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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Baquedano, S. &quot;&iquest;Voluntad de vivir   o voluntad de morir? El suicidio en   Schopenhauer y Mainl&auml;nder&quot;, Revista de   Filosof&iacute;a (Universidad de Chile: Santiago,   Chile) 63 (2007): 117-126.</b></font></p><hr size="1">     <p>   El art&iacute;culo presenta, de forma general,   un adecuado tratamiento de la tem&aacute;tica   del suicidio tomado de la problem&aacute;tica   que despliega Schopenhauer en El   Mundo como Voluntad y Representaci&oacute;n.   Sin embargo se encuentran algunos argumentos   y aseveraciones que podr&iacute;an ser   revisadas. Tal es el caso de la utilizaci&oacute;n del concepto &quot;Nada&quot;,    y algunas relaciones   entre los conceptos de &quot;negaci&oacute;n&quot;   en Schopenhauer y &quot;destrucci&oacute;n&quot; en   Mainl&auml;nder. Finalmente har&eacute; algunas   apreciaciones en cuanto al fondo y la forma   del escrito.</p>     <p>   Un problema central en el asunto del   suicidio en Schopenhauer, que la autora   retoma con &eacute;xito, es el hecho de que su   aparici&oacute;n, o por lo menos aspiraci&oacute;n, no   se da por un desprecio inherente a la vida   misma, sino ante la amargura que produce   al individuo sentir que su afirmaci&oacute;n   de la voluntad de vivir se ve truncada   por otras afirmaciones m&aacute;s fuertes,   o por una cantidad indeterminada de   amenazas y limitantes tanto externos   como internos. Esto es lo que realmente   le produce dolor y hast&iacute;o &#8211;pareja que   compone el p&eacute;ndulo en el que oscila la   vida humana seg&uacute;n Schopenhauer&#8211;,   pues el hombre que contempla la posibilidad   del suicidio quiere la vida; su deseo   por afirmar la voluntad es tan fuerte   que, al no verlo satisfecho, se anida   en su ser tan profundo desconsuelo que   le obliga a renunciar a su materialidad,   quit&aacute;ndose la vida.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>   No obstante, el suicidio para   Schopenhauer es s&oacute;lo otra afirmaci&oacute;n   de la voluntad, a la cual, como impulso   y af&aacute;n ciego de afirmarse como vida, no   le importa en lo absoluto el individuo, ya   que su cuidado se halla en la perpetuaci&oacute;n   de la especie, y, si bien es cierto que   para hacer efectivo este fin debe valerse   del acto gen&eacute;sico objetivado por los individuos   concretos, la desaparici&oacute;n de un   individuo en nada afecta el curso omnipotente   de la voluntad en su impulso   nunca saciado de afirmaci&oacute;n en la vida.</p>     <p>   Por otra parte, es fundamental hacer   una precisi&oacute;n a la manera como se emplea   el concepto Nada en el art&iacute;culo, ya   que la autora lo utiliza como una especie   de cese de la existencia individual y de su   conciencia (supresi&oacute;n de la conciencia del   individuo), adem&aacute;s de asociarlo e identi-   ficarlo con la muerte, lo cual a mi criterio,   deber&iacute;a aclararse.</p>     <p>   La delimitaci&oacute;n del concepto de la   Nada en Schopenhauer empieza cuando   el fil&oacute;sofo establece dos sentidos en   los que tal concepto puede entenderse.   El autor toma en primera instancia la   Nada en un sentido negativo, defini&eacute;ndola   como lo contrario de lo que existe   en la representaci&oacute;n, como lo que no es,   contrapuesto a lo que se da o lo que es en   el mundo representativo, definici&oacute;n que   retoma la autora en cierto sentido. Ahora   bien, establece el fil&oacute;sofo una segunda categorizaci&oacute;n:   la Nada en sentido positivo,   la cual no puede pensarse; no se puede   tener conciencia de ella porque nada es,   y no puede tampoco imaginarse, ni mucho   menos ser deseada. La autora constantemente   repite que el individuo, al no   soportar la vida, desea, quiere, necesita   y se halla &aacute;vido de la nada, lo cual, seg&uacute;n   la delimitaci&oacute;n anterior, vendr&iacute;a a   ser incorrecto.</p>     <p>   Por tanto, no ser&iacute;a posible que el hombre   desee ir a la nada. Lo que nos dice   Schopenhauer es que, al ser la voluntad   el fundamento de todo cuanto existe   en la representaci&oacute;n, cuando es negada   por hombres de conciencia excepcional   &#8211;santos, ascetas, genios que han pasado   por el duro proceso de la negaci&oacute;n de las   voluntad de vivir&#8211;, reduce a su vez todo   nuestro universo a una aparici&oacute;n ilusoria,   es decir, destruye el mundo, lo vuelve   &quot;nada&quot;. As&iacute;, reconocer que la voluntad   es el no&uacute;meno y negarla, es a la vez negar   todo cuanto existe, pues es l&oacute;gico que, si   se niega el principio que funda el mundo,   se niega el mundo por pleonasmo,   ya que son lo mismo, y s&oacute;lo se diferencian   en grado y modo. No se tiene avidez de la nada, sino de la no existencia, de   la eliminaci&oacute;n de la existencia corporal,   y especialmente del sufrimiento que ella   conlleva o ha generado, al no poder satisfacer   su afirmaci&oacute;n como vida.</p>     <p>   No discutir&eacute; el pensamiento de   Mainl&auml;nder, pues me resulta novedoso,   sino que abordar&eacute; mejor la posibilidad   de establecer relaciones de semejanza   y desavenencia entre las posturas de   Schopenhauer y Mainl&auml;nder ante el tema   del suicidio, basado en ciertas diferencias   que la autora postula entre las teor&iacute;as   de la negaci&oacute;n y la destrucci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Cuando Mainl&auml;nder habla acerca del   descubrimiento del mundo como un lugar   terrible, concepci&oacute;n que terminar&aacute;   por determinar que la no existencia es   mejor que la existencia, se puede se&ntilde;alar   a Schopenhauer en este postulado, recordando   las caracterizaciones dadas por este   &uacute;ltimo respecto al mundo, al calificarlo   con la iron&iacute;a de ser &quot;el mejor de los mundos   posibles&quot;. Adem&aacute;s, ante el problema   de la posibilidad de negar la perpetuaci&oacute;n   humana con el auto-aniquilamiento, se   puede establecer un comparativo con el   hombre que descubre la voluntad y sus   designios, y se entrega a la negaci&oacute;n de   la voluntad de vivir, en una especie de   autoaniquilaci&oacute;n basada en la renuncia,   abstinencia y castidad, entre otras, llegando   as&iacute; a la redenci&oacute;n.</p>     <p>   El concepto de autodestrucci&oacute;n es diferente   en Schopenhauer y Mainl&auml;nder.   En el pensamiento del este &uacute;ltimo se percibe   una especie de progresismo en la explicaci&oacute;n   del sentido del mundo y su desarrollo,   el cual tiende a su definitivo   aniquilamiento. Aqu&iacute; el concepto de autodestrucci&oacute;n   es positivo, pues existe de   por s&iacute; en la naturaleza misma de las cosas,   y su advenimiento es la conclusi&oacute;n   de la din&aacute;mica del propio mundo. En   Schopenhauer, al contrario, la negaci&oacute;n   de la voluntad de vivir es un acto racional,   pero totalmente aislado y particular.   La negaci&oacute;n de la voluntad no est&aacute;   de este modo impl&iacute;cita en todo ser humano;   de hecho, aquellos que han logrado   alcanzarla son una minor&iacute;a. Adem&aacute;s,   el telos del mundo, seg&uacute;n Schopenhauer,   no es la auto-aniquilaci&oacute;n, sino la afirmaci&oacute;n   de todo elemento de la voluntad,   de modo que su negaci&oacute;n &#8211;por m&aacute;s libertad   que ofrezca al hombre&#8211;, no es un   germen natural del proceso de la voluntad   en el mundo.</p>     <p>   En cuanto a los aspectos de forma, se   puede decir que entre algunos p&aacute;rrafos   se observa la falta de una mayor ilaci&oacute;n   conceptual, pues, por ejemplo, se pasa de   una manera abrupta de las consideraciones   un tanto emotivas ante las causas   del suicidio, a la consideraci&oacute;n del   ego&iacute;smo y la inutilidad del mismo, y lo   absurdo que resulta en casos de pacientes   con trastornos psiqui&aacute;tricos. Adem&aacute;s   el desarrollo narrativo del texto hubiera   podido ser m&aacute;s directo y sencillo. Ambas   dificultades obedecen, a mi juicio, a un   problema de fondo: que en apenas nueve   p&aacute;ginas se haya pretendido dar respuesta   a una pregunta muy ambiciosa, que   hubiera requerido m&aacute;s espacio y elaboraci&oacute;n.   A&uacute;n as&iacute;, la propuesta resulta interesante,   sobre todo por tratarse de un   tema que no suele ser considerado por la   reflexi&oacute;n filos&oacute;fica.</p>     <p align="right">   <b>Alexander Aldana</b></p>     <p align="right">   Universidad Cat&oacute;lica de Colombia   <a href="mailto:aaldana@ucatolica.edu.co">aaldana@ucatolica.edu.co</a> </p> </font>      ]]></body>
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