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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eduardo Charpenel Elorduy y Dulce María Granja Castro. "El ideal de la paz perpetua en Rousseau y Kant." Signos filosóficos 16.31 (2014): 37-62]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font face="Verdana" size="2">      <p><a href="http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n162.59715" target="_blank">http://dx.doi.org/10.15446/ideasyvalores.v65n162.59715</a></p>      <p align="center"><font size="4"><b>Eduardo Charpenel Elorduy y Dulce Mar&iacute;a Granja Castro.</B> "El ideal de la paz perpetua en Rousseau y Kant." <I>Signos filos&oacute;ficos</I> 16.31 (2014): 37-62.</font></p>      <p>En primera instancia, me parece conveniente y oportuno se&ntilde;alar que soy un estudiante de filosof&iacute;a en ejercicio, carezco de un conocimiento profundo acerca de la teor&iacute;a moral kantiana y, desde luego, esto me ha impedido conservar la rigurosidad que un ejercicio de este tipo requiere. Por tal motivo, espero que estas indicaciones sepan explicar las limitaciones a las que me enfrento y las incorrecciones que podr&iacute;a llegar a cometer.</p>      <p>El texto presenta diferentes matices de estos dos pensadores de la Ilustraci&oacute;n. Adicionalmente, mediante un recuento hist&oacute;rico y cultural de la &eacute;poca, manifiesta que la propuesta kantiana contiene elementos que muestran cierta influencia del fil&oacute;sofo ginebrino.</p>      <p>El hilo conductor del texto est&aacute; dado por los aportes de ambos autores a la estructuraci&oacute;n de la paz perpetua dentro de las naciones y entre ellas. Este recuento hist&oacute;rico pretende interpolar tem&aacute;ticas comunes en las obras de Kant y Rousseau, de forma que es posible, dadas las similitudes, comparar el pensamiento de ambos fil&oacute;sofos.</p>      <p>Rousseau, un pensador con enfoque estadista, plantea la noci&oacute;n de confederaci&oacute;n, la cual tiene su origen en el Imperio romano. Asimismo, resalta algunas pr&aacute;cticas que quebrantar&iacute;an tal asociaci&oacute;n. Dicha confederaci&oacute;n se muestra como soluci&oacute;n a los comunes y constantes conflictos entre las naciones de Europa. Rousseau enumera algunas acciones que suscitan enemistad y desconfianza entre las naciones, tales como: robos, guerras, asesinatos, entre otras.</p>      <p>Un aspecto notable en la teor&iacute;a del pensador ginebrino es el an&aacute;lisis de las relaciones provenientes de la propiedad, las cuales considera como evidentes causas de disputas entre los seres humanos; pues, antes de entrar a formar parte de una sociedad, los hombres son independientes entre s&iacute;. Estas relaciones son lac&oacute;nicas y no son el precedente de grandes confrontaciones. Lo anterior muestra una diferencia entre los intereses particulares individuales y las guerras entre Estados que est&aacute;n en un contexto superior, dado que estas requieren organizaci&oacute;n y financiaci&oacute;n de una colectividad pol&iacute;tica s&oacute;lida. Las guerras se originan entre gobernantes. Aunque, en teor&iacute;a, la tarea principal de estos dirigentes es resguardar los derechos de sus gobernados, el Estado emplea a los ciudadanos como meros instrumentos de guerra.</p>      <p>Del mismo modo, Rousseau expone que no existe una naci&oacute;n lo suficientemente superior para ser soberana de Europa (<i>cf</i>.Granja y Charpenel 45). Lo que lo lleva a formular que pretender el poder absoluto en Europa ser&iacute;a un craso error de los gobernantes. Dado que adem&aacute;s de ser una labor tit&aacute;nica, su permanencia en el poder ser&iacute;a transitoria. Existe una heterogeneidad en el pensamiento pol&iacute;tico en Europa. Esto exige la adecuaci&oacute;n de reglamentos entre las naciones; lo que conlleva reparos de las naciones en desventaja b&eacute;lica. La tesis que sugieren los autores del art&iacute;culo, de todo el proyecto de Rousseau, es que la guerra debe librarse contra enemigos externos para mantener la paz continental de Europa. Una tesis que resulta parad&oacute;jica y dif&iacute;cilmente viable para naciones no europeas. Debido a que los europeos podr&iacute;an basarse &uacute;nicamente&nbsp;en su condici&oacute;n de ser originarios de Europa, para acusar y vapulear a los que no lo son.</p>      <p>Por su parte, Kant elabor&oacute; un postulado basado en la moral. Aunque, al margen de esta, &eacute;l define en art&iacute;culos preliminares &ndash;como se menciona en el texto (<i>cf</i>.Granja y Charpenel 52)&ndash; una serie de condiciones necesarias para alcanzar y preservar la paz. Utilizando conceptos como autonom&iacute;a, voluntad y libertad, valores imprescindibles en un Estado que pretende conseguir la paz. Kant examina minuciosamente todas las consideraciones pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas que requieren la estructuraci&oacute;n de una confederaci&oacute;n de paz.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Posteriormente, Kant torna de contenido moral su discurso, pues se&ntilde;ala que para lograr la paz perpetua es preciso reestructurar los fundamentos de la sociedad pol&iacute;tica, haciendo especial &eacute;nfasis en las convicciones pol&iacute;ticas fundamentales de los ciudadanos y de los pol&iacute;ticos en procura de la paz. A su vez, cuestiona si la &eacute;tica y la pol&iacute;tica buscan el mismo prop&oacute;sito. La propuesta kantiana pretende resolver esta dicotom&iacute;a con un discurso normativo, aunque en la aplicaci&oacute;n de principios de este tipo se encuentre una respuesta negativa y una oposici&oacute;n general. Kant &ndash;dicen los autores (<i>cf</i>.Charpenel y Granja, 59)&ndash; se dirige a los pol&iacute;ticos, no para desaconsejar conductas inviables, sino para cuestionar el trabajo de aquellos individuos que no cumplen sus obligaciones acordes a su puesto (<i>cf</i>. Hobbes 1993). Todo esto para se&ntilde;alar la importancia de un escenario ideal de discusi&oacute;n acerca del ejercicio del Estado y su constituci&oacute;n. De esta manera, el fil&oacute;sofo de K&ouml;nigsberg recurre a la raz&oacute;n pr&aacute;ctica para analizar el accionar de los gobernantes; todo esto, dado en el marco en el cual sea posible la libre expresi&oacute;n de propios y extra&ntilde;os.</p>      <p>Ahora bien, una idea que no comparto es la de confrontar dos posturas con el objetivo de establecer la mejor y la m&aacute;s consistente, pues esencialmente son distintas. Si bien la f&oacute;rmula kantiana ofrece mayores aportes a la consecuci&oacute;n de un ideal de paz desde el punto de vista moral, la visi&oacute;n de Rousseau carece de este intento; su propuesta est&aacute; dada m&aacute;s como una f&oacute;rmula de estadista que como un c&oacute;digo moral. En el texto se dice: "A la luz de lo anterior, podr&iacute;amos pensar que Rousseau no es en el fondo m&aacute;s que un mero pragmatista que no busca proporcionar ninguna pauta moral para sostener el ideal de la paz perpetua". Esto ser&iacute;a, a mi parecer, un juicio precipitado. Rousseau s&iacute; procura hacer patente la importancia moral de dicha alianza. Esto se muestra, por ejemplo, en su opini&oacute;n de que "la paz posee un valor intr&iacute;nseco que es tan obvio y evidente que no requiere ninguna justificaci&oacute;n adicional para las personas de buen y sano entendimiento" (Granja y Charpenel 46). </p>      <p>Afirmar que la paz posee ese valor intr&iacute;nseco puede implicar varias interpretaciones; una de ellas es que la moral es una condici&oacute;n natural, y que, por ende, tratar de articularla es innecesario. La otra es que el discurso moral no ejercer&iacute;a una notoria influencia para ser tenido en cuenta dentro de esta propuesta. La moral ser&iacute;a un instrumento que facilitar&iacute;a la asociaci&oacute;n pol&iacute;tica. De este modo, la principal preocupaci&oacute;n de Rousseau es precisamente esta alianza. Como estadista, su iniciativa est&aacute; dada en t&eacute;rminos de relaci&oacute;n confederativa entre varias naciones; la moral no es una preocupaci&oacute;n central. Mientras que, por su parte, para Kant la moral desempe&ntilde;a un papel fundamental en la constituci&oacute;n de una paz duradera.</p>      <p>Todo esto para se&ntilde;alar que, desde luego, la propuesta de Kant posee una solidez, en t&eacute;rminos morales, mayor a la de Rousseau. No obstante, esto no significa que haya una teor&iacute;a moral incompleta en Rousseau, lo que considero es que este tema no ocupaba su atenci&oacute;n tanto como en el fil&oacute;sofo de K&ouml;nigsberg.</p>      <p>Una raz&oacute;n que podr&iacute;a explicar la postura de Rousseau es que &eacute;l evalu&oacute; la diversidad de pensamientos pol&iacute;ticos de las naciones, lo cual lo llev&oacute; a cometer imprecisiones y a entrar en contradicciones en su teor&iacute;a. Kant parte de un ideal que podr&iacute;a no responder a las diferencias culturales y, en especial, econ&oacute;micas entre las naciones. La formulaci&oacute;n kantiana descansa en unas condiciones que, como relata la historia europea, no fueron aplicadas. Las grandes revoluciones fueron originadas por sectores de la sociedad que no compart&iacute;an los dict&aacute;menes gubernamentales, y que, en vista de que no fueron escuchados, recurrieron a las v&iacute;as de hecho para mostrar su descontento. Por otro lado, Rousseau no expone un cuerpo ideol&oacute;gico que resuelva el ideal de la paz perpetua. Pero s&iacute; consider&oacute; aspectos que para Kant parec&iacute;an no tener una relevancia en la estructuraci&oacute;n de su doctrina. Nociones tales como la persecuci&oacute;n de intereses privados por parte de los gobernantes, la b&uacute;squeda de soberan&iacute;a de las naciones o que los ciudadanos son piezas en un conflicto b&eacute;lico, han tenido una respuesta hist&oacute;rica que les ha dado validez. El nazismo de Hitler evidenci&oacute; la pretensi&oacute;n de conseguir la soberan&iacute;a en Europa partiendo de un principio &eacute;tnico y racial. Guerras mundiales en las cuales hubo gran mortandad de seres humanos que defend&iacute;an su patria. De modo que, si bien la doctrina de Kant ofrece herramientas m&aacute;s s&oacute;lidas y viables en la consecuci&oacute;n de la paz perpetua, no tuvo en consideraci&oacute;n realidades pol&iacute;ticas que obstaculizaban tal ideal. Rousseau, un pensador pragm&aacute;tico y con vocaci&oacute;n pol&iacute;tica, tuvo desaciertos en su teor&iacute;a, pero destac&oacute; la heterogeneidad de las intenciones y orientaciones pol&iacute;ticas que son imprescindibles en la articulaci&oacute;n de un ideal tan ambicioso como lo es el de la paz perpetua.</p> <hr>      <p><B>Bibliograf&iacute;a </b></p>     <!-- ref --><p>Hobbes, T. <I>Leviat&aacute;n</I>. Madrid: Alianza, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1638965&pid=S0120-0062201600030002400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>      <P align="right">Juan Camilo &Aacute;lvarez Ladino    <br> Estudiante de pregrado Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute; - Colombia    ]]></body>
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