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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Justificación y racionalidad desde la teoría dual del razonamiento]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Justification and Rationality from the Perspective of the Dual System Theory of Reasoning]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de México Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano Facultad de Filosofía y Letras ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A common assumption in epistemology is that there is an important connection between the notions of justification and rationality. However, this connection is unclear since there is no consensus about what rationality is or what a "correct" notion of justification would be. The purpose of this paper is to explain how the dual system theory of reasoning can build a "bridge" between justification and rationality. We argue that the dual system theory of reasoning supports, to a certain extent, an externalist notion of justification and a consequentialist view of rationality.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Justificaci&oacute;n y racionalidad desde   la teor&iacute;a dual del razonamiento</b></font></p>     <p align="center">   <b><font size="3">Justification and Rationality from the Perspective   of the Dual System Theory of Reasoning</font></b></p>     <p>   <b>Jonatan Garc&iacute;a-Campos</b></p>     <p>Universidad Aut&oacute;noma de M&eacute;xico   Centro de Estudios Filos&oacute;ficos, Pol&iacute;ticos   y Sociales Vicente Lombardo Toledano   Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, <a href="mailto:jongarcam@yahoo.com.mx">jongarcam@yahoo.com.mx</a></p><hr size="1">     <p>   <b>Resumen</b></p>     <p>   Un supuesto com&uacute;n en la epistemolog&iacute;a es que hay un v&iacute;nculo    importante entre la   noci&oacute;n de justificaci&oacute;n y la racionalidad. Sin embargo, este v&iacute;nculo    es oscuro debido   a que no existe consenso acerca de qu&eacute; es la racionalidad, ni tampoco    existe   una idea clara de la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n. El prop&oacute;sito    de este trabajo es exponer   c&oacute;mo la teor&iacute;a dual del razonamiento puede crear un "puente"    entre la noci&oacute;n de   justificaci&oacute;n y la de racionalidad. Se argumentar&aacute; que dicha teor&iacute;a    apoya, en cierta   medida, una noci&oacute;n externalista de la justificaci&oacute;n y una visi&oacute;n    consecuencialista   de la racionalidad.</p>     <p>   <b>Palabras clave</b>: internalismo, externalismo, racionalidad, teor&iacute;a dual    del   razonamiento.</p><hr size="1">     <p>   <b>Abstract</b></p>     <p>   A common assumption in epistemology is that there is an important connection   between the notions of justification and rationality. However, this connection    is   unclear since there is no consensus about what rationality is or what a "correct"   notion of justification would be. The purpose of this paper is to explain how    the   dual system theory of reasoning can build a "bridge" between justification    and   rationality. We argue that the dual system theory of reasoning supports, to    a certain   extent, an externalist notion of justification and a consequentialist view of   rationality.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Keywords</b>: internalism, externalism, rationality, dual system theory of   reasoning.</p><hr size="1">     <p>   Un supuesto com&uacute;n en la epistemolog&iacute;a es que hay un v&iacute;nculo   importante entre la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n y la racionalidad.    Sin   embargo, este v&iacute;nculo es oscuro debido, en parte, a que no existe   consenso acerca de qu&eacute; es lo que se debe entender por racionalidad,   ni tampoco existe una idea clara de cu&aacute;l es la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n    que de mejor manera recoge nuestras intuiciones epistemol&oacute;gicas.   El prop&oacute;sito de este trabajo es exponer c&oacute;mo la teor&iacute;a    dual del   razonamiento puede crear un puente te&oacute;rico entre la noci&oacute;n de   justificaci&oacute;n y la de racionalidad. Se argumentar&aacute; que dicha teor&iacute;a   puede apoyar, en cierta medida, una noci&oacute;n externalista de la justi-   ficaci&oacute;n y una visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.</p>     <p>   En la primera secci&oacute;n de este trabajo se exponen algunas propuestas   importantes en teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n, centr&aacute;ndonos    en   el debate entre el internalismo y el externalismo. Posteriormente se   da cuenta de la teor&iacute;a dual de razonamiento, cuya tesis central es   que el ser humano cuenta con dos sistemas de razonamiento distintos.   Una vez hecho lo anterior, se expone c&oacute;mo esta teor&iacute;a del   razonamiento se vincula con la racionalidad. Al final del trabajo   se intenta mostrar c&oacute;mo, casi de manera natural, parece haber una   conexi&oacute;n entre uno de los sistemas de razonamiento propuesto por   la teor&iacute;a dual y el externalismo, mientras que un segundo sistema   parece tener m&aacute;s similitudes con el internalismo. Esta conexi&oacute;n    supone   que las nociones internalista y externalista de la justificaci&oacute;n   nos llevan, v&iacute;a la teor&iacute;a dual del razonamiento, a dos visiones    de racionalidad   distintas. Sin embargo, un an&aacute;lisis m&aacute;s cuidadoso de la   relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a dual y la racionalidad hace ver que la    noci&oacute;n   externalista de la justificaci&oacute;n es compatible con los dos sistemas   de razonamiento propuestos por la teor&iacute;a dual, as&iacute; como con una   visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.</p>     <p>   <font size="3"><b>Teor&iacute;as de la justificaci&oacute;n</b></font></p>     <p>   La noci&oacute;n de justificaci&oacute;n ha sido un foco de discusi&oacute;n    en   los &uacute;ltimos a&ntilde;os en teor&iacute;a del conocimiento. En gran parte    esta   discusi&oacute;n fue impulsada por el desaf&iacute;o que representaron los   argumentos tipo Gettier a la noci&oacute;n tradicional de conocimiento<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>.   Han surgido, por un lado, teor&iacute;as fundacionistas de la justificaci&oacute;n   y teor&iacute;as coherentistas; por otro lado, han surgido teor&iacute;as internalistas   y teor&iacute;as externalistas, las cuales ofrecen un panorama muy   amplio de lo que se debe entender por justificaci&oacute;n epist&eacute;mica<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>.   Si se agregan a la lista anterior las teor&iacute;as h&iacute;bridas de la justificaci&oacute;n,   esto es, teor&iacute;as que intentan combinar distintos elementos   de teor&iacute;as aparentemente rivales, entonces se tiene un panorama   amplio del debate contempor&aacute;neo alrededor de las diversas teor&iacute;as   de la justificaci&oacute;n (cf. Haack, Dancy). Al observar una variedad de nociones    de justificaci&oacute;n, cabr&iacute;a preguntarse cu&aacute;l de estas nociones   se relaciona con la racionalidad, as&iacute; como cabr&iacute;a preguntarse    en qu&eacute;   consiste esta relaci&oacute;n y c&oacute;mo se puede entender.</p>     <p>   Dejando algunos matices de lado, se puede sostener que existen   dos ejes en torno a las distintas teor&iacute;as de la justificaci&oacute;n.    El   primer eje fundacionismo-coherentismo se entiende como un cuestionamiento   acerca de la naturaleza de las creencias justificadas y la   direcci&oacute;n en que las creencias "trasmiten" la justificaci&oacute;n.    As&iacute;, para   el fundacionismo i) existe un conjunto de creencias denominadas   "b&aacute;sicas", cuya justificaci&oacute;n no depende de otras    creencias, y existe   tambi&eacute;n el conjunto de las creencias "no-b&aacute;sicas",    cuya justificaci&oacute;n   depende de las creencias b&aacute;sicas; y ii) la justificaci&oacute;n es unidireccional,   es decir, va solamente de las creencias b&aacute;sicas a las creencias   no-b&aacute;sicas. Por su parte, el coherentismo sostiene que i.) con respecto   a la justificaci&oacute;n, todas las creencias tienen el mismo status   epist&eacute;mico, es decir, no hay una distinci&oacute;n entre creencias b&aacute;sicas    y   creencias no-b&aacute;sicas; y, iii.) la justificaci&oacute;n es holista o multi-direccional   (cf. Haack, Dancy).</p>     <p>   El segundo eje de discusi&oacute;n se centra, no tanto en la naturaleza   de las creencias justificadas, como en la relaci&oacute;n entre el sujeto   cognoscente y las propiedades que justifican sus creencias. Para el   internalismo, la justificaci&oacute;n de las creencias de un sujeto S depende   de estados internos (reflexi&oacute;n, razonamiento o memoria) a los cuales   S tiene acceso inmediato; para el externalismo, la justificaci&oacute;n de   las creencias de S depende del estado externo de cosas que hace que   su creencia sea producto de un proceso cognitivo adecuado. En este   sentido, S no necesariamente tiene acceso a dicho estado. En otras   palabras, para un internalista siempre que S est&aacute; justificado en creer   que p, S cree justificadamente que lo est&aacute;; por el contrario, para un   externalista S puede estar justificado en creer que p, aun cuando no   crea que est&aacute; justificado en creer que p (cf. King).</p>     <p>   Puesto que me interesa la noci&oacute;n de la racionalidad, y en ella juega   un papel importante la relaci&oacute;n que un sujeto tiene con sus creencias,   centrar&eacute; la discusi&oacute;n alrededor del eje internalismo-externalismo.   Como se mencion&oacute; anteriormente, ya que para el externalista un   sujeto puede estar justificado sin creer justificadamente que lo est&aacute;,   la principal cr&iacute;tica hecha a la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n    externalista es   que dicha noci&oacute;n no recoge lo que los seres humanos afirman tener   cuando hablan de creencias justificadas, esto es, razones para decir   que se est&aacute; justificado (cf. Bonjour). Por su parte, ya que el internalista   considera que siempre que un sujeto est&aacute; justificado, &eacute;ste cree   justificadamente que lo est&aacute;, el principal argumento en contra del   internalismo es que su noci&oacute;n de justificaci&oacute;n es demasiado restrictiva,   en tanto que har&iacute;a que muchas de las creencias que los sujetos   cognoscentes consideran justificadas en realidad no lo estuvieran.</p>     <p>Partiendo de la noci&oacute;n internalista de la justificaci&oacute;n, parecer&iacute;a   que los ni&ntilde;os o los animales, en tanto no tienen creencias sobre   sus creencias, realmente nunca podr&iacute;an estar justificados. As&iacute;,    la noci&oacute;n   internalista de la justificaci&oacute;n conduce a la idea contraintuitiva   de que s&oacute;lo los sujetos "epist&eacute;micamente sofisticados"    (aquellos que   son capaces de ofrecer creencias justificadas a favor de sus creencias)   cuentan con creencias justificadas (cf. Goldman 1980).</p>     <p>   As&iacute;, detr&aacute;s del internalismo y del externalismo se encuentran   dos modos distintos de entender la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n, que    a su   vez parecen responder a intuiciones epist&eacute;micas distintas. Los defensores   del internalismo consideran que la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n   debe recoger la intuici&oacute;n de que la "responsabilidad epist&eacute;mica"    <sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup> y la   racionalidad, es decir, la idea de dar y ofrecer razones, est&aacute;n detr&aacute;s   de la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n. Por su parte, los defensores del    externalismo   consideran que la genuina intuici&oacute;n detr&aacute;s de la noci&oacute;n    de   justificaci&oacute;n es aquella que remite finalmente a los procesos y m&eacute;todos   adecuados de formaci&oacute;n de creencias, como son la percepci&oacute;n   visual y los procesos inferenciales inductivos y deductivos (esto es,   procesos de razonamiento inductivo y deductivo). Si bien las dos intuiciones   que, seg&uacute;n el internalismo y el externalismo, deben estar   detr&aacute;s de la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n son distintas, dichas    intuiciones   comparten una referencia a la racionalidad y el razonamiento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Si el debate entre internalismo y externalismo ha llegado a una   encrucijada entre dos distintas intuiciones epist&eacute;micas que apuntan   a la raz&oacute;n y racionalidad, es posible entonces que un estudio en   este campo arroje luz sobre la encrucijada a la que se ha llegado en   teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n. Si la interpretaci&oacute;n que se    hace del debate   en torno a la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n es correcta, &iquest;podr&iacute;a    el estudio   de la raz&oacute;n esclarecer en qu&eacute; consiste la justificaci&oacute;n    de una creencia?   &iquest;Ofrece el estudio de la raz&oacute;n motivos para inclinarse por una   teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n en particular? El considerar que el    estudio   de la raz&oacute;n puede iluminar las discusiones en torno a la noci&oacute;n    de   justificaci&oacute;n trae consigo diversos problemas; uno de ellos, quiz&aacute;    el   m&aacute;s inmediato, es c&oacute;mo estudiarla. Con respecto a esto &uacute;ltimo,    es   preciso indicar que, asumiendo un supuesto naturalista seg&uacute;n el   cual los estudios emp&iacute;ricos deben ser tomados en cuenta dentro de   las indagaciones filos&oacute;ficas, en la siguiente secci&oacute;n se analizan    las   tesis centrales de la teor&iacute;a dual del razonamiento, para posteriormente   explorar c&oacute;mo dicha teor&iacute;a puede conectar la racionalidad   con la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n.</p>     <p><font size="3"><b>Teor&iacute;a dual del razonamiento</b></font></p>     <p>   Muchos fil&oacute;sofos consideran que parte del debate actual sobre la   racionalidad no puede ignorar algunos de los resultados emp&iacute;ricos,   principalmente aquellos provenientes de la psicolog&iacute;a cognitiva del   razonamiento. Estos resultados surgen a mediados de la d&eacute;cada de   los 70 cuando Daniel Kahneman, Amos Tversky y otros psic&oacute;logos   reportan distintos descubrimientos en cognici&oacute;n, sugiriendo que,   bajo ciertas circunstancias, los sujetos no siguen los principios normativos   adecuados, sino que "conf&iacute;an en un n&uacute;mero limitado de   heur&iacute;sticas que algunas veces producen juicios razonables, y algunas   veces conducen a severos y sistem&aacute;ticos errores de razonamiento"   (Kahneman &amp; Tversky 48)<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>. Dado que se llev&oacute; a cabo un n&uacute;mero   importante de experimentos tanto para estudiar el razonamiento   inductivo como el deductivo, y de ellos se obtuvo evidencia que se&ntilde;alaba   errores sistem&aacute;ticos en diversas tareas de razonamiento, se   sugiri&oacute; que los procesos cognitivos usados por los seres humanos   se desv&iacute;an de las normas de racionalidad apropiadas (cf. Samuels &amp;   Stich). A esta interpretaci&oacute;n de los estudios se le ha denominado la   visi&oacute;n pesimista de la racionalidad humana (cf. Stein). Lo anterior   no supone que se ponga en duda la racionalidad en s&iacute; misma, sino la   idea de que los seres humanos sean racionales.</p>     <p>   No todos los psic&oacute;logos y fil&oacute;sofos est&aacute;n de acuerdo con    que los   experimentos sobre el razonamiento humano realmente apoyen la   visi&oacute;n pesimista de la racionalidad. Muchas veces se ha negado que   la cognici&oacute;n humana est&eacute; caracterizada por errores sistem&aacute;ticos    de razonamiento, como sostiene la visi&oacute;n pesimista, sino que las   teor&iacute;as del razonamiento no capturan el motivo por el cual los   sujetos ofrecen respuestas incorrectas a las tareas de razonamiento   a las cuales se enfrentan. Es en este punto donde mejor tiene sentido   explicar la teor&iacute;a dual del razonamiento, pues esta teor&iacute;a pretende   dar salida a la interpretaci&oacute;n pesimista que se ha hecho de diversos   estudios en psicolog&iacute;a cognitiva. Pero antes de explicar en qu&eacute;   consiste esta teor&iacute;a, es necesario hacer expl&iacute;cito un supuesto    que   comparten algunas teor&iacute;as de la cognici&oacute;n.</p>     <p>   Aun cuando los defensores de la postura pesimista no ofrecen   expl&iacute;citamente una teor&iacute;a normativa general de la racionalidad,    generalmente   ellos asumen alguna versi&oacute;n de lo que Stein ha llamado   la "visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad".</p>     <p>   De acuerdo con esta visi&oacute;n, ser racional es razonar en   concordancia con los principios de razonamiento fundados en las   reglas de la l&oacute;gica, la probabilidad y as&iacute; sucesivamente. Si la    visi&oacute;n   est&aacute;ndar del razonamiento es correcta, los principios de razonamiento   que est&aacute;n fundados en tales reglas son los principios normativos   de razonamiento, esto es, son los principios con los que debemos   razonar. (Stein 4)</p>     <p>   Seg&uacute;n la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad, el criterio    apropiado   con el cual se debe evaluar el razonamiento humano se deriva de   las reglas de la l&oacute;gica cl&aacute;sica, la teor&iacute;a de la probabilidad    y la teor&iacute;a   de la decisi&oacute;n. Generalmente, a la racionalidad se la ha entendido   como el razonar de acuerdo con los principios normativos adecuados   y, seg&uacute;n la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad, estos principios   se fundan en los principios provenientes de la l&oacute;gica y la matem&aacute;tica.   Sin embargo, hay buenas razones para sostener que la visi&oacute;n   est&aacute;ndar de la racionalidad no da cuenta de la racionalidad humana   de manera adecuada. Una de las razones para fundamentar lo   anterior es que los sujetos cognoscentes se encuentran inmersos   en una gran variedad de limitaciones de recursos &mdash;por ejemplo,   de tiempo, energ&iacute;a, poder computacional, memoria e informaci&oacute;n   (cf. Cherniak)&mdash;, por lo que una adecuada caracterizaci&oacute;n de la    normas   de razonamiento debe fijar su atenci&oacute;n en las limitaciones de   sistemas cognitivos particulares con recursos espec&iacute;ficos tambi&eacute;n   limitados. Este tipo de consideraciones, junto con otras tantas (cf.   Samuels, Stich &amp; Faucher), da lugar a una segunda visi&oacute;n de racionalidad,   a saber, la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.   Seg&uacute;n esta visi&oacute;n, la racionalidad consiste en razonar de manera   tal que probablemente se alcancen ciertas metas o resultados. Lo   aceptable, seg&uacute;n la visi&oacute;n consecuencialista, se define a partir    de las   consecuencias que se obtengan. Si bien existen diversas versiones   de la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad, grosso modo, los   defensores de esta visi&oacute;n mantienen que razonar de acuerdo con alg&uacute;n    conjunto de reglas &mdash;por ejemplo, de acuerdo con las reglas   de la l&oacute;gica y la matem&aacute;tica, como se sostiene en la visi&oacute;n    est&aacute;ndar   de la racionalidad- no es constitutivo de un buen razonamiento.   Una vez se&ntilde;alada cu&aacute;l es la visi&oacute;n de racionalidad de la    que muchos   psic&oacute;logos cognitivos parten, y apuntando, que dicha visi&oacute;n de    racionalidad   puede ser contrastada con una visi&oacute;n consecuencialista,   es necesario presentar a la teor&iacute;a dual del razonamiento. Para ello   me centrar&eacute; en dos versiones de la teor&iacute;a dual, una defendida    por   Evans y Over (1996), y otra por Stanovich y West (2000, 2003)<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>.</p>     <p>   El trabajo de Evans y Over, sin lugar a dudas uno de los primeros   en defender la teor&iacute;a dual de sistemas, parte de la aparente paradoja   que surge de la visi&oacute;n que com&uacute;nmente se tiene de la racionalidad   humana y de los resultados de los estudios provenientes de la psicolog&iacute;a   cognitiva que se han se&ntilde;alado al inicio de este apartado.   Por una parte, los seres humanos tienen herramientas ling&uuml;&iacute;sticas    y   de representaci&oacute;n superiores a las de cualquier especie en la tierra;   la informaci&oacute;n compartida y su capacidad de creaci&oacute;n han dado   lugar a teor&iacute;as cient&iacute;ficas y a una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica    compleja.   En este sentido, los seres humanos son una especia altamente   exitosa y racional. Pero, por otra parte, los seres humanos dentro   de laboratorios psicol&oacute;gicos, donde se eval&uacute;an sus habilidades    de   razonamiento, muestran que cometen errores sistem&aacute;ticos de razonamiento   desvi&aacute;ndose de los principios normativos adecuados.   En gran medida, la teor&iacute;a dual del razonamiento se puede entender   como un intento de eliminar la tensi&oacute;n que se produce al concebir   al ser humano como un sujeto racional, que, sin embargo, se separa   sistem&aacute;ticamente de los est&aacute;ndares normativos provenientes de    la   visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad.</p>     <p>   La teor&iacute;a dual del razonamiento es una teor&iacute;a sobre los procesos   de razonamiento humano. De acuerdo con esa teor&iacute;a, los   resultados provenientes de la psicolog&iacute;a cognitiva que han sido interpretados   de modo pesimista pueden ser explicados al postular   dos distintos sistemas de razonamiento. Un primer sistema que es   t&aacute;cito o impl&iacute;cito (denominado sistema1 o S1 por Stanovich y West   (cf. 2000, 2003)) permite que complejos procesamientos de informaci&oacute;n   se lleven a cabo de manera r&aacute;pida (cf. Evans &amp; Over 153).   S1 ofrece una r&aacute;pida pero no siempre correcta respuesta (desde el   punto de vista de la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad) a diferentes   problemas de razonamiento. Sin embargo, dado que estas respuestas han probado    ser eficientes para la supervivencia, seg&uacute;n la teor&iacute;a   dual, ellas no deben ser consideradas como irracionales.<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup> El segundo   sistema, el sistema expl&iacute;cito &mdash;tambi&eacute;n denominado sistema2    o   S2 (cf. Stanovich &amp; West 2000, 2003)&mdash; es un sistema lento, pero   capaz de producir outputs que sistem&aacute;ticamente pueden satisfacer   los requisitos normativos estipulados por la visi&oacute;n est&aacute;ndar de    la   racionalidad.</p>           <p> Otros rasgos importantes de los sistemas de razonamiento son   los siguientes: S1 es un sistema autom&aacute;tico, r&aacute;pido, que es computacionalmente   poderoso, pero que requiere de poca capacidad   cognitiva. S1 es probablemente un sistema innato, pero es moldeado   por interacciones con el ambiente. En contraste, S2 es un sistema   relativamente lento, que requiere de mayor capacidad cognitiva y   que est&aacute; gobernado por reglas expl&iacute;citas. Las creencias producto    de   S2 est&aacute;n sistem&aacute;ticamente de acuerdo con los principios normativos   prescritos por la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad (cf. Evans   &amp; Over 10, Stanovich &amp; West 2000 658). Los procesos subyacentes   a S1 son compartidos con los animales, mientras que S2 parece ser   un sistema exclusivo de los seres humanos (cf. Evans &amp; Over 154,   Stanovich &amp; West 2000 659).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Un punto que es importante se&ntilde;alar es que la teor&iacute;a dual   del razonamiento considera que la cognici&oacute;n humana no puede   entenderse como compuesta de dos sistemas completamente independientes,   sino como una continua interacci&oacute;n entre ellos. La   interacci&oacute;n surge del hecho de que S2 es moldeado por S1. S2 requiere   de S1 para ahorrar tiempo e identificar posibles problemas o   errores. El punto est&aacute; en que S1 es primario, en el sentido que permea   todo el pensamiento humano (cf. Stanovich &amp; West 2000 662):   "&#91;l&#93;a naturaleza interactiva de los procesos descansa en el hecho de   que nuestro pensamiento consciente est&aacute; siempre moldeado, dirigido   y limitado por los procesos t&aacute;citos" (Evans &amp; Over 146).</p>     <p>   A continuaci&oacute;n presento un cuadro sin&oacute;ptico de dos versiones   de la teor&iacute;a dual del razonamiento, en el que se pueden observar   los rasgos caracter&iacute;sticos de los dos sistemas de razonamiento   postulados.</p>       <p>    <center><img src="img/revistas/idval/v58n139/v58n139a04c1.gif"></center></p>     <p><font size="3"><b>Teor&iacute;a dual del razonamiento y la racionalidad</b></font></p>     <p>   Aunque existe una similitud impresionante entre los distintos   exponentes de la teor&iacute;a dual del razonamiento en relaci&oacute;n con    la teor&iacute;a descriptiva que defienden<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup>, difieren ellos en la conexi&oacute;n    que   esta teor&iacute;a debe tener con la racionalidad. Evans y Over unen su   versi&oacute;n de la teor&iacute;a dual de sistemas con dos visiones de la racionalidad,   que no es del todo compatible con la visi&oacute;n que Stanovich y   West tienen de la racionalidad. Veamos.</p>     <p>   a) Evans y Over consideran que la paradoja entre la evidente   inteligencia humana y los resultados de los estudios sobre el razonamiento   que sugieren que los seres humanos son sistem&aacute;ticamente   irracionales, pueden ser explicados a partir de una distinci&oacute;n entre   dos tipos de racionalidad: una racionalidad personal y una racionalidad   impersonal. El primer tipo de racionalidad es b&aacute;sicamente   responsable de los sistemas t&aacute;citos, mientras que la racionalidad   impersonal es responsable del sistema expl&iacute;cito. De hecho, Evans y   Over sostienen que su teor&iacute;a dual de la racionalidad lleva a la teor&iacute;a   dual del razonamiento, y viceversa (cf. 141). La racionalidad personal   e impersonal, seg&uacute;n Evans y Over, son dos distintas maneras   en que la racionalidad humana puede ser evaluada. La racionalidad   personal (racionalidad1), seg&uacute;n estos te&oacute;ricos, indica cu&aacute;les    son las   metas individuales de los sujetos cognoscentes, y si estos razonan   o act&uacute;an de manera confiable para alcanzar tales metas. La racionalidad   impersonal (racionalidad2), por el contrario, se pregunta si los   sujetos cognoscentes siguen los principios l&oacute;gicos u otros principios   normativos en sus razonamientos y toma de decisiones (cf. id. 7ss).</p>     <p>   Desde la visi&oacute;n impersonal de la racionalidad, o racionalidad2,   un sujeto es racional si sistem&aacute;ticamente su razonamiento satisface   los principios normativos provenientes de la l&oacute;gica, la matem&aacute;tica    y   la teor&iacute;a de la probabilidad (o bien, de otro est&aacute;ndar normativo).    Sin   embargo, este acercamiento se complementa desde la visi&oacute;n personal   de la racionalidad, o racionalidad1, seg&uacute;n la cual un sujeto es racional   si su razonamiento sistem&aacute;ticamente es una ayuda confiable para   alcanzar sus metas personales. Para Evans y Over, ni la racionalidad   personal ni la impersonal, tomadas individualmente, dan cuenta de   manera cabal de la noci&oacute;n de racionalidad.</p>     <p>   Lo que es importante notar en la distinci&oacute;n que hacen Evans y   Over entre la racionalidad personal e impersonal, es la similitud con   la distinci&oacute;n que se ha hecho anteriormente entre dos visiones de la   racionalidad. Por un lado, la racionalidad personal o racionalidad1,   tal y como la defienden estos psic&oacute;logos, implica una visi&oacute;n   consecuencialista de la racionalidad, en tanto que para la racionalidad   personal un sujeto es racional si su razonar es un medio eficaz para   alcanzar ciertas metas. Por otro lado, la racionalidad impersonal   parece comprometerse con la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad,    en tanto que razonar correctamente es razonar conforme lo estipulan   los principios provenientes de la l&oacute;gica y la matem&aacute;tica. Si esto    es   correcto, la versi&oacute;n de la teor&iacute;a dual del razonamiento defendida   por Evans y Over acepta tambi&eacute;n una teor&iacute;a dual de la racionalidad,   en tanto que supone la aceptaci&oacute;n de la visi&oacute;n consecuencialista    y   la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad para evaluar el razonamiento   humano.</p>     <p>   Bajo esta perspectiva, la respuesta de un sujeto a un cierto problema   cognitivo podr&iacute;a ser vista como irracional desde la visi&oacute;n de   la racionalidad2, pero, as&iacute; mismo podr&iacute;a ser vista como racional    desde   la racionalidad1. Se puede sostener que, en general, para Evans   y Over el producto del sistema t&aacute;cito de razonamiento (o S1) puede   ser racional desde el punto de vista de la racionaliad1, pero no necesariamente   racional desde el punto de vista de la racionalidad2.   Del mismo modo, el procesamiento del sistema expl&iacute;cito (o S2) dar&aacute;   resultados que pueden ser racionales seg&uacute;n la racionalidad2, pero   no necesariamente racionales seg&uacute;n la racionalidad1.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   b) Stanovich y West distinguen entre 1) la adaptaci&oacute;n evolucionista   y 2) la racionalidad instrumental (maximizaci&oacute;n de la utilidad   dadas ciertas metas y creencias) (cf. Stanovich &amp; West 2000 660). La   explicaci&oacute;n de esta distinci&oacute;n que hacen estos psic&oacute;logos    es:</p>     <p>   1) la optimizaci&oacute;n adaptativa se encuentra a nivel de los genes.   En t&eacute;rminos de Dawkins, seg&uacute;n estos psic&oacute;logos, la adaptaci&oacute;n    evolucionista   concierne a la optimizaci&oacute;n de los procesos relevantes,   tambi&eacute;n llamados replicadores (genes)<sup><a href="#8" name="s8">8</a></sup>.</p>     <p>2) la maximizaci&oacute;n es a nivel de los individuos. En t&eacute;rminos    de   Dawkins, seg&uacute;n Stanovich y West, la racionalidad instrumental se   interesa por la maximizaci&oacute;n de la utilidad de los veh&iacute;culos que    dan   cabida a los genes<sup><a href="#9" name="s9">9</a></sup>, esto es, los individuos.</p>     <p>   Mientras que, seg&uacute;n Stanovich y West (2003), a 2) se le puede   denominar racionalidad normativa, a 1) se le denomina racionalidad   evolucionista. Si bien esta distinci&oacute;n puede verse como apuntando   a dos tipos distintos de racionalidad, Stanovich y West consideran   que tambi&eacute;n se puede entender como una distinci&oacute;n entre dos procedimientos   de optimizaci&oacute;n operando en un nivel personal y en   uno gen&eacute;tico o subpersonal. Mientras que la racionalidad normativa   se podr&iacute;a ver como el primero de estos procedimientos de optimizaci&oacute;n,   la racionalidad evolucionista se podr&iacute;a ver como el segundo   de estos procedimientos (cf. Stanovich &amp; West 2000 661)<sup><a href="#10" name="s10">10</a></sup>.</p>     <p>   Al hacer esta distinci&oacute;n entre dos tipos de racionalidad, lo que   puede ser racional desde el punto de vista de la racionalidad evolucionista,   podr&iacute;a no serlo desde el punto de vista de la racionalidad   normativa, y viceversa. Pero de lo anterior no se sigue que todas   las respuestas dadas por S1 s&oacute;lo satisfagan la racionalidad evolucionista,   sino que en la mayor&iacute;a de situaciones de la vida cotidiana los   procesos de este sistema tambi&eacute;n satisfacen la racionalidad normativa.   Un ejemplo de lo anterior es ofrecido por Stanovich y West al afirmar que los    procesos autom&aacute;ticos de S1 para que los seres humanos   se muevan entre los objetos del mundo natural son adaptativos   en un sentido evolucionista, pero con ellos tambi&eacute;n se satisfacen   sus metas personales (cf. 2000 661). As&iacute;, Stanovich y West ven como   una &uacute;ltima diferencia entre los dos sistemas de razonamiento las conexiones   con la racionalidad que cada uno de estos sistemas tiene:</p>     <p>   &#91;L&#93;a &uacute;ltima diferencia entre el sistema1 y el sistema2 &#91;...&#93; es que    el   sistema1 hace posibles las metas gen&eacute;ticas, mientras que el sistema2   hace posible una jerarqu&iacute;a flexible de fines que est&aacute;n orientados    a   maximizar la satisfacci&oacute;n de metas al nivel del organismo en general.   (2003 10).</p>     <p>   Lo interesante de la perspectiva de Stanovich y West es que los   dos tipos de racionalidad que distinguen se pueden enmarcar f&aacute;cilmente   dentro de la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.   El consecuencialismo, como se ha se&ntilde;alado anteriormente, es la   teor&iacute;a normativa de la racionalidad que sostiene que el buen razonamiento   consiste en razonar de manera tal que probablemente   se alcancen ciertas metas o resultados. Ahora bien, estas metas o   resultados pueden ser de distintos tipos o a distintos niveles. Lo   que Stanovich y West hacen al distinguir entre la racionalidad   evolucionista y la racionalidad normativa es simplemente una distinci&oacute;n   entre la optimizaci&oacute;n de metas a diferentes niveles, i.e., una   optimizaci&oacute;n en el nivel subpersonal y una optimizaci&oacute;n en el    nivel   personal, o, para hacer uso de la terminolog&iacute;a de Dawkins que   muchas veces estos psic&oacute;logos ocupan, una optimizaci&oacute;n a nivel   de los genes (o replicadores) y a nivel de los veh&iacute;culos de genes (los   individuos).</p>     <p>   El siguiente cuadro sin&oacute;ptico representa los diferentes v&iacute;nculos   entre los sistemas de razonamiento y las diferentes visiones de   la racionalidad, seg&uacute;n lo revisado en las secciones a) y b) de este   apartado.</p>       <p>    <center><img src="img/revistas/idval/v58n139/v58n139a04c2.gif"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3"><b>Justificaci&oacute;n, razonamiento y racionalidad</b></font></p>     <p>   Se argument&oacute; al inicio de este trabajo que para el internalismo la   justificaci&oacute;n de las creencias de S depende de estados internos a los   cuales S tiene acceso inmediato. Mientras que para el externalismo   la justificaci&oacute;n de las creencias de S depende del estado externo de   cosas que hace que su creencia sea producida por un proceso cognitivo   confiable. En este sentido, S no necesariamente tiene acceso   a dichos estados. En otras palabras, para un internalista siempre   que S est&aacute; justificado en creer que p, S cree justificadamente que lo   est&aacute;; por el contrario, para un externalista S puede estar justificado    en creer que p, aun cuando no crea que est&aacute; justificado que p. Por   otro lado, se ha visto que la teor&iacute;a dual es una teor&iacute;a sobre    procesos   de razonamiento, y se sostuvo que existen dos maneras distintas   de relacionar la teor&iacute;a dual de razonamiento con la racionalidad:   un primer modo consiste en suponer que la teor&iacute;a dual del razonamiento   conduce a una teor&iacute;a dual de la racionalidad, postura   que defienden Evans y Over (1996); un segundo modo de entender   la relaci&oacute;n entre esta teor&iacute;a del razonamiento y la racionalidad   es que esta teor&iacute;a se compromete solamente con una visi&oacute;n de la   racionalidad (Stanovich &amp; West 2000, 2003). Cada una de estas   interpretaciones tiene consecuencias en la manera en que podemos   unir la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n con la racionalidad. Veamos.</p>     <p>   1. Internalismo, externalismo y teor&iacute;a dual de sistemas. Una   primer propuesta para conectar la teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n con   la teor&iacute;a dual del razonamiento y la racionalidad, es sugiriendo   que el externalismo se vincula con S1, mientras que el internalismo   se vincula con S2. Dadas las caracter&iacute;sticas mencionadas de   S1, es posible conectar este sistema con el criterio de justificaci&oacute;n   defendido por el externalismo, ya que los procesos que subyacen   a las operaciones de S1 no son directamente accesibles (o no son   necesariamente accesibles) a la conciencia. Los productos o outputs   de S1 pueden ser accesibles al sujeto, pero no los procesos de tal sistema.   No obstante, aun cuando dichos procesos no son accesibles,   se dice que son altamente confiables, en el sentido de que ofrecen   respuestas eficientes a problemas concretos (cf. Era&ntilde;a). De acuerdo   con lo anterior, los outputs ofrecidos por S1 ofrecen creencias que   responden al criterio externalista de justificaci&oacute;n.</p>     <p>   La pregunta ahora parece ser si S2 tiene el mismo tipo de relaci&oacute;n   con el internalismo que al parecer tiene S1 con el criterio de   justificaci&oacute;n externalista. Para poder responder afirmativamente a   la pregunta anterior es necesario enfatizar la caracter&iacute;stica de que   S2 es un sistema de razonamiento cuyos procesos y outputs pueden   ser evaluados apelando a la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad,    reglas   a las cuales los sujetos cognoscentes tienen acceso y de las que   pueden ser conscientes. La descripci&oacute;n de S2 se vincula de manera   importante con el internalismo, no s&oacute;lo porque los procesos subyacentes   a S2 pueden servir como gu&iacute;as para decidir qu&eacute; creer, sino   porque permiten aceptar s&oacute;lo las creencias que el sujeto cognoscente   puede creer. Adem&aacute;s de lo anterior, las razones que los sujetos   cognoscentes tienen para aceptar las creencias producidas por S2,   son accesibles de manera especial en el sentido en que el contenido   de S1 no es accesible. De lo anterior es plausible sostener que las   creencias producidas por S2 est&aacute;n justificadas en virtud de su relaci&oacute;n   con otras creencias o estados mentales. Bajo esta perspectiva,   se puede sostener que los outputs provenientes de S2 estar&iacute;an justificados    bajo el criterio internalista de justificaci&oacute;n. Una manera de   entender estas ideas es que las creencias producto de S1 son creencias   justificadas por el hecho de que los procesos que operan en S1 son   procesos altamente confiables. No es necesario revisar el resultado de   estos procesos para determinar la justificaci&oacute;n de las creencias. Por    su   parte, las creencias que son producto de S2 est&aacute;n justificadas debido   a que &eacute;stas son resultado de procesos conscientes que permiten a los   sujetos cognoscentes revisar previamente las creencias sostenidas para   asegurarse de que las creencias son consistentes entre s&iacute;.</p>     <p>   Hasta aqu&iacute; se ha expuesto la posibilidad de unir dos distintas   teor&iacute;as de la justificaci&oacute;n dentro de una misma teor&iacute;a    del   razonamiento. Si la teor&iacute;a dual es la teor&iacute;a que de mejor manera   explica el razonamiento humano, y con ello se acepta la existencia de   dos distintos sistemas de razonamiento, entonces es posible sostener   que cada uno de los productos de tales sistemas son creencias que   pueden estar justificadas seg&uacute;n criterios distintos de justificaci&oacute;n.    Si   se acepta esta propuesta, de alg&uacute;n modo se implicar&iacute;a que la noci&oacute;n   de justificaci&oacute;n es una noci&oacute;n no excluyente, es decir, no parecer&iacute;a   adecuado defender de manera exclusiva, o bien el internalismo, o bien   el externalismo, para cualquier tipo de creencia. Esta conexi&oacute;n tendr&iacute;a   la virtud de recoger las dos intuiciones que subyacen al debate entre   el internalismo y el externalismo, esto es, recoger&iacute;a la intuici&oacute;n    de   que detr&aacute;s de la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n se encuentra el    dar y ofrecer   razones, por un lado; y recoger&iacute;a la intuici&oacute;n de que los procesos    de   formaci&oacute;n de creencias apropiados son los que deben relacionarse   con la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n, por otro lado. Estas dos intuiciones,   que seg&uacute;n lo visto anteriormente se encuentran en pugna, podr&iacute;an   integrarse en una noci&oacute;n dual de la justificaci&oacute;n que encontrar&iacute;a   sustento emp&iacute;rico en la teor&iacute;a dual del razonamiento.</p>     <p>   Si lo anterior es correcto, existe un v&iacute;nculo importante entre   la noci&oacute;n externalista de justificaci&oacute;n y S1, as&iacute; como    entre la noci&oacute;n   internalista de justificaci&oacute;n y S2. &iquest;Pero c&oacute;mo se conecta    este   v&iacute;nculo con la racionalidad? Como se mencion&oacute; anteriormente,   s&oacute;lo los productos provenientes de S2 est&aacute;n en consonancia con    la   llamada visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad, esto es, con la visi&oacute;n    que   sostiene que ser racional consiste en seguir las reglas de la l&oacute;gica    y la   matem&aacute;tica. En este sentido, si S2 es evaluado por la visi&oacute;n est&aacute;ndar   de la racionalidad, y el criterio internalista de la justificaci&oacute;n queda   comprendido por este mismo sistema, entonces el internalismo es   una postura compatible con la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad.   Esto significa que una creencia que est&aacute; justificada seg&uacute;n el    criterio   internalista de justificaci&oacute;n, es una creencia que podr&iacute;a ser    racional   tener seg&uacute;n la visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad.</p>     <p>   &iquest;Pero qu&eacute; sucede con la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n    externalista   y la racionalidad? Para una creencia producto de S1, ser racional no consiste    en satisfacer las normas provenientes de la visi&oacute;n est&aacute;ndar   de la racionalidad, sino de una visi&oacute;n consecuencialista de   la racionalidad. Como se explic&oacute; anteriormente, esta visi&oacute;n de    la   racionalidad considera que ser racionales consiste en actuar de manera   tal que probablemente se alcancen ciertas metas o resultados<sup><a href="#11" name="s11">11</a></sup>.   Muchas veces esta postura parece relacionarse con consideraciones   evolutivas, tales como que los outputs provenientes de S1 responden   a procesos que han sido exitosos a lo largo de nuestra historia   como especie. Si S1 es evaluado por la visi&oacute;n consecuencialista de   la racionalidad, y el criterio externalista de la justificaci&oacute;n queda   comprendido por este mismo sistema, entonces el externalismo es   una postura compatible con una visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.   De hecho el confiabilismo de Goldman, por ejemplo, es   una manera de entender el consecuencialismo, pues sostiene que   un proceso de razonamiento adecuado es aqu&eacute;l que tiende a producir   mayor n&uacute;mero de creencias verdaderas que falsas (cf. 1986).   Esto significa que una creencia que est&aacute; justificada, seg&uacute;n el    criterio   externalista de la justificaci&oacute;n, es una creencia que ser&iacute;a racional   tener seg&uacute;n la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.</p>     <p>   En suma, una conexi&oacute;n posible entre las nociones de justificaci&oacute;n   y de racionalidad puede llevarse a cabo a trav&eacute;s de la teor&iacute;a   dual de razonamiento, que traza, por un lado, una l&iacute;nea que une a   la noci&oacute;n internalista de la justificaci&oacute;n con S2 y, por ende,    con la   visi&oacute;n est&aacute;ndar de la racionalidad, y, por otro lado, una l&iacute;nea    que   une a la noci&oacute;n externalista de la justificaci&oacute;n con S1, y con    ello con   la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad. Lo anterior podr&iacute;a   ser resumido esquem&aacute;ticamente en el siguiente cuadro.</p>       <p>    <center><img src="img/revistas/idval/v58n139/v58n139a04c3.gif"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Externalismo y teor&iacute;a dual de sistemas. Si bien a grandes rasgos   los defensores de la teor&iacute;a dual de sistemas defienden un grupo   central de ideas, una de sus diferencias es la relaci&oacute;n que tiene esta   teor&iacute;a con la racionalidad. Para Evans y Over existe una relaci&oacute;n    casi   paralela entre los dos tipos de racionalidad con los dos sistemas de   razonamiento. Para Stanovich y West existe tambi&eacute;n una relaci&oacute;n    de   este tipo entre los dos sistemas cognitivos y dos maneras de entender   la racionalidad, pero su diferencia es que estos tipos de racionalidad   yacen bajo una misma visi&oacute;n general de la racionalidad, a saber, la   visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad. Aunque hay distintas maneras   de entender la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad, dos   son las conexiones espec&iacute;ficas que Stanovich y West (2000) observan.   Existe, seg&uacute;n estos psic&oacute;logos cognitivos, un tipo de racionalidad    que   eval&uacute;a a S2, denominada racionalidad normativa; S1, por su parte,   no es evaluado por este tipo de racionalidad sino por la racionalidad   evolucionista. Lo anterior ser&iacute;a suficiente para desdibujar la conexi&oacute;n   revisada en la secci&oacute;n anterior entre los dos sistemas de razonamiento,   dos teor&iacute;as de la justificaci&oacute;n y dos visiones distintas de la    racionalidad,   pues para Stanovich y West los dos tipos de racionalidad suponen   la aceptaci&oacute;n de una visi&oacute;n consecuencialista. Pero si los dos    sistemas   de razonamiento suponen una &uacute;nica visi&oacute;n de la racionalidad, es    necesario   preguntarse si no s&oacute;lo la teor&iacute;a dual del razonamiento supone   una &uacute;nica visi&oacute;n de la racionalidad, sino tambi&eacute;n una &uacute;nica    noci&oacute;n de   justificaci&oacute;n. En esta secci&oacute;n se revisa la plausibilidad de integrar   el externalismo con los dos sistemas de razonamiento y una &uacute;nica   visi&oacute;n de la racionalidad.</p>     <p>El externalismo, como se ha expuesto anteriormente, defiende   una noci&oacute;n de justificaci&oacute;n seg&uacute;n la cual una creencia    est&aacute; justi-   ficada si es producto de un proceso cognitivo adecuado. Para el   externalismo un sujeto puede estar justificado, aun cuando dicho   sujeto no crea justificadamente que su creencia sea producto de   un proceso adecuado. Como es f&aacute;cil notar, el externalista no niega   que los sujetos puedan ser conscientes de que sus creencias son   producto de un proceso confiable. En este sentido, la teor&iacute;a dual de   sistemas sostiene que los sujetos cognitivos son conscientes s&oacute;lo del   output y no del proceso del que se origina si son causados por S1,   mientras que los sujetos son conscientes del output y del proceso   que lo origina si son causados por S2. Esto parecer&iacute;a indicar que   emp&iacute;ricamente el sujeto cognoscente no puede tener acceso a las razones   o a los or&iacute;genes de todas sus creencias, en especial de aquellas   creencias que son producto de S1, mientras que podr&iacute;a tener cierto   tipo de acceso a las creencias producto de S2. Si esto es correcto, el   internalismo en s&iacute; mismo no parece compatible con la descripci&oacute;n   del razonamiento ofrecido por la teor&iacute;a dual, o bien, tendr&iacute;a    que   suponer que la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n se reduce a los productos    de   S2 (cf. Era&ntilde;a). El externalismo, por su parte, podr&iacute;a ser compatible   con la teor&iacute;a dual del razonamiento, pues si bien muchas veces los   sujetos pueden ofrecer razones que brinden apoyo a sus creencias,   esto es, cuando son producto de S2, en muchas ocasiones son conscientes   s&oacute;lo de los productos de sus procesos cognitivos, esto es,   cuando son causados por S1.</p>     <p>   A diferencia de lo revisado en el apartado anterior, en donde   se sostuvo que la teor&iacute;a dual de sistemas es compatible con una   noci&oacute;n no excluyente de la justificaci&oacute;n, se puede argumentar   que la existencia de dos sistemas de razonamiento es mucho m&aacute;s   cercana a una visi&oacute;n externalista de la justificaci&oacute;n. Una creencia   justificada ser&iacute;a para el externalismo aquella que es producto de S1   o S2, en tanto que en los dos sistemas de razonamiento subyacen   mecanismos cognitivos adecuados o confiables. La diferencia   radica en que si son producto de S1, el sujeto no tiene acceso a los   procesos que causaron su creencia, esto es, no tiene acceso a las   propiedades que hacen que su creencia est&eacute; justificada; mientras   que si son producto de S2, el sujeto es consciente de los productos   y de los mecanismos que les dieron origen, es decir, tiene acceso   a las propiedades que justifican sus creencias. De este modo, la   distinci&oacute;n entre mecanismos que subyacen a dos sistemas de razonamiento   distintos es compatible con una visi&oacute;n externalista de la   justificaci&oacute;n que excluye a la noci&oacute;n internalista de la misma.    De   hecho, como se mencion&oacute; anteriormente, se podr&iacute;a argumentar   que, a diferencia del externalismo, el internalismo por s&iacute; mismo   no podr&iacute;a ser compatible con la teor&iacute;a dual del razonamiento,    en tanto que esta teor&iacute;a supone que existen procesos cognitivos que   ofrecen creencias que son racionales pero que posiblemente no haya   razones para apoyarlas. Para mantener que la teor&iacute;a dual de sistemas   es compatible con el internalismo, como se dijo anteriormente, se   tendr&iacute;a que admitir que las creencias justificadas se reducen a las   creencias producto de S2<sup><a href="#12" name="s12">12</a></sup>, pero ello conducir&iacute;a a la idea contraintuitiva   de que habr&iacute;a creencias racionales pero injustificadas, a   saber, todas las creencias producto de S1.</p>     <p>   Stanovich y West defienden una teor&iacute;a particular de la racionalidad:   por un lado, existe un modo de entender la racionalidad   vinculado a S2, en el que el producto de un proceso cognitivo es   racional si maximiza la utilidad de las metas de un individuo;   mientras que otro modo de entender la racionalidad, vinculado   con S1, sostiene que el producto de un proceso cognitivo es racional,   si optimiza la metas adaptativas de los genes (cf. 2000 660). A   grandes rasgos, estas dos teor&iacute;as de la racionalidad se encuentran   subsumidas en una visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad.   Los procesos cognitivos de S1 son evaluados por la racionalidad   adaptativa, y son adecuados en tanto que optimizan el tipo de fines   relevantes para este tipo de racionalidad; por su parte, los procesos   cognitivos de S2 son evaluados por la racionalidad normativa, y   son adecuados en tanto maximizan el tipo de fines que los individuos   valoran. Dado lo anterior, tenemos que la noci&oacute;n externalista   de justificaci&oacute;n puede dar cuenta de los productos de los dos sistemas   cognitivos propuestos por la teor&iacute;a dual del razonamiento,   y si dichos sistemas conducen a una visi&oacute;n consecuencialista de   la racionalidad, entonces la noci&oacute;n externalista de la justificaci&oacute;n   parece conectarse con una visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad<sup><a href="#13" name="s13">13</a></sup>.   El siguiente cuadro podr&iacute;a, de manera esquem&aacute;tica, mostrar   esta nueva manera de entender la relaci&oacute;n entre el razonamiento, la   racionalidad y la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n.</p>       <p>    <center><img src="img/revistas/idval/v58n139/v58n139a04c4.gif"></center></p>     <p>La interrelaci&oacute;n entre los dos sistemas de razonamiento, as&iacute;   como entre las dos teor&iacute;as de la racionalidad, arrojar&iacute;a lecciones   importantes en la teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n. Por ejemplo, un    output   de S1 podr&iacute;a ser irracional seg&uacute;n los est&aacute;ndares de la    racionalidad   normativa, pero racional bajo los est&aacute;ndares de la racionalidad   adaptativa. En este sentido se podr&iacute;a decir que est&aacute; justificada    bajo   una perspectiva externalista de la justificaci&oacute;n, pero que habr&iacute;a    un   sentido seg&uacute;n el cual bajo cierta teor&iacute;a externalista no estar&iacute;a    justi-   ficada (quiz&aacute; una teor&iacute;a externalista que ponga &eacute;nfasis    en la verdad,   como el confiabilismo)<sup><a href="#14" name="s14">14</a></sup>.</p>     <p>   Lo revisado hasta aqu&iacute; sugerir&iacute;a que m&aacute;s que una noci&oacute;n    no   excluyente de la justificaci&oacute;n para cualquier tipo de creencias, la   teor&iacute;a dual del razonamiento puede apoyar una &uacute;nica manera de   entender la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n, i.e., la noci&oacute;n externalista.   Dicha noci&oacute;n de justificaci&oacute;n se encontrar&iacute;a ligada fuertemente   con dos modos de evaluar el razonamiento, pero que se fundan en una visi&oacute;n    consecuencialista de la racionalidad. Por &uacute;ltimo, es   necesario indicar que una noci&oacute;n externalista de la justificaci&oacute;n    que   pueda ser compatible con la tesis de que existe una distinci&oacute;n entre   los sistemas S1 y S2 podr&iacute;a darle apoyo a la idea de que existe un   conocimiento pre-reflexivo (o "conocimiento animal", para usar la   terminolog&iacute;a de Sosa) seg&uacute;n el cual para saber no es necesario    que   el sujeto ofrezca las razones que muestren los fundamentos de su   saber, as&iacute; como el conocimiento reflexivo en donde el sujeto ofrece   las razones que tiene para sostener el conocimiento que posee (cf.   Sosa). El conocimiento pre-reflexivo estar&iacute;a ligado &iacute;ntimamente    a   S1, mientras que el conocimiento reflexivo parece ser producto de   S2<sup><a href="#15" name="s15">15</a></sup>. Por lo anterior parece plausible preferir esta nueva relaci&oacute;n   entre la teor&iacute;a dual del razonamiento, la racionalidad y la noci&oacute;n   externalista de justificaci&oacute;n, por sobre la propuesta explorada en el   apartado anterior, pero enseguida se presentan otros argumentos.</p>     <p>   Uno de los rasgos para sostener la primera propuesta revisada   entre la teor&iacute;a dual y la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n no excluyente,    esto   es, que S1 ofrece creencias justificadas seg&uacute;n los criterios externalistas,   mientras que S2 ofrece creencias justificadas seg&uacute;n los criterios   internalistas, es enfatizando el acceso que los sujetos tienen a los   procesos que causan sus creencias. En gran medida el debate entre   el internalismo y el externalismo en teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n    gira   en torno a si el sujeto debe acceder o no a los rasgos que hacen   que sus creencias est&eacute;n justificadas<sup><a href="#16" name="s16">16</a></sup>. Este rasgo parece en cierto   modo encontrarse en la teor&iacute;a dual del razonamiento, en especial   en la versi&oacute;n de Evans y Over, al enfatizar estos que S1 es un sistema   impl&iacute;cito y S2 uno expl&iacute;cito. Sin embargo, esta distinci&oacute;n    parece desdibujarse por dos razones. Por un lado, no todos los defensores   de la teor&iacute;a dual han visto en la distinci&oacute;n impl&iacute;cito-expl&iacute;cito    (inconsciente-   consciente, o autom&aacute;tico-controlado) el rasgo distintivo   entre S1 y S2. Por ejemplo, Sloman (1996) sostiene que la conciencia   que el sujeto puede tener sobre los procesos o los outputs originados   por dichos procesos, no es un criterio que determine la diferencia   entre los dos sistemas de razonamiento. Si lo anterior es el caso, y la   distinci&oacute;n central entre los dos sistemas de razonamiento no es el   acceso que se pueda tener a los mecanismos que subyacen en estos,   entonces la relaci&oacute;n entre S1 y el externalismo, y entre S2 y el internalismo   parece desdibujarse.</p>     <p>   Relacionado con lo anterior, es preciso indicar que una de la   cr&iacute;ticas hechas a la teor&iacute;a dual de sistemas es la noci&oacute;n    del tipo de   acceso (consciente o no) y del control que se pueda tener de los sistemas   de razonamiento (cf. Evans). Esto es, aun cuando se conceda   que la conciencia pueda ser un rasgo que determine cu&aacute;ndo un   mecanismo pertenece a S1 o a S2, se dice que los sujetos no son   conscientes de algunos mecanismos que al parecer pertenecen a   S2, o que los sujetos pueden controlar o inhibir, hasta cierto punto,   procesos que subyacen a S1. Al parecer, seg&uacute;n esta cr&iacute;tica, se    han   incluido en S1 distintos subsistemas de razonamiento relativamente   independientes. Entre ellos podr&iacute;an estar, por ejemplo, aquellos   mecanismos que fueron conscientes, pero que con el paso del tiempo   se hicieron autom&aacute;ticos e inconscientes. Este punto ser&iacute;a otro   motivo para pensar que la noci&oacute;n de acceso o control que se tiene   sobre los mecanismos cognitivos puede hacer dif&iacute;cil su inclusi&oacute;n    en   un sistema de razonamiento, lo cual hace dudar de una conexi&oacute;n   clara entre el internalismo y S2, y el externalismo y S1.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Lo que estas cr&iacute;ticas parecen reforzar es la ambig&uuml;edad de la noci&oacute;n   de control y de conciencia para distinguir entre dos distintos   sistemas de razonamiento, as&iacute; como para determinar si un mecanismo   cognitivo particular pertenece a S1 o a S2. Estos se&ntilde;alamientos   parecen socavar la conexi&oacute;n entre la teor&iacute;a dual del razonamiento    y   dos nociones de justificaci&oacute;n (una internalista y otra externalista).   Pero no afectan de manera importante la idea de que tanto los productos   de S1 como los de S2 puedan satisfacer la noci&oacute;n externalista   de justificaci&oacute;n. Por ejemplo, el hecho de que haya mecanismos que   en el pasado fueron conscientes y que despu&eacute;s se automatizaron,   provocando con ello que el sujeto ya no tenga acceso a dichos procesos   aunque s&iacute; a los productos de los mismos, no choca con la idea   de que, si dichos procesos son eficientes, pueden producir creencias   justificadas desde la perspectiva externalista. Dado lo anterior, considero   que, si bien en cierto modo una interpretaci&oacute;n de la teor&iacute;a   dual del razonamiento apunta a una conexi&oacute;n con el internalismo   y el externalismo, en gran medida dicha conexi&oacute;n se sostiene por   un rasgo para distinguir los dos sistemas de razonamiento que en el mejor de    los casos resulta problem&aacute;tico. Esto parece indicar que   habr&iacute;a razones por las cuales se debe preferir la conexi&oacute;n entre    la   teor&iacute;a dual del razonamiento y s&oacute;lo una noci&oacute;n de justificaci&oacute;n,    a   saber, el externalismo. Esta conexi&oacute;n enarbola v&iacute;nculos coherentes   con dos modos de entender la racionalidad, enmarcadas ambas en   una &uacute;nica visi&oacute;n de la racionalidad, i.e., la consecuencialista.</p>     <p>   <font size="3"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p>   Diversos psic&oacute;logos cognitivos y fil&oacute;sofos han visto en la teor&iacute;a   dual de sistemas la teor&iacute;a del razonamiento que puede integrar de   manera adecuada las diversas teor&iacute;as del razonamiento en pugna   dentro de la psicolog&iacute;a cognitiva (cf. Samuels, Stich &amp; Bishop).    Si   estas apreciaciones son correctas, es posible que esta teor&iacute;a del razonamiento   pueda ser usada para explicar la relaci&oacute;n que hay entre la   racionalidad y la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n epist&eacute;mica. En    este trabajo   se ha intentado mostrar, sin embargo, que los psic&oacute;logos cognitivos   han desarrollado al menos dos posturas acerca de c&oacute;mo la teor&iacute;a   dual de razonamiento se une con la racionalidad. Si bien las dos   posturas suponen dos modos distintos de racionalidad, una de ellas   &mdash;la defendida por Evans y Over&mdash; lleva a dos visiones distintas de   racionalidad; la otra postura &mdash;defendida por Stanovich y West&mdash; sugiere   que esos dos modos de entender a la racionalidad pueden ser   integrados en una &uacute;nica visi&oacute;n de racionalidad en dos niveles    distintos.   Si se ha argumentado correctamente, la teor&iacute;a dual de sistemas   apoya la conexi&oacute;n entre la noci&oacute;n externalista de la justificaci&oacute;n    y la   visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad. Si lo anterior es el caso,   entonces la noci&oacute;n internalista de la justificaci&oacute;n no es consistente   con el entendimiento que se tiene actualmente del razonamiento   humano.</p>       <p><hr size="1"></p>     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> A pesar del gran n&uacute;mero de literatura generada a partir de los   contraejemplos tipo Gettier, la mayor&iacute;a de estos coinciden en apuntar   que dichos contraejemplos muestran que las condiciones con las que se   defini&oacute; tradicionalmente el conocimiento no son suficientes para brindar   una adecuada definici&oacute;n de dicha noci&oacute;n epist&eacute;mica (cf.    Dancy, Villoro).</p>     <p>   <sup><a href="#s2" name="2">2</a></sup> Adelante explico lo qu&eacute; defiende cada una de estas teor&iacute;as.  </p>     <p><sup><a href="#s3" name="3">3</a></sup> En el debate en torno a la noci&oacute;n de justificaci&oacute;n se afirma    que un sujeto   S es epist&eacute;micamente responsable, si S acepta s&oacute;lo las creencias    que son   apoyadas por las razones que S posee. Por el contrario, S no ser&iacute;a epist&eacute;micamente   responsable, si del conjunto de creencias que S posee se deriva   que p y S creyera que no-p. </p>     <p><sup><a href="#s4" name="4">4</a></sup> Un resultado de investigaciones emp&iacute;ricas, que se&ntilde;ala una aparente   desviaci&oacute;n de los est&aacute;ndares normativos de inferencia, se centra    en el   modo en que los sujetos eval&uacute;an la probabilidad de estados o eventos   l&oacute;gicamente relacionados. Entre los experimentos m&aacute;s conocidos    est&aacute;n   los relacionados con la falacia de la conjunci&oacute;n. En famosos experimentos,   Kahneman y Tversky presentan a los sujetos la siguiente prueba: Linda   tiene 31 a&ntilde;os, es soltera, abierta y muy brillante. Ella estudi&oacute;    filosof&iacute;a y   como estudiante estuvo profundamente preocupada por asuntos de   discriminaci&oacute;n y justicia social, tambi&eacute;n particip&oacute; en    manifestaciones   anti-nucleares. De las siguientes oraciones determina cu&aacute;l es m&aacute;s    probable   escribiendo un 1 para la m&aacute;s probable y un 8 para la menos probable.   Linda es maestra de primaria. (a)   ...   Linda es cajera en un banco. (f)   Linda es cajera en un banco y activista en un movimiento (h)   feminista.   El 89% de las personas consideraron que el enunciado (h) tiene mayor   probabilidad que el enunciado (f), a pesar de que ser "cajera y feminista"   es menos probable que ser solamente cajera (cf. Kahneman &amp; Tversky).</p>     <p><sup><a href="#s5" name="5">5</a></sup> Estas dos versiones de la teor&iacute;a dual del razonamiento tienen enormes   coincidencias, lo que hace suponer que existe un n&uacute;cleo de afirmaciones   que resultan centrales para la teor&iacute;a dual. Sin embargo, como se argumenta   en la siguiente secci&oacute;n de este trabajo, la principal diferencia entre    las dos   versiones de la teor&iacute;a dual del razonamiento se encuentra en la relaci&oacute;n   que dichas versiones tienen con la racionalidad.</p>     <p><sup><a href="#s6" name="6">6</a></sup> N&oacute;tese que en tanto una creencia puede ser racional para S1, aun cuando   no cumple con los criterios provenientes de la visi&oacute;n est&aacute;ndar    de la   racionalidad, se est&aacute; suponiendo que S1 no se compromete con la visi&oacute;n   est&aacute;ndar de la racionalidad. Este punto ser&aacute; tratado m&aacute;s    adelante.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><sup><a href="#s7" name="7">7</a></sup> Adem&aacute;s de Stanovich y West, y Evans y Over, Sloman (1996) y Reber   (1993), por ejemplo, han defendido versiones de una teor&iacute;a dual del   razonamiento con grandes similitudes entre sus trabajos.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="8">8</a></sup> Stanovich y West parecen comprometerse directamente con la postura de   Dawkins, haciendo uso de su terminolog&iacute;a y algunas de sus principales   propuestas. En un intento por entender la propuesta de Stanovich y West,   es prudente apuntar que para Dawkins un gen es una unidad gen&eacute;tica   que forma parte de los cromosomas, el cual potencialmente permanece   durante muchas generaciones, y persigue sus prop&oacute;sitos de modo ego&iacute;sta   (cf. Dawkins 40, 46ss). Puede resultar extra&ntilde;o sostener que un gen   tiene objetivos o metas, pero Dawkins &mdash;al igual que Stanovich y West&mdash;   consideran que hablar de esta manera es s&oacute;lo metaf&oacute;rica. Dawkins    afirma   lo siguiente: "he recalcado que no debemos pensar en los genes como   agentes conscientes que persiguen un fin determinado. La ciega selecci&oacute;n   natural, sin embargo, los hace comportarse como si en realidad fuese as&iacute;,    y   ha sido conveniente, como si emple&aacute;semos signos taquigr&aacute;ficos,    referirnos   a los genes en el lenguaje de la determinaci&oacute;n. Por ejemplo, cuando decimos   "los genes intentan aumentar su n&uacute;mero en el futuro acervo g&eacute;nico",    lo   que realmente queremos decir es que "aquellos genes que se comportan   de manera como para aumentar su n&uacute;mero en los futuros acervos g&eacute;nicos   tienden a ser los genes cuyos efectos percibimos en el mundo" &#91;...&#93;    En   ning&uacute;n &#91;...&#93; caso debemos atribuir a ello un sentido m&iacute;stico    &#91;...&#93; la idea de   la intenci&oacute;n o prop&oacute;sito es s&oacute;lo una met&aacute;fora &#91;...&#93;"    (291-92).</p>     <p><sup><a href="#s9" name="9">9</a></sup> Dawkins, al igual que Stanovich y West, considera que los seres   vivos son m&aacute;quinas de supervivencia programados por los genes para   preservarlos. Pero como los genes no pueden determinar directamente el   comportamiento humano, construyeron el cerebro para llevar a cabo el   control de las "m&aacute;quinas de supervivencia" (Dawkins 80).    Lo distintivo de   los cerebros del humano es que pueden rebelarse en contra de los genes,   es decir, los seres humanos pueden seguir intereses que son propiamente   humanos en detrimento de los intereses de los genes (Dawkins 88, 297-98).   Esta propuesta de Dawkins es defendida por Stanovich en un libro de   reciente aparici&oacute;n titulado The Robot's Rebellion (2006), en clara    alusi&oacute;n a   los seres humanos como las m&aacute;quinas que se rebelan a seguir los intereses   de sus genes.</p>     <p>   <sup><a href="#s10" name="10">10</a></sup> De hecho, al comparar la distinci&oacute;n entre racionalidad1 y racionalidad2   de Evans y Over, y la distinci&oacute;n reci&eacute;n presentada, Stanovich    y West   se&ntilde;alan: "&#91;d&#93;ebido a que las teor&iacute;as normativas se preocupan    por las   metas a un nivel personal, y no a un nivel gen&eacute;tico, ambos tipos de   racionalidad definidos por Evans y Over (1996) caen dentro de lo que   hemos denominado aqu&iacute; racionalidad normativa &#91;...&#93; su distinci&oacute;n   es entre dos conjuntos de mecanismos algor&iacute;tmicos que pueden ser   usados dentro de la racionalidad normativa. La distinci&oacute;n que nosotros   esbozamos es en t&eacute;rminos de niveles de optimizaci&oacute;n (al nivel    del   replicador mismo &mdash;el gen&mdash; o a nivel del veh&iacute;culo)"    (2000 665).</p>     <p><sup><a href="#s11" name="11">11</a></sup> La postura consecuencialista no est&aacute; en contra de las reglas, esto    es,   no afirma que las reglas no jueguen un papel importante en las teor&iacute;as   normativas del razonamiento, sino que mantiene que razonar de acuerdo   con alg&uacute;n conjunto de reglas no es constitutivo de un buen razonamiento   (Foley). Aunque la aplicaci&oacute;n de las reglas de razonamiento podr&iacute;a    ser   medio para alcanzar ciertos fines, lo que es constitutivo de un proceso de   razonamiento racional es &mdash;desde el acercamiento consecuencialista&mdash;    ser   un medio efectivo para alcanzar una meta o un conjunto de metas.</p>     <p><sup><a href="#s12" name="12">12</a></sup> Era&ntilde;a (en proceso) defiende una tesis como &eacute;sta.</p>     <p>   <sup><a href="#s13" name="13">13</a></sup> Una idea que parece apoyar esta conexi&oacute;n entre la noci&oacute;n externalista   de la justificaci&oacute;n y la visi&oacute;n consecuencialista de la racionalidad,    es que   el confiabilismo, como se ha mencionado anteriormente, se presenta a s&iacute;   mismo como una teor&iacute;a comprometida con una visi&oacute;n consecuencialista   de la racionalidad (cf. Goldman 1986).</p>     <p><sup><a href="#s14" name="14">14</a></sup> Si se defiende en epistemolog&iacute;a una tesis naturalista fuerte con    la   que se sostenga que las teor&iacute;as epistemol&oacute;gicas deben adecuarse    a las   explicaciones ofrecidas por las teor&iacute;as cient&iacute;ficas, y se acepta    la conexi&oacute;n   hecha aqu&iacute; entre el externalismo y la teor&iacute;a dual de razonamiento,    se   tendr&iacute;a que aceptar que la noci&oacute;n externalista debe integrar un    tipo de   distinci&oacute;n entre dos tipos de justificaci&oacute;n, aun cuando estos    dos tipos de   justificaci&oacute;n no supongan la aceptaci&oacute;n de una noci&oacute;n internalista    de la   justificaci&oacute;n. Quiz&aacute; un modo de entender estos dos tipos de justificaci&oacute;n   es apoy&aacute;ndose en dos niveles de racionalidad distintos &mdash;como la    distinci&oacute;n   entre racionalidad normativa y evolucionista de Stanovich y West&mdash;.</p>     <p><sup><a href="#s15" name="15">15</a></sup> Esta idea resulta coherente con la teor&iacute;a dual del razonamiento en    tanto   que los defensores de esta teor&iacute;a, como se expuso anteriormente, sostienen   que S1 es un sistema universal y compartido con otros animales, mientras   que S2 es un sistema propiamente humano.</p>     <p>   <sup><a href="#s16" name="16">16</a></sup> Muchas veces se ha puesto en duda la distinci&oacute;n entre lo interno-externo   por las dificultades que supone la noci&oacute;n de acceso interno (cf. King),    e   incluso la idea misma de posesi&oacute;n de evidencia se ha puesto en duda (cf.   Goldman 1993). Por ejemplo, generalmente se considera que un sujeto S   puede racionalmente creer en p, si p es apoyada por el total de evidencia   que S posee. Sin embargo, es poco claro si lo que cuenta como evidencia   para S es todo aquello almacenado en la memoria de S, o bien s&oacute;lo   aquello a lo que S puede f&aacute;cilmente acceder. Cualquiera de las anteriores   alternativas tiene dificultades, aun cuando la segunda alternativa, seg&uacute;n   Goldman (1993), parece m&aacute;s alentadora. Sin embargo, para Goldman,   la psicolog&iacute;a de la memoria nos ense&ntilde;a que no existe una manera    clara   de definir "f&aacute;cilmente accesible", por lo que es posible    que la noci&oacute;n de   "posesi&oacute;n de evidencia" o "acceso a evidencia"    deba ser abandonada por   principios muchos m&aacute;s complejos y sustanciales (cf. 1993 13).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><hr size="1"></p>      <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>   Bonjour, L. "Externalists Theories of Empirical Knowledge", Midwest   Studies in Philosophy 5 (1980): 53-77.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-0062200900010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Cherniak, C. Minimal Rationality. Cambridge: MIT Press, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-0062200900010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Dancy, J. An Introduction to Contemporary Epistemology. Oxford:   Blackwell Publishers, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-0062200900010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Dawkins, Richard. El gen ego&iacute;sta, trad. Juana Robles. Barcelona: Salvat   Editores, 1985.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-0062200900010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Elio, R., ed. Common Sense, Reasoning and Rationality. New York: Oxford   University Press, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-0062200900010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Era&ntilde;a, A. "Dual system theory. A way to bridge the gap between   Internalism and Externalism" (en proceso).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-0062200900010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Evans, J. "Dual System Theories of Cognition. Some Issues", The    28th   Conference at Cognitive Science Society, 20. Marzo 2008. &lt;<a href="http://www.cogsci.rpi.edu/csjarchive/proceedings/2006/docs/p202.pdf" target="blank">http://www.cogsci.rpi.edu/csjarchive/proceedings/2006/docs/p202.pdf</a>&gt;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-0062200900010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Evans, J. &amp; Over, D. Rationality and Reasoning. East Sussex: Psychology   Press, 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-0062200900010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Foley, R. Working Without a Net. New York: Oxford University Press,   1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-0062200900010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Haack, S. Evidence and Inquiry: Towards Reconstruction in Epistemology.   Oxford: Blackwell, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-0062200900010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Goldman, A. "The Internalist Conception on Justification", Midwest   Studies in Philosophy 5 (1980): 27-52.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-0062200900010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Goldman, A. Epistemology and Cognition. Cambridge: Harvard University   Press, 1986.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-0062200900010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Goldman A. Philosophical Applications of Cognitive Science. Boulder:   West View Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-0062200900010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Kahneman, D. &amp; Tverky, A. "Judgment under uncertainty: Heuristics    and   biases." en Kahneman, Daniel, Slovic, P. y A. Tversky (eds.). Judgment   under uncertainty: Heuristics and biases. Cambridge: Cambridge   University Press, 1982.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-0062200900010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   King, P. "Internalismo, externalismo y autoconocimiento", Cr&iacute;tica    96   (2000): 99-119.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-0062200900010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Mele, A. &amp; Rawling, P., eds. The Oxford Handbook of Rationality. Oxford:   Oxford University Press, 2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-0062200900010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Over, D., ed. Evolution and the Psychology of Thinking: The debate, East   Sussex: Psychological Press, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-0062200900010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Reber, A. Implicit learning and tacit knowledge. Oxford: Oxford University   Press, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-0062200900010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Samuels, R., Stich S. &amp; M. Bishop. "Ending the Rationality Wars: How    to   Make Disputes About Human Rationality Disappear", en Elio, R.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0062200900010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Samuels, R. &amp; Stich, S. "Rationality and Psychology", en Mele,    A. &amp;   Rawling, P.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-0062200900010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Samuels, R. Stich, S. &amp; Faucher, L. "Reason and Rationality",    en Sintonen,   M., et. al.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0062200900010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Sintonen, M., et. al., eds. Handbook of Epistemology. Dordrecht: Kluwer,   2004.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-0062200900010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Sloman, D. "The empirical case for two systems of reasoning", Psychological   Bulletin 119 (1996): 3-22.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-0062200900010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Sosa, E. Conocimiento y virtud intelectual. M&eacute;xico: UNAM-FCE, 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-0062200900010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Stanovich, K. &amp; West, R. "Individual differences in reasoning: Implication   for the rationality debate?", Behavioral and Brain Science 23 (2000):   645- 665.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-0062200900010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Stanovich, K. &amp; West, R. "Evolutionary Versus Instrumental Goals:    How   Evolutionary Psychology Misconceives Human Rationality", en Over, D.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-0062200900010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Stanovich, K. The Robot's Rebellion. Finding Meaning in the Age of Darwin.   Chicago: The University of Chicago Press, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-0062200900010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Stein, E. Without Good Reason. Oxford: Clarendon University Press,   1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-0062200900010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Villoro, L. Creer, saber, conocer. M&eacute;xico: SXXI Editores, 1982. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-0062200900010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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