Filosof&iacute;a. Vol. 39, No. 115, (abril de 2007): 97-111.</b></font></p>      <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   En t&eacute;rminos generales, las posiciones de Salles y Boeri en estos dos art&iacute;culos giran en torno a la manera como debe ser entendido el determinismo estoico. El punto de partida es el mismo para los dos autores: el determinismo estoico es, esencialmente, causal. Esto significa que cualquier pensador estoico habr&iacute;a estado necesariamente comprometido con la idea seg&uacute;n la cual a todo suceso antecede una o un conjunto de causas que es suficiente para que ese suceso se d&eacute;. Lo que diferencia a las dos posiciones es el alcance que, seg&uacute;n los estoicos, tiene el determinismo. Seg&uacute;n la primera de estas interpretaciones del determinismo   estoico (Boeri), las acciones humanas no caben bajo el dominio de la forma de ser de la causalidad as&iacute; descrita; ella aplica solamente para los fen&oacute;menos naturales. Seg&uacute;n la segunda de las interpretaciones   (Salles), las acciones humanas, para los estoicos, s&iacute; caben en el dominio de la forma de entender la causalidad descrita antes, as&iacute;, la determinaci&oacute;n aplica tanto para los fen&oacute;menos naturales como para las acciones humanas. La diferencia en la interpretaci&oacute;n   sugiere, entonces, una importante consecuencia. Esta consecuencia remite a la posibilidad de ser genuinamente responsables   por nuestras acciones. Si la lectura que hace Boeri de los textos estoicos admite el car&aacute;cter limitado del determinismo, entonces ha de haber un lugar para la indeterminaci&oacute;n de las acciones humanas y con &eacute;l para la atribuci&oacute;n de responsabilidad. La forma de cuestionar el espacio abierto por Boeri a la indeterminaci&oacute;n supone para Salles la p&eacute;rdida de sentido de la atribuci&oacute;n de responsabilidad.</p>     <p> &iquest;Qu&eacute; hace pensar a Boeri que los estoicos no habr&iacute;an incluido a las acciones humanas dentro del conjunto de aquello que est&aacute; determinado causalmente? Si, seg&uacute;n este autor, nos atenemos a la noci&oacute;n que parece haber tenido Crisipo del t&eacute;rmino &ldquo;lo que depende de nosotros&rdquo;, veremos en qu&eacute; medida dicha noci&oacute;n presupone la posibilidad de acciones alternativas. Y cuando se supone dicha posibilidad, se supone tambi&eacute;n una instancia normativa gracias a la cual la imputaci&oacute;n de responsabilidad   adquiere sentido. La objeci&oacute;n de Salles contra esta interpretaci&oacute;n se concentra en evaluar la plausibilidad de una de las premisas a partir de las cuales Boeri deriva su conclusi&oacute;n. &iquest;El hecho de que algo dependa de nosotros est&aacute; realmente asociado (para los estoicos) con el concepto de &ldquo;acciones alternativas&rdquo;? (88). Si bien es cierto, para Salles, que el hecho de que algo dependa de nosotros es compatible con el hecho de que la causa de ese algo seamos nosotros mismos, eso no significa que la primera de las nociones implique a la segunda. En este sentido un pensador estoico como Crisipo, por ejemplo, bien podr&iacute;a haber admitido que solemos ser la causa de ciertos sucesos, y sin embargo esto no necesariamente significar&iacute;a que contamos con una posibilidad alternativa, esto es, que tenemos la posibilidad de actuar de una manera distinta a como, de hecho, actuamos.</p>     <p>   Tan pronto como se piensa en t&eacute;rminos de responsabilidad y de margen para la imputaci&oacute;n moral, dice Salles, tenemos que tener en cuenta dos cosas. En primer lugar, es claramente posible diferenciar entre &ldquo;la posibilidad general de tener acciones alternativas&rdquo;   y &ldquo;la posibilidad espec&iacute;fica de tener una acci&oacute;n alternativa&rdquo;.<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>   En segundo lugar, tenemos que tener en cuenta que la posibilidad de atribuci&oacute;n de responsabilidad ata&ntilde;e solamente a la posibilidad espec&iacute;fica de acciones alternativas</p>     <p>   (91-95). Es justamente ante este segundo tipo de posibilidades cuando nos preguntamos si un agente tuvo o no otra alternativa distinta a aquella en funci&oacute;n de la cual llev&oacute; a cabo su acci&oacute;n; es ante este tipo de posibilidades cuando, en consecuencia,   nos sentimos autorizados a imputarle a alguien el hecho de que una acci&oacute;n haya tenido lugar. Es en funci&oacute;n de esta distinci&oacute;n y del hecho de que s&oacute;lo a la segunda de las posibilidades ata&ntilde;e el asunto de la imputaci&oacute;n moral, como tiene lugar, en &uacute;ltimas, el debate entre Salles y Boeri.</p>     <p>   A mi manera de ver, lo que est&aacute; a la base de la discusi&oacute;n entre Salles y Boeri es lo siguiente: una u otra manera de entender el v&iacute;nculo sem&aacute;ntico entre &ldquo;lo que depende de nosotros&rdquo; y &ldquo;contar con posibilidades alternativas&rdquo;   est&aacute; sujeta a la inclusi&oacute;n entre el conjunto de las causas tambi&eacute;n del tipo   1 El primer tipo de posibilidad remite al hecho de que alguien, en un tiempo determinado (futuro) puede no hacer lo que hizo en otro tiempo determinado (pasado), aun cuando hizo lo que hizo (en el pasado) movido por una necesidad causal. Yo puedo, en ese sentido, no verme necesariamente   arrastrada a protagonizar (en el futuro) un accidente automovil&iacute;stico, aunque en un tiempo pasado me haya visto necesariamente   arrastrada a protagonizarlo. El segundo tipo de posibilidad remite a situaciones que tienen lugar aqu&iacute; y ahora: &iquest;puede, en este sentido, un hecho ocurrir y no ocurrir en un determinado momento?, &iquest;Tengo, aqu&iacute; y ahora, la alternativa de no protagonizar un accidente automovil&iacute;stico,   tanto como tengo la alternativa de protagonizarlo? de causas que solemos llamar &ldquo;internas&rdquo;. Esto es, causas atadas al car&aacute;cter y a los deseos. Mientras que, para Salles, las causas internas sean tambi&eacute;n causas, no hay un lugar para la indeterminaci&oacute;n. Mientras que, por su parte, para Boeri este tipo de factores internos no sea identificable como una causa (y por lo tanto no sea an&aacute;logo al tipo de factor que conocemos como &ldquo;causas externas&rdquo;), hay un lugar para la indeterminaci&oacute;n,   y por lo tanto la atribuci&oacute;n de responsabilidad tiene sentido (aun para los estoicos). El argumento de Boeri es, a grandes rasgos, el siguiente: al parecer, un estoico como Crisipo admiti&oacute; distintos tipos de causas, las antecedentes y las principales. Las causas antecedentes son aquellas que no est&aacute;n en nuestro poder, y las principales son aquellas que, por no ser necesariamente   antecedentes de nuestros actos (como el car&aacute;cter y los deseos), es decir, por ser internas, bien pueden estar en nuestro poder (103). En la medida en que este segundo tipo de causas est&eacute; en nuestro poder, el t&eacute;rmino &ldquo;lo que depende de nosotros&rdquo; s&iacute; puede estar impl&iacute;cito el t&eacute;rmino &ldquo;acciones alternativas&rdquo;.   Para fortalecer su argumento contra la interpretaci&oacute;n de Salles, Boeri propone admitir aquello que en otros contextos se entiende como dos sentidos de desear. Seg&uacute;n esto, habr&iacute;a lugar a diferenciar entre deseos de primer orden y deseos de segundo orden.<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup> A diferencia de los deseos de primer orden, los deseos de segundo orden sugieren una instancia evaluativa gracias a la cual un agente juzga sus deseos inmediatos (del tipo &ldquo;deseo calmar mi sed&rdquo;) a favor de lo que dicho agente, por ejemplo, considera que es apropiado. La diferencia en la interpretaci&oacute;n   de Boeri en relaci&oacute;n con la de Salles se fortalece con la inclusi&oacute;n que hace el primero de un pasaje de Alejandro de Afrodisia, en el cual parecen admitirse cursos alternativos de acci&oacute;n (109). Una de las frases que destaca Boeri de este pasaje a favor de su argumento es la siguiente: &ldquo;[e]ntre los [acontecimientos] que suceden seg&uacute;n destino los opuestos no son imposibles de suceder, por lo cual, sin duda, aunque no sucedan, son igualmente posibles&rdquo;. Haciendo eco de esta frase, Boeri concluye que los estoicos bien pod&iacute;an estar interesados en sostener que el hecho de que &ldquo;todo sucede por destino&rdquo; no impide que haya cursos alternativos de acci&oacute;n. Quiz&aacute;s, con Salles, dice Boeri, lo anterior no demuestra que &ldquo;lo que depende de nosotros&rdquo; implica la existencia de acciones alternativas, pero s&iacute; indica que los estoicos pudieron otorgarle un papel a cursos de acciones alternativas, y con &eacute;l al hecho de que la atribuci&oacute;n de responsabilidad   tuviera alg&uacute;n sentido.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Hasta este &uacute;ltimo momento del debate entre Salles y Boeri, que empez&oacute; ya hace m&aacute;s de 10 a&ntilde;os, bien podr&iacute;a parecerles, a quienes lo han seguido con atenci&oacute;n, que ninguno de los dos tiene, por as&iacute; decirlo, la &uacute;ltima palabra sobre la forma como deben ser interpretados los textos de los estoicos. Una lectura de estos dos art&iacute;culos sugiere, adem&aacute;s, que ni Salles ni Boeri quisieran que hubiera solamente una manera de leer dichos textos, y con ello dar por terminado el debate. Por tanto, si, como yo creo, la discusi&oacute;n entre Salles y Boeri se centra en el sentido que los estoicos pudieron haberle dado al t&eacute;rmino &quot;causa&quot;, y en la posibilidad de incluir en este t&eacute;rmino tambi&eacute;n aquello que conocemos como causas internas, entonces el debate bien puede continuar.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup> El primer tipo de posibilidad remite al hecho de que alguien, en un tiempo determinado (futuro) puede no hacer lo que hizo en otro tiempo determinado (pasado), aun cuando hizo lo que hizo (en el pasado) movido por una necesidad causal. Yo puedo, en ese sentido, no verme necesariamente    <br>   arrastrada a protagonizar (en el futuro) un accidente automovil&iacute;stico, aunque en un tiempo pasado me haya visto necesariamente    <br>   arrastrada a protagonizarlo. El segundo tipo de posibilidad remite a situaciones que tienen lugar aqu&iacute; y ahora: &iquest;puede, en este sentido, un hecho ocurrir y no ocurrir en un determinado momento?, &iquest;Tengo, aqu&iacute; y ahora, la alternativa de no protagonizar un accidente automovil&iacute;stico,    <br> tanto como tengo la alternativa de protagonizarlo?</p>     <p><sup><a href="#s2" name="#2">2</a></sup> Esta diferencia es recurrente en Harry Frankfurt.</p> </font> <hr size="1">     <p> <b>&Aacute;ngela Uribe Botero</b></p>     <p>   Universidad Nacional de Colombia   <a href="mailto:uribeb@unal.edu.co">uribeb@unal.edu.co</a> </p> </font>      ]]></body>
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