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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LAS INTUICIONES Y SU PAPEL EN LA CONSTRUCCIÓN TEÓRICA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article reviews and evaluates the current discussion regarding the role intuitions should play in the construction of philosophical theories, while, at the same time, proposing some methodological desiderata aimed at reconciling the more reasonable demands of experimentalists with certain traditional convictions that the author considers unavoidable in order to avoid general skepticism.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana"> </font>     <p  align="center"><font size="2" face="verdana"><b><font size="4">LAS INTUICIONES Y SU PAPEL    EN LA CONSTRUCCI&Oacute;N TE&Oacute;RICA</font></b><font size="3"><a href="#*" name="s*"><sup>*</sup></a></i></i> </font></font></p>     <p  align="center"><font size="3" face="verdana"><i>Intuitions  and their Role in Theoretical Construction </i></font></p> <font size="2" face="verdana">     <p  align="right"><b>SERGI ROSELL</b><br />   University of  Sheffield - Inglaterra<br /> <a href="mailto:s.rosell@sheffield.ac.uk"><i>s.rosell@sheffield.ac.uk</i></a></p>     <p  align="right"><i>Art&iacute;culo recibido:  25 de julio del 2011; aprobado: 1 de octubre del 2011.</i></p> <hr size="1" />     <p  align="justify"><b>RESUMEN</b></p>     <p  align="justify">Se repasa y eval&uacute;a la discusi&oacute;n actual acerca del papel que las  intuiciones deben desempe&ntilde;ar en la construcci&oacute;n de teor&iacute;as filos&oacute;ficas,  proponiendo unos <i>desiderata </i>metodol&oacute;gicos que pretenden conciliar las exigencias m&aacute;s  razonables de los experimentalistas con aquellas convicciones tradicionales que  el autor juzga irrenunciables si se quiere evitar el escepticismo general. </p>     <blockquote>       <p align="justify"><i>Palabras clave:</i> intuici&oacute;n, teor&iacute;a filos&oacute;fica, experimentalismo. </p> </blockquote> <hr size="1" />     <p  align="justify"><b>ABSTRACT</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="justify">The article  reviews and evaluates the current discussion regarding the role intuitions  should play in the construction of philosophical theories, while, at the same  time, proposing some methodological <i>desiderata</i> aimed at  reconciling the more reasonable demands of experimentalists with certain  traditional convictions that the author considers unavoidable in order to avoid  general skepticism.&nbsp; </p>     <blockquote>       <p align="justify"><i>Keywords:</i> intuition, philosophical theory,  experimentalism. </p> </blockquote> <hr size="1" />     <p  align="justify">Recientemente ha adquirido una gran  importancia la cuesti&oacute;n meta-filos&oacute;fica del papel que las intuiciones o juicios  intuitivos juegan o deben jugar en la construcci&oacute;n de teor&iacute;as filos&oacute;ficas. Esta  problematizaci&oacute;n se debe, por un lado, a la misma naturaleza poco clara de las  intuiciones, as&iacute; como, por el otro, al reto planteado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por  los trabajos de los autodenominados <i>fil&oacute;sofos experimentales</i>, los  cuales han arrojado resultados que parecen contradecir algunos presupuestos  centrales de la especulaci&oacute;n filos&oacute;fica. En lo que sigue abordar&eacute; estas dos  cuestiones por orden en la primera y segunda parte de este art&iacute;culo, para  proponer en la tercera unos <i>desiderata</i> metodol&oacute;gicos que reconcilien las exigencias  m&aacute;s razonables de los experimentalistas con aquellas convicciones tradicionales  que parecen irrenunciables si queremos evitar el escepticismo general.&nbsp; </p>     <p  align="justify"><b>Intuiciones </b></p>     <p  align="justify">Mayoritariamente,  los fil&oacute;sofos asumen que es una virtud para una teor&iacute;a que esta responda a <i>nuestras</i> intuiciones y un dem&eacute;rito que no se adec&uacute;e a ellas. Por ejemplo, buena parte de  los fil&oacute;sofos que han contribuido a la abundante bibliograf&iacute;a, surgida en el campo  de la epistemolog&iacute;a a ra&iacute;z del art&iacute;culo cl&aacute;sico &quot;Is Justified True Belief  Knowledge?&quot; de Gettier, usa intuiciones acerca de casos espec&iacute;ficos para poner  a prueba los an&aacute;lisis propuestos del concepto de conocimiento. Tambi&eacute;n, en el  debate en torno al libre albedr&iacute;o y la posibilidad de la responsabilidad moral,  se apela a menudo a intuiciones cotidianas que constituyen restricciones para  las teor&iacute;as propuestas. Por ejemplo, Susan Wolf afirma, en su importante obra <i>Freedom within Reason</i>,<i> </i>que su  teor&iacute;a s&oacute;lo tendr&aacute; &eacute;xito si se acomoda adecuadamente a nuestras intuiciones al  respecto (<i>cf. </i>112).&nbsp; </p>     <p  align="justify">De esta  manera, las intuiciones parecen jugar en filosof&iacute;a un papel an&aacute;logo al que  juega la evidencia emp&iacute;rica en la ciencia: constituir&iacute;an lo que podemos llamar <i>evidencia</i> <i>filos&oacute;fica</i>.  Sin embargo, el paralelismo es problem&aacute;tico. Como resulta obvio para cualquiera,  la gran fiabilidad de los modos de observaci&oacute;n e instrumentos cient&iacute;ficos hace  que la evidencia emp&iacute;rica goce de un prestigio del que carecen las meras  intuiciones -incluso las intuiciones <i>filos&oacute;ficas</i> (o intuiciones de  los &quot;educados filos&oacute;ficamente&quot;)-, pues estas no pueden ser independientemente  calibradas como lo son los m&eacute;todos cient&iacute;ficos. As&iacute;, no disponemos de una  comprensi&oacute;n satisfactoria del estatus epistemol&oacute;gico de las intuiciones -esto  es, de la anhelada correlaci&oacute;n entre el hecho de tener la intuici&oacute;n de que P y que sea verdadero que P-. </p>     <p  align="justify">Por otro  lado, la misma naturaleza de las intuiciones es controvertida. En primer lugar,  cabr&iacute;a que nos pregunt&aacute;ramos a qu&eacute; nos referimos exactamente con el t&eacute;rmino <i>intuici&oacute;n</i>.  Por ejemplo, Gopnik y Schwitzgebel han caracterizado la noci&oacute;n de juicio  intuitivo como &quot;un juicio &#91;...&#93; no emitido sobre la base de alg&uacute;n tipo de  razonamiento expl&iacute;cito que una persona pueda observar conscientemente&quot; (77).  Pero esta caracterizaci&oacute;n es demasiado liberal, pues incluir&iacute;a juicios  perceptivos, introspectivos y recuerdos. M&aacute;s adecuado ser&iacute;a decir, con George  Bealer, que las intuiciones son &quot;apariencias intelectuales que se presentan a  s&iacute; mismas como necesarias y que son distintas de fen&oacute;menos como las  &lsquo;intuiciones f&iacute;sicas&#39;, los experimentos mentales, las creencias, las corazonadas,  los juicios de sentido com&uacute;n y los recuerdos&quot; (213). Pero incluso esta  caracterizaci&oacute;n constituir&iacute;a una categor&iacute;a demasiado amplia y variopinta de  cogniciones. Las intuiciones parecen ser criaturas intelectualmente extra&ntilde;as.  Cuando tenemos una intuici&oacute;n (en sentido relevante) hay algo, principalmente un  contenido proposicional, que se nos aparece como cierto, que nos parece que es  el caso, pero sin que seamos capaces de rastrear su origen en inferencias o  percepciones sensoriales de que eso es as&iacute;. Por supuesto, una intuici&oacute;n puede  dar origen a una reflexi&oacute;n acerca de su objeto intencional, la cual puede  acabar en una justificaci&oacute;n de la intuici&oacute;n sobre la base expl&iacute;cita de buenas  razones, a trav&eacute;s de inferencias, percepciones, etc., pero este resultado no  forma parte de la intuici&oacute;n misma. Lo caracter&iacute;stico de las intuiciones es que  &quot;&#91;c&#93;uando se dan, frecuentemente sobresalen psicol&oacute;gicamente, pero sin que sus  or&iacute;genes nos sean accesibles.&quot; (Weinberg 318). </p>     <p  align="justify"><b>Concepci&oacute;n  heredada y filosof&iacute;a experimental </b></p>     <p  align="justify">La que  podemos llamar <i>concepci&oacute;n  heredada</i> (t&iacute;pica de la idea tradicional de la filosof&iacute;a como  an&aacute;lisis conceptual) asume que las intuiciones constituyen puntos de partida  para la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica, al tiempo que suponen una constricci&oacute;n que  las teor&iacute;as deber&iacute;an respetar. Sin embargo, esta asunci&oacute;n ha sido criticada  sobre la base de que la aceptaci&oacute;n sin m&aacute;s de las intuiciones como puntos de  partida incuestionables es peligrosa. De hecho, las intuiciones pueden no ser  m&aacute;s que convicciones internalizadas a partir de generalizaciones irreflexivas  de la experiencia o de burdas analog&iacute;as. No es implausible pensar que un examen  detallado de sus posibles fuentes subyacentes -las teor&iacute;as expl&iacute;citas, las  creencias cotidianas, las teor&iacute;as t&aacute;citas o los mismos conceptos de nuestro  lenguaje- muestre que tanto las intuiciones comunes como las filos&oacute;ficas son  artefactos que reflejan, antes bien, alg&uacute;n rasgo o aspecto de la persona o  grupo particular, m&aacute;s que una genuina informaci&oacute;n acerca del tema en cuesti&oacute;n  (Gopnik &amp; Schwitzgebel 258; Cummings 116). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="justify">En esta  l&iacute;nea, algunos fil&oacute;sofos han defendido que no podemos dar por sentado el poder  de las intuiciones y, mucho menos, nuestra fiabilidad a la hora de detectar  cu&aacute;les son estas intuiciones y su uniformidad. Si las teor&iacute;as filos&oacute;ficas han  de ser fieles a las intuiciones com&uacute;nmente compartidas, como muchos sostienen,  la cuesti&oacute;n que primero habr&aacute; que resolver es la de cu&aacute;les son estas  intuiciones com&uacute;nmente compartidas. Para esta empresa, los l&iacute;mites del  reconocimiento individual, por parte de cada pensador, son m&aacute;s que obvios. Por  ello, los integrantes de la corriente autodenominada &quot;filosof&iacute;a experimental&quot;  han defendido que el m&eacute;todo correcto para averiguar cu&aacute;les son estas intuiciones  es la experimentaci&oacute;n.&nbsp; </p>     <p  align="justify">El m&eacute;todo  experimental utilizado consiste, en general, en realizar estudios emp&iacute;ricos  entre sujetos sin ning&uacute;n contacto previo con el estudio filos&oacute;fico de los temas  en cuesti&oacute;n (para evitar el sesgo que este puede producir), que permitan  comprobar las intuiciones comunes. Por ejemplo, en relaci&oacute;n con los casos  Gettier, los investigadores Weinberg, Nichols y Stich presentaron a diferentes  grupos de sujetos descripciones como esta:&nbsp; </p>     <blockquote>       <p  align="justify">Bob tiene un  amigo, Jill, que ha tenido un Buick durante muchos a&ntilde;os. Bob piensa, por ello,  que Jill conduce un coche americano. No obstante, no es consciente de que este  ha vendido recientemente su Buick, y lo ha cambiado por un Pontiac, que es un  tipo diferente de coche americano. &iquest;Sabe realmente Bob que Jill tiene un coche  americano, o s&oacute;lo lo cree? (29)&nbsp; </p> </blockquote>     <p  align="justify">Tras leer la  historia, los sujetos ten&iacute;an que elegir entre &quot;Realmente Sabe&quot; o &quot;S&oacute;lo Cree&quot;.  En una poblaci&oacute;n de estudiantes de pregrado de la Universidad de Rutgers, s&oacute;lo  el 26% de los que se hab&iacute;an identificado como culturalmente occidentales  pensaron que Bob ten&iacute;a conocimiento, mientras que el 57% de los participantes  originarios de Asia oriental y el 61% de los originarios del subcontinente  indio se decantaron por &quot;Realmente Sabe&quot;. Estas diferencias en las intuiciones  epist&eacute;micas mostradas por los distintos grupos de sujetos participantes en el  experimento son estad&iacute;sticamente significativas y contrastan con la opini&oacute;n  ortodoxa en epistemolog&iacute;a de que, en los casos Gettier,<i> </i>la intuici&oacute;n compartida es  que Bob no sabe, sino que s&oacute;lo cree. Weinberg, Nichols y Stich ven en este y  otros resultados semejantes muestras de variaciones fundamentalmente culturales  entre los grupos analizados.<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a> Por otro lado, tambi&eacute;n se encontraron diferencias en las intuiciones  epist&eacute;micas de sujetos de diferentes niveles educativos. En particular, la  menci&oacute;n de una posibilidad no realizada de error produjo una respuesta m&aacute;s  cr&iacute;tica por parte de los sujetos con estatus socioeducativo m&aacute;s alto que por  parte de los sujetos de estatus bajo.&nbsp; </p>     <p  align="justify">En  definitiva, el hecho de que las intuiciones var&iacute;en de un grupo a otro es un  resultado que amenaza con socavar la confianza de los fil&oacute;sofos en su capacidad  de detectar aisladamente cu&aacute;les son las intuiciones compartidas acerca de una  cuesti&oacute;n filos&oacute;fica. Weinberg, Nichols y Stich concluyen que la epistemolog&iacute;a  actual, basada en las intuiciones de quien teoriza, ser&iacute;a en realidad <i>etnoepistemolog&iacute;a</i>,  esto es, un estudio de las actitudes epist&eacute;micas contingentes a la subcultura  del te&oacute;rico (<i>cf. </i>40).  Como resultado, afirman, la epistemolog&iacute;a (y la filosof&iacute;a, en general) que se  apoya en intuiciones no puede darnos normas acerca de c&oacute;mo debe pensar todo el  mundo.<a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a> </p>     <p  align="justify">Por supuesto,  los resultados de experimentos como este plantean muchas cuestiones. Por  ejemplo, Ernesto Sosa -defensor del an&aacute;lisis conceptual tradicional- ha  afirmado que no est&aacute; nada claro que la variaci&oacute;n de las respuestas al caso  Gettier de Bob y Jill puedan adscribirse propiamente a variaciones culturales  en relaci&oacute;n con lo espec&iacute;ficamente epist&eacute;mico, sino que, m&aacute;s bien, se deber&iacute;a a  variaciones culturales en el modo en que los lectores rellenan el trasfondo de  detalles no epist&eacute;micos de las historias presentadas. No obstante, este tipo de  estudios plantea, en general, un reto importante a la <i>concepci&oacute;n heredada</i>. Seg&uacute;n los  autores de experimentos como el anterior, el que ciertas intuiciones acerca de  cuestiones filos&oacute;ficas, respecto a las cuales se ha dado por sentado que son uniformes,  var&iacute;en en virtud de factores culturales y educacionales, es un descubrimiento  que pone en cuesti&oacute;n &quot;la adecuaci&oacute;n de las intuiciones para desempe&ntilde;ar ning&uacute;n  tipo de papel evidencial.&quot; (Alexander &amp; Weinberg 63). Sin embargo, el  cuestionamiento sistematizado de nuestras intuiciones de sentido com&uacute;n no puede  m&aacute;s que conducir al escepticismo radical. De hecho, la principal objeci&oacute;n a la  apelaci&oacute;n a las intuiciones, consistente en negar su fiabilidad, se aplica  igualmente a la percepci&oacute;n y a la introspecci&oacute;n, a las que presumiblemente  nadie quiere renunciar (v&eacute;ase Sosa 2009 y Bealer 1998). En particular, para  Timothy Williamson, el escepticismo sobre las intuiciones, como el escepticismo  sobre la percepci&oacute;n, nos insta a que concibamos la evidencia como un hecho  acerca de nuestros mismos estados psicol&oacute;gicos internos -en concreto, hechos  acerca de nuestras inclinaciones a emitir juicios sobre determinadas  cuestiones-, m&aacute;s que hechos sobre las cuestiones mismas. Pero esta presi&oacute;n debe  resistirse, pues descansa en una mala epistemolog&iacute;a: una que est&aacute; guiada por el  ideal inalcanzable de una evidencia identificable de manera totalmente no  problem&aacute;tica. Asimismo, tambi&eacute;n se ha defendido -es el caso, por ejemplo, de  Frank Jackson- que nuestras intuiciones no pueden estar completamente  equivocadas, en cuanto son al menos parte constitutiva de los conceptos a los  que se refieren.&nbsp; </p>     <p  align="justify"><b><i>Desiderata</i></i> metodol&oacute;gicos </b></p>     <p  align="justify">Creo que con  esto bastar&aacute; para que el lector se haga una idea del contenido del debate  meta-filos&oacute;fico acerca del papel que las intuiciones juegan o deben jugar en la  construcci&oacute;n de teor&iacute;as filos&oacute;ficas, que es reflejo de la misma concepci&oacute;n de  la filosof&iacute;a que uno tiene y del estatus epistemol&oacute;gico de las mismas  intuiciones. Por supuesto, con esto no pretendo haber sido exhaustivo ni creo  que se pueda llegar a ninguna conclusi&oacute;n estricta. Pero el mero hecho de seguir  la dial&eacute;ctica de este debate nos permite sospechar algunas cosas.&nbsp; </p>     <p  align="justify">Vimos que la <i>concepci&oacute;n heredada</i> presupon&iacute;a que las intuiciones (i) constituyen puntos de partida necesarios  para la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica y (ii) suponen una constricci&oacute;n que las  teor&iacute;as siempre han de respetar. Ahora, los resultados experimentales deben  hacernos sospechar de los l&iacute;mites o peligros de la apelaci&oacute;n indiscriminada a  nuestras intuiciones individuales. Sin embargo, la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica  tiene que partir de alg&uacute;n lugar y las intuiciones comunes parecen ser el &uacute;nico  punto de partida posible en filosof&iacute;a. Creo que salta a la vista que, si no  queremos vernos abocados al escepticismo general, no hay m&aacute;s remedio que  aceptar (i). Adem&aacute;s, el descubrimiento, por medio de la experimentaci&oacute;n, de que  las intuiciones comunes respecto a una cuesti&oacute;n filos&oacute;fica determinada pueden  diferir de las asumidas por la mayor&iacute;a de fil&oacute;sofos, o que var&iacute;an entre diferentes  grupos de poblaci&oacute;n, vendr&aacute; a hacernos considerar con m&aacute;s detenimiento nuestros  presupuestos, lo que en &uacute;ltima instancia contribuir&aacute; a una mayor fiabilidad de  este m&eacute;todo m&aacute;s que a su bancarrota.<a href="#pie3" name="spie3"><sup>3</sup></a> En la medida en que el experimentalismo puede contribuir a  desenmascarar intuiciones no fiables, es algo que todo fil&oacute;sofo ha de ver con  buenos ojos. As&iacute;, experimentos como el anteriormente descrito pueden ser  aliados de la misma apelaci&oacute;n a intuiciones. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="justify">Sin embargo,  (ii) es mucho m&aacute;s cuestionable. En concreto, si algo que juzgamos claramente  intuitivo resulta que contradice ciertos resultados te&oacute;ricos, emp&iacute;ricos, o  simplemente choca con otras intuiciones mejor sustentadas, entonces parece que  no habr&aacute; m&aacute;s remedio que proceder a su revisi&oacute;n.<a href="#pie4" name="spie4"><sup>4</sup></a> Si nuestras intuiciones no son tan fiables, uniformes y  unitarias, como la concepci&oacute;n ortodoxa del an&aacute;lisis conceptual parec&iacute;a suponer,  otras consideraciones (como la simplicidad, la resistencia, la coherencia l&oacute;gica  o la consonancia con los resultados de las ciencias naturales) pueden  prevalecer; por lo que cierta anti-intuitividad puede resultar necesaria en  beneficio de la ganancia total del sistema te&oacute;rico construido. Esto es algo que  resulta irremediable en relaci&oacute;n con el conflicto de intuiciones presente en  ciertos problemas filos&oacute;ficos. </p>     <p  align="justify">Creo que esta  manera de comprender (i) y modificar (ii) es relativamente poco controvertida,  por lo que la considerar&eacute; como dos <i>desiderata</i> razonables. De hecho, esta propuesta sigue la  estela del popular m&eacute;todo del <i>equilibrio</i> <i>reflexivo</i>, cuya mec&aacute;nica consiste, a grandes rasgos, en  avanzar y retroceder desde nuestros juicios intuitivos acerca de casos  particulares, a los principios o reglas que creemos que los gobiernan, y de las  consideraciones te&oacute;ricas que creemos que sostenemos al aceptar esos juicios  reflexivos, a los principios o reglas. Revisando, as&iacute;, cuando sea necesario,  cualquiera de esos elementos a la luz de los otros, de modo que se produzca un  reajuste mutuo del sistema que, finalmente, produzca una coherencia aceptable  entre todos sus elementos (v&eacute;ase Rawls 1971 y Goodman 1965). </p>     <p  align="justify">Los &uacute;nicos  que, en rigor, pueden oponerse a esta propuesta ser&aacute;n aquellos que otorguen un  car&aacute;cter <i>a priori</i> e infalible a nuestras intuiciones -especie que no debe abundar mucho hoy en  d&iacute;a-, as&iacute; como, en el extremo opuesto, los naturalistas radicales que no acepten  como fuente de evidencia m&aacute;s que la observaci&oacute;n emp&iacute;rica. Sin embargo, la apelaci&oacute;n  a intuiciones como punto de partida de la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica no debe  resultar sospechosa a los fil&oacute;sofos de orientaci&oacute;n naturalista moderada, pues  -insisto- no se trata de que constituyan un l&iacute;mite incorregible e infranqueable  y, de hecho, muchas de las intuiciones pueden finalmente tener que ser  rechazadas.<a href="#pie5" name="spie5"><sup>5</sup></a> </p>     <p  align="justify">Pues bien, si  resulta que las intuiciones compartidas en relaci&oacute;n con una cuesti&oacute;n determinada  constituyen un punto de partida necesario para la investigaci&oacute;n filos&oacute;fica de  esa cuesti&oacute;n, entonces ser&aacute; importante aclarar cu&aacute;les son estas intuiciones. De  este modo, al abordar una cuesti&oacute;n filos&oacute;fica <i>x</i>, ser&aacute; necesario comenzar  atendiendo a <i>las  intuiciones comunes acerca de </i>x. Pero, como es obvio, la  determinaci&oacute;n correcta de cu&aacute;les son las intuiciones comunes acerca de esa  cuesti&oacute;n filos&oacute;fica no constituye una soluci&oacute;n al problema planteado, sino que  de lo que se trata es, en primer lugar, de aclarar cu&aacute;les son las intuiciones  en juego -tarea inicial propia de un <i>proyecto descriptivo</i> que  aspira a sacar a la luz las intuiciones comunes sobre un dominio determinado-.<a href="#pie6" name="spie6"><sup>6</sup></a> Este proyecto contrasta con la empresa ulterior de determinar,  mediante la construcci&oacute;n de teor&iacute;as que expliquen y sistematicen las  convicciones iniciales, qu&eacute; convicciones comunes son correctas y deben ser  preservadas y cu&aacute;les revisadas, en un proceso de reajuste mutuo entre  intuiciones y teor&iacute;a que tiene como meta alcanzar la concepci&oacute;n sistem&aacute;tica m&aacute;s  coherente posible. No obstante, no se puede excluir que puedan surgir ciertos  conflictos que resulten no ser (en principio) resolubles. </p> <hr size="1" />     <p  align="justify"><a href="#s*" name="*"><sup>*</sup></a> La realizaci&oacute;n de este art&iacute;culo ha contado con  el apoyo del Programa VALi+D (fase postdoctoral) de la Generalitat Valenciana y el  proyecto de investigaci&oacute;n &quot;Alternativas, creencia y acci&oacute;n&quot; (FFI2009-09686), financiado por el Ministerio de Ciencia  y Tecnolog&iacute;a del Gobierno de Espa&ntilde;a y los fondos FEDER  de la Uni&oacute;n Europea.</i> </p>     <p  align="justify"><a href="#spie1" name="pie1">1</a>  Espec&iacute;ficamente,  conectan estos resultados con las diferencias entre el &eacute;nfasis &quot;individualista&quot;  occidental de analizar los objetos aisladamente del contexto y el &eacute;nfasis  &quot;holista&quot; oriental en las relaciones entre los objetos y su contexto.</p>     <p  align="justify"><a href="#spie2" name="pie2">2</a>  V&eacute;ase Swan, Alexander  y Weinberg (2008), para resultados semejantes en relaci&oacute;n con los casos <i>Truetemp</i> de Keith Lehrer contra el fiabilismo.</p>     <p  align="justify"><a href="#spie3" name="pie3">3</a>  En  este sentido, contra los &quot;experimentalistas radicales&quot;, Liao ha defendido que  los estudios presentados por estos sugieren que, de hecho, algunas intuiciones  son fiables.</p>     <p  align="justify"><a href="#spie4" name="pie4">4</a>  Goodman (68n.) subraya  que un choque de intuiciones o convicciones prete&oacute;ricas justifica al te&oacute;rico a  deshacerse de algunos de estos elementos y construir una teor&iacute;a general (para  un &aacute;rea determinada, en su caso la de la confirmaci&oacute;n) compatible con los <i>desiderata</i> te&oacute;ricos y explicativos, la cual salve tantas de nuestras convicciones  originales como sea posible. Asimismo, Slote defiende esta metodolog&iacute;a en la  construcci&oacute;n de teor&iacute;as &eacute;ticas, a la luz de las inconsistencias y paradojas de  nuestro pensamiento cotidiano sobre la moralidad.</p>     <p  align="justify"><a href="#spie5" name="pie5">5</a>  El m&eacute;todo es  conservador en cuanto que empezamos con nuestras convicciones presentes e  intentamos fortalecer la coherencia de nuestra concepci&oacute;n global con el menor  n&uacute;mero de cambios posibles. Sin embargo, y aunque algunas sean m&aacute;s firmes que  otras (los &quot;puntos fijos&quot; de Rawls), todas las intuiciones o convicciones  iniciales son revisables. No hay puntos fijos <i>a priori</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="justify"><a href="#spie6" name="pie6">6</a>  V&eacute;ase Nichols 2006 y  Vargas 2005. Nichols distingue tres proyectos: el <i>descriptivo</i>, el <i>sustantivo</i> y el <i>prescriptivo</i>;  Vargas, dos: el <i>diagn&oacute;stico</i>,  que trata de reflejar los hechos acerca de nuestro concepto de responsabilidad  moral y sus condiciones de aplicaci&oacute;n, y el <i>prescriptivo</i>, que aspira a  generar una teor&iacute;a correcta, que nos diga qu&eacute; debemos pensar y hacer al  respecto.</p> <hr size="1" />     <p  align="justify"><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     <!-- ref --><p  align="justify">Alexander, J. &amp; Weinberg, J.  &quot;Analytic Epistemology and Experimental Philosophy&quot;. <i>Philosophy Compass</i> 2/1 (2007):  56-80.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0120-0062201200030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Bealer, G. &quot;Intuition and the  Autonomy of Philosophy&quot;.<i> Rethinking Intuitions. The Psychology of Intuition and Its Role in  Philosophical Inquiry</i>, DePaul, M. &amp; Ramsey, W. (eds.).  Lanham: Rowman &amp; Littlefield, 1998. 201-239.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0120-0062201200030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Cummings, R.  &quot;Reflections on Reflective Equilibrium&quot;. <i>Rethinking Intuitions. The </i></i><i>Psychology of Intuition and Its Role in  Philosophical Inquiry</i>, DePaul, M. &amp; Ramsey, W. (eds.). Lanham: Rowman &amp; Littlefield,  1998. 113-27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0120-0062201200030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Gettier, E. &quot;Is Justified True  Belief Knowledge?&quot;. <i>Analysis</i> 23 (1963): 121-123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0120-0062201200030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p  align="justify">Goodman, N. <i>Fact, Fiction, and Forecast</i>.  Indian&aacute;polis: Bobbs-Merril, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0120-0062201200030000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Gopnik, A. &amp; Schwitzgebel, E.  &quot;Whose concepts are they anyway? The role of philosophical intuition in empirical  psychology&quot;. <i>Rethinking  Intuitions. The Psychology of Intuition and Its Role in Philosophical Inquiry</i>,  DePaul, M. &amp; Ramsey, W. (eds.). Lanham: Rowman &amp; Littlefield, 1998.  75-91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0120-0062201200030000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Liao, M. S. &quot;A Defense of  Intuitions&quot;. <i>Philosophical  Studies</i> 140/2 (2008): 247-262.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0120-0062201200030000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &nbsp;</p>     <!-- ref --><p  align="justify">Nichols, S. &quot;Folk Intuitions on Free  Will&quot;. <i>Journal of  Cognition and Culture </i>6/1 (2006): 57-86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-0062201200030000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &nbsp;</p>     <!-- ref --><p  align="justify">Rawls, J. <i>A Theory of Justice</i>.  Cambridge: Harvard University Press, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-0062201200030000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p  align="justify">Slote, M. &quot;The Problem of Moral  Luck&quot;. <i>Philosophical  Topics</i> 22/1-2 (1994): 397-409.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-0062201200030000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &nbsp;</p>     <!-- ref --><p  align="justify">Sosa, E. &quot;A Defense of the Use of  Intuitions in Philosophy&quot;. <i>Stich and His Critics</i>, M. Bishop &amp; D. Murphy (eds.).  Oxford: Blackwell, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-0062201200030000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Swan, S., Alexander, J., &amp;  Weinberg, J. &quot;The Instability of Philosophical Intuitions: Running Hot &amp;  Cold on Truetemp&quot;. <i>Philosophy  and Phenomenological Research</i> 76/1 (2008): 138-155.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-0062201200030000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Vargas, M. &quot;The Revisionist&#39;s Guide  to Responsibility&quot;. <i>Philosophical  Studies</i> 125/3 (2005): 399-429.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0120-0062201200030000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Weinberg, J. &quot;How to Challenge  Intuitions Empirically Without Risking Skepticism&quot;. <i>Experimental Philosophy</i>, J.  Knobe &amp; S. Nichols (eds.). Nueva York: Oxford University Press, 2008.  17-45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0120-0062201200030000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p  align="justify">Weinberg, J., Nichols, S., &amp;  Stich, S. &quot;Normativity and Epistemic Intuitions&quot;. <i>Philosophical Topics</i> 29/1-2  (2001): 429-460.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0120-0062201200030000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p  align="justify">Williamson, T. &quot;Philosophical  'Intuitions' and Skepticism about Judgment&quot;. <i>Dialectica</i> 58 (2007): 109-153.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0120-0062201200030000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Wolf, S. <i>Freedom within Reason</i>. Nueva  York: Oxford University Press, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0120-0062201200030000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> </font>      ]]></body><back>
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