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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p><a href="http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n160.53729" target="_blank">http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n160.53729</a></p>      <p><font size="4"><b>Blanco, Carlos. </B><I>Historia de la neurociencia: el conocimiento del cerebro y la mente desde una perspectiva interdisciplinar</I>. Madrid: Biblioteca Nueva, 2014. 296 pp.</font></p>      <p>El libro aborda el tema de las neurociencias desde un enfoque hist&oacute;rico que busca explicar c&oacute;mo distintas disciplinas han confluido y aportado en el estudio y comprensi&oacute;n del cerebro y de la mente, as&iacute; como plantear y evaluar algunas cuestiones hist&oacute;ricamente centrales en dicho campo. La rese&ntilde;a se divide en tres partes: la primera aborda las cuestiones que articulan los avances y cambios hist&oacute;ricos, desde la antigua Grecia hasta la mitad del siglo xx, con la consolidaci&oacute;n de las neurociencias como &aacute;rea interdisciplinar;<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> la segunda, trata los principales desarrollos te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos de la neurociencia sobre los sistemas sensoriales y la percepci&oacute;n, as&iacute; como la memoria, las emociones y el lenguaje. Por &uacute;ltimo, se aborda el problema "mente-cerebro", que es propuesto como ap&eacute;ndice en el libro, pero que resulta ser medular, pues todo el desarrollo hist&oacute;rico previo es fundamento para la discusi&oacute;n final de dicha cuesti&oacute;n. </p>      <p align="center"><B>I</B></p>       <p>En la primera parte, el autor plantea, como problema central de la investigaci&oacute;n neurocient&iacute;fica en la antig&uuml;edad, la siguiente pregunta: &iquest;<I>cu&aacute;l es el centro org&aacute;nico de las funciones mentales</I>? Blanco hace un recuento desde Alcme&oacute;n de Crotona (450 a.C.) hasta Galeno de P&eacute;rgamo (130-200 d.C.), para asumir desde dicha &eacute;poca la tesis "enc&eacute;falo-c&eacute;ntrica" como base de las funciones cognitivas.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> El estudio del cerebro ha logrado avances significativos, especialmente la neurociencia contempor&aacute;nea; sin embargo, cuando se tiene por objetivo explicar la mente, asumir dicho enc&eacute;falo-centrismo sin an&aacute;lisis cr&iacute;tico, resulta en detrimento del logro de dicho objetivo, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante. Las tesis gal&eacute;nicas y sus limitaciones, que influyeron la actividad m&eacute;dico-cient&iacute;fica hasta el renacimiento, son superadas con el trabajo de Andrea Vesalio (1514-1564), quien implement&oacute; una metodolog&iacute;a cient&iacute;fica experimental. Entre los siglos XVI y XVII, con el auge de la ciencia experimental moderna, se plantean dos cuestiones: a) <I>&iquest;en qu&eacute; consiste la diferencia entre la materia viva y la inerte?</I> b) &iquest;<I>Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre la mente y el cuerpo</I>?<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> Para la primera, John Dalton (1766-1844) propone un marco explicativo at&oacute;mico (s. XIX). </p>      <p>El autor hace una revisi&oacute;n detallada de los descubrimientos experimentales hechos hasta el siglo XX, en los que resalta la evidencia ofrecida por Aloisio Luigi Galvani (1737-1798) y su familia sobre la actividad el&eacute;ctrica intr&iacute;nseca del sistema nervioso (sn), el debate entre el "localizacionismo" de Jean-Baptiste Bouillaud (1796-1881) y Pierre-Paul Broca (1824-1880) y la "equipotencialidad"<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> sostenida por Pierre Flourens (1794-1867); la clasificaci&oacute;n de la corteza cerebral en cuarenta y tres zonas por Korbinian Broadmann (1868-1918) y Oscar Vogt (1870-1959), y la "teor&iacute;a de la neurona"<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup> propuesta por Santiago Ram&oacute;n y Cajal (1852-1934), a partir del trabajo de Camilo Golgi (1843-1926). </p>      <p align="center"><B>II</B></p>      <p>En la segunda parte, Blanco hace un recorrido en detalle por los distintos  aportes que ha hecho la investigaci&oacute;n neurocient&iacute;fica, desde el siglo XIX, al estudio de los sistemas sensoriales (auditivo, olfativo, gustativo, visual y somatosensorial). Buena parte de la informaci&oacute;n que provee el autor consiste en hallazgos experimentales, sin articulaci&oacute;n tem&aacute;tica/ conceptual entre uno y otro. </p>      <p>Se explica con algo de especificidad c&oacute;mo, en los sistemas sensoriales, hay un proceso de conversi&oacute;n (<I>transducci&oacute;n sensorial</I>) de la se&ntilde;al electroqu&iacute;mica de los receptores hasta la actividad cortical resultante, estableciendo algunas asociaciones entre las caracter&iacute;sticas (de procesos) neurofisiol&oacute;gicas/anat&oacute;micas y perceptuales: a) la decodificaci&oacute;n de la se&ntilde;al nerviosa y las caracter&iacute;sticas cualitativas propias de la modalidad sensorial afectada dependen del &aacute;rea cerebral que la procesa, b) las caracter&iacute;sticas perceptuales y su varianza est&aacute;n asociadas a los patrones de descarga<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup> de la actividad neural, y c) la intensidad perceptual de un est&iacute;mulo es proporcional a la frecuencia de descarga de la actividad neural. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1802, el m&eacute;dico ingl&eacute;s Thomas Young (1773-1829) propone una teor&iacute;a, apoyada luego por Hermann von Helmholtz (<I>teor&iacute;a tricrom&aacute;tica de YoungHelmholtz</I><sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>), en la que diferencia tres  tipos de fotorreceptores &ndash;ojo humano, cada uno sensible a un intervalo del espectro electromagn&eacute;tico (visi&oacute;n de rojo, verde, azul)&ndash;, pero que en conjunto responden a la multiplicidad de est&iacute;mulos. Dicha propuesta fue criticada por Ewald Hering (1834-1918), quien resalta el hecho de que percibamos colores por separado, que nunca experimentamos combinados ("verde-rojizo"). Hering da cuenta de dicha limitaci&oacute;n por medio de su <I>teor&iacute;a de los procesos oponentes</I>: atribuy&oacute; seis cualidades primarias al color, que se procesan por pares antag&oacute;nicos, rojo-verde, amarillo-azul y blanco-negro. La explicaci&oacute;n de Hering fue apoyada luego por estudios en macacos (<I>cf. </I>Blanco 167). </p>      <p>Una de las cuestiones fundamentales del estudio neurocient&iacute;fico de la memoria es: &iquest;<I>cu&aacute;l es el correlato neurobiol&oacute;gico del proceso de aprendizaje</I>? Lo central de la respuesta dada por Blanco es que en todo proceso de aprendizaje suceden dos eventos cerebrales: a) hay un cambio estructural debido a la <I>plasticidad sin&aacute;ptica</I>;<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup> b) hay un cambio el&eacute;ctrico que altera el funcionamiento sin&aacute;ptico. </p>      <p>Sobre este punto, el autor alude a la propuesta de Donald Hebb (1904-1985), pero su exposici&oacute;n es incompleta y poco clara. Por ello, es importante complementarla con una s&iacute;ntesis de lo central de dicha propuesta: a) <I>Ley de Hebb</I>, consiste en que cuando el ax&oacute;n de una neurona a est&aacute; suficientemente cerca para excitar la neurona b, o consistentemente es un factor en la activaci&oacute;n de &eacute;sta (neurona b), entonces suceden procesos metab&oacute;licos o de crecimiento en ambas o en una de ellas, procesos que incrementan el poder de a para activar a b. b) <I>Plasticidad Hebbiana</I>, Un caso particular de dicha ley, es la conocida <I>plasticidad Hebbiana</I>, que consiste en que cuando una neurona a es estimulada por dos neuronas b y c, siendo d&eacute;bil la conexi&oacute;n sin&aacute;ptica con b y fuerte con c, si las dos neuronas se activan al tiempo, la conexi&oacute;n sin&aacute;ptica con c se fortalecer&aacute; por <I>asociaci&oacute;n</I>. c) <I>Potenciaci&oacute;n a largo plazo</I> (LTP o <I>Long term potentiation</I>), es un modelo neurofisiol&oacute;gico para estudiar la plasticidad asociada a la memoria, principalmente aplicado a las neuronas del hipocampo,<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup> y consiste en un est&iacute;mulo el&eacute;ctrico (entrenamiento) de alta frecuencia (<I>High frequency stimulus</I> (HFS)) que  causa un efecto sostenido de <I>sensibilizaci&oacute;n</I> de la neurona, es decir, que si dicha neurona luego es estimulada el&eacute;ctricamente de forma simple (prueba),tendr&aacute; un incremento sostenido en su respuesta el&eacute;ctrica. Lo anterior evidencia la <I>especificidad </I>de la LTP, pues si una neurona no recibe  el est&iacute;mulo hfs como entrenamiento previo, no produce LTP. Adem&aacute;s, si un est&iacute;mulo hfs de entrenamiento se da simult&aacute;neamente a un est&iacute;mulo de baja frecuencia (<I>Low frequency stimulus </I>(LFS)) sobre la misma neurona, por medio de dos conexiones sin&aacute;pticas distintas, luego, cuando se haga un est&iacute;mulo simple de prueba en dicha neurona, producir&aacute; LTP por cualquiera de las dos conexiones, pues la simultaneidad reforzar&aacute; la conexi&oacute;n sin&aacute;ptica d&eacute;bil, debido a la <I>asociaci&oacute;n</I> de la LPT. </p>      <p>La anterior aclaraci&oacute;n define dos puntos de discusi&oacute;n: a) primero, esta coincide con la base neurofisiol&oacute;gica propuesta (Blanco) para distinguir entre la <I>memoria a corto</I> y <I>largo plazo</I>,<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup> como se ver&aacute; m&aacute;s adelante. Dicha distinci&oacute;n se funda en una diferencia gradual de la actividad cerebral asociada a dichos tipos de memoria, pues a partir de unos hallazgos de Kandel, Blanco propone como hip&oacute;tesis que lo que da base a la memoria a corto  plazo es un cambio electrofisiol&oacute;gico en las sinapsis, mientras que respecto a la memoria a largo plazo es un cambio anat&oacute;mico en ellas. De acuerdo con la nutrida investigaci&oacute;n sobre la LTP, esta supone un cambio electrofisiol&oacute;gico, como se expuso, pero dicho cambio en el largo plazo compromete una cascada de procesos moleculares que terminan por activar genes para la s&iacute;ntesis de las prote&iacute;nas que se usan para la generaci&oacute;n de nuevas conexiones sin&aacute;pticas (cambio anat&oacute;mico). b) Segundo, dicha aclaraci&oacute;n puede suscitar el cuestionamiento de algunas de las conclusiones a las que arrib&oacute; Brenda Milner (1918) en su estudio de treinta a&ntilde;os del paciente H.M. (Henry Gustav Molaison, 1926-2008), pues la LTP se ha asociado principalmente a las neuronas hipocampales (aunque tambi&eacute;n a las del cerebelo) (<I>cf. </I>Ledoux 2002 cap. 6) y, seg&uacute;n Milner, el hipocampo est&aacute; asociado a la consolidaci&oacute;n de la memoria de largo plazo y no a la memoria de corto plazo (<I>cf. </I>Blanco 189). De acuerdo con lo anterior, se puede inferir que la LTP es un fundamento neurofisiol&oacute;gico de la consolidaci&oacute;n de la memoria a largo plazo y que no est&aacute; asociada a la memoria de trabajo o de corto plazo, lo que es cuestionable, pues la LTP es propuesta como una base neurofisiol&oacute;gica para el estudio del aprendizaje y la memoria, y no exclusivamente para la consolidaci&oacute;n de la memoria a largo plazo. </p>      <p>Volviendo sobre la cuesti&oacute;n planteada, el Premio Nobel norteamericano Eric Kandel (1929) ha hecho aportes significativos.<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup> Blanco retoma los estudios neurofisiol&oacute;gicos de Kandel sobre la <I>Aplysia</I>,<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup> sintetizando sus hallazgos sobre el tema, en la definici&oacute;n de un criterio molecular para la distinci&oacute;n entre la memoria a corto y largo plazo: a partir de la activaci&oacute;n de la prote&iacute;na quinasa a (pka: prote&iacute;na quinasa a, encargada de la fosforilaci&oacute;n de otras prote&iacute;nas, para la activaci&oacute;n g&eacute;nica y posterior s&iacute;ntesis de las nuevas prote&iacute;nas necesarias para generaci&oacute;n de nuevas sinapsis), sucede una cascada de eventos en el citoplasma de la c&eacute;lula, que termina por activar genes en el n&uacute;cleo que codifican la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas promotoras del crecimiento recurrente de nuevas sinapsis, las cuales posibilitan la consolidaci&oacute;n de la memoria de largo plazo; el punto de distinci&oacute;n es <I>la activaci&oacute;n de genes para el surgimiento de nuevas sinapsis</I>. El proceso anterior tiene que ser acompa&ntilde;ado por la activaci&oacute;n de prote&iacute;nas sin&aacute;pticas locales (CPEB: prote&iacute;na citoplasm&aacute;tica de enlace, com&uacute;nmente activa o reprime la traducci&oacute;n de rna, garantizando la s&iacute;ntesis de prote&iacute;nas en el plano sin&aacute;ptico local), las que selectivamente refuerzan unas sinapsis espec&iacute;ficas, para la consolidaci&oacute;n de la memoria a largo plazo. </p>      <p>La cuesti&oacute;n planteada sobre la memoria remite al concepto de <I>engrama </I>("huella<I> mn&eacute;mica</I>") propuesto por Richard Semon (1859-1918), para referir a los cambios cerebrales que subyacen en el almacenamiento de la memoria. El autor nuevamente plantea el an&aacute;lisis de la cuesti&oacute;n en los t&eacute;rminos de la discusi&oacute;n entre <I>localizacionismo</I> y <I>holismo</I>.<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup> Con base en la aclaraci&oacute;n ya hecha sobre dichos t&eacute;rminos, baste con precisar su uso en el contexto espec&iacute;fico: a) el <I>localizacionismo</I> hace referencia a la posici&oacute;n seg&uacute;n la cual se busca ubicar corticalmente la funci&oacute;n de la memoria,  b) por contraste, el <I>holismo</I> sostiene que la funci&oacute;n de la memoria es parte del resultado de la actividad integrada del cerebro. </p>      <p>Con base en meras menciones de David Bohm (1917-1992) y de Karl H. Pribram (1919-2015), sin mayor elaboraci&oacute;n<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup> y sustento, se propone comprender el cerebro y la funci&oacute;n de memoria a partir de la intuici&oacute;n b&aacute;sica de la estructura fractal: <I>el todo es igual que la parte</I>.<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup> Es decir, an&aacute;logamente, la memoria es un fen&oacute;meno distribuido y probabil&iacute;stico, como el "todo" se encuentra en sus "partes": "&#91;...&#93; por lo que el aprendizaje consistir&iacute;a en el desarrollo de un patr&oacute;n espacio-temporal caracter&iacute;stico de actividad neural de distintas regiones cerebrales" (Blanco 208). </p>      <p>Blanco arguye cr&iacute;ticamente que la propuesta de Pribram-Bohm es "te&oacute;ricamente oscura" y "escasamente susceptible de contraste emp&iacute;rico" (209). Sin entrar a considerar cuidadosamente la propuesta de Pribram-Bohm, pues no es el caso hacerlo, teniendo en cuenta la producci&oacute;n investigativa de cada uno, que dio base a la propuesta conocida como <I>Modelo cerebral holon&oacute;mico de la funci&oacute;n cognitiva</I> (<I>Holonomic brain model of cognitive function</I>) y su relaci&oacute;n estrecha con t&eacute;cnicas de imagen cerebral como el mri y petscan, entre otros, dicha propuesta tiene un nutrido soporte emp&iacute;rico; lo que s&iacute; parece no contar con un soporte intelectual es la relaci&oacute;n defendida por Blanco entre la memoria y la estructura fractal, pues, a pesar de que ha considerado con detalle aspectos neurobiol&oacute;gicos de la memoria, no se da ninguna indicaci&oacute;n de c&oacute;mo, fisiol&oacute;gica o anat&oacute;micamente, dicha actividad cerebral descrita puede instanciar la estructura fractal,<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup> solo se presenta como mera especulaci&oacute;n. No obstante, la propuesta de comprender la actividad cerebral, asociada a la funci&oacute;n de la memoria, como patrones din&aacute;micos espacio-temporales de actividad, es interesante, pues podr&iacute;a proponer esfuerzos t&eacute;cnicos para evaluar los patrones de actividad de distinta frecuencia y la identificaci&oacute;n de patrones din&aacute;micos de actividad y "silenciamiento" de estructuras implicadas, as&iacute; como un esfuerzo conceptual (necesario en la empresa general de las neurociencias contempor&aacute;neas) de caracterizar y definir la estructura de los fen&oacute;menos mentales implicados, para que puedan ser comprensibles (en cuanto tales) como parte del funcionamiento del organismo. Dicha propuesta resuena con la hip&oacute;tesis de la conciencia elaborada por Rodolfo Llin&aacute;s.<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup></p>      <p align="center"><B>III</B></p>      <p>Por &uacute;ltimo, Blanco aborda el tema de la conciencia<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup> y el problema mente-cerebro. Estas son las cuestiones centrales del texto y con las que concluye. Antes de abordar lo propuesto por el autor, es importante aclarar algo de la terminolog&iacute;a y el contexto de esta discusi&oacute;n. El problema mente-cerebro es una formulaci&oacute;n del problema filos&oacute;fico moderno <I>mente-cuerpo</I>, consistente en <I>c&oacute;mo se articula la relaci&oacute;n entre la mente y el cuerpo</I>, o <I>c&oacute;mo se articula la relaci&oacute;n entre lo mental </I>(experiencia de primera persona)<I> y lo f&iacute;sico</I><sup><a name="nu19"></a><a href="#num19">19</a></sup> (experiencia de tercera persona). El llamado <I>problema de la consciencia</I> (<I>Hard problem</I><sup><a name="nu20"></a><a href="#num20">20</a></sup>) consiste en c&oacute;mo la actividad cerebral se relaciona con los estados mentales conscientes (<I>Qualia</I>).<sup><a name="nu21"></a><a href="#num21">21</a></sup> As&iacute; pues, aunque la mente incluye al fen&oacute;meno consciente (<I>Qualia</I>), en lo que queda, dichas cuestiones se van a tomar como equivalentes. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratamiento de la cuesti&oacute;n planteada se hace en dos partes, la primera se ocupa del planteamiento del problema y la segunda, de la postura de Blanco frente aquel. En el planteamiento del problema, el autor distingue dos aspectos, el ontol&oacute;gico y el "cient&iacute;fico". El primero se trata de definir el tipo de existencia atribuida a la mente (FC o fen&oacute;menos conscientes) y el segundo, de determinar el correlato cerebral de la consciencia. El logro del segundo hace parte del objetivo filos&oacute;fico, y es necesario para la construcci&oacute;n de un marco realmente comprensivo y   explicativo de la mente (que integre lo conceptual y lo emp&iacute;rico). Sin embargo, este segundo "aspecto" es <I>una posible respuesta</I> al <I>aspecto epistemol&oacute;gico </I>de la cuesti&oacute;n. </p>      <p>Hay una disyuntiva recurrente en buena parte del recorrido hecho por el autor sobre cu&aacute;l es el marco explicativo m&aacute;s decuado para el cerebro, limit&aacute;ndolo a la discusi&oacute;n entre holismo y/o localizacionismo. Cuando Blanco se refiere a la constituci&oacute;n de las neurociencias como &aacute;rea de investigaci&oacute;n (en la d&eacute;cada de 1960), define la <I>mente </I>como objeto de estudio, pero &iquest;son el cerebro y la mente <I>conceptos intercambiables</I>? Para este autor, lo son. </p>      <blockquote>     <p>La "diversidad disciplinar" &#91;del primer grupo de investigaci&oacute;n conformado en el mit&#93;, lejos de alentar una cierta "dispersi&oacute;n" en detrimento de avances efectivos, como los conseguidos desde una &oacute;ptica reduccionista, satisfac&iacute;a las demandas planteadas por la inexorable complejidad del propio objeto investigado, la mente. (133) </p> </blockquote>      <p>Sin embargo, es claro que el autor, en su recorrido hist&oacute;rico, aboga por el holismo como marco explicativo de la cuesti&oacute;n mente-cerebro:</p>      <blockquote>     <P> Para la exploraci&oacute;n de esta tem&aacute;tica, el examen inspirado en una metodolog&iacute;a reduccionista ha tenido que complementarse con un enfoque holista que parte "de arriba abajo" en su indagaci&oacute;n sobre el cerebro. Al d&iacute;a de hoy, puede decirse que conocemos, con notable precisi&oacute;n, los mecanismos encargados de controlar el desarrollo de las conexiones neuronales, pero no disponemos de una comprensi&oacute;n pareja de los fen&oacute;menos subyacentes en la funcionalidad del cerebro como un todo.(127) </p> </blockquote>      <p>Es necesario plantear que el uso del t&eacute;rmino "holismo"<sup><a name="nu22"></a><a href="#num22">22</a></sup> no es claro, pues, adem&aacute;s de lo "borroso" de su alcance (&iquest;qu&eacute; informaci&oacute;n integra?), no es claro c&oacute;mo se logra.<sup><a name="nu23"></a><a href="#num23">23</a></sup> De acuerdo con el aparte, el autor pretende combinar el "holismo" con una "metodolog&iacute;a reduccionista".<sup><a name="nu24"></a><a href="#num24">24</a></sup> Aunque m&aacute;s que una "metodolog&iacute;a", Blanco asume el reduccionismo con sus implicaciones, pues nuevamente <I>supone que la mente es el cerebro</I>, ya que el t&eacute;rmino <I>arriba-abajo</I> (<I>top-down</I>) normalmente<sup><a name="nu25"></a><a href="#num25">25</a></sup> se usa para aludir a la din&aacute;mica de procesos relevantes en la conducta y la cognici&oacute;n consciente, con el prop&oacute;sito de integrar los distintos niveles de explicaci&oacute;n, desde el molecular hasta el intencional. Sin embargo, para el autor dicho t&eacute;rmino se circunscribe exclusivamente a los niveles de la actividad cerebral, es decir, para Blanco la &uacute;nica descripci&oacute;n y explicaci&oacute;n relevante es  la cerebral, aun cuando propone que la mente sea el objeto de estudio. Esta inconsistencia es frecuente en el &aacute;mbito de las neurociencias, ya sea por ignorancia, incomprensi&oacute;n o desd&eacute;n, se desatienden conceptualizaciones eficientes, efectivas y &uacute;tiles para el objetivo propuesto (<I>cf. </I>Galagher 2005 y 2008). Dichas conceptualizaciones y aproximaciones deben ser estudiadas, aplicadas y desarrolladas, pues son necesarias para lograr una real comprensi&oacute;n de la mente, ya que se fundan y adec&uacute;an a su manifestaci&oacute;n org&aacute;nica, la experiencia.<sup><a name="nu26"></a><a href="#num26">26</a></sup></p>      <blockquote>     <p>Las modernas t&eacute;cnicas de neuroimagen aportan una informaci&oacute;n valios&iacute;sima sobre las &aacute;reas cerebrales que se activan al ejecutar determinadas tareas. Sin embargo, hemos de conjugar estos datos con una aproximaci&oacute;n reduccionista que desentra&ntilde;e los mecanismos moleculares y celulares precisos asociados a dicha activaci&oacute;n &#91;&hellip;&#93; Su desarrollo &#91;de las neurociencias&#93; deber&aacute; extender la comprensi&oacute;n de los procesos moleculares y celulares a redes neuronales m&aacute;s complejas y, eventualmente, al cerebro como un todo. (Blanco 134, 137) </p></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Uno de los fundamentos recurrentes del autor, para su pretendido holismo, es la implementaci&oacute;n de la imagen cerebral en la investigaci&oacute;n neurocient&iacute;fica. Los apartes explican un poco dichas relaciones: primero, nos precisa un poco el sostenido holismo, que, para Blanco, se logra en la medida en que se tenga informaci&oacute;n progresivamente m&aacute;s abstracta del cerebro (molecular, celular, cortical, etc.), hasta lograr concepciones lo m&aacute;s generales o "de conjunto" posibles sobre la actividad cerebral. Segundo, dicha concepci&oacute;n progresivamente abstracta tiene como base ontol&oacute;gica el &aacute;mbito molecular, lo cual reafirma el compromiso reduccionista del autor, pues, seg&uacute;n dicha concepci&oacute;n, lo que en realidad hay (sobre la mente) es actividad cerebral.</p>      <P>Para responder a su reduccionismo se alude a dos puntos: </p>      <blockquote>     <p>1. Se pueden adoptar perspectivas cerebrales desde la f&iacute;sica cu&aacute;ntica hasta la bioinform&aacute;tica, buscando patrones de actividad cerebral global; pero mientras se desestime/niegue (reduccionismo) la validez del nivel de descripci&oacute;n y explicaci&oacute;n preintencional e intencional,<sup><a name="nu27"></a><a href="#num27">27</a></sup> no va a ser posible un marco de comprensi&oacute;n/ explicaci&oacute;n de la mente. Pues, a partir de dichas conceptualizaciones basadas en el an&aacute;lisis de la estructura de la experiencia, se ha logrado explorar aspectos de lo mental, como la inter-afectividad<sup><a name="nu28"></a><a href="#num28">28</a></sup> en la esfera social, y c&oacute;mo dichos procesos y din&aacute;micas estructuran aspectos fundamentales de la experiencia; aspectos que tendr&iacute;an que ser omitidos si se considera el fen&oacute;meno exclusivamente desde la lente molecular. El punto lo plante&oacute; John Searle (entre otros): si se quiere comprender la mente, hay que estudiar la mente, no solo el cerebro.<sup><a name="nu29"></a><a href="#num29">29</a></sup></p>      <p>2. Retomando sint&eacute;ticamente<sup><a name="nu30"></a><a href="#num30">30</a></sup> la argumentaci&oacute;n antirreduccionista de John Searle (1992, 1997 y 2004), el punto es que la <I>manifestaci&oacute;n</I> de los FC como <I>experiencia </I>(de primera persona) es la <I>realidad</I> de dicho fen&oacute;meno, pues aquello que llamamos "estar consciente" <I>es</I> la experiencia de primera persona. Aunque hay raz&oacute;n para arg&uuml;ir una <I>petici&oacute;n de principio</I> por parte de Searle,<sup><a name="nu31"></a><a href="#num31">31</a></sup> su argumento defiende un punto importante, que se puede ilustrar por medio de una pregunta sobre el "trastorno mental" (o "enfermedad psiqui&aacute;trica"): &iquest;<I>c&oacute;mo entender un fen&oacute;meno (o patr&oacute;n de fen&oacute;menos) como un trastorno mental, sin tener en cuenta, como parte de dicho fen&oacute;meno, la experiencia de primera persona del individuo que lo padece?</I> Para estos fen&oacute;menos, la imagen cerebral puede ser in&uacute;til como criterio diagn&oacute;stico, pues puede haber im&aacute;genes de medida de estructuras y registros de actividad pr&aacute;cticamente iguales, cuando una imagen corresponde a una persona sana y la otra a un paciente. Para la comprensi&oacute;n/explicaci&oacute;n<sup><a name="nu32"></a><a href="#num32">32</a></sup> de dichos fen&oacute;menos, es fundamental poder dar cuenta (as&iacute; sea por tipolog&iacute;as aproximadas) de, en <I>&iquest;qu&eacute; consiste la experiencia que sufre el individuo?</I>, <I>&iquest;c&oacute;mo se estructur&oacute; o desestructur&oacute; esta?</I>, <I>&iquest;cu&aacute;les son los aspectos espec&iacute;ficamente problem&aacute;ticos? </I>Para responder estos interrogantes, es necesario contar con un marco explicativo (as&iacute; no sea acabado) de la mente, que explique la estructuraci&oacute;n y la din&aacute;mica de la experiencia. Lo anterior es imposible lograrlo a partir de marcos te&oacute;ricos que niegan la legitimidad del fen&oacute;meno (reduccionismo), en su manifestaci&oacute;n org&aacute;nica de primera persona. </p> </blockquote>      <p>Como l&iacute;nea argumentativa para la anterior tesis, se ofrece el siguiente punto metodol&oacute;gico: para hallar correlatos neurobiol&oacute;gicos precisos de aspectos de la mente, es necesario contar con una buena conceptualizaci&oacute;n (basada en la primera persona) de los fen&oacute;menos y su funcionalidad, pues los conceptos son los que permiten discriminar la actividad cerebral relevante y precisa<sup><a name="nu33"></a><a href="#num33">33</a></sup> como correlato asociado al fen&oacute;meno, y es gracias a las conceptualizaciones bien fundadas y precisas que se pueden evaluar y aprovechar los datos experimentales obtenidos. A pesar de lo interesante y efectiva, la biolog&iacute;a molecular no hace la anterior tarea, ya que esta solo se logra trabajando en el an&aacute;lisis de los fen&oacute;menos mentales y su conceptualizaci&oacute;n, actividad de la que se encarga la filosof&iacute;a. </p>      <p>En s&iacute;ntesis, Blanco sostiene una reducci&oacute;n de la mente al fen&oacute;meno neurobiol&oacute;gico que la causa, lo cual termina con su pretensi&oacute;n "holista", pues no rescata la legitimidad ontol&oacute;gica<sup><a name="nu34"></a><a href="#num34">34</a></sup> del fen&oacute;meno de la primera persona. Dicha postura, como se analiz&oacute;, es un impedimento para la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno mental y su integraci&oacute;n a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica general. Retomando a Searle (1992 y 1997) y Chalmers (1995), desconocer la legitimidad ontol&oacute;gica de los fc o, en general, de los fen&oacute;menos mentales es soslayar la existencia de aquello de lo que tenemos conocimiento m&aacute;s directo, lo que es un lujo intelectual de muchos neurocient&iacute;ficos.<sup><a name="nu35"></a><a href="#num35">35</a></sup></p>      <p>Como conclusi&oacute;n se abordan dos puntos: Primero, hay dos aspectos l&oacute;gicos criticables en la argumentaci&oacute;n de Blanco. </p>      <p><I>Argumento por ignorancia</I>: en la discusi&oacute;n sobre la consciencia, el autor se vale del argumento por ignorancia para rebatir una versi&oacute;n de la postura antirreduccionista, seg&uacute;n la cual se afirma que no se ha podido reducir dicho fen&oacute;meno <I>porque es imposible </I>hacerlo, debido a su legitimidad ontol&oacute;gica de primera persona. El argumento invalida la afirmaci&oacute;n, mostrando que la ignorancia circunstancial de la neurociencia no es una imposibilidad futura de superar aquella ignorancia. Dicho argumento tiene su rec&iacute;proca en funci&oacute;n de la postura antirreduccionista: el hecho de que la ciencia, tal como ha sido fundada conceptualmente, impide integrar la mente (como fen&oacute;menos de primera persona) a su cuerpo te&oacute;rico, no implica que dicha integraci&oacute;n no sea posible, pues de hecho se ha venido haciendo de manera progresiva desde el inicio de este siglo (<I>cf.</I> Gallagher 2005 173 - 206). </p>      <p><I>Falacia del "hombre de paja"</I>: Blanco, a lo largo del texto, se refiere ligeramente a versiones empobrecidas de tesis filos&oacute;ficas importantes (idealismo de Berkeley, pante&iacute;smo de Spinoza, por mencionar algunos), para luego darse el lujo de hacer cr&iacute;ticas de manual, sin la m&iacute;nima justicia y responsabilidad de exponer sint&eacute;ticamente lo central de la argumentaci&oacute;n filos&oacute;fica, en cada caso. Dejando como conclusi&oacute;n t&aacute;cita, la supuesta caducidad de la filosof&iacute;a en el &aacute;mbito cient&iacute;fico contempor&aacute;neo. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El segundo punto que quiero destacar, en coherencia con lo dicho, considerando el an&aacute;lisis conceptual como el "quehacer" de la filosof&iacute;a y teniendo en cuenta la trascendencia del trabajo neurocient&iacute;fico actual, es momento de superar los obst&aacute;culos te&oacute;ricos, metodol&oacute;gicos y humanos, aprendiendo a trabajar complementariamente las riquezas del resultado experimental y del an&aacute;lisis conceptual. Lo anterior exige una actualizaci&oacute;n y retroalimentaci&oacute;n rec&iacute;proca, continua, juiciosa y abierta: la filosof&iacute;a tiene que aprender m&aacute;s ciencia y esta, m&aacute;s filosof&iacute;a. Poder hacerlo es una oportunidad milagrosa, cuando las preguntas de una vida y la posibilidad de trabajar su respuesta se ofrecen a los ojos del que solo necesita <I>el asombro del que no sabe y el anhelo de saber como fin.</I><sup><a name="nu36"></a><a href="#num36">36</a></sup></p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>      <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Tuvo su concreci&oacute;n en 1962 con la fundaci&oacute;n del programa de investigaci&oacute;n en neurociencia (<I>Neuro science Research Program</I>&ndash;nrp&ndash;) del mit (Instituto de Tecnolog&iacute;a de Massachusetts).    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Esta asunci&oacute;n es un "centrismo" del que la ciencia no se ha liberado y que tiene un efecto negativo para la investigaci&oacute;n en neurociencias.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Planteamiento moderno del problema mente-cerebro, que m&aacute;s adelante se tratar&aacute;.    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> El t&eacute;rmino "localizacionismo" es una aproximaci&oacute;n al estudio del cerebro y un hito hist&oacute;rico para la investigaci&oacute;n neurocient&iacute;fica del siglo XIX, que supone que a toda funci&oacute;n mental le corresponde una actividad cerebral particular y localizada. A pesar de que el autor no utiliza el t&eacute;rmino "equipotencialidad", dicha expresi&oacute;n se us&oacute; hist&oacute;ricamente para contradecir al localizacionismo, pues supone que las funciones mentales no se localizan/comandan exclusivamente por la actividad de una zona particular, sino por la confluencia de la actividad de las distintas zonas.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> En dicha teor&iacute;a basada en el m&eacute;todo de tinci&oacute;n por cromato de plata, propuesto por Camilo Golgi, se fundan las nociones elementales de la neuroanatom&iacute;a y neurofisiolog&iacute;a.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Se aprovecha para definir dos t&eacute;rminos elementales: a) sinapsis: es la uni&oacute;n entre dos neuronas que permite que una active a la otra; hay dos tipos: el&eacute;ctrica y qu&iacute;mica. b) Potencial de acci&oacute;n: es la despolarizaci&oacute;n (descarga, "disparo") de una neurona que estimula el&eacute;ctrica y qu&iacute;micamente a otra.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> A partir de la neurofisiolog&iacute;a actual, se confirman los lineamientos generales de dicha teor&iacute;a de Young-Helmholtz: esencialmente, la retina se compone de tres tipos de c&eacute;lulas (pigmentadas, neuronas y de sost&eacute;n); como parte de las neuronas est&aacute;n los fotorreceptores (conos: visi&oacute;n colores, y bastones: visi&oacute;n blanco y negro). Los conos absorben la luz y se dividen en tres clases, cada una sensible a un segmento del espectro electromagn&eacute;tico visible a los humanos: unos son sensibles a longitudes de onda largas (percepci&oacute;n del rojo); otros, sensibles a longitudes de onda medias (percepci&oacute;n del verde), y los dem&aacute;s, a las longitudes de onda cortas (percepci&oacute;n del azul).    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> El concepto de <I>plasticidad sin&aacute;ptica</I> alude a la recursividad del sistema nervioso para crear nuevas conexiones sin&aacute;pticas, tanto en casos de aprendizaje como de lesi&oacute;n, en donde grupos de neuronas tienen la posibilidad de generar nuevas conexiones con el fin de dar soporte al aprendizaje o suplir la funci&oacute;n afectada por la lesi&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> Estructura cerebral medial del l&oacute;bulo temporal, presente en los humanos, y en otros hom&iacute;nidos y vertebrados. Hace parte del sistema l&iacute;mbico, y est&aacute; consistentemente asociado a la funci&oacute;n de memoria y a las emociones.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> La memoria a corto plazo, tambi&eacute;n llamada <I>memoria de trabajo</I>, es el contenido de experiencia del momento presente y la retenci&oacute;n en &eacute;l de unos segundos previos. La memoria a largo plazo es el registro de experiencia que excede el intervalo del corto plazo (<I>cf. </I>Solms y Turnbull 143). Respecto a dichas distinciones, hay cuestiones conceptuales problem&aacute;ticas: no es clara la estructura de conciencia en la que operan los tipos de memoria y c&oacute;mo lo hacen. Por ejemplo, un tipo de reactividad an&iacute;mica en el "otro", que se experimenta por primera vez o que ya es conocida, &iquest;qu&eacute; tipo de memoria es? &iquest;C&oacute;mo opera su registro, consolidaci&oacute;n y evocaci&oacute;n? Pareciera que las conceptualizaciones disponibles de la memoria (expl&iacute;cita, impl&iacute;cita, procesal, sem&aacute;ntica, epis&oacute;dica, evocaci&oacute;n, consolidaci&oacute;n) no capturan c&oacute;mo se instancia el fen&oacute;meno en la esfera reflexiva y prerreflexiva de la conciencia (<I>awareness</I>) y la autoconciencia (<I>self-awareness</I>).    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> Gan&oacute; el Premio Nobel de fisiolog&iacute;a en el 2000, por una investigaci&oacute;n sobre los mecanismos neurofisiol&oacute;gicos asociados al almacenamiento de la memoria. En el 2006 public&oacute; su famoso <I>In search of Memory: The Emergence of a New Science of Mind</I>.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> <I>Aplysia californica</I>: invertebrado marino utilizado por Kandel para medir potenciales de acci&oacute;n, debido a sus grandes neuronas, a su sistema nervioso m&aacute;s simple y a su capacidad de aprendizaje.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> Blanco no define el t&eacute;rmino "holismo", pero s&iacute; da unas "reglas" de uso, seg&uacute;n las cuales este alude a una aproximaci&oacute;n integral al cerebro como objeto de estudio, teniendo en cuenta los fen&oacute;menos que est&aacute;n asociados a &eacute;l. M&aacute;s adelante se comentar&aacute; sobre el uso de este t&eacute;rmino.     <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> El autor frecuentemente plantea la relaci&oacute;n todo-parte como ilustraci&oacute;n de la relaci&oacute;n mente-cerebro (<I>cf.</I> cap. 8).    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> La concepci&oacute;n de la mente como una estructura fractal es una afirmaci&oacute;n que ya ha sido sustanciada por Douglas Hofstadter (v&eacute;ase, <I>G&ouml;del, Escher y Bach: Un eterno y gr&aacute;cil bucle</I>) y, en un futuro, puede ser evidenciada detalladamente su verificaci&oacute;n. No obstante, la afirmaci&oacute;n se hace fecunda intelectual, acad&eacute;mica y cient&iacute;ficamente, a la luz de la fundamentaci&oacute;n que se haga de ella.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> Mucho menos considera c&oacute;mo dicha estructura puede instanciarse a nivel de la estructura de la experiencia.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> Lo central de la hip&oacute;tesis propuesta por Llin&aacute;s (2003) es que los estados conscientes son poblaciones masivas de neuronas corticales que se activan a una frecuencia de 40 Hz y est&aacute;n reguladas por el t&aacute;lamo.    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> El problema de la conciencia consiste en &iquest;c<I>&oacute;mo la actividad cerebral se convierte en fen&oacute;meno consciente</I>? Dicha cuesti&oacute;n suscit&oacute; una rica discusi&oacute;n en la d&eacute;cada de 1990 y principios del 2000. Con base en ella, varias l&iacute;neas de investigaci&oacute;n (conexionismo, cognici&oacute;n corporalizada, mente extendida, etc.) han avanzado y han logrado definir cuestiones m&aacute;s precisas, que han llevado a la filosof&iacute;a y a la ciencia a progresos significativos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num19"></a><a href="#nu19">19</a></sup> Valga aclarar que la primera es una formulaci&oacute;n enmarcada en la distinci&oacute;n conceptual cartesiana entre lo extenso y lo pensante. La segunda es una formulaci&oacute;n contempor&aacute;nea que enfatiza en la distancia epist&eacute;mica entre un concepto y otro.    <br>  <sup><a name="num20"></a><a href="#nu20">20</a></sup> David Chalmers en <I>Facing up to the Problem of Consciousness</I> (1995) propuso una distinci&oacute;n entre dos tipos de problemas sobre la conciencia: a) unos (<I>easy </I> <I>problems</I>) relativos a la explicaci&oacute;n de los mecanismos particulares que integran nuestras funciones cognitivas y que se adec&uacute;an a la metodolog&iacute;a aplicada por las neurociencias y la ciencia cognitiva; b) el otro (<I>Hard problem</I>) es el relativo a la explicaci&oacute;n de la experiencia continua de lo  que es tener una mente (humana). Dicha distinci&oacute;n es coincidente con la propuesta por Ned Block en <I>On a Confusion About a Function of Consciousness</I> (1995), entre dos tipos de conciencia: a) de <I>acceso</I> (<I>aconsciousness</I>), que tiene que ver con la funci&oacute;n de tener acceso a la informaci&oacute;n implicada en las funciones cognitivas (memoria, atenci&oacute;n, percepci&oacute;n, etc.); b) <I>fenomenal</I> (<I>p-consciousness</I>), que versa sobre el aspecto cualitativo y subjetivo, base de toda experiencia consciente, tambi&eacute;n llamado <I>Qualia</I>.    <br>  <sup><a name="num21"></a><a href="#nu21">21</a></sup> Es importante aclarar que la mente y la conciencia no son conceptos coextensivos; por el contrario, el primero contiene (incluye) al segundo. Se hace referencia al fen&oacute;meno consciente o <I>Phenomenal Consciousness</I>, pues corresponde al objeto de estudio particular planteado (Chalmers) en la discusi&oacute;n filos&oacute;fica y cient&iacute;fica de mediados de 1990.    <br>  <sup><a name="num22"></a><a href="#nu22">22</a></sup> De acuerdo con lo rese&ntilde;ado, se entiende por "holismo" la comprensi&oacute;n &iacute;ntegra de la funci&oacute;n cerebral. Dicha comprensi&oacute;n, por supuesto, incluye los fen&oacute;menos asociados a su funcionamiento, incluidos los fc y la mente.    <br>  <sup><a name="num23"></a><a href="#nu23">23</a></sup> &iquest;Hay una regla de relevancia para dicha integraci&oacute;n? Dada la diferencia en la naturaleza epistemol&oacute;gica de los conceptos a integrar, &iquest;c&oacute;mo se integra la informaci&oacute;n para generar una explicaci&oacute;n del fen&oacute;meno comprensiva y &uacute;til?    <br>  <sup><a name="num24"></a><a href="#nu24">24</a></sup> La metodolog&iacute;a investigativa no es "reduccionista", sino los presupuestos que la fundan. La investigaci&oacute;n en biolog&iacute;a molecular es perfectamente v&aacute;lida y muy &uacute;til, aunque define qu&eacute; fen&oacute;menos investiga y en qu&eacute; nivel de explicaci&oacute;n trabaja. Son los presupuestos investigativos los que sesgan y pueden excluir aspectos del fen&oacute;meno que no permiten comprenderlo.    <br>  <sup><a name="num25"></a><a href="#nu25">25</a></sup> V&eacute;ase Bodenhausen y Hugenberg (2009).    <br>  <sup><a name="num26"></a><a href="#nu26">26</a></sup> Enti&eacute;ndase por experiencia, fundamentalmente, la de primera persona.    <br>  <sup><a name="num27"></a><a href="#nu27">27</a></sup> Esta es una referencia a los conceptos propuestos por Husserl y la fenomenolog&iacute;a, entre otros. El marco intencional es el de los estados mentales que cumplen con la estructura intencional. El marco preintencional es el de las disposiciones y habilidades que fundan el marco intencional.    <br>  <sup><a name="num28"></a><a href="#nu28">28</a></sup> V&eacute;ase Fuchs y Koch (2014).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num29"></a><a href="#nu29">29</a></sup> Searle (1992) hace una broma para ilustrar la inconsistencia reduccionista: una persona pierde las llaves al llegar al garaje, y pretende encontrarlas donde hay luz y no donde las perdi&oacute;.    <br>  <sup><a name="num30"></a><a href="#nu30">30</a></sup> Por cuesti&oacute;n de espacio y relevancia, se rescata lo central del argumento ontol&oacute;gico antirreduccionista propuesto por Searle.    <br>  <sup><a name="num31"></a><a href="#nu31">31</a></sup> Dicho punto no se elabora por cuesti&oacute;n de espacio.    <br>  <sup><a name="num32"></a><a href="#nu32">32</a></sup> Dejando de lado la creaci&oacute;n de metodolog&iacute;as terap&eacute;uticas, para las que tambi&eacute;n puede ser &uacute;til dicho enfoque te&oacute;rico.    <br>  <sup><a name="num33"></a><a href="#nu33">33</a></sup> V&eacute;ase Gallagher (2006 119) y Lutz (2002 234).    <br>  <sup><a name="num34"></a><a href="#nu34">34</a></sup> La legitimidad ontol&oacute;gica de dichos fen&oacute;menos se ha argumentado epistemol&oacute;gicamente; sin embargo, la postura sostenida no pretende ser concluyente, pues la cuesti&oacute;n implica aspectos experimentales no predecibles.    <br>  <sup><a name="num35"></a><a href="#nu35">35</a></sup> La &uacute;ltima frase de la oraci&oacute;n no corresponde a dichos autores, es responsabilidad de quien escribe.    <br>  <sup><a name="num36"></a><a href="#nu36">36</a></sup> Par&aacute;frasis de Arist&oacute;teles aludiendo a la motivaci&oacute;n genuinamente filos&oacute;fica (<I>cf. </I><I>Metaf&iacute;sica</I> 982b10-20).</p> <hr>      <p><B>Bibliograf&iacute;a </b></p>     <!-- ref --><p>Arist&oacute;teles. <I>Metaf&iacute;sica</I>. Madrid: Gredos, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644081&pid=S0120-0062201600010001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Block, N. "On a Confusion about a Function of  Consciousness." <I>Behavioral and Brain Sciences </I>18.2 (1995): 227-247. <a href="http://dx.doi.org/10.1017/S0140525X00038188" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1017/S0140525X00038188</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644083&pid=S0120-0062201600010001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Bodenhausen, G. V., and Hugenberg, K. "Attention, Perception and Social Cognition." <I>Social Cognition: The Basis of  Human Interaction</I>. Eds. Fritz Strack and Jens F&ouml;rster. New York: Psychology Press, 2009. 1-22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644085&pid=S0120-0062201600010001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Chalmers, D. "Facing up to the Problem of Consciousness." <I>Journal of  Consciousness Studies</I> 2.3 (1995): 200-219.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644087&pid=S0120-0062201600010001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Fuchs, T., and Koch, S. C. "Embodied Affectivity: On Moving and Being Moved." <I>Frontiers in Psychology</I> 5 (2014): Web. <a href="http://dx.doi.org/10.3389/fpsyg.2014.00508" target="_blank">http://dx.doi.org/10.3389/fpsyg.2014.00508</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644089&pid=S0120-0062201600010001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gallagher, S. <I>How the Body Shapes the Mind</I>. Oxford: Oxford University Press, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644091&pid=S0120-0062201600010001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Gallagher, S., and Sorensen, J. B. "Experimenting with Phenomenology." <I>Consciousness and Cognition </I>15.1 (2006): 119-134. <a href="http://dx.doi.org/10.1016/j.concog.2005.03.002" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1016/j.concog.2005.03.002</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644093&pid=S0120-0062201600010001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Gallagher, S., and Zahavi, D. <I>The Phenomenological Mind: An Introduction to Philosophy of Mind and Cognitive Science</I>. 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"Toward a Neurophenomenology as an Account of Generative Passages: A First Empirical Case Study." <I>Phenomenology and the Cognitive Sciences </I>1.2 (2002): 133-167. <a href="http://dx.doi.org/10.1023/A:1020320221083" target="_blank">http://dx.doi.org/10.1023/A:1020320221083</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644103&pid=S0120-0062201600010001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <!-- ref --><p>Searle, J. <I>The Rediscovery of Mind</I>. 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Bogot&aacute;: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1644111&pid=S0120-0062201600010001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> <hr>      <p align="right"><b>Camilo Enrique S&aacute;nchez</b>    <br> Universidad Nacional de Colombia Bogot&aacute; - Colombia    <br> <I><a href="mailto:cesanchezsa@unal.edu.co">cesanchezsa@unal.edu.co</a></I></p>  </font>      ]]></body><back>
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