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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Paredes Goicochea, Diego. La crítica de Nietzsche a la democracia. Prólogo de Luis Eduardo Gama. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2009. 154 pp]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA">     <p   align="left" ><b>RESE&Ntilde;A </b></p >  </FONT>     <P   align="center" ><font size="3" face="VERDANA"><B>Paredes Goicochea, Diego</B>.</font> <font size="2" face="VERDANA"><I>    <br>       <font size="3">La cr&iacute;tica de Nietzsche a la democracia. </font></I><font size="3">    <br>       Pr&oacute;logo de Luis Eduardo Gama. Bogot&aacute;:    <br> Universidad Nacional de Colombia, 2009. 154 pp.</font> </font></P > <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA"> <HR SIZE="1">     <P   align="justify" >Este no es claramente un libro sobre filosof&iacute;a pol&iacute;tica, ni se propone dilucidar una teor&iacute;a pol&iacute;tica en Nietzsche que pudiera dar cuenta de sus consideraciones cr&iacute;ticas sobre la democracia. Se trata m&aacute;s bien de un texto que busca entender tales cuestionamientos desde algunas de las tem&aacute;ticas fundamentales del pensamiento nietzscheano, en particular, desde la cr&iacute;tica a la metaf&iacute;sica, que emprende de la mano con su pensamiento geneal&oacute;gico y con su elaboraci&oacute;n de una ontolog&iacute;a perspectivista. </P >     <P   align="justify" >Sin embargo, y justamente desde esta aproximaci&oacute;n a la cuesti&oacute;n, el libro tiene como horizonte de reflexi&oacute;n, a mi modo de ver, la preocupaci&oacute;n por pensar en la contribuci&oacute;n de Nietzsche para una serie de propuestas contempor&aacute;neas que se articulan en el intento por cuestionar algunos presupuestos que han prevalecido en nuestra manera de comprender el espacio pol&iacute;tico y nuestra conducta al interior de este. En autores tan dis&iacute;miles como Hannah Arendt, Michel Foucault, Jacques Derrida o m&aacute;s recientemente Roberto Esposito, entre muchos otros, se somete a cr&iacute;tica la asunci&oacute;n seg&uacute;n la cual el objetivo de la pol&iacute;tica es la eliminaci&oacute;n o neutralizaci&oacute;n de la inestabilidad y el conflicto, as&iacute; como la reducci&oacute;n de lo pol&iacute;tico a la tarea jur&iacute;dica o administrativa de &quot;estabilizar a los sujetos morales y pol&iacute;ticos&quot;, y de &quot;consolidar comunidades e identidades&quot; (Honig 2). Pero m&aacute;s all&aacute; de esto, en gran medida lo que se pone en entredicho, desde algunas de estas aproximaciones, es cierta comprensi&oacute;n de la relaci&oacute;n entre el sujeto y el poder, seg&uacute;n la cual el poder pol&iacute;tico es establecido por, y se ejerce sobre, sujetos cuya identidad se piensa como ya dada y constituida con independencia de las relaciones de poder. Desde algunas de estas perspectivas, no reconocer la contingencia y conflictualidad en las que descansa el ordenamiento pol&iacute;tico, ni la contingencia de los sujetos y el car&aacute;cter no sustancial de su v&iacute;nculo, se relaciona con la pretensi&oacute;n de fundamentar tal orden en una axiolog&iacute;a &eacute;tica vinculante que termina definiendo lo que ha de contar como normal o anormal, como humano o como no humano, y que lleva entonces, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, a la exclusi&oacute;n de lo que aparece como otro, o no-ordenable. De ah&iacute; que, desde diversos matices y perspectivas, tales vertientes insistan en la importancia de repensar la pol&iacute;tica como un espacio que supone un conflicto irreductible y una necesaria contingencia. </P >     <P   align="justify" >Precisamente, como lo argumenta Paredes en su libro, Nietzsche podr&iacute;a contribuir a estas vertientes &quot;desfundamentadoras&quot; de la pol&iacute;tica con la cr&iacute;tica a la metaf&iacute;sica que lleva a cabo desde lo que en Humano, demasiado humano se denomina &quot;filosofar hist&oacute;rico&quot;, y que posteriormente se constituye en genealog&iacute;a. Teniendo a la vista este prop&oacute;sito, el texto muestra c&oacute;mo, seg&uacute;n Nietzsche, tanto la democracia como la metaf&iacute;sica comparten pretensiones fundacionales que se traducen en la b&uacute;squeda de principios &uacute;ltimos e incondicionados. La democracia, entendida como un instinto que se ha conformado tras una larga historia, de la mano con el instinto moral, no s&oacute;lo aparece en Nietzsche como heredera del movimiento cristiano y, por ende, como &quot;potenciadora&quot; de un car&aacute;cter gregario que conduce a una nivelaci&oacute;n, a una median&iacute;a de la humanidad, sino como una perspectiva que ignora la manera en que ha llegado a ser lo que es, y que no asume entonces la temporalidad de la existencia. </P >     <P   align="justify" >Estas consideraciones suponen el punto de vista de la genealog&iacute;a como un pensamiento que muestra la movilidad de los conceptos y la historicidad de nuestras valoraciones. Seg&uacute;n lo muestra Paredes, tal pensamiento pondr&iacute;a de manifiesto que las asunciones de la democracia responden a una lucha de fuerzas interpretativas que se han incorporado y solidificado hasta incorporarse y convertirse en instintivas. En esa medida, en palabras de Paredes, &quot;la democracia ser&iacute;a tambi&eacute;n una configuraci&oacute;n de sentido que se constituye en el contrajuego entre los instintos y el acontecer&quot; (70), pero que no reconoce todo esto, ni asume entonces su car&aacute;cter interpretativo. En el trasfondo de estas ideas se encuentra, como lo argumenta cuidadosamente Paredes, el perspectivismo nietzscheano y su concepci&oacute;n &quot;din&aacute;mica, contradictoria y plural de la realidad&quot; (68), que el Nietzsche posterior desarrolla en t&eacute;rminos de voluntad de poder. A la luz de esta &uacute;ltima idea, la vida se da &quot;en la continua ampliaci&oacute;n de poder a trav&eacute;s de la continua fijaci&oacute;n interpretativa de sentidos y valores&quot; (82), de modo que la democracia, al imponer un &uacute;nico senti-do, resultar&iacute;a contraproducente para el acrecentamiento vital, y podr&iacute;a considerarse entonces como hostil con respecto a la vida. La democracia negar&iacute;a esta confrontaci&oacute;n de las fuerzas por el poder, que ella en todo caso presupone. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Si, como lo destaca Paredes, interpretar implica otorgar sentido, y esto supone &quot;apropiarse de lo otro, subyugar las fuerzas que se oponen, asimilarlas, buscar dominarlas para incorporarlas dentro de s&iacute;&quot; (81), el instinto democr&aacute;tico &quot;se mostrar&iacute;a antit&eacute;tico con respecto al crecimiento violento y avasallante de la vida&quot; (86), en cuanto pretender&iacute;a neutralizar la existencia de la lucha, el conflicto, el antagonismo. As&iacute;, aunque la democracia tambi&eacute;n responde a esta voluntad de dominio, no lo reconocer&iacute;a y lo enmascarar&iacute;a &quot;a trav&eacute;s del discurso de la universal y verde felicidad&quot;, y la igualdad de todos los hombres (mbm &sect; 44, citado por Paredes 86). M&aacute;s a&uacute;n, buscar&iacute;a encubrir la voluntad de poder a trav&eacute;s de la creaci&oacute;n de formas de vida e instituciones que supuestamente pacifican todo conflicto (86), pero que no apuntar&iacute;an sino a la normalizaci&oacute;n de la vida desde el &uacute;nico ideal impuesto de la conservaci&oacute;n y el pr&oacute;spero bienestar (87). </P >     <P   align="justify" >De la mano con todo esto, Paredes argumenta que la preocupaci&oacute;n de Nietzsche, al someter a cr&iacute;tica la democracia, tambi&eacute;n tendr&iacute;a que ver con el tipo de ser humano que cultivar&iacute;an los instintos metaf&iacute;sicos, entre ellos el democr&aacute;tico. Este traer&iacute;a consigo &quot;&#91;al&#93; ser humano de la median&iacute;a, la uniformidad, la comodidad y la debilidad&quot; (91), y apuntar&iacute;a a la homogeneizaci&oacute;n del ser singular, al concebirlo como un sujeto &uacute;nico, id&eacute;ntico, inmutable, que no reconoce sus condicionamientos sociales (105). En esa medida, seg&uacute;n Paredes (109), &quot;el problema general de la igualdad democr&aacute;tica&quot; tendr&iacute;a que ver con que conducir&iacute;a a la nivelaci&oacute;n, al deseo de rebajar a todos al nivel de uno, &quot;en asemejar todo lo otro a lo propio&quot;. Frente a esto, el libro explora las alternativas que podr&iacute;an encontrarse en la filosof&iacute;a nietzscheana para ir m&aacute;s all&aacute; del sujeto democr&aacute;tico, y considera una posible tensi&oacute;n que se generar&iacute;a entre dos vertientes rastreables en el pensamiento de Nietzsche: por una parte, la propuesta de comprender el individuo como un &quot;arist&oacute;crata radical&quot;, y, por la otra, el pensar ese otro sujeto, esa otra singularidad, en t&eacute;rminos de &quot;superhombre&quot; (<I>cf</I>. 112-132). </P >     <P   align="justify" >El aristocratismo radical apunta a la formaci&oacute;n de una &eacute;lite de &quot;grandes hombres&quot; que podr&iacute;a resistir a la uniformizaci&oacute;n democr&aacute;tica, y esto implicar&iacute;a la idea de una jerarqu&iacute;a no pol&iacute;tica sino espiritual o cultural, que permitir&iacute;a el surgimiento de un tipo elevado. Sin embargo -y aqu&iacute; el libro toma cierta distancia del pensamiento de Nietzsche, siendo este tal vez el &uacute;nico momento en el que se hace visible este tipo de distancia-, Paredes reconoce que, al postular tal aristocratismo, Nietzsche puede caer de nuevo en los dualismos de la metaf&iacute;sica que &eacute;l mismo ha criticado, al llegar a plantear tal jerarquizaci&oacute;n como una divisi&oacute;n necesaria, definitiva, &quot;ya sea entre seres humanos o dentro del mismo individuo&quot; (119). </P >     <P   align="justify" >Para contrarrestar esta posible derivaci&oacute;n, el libro propone pensar -en l&iacute;nea con otros int&eacute;rpretes como Alan Schrift o M&oacute;nica Cragnolini- la idea nietzscheana del superhombre (o tal vez mejor, del post-hombre) como alternativa al sujeto sustancial que supone la democracia. Esa figura permitir&iacute;a comprender al ser humano, no ya como una identidad dada o definida, sino como algo sin fondo, insustancial, &quot;ya siempre en camino&quot; (122); como una unidad m&uacute;ltiple y din&aacute;mica que ya siempre est&aacute; en devenir, atravesada por un conflicto entre las fuerzas m&uacute;ltiples, y que s&oacute;lo se conciliar&iacute;an de manera provisional. De esta forma, seg&uacute;n Paredes, el pensamiento de Nietzsche podr&iacute;a invitar a pensar otra forma de pol&iacute;tica; una que ya no enmascare los conflictos en falsas conciliaciones, y que pueda acoger la singularidad de la vida como existencia interpretante. En esa medida, Paredes deja abierta la posibilidad, al final de su texto, de que el pensamiento de Nietzsche pudiera abrir un camino -a su modo de ver, &quot;a&uacute;n hoy inexplorado&quot;- &quot;para pensar una pol&iacute;tica sin fundamento, una pol&iacute;tica desprovista de su <I>arkh&eacute;</I>&quot; (137). Esto ser&iacute;a, a su modo de ver, una pol&iacute;tica agonista que nos enfrenta al reto de pensar la igualdad, la diferencia y la subjetividad desde una concepci&oacute;n de la realidad no sustancial, es decir, desde una ontolog&iacute;a siempre cambiante, plural, contradictoria (140 ss.). </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, uno de los aportes de este libro es ciertamente que, frente a las interpretaciones que ven a Nietzsche como un pensador &quot;pol&iacute;ticamente peligroso&quot; y que s&oacute;lo resulta pertinente para pensar la existencia individual (pienso, por ejemplo, en Rorty o Nehamas), y aquellas que insisten en comprenderlo como el fil&oacute;sofo de la diferencia que cr&iacute;tica s&oacute;lo ciertas for-mas de democracia para dejar abierto el camino para pensar en otras formas de ella (Schrift, por ejemplo, y, en un sentido distinto, Connolly), el libro asume que antes que eso habr&iacute;a que en-tender c&oacute;mo se relaciona la posici&oacute;n de Nietzsche frente a la democracia con su propia ontolog&iacute;a. Y Paredes logra explicar por qu&eacute; para Nietzsche habr&iacute;a una cercan&iacute;a entre metaf&iacute;sica y lo que &eacute;l detecta como &quot;instinto democr&aacute;tico&quot;. Sin embargo, como lo pone de manifiesto por momentos el texto, el problema de Nietzsche con la democracia no es s&oacute;lo que esta no reconozca su contingencia, su historicidad. El problema para Nietzsche parecer&iacute;a encontrarse tambi&eacute;n en los mismos ideales inclusivos de la democracia, entendiendo entre ellos no s&oacute;lo una universalidad que apunta a la homogeneizaci&oacute;n, sino una universalidad entendida como absoluta inclusi&oacute;n. Esta resistencia a la inclusi&oacute;n, a mi modo de ver, puede poner de manifiesto el aristocratismo nietzscheano, y pone obst&aacute;culos para pensar desde Nietzsche en otras formas de democracia, sea esto una &quot;democracia por venir&quot;, o una democracia agonista, a la que Paredes intenta acercarse al final de su libro, en l&iacute;nea con otros int&eacute;rpretes como el ya citado Schrift o Bonnie Honig. </P >     <P   align="justify" >Asimismo, y pensando m&aacute;s en la ontolog&iacute;a que est&aacute; relacionada con la voluntad de poder, me parece que del libro emerge una tensi&oacute;n que no destaca, y que habr&iacute;a que pensar con cuidado, porque a mi modo de ver puede rastrearse en el mismo Nietzsche, y se encuentra estrechamente ligada con la inquietud anterior. Por una parte, me parece que Paredes plantea en varios lugares que el perspectivismo nietzscheano tambi&eacute;n trae consigo la idea de que el acrecentamiento de la vida implica una proliferaci&oacute;n de interpretaciones, que &quot;las interpretaciones tienen que abundar y cambiar&quot; (75); y esto parece sugerir que el perspectivismo apunta a una pluralizaci&oacute;n de las interpretaciones y a una afirmaci&oacute;n de la multiplicidad de sentidos, como alteraciones en las que se da el devenir de la vida; como si esta estuviera &quot;atravesada por una alteridad que al mismo tiempo la divide y multiplica&quot; (Esposito 170), la expropia y la lleva continuamente fuera de s&iacute; a transformarse, exponi&eacute;ndose ante otras interpretaciones. Por otra parte, sin embargo, Paredes se&ntilde;ala que interpretar implica imponer sentido, dominar, apropiar, incluso violentar otras interpretaciones (<I>cf</I>. 81 ss.); como si la vida fuera una voluntad de apropiaci&oacute;n, una vida que se potencia para hacerse m&aacute;s fuerte y dominante, protegi&eacute;ndose contra aquello que amenaza su crecimiento y su dominaci&oacute;n. Habr&iacute;a que pensar, a mi modo de ver, en qu&eacute; medida esta forma de entender la interpretaci&oacute;n puede relacionarse con el aristocratismo nietzscheano; pero tambi&eacute;n, y m&aacute;s en general, c&oacute;mo se piensa lo otro, la relaci&oacute;n con lo otro (con las otras fuerzas interpretativas, con los otros seres singulares), desde la ontolog&iacute;a de la interpretaci&oacute;n de Nietzsche. </P >     <P   align="justify" >Las anteriores son algunas de las preguntas que pueden confrontar a un lector de Nietzsche que no cierra los ojos a sus planteamientos pol&iacute;ticos m&aacute;s controversiales, pero que tampoco trata simplemente de matizar sus sugerencias m&aacute;s inaceptables para adaptarlas a la sensibilidad democr&aacute;tica liberal del mundo contempor&aacute;neo. Preguntas que nos quedan por pensar, junto a tantas otras que puede dejar abiertas este sugestivo y problem&aacute;tico libro, en su intento por abrir nuevos caminos para comprender la pol&iacute;tica desde una filosof&iacute;a que, aunque ha per-dido su &quot;inactualidad&quot;, no ha dejado en todo caso de desconcertarnos. </P > <HR SIZE="1"> <B>Bibliograf&iacute;a </b> </p >     <P   align="justify" >Esposito, R. <I>B&iacute;os: biopol&iacute;tica y filosof&iacute;a</I>. Buenos Aires: Amorrortu, 2006. </P >     <P   align="justify" >Honig, B. <I>Political Theory and the </I><I>Displacement of Politics</I>. Ithaca &amp; London: Cornell University Press, 1993. </P > <HR SIZE="1">     <P   align="right" ><b>LAURA QUINTANA</b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Universidad de los Andes - Bogot&aacute;    <br><a href="mailto:lquintan@uniandes.edu.co"><i>lquintan@uniandes.edu.co</i></a></P >     <P   align="justify" >&nbsp;</P > </FONT>      ]]></body>
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