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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Martínez Ferro, Hernán. Introducción a la filosofía moral de Ernst Tugendhat. Bogotá: Uniediciones (Universidad Libre de Colombia). Prólogo de Guillermo Hoyos Vásquez.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><b><font face="verdana" size="4">Mart&iacute;nez Ferro, Hern&aacute;n. Introducci&oacute;n   a la filosof&iacute;a moral de Ernst Tugendhat.   Bogot&aacute;: Uniediciones (Universidad Libre   de Colombia). Pr&oacute;logo de Guillermo Hoyos V&aacute;squez.</font></b></p>  <hr size="1">      <p>   El problema de la justificaci&oacute;n de la   moral ha sido una constante a lo largo   de todo el trabajo filos&oacute;fico de Ernst   Tugendhat. En esta monograf&iacute;a, Hern&aacute;n   Mart&iacute;nez Ferro rastrea la respuesta que   el fil&oacute;sofo ha dado a esta dificultad desde   sus primeros escritos de &eacute;tica, hace   m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, hasta el presente.   Tugendhat entiende el trabajo filos&oacute;fico   como clarificaci&oacute;n de conceptos, y ser&aacute;,   partiendo de esta perspectiva anal&iacute;tica y   descriptiva de nuestra comprensi&oacute;n de   moral, como podemos buscar la manera   de justificar las exigencias morales.   El ejercicio acad&eacute;mico comienza por   comprender el problema de la moral a   partir de una clarificaci&oacute;n inicial de los   conceptos b&aacute;sicos implicados, para luego   enfrentar paso a paso lo que Guillermo   Hoyos en el pr&oacute;logo llama la historia   de las retractaciones de Tugendhat.   La honestidad intelectual del fil&oacute;sofo   checo lo ha llevado a modificar en   varias ocasiones los planteamientos de   su teor&iacute;a moral. Hern&aacute;n Mart&iacute;nez nos   conduce de modo claro y did&aacute;ctico por este camino lleno de obst&aacute;culos,  donde nos vamos a encontrar tambi&eacute;n con una explicaci&oacute;n igualmente detallada, tanto del fundamento de la moral kantiana, como de la fundamentaci&oacute;n de la &Eacute;tica del Discurso planteada por J&uuml;rgen Habermas. Todo esto va a desembocar finalmente en lo que Tugendhat llama su propuesta de justificaci&oacute;n de una moral moderna. Al final de la monograf&iacute;a, Hern&aacute;n Mart&iacute;nez presenta sus conclusiones con base en los aspectos destacados de la manera como Ernst Tugendhat concibe la filosof&iacute;a moral: definici&oacute;n de conceptos, comprensi&oacute;n de lo que es una justificaci&oacute;n moral, y la propuesta de un contractualismo sim&eacute;trico como justificaci&oacute;n de una moral moderna. No puede quedar sin mencionar la entrevista con Ernst Tugendhat, presentada como ap&eacute;ndice del trabajo de monograf&iacute;a, donde, entre otros aspectos, el fil&oacute;sofo europeo se refiere a su concepci&oacute;n de la filosof&iacute;a como clarifi- caci&oacute;n de conceptos, a la influencia en su pensamiento de autores como Heidegger y Wittgenstein, y a la idea de una filosof&iacute;a espec&iacute;ficamente latinoamericana.</p>     <p>   A trav&eacute;s de todo el trabajo, el autor   es consecuente con el m&eacute;todo y, antes   de comenzar cada uno de los cap&iacute;tulos   y apartados, hace una presentaci&oacute;n del   plan a seguir, para luego, a medida que   va redondeando cada uno de los temas   propuestos, volver sobre lo que se ha   dicho, presentarlo de forma resumida y   conectar lo anterior con lo que viene a   continuaci&oacute;n. Hern&aacute;n Mart&iacute;nez nunca   pierde de vista el sentido de la explicaci&oacute;n   y su lugar dentro del an&aacute;lisis que est&aacute; llevando a cabo.</p>     <p>   El primer cap&iacute;tulo del libro est&aacute; orientado   a comprender el sentido de hacer   filosof&iacute;a como clarificaci&oacute;n de conceptos.   Lo primero que el autor busca aclarar   es que el m&eacute;todo anal&iacute;tico utilizado   por Tugendhat no es el que todos los fi-   l&oacute;sofos (anal&iacute;ticos) emplean, sino que   se trata del m&eacute;todo introducido por el   Wittgenstein tard&iacute;o (especialmente) en   su Blue Book. Este m&eacute;todo consiste en   ver el lenguaje desde la forma en que se   emplea. La reflexi&oacute;n acerca de c&oacute;mo explicar   una palabra a quien no la conoce   es el camino adecuado para llegar a estar   en capacidad de entenderla. El argumento   de Tugendhat a favor del an&aacute;lisis   sem&aacute;ntico consiste en abordar el tema de   la fundamentaci&oacute;n de la filosof&iacute;a moral   haciendo la distinci&oacute;n entre dos planos   diferentes. El primero se refiere al criterio   de fundamentaci&oacute;n de acuerdo con   cada una de las concepciones morales: la   ley de Dios, lo que es &uacute;til, la raz&oacute;n pr&aacute;ctica,   etc. El segundo alude a la pregunta   por la fundamentaci&oacute;n que est&aacute; detr&aacute;s   de cada uno de los criterios en cuesti&oacute;n.   De acuerdo con Tugendhat, y como bien   lo muestra Hern&aacute;n Mart&iacute;nez en su monograf&iacute;a,   esto conduce necesariamente a   tener que mostrar el sentido de lo que se   quiere decir cuando se utilizan palabras   como 'bueno', 'deber' o 'justo'. En otras   palabras, si lo 'bueno' es aquello que es &uacute;til para un determinado grupo, debemos estar en capacidad de entender qu&eacute; es aquello que entendemos como 'bueno'. De ah&iacute; la necesidad de una clarificaci&oacute;n de conceptos y de un m&eacute;todo anal&iacute;tico como el avalado por Wittgenstein y Tugendhat. De acuerdo con este &uacute;ltimo, un an&aacute;lisis sem&aacute;ntico de los t&eacute;rminos debe llevar a la conclusi&oacute;n de que las normas morales no son normas racionales. El actuar moralmente no implica necesariamente actuar racionalmente. M&aacute;s que la racionalidad, el factor relevante para el actuar moral ser&iacute;a la presi&oacute;n social. As&iacute;, la definici&oacute;n de moral de Tugendhat &mdash;citada en el texto y extra&iacute;da de Una nueva concepci&oacute;n de filosof&iacute;a moral&mdash;  es: "un sistema de reglas que existen en virtud de la presi&oacute;n social que aquellos que la ejercen consideran justificada".</p>     <p>   Uno de los elementos que caracteriza   a las normas morales, de acuerdo   con el an&aacute;lisis sem&aacute;ntico realizado por   Tugendhat, es su pretensi&oacute;n de estar justificadas.   El segundo cap&iacute;tulo del libro   est&aacute; dedicado al problema de la justificaci&oacute;n   de la moral. Si la moral es un sistema   de exigencias rec&iacute;procas, es necesario   justificar los juicios morales con respecto   a los dem&aacute;s. Si las justificaciones religioso-   tradicionales dejan de tener signi-   ficado para muchos, la necesidad de una   justificaci&oacute;n "diferente" se hace todav&iacute;a   m&aacute;s importante. Si los individuos no   comparten las mismas convicciones morales,   las exigencias que se hacen unos   miembros de la comunidad a otros no   van a ser evidentes. Un ejemplo reciente   de lo anterior es el levantamiento por   parte del presidente electo Obama a las   trabas para la realizaci&oacute;n con fondos p&uacute;blicos   de investigaciones con c&eacute;lulas madre   procedentes de embriones. Muchas   comunidades religiosas se oponen a este   tipo de procedimientos. Cuando se trata   de dineros de los contribuyentes &mdash;donde   el aspecto moral est&aacute; siempre presente&mdash;,   el destino requiere plena justificaci&oacute;n, y   las creencias religiosas o las meras intuiciones   no bastan. El problema de la necesidad   de justificaci&oacute;n de la moral est&aacute;   unido a lo que significa justificar una   norma moral. Para Tugendhat, el aspecto   importante de lo que significa justi-   ficar una norma moral est&aacute; de acuerdo   con el car&aacute;cter intersubjetivo de su de-   finici&oacute;n de moral. La justificaci&oacute;n moral   debe ser una justificaci&oacute;n para un obrar.   Como lo presenta Hern&aacute;n Mart&iacute;nez, la   justificaci&oacute;n valida participar en una   praxis intersubjetiva donde los sentimientos   morales son parte fundamental   de la interacci&oacute;n entre los miembros del   grupo. Aqu&iacute; surge de nuevo la necesidad   de un segundo plano de justificaci&oacute;n,   que es donde se van a ver enfrentadas   las diferentes concepciones morales, de   acuerdo con Tugendhat. Para el fil&oacute;sofo   checo, el problema de la justificaci&oacute;n de   la moral es el verdadero problema de una   filosof&iacute;a moral para nuestros tiempos. El "men&uacute;" que se ofrece es variado, y cada uno escoge de acuerdo con su propia intuici&oacute;n. Hume: renunciar a toda pretensi&oacute;n de justificaci&oacute;n; Kant: el deber por el deber mismo; el utilitarismo y el contractualismo: son las opciones que presenta el autor.</p>     <p>   En el tercer cap&iacute;tulo se hace la   presentaci&oacute;n, tanto del programa de fundamentaci&oacute;n   kantiana de la moral, como   de la fundamentaci&oacute;n de la &Eacute;tica del   Discurso de J&uuml;rgen Habermas. Aunque   sin dejar de reconocer su importancia,   Tugendhat no puede aceptar el planteamiento   kantiano basado en una fundamentaci&oacute;n   racional, absoluta y a   priori de la moral, en un concepto de   Raz&oacute;n con may&uacute;scula. Los presupuestos   metaf&iacute;sicos implicados en una fundamentaci&oacute;n   de este tipo son inaceptables   para el fil&oacute;sofo: una concepci&oacute;n de   moralidad que recurre a tener que asumir   al ser humano como perteneciente a dos   mundos diferentes. Esta teor&iacute;a de los dos   mundos, aplicada a la concepci&oacute;n del ser   humano como un ser fenom&eacute;nico regido   por leyes causales y, al mismo tiempo,   como uno racional, donde la libertad   de actuar seg&uacute;n m&aacute;ximas que aut&oacute;nomamente   se dicta le permiten separarse   del determinismo causal (natural), es v&aacute;lidamente cuestionada.</p>     <p>   Para el caso de la &Eacute;tica del Discurso,   el enfoque de la cr&iacute;tica de Tugendhat va   dirigido al problema que puede resultar   de una decisi&oacute;n moral que incluye a todos   los afectados. El ejemplo de Tugendhat es el de los cinco pacientes que necesitan   todos con urgencia un trasplante de &oacute;rganos para seguir viviendo, y el considerar la posibilidad de matar a un sexto paciente sano presente para servir de donante a los otros cinco. En un caso como &eacute;ste, acudir a un proceso de consulta entre las seis personas interesadas para definir un curso de acci&oacute;n parece, desde un punto de vista moral, completamente inadecuado. Aunque en ciertas ocasiones pueda ser recomendable poner en conocimiento de otras personas nuestras opiniones morales, esto, de acuerdo con Tugendhat, no quiere decir que el procedimiento se tenga que llevar a cabo siempre de esta manera. De esto trata precisamente el imperativo categ&oacute;rico, del reconocimiento de la autonom&iacute;a individual en el obrar. De acuerdo con el an&aacute;lisis de Tugendhat, no es posible fundamentar el imperativo categ&oacute;rico a partir de una raz&oacute;n discursiva, y no es posible la aplicaci&oacute;n de la moralidad a partir de un discurso con los interesados.</p>     <p>   A la altura del cap&iacute;tulo IV, y despu&eacute;s   de realizada la cr&iacute;tica al planteamiento   kantiano, todav&iacute;a est&aacute; pendiente para   Tugendhat la clase de justificaci&oacute;n y motivaci&oacute;n   que requieren las normas morales.   Ese sistema de exigencias rec&iacute;procas,   basado en la presi&oacute;n social, requiere   de un sentido, de una explicaci&oacute;n. No   es simplemente el miedo a una sanci&oacute;n   moral, pues de esta manera un fen&oacute;meno   como la conciencia moral quedar&iacute;a   sin explicaci&oacute;n. &Eacute;ste es precisamente el   problema de una moral contractualista.   Una motivaci&oacute;n ego&iacute;sta basada en la simetr&iacute;a   del dar y recibir beneficios no explica   sentimientos producidos por ciertos   comportamientos morales, tanto en   el espectador como en el agente. Ahora, &iquest;c&oacute;mo es posible conciliar la moral vista como un aprendizaje por medio de la experiencia, con la pluralidad de concepciones morales que se da a trav&eacute;s de la historia? Hern&aacute;n Mart&iacute;nez hace un an&aacute;lisis detallado de la manera como Tugendhat resuelve el problema. Un punto importante es la distinci&oacute;n entre una perspectiva interna, de primera y segunda persona, y una externa, de tercera persona. Desde la perspectiva del yo &mdash;o de la de usted&mdash;, no es posible el relativismo moral. Solamente podemos relativizar una concepci&oacute;n moral desde la perspectiva de otra m&aacute;s amplia. Desde la perspectiva del &eacute;l/ella, es posible entender los diferentes postulados de moral como resultado de condiciones hist&oacute;ricas determinadas. Si exigimos una clase de comportamiento de los otros, es porque estamos dispuestos a "participar" bajo las mismas condiciones (normas) que se nos imponen. De la misma manera, desde la perspectiva de la primera persona es posible un aprendizaje moral en la experiencia. Adicionalmente, los sentimientos juegan un papel muy importante dentro del planteamiento moral de Tugendhat, como lo demuestra Hern&aacute;n Mart&iacute;nez. Cuando alguien no hace lo que debe hacer, se produce una evaluaci&oacute;n moral de parte de las otras personas miembros de la comunidad moral y del sujeto mismo: sentimientos de verg&uuml;enza, resentimiento e indignaci&oacute;n. El temor a perder nuestro propio valor como persona, a la verg&uuml;enza moral, como lo afirma Tugendhat, es una motivaci&oacute;n poderosa para el actuar moral. Relacionado con lo anterior est&aacute; el tema de la identidad; el identificarnos con aquello que queremos llegar a ser como personas es otro elemento importante de la praxis moral. Tugendhat relaciona la identidad con la felicidad. La felicidad tambi&eacute;n es llegar a ser lo que queremos ser, y hacer parte de una comunidad donde seamos estimados y apreciados por ello. Asimismo, una &eacute;tica moderna requiere que &eacute;sta sea universalista e igualitaria; todos los hombres son dignos de respeto y merecen una oportunidad para el libre desarrollo de su identidad como seres humanos.</p>     <p>   El cap&iacute;tulo final (V) est&aacute; dividido en   tres partes, las cuales, como bien lo afirma   Hern&aacute;n Mart&iacute;nez, se corresponden   con las tres diferentes propuestas de justificaci&oacute;n   intentadas por Tugendhat en   Tres Lecciones de &eacute;tica, Lecciones de &eacute;tica   y Problemas. Treinta a&ntilde;os de enfrentamiento   con el contractualismo &mdash;afirma   Mart&iacute;nez&mdash; llevan a Tugendhat a   reconocer que lo hab&iacute;a malinterpretado   (al contractualismo) y a proponer lo   que se denomina un contractualismo sim&eacute;trico,   orientando la moralidad por el   principio bueno para todos por igual.   Mart&iacute;nez se pregunta si esta concepci&oacute;n   de contractualismo sim&eacute;trico responde a   las exigencias de una moral moderna, y   si satisface a su vez nuestras intuiciones   morales. Para el caso de las exigencias de   una moral moderna, igualdad y universalidad   ser&iacute;an los criterios principales a   tener en cuenta. Es importante destacar   que 'bueno en igual medida para todos'   hace de la justicia un elemento constitutivo   de la moral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Fiel a su estructura acad&eacute;mica, Hern&aacute;n   Mart&iacute;nez presenta las conclusiones de su   cuidadoso trabajo a continuaci&oacute;n del   quinto y &uacute;ltimo cap&iacute;tulo. Comparando   la propuesta moral de Tugendhat con   otras concepciones similares (Kant y   Habermas), que cumplen tambi&eacute;n con   la exigencia moderna de ser universalistas,   igualitarias y respetuosas de   la dignidad de la persona, afirma que   lo que las diferencia realmente es la   manera como cada una de ellas justifica   esa denominada moral. A continuaci&oacute;n   se pregunta si esta propuesta (la de   Tugendhat), salida de la experiencia y   del inter&eacute;s de cada cual por su propio   autorrespeto, resuelve el problema de la   justificaci&oacute;n.</p>     <p>   <b>Carlos Alberto D&iacute;az</b></p>     <p>   Universidad de los Andes - Colombia   <a href="mailto:cardia8@gmail.com">cardia8@gmail.com</a> </p> </font>      ]]></body>
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