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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="1"><b>OPINI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>&iquest;D&oacute;nde  est&aacute; la felicidad prometida?: ideas sueltas sobre </b> <b>el  modelo de desarrollo capitalista</b> </font></p>     <p align="center"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Juan  F Naranjo<sup>1</sup>, Zoot, est PhD</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup>1</sup>Estudiante  de Doctorado en Ciencias Animales Universidad de Antioquia, becario del  Programa de Formaci&oacute;n Doctoral </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">"Francisco  Jos&eacute; Caldas" de la convocatoria 494 de 2009.     Carrera  74 N&ordm; 53-118 Urb. Torres del Estadio, Apto. 347 Medell&iacute;n. e-mail: <a href="mailto:juanefeco@gmail.com">juanefeco@gmail.com</a> </font></p> <hr size="1" />     <p></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><i>"</i></b><i>Nuestro  PIB tiene en cuenta, en sus c&aacute;lculos, la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica, la  publicidad del tabaco y </i>    <i>las  ambulancias que van a recoger a los heridos de nuestras autopistas. Registra  los costos de los sistemas</i>    <i>de  seguridad que instalamos para proteger  nuestros hogares y las c&aacute;rceles  en las que encerramos a  los </i>    <i>que  logran irrumpir en ellos. Conlleva la destrucci&oacute;n de nuestros bosques de  secuoyas y su sustituci&oacute;n por </i>    <i>urbanizaciones  ca&oacute;ticas y descontroladas. Incluye la producci&oacute;n de napalm, armas nucleares y  veh&iacute;culos</i>    <i>blindados  que utiliza nuestra polic&iacute;a antidisturbios para reprimir los estallidos de  descontento urbano. </i>    <i>Recoge  &#091;...&#093; los programas de televisi&oacute;n que ensalzan la violencia con el fin de vender  juguetes a los</i>  <i>ni&ntilde;os. </i> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">   <i>En  cambio, el PIB no refleja la salud de nuestros hijos, la calidad de nuestra  educaci&oacute;n ni el grado de</i>    <i>diversi&oacute;n  de nuestros juegos. No mide la belleza de nuestra poes&iacute;a ni la solidez de  nuestros matrimonios. No </i>    <i>se  preocupa de evaluar la calidad de nuestros debates pol&iacute;ticos ni la integridad  de nuestros representantes. </i>    <i>No toma  en consideraci&oacute;n nuestro  valor, sabidur&iacute;a o  cultura. Nada dice  de nuestra compasi&oacute;n ni  de la </i>    <i>dedicaci&oacute;n  a nuestro pa&iacute;s. En una palabra:</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>el  PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida".</i> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Robert  F Kennedy </i>  </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>(Discurso  como candidato a la presidencia</i>    <i>de  Estados Unidos 18 de marzo de 1968).</i></font><br clear="all" /> </p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>"el  crecimiento del producto interior bruto es un &iacute;ndice bastante pobre para medir  el crecimiento de la felicidad".</i> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Zygmunt  Bauman</i> </font></p>     <p></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Advertencia</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este ejercicio  acad&eacute;mico nace de haber tomado    los cursos <i>Agroecolog&iacute;a avanzada</i> y  Agroecolog&iacute;a    y <i>Desarrollo Rural </i>del reciente fundado Doctorado    en Agroecolog&iacute;a que coordina la  Universidad de   Antioquia y  en el que participan y  contribuyen    la Sociedad Cient&iacute;fica Latinoamericana de   Agroecolog&iacute;a-SOCLA y la  Universidad Nacional,    Sede Medell&iacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este ensayo, m&aacute;s  all&aacute; de presentar unas ideas    prestadas y  desordenadas; se pretenden  ofrecer   algunos  argumentos y l&iacute;neas de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n    en torno a problemas actuales y estructurales  de la   sociedad en  los que debe ocuparse  la agroecolog&iacute;a    si quiere  instalarse como un  saber transdiciplinar    y con  car&aacute;cter de problematizaciones anticipadas    aportando con  sentido en la encrucijada pol&iacute;tico    cultural del  momento y sus  consecuencias en las    distintas esferas de  la sociedad.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Otro elemento  de juicio para  entender las    palabras que  siguen tiene que ver con  la intenci&oacute;n    formativa de  los cursos de los  que se derivan    estas reflexiones. Las reflexiones  y discusiones    presentadas en  los cursos y  donde se presentaron    posiciones  y planteamientos de estudiantes de varios    pa&iacute;ses latinoamericanos, representaron  para m&iacute; una   apuesta por intentar elaborar posiciones  fuertes    sobre una disciplina nueva en sus  intenciones de   construir cient&iacute;ficamente la evidencia bajo la que se    pueda soportar un  movimiento transdiciplinar que   sobrepasa los  elementos t&eacute;cnicos y  tecnol&oacute;gicos    buscando maneras  diferentes y si se  quiere   novedosas de entender  el mundo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Finalmente este ejercicio  de ensayo pretende    seguir  el postulado del  maestro Estanislao Zuleta:    procurar "pensar por  s&iacute; mismo"; en el sentido no de   que hubiesen  ideas originales en el presente texto,    sino m&aacute;s bien en  traerlas para pretender enriquecer   el discurso del  debate en la disciplina agroecol&oacute;gica   blind&aacute;ndola de la <i>disonancia cognitiva</i>  que es    la tendencia a interpretar la realidad  de manera    ama&ntilde;ada para preservar  nuestros prejuicios, como    sucede muy a menudo  en el mundo cient&iacute;fico.</font></p>     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>La idea de progreso y  sus consecuencias</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Parece extra&ntilde;o encontrar que  en el paradigma    de la <i>sociedad  del bienestar</i> y  desde la d&eacute;cada de    los 60&acute;s, ya existiesen  voces que enunciaran  la no    correspondencia entre  el progreso, el  desarrollo,    el buen vivir y la felicidad. Porque parec&iacute;a claro    que ambas deb&iacute;an  ir en la misma direcci&oacute;n, el    progreso garantizar el  bienestar y por consiguiente   o concomitancia deb&iacute;a generarse la  felicidad tan    anhelada. Porque aunque el desarrollo y el progreso    hubiesen generado las  condiciones para que una   peque&ntilde;a parte de  la poblaci&oacute;n lograse el  bienestar,    no se encuentra claro que  ese bienestar estuviese   ligado a la  felicidad que aparece ac&aacute;  como una    promesa no cumplida.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estamos en un  <i>fin de &eacute;poca</i> enuncia el    profesor Toledo  (2010), en la fase terminal de la   civilizaci&oacute;n  industrial, tecnocr&aacute;tica y  capitalista,    en la que las  contradicciones  individuales, sociales    y ecol&oacute;gicas se agudizan y en  el que la norma son    cada vez m&aacute;s  escenarios sorpresivos y la ausencia   de modelos alternativos. Nos encontramos  en la   <i>sociedad del riesgo</i>  que pregona Beck  (2002),    riesgos de baja  probabilidad pero de consecuencias    desastrosas: nadie  sabe cu&aacute;n inminente  es el   riesgo, la  probabilidad de que se produzca una   cat&aacute;strofe planetaria es escasa, pero de producirse la   cat&aacute;strofe, ser&iacute;a definitiva.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Com&uacute;nmente  para entender el aceleramiento    del deterioro general  que ha ofertado esa idea    de progreso nos  referimos a la globalizaci&oacute;n,    indicando que este fen&oacute;meno  nos est&aacute; acercando    al <i>agotamiento del mundo</i>.  Al entender de muchos    pensadores, este fen&oacute;meno  no se parece a  ning&uacute;n    otro. Vivimos en un mundo que ya no se basa en la    expansi&oacute;n geogr&aacute;fica sino en una distancia temporal    que disminuye a medida que  aumentan nuestras    capacidades para el  transporte, la transmisi&oacute;n y la   teleacci&oacute;n, dice  Virilo (1997) y  el <i>espacio-tiempo</i>   ha cambiado por  el <i>espacio-velocidad</i>. Y  Bauman    (2001) sentencia que la  globalizaci&oacute;n se diferencia   por completo de todas  las otras expansiones    territoriales del pasado. Nos cobija a todos.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las consecuencias  de la idea de  progreso    hegem&oacute;nica son  innumerables y algunas  hoy incluso insospechadas. Max-Neef (1993)  presenta tres de  significativa importancia.  Primero, a pesar de poder impulsar el  crecimiento econ&oacute;mico, no  es generador de <i>desarrollo </i>en  el sentido amplio  que hoy  lo entendemos. Segundo,  sus supuestos  de racionalidad  econ&oacute;mica son profundamente mecanicistas e  inadaptables, por lo tanto,  a las  condiciones de  pa&iacute;ses pobres, donde la  miseria no puede erradicarse como consecuencia  de la liberalizaci&oacute;n de  un mercado del  que los pobres  se encuentran,  de hecho, marginados. Tercero,  en mercados  restringidos y oligop&oacute;licos,  donde  los grupos  de poder econ&oacute;mico no se  enfrentan  a fuerzas  capaces de limitar su comportamiento,  la actividad econ&oacute;mica  se orienta con sentido  especulativo, lo que deriva en  resultados  concentradores que  son socialmente inaguantables.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Las mediciones del  desarrollo y la felicidad</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  1979, Gabriel Zaid public&oacute; un interesante libro    llamado  <i>El progreso  improductivo</i>; donde exhibe    su visi&oacute;n  desencantada del Progreso y lo presenta   como el fraude m&aacute;s  exitoso de la historia: desde hace   siglos anuncia  un cielo de  posibilidades infinitas y    no entrega m&aacute;s que una carga que nos esclaviza, es    adem&aacute;s;  un edificio monstruoso y  laber&iacute;ntico, cuyos    pisos, techos  y paredes crecen,  evolucionan y se    mueven; imposible  de recorrer completamente, sin    lugares fijos a  donde volver. Una  contradicci&oacute;n en    los t&eacute;rminos. Un  circulo vicioso como lo ha llamado    Baudrillard (2009).  Algo que tambi&eacute;n parece suceder   con la  democracia, concepto tambi&eacute;n  ligado a la   idea del progreso y  que en palabras de Silva-Herzog    (2006) nos  ofrece ideales que pueden  ser sustancias    alucin&oacute;genas.  Apartan la realidad de la conciencia y    alimentan esperanzas  irrealizables. Se requiere  un    esfuerzo constante  para impedir que el  ideal dirija    pero no adormezca.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las  estad&iacute;sticas  sobre   el  crecimiento    frecuentemente se  presentan con un solo indicador:    <i>producto interno  bruto,</i> PIB. Ese  denominador   com&uacute;n para evaluar  el desarrollo de las  naciones    <i>mide</i> una gran  variedad de productos  del trabajo    humano, intelectual  y f&iacute;sico y est&aacute; orientado  a   expresar el crecimiento  o la disminuci&oacute;n de la    disponibilidad de  productos, registra la cantidad de dinero que  cambia de manos en  el curso de las  transacciones de compra  y venta como claramente lo expone Bauman (2009). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El PIB  es un absoluto  enga&ntilde;o, una estafa.    Baudrillard (2009) lo llama el <i>bluff </i>colectivo m&aacute;s    extraordinario de las sociedades  modernas. Y lo    considera una  operaci&oacute;n de gimnasia contable   absurda porque en esas  cuentas nacionales s&oacute;lo    entran los factores  visibles y mensurables  seg&uacute;n    los criterios de la  racionalidad econ&oacute;mica. En esa   ecuaci&oacute;n de  contabilidad no entran  ni el trabajo    dom&eacute;stico de las mujeres, ni  la investigaci&oacute;n, ni la    cultura; en cambio pueden figurar ciertos renglones    que no tienen  nada que ver con  la producci&oacute;n,    por <i>el mero hecho  de que son mensurables. </i>Para   colmo, esas contabilidades tienen  algo en com&uacute;n    con los sue&ntilde;os:  no conocen el  signo negativo y    adicionan todo,  perjuicios y elementos  positivos,    en el ilogismo m&aacute;s absoluto (pero de ning&uacute;n modo    inocente). En fin,  el PIB pareciera ser un artificio    para que algunos puedan decir lo que quieren decir   y para que otros escuchen lo que anhelan escuchar. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Nos pasa  aqu&iacute; algo similar  a lo que narr&oacute;    bellamente Borges en el "El Informe  de Brodie"   en donde un misionero  escoc&eacute;s que describe  su    experiencia en una regi&oacute;n  fant&aacute;stica y remota,    infestada de hombres-monos, llamados Yahoos: "El    vulgo les atribuye  &#091;a los hechiceros&#093; el poder de    cambiar en hormigas o en tortugas a quienes as&iacute; lo    desean; un individuo  que advirti&oacute; mi  incredulidad    me mostr&oacute; &#091;como prueba&#093; un hormiguero&hellip;". </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Robert F Kennedy fue  asesinado pocas    semanas despu&eacute;s de haber  declarado lo que se lee   al principio de este escrito  y aunque no  se sabe si    hubiese intentado conseguir  lo propuesto siendo    presidente, si inquieta  su valor para expresar su    inconformidad con las  medidas del desarrollo  y el    progreso. Cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s de esa declaraci&oacute;n    ha habido pocas  muestras, por no decir ninguna,    de que su  mensaje fuera escuchado, comprendido,    aceptado o recordado,  dice Bauman (2009).    Tampoco se ha  visto ning&uacute;n gesto  por parte de    nuestros  representantes electos para  rechazar o    negarse a reconocer la  pretensi&oacute;n de los  mercados    de materias primas de desempe&ntilde;ar el papel esencial    en el camino  hacia una vida llena de significado y de felicidad, ni ha  habido pruebas por nuestra parte de inclinaci&oacute;n alguna  a reformar nuestras estrategias  vitales en  consecuencia.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Las contradicciones culturales  del modelo de </b>      <b>desarrollo</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es as&iacute;,  como se ha  entendido en las  &uacute;ltimas    d&eacute;cadas que progresar produce descontento,    insatisfacci&oacute;n, malestar.  Y varios pensadores  han    pretendido entender como  la idea de progreso    arraigada, hegem&oacute;nica y  predominante ofrece    m&aacute;s insuficiencias que medios  para atender las    necesidades. Parece  como si la b&uacute;squeda  humana   de la felicidad  fuera un enga&ntilde;o.  Todos los datos    emp&iacute;ricos disponibles  sugieren que entre las    poblaciones de  sociedades desarrolladas puede   no existir una  relaci&oacute;n entre una riqueza cada  vez   mayor, que se  considera el principal veh&iacute;culo hacia   una vida feliz, y un  mayor nivel de felicidad.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estamos as&iacute;  sumergidos en un  escenario que    ha moldeado  una idea de desarrollo conducida por    diversos mitos  de dominaci&oacute;n como la propaganda    pol&iacute;tica, la econom&iacute;a  y la religi&oacute;n. Vivimos tiempos    tan inimaginables  como inesperados, en los que las    cr&iacute;ticas  anticipadamente hechas desde hace d&eacute;cadas    se hacen  efectivas, confirmando que  los procesos    sociales son mucho  m&aacute;s lentos de lo que se supon&iacute;a.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En distintos  niveles se ha visto  el desprecio    del modelo  por diferentes formas  de vida y est&aacute;   suficientemente  sustentado por las evidencias    emp&iacute;ricas; en  palabras de Zaid  (2006) el modelo    ha  avanzado desconociendo lo que hab&iacute;an se&ntilde;alado    los antrop&oacute;logos  o algunos economistas  rurales, es    decir  la inventiva y sentido pr&aacute;ctico de los sectores    marginados, los  te&oacute;ricos del desarrollo supusieron la    ausencia  de raz&oacute;n de los marginados. En <i>el progreso </i>   <i>improductivo</i> (Zaid  1979) el escritor devela las    ilusiones de la  idea de progreso y demuestra c&oacute;mo    contrastan con la  vieja sensatez de la proporci&oacute;n;    resalta la  importancia de la mesura, la sensatez y el    sentido que la  ambici&oacute;n moderna aniquila (Bataillon    2002). Esa idea  del progreso y  el desarrollo    globalizada nos lleva  a desear lo inalcanzable. Y ese   deseo se  vuelve una pesadilla que  nos arrebata lo    m&aacute;s preciado: el  tiempo y el otro.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Nos hemos  empe&ntilde;ado a tal manera en  producir, en acumular,  en progresar que  hemos  sacrificado el tiempo.  Nuestros juguetes son  trofeos con los  que no podemos jugar porque nos  falta tiempo. Le  arrancamos sentido al  presente porque lo consideramos  un mero trampol&iacute;n  para el  ma&ntilde;ana. La moderna  fe en el trabajo  disuelve una  fraternidad previa; la ilusi&oacute;n  de la igualdad rompe  la experiencia de la comunidad, la noci&oacute;n moderna de igualdad es de uniformidad (ser uno como todos) m&aacute;s que de pertenencia comunitaria (ser uno en  el todo). La autonom&iacute;a  idolatrada por el hombre  moderno termina en la angustia del solitario. Y esa soledad tiene otras implicaciones que contribuyen a la sensaci&oacute;n de desastre, a la sensaci&oacute;n del vac&iacute;o, a la inminencia de una &eacute;poca apocal&iacute;ptica, al consumo  como ideal de felicidad. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  consumo, como nuevo mito tribal, ha llegado    a ser la moral de  nuestro mundo actual  y est&aacute;   destruyendo las bases  del ser humano, es decir,  el    equilibrio entre las  ra&iacute;ces mitol&oacute;gicas y  el mundo,    advierte Baudrillard (2009). Esa nueva mitolog&iacute;a ha    descompuesto las relaciones de los hombres porque    en l&oacute;gica de los signos, como en la de los s&iacute;mbolos,    los objetos ya no est&aacute;n vinculados en absoluto con    una funci&oacute;n o una necesidad <i>definida. </i>Precisamente    porque responden a algo muy distinto que es, o bien    la l&oacute;gica social, o bien la l&oacute;gica del deseo, para las    cuales operan como campo m&oacute;vil e inconsciente de    significaci&oacute;n (Baudrillard 2009). Hemos entrado en    la idea del progreso vinculada a la abundancia de las    cosas.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los progresos  de la abundancia, es decir,  de    disponer de bienes y de equipamientos individuales    y colectivos cada  vez m&aacute;s numerosos tienen    como contrapartida una  serie de perjuicios que    se vuelven progresivamente m&aacute;s graves  y que    son consecuencia, por  un lado, del desarrollo    industrial y del  progreso t&eacute;cnico, y por  el otro,    de las estructuras  mismas del consumo. Ac&aacute;    Baudrillard (2009) nos  ayuda a entender por    qu&eacute; las estad&iacute;sticas  y los indicadores  para medir   el desarrollo, el crecimiento  y el progreso  no    satisfacen las expectativas  del bienestar y la    felicidad. En suma,  en todos los  aspectos, se llega    a un punto  en el que la din&aacute;mica del crecimiento    y de la  abundancia se hace circular y  gira sobre s&iacute; misma. En  el que, progresivamente, el  sistema se agota en su  reproducci&oacute;n. Un umbral  de <i>derrape, </i> en el que todo el  incremento de la productividad se vuelca a mantener las  condiciones de supervivencia del sistema.  El &uacute;nico resultado  objetivo es pues  el  crecimiento canceroso  de las cifras  y los balances,  pero, esencialmente, se vuelve exactamente al  estadio primitivo  que es el de la carest&iacute;a  absoluta,  del animal  o del ind&iacute;gena, que  agota todas sus  fuerzas en la tarea  de sobrevivir.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&Eacute;sta obsesi&oacute;n  por el consumo  es una de las    grandes contradicciones del  modelo. Para Bauman    (2009), un mecanismo  de exclusi&oacute;n y de producci&oacute;n    de seres  humanos que se  consideran as&iacute; mismos    un fraude.  Si la felicidad est&aacute; permanentemente    a nuestro  alcance y si alcanzarla s&oacute;lo consume  los    pocos minutos  necesarios para hojear las p&aacute;ginas    amarillas y  sacar la tarjeta de cr&eacute;dito  del bolsillo,    es evidente que  la persona que  no consiga la    felicidad no puede  ser "real" o "genuina", sino que   es un  dechado de pereza, ignorancia  o ineptitud...    cuando no  todo a la vez.  Esta persona debe de    ser una falsificaci&oacute;n o  un fraude. La ausencia de   felicidad, su  insuficiencia, o una  felicidad menos    intensa que la que se  proclama asequible para todos    los que  traten de conseguirla con  suficiente ah&iacute;nco    y usen  los medios y  habilidades apropiados es    toda la motivaci&oacute;n  que uno necesita  para rechazar   conformarse con el "yo"  que posee y embarcarse en    un viaje de  descubrimiento, o mejor, de invenci&oacute;n    de s&iacute;  mismo. El yo  fraudulento o malogrado  debe    descartarse por su  "falta de autenticidad" mientras    prosigue  la b&uacute;squeda del "yo"  real. Hay escasos    motivos para cejar en  la b&uacute;squeda si uno tiene  la    certeza de  que, en poco  rato, el instante  que se   est&aacute; viviendo pasar&aacute;  a la historia y que a su debido    tiempo llegar&aacute; otro  instante con nuevas  promesas,    henchido de nuevo potencial, que augura un nuevo    amanecer...</font></p>     <p></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Ante la crisis, qu&eacute;  hacer?</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  profesor Toledo (2010) sugiere recomponer el      <i>metabolismo</i> entre la especie humana y el universo    natural que hemos  perturbado. Porque vista as&iacute; la    crisis requiere de un  tratamiento bastante cuidadoso,    de  un esfuerzo especial que vaya m&aacute;s all&aacute; de lo que normalmente se  analiza, pues se  trata de remontar  una &eacute;poca que ha afectado  severamente a un  proceso hist&oacute;rico,  iniciado hace miles  de a&ntilde;os, de  relaciones visibles e invisibles  entre las sociedades  humanas y la naturaleza.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Necesitamos, por  tanto, un nuevo  marco de    referencia para repensar  nuestra ubicaci&oacute;n e   identidad en relaci&oacute;n  con la naturaleza.  La ciencia   moderna se constituy&oacute;,  en la pr&aacute;ctica,  como esa    rama de la inteligencia  para la cual la realidad    existente (el segmento  del escenario donde    se desarrollaba la  acci&oacute;n que a&uacute;n permanec&iacute;a   impenetrablemente opaco, oculto  tras las sombras,    y por ende todav&iacute;a libre de interferencia y control)   era el enemigo (Toledo  2010). Esta posici&oacute;n que    sugiere Bauman (2007) debe  ser recompuesta con    la introducci&oacute;n en el  pensamiento de la  crisis de   disciplinas y saberes que logren representar nuevos    rumbos y escenarios  nacidos de la reflexi&oacute;n y    del entendimiento de  las causas de las  crisis para    aportar a la recomposici&oacute;n.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La agroecolog&iacute;a como saber transdiciplinar   puede aportar a la b&uacute;squeda  de aristas de   entendimiento posibles para  la crisis. Entendiendo    por  transdisciplinariedad los 14  art&iacute;culos que    componen el manifiesto  redactado por Edgar    Morin y Basarab  Nicolescu en 1994  en la ciudad    de Lima de  Freitas. La agroecolog&iacute;a debe adoptar    los principios postulados  all&iacute; y poseer  el estatuto    de una desviaci&oacute;n  y no de una  disidencia (que    termina siempre absorbida por el sistema existente).    &Eacute;sta debe apartarse de la  norma supuestamente    indiscutible de la eficacia desenfrenada y sin    ning&uacute;n otro valor que la eficacia misma, la cual se   fundamenta, sin lugar a dudas, en la proliferaci&oacute;n de   las disciplinas acad&eacute;micas.  La transdisciplinariedad    act&uacute;a a nombre de la  visi&oacute;n -la del equilibrio    necesario entre la  interioridad y la exterioridad del    ser humano-, y esta visi&oacute;n  pertenece a un nivel  de   Realidad diferente del mundo actual. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Adem&aacute;s, es  necesario incorporar en el    discurso las virtudes  del entendimiento humano    de la creatividad y la  imaginaci&oacute;n. Enriquecer    la fundamentaci&oacute;n te&oacute;rica  sobre la  resoluci&oacute;n    de conflictos y  poner en pr&aacute;ctica la  capacidad de    reacci&oacute;n sobre  situaciones complejas y  dif&iacute;ciles. Por eso  son tan interesantes  las reflexiones de Bauman (2007)  sobre la crisis. El mundo est&aacute; agotado. Cualquier  similitud con la conocida  expresi&oacute;n "localidades  agotadas" es puramente  fortuita,  una ficci&oacute;n que la sintaxis insin&uacute;a. Cuando  uno ve un  letrero como &eacute;se en  la taquilla de un  cine o  un teatro, sabe  inmediatamente que ya no  queda espacio  disponible, aqu&iacute;, en  este edificio,  y esta  noche; y que debe cambiar sus planes  para la velada. Estas "localidades agotadas" son, sin  embargo, s&oacute;lo <i>un peque&ntilde;o  espacio entre muchos </i> <i>otros. </i>Y en el momento en el que  lee el cartel, uno  est&aacute; parado  fuera de esa misma  localidad agotada.  Hay otros edificios a  los que uno puede ir; y si uno  insiste en ingresar en  esa "localidad", es de  hecho  probable que en otro  momento pueda hacerlo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero y  si no queda  otro momento para  acceder    a localidad  que nos enuncia Bauman? Si no    hay otros  edificios? Si &eacute;ste es el  &uacute;nico edificio?    Es precisamente haciendo esas  preguntas que    la agroecolog&iacute;a puede  introducir sus saberes    acumulados y ofertar  posibles salidas y  soluciones.    No  hay otro mundo, no hay un mundo afuera, ni una    v&iacute;a de escape,  ni sitio para  refugiarse, ni espacio    para  aislarse y ocultarse. No hay ning&uacute;n lugar en el    que pueda afirmarse  con un m&iacute;nimo de certeza que    uno se encuentra en  su casa, que es libre de vivir a   su manera y  perseguir sus propias metas,  y de no    prestar  atenci&oacute;n al resto de las cosas a causa de su    irrelevancia, dice  Bauman (2007). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como enuncia Toledo  (2010), es un fin de &eacute;poca    y se requiere la formaci&oacute;n  de una "conciencia de    especie", de manera  que la identidad de las personas    no s&oacute;lo surja de la  pertenencia a una naci&oacute;n, cultura,    clase social,  grupos de estatus o de la acci&oacute;n  de    profesar una religi&oacute;n  o una ideolog&iacute;a, sino tambi&eacute;n,    y antes  de cualquier otra cosa, de  sentirse parte   &laquo;de  una especie biol&oacute;gica, dotada de una historia y    necesitada  de un futuro, y con una existencia ligada    al  resto de  los seres vivos  que integran el  h&aacute;bitat    planetario y, por supuesto, en &iacute;ntima conexi&oacute;n con    el planeta mismo.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero la  recomposici&oacute;n no es  f&aacute;cil. El camino    est&aacute; lleno de obst&aacute;culos. Es  necesario estar atentos    para no sucumbir. Por  eso Zaid (1979) nos previene    contra la tentaci&oacute;n  fara&oacute;nica pero el enaltecimiento de las virtudes  de la tradici&oacute;n resulta, en  distintos  tramos, dif&iacute;cil de  compartir. Porque no es  bueno  caer en el  autoctonismo alabando las  comunidades  tradicionales, desiguales pero  fraternas; analfabetas  pero sabias; desp&oacute;ticas  pero plenas de sentido  espiritual y de fiestas. Es importante reconocer el  valor de las sabidur&iacute;as tradicionales, pero no es sano  otorgarles capacidades redentoras.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Bauman (1991)  nos advierte tambi&eacute;n  sobre    el dilema de  las creencias y  las mentalidades: las    creencias no necesitan  ser coherentes para  ser   cre&iacute;bles. Las creencias  que tienden a  creerse en la   actualidad -nuestras creencias- no son una excepci&oacute;n.    Sin duda, consideramos, al menos en "nuestra parte"   del mundo, que el caso de la libertad humana ya ha   sido abierto, cerrado  y (salvo por algunas  peque&ntilde;as    correcciones aqu&iacute; y  all&aacute;) resuelto del  modo m&aacute;s    satisfactorio posible. En cualquier caso, no sentimos    la necesidad (una vez m&aacute;s, salvo algunas irritaciones    ocasionales) de lanzarnos a  la calle para reclamar y    exigir m&aacute;s libertad o una libertad mejor de la que ya    tenemos. Pero, por  otra parte, tendemos a  creer con    igual firmeza que  es poco lo  que podemos cambiar   -individualmente, en grupos  o todos juntos-  del    decurso de los  asuntos del mundo  o de la manera   en que son  manejados; y tambi&eacute;n  creemos que, si    fu&eacute;ramos capaces de producir un cambio  ser&iacute;a f&uacute;til,    e incluso poco  razonable, reunirnos a  pensar un    mundo diferente y esforzarnos  por hacerlo existir si    creemos que podr&iacute;a ser mejor que el que ya existe. La    coexistencia simult&aacute;nea de estas  dos creencias ser&iacute;a    un misterio para cualquier persona m&iacute;nimamente   familiarizada con el pensamiento  l&oacute;gico. Si la    libertad ya ha  sido conquistada, &iquest;c&oacute;mo es  posible    que la capacidad humana de imaginar un  mundo    mejor y hacer algo para  mejorarlo no haya formado    parte de esa victoria?  &iquest;Y qu&eacute; clase  de libertad    hemos conquistado si  tan solo sirve  para desalentar   la imaginaci&oacute;n y para tolerar la impotencia  de las    personas libres en cuanto a temas que ata&ntilde;en a todas    ellas?</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hemos tenido  la oportunidad de escuchar en    las palabras de los  profesores en las  asignaturas    cursadas que nos acompa&ntilde;aron  con argumentos    y evidencias de que  no hay  una realidad de la    naturaleza humana;  existen m&uacute;ltiples realidades  y    que esas realidades est&aacute;n sujetas al orden cultural en que crecemos, es  decir, no somos simplemente fruto  de la naturaleza, somos  fruto de un  orden cultural  surgido del  lenguaje, de la  memoria y del  mito,  como  bellamente expresa William Ospina en varios  de sus ensayos; pero  sobre todo de las condiciones  culturales que impone  el sistema econ&oacute;mico del  mundo.  Por eso es definitivo entender esas m&uacute;ltiples  realidades para no  creer en f&oacute;rmulas, no dogmatizar la disciplina, no  tiranizar el saber.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y tambi&eacute;n  es indispensable retomar las    reflexiones de Leff (2010) sobre  la epistemolog&iacute;a   de lo  nuevo, de lo  alternativo porque apenas    comenzamos a  indagar sobre el lugar que le    corresponde a un  conjunto de exploraciones  que   no encuentran  acomodo dentro de las disciplinas    acad&eacute;micas tradicionales. La ecolog&iacute;a  pol&iacute;tica    es un  campo que a&uacute;n  no adquiere nombre   propio; por ello  se le designa con  pr&eacute;stamos    metaf&oacute;ricos de conceptos  y t&eacute;rminos provenientes    de otras  disciplinas para ir  nombrando los    conflictos derivados de la  distribuci&oacute;n desigual y las estrategias  de apropiaci&oacute;n de  los recursos  ecol&oacute;gicos, los bienes  naturales y los  servicios  ambientales.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En una  sociedad de compradores y una  vida    de compras, <i>somos  felices mientras no  perdamos </i>   <i>la esperanza de  llegar a ser  felices</i>; estamos    asegurados contra la infelicidad  siempre que   podamos mantener esta  esperanza, dice Bauman    (2010). As&iacute;, la  llave de la felicidad  y el ant&iacute;doto    contra la amargura consiste  en mantener <i>viva</i>  la    esperanza de llegar a ser  felices. En las  m&uacute;ltiples    discusiones que se presentaron a lo  largo de los    cursos, me inquiet&oacute; mucho  la posici&oacute;n de un    compa&ntilde;ero: Fabio Jaramillo,  que afirmaba que    todas las discusiones  sobre el desarrollo y el    crecimiento deb&iacute;an partir por  la pregunta esencial    sobre la felicidad, creo  con Fabio que es  cierto;    pero para poder entender las  posibles respuestas es    indispensable conocer que finalmente la felicidad    ser&aacute; siempre una promesa y  bajo el modelo  de   desarrollo capitalista incumplida eternamente. </font></p>     <p></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Lecturas hechas y  sugeridas</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1. Bataillon G. Releyendo  <i>El Progreso  Improductivo</i>. Letras    Libres;  2002. marzo. pp. 36-40.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2. Baudrillard J.  La sociedad de  consumo. Sus mitos,  sus    estructuras.  Siglo XXI de Espa&ntilde;a, Editores S A; 2009. 255p.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3. Bauman Z.  En busca de  la pol&iacute;tica. Fondo  de Cultura    Econ&oacute;mica;  2001. 218p.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">4. Bauman  Z. La sociedad sitiada. Fondo de Cultura Econ&oacute;mica;    2007.  299 p.   </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">5. Bauman  Z. &iquest;Qu&eacute; hay de malo en la felicidad? Introducci&oacute;n de    <i>El  arte de la vida</i>. Editorial Paid&oacute;s; 2009.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">6. Beck U. La  sociedad del riesgo global. Siglo  XXI Editores de    Espa&ntilde;a  SA; 2002. 290p.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">7. Borges  JL. El Informe de Brodie. Alianza Editorial SA; 1970.   Leff  E. Imaginarios Sociales y Sustentabilidad. Revista Cultura    y  Representaciones Sociales N&uacute;mero 9, Septiembre de 2010. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">8. Max-Neef M. Desarrollo  a escala humana.  Conceptos,  aplicaciones y algunas  reflexiones. Editorial Nordan- Comunidad; 1993. 148p. Silva- Herzog J. La idiotez de lo perfecto. Miradas a la pol&iacute;tica.  Fondo de Cultura Econ&oacute;mica; 2006. 187p. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">9. Toledo VM. Las  claves ocultas de  la sostenibilidad:    transformaci&oacute;n cultural,  conciencia de especie  y poder social.    <i>En</i>: La situaci&oacute;n  del mundo, 2010.  Cambio cultural, del    consumismo a la  sostenibilidad. The World  Watch Institute;    2010. 432p.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">10. Virilo P. El cibermundo de la pol&iacute;tica de lo peor. Entrevista con    Philippe Petit. Ediciones C&aacute;tedra S. A; 1997. 112p.   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">11. Zaid G. El  Progreso improductivo. Siglo Veintiuno  Editores;    1979. 387 p. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">12. Zaid G. El progreso en bicicleta. Letras Libres, abril; 2006. pp.    16-17.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"></font></p>      ]]></body>
</article>
