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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p><a href="http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n161.57463" target="_blank">http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n161.57463</a></p>      <p align="center"><font size="4"><b>La actualidad de los cabos sueltos.</B>  A prop&oacute;sito de una nueva edici&oacute;n de las Meditaciones<I> </I>de Alexander Baumgarten</font></p>      <p align="center"><font size="3"><b>Baumgarten, Alexander.</B> <I>Meditaciones filos&oacute;ficas en torno al poema </I>&#91;1735&#93;. Traducci&oacute;n, edici&oacute;n y notas de Pablo Chiuminatto y Javier Beltr&aacute;n. Santiago de Chile: Orjikh Editores, 2014. 103 pp.</font> </p>      <P align="right"><I>Ning&uacute;n fil&oacute;sofo ha descendido a tal grado de profundidad que con el puro intelecto haya penetrado enteramente todas las cosas, nunca qued&aacute;ndose fijo en el conocimiento confuso de ciertas cuestiones, y, por lo tanto, casi ning&uacute;n discurso es tan cient&iacute;fico e intelectual que no se encuentre a lo largo de todo su entrelazamiento ni siquiera una idea sensible.</I> </p>      <P align="right">Baumgarten, <I>Meditaciones filos&oacute;ficas en torno al poema</I>, 25</p>      <p><B>Un nombre para el vac&iacute;o</b></p>      <p>En la <I>nota</I> a la presente traducci&oacute;n de <I>Meditaciones</I>, Pablo Chiuminatto afirma que este breve texto es una <I>l&oacute;gica</I>. Su objetivo, dice el traductor, es develar los principios para la composici&oacute;n de un poema, cualquiera que este sea. Las palabras de Chiuminatto son breves y directas, como una advertencia al lector que espera encontrar aqu&iacute; o bien reflexiones personales, o bien embestidas inocuas a la inefabilidad de lo po&eacute;tico. Por esto, en <I>Meditaciones</I> no encontraremos un poema sobre la poes&iacute;a, ni mucho menos un discurso filos&oacute;fico en verso sobre la esencia del poema. La advertencia de Chiuminatto es importante. Desde un principio nos se&ntilde;ala que, para hablar de poes&iacute;a, Baumgarten infringir&aacute; la tradici&oacute;n <I>horaciana</I> de los discursos sobre poemas que, lo sabemos, se rigen por la erudici&oacute;n y el verso. Al acudir sin cavilaciones a la l&oacute;gica, Baumgarten inaugura un nuevo episodio en la historia de la reflexi&oacute;n est&eacute;tica.</p>      <p>La distancia que toma Baumgarten frente a estos discursos no implica, empero, olvidarlos sin m&aacute;s. <I>Meditaciones</I> es un texto de l&oacute;gica, pero tambi&eacute;n un di&aacute;logo meticuloso con la historia de la cultura po&eacute;tica. Solo a trav&eacute;s del cruce in&eacute;dito entre dos formas diversas del pensar, muchas veces consideradas como antag&oacute;nicas &ndash;me refiero, por cierto, a la forma po&eacute;tica y a la forma l&oacute;gica&ndash;, Baumgarten pudo hacer de este episodio un nuevo campo para el pensamiento en general.</p>      <p>A este nuevo campo lo conocemos bajo el nombre de est&eacute;tica. Aunque el certificado de nacimiento de esta disciplina lo redact&oacute; la propia mano de Baumgarten, hemos incursionado en &eacute;l gracias a la tradici&oacute;n inaugurada por Immanuel Kant. A diferencia de la conocida <I>Cr&iacute;tica de la facultad de Juzgar </I>(1793), la abismal <I>Aesthetica</I> (1750/58) de Baumgarten no ha sido, <I>entre nosotros</I>, un texto analizado, comentado o siquiera estudiado con la frecuencia que amerita. Por esta raz&oacute;n, Chiuminatto se&ntilde;ala que, en lo que respecta a este autor y su obra, hay un grado de injusticia y desconocimiento, pues aquella atribuci&oacute;n de origen no pasa de ser m&aacute;s que una menci&oacute;n al vuelo. A mi parecer, esta nueva traducci&oacute;n de <I>Meditaciones</I> no es simplemente una edici&oacute;n nueva de un viejo y olvidado texto. Ella puede leerse &ndash;<I>entrenosotros</I>,<I> </I>insisto&ndash; como un ajuste de cuentas o como una invitaci&oacute;n al silencioso abismo que Alexander Baumgarten representa. Incluso m&aacute;s, quisiera explicar que esta nueva traducci&oacute;n bien puede comprenderse como una inmersi&oacute;n abrupta y decisiva en la raigambre misma de la est&eacute;tica occidental moderna.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si estoy en lo correcto con este presentimiento, la opci&oacute;n de los traductores por este texto no es azarosa. Se traduce este escrito, a mi parecer, para alumbrar un instante crucial en la gestaci&oacute;n del discurso est&eacute;tico moderno de Occidente. Pues, si bien el proyecto de la est&eacute;tica lo realiza Baumgarten en los dos vol&uacute;menes de su inacabada <I>Aesthetica</I> (de 1750 y 1758, respectivamente), es en <I>Meditaciones</I> (1735) donde primero anid&oacute; el germen del proyecto. Como bien se&ntilde;alan los traductores, <I>Meditaciones</I> no solo acu&ntilde;a por vez primera la idea disciplinar de <I>est&eacute;tica </I>(&sect;28), sino que tambi&eacute;n construye tanto el espacio epistemol&oacute;gico para <I>lo sensible</I> como el camino por el que este espacio incipiente ha de transitar (&sect;116).</p>      <p>En otras palabras, <I>Meditaciones </I>es un cl&aacute;sico de la historia del pensar occidental, pues ense&ntilde;a la manera como <I>lo est&eacute;tico</I> toma lugar en el medio del pensar filos&oacute;fico de Occidente. En sus p&aacute;ginas podemos apreciar la batalla que el poema y las artes en general libraron en el &aacute;mbito del pensar l&oacute;gico-racional; batalla por el reconocimiento de una soberan&iacute;a particular, que ahora esta traducci&oacute;n nos invita a confrontar.</p>      <p><B>Un m&eacute;todo para la confusi&oacute;n</b></p>      <p>Se&ntilde;alamos al comienzo que se trata de un texto de l&oacute;gica. M&aacute;s precisamente, el escrito de Baumgarten versa sobre la l&oacute;gica de lo po&eacute;tico. Como informa el ensayo final que acompa&ntilde;a a la traducci&oacute;n, el discurso l&oacute;gico proporcion&oacute;, durante el siglo XVII, las bases epistemol&oacute;gicas para la filosof&iacute;a racionalista. Con la propuesta de elaborar una l&oacute;gica de lo po&eacute;tico, entonces, Baumgarten se determin&oacute; para llevar a cabo una tarea bifronte. En primer lugar, debe <I>construir</I> un espacio epistemol&oacute;gico para lo po&eacute;tico dentro del sistema de la filosof&iacute;a. En segundo lugar, una vez asentado este espacio, debe <I>hacer avanzar</I> el edificio particular de lo po&eacute;tico hacia una ciencia del poema o, m&aacute;s precisamente, hacia una ciencia de lo bello (<I>Wissenschaft des Sch&ouml;nen</I>).</p>      <p>La tarea no es menor, si consideramos que hasta el siglo XVII la reflexi&oacute;n sobre la poes&iacute;a y las artes no estaba <I>inscrita</I>, cual parte del todo, en el sistema de la filosof&iacute;a. M&aacute;s bien, las disquisiciones sobre la poes&iacute;a y las artes pertenec&iacute;an al campo de la ret&oacute;rica. Adem&aacute;s, en el propio sistema filos&oacute;fico del "racionalismo", tal como fue elaborado por Leibniz y m&aacute;s tarde desarrollado por Wolff, <I>lo sensible</I> en general fue definido en funci&oacute;n de <I>lointelectual</I>, como una facultad cognoscitiva de segundo orden o inferior, en la medida en que sus representaciones dependen de los datos aprehendidos por los sentidos. As&iacute;, <I>lo sensible</I> era concebido como el resultado de una facultad que proporciona un conocimiento incompleto, imperfecto, <I>mim&eacute;tico </I>si se quiere, incapaz de producir una representaci&oacute;n conceptual, propiamente racional. De ah&iacute; que las consideraciones sobre lo sensible en general, y sobre lo po&eacute;tico en particular, parecieran &ndash;y parezcan incluso hoy&ndash;, como se&ntilde;ala el mismo Baumgarten, "una materia que muchos, sin duda, considerar&aacute;n ligera y completamente ajena a la agudeza de los fil&oacute;sofos"<I> </I>(21). As&iacute;, definir lo po&eacute;tico significa poner al descubierto la l&oacute;gica racional que hace posible a las creaciones po&eacute;ticas.</p>      <p>Pero poner al descubierto esta l&oacute;gica demanda, a su vez, <I>repensar</I> lo sensible en general, m&aacute;s all&aacute; de su relaci&oacute;n subsidiaria con lo intelectual. La l&oacute;gica de lo po&eacute;tico, por consiguiente, implica la tarea de descubrir y definir los principios propios de lo sensible. Para Baumgarten, esto no significa otra cosa m&aacute;s que sumergirse en el reino abismal de lo sensible con ayuda de la tradici&oacute;n po&eacute;tica, con el fin de proyectar y construir la cartograf&iacute;a de su espacio propio e independiente. De ah&iacute; que Baumgarten defina la ciencia de lo bello igualmente como una <I>ciencia del conocimiento y la proposici&oacute;n sensitiva</I> (<I>Scientia sensitive cognoscendi et proponendi</I>).<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> Es precisamente este proyecto, inaudito e impensado si no fuera por <I>Meditaciones</I>,<I> </I>el que anuncia Baumgarten al comienzo de su texto: </p>      <blockquote>     <p>En efecto, me propongo demostrar que a partir de <I>una sola noci&oacute;n de poema</I>, que hace tiempo se hab&iacute;a fijado en mi mente, pueden probarse muchas cosas dichas ya cien veces pero apenas probadas alguna vez, y pretendo, con esto mismo, poner de manifiesto que la filosof&iacute;a y la ciencia de componer un poema, consideradas a menudo muy distantes, est&aacute;n unidas en estrecho matrimonio. (21; &eacute;nfasis agregado)</p> </blockquote>      <p>Como se&ntilde;al&eacute;, la tarea de Baumgarten es doble, pues analizar la tradici&oacute;n po&eacute;tica implica tambi&eacute;n dar un paso adelante, no habitual, en la filosof&iacute;a del conocimiento. El paso, sin duda, debe ser lo m&aacute;s seguro posible; un simple tambaleo, y el edificio por construir bien puede quedar fuera del sistema. Por esto, Baumgarten no cavila en desarrollar sus meditaciones como una <I>l&oacute;gica</I>. &iquest;En qu&eacute; consiste la l&oacute;gica para un pensador racionalista? Como todo concepto central de la filosof&iacute;a, el concepto de <I>l&oacute;gica</I> no puede ser comprendido fuera de su contexto. <I>Meditaciones</I> pertenece al racionalismo alem&aacute;n, deudor de Leibniz y Wolff. M&aacute;s que una disciplina meramente formal, ellos entendieron la l&oacute;gica como <I>la ciencia que dirige la facultad cognoscitiva superior en el conocimiento de la verdad.</I> Para no errar en esta tarea, los racionalistas, y en particular Baumgarten, emplearon un m&eacute;todo de &iacute;ndole matem&aacute;tica. Cual matem&aacute;tico, Baumgarten comenzar&aacute; <I>Meditaciones</I> con el concepto m&aacute;s general que define al poema, para luego <I>deducir</I> de all&iacute; <I>el conjunto de reglas a las que el poema debe ajustarse </I>(&sect; 9). En este sentido, Frederik Beiser propuso ya comprender las <I>Meditaciones</I> como un <I>De Arte Poeticamore geometrico</I>.<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup> Pero junto con ello, Baumgarten emplea tambi&eacute;n un vasto acervo de referencias &ndash;citas, par&aacute;frasis, ejemplos, etc.&ndash; de la tradici&oacute;n ret&oacute;rica y po&eacute;tica de Occidente. No deja de ser notable, entonces, c&oacute;mo &eacute;l emplea a su favor diversas tradiciones y conceptos filos&oacute;ficos, con el fin de alumbrar esta dimensi&oacute;n que, hasta ese entonces, permanec&iacute;a inexplorada en el sistema del conocimiento racional finito. En este sentido, es un m&eacute;rito de esta nueva traducci&oacute;n poner de relieve la estrecha relaci&oacute;n de <I>Meditaciones</I> con los conceptos racionalistas de Leibniz y Wolff y, por otro lado, con Horacio y su noci&oacute;n de "orden y m&eacute;todo" en el poema, a trav&eacute;s del meticuloso trabajo de notas y referencias bibliogr&aacute;ficas realizado por los traductores.</p>      <p>En concreto, esta <I>l&oacute;gica de lo po&eacute;tico</I> se compone de 117 par&aacute;grafos, algunos de ellos con un escolio. Baumgarten ha estructurado estos par&aacute;grafos de acuerdo al siguiente plan. Del &sect;1 al &sect;11 se presenta la definici&oacute;n del concepto de "poema". Del par&aacute;grafo &sect;13 al &sect;65 se expone una "imagen de los pensamientos po&eacute;ticos". Del &sect;65 al &sect;77 se define el m&eacute;todo com&uacute;n a todo poema. Finalmente, del &sect;77 al &sect;107 se examinan los t&eacute;rminos po&eacute;ticos. A su vez, estos par&aacute;grafos finales se ocupan de comparar la definici&oacute;n del poema propuesta en <I>Meditaciones</I> con otras definiciones, para concluir finalmente con las definiciones generales de poes&iacute;a, del tipo de conocimiento po&eacute;tico, del sistema de conocimiento en general y de la funci&oacute;n del fil&oacute;sofo en este asunto.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se&ntilde;alan los traductores, varios pasajes de <I>Meditaciones</I> se destacan por su nivel de erudici&oacute;n y precisi&oacute;n. Detenernos en cada uno de ellos es la tarea a la que esta traducci&oacute;n nos invita. Y a mi parecer, no hay mejor pasaje para dar marcha a esta tarea que aquel sobre el concepto de <I>confusi&oacute;n </I>(&sect; 18)<I>.</I></p>      <p>La confusi&oacute;n aflora sigilosamente en medio de la exposici&oacute;n sistem&aacute;tica con que inicia <I>Meditaciones</I>. Por as&iacute; decirlo, se trata de una muda incisi&oacute;n en el corpus l&oacute;gico que sit&uacute;a el poema en el sistema cognitivo humano. Como todo tipo de conocimiento, el poema &ndash;dice Baumgarten&ndash; es una especie peculiar de <I>discurso</I>, por cuanto se compone de un conjunto amplio de representaciones. La &iacute;ndole propia de estas representaciones es <I>sensible</I>, dada la estrecha relaci&oacute;n entre lo po&eacute;tico y la facultad inferior de conocimiento: la sensibilidad. Estas representaciones, advierte Baumgarten, pueden ser de diversas clases, seg&uacute;n el tipo de referencia a su objeto. As&iacute;, tenemos representaciones claras, oscuras y distintas (&sect; 12). Estas &uacute;ltimas, se&ntilde;ala Baumgarten, no son nunca po&eacute;ticas, pues son obra del entendimiento (&sect; 14). Las representaciones claras y oscuras, en cambio, bien pueden ser sensibles y, por tanto, po&eacute;ticas, puesto que ellas definen el grado de <I>rasgos caracter&iacute;sticos</I> que nos permiten <I>reconocer</I> la cosa representada (&sect; 13). De acuerdo con la teor&iacute;a baumgartiana, a mayor cantidad de rasgos caracter&iacute;sticos, mayor grado po&eacute;tico en la representaci&oacute;n. En otras palabras, a mayor <I>claridad</I>, mayor es el efecto po&eacute;tico. En esta econom&iacute;a de lo po&eacute;tico que construye Baumgarten, lo que define la intensidad de las representaciones po&eacute;ticas es precisamente la <I>confusi&oacute;n </I>que emerge de ellas (&sect; 18). La confusi&oacute;n que plantea Baumgarten no se entiende de modo negativo, en el sentido com&uacute;n para nosotros de falta de orden, caos, perplejidad, etc. M&aacute;s bien, Baumgarten emplea el concepto en su acepci&oacute;n coordinante, cercana a la idea de <I>fusi&oacute;n</I>, para denotar la <I>afinidad</I> entre los rasgos que componen a las diversas representaciones. La confusi&oacute;n, entonces, es el punto m&aacute;ximo de claridad en una representaci&oacute;n o conjunto de representaciones que aspiran a ser po&eacute;ticas. En nuestros propios t&eacute;rminos, la confusi&oacute;n es un testimonio moderno e inaugural<I> </I>de<I> </I>lo que nosotros definimos bajo el concepto de <I>s&iacute;ntesis</I>:<I> </I>la realizaci&oacute;n concreta y efusiva del juego puesto en obra por los diversos elementos que componen al poema. Por esta raz&oacute;n, entonces, la confusi&oacute;n es aquello que coordina la claridad <I>extensiva</I> de las representaciones (&sect; 16). As&iacute;, seg&uacute;n esta econom&iacute;a de lo po&eacute;tico, cuya l&oacute;gica es puesta a prueba aqu&iacute; en m&uacute;ltiples ejemplos y relatos de la tradici&oacute;n, el poema es siempre el resultado ling&uuml;&iacute;stico de un arte<I> </I>fino<I> </I>de<I> mediciones </I>de rasgos y <I>composiciones</I> de correspondencias, concatenaciones y referencias. Ya vemos, entonces, c&oacute;mo la poes&iacute;a, a un mismo tiempo, queda instaurada en el sistema del conocimiento, ocupando un lugar primario y a su vez central, tal como en la actualidad diversos pensadores, desde la est&eacute;tica a las neurociencias, lo han planteado.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> </p>      <p><B>Consideraciones finales</b></p>      <p>No cabe duda de que esta obra nos abre a un momento en la historia del pensar occidental que solo nos es ajeno en su forma de exposici&oacute;n, pues su contenido bien puede relacionarse con los presupuestos y lineamientos fundamentales de la est&eacute;tica contempor&aacute;nea. <I>Meditaciones</I> es una lecci&oacute;n ardua de filosof&iacute;a e historia de la est&eacute;tica, y tambi&eacute;n una lecci&oacute;n para todo lector interesado en descubrir el ritmo y las progresiones minimalistas del pensar, en lo que respecta a la comprensi&oacute;n de lo po&eacute;tico y su relaci&oacute;n con el conocimiento humano.</p>      <p>No hace falta decir que la rese&ntilde;ada traducci&oacute;n de <I>Meditaciones</I> manifiesta una fidelidad meticulosa al autor. Ella nos permite palpar la riqueza ret&oacute;rica de Baumgarten, as&iacute; como las dificultades inherentes al modo racionalista de exposici&oacute;n. Esta versi&oacute;n no nos simplifica la tarea, no incurre en ninguna clase de piedad hacia los lectores: as&iacute; como la versi&oacute;n latina, la versi&oacute;n castellana de <I>Meditaciones </I>entona la oscura densidad de la prosa baumgartiana. Esta profesi&oacute;n de fidelidad, no obstante, no se resuelve con el favoritismo ingenuo por expresiones oscuras e innecesariamente elevadas &ndash;&iexcl;y es que no hace falta, ya que el texto mismo est&aacute; por encima de los c&oacute;digos actuales de nuestras academias!&ndash;,<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup> sino que felizmente opta por un lenguaje claro de conceptos simples y precisos.</p>      <p>Finalmente, la tarea llevada a cabo por Pablo Chiuminatto y Javier Beltr&aacute;n es tanto m&aacute;s valiosa, por cuanto en nuestro contexto la obra de Baumgarten es uno de los muchos cabos sueltos de nuestra formaci&oacute;n hist&oacute;rico-est&eacute;tica. Es as&iacute; como esta obra cl&aacute;sica del pensamiento moderno cobra un significado nuevo y local, pues esta nueva traducci&oacute;n pone a nuestra disposici&oacute;n una herramienta indispensable para ampliar la historia del pensar est&eacute;tico y filos&oacute;fico en el medio de nuestro propio quehacer cultural.</p>  <HR>     <p><b>Notas</b></p>      <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> V&eacute;ase Beiser (121).    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> V&eacute;ase Beiser (124).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Sobre el rol fundamental de la poes&iacute;a en la comprensi&oacute;n del conocimiento, v&eacute;ase Claro.    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Con respecto a la forma de exposici&oacute;n y estilo ret&oacute;rico de Baumgarten, v&eacute;ase Beiser.</P>  <HR>      <p><B>Bibliograf&iacute;a</b></p>      <!-- ref --><p>Beiser, F. <I>Diotima's child. German Aesthetic Rationalism from Leibniz to Lessing. </I>New York: Oxford University Press, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1654772&pid=S0120-0062201600020002200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Claro, A. <I>La creaci&oacute;n</I>. Santiago de Chile: Ediciones Bastante, 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1654774&pid=S0120-0062201600020002200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> <HR>      <P align="right">Nicol&aacute;s Trujillo-Osorio<SUP>*</SUP>    <BR> Universidad Diego Portales -  Santiago de Chile - Chile /Universidad de Leiden - Leiden - Holanda    <BR>  <I><a href="mailto:n.a.trujillo.osorio@umail.leidenuniv.nl">n.a.trujillo.osorio@umail.leidenuniv.nl</a></I></p>      <P><SUP>*</SUP>	Becario CONICYT del programa de doctorado en filosof&iacute;a, Universidad Diego Portales, Chile, y Universidad de Leiden, Holanda.</P>  </font>     ]]></body>
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