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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA TEORÍA DE LA ABDUCCIÓN DE PEIRCE: LÓGICA, METODOLOGÍA E INSTINTO]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Peirce's Theory of Abduction: Logic, Methodology, and Instinct]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Reflections on Peirce's theory of abduction have not been free of controversy, given the difficulty to determine clearly the nature and epistemic function of this inference. The article examines three ways of understanding the concept of abduction, developed by Peirce himself throughout his work. The main objective is to reconstruct the logical, methodological, and instinctive conception of this type of reasoning in order to establish the possibility of a theory of abduction.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P   align="center" ><font size="4" face="VERDANA"><b>LA TEOR&Iacute;A DE LA ABDUCCI&Oacute;N DE PEIRCE: L&Oacute;GICA, METODOLOG&Iacute;A E INSTINTO </b></font></P >     <P   align="center" ><font size="3" face="VERDANA"><I>Peirce&#39;s Theory of Abduction: Logic, Methodology, and Instinct </I></font></P >     <P   align="center" >&nbsp;</P > <FONT SIZE="2" FACE="VERDANA">     <P   align="right" ><b>PABLO AGUAYO W</b>.    <BR>   Universidad de Chile    <br>Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educaci&oacute;n - Santiago, Chile    <BR>   <a href="mailto:paguayo@derecho.uchile.cl">paguayo@derecho.uchile.cl</a></P >     <P   align="right" ><I>Art&iacute;culo recibido: 26 de octubre de 2009; aceptado: 11 de marzo de 2010.</I></P > <hr size="1">     <P   align="justify" ><B>Resumen </b></P >     <P   align="justify" > Las reflexiones en torno al concepto de <I>abducci&oacute;n</I> de Peirce no han estado exentas de controversias, debido a la dificultad para determinar con claridad la naturaleza y la funci&oacute;n epist&eacute;mica de esta inferencia. Se examinan tres formas de acceso a la comprensi&oacute;n del concepto de <I>abducci&oacute;n</I> que el propio autor desarroll&oacute; en su obra. El punto central es la reconstrucci&oacute;n de la concepci&oacute;n l&oacute;gica, metodol&oacute;gica e instintiva de este tipo de razonamiento, con la intenci&oacute;n de establecer la posibilidad de una teor&iacute;a de la abducci&oacute;n. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><I>Palabras clave</I>: C. S. Peirce, abducci&oacute;n, inferencia. </p> </blockquote> <hr size="1">     <P   align="justify" ><B>Abstract </b></P >     <P   align="justify" > Reflections on Peirce&#39;s theory of <I>abduction</I> have not been free of controversy, given the difficulty to determine clearly the nature and epistemic function of this inference. The article examines three ways of understanding the concept of <I>abduction</I>, developed by Peirce himself throughout his work. The main objective is to reconstruct the logical, methodological, and instinctive conception of this type of reasoning in order to establish the possibility of a theory of abduction. </P >     <blockquote>       <p align="justify"><I>Key words</I>: C. S. Peirce, abduction, inference. </p> </blockquote> <hr size="1">     <P   ><B>Introducci&oacute;n </b></P >     <P   align="justify" > Uno de los principales intereses de la filosof&iacute;a de la ciencia de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os ha sido el estudio y la comprensi&oacute;n de los problemas relacionados con la generaci&oacute;n de hip&oacute;tesis, y su conexi&oacute;n con los procesos inferenciales que permiten la adquisici&oacute;n de nuevo conocimiento. El leg&iacute;timo inter&eacute;s que presenta el estudio de las inferencias que acompa&ntilde;an el proceso de descubrimiento cient&iacute;fico hab&iacute;a sido puesto en tela de juicio por parte de algunos sectores de la filosof&iacute;a que, bajo el alero de las ense&ntilde;anzas de la <I>received view</I>, no hab&iacute;an reconocido la posibilidad de un an&aacute;lisis l&oacute;gico para este tema. Lo anterior se debi&oacute; principalmente a una particular forma de abordar la comprensi&oacute;n del quehacer cient&iacute;fico que les permiti&oacute; a estos autores eliminar decididamente todo elemento no racional que pudiese mezclarse con la ciencia y, de este modo, clarificar y reconstruir su estructura l&oacute;gica. A partir de lo anterior, gran parte de los representantes del C&iacute;rculo de Viena y del positivismo l&oacute;gico creyeron poder excluir justificadamente de la filosof&iacute;a de la ciencia los estudios sobre los modos inferenciales presentes en el &aacute;mbito del descubrimiento cient&iacute;fico por no adecuarse al modelo nomol&oacute;gico-deductivo, estructura formal que acompa&ntilde;a sus supuestos epist&eacute;micos. </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, esta no fue la tesis sostenida unas d&eacute;cadas antes por el fil&oacute;sofo norteamericano C. S. Peirce, quien, en sus reflexiones sobre la praxis cient&iacute;fica, intent&oacute; anudar los diferentes aspectos inferenciales y metodol&oacute;gicos para ofrecer una imagen m&aacute;s completa de dicha actividad. En esta empresa filos&oacute;fica, Peirce desarroll&oacute; una extensa reflexi&oacute;n sobre la abducci&oacute;n, entendida como una inferencia capaz de generar nuevas hip&oacute;tesis. Sin embargo, y dado el car&aacute;cter poco met&oacute;dico de sus reflexiones, en la literatura sobre el tratamiento que Peirce da a la inferencia abductiva, esta resulta controvertida, de tal modo que existen discusiones sobre la naturaleza de dicho razonamiento, por una parte, y, por la otra, sobre el car&aacute;cter sistem&aacute;tico de su filosof&iacute;a. Dado lo anterior, resulta necesario dilucidar en qu&eacute; medida es posible hablar de una teor&iacute;a de la abducci&oacute;n en la obra de Peirce. </P >     <P   align="justify" ><B>1. Aproximaci&oacute;n al concepto de <I>abducci&oacute;n </I></b></P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="justify"   > La mayor parte de la literatura a favor de la existencia del contexto del descubrimiento sostiene paralelamente la existencia de una <I>l&oacute;gica del descubrimiento </I>(Klimovsky 15). Esta l&oacute;gica tendr&iacute;a por objeto de estudio un tipo de inferencia completamente distinto a la inducci&oacute;n y a la deducci&oacute;n, cuyo papel ser&iacute;a fundamental en el proceso de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Lo anterior se fundamenta en el hecho de que este tipo de inferencia ser&iacute;a capaz de llevar al cient&iacute;fico a un momento de su investigaci&oacute;n que ning&uacute;n otro tipo de juego l&oacute;gico podr&iacute;a producir, a saber, la creaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. Ahora bien, en contra de esta opini&oacute;n es posible encontrar al menos dos posiciones. Por un lado, la de autores como Blackwell (1980), que defienden la existencia del contexto del descubrimiento, pero rechazan la idea de que las inferencias presentes en este contexto tengan estructura l&oacute;gica, y, por el otro, la de autores como Thagard (1978), o anteriormente el propio J. S. Mill (1865), que sostienen que no existe otro tipo de inferencias m&aacute;s all&aacute; de la inducci&oacute;n y la deducci&oacute;n, e intentan, por lo tanto, llevar a modelos inductivos los procedimientos de generaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. </P >     <P align="justify"   >Ahora bien, la gran mayor&iacute;a de aquellos que defienden el car&aacute;cter inferencial del procedimiento de sugerir hip&oacute;tesis explicativas denominan a esta inferencia &quot;abducci&oacute;n&quot;, y su definici&oacute;n la obtienen de los escritos del estadounidense C. S. Peirce. Lo que primero llama la atenci&oacute;n al respecto es que, a diferencia de otros fil&oacute;sofos que mantienen una o dos definiciones sobre sus conceptos centrales, Peirce ofrece diferentes y contradictorias definiciones de lo que es una abducci&oacute;n.<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a></P >     <P align="justify"   >A partir de lo anterior, algunos autores (Fann 1970, G&eacute;nova 1997) han sostenido que existe una evoluci&oacute;n del concepto de <I>abducci&oacute;n </I>en la obra de Peirce. Por mi parte, sostengo que la multiplicidad de definiciones ofrecidas por el fil&oacute;sofo no muestra un claro patr&oacute;n evolutivo, ni dan &iacute;ndice sistem&aacute;tico alguno de por qu&eacute; modifica su comprensi&oacute;n, sino que estas representan modificaciones contextuales propias del proceso de investigaci&oacute;n l&oacute;gica que Peirce lleva a cabo. Prueba de lo anterior es que el concepto de <I>abducci&oacute;n</I>, junto con sus pares, <I>hip&oacute;tesis</I> y <I>retroducci&oacute;n</I>, aparece indistintamente, con mayor o menor grado de similitud, desde finales del siglo XIX hasta su muerte. </P >     <P   align="justify" >Lo que s&iacute; puedo sostener es que el propio Peirce vuelve una y otra vez sobre el tema de la inferencia abductiva. En la mayor parte de las oportunidades, el tratamiento de esta inferencia aparece al lado de los otros modos de inferencia tradicional (inducci&oacute;n y deducci&oacute;n), ya sea intentando establecer sus diferencias l&oacute;gicas en cuanto a la forma, validez o probabilidad de sus razonamientos, ya sea mostrando sus relaciones metodol&oacute;gicas en el marco de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. </P >     <P   align="justify" >Se podr&iacute;a afirmar que la definici&oacute;n del concepto de <I>abducci&oacute;n </I>no fue un problema central para Peirce. Una raz&oacute;n para esto podr&iacute;a ser el car&aacute;cter de su propia filosof&iacute;a, el pragmatismo. Para esta escuela filos&oacute;fica, la comprensi&oacute;n del uso pr&aacute;ctico del concepto resulta m&aacute;s interesante que su definici&oacute;n conceptual, y de ah&iacute; que sea comprensible el hecho de que sus intentos posteriores a 1900 pretendan determinar el papel din&aacute;mico de la inferencia abductiva en el contexto de la praxis cient&iacute;fica. </P >     <P   align="justify" >A continuaci&oacute;n analizar&eacute; desde tres perspectivas distintas el tratamiento que Peirce da a la abducci&oacute;n. </P >     <P   align="justify" ><B>2. Los elementos l&oacute;gicos </b></P >     <P   align="justify" ><I>2.1. La abducci&oacute;n y las formas del silogismo </I></P >     <P   align="justify">Una de las primeras formulaciones que Peirce realiza de la abducci&oacute;n aparece en su ensayo de 1878, &quot;Deduction, Induction, Hypothesis&quot; (CP 2.619). En este trabajo, Peirce obtiene su concepci&oacute;n de abducci&oacute;n a partir del juego l&oacute;gico de invertir los t&eacute;rminos de un silogismo deductivo. Seg&uacute;n la inversi&oacute;n propuesta por el fil&oacute;sofo, la abducci&oacute;n pod&iacute;a ser entendida como la inferencia de un <I>caso</I> a partir de una <I>regla</I> y un <I>resultado.</I><a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a> Las siguientes palabras de Peirce dan m&aacute;s claridad al respecto:</P>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">But this is not the only way of inverting a deductive syllogism so as to produce a synthetic inference. Suppose I enter a room and there find a number of bags, containing different kinds of beans. On the table there is a handful of white beans: and, after some searching, I find one of the bags contains white beans only. I at once infer as a probability, or as a fair guess, that this handful was taken out of that bags. This sort of inference is called <I>making an hypothesis</I>. It is the inference of a <I>case </I>from a <I>rule</I> and a <I>result</I>. (CP 2.623) </p> </blockquote>     <P   align="justify" >Esta forma de entender la abducci&oacute;n por parte de Peirce resulta fundamental en la medida en que proporciona los siguientes rasgos definitorios: </P >     <P   align="justify" >(1) En primer lugar, la abducci&oacute;n aparece como una <I>inferencia </I>o un tipo de razonamiento. El car&aacute;cter inferencial est&aacute; dado por la estructura l&oacute;gica del razonamiento (silogismo) que acompa&ntilde;a al hecho de obtener un <I>caso</I> a partir de una <I>regla</I> y un <I>resultado</I>. Este <I>caso</I> resulta ser una creencia que es aceptada inferencialmente a partir de los conocimientos preestablecidos en las premisas (la <I>regla</I> y el <I>resultado</I>). Es posible ver tambi&eacute;n que, en este art&iacute;culo, el tratamiento de la abducci&oacute;n aparece formalmente ligado al de la inducci&oacute;n y la deducci&oacute;n, que son formas cl&aacute;sicas de inferencia. En t&eacute;rminos comparativos, Peirce presenta el siguiente cuadro: </P >     <blockquote>       <p align="justify">DEDUCTION </p>       <p align="justify">Rule.-All the beans from this bag are white. </p>       <p align="justify">Case.-These beans are from this bag. </p>       <p align="justify">&there4;Result.-These beans are white. </p>       <p align="justify">INDUCTION </p>       <p align="justify">Case.-These beans are from this bag. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Result.-These beans are white. </p>       <p align="justify">&there4;Rule.-All the beans from this bag are white. </p>       <p align="justify">HYPOTHESIS </p>       <p align="justify">Rule.-All the beans from this bag are white. </p>       <p align="justify">Result.-These beans are white. </p>       <p align="justify">&there4;Case.-These beans are from this bag. (CP 2.623) </p> </blockquote>     <P   align="justify" >En este cuadro, la conclusi&oacute;n de la hip&oacute;tesis (<I>caso</I>) se obtiene por medio de una inferencia que une dos sujetos semejantes mediante un predicado com&uacute;n. De este modo, &quot;Todas las jud&iacute;as de la bolsa&quot; y &quot;estas jud&iacute;as&quot; tienen en com&uacute;n ser blancas (mismo predicado), entonces suponemos que tienen en com&uacute;n ser de la misma bolsa. </P >     <P   align="justify" >(2)Ahora bien, otra caracter&iacute;stica que presenta la forma silog&iacute;stica de comprender la abducci&oacute;n es que manifiesta qu&eacute; tipo de inferencia es: se trata de una &quot;inferencia <I>mediata</I>&quot;. Este punto resulta importante, ya que muchos de los ejemplos que Peirce presenta como abducciones, o bien carecen de los tres t&eacute;rminos necesarios para la formulaci&oacute;n e inversi&oacute;n de un razonamiento mediato (CP 7.202, MS 692), o bien sus enunciados no son traducibles a proposiciones categ&oacute;ricas (CP 6.486). </P >     <P   align="justify" >Por otra parte, al ser una inferencia mediada por otras dos proposiciones (<I>regla</I> y <I>resultado</I>), el <I>caso</I> inferido se encuentra determinado y delimitado por las posibilidades que estos t&eacute;rminos ofrecen. Lo anterior significa que los t&eacute;rminos que aparecen en la conclusi&oacute;n (t&eacute;rmino mayor y t&eacute;rmino menor, respectivamente) son los mismos que aparecen en las premisas. Esta situaci&oacute;n tampoco concordar&iacute;a con las formulaciones posteriores de la abducci&oacute;n, en la medida en que no muestra a la hip&oacute;tesis como una idea nueva que se presenta como respuesta explicativa a un hecho &quot;sorpresivo&quot; o &quot;sorprendente&quot;. </P >     <P   align="justify" >(3) En tercer lugar, la caracterizaci&oacute;n silog&iacute;stica de la abducci&oacute;n ofrece otro rasgo importante de este tipo de razonamiento. Se trata de una &quot;inferencia mediata <I>sint&eacute;tica</I>&quot;. Por sint&eacute;tica se entiende aquel tipo de inferencia que ofrece como conclusi&oacute;n del silogismo una ampliaci&oacute;n del conocimiento expuesto en las premisas. De esta manera, tanto la inducci&oacute;n como la abducci&oacute;n se presentan como inferencias sint&eacute;ticas. Pero Peirce no tarda en mostrar que existen ciertas diferencias entre estos dos modos inferenciales. A pesar de ser ambas inferencias mediatas sint&eacute;ticas, lo que ofrecen sus conclusiones difiere en cuanto a su car&aacute;cter ampliativo. As&iacute;, la inducci&oacute;n infiere de un conjunto de hechos otro conjunto de hechos semejantes, por lo que su ampliaci&oacute;n es cuantitativa. Por otra parte, la hip&oacute;tesis infiere de hechos de una clase, hechos de otra clase distinta, por lo que, en este periodo, Peirce denomina a su ampliaci&oacute;n &quot;cualitativa&quot;. Al respecto, el fil&oacute;sofo se&ntilde;ala: </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify">The great difference between induction and hypothesis is that the former infers the existence of phenomena such as we have observed in cases which are similar, while hypothesis supposes something of a different kind from what we have directly observed, and frequently something which it would be impossible for us to observe directly. (CP 2.640) </p> </blockquote>     <P   align="justify" >(4) En cuarto lugar, la caracterizaci&oacute;n de la inferencia abductiva que Peirce ofrece en &quot;Deduction, Induction, Hypothesis&quot; permite identificar otro rasgo de esta, a saber, que es una &quot;inferencia mediata sint&eacute;tica <I>probable</I>&quot;. El hecho de que la conclusi&oacute;n de una inferencia abductiva sea probable significa que esta se tiene por verdadera a partir de razones insuficientes, que tienen, sin embargo, con respecto a las suficientes, una proporci&oacute;n mayor que las razones de lo contrario. B&aacute;sicamente, una conclusi&oacute;n de una inferencia abductiva no se sigue &quot;necesariamente&quot; con la misma fuerza que la de una deducci&oacute;n y, a su vez, se sigue con menos fuerza que la de una inducci&oacute;n. Con respecto a lo anterior, la abducci&oacute;n corresponde a un argumento falaz,<a href="#pie3" name="spie3"><sup>3</sup></a> porque el t&eacute;rmino medio no est&aacute; distribuido en las premisas (ya que es el predicado de la <I>regla</I> y el <I>resultado</I>, cuyas formas l&oacute;gicas son A y E). </P >     <P   align="justify" >(5) Los rasgos definitorios de la abducci&oacute;n presentados anteriormente, sobre todo en (3) y (4), dan pie para establecer su funci&oacute;n en cuanto inferencia. De este modo, puedo sostener que, mientras que la inducci&oacute;n clasifica hechos no observados bajo una ley general a partir de su semejanza con los hechos observados -las otras jud&iacute;as del punto (1)-, la conclusi&oacute;n hipot&eacute;tica <I>explica </I>el hecho observado. Esta explicaci&oacute;n es posible, ya que la hip&oacute;tesis ampl&iacute;a el alcance de la semejanza entre los individuos, mientras que la inducci&oacute;n s&oacute;lo ampl&iacute;a el conjunto de individuos semejantes. En relaci&oacute;n con este punto, Peirce sostiene: &quot;Hypothesis is where we find some very curious circumstance, which would be explained by the supposition that it was a case of a certain general rule, and thereupon adopt that supposition&quot; (CP 2.624). </P >     <P   align="justify" >A partir de lo anterior puedo sostener que Peirce, en &quot;Deduction, Induction, Hypothesis&quot;, concibe la abducci&oacute;n como una <I>inferencia mediata</I> de car&aacute;cter <I>sint&eacute;tico, probable y explicativo</I>. </P >     <P   align="justify" >Para terminar este apartado, quiero mostrar la propia evaluaci&oacute;n que en 1902 hace el autor acerca de sus primeras reflexiones sobre la abducci&oacute;n: </P >     <blockquote>       <p align="justify">But I was too much taken up in considering syllogistic forms and the doctrine of logical extension and comprehension, both of which I made more fundamental than they really are. As long as I held that opinion, my conceptions of Abduction necessarily confused two different kinds of reasoning. (CP 2.102) </p> </blockquote>     <P   align="justify" ><I>2.2. Abducci&oacute;n y probabilidad </I></P >     <P   align="justify" >A partir de lo expresado al finalizar el apartado anterior, puedo sostener que Peirce no estaba conforme con su formulaci&oacute;n inicial sobre la abducci&oacute;n, expresada principalmente en &quot;Deduction, Induction, Hypothesis&quot; (CP 2.619), y reformulada en algunos aspectos relacionados con la probabilidad en &quot;A Theory of Probable Inference&quot; (CP 2.694). Si consideramos las primeras palabras de &quot;Deduction, Induction, Hypothesis&quot;, a saber, que &quot;The chief business of the logician is to classify arguments; for all testing clearly depends on classification&quot; (CP 2.619), Peirce no hab&iacute;a alcanzado satisfactoriamente su objetivo. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >La clasificaci&oacute;n que hace de la abducci&oacute;n dentro del marco de las inferencias probables implica adjudicarle propiedades que no se diferencian de manera sustancial con las que caracterizaban a la inducci&oacute;n, como, por ejemplo, su rasgo sint&eacute;tico. Sin embargo, no puedo negar que Peirce se esforz&oacute; en sus primeros escritos por marcar una l&iacute;nea divisoria entre lo que en ese momento denominaba &quot;hacer una hip&oacute;tesis&quot; y la inducci&oacute;n, pero dicha l&iacute;nea resultaba muy permeable respecto a las cuestiones de la validez y la amplitud de la abducci&oacute;n. </P >     <P   align="justify" >Mi posici&oacute;n en este punto es que, dado el car&aacute;cter problem&aacute;tico de la conclusi&oacute;n obtenida por una inferencia abductiva, Peirce no contaba con los suficientes elementos l&oacute;gicos (heredados de la tradici&oacute;n, en especial de Arist&oacute;teles, Kant y J. S. Mill) para darle un tratamiento convincente y apropiado. Llamo problem&aacute;tica a la conclusi&oacute;n de una abducci&oacute;n, ya que su grado de probabilidad no se ajusta a los c&aacute;nones de la l&oacute;gica inductiva (principalmente a la inducci&oacute;n cuantitativa), ni al tratamiento estad&iacute;stico que caracteriz&oacute; a la inducci&oacute;n en la &eacute;poca moderna. </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, anteriormente se defini&oacute; la probabilidad como el tener algo por verdadero a partir de razones insuficientes, pero que presentan un mayor grado de aceptaci&oacute;n que las razones contrarias. En este sentido, estas razones pueden ser de car&aacute;cter homog&eacute;neo o heterog&eacute;neo. Considerando esta distinci&oacute;n, puedo sostener que, en el caso de la inducci&oacute;n, estas razones son claramente homog&eacute;neas, ya que la inducci&oacute;n infiere de un conjunto de hechos otro conjunto de hechos semejantes, y ese conjunto de hechos que constituyen sus premisas mantiene cierta regularidad entre s&iacute;. Llamaremos a este tipo de probabilidad <I>objetivamente numerable</I>. </P >     <P   align="justify" >Por otra parte, las razones que se sostienen para obtener la conclusi&oacute;n en un razonamiento abductivo son heterog&eacute;neas entre s&iacute;.<a href="#pie4" name="spie4"><sup>4</sup></a> Un claro ejemplo lo constituye la evaluaci&oacute;n m&eacute;dica a partir de s&iacute;ntomas (Ni&ntilde;o 2001), o las cl&aacute;sicas historias de Sir Arthur Conan Doyle y Edgar Allan Poe. </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, aunque Peirce no se refiere con estos conceptos a la diferencia entre las razones que apoyan a una inducci&oacute;n y a una abducci&oacute;n, con respecto a esta &uacute;ltima sostiene: &quot;In the first place, characters are not susceptible of simple enumeration like objects; in the next place, characters run in categories&quot; (CP 2.632). Este &uacute;ltimo tipo de probabilidad que caracteriza a la abducci&oacute;n es s&oacute;lo <I>subjetivamente ponderable</I>, por lo que podr&iacute;amos denominarla simplemente &quot;verosimilitud&quot;. </P >     <P   align="justify" >As&iacute;, y en la medida en que hemos mostrado que en sus primeros a&ntilde;os las reflexiones de Peirce sobre los tipos de razonamiento estaban fuertemente determinadas por las consideraciones sobre la l&oacute;gica aristot&eacute;lica, puedo entender claramente que el tema de la probabilidad y validez de la abducci&oacute;n fuese una cuesti&oacute;n estrictamente silog&iacute;stica. A su vez, es posible entender c&oacute;mo el problema de la validez de la abducci&oacute;n se va vinculando con el tema de la probabilidad, en la medida en que la fuerza de sus razones depende de (la probabilidad de) los resultados. </P >     <P   align="justify" >Con el paso de los a&ntilde;os, Peirce va modificando su comprensi&oacute;n de la validez de la abducci&oacute;n, en la medida en que esta se aparta de la justificaci&oacute;n estad&iacute;stica que en sus primeros escritos presentaba, tanto para la inducci&oacute;n, como para esta forma de razonamiento. Un claro ejemplo de lo anterior es que, mientras que en &quot;Grounds of Validity of the Laws of Logic: Further Consequences of Four Incapacities&quot;, de 1868, afirmaba que &quot;all probable inference, whether induction or hypothesis, is inference from the parts to the whole. It is essentially the same, therefore, as statistical inference&quot; (CP 5.349), en &quot;Minute Logic, Intended Characters of this Treatise&quot;, de 1902, sosten&iacute;a: &quot;When, after repeated attempts, I finally succeeded in clearing the mater up, the fact shone out that probability proper had nothing to do with validity of abduction&quot; (CP 2.102). </P >     <P   align="justify" >Son estas razones las que llevaron a Fann a sostener que &quot;the problem of justifying abduction becomes entirely different from that induction&quot; (52), y tal vez son las mismas razones que llevaron a Reichenbach (2) a sostener que la generaci&oacute;n de hip&oacute;tesis es un problema de la psicolog&iacute;a y no de la epistemolog&iacute;a, y que, a su vez, es en el contexto de la justificaci&oacute;n donde se estudia y decide la validez de la hip&oacute;tesis. </P >     <P   align="justify" ><b>3. Los elementos metodol&oacute;gicos </b></P >     <P   align="justify" ><I>3.1. Sobre la validez de la abducci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del silogismo aristot&eacute;lico </I></P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Como he mostrado, el tratamiento silog&iacute;stico dado a las inferencias en &quot;On the Natural Classification of Arguments&quot; (CP 2.461), &quot;Deduction, Induction, Hypothesis&quot; (CP 2.619) y &quot;A Theory of Probable Inference&quot; (CP 2.694) enmarcaba la cuesti&oacute;n de la validez de los razonamientos dentro del &aacute;mbito de la l&oacute;gica aristot&eacute;lica. Ante este tratamiento hemos mostrado que el tema de la probabilidad de la abducci&oacute;n resulta insuficiente y problem&aacute;tico. Por ese motivo esimprescindible mostrar c&oacute;mo Peirce fue ampliando el contexto l&oacute;gico en el cual se insertaba el tratamiento de la abducci&oacute;n, y c&oacute;mo esta ampliaci&oacute;n le permiti&oacute; un tratamiento m&aacute;s enriquecedor del tema. En este sentido, espero que en esta parte del art&iacute;culo se pueda responder a la siguiente pregunta: &iquest;qu&eacute; tipo de validez tendr&aacute; la abducci&oacute;n en el contexto de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica? </P >     <P   align="justify" >En sus reflexiones posteriores a 1900, especialmente en &quot;The Logic of Drawing History from Ancient Documents Especially from Testimonies&quot; (MS 690, CP 7.164-255) y en &quot;On Three Types of Reasoning&quot; (CP 5.171), Peirce propone entender la abducci&oacute;n como un proceso din&aacute;mico en la elaboraci&oacute;n de explicaciones cient&iacute;ficas. La abducci&oacute;n pasar&aacute; de ser una inversi&oacute;n de un silogismo deductivo a ser la expresi&oacute;n de la actividad creativa del cient&iacute;fico frente a una situaci&oacute;n inesperada o sorpresiva. Comprendida de esta manera, la inferencia abductiva tendr&iacute;a un rol fundamental en la obtenci&oacute;n del nuevo conocimiento, en cuanto ser&aacute; de su responsabilidad proponer una hip&oacute;tesis que explique una situaci&oacute;n an&oacute;mala y, con ello, abrir el paso a la comprobaci&oacute;n inductiva de los enunciados obtenidos deductivamente de la hip&oacute;tesis sugerida. De este modo, la abducci&oacute;n ser&aacute; la inferencia primera que orientar&aacute; nuestra b&uacute;squeda de la verdad. </P >     <P   align="justify" >En este sentido, la abducci&oacute;n propone una respuesta a un hecho que sorprende al cient&iacute;fico, por escapar a su comprensi&oacute;n racional actual de dicho fen&oacute;meno. Es decir que, frente al anterior sistema conceptual o paradigm&aacute;tico, dentro del cual un fen&oacute;meno x resulta an&oacute;malo, la abducci&oacute;n propone una hip&oacute;tesis que, de ser correcta, har&iacute;a del fen&oacute;meno x una cosa corriente, normal. En esta misma l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n, Peirce sostuvo que todo conocimiento comienza por el descubrimiento de que ha habido una expectativa equivocada de la cual antes apenas hab&iacute;amos sido conscientes y, por ello, cada una de las ramas de la ciencia comienza con un nuevo fen&oacute;meno que viola alg&uacute;n tipo de expectativa negativa subconsciente (<I>cf</I>. CP 7.188). De esta manera, la validez de la abducci&oacute;n descansa en ser una parte necesaria del mecanismo para encontrar la verdad, es decir, en ser parte del m&eacute;todo cient&iacute;fico. Para Peirce: </P >     <blockquote>       <p align="justify">The validity of a presumptive adoption of an hypothesis being such that its consequences are capable of being tested by experimentation, and being such that the observed facts would follow from it as necessary conclusions, that hypothesis is selected according to a method which must ultimately lead to the discovery of the truth. (CP 2.781)</p> </blockquote>     <P   align="justify" > Todo lo anterior puede resumirse en que la validez de la abducci&oacute;n descansa en el hecho de que puede <I>explicar</I> los acontecimientos sorprendentes, es decir, racionalizarlos. Ahora bien, si quisi&eacute;ramos darle alguna forma l&oacute;gica a esta nueva manera de comprender la abducci&oacute;n, nada m&aacute;s apropiado que citar lo que el propio Peirce se&ntilde;ala en su &quot;Lecture VII: Pragmatism and Abduction&quot; &#91;<I>&sect; 2. Abduction and Perceptual Judgements</I>&#93;: </P >     <blockquote>       <p align="justify">Its form is: </p>       <p align="justify">The surprising fact is observed, </p>       <p align="justify">But if A were true, C would be a matter of course; </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Hence, there is reason to suspect that A is true. (CP 5.189) </p> </blockquote>     <P   align="justify" >Esta formulaci&oacute;n muestra que la validez de la abducci&oacute;n est&aacute; dada por el hecho de que lo que hace la explicaci&oacute;n de un fen&oacute;meno es proporcionar una proposici&oacute;n que, si se hubiera sabido que era verdadera antes de que el fen&oacute;meno se hubiera mostrado, hubiese hecho al fen&oacute;meno predecible, si no con certeza, al menos como algo muy probable. As&iacute; pues, hace al fen&oacute;meno algo racional, es decir, lo convierte en una consecuencia l&oacute;gica, ya sea necesaria o probable. Consecuentemente, si, en ausencia de una explicaci&oacute;n particular, un fen&oacute;meno es tal como hubiera debido ocurrir, no cabe en absoluto explicaci&oacute;n (<I>cf. </I>CP 7.192). Como he mostrado, Peirce sigue utilizando alguno de los elementos que estaban presentes en su primera formulaci&oacute;n silog&iacute;stica sobre el tema, por ejemplo, el car&aacute;cter inferencial de la abducci&oacute;n, as&iacute; como la d&iacute;ada racionalidad/consecuencia l&oacute;gica (<I>cf. </I>Ram&iacute;rez 2006). </P >     <P   align="justify" >Siguiendo a Fann, puedo sostener que, para Peirce, la &uacute;nica justificaci&oacute;n para una hip&oacute;tesis es que esta explique los hechos (<I>cf</I>. CP 1.189, 1.139, 1.170, 2.776, 6.606). Ahora bien, explicar un hecho significa mostrar que es un resultado necesario o probable de otros hechos conocidos o supuestos. As&iacute;, esta parte del problema se reducir&iacute;a simplemente a la cuesti&oacute;n de llevar, en t&eacute;rminos silog&iacute;sticos, cualquier inferencia abductiva a su correspondiente forma deductiva. Si esta &uacute;ltima forma resulta ser v&aacute;lida, la &quot;rectitud/validez&quot; (correctness) de la abducci&oacute;n est&aacute; garantizada. </P >     <P   align="justify" >Dada la siguiente forma de abducci&oacute;n: </P >     <blockquote>       <p align="justify">The surprising fact is observed, </p>       <p align="justify">But if A were true, C would be a matter of course; </p>       <p align="justify">Hence, there is reason to suspect that A is true (CP 5.189), </p> </blockquote>     <P   align="justify" >es posible establecer que es v&aacute;lida porque la deducci&oacute;n correspondiente lo es: </P >     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Si A fuese verdadero, C ser&iacute;a una cosa corriente, </p>       <p align="justify">A es verdadero; </p>       <p align="justify">Luego, C es verdadero. </p> </blockquote>     <P   align="justify" > Pero m&aacute;s all&aacute; de las posibilidades que existen de llevar la forma del razonamiento abductivo a este tipo de estructura l&oacute;gica, su validez ya no s&oacute;lo depender&aacute; de su capacidad explicativa como elemento racionalizante. En concordancia con su pragmatismo, Peirce ir&aacute; introduciendo otras caracter&iacute;sticas que deber&aacute; satisfacer este tipo de razonamiento. De este modo, el asunto de la validez de la abducci&oacute;n se ir&aacute; trasladando desde la cuesti&oacute;n de su validez como sugerencia explicativa hacia los criterios relacionados con su selecci&oacute;n dentro del marco de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. </P >     <P   align="justify" ><I>3.2. Abducci&oacute;n y m&eacute;todo cient&iacute;fico </I></P >     <P   align="justify" >Si en el punto anterior sostuve que la validez de la abducci&oacute;n se encontraba circunscrita, no s&oacute;lo dentro de los m&aacute;rgenes silog&iacute;sticos, sino tambi&eacute;n dentro del contexto de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y la b&uacute;squeda de la verdad, resulta necesario esbozar los requerimientos que deber&aacute; satisfacer un enunciado <I>x </I>para ser considerado, no s&oacute;lo como una hip&oacute;tesis v&aacute;lida, sino como una buena hip&oacute;tesis de investigaci&oacute;n. En este sentido, la bondad de una abducci&oacute;n no s&oacute;lo recaer&aacute; en su capacidad de generar una hip&oacute;tesis explicativa, sino tambi&eacute;n en el hecho de ofrecer criterios para su aceptabilidad comparativa, es decir, para su selecci&oacute;n. </P >     <P   align="justify" >&iquest;En qu&eacute; consiste la validez de la abducci&oacute;n? &iquest;En su capacidad para construir una hip&oacute;tesis explicativa, o en la de seleccionar una hip&oacute;tesis de entre otras muchas posibles? El mismo Peirce no siempre tiene clara esta distinci&oacute;n, y a menudo las trata como si fueran el mismo asunto. En algunos pasajes sostiene: &quot;Abduction consists in studying facts and <I>devising</I> a theory to explain them&quot; (CP 5.145); &quot;abduction is the process of <I>forming</I> an explanatory hypothesis&quot; (CP 5.17); &quot;consists in examining a mass of facts and in allowing these facts to <I>suggest</I> a theory&quot; (CP 8.209); &quot;or the process of <I>choosing </I>a hypothesis&quot; (CP 7.219) (&eacute;nfasis m&iacute;os). </P >     <P   align="justify" >No creo necesario insistir en los criterios para construir una hip&oacute;tesis explicativa; lo que me interesa mostrar ahora son los elementos que el propio Peirce propone como requerimientos para aceptar dicha hip&oacute;tesis. Estos quedan expresados en la siguiente cita: </P >     <blockquote>       <p align="justify">Admitting, then, that the question of Pragmatism is the question of Abduction, let us consider it under that form. What is good abduction? What should an explanatory hypothesis be to be worthy to rank as a hypothesis? Of course, it must explain the facts. But what other conditions ought it to fulfill to be good? The question of the goodness of anything is whether that thing fulfills its end. What, then, is the end of an explanatory hypothesis? Its end is, through subjection to the test of experiment, to lead to the avoidance of all surprise and to the establishment of a habit of positive expectation that shall not be disappointed. Any hypothesis, therefore, may be admissible, in the absence of any special reasons to the contrary, provided it be capable of experimental verification, and only insofar as it is capable of such verification. This is approximately the doctrine of pragmatism. But just here a broad question opens out before us. What are we to understand by experimental verification? The answer to that involves the whole logic of induction. (CP 5.197) </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >A partir del texto anterior, puedo afirmar que la validez de la abducci&oacute;n en este segundo &aacute;mbito radica en la verificabilidad del enunciado que se desprende de su razonamiento. Ahora bien, y dadas sus aclaraciones posteriores entregadas en la mismas &quot;Lectures on Pragmatism&quot; (1903), adem&aacute;s de lo que afirma en &quot;History of Science&quot; (1892), es posible entender que el criterio de verificabilidad peirciano est&aacute; m&aacute;s cercano al del neopositivismo que al del positivismo cl&aacute;sico (<I>cf.</I> Hempel 1959). Se trata de que el enunciado sea contrastable en principio, de que las hip&oacute;tesis ofrecidas por el razonamiento abductivo tengan la posibilidad de ser conectadas con la experiencia por medio de los enunciados obtenidos deductivamente (enunciados contrastadores) y evaluadas, posteriormente, por los m&eacute;todos inductivos. </P >     <P   align="justify" >As&iacute;, poco a poco va quedando clara la sincron&iacute;a que existe entre los procesos inferenciales y los pasos del m&eacute;todo cient&iacute;fico. No s&eacute; si es posible se&ntilde;alar que Peirce se anticipa a algunas de las cl&aacute;sicas discusiones de la filosof&iacute;a de la ciencia de la d&eacute;cada de los cincuenta sobre el m&eacute;todo cient&iacute;fico, pero al menos puedo sostener que es consciente de tales problemas, aunque no les d&eacute; un tratamiento sistem&aacute;tico. </P >     <P   align="justify" >A partir de lo anterior es posible ver c&oacute;mo Peirce va desarrollando una interesante relaci&oacute;n entre la abducci&oacute;n y los otros dos modos inferenciales que forman parte de la actividad cient&iacute;fica. Por una parte, mientras que la dupla abducci&oacute;n-deducci&oacute;n se relaciona con el requerimiento de la explicaci&oacute;n y la racionalizaci&oacute;n de los hechos sorprendentes, por la otra, la dupla abducci&oacute;n-inducci&oacute;n muestra la conexi&oacute;n necesaria que esta explicaci&oacute;n debe tener con la experiencia. Entonces, como respuesta a la pregunta &iquest;en qu&eacute; consiste la validez de la abducci&oacute;n?, puedo sostener que, en t&eacute;rminos metodol&oacute;gicos, consiste en su capacidad de seleccionar una &quot;buena&quot; hip&oacute;tesis, lo que depende del hecho de que esta hip&oacute;tesis se integre al proceso de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. </P >     <P   align="justify" >Lo anterior quiere decir que la validez de la hip&oacute;tesis no s&oacute;lo consiste en ofrecer una explicaci&oacute;n de los hechos, sino que debe mostrar las concordancias entre tal explicaci&oacute;n y la experiencia. </P >     <P   align="justify" >El siguiente cuadro grafica lo anterior: </P >     <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v60n145/v60n145a02t01.png"></p>     <blockquote>       <p align="justify">* En este punto resulta importante se&ntilde;alar que para las filosof&iacute;as de la ciencia que se basan en el modelo deductivo, la contrastabilidad (testability) consiste s&oacute;lo en que las hip&oacute;tesis y teor&iacute;as puedan ser negadas, directa o indirectamente, por enunciados que describan hechos. Desde esta perspectiva, la contrastabilidad coincide con la falsabilidad. Por ejemplo, Popper sostiene que la contrastaci&oacute;n ha de tener car&aacute;cter deductivo, y se lleva a cabo mediante intentos consecutivos de falsaci&oacute;n. Seg&uacute;n &eacute;l, una teor&iacute;a nunca puede verificarse emp&iacute;ricamente, s&oacute;lo puede refutarse. Cuando una hip&oacute;tesis supera constantes y sucesivos intentos de falsaci&oacute;n, y con ello demuestra su temple, podemos hablar de su corroboraci&oacute;n, pero no de su confirmaci&oacute;n. </p> </blockquote>     <P   align="justify" >No es necesario forzar mucho este cuadro para ver su conexi&oacute;n con la forma tradicional del m&eacute;todo hipot&eacute;tico-deductivo (<I>cf</I>. Klimovsky 1994). Lo que enriquece la forma en que Peirce entiende la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica es su preocupaci&oacute;n por el modo en que se generan las hip&oacute;tesis explicativas (contexto del descubrimiento), as&iacute; como su posterior relaci&oacute;n inferencial con la deducci&oacute;n y la inducci&oacute;n (contexto de la justificaci&oacute;n), todo esto enmarcado en una serie de requerimientos l&oacute;gicos y metodol&oacute;gicos. </P >     <P   align="justify" >Una vez revisadas las cuestiones de car&aacute;cter l&oacute;gico y metodol&oacute;gico respecto a la inferencia abductiva, pasemos ahora a revisar algunos puntos de la filosof&iacute;a de Peirce que no caben f&aacute;cilmente dentro de estas conceptualizaciones. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" ><b>4. Los elementos metal&oacute;gicos y metametodol&oacute;gicos de la abducci&oacute;n </b></P >     <P   align="justify" ><I>4.1. Hacia una comprensi&oacute;n hol&iacute;stica de la abducci&oacute;n </I></P >     <P   align="justify" >En el apartado anterior hemos examinado las consideraciones que Peirce propone para la elecci&oacute;n de una hip&oacute;tesis. Hemos establecido, a su vez, la relaci&oacute;n existente entre la abducci&oacute;n y los otros modos inferenciales, as&iacute; como su interrelaci&oacute;n al interior de la actividad cient&iacute;fica. Ahora bien, esta serie de consideraciones realizadas sobre la abducci&oacute;n se pueden ver claramente expresadas por Peirce cuando sostiene la necesidad de considerar los siguientes aspectos en la elecci&oacute;n de la hip&oacute;tesis: (1) ella debe ser capaz de ser sometida a pruebas experimentales, (2) debe poder explicar todos los hechos sorprendentes que tengamos ante nosotros y, (3) teniendo en cuenta -tambi&eacute;n- el enorme costo de la experimentaci&oacute;n en dinero, tiempo, energ&iacute;a y pensamiento, nuestra hip&oacute;tesis debe atenerse a los aspectos econ&oacute;micos de la investigaci&oacute;n (<I>cf. </I>CP 7.164). Ahora bien, la econom&iacute;a, en general, depende de tres clases de factores: &quot;el costo, el valor de la cosa propuesta en s&iacute; misma y sus efectos sobre otros proyectos&quot; (CP 7.220). </P >     <P   align="justify" >Entonces, si nuestros esfuerzos en los apartados 2 y 3 se concentraron principalmente en las cuestiones referentes a la abducci&oacute;n entendida como inferencia, ya en el marco de su an&aacute;lisis l&oacute;gico (como dinamismo metodol&oacute;gico) resulta importante reconocer que este tratamiento no es plenamente suficiente. </P >     <P   align="justify" >Lo anterior se desprende de las innumerables referencias que Peirce realiza a elementos metal&oacute;gicos y metametodol&oacute;gicos para explicar tanto la creaci&oacute;n como el funcionamiento de la abducci&oacute;n. Apelaciones a la concordancia de nuestro pensamiento con la leyes de la naturaleza, a ciertos <I>flash</I> del esp&iacute;ritu o a ciertas capacidades intuitivas y casi m&aacute;gicas inducen f&aacute;cilmente al lector a pensar que el tratamiento que Peirce hace de la abducci&oacute;n es m&aacute;s bien de corte pseudocient&iacute;fico o de tipo espiritista, al estilo leibniziano. </P >     <P   align="justify" >Pasemos entonces a revisar, seg&uacute;n mi juicio, el m&aacute;s interesante de estos elementos, para ver su concordancia o discrepancia con la comprensi&oacute;n que hasta ahora hemos ofrecido acerca de la abducci&oacute;n. </P >     <P   align="justify" ><I>4.1.1. La abducci&oacute;n como guessing insight </I></P >     <P   align="justify" >Peirce sostiene la parad&oacute;jica tesis seg&uacute;n la cual la abducci&oacute;n es, por una parte, un <I>flash</I> de intuici&oacute;n y, por otra, una inferencia. En principio ambas concepciones parecen irreconciliables entre s&iacute;. De un lado, la intuici&oacute;n aparece como un <I>flash</I> de esp&iacute;ritu, como un &quot;acto inmediato&quot; no racional; del otro, toda inferencia abductiva ha de ser entendida como un &quot;razonamiento mediato&quot; que nos lleva a una creencia. La aparici&oacute;n de este elemento (<I>insight</I>) ha ofrecido a los enemigos del descubrimiento m&aacute;s herramientas para rechazar la idea de una l&oacute;gica del descubrimiento que para aceptarla. Si ya era dif&iacute;cil comprender la naturaleza y funci&oacute;n de la abducci&oacute;n dentro de los m&aacute;rgenes de la l&oacute;gica tradicional, la introducci&oacute;n de este <I>insight </I>imaginativo/creativo hace insostenible cualquier intento de comprender racionalmente su lugar al interior de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Pero &iquest;qu&eacute; es lo que el propio Peirce dice al respecto? En sus &quot;Lectures on Pragmatism, Three Types of Reasoning&quot; (1903) sostiene: </P >     <blockquote>       <p align="justify">However man may have acquired his faculty of divining the ways of Nature, it has certainly not been by a self-controlled and critical logic. Even now he cannot give any exact reason for his best guesses. It appears to me that the clearest statement we can make of the logical situation -the freest from all questionable admixture- is to say that man has a certain Insight, not strong enough to be oftener right than wrong, but strong enough not to be overwhelmingly more often wrong than right, into the Thirdnesses, the general elements, of Nature. An Insight, I call it, because it is to be referred to the same general class of operations to which Perceptive Judgments belong. This Faculty is at the same time of the general nature of Instinct, resembling the instincts of the animals in its so far surpassing the general powers of our reason and for its directing us as if we were in possession of facts that are entirely beyond the reach of our senses. It resembles instinct too in its small liability to error; for though it goes wrong oftener than right, yet the relative frequency with which it is right is on the whole the most wonderful thing in our constitution. (CP 5.173) </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >En su art&iacute;culo de 1958, &quot;Peirce&#39;s Notion of Abduction&quot;, Frankfurt ya hab&iacute;a puesto este tema sobre la mesa para mostrar la inaceptabilidad de la idea de que la hip&oacute;tesis fuese originada como la conclusi&oacute;n de un razonamiento abductivo. A partir de la formulaci&oacute;n explicativa de la abducci&oacute;n ofrecida en CP 5.189, Frankfurt se&ntilde;al&oacute; que, si queremos aceptar la posibilidad de que la nueva hip&oacute;tesis aparezca en una de las partes del razonamiento abductivo, esta no puede ser aquella que se origina como conclusi&oacute;n de la inferencia. Para Frankfurt, esta hip&oacute;tesis debe haber sido intuida antes de que la conclusi&oacute;n fuese inferida. Adem&aacute;s, la conclusi&oacute;n de la abducci&oacute;n no es la hip&oacute;tesis en s&iacute; misma, sino un enunciado que es prueba o evidencia para la hip&oacute;tesis. </P >     <P   align="justify" >As&iacute; exhibido, el razonamiento abductivo no es el que nos llevar&iacute;a a la adopci&oacute;n de una hip&oacute;tesis. Entonces &iquest;qu&eacute; es lo que afirman las premisas de un razonamiento abductivo? Estas s&oacute;lo afirmar&iacute;an que la hip&oacute;tesis en cuesti&oacute;n podr&iacute;a explicar algunos hechos que han sido observados como sorprendentes. Pero el criterio de la &quot;explicaci&oacute;n&quot; de los hechos sorprendentes, aunque necesario, es un requerimiento posterior al hecho de concebir hip&oacute;tesis. De hecho, para el mismo Peirce existe un n&uacute;mero infinito de hip&oacute;tesis que podr&iacute;an dar una explicaci&oacute;n de los hechos. Ante esta situaci&oacute;n, el fil&oacute;sofo sostiene la existencia de un <I>power of guessing right</I> (CP 6.530). Es este poder el que nos llevar&iacute;a a adoptar nuestra hip&oacute;tesis de trabajo, y no la aplicaci&oacute;n de un razonamiento abductivo. </P >     <P   align="justify" >Otro lugar importante donde aparece la dualidad intuici&oacute;n/inferencia es en sus &quot;Lectures on Pragmatism, Pragmatism and Abduction&quot; (1903)<I>.</I> Aqu&iacute; Peirce sostiene: </P > <DL   >   <dl>         <dt>(1)The abductive suggestion comes to us like a flash. <I>It is an act of insight</I>, although of extremely fallible insight. It is true that the different elements of the hypothesis were in our minds before; but it is the idea of putting together what we had never before dreamed of putting together which flashes the new suggestion before our contemplation. (CP 5.181, &eacute;nfasis m&iacute;o) </dt>     <dd>&nbsp;</dd>         <dt>(2)It must be remembered that abduction, although it is very little hampered by logical rules, <I>nevertheless is logical inference</I>, asserting its conclusion only problematically or conjecturally, it is true, but nevertheless having a perfectly definite logical form. (CP 5.188, &eacute;nfasis m&iacute;o)</dt>   </dl> </DL >     <p>Este modo de entender la abducci&oacute;n estar&iacute;a evidenciando dos funciones muy distintas e inconsistentes entre s&iacute;. Por una parte, nos ofrecer&iacute;a la hip&oacute;tesis explicativa de manera no inferencial a partir de este <I>guessing insight </I>y, por otra, afirmar&iacute;a que las hip&oacute;tesis son inferidas a partir de un conjunto de reglas l&oacute;gicas. Pero entender la abducci&oacute;n como un<I> guessing insight</I> tampoco concordar&iacute;a con su comprensi&oacute;n metodol&oacute;gica, ni con sus compromisos heur&iacute;sticos y pragm&aacute;ticos de admisibilidad, ya que estos exigen procedimientos evaluativos no intuitivos. &iquest;Es posible alguna salida al respecto? </p>     <P   align="justify" ><I>4.1.2. Logica utens y logica docens: un intento de integraci&oacute;n </I></P >     <P   align="justify" >Hemos visto c&oacute;mo la introducci&oacute;n del <I>insight</I> como elemento caracter&iacute;stico de la abducci&oacute;n produce un quiebre, tanto en la comprensi&oacute;n l&oacute;gica-inferencial de este razonamiento como en su comprensi&oacute;n metodol&oacute;gica. A su vez, este quiebre trae como consecuencia inmediata la evaluaci&oacute;n del concepto de <I>l&oacute;gica</I> que sustentar&iacute;a las reflexiones de Peirce, en la medida en que el concepto tradicional no ser&iacute;a capaz de integrar aquellos elementos instintivos no inferenciales. </P >     <P   align="justify" >Si somos fieles a las palabras de Peirce, habr&iacute;a que aceptar que &eacute;l pensaba que no s&oacute;lo tenemos un instinto para razonar, sino que poseemos una &quot;teor&iacute;a instintiva del razonamiento&quot; (Fann 39). Prueba de lo anterior, sostiene Peirce, es que cualquier razonador &quot;tiene alguna idea general de lo que es un buen razonamiento&quot; (CP 2.186). Tal teor&iacute;a del razonamiento antecede a cualquier estudio sistem&aacute;tico del asunto y constituye nuestra <I>logica utens</I>, la l&oacute;gica acr&iacute;tica e impl&iacute;cita del hombre com&uacute;n (CP 2.189, 2.204). </P >     <P   align="justify" >Ahora bien, el hombre no posee un conjunto completo de instintos para enfrentarse a todas las situaciones en las que se requiere razonar de buena manera. Por esta raz&oacute;n procedemos a estudiar los procesos de razonamiento e investigamos los m&eacute;todos mediante los cuales podemos hacer avanzar m&aacute;s r&aacute;pidamente nuestro conocimiento. El resultado de este estudio se denomina <I>logica docens,</I> o l&oacute;gica formulada, cr&iacute;tica y cient&iacute;fica. As&iacute;, mediante nuestra <I>logica utens</I> es posible conjeturar correctamente en muchas instancias. El poder de esta <I>logica utens</I> puede ser comprendido como resultado de la adaptaci&oacute;n de nuestra mente al universo. Pero cuando el poder de nuestro razonamiento instintivo comienza a perder confianza, como cuando nos enfrentamos con problemas extraordinarios e inusuales, pedimos ayuda a nuestra <I>logica docens</I>. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Para Peirce, un razonamiento no puede ser inconscientemente efectuado, ya que los razonamientos son deliberados, voluntarios, cr&iacute;ticos, controlados; todo aquello que s&oacute;lo se puede hacer conscientemente. Entonces &iquest;c&oacute;mo reconciliar los elementos intuitivos e inferenciales en un solo proceso de generaci&oacute;n de conocimiento? Para Peirce, el proceso de selecci&oacute;n y construcci&oacute;n de hip&oacute;tesis es una conducta consciente, deliberada, voluntaria y controlada. Lo anterior no implica que debamos ser conscientes de todos los procesos que lleva a cabo la mente al razonar. Por ejemplo, uno de estos procesos podr&iacute;a ser el hecho de adoptar una hip&oacute;tesis en un instante o situaci&oacute;n particular, adopci&oacute;n que puede considerarse a su vez como un <I>flash of insight. </I></P >     <P   align="justify" >Pero luego de ser sugerida, esta hip&oacute;tesis debe ser sometida a cr&iacute;tica. As&iacute;, cuando le preguntamos a un cient&iacute;fico por qu&eacute; sugiri&oacute; tal hip&oacute;tesis, &eacute;l no podr&iacute;a responder: &quot;es que fue una iluminaci&oacute;n intuitiva&quot;. Nosotros esperamos que nos ofrezca razones de su sugerencia. De esta manera, podr&iacute;amos aceptar que bajo el concepto de abducci&oacute;n sea posible encontrar tres elementos muy distintos, pero que se interrelacionan entre s&iacute;, a saber: (1) un elemento intuitivo acr&iacute;tico, (2) un elemento silog&iacute;stico de formulaci&oacute;n l&oacute;gica de nuestro <I>insight</I> y (3) un elemento metodol&oacute;gico de admisibilidad. </P >     <P   align="justify" >Despu&eacute;s de una larga reflexi&oacute;n de casi medio siglo, Peirce sostiene que estos tres elementos, que caen bajo el concepto de abducci&oacute;n, al que ahora denomina &quot;retroducci&oacute;n&quot;, son funciones mentales propias de la primera etapa de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. As&iacute;, en su escrito de 1908, &quot;The Neglected Argument for the Reality of God&quot;, el fil&oacute;sofo sostiene: </P >     <blockquote>       <p align="justify">The whole series of mental performances between the notice of the wonderful phenomenon and the acceptance of the hypothesis, during which the usually docile understanding seems to hold the bit between its teeth and to have us at its mercy, the search for pertinent circumstances and the laying hold of them, sometimes without our cognizance, the scrutiny of them, the dark laboring, the bursting out of the startling conjecture, the remarking of its smooth fitting to the anomaly, as it is turned back and forth like a key in a lock, and the final estimation of its Plausibility, I reckon as composing the First Stage of Inquiry. Its characteristic formula of reasoning I term Retroduction, i.e. reasoning from consequent to antecedent. (CP 6.469) </p> </blockquote>     <P   align="justify" >De este modo, estos elementos, que en principio fueron exhibidos como dis&iacute;miles e incompatibles entre s&iacute;, se van compenetrando y entretejiendo en un interesante sistema l&oacute;gico que incluye, sin prejuicios, los elementos metal&oacute;gicos y metametodol&oacute;gicos del quehacer cient&iacute;fico, en la medida en que se integran y est&aacute;n presentes en la adquisici&oacute;n del conocimiento. </P >     <P   align="justify" ><B>Conclusi&oacute;n </b></P >     <P   align="justify" > El an&aacute;lisis que he llevado a cabo ofrece elementos suficientes para abrazar dos consideraciones finales en torno a las problem&aacute;ticas epistemol&oacute;gicas que surgen de la reflexi&oacute;n sobre la posibilidad de hablar de una teor&iacute;a de la abducci&oacute;n en Peirce. La primera de ellas tiene relaci&oacute;n con la naturaleza de la abducci&oacute;n. En principio, nuestro an&aacute;lisis de las obras de Peirce reflej&oacute; con claridad las dificultades que se presentan al momento de conceptualizar lo que el fil&oacute;sofo entiende por abducci&oacute;n. La raz&oacute;n de lo anterior se debe a que, m&aacute;s all&aacute; de los aspectos l&oacute;gicos y metodol&oacute;gicos de esta inferencia, nos encontramos con elementos que trascienden la esfera de la racionalidad y nos acercan al lado instintivo y no inferencial de la abducci&oacute;n. Mi posici&oacute;n sobre este punto es considerar los aspectos pragm&aacute;ticos de la abducci&oacute;n como los elementos centrales para determinar su naturaleza. Lo anterior se fundamenta en dos razones. La primera de ellas es lo sostenido por el propio Peirce respecto a la determinaci&oacute;n y el car&aacute;cter de la abducci&oacute;n. Si queremos saber qu&eacute; es la abducci&oacute;n, tenemos que preguntarnos para qu&eacute; sirve, cu&aacute;l es su fin. Para Peirce, el fin de la abducci&oacute;n es la formulaci&oacute;n de una hip&oacute;tesis, la cual, mediante su sometimiento a la prueba del experimento, debe conducir a la evitaci&oacute;n de toda sorpresa y al establecimiento de un h&aacute;bito de expectaci&oacute;n (CP 5.197). La segunda raz&oacute;n se basa en el tr&aacute;nsito que hace Peirce desde las consideraciones l&oacute;gicas de la abducci&oacute;n a las consideraciones metodol&oacute;gicas. Este tr&aacute;nsito refleja la necesidad de insertar a esta inferencia en un contexto real de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. En este sentido, el contexto metodol&oacute;gico ofrece un mejor terreno que el contexto l&oacute;gico para las consideraciones pragm&aacute;ticas de utilidad, eficiencia, contrastabilidad y econom&iacute;a. </P >     <P   align="justify" >La segunda de mis consideraciones tiene a la vista la distinci&oacute;n y relaci&oacute;n de la abducci&oacute;n con la inducci&oacute;n y la deducci&oacute;n. En el transcurso de sus investigaciones, Peirce intent&oacute; aclarar las similitudes y diferencias que exist&iacute;an entre estos tres tipos de inferencias (CP 2.623), en especial entre la inducci&oacute;n y la abducci&oacute;n. Sus reflexiones en torno al car&aacute;cter ampliativo de la inducci&oacute;n y la abducci&oacute;n resultan centrales al momento de identificar el car&aacute;cter conjetural de esta &uacute;ltima. Como parte de un proceso de reflexi&oacute;n, Peirce fue descubriendo las diferencias entre la inducci&oacute;n y la abducci&oacute;n. Una de las diferencias centrales entre estos dos tipos de inferencias est&aacute; relacionada con lo que obtenemos despu&eacute;s de llevar a cabo tal procedimiento inferencial. As&iacute;, mientras que la abducci&oacute;n permite inferir algo de tipo distinto a lo que hemos observado directamente y, con frecuencia, algo que ser&iacute;a imposible observar directamente, la inducci&oacute;n s&oacute;lo permite inferir la existencia de fen&oacute;menos iguales a los que hemos observado en casos similares. De este modo, con la abducci&oacute;n podemos ampliar el alcance de la semejanza entre individuos, mientras que con la inducci&oacute;n s&oacute;lo podemos ampliar el conjunto de individuos semejantes. </P >     <P   align="justify" >Los anteriores puntos ofrecen un elemento epistemol&oacute;gico central que se extrae de las especulaciones de Peirce, a saber, que la conclusi&oacute;n de una abducci&oacute;n es capaz de explicar el hecho observado, mientras que la inducci&oacute;n s&oacute;lo clasifica hechos no observados bajo una ley general a partir de su semejanza con los hechos observados. Esta capacidad de &quot;explicar los hechos observados&quot; da a la abducci&oacute;n un car&aacute;cter espec&iacute;fico que le permite no s&oacute;lo diferenciarse de los otros modos inferenciales, sino, a partir de su especificidad, mostrar su relaci&oacute;n con ellos al interior de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. As&iacute;, por un lado, la pareja abducci&oacute;n-deducci&oacute;n se relaciona con el requerimiento de la explicaci&oacute;n y la racionalizaci&oacute;n de los hechos sorprendentes, y, por el otro, la pareja abducci&oacute;n-inducci&oacute;n muestra la conexi&oacute;n necesaria que esta explicaci&oacute;n debe tener con la experiencia. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Finalmente, fue esta especificidad l&oacute;gica y metodol&oacute;gica uno de los puntos centrales para que los &quot;amigos del descubrimiento&quot; (<I>cf.</I> Nickles 1980) reflexionaran en torno a la posibilidad de un &quot;contexto del descubrimiento&quot; y, junto a ello, ampliaran el horizonte de la especulaci&oacute;n filos&oacute;fica sobre la praxis cient&iacute;fica. Dado lo anterior, y m&aacute;s all&aacute; de las posibles consideraciones sistem&aacute;ticas que permitir&iacute;an hablar de una teor&iacute;a de la abducci&oacute;n en Peirce, resulta innegable reconocer su influencia en las discusiones actuales al interior de la filosof&iacute;a de la ciencia. </P > <hr size="1">     <P   align="justify" ><a href="#spie1" name="pie1"><sup>1</sup></a> Algunas de ellas son:    <br>   1) &quot;Abduction &#91;...&#93; consists in examining a mass of facts and in allowing these facts to suggest a theory. In this way we gain new ideas; but there is no force in the reasoning. &#91;...&#93; induction is, as Aristotle says, the inference of the truth of the major premise of a syllogism of which the minor premiss is made to be true and the conclusion is found to be true, while abduction is the inference of the truth of the minor premiss of a syllogism of which the major premise is selected as known already to be true while the conclusion is found to be true. Abduction furnishes all our ideas concerning real things, beyond what are given in perception, but is mere conjecture, without probative force&quot; (CP 8.209). 2) &quot;Abduction is the process of forming an explanatory hypothesis. It is the only logical operation which introduces any new idea &#91;...&#93;. Abduction merely suggests that something may be&quot; (CP 5.171-172). 3) &quot;Long before I first classed abduction as an inference it was recognized by logicians that the operation of adopting an explanatory hypothesis -which is just what abduction is- was subject to certain conditions. Namely, the hypothesis cannot be admitted, even as a hypothesis, unless it be supposed that it would account for the facts or some of them. The form of inference, therefore, is this: The surprising fact, C, is observed; But if A were true, C would be a matter of course. Hence, there is reason to suspect that A is true&quot; (CP 5.189). </P >     <P   align="justify" ><a href="#spie2" name="pie2"><sup>2</sup></a> Llamo aqu&iacute; &quot;abducci&oacute;n&quot; a lo que Peirce llama, en el texto de 1878, &quot;hacer una hip&oacute;tesis&quot;. </P >     <P   align="justify" ><a href="#spie3" name="pie3"><sup>3</sup></a> Resulta importante destacar que la abducci&oacute;n tambi&eacute;n cae en la figura de una falacia deductiva/formal (afirmaci&oacute;n del consecuente), aunque esta forma de falacia resulta m&aacute;s clara al analizar la exposici&oacute;n de la &quot;Lecture VII: Pragmatism and Abduction &#91;<I>&sect; 2. Abduction and Perceptual Judgments</I>&#93;&quot; (CP 5.189). </P >     <P   align="justify" ><a href="#spie4" name="pie4"><sup>4</sup></a> Por ejemplo, que a partir de f&oacute;siles se infiera que la tierra estaba bajo el mar, o que a partir de innumerables documentos que hacen referencia a un conquistador llamado Napole&oacute;n Bonaparte se infiera que &eacute;l existi&oacute; (<I>cf. </I>CP 2.625). </P > <hr size="1">     <P   align="justify" ><B>Bibliograf&iacute;a </b></P >     <!-- ref --><P   align="justify" > Aliseda, A. <I>Abductive Reasoning. Logical Investigations into Discovery and Explanation</I>. Dordrecht: Springer, 2006. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0120-0062201100010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="justify" >Blackwell. R. &quot;In Defense of the Context of Discovery&quot;, <I>Revue Internationale de Philosophie</I> 131/132 (1980): 90-108. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0120-0062201100010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="justify" >Fann, K. <I>Peirce&#39;s Theory of Abduction</I>. La Haya: Martinus Nijhoff, 1970. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0120-0062201100010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Frankfurt, H. &quot;Peirce&#39;s Notion of Abduction&quot;, <I>The Journal of Philosophy </I>55/14 (1958): 593-597. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0120-0062201100010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >G&eacute;nova, G. <I>Charles S. Peirce: la l&oacute;gica del descubrimiento. </I>Pamplona: Cuadernos de Anuario Filos&oacute;fico, 1997. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0120-0062201100010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Hanson, R. &quot;The Logic of Discovery&quot;, <I>The Journal of Philosophy</I> 55/25 (1958): 1073-1085.</P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-0062201100010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" > Hanson, R. &quot;More on the Logic of Discovery&quot;, <I>Journal of Philosophy</I> 57/6 (1960): 182-188. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-0062201100010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Harman, G. &quot;The Inference to the Best Explanation&quot;, <I>The Philosophical Review </I>74/1 (1965): 88-95. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-0062201100010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Hempel, C. &quot;Problemas y cambios en el criterio empirista de significado&quot;. <I>El positivismo l&oacute;gico</I>, Ayer, A. (ed.). Madrid: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1959. 115-136. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0120-0062201100010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Kapitan, T. &quot;Peirce and the Autonomy of Abductive Reasoning&quot;, <I>Erkenntnis </I>37 (1992): 1-26.</P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-0062201100010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" > Klimovsky, G. <I>Las desventuras del conocimiento cient&iacute;fico. Una introducci&oacute;n a la epistemolog&iacute;a</I>. Buenos Aires: A-Z Editora, 1994. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0120-0062201100010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Klimovsky, G. &amp; Schuster, F. (comps.). <I>Descubrimiento y creatividad en ciencia</I>. Buenos Aires: Eudeba, 2000. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-0062201100010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Mill, J. S. <I>A System of Logic</I>: <I>Ratiocinative and Inductive</I>. London: Longmans Green, 1865. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0120-0062201100010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Nickles, T. (ed.). <I>Scientific Discovery: Case Studies</I>. Dordrecht: D. Reidel, 1980. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0120-0062201100010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Niiniluoto, I. &quot;Defending Abduction&quot;, <I>Philosophy of Science</I> 66/3 (1999): S436-S451. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0120-0062201100010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Ni&ntilde;o, D. &quot;Peirce, abducci&oacute;n y pr&aacute;ctica m&eacute;dica&quot;, <I>Anuario Filos&oacute;fico</I> 34 (2001): 57-74. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0120-0062201100010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Peirce, C. S. <I>Collected Papers of Charles Sanders Peirce </I>&#91;CP&#93;, Hartshorne, Ch. &amp; Weiss, P. (eds.). Cambridge, MA: The Belknap Press of Harvard University Press, 1965. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0120-0062201100010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Peirce, C. S. <I>The Charles S. Peirce Papers</I> &#91;MS&#93;. Cambridge, MA: Harvard University Library, Photographic Service, 1966. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-0062201100010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Peirce, C. S. <I>Writings of Charles S. Peirce: A Chronological Edition, </I>vols. 1-6, Fisch, M. H. <I>et al.</I> (eds.). Bloomington, IN: Indiana University Press, 1982-2000. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0120-0062201100010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   align="" >Ram&iacute;rez, A. &quot;Inferencia abductiva y generaci&oacute;n de hip&oacute;tesis&quot;, <I>Revista de Filosof&iacute;a</I> 62 (2006): 73-79. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-0062201100010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >Reichenbach, H. <I>Experience and Prediction</I>. 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