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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Respuesta de Vicente Sanf&eacute;lix:</b></font></p>      <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   Quisiera comenzar mi respuesta al comentario que Santiago Mej&iacute;a ha hecho de mi art&iacute;culo sobre James y Wittgenstein felicitando a la revista Ideas y Valores por su iniciativa de poner en relaci&oacute;n a las publicaciones   peri&oacute;dicas de habla hispana y portuguesa. La inexistencia de una amplia masa cr&iacute;tica es, quiz&aacute;s, uno de los principales problemas que a mi entender tiene el pensamiento en estas lenguas hermanas. Bienvenida sea, pues, cualquier propuesta para paliar este mal end&eacute;mico de nuestra cultura.</p>     <p>   Pasando ya a lo sustancial del asunto, dir&eacute;, a modo de s&iacute;ntesis, que no estoy en desacuerdo radical con lo que Mej&iacute;a dice. En todo caso s&oacute;lo har&iacute;a algunas matizaciones y, sobre todo, pondr&iacute;a en duda que, lo que alega como cr&iacute;tica de mi trabajo, realmente le afecte.</p>     <p>   Un ejemplo de matizaci&oacute;n. Dice Mej&iacute;a que mi trabajo no estrictamente filos&oacute;fico,   sino biogr&aacute;fico. Ni estrictamente biogr&aacute;fico,   matizar&iacute;a yo. Pues no me ha interesado   tanto aclarar la vida y milagros de Wittgenstein, cuanto hacer ver c&oacute;mo la lectura de un libro &ndash;Las variedades de la experiencia religiosa, de William James&ndash; influy&oacute; en la configuraci&oacute;n de la experiencia   religiosa de Wittgenstein; una experiencia   a partir de la cual &eacute;l, desde luego, edific&oacute; su filosof&iacute;a de la religi&oacute;n &ndash;en cuya exposici&oacute;n y evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica no era mi intenci&oacute;n   entrar en este trabajo (lo he hecho en otros)&ndash;. Por ello mismo, no me he servido   tanto de &ldquo;los textos filos&oacute;ficos&rdquo; del pensador   austriaco, cuanto de sus textos &ldquo;vitales   y personales&rdquo; (aunque aqu&iacute; matizar&iacute;a que esta distinci&oacute;n quiz&aacute; no quepa hacerla tan tajantemente como Mej&iacute;a parece suponer...).   En definitiva, que Mej&iacute;a lleva parte de raz&oacute;n. Mi texto no es estrictamente filos&oacute;fico.   Pero tampoco estrictamente biogr&aacute;fico.   Se mueve en un territorio h&iacute;brido que podr&iacute;a bautizar &ndash;sin tener por ello pretensiones   de descubridor, y menos de conquistador   de nuevos territorios te&oacute;ricos&ndash; como &ldquo;filo-psico-sof&iacute;a&rdquo;.</p>     <p>   Vayamos ahora con el malentendido. El reproche principal, seg&uacute;n entiendo, que Mej&iacute;a dirige a mi trabajo, es que la de James no es la influencia principal que la filosof&iacute;a de la religi&oacute;n de Wittgenstein acus&oacute;. Pues es posible. Pero &iquest;digo yo que lo sea? Mej&iacute;a remite a la nota 6 de mi trabajo, pero all&iacute; todo lo que se lee es que, bas&aacute;ndonos en un testimonio de Russell (que podr&iacute;amos redoblar con pruebas epistolares y otros testimonios aportados por otros interlocutores   de Wittgenstein como Drury, por ejemplo), podemos concluir que la influencia de James fue la m&aacute;s original sobre el aspecto religioso de su pensamiento y personalidad.   Pero &ldquo;m&aacute;s original&rdquo; no es, al menos no en el espa&ntilde;ol de Espa&ntilde;a, sin&oacute;nimo de &ldquo;m&aacute;s importante&rdquo; (particularmente dir&eacute; al respecto que soy wittgensteiniano en esto: no estimo la originalidad por encima de otras virtudes intelectuales, en realidad, y contra el criterio civilizatorio vigente, ni siquiera la tengo por un indiscutible valor intr&iacute;nseco). &ldquo;Original&rdquo;, seg&uacute;n el diccionario de la lengua de la Real Academia Espa&ntilde;ola que ahora mismo tengo entre mis manos, significa, en su primera acepci&oacute;n, &ldquo;perteneciente   o relativo al origen&rdquo;, y &ldquo;origen&rdquo; significa a su vez &ldquo;principio, nacimiento, manantial, ra&iacute;z y causa de una cosa&rdquo;. As&iacute; que todo lo que yo digo &ndash;y defiendo&ndash; es que la influencia de James fue la primera &ndash;en el orden cronol&oacute;gico&ndash; que Wittgenstein recibi&oacute; en la conformaci&oacute;n de su experiencia y pensamiento religioso. Que es, precisamente,   todo lo que el testimonio de Russell dice, para el cual no conozco razones que nos hagan ponerlo en duda.</p>     <p>   Donde quiz&aacute;s s&iacute; haya una diferencia irreductible   entre Mej&iacute;a y yo es en el punto en que, a partir de mi observaci&oacute;n de que Wittgenstein era un renacido gracias a una experiencia m&iacute;stica, me acusa de no haber tenido en cuenta las diferencias entre el autor del Tractatus y el de las Variedades, ya que ni aqu&eacute;l se asemejaba al ideal de santidad de &eacute;ste &ndash;por andar algo falto de caridad&ndash;, ni uno y otro entienden lo mismo por &ldquo;misticismo&rdquo; y &ldquo;religi&oacute;n&rdquo;. Veamos. La aplicaci&oacute;n del concepto de &ldquo;renacido&rdquo; a Wittgenstein no es m&iacute;a, sino... &iexcl;del propio Wittgenstein! Lo sabemos por el testimonio de algunos de sus compa&ntilde;eros en el campo de concentraci&oacute;n de Cassino. En cuanto a la santidad, podr&iacute;a aludir a la observaci&oacute;n fechada en 1920 de su hermana Mining, quej&aacute;ndose por tener de hermano a un &ldquo;santo desgraciado&rdquo; en lugar de a &ldquo;un ser humano normal&rdquo; capaz de ser feliz, pero creo que no ser&iacute;a lo m&aacute;s decisivo en todo este asunto. Lo m&aacute;s decisivo era la concepci&oacute;n que Wittgenstein ten&iacute;a de s&iacute; mismo. Y en efecto, Wittgenstein no se ten&iacute;a por un santo. Y desde luego, parte del problema &ndash;s&oacute;lo parte&ndash; era su dificultad para soportar la vulgaridad de la gente normal; una gente con la que, no obstante, hac&iacute;a grandes esfuerzos por relacionarse (alist&aacute;ndose voluntario, renunciando a todo privilegio en el campo de concentraci&oacute;n, y&eacute;ndose de maestro de escuela a remotas aldeas alpinas...). Es decir, que Wittgenstein no se ten&iacute;a por un santo... pero se esforzaba por serlo. A todas luces me parece demasiado exigente pedir que para que la influencia de James en este punto sobre Wittgenstein fuera efectiva, el segundo deb&iacute;a haberse convertido en el santo que el primero caracterizaba.   Un ideal influye si alguien se hace el prop&oacute;sito de cumplirlo. Que llegue o no a cumplirlo es harina de otro costal.</p>     <p>   En cuanto a las diferencias entre los conceptos de misticismo y religi&oacute;n en James y Wittgenstein, sin duda las hay. Lo mismo que coincidencias. Y tan leg&iacute;timo es que alguien se interese por las primeras cuanto por las segundas. A m&iacute;, lo confieso, en este trabajo me interesaron m&aacute;s estas &uacute;ltimas. Pero estar&iacute;a encantado de leer lo que Mej&iacute;a tenga que escribir a prop&oacute;sito de las primeras.</p>     <p>   <b>Vicente Sanf&eacute;lix Vidarte</b></p>     ]]></body>
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