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<journal-title><![CDATA[Revista Latinoamericana de Psicología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[TAMAÑO DEL EFECTO: REVISIÓN TEÓRICA Y APLICACIONES CON EL SISTEMA ESTADÍSTICO ViSta]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[EFFECT SIZE: A CONCEPTUAL REVIEW AND APPLICATIONS WITH THE VISTA STATISTICAL SYSTEM]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad del Salvador, Argentina  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[RESUMEN La estimación del tamaño del efecto (TE) se considera actualmente como un complemento necesario a las pruebas de hipótesis, no obstante, su uso se encuentra aún poco extendido entre los investigadores en Psicología. Este trabajo ofrece una revisión teórica de las estimaciones del TE para el caso de la diferencia entre dos medias, considerando los algoritmos más importantes y su interpretación. Complementariamente, se presenta y describe un nuevo programa para el cálculo del TE dentro del sistema ViSta. Este programa es simple de utilizar y se encuentra disponible de forma gratuita. Se espera que el trabajo contribuya a difundir estos procedimientos y aliente su uso entre los investigadores en Psicología.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">      <p align="CENTER"><b><font size="4">TAMA&Ntilde;O DEL EFECTO: REVISI&Oacute;N    TE&Oacute;RICA Y APLICACIONES    <br>   CON EL SISTEMA ESTAD&Iacute;STICO ViSta </font></b></p>     <p align="CENTER"><font size="3"><b>EFFECT SIZE: A CONCEPTUAL REVIEW AND APPLICATIONS    WITH THE VISTA STATISTICAL SYSTEM</b></font></p>     <p align="CENTER">    <br>   <b>RUB&Eacute;N LEDESMA </b>    <br>   CONICET/Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina     <br>   <b>GUILLERMO MACBETH </b>    <br>   CONICET/Instituto de Investigaciones Psicol&oacute;gicas de la Universidad del    Salvador, Argentina y     <br>   <b>NURIA CORTADA DE KOHAN<sup><a href="#p1">1</a></sup> </b>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Universidad de Buenos Aires, Argentina </p>     <p align="LEFT"><a name="p1"><sup>1</sup></a> Correspondencia: NURIA CORTADA DE    KOHAN, Salguero 1692, 8-A, CP 1425, Buenos Aires, Argentina. Tel. 54-011 4824-    1753. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ncortada@psi.uba.a"> ncortada@psi.uba.ar</a></p> <hr size="1"> <b>ABSTRACT</b>      <p>Effect size (ES) is a necessary complement to the statistical hypothesis testing,    however, researchers rarely report ES in their papers. This work provides a    conceptual review of the ES estimates for the difference between two means,    taking into account the most important algorithms and their interpretation.    We also provide a guide to the freely available and easy-touse ViSta statistical    software to compute ES. We hope this paper contributes to the diffusion of ES    methods and encourages its use among researchers in Psychology.</p>     <p><b>Key words:</b> effect size, mean, free software, ViSta.</p>     <p><b>    <br>   RESUMEN</b></p>     <p>La estimaci&oacute;n del tama&ntilde;o del efecto (TE) se considera actualmente    como un complemento necesario a las pruebas de hip&oacute;tesis, no obstante,    su uso se encuentra a&uacute;n poco extendido entre los investigadores en Psicolog&iacute;a.    Este trabajo ofrece una revisi&oacute;n te&oacute;rica de las estimaciones del    TE para el caso de la diferencia entre dos medias, considerando los algoritmos    m&aacute;s importantes y su interpretaci&oacute;n. Complementariamente, se presenta    y describe un nuevo programa para el c&aacute;lculo del TE dentro del sistema    ViSta. Este programa es simple de utilizar y se encuentra    <br>   disponible de forma gratuita. Se espera que el trabajo contribuya a difundir    estos procedimientos y aliente su uso entre los investigadores en Psicolog&iacute;a.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> tama&ntilde;o del efecto, medias, software libre, ViSta.</p> <hr size="1">     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>El tama&ntilde;o del efecto (TE): definici&oacute;n e importanci</i>a </p>     <p>La investigaci&oacute;n psicol&oacute;gica se interesa por detectar la ocurrencia    de ciertos fen&oacute;menos poblacionales mediante el an&aacute;lisis de una    colecci&oacute;n de datos muestrales (Cohen, 1988; citado por Kohan, 1994).    Para lograr tal conocimiento se vale de un procedimiento l&oacute;gico-estad&iacute;stico    que permite decidir, con cierto margen de error, si es posible sostener o no    la ocurrencia poblacional del fen&oacute;meno bajo estudio. Lo que interesa    saber es, por ejemplo, si un tratamiento novedoso A es mejor que un tratamiento    cl&aacute;sico B para la recuperaci&oacute;n de personas que padecen alg&uacute;n    trastorno. Resulta pertinente estudiar si los pacientes tratados con A mejoran    m&aacute;s que los tratados con B y la medida en que tal diferencia se presenta    en la poblaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de lo que se observa en la muestra    que el investigador conoce. </p>     <p>El tama&ntilde;o del efecto (TE) se define como el grado de generalidad que    posee esa superioridad de A sobre B en la poblaci&oacute;n de la que se obtuvo    la muestra estudiada. De esta manera, el TE se refiere a la magnitud de un efecto    que es, en este ejemplo, la diferencia entre un tratamiento nuevo A y otro cl&aacute;sico    B. Si A es realmente mejor que B, interesa saber en qu&eacute; medida se espera    este fen&oacute;meno en la poblaci&oacute;n (Cohen, 1992b). No es suficiente    saber que la mejor&iacute;a media lograda con A es mayor que la mejor&iacute;a    media lograda con B en un experimento particular. Se necesita saber, adem&aacute;s,    hasta d&oacute;nde se puede generalizar este hallazgo cuando se tie nen en cuenta    las limitaciones del experimento. La cantidad reducida de personas que participaron    del estudio, el m&aacute;ximo riesgo que se acepta correr en la generalizaci&oacute;n    y los errores de medici&oacute;n de la mejor&iacute;a, entre otras, son las    limitaciones del experimento que restringen la posibilidad de afirmar la superioridad    de A sobre B para la poblaci&oacute;n de la que se obtuvieron las personas que    participaron del estudio. </p>     <p>En s&iacute;ntesis, no es suficiente con identificar la ocurrencia de cierto    efecto, se requiere adicionalmente determinar su magnitud o tama&ntilde;o (Cohen,    1990, 1992a). Con tal prop&oacute;sito se han desarrollado diversas t&eacute;cnicas    formales que permiten cuantificar el TE para diversas pruebas estad&iacute;sticas    habituales en la investigaci&oacute;n psicol&oacute;gica como son, por ejemplo,    la prueba t, el an&aacute;lisis correlacional r, y el an&aacute;lisis de varianza,    entre otras (Cohen, 1988). Estas t&eacute;cnicas de estimaci&oacute;n del TE    poseen inter&eacute;s pr&aacute;ctico en Psicolog&iacute;a, no s&oacute;lo como    complemento necesario a la pruebas de hip&oacute;tesis, sino tambi&eacute;n    porque ofrecen una m&eacute;trica n sobre la cual integrar los resultados de    la investigaci&oacute;n en estudios de meta-an&aacute;lisis (Anderson, 1999;    Macbeth, citado por Kohan &amp; Razumiejczyk, en prensa). Este inter&eacute;s    ha llevado a la American Psychological Associcom&uacute;ation (APA) a alentar    su uso entre los investigadores en Psicolog&iacute;a (Thompson, 1998) y tambi&eacute;n    a que las publicaciones peri&oacute;dicas soliciten, cada vez m&aacute;s, no    solo estad&iacute;sticas, sino tambi&eacute;n sus TE (Hunter &amp; Schmidt,    2004). </p>     <p>No obstante el inter&eacute;s asociado con estas t&eacute;cnicas, en la pr&aacute;ctica    su uso sigue siendo poco habitual entre los investigadores, quienes se muestran    m&aacute;s proclives a informar s&oacute;lo los valores de significaci&oacute;n    de las pruebas estad&iacute;sticas, es decir, el valor convencional de a fijado    en 0,01 &oacute; 0,05 (Cohen, 1990, 1994; citado por Kohan, 2006). Una cuesti&oacute;n    a&ntilde;adida y que no contribuye a modificar esta pr&aacute;ctica, es que    los programas m&aacute;s populares no siempre incluyen la estimaci&oacute;n    del TE entre sus opciones de an&aacute;lisis. As&iacute;, resulta clara la conveniencia    de insistir en la difusi&oacute;n de estas metodolog&iacute;as, tanto como facilitar    el acceso a las tecnolog&iacute;as inform&aacute;ticas necesarias para su aplicaci&oacute;n.  </p>     <p>En este contexto, se presenta en lo que sigue una revisi&oacute;n te&oacute;rica    de las estimaciones del TE para el caso de la diferencia entre dos medias. Esta    revisi&oacute;n incluye una presentaci&oacute;n de los algoritmos m&aacute;s    comunes, su c&aacute;lculo y su interpretaci&oacute;n. Luego, se introduce y    describe un procedimiento para estimar el TE mediante el programa ViSta The    Visual Statistics System (Young, 1996). Se espera que el trabajo contribuya    a una mayor difusi&oacute;n de estas metodolog&iacute;as y aliente su uso entre    los investigadores en Psicolog&iacute;a. </p>     <p><b>ESTIMACIONES DEL TE: EL CASO DE LA DIFERENCIA ENTRE DOS MEDIAS </b></p>     <p>Para calcular el TE que surge de la diferencia entre dos medias, se emplean    habitualmente tres procedimientos que se conocen como delta de Glass, d de Cohen    y g de Hedges (Grissom &amp; Kim, 2005). A estos algoritmos se agregan la conversi&oacute;n    de d en r, que es la medida m&aacute;s com&uacute;n en la investigaci&oacute;n    psicol&oacute;gica actual y el estad&iacute;stico CL (Common Language Effect    Size Statistic), menos conocido pero que tambi&eacute;n puede resultar de utilidad.    Mediante estos estimadores se calcula el grado de generalidad poblacional de    un efecto, a partir de la diferencia que se observa entre dos medias muestrales.    La preferencia por una u otra depende de ciertas condiciones vinculadas a los    supuestos de las distribuciones y a las propiedades del dise&ntilde;o de investigaci&oacute;n.  </p>     <p><i>La delta de Glass </i></p>     <p>Pretende estudiar el efecto de la manipulaci&oacute;n de la variable independiente    X sobre la variable dependiente Y. Para ello se conforman dos grupos homog&eacute;neos    de participantes. El grupo experimental recibe la manipulaci&oacute;n de X mientras    que el grupo control no la recibe. Se comparan la media de Y en el grupo experimental    (Yc) con la media de Y en el grupo control (Ye) para saber si se gener&oacute;    entre ambas una diferencia d (<a href="#e1">Ecuación 1</a> ). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="CENTER"><a name="e1"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e1.gif"></a></p>     <p>La diferencia d entre las medias de ambos grupos que genera la <a href="#e1">Ecuación    1</a> no es una medida estable y homog&eacute;nea porque depende, entre otras    condiciones, de la unidad de medida de la escala que se aplique para medir la    variable dependiente. No es lo mismo una escala que punt&uacute;a de 1 a 10,    que otra escala que punt&uacute;a, por ejemplo, de 1 a 100. Esta diferencia    bruta d resulta demasiado libre como para obtener de ella alguna informaci&oacute;n    &uacute;til, por lo que conviene uniformarla de alg&uacute;n modo que facilite    su manejo. Su comportamiento se vuelve m&aacute;s informativo si se trata esta    medida como un puntaje Z, es decir, cuando se la estandariza. La <a href="#e2">Ecuación    2</a> presenta la diferencia d estandarizada, lo que equivale a dividirla por    el desv&iacute;o est&aacute;ndar del grupo control (Sc). </p>     <p align="CENTER"><a name="e2"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e2.gif"></a></p>     <p>El desv&iacute;o est&aacute;ndar S de la <a href="#e2">Ecuación 2</a> se ajusta    mejor con n - 1 en el denominador, tal como se indica en la <a href="#e3">Ecuación    3</a>. El t&eacute;rmino n se refiere al tama&ntilde;o del grupo control.</p>     <p align="CENTER"><a name="e3"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e3.gif"></a></p> La diferencia estandarizada entre medias muestrales de la <a href="#e2">Ecuación  2</a> es un estimador del par&aacute;metro poblacional delta, atribuido a Gene  Glass (Glass, McGaw &amp; Smith, 1981), que se representa con la letra may&uacute;scula  griega ? en la <a href="#e4">Ecuación 4</a>.      <p align="CENTER"><a name="e4"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e4.gif"></a></p>     <p>Los valores de &micro;e y &micro;c se refieren a las respectivas medias poblacionales    de la variable dependiente Y en los grupos experimental y control. La sigma    con sub&iacute;ndice c (s c) se refiere al desv&iacute;o est&aacute;ndar poblacional    del grupo control. La ? poblacional de la <a href="#e4">Ecuación 4</a> es el    par&aacute;metro que se pretende conocer mediante el c&aacute;lculo del estad&iacute;stico    muestral de la <a href="#e2">Ecuación 2</a>. La escala dentro de la que se mueve    la ? es la de los puntajes Z, es decir, cada unidad es un desv&iacute;o est&aacute;ndar.    Su interpretaci&oacute;n se refiere a la distancia estandarizada que la manipulaci&oacute;n    de la variable independiente X gener&oacute; en la variable dependiente Y. Por    ejemplo, si ? = 1, se interpreta que la media del grupo experimental (esto es,    en condici&oacute;n de manipulaci&oacute;n de X) se encuentra a 1 desv&iacute;o    est&aacute;ndar de la media del grupo control, es decir, la primera supera aproximadamente    al 84% del grupo control (porque el &aacute;rea bajo la curva normal que corresponde    a una Z = 1 de la distribuci&oacute;n estandarizada de &micro;c es de p = 0,84022).  </p>     <p><i>La g de Hedges </i></p>     <p>La delta de Glass pondera la diferencia entre los grupos mediante el desv&iacute;o    est&aacute;ndar del grupo control Sc, como se indica en el denominador de la    <a href="#e2">Ecuación 2</a>. Sin embargo, la diferencia bruta entre las medias    del numerador depende de la variabilidad de los dos grupos. De esta manera,    la delta de Glass es poco sensible a las diferencias de variabilidad (por ejemplo,    desv&iacute;o est&aacute;ndar, varianza) entre los grupos experimental y control.    Este conservadurismo puede generar sesgos en la estimaci&oacute;n del TE cuando    la variabilidad resulta heterog&eacute;nea entre los grupos. Es por ello que    Hedges propuso cambiar el desv&iacute;o est&aacute;ndar del grupo experimental    Sc que se presenta en el denominador de la <a href="#e2">Ecuación 2</a>, por    otro desv&iacute;o est&aacute;ndar que mida la variabilidad conjunta de ambos    grupos (Grissom &amp; Kim, 2005). Esta medida de variabilidad unificada S es    un nuevo desv&iacute;o est&aacute;ndar que se obtiene de combinar los datos    de los grupos experimental y control en una &uacute;nica medida que no asume    la igualdad de varianzas. El desv&iacute;o est&aacute;ndar unificado Su se obtiene    mediante los c&oacute;mputos de la <a href="#e5">Ecuación 5</a>.</p>     <p align="CENTER"><a name="e5"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e5.gif"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El desv&iacute;o est&aacute;ndar unificado Su permite que tanto la variabilidad    interna de cada grupo (S2e, S2c), como el tama&ntilde;o de los grupos (ne, nc)    participen en la estimaci&oacute;n del TE. Esta medida resulta menos sesgada    que la delta de Glass cuando no se asume la igualdad de varianzas. El empleo    del desv&iacute;o est&aacute;ndar unificado Su para el c&aacute;lculo del TE,    cuando se comparan dos grupos independientes, se conoce como la g de Hedges.    Su c&oacute;mputo se presenta en la <a href="#e6">Ecuación 6</a>. </p>     <p align="CENTER"><a name="e6"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e6.gif"></a></p>     <p>La g de Hedges es un estimador de la correspondiente g poblacional gpob que    se indica en la <a href="#e7">Ecuación 7</a>. </p>     <p align="CENTER"><a name="e7"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e7.gif"></a></p>     <p>Tanto la delta de Glass, como la g de Hedges, presentan un sesgo positivo,    es decir, una sobreestimaci&oacute;n del TE que puede corregirse mediante un    ajuste propuesto por el mismo Hedges. La g ajustada g ajust se obtiene mediante    la <a href="#e8">Ecuación 8</a>.</p>     <p align="CENTER"><a name="e8"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e8.gif"></a></p>     <p>A mayor cantidad de grados de libertad gl, menor ajuste se necesita para lograr    una estimaci&oacute;n menos sesgada del TE, tal como se deduce de la ubicaci&oacute;n    de los gl en los c&oacute;mputos de la <a href="#e8">Ecuación 8</a>. </p>     <p><i>La d de Cohen</i></p>     <p>El estimador del TE propuesto por Cohen (1988, 1992a, 1994) es similar a la    g de Hedges, aunque presenta un mayor sesgo cuando no se asume la igualdad de    varianzas. El denominador de la g de Hedges que se presenta en la Ecuaci&oacute;n    5, emplea el artificio de n - 1 (es decir, ne + nc 2) para lograr una mejor    aproximaci&oacute;n del valor muestral del desv&iacute;o est&aacute;ndar unificado    S u al valor poblacional del desv&iacute;o est&aacute;ndar unificado s. Se ha    demostrado que mediante este artificio se logra una mejor aproximaci&oacute;n    estad&iacute;stica a los valores poblacionales, que mediante el uso de n. Sin    embargo, si las condiciones de variabilidad controlada que se proponen lograr    los dise&ntilde;os experimentales son adecuadas, ambos artificios resultan equivalentes.    Es por ello que bajo el supuesto del control ideal de todas las fuentes de variabilidad    ajenas a la manipulaci&oacute;n de la variable independiente X, se considera    que el empleo de la n en el denominador del desv&iacute;o est&aacute;ndar resulta    pertinente. La d de Cohen, entonces, emplea este artificio para el c&aacute;lculo    del TE. El desv&iacute;o est&aacute;ndar de la d de Cohen es, como ocurre con    la g de Hedges que se presenta en las Ecuaciones 5 y 6, una medida que combina    los desv&iacute;os est&aacute;ndar de los dos grupos, aunque la d no emplea    el artificio de n - 1.</p>     <p>La d de Cohen (1988) es una de las medidas m&aacute;s empleadas en las publicaciones    especializadas para el c&aacute;lculo del TE y en los estudios meta-anal&iacute;ticos    (Anderson, 1999; Hunter &amp; Schmidt, 2004). Su c&oacute;mputo se presenta    en la <a href="#e9">Ecuación 9</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="CENTER"><a name="e9"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e9.gif"></a></p>     <p>El desv&iacute;o est&aacute;ndar unificado S u en la d de Cohen, sin embargo,    no es id&eacute;ntico al de la g de Hedges de la Ecuaci&oacute;n 5, porque el    primero emplea s&oacute;lo la n, es decir, no incluye la correcci&oacute;n de    n - 1. </p>     <p>La relaci&oacute;n entre estas tres medidas del TE depende de la variabilidad    interna de cada grupo. Cuanto m&aacute;s se aproximen los grupos experi mental    y control a la normalidad y homogeneidad, m&aacute;s se acercar&aacute;n al    ideal de ? = gpob = g = d. Esta situaci&oacute;n ideal resulta, sin embargo,    poco posible debido a las variaciones que genera el error de muestreo, entendido    como el conjunto de diferencias que se observan entre diversas muestras aleatorias    obtenidas de una misma poblaci&oacute;n (Hunter &amp; Schmidt, 2004). Es poco    probable que Se = Sc y, por lo tanto, que ambas medidas sean iguales a la sigma    unificada poblacional s u.</p>     <p><i>Interpretaci&oacute;n de las estimaciones del tama&ntilde;o del efecto </i></p>     <p>    <br>   El significado del TE no se obtiene mec&aacute;nicamente (Cohen, 1990). Si bien    su unidad de medida es la de los desv&iacute;os est&aacute;ndar, su interpretaci&oacute;n    depende de la manera en que se relaciona con otros criterios relevantes del    razonamiento estad&iacute;stico (Gigerenzer, 1993; Krueger, 2001; Thompson,    1998). Un mismo TE puede tener diferentes significados pr&aacute;cticos porque    depende del problema espec&iacute;fico que se est&eacute; evaluando. Uno de    los aspectos m&aacute;s relevantes para la interpretaci&oacute;n del TE es su    relaci&oacute;n con el poder estad&iacute;stico (Cohen, 1988), entendido como    la probabilidad que posee una prueba de obtener resultados significativos. Formalmente,    el poder o potencia (power) se define como 1 - &szlig;, siendo &szlig; la probabilidad    de aceptar err&oacute;neamente la hip&oacute;tesis nula (Cohen, 1992a). A su    vez, el poder estad&iacute;stico es una funci&oacute;n matem&aacute;tica que    depende del tama&ntilde;o de la muestra (n), del nivel de significaci&oacute;n    estad&iacute;stica a (p valor) y del TE. De esta manera, el TE ha sido entendido    como un complemento necesario para el an&aacute;lisis de los datos emp&iacute;ricos    en la prueba de hip&oacute;tesis tradicional (Cortina & Dunlap, 1997). </p>     <p>En relaci&oacute;n con este procedimiento cl&aacute;sico de la prueba de hip&oacute;tesis,    la hip&oacute;tesis nula sostiene que el TE es igual a cero (Cohen, 1988, 1994).    El alejamiento del TE de cero implica el rechazo de la hip&oacute;tesis nula,    por lo cual su magnitud crece junto con el poder de la prueba de significaci&oacute;n    estad&iacute;stica que se est&eacute; empleando. A mayor TE, mayor poder, es    decir, menor probabilidad de cometer un error de tipo II. La consideraci&oacute;n    del TE en el contexto de la prueba de hip&oacute;tesis es una manera de controlar    tanto el valor de a (probabilidad de cometer un error de tipo I), como el valor    de &szlig; (probabilidad de cometer un error de tipo II). De esta manera, cuanto    mayor sea el TE, menor resulta el tama&ntilde;o de la muestra que se necesita    para detectar la ocurrencia poblacional de un fen&oacute;meno. </p>     <p>    <br>   <i>El tama&ntilde;o del efecto en t&eacute;rminos de correlaci&oacute;n</i></p>     <p>La forma m&aacute;s universal del TE es r, entendida como correlaci&oacute;n    biserial entre una variable independiente binaria X y una variable dependiente    num&eacute;rica o escalar Y (Cohen, 1988). La X adquiere s&oacute;lo dos valores,    por ejemplo 1 y 0, seg&uacute;n la pertenencia del participante al grupo experimental    (X = 1) o al grupo control (X = 0). Los valores de Y dependen, en cambio, de    la escala de medici&oacute;n que se aplique. La estimaci&oacute;n del TE mediante    r tienen varias ventajas sobre los anteriores estimadores, entre las que se    destaca su mayor facilidad de interpretaci&oacute;n. Esta ventaja se debe a    la condici&oacute;n acotada de la escala de r. La correlaci&oacute;n es siempre    un n&uacute;mero decimal que fluct&uacute;a entre 0 y 1, a diferencia de las    otras medidas del TE que se comportan como un puntaje Z. Por ello, es &uacute;til    convertir estimadores como la d de Cohen a r. Esta conversi&oacute;n facilita,    adem&aacute;s, la posterior realizaci&oacute;n de estudios meta-anal&iacute;ticos.    Cohen (1988) propone la f&oacute;rmula de la <a href="#e10">Ecuación 10</a>    para convertir la d en r.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="CENTER"><a name="e10"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e10.gif"></a></p>     <p>Los valores de p y q corresponden a las proporciones de sujetos que pertenecen    a los grupos experimental y control, respectivamente. Es decir que la proporci&oacute;n    p es equivalente al cociente que surge de dividir la cantidad de sujetos que    incluye el grupo experimental ne por la cantidad total de sujetos n (grupo experimental    ne + grupo control nc). Es decir, p = ne / n. La proporci&oacute;n de sujetos    que pertenecen al grupo control es q = nc / n. De esta manera, la proporci&oacute;n    q es el complemento de p, por lo cual q = 1-p. Cuando el tama&ntilde;o de ambos    grupos es id&eacute;ntico (ne = nc), el valor del t&eacute;rmino (1 / pq) resulta    igual a 4, es decir 1 / (0,5 x 0,5) = 1/ 0,25 = 4. De esta manera, la <a href="#e10">Ecuación    10</a> puede abreviarse cuando los grupos experimental y control poseen el mismo    tama&ntilde;o. La <a href="#e11">Ecuación 11</a> propuesta por Cohen (1988)    resume este caso. </p>     <p align="CENTER"><a name="e11"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e11.gif"></a></p>     <p>Cu&aacute;nto mayor sea la discrepancia entre p y q, es decir, entre el tama&ntilde;o    de los grupos experimental y control, mayor ser&aacute; el valor del denominador    en la <a href="#e10">Ecuación 10</a>, por lo cual menor ser&aacute; la correlaci&oacute;n    r.</p>     <p>Para interpretar el TE mediante r se debe considerar que a mayor TE, mayor    r. Se infiere que cuanto mayor es el valor de r, mayor es la magnitud del efecto    que la manipulaci&oacute;n de la variable independiente X gener&oacute; sobre    la variable dependiente Y. A mayor valor de d (y mayor homogeneidad de tama&ntilde;o    entre los grupos), mayor correlaci&oacute;n biserial entre X e Y. Supongamos    el ejemplo que se reproduce con mayor detalle en el apartado de descripci&oacute;n    del programa. En &eacute;l, se realiza un experimento con dos grupos de similar    tama&ntilde;o, con 21 sujetos que recibieron una manipulaci&oacute;n experimental    y 23 sujetos que no recibieron ninguna manipulaci&oacute;n y el TE obtenido    para la diferencia estandarizada entre medias resulta de d = 0,691. Reemplazando    los valores correspondientes en la <a href="#e10">Ecuación 10</a> obtenemos:  </p>     <p align="CENTER"><a name="ea"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03ea.gif"></a></p>     <p>La <a href="#e11">Ecuación 11</a>, que asume la homogeneidad del tama&ntilde;o    de los grupos, tambi&eacute;n arroja una r de 0,326 porque la diferencia de    la n entre ambos es muy peque&ntilde;a (p &#732; q &#732; 0,5).    <br> </p>     <p align="CENTER"><a name="eb"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03eb.gif"></a></p>     <p>N&oacute;tese que el t&eacute;rmino de mayor peso en estas f&oacute;rmulas    de conversi&oacute;n es el tama&ntilde;o del efecto d. De esta manera, a mayor    TE, mayor r, es decir mayor proximidad de r a 1. Si en el caso ilustrado elimin&aacute;ramos    del grupo control un aparente outlier presente en los datos, la d ascender&iacute;a    de 0,691 a 0,922 y se obtendr&iacute;a una r a&uacute;n mayor con la <a href="#e10">Ecuación    10</a>: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="CENTER"><a name="ec"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03ec.gif"></a></p>     <p>La proporci&oacute;n p se obtiene de 21/43 = 0,488 y la proporci&oacute;n q    se obtiene de 22/43 = 0,512, por lo cual el valor de pq resulta de 0,488 x 0,512    = 0,2498 &#732; 0,25. En este caso, la diferencia de tama&ntilde;o entre los    grupos experimental y control es tan peque&ntilde;a que el valor de r resulta    equivalente seg&uacute;n las <a href="#e10">Ecuación 10</a> y <a href="#e11">Ecuación    11</a>. El valor hallado de r = 0,419 indica una buena correlaci&oacute;n entre    la manipulaci&oacute;n de X y las variaciones de Y. De esta manera, la conversi&oacute;n    de d a r permite interpretar el TE en t&eacute;rminos de correlaci&oacute;n.  </p>     <p><i>Tablas para la interpretaci&oacute;n del tama&ntilde;o del efecto </i></p>     <p>Cohen (1988) ha proporcionado una colecci&oacute;n de tablas para la interpretaci&oacute;n    del TE en las pruebas estad&iacute;sticas m&aacute;s usadas en la investigaci&oacute;n    psicol&oacute;gica, tales como t, r, ?2 , F, etc. Estas tablas presentan dos    variedades: a) algunas sirven para calcular el poder de una prueba estad&iacute;stica    en un an&aacute;lisis post hoc, es decir, luego de concluida la investigaci&oacute;n;    y b) otras se aplican para calcular el tama&ntilde;o de muestra (n) necesario    para detectar un TE determinado durante la planificaci&oacute;n de un estudio,    es decir, antes de la investigaci&oacute;n (Citado por Kohan &amp; Macbeth,    2008, en prensa). Las tablas que ofrece Cohen (1988) para el primer caso informan    los valores aproximados del poder de la prueba para diferentes tama&ntilde;os    de la muestra n y diferentes valores del TE. En la <a href="#t1">Tabla 1</a>    se resumen algunos valores del poder de la prueba t ofrecidos por Cohen para    el caso de un criterio de significaci&oacute;n de a = 0,05 en la comparaci&oacute;n    de dos grupos independientes. Los diversos TE (d) obtenidos se indican en las    columnas y los diferentes tama&ntilde;os de (n) se indican en las filas. </p>     <p align="CENTER"><a name="t1"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03t1.gif"></a></p>     <p>La <a href="#t1">Tabla 1</a> es una versi&oacute;n abreviada de la tabla ofrecida    por Cohen (1988, pp. 36) para la estimaci&oacute;n del poder de la prueba t    bilateral con un p valor de 0,05 para la comparaci&oacute;n de dos grupos independientes.  </p>     <p>Para ilustrar el funcionamiento de esta tabla, Cohen propone un ejemplo en    el que se comparan dos grupos de ratas en un experimento sobre aprendizaje.    El grupo experimental fue sometido a una sesi&oacute;n de aprendizaje mientras    que el grupo control no recibi&oacute; ning&uacute;n tratamiento. Se midi&oacute;    el n&uacute;mero de ensayos necesarios para obtener &eacute;xito sostenido en    una determinada tarea. Se encontr&oacute; que las diferencias entre el grupo    control y el grupo experimental arrojaron una estimaci&oacute;n del TE equivalente    a d = 0,50; con una n = 30 para cada grupo. El poder de la prueba estad&iacute;stica    aplicada es, seg&uacute;n la <a href="#t1">Tabla 1</a>, equivalente a 0,47.    Esto significa que la probabilidad de detectar un TE de 0,50 con un p valor    de 0,05 mediante una prueba t bilateral es menor a 1/2. Si el tama&ntilde;o    del efecto resulta, en cambio, de mayor magnitud, entonces el poder aumenta.  </p>     <p>Por ejemplo, si la d asciende de 0,50 a 0,70, manteniendo constante el resto    de las condiciones, entonces el poder de la prueba corresponde a 0,76. Esto    indicar&iacute;a que la prueba t posee, en tal caso, una probabilidad bastante    alta de detectar el TE especificado. El poder de la prueba aumenta junto con    el tama&ntilde;o de los grupos y, simult&aacute;neamente, a medida que aumenta    la diferencia d entre el grupo experimental y el grupo control. </p>     <p>En general, a mayor TE y mayor tama&ntilde;o de la muestra, mayor poder estad&iacute;stico    posee la prueba que se emplee para una hip&oacute;tesis. </p>     <p>La segunda variedad de tablas ofrecidas por Cohen para interpretar el TE se    relaciona con el c&aacute;lculo del tama&ntilde;o de la muestra que se necesita    para detectar un determinado efecto. Estas tablas se emplean durante la planificaci&oacute;n    de un estudio. La <a href="#t2">Tabla 2</a> presenta una versi&oacute;n abreviada    de la tabla ofrecida por Cohen (1988, pp. 55) para el c&aacute;lculo del tama&ntilde;o    de la muestra que se necesita para detectar diferentes TE (d) seg&uacute;n el    poder estad&iacute;stico de la prueba t bilateral con un p valor de 0,05. Por    ejemplo, para detectar una diferencia estandarizada entre las medias del grupo    experimental y control equivalente a una d = 0,50 con un poder de 0,80, se necesitan    64 casos por grupo. Si se espera que la diferencia entre los grupos resulte    a&uacute;n mayor, por ejemplo de d = 0,80, entonces se necesitar&aacute;n menos    casos, 26 por grupo seg&uacute;n se indica en la <a href="#t2">Tabla 2</a>.    Con s&oacute;lo 12 casos por grupo se podr&aacute; detectar una diferencia d    = 1,20. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="CENTER"><a name="t2"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03t2.gif"></a></p>     <p>    <br>   De la misma manera, en caso de anticipar una diferencia menor entre ambos grupos    equivalente, por ejemplo, a una d = 0,20, se necesitar&aacute;n 393 casos por    grupo para que la prueba t bilateral (con un p valor 0,05) tenga un poder o    probabilidad de 0,80 de detectarla. En general, a mayor poder, se necesita mayor    cantidad de casos y, a mayor TE, menor cantidad. </p>     <p><i>El estad&iacute;stico CL como una v&iacute;a m&aacute;s simple de interpretaci&oacute;n    del TE</i></p>     <p>McGraw y Wong (1992) proponen otro m&eacute;todo de estimaci&oacute;n del TE    para el caso de la diferencia entre dos medias provenientes de muestras independientes:    el estad&iacute;stico CL (Common Language Effect Size). Los autores argumentan    que es un estad&iacute;stico m&aacute;s simple de interpretar que los anteriores,    ya que se expresa la magnitud de la diferencia en t&eacute;rminos de un valor    de probabilidad. En particular, estima la probabilidad de obtener un valor de    diferencias entre medias mayor que cero en una distribuci&oacute;n normal cuya    media es la diferencia observada entre ambas medias (Valera-Esp&iacute;n &amp;    S&aacute;nchez-Meca, 1997). Para su c&aacute;lculo, debe obtenerse primero:  </p>     <p align="CENTER"><a name="e12"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03e12.gif"></a></p>     <p>Posteriormente se busca en la distribuci&oacute;n normal tipificada la probabilidad    de un valor menor al obtenido en la formula anterior. En el ejemplo supuesto    y descrito en el pr&oacute;ximo apartado del software, esto ser&iacute;a: </p>     <p align="CENTER"><a name="ed"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03ed.gif"></a></p>     <br> Que se interpretar&iacute;a f&aacute;cilmente como: el 74% de las veces un sujeto  extra&iacute;do al azar del grupo Experimental obtendr&aacute; un valor mayor  que un sujeto extra&iacute;do al azar del grupo Control. Esta conversi&oacute;n  del TE a un valor de probabilidad podr&iacute;a aplicarse tambi&eacute;n a otras  formas estandarizadas de estimaci&oacute;n de TE, como el estad&iacute;stico d  de Cohen, para proporcionar una forma m&aacute;s universal de interpretaci&oacute;n.      <p><b>C&Aacute;LCULO DEL TE CON EL PROGRAMA ViSta </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>ViSta &quot;The Visual Statistics System&quot; </i></p>     <p>ViSta es un programa estad&iacute;stico creado por el Profesor Forrest W. Young    de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Young, 1996). Dise&ntilde;ado    originalmente como entorno para desarrollar t&eacute;cnicas de visualizaci&oacute;n    de datos, en la actualidad puede considerarse un sistema estad&iacute;stico    completo, ya que ofrece capacidades de edici&oacute;n, transformaci&oacute;n    y an&aacute;lisis de datos (Molina-Iba&ntilde;ez, Ledesma, Valero-Mora &amp;    Young, 2005). ViSta es un sistema escrito en lenguaje LispStat (Tierney, 1990)    que ha sido pensado como software abierto y extensible, esto significa que proporciona    acceso al c&oacute;digo fuente y herramientas de programaci&oacute;n para que    los usuarios avanzados puedan expandir o modificar las capacidades de an&aacute;lisis    del programa. Se presenta en este art&iacute;culo la anexi&oacute;n de funciones    b&aacute;sicas de estimaci&oacute;n del TE a un m&oacute;dulo ya existente en    ViSta para la comparaci&oacute;n de medias. </p>     <p><i>Ejemplo de uso de ViSta </i></p>     <p>La <a href="#f1">Figura 1</a> muestra una imagen parcial de ViSta con un conjunto    de datos apropiados para ilustrar el c&aacute;lculo del TE. Este archivo de    datos se encuentra en la librer&iacute;a de datos de ViSta y corresponde a un    ejemplo tomado de Moore y McCabe (1993). Los datos pertenecen a un estudio que    examina c&oacute;mo una nueva tarea dirigida puede ayudar a los estudiantes    a mejorar sus habilidades de lectura. Los dos grupos corresponden a estudiantes    que han recibido la tarea (grupo experimental; ne = 21) y estudiantes que no    la han recibido (grupo control; nc = 23). La variable dependiente en este caso    es la puntaci&oacute;n en un Test de Lectura, etiquetada en la imagen con el    nombre Puntajes. Este tipo de archivo de datos puede crearse en ViSta usando    el editor de datos o tambi&eacute;n importarse en formato texto.</p>     <p align="CENTER"><a name="f1"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03f1.gif"></a></p>     <p>En ViSta la estimaci&oacute;n del TE se realiza autom&aacute;ticamente cuando    se aplica el comando de contrastaci&oacute;n de medias para muestras independientes.    Por su naturaleza, este an&aacute;lisis solo admite datos de entrada con una    variable independiente binaria -dos grupos de comparaci&oacute;n- y una variable    dependiente num&eacute;rica, como los datos del ejemplo. Luego de ejecutar este    comando, ViSta proporciona salidas num&eacute;ricas en formato de texto (Reports)    y salidas en formato gr&aacute;fico para explorar visualmente los resultados    del an&aacute;lisis. </p>     <p>    <br>   La <a href="#t3">Tabla 3</a> muestra el informe con los resultados estad&iacute;sticos    b&aacute;sicos de la prueba de comparaci&oacute;n de medias para los datos del    ejemplo. La primera parte incluye informaci&oacute;n descriptiva (tama&ntilde;o    de los grupos, medias, desv&iacute;os est&aacute;ndar, etc.), mientras que la    segunda parte muestra las diferentes formas de estimaci&oacute;n del TE, incluyendo    la d de Cohen (0,691), la g de Hedges (0,684), la delta de Glass (0,580), la    conversi&oacute;n de d a r (0,326) y el estad&iacute;stico CL (0,687). Por &uacute;ltimo,    se presentan los resultados de la prueba t y de la prueba de homogeneidad de    varianzas. Esta &uacute;ltima parece indicar una diferencia significativa entre    las varianzas de ambos grupos, y la consiguiente necesidad de una inspecci&oacute;n    m&aacute;s detallada y directa de los datos. Con este fin, puede ser conveniente    utilizar los gr&aacute;ficos que ViSta proporciona para realizar un an&aacute;lisis    exploratorio. </p>     <p>Para este caso, la <a href="#f2">Figura 2</a> muestra un ejemplo del tipo de    gr&aacute;ficos que se pueden generar en ViSta y su posible utilidad como complemento    en el c&aacute;lculo del TE. Dicha figura presenta diferentes im&aacute;genes    de un gr&aacute;fico de puntos, diamantes y cajas (dot, diamond and box plot).    La primera imagen (arriba a la izquierda) muestra el gr&aacute;fico de puntos    -representando los participantes de cada grupo- y las medias de ambos grupos    unidas por una l&iacute;nea. Este gr&aacute;fico permite apreciar la diferencia    entre las medias y tambi&eacute;n visualizar un aparente outlier o caso at&iacute;pico    en el grupo control. El segundo gr&aacute;fico (arriba a la derecha) es un esquema    de las distribuciones basado en las medias y desv&iacute;os est&aacute;ndar    de cada grupo. Se a&ntilde;aden al gr&aacute;fico anterior dos diamantes como    indicadores de la variabilidad de los grupos. Aqu&iacute;, los extremos de cada    diamante se fijan en un desv&iacute;o por encima y por debajo de la media de    cada grupo. El tercer gr&aacute;fico (abajo a la izquierda) tambi&eacute;n es    un esquema de las distribuciones, aunque &eacute;ste se basa en medidas de posici&oacute;n.    Se trata de un gr&aacute;fico de cajas (box plot) donde la l&iacute;nea central    corresponde a la mediana, las cajas est&aacute;n definidas por los cuartiles    uno y tres, y las l&iacute;neas de los extremos representan los percentiles    10 y 90, respectivamente. Por &uacute;ltimo, el gr&aacute;fico ubicado abajo    a la derecha es una superposici&oacute;n de todos los anteriores.</p>     <p align="CENTER"><a name="t3"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03t3.gif"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La informaci&oacute;n gr&aacute;fica anterior sugiere la existencia de una    diferencia entre las medias a favor del grupo experimental, pero tambi&eacute;n    permite detectar cierta heterogeneidad en las varianzas y un aparente outlier    en el grupo control, cuestiones que se deben tener en cuenta al momento de la    comparaci&oacute;n. Considerando que el outlier puede afectar la media del grupo    control y contribuir a la heterogeneidad de las varianzas, el analista podr&iacute;a    razonablemente estar interesado en realizar el an&aacute;lisis nuevamente, eliminando    el outlier de los datos. La eliminaci&oacute;n de casos at&iacute;picos se justifica,    en ocasiones, por el incumplimiento de criterios de inclusi&oacute;n en el reclutamiento    de los participantes que conforman la muestra, o bien por errores en el ingreso    de datos (Miller, 1993). Este tipo de operaciones (selecci&oacute;n, eliminaci&oacute;n    de participantes, etc.) puede realizarse de modo sencillo en ViSta utilizando    un Panel de Selecci&oacute;n. As&iacute;, la aplicaci&oacute;n de los an&aacute;lisis,    en este caso el c&aacute;lculo del TE, resulta m&aacute;s din&aacute;mica e    interactiva para el usuario. </p>     <p align="CENTER"><a name="f2"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03f2.gif"></a></p>     <p>La <a href="#t4">Tabla 4</a> muestra los resultados del an&aacute;lisis luego    de proceder con dicha eliminaci&oacute;n. Se observan cambios en las estimaciones    del TE, as&iacute; como un resultado m&aacute;s satisfactorio en el Test de    homogeneidad de varianzas. En s&iacute;ntesis, el ejemplo permite ilustrar que    el TE puede calcularse de modo sencillo en ViSta, con la ventaja a&ntilde;adida    de que el usuario tambi&eacute;n pude interactuar con el resto de las opciones    del programa, tales como obtener salidas gr&aacute;ficas, seleccionar o eliminar    participantes, etc. </p>     <p align="CENTER"><a name="t4"><img src="img/revistas/rlps/v40n3/1a03t4.gif"></a></p>     <p><b>COMENTARIOS FINALES </b></p>     <p>El TE se ha planteado como un complemento necesario a las pruebas de hip&oacute;tesis    (Cohen, 1988). El TE permite una apreciaci&oacute;n m&aacute;s directa de la    magnitud de los fen&oacute;menos en estudio y ofrece una interpretaci&oacute;n    m&aacute;s adecuada de los resultados. Adem&aacute;s, resulta un elemento necesario    para la integraci&oacute;n de diversos resultados mediante el Meta-An&aacute;lisis    (Hunter &amp; Schmidt, 2004; Macbeth et al., en prensa). De ah&iacute; las recomendaciones    de los expertos y de las normas editoriales de las revistas especializadas que    promueven con un &eacute;nfasis creciente el empleo de estas t&eacute;cnicas.  </p>     <p>No obstante, su uso se encuentra a&uacute;n poco extendido en la pr&aacute;ctica,    lo cual podr&iacute;a explicarse, en parte, por desconocimiento y, en parte,    porque los programas estad&iacute;sticos m&aacute;s populares no lo incluyen    claramente entre sus opciones de an&aacute;lisis. Es curioso, por ejemplo, que    muchos manuales de estad&iacute;stica en Psicolog&iacute;a no incorporen este    tema entre sus contenidos b&aacute;sicos siendo que su c&aacute;lculo e interpretaci&oacute;n    resultan relativamente sencillos. Aqu&iacute; puede verse, tambi&eacute;n el    &eacute;nfasis en las pruebas de hip&oacute;tesis y los valores de significaci&oacute;n    tradicionales de 0,01 y 0,05.</p>     <p>En este contexto, el presente trabajo intenta contribuir a los esfuerzos realizados    por instituciones como la APA por difundir y animar el uso del TE entre los    investigadores en Psicolog&iacute;a. Con tal prop&oacute;sito, se proporciona    aqu&iacute; una implementaci&oacute;n inform&aacute;tica simple de usar y de    libre acceso, que se acopla al programa estad&iacute;stico ViSta.</p> En cuanto a la disponibilidad y funcionamiento de esta implementaci&oacute;n inform&aacute;tica,  el usuario interesado simplemente debe: a) Instalar la versi&oacute;n 6.4 de ViSta,  y b) Instalar el programa ViSta-ES, que a&ntilde;ade las opciones de estimaci&oacute;n  del TE en ViSta. Ambos programas pueden encontrarse en la direcci&oacute;n URL:  <a href="http://www.mdp.edu.ar/psicologia/vista/"target="_blank"> http://www.mdp.edu.ar/psicologia/vista/</a>Por &uacute;ltimo, quienes est&eacute;n interesados en una revisi&oacute;n  general de las capacidades y funcionamiento de ViSta pueden consultar a Molina-Iba&ntilde;ez,  Ledesma, Valero-Mora y Young (2005).      <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>Anderson, G. (1999). The Role of Meta-Analysis in the Significance Test Controversy.    European Psychologist, 4(2), 75-82.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-0534200800030000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, J. (1988). Statistical Power Analysis for the Behavioral Sciences. Second    Edition. Hillsdate, NJ: LEA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0534200800030000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, J. (1990). Things I Have Learned (So Far). American Psychologist, 45(12),    1304-1312.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-0534200800030000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, J. (1992a). A Power Primer. Psychological Bulletin, 112(1), 155-159.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0534200800030000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, J. (1992b). Fuzzy Methodology. Psychological Bulletin, 112(3), 409-410.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-0534200800030000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cohen, J. (1994). The Earth Is Round (p&lt;.05). American Psychologist, 49(12),    997-1003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-0534200800030000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kohan, N. (1994). Dise&ntilde;o Estad&iacute;stico. Buenos Aires: Eudeba.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-0534200800030000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kohan, N. (2006). El Tama&ntilde;o del Efecto en la Investigaci&oacute;n Psicol&oacute;gica.    Ponencia presentada en el Primer Encuentro de Evaluaci&oacute;n Psicol&oacute;gica    y Educativa. C&oacute;rdoba: Universidad Nacional de C&oacute;rdoba.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-0534200800030000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kohan, N. &amp; Macbeth, G. (en prensa). El Tama&ntilde;o del Efecto en la    Investigaci&oacute;n Psicol&oacute;gica. Revista de Psicolog&iacute;a UCA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-0534200800030000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cortina, J.M. &amp; Dunlap, W.P. (1997). On the Logic and Purpose of Significance    Testing. Psychological Methods, 2(2), 161-172.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-0534200800030000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gigerenzer, G. (1993). The Superego, the Ego, and the Id in Statistical Reasoning.    En G. Keren &amp; C. Lewis (Eds.), A Handbook forData Analysis in the Behavioral    Sciences: Methodological Issues (pp. 311-339). Hillsdale, NJ: LEA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-0534200800030000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Glass, G.V., McGaw, B. &amp; Smith, M.L. (1981). Meta-Analysis in Social Research.    Thousand Oaks, CA: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-0534200800030000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Grissom, R.J. &amp; Kim, J.J. (2005). Effect Sizes for Research. A Broad Practical    Approach. Mahwah, NJ: LEA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-0534200800030000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hunter, J.E. &amp; Schmidt, F.L. (2004). Methods of Meta-Analysis. Correcting    Error and Bias in Research Findings. Second Edition. Thousand Oaks, CA: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-0534200800030000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Krueger, J. (2001). Null Hypothesis Significance Testing. On the Survival of    a Flawed Method. American Psychologist, 56(1), 16-26.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-0534200800030000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kohan, N. &amp; Razumiejczyk, E. (en prensa). El Meta-An&aacute;lisis: la Integraci&oacute;n    de los Resultados Cient&iacute;ficos. Evaluar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-0534200800030000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>McGraw, K. y Wong, S. (1992). A common language effect size statistic. Psychological    Bulletin, 111, 361-365.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-0534200800030000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Miller, J.N. (1993). Outliers in Experimental Data and Their Treatment. Analyst,    118, 455-46.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-0534200800030000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Molina-Iba&ntilde;ez, J.G., Ledesma, R., Valero-Mora, P. &amp; Young, F.W.    (2005). A Video Tour through ViSta 6.4, a Visual Statistical System based on    Lisp-Stat. Journal of Statistical Software, 13(8), 1-10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-0534200800030000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Moore, D.S. &amp; McCabe, G.P. (1993). Introduction to the Practice of Statistics.    Second Edition. New York: W.H. Freeman &amp; Company.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-0534200800030000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Thompson, B. (1998). Statistical Significance and Effect Size Reporting: Portrait    of a Possible Future. Research in the Schools, 5(2), 33-38.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-0534200800030000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tierney, L. (1990). Lisp-Stat An Object-Oriented Environment for Statistical    Computing and Dynamic Graphics. 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