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<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Morin, Edgar. La Méthode. Paris: Éditions du Seuil, 2008. 2.500 pp]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <P   align="left" ><b>RESE&Ntilde;A</b></P > </font>     <P   align="center" ><font size="3" face="verdana"><B>Morin, Edgar</B>.     <BR>   <I>La M&eacute;thode</I>. Paris: &Eacute;ditions du Seuil, 2008. 2.500 pp. </font></P >  <hr size="1">     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">La aparici&oacute;n de <I>La M&eacute;thode</I> de Edgar Morin merece un comentario que se anticipe a la casi segura traducci&oacute;n castellana de la obra, que seguramente acoger&aacute; el formato de esta edici&oacute;n francesa. Sin embargo, las razones que impulsan la presente rese&ntilde;a se sostienen en algunas consideraciones que parecen insoslayables. <I>Prima facie</I>, estamos ante un gesto deliberado de Morin, quien no fue claro en los vol&uacute;menes que deb&iacute;an conformarlo: la notificaci&oacute;n expresa de clausurar el proyecto epistemol&oacute;gico y t&eacute;cnico denominado sin ambages como m&eacute;todo. La cuidadosa edici&oacute;n de esta sumatoria de los seis vol&uacute;menes refuerza el cierre con un preludio expreso, <I>Mission impossible</I>, redactado precisamente para el proyecto editorial que comentamos. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">La prol&iacute;fica obra de Morin -desplegada en libros, <I>papers</I>, manifiestos, art&iacute;culos de peri&oacute;dicos, declaraciones p&uacute;blicas o entrevistas y, en t&eacute;rminos literales, a lo largo de sesenta a&ntilde;os- implica m&uacute;ltiples quehaceres y afanes, liderazgos variopintos e incluso diversas &oacute;pticas que necesariamente han experimentado mutaciones con el paso del tiempo. Por lo mismo, al cierre que mencionamos, y sin que implique un gesto demasiado ostensible por parte de nuestro autor, conviene agregarle la se&ntilde;al impl&iacute;cita y expl&iacute;cita de que aqu&iacute;, textualmente, encontramos al Morin que intenta introducir una epistemolog&iacute;a de la complejidad de sello propio, con lo que obviamente emergen &aacute;reas conexas, tales como la sociolog&iacute;a del conocimiento, la gnoseolog&iacute;a, la filosof&iacute;a general o la &eacute;tica. Conviene aclarar que otros trabajos de Morin, como, por ejemplo, <I>Introduction a la pens&eacute;e complexe</I> (1998a), tambi&eacute;n se inscriben en id&eacute;nticas preocupaciones, pero no sucede lo mismo con otros escritos, como aquel que fue fruto de su colaboraci&oacute;n para la UNESCO, titulado <I>Los siete saberes necesarios para la educaci&oacute;n del futuro</I> (2001b), en donde los intereses de Morin tienen alcances pol&iacute;ticos y educacionales, con una cierta vocaci&oacute;n planetaria. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">La &uacute;ltima anotaci&oacute;n, conteste con lo escrito, estriba en el hecho de que los juicios cr&iacute;ticos indispensables, al menos en el campo del &quot;conocimiento del conocimiento&quot; -para parafrasear al propio Morin-, tienen aqu&iacute;, a prop&oacute;sito de esta suerte de consagraci&oacute;n del discurso, un <I>locus </I>textual casi obligatorio para efectuar los an&aacute;lisis m&aacute;s que necesarios. En efecto, un autor puede eventualmente manifestar, de manera m&aacute;s o menos expresa, que el centro de gravedad de sus logros est&aacute; en tales textos, mientras que otros s&oacute;lo formulan una plataforma de saberes y especulaciones meramente tentativas. El texto que hoy nos ocupa, extenso y complejo, podr&iacute;a caracterizarse como el <I>Ecce Homo</I> epistemol&oacute;gico de Edgar Morin. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana"><I>La M&eacute;thode</I> se despliega al trav&eacute;s de seis partes, m&aacute;s el prefacio que ya indicamos, editadas en dos vol&uacute;menes. En el primero, aparte de <I>Mission impossible </I>-escrito en el 2007-, encontramos <I>La Nature de la Nature </I>&#91;1977&#93;, <I>La Vie de la Vie</I> &#91;1980&#93; y <I>La Connaissance de la Connaissance</I> &#91;1986&#93;. El segundo acoge <I>Les id&eacute;es </I>&#91;1991&#93;, <I>L&#39;humanit&eacute; de l&#39;Humanit&eacute;</I> &#91;2001&#93; y <I>&Eacute;thique</I> &#91;2004&#93;. Como lo se&ntilde;alamos, con el gesto de deliberada clausura que implica la publicaci&oacute;n que rese&ntilde;amos, se marca, acaso con excesivo acento, que estamos ante un discurso perfectamente estructurado, de punta a punta. Sin embargo, este aserto puede ser, si no del todo equivocado, al menos equ&iacute;voco: las fechas de emergencia de cada parte indican un lapso de al menos 31 a&ntilde;os para  la gestaci&oacute;n de un todo en materias que, precisamente en ese tiempo, experimentaron cambios nada adjetivos. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Es importante destacar que los trabajos que cabe considerar como epistemolog&iacute;a aplicada se nutren espec&iacute;ficamente de hallazgos y elaboraciones ajenas, provenientes de ese no siempre determinado espacio de lo interdisciplinar o, si se prefiere, multidisciplinar. Haciendo un uso nada exagerado del concepto de <I>intertextualidad</I> -debido al Grupo Tel Quel y, particularmente, a Julia Kristeva (1969)-, resulta posible entender que cada texto viene a ser la absorci&oacute;n o transformaci&oacute;n de otro texto (Kristeva), o la percepci&oacute;n que tiene un lector de la relaci&oacute;n de una obra con otras que la preceden (Riffaterre). En este sentido, el discurso moriniano es emblem&aacute;tico, aunque no sea, al menos en la consideraci&oacute;n de su autor, un texto literario, ya que el uso de la intertextualidad se encuentra por lo general en textos de ficci&oacute;n. Consideramos entonces imprescindible elaborar una muy breve s&iacute;ntesis de cada tomo, e intentar luego se&ntilde;alar las junturas que dan unidad al todo. Para ello seguiremos en parte las notas introductorias de la traducci&oacute;n castellana, cuando las hay, ya que ofrecen una visi&oacute;n precisa, que fue adem&aacute;s avalada por el autor. </font></P >     <p   align="justify" ><font size="2" face="verdana"><B>I<I>. La Nature de la Nature: </I></b></font></p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"> <font size="2" face="verdana">Este primer volumen pretende articular la ciencia del hombre con la ciencia de la naturaleza. En este sentido, es necesario abandonar el principio de explicaci&oacute;n que s&oacute;lo conserva el <I>orden</I> de los fen&oacute;menos (leyes, determinismos, regularidades, medios) y deja en la sombra al <I>desorden</I> (lo irregular, lo desviante, lo incierto, lo indeterminado, lo aleatorio) y la <I>organizaci&oacute;n </I>que, sin embargo es la realidad m&aacute;s notable de nuestro universo, ya que caracteriza a la vez al &aacute;tomo, a la estrella, al ser vivo, a la sociedad. &#91;&hellip;&#93; El conocimiento del objeto m&aacute;s f&iacute;sico no se puede disociar del sujeto cognoscente enraizado en una cultura, en una sociedad, en una historia. Es tan necesario estudiar todo conocimiento f&iacute;sico en el enraizamiento antropo-social, como estudiar toda la realidad social en su enraizamiento f&iacute;sico. Y as&iacute; se puede esbozar ya el m&eacute;todo de la complejidad. (Morin 2001a contratapa) </font></p> </blockquote>     <P   align="" ><font size="2" face="verdana"><B>II<I>. La Vie de la Vie: </I></B></font></P >     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Comparar la vida con la no-vida, no ser&iacute;a suficiente; hay que captar tambi&eacute;n la vida de la vida. La vida no se detiene all&iacute; donde comienza el hombre. La frontera que nos separa de los otros vivientes no es una frontera natural: es una frontera cultural que no anula la vida, sino que se abre al desarrollo del esp&iacute;ritu. Toda ciencia del hombre que reduzca la vida a lo privado, es una ciencia privada de vida. (Morin 1983 contratapa) </font></p> </blockquote>     <p   align="justify" ><font size="2" face="verdana"><B>III.<I> La Connaissance de la Connaissance: </I></b></font></p >     <blockquote>       <p align="justify"> <font size="2" face="verdana">Se puede comer sin conocer las leyes de la digesti&oacute;n, respirar sin conocer las leyes de la respiraci&oacute;n, se puede pensar sin conocer las leyes de la naturaleza del pensamiento, se puede conocer sin conocer el conocimiento. S&oacute;lo al descubrir el error y la ilusi&oacute;n que han sido impuestos como verdades, procura conocerse. Tenemos una necesidad vital de situar, reflexionar, reinterrogar nuestro conocimiento, conocer las condiciones, posibilidades y l&iacute;mites de sus aptitudes para alcanzar la verdad a la que tiende. (Morin 1999 contratapa) </font></p> </blockquote>     <P   align="" ><font size="2" face="verdana"><b>IV<I>. Les Id&eacute;es</I></b><I>: </I></font></P >     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">No debemos dejarnos someter por las ideas, pero no podemos resistir a las ideas m&aacute;s que con ideas. Una parte de nuestra vida est&aacute; en la vida de las ideas. Una parte de nuestra humanidad est&aacute; hecha de ellas. Pero estamos todav&iacute;a en la fase &quot;b&aacute;rbara&quot; de las ideas, y deber&iacute;amos poder establecer relaciones civilizadas con ellas. De all&iacute; surge la idea de complejidad. &#91;&hellip;&#93;&#91;Aqu&iacute;&#93; se considera la idea desde el punto de vista cultural y social (ecolog&iacute;a de las ideas), despu&eacute;s desde el punto de vista de la autonom&iacute;a/dependencia del mundo de las ideas (noosfera) y la organizaci&oacute;n de las mismas (noolog&iacute;a). (Morin 1998b contratapa) </font></p> </blockquote>     <P   align="" ><font size="2" face="verdana"><B><I>V. L&#39;humanit&eacute; de l&#39;Humanit&eacute;: </I></B></font></P >     <blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="verdana">Cuanto m&aacute;s conocemos lo humano, menos lo comprendemos: las disociaciones entre disciplinas lo fragmentan, lo vac&iacute;an de vida, de presencia, de complejidad, e incluso ciertas ciencias consideradas humanas lo vac&iacute;an de la noci&oacute;n de hombre. Este libro huye de la divisi&oacute;n de lo humano. Rompe con las concepciones reductoras (<I>homo sapiens</I>, <I>homo faber</I> y <I>homo economicus</I>), que privan al ser humano de tener a la vez identidad biol&oacute;gica, identidad subjetiva e identidad social. &#91;&hellip;&#93; Se trata de considerar as&iacute; una humanidad enriquecida por todas las contradicciones: lo humano y lo inhumano, el repliegue sobre s&iacute; y la apertura a los otros, la racionalidad y la efectividad, la raz&oacute;n y el mito, lo arcaico y lo hist&oacute;rico, el determinismo y la libertad. (Morin 2003 contratapa) </font></p> </blockquote>     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana"><B>VI<I>. &Eacute;thique: </I></B>intentando seguir la discursividad de los editores madrile&ntilde;os, escribiremos que el &uacute;ltimo tomo -haciendo pie en los anteriores que est&aacute;n situados en la deriva de la complejidad- plantea que la finalidad &eacute;tica tiene dos fases complementarias, a saber, resistir la barbarie y el cumplimiento de la vida, y esto &uacute;ltimo implica asumir de manera plena las tres identidades: individual, social y antropol&oacute;gica. Pero se trata, adem&aacute;s, de amar lo perecible, porque lo m&aacute;s precioso y lo mejor -la consciencia, la belleza y el alma- son fr&aacute;giles y perecibles. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Estos res&uacute;menes espa&ntilde;oles, con excepci&oacute;n del &uacute;ltimo, propuesto por nosotros, apuntan a lo que ser&iacute;a lo sustantivo de cada <I>tomo</I> de <I>La M&eacute;thode</I>, pero, obviamente, no dejan ver el entramado que los sustenta o, mejor dicho, que articula la obra en su totalidad, entre otras razones, porque las notas aludidas &quot;leen&quot; desde una determinada perspectiva ideol&oacute;gica. Por lo mismo, ser&iacute;a indispensable proponer un bosquejo que diera cuenta de esos filamentos que sostienen las diversas apuestas del autor. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">En s&iacute;ntesis, Morin entiende que la complejidad, intr&iacute;nseca al mundo f&iacute;sico y humano, se recorta en las &oacute;pticas cient&iacute;ficas que conllevan e importan un paradigma que tiende a la simplificaci&oacute;n, y que, por lo tanto, no alcanzan a abarcar la dimensi&oacute;n compleja de objetos y fen&oacute;menos. As&iacute;, en una primera conceptualizaci&oacute;n de cualquier conjunto, se dice que <I>el todo es m&aacute;s que la suma de las partes que lo constituyen</I>, como una tela que es m&aacute;s que la suma de las fibras que la integran. Morin asiente, pero a&ntilde;ade que la tela no explica las cualidades de tal o cual tipo de fibra, con lo que la primera sentencia se revierte: <I>el todo es menos que la suma de las partes</I>. En una tercera fase, nuestra estructura mental no se presta al abordaje, a lo menos en lo inmediato: <I>el todo es m&aacute;s y, al mismo tiempo, menos que la suma de las partes</I>. He ah&iacute; la complejidad. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Para la inteligibilidad de lo complejo, Morin emplea tres principios fundamentales. El <I>principio recursivo</I>, que, al borrar la linealidad causa-efecto, propone que los efectos y productos de un proceso son necesarios para el proceso que los genera: el producto es productor de aquello que lo produce. El <I>principio dial&oacute;gico</I>, en el que dos l&oacute;gicas contrapuestas se hacen mutuamente necesarias, como el orden y el desorden que, excluyentes entre s&iacute;, al colaborar engendran la organizaci&oacute;n y la enriquecedora complejidad. Y, por fin, el <I>principio hologram&aacute;tico</I>, seg&uacute;n el cual no s&oacute;lo la parte est&aacute; en el todo, sino que el todo est&aacute; en la parte, contraponi&eacute;ndose al holismo que s&oacute;lo contempla la totalidad. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Tanto la noci&oacute;n de complejidad como los principios aludidos son los que hacen el esqueleto que se encarna en los objetivos inferidos para cada parte de <I>La M&eacute;thode</I>. No obstante la eventual transparencia de estos objetivos y de los principios esbozados, no vemos que se instalen c&oacute;modamente en las p&aacute;ginas de la obra que rese&ntilde;amos, acaso porque el estilo moriniano, el intertexto del autor y el intertexto te&oacute;rico y cient&iacute;fico no se presentan como un tel&oacute;n de fondo, sino como un proceso contra el cual hay que calzar el proceso que es propio de este m&eacute;todo. Esto hace ilusoria una visi&oacute;n tranquila, con la certidumbre de una nueva epistemolog&iacute;a. El valor de esta inquietud es asimismo compleja y de resoluci&oacute;n nada f&aacute;cil: se trata de una situaci&oacute;n debida al montaje de teor&iacute;as diversas, que s&oacute;lo puede decantarse con el tiempo que exige la emergencia de procesos recursivos, tal y como los describe el propio autor; o debida tal vez a un proceso que adolece de errores, en la medida en que los materiales empleados por Morin no sean del todo adecuados y/o su procesamiento no haya sido feliz. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">No corresponde, a quienes rese&ntilde;amos este ambicioso m&eacute;todo, dar respuesta a tan dif&iacute;ciles interrogantes. Aunque, a riesgo de ser juzgados como jactanciosos, se podr&iacute;a elaborar una conjetura que, tras el examen de sus componentes, dar&iacute;a nuevas luces. En el esquema conjetural presentado, se puede apostar por las tres partes de la propuesta:</font></P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font size="2" face="verdana">a) 	La pretensi&oacute;n de elaborar una teor&iacute;a de la complejidad es una tarea que no puede ser sino abordada en la forma de un protocolo movedizo: por consiguiente, es imposible pedirle a <I>La M&eacute;thode </I>una respuesta completa. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="verdana">b) En la especie y como se ha estudiado detenidamente, los materiales empleados por Morin dan cuenta de fuentes bibliogr&aacute;ficas que, en lo principal, s&oacute;lo alcanzan al a&ntilde;o 1984, lo que es manifiestamente insuficiente, ya que despu&eacute;s de esa fecha se han gestado saberes de val&iacute;a indiscutida que tendr&iacute;an que haber sido considerados por nuestro autor: la criticalidad auto-organizada de Per Bak (1996), la nueva ciencia de control del caos, de autores como Tomasz Kapitaniak (1996) o Stefano Bocaletti (2000 y 2006), o los estudios sobre modelos de agentes aut&oacute;nomos, vida de sociedades y culturas artificiales, debidas a Dieter Stauffer y otros (2006), o, en general, a la gente que agrupa el <I>Journal of Artificial Societies and Social Simulations</I>. Estos ejemplos, entre muchos otros, muestran instrumentos que Morin no consider&oacute;, lo que podr&iacute;a entenderse como una omisi&oacute;n grave. </font></p>       <p align="justify"><font size="2" face="verdana">c) 	Con o sin las falencias anotadas, el propio estilo del autor, en donde se entreveran las afirmaciones cient&iacute;ficas, el dato, la inferencia aguda, con afirmaciones de prosapia pol&iacute;tica o &eacute;tica, y una suerte de visi&oacute;n de lo mejor para el futuro de lo planetario, le plantea al lector dudas sobre qui&eacute;n escribe o, de otra manera, desde d&oacute;nde se escribe, e incluso una pregunta m&aacute;s: &iquest;lo que se lee es epistemolog&iacute;a, o se trata de literatura po&eacute;tica o de ficci&oacute;n de nuevo cu&ntilde;o? </font></p> </blockquote>     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Al respecto, cualquiera que sea la opci&oacute;n que se asuma -las tres muy generales-, consideramos que, sin embargo, la lectura de <I>La M&eacute;thode</I> resulta indispensable. Hay, por lo pronto, un manojo de instrumentos que, pasados por el cedazo de una lectura no moriniana, podr&iacute;an ser estimados a lo menos como valiosos. Tales son sus conceptos de <I>raz&oacute;n</I>, <I>racionalidad</I>, <I>racionalizaci&oacute;n</I>, <I>recursividad</I> o el manejo que hace de lo &eacute;tico con el bucle siguiente: </font></P >     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><img src="img/revistas/idval/v60n146/v60n146a11.jpg" width="325" height="70"></font></p>     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Finalmente, si nos liberamos de las rotulaciones o calificaciones con que solemos adornarnos en la academia, que tienden a formular, de manera m&aacute;s o menos peyorativa, verdaderos encasillamientos, cabr&iacute;a hacer una consideraci&oacute;n final. Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, b&aacute;sicamente por las relecturas de Nietzsche, de los escritos de Lacan y sus legatarios, o de los textos m&aacute;s s&oacute;lidos de Michel Foucault -para citar algunos de los m&aacute;s significativos-, en el campo de la reflexi&oacute;n sobre lo humano, y particularmente en la filosof&iacute;a, se ha venido elaborando la idea del fin del hombre como una entidad cierta y poderosa. El <I>hombre</I>, perge&ntilde;ado por el <I>Si&egrave;cle des Lumi&egrave;res </I>y, en general, por la Modernidad, pareciera haberse batido en retirada. Si hay una posibilidad de inter&eacute;s en esta obra de Edgar Morin, se debe a que, por encima de la limitaciones que sin duda presenta, nos ofrece una bater&iacute;a de herramientas conceptuales que nos permiten repensar al sujeto humano en cuanto tal, con la esperanza de devolverle atributos que parec&iacute;an perdidos para siempre. &iquest;En realidad lo logra? &iquest;Ofrece un nuevo humanismo? No lo sabemos. Pero ello no deber&iacute;a eximirnos de la lectura de esta importante obra.</font></P > <font size="2" face="verdana"><hr size="1"> </font>     <p   align="justify" ><font size="2" face="verdana"><B>Bibliograf&iacute;a </b></font></p >     <P   align="justify" > <font size="2" face="verdana">Bak, P. <I>How Nature Works . The Science of Organized Criticality</I>. New York: Springer Verlag, 1996. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Bocaletti, S., Grebogi, C., Lai. Y.-C., Mancini, H. &amp; Maza, D. &quot;The Control of Chaos: Theorie and Applications&quot;, <I>Physics Report 329</I> (2000): 103-197. </font></P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Bocaletti, S., Latora, V., Moreno, Y., Chavez, M. &amp; Hwang, D.-U. &quot;Complex Networks. Structure and Dynamics&quot;, <I>Physics Report 424</I> (2006): 175-308.  </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Kapitaniak, T. <I>Controlling Chaos</I>. New York: Academic Press, 1996. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Kristeva, J. <I>Semiotik&eacute; . Recherches por une s&eacute;manalyse</I>. Paris: Seuil, 1969. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>La vida de la Vida </I>&#91;1980&#93;. Madrid: C&aacute;tedra, 1983. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>Introducci&oacute;n al pensamiento complejo .</I> Barcelona: Gedisa, 1998a. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>Las ideas</I> &#91;1991&#93;<I> . </I>Madrid: C&aacute;tedra, 1998b. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>El conocimiento del conocimiento </I>&#91;1986&#93;<I> . </I>Madrid: C&aacute;tedra, 1999. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>La naturaleza de la naturaleza </I>&#91;1977&#93;. Madrid: C&aacute;tedra, 2001a. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>Los siete saberes necesarios para la educaci&oacute;n del futuro</I>. Barcelona: Paid&oacute;s, 2001b. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. <I>La humanidad de la humanidad </I>&#91;2001&#93;<I> .</I> Madrid: C&aacute;tedra, 2003. </font></P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Morin, E. &quot;Elogio de metamorfosis&quot;, <I>El Pa&iacute;s</I>. 17 de enero 2010. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Ohdaira, T. &amp; Terano, T. &quot;Cooperation in the Prisoner&#39;s Dilemma Game Based on Second - Best Decision&quot;, <I>Journal of Artificial Societies and Social Simulation</I> 12/4/7 (2009). (<a href="http://jasss.soc.surrey.ac.uk/12/4/7.html" target="_blank">http://jasss. soc.surrey.ac.uk/12/4/7.html</a>). </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Pyka, A. &amp; Werker, C. &quot;The Methodology of Simulation Models: Chances and Risks&quot;, <I>Journal of Artificial Societies and Social Simulation</I> 12/4/1 (2009). (<a href="http://jasss.soc.surrey.ac.uk/12/4/1.html" target="_blank">http://jasss.soc.surrey.ac.uk/12/4/1.html</a>). </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Reynoso, C. <I>Modelos o met&aacute;foras: cr&iacute;tica del paradigma de la complejidad de Edgar Morin</I>. Buenos Aires: Editorial SB, 2009. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Stauffer, D., et al. <I>Biology, Sociology, Geology by Computational Physicists. </I>Amsterdam: Elsevier, 2006. </font></P >     <P   align="justify" ><font size="2" face="verdana">Teran, O. &quot;How Nature Works: The Science of Self-Organised Criticality&quot; &#91;review of the book <I>How Nature Works</I> by Per Bak&#93;, <I>Journal of Artificial Societies and Social Simulation</I> 4/4 (2001). (<a href="http://jasss.soc.surrey.ac.uk/4/4/reviews/bak.html" target="_blank">http://jasss.soc.surrey.ac.uk/4/4/reviews/bak.html</a>). </font></P > <hr size="1">     <P   align="right" ><font size="2" face="verdana"><b>JUAN F&Eacute;LIX BUROTTO    <BR>   FRANCISCO GANGA C.</b>    <BR>    Universidad de los Lagos - Chile    <BR>   <I><a href="mailto:jburotto@ulagos.cl">jburotto@ulagos.cl</a> - <a href="mailto:fganga@ulagos.cl">fganga@ulagos.cl</a></I></font></P >     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
