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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Zalamea, Fernando. Filosofía sintética de las matemáticas contemporáneas. Bogotá: Editorial Universidad Nacional de Colombia, Colección Obra Selecta, 2009. 231 p]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="3"><b>Zalamea, Fernando.</b>    <br>     <i>Filosof&iacute;a sint&eacute;tica de las matem&aacute;ticas contempor&aacute;neas. </i>    <br> Bogot&aacute;: Editorial Universidad Nacional de Colombia,    <br> Colecci&oacute;n Obra Selecta, 2009. 231 p. </font></p>   <hr size="1"> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Hasta  hace pocos a&ntilde;os era muy dif&iacute;cil encontrar  trabajos en filosof&iacute;a de la  matem&aacute;tica que rompieran el molde avejentado  de filosof&iacute;as del lenguaje, de la  l&oacute;gica o de problemas conjunt&iacute;sticos surgidos  casi todos a finales del siglo XIX y  principios del XX. Muy pocos autores se  lanzaban a examinar la actividad <i>real</i> de  los matem&aacute;ticos contempor&aacute;neos, a  intentar extraer del quehacer contempor&aacute;neo de  la matem&aacute;tica &ndash;urgente y  candente&ndash; problem&aacute;ticas filos&oacute;ficas novedosas.  El panorama estaba dominado por  obras que, en la mayor&iacute;a de los casos,  analizaban un &aacute;mbito bastante reducido  y limitado de la matem&aacute;tica, e ignoraban  ol&iacute;mpicamente la amplitud, la  profundidad y la novedad de temas e ideas  surgidas durante varias d&eacute;cadas de trabajo.  Si era dif&iacute;cil encontrar obras que se  atrevieran a mirar de manera directa el  trabajo en &aacute;reas enormes de la matem&aacute;tica durante  las &uacute;ltimas cinco (&iquest;siete? &iquest;nueve?)  d&eacute;cadas, m&aacute;s dif&iacute;cil a&uacute;n era encontrar  planteamientos filos&oacute;ficos genuinamente armados  sobre las preguntas (lacerantes)  que la actividad matem&aacute;tica ha  planteado durante ese tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><i>Filosof&iacute;a  sint&eacute;tica de la matem&aacute;tica</i>   <i>contempor&aacute;nea </i>(FSMC) surge de una   indignaci&oacute;n  profunda con ese estado   de  cosas: con el absurdo de tener una   inmensa  mina de problem&aacute;ticas filos&oacute;ficas   casi  completamente inexploradas   hasta  fechas recientes; con el empobrecimiento   de  la filosof&iacute;a que resulta de   negarse  a explorar temas que, aunque   dif&iacute;ciles,  merecen plenamente ser contrastados   tanto  entre ellos como con   respecto  al panorama cultural general.   Es  un libro a la vanguardia de un movimiento   fuerte,  y muy necesario, contra   la  reducci&oacute;n brutal de los temas matem&aacute;ticos   en  la mayor&iacute;a de la filosof&iacute;a del   siglo  XX y contra los excesos de la filosof&iacute;a   anal&iacute;tica  expresados en el logicismo   y  el conjuntismo (en bastantes casos   empobrecido,  incluso, con respecto a   los  desarrollos de esa &aacute;rea de la matem&aacute;tica).   No  es exagerado decir que es   todo  un Manifiesto (&iquest;grito?) contra la   ignorancia  (matem&aacute;tica y filos&oacute;fica) que   marc&oacute;  muchos trabajos en el siglo XX.</font></p> <font size="2" face="verdana">      <p align="justify">Otros  autores (pocos: Petitot, Rota,   Badiou,  Maddy; no son muchos m&aacute;s)   tienen  trabajos en filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica   que  tambi&eacute;n examinan el   quehacer  matem&aacute;tico contempor&aacute;neo.   El  ensayo de Zalamea est&aacute; firmemente   anclado  en algunas de las preguntas   m&aacute;s  profundas de Rota y en algunos   de  los planteamientos y trabajos m&aacute;s   osados  de Petitot o Badiou. Sin embargo,   creo  no exagerar al decir que FSMC   da  un salto cu&aacute;ntico con respecto a los   dem&aacute;s  autores en esa l&iacute;nea. Ninguno   de  ellos se atreve, como lo hace FSMC,   a  mirar pr&aacute;cticamente <i>toda </i>la  matem&aacute;tica   contempor&aacute;nea  en un ensayo   (aunque  Rota tuvo contacto directo con   los  avances de muchas &aacute;reas de la matem&aacute;tica   en  su trabajo editorial y propone   claramente  el programa de examen fenomenol&oacute;gico   serio  del quehacer de los   matem&aacute;ticos,  no intenta llevar a cabo un   an&aacute;lisis <i>sistem&aacute;tico </i>de la obra de varios   autores  del periodo 1950-2000 como lo   hace  Zalamea), y mucho menos anclar   en  esos mismos desarrollos el sistema   filos&oacute;fico  propuesto.</p>     <p align="justify">Cuatro  tesis enmarcan el ensayo de   manera  transversal: el <i>antirreduccionismo</i>   de  la matem&aacute;tica contempor&aacute;nea a   un  &aacute;rea &uacute;nica (teor&iacute;a de conjuntos, l&oacute;gica   matem&aacute;tica,  etc.), la existencia de   <i>nuevas  problem&aacute;ticas filos&oacute;ficas </i>surgidas   de  la matem&aacute;tica contempor&aacute;nea,   la <i>s&iacute;ntesis</i>, <i>y no el  an&aacute;lisis</i>, como manera   de  capturar la din&aacute;mica de las tensiones   dial&eacute;cticas  en la actividad matem&aacute;tica   y  el <i>restablecimiento de un vaiv&eacute;n</i>   <i>pendular  entre creatividad matem&aacute;tica</i>   <i>y  reflexi&oacute;n cr&iacute;tica</i>. Son tesis muy ambiciosas   &ndash;cada  una de ellas podr&iacute;a dar   lugar  a ensayos, investigaciones y muchos   trabajos&ndash;.  Zalamea responde a las   cuatro  tesis <i>simult&aacute;nea</i>,  sint&eacute;tica y originalmente.   Esbozar&eacute;  en las secciones   siguientes  c&oacute;mo lo hace.</p>     <p align="justify">Tres  partes claramente diferenciadas   estructuran  el corpus central del   ensayo: <i>El entorno general de las matem&aacute;ticas</i>   <i>contempor&aacute;neas</i>, <i>Estudios de</i>   <i>caso </i>y <i>Esbozos de  s&iacute;ntesis</i>. Zalamea inicia   un  proyecto ambicioso de construcci&oacute;n   de  todo un sistema filos&oacute;fico (no anal&iacute;tico)   de  la matem&aacute;tica, que oscila entre   filosof&iacute;a,  matem&aacute;tica y, de nuevo, filosof&iacute;a.   Esta  oscilaci&oacute;n ocurre a varios niveles   dentro  del libro, desde el nivel &quot;macro&quot;   de  la alternaci&oacute;n de los cap&iacute;tulos, hasta   el  &quot;microsc&oacute;pico&quot;: ir y volver en muchas   frases,  entre alguna afirmaci&oacute;n filos&oacute;fica   fuerte  y sus ejemplos tomados de trabajos   de  Gromov, de Zilber, de Shelah o de   Serre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Fuera  de esas tres grandes partes, complementan   el  ensayo una introducci&oacute;n   general  y unos &iacute;ndices muy &uacute;tiles (onom&aacute;stico   y  de materias).</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><i>1.  Eidos, quid y arj&eacute;: </i></b><b>mirada directa</b>     <b>a  la matem&aacute;tica contempor&aacute;nea</b></p>     <p align="justify">Aunque  esta es la segunda parte del   ensayo  de Zalamea, inicio el comentario   aqu&iacute;.  Se trata de la materia prima   del  ensayo, el material &quot;crudo&quot; (dentro   del  contexto del ensayo), material de   contenido  muy sofisticado desde un   punto  de vista matem&aacute;tico, pero a la vez   punto  de arranque para la construcci&oacute;n   de  Zalamea. Recordemos que el origen   de  la palabra <i>teor&iacute;a</i>, <i>theorein</i>,  est&aacute; emparentado   con  la ra&iacute;z del verbo <i>mirar</i>.   Una  teor&iacute;a es, en su momento original,   una  mirada directa &ndash;una acci&oacute;n que   (sabemos  culposamente desde hace d&eacute;cadas)   puede  incluso afectar el &quot;objeto   mirado&quot;&ndash;.  Aunque esa mirada directa   deber&iacute;a  ser un punto de partida obvio,   una  de las peculiaridades de buena parte   de  la filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica ha fallado   justamente  en ese punto inicial: no   se  ha lanzado a mirar de frente la matem&aacute;tica   contempor&aacute;nea.  En la segunda   parte  de FSMC, Zalamea se sumerge en   mares  donde pocos a&uacute;n se atreven a ir a   buscar  materia para filosofar.</p>     <p align="justify">Es  posible que haya razones intr&iacute;nsecas   por  las cuales esa mirada directa, en   el  caso de la matem&aacute;tica contempor&aacute;nea,   sea  sumamente dif&iacute;cil. Otras disciplinas   sofisticadas  (f&iacute;sica contempor&aacute;nea, biolog&iacute;a   molecular,  qu&iacute;mica te&oacute;rica) han sido   m&aacute;s  afortunadas que la matem&aacute;tica contempor&aacute;nea   y  han contado con enfoques   filos&oacute;ficos  que por lo menos se han atrevido   a  mirar de frente buena parte de los   desarrollos  recientes. En matem&aacute;tica no   ha  sido casi nunca el caso &ndash;casi nadie se ha   atrevido  a mirar el impacto en el resto de la   cultura  de los trabajos de un Grothendieck   o  un Shelah&ndash;. Esto nos da una primera   medida  de lo arriesgado de la apuesta de   Zalamea.  Aun si solamente constara de   esa  segunda parte &ndash;si solamente estuviera   esa  lectura abismal, transversal, de la   obra  de <i>trece </i>matem&aacute;ticos contempor&aacute;neos   (Grothendieck,  Shelah, Serre, Langlands,   Lawvere, Atiyah, Lax, Connes,  Kontsevich,   Freyd,  Simpson, Zilber, Gromov)&ndash;, el ensayo   ya  ser&iacute;a un trabajo monumental de   s&iacute;ntesis  de ideas muy complejas, de intento   de  poner en perspectiva y en contexto   trabajos  t&eacute;cnicamente complicad&iacute;simos de   leer.  Zalamea realiza extracci&oacute;n alqu&iacute;mica   de  sustancias preciosas de la obra de esos   trece  autores, dividi&eacute;ndolos en las tres categor&iacute;as   <i>eidos </i>(idea), <i>quid </i>(lo que es) y <i>arj&eacute;</i>   (principio),  y asociando sus trabajos a movimientos   &quot;ascendentes&quot;,  &quot;descendentes&quot;   y  de invariantes conceptuales. De estos   trece  autores s&oacute;lo puedo comentar de manera   muy  directa la s&iacute;ntesis de Zalamea de   la  obra de Shelah y Zilber; y es realmente   notorio  poder explicar razonablemente el   contenido  de miles de p&aacute;ginas de art&iacute;culos,   cierta  esencia de ideas dif&iacute;ciles de captar,   abismales  y brutales.</p> </font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Debo  aclarar aqu&iacute; que la opini&oacute;n actual   de  muchos especialistas es que algunas de   las  ideas de Shelah (o de Grothendieck)   tan  s&oacute;lo ser&aacute;n entendidas a cabalidad en   las  pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Shelah tiene escritos   que  los dem&aacute;s leemos, sobre los cuales   trabajamos  y construimos matem&aacute;tica, y   en  los cuales podemos ver el germen de   ideas  que entrar&aacute;n en el <i>mainstream </i>matem&aacute;tico   (ojal&aacute;)  en los pr&oacute;ximos veinte o   treinta  a&ntilde;os. Lanzarse a explicar a estos   autores  en el 2009 es un poco como lanzarse   a  explicar a Bach en 1740, o a explicar   el  cuarteto <i>Opus 131 </i>de  Beethoven en 1830.   De  entrada, cualquier explicaci&oacute;n dada en   esas  fechas habr&iacute;a sido muy parcial (pues   hoy  en d&iacute;a no podemos entender a Bach   sin  pensar en Brahms o en Schoenberg, o   entender  al Beethoven tard&iacute;o sin referirnos   a  todo el siglo XIX musical), pero no   por  eso menos necesaria. En ese sentido,   Zalamea  se mete en terreno muy peligroso   y  dif&iacute;cil, sin embargo, condici&oacute;n <i>sine</i>   <i>qua  non </i>de su construcci&oacute;n filos&oacute;fica (tesis   1  y 2 en la introducci&oacute;n).</font></p> <font size="2" face="verdana">    <p align="justify">&iquest;Logra  explicar Zalamea el trabajo de   esos  trece autores de manera completa,   coherente,  precisa, honesta? La respuesta   a  esta pregunta (dif&iacute;cil <i>a priori</i>,  pues   tocar&iacute;a  conocer la obra de varios de esos   autores  muy bien para poder juzgar de   manera  completa) es un s&iacute; resonante, en   las  partes que yo mismo puedo juzgar.   Digo  de entrada que mi propia amplitud   (o  carencia de esta) me permite   juzgar  con alto grado de seguridad los   an&aacute;lisis  de Zalamea de la obra limitada   a  Shelah y Zilber; con menor grado de   seguridad,  la obra de varios de los dem&aacute;s;   con  seguridad nula, la obra de uno   o  dos de ellos. En lo que puedo ver (habiendo   declarado  mi propia perspectiva   borrosa),  debo decir que la descripci&oacute;n   en  crudo (materia prima filos&oacute;fica de   materia  matem&aacute;tica muy elaborada)   de  las partes que puedo juzgar es <i>muy</i>   completa,  correcta y est&aacute; explicada muy   cuidadosamente.  Zalamea entabl&oacute; un   intenso  y dif&iacute;cil trabajo de conversaci&oacute;n   con  varias personas que conocen bien   partes  del trabajo de los trece autores.   La  descripci&oacute;n &ndash;necesariamente incompleta&ndash;   captura  aspectos <i>esenciales </i>del   trabajo  de los autores.</p>     <p align="justify">Un  comentario personal sobre la   escogencia  de los autores: algunos ten&iacute;an   que  estar, independientemente de   preferencias  personales. Es el caso de   Grothendieck  y Shelah, de Connes, Serre   y  Gromov. La ausencia de cualquiera de   estos  hubiera dado al traste con la intenci&oacute;n   inicial  de Zalamea de entrar a mirar   los  trabajos hechos en el periodo que   le  concierne. Zalamea logra algo muy   dif&iacute;cil  al incluirlos y explicarlos; sin embargo,   es  importante decir aqu&iacute; que los   cuatro  objetivos iniciales lo obligaban a   esto.  Hay por otro lado algunas <i>inclusiones</i>   que  sorprenden a primera vista.   &iquest;Lawvere?  &iquest;Freyd? Inicialmente, puede   parecer  extra&ntilde;o ver los nombres de esos   especialistas,  famosos en sus respectivas   &aacute;reas,  al lado de los mencionados antes.   El  texto pasa m&aacute;s r&aacute;pidamente por los   trabajos  de Freyd o de Simpson que por   los  de Grothendieck o Shelah, lo cual   es  natural, pero dentro de la <i>coherencia</i>   <i>interna </i>del ensayo que va emergiendo,   esas  inclusiones, que inicialmente   sorprenden,  se hacen importantes. La   visi&oacute;n  arqueal de Freyd y la matem&aacute;tica   en  reverso de Simpson, que permite   calibrar  la &quot;estratificaci&oacute;n&quot; de arquetipos,   hacen  parte integral de la armaz&oacute;n   filos&oacute;fica  de Zalamea y corresponden a   trabajos  matem&aacute;ticos cuya importancia   es  de un car&aacute;cter distinto a la de los de   Grothendieck,  Shelah o Gromov.</p>     <p align="justify">La  inclusi&oacute;n de Boris Zilber es uno   de  los mayores aciertos de toda la segunda   parte  del ensayo. Allende las   razones  personales que me hacen valorar   enormemente  el trabajo y las ideas,   el  camino que est&aacute; abriendo Zilber (antes   desde  Siberia, ahora desde Oxford)   hacia  el punto de encuentro entre la   geometr&iacute;a  no conmutativa y la teor&iacute;a   de  modelos<a href="#1" name="s1"><sup>1</sup></a>, Zalamea  da un paso m&aacute;s y   logra  efectivamente incorporar la visi&oacute;n   arquet&iacute;pica  primordial de Zilber como   parte  fundamental de su sistema, a   trav&eacute;s  de la b&uacute;squeda de estructuras can&oacute;nicas,   <i>a  priori</i>, que parad&oacute;jicamente terminan  enmarcando bien estructuras novedosas  de la f&iacute;sica matem&aacute;tica.</p>     <p align="justify">Hay,  sin embargo, un gran ausente   entre  los autores escogidos (de   tama&ntilde;o  intelectual monumental, sin   quien  el puente actual entre la teor&iacute;a de   modelos  y la geometr&iacute;a &ndash;y el an&aacute;lisis   combinatorio  geom&eacute;trico de Tao, y los   trabajos  de Gromov&ndash; ser&iacute;a imposible):   Ehud  Hrushovski. Junto con Shelah y   Zilber,  y en un punto muy privilegiado de   la  intersecci&oacute;n entre geometr&iacute;a algebraica,   teor&iacute;a  de n&uacute;meros y teor&iacute;a de modelos,   est&aacute;n  los trabajos de Hrushovski. En t&eacute;rminos   filos&oacute;ficos,  las tesis centrales de   FSMC  no se ven afectadas &ndash;en cuanto a   la  segunda parte del libro, un an&aacute;lisis   de  los trabajos de Hrushovski (teorema   de  Mordell-Lang, modelo-te&oacute;rico sobre   campos  de funciones y campos num&eacute;ricos,   teoremas  de meta-estabilidad, de   cuasi-grupos  y circa-grupos<a href="#2" name="s2"><sup>2</sup></a>) hubiera   resultado  maravilloso&ndash;. Los trabajos de   Hrushovski  permiten una lectura sint&eacute;tica   y  global de la combinatoria que usa   Tao,  o de ideas de Gromov &ndash;natural desde   el  punto de vista de la teor&iacute;a de modelos,   ya  que pone de relieve funtores y morfismos   naturales  en &aacute;reas externas a la teor&iacute;a   de  modelos&ndash;, trabajos que ge&oacute;metras   como  Manin consideran indispensables   para  entender trozos a&uacute;n obscuros de la   geometr&iacute;a  no conmutativa.</p> </font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>2.  &iquest;S&iacute;ntesis filos&oacute;fica contra</b>   <b>los  anal&iacute;ticos?</b></font></p> <font size="2" face="verdana"></font>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Esta  parte entronca con el pasado en   filosof&iacute;a  de la matem&aacute;tica. All&iacute;, el autor   plantea  en detalle los problemas filos&oacute;ficos,   revisa  con juicio muchos trabajos   centrales  llevados a cabo durante el siglo xx  por autores anteriores y enmarca la   problem&aacute;tica  planteada con respecto a   otras  obras. El ensayo se abre con cuatro   grandes  preguntas (mencionadas   arriba).  Todas tienen como eje la <i>cr&iacute;tica</i>   <i>al  enfoque anal&iacute;tico </i>en filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica,   todas  claman por una visi&oacute;n   de  s&iacute;ntesis lograda pocas veces antes. El   personaje  central en toda esta secci&oacute;n es   el  fil&oacute;sofo y matem&aacute;tico franc&eacute;s Albert   Lautman,  cuya carrera brillante se vio   truncada  por el horror hist&oacute;rico del siglo   XX.<a href="#3" name="s3"><sup>3</sup></a>  En efecto, en muchos sentidos   Lautman  parece prefigurar, setenta a&ntilde;os <i>avant  la lettre</i>, el proyecto de Zalamea.   O  por lo menos la lectura cuidadosa<a href="#4" name="s4"><sup>4</sup></a>   de  Lautman, central en el desarrollo del   sistema  filos&oacute;fico de Zalamea, hace que   el  ancla original del libro, su <i>Urquell</i>,  se   encuentre  realmente en una lectura refinad&iacute;sima   y  un homenaje muy fuerte a   trabajos  iniciados por Lautman durante   la  d&eacute;cada de 1930. Como Zalamea en   FSMC,  Lautman examina en detalle la   matem&aacute;tica  que le era contempor&aacute;nea   (m&eacute;tricas  no euclidianas, &aacute;lgebra no   conmutativa  en ecuaciones diferenciales,   etc.),  y ancla su sistema filos&oacute;fico en este  examen. La respuesta/homenaje de Zalamea  a Lautman funciona a manera   de  reflejo. Adem&aacute;s de los cinco rasgos espec&iacute;ficos   de  la matem&aacute;tica avanzada que   extrae  de su lectura de Lautman (jerarquizaci&oacute;n,   riqueza  de modelos, unidad de   m&eacute;todos  estructurales, din&aacute;mica entre lo   libre  y lo saturado, enlace teorem&aacute;tico),   detecta  cinco rasgos adicionales a los de   Lautman,  espec&iacute;ficos de la matem&aacute;tica   contempor&aacute;nea  (impureza estructural,   geometrizaci&oacute;n  sistem&aacute;tica, esquematizaci&oacute;n   y  liberaci&oacute;n de restricciones,   fluxi&oacute;n  y deformaci&oacute;n, reflexividad de   teor&iacute;as  y modelos). Esa lectura/reflejo   de  la obra de Lautman ayuda a poner   en  perspectiva y perspectiva invertida   la  matem&aacute;tica moderna y la matem&aacute;tica   contempor&aacute;nea:  la primera y la segunda   mitad  del siglo XX. Leer a Lautman es   distinto  despu&eacute;s de leer a Zalamea; es   acaso  hoy en d&iacute;a la &uacute;nica manera razonable   de  leer a Lautman. Zalamea es un   ensayista  para quien los reflejos, los adjuntos,   las  espirales, que aparentemente   devuelven  los planteamientos, pero en   realidad  inician caminos de ascenso,   son  cruciales. En muchos sentidos FSMC   es  un &quot;adjunto&quot; de la obra de Lautman,   una  respuesta/reflejo en sentido din&aacute;mico.   Los  &quot;cinco rasgos&quot; lautmanianos, que   bajo  el ojo de Zalamea se convierten en   diez,  son claves &uacute;tiles para entender no   s&oacute;lo  la matem&aacute;tica en los dos periodos,   1900-1950  y 1950-2000. Los cinco/diez   rasgos  son claves para entender otras   dicotom&iacute;as  (en arte pl&aacute;stica, en f&iacute;sica,   en  pol&iacute;tica, en m&uacute;sica) de periodos casi   iguales  a los de las miradas de Lautman y  Zalamea.</font></p> <font size="2" face="verdana">    <p align="justify">No  deja Zalamea su construcci&oacute;n sin   contexto  en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos. Lleva a   cabo,  en el cap&iacute;tulo 2 de la primera parte,   todo  un recorrido bibliogr&aacute;fico por   el  papel que han tenido las matem&aacute;ticas   avanzadas  en los tratados de filosof&iacute;a   matem&aacute;tica.  Adem&aacute;s de Lautman (a   quien  reserva lugar de honor), hace un   sobrevuelo  de trabajos de P&oacute;lya, Lakatos,   Kline,  Wilder, Kitcher, del lado del   &eacute;nfasis  en la matem&aacute;tica cl&aacute;sica, y de   MacLane,  Tymozcko, de Lorenzo,   Ch&acirc;telet,  Rota, Badiou, Maddy, Patras,   Corfield.  Dice una frase muy fuerte:</p>     <blockquote>       <p>En ninguno de los casos de que tenemos     noticia, se da una comprensi&oacute;n     tan precisa y amplia de las matem&aacute;ticas     modernas como aquella alcanzada por     Lautman. (46) </p> </blockquote>     <p>Esta frase define claramente la  posici&oacute;n   inicial de Zalamea en el di&aacute;logo   con los dem&aacute;s autores.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify"><b>3.  S&iacute;ntesis matem&aacute;tica.</b>     <b>El  haz filos&oacute;fico</b></p>     <p align="justify">Si  la segunda parte del libro es una   respuesta  simult&aacute;nea a Lautman y a   Rota  (mirar de frente la materia prima   sobre  la cual se pretende filosofar; buscar   precisi&oacute;n  y amplitud en esta mirada,   como  muestra de respeto a una disciplina   enorme  y como condici&oacute;n m&iacute;nima   para  llevar a cabo el an&aacute;lisis fenomenol&oacute;gico),   y  la primera parte del libro toma   como  punto de partida una oposici&oacute;n a   la  filosof&iacute;a anal&iacute;tica y una visi&oacute;n de s&iacute;ntesis,   la  tercera recoge todo lo anterior   y  constituye la armaz&oacute;n principal del   sistema  de Zalamea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En  esta &uacute;ltima, el autor retoma la   tr&iacute;ada <i>eidos, quid </i>y <i>arj&eacute;</i>,  categor&iacute;as ahora   convertidas  en ontolog&iacute;a, epistemolog&iacute;a   y  fenomenolog&iacute;a de la matem&aacute;tica contempor&aacute;nea.   Dedica  un cap&iacute;tulo a su   <i>ontolog&iacute;a  transitoria</i>, uno a su <i>epistemolog&iacute;a-</i>   <i>haz </i>y uno a su <i>fenomenolog&iacute;a  de la</i>   <i>creatividad  matem&aacute;tica</i>.</p>     <p align="justify">Resumir  en pocas l&iacute;neas esa parte del   trabajo  resultar&iacute;a ofensivo, por la cantidad   de  ideas detr&aacute;s de la construcci&oacute;n   que  resultan entrelazadas, y por la complejidad   y  sofisticaci&oacute;n de estos enlaces.   Quiero,  sin embargo, resaltar algunos   puntos  cruciales que, repito, son s&oacute;lo un   corte,  una mirada instant&aacute;nea, de ese tercer   cap&iacute;tulo  que invito a leer y releer con   cuidado  a cualquier matem&aacute;tico, cualquier   fil&oacute;sofo,  cualquier cient&iacute;fico que se   preocupe  por las cuestiones epistemol&oacute;gicas,   ontol&oacute;gicas  o fenomenol&oacute;gicas de   su  disciplina.</p>     <p>    <center><img src="img/revistas/idval/v59n142/v59n142a12f1.jpg"></center></p>     <p align="justify">La  estructura misma de la propuesta   filos&oacute;fica <i>es </i>una estructura matem&aacute;tica.   Nada  menos que un haz. Los haces son   construcciones  privilegiadas que dan   lugar  a la &quot;concreci&oacute;n de un corte conceptual   profundo  entre las matem&aacute;ticas   modernas  y las matem&aacute;ticas contempor&aacute;neas   &#91;...&#93;.  &#91;E&#93;l corte diacr&oacute;nico alrededor   de  1950 no es s&oacute;lo una casualidad hist&oacute;rica&quot;   (161).  Aqu&iacute; Fernando Zalamea se   sit&uacute;a  (muy voluntariamente, supongo) en   la  l&iacute;nea de fil&oacute;sofos que, como Spinoza,   Llull,  Kircher, Leibniz, o acaso el mismo   Plat&oacute;n,  han aliado el contenido de   su  construcci&oacute;n de manera s&oacute;lidamente   blindada  con una forma proveniente de   la  matem&aacute;tica. As&iacute; como en otros momentos   jug&oacute;  un papel el que la &Eacute;tica   fuera  armada en forma de &quot;Elementos   de  Euclides&quot;, que la ramificaci&oacute;n, la   interacci&oacute;n  y la generaci&oacute;n del conocimiento   fueran  representadas en formas   arb&oacute;reas,  tenemos aqu&iacute; un ejemplo de   verdadero <i>haz filos&oacute;fico</i>. Algo absolutamente   novedoso  y sin precedentes que   yo  conozca. Como <i>machine &agrave; penser</i> surte  sus efectos en el texto. Aunque no   defino  en estas l&iacute;neas el concepto detallado   de  haz (pero invito insistentemente   a  los lectores del libro a complementar   su  lectura con una inmersi&oacute;n, dura tal   vez,  pero saludable para muchos &aacute;mbitos   culturales,  en el estudio de la noci&oacute;n   de  haz), quiero enfatizar que en los haces   intervienen  dos &aacute;mbitos dimensionales   muy  distintos: el primero, el &aacute;mbito de <i>variaci&oacute;n  del mundo</i>; el segundo, la <i>configuraci&oacute;n</i>   <i>del  mundo </i>en cada &quot;instante&quot;,   en  cada &quot;instancia&quot;, para cada &quot;mirada&quot;.   El  haz es un <i>sistema sofisticado de articulaci&oacute;n</i> de  esas dos dimensiones (que usa   herramientas  topol&oacute;gicas o categ&oacute;ricas   en  su formulaci&oacute;n). Parafraseando de   manera  audaz a Grothendieck, Zalamea   se  atreve a mirar la &quot;diagonal del haz&quot;   (&iexcl;qu&eacute;  bellamente ir&oacute;nico que reaparezca   la  diagonal del Cantor que arm&oacute; ese   para&iacute;so  inicial del cual ha resultado tan   dif&iacute;cil  salirse, y justo en el &aacute;mbito m&aacute;s   radicalmente  lejano al mundo cantoriano   inicial!),  pero para poder trazar   miradas  transversales que rompen (coherentemente)   los  &aacute;mbitos encajonados   de  los fil&oacute;sofos de la matem&aacute;tica del siglo   xx.  Los haces son a la vez fuente (materia   prima)  y punto de llegada del ensayo   y  est&aacute;n maravillosamente evocados en la   instalaci&oacute;n <i>Fontes </i>de Cildo Meireles.</p>     <p align="justify">Por  encima de la divisi&oacute;n tri&aacute;dica   (ontolog&iacute;a,  epistemolog&iacute;a, fenomenolog&iacute;a),   en  el coraz&oacute;n de la propuesta del   ensayo  est&aacute; la ruptura de enfoques est&aacute;ticos   y  el desarrollo cuidadoso de la   <i>filosof&iacute;a  de lo transitorio, </i>de lo invariante   a  trav&eacute;s de m&uacute;ltiples cambios, de los   objetos  matem&aacute;ticos que van &quot;siendo&quot; y   que  no est&aacute;n fijos de una vez por todas.   Esta  filosof&iacute;a de lo transitorio, aparte de   estar  anclada de las nociones de haces   y  esquemas de Grothendieck, se nutre   fuertemente  en el ensayo de los trabajos   de  Zilber y de Gromov. Zalamea da m&uacute;lrese&ntilde;as   tiples  ejemplos de c&oacute;mo el programa de   captura  de estructuras &quot;can&oacute;nicas&quot; de   Zilber  y los trabajos de Gromov en <i>relaciones</i>   <i>diferenciales  parciales </i>permiten   articular  la ontolog&iacute;a de lo transitorio.</p>     <p align="justify">La  propuesta fenomenol&oacute;gica es una   gran  respuesta a Gian-Carlo Rota y su   proyecto  de llevar a cabo an&aacute;lisis fenomenol&oacute;gicos   directamente  anclados en   la  observaci&oacute;n desapasionada de lo que   hacen  los matem&aacute;ticos. El estudio de la   creatividad  matem&aacute;tica (hasta ahora pocas   veces  discutida en foros filos&oacute;ficos,   muy  extra&ntilde;amente) y las menciones a   frases  de Serre, rompen de manera fuerte   con  la imagen tan de moda entre ciertos   fil&oacute;sofos  (y tan lejana de la realidad) de   una  creatividad matem&aacute;tica dividida de   manera  dual entre descubrimiento e invenci&oacute;n.   De  nuevo la visi&oacute;n transversal   juega  un papel central aqu&iacute;: Zalamea   dinamiza  el an&aacute;lisis de esos procesos   creativos  y provee herramientas para   romper  con los dualismos est&eacute;riles que   han  plagado muchas discusiones en torno   al  tema de creatividad matem&aacute;tica.   De  todos los temas del libro, la fenomenolog&iacute;a   de  la creatividad matem&aacute;tica es   tal  vez el tema menos redondeado, dejado   m&aacute;s  abierto para trabajos futuros.   No  creo que esto demerite ensayo; ante   el  grado de sofisticaci&oacute;n y refinamiento   conceptual,  es muy agradable encontrar   trozos  para poner a prueba la <i>machine &agrave;</i>   <i>penser </i>armada en esa tercera parte.</p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b>4.  El resto del mundo.</b>     <b>El  presente</b></p>     <p align="justify">El  ensayo se cierra con un cap&iacute;tulo   (verdadero <i>envoy </i>de poes&iacute;a medieval, que   amarra  todos los temas anteriores con   un  toque ligeramente ir&oacute;nico y nost&aacute;lgico)   llamado <i>Matem&aacute;tica y circulaci&oacute;n</i>   <i>cultural</i>,  externo a las tres grandes partes   descritas  antes. Dada la riqueza develada   y  articulada en la construcci&oacute;n del <i>haz</i>   <i>filos&oacute;fico  de Zalamea</i>, la variedad, contaminaci&oacute;n,   fusi&oacute;n,  adjunci&oacute;n, rupturas   y  cubrimientos, es evidente que la transfusi&oacute;n,   el  paso conceptual, ocurre <i>no</i>   <i>solamente  en el interior </i>de la matem&aacute;tica,   sino  entre esta y el resto de la cultura.   De  matem&aacute;tica (v&iacute;a geometr&iacute;a no conmutativa   o,  ahora, teor&iacute;a de modelos) a   f&iacute;sica  cu&aacute;ntica, pero tambi&eacute;n a qu&iacute;mica   y  biolog&iacute;a (trabajos de Petitot con Varela   y  Maturana), ling&uuml;&iacute;stica, etc., es claro   que  los planteamientos de Zalamea en   la  tercera parte del libro no est&aacute;n acotados   a  la matem&aacute;tica, y que ayudan a   entender  la circulaci&oacute;n conceptual que   se  da (lentamente, a veces, lo que resulta   exasperante;  pero, otras veces, con brutal   rapidez)  entre matem&aacute;tica y el resto   de  la cultura. Ese &uacute;ltimo cap&iacute;tulo explora   &ndash;de  manera sistem&aacute;tica, pero mucho   m&aacute;s  breve que las tres grandes partes del   corpus  central&ndash; algunas posibilidades de   articulaci&oacute;n  de esa circulaci&oacute;n cultural   potencialmente  tan rica, tanto <i>interna</i>   como <i>externa</i>. La circulaci&oacute;n interna   reexplora  de manera breve y &aacute;gil la riqueza   de  transfusiones y contrastes entre   matem&aacute;tica  moderna y contempor&aacute;nea   (haces  armados entre 1943 y 1951, vistos   ahora  por Zalamea como &iacute;ndices para   capturar  los cambios entre la matem&aacute;tica   moderna  y la contempor&aacute;nea), y   entre  problem&aacute;ticas de <i>delimitaci&oacute;n </i>y  su   propia <i>ruptura </i>que resulta en la conformaci&oacute;n   de <i>redes de universales relativos</i><a href="#5" name="s5"><sup>5</sup></a>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las  &uacute;ltimas p&aacute;ginas del cap&iacute;tulo, de   ese <i>envoy </i>que nos permite amarrar toda   la  lectura (ardua) del coraz&oacute;n del libro,   se  lanzan a buscar, siempre de manera   cuidadosa  y sistem&aacute;tica &ndash;modulada   por  ejemplos concretos y articulada por   reflejos  y adjuntos&ndash; la circulaci&oacute;n exterior   de  la matem&aacute;tica. Y nos lanzan a   pensar  en ese tema siempre presente y   siempre  eludido de la relaci&oacute;n entre matem&aacute;tica   y  est&eacute;tica, entre matem&aacute;tica y   arte.  Geometr&iacute;a asint&oacute;tica de los modos   de  creaci&oacute;n matem&aacute;tico y art&iacute;stico (ortogonalidades,   dualidades,  inversiones   entre  los dos &aacute;mbitos), o est&eacute;tica como   detonante  y como regulador (a la vez)   de  la creatividad matem&aacute;tica, son temas   que  Fernando lanza al aire para empezar   a  vislumbrar conexiones nuevas.   Fragmentos  de textos de Gromov, Shelah,   Zilber,  Connes<a href="#6" name="s6"><sup>6</sup></a>, en  paralelo con textos de   Goethe,  Novalis o Schelling &ndash;acerca del   papel  de la enso&ntilde;aci&oacute;n, del <i>coraz&oacute;n </i>de  la   matem&aacute;tica,  del rol primordial de la belleza&ndash;,   dejan  perplejo al lector de FSMC:   despu&eacute;s  de una construcci&oacute;n tan refinada   (el  haz filos&oacute;fico), tan cuidadosa en   los  detalles, hay un lugar (&iexcl;privilegiado!)   para  temas de contacto entre matem&aacute;tica   y  arte muy poco usuales en gran parte de   la  filosof&iacute;a de la matem&aacute;tica.</p>     <p align="justify">Esa  conexi&oacute;n final (e inicial, pues al   leerlo  se cierra un c&iacute;rculo del libro y surgen   de  nuevo los temas anteriores) con la est&eacute;tica es tal vez el reto m&aacute;s extra&ntilde;o,   m&aacute;s  dif&iacute;cil y sorprendente del libro,   desde  un punto de vista filos&oacute;fico. Es   una  especie de &quot;gran tarea&quot; o problema   abierto  que queda tras la lectura del <i>envoy</i>   final  del libro. En estos d&iacute;as que han   visto  surgir iniciativas como el simposio   <i>Aesthetics  and Mathematics </i>de Utrecht   (2007),  o el volumen sobre el tema en   edici&oacute;n  actual (para 2010), por Juliette   Kennedy,  las ideas y construcciones de   Zalamea  podr&iacute;an tener una resonancia   especial,  que hace pocos a&ntilde;os era dif&iacute;cil   de encontrar.</p>  <hr size="1">     <p align="justify"><a href="#s1" name="1"><sup>1</sup></a> &iexcl;Ahora se sabe que ese punto de encuentro   es  esencial y que posiblemente   ayudar&aacute;  a destrabar el problema de la   multiplicaci&oacute;n  real en toros cu&aacute;nticos!</p>     <p align="justify"><a href="#s2" name="2"><sup>2</sup></a>  Los circa-grupos (<i>near-groups</i>)  son subconjuntos   definibles  x de modelos m, que   no  son grupos, pero son tales que xx es   subconjunto  de x en contextos modelote&oacute;ricos   muy  generales.</p>     <p align="justify"><a href="#s3" name="3"><sup>3</sup></a> Lautman particip&oacute;, como tantos j&oacute;venes   de  su generaci&oacute;n, en la Resistencia francesa.   Fue  asesinado por soldados alemanes   en  1944, a  los 36 a&ntilde;os.</p>     <p align="justify"><a href="#s4" name="4"><sup>4</sup></a> Anclada en la edici&oacute;n de <i>Les math&eacute;matiques,</i>     <i>les  id&eacute;es et le r&eacute;el physique</i>.   Par&iacute;s:  Vrin, 2006, con introducci&oacute;n   de  Zalamea, o la traducci&oacute;n y edici&oacute;n   mucho  m&aacute;s completa (la mayor en   cualquier  idioma hasta la fecha, franc&eacute;s   incluido):  Lautman, Albert. <i>Ensayos sobre</i>   <i>la  dial&eacute;ctica, estructura y unidad de las</i>   <i>matem&aacute;ticas  modernas</i>. Edici&oacute;n, estudio   introductorio  y traducci&oacute;n de Fernando   Zalamea.  Biblioteca francesa de filosof&iacute;a,   Universidad  Nacional de Colombia (en   prensa:  2009-2010).</p>     <p align="justify"><a href="#s5" name="5"><sup>5</sup></a>  Resulta de sumo inter&eacute;s el contraste entre   estas  redes de universales relativos   surgidas  de los trabajos de Langlands,   Shelah,  Connes, Gromov, entre otros, en   matem&aacute;ticas,  y la propuesta de Badiou,   en  su <i>Second manifeste pour la philosophie</i>.   Par&iacute;s:  Fayard, 2009. All&iacute;, Badiou   plantea  (en &aacute;mbitos sociales y pol&iacute;ticos)   la <i>urgencia actual </i>de la  conformaci&oacute;n de   universales  relativos, y lo contrasta con su primer manifiesto (antiposmoderno, pero   seg&uacute;n  el mismo Badiou, sin propuesta s&oacute;lida)   de  1989.</p>     <p align="justify"><a href="#s6" name="6"><sup>6</sup></a>  El h-principio de Gromov, el rol primordial   de  la belleza para Shelah, el hiato   abismal  entre teor&iacute;a de modelos y geometr&iacute;a   no  conmutativa para Zilber, la   correspondencia  de Langlands y la cohomolog&iacute;a   &quot;por  doquier&quot; de Grothendieck   son  algunos de los temas que evoca   Zalamea,  hilando fino la correspondencia   matem&aacute;tica-est&eacute;tica.</p>     <p align="justify">&nbsp;</p> </font>     <p align="right"><font size="2" face="verdana"><b>ANDR&Eacute;S VILLAVECES</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Universidad Nacional de Colombia    <br> <a href="mailto:avillavecesn@gmail.com"><i>avillavecesn@gmail.com</i></a></font></p>       ]]></body>
</article>
