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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana"> </font>     <p  align="center"><font size="3" face="verdana"><b>Gross, Neil</b>. <br />   <i>Richard Rorty: la  forja de un fil&oacute;sofo americano.</i> <br />   Valencia: Universidad de  Valencia, 2010. 417 pp. </font></p> <font size="2" face="verdana"> <hr size="1" />     <p  align="justify">Se trata de la versi&oacute;n al espa&ntilde;ol de la biograf&iacute;a de  Rorty escrita por el soci&oacute;logo Neil Gross: <i>Richard Rorty: The Making of an American  Philosopher</i> </i>(Chicago  2008). Dado el creciente inter&eacute;s </i>que viene despertando el pragmatismo norteamericano, particularmente el de  fil&oacute;sofos como Richard Rorty y Hilary Putnam, la traducci&oacute;n de esta biograf&iacute;a  al espa&ntilde;ol resulta un interesante aporte para que en nuestro medio de habla  hispana se difundan las ideas del influyente fil&oacute;sofo norteamericano que muri&oacute;  en el 2007. </p>     <p  align="justify">Esta  obra, a pesar de ser de g&eacute;nero biogr&aacute;fico, no se conforma simplemente con  narrarnos la vida de Rorty (la cual, a diferencia de la de otros fil&oacute;sofos como  Charles Peirce o Bertrand Russell, resulta carente de aventuras y de fuertes  emociones), por el contrario, Gross se propone usar la vida de Rorty  (especialmente en su aspecto acad&eacute;mico profesional) como un caso de estudio  para la nueva sociolog&iacute;a de las ideas. Este enfoque sociol&oacute;gico, que cuenta entre  sus padres fundadores a Pierre Bordieu y Randall Collins (con su monumental <i>Sociolog&iacute;a de las  filosof&iacute;as</i>), pretende dar una explicaci&oacute;n causal de la  productividad intelectual por medio de interacciones sociales<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a>. As&iacute;, en la obra de Collins encontramos una historia de la  filosof&iacute;a (incluyendo la filosof&iacute;a oriental) contada desde una perspectiva de  interacciones de grupos sociales. Collins hace uso de la teor&iacute;a de las cadenas  de rituales de interacci&oacute;n, para argumentar que el desarrollo de la disciplina  filos&oacute;fica, al igual que el desarrollo de sus principales ideas, se ha dado  gracias a cadenas de interacci&oacute;n entre individuos relacionados  espacio-temporalmente. De ah&iacute; que el estudio de las condiciones que marcan tal  espacio-temporalidad resulte valioso para una mejor comprensi&oacute;n de las ideas  que surgen dentro de dicho contexto. Tal tesis no fue ajena a John Dewey, el  mayor h&eacute;roe filos&oacute;fico de Rorty, quien la sostuvo en varias de sus obras, como <i>German Philosophy and  Politics</i>,<i> Experience and Nature</i> y, sobre todo, en <i>The Quest for  Certainty.</i><a href="#_ftn2" name="_ftnref2" title="" id="_ftnref2"> </a> </p>     <p  align="justify">Gross se basa en las teor&iacute;as de interacci&oacute;n  social de Bordieu y Collins para desarrollar su propia teor&iacute;a del <i>concepto de s&iacute; mismo  del intelectual</i>. De acuerdo con esta teor&iacute;a, no s&oacute;lo las  interacciones sociales ejercen influencia causal en el desarrollo de las  teor&iacute;as de un intelectual, sino que tambi&eacute;n su propia psicolog&iacute;a y elementos de  su historia personal resultan ser claves al momento de estudiar la genealog&iacute;a  de sus ideas. En el caso de Rorty, Gross nos dibuja un mapa ideol&oacute;gico que  tiene como principales fuentes a sus padres, James Rorty y Winifred  Raushenbush, dos intelectuales y escritores neoyorquinos, quienes ejercieron  una marcada influencia en el desarrollo intelectual de su hijo. </i></p>     <p  align="justify">En los primeros cap&iacute;tulos del libro de Gross se  ofrece un completo an&aacute;lisis del panorama intelectual norteamericano durante la  primera mitad del siglo XX, lo cual permite hacernos una idea de  las corrientes intelectuales e influencias a las que fue expuesto Rorty en su  temprana educaci&oacute;n. En esta primera parte del libro, el pragmatismo de Dewey y  Sidney Hook, al igual que su anti-stalinismo, son los personajes que acompa&ntilde;an  la formaci&oacute;n intelectual de Rorty. Tal trasfondo pragmatista resulta central  dentro del argumento de Gross y su defensa de la teor&iacute;a del concepto de s&iacute;  mismo del intelectual, pues ser&aacute; gracias a esta temprana influencia pragmatista  que Gross argumentar&aacute;, en el cap&iacute;tulo 10, que Rorty nunca rompi&oacute; radicalmente  con sus ideales pragmatistas e historicistas para adoptar una posici&oacute;n  privilegiada dentro del mundo anal&iacute;tico, al igual que su giro pragm&aacute;tico no se  dio de la noche a la ma&ntilde;ana. </p>     <p  align="justify">Como ya se ha dicho, a Gross no le interesa la  biograf&iacute;a intelectual de Rorty, sino, m&aacute;s bien, indagar el porqu&eacute; de sus  elecciones intelectuales y acad&eacute;micas. Tal indagaci&oacute;n le permite explorar la  vida y l&oacute;gica subyacente dentro de las facultades de filosof&iacute;a norteamericanas  durante el siglo pasado. Justo despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, se  comienza a desarrollar en la academia norteamericana lo que Carl Schorske ha  denominado &quot;el nuevo rigorismo&quot; en las humanidades, las cuales, a partir de la  d&eacute;cada de 1950, se &quot;comprometieron con un cierto rigor, pasando de una flexible  preocupaci&oacute;n por una realidad multifac&eacute;tica e hist&oacute;ricamente percibida, a la  creaci&oacute;n de agudos instrumentos anal&iacute;ticos que pod&iacute;an prometer certeza donde  antes hab&iacute;a prevalecido la descripci&oacute;n y las explicaci&oacute;n  especulativas&quot;(Schorske citado en 323). Es as&iacute; como fil&oacute;sofos emigrados, como  R. Carnap y C. Hempel, encuentran un asidero para el positivismo l&oacute;gico en las  universidades norteamericanas, permitiendo el firme y cerrado establecimiento  de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica como tendencia dominante en la academia  norteamericana de la posguerra. </p>     <p  align="justify">Rorty no fue ajeno a tal rigorismo. Como  argumenta Gross, si el intelectual busca promover y ascender en su carrera,  debe tomar decisiones que promuevan su &eacute;xito en su disciplina. La mejor forma  de lograr esto es por medio de trabajo original y pol&eacute;mico, al igual que la  adherencia a una corriente dominante en la disciplina. De acuerdo a esto, Rorty  vio en la filosof&iacute;a anal&iacute;tica el caballo ganador y apost&oacute; por ella durante su  primera d&eacute;cada profesional. Fruto de tal apuesta fue la edici&oacute;n de <i>El giro ling&uuml;&iacute;stico</i>,  donde se recog&iacute;an numerosos ensayos de fil&oacute;sofos anal&iacute;ticos presentados en una  larga introducci&oacute;n de Rorty, en la que se mostraba la filosof&iacute;a anal&iacute;tica y el  an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico como una original herramienta que permit&iacute;a dar soluci&oacute;n  definitiva a los perennes problemas de la filosof&iacute;a. Veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s,  reflexionando sobre su fiebre anal&iacute;tica, Rorty dir&aacute; que tal fe en la filosof&iacute;a  ling&uuml;&iacute;stica le parec&iacute;a </p>     <blockquote>       <p  align="justify">tan     s&oacute;lo el intento de un fil&oacute;sofo de 33 a&ntilde;os de convencerse a s&iacute;  mismo de que hab&iacute;a tenido suerte de haber nacido en el momento adecuado; de  persuadirse a s&iacute; mismo de que la matriz disciplinaria en la que &eacute;l se  encontraba era algo m&aacute;s que simplemente otra escuela filos&oacute;fica, algo m&aacute;s que  una tormenta en el vaso de agua acad&eacute;mico (Rorty 1992 371, la traducci&oacute;n es m&iacute;a). </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="justify">La sociolog&iacute;a de las ideas nos permite comprender,  de igual forma, el rechazo de Rorty hacia el rigorismo acad&eacute;mico a partir de la  d&eacute;cada del setenta. En parte, gracias al surgimiento de movimientos feministas  y de liberaci&oacute;n post-colonial, el &quot;nuevo rigorismo&quot; en las humanidades comienza  a ser cuestionado a partir de la d&eacute;cada del setenta, lo que permite un mayor  pluralismo en las facultades de filosof&iacute;a norteamericanas. Tal pluralismo fue  la oportunidad que Rorty esperaba -para 1979, tras la publicaci&oacute;n de su obra  maestra <i>La  filosof&iacute;a y el espejo de la naturaleza</i> y su separaci&oacute;n de la  tambi&eacute;n exitosa fil&oacute;sofa Amelie Oksenberg, su creciente alienaci&oacute;n dentro del  cerrado mundo anal&iacute;tico se hab&iacute;a vuelto insoportable- para independizarse de la  corriente anal&iacute;tica y hallar su propia voz intelectual. </i></p>     <p  align="justify">La narraci&oacute;n biogr&aacute;fica de Gross se detiene en  1982 con la publicaci&oacute;n de <i>Consecuencias del pragmatismo </i>y el traslado de Rorty a la  Universidad de Virginia, donde, al ser nombrado profesor de Humanidades  -desvincul&aacute;ndose as&iacute; de los limitados intereses de las facultades de  filosof&iacute;a-, pudo desarrollar libremente su pragmatismo humanista. </p>     <p  align="justify">&nbsp;La de  Gross es una biograf&iacute;a <i>rortiana</i>, pese a Rorty mismo. Es una obra de esp&iacute;ritu  rortiano, pues, por medio de su &eacute;nfasis en la importancia de la sociolog&iacute;a de  las ideas y su teor&iacute;a del concepto de s&iacute; mismo del intelectual, invita a los  fil&oacute;sofos a fijarse en otras &aacute;reas intelectuales para sacar a la filosof&iacute;a de  su restringido &aacute;mbito y situarla dentro del espacio de la pol&iacute;tica cultural  (como insisti&oacute; Rorty en su <i>Contingencia, iron&iacute;a y solidaridad</i> y en <i>La filosof&iacute;a como  pol&iacute;tica cultural</i>). Sin embargo, los postulados b&aacute;sicos de la  obra de Gross est&aacute;n diametralmente opuestos a la idea que ten&iacute;a Rorty sobre la  influencia del trasfondo cultural del fil&oacute;sofo sobre su obra. </p>     <p  align="justify">Para Rorty, el hecho de que Heideggero Wittgenstein (y cualquier fil&oacute;sofo) hubieran florecido intelectualmente  en contextos diferentes a los que, en efecto, lo hicieron, no implica que estos  hubieran desarrollado una filosof&iacute;a diferente de la que desarrollaron: </p>     <blockquote>       <p  align="justify">Si Wittgenstein se hubiera quedado en Europa  Central, hubiera conocido profesores de Filosof&iacute;a que se preocupaban m&aacute;s por el  punto de vista trascendental y menos por el escepticismo. Pero &eacute;l probablemente  hubiera escrito los mismos libros y dirigido nuestra atenci&oacute;n hacia las mismas  cosas. (Rorty 1982 177, la traducci&oacute;n es m&iacute;a) </p> </blockquote>     <p  align="justify">De igual forma, Rorty nos cuenta una historia  similar para Heidegger, inventando un mundo posible en el cual el fil&oacute;sofo  alem&aacute;n se vuelve m&aacute;s sensible hacia el holocausto jud&iacute;o y se opone al nazismo.  Sin embargo, de acuerdo con Rorty, en este mundo posible Heidegger escribe  pr&aacute;cticamente los mismos libros que escribi&oacute; en el mundo actual (v&eacute;ase &quot;On  Heidegger&acute;s Nazism&quot; en <i>Philosophy and Social Hope</i>). </p>     <p  align="justify">Resulta  contradictorio para Rorty, quien afirmaba que el papel del fil&oacute;sofo era  &quot;capturar su tiempo en el pensamiento&quot;, sostener tambi&eacute;n la tesis de que el  fil&oacute;sofo pueda estar &quot;por fuera&quot; de su tiempo, concibi&eacute;ndolo desde &quot;ning&uacute;n  lugar&quot;. </p>     <p  align="justify">El libro de Gross nos puede ayudar a comprender  mejor tal contradicci&oacute;n, de dos formas: en primer lugar, se puede argumentar  que Rorty nunca se deshizo totalmente de su faceta anal&iacute;tica, lo cual le  impedir&iacute;a concebir al fil&oacute;sofo como un humano <i>demasiado humano</i>, y lo  llevar&iacute;a, m&aacute;s bien, a concebirlo como un intelectual impermeable a las  contingencias de su tiempo. En segundo lugar, como nos muestra Gross, el  impulso art&iacute;stico y creativo del humanismo fue central dentro de la formaci&oacute;n  intelectual de Rorty, por lo que, como se argumenta en <i>Contingencia, iron&iacute;a y solidaridad </i>y  en<i> Philosophy and  Social Hope</i>, su influencia lleva a Rorty a concebir el ejercicio  de creaci&oacute;n intelectual similar al ejercicio de creaci&oacute;n art&iacute;stica. Es decir,  tanto la vida del artista como la del fil&oacute;sofo no son unidades cerradas y  compactas en las que los ideales de justicia y solidaridad, por un lado, est&aacute;n  coherentemente ligados con los deseos de creatividad e iron&iacute;a, por otro. Sea  como fuere, es claro que en Rorty hay una contradicci&oacute;n no resuelta en cuanto a  la relaci&oacute;n del fil&oacute;sofo con su entorno. </p>     <p  align="justify">Finalmente, cabe se&ntilde;alar que este libro nos invita  a reflexionar de nuevo sobre la perenne tesis de Marx acerca de la  determinaci&oacute;n del &lsquo;ser&#39; sobre el &lsquo;esp&iacute;ritu&#39;, acerca de la influencia causal de  las condiciones materiales sobre los productos intelectuales. Esta tesis, tan  ignorada por la filosof&iacute;a anal&iacute;tica a causa del surgimiento del positivismo  l&oacute;gico y por su abuso por parte del reduccionismo historicista de la filosof&iacute;a  continental, deber&iacute;a ser considerada seriamente por la filosof&iacute;a anal&iacute;tica,  pues permite una reflexi&oacute;n sobre la din&aacute;mica intelectual, al tiempo que  cuestiona la supuesta impermeabilidad del ejercicio filos&oacute;fico. Por supuesto,  al soci&oacute;logo le interesa la l&oacute;gica del desarrollo intelectual y sus bases  sociales, mientras que el fil&oacute;sofo se interesa por el an&aacute;lisis l&oacute;gico del  pensamiento y el conocimiento, lo cual no quita que ambos se puedan enriquecer  con el trabajo del otro. Afortunadamente, atr&aacute;s han quedado los d&iacute;as en que la  filosof&iacute;a se consideraba como una disciplina herm&eacute;tica y cerrada en s&iacute; misma,  que ve&iacute;a como inferiores y confusas a las dem&aacute;s disciplinas y, en especial, a  las dem&aacute;s ciencias humanas. Afortunadamente, pues es gracias a otras disciplinas  que la filosof&iacute;a se ha podido enriquecer y reinventarse, ampliando de esta  manera su campo de estudio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="justify">La  sociolog&iacute;a de las ideas de Collins y Gross nos permite encontrar una referencia  social para la filosof&iacute;a, de manera que, como pretend&iacute;a Dewey, los problemas de  la filosof&iacute;a se hallen estrechamente ligados a los problemas de la humanidad.  Sin embargo, como se ilustra en la biograf&iacute;a de Rorty, el &aacute;mbito acad&eacute;mico y  profesional de la filosof&iacute;a responde a una complicada l&oacute;gica que se asemeja m&aacute;s  a un mercado de valores que a un puro y desinteresado ejercicio intelectual en  busca de la<i> Verdad</i>. De ah&iacute; que la reticencia de los fil&oacute;sofos anal&iacute;ticos a  adoptar ciertos enfoques dependa menos de ellos mismos que lo que les gustar&iacute;a  aceptar. </p>     <p  align="justify">Sin  embargo, si algunos fil&oacute;sofos anal&iacute;ticos acogen con gusto a autores por fuera  del campo filos&oacute;fico, como Darwin o Vigotsky, &iquest;por qu&eacute; se ver&iacute;a como un  sacrilegio contra la filosof&iacute;a aceptar que disciplinas como la sociolog&iacute;a o la  antropolog&iacute;a puedan enriquecer el quehacer filos&oacute;fico? </p>     <p  align="justify">El  legado filos&oacute;fico de Rorty nos invita a preguntarnos si -luego de las  demoledoras cr&iacute;ticas de Quine, Sellars, Wittgenstein y Davidson- los fil&oacute;sofos  podr&aacute;n reinventar su disciplina, como lo proponen Dewey y Putnam, o, por otro  lado, se mantendr&aacute;n ajenos a tales cr&iacute;ticas, defendiendo la filosof&iacute;a anal&iacute;tica  desde un nuevo escolasticismo. </p> <hr size="1" />     <p  align="justify"><a href="#spie1" name="pie1">1</a> Para casos  filos&oacute;ficamente relevantes, v&eacute;ase Bordieu, P. <i>La ontolog&iacute;a pol&iacute;tica de Martin Heidegger</i>.  Paid&oacute;s: Barcelona, 1991; Collins, R. <i>Sociolog&iacute;a de las filosof&iacute;as: una teor&iacute;a  global del cambio intelectual</i>. Hacer: Barcelona, 2006 y Gross, N. &quot;Becoming a  pragmatist philosopher: Status, Self-Concept, and Intellectual Choice&quot;. <i>American  Sociological Review</i> 67 (2002): 52-76. </p>     <p  align="justify"><a href="#spie2" name="pie2">2</a> Rorty  vio <i>The Quest for  Certainty</i> como una narrativa dram&aacute;tica  que permite comprender la forma en que la b&uacute;squeda de certeza de la filosof&iacute;a  responde a ideales encarnados en antiguas sociedades inequitativas. V&eacute;ase su <i>Philosophy and Social  Hope</i> (1999)<i>.</i></p> <hr size="1" />     <p  align="justify"><b>Bibliograf&iacute;a</b> </i></p>     <!-- ref --><p  align="justify">Rorty, R. <i>Consequences of  Pragmatism.</i> Minneapolis: University of Minnesota Press, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S0120-0062201200030001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p  align="justify">Rorty, R. &quot;Twenty-five  Years After&quot;. <i>The</i> <i>Liguistic Turn.  Essays in Philosophical Method.</i> Rorty, R. (ed.). Chiago: The University  of Chicago Press, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S0120-0062201200030001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &nbsp;</p> <hr size="1" />     ]]></body>
<body><![CDATA[<p  align="right"><b>JAVIER TORO</b><br />   Universidad  de Valencia - Espa&ntilde;a <br /> <a href="mailto:spinozayer@yahoo.es"><i>spinozayer@yahoo.es</i></a></p> </font>      ]]></body><back>
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