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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Mele, Alfred R. Effective Intentions: The Power of Conscious Will. Oxford: Oxford University Press, 2009. 178 pp. isbn 978 0 19 538426 0.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="3"><b>Mele, Alfred R.    <br></b><i> Effective Intentions: The Power of Conscious Will.    <br> </i>Oxford: Oxford University Press,    <br>  2009. 178 pp. ISBN 978 0 19 538426 0.</font></p>   <hr size="1"> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Un experimento cient&iacute;fico parece   haber comprobado que la libertad de   la voluntad es una ilusi&oacute;n, es decir, que   aunque tenemos la sensaci&oacute;n de que decidimos   libremente y de que nuestras decisiones   voluntarias causan nuestras acciones,   no somos libres, puesto que en   realidad la decisi&oacute;n de actuar se genera   inconscientemente, a partir de cierta actividad   del cerebro que toma la decisi&oacute;n   por su cuenta, antes de que nos percatemos   de ella. As&iacute;, el que creamos que tomamos   decisiones conscientes de manera   libre es s&oacute;lo la ilusi&oacute;n de una voluntad   libre que se forma despu&eacute;s de que el cerebro   decide iniciar la acci&oacute;n, algo que implica   tambi&eacute;n la negaci&oacute;n de cualquier   papel causal que puedan jugar las intenciones   en la producci&oacute;n de las correspondientes   acciones. El experimento fue llevado   a cabo en la d&eacute;cada de los 80s por   Benjamin Libet y sus colaboradores, y   desde ese momento gener&oacute; una interesante   controversia sobre el tema de la libertad   de la voluntad, tanto en la comunidad cient&iacute;fica, como en la filos&oacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">El libro de Mele, <i>Effective Intentions:   The Power of Conscious Will</i>, constituye   un interesante aporte a esta discusi&oacute;n, en   tanto presenta una cr&iacute;tica a los resultados   que se pretenden extraer de este experimento   &mdash;y de otros por el estilo&mdash; sobre   los temas de la libertad de la voluntad y   del poder causal de las intenciones y decisiones   conscientes. En general, lo que   se propone Mele, m&aacute;s que demostrar la   falsedad de la afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual la   voluntad de la libertad es una ilusi&oacute;n, es   arg&uuml;ir que dicha tesis no est&aacute; sustentada   de manera satisfactoria por los datos emp&iacute;ricos.   En este sentido, seg&uacute;n Mele, las   conclusiones intr&eacute;pidas de autores como   Libet, Wegner y otros, no est&aacute;n garantizadas   por los datos derivados de sus investigaciones.   Lo interesante es que Mele   no s&oacute;lo se propone mostrar que tales afirmaciones   y otras del mismo talante relacionadas   con los temas del libre albedr&iacute;o,   las intenciones conscientes y la producci&oacute;n   de la acci&oacute;n no est&aacute;n garantizadas   por los datos emp&iacute;ricos; sino que, adem&aacute;s,   aporta soporte emp&iacute;rico poderoso   en apoyo de la tesis seg&uacute;n la cual algunas   intenciones conscientes est&aacute;n entre las causas de las acciones correspondientes.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">El punto de partida de Mele es la   consideraci&oacute;n cr&iacute;tica de dos afirmaciones   sobre el tema del libre albedr&iacute;o. Una   es cient&iacute;fica, y tiene que ver con la idea   planteada por Libet seg&uacute;n la cual el cerebro   decide iniciar acciones un tercio   de segundo antes de que la persona   sea consciente de la decisi&oacute;n, con lo cual   el espacio que se abre al libre albedr&iacute;o   de los sujetos es realmente m&iacute;nimo. La   otra, m&aacute;s filos&oacute;fica, es defendida por D.   Wegner y plantea que no se puede considerar   a las intenciones como causa de las   acciones correspondientes, con lo cual   inclusive el espacio m&iacute;nimo dejado por   Libet para la libertad de la voluntad ha de considerarse como una ilusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">El libro comienza mostrando la   necesidad de hacer distinciones conceptuales   finas a la hora de abordar las discusiones   sobre la libertad de la voluntad,   tanto desde el punto de vista filos&oacute;fico   como del cient&iacute;fico. En este sentido, un   aporte particularmente interesante tiene   que ver con el an&aacute;lisis que hace Mele del   t&eacute;rmino<i> intenci&oacute;n consciente</i>, as&iacute; como la   distinci&oacute;n entre intenciones proximales   y distales1. As&iacute;, en el cap&iacute;tulo dos, Mele llama la atenci&oacute;n sobre el hecho de que   se puede encontrar un desacuerdo importante   entre los investigadores sobre lo   que son las intenciones; desacuerdo que   a la vez surge por una disputa acerca de   lo que se puede considerar como una acci&oacute;n intencional y lo que no:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>&#91;U&#93;na lecci&oacute;n es que quien desee apelar   a afirmaciones emp&iacute;ricas sobre las intenciones   debe tratar de obtener un significado   firme de lo que los investigadores que   hacen las afirmaciones quieren decir por &#39;intenci&oacute;n&#39;. (30)</blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Esto es lo que se puede ver, por ejemplo,   en el trabajo de Wegner, en el que,   seg&uacute;n Mele, no se aprecia una definici&oacute;n   clara de intenci&oacute;n consciente, pues se la   asume simplemente y sin mayor justificaci&oacute;n   como la &quot;experiencia de la voluntad&quot;.   Wegner arguye que la &quot;experiencia   de la voluntad&quot;, entendida, por ejemplo,   como &quot;experiencia de querer moverse&quot;   en el caso espec&iacute;fico de querer flexionar   el dedo, no es una causa de flexionar   el dedo. Aqu&iacute; Mele se&ntilde;ala que el deseo   de flexionar de un sujeto y la experiencia   de querer flexionar no son la misma cosa; as&iacute;, admitir que la experiencia de   un sujeto de querer flexionar no es una   causa de su flexionar no debe llevar a   concluir que su desear flexionar no sea   una causa de su flexionar. En resumen,   se pregunta Mele por qu&eacute; ha de pensarse   que la causa de una acci&oacute;n ha de ser &quot;la   experiencia de querer conscientemente   hacerla&quot;, en lugar de afirmar simplemente   que la causa de la acci&oacute;n se trata   de &quot;querer conscientemente&quot;. Y su dictamen no puede ser m&aacute;s contundente:</p>     <blockquote>&#91;C&#93;uando se est&aacute;n buscando las causas   de las acciones en lugares extra&ntilde;os, encontrar   un &#39;epifen&oacute;meno&#39; no es terriblemente sorprendente. (148)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Otro de los temas importantes que   desarrolla Mele tiene que ver con el an&aacute;lisis   de la relevancia de considerar que   las intenciones o decisiones deben ser   necesariamente conscientes. Mele est&aacute;   de acuerdo con que muchas intenciones   proximales producen acciones sin que   las intenciones aparezcan a la conciencia,   pero considera que esto no debe ser   considerado un resultado sorprendente.   Es decir, seg&uacute;n Mele, no todas las intenciones   proximales son intenciones conscientes,   y esto es algo que socava algunas   de las conclusiones m&aacute;s importantes   de las investigaciones que estamos considerando.   As&iacute;, afirma Mele, uno puede   estar de acuerdo con Libet en que <i>tiene     un profundo impacto</i> en la manera en   que apreciamos la naturaleza de la libertad   de la voluntad el descubrimiento de   que el cerebro inicia inconscientemente   el proceso volitivo antes de que el sujeto   se vuelva consciente de una intenci&oacute;n   o deseo de actuar voluntariamente. Pero   considera que el impacto descansa en un   error, pues aceptar que las causas proximales   de intenciones proximales o decisiones   de hacer A surjan inconscientemente   no tiene porqu&eacute; ser motivo ni de entusiasmo, ni de preocupaci&oacute;n para la libertad de la voluntad.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En general, una de las lecciones   importantes de este libro es que, en investigaciones   cient&iacute;ficas sobre el tema de   la libertad de la voluntad, pueden surgir   problemas importantes si no se tiene en   cuenta que ciertos t&eacute;rminos se est&aacute;n interpretando   de diversas maneras por los   diferentes autores; como es el caso, por   ejemplo, del uso del t&eacute;rmino &#39;intenci&oacute;n consciente&#39;:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>Obviamente los cient&iacute;ficos son libres de   usar la palabra &#39;intenci&oacute;n&#39; como quieran,   pero deber&iacute;an aclarar sus significados. La   falta de claridad puede resultar, no s&oacute;lo en   malentendidos o perplejidades por parte   de los lectores, sino tambi&eacute;n en interpretaciones   err&oacute;neas acerca de la importancia de los propios datos. (45)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En los cap&iacute;tulos 3 y 4 Mele se dedica   a mostrar, con un an&aacute;lisis cuidadoso   de los datos arrojados por las investigaciones,   que las afirmaciones hechas por   Libet sobre las decisiones, las intenciones   y la libertad de la voluntad no est&aacute;n   garantizadas por los mismos. En particular,   Mele retoma la cuesti&oacute;n central   que se desprende del experimento   de Libet, esto es, &iquest;es cierto que el cerebro   decide iniciar acciones en un tiempo   anterior a que haya conciencia subjetiva   reportable de que tal decisi&oacute;n ha   tenido lugar? En los cap&iacute;tulos aludidos,   Mele lleva a cabo un an&aacute;lisis cuidadoso   del experimento realizado por Libet   y sus colegas, y argumenta que los datos   arrojados por el mismo no muestran   de manera concluyente que una decisi&oacute;n   tal haya sido tomada por el cerebro antes   de que el sujeto haya sido consciente por   primera vez de haber tomado una decisi&oacute;n o intenci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Una conclusi&oacute;n importante que se   puede extraer de estos cap&iacute;tulos es que   el an&aacute;lisis conceptual que aporta el fil&oacute;sofo   puede ser crucial para la investigaci&oacute;n   cient&iacute;fica sobre el tema de la libertad   de la voluntad. Esta idea la introduce   Mele, primero modestamente en t&eacute;rminos   de que &quot;el an&aacute;lisis conceptual puede   ayudar&quot; (citando a Haggard), y luego de manera m&aacute;s enf&aacute;tica:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>Prestar atenci&oacute;n no s&oacute;lo a los datos,   sino tambi&eacute;n a los conceptos de acuerdo   con los cuales los datos son analizados,   permite ver claramente que las sorprendentes   afirmaciones de Libet sobre las decisiones   e intenciones no est&aacute;n justificadas por sus resultados. (64)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En el cap&iacute;tulo 5, Mele analiza la tesis   de Wegner seg&uacute;n la cual, del no poder   considerar a las intenciones como causa   de las acciones se sigue que la libertad   de la voluntad es una ilusi&oacute;n. Para esto,   Mele enuncia la hip&oacute;tesis que le interesa   defender respecto de este tema. La denomina   la hip&oacute;tesis H, y afirma que cuando   quiera que los seres humanos llevan   a cabo una acci&oacute;n intencional abierta   A, alguna intenci&oacute;n suya, la adquisici&oacute;n   o persistencia de alguna intenci&oacute;n,   o el correlato f&iacute;sico de uno o m&aacute;s de los   &iacute;tems anteriores juega un papel causal en   la producci&oacute;n de A. En este punto Mele   es claro en que ni siquiera pretende defender   que H sea verdadera, sino simplemente   mostrar que los datos que Wegner   recolecta en apoyo de su punto de vista   no garantizan su falsedad. Para rebatir a   Wegner, afirma que si los agentes pueden   tener intenciones proximales no conscientes   que producen sus correspondientes   acciones intencionales, la intenci&oacute;n   proximal consciente de un agente puede   producir una acci&oacute;n de flexionar de una   manera que no depende de la conciencia que el agente tenga de ella.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Mele tambi&eacute;n le critica a Wegner la   idea de &quot;un yo m&aacute;gico&quot;, y esto porque, al poner una pauta para la libertad de la voluntad   rid&iacute;culamente alta, la tesis de que   la gente act&uacute;a libremente tambi&eacute;n sonar&aacute;   rid&iacute;cula. Seg&uacute;n Wegner, la ilusi&oacute;n de la   voluntad consciente est&aacute; &iacute;ntimamente ligada   a la noci&oacute;n de yo, en la cual se aprecia   la influencia causal de uno como algo   sobrenatural, algo que, seg&uacute;n Wegner,   es parte de ser humano y hace parte de   creer que uno es o tiene un yo. De todo esto Mele concluye:</font></p> <font face="verdana" size="2">     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>Si la barra para la existencia o eficacia   de la &quot;voluntad consciente&quot; es puesta tan   alto que tengamos que ser seres sobrenaturales   para que la voluntad consciente exista   o sea eficaz en nosotros, entonces, por   supuesto, la voluntad consciente debe ser   agrupada junto con fantasmas, hadas y cosas por el estilo. (111)</blockquote> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En t&eacute;rminos generales, Mele concluye   que aunque se pueda mostrar en los experimentos   tipo-Libet el hecho de que   un agente que hizo A tuvo una intenci&oacute;n   proximal consciente de A que no tiene lugar   en una explicaci&oacute;n causal de su hacer   A, ser&iacute;a un error generalizar a partir   de este hallazgo que el hecho de que   los agentes tengan intenciones de A <i>nunca </i>tiene lugar en las explicaciones causales   de su hacer A. En este mismo sentido   tambi&eacute;n argumenta, en el cap&iacute;tulo 6,   que las investigaciones de Lau <i>et al</i>. no   han mostrado que las intenciones proximales   conscientes surjan siempre demasiado   tarde como para que est&eacute;n dentro   de las causas de las correspondientes acciones   intencionales. Esto lo hace examinando   la exactitud de los reportes de   los sujetos en los entornos de experimentaci&oacute;n   y mostrando que, despu&eacute;s de tal   examen, surgen dudas importantes acerca   de la exactitud de los mismos en relaci&oacute;n   con el establecimiento del momento   en que tales sujetos se hacen conscientes de sus decisiones o intenciones.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Y, en consonancia con su concepci&oacute;n   causal de la explicaci&oacute;n de la acci&oacute;n,   Mele defiende a lo largo del libro la   idea de que las decisiones o intenciones   conscientes algunas veces juegan un papel   causal en la explicaci&oacute;n de la acci&oacute;n.   De ah&iacute; que dedique el cap&iacute;tulo 7 a mostrar   que hay soporte emp&iacute;rico fuerte en   apoyo de la afirmaci&oacute;n de que la implementaci&oacute;n   consciente de decisiones de   un agente es causalmente relevante para   las correspondientes acciones que &eacute;ste   lleva a cabo. En este cap&iacute;tulo Mele retoma   la discusi&oacute;n a partir de los experimentos   realizados, teniendo en cuenta   las intenciones distales de los sujetos   (o intenciones de implementaci&oacute;n &#91;<i>implementation     intentions</i>&#93; que sirven a las   personas para comprometerse a responder   a algunas situaciones de cierta manera   en el futuro). Seg&uacute;n Mele, un &quot;te&oacute;rico   de la ilusi&oacute;n&quot; estar&iacute;a interesado en   defender que en la implementaci&oacute;n distal   de intenciones de las cuales el agente   nunca ha sido consciente, &eacute;stas son   tan efectivas como las conscientes. Aqu&iacute;   Mele hace tres observaciones interesantes:   en primer lugar, aun si la implementaci&oacute;n   de decisiones e intenciones distales   inconscientes es tan efectiva como   la de decisiones e intenciones conscientes,   esto no implica que estas &uacute;ltimas no   tengan lugar en una explicaci&oacute;n causal   de la ejecuci&oacute;n de la intenci&oacute;n relacionada.   En segundo lugar, no hay raz&oacute;n   para creer que si alguien no decidi&oacute;   conscientemente hacer algo, esto implique   que inconscientemente haya decidido   hacerlo en el mismo lugar y tiempo.   Y, finalmente, si fuera cierto que la implementaci&oacute;n   distal de intenciones inconscientes   es tan efectiva como la de   intenciones conscientes, no se explica   por qu&eacute; en el experimento los sujetos   del grupo 1 (quienes hicieron una implementaci&oacute;n   consciente de intenci&oacute;n en lugares y tiempos particulares) tienen   un mayor porcentaje de &eacute;xito que los   del grupo 2. En s&iacute;ntesis, para Mele no   tenemos buenas bases para confiar que   en la implementaci&oacute;n de intenciones   distales inconscientes &eacute;stas sean tan   efectivas como las que una agente forma conscientemente.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">En general, se pueden resaltar dos aspectos   de este libro. En primer lugar, sobresale   el se&ntilde;alamiento del error en que   incurren, tanto fil&oacute;sofos como cient&iacute;ficos,   al pretender ignorar o demeritar el   trabajo que cada una de estas comunidades   lleva a cabo respecto a los temas de   la libertad al actuar, la conciencia, las intenciones,   etc. De hecho, Mele propone   que una de las lecciones que se pueden   derivar de esta obra es que tal desprecio   de parte y parte es un error, aunque es   consciente de que es mucho m&aacute;s cr&iacute;tico   con las afirmaciones hechas por los cient&iacute;ficos,   que con las de los fil&oacute;sofos. Por ello afirma al final:</font></p> <font face="verdana" size="2">     <blockquote>&#91;U&#93;n buen trabajo conceptual es &uacute;til al   producir un contexto te&oacute;rico que vierta   considerable luz sobre los datos. Tal trabajo   puede aumentar significativamente   la probabilidad de que evitemos seriamente   interpretar mal los datos, y puede   hacer lo mismo en lo que respecta a las   inferencias defectuosas serias a partir de nuestros datos. (160)</blockquote>     <p align="justify">Y, de otro lado, hay que anotar que   aunque Mele deja claro que le interesa   defender la tesis de la eficacia causal   de las intenciones conscientes en   la producci&oacute;n de la acci&oacute;n intencional,   no es este libro precisamente el lugar   para buscar argumentos a favor de   la misma. Esto se ve claramente en la   &uacute;ltima discusi&oacute;n que describimos: all&iacute;   Mele se limita a se&ntilde;alar que las intenciones   distales inconscientes no son tan   efectivas como las intenciones distales   conscientes, pero no nos ofrece ning&uacute;n   argumento en respaldo de la tesis &mdash;discutible   para algunos&mdash; seg&uacute;n la cual se   puede defender la libertad de la voluntad basado en intenciones distales.</p>     <p></p> </font>      <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>FLOR EMILCE CELY &Aacute;VILA</b>    <br> Universidad de los Andes - Colombia    <br> <a href="mailto:fe.cely29@uniandes.edu.co"><i>fe.cely29@uniandes.edu.co</i></a></font></p>     ]]></body>
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