<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622012000100012</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Habermas, Jürgen. Carta al Papa. Consideraciones sobre la fe. Barcelona: Paidós, 2009. 266 pp]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DÍAZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[JORGE A]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>01</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>61</volume>
<numero>148</numero>
<fpage>155</fpage>
<lpage>159</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622012000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622012000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622012000100012&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <P  align="left"><b>RESE&Ntilde;AS</b></p>      <P  align="center"><font size="3" face="verdana"><B>Habermas, J&uuml;rgen. </B>    <BR>   <I>Carta al Papa. Consideraciones sobre la fe</I>.     <BR> Barcelona: Paid&oacute;s, 2009. 266 pp. </font></p>  <hr size="1">     <p>El t&iacute;tulo en espa&ntilde;ol tiene un claro inter&eacute;s comercial, ya que el libro no contiene ninguna carta al Pont&iacute;fice romano, ni el autor es propiamente J. Habermas. El t&iacute;tulo original en alem&aacute;n reza: Reder, Michael y Schmidt, Josef (eds.)<I>. Una conciencia de lo que falta. Una discusi&oacute;n con J&uuml;rgen Habermas</I>. Y de ello se trata: de la discusi&oacute;n que se llev&oacute; a cabo en M&uacute;nich, en febrero de 2007, entre Habermas y cuatro jesuitas de la Escuela Superior de Filosof&iacute;a: Norbert Brieskorn, Michael Reder, Friedo Ricken y Josef Schmidt. </p>     <p>El libro se inicia con un texto introductorio, escrito por los editores Michael Reder y Josef Schmidt, titulado <I>Habermas y la religi&oacute;n</I>, en el cual, luego de se&ntilde;alar el creciente inter&eacute;s que ha venido despertando el tema religioso en la discusi&oacute;n contempor&aacute;nea, ofrecen una apretada pero muy completa visi&oacute;n de la manera como el tema religioso se ha hecho presente cada vez m&aacute;s en los escritos del fil&oacute;sofo y polit&oacute;logo alem&aacute;n. Presentan luego un resumen, a grandes rasgos, de la posici&oacute;n que toma cada uno de los participantes en el di&aacute;logo, as&iacute; como de la r&eacute;plica final de Habermas con la que concluye el libro. </p>     <p>La discusi&oacute;n tiene adem&aacute;s un doble trasfondo: el discurso pronunciado por Habermas al recibir el Premio de la Paz, as&iacute; como su di&aacute;logo con el cardenal Joseph Ratzinger, textos que no se encuentran en el libro. Ahora bien, el t&iacute;tulo dado a la intervenci&oacute;n de Habermas se&ntilde;ala con claridad su prop&oacute;sito: "La conciencia de lo que falta". Se trata de examinar el inter&eacute;s que pueda tener el mundo de hoy en el papel que juega la religi&oacute;n en &eacute;l, para lo cual se establecen las condiciones b&aacute;sicas para su desempe&ntilde;o. Apoyado en el inter&eacute;s mostrado por el Cardenal Ratzinger de buscar un terreno com&uacute;n en la raz&oacute;n humana para fomentar la capacidad de entendimiento entre los seres humanos, Habermas establece las dos condiciones b&aacute;sicas para el encuentro entre religi&oacute;n y mundo moderno. </p>     <p>Por una parte, la religi&oacute;n debe reconocer la autoridad de la raz&oacute;n natural y los resultados falibles de las ciencias en el &aacute;mbito de la moral y del derecho; por la otra, la raz&oacute;n secular no puede erigirse en juez de las verdades de la fe, aunque s&oacute;lo admita como razonable aquello que pueda ser traducido a las condiciones de su propio discurso. Ahora bien, el car&aacute;cter <I>ajeno</I> a la raz&oacute;n que la teolog&iacute;a reivindica para las doctrinas religiosas  implica, para el te&oacute;logo, la tarea de explicar en forma razonable lo que significa que la fe no pueda diluirse en la raz&oacute;n. </p>     <p>Si asumimos que "el divorcio entre el saber secular y el saber revelado es irremediable" (58), resulta indispensable que el pensamiento "post-metaf&iacute;sico" tome en cuenta el origen com&uacute;n de la religi&oacute;n y la filosof&iacute;a, "a partir de la revoluci&oacute;n de la cosmovisi&oacute;n que se opera en el <I>Achsenzeit </I>o tiempo-eje (hacia la mitad del primer milenio antes de Cristo)" (59). "Jerusal&eacute;n y Atenas pertenecen a la historia del surgimiento de la raz&oacute;n secular" (60), y de ah&iacute; la necesidad para el pensamiento moderno de aclarar su postura frente a la conciencia religiosa contempor&aacute;nea. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con ello Habermas rechaza tanto la "Ilustraci&oacute;n obtusa", que "le niega a la religi&oacute;n cualquier contenido razonable", como la visi&oacute;n de Hegel, "para quien la religi&oacute;n representa una forma del esp&iacute;ritu digna de recuerdo, pero s&oacute;lo en la forma de un 'pensamiento imaginante' subordinado a la filosof&iacute;a" (61-62). </p>     <p>El prop&oacute;sito de Habermas al ocuparse de la religi&oacute;n es "movilizar la raz&oacute;n moderna contra el derrotismo que alienta en su seno" (62-63). Ahora bien, si el pensamiento post-metaf&iacute;sico puede dar cuenta del derrotismo de la raz&oacute;n moderna, en cambio "la raz&oacute;n pr&aacute;ctica se desdibuja cuando ya no es capaz de despertar y mantener despierta en los &aacute;nimos profanos la conciencia de una solidaridad herida en todo el mundo, la conciencia de lo que falta, de lo que clama al cielo" (64-65). </p>     <p>De ah&iacute; que el Estado liberal y la religi&oacute;n se hallen en proceso de aprendizaje con respecto a los conflictos que han surgido en nuestros d&iacute;as, sobre todo con el papel pol&iacute;tico que desempe&ntilde;an el islamismo, el cristianismo y  <B></b>el hinduismo. Ahora bien, el Estado liberal no puede contentarse con un simple <I>modus vivendi </I>entre comunidades con visiones diferentes, "porque como Estado de derecho democr&aacute;tico que es, depende de una legitimaci&oacute;n arraigada en convicciones" (69). Es necesario lograr exigencias normativas ideol&oacute;gicamente neutrales, y las comunidades religiosas deben comprender esto. No basta entonces con que renuncien al poder pol&iacute;tico y a la coacci&oacute;n para imponer sus creencias, sino que deben relacionar sus propias creencias con otras que le son ajenas, as&iacute; como con "el monopolio de la ciencia en la producci&oacute;n de los saberes seculares" (71). A su vez, el Estado, por su obligaci&oacute;n de defender la libertad de culto y de conciencia, no puede "exigir de sus ciudadanos religiosos algo que sea incompatible con una existencia vivida aut&eacute;nticamente <I>desde la fe</I>" (72). </p>     <p>Habermas analiza luego la posici&oacute;n de Ratzinger con respecto al papel de la raz&oacute;n en la teolog&iacute;a, en la que, sin desconocer los avances de la Ilustraci&oacute;n, el te&oacute;logo rechaza la incompatibilidad entre raz&oacute;n y fe. Y termina su exposici&oacute;n se&ntilde;alando "tres impulsos deshelenizadores que han contribuido a la moderna visi&oacute;n que tiene de s&iacute; misma la raz&oacute;n secular" (77): el paso de Duns Escoto al nominalismo, el giro trascendental de Kant y el historicismo. </p>     <p>Por su parte, los comentarios de los jesuitas no resultan menos interesantes. Brieskorn analiza cuatro puntos en el texto de Habermas: 1) lo que este echa de menos en la raz&oacute;n moderna es algo que ella podr&iacute;a tener; 2) &iquest;qu&eacute; entiende Habermas por raz&oacute;n?; 3) &iquest;qu&eacute; es propiamente lo que le falta a dicha raz&oacute;n?; 4) &iquest;toma la raz&oacute;n en serio a la religi&oacute;n al hacerle las exigencias que le hace? Brieskorn hace notar que el inter&eacute;s de Habermas no se dirige tanto a la relaci&oacute;n entre la Iglesia y el Estado, cuanto la relaci&oacute;n que cabe establecer entre la fe y la raz&oacute;n. </p>     <p>Reder estudia precisamente c&oacute;mo distinguir fe y raz&oacute;n, y se&ntilde;ala para ello la diversidad y amplitud del concepto de religi&oacute;n, pero llama la atenci&oacute;n sobre el peligro de instrumentalizar la religi&oacute;n, sobre todo cuando se la utiliza como mero recurso de fundaci&oacute;n de sentido. Por otra parte, apoyado en Nicol&aacute;s de Cusa y en F. Schleiermacher, hace hincapi&eacute; en las relaciones entre fe y raz&oacute;n, y la consiguiente valoraci&oacute;n de las diversas particularidades religiosas. </p>     <p>La intervenci&oacute;n de Friedo Ricken constituye para m&iacute; la parte m&aacute;s interesante de este libro en lo que tiene que ver con la filosof&iacute;a. Retoma la doble propuesta de Habermas de que la raz&oacute;n moderna no debe entenderse de manera secular y de que la teolog&iacute;a debe adentrarse en el pensamiento postmetaf&iacute;sico. La primera responde a "la conciencia de lo que &#91;le&#93; falta", sobre todo en el &aacute;mbito de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica, y da pie para analizar las relaciones entre fe y raz&oacute;n, al se&ntilde;alar que fe y ciencia (Jerusal&eacute;n y Atenas) se hallan en la ra&iacute;z de la raz&oacute;n ilustrada, como bien puede verse en el ejemplo de Kant. Y en cuanto a la segunda propuesta, que la teolog&iacute;a se adentre en la raz&oacute;n secular, Ricken examina la cr&iacute;tica del Papa a la raz&oacute;n ilustrada y la defensa de la s&iacute;ntesis vigente desde Agust&iacute;n y Tom&aacute;s de Aquino. </p>     <p>Esto le da pie para mostrar c&oacute;mo tanto el Papa como Habermas est&aacute;n de acuerdo en criticar un concepto estrecho de raz&oacute;n cientificista y en referirse a las tradiciones religiosas como recursos de la raz&oacute;n; pero difieren, primero, en su manera de comprender la llamada <I>helenizaci&oacute;n</I>, ya que para Habermas se trata de la s&iacute;ntesis tradicional entre fe y raz&oacute;n heredada de la teolog&iacute;a, mientras que el Papa se refiere al pr&oacute;logo del evangelio de Juan y su comprensi&oacute;n del <I>Logos</I>, a la revelaci&oacute;n de Dios a Mois&eacute;s, a la literatura sapiencial y a la traducci&oacute;n griega del Antiguo Testamento, con lo cual la helenizaci&oacute;n viene a formar parte del legado mismo de la Biblia. </p>     <p>Habermas y el Papa difieren igualmente en el concepto de raz&oacute;n de la edad moderna. El Pont&iacute;fice ve all&iacute; dos ondas deshelenizadoras: una en la Reforma protestante, con su pretensi&oacute;n de liberar la fe de la metaf&iacute;sica, y otra en la teolog&iacute;a liberal, con su autolimitaci&oacute;n kantiana de la raz&oacute;n radicalizada por las ciencias naturales. Ricken, sin embargo, sale a la defensa de Kant: "La raz&oacute;n pregunta por lo absoluto; la cr&iacute;tica de la raz&oacute;n te&oacute;rica mantiene abierta esta pregunta, y la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica la contesta" (167). "Resulta dif&iacute;cil entender c&oacute;mo puede considerarse a Kant el padre de una visi&oacute;n del mundo cientificista-naturalista. Su tesis del primado de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica es una decidida impugnaci&oacute;n del naturalismo: afirma que los intereses primordiales de la raz&oacute;n estriban en que nosotros nos entendemos como seres libres que act&uacute;an &eacute;ticamente" (<I>ibd.</I>). Ricken se muestra de acuerdo con Habermas cuando este &uacute;ltimo objeta que el giro kantiano no s&oacute;lo critica las pruebas de la existencia de Dios, sino que sustenta el concepto de autonom&iacute;a que ha hecho posibles el derecho y la democracia. </p>     <p>Sin embargo, Ricken examina el concepto de raz&oacute;n post-metaf&iacute;sica que propone Habermas y se&ntilde;ala las condiciones que este concepto debe cumplir para que pueda llevar a cabo la tarea de dialogar con el discurso religioso. Despu&eacute;s de se&ntilde;alar c&oacute;mo "Kant describe su m&eacute;todo de traducci&oacute;n &#91;del lenguaje religioso al lenguaje meramente racional&#93; afirmando que le gustar&iacute;a 'ce&ntilde;ir la revelaci&oacute;n, como sistema hist&oacute;rico, s&oacute;lo fragmentariamente a conceptos morales' (<I>La religi&oacute;n dentro de los l&iacute;mites de la mera raz&oacute;n </I>B XXII)", Ricken se pregunta: "&iquest;Se puede afirmar que la conciencia moral que no ha sido destruida desde el punto de vista cient&iacute;fico entrega a la raz&oacute;n post-metaf&iacute;sica las categor&iacute;as necesarias para su tarea de traducci&oacute;n?" (172). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, Ricken se&ntilde;ala c&oacute;mo la exigencia que le hace Habermas a la teolog&iacute;a de confrontar los retos de la raz&oacute;n post-metaf&iacute;sica entra&ntilde;a dos obligaciones. En primer lugar, participar de manera resuelta en el proceso de traducci&oacute;n, para "dar a conocer a una sociedad secular lo que 'queda por amortizar' de su tradici&oacute;n" (173), teniendo en cuenta la justa pretensi&oacute;n de los cr&iacute;ticos de la helenizaci&oacute;n de que no se sustituya el mensaje b&iacute;blico con una metaf&iacute;sica pseudo o neoplat&oacute;nica, y de que la traducci&oacute;n no pretenda acceder al n&uacute;cleo y a la totalidad del mensaje salv&iacute;fico, sino s&oacute;lo a elementos perif&eacute;ricos (<I>praeambula fidei</I>). En segundo lugar, "ocuparse de que la tradici&oacute;n religiosa conserve su car&aacute;cter 'engorroso', y de que la revelaci&oacute;n cristiana siga siendo para el pensamiento secular una 'una pretensi&oacute;n cognitivamente inadmisible'" (174). Y concluye: "Sobre quien quiera sustituir la conceptualidad griega por otra conceptualidad &#91;...&#93;, recaer&aacute; la carga probatoria de que esa nueva conceptualidad conserve el mismo car&aacute;cter 'engorroso' y provocador del mensaje b&iacute;blico que la conceptualidad de la metaf&iacute;sica griega" (175). </p>     <p>En su intervenci&oacute;n, Josef Schmidt recalca c&oacute;mo, en el di&aacute;logo entre fe y raz&oacute;n, ambos participantes deben tomarse en serio, respetando el n&uacute;cleo de sus convicciones al suponer la inteligibilidad de las mismas. Y examina tres asuntos de particular significaci&oacute;n para el creyente: la unidad de Dios, la creaci&oacute;n del ser humano a su imagen y semejanza, y "la certeza del &uacute;ltimo recogimiento en Dios". Se trata de verdaderos retos para el pensamiento ilustrado y no cientificista. Schmidt busca desentra&ntilde;ar en cada una de esas doctrinas lo que pueda significar para la raz&oacute;n, pero sin pretender despojarlas de su car&aacute;cter de verdades reveladas, es decir, en s&iacute; mismas inalcanzables con el mero ejercicio de la raz&oacute;n. Ejemplifica con ello una forma de dialogo en la que no se trata de hablar unos <I>acerca de</I> los otros, sino los unos <I>con</I> los otros. </p>     <p>El libro termina con la r&eacute;plica de Habermas a las diversas intervenciones, en la cual recalca c&oacute;mo las cuestiones acerca del desarrollo futuro de nuestras sociedades deben quedar abiertas, y c&oacute;mo en ellas es muy probable que la religi&oacute;n desempe&ntilde;e un papel decisivo. </p> <hr size="1">     <P  align="right"><b>JORGE A. D&Iacute;AZ</b>    <br>Universidad Nacional de Colombia    <br> <a href="mailto:jadiaz9@cable.net.co"><i>jadiaz9@cable.net.co</i></a></p> <B></b> </font>      ]]></body>
</article>
