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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[INCIDENCIA DE LA MENTIRA EN LA CONFIANZA Y LA COOPERACIÓN EN EL ÁMBITO LABORAL]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma de Madrid Facultad de Psicología Dpto. Psicología Social y Metodología]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Abstract In this article we examine the repercussions that lying has in the workplace. The effects of the type of lie and the objectives for lying are explored through the measure of acceptability, graveness, and perception of the consequences based on evaluations made by professionals working there. The main results show that the objective behind the lying is the one which had a greater repercussion on social appraisal for the behaviour and on the perception of the consequences on the work environment, where the effects varied according to the type of objective. Lies that look for benefiting others are considered as more acceptable, less grave and harm both trust and collaboration to a lesser extent. On the contrary, lies that look for personal gain while causing harm to others are valued as more unacceptable and deteriorate those work processes requiring collaboration and trust.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>INCIDENCIA DE LA MENTIRA EN LA CONFIANZA Y LA COOPERACI&Oacute;N EN  EL &Aacute;MBITO LABORAL</b> </font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>THE  INCIDENCE OF LIES ON TRUST AND COOPERATION IN THE WORKPLACE</b></font></p>     <p><b>Tatiana  Su&aacute;rez, Amparo  Caballero y Flor  S&aacute;nchez</b><br/>   Universidad  Aut&oacute;noma de Madrid, Espa&ntilde;a</p>     <p>Correspondencia: Amparo  Caballero o Flor S&aacute;nchez, Dpto. Psicolog&iacute;a Social y Metodolog&iacute;a, Facultad  de Psicolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma de Madrid. 28049 Madrid.  Espa&ntilde;a. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:amparo.caballero@uam.es">amparo.caballero@uam.es</a>, <a href="mailto:flor.sanchez@uam.es">flor.sanchez@uam.es</a></p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En este trabajo se analizan las  repercusiones que conlleva el uso de la mentira en entornos de trabajo. A  partir de las valoraciones de los profesionales que trabajan en ellos,  examinamos los efectos del objetivo y la tipicidad de la mentira sobre la  valoraci&oacute;n de su aceptabilidad, gravedad y de la percepci&oacute;n de sus  consecuencias. Los resultados principales se&ntilde;alan que el objetivo por el cual  se miente es el factor que m&aacute;s incide en la valoraci&oacute;n social de este  comportamiento y en la percepci&oacute;n de sus consecuencias en el entorno del  trabajo, variando los efectos seg&uacute;n el tipo de objetivo. Las mentiras que  buscan el beneficio de otros son consideradas m&aacute;s aceptables, menos graves y  da&ntilde;an menos la confianza y la cooperaci&oacute;n. Por el contrario, las mentiras que buscan el  beneficio personal causando da&ntilde;o a otros son valoradas como m&aacute;s inaceptables y  deterioran m&aacute;s los procesos de trabajo que requieren cooperaci&oacute;n y confianza.</p>     <p><b><i>Palabras clave:</i></b><i> enga&ntilde;o, cooperaci&oacute;n,  condiciones de trabajo.</i></p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>In this article we examine the repercussions that lying has in the  workplace. The effects of the type of lie and the objectives for lying are  explored through the measure of acceptability, graveness, and perception of the consequences based on  evaluations made by professionals working there. The main results show that the  objective behind the lying is the one which had a greater repercussion on social  appraisal for the behaviour and on the perception of the consequences on the  work environment, where the effects varied according to the type of objective. Lies that look  for benefiting others are considered as more acceptable, less grave and harm  both trust and collaboration to a lesser extent. On the contrary, lies that look  for personal gain while causing harm to others are valued as more unacceptable  and deteriorate those work processes requiring collaboration and trust.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>Key words:</i></b><i> lies, cooperation, work conditions.</i></p> <hr size="1">     <p>En los entornos laborales es com&uacute;n  escuchar expresiones que reflejan una p&eacute;rdida de confianza en los compa&ntilde;eros de  trabajo, en los jefes, en las relaciones personales y profesionales, y que en muchas  ocasiones se traducen en absentismo, reducci&oacute;n de la motivaci&oacute;n y del  compromiso laboral, e incluso depresi&oacute;n, s&iacute;ntomas todos ellos que llevan a un  alejamiento de los objetivos de la organizaci&oacute;n, limitan el desarrollo de competencias  y reducen la productividad. La p&eacute;rdida de confianza en la organizaci&oacute;n y en los  compa&ntilde;eros de trabajo puede estar relacionada con expectativas no cumplidas,  promesas olvidadas, y tambi&eacute;n con la percepci&oacute;n de que algunos procesos y  decisiones encubren mentiras.</p>     <p>La utilizaci&oacute;n de mentiras, mensajes  que el emisor sabe que son falsos, en el contexto laboral puede afectar  importantes procesos interpersonales y grupales que determinan el desempe&ntilde;o  efectivo del trabajo y la calidad de la vida laboral. As&iacute; por ejemplo, Boles,  Croson y Murnighan (2000) han argumentado que la credibilidad de los miembros  de una organizaci&oacute;n es una condici&oacute;n necesaria para el desarrollo de la lealtad  y del compromiso con &eacute;sta. Tyler y Degoey (1996) mostraron que la credibilidad  atribuida a los directivos aumenta la confianza del trabajador en la  organizaci&oacute;n, a la vez que facilita la implementaci&oacute;n del cambio  organizacional. A su vez, Korsgaard, Whitener y Brodt (2002) se&ntilde;alaron que la  credibilidad tambi&eacute;n facilita el manejo adecuado de las situaciones de  conflicto en las organizaciones. Seg&uacute;n Dirks y Ferrin (2002) la veracidad  percibida de la informaci&oacute;n proporcionada por los l&iacute;deres mejora el compromiso  con las decisiones, por el contrario, sospechar que mienten reduce la efectividad de la  comunicaci&oacute;n como un instrumento de cambio (Simons, 1999) y puede constituirse  en un antecedente cr&iacute;tico de la desconfianza y sus consecuencias en el contexto  organizacional (Bies & Tripp, 1996).</p>     <p>Las repercusiones de la mentira en el  contexto laboral han sido analizadas parcialmente en diferentes  investigaciones. No todas las mentiras tienen la misma importancia ni los  mismos efectos (Hample, 1980; Lindskold & Walters, 1983), as&iacute;, la mentira  puede ser considerada como un comportamiento da&ntilde;ino para las relaciones de  trabajo, especialmente cuando perjudica la confianza (Bies & Tripp, 1996);  sin embargo, tambi&eacute;n puede ser valorada como una estrategia adecuada e incluso  adaptativa para conseguir las condiciones que aseguren un ambiente de trabajo  que facilite la consecuci&oacute;n de los  objetivos de la organizaci&oacute;n (Grover, 1993).</p>     <p>Un aspecto fundamental en las  valoraciones diferenciales de distintos tipos de mentiras es el objetivo de la  mentira (Hample, 1980; Lindskold & Walters, 1983; Seiter, Bruschke & Bai, 2002).  Diferentes estudios han propuesto diversas clasificaciones de los objetivos por  los cuales se miente (Lindskold & Walters, 1983; Backbier, Hoogstraten  &Meerum Terwogt-Kouwenhoven, 1997; Seiter <i>et al.</i>, 2002). Aunque no existe consenso respecto  de una &uacute;nica tipolog&iacute;a, es ampliamente aceptado que las mentiras responden a  distintos motivos y que estas diferencias son importantes para la comprensi&oacute;n,  aceptaci&oacute;n e influencia de este comportamiento sobre la interacci&oacute;n social.</p>     <p>Un estudio pionero en la valoraci&oacute;n  social de la mentira fue desarrollado por Maier y Lavrakas (1976) quienes  concluyeron que la valoraci&oacute;n de la mentira est&aacute; relacionada con los costes  materiales, psicol&oacute;gicos o con la p&eacute;rdida de recursos que causa a la persona a  la que se miente. Seg&uacute;n los estudios de Lindskold y Walters (1983) y Backbier <i>et al.</i>, (1997) la  permisividad de la mentira depende de su posici&oacute;n en un continuo de motivaci&oacute;n  social, de tal forma que las mentiras m&aacute;s inaceptables corresponder&iacute;an a  aquellas que se ubican en el extremo negativo (mentiras explotadoras) y las  mentiras m&aacute;s aceptables se localizar&iacute;an en el extremo opuesto (mentiras  altruistas).</p>     <p>Autores como Kashy y DePaulo (1996)  muestran que una mentira motivada por el inter&eacute;s de ayudar a otros es evaluada  como m&aacute;s aceptable que otros tipos de mentira. Por su parte Seiter <i>et al.</i>, (2002)  encontraron que la aceptaci&oacute;n de la mentira est&aacute; en funci&oacute;n de sus objetivos.  Las mentiras m&aacute;s aceptadas son aquellas que se dicen por objetivos de afiliaci&oacute;n, las que  pretenden beneficiar a otros y las que buscan proteger la intimidad. En un  nivel intermedio de aceptabilidad se clasifican las mentiras que buscan evitar  conflictos, protegerse a s&iacute; mismo, causar una buena imagen ante los dem&aacute;s y las  que intentan lograr un beneficio personal. Las mentiras menos aceptables son  las que pretenden lograr un beneficio personal causando da&ntilde;o a los dem&aacute;s y las  mentiras que buscan da&ntilde;ar directamente a otros.<br/> </p>     <p>En suma, los resultados emp&iacute;ricos han  mostrado que existe un gradiente de permisividad hacia la mentira en el que las  intenciones o motivos sociales percibidos en el emisor de la mentira son un  aspecto central para determinar su valoraci&oacute;n. M&aacute;s espec&iacute;ficamente, los  estudios revisados han mostrado que las mentiras orientadas al beneficio de  otros son evaluadas m&aacute;s favorablemente que las mentiras que tienen la intenci&oacute;n  de lograr un beneficio para s&iacute; mismo generando da&ntilde;o a los dem&aacute;s (Lindskold  & Walters, 1983; Lindskold & Han, 1986; Backbier <i>et al.</i>, 1997; Seiter <i>et al.</i>, 2002).</p>     <p>La tipicidad o representatividad de  la mentira es otro de los factores importantes que incide en su valoraci&oacute;n y en  las consecuencias que se derivan del hecho de mentir. En el contexto experimental, la  prototipicidad se ha definido operacionalmente como el grado de ajuste o  pertenencia de los elementos a una determinada categor&iacute;a (Rosch, 1978). Esta  variable ha mostrado su relevancia en los procesos de detecci&oacute;n de la mentira,  afectando a los juicios de credibilidad (S&aacute;nchez, Becerra, Caballero &  Amate, 1995a; S&aacute;nchez, Caballero, Amate & Becerra, 1995b; Caballero,  S&aacute;nchez & Becerra, 2000).</p>     <p>Los estudios de S&aacute;nchez <i>et al.</i>, (1995a, 1995b) y  Caballero <i>et al.</i>,  (2000) aportaron evidencia emp&iacute;rica de que el conocimiento de los escenarios  sociales donde se miente con frecuencia y m&aacute;s  concretamente, las expectativas que genera este conocimiento, inciden sobre los  juicios de credibilidad. Se comprob&oacute; que algunas mentiras son consideradas mejores  ejemplos (protot&iacute;picas) que otras (no protot&iacute;picas) porque es la respuesta habitual  en ese contexto. En este sentido, cuando la informaci&oacute;n que valoraban los  participantes coincid&iacute;a con el conocimiento social de la mentira (es m&aacute;s  protot&iacute;pica), tal conocimiento determina los juicios de credibilidad,  independientemente de que la informaci&oacute;n sea verdadera o falsa. Estos estudios  muestran la decisiva influencia del conocimiento que las personas tienen sobre  los escenarios sociales de mentira, para hacer sus juicios sobre las  situaciones cotidianas en las que se miente y sobre la honestidad de las  personas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Influencia de la mentira sobre la  confianza y sobre la cooperaci&oacute;n</b></i></p>     <p>En muchas  ocasiones alcanzar los objetivos laborales y profesionales previstos, requiere  de un trabajo en equipo donde son fundamentales la confianza y las tareas de colaboraci&oacute;n.  La mentira puede ser un factor relevante del contexto social que incide sobre  las tareas de cooperaci&oacute;n que se desarrollan en el entorno de las  organizaciones. Si durante el desarrollo de estas tareas, el individuo estima  que puede ser enga&ntilde;ado, temer&aacute; tambi&eacute;n ser explotado y perjudicado por la  persona con la cual interact&uacute;a  (De Cremer, Snyder & DeWitte, 2001).</p>     <p>Van Lange y  Liebrand (1991) y de Van Lange y Kuhlman (1994) mostraron que la cooperaci&oacute;n se  reduce ante la percepci&oacute;n de deshonestidad del otro. Las personas esperan menos  cooperaci&oacute;n y cooperan menos cuando perciben que sus compa&ntilde;eros son  deshonestos, especialmente cuando consideran que &eacute;stos persiguen metas  competitivas que pueden da&ntilde;ar sus intereses personales (De Bruin & Van Lange,  1999a, 1999b). Estos estudios han se&ntilde;alado que la valoraci&oacute;n de sinceridad de  un compa&ntilde;ero es un factor relevante en la decisi&oacute;n de cooperaci&oacute;n personal y en  la expectativa de cooperaci&oacute;n de otros.</p>     <p>La mentira  tambi&eacute;n puede tener un impacto relevante sobre la confianza. Dada su  importancia para el logro de los objetivos del trabajo y las relaciones  laborales, su estudio se ha  dirigido a identificar y evaluar las condiciones que la promueven, entre ellas  la credibilidad.</p>     <p>En esta  l&iacute;nea, distintos estudios describen la credibilidad de las personas, bien como  un componente central de la confianza o bien como un antecedente cr&iacute;tico de  &eacute;sta (Korsgaard, Schweiger & Sapienza, 1995; Mayer, Davis & Schoorman,  1995; Cummings & Bromiley, 1996; Simons, 1999, 2002). Descubrir que las  personas de nuestro  entorno pr&oacute;ximo mienten puede ser un factor precursor de sentimientos de  desconfianza y provocar reacciones diversas que van desde la actitud  relativamente indiferente  hasta graves respuestas emocionales y actos de revancha (Bies & Tripp,  1996).</p>     <p>La mentira  puede afectar negativamente a la confianza interpersonal, especialmente, cuando  persigue objetivos que implican un da&ntilde;o para otros (Mishra, 1996). Los  experimentos de Fein y Hilton (1994) y Fein (1996) mostraron que una vez que es  anticipada la posibilidad del enga&ntilde;o, se incrementa la desconfianza y la  b&uacute;squeda de  informaci&oacute;n que revele las verdaderas intenciones y objetivos del emisor.</p>     <p>Teniendo como  referencia estas investigaciones, el trabajo que presentamos tiene como  objetivo analizar en qu&eacute; medida el conocimiento sobre las mentiras que ocurren  en el contexto del trabajo, sus objetivos y grado de representatividad o  tipicidad, puede influir sobre su valoraci&oacute;n. As&iacute; mismo, se exploran los  efectos de la mentira en la cooperaci&oacute;n y la confianza en un contexto laboral  donde los participantes son los miembros de la propia organizaci&oacute;n.</p>     <p>La hip&oacute;tesis  general de este estudio propone que el objetivo y la tipicidad de la mentira  afectar&aacute;n su valoraci&oacute;n y la percepci&oacute;n de sus consecuencias en el entorno  laboral. El objetivo de la mentira afectar&aacute; a la valoraci&oacute;n de la aceptabilidad  y gravedad de la misma, as&iacute; como a la confianza en su emisor y a la intenci&oacute;n  de cooperar y colaborar en tareas comunes. En la medida en que la mentira cause  m&aacute;s da&ntilde;o a otros, la intenci&oacute;n de cooperar y colaborar ser&aacute; menor y se confiar&aacute;  menos en el interlocutor. En cuanto a la tipicidad, exploraremos su papel sobre  las variables analizadas.</p>     <p><b>M&eacute;todo</b><br/>   <i><b>Participantes</b></i></p>     <p>En este  estudio participaron de forma voluntaria y an&oacute;nima un total de 214 trabajadores  de cuatro centros de salud p&uacute;blica, pertenecientes al Ministerio de Salud de  Chile, de los cuales el 66.7% fueron mujeres y el 33.3% fueron hombres que  ejerc&iacute;an distintas profesiones y cargos en la organizaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i><b>Variables</b></i></p>     <p><i><b>Variables independientes </b></i></p>     <p><i>Objetivo de  la mentira.</i> Fue definida como el motivopor el cual un interlocutor o emisor miente y seoperacionaliz&oacute; en tres niveles:</p>     <p>1. Mentir  para beneficiar a otros: con este tipo de mentiras el emisor intenta ayudar,  favorecer o proteger los intereses de otras personas, o evitar alguna situaci&oacute;n  desagradable para los dem&aacute;s.</p>     <p>2. Mentir  para lograr un beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros: con este  tipo de mentiras no se quiere perjudicar expl&iacute;citamente a los dem&aacute;s sino lograr  los mejores resultados personales.</p>     <p>3. Mentir  para lograr un beneficio personal causando da&ntilde;o a otros: con este tipo de  mentiras el emisor intenta obtener un beneficio para s&iacute; mismo o evitar un  resultado negativo a expensas del bienestar de los dem&aacute;s.</p>     <p><i>Tipicidad de  la mentira.</i> Definida como el grado  en que cada mentira es un buen o mal ejemplo de mentira en el entorno laboral,  esto es, representa la idea o imagen que las personas tienen de las mentiras  que se utilizan en su entorno de trabajo. La tipicidad se operacionaliz&oacute; en dos  niveles:</p>     <p>1. Ejemplos  de mentira <i>muy t&iacute;picos.</i><br/>   2. Ejemplos  de mentira <i>menos t&iacute;picos</i>.</p>     <p><i><b>Variables dependientes</b></i></p>     <p><i>Aceptabilidad</i>. Se defini&oacute; como el grado de aceptaci&oacute;n de los diferentes ejemplos de  mentira, medido en una escala de 7 puntos (1 nada aceptable, 7 muy aceptable).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Gravedad.</i> Fue definida como el nivel de gravedad con que se perciben los diferentes  ejemplos de mentira, medido en una escala de 7 puntos (1 nada grave, 7 muy grave).</p>     <p><i>Confianza en el  emisor</i>. Fue definida operativamente a partir de la  puntuaci&oacute;n media de cuatro &iacute;tems, medidos en una escala de 7 puntos (1 ninguna  confianza, 7 mucha confianza):</p>     <p>1. Grado en  el cual se est&aacute; dispuesto a compartir las ideas y opiniones personales con el emisor.<br/>   2. Grado de  credibilidad que se asignar&iacute;a a la informaci&oacute;n que sea proporcionada por el  emisor en interacciones futuras.<br/>   3. Grado en  el que se cree que el emisor pretender&aacute; perjudicar el bienestar o los intereses  personales.<br/>   4. Grado en  el cual se percibe sincero al emisor.<br/> </p>     <p><i>Intenci&oacute;n de  cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n en el trabajo.</i> Fue definida  operativamente a partir de la puntuaci&oacute;n media de seis &iacute;tems, medidos en una  escala de 7 puntos (1 ninguna intenci&oacute;n, 7 mucha intenci&oacute;n):</p>     <p>1. Cooperar  en el desarrollo de tareas de otros en situaciones de interdependencia de  metas.<br/>   2. Ayudar a  otros proporcionando informaci&oacute;n &uacute;til para el desempe&ntilde;o del trabajo.<br/>   3. Colaborar  con otros apoyando ideas o propuestas relacionadas con el trabajo.<br/>   4. Colaborar  con otros compartiendo equipos y materiales.<br/>   5. Ayudar a  otros en el desarrollo de tareas independientes del trabajo conjunto.<br/>   6. Cooperar  con otros cediendo en las propias ideas y aceptando las de los dem&aacute;s si ello  favorece el logro de objetivos comunes.</p>     <p>Para los cuatro  &iacute;tems que compon&iacute;an la escala de confianza y los seis que compon&iacute;an la de  cooperaci&oacute;n, se realiz&oacute; un an&aacute;lisis de fiabilidad inter-&iacute;tems a fin de conocer  su bondad como escala. Los resultados obtenidos (<i>alpha</i> &gt;.81 para la escala de confianza y <i>alpha</i>&gt;.91 para la escala de cooperaci&oacute;n) nos permiten utilizar la media de  los &iacute;tems de cada escala como medida de confianza y cooperaci&oacute;n,  respectivamente.</p>     <p><i><b>Instrumento y procedimiento</b></i></p>     <p>Sobre la base  de estudios anteriores (Su&aacute;rez, 2004), se seleccionaron ejemplos de mentiras  utilizados en el contexto del trabajo, categorizados como muy y menos t&iacute;picos,  en los cuales se ment&iacute;a para beneficiar a otros, para lograr un beneficio  personal sin da&ntilde;ar a otros y para beneficiarse uno mismo causando da&ntilde;o a otros.  Estos ejemplos aparecen en la tabla 1 y fueron incluidos en un cuestionario en  el que los  participantes ten&iacute;an que valorar los ejemplos presentados seg&uacute;n las variables  dependientes anteriormente descritas. En el dise&ntilde;o utilizado el objetivo de la  mentira es un factor intrasujeto y la tipicidad de la misma un factor  inter-sujetos.</p>     <p>La aplicaci&oacute;n  del cuestionario se efectu&oacute; en grupos de tama&ntilde;o variable (15 a 45 personas) y  cada participante respondi&oacute; a &eacute;ste de forma individual en un tiempo aproximado de  40 minutos.</p>     <p align="center"><a name="t1"><a href="img/revistas/rlps/v41n2/1a04t1.gif" target="_blank">TABLA 1</a></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se  observa en la <a href="#t1">Tabla 1</a>, se presentaron dos ejemplos por cada tipo de objetivo,  un ejemplo muy t&iacute;pico y otro menos t&iacute;pico, diferenciados significativamente en  su nivel de tipicidad.</p>     <p><b>Resultados</b></p>     <p>Para  determinar la influencia que tienen el objetivo y la tipicidad de la mentira  sobre su valoraci&oacute;n y sobre la percepci&oacute;n de sus consecuencias en el contexto  del trabajo, se aplicaron pruebas de ANOVA factorial mixto con medidas  repetidas. La <a href="#t2">Tabla 2</a> muestra un resumen de los resultados obtenidos. Los  efectos significativos fueron analizados mediante pruebas de comparaciones  m&uacute;ltiples de Bonferroni. En la <a href="#t3">tabla 3</a> pueden observarse las medias y  desviaciones t&iacute;picas obtenidas para cada variable e &iacute;tem.</p>     <p align="center"><a name="t2"><img src="img/revistas/rlps/v41n2/1a04t2.gif"></a>   </center> </p>     <p align="center"><a name="t3"><a href="img/revistas/rlps/v41n2/1a04t3.gif" target="_blank">TABLA 3</a></a></p>     <p>En relaci&oacute;n  con el grado de <i>aceptabilidad de la mentira</i>, los resultados del ANOVA mostraron un efecto principal significativo del  objetivo de la mentira F<sub>(2,390)</sub>=65.32; p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.25 y de la tipicidad de la mentira F<sub>(1,195)</sub>=26.60; p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.12. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n se encontr&oacute; un efecto significativo de la  interacci&oacute;n del objetivo y la tipicidad de la mentira F(2,390)=7.67; p&lt;.001, h<sup>2</sup>=.04. El an&aacute;lisis del tama&ntilde;o del efecto (h<sup>2</sup>), indica que el objetivo de la mentira es el factor que m&aacute;s afecta a su  aceptabilidad, explicando un 25% de la varianza.</p>     <p>Los  resultados de las comparaciones m&uacute;ltiples se&ntilde;alan que la mentira que busca  beneficiar a otros se valor&oacute; significativamente m&aacute;s aceptable que la mentira  que busca un beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros (M=3.12 vs. M=2.78; <i>d</i>=0.34, p&lt;.05) y a&uacute;n m&aacute;s aceptable que la mentira que busca un beneficio personal  da&ntilde;ando a otras personas (M=3.12 vs. M=1.55; <i>d</i>=1.57, p&lt;.001).</p>     <p>El efecto  principal de la tipicidad de la mentira apunta que las mentiras muy t&iacute;picas son  significativamente m&aacute;s aceptadas que las mentiras menos t&iacute;picas (M=2.92 vs. M=2.05, d=0.87, p&lt;.001). El efecto significativo de la interacci&oacute;n del objetivo y la  tipicidad de la mentira pone de manifiesto que las diferencias en la  aceptabilidad de las mentiras muy y menos t&iacute;picas depender&aacute; del objetivo de la  mentira. Como se puede observar en la <a href="#f1">figura 1</a>, la mentira muy t&iacute;pica que busca  beneficiar a otros fue valorada como m&aacute;s aceptable que la mentira menos t&iacute;pica  que tiene este mismo objetivo (M=3.76 vs. M=2.48; d=1.28, p&lt;.001). De forma similar, la mentira muy t&iacute;pica que busca lograr un  beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros fue valorada como m&aacute;s  aceptable que la  mentira menos t&iacute;pica que busca este mismo objetivo (M=3.30 vs. M=2.22; d=1.08, p&lt;.001). Sin embargo, en el caso de las mentiras cuyo objetivo es lograr  un beneficio personal da&ntilde;ando a otros, las diferencias en aceptabilidad entre  el ejemplo m&aacute;s y menos t&iacute;pico no son significativas.</p>     <p align="center"><a name="f1"><img src="img/revistas/rlps/v41n2/1a04f1.gif"></a>   </center> </p>     <p>En relaci&oacute;n  con la <i>gravedad de la mentira</i>, los  resultados del ANOVA mostraron un efecto principal significativo del objetivo  de la mentira F(2,388)=39.59; p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.17. Lo anterior se&ntilde;ala que la gravedad de la  mentira estar&aacute; determinada por el prop&oacute;sito que pretenda. La mentira que busca  lograr un beneficio personal da&ntilde;ando expl&iacute;citamente a otros se valor&oacute;  significativamente m&aacute;s grave que la mentira que pretende  lograr un beneficio personal sin da&ntilde;o expl&iacute;cito a otros (M=5.67 vs. M=4.41; d=1.26, p&lt;.001) y a&uacute;n m&aacute;s grave que la mentira que beneficia a otros (M=5.67 vs. M=4.41; d=1.53, p&lt;.001).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="f2"><img src="img/revistas/rlps/v41n2/1a04f2.gif"></a>   </center> </p>     <p>Como podemos  observar en la <a href="#f2">Figura 2</a>, en los casos en que el objetivo de la mentira es  extremo (beneficio a otro -positivo- o beneficio personal con da&ntilde;o -negativo-)  la gravedad est&aacute; marcada por el car&aacute;cter positivo o negativo de dicho objetivo;  es en el caso de los objetivos medianamente aceptables (beneficio personal sin  da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros) cuando las diferencias entre ejemplos m&aacute;s y menos  t&iacute;picos de mentira cobran mayor inter&eacute;s, resultando valoradas como significativamente  m&aacute;s graves las mentiras menos t&iacute;picas (p&lt;.002).</p>     <p>En relaci&oacute;n  con la percepci&oacute;n de confianza en el emisor de la mentira los resultados del ANOVA mostraron que tanto el objetivo de la mentira F<sub>(2,414)</sub>=84.72, p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.29, como su tipicidad F<sub>(1,207)</sub>=28.03, p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.12, tienen un efecto principal  significativo sobre esta variable. Este efecto muestra que los emisores de las mentiras que benefician a otros son valorados significativamente  m&aacute;s dignos de confianza que los emisores de las  mentiras que buscan lograr un  beneficio personal da&ntilde;ando a otros (M=3.24 vs. M=1.94; d=1.30, p&lt;.001), pero no se diferencian de la confianza que se tiene en los  emisores de las mentiras que persiguen un beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente  a otros (M=3.24 vs. M=3.08; d=0.16, p=.347). Asimismo, se conf&iacute;a m&aacute;s en los emisores de esta &uacute;ltima mentira que  en los emisores de las mentiras que buscan su beneficio personal da&ntilde;ando a  otros (M=3.08 vs. M=1.94; d=1.14, p&lt;.001).</p>     <p>Por otro lado,  el efecto significativo de la tipicidad o representatividad de la mentira  muestra que se percibe menor confianza en los emisores de las mentiras menos t&iacute;picas  que en los emisores de las mentiras muy t&iacute;picas (M=2.34 vs. M=3.17; d=-0.83, p&lt;.001). Sin embargo, esta diferencia es muy evidente en los casos de las  mentiras que  benefician a otros (M=2.73 vs. M=3.75; d=-1.02, p&lt;.001) y de las  mentiras que producen beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otras  personas (M=2.44 vs. M=3.73; d=-1.29, p&lt;.001).</p>     <p>Finalmente,  en relaci&oacute;n con la <i>intenci&oacute;n de cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n en  el trabajo</i>, los resultados del ANOVA mostraron un efecto principal significativo del  objetivo de la mentira  F<sub>(2,414)</sub>=94.23, p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.48 y de la tipicidad de la mentira F<sub>(1,207)</sub>=11.94, p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.06. Tambi&eacute;n la interacci&oacute;n entre objetivo y tipicidad result&oacute;  significativa sobre esta variable F<sub>(2,414)</sub>=7.36, p&lt;.001, h<sup>2</sup>=0.07. Por tanto, hay mayor intenci&oacute;n de cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n con  los compa&ntilde;eros que mienten para beneficiar a otros que con los compa&ntilde;eros que  mienten para lograr un beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros (M=5.10 vs. M=4.63; d=0.47, p&lt;.001) o con los compa&ntilde;eros que mienten para lograr su beneficio  personal da&ntilde;ando a otros (M=5.10 vs. M=3.40; d=1.70, p&lt;.001).</p>     <p>El efecto  significativo de la tipicidad de la mentira muestra que hay mayor intenci&oacute;n de  cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n con los compa&ntilde;eros que utilizan mentiras muy t&iacute;picas  que con los compa&ntilde;eros que utilizan mentiras menos t&iacute;picas (M=4.70 vs. M=4.05; d=0.65, p&lt;.001), siendo esta diferencia mayor cuando se miente con el objetivo de  lograr un beneficio  personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros (M=4.12 vs. M=5.14; d=-1.02, p&lt;.001).</p>     <p align="center"><a name="f3"><img src="img/revistas/rlps/v41n2/1a04f3.gif"></a>   </center> </p>     <p align="center"><a name="f4"><img src="img/revistas/rlps/v41n2/1a04f4.gif"></a>   </center> </p>     <p><b>Discusi&oacute;n</b></p>     <p>En este  estudio hemos analizado las consecuencias del objetivo y la tipicidad de la  mentira sobre la valoraci&oacute;n social de este comportamiento y la percepci&oacute;n de  sus consecuencias  en un entorno laboral.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El resultado  m&aacute;s destacable ha sido que el objetivo de la mentira es el factor que m&aacute;s influye  en su valoraci&oacute;n, explicando m&aacute;s varianza que la tipicidad y que la interacci&oacute;n  del objetivo y la tipicidad en la mayor&iacute;a de las variables que se analizaron.  Estos resultados son consistentes con los estudios que indican que a medida que  la mentira est&aacute; m&aacute;s orientada a perjudicar a otros es percibida m&aacute;s negativa  que cuando se orienta a objetivos de beneficio para otros (Maier &  Lavrakas, 1976; Linskold &  Walters, 1983; Backbier <i>et al.</i>, 1997; Seiter <i>et al.</i>, 2002).</p>     <p>El objetivo  por el cual se miente es el factor que m&aacute;s determina la aceptabilidad de la  mentira, explicando un 25% de la varianza. Tal como propon&iacute;amos, la mentira es  m&aacute;s aceptada si beneficia a otros y menos aceptada si provoca un da&ntilde;o expl&iacute;cito  a los dem&aacute;s. Este resultado revela que la mentira puede ser un recurso valorado  positivamente en la regulaci&oacute;n de la interacci&oacute;n social en contextos de  trabajo, especialmente cuando est&aacute; orientada al beneficio de otras personas.</p>     <p>El objetivo  de la mentira tambi&eacute;n fue el factor m&aacute;s importante sobre la valoraci&oacute;n de la  gravedad de la misma. Los resultados encontrados para esta influencia apoyaron  la hip&oacute;tesis que sosten&iacute;a que la mentira ser&aacute; valorada como m&aacute;s grave cuanto  m&aacute;s da&ntilde;o cause a otros. Por otra parte, las mentiras orientadas al beneficio de  los dem&aacute;s no se diferenciaron  en su valoraci&oacute;n de gravedad, de las mentiras que persiguen el beneficio  personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros. Por tanto, podemos concluir que lo  que diferencia la valoraci&oacute;n de gravedad es la percepci&oacute;n de da&ntilde;o que la  mentira provoca a los dem&aacute;s.</p>     <p>El objetivo  de la mentira tambi&eacute;n influye en la valoraci&oacute;n de la confianza del emisor,  explicando el 29% de la varianza. Ocurre un deterioro gradual de la confianza,  esto es, se conf&iacute;a m&aacute;s en los emisores de las mentiras que pretenden beneficiar  a otros, un poco menos en las que buscan su beneficio, pero sin da&ntilde;ar  expl&iacute;citamente a otros, y mucho menos  en los emisores de las mentiras que buscan el beneficio personal da&ntilde;ando a  otros.</p>     <p>La intenci&oacute;n  de cooperar y colaborar en diversas tareas se reduce m&aacute;s con los compa&ntilde;eros que  mienten para beneficiarse a s&iacute; mismos a expensas del da&ntilde;o a los dem&aacute;s que con  los que mienten para beneficiar a otros. Adem&aacute;s, la cooperaci&oacute;n tambi&eacute;n se  reduce significativamente con los compa&ntilde;eros que da&ntilde;an a otros por lograr su  beneficio que con los compa&ntilde;eros que mienten para lograr un beneficio personal  sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros. La influencia del objetivo explic&oacute; el 48% de  la varianza, resultado que se&ntilde;ala el rol relevante que juega este factor sobre  los procesos de cooperaci&oacute;n que se desarrollan en el escenario organizacional.</p>     <p>De los  resultados obtenidos en relaci&oacute;n con la influencia del objetivo de la mentira  sobre la intenci&oacute;n de cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n, podemos concluir que la  percepci&oacute;n de la mentira es determinante en el contexto del trabajo en las  situaciones en que los resultados que alcance un trabajador de forma individual  pueden ser afectados, al menos en parte, por compa&ntilde;eros que mienten para su  propio beneficio y, particularmente, cuando la mentira supone un perjuicio para  otros. La percepci&oacute;n de da&ntilde;o puede  activar actitudes y comportamientos defensivos o suspicaces que lleven a  vigilar las acciones de los dem&aacute;s, reducir la cantidad y calidad de la  informaci&oacute;n compartida, disminuir la colaboraci&oacute;n en tareas conjuntas, incluso  incentivar comportamientos hostiles que pueden influir severamente en la  calidad del desempe&ntilde;o colectivo. Por otro lado, la percepci&oacute;n de la intenci&oacute;n  del mentiroso puede ayudar a tomar decisiones (e.g. no colaborar en un proyecto  conjunto) y a anticipar las formas en las cuales los resultados propios ser&aacute;n  afectados por el comportamiento de los compa&ntilde;eros que mienten (e.g., percepci&oacute;n  de que los intereses personales ser&aacute;n negativamente  influidos por la acci&oacute;n del mentiroso).</p>     <p>La tipicidad  de la mentira tambi&eacute;n influye en el grado en el cual se acepta o rechaza la  mentira, explicando el 12% de la varianza. En general, las mentiras muy t&iacute;picas  son m&aacute;s aceptables que las mentiras menos t&iacute;picas. Sin embargo, la tipicidad de  la mentira no incide de la misma manera en todos los objetivos de la mentira.  Por ejemplo, las mentiras muy t&iacute;picas que buscan beneficiar a otros o buscan  lograr un beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otros, son percibidas  significativamente m&aacute;s aceptables que las mentiras menos t&iacute;picas; esta  diferencia no se encontr&oacute; entre las mentiras muy t&iacute;picas y menos t&iacute;picas que  persiguen un inter&eacute;s personal perjudicando a otros. Por tanto, la tipicidad de  la mentira es un factor relevante en la valoraci&oacute;n de la aceptabilidad  de la mentira cuando no involucra un da&ntilde;o directo para otros.</p>     <p>Adem&aacute;s,  dependiendo del objetivo de la mentira, la tipicidad puede jugar un papel  relevante en la valoraci&oacute;n de la gravedad. Como han se&ntilde;alado los resultados,  cuando se miente  para lograr un beneficio personal sin da&ntilde;ar expl&iacute;citamente a otras personas, la  mentira muy t&iacute;pica es percibida como menos grave que la mentira menos t&iacute;pica. De lo  anterior, podemos inferir la legitimidad social de la que gozan algunas  mentiras que se orientan al beneficio personal sin generar da&ntilde;o expl&iacute;cito a  otros.</p>     <p>Respecto de  la influencia de la tipicidad de la mentira sobre sus consecuencias en el  trabajo, podemos concluir que se conf&iacute;a menos en los emisores de las mentiras  menos t&iacute;picas que  en los emisores de las mentiras muy t&iacute;picas. Tambi&eacute;n, la cooperaci&oacute;n se reduce  significativamente m&aacute;s con los compa&ntilde;eros que utilizan mentiras menos t&iacute;picas que con los  compa&ntilde;eros que utilizan mentiras muy t&iacute;picas. La tipicidad de la mentira aunque  menos influyente que el objetivo, tambi&eacute;n es un factor relevante que incide  sobre la cooperaci&oacute;n. Estos resultados concuerdan con la idea de que el  conocimiento social de la mentira es un elemento fundamental para comprender  nuestra reacci&oacute;n ante los mensajes de los dem&aacute;s (S&aacute;nchez <i>et al.</i>, 1995a, 1995b, Caballero <i>et al.</i>, 2000), al parecer asociamos determinados discursos  en situaciones concretas con mentiras, de manera que cuando aparecen activan  nuestra atenci&oacute;n y suspicacia sobre sus emisores.</p>     <p>En s&iacute;ntesis,  la mentira puede ser una estrategia com&uacute;n y relativamente aceptable en la  interacci&oacute;n con los dem&aacute;s. Este comportamiento comienza a ser rechazado cuando es  perjudicial para los dem&aacute;s. Es un hecho que encontramos gran variedad de casos  de mentira en el contexto del trabajo, y tambi&eacute;n lo es que estamos habituados a  &quot;asumir&quot; cierta carga de mentiras en la interacci&oacute;n con los dem&aacute;s. Podemos  reconocer situaciones habituales de mentiras con las cuales convivimos, tales  como justificaciones y excusas que aceptamos sin mucha resistencia. Sin  embargo, otras mentiras revisten efectos muy negativos, especialmente, cuando  se relacionan con aspectos que  afectan el bienestar de los dem&aacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s de la  mentira, aspectos como el tipo de estructura organizacional, el estatus que los  protagonistas de la interacci&oacute;n ocupan dentro de dicha estructura, su  experiencia previa de trabajo en com&uacute;n y reciprocidad en el intercambio en sus  interacciones, el nivel de interdependencia de la tarea a realizar, etc, son  variables que pueden  afectar a los procesos de colaboraci&oacute;n y confianza. Nuestro estudio se ha  ocupado de uno de ellos, el an&aacute;lisis de la mentira en contextos laborales. Es  necesario seguir  investigando los efectos que tiene este fen&oacute;meno en los procesos de trabajo y  en las relaciones laborales con el fin de proponer mecanismos de intervenci&oacute;n  para contrarrestar  sus negativos efectos.</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Backbier, E., Hoogstraten, J. & Meerum  Terwogt- Kouwenhoven, K. (1997). Situational determinants of the acceptability  of telling lies. Journal of Applied Social Psychology, 27(12), 1048-1062.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-0534200900020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Bies, R. & Tripp, T. (1996). Beyond  distrust: &quot;getting even&quot; and the need for revenge. In R. Kramer & T. Tyler,  T. (Eds.), Trust in  Organization: Frontiers of Theory and Research. Thousand Oaks, CA, EE.UU.: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-0534200900020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Boles, T., Croson, R. & Murnighan, J.  (2000). Deception and retribution in repeated ultimatum bargaining. Organizational Behavior and  Human Decision Processes. 83(2), 235-259.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-0534200900020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Caballero,  A., S&aacute;nchez, F. & Becerra, A. (2000). Conocimiento social de la mentira y  credibilidad. Psicothema, 12(2), 236-240. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-0534200900020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Cummings, L. & Bromiley, P. (1996). The  Organizational trust Inventory: Development and validation. In R. Kramer &  T. Tyler, T. (Eds.), Trust in Organization: Frontiers of Theory  and Research. Thousand Oaks, CA,  EE.UU.: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-0534200900020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>De Bruin, E.  & Van Lange, P. (1999a). Impression formation and cooperative behavior. European Journal of Social Psychology, 29, 305-328.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-0534200900020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>De Bruin, E.  & Van Lange, P. (1999b). The double meaning of a single act: Influences of the perceiver and the  perceived on cooperative behavior. European Journal of Personality, 13, 165-182.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-0534200900020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>De Cremer, D., Snyder, M. & DeWitte, S.  (2001).The less I trust, the less I contribute (or not)? The effects of trust,  accountability and selfmonitoring in social dilemmas. European Journal Social Psychology, 31, 93-107.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-0534200900020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Dirks, K. & Ferrin, D. (2002). Trust in  leadership: Metaanalytic findings and implications for research and practice. Journal of Applied Psychology, 87, 611-628.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-0534200900020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fein, S. (1996). Effects of suspicion on  attributional thinking and the correspondence bias. Journal of Personality and Social Psychology, 70, 1164-1184.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-0534200900020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fein, S. & Hilton, J. (1994). Judging others  in the shadow of suspicion. Motivation and Emotion, 18, 167-198.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-0534200900020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Grover, S. (1993). Why professionals lie: The  impact of professional role conflict on reporting accuracy. Organizational Behavior and  Human Decision Processes, 55, 251-272.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-0534200900020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Hample, D. (1980). Purposes and effects of  lying. The Southern Speech  Communication Journal, 46, 33-47. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-0534200900020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Kashy, D. & DePaulo, B. (1996). Who lies?. Journal of Personality and  Social Psychology, 70, 1037-1051. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-0534200900020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Korsgaard, M., Schweiger, D. & Sapienza, H.  (1995). Building commitment, attachment, and trust in strategic decision-making  teams: The role of procedural justice. Academy of Management Journal, 38, 60-84.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-0534200900020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Korsgaard, M., Whitener, E. & Brodt, S.  (2002). Trust in the face of conflict: The role of managerial trustworthy  behavior and organizational context. Journal of Applied Psychology, 87, 312-319.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-0534200900020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Linskold, S. & Han, G. (1986). Intent and  the judgment of lies. The Journal of Social Psychology, 126(1), 129-130.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-0534200900020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lindskold, S. & Walters, P. (1983).  Categories for acceptability of lies. The Journal of Social Psychology, 120, 129-136.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-0534200900020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Maier, R.  & Lavrakas, P. (1976). Lying behavior and the evaluation of lies. Perceptual and Motor Skills, 42, 575- 581.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-0534200900020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mayer, R., Davis, J. & Schoorman, D. (1995).  An integrative model of organizational trust. Academy of Management Review, 20, 709-734.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-0534200900020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Mishra, A. (1996). Organizational responses to  crisis: The centrality of trust. In R. Kramer & T. Tyler, T. (Eds.), Trust in Organization:  Frontiers of Theory and Research. Thousand Oaks, CA, EE.UU.: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-0534200900020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Rosch, E. (1978). Principle of Categorization.  En E. Rosch B. Lloyd (Eds.), Cognition and Categorization. New Jersey, EE.UU.: Erlbaum.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-0534200900020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez, F.,  Becerra, A., Caballero, A. & Amate, M. (1995a). Incidencia de la  prototipicidad de los mensajes sobre la detecci&oacute;n experimental de la mentira. Revista de Psicolog&iacute;a Social, 10(1), 31- 41.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-0534200900020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>S&aacute;nchez, F.,  Caballero, A., Amate, M. & Becerra, A. (1995b). Validez emp&iacute;rica del  concepto de prototipicidad en el estudio de la detecci&oacute;n de la mentira. Psicothema, 7(3), 531- 541.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-0534200900020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Seiter, J., Bruschke, J. & Bai, C. (2002).  The acceptability of deception as a function of perceiver&#39;s culture, deceiver&#39;s  intention, and deceiver-deceived relationships. Western Journal of Communication, 66(2), 158-180.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-0534200900020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Simons, T. (1999). Behavioral integrity as a  critical ingredient for transformational leadership. Journal of Organizational  Change Management, 12(2), 89-104.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-0534200900020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Simons, T. (2002). Behavioral Integrity: The  perceived alignment between managers words and deeds as a research focus. Organization Science, 13(1), 18-35.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-0534200900020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Su&aacute;rez, T.  (2004). La mentira en un contexto de trabajo. Un an&aacute;lisis  psicosocial. Tesis Doctoral. Facultad de Psicolog&iacute;a, Universidad Aut&oacute;noma de Madrid, Espa&ntilde;a. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-0534200900020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tyler, T. & Degoey, P. (1996). Trust in  organizational authorities: The influence of motive attributions on willingness  to accept decisions. In R. Kramer & T. Tyler, T. (Eds.), Trust in Organization:  Frontiers of Theory and Research. Thousand Oaks, CA, EE.UU.: Sage.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0534200900020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Van Lange, P. & Kuhlman, M. (1994). Social  value orientations and impressions of partner&#39;s honesty and intelligence: A  test of the might versus morality effect. Journal of Personality and Social Psychology, 67, 1, 126-141.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-0534200900020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Van Lange, P. & Liebrand, W. (1991). The  influence of other&#39;s morality and own social value orientation on cooperation  in the Netherlands and the U.S.A. International Journal of Psychology, 26(4), 429-449.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0534200900020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>Recibido: septiembre de 2007.<br/>   Aceptado: noviembre de 2008. </p> </font>      ]]></body><back>
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