<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622016000200023</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.15446/ideasyvalores.v65n161.57464</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Kripke, Saul A. Reference and Existence. The John Locke Lectures. New York: Oxford University Press, 2013. 170 pp]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barrero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tomás]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de los Andes  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>05</month>
<year>2016</year>
</pub-date>
<volume>65</volume>
<numero>161</numero>
<fpage>400</fpage>
<lpage>410</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622016000200023&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622016000200023&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622016000200023&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">     <p><a href="http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n161.57464" target="_blank">http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n161.57464</a></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Kripke, Saul A.</B> <I>Reference and Existence. The John Locke Lectures</I>. New York: Oxford University Press, 2013. 170 pp.</font></p>      <p>Si no fuera por todas sus contribuciones al pensamiento contempor&aacute;neo, Saul Kripke merecer&iacute;a un reconocimiento especial solamente por haber preservado, con todas sus virtudes y defectos, la tradici&oacute;n oral en la filosof&iacute;a anal&iacute;tica. Como Wittgenstein antes que &eacute;l, y a la par que su brillante colega y amigo David Kaplan, Kripke tiene la rara virtud de que lo que dijo en alguna ocasi&oacute;n se transforma en una intrigante y poderosa doctrina no escrita. Este es el caso de sus <I>John Locke Lectures</I>, pronunciadas en Oxford durante el invierno de 1973. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s de reposar en la Bodleian Library bajo la forma de transcripciones, las conferencias han visto la luz en esta edici&oacute;n de Oxford University Press. Una palabra de advertencia para el lector. Este es un libro inteligente pero dif&iacute;cil, incluso para quienes admiramos la perspicacia de Kripke y solemos disfrutar su particular estilo literario. A diferencia de su trabajo en teor&iacute;a de la referencia, en las <I>John Locke Lectures</I> la falta de continuidad entre una conferencia y otra es m&aacute;s notoria, aunque los chispazos de Kripke a veces sirvan de gu&iacute;a. No es f&aacute;cil identificar en la obra misma la doctrina intrigante y poderosa que su autor busca defender expl&iacute;citamente. Para la muestra, en las conferencias i y ii, Kripke formula y critica la teor&iacute;a descriptiva de la referencia de Frege-Russell para el caso de los nombres de ficci&oacute;n, y en la conferencia III presenta su alternativa hist&oacute;rico-causal y su propuesta para la ontolog&iacute;a de ficci&oacute;n. Las conferencias iv y v no se ocupan propiamente de la ficci&oacute;n ni de los enunciados existenciales negados, sino de aplicar el m&eacute;todo de los enunciados de ficci&oacute;n a problemas sobre el lenguaje de la percepci&oacute;n y sobre la distinci&oacute;n pragm&aacute;tica-sem&aacute;ntica. La conferencia iv trata los enunciados sobre percepci&oacute;n siguiendo los pasos del discurso de ficci&oacute;n, y reconstruye la discusi&oacute;n entre Ayer y Austin sobre la sem&aacute;ntica correcta para los reportes sensoriales<I>.</I> La conferencia v se pregunta por la posibilidad de que el an&aacute;lisis de los enunciados de ficci&oacute;n ilumine la distinci&oacute;n entre los usos atributivo y referencial de las descripciones definidas, discute las cr&iacute;ticas de Donellan a Russell y la distinci&oacute;n entre la referencia de un hablante (pragm&aacute;tica) y la referencia en un lenguaje (sem&aacute;ntica). Tras una nueva digresi&oacute;n sobre pronombres y an&aacute;fora, la conferencia VI retoma el problema de los enunciados existenciales negativos. En esta rese&ntilde;a me concentrar&eacute; en la que Kripke considera la tesis m&aacute;s importante defendida en las conferencias. En este caso, la doctrina intrigante y poderosa puede resumirse as&iacute;:</p>      <blockquote>     <p>Probablemente la contribuci&oacute;n m&aacute;s sustancial de las conferencias fue la ontolog&iacute;a de los personajes m&iacute;ticos y de ficci&oacute;n concebidos como objetos abstractos, cuya existencia depende de la existencia o inexistencia de diversas obras mitol&oacute;gicas o de ficci&oacute;n. Asum&iacute; el lenguaje natural, que cuantifica sobre estas cosas, como gu&iacute;a. (x) </p> </blockquote>      <p>Sigo entonces el precepto kripkeano y me concentro en la relaci&oacute;n entre existencia, verdad y falsedad en el discurso de ficci&oacute;n. Siguiendo su h&aacute;bito de extender una conferencia al formato de libro, las <I>John Locke Lectures</I> de Kripke parten de su conferencia "Vacuous Names and Fictional Entities", publicada recientemente como cap&iacute;tulo de una colecci&oacute;n de art&iacute;culos (<I>cf. </I>Kripke 2011). Tal como en su teor&iacute;a de la referencia, el trabajo m&aacute;s corto nos ofrece una tesis espec&iacute;fica de l&oacute;gica filos&oacute;fica, y el trabajo m&aacute;s largo nos brinda un marco en el que se exploran las implicaciones sem&aacute;nticas, epistemol&oacute;gicas y ontol&oacute;gicas de la tesis l&oacute;gica. Como se sabe, en teor&iacute;a de la referencia la tesis l&oacute;gica es que la identidad es una propiedad interna, y eso nos permite explicar el uso de los nombres propios del lenguaje natural ("Identity and Necessity"); el texto largo (<I>Naming and Necessity</I>) desarrolla las consecuencias en los otros frentes. En el caso de la ficci&oacute;n, el art&iacute;culo defiende la tesis de que la existencia es un predicado, y el trabajo largo extrae una "visi&oacute;n" general del fen&oacute;meno de c&oacute;mo entender el uso de nombres para designar entidades que no existen. Como veremos, la tesis sobre la identidad es importante para discutir la tesis sobre la existencia, pero el v&iacute;nculo m&aacute;s inmediato entre la teor&iacute;a de la referencia y la ficci&oacute;n es la cr&iacute;tica com&uacute;n a la visi&oacute;n de la referencia de los nombres propios defendida por Frege y Russell. Seg&uacute;n esa posici&oacute;n, los nombres de ficci&oacute;n constituyen el ejemplo m&aacute;s fuerte a favor de la idea de que los nombres propios del lenguaje natural tienen no solo denotaci&oacute;n sino connotaci&oacute;n, y que su connotaci&oacute;n est&aacute; dada por una descripci&oacute;n definida. Seg&uacute;n Frege-Russell,<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup> con respecto a los nombres de ficci&oacute;n podemos formular una pregunta genuina e informativa sobre la existencia de sus portadores. Eso mostrar&iacute;a que hay una serie de propiedades o cualidades que nos ayudan a fijar la referencia del nombre. Si la funci&oacute;n del nombre fuera meramente la de fijar el referente, esas preguntas estar&iacute;an fuera de lugar y los nombres de ficci&oacute;n carecer&iacute;an <I>a fortiori</I> de significado. Los nombres de ficci&oacute;n ofrecer&iacute;an entonces evidencia fundamental para dirimir a favor de Frege-Russell la cuesti&oacute;n de cu&aacute;l es la teor&iacute;a de la referencia correcta.</p>      <p>Kripke inicia la conferencia i intentando mostrar justamente que los nombres de ficci&oacute;n no sirven para tomar una decisi&oacute;n en uno u otro sentido. La tesis descriptivista depende de aceptar el an&aacute;lisis Frege-Russell de la existencia como un concepto de segundo orden. Si tiene sentido preguntarse por la existencia de Napole&oacute;n o de Mois&eacute;s, es porque 'Napole&oacute;n' o 'Mois&eacute;s' deber&iacute;an asociarse con alg&uacute;n predicado que es ejemplificado solamente por un objeto. Cuando discutimos sobre la existencia de Napole&oacute;n o Mois&eacute;s no estar&iacute;amos afirmando que un objeto u otro tiene una determinada propiedad, sino que afirmar&iacute;amos de un concepto u otro (<I>la persona que fue derrotada en Waterloo</I>;<I> el l&iacute;der de los israelitas en su &eacute;xodo de Egipto</I>) que es o no &uacute;nicamente ejemplificado por un objeto. Si el concepto no es ejemplificado o si es ejemplificado por m&aacute;s de un objeto, concluir&iacute;amos que el enunciado de existencia es falso, es un existencial negativo. El an&aacute;lisis est&aacute; dise&ntilde;ado para disolver la paradoja de postular un conjunto de objetos de los que se puede predicar que no existen, y para ofrecer un an&aacute;lisis correcto de los existenciales negativos. Cuando hacemos referencia a un objeto utilizando un nombre no estamos predicando nada de ese objeto. Con el nombre estamos <I>dando por sentado</I> que hay un objeto. Cuando podemos preguntarnos por su existencia estamos utilizando una descripci&oacute;n para seleccionarlo y realmente no lo estamos nombrando. Frege dir&iacute;a que en el primer caso estamos <I>presuponiendo</I> la existencia del objeto, mientras Russell y el Wittgenstein del <I>Tractatus</I> dir&iacute;an que no tiene sentido preguntarse por la existencia de un objeto nombrado cuando el nombre se usa <I>como nombre</I> o, alternativamente, que la existencia del objeto nombrado <I>se muestra</I> en el uso del nombre en el contexto de la predicaci&oacute;n. Frege, Russell y Wittgenstein estar&iacute;an de acuerdo en que con respecto a los existenciales negativos hay dos niveles de an&aacute;lisis: el de la aserci&oacute;n usando un nombre y el de las condiciones para que esa aserci&oacute;n exprese una proposici&oacute;n, tenga sentido o sea significativa. Sin embargo, de acuerdo con Kripke, esta estrategia dual falla en su prop&oacute;sito de analizar dicha clase de enunciados. La forma m&aacute;s contundente de mostrar el error es concentrarse en la teor&iacute;a russeliana de los nombres l&oacute;gicamente propios y sus repercusiones. Supongamos que la tesis sobre la existencia defendida por el descriptivista es cierta. Los enunciados negativos existenciales no excluir&iacute;an propiedades de los objetos, sino de los conceptos. Los objetos estar&iacute;an dados desde un inicio como <I>condiciones necesarias</I> para la predicaci&oacute;n con sentido (como en el <I>Tractatus</I>),<I> </I>y por esa raz&oacute;n los existenciales negativos no podr&iacute;an aplicarse a ellos. Una forma de entender esta afirmaci&oacute;n es interpret&aacute;ndola como si afirmara que la existencia de dichos objetos es necesaria porque no <I>podemos dudar</I> de ella y expresar nuestra duda con un existencial negativo. Y dichos objetos indubitables ser&iacute;an aquellos con los que nos encontramos familiarizados, nuestros datos de los sentidos. Seg&uacute;n Kripke, hay dos argumentos aqu&iacute;: uno que parte de una modalidad <I>metaf&iacute;sica </I>(la necesidad de la existencia para la predicaci&oacute;n) y otro que parte de una modalidad <I>epist&eacute;mica</I> (la inmunidad a la duda de ciertas experiencias). La conclusi&oacute;n de Russell mezcla las dos modalidades: los datos de los sentidos ser&iacute;an objetos indubitables y necesarios. Kripke sostiene que estas dos caracter&iacute;sticas son incompatibles: los objetos indubitables de Russell son experiencias. Pero no hay experiencia que no pudiera haber sido de otra manera. La mancha que veo en este momento enfrente de m&iacute; podr&iacute;a no haber existido de no existir yo, o de haber tenido yo una estructura perceptiva diferente. En ninguno de estos casos la mancha puede considerarse un objeto necesario. Por ende, hay que abandonar la tesis de que la existencia no es un predicado. Pero si dejamos esta tesis, abandonamos un determinado an&aacute;lisis de los enunciados negativos existenciales, la principal herramienta del descriptivista para tratar el problema de los enunciados de ficci&oacute;n. Debemos plantearnos de nuevo la pregunta por la existencia de los objetos designados con 'Napole&oacute;n' o 'Mois&eacute;s'.</p>      <p>Los nombres de ficci&oacute;n, por tanto, no inclinan la balanza a favor de un no descriptivista como Mill, ni de descriptivistas como Frege-Russell. En cualquiera de las explicaciones sobre la funci&oacute;n sem&aacute;ntica de los nombres se presupone que es parte de la obra de ficci&oacute;n hacer de cuenta que, cualesquiera que sean esos criterios, estos se cumplen. Seg&uacute;n Kripke, para los nombres y enunciados de ficci&oacute;n opera un principio, "The Pretense Principle", que dicta que: "En una obra de ficci&oacute;n es parte del <I>como si </I>de esa obra de ficci&oacute;n que se satisfacen esos criterios &#91;para hacer referencia y expresar proposiciones&#93;" (24). Tanto para Mill como para Frege-Russell uno puede sostener que una parte esencial de la funci&oacute;n sem&aacute;ntica del nombre es que haya un referente. Eso no diferencia al no descriptivista del descriptivista. En la ficci&oacute;n uno fingir&iacute;a o pretender&iacute;a que esa funci&oacute;n se cumple. Para uno y otro, las proposiciones que aparecen en una obra de ficci&oacute;n son fingidas, deben tomarse <I>como si </I>las condiciones de referencia, sean las que fueren, se cumplieran. En la obra se finge que, sean las que fueren las condiciones para expresar proposiciones, estamos haci&eacute;ndolo. Kripke sostiene que, incluso con esas cualificaciones, Frege-Russell nos dan condiciones err&oacute;neas de referencia para los enunciados de ficci&oacute;n. Tomemos como an&aacute;lisis de la referencia de un nombre de ficci&oacute;n: "<I>la</I> cosa (la &uacute;nica cosa) que satisface las propiedades aseveradas en la historia o al menos la mayor&iacute;a de ellas". Aqu&iacute; se confunde la existencia con unicidad. La existencia no es precisa. Un enunciado existencial es vago en el sentido de que en la historia se puede hablar de <I>un</I> hombre alto, digamos Sam Smith, que abord&oacute; al h&eacute;roe de la historia en una esquina. No hay unicidad; no se afirma que Sam sea la &uacute;nica persona que hizo tal y cual cosa o la &uacute;nica persona alta, etc. En segundo lugar, dada la tesis de existencia como predicado de predicados, el an&aacute;lisis Frege-Russell permite sostener que si hay un &uacute;nico objeto que satisface las propiedades que se le atribuyen al objeto de la historia, entonces esta no es ficci&oacute;n sino realidad y el objeto es real. Pero esto obviamente no sucede: en la ficci&oacute;n queda claro que el autor siempre puede sostener que la satisfacci&oacute;n de todas esas propiedades por un personaje real es coincidencia, que tal coincidencia es accidental. Finalmente y en sentido contrario, con su an&aacute;lisis Frege-Russell afirman que si una persona no encaja con lo afirmado en la historia porque no satisface ciertas descripciones, se puede concluir que no existe. Pero esto es obviamente falso, porque confunde dos casos diferentes: el de un persona real (como Napole&oacute;n) que inspira una obra de ficci&oacute;n (como <I>Guerra y Paz </I>de Tolstoi), en la cual se lo describe ficticiamente, y el de una obra de ficci&oacute;n sobre personajes ficticios. Napole&oacute;n no deja de existir por el simple hecho de que lo describamos ficticiamente. El an&aacute;lisis Frege-Russell es inadecuado tambi&eacute;n para los enunciados de ficci&oacute;n.</p>      <p>Uno de los resultados fundamentales de <I>Naming and Necessity</I> es que el uso y la comprensi&oacute;n de un nombre requiere ser capaces de evaluar ciertos razonamientos contraf&aacute;cticos. Por esa raz&oacute;n, en la conferencia ii Kripke aborda el problema de c&oacute;mo puede funcionar el an&aacute;lisis Frege-Russell de los enunciados de ficci&oacute;n para situaciones contraf&aacute;cticas. Supongamos, por mor del argumento, que fijamos la referencia de 'Mois&eacute;s' mediante la descripci&oacute;n definida 'la persona que condujo a los israelitas fuera de Egipto', y procedemos a analizar 'Mois&eacute;s existe' como 'una y una sola persona condujo a los israelitas fuera de Egipto'. Sin embargo, Mois&eacute;s pudo haber existido sin que hubiera alguien que condujera a los israelitas fuera de Egipto. En sentido inverso, alguien pudo haber sido la &uacute;nica persona que condujo a los israelitas fuera de Egipto, pero Mois&eacute;s pudo no haber existido. &iquest;Podr&iacute;a repararse el an&aacute;lisis sosteniendo que hay una ambig&uuml;edad de alcance en la descripci&oacute;n 'la persona que condujo a los israelitas fuera de Egipto' y su interacci&oacute;n con el operador modal? No, si seguimos a Kripke.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Supongamos que 'M' representa a Mois&eacute;s y el predicado CIFE(<I>x</I>) representa '<I>x </I>condujo a los israelitas fuera de Egipto'. Con el s&iacute;mbolo de Russell &#9131; para descripciones podemos representar 'Mois&eacute;s es la persona que condujo a los israelitas fuera de Egipto':</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec1.jpg"></p>      <p>Kripke busca refutar la necesidad de esta identidad sosteniendo que es posible que Mois&eacute;s no condujera a los israelitas fuera de Egipto (2), mientras que no podr&iacute;a ser posible que <I>el hombre</I> que condujo a los israelitas fuera de Egipto no condujera a los israelitas fuera de Egipto (3):</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec2.jpg"></p>      <p>De acuerdo con la teor&iacute;a de las descripciones de Russell, 2 tiene dos interpretaciones, dependiendo de c&oacute;mo se entienda el alcance del operador &#9131;. Si utilizamos, siguiendo a Kripke, el s&iacute;mbolo de exclamaci&oacute;n ! para expresar que <I>x</I> y solamente <I>x</I> condujo a los israelitas fuera de Egipto, simb&oacute;licamente cife!(<I>x</I>), podemos mostrar esa ambig&uuml;edad. De acuerdo con una interpretaci&oacute;n (4), 2 afirma que hay una persona que fue la &uacute;nica en conducir a los israelitas fuera de Egipto, pero que no los condujo (una contradicci&oacute;n). De acuerdo con otra interpretaci&oacute;n, (5), hay alguien que fue la &uacute;nica persona en conducir a los israelitas a Egipto y es posible que no lo hubiera hecho, lo cual no es una contradicci&oacute;n:</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec3.jpg"></p>      <p>Supongamos ahora que esta t&eacute;cnica se aplique a "Mois&eacute;s existe" y utilicemos e como el predicado de existencia. As&iacute;, podemos afirmar que Mois&eacute;s no existe: </p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec4.jpg"></p>      <p>6 puede extenderse al caso modal para expresar la proposici&oacute;n de que podr&iacute;a haber sido el caso que Mois&eacute;s no hubiera existido:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec5.jpg"></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si utilizamos el an&aacute;lisis Frege-Russell original para la existencia, obtenemos un resultado incorrecto; a saber, que es posible que no hubiera una &uacute;nica persona que condujo a los israelitas fuera de Egipto:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec6.jpg"></p>      <p>Uno no niega la existencia de un objeto mostrando que no es el &uacute;nico que satisface una determinada condici&oacute;n. Por su parte, si el descriptivista utilizara la ambig&uuml;edad de alcance para evitar esta conclusi&oacute;n, el resultado violar&iacute;a el principio Frege-Russell de que la existencia no es un predicado de primer orden. En efecto, si intentamos simbolizar la proposici&oacute;n de que hay un hombre que de hecho fue el &uacute;nico en conducir a los israelitas fuera de Egipto y que es posible que esa persona no hubiera existido en ciertas circunstancias, obtenemos:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec7.jpg"></p>      <p>9 expresa la existencia como un predicado de primer orden en contra de Frege-Russell y por esa raz&oacute;n utilizar el alcance de la descripci&oacute;n no permite probar que el descriptivista est&aacute; en lo correcto con respecto a las propiedades modales del discurso de ficci&oacute;n. Como veremos, el an&aacute;lisis correcto de esas propiedades es esencialmente el mismo en el caso de ficci&oacute;n y en el de no ficci&oacute;n: 'Mois&eacute;s' se usa para designar r&iacute;gidamente a un hombre que podr&iacute;a no haber sacado a los israelitas de Egipto en ciertas circunstancias o que podr&iacute;a no haber existido en determinadas condiciones. Kripke defiende la legitimidad de atribuir existencia a los individuos, sean ellos datos de los sentidos russelianos, personajes de ficci&oacute;n u objetos comunes y silvestres. La existencia para &eacute;l es un predicado de objetos porque uno puede decir con sentido que un determinado objeto podr&iacute;a (posibilidad metaf&iacute;sica) no haber existido. En la l&oacute;gica de primer orden, tal como la heredamos de Frege y Russell, de hecho podemos mostrar, seg&uacute;n Kripke, que afirmar de la existencia que no es una propiedad de objetos es seguramente un error. En efecto, '<I>x</I> existe', en s&iacute;mbolos</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec8.jpg"></p>      <p>puede analizarse utilizando el aparato t&eacute;cnico de Frege y Russell como "hay un <I>y</I> que es <I>x</I>", en s&iacute;mbolos</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec9.jpg">    <br> <sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup></p>      <p>Aqu&iacute; <I>y</I> e <I>x</I> cuantifican objetos, as&iacute; que Kripke no consigue ver c&oacute;mo negar que 11 exprese una propiedad de objetos. Incluso podemos probar que 12, el cierre universal de 11, es un teorema del c&aacute;lculo de predicados con identidad:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec10.jpg"></p>      <p>Dado que, seg&uacute;n la regla de introducci&oacute;n de la necesidad, todo teorema de la l&oacute;gica cl&aacute;sica es necesariamente verdadero, podemos concluir que 12 es necesariamente verdadero. En este sentido, Kripke est&aacute; de acuerdo con Russell en que no podr&iacute;a haber sido el caso que <I>algo</I> no existiera, en s&iacute;mbolos:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec11.jpg"></p>      <p>Pero de ah&iacute; no se sigue, como el argumento de Russell sobre los nombres l&oacute;gicamente propios parece concluir, que todo <I>x</I> al que podamos referirnos genuinamente y no mediante descripci&oacute;n exista necesariamente. No es posible derivar 14 de 13:</p>      <p align="center"><img src="img/revistas/idval/v65n161/v65n161a23ec12.jpg"></p>      <p>En su trabajo de l&oacute;gica modal, Kripke ha mostrado que dicha derivaci&oacute;n, conocida en la literatura como la <I>f&oacute;rmula Barcan</I>, es falaz.</p>      <p>Volviendo a las tesis positivas, no afirmamos 'Mois&eacute;s no existi&oacute;' como algo que alguien habr&iacute;a podido decir <I>en </I>un mundo posible en el que Mois&eacute;s no existiera (posibilidad metaf&iacute;sica). Afirmamos 'Mois&eacute;s no existi&oacute;' <I>con respecto a</I> un mundo posible que tal vez ya sabemos que no se da y en el cual Mois&eacute;s no existe (posibilidad epist&eacute;mica). Siguiendo esta l&iacute;nea, 'Sherlock Holmes' se introduce en la novela como designador r&iacute;gido de un hombre particular, no de cualquiera que cumpla con unas determinadas descripciones. Al introducir el nombre, designamos un personaje de ficci&oacute;n y utilizamos esa designaci&oacute;n en contraf&aacute;cticos. En las novelas de Conan Doyle, el doctor Watson muchas veces se pregunta, por ejemplo, qu&eacute; profesi&oacute;n <I>podr&iacute;a</I> haber ejercido su brillante amigo de no haber sido detective privado y consultor de la polic&iacute;a. El punto central de Kripke es que, tal como en el caso de Mois&eacute;s, la pregunta no se formula en el mundo posible en el que Holmes es dentista y no detective, por ejemplo, sino fuera de ese mundo y desde el mundo posible de la novela, en el que se sabe que la situaci&oacute;n contraf&aacute;ctica no se da. La novela establece una forma de cuantificaci&oacute;n de acuerdo con la trama y en virtud de la actividad narrativa. De no existir esa actividad narrativa, no habr&iacute;a una cadena hist&oacute;rico-causal que nos permitiera fijar la referencia del nombre 'Sherlock Holmes'. Una vez existe la historia, los contraf&aacute;cticos dentro de la ficci&oacute;n se formulan como posibilidades epist&eacute;micas y no metaf&iacute;sicas. Cuando me pregunto si es correcto decir que podr&iacute;a haber existido un Sherlock Holmes, no estoy intentando traer a la existencia un misterioso individuo subsistente ni el habitante de un lejano mundo posible. La respuesta a esa pregunta puede ser positiva porque refleja una posibilidad epist&eacute;mica: puedo <I>descubrir</I> que Conan Doyle se bas&oacute; en reportes de la gaceta de polic&iacute;a londinense sobre la incre&iacute;ble perspicacia para resolver casos dif&iacute;ciles del agente Smith, habitante de Baker Street y a quien el novelista rebautiz&oacute; 'Sherlock Holmes'. Reconocer&eacute; entonces que estaba equivocado al suponer que el nombre 'Sherlock Holmes' era ficticio y al tomar los enunciados de la historia como si solamente fingieran expresar proposiciones. Me habr&iacute;a equivocado, pero no habr&iacute;a creado un nuevo ser.</p>      <p>Esta misma estrategia le sirve a Kripke para discutir la referencia de predicados como 'drag&oacute;n', 'unicornio' y otras especies m&iacute;ticas. Cuando decimos que aunque de hecho no hay unicornios <I>podr&iacute;a</I> haberlos, estamos expresando una posibilidad epist&eacute;mica, la de que hubiera animales semejantes a aquellos descritos en el mito como 'caballos con un cuerno'. El mito pretende haber identificado una especie mediante una descripci&oacute;n y esa descripci&oacute;n meramente cualitativa no sirve para identificar especies reales. Al identificar una especie real, debemos describir cu&aacute;l es su constituci&oacute;n, su forma de reproducci&oacute;n, su relaci&oacute;n con otras especies existentes o ya extintas, su posici&oacute;n en el &aacute;rbol evolutivo, etc. El mito nos dice c&oacute;mo se habr&iacute;a visto un unicornio, pero no nos dice cu&aacute;l es la estructura interna de dicha especie y, por ende, no nos permite responder todas las preguntas que nos hacemos sobre las especies reales. La posibilidad metaf&iacute;sica que expresamos diciendo que <I>podr&iacute;a haber habido </I>unicornios tiene que ver con la posibilidad de identificar una estructura interna propia de la especie m&iacute;tica. Y en este punto debemos reconocer que la identificaci&oacute;n es ficticia y hace parte de tomar el mito como si describiera especies reales. Los enunciados sobre la especie m&iacute;tica solamente pretenden expresar proposiciones y as&iacute; deben ser entendidos.</p>      <p>Russell afirm&oacute; que un enunciado como 'Sherlock Holmes existe' es falso porque no hay una persona llamada as&iacute;. Pero &iquest;qu&eacute; pasa cuando sentimos que deber&iacute;amos contestar que ese enunciado es verdadero? &iquest;En qu&eacute; sentido podemos afirmar que un enunciado de ficci&oacute;n es verdadero? En la conferencia III, Kripke se ocupa de la verdad de acuerdo con la ficci&oacute;n. Para ello es importante separar dos conceptos que generalmente se asimilan en la literatura sobre el tema: el de nombre sin referencia (<I>vacuous name</I>) y el de nombre de ficci&oacute;n (<I>fictional name</I>). No todos los nombres de ficci&oacute;n son nombres sin referencia. Los estudiosos de la Biblia han llegado a concluir, seg&uacute;n Kripke, que debido probablemente a un error de traducci&oacute;n se lleg&oacute; a pensar en un dios pagano denominado 'Moloch'. Tal dios no hace parte de ninguna mitolog&iacute;a, porque el pasaje en el que supuestamente se afirma su existencia est&aacute; mal interpretado. Este es un caso de un nombre m&iacute;tico que carece de referencia. Pero los hay con referencia. Son casos en que la escritura de una obra literaria o la composici&oacute;n de un mito producen un marco de referencia de acuerdo con el cual se formulan contraf&aacute;cticos. Su referencia est&aacute; dada por la historia y, de acuerdo con Kripke, su verdad tambi&eacute;n. Cada vez que formulamos la pregunta sobre la verdad de un determinado enunciado de ficci&oacute;n debemos tener en cuenta la cualificaci&oacute;n <I>en la historia.</I> Por ejemplo, ante la pregunta de si Sherlock Holmes es adicto, la respuesta perspicaz no puede ser: "no lo es porque no existe", sino "de acuerdo con la historia, s&iacute; lo es".</p>      <p>Todo enunciado de ficci&oacute;n est&aacute; gobernado por un operador impl&iacute;cito: "de acuerdo con la historia...". Este operador nos ayuda a entender la iteraci&oacute;n de la ficci&oacute;n, la posibilidad de equivocarse dentro de la historia y con respecto a la historia, etc. Por ejemplo, de acuerdo con sus respectivas historias, Hamlet le pide a los actores que interpreten la obra <I>El asesinato de Gonzago</I> y Sancho Panza se hace merecedor de la &Iacute;nsula de Barataria que solo existe en la mente de Don Quijote. Ni Gonzago ni la &Iacute;nsula existen de acuerdo con la propia ficci&oacute;n. Gonzago es un personaje ficticio dentro de la ficci&oacute;n y la &Iacute;nsula es un lugar ficticio dentro de la ficci&oacute;n. La ficci&oacute;n inicial produce una ficci&oacute;n dentro de la obra. Macbeth delira con una daga; Don Quijote ve unos gigantes. Los personajes de ficci&oacute;n alucinan dentro de la ficci&oacute;n, como muy bien lo reconoce el fiel y l&uacute;cido Sancho Panza. Pero iteraci&oacute;n o error no significan caos: es <I>falso</I> decir que, de acuerdo con la historia, Hamlet, Macbeth o Don Quijote son personajes ficticios. De otra forma, cualquier prueba de comprensi&oacute;n de lectura sobre <I>El Quijote</I> o <I>Hamlet</I> ser&iacute;a imposible. En el lenguaje ordinario aceptamos una ontolog&iacute;a de entidades ficticias y extendemos las herramientas acostumbradas de cuantificaci&oacute;n e identidad para tratar con ellas. Las entidades ficticias existen en el mundo real: es una pregunta emp&iacute;rica y significativa la de si hubo un personaje ficticio que atac&oacute; a unos molinos de viento pensando que eran gigantes. Si es verdad que lo hubo, ser&aacute; verdad en virtud de que una obra de ficci&oacute;n fue escrita o compuesta. La existencia de la obra garantiza la existencia del personaje ficticio.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por supuesto, la obra literaria es producto de una actividad o conjunto de actividades, como los Estados nacionales. Ambos, las obras literarias y las instituciones pol&iacute;ticas, son entidades abstractas cuya existencia requiere la actividad continua de seres humanos que desempe&ntilde;an diversos roles. En el caso de la obra literaria, esa actividad se concentra en el autor, el lector y el cr&iacute;tico. Pero la ficci&oacute;n no es necesaria. Para Kripke, Don Quijote se diferencia de los n&uacute;meros en que, mientras estos existen necesariamente e independientemente de hechos emp&iacute;ricos, el ingenioso hidalgo es producto de una decisi&oacute;n feliz. Las obras literarias son entidades abstractas que dependen de hechos emp&iacute;ricos, que se construyen y se mantienen debido a pensamientos, actividades e intenciones humanas. No son objetos que subsistan misteriosamente por el mero hecho de nombrarlos, como crey&oacute; Meinong. Su existencia dista de ser l&oacute;gicamente trivial, autom&aacute;tica o en virtud de la forma y, por esa raz&oacute;n, la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica sobre personajes de ficci&oacute;n puede concluir que un determinado personaje de ficci&oacute;n es id&eacute;ntico a o est&aacute; basado en un personaje real, o bien que, gracias a la trama, un personaje ficticio es id&eacute;ntico a otro. En este sentido, los personajes de ficci&oacute;n son entidades abstractas.</p>      <p>Tenemos entonces dos sentidos en los que 'Sherlock Holmes existe' puede resultar un enunciado verdadero. En un primer sentido, resulta verdadero decir que, de acuerdo con la historia, Sherlock Holmes existe. Como lectores &aacute;vidos, reportamos la historia y en ella hay un personaje que se llama as&iacute;. En otro sentido, resulta verdadero decir que Sherlock Holmes existe gracias a la actividad literaria de Conan Doyle que <I>cre&oacute;</I> un personaje de ficci&oacute;n. El enunciado afirma que existe un personaje ficticio real y no un personaje ficticio dentro de la ficci&oacute;n. Cuando habl&aacute;bamos de que con un nombre de ficci&oacute;n se pretend&iacute;a designar un referente o de que con un enunciado de ficci&oacute;n se pretend&iacute;a expresar una proposici&oacute;n, est&aacute;bamos en un determinado nivel de lenguaje en el que todav&iacute;a no hab&iacute;amos aceptado la ontolog&iacute;a de la ficci&oacute;n. Hac&iacute;amos de cuenta que est&aacute;bamos hablando de alguien. Una vez aceptamos que el escritor no solo introduce nuevos nombres sino que tambi&eacute;n crea personajes de ficci&oacute;n, la idea de que <I>pretendemos</I> designar a alguien o expresar una proposici&oacute;n ya no parece correcta. Porque estamos efectivamente designando a un personaje de ficci&oacute;n y estamos expresando unas proposiciones de acuerdo con una historia. Kripke parece comprometido con la idea de que en este nivel del an&aacute;lisis la ficci&oacute;n no es una simulaci&oacute;n de la realidad, sino un fen&oacute;meno objetivo que hace parte de la realidad. El paso crucial es la introducci&oacute;n de la ontolog&iacute;a de ficci&oacute;n.</p>      <p>Ya que podemos afirmar que al menos en dos sentidos 'Sherlock Holmes existe' es un enunciado verdadero, deber&iacute;amos ser capaces de explicar en qu&eacute; sentido o sentidos puede resultar falso. Ese es el &uacute;ltimo tema del que me quisiera ocuparme y corresponde al final de la conferencia VI . Mi engorrosa reconstrucci&oacute;n de la cr&iacute;tica a Frege-Russell pretend&iacute;a mostrar en qu&eacute; sentido Kripke considera la existencia como un predicado. Su justificaci&oacute;n principal es que tiene sentido preguntar si Napole&oacute;n existi&oacute; o no. Si sus padres no se hubieran conocido (posibilidad metaf&iacute;sica), Napole&oacute;n no habr&iacute;a existido, aunque tal vez otro personaje hist&oacute;rico habr&iacute;a hecho lo que &eacute;l hizo o incluso algunas cosas m&aacute;s. El enunciado contraf&aacute;ctico es sobre Napole&oacute;n, luego la existencia es algo que predicamos de <I>&eacute;l</I>, y no de un conjunto de descripciones verdaderas de &eacute;l.<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup> La existencia es una propiedad sujeta a contraf&aacute;cticos. Siguiendo nuestra tambi&eacute;n engorrosa discusi&oacute;n de clases naturales, en el caso de un enunciado categ&oacute;rico como 'No hay rinocerontes en Alaska' estamos predicando de una clase natural precisa, con una estructura interna determinada, que no tiene ejemplos en Alaska. Aseveramos que el predicado 'rinoceronte en Alaska' es vac&iacute;o.</p>      <p>Entonces, &iquest;qu&eacute; decir de 'Sherlock Holmes no existe' o 'No hay unicornios en el Amazonas'? Recu&eacute;rdese que, en el <I>primer</I> nivel de la ficci&oacute;n, 'Sherlock Holmes' es un nombre que usamos <I>como si</I> designara algo sin designarlo, no hay una persona definida de quien prediquemos que existe. El t&eacute;rmino 'unicornio', por su parte, no denota una clase natural y, por ende, no puede ser usado para aseverar la vacuidad del predicado 'unicornio en el Amazonas'. No sabemos de qu&eacute; clase afirmamos que es vac&iacute;a, no conocemos sus l&iacute;mites ni c&oacute;mo dirimir la cuesti&oacute;n de qu&eacute; individuos caen en ella. Si extendemos el lenguaje de ficci&oacute;n otro nivel y adoptamos la ontolog&iacute;a de personajes ficticios, el problema se ve m&aacute;s claro pero no se resuelve. No podemos decir <I>en este nivel de lenguaje</I> 'Sherlock Holmes no es real, es solo un personaje de ficci&oacute;n'. Ya hemos aceptado que el autor puede crear personajes para garantizar que Sherlock Holmes pueda ser parte del mundo que describimos. Tampoco podemos decir cosas como 'Sherlock Holmes no existe, es meramente un personaje ficticio', porque convinimos en que Sherlock Holmes es un personaje ficticio que existe de acuerdo con una historia, no es un personaje ficticio dentro de la ficci&oacute;n. En la primera parte de cada uno de estos an&aacute;lisis decimos que no hay una <I>persona</I> a quien podamos designar con el nombre 'Sherlock Holmes'; en la segunda utilizamos ese mismo nombre para referirnos a <I>algo</I>, a un personaje que existe en virtud de la existencia de una obra. Decimos que el nombre no tiene referencia y luego nos referimos a un personaje ficticio con &eacute;l. Por ende, la negaci&oacute;n de un existencial no debe interpretarse como 'ficticio' o 'no real', lo que parece dejarnos con las manos vac&iacute;as para explicar el existencial negado. Pero Kripke no se ha hecho famoso en filosof&iacute;a por quedarse con las manos vac&iacute;as, as&iacute; que abusando un poco m&aacute;s de la generosa paciencia del lector voy a intentar presentar su soluci&oacute;n, eso s&iacute;, en caso de que la haya entendido.</p>      <p>Lo que muestra la comparaci&oacute;n entre enunciados con t&eacute;rminos que refieren y t&eacute;rminos que no refieren es que utilizamos 'falso' de dos maneras. Cuando utilizamos t&eacute;rminos que refieren, expresamos una proposici&oacute;n y la negamos: es falso que Napole&oacute;n exista, es falso que haya rinocerontes en Alaska. En los casos de los t&eacute;rminos que no refieren, hay una ambig&uuml;edad porque no est&aacute; claro si estamos expresando una proposici&oacute;n o no. Cuando afirmo que es falso que Sherlock Holmes exista, puedo querer decir que no hay proposici&oacute;n alguna que mi enunciado pueda expresar. Si no hay una proposici&oacute;n verdadera de que Sherlock Holmes existe, entonces esa proposici&oacute;n no existe en el sentido de que no hay nada que expresar con el enunciado 'Sherlock Holmes existe'. Utilizamos 'falso' tanto para rechazar una proposici&oacute;n como para rechazar que estemos expresando una proposici&oacute;n de cierta clase. Cuando decimos que no hay unicornios en el Amazonas, surge la duda de si queremos simplemente rechazar cualquier proposici&oacute;n que haga referencia a unicornios, o bien afirmar falsamente que hay unicornios en el Magdalena Medio y no en el Amazonas. La ambig&uuml;edad de 'falso' si he captado a Kripke correctamente podr&iacute;a entenderse mejor como la diferencia entre dos posibles actitudes, la de alguien que quiere desafiar mi aserci&oacute;n por considerarla incorrecta y la de alguien que quiere desafiar por infundado mi derecho a hacer aserciones.</p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>      <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Sigo la costumbre, establecida por Kripke en <I>Naming and Necessity</I>, de unificar la posici&oacute;n de ambos autores, aunque, como &eacute;l mismo ha se&ntilde;alado, haya algunas diferencias importantes entre ellos. Para una discusi&oacute;n de Russell, v&eacute;ase Kripke (2011, cap. 8); para la correspondiente discusi&oacute;n de Frege, v&eacute;ase (<I>id.</I> cap. 9).    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Esto tal vez es concederle demasiado a Kripke en su cr&iacute;tica de Frege-Russell. La derivaci&oacute;n a la que Kripke se refiere jam&aacute;s habr&iacute;a sido interpretada por Frege o por Russell como una <I>definici&oacute;n</I> del supuesto predicado existencial. Simplemente ellos no habr&iacute;an aceptado, como s&iacute; lo hace Kripke, que la identidad es una propiedad interna o formal o de cualquier tipo. Y la interpretaci&oacute;n de 11, como definici&oacute;n de una propiedad en t&eacute;rminos de otra, seguramente les habr&iacute;a resultado absurda.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Aunque, para ser honesto, Kripke acepta que usamos 'existir' en un sentido semejante a aquel que les atribu&iacute; a Frege, Russell y Wittgenstein, es decir, no como una propiedad de algo, sino como "hay algo a lo que se le pueden atribuir propiedades" (146).</P> <hr>      <p><B>Bibliograf&iacute;a</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Kripke, S. A. "Vacuous Names and Fictional Entities." <I>Philosophical Troubles. Collected Papers Volume 1. </I>New York: Oxford University Press, 2011. 22-74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1657660&pid=S0120-0062201600020002300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kripke, S. A. <I>Reference and Existence. The John Locke Lectures</I>. New York: Oxford University Press, 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1657662&pid=S0120-0062201600020002300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  <HR>      <P align="right">Tom&aacute;s Barrero    <BR>  Universidad de los Andes - Bogot&aacute; -Colombia    <BR> <I><a href="mailto:ta.barrero32@uniandes.edu.co">ta.barrero32@uniandes.edu.co</a></I></p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kripke]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Vacuous Names and Fictional Entities]]></article-title>
<source><![CDATA[Philosophical Troubles. Collected Papers Volume 1]]></source>
<year>2011</year>
<page-range>22-74</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kripke]]></surname>
<given-names><![CDATA[S. A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Reference and Existence. The John Locke Lectures]]></source>
<year>2013</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
