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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Orozco Echeverri, Sergio Hernán. Isaac Newton y la reconstitución del palimpsesto divino. Colección Otraparte. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia. Instituto de Filosofía, 2009. XXII-188 pp]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA">      <P   align="left" ><b>RESE&Ntilde;AS</b></P > </FONT>     <P   align="center" ><font size="3" face="VERDANA"><B>Orozco Echeverri, Sergio Hern&aacute;n</B>.    <br>   <I>Isaac Newton y la reconstituci&oacute;n del palimpsesto divino</I>.    <br>   Colecci&oacute;n Otraparte. Medell&iacute;n: Editorial Universidad de Antioquia.    <br>   Instituto de Filosof&iacute;a, 2009. XXII-188 pp. </font></P > <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA"> <HR SIZE="1">     <P   align="justify" >La obra de Isaac Newton ha venido siendo reinterpretada de distintas formas en las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, gracias a la lectura de diversos materiales manuscritos que durante mucho tiempo hab&iacute;an permanecido ocultos. La investigaci&oacute;n de ese material ha develado un nuevo Newton, m&aacute;s cercano a un pensador de finales del siglo xvii, poseedor de unas profundas creencias religiosas, y convencido de que la comprensi&oacute;n del mundo natural no se restring&iacute;a al estudio de la mec&aacute;nica celeste. As&iacute;, poco a poco se ha ido desvaneciendo la imagen de Newton como un cient&iacute;fico contempor&aacute;neo. Esta nueva figura descubierta es la de un pensador que desarroll&oacute; a lo largo de su vida toda una gama de facetas investigativas en muchas &aacute;reas del conocimiento de la &eacute;poca. Sus investigaciones sobre la alquimia no s&oacute;lo influyeron enormemente en su concepci&oacute;n de la materia, sino que ampliaron la comprensi&oacute;n de los procesos f&iacute;sicos m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del mecanicismo. Sus reflexiones teol&oacute;gicas no s&oacute;lo garantizaban un papel activo de Dios en la creaci&oacute;n, sino que, al relacionarlas con la historia y la interpretaci&oacute;n b&iacute;blicas, le permit&iacute;an forjar una nueva visi&oacute;n de c&oacute;mo las Escrituras fueron poco a poco deformadas, lo que condujo al caos religioso de su &eacute;poca y alej&oacute; al ser humano del verdadero conocimiento de la naturaleza f&iacute;sica. </P >     <P   align="justify" >El libro del profesor Orozco se adentra en muchas de esas investigaciones newtonianas olvidadas por los historiadores de la ciencia y la filosof&iacute;a, y ofrece una interesante interpretaci&oacute;n de la manera correcta de comprender las diversas facetas e interacciones del pensamiento de Newton. Su propuesta tiene un objetivo muy preciso: mostrar c&oacute;mo todas aquellas investigaciones est&aacute;n en perfecta armon&iacute;a con el proyecto de filosof&iacute;a natural desarrollado por Newton, y c&oacute;mo, al tener en cuenta los estudios teol&oacute;gicos y alqu&iacute;micos, dicho proyecto alcanza una verdadera justificaci&oacute;n, desde una perspectiva tanto hist&oacute;rica como filos&oacute;fica. Adem&aacute;s, favorece una relectura de ciertos elementos ambiguos de su filosof&iacute;a natural que fueron r&aacute;pidamente detectados por sus contempor&aacute;neos. Para Orozco: </P >     <blockquote>       <p align="justify">&#91;L&#93;a riqueza de las investigaciones naturales de Newton &#91;...&#93; radica en que estas tienen un sentido teol&oacute;gico a<I> prio</I><I>ri</I> y no a <I>posteriori</I>; en otras palabras, la b&uacute;squeda de la verdad en el mundo natural est&aacute; orientada a esclarecer los principales atributos de la divinidad, a saber: la omnipresencia, la omnipotencia y la omnisapiencia divinas. (33, &eacute;nfasis de Orozco) </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Esta tesis es sustentada en varios frentes. Primero, el autor muestra (cap&iacute;tulo 1) c&oacute;mo los modelos interpretativos tradicionales son limitados a la hora de ofrecer una comprensi&oacute;n que integre todas las facetas del pensamiento newtoniano. Se hace especial &eacute;nfasis en mostrar c&oacute;mo la aplicaci&oacute;n de distinciones entre los campos verdaderamente cient&iacute;ficos (&oacute;ptica, f&iacute;sica, mec&aacute;nica, matem&aacute;ticas, etc.) y aquellos que no lo son (alquimia, teolog&iacute;a, interpretaci&oacute;n b&iacute;blica, historia y similares) -muy utilizada por historiadores positivistas- conduce a una visi&oacute;n muy estrecha y parcial, al crear un Newton cient&iacute;fico seg&uacute;n los c&aacute;nones actuales, y a un rechazo a todas aquellas &aacute;reas de estudio que no cumplen con dicho criterio. No obstante, Orozco va m&aacute;s all&aacute;, ya que considera que incluso aquellas interpretaciones que aceptan un conexionismo de la filosof&iacute;a natural expuesta en los <I>Principia</I> con la alquimia y la teolog&iacute;a tienen que evitar que estas &uacute;ltimas sean examinadas por separado. Hay que buscar una interpretaci&oacute;n global que permita entender a Newton como un sujeto hist&oacute;rico, inmerso dentro de los intereses culturales, religiosos y sociales de su &eacute;poca. En este sentido, el autor rastrea una idea unificadora que se puede encontrar en varios de los escritos newtonianos, y a la que denomina &quot;tesis de la unidad de la verdad&quot; (30), es decir, que para Newton la verdad se manifiesta de la misma manera en el libro de la naturaleza y en el libro de las Escrituras, textos que no son para nada incompatibles. </P >     <P   align="justify" >Otro frente de defensa m&aacute;s amplio consiste en mostrar las distintas conexiones que Newton establece a lo largo de sus escritos, manuscritos y obras de filosof&iacute;a natural. Nos vamos a ocupar de las siguientes: </P >     <P   align="justify" >a) Hay una relaci&oacute;n efectiva entre el argumento de Dios como dise&ntilde;ador y la filosof&iacute;a experimental newtoniana (cap&iacute;tulo 2). Dios no s&oacute;lo cre&oacute; el mundo, sino que lo organiz&oacute; de tal manera que las regularidades descubiertas por la filosof&iacute;a experimental coinciden con los objetos observados. As&iacute;, las diferentes densidades de los planetas, nos dice Newton, son la causa por la que Dios los coloc&oacute; a tan gran distancia los unos de los otros, para que los efectos gravitacionales no afectaran tan dr&aacute;sticamente sus propios movimientos (38). Algo similar ocurre con elementos reales tan complicados como el espacio y el tiempo, los cuales son concebidos fuera de la idea tradicional de la relaci&oacute;n sustancia-accidente, y son postulados como condiciones de posibilidad de todo lo existente (41). Esta anterioridad ontol&oacute;gica del espacio y el tiempo se entiende mejor en relaci&oacute;n con la idea newtoniana de Dios. El tiempo es un predicado que se puede aplicar s&oacute;lo si Dios existe. Decimos que &quot;Dios es eterno&quot;, no porque Dios sea la eternidad, sino porque la existencia de Dios es la que le da sentido al concepto de <I>eternidad</I>; s&oacute;lo de &Eacute;l se puede decir que es eterno (44 ss.). Algo similar debe ocurrir con el concepto de <I>espacio</I>, pero este no es explicado. </P >     <P   align="justify" >b) Alquimia, filosof&iacute;a natural y teolog&iacute;a. Esta relaci&oacute;n tripartita la concibe Newton de una manera que resulta extra&ntilde;a dentro del contexto tradicional del mecanicismo del siglo xvii. Sus trabajos e investigaciones alqu&iacute;micas le permiten postular unos principios que no son reducibles a movimiento, forma y materia, sino que parecen involucrar &quot;agentes espirituales&quot; o principios activos que le imprimen a la materia inerte ciertas propiedades causantes de fen&oacute;menos naturales como la fermentaci&oacute;n, la cohesi&oacute;n y la gravedad (54). Por ejemplo, Newton postula la existencia de un &eacute;ter que permea todas las cosas materiales y provoca cambios internos en ellas, que son los que producen fen&oacute;menos como la fermentaci&oacute;n. De este modo, no s&oacute;lo los principios alqu&iacute;micos cumplen un papel explicativo, sino que su rasgo &quot;espiritual&quot;, no mec&aacute;nico, permite tender un puente entre la alquimia, la filosof&iacute;a natural y Dios. Esto es posible por varias razones, la principal de las cuales es que la alquimia nos ense&ntilde;a una parte de la naturaleza que permanec&iacute;a oculta debido a falsas interpretaciones cargadas de misticismo (como ocurre, seg&uacute;n Newton, en la interpretaci&oacute;n b&iacute;blica) y una errada metodolog&iacute;a, lo cual produc&iacute;a resultados imprevisibles. Ese aparente caos que muestran los procesos alqu&iacute;micos se resuelve cuando aceptamos que Dios implant&oacute; un dise&ntilde;o que permite, en la medida en que se investigue correctamente, encontrar no s&oacute;lo una explicaci&oacute;n plausible, sino un conocimiento de los fines divinos. En otras palabras, la alquimia nos per-mite alcanzar una mejor comprensi&oacute;n de la sabidur&iacute;a divina. De hecho, tal como nos lo se&ntilde;ala Orozco: &quot;Newton interpreta la comparaci&oacute;n del trabajo del alquimista con el trabajo de Dios en la creaci&oacute;n del mundo&quot; (55). </P >     <P   align="justify" >c) Matem&aacute;tica y teolog&iacute;a. Uno de los rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos de la historiograf&iacute;a del pensamiento newtoniano ha sido resaltar sus logros en matem&aacute;ticas, especialmente el desarrollo del an&aacute;lisis, las innovaciones que realiz&oacute; en geometr&iacute;a anal&iacute;tica, la &quot;fisicalizaci&oacute;n&quot; del lenguaje matem&aacute;tico, y muchos otros que condujeron poco a poco al descubrimiento del c&aacute;lculo. Sin embargo, todo este desarrollo tiene un entramado teol&oacute;gico que nunca se estudia. Orozco nos muestra que la relaci&oacute;n matem&aacute;tica/teolog&iacute;a se puede establecer directamente si se tiene en cuenta el concepto de <I>geometr&iacute;a</I> que manej&oacute; Newton. A diferencia de matem&aacute;ticos como Descartes, Hobbes y Barrows, que, si bien conceb&iacute;an la aplicaci&oacute;n de la geometr&iacute;a a la realidad f&iacute;sica, lo hac&iacute;an considerando la geometr&iacute;a como una herramienta con la que se pueden construir hip&oacute;tesis que no tienen por qu&eacute; contrastarse experimentalmente si son &uacute;tiles para explicar determinado fen&oacute;meno, Newton, por el contrario, le asigna a la geometr&iacute;a un car&aacute;cter emp&iacute;rico que la obliga a relacionarse con la realidad. </P >     <P   align="justify" >El elemento emp&iacute;rico de la geometr&iacute;a se manifiesta en un perfecto &quot;arte de medir&quot; (64), m&aacute;s que en una construcci&oacute;n estrictamente racional alejada de la realidad f&iacute;sica. Esta concepci&oacute;n est&aacute; dirigida a mostrar que el ge&oacute;metra es ante todo un artesano capaz de medir y calcular con precisi&oacute;n. En la medida en que su trabajo sea m&aacute;s preciso realmente, est&aacute; haciendo geometr&iacute;a; pero con menos exactitud y m&aacute;s errores, es simplemente un mec&aacute;nico (64). Concebida de esta manera la geometr&iacute;a, la relaci&oacute;n con el intelecto divino es de otro tipo. No se trata &uacute;nicamente de sostener que la mente divina opera de manera tan precisa y rigurosa como lo hace una demostraci&oacute;n geom&eacute;trica, sino que Dios, al ser el m&aacute;s perfecto artesano, ha dise&ntilde;ado y construido el mundo de tal forma que lo podamos medir y expresar en relaciones cuantificables. De este modo, Orozco considera que el verdadero sentido teol&oacute;gico de la geometr&iacute;a se debe entender como la capacidad que tiene el ge&oacute;metra de imitar la facultad que tiene Dios de intervenir en su creaci&oacute;n (65). Sin embargo, si el mundo es una perfecta construcci&oacute;n geom&eacute;trica que demanda mucha habilidad y conocimientos matem&aacute;ticos para ser medida y calculada de manera adecuada, &iquest;por qu&eacute; debe Dios intervenir en ella? &iquest;Esto no ser&iacute;a aceptar que &Eacute;l se equivoc&oacute; y que su perfecta creaci&oacute;n necesita de vez en cuando algunos ajustes, negando as&iacute; la omnisapiencia divina? Y m&aacute;s a&uacute;n, &iquest;c&oacute;mo se relaciona la idea de un Dios que interviene en la naturaleza con la investigaci&oacute;n racional que se pretende hacer de ella? </P >     <P   align="justify" >La respuesta a estos viejos problemas ofrecida por Newton, y que Orozco interpreta de manera novedosa, se basa en la concepci&oacute;n newtoniana de un Dios voluntarista. El fundamento de esta concepci&oacute;n y las consecuencias que se extraen de ella provienen de los estudios teol&oacute;gicos realizados por Newton a mediados de la d&eacute;cada de los setenta del siglo xvii (cap&iacute;tulo 3). A lo largo de sus investigaciones teol&oacute;gicas, &eacute;l encuentra, entre otras cosas, la existencia de una religi&oacute;n primordial (77-80) que, con el paso del tiempo, se ha vuelto corrupta debido a las falsas interpretaciones y ficciones realizadas por reyes y sacerdotes que instauraron falsos rituales. Esta religi&oacute;n primigenia ten&iacute;a una caracter&iacute;stica esencial, y era la de ser estrictamente racional y exigir que el verdadero conocimiento de Dios se alcanzara por el estudio de la naturaleza, es decir, de su creaci&oacute;n (76). De este modo, el esfuerzo por desarrollar una filosof&iacute;a natural ten&iacute;a para Newton que relacionar los intereses teol&oacute;gicos con los filos&oacute;ficos, con el fin de garantizar que la investigaci&oacute;n natural tuviera en el fondo un fin verdadero y m&aacute;s elevado que el simple hecho de conocer la estructura y el funcionamiento de las cosas: conocer m&aacute;s y mejor a Dios. </P >     <P   align="justify" >Esta relaci&oacute;n tan estricta entre la teolog&iacute;a y la filosof&iacute;a natural le sirve a Newton para rechazar las exigencias acerca de que Dios crea &uacute;nicamente por necesidad o por bondad. El Dios newtoniano es voluntarista, porque dise&ntilde;a su obra siguiendo criterios racionales, pero interviniendo y actuando constantemente en su creaci&oacute;n. No subordina su voluntad al entendimiento, porque estas dos facultades se complementan, no se oponen. De este modo, la intervenci&oacute;n de Dios es natural, porque &Eacute;l ejerce un constante poder y dominio sobre el mundo que permite que las cosas naturales se desarrollen siguiendo una idea perfecta y completa; ese desarrollo perfecto s&oacute;lo es posible gracias a la acci&oacute;n divina. Obviamente, con ello se rechaza tajantemente que el mundo sea un mecanismo que, una vez puesto en movimiento, realice todos los procesos de manera constante e ininterrumpida, y siempre mantenga la misma regularidad en su funcionamiento. Dios tiene el poder y la voluntad de cambiar el mecanismo y sus regularidades de acuerdo con la idea perfecta o con los fines que desde un comienzo estableci&oacute; para el mundo natural, sin que ello implique limitaci&oacute;n alguna. </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo evita Newton la cr&iacute;tica de que, al hacer &eacute;nfasis en la voluntad divina, se corre el peligro de caer en la creencia en un Dios caprichoso y en una creaci&oacute;n incognoscible donde los milagros son el factor com&uacute;n? &iquest;C&oacute;mo se relaciona su Dios voluntarista con su filosof&iacute;a natural, especialmente en un tema tan espinoso como es el asunto de la certeza? </P >     <P   align="justify" >Con respecto a la primera pregunta, Orozco desarrolla una versi&oacute;n particular de la concepci&oacute;n voluntarista newtoniana. En esta, Dios no ejerce su voluntad de manera azarosa o inescrutable, sino ejerciendo el dominio que tiene sobre la naturaleza. Este dominio est&aacute; relacionado (pero no atado o limitado) con la facultad del entendimiento divino. Dios crea las leyes y act&uacute;a seg&uacute;n ellas, pero esas leyes se mantienen operando en la naturaleza gracias a la voluntad. En este sentido, la ocurrencia de un milagro es simplemente el producto de la acci&oacute;n divina en la creaci&oacute;n; un tipo de intervenci&oacute;n que modifica la regularidad de un suceso natural para que alcance un significado sobrenatural en el contexto de la acci&oacute;n humana. As&iacute;, un milagro desde el punto de vista divino no es un evento completamente diferente al natural, sino que lo percibimos distinto por nuestra manera limitada de concebir las cosas (95). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Este &eacute;nfasis en la voluntad divina como el ejercicio de un dominio sobre la creaci&oacute;n le permite a Newton postular una estrecha relaci&oacute;n entre su proyecto teol&oacute;gico y el de su nueva filosof&iacute;a natural en una direcci&oacute;n precisa que responde a la segunda pregunta: la investigaci&oacute;n natural no puede desvirtuar las verdaderas creencias religiosas (es decir, las que &eacute;l estableci&oacute; en sus estudios teol&oacute;gicos); m&aacute;s a&uacute;n, son estas las que gu&iacute;an el estudio de la naturaleza. As&iacute;, por ejemplo, el hecho de que Dios intervenga constantemente en el mundo hace que la naturaleza sea algo completamente contingente, lo cual demanda el desarrollo de un m&eacute;todo distinto al hipot&eacute;tico deductivo para poderla investigar, y ah&iacute; es donde surge la filosof&iacute;a experimental como el camino m&aacute;s adecuado para realizar esa tarea. Son los experimentos, la observaci&oacute;n cuidadosa y la medici&oacute;n exacta (geometrizaci&oacute;n) de los fen&oacute;menos los que realmente garantizan un verdadero desarrollo en filosof&iacute;a natural. </P >     <P   align="justify" >En consecuencia, la instauraci&oacute;n de una verdadera metodolog&iacute;a emp&iacute;rica le permite a Newton afirmar dos fuertes tesis: i) se puede avanzar m&aacute;s all&aacute; de la postulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis te&oacute;ricas que salvan los fen&oacute;menos para establecer los verdaderos principios de la naturaleza. Esto es posible gracias a su concepci&oacute;n &quot;emp&iacute;rica&quot; de la geometr&iacute;a, a su confianza en los experimentos y a su concepci&oacute;n teol&oacute;gica de la creaci&oacute;n como algo contingente pero cognoscible. ii) La naturaleza es un sistema de fuerzas y causas que, poco a poco, va develando el conocimiento de la verdadera y &uacute;ltima causa de todo: Dios. Y este saber ser&iacute;a el medio por el que &quot;se nos revelar&iacute;a su dominio y los verdaderos mandamientos, no corruptos, del perfecto orden moral&quot; (125). De este modo, filosof&iacute;a natural (incluida la alquimia) y teolog&iacute;a constituyen un todo cuyo &uacute;nico objetivo verdaderamente importante es conocer al creador de la naturaleza. </P >     <P   align="justify" >Dos cosas se pueden decir para terminar. El libro es un excelente ejercicio de investigaci&oacute;n en la nueva historiograf&iacute;a de la ciencia y, m&aacute;s a&uacute;n, un avance muy importante en la comprensi&oacute;n del pensamiento de Newton en espa&ntilde;ol. Pues aparte de la novedosa interpretaci&oacute;n que se ofrece, se incluye la traducci&oacute;n de un conjunto de textos newtonianos dif&iacute;ciles de encontrar y que no eran accesibles en espa&ntilde;ol. Tales escritos van desde algunos prefacios no publicados de obras como la <I>&Oacute;ptica</I> hasta manuscritos sobre interpretaci&oacute;n b&iacute;blica, y conforman unos anexos (127-162) que por s&iacute; solos permiten una lectura propia de la complejidad del corpus newtoniano. </P >     <P   align="justify" >Por otro lado, si bien hay detalles de la interpretaci&oacute;n de Orozco que pueden causar sorpresas al experto en Newton, especialmente su &eacute;nfasis en la importancia de la teolog&iacute;a en el desarrollo de la filosof&iacute;a natural, el manejo de las fuentes primarias nos obliga a no dejar de lado el problema y a reinterpretar la relaci&oacute;n entre la investigaci&oacute;n natural y la teolog&iacute;a en la obra newtoniana. </P >     <P   align="justify" >No obstante, hay un tratamiento que no corre con mucha suerte. Me refiero a las discusiones que el autor establece entre Newton y pensadores como Descartes y Leibniz principalmente (112 ss.). El contraste es abordado como una lucha entre pensadores racionalistas y empiristas, donde los &uacute;ltimos parecen tener la raz&oacute;n, mientras que los primeros se muestran ingenuos. Esta manera de abordar el problema va en contra de las exigencias que el mismo Orozco pide para los estudios hist&oacute;rico-filos&oacute;ficos que abordan la figura de Newton, y es la de no imponer &quot;conexiones supuestas trazadas por el historiador&quot; (32), sino examinar la discusi&oacute;n en un contexto m&aacute;s amplio. De hecho, un estudio como el de Orozco tiene unas consecuencias que van m&aacute;s all&aacute; de desarrollar una nueva interpretaci&oacute;n de Newton, y demanda una nueva mirada a las ideas y conceptos tradicionales con los que se ha estudiado el siglo xvii. As&iacute;, tem&aacute;ticas como la filosof&iacute;a experimental, el concepto de <I>experiencia</I>, la relaci&oacute;n experimento-teor&iacute;a, el mismo concepto de <I>voluntarismo</I>, entre muchas otras, exigen una reinterpretaci&oacute;n que escape a las etiquetas e &quot;ismos&quot; filos&oacute;ficos que, en su af&aacute;n de buscar una posici&oacute;n general que englobe toda una tendencia del pensar de una &eacute;poca, dejan a un lado la complejidad de lo particular. </P > <HR SIZE="1"> </FONT>     <P   align="right" ><font size="2" face="VERDANA"><b>JOS&Eacute; LUIS C&Aacute;RDENAS B.</b>    <BR> Universidad Nacional de Colombia    <BR><a href="mailto:joselucar@yahoo.es"><i>joselucar@yahoo.es</i></a></font></P >       ]]></body>
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