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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Beginning with a brief analysis of the crisis affecting the national libraries during the middle of the twentieth century, this study identifies the main characteristics of the information and knowledge society and describes the actions taken by these libraries in the new environment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>BIBLIOTECAS NACIONALES Y SOCIEDAD     <br>   DEL CONOCIMIENTO: PERSPECTIVAS DE FUTURO* </b></p>     <p><b>Juan Jos&eacute; Fuentes Romero**</b></p>     <p>** 	Doctor en Filosof&iacute;a y Letras. Universidad de Granada, Espa&ntilde;a. Profesor titular en el &Aacute;rea de Biblioteconom&iacute;a y Documentaci&oacute;n de la Facultad de Humanidades, Universidad de A Coru&ntilde;a. Espa&ntilde;a. <a href="mailto:xxf@cdf.udc.es" target="_blank">xxf@cdf.udc.es</a></p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p> Se parte de un breve an&aacute;lisis de la crisis que sufren las bibliotecas nacionales a mediados del pasado siglo XX. Se definen las principales caracter&iacute;sticas de la sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento y se presentan las diversas actuaciones de este tipo de bibliotecas en este nuevo entorno. </p>     <p><b> PALABRAS CLAVE: Bibliotecas nacionales / Sociedad del conocimiento</b></p>     <p><b> FUENTES, Juan Jos&eacute;. Bibliotecas nacionales y sociedad del conocimiento: perspectivas de futuro. En: Revista Interamericana de Bibliotecolog&iacute;a. Vol. 28, No. 2(jul-dic.2005); p. 141-</b></p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p> Beginning with a brief analysis of the crisis affecting the national libraries during the middle of the twentieth century, this study identifies the main characteristics of the information and knowledge society and describes the actions taken by these libraries in the new environment.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> KEY WORDS: National libraries / The knowledge society</b></p>     <p><b> FUENTES, Juan Jos&eacute;. National Libraries and the Knowledge Society: Perspectives for the Future. In: Revista Interamericana de Bibliotecolog&iacute;a. Vol. 28, No. 2(jul-dec.2005); p    <br> </b></p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p> Con la explosi&oacute;n de informaci&oacute;n, y de conocimientos, que se produce en todo el mundo occidental tras la II Guerra Mundial, las bibliotecas nacionales se ven sometidas a una enorme crisis que llega incluso a poner en tela de juicio su propia existencia. </p>     <p> Son bibliotecas, se dice, esencialmente humanistas y por tanto no preparadas para hacer frente a los nuevos desaf&iacute;os de la ciencia y la t&eacute;cnica.</p>     <p> Esta situaci&oacute;n comienza a cambiar tras el Congreso de Viena (1.958) en que se define un papel m&aacute;s abierto y participativo para estos centros.</p>     <p> La aparici&oacute;n de la sociedad del conocimiento supone un nuevo planteamiento para todas las bibliotecas y un desaf&iacute;o respecto al nuevo escenario que aparece.</p>     <p> Esta sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento en la que ya estamos totalmente inmersos presenta unas caracter&iacute;sticas esenciales altamente propias, novedosas podr&iacute;amos decir, de modo se ha venido a dar en un nuevo entorno en el que las instituciones documentarias, las bibliotecas nacionales entre ellas, no tienen m&aacute;s remedio que replantearse su esencia y su manera de existir, si es que quieren sobrevivir a tan profundas y determinantes transformaciones.</p>     <p><b>LA CRISIS DE MEDIADOS DEL SIGLO XX</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Obligadas por la tradici&oacute;n las bibliotecas nacionales &ldquo;tradicionales&rdquo;, que surgen como grandes bibliotecas reales desde fines de la Edad Media, se van haciendo con colecciones de materiales cada vez mayores en las que predominan esencialmente los temas human&iacute;sticos, sociales y jur&iacute;dicos. </p>     <p> No obstante, ya desde mediados del siglo XVII se inicia en toda Europa un avance en las publicaciones de car&aacute;cter cient&iacute;fico, avance que se acelera a partir de la Revoluci&oacute;n Industrial de la segunda mitad de siglo XVIII para eclosionar totalmente y ya sin freno posible desde la segunda mitad del siglo XIX y aunque a estas alturas resulte reiterativo decirlo, es pertinente se&ntilde;alar una vez m&aacute;s la explosi&oacute;n de la informaci&oacute;n,principalmente desde finales de la Segunda Guerra Mundial, y a mediados del siglo XX. </p>     <p> Es indudable que todas estas cuestiones van a actuar en contra de la biblioteca nacional &ldquo;tradicional&rdquo;, de modo que su car&aacute;cter humanista le incapacita para ponerse al frente de los cambios que requieren los avances en las ciencias y tecnolog&iacute;as. Adem&aacute;s, la gran explosi&oacute;n informativa, a la que acabamos de hacer referencia, hac&iacute;a que las citadas bibliotecas nacionales no pudieran adaptarse a este nuevo escenario y a la velocidad de traslaci&oacute;n del conocimiento y de la informaci&oacute;n que los nuevos tiempos han tra&iacute;do consigo. </p>     <p> Las bibliotecas nacionales, a partir de los postulados de Panizzi, director en la segunda mitad del siglo XIX de las colecciones de la biblioteca del British Museum (posteriormente British Library) pretend&iacute;an que una biblioteca nacional deber&iacute;a almacenar todo lo publicado, de cualquier &eacute;poca, sobre cualquier tema y en cualquier lengua: &ldquo;La mayor amplitud de obras impresas, en todas las ramas del conocimiento, de todas las naciones y en todas las lenguas&rdquo;<sup>1</sup></p>     <p> A lo dicho hay que a&ntilde;adir que estas enormes, inmensas podr&iacute;amos decir, bibliotecas nacionales se fueron quedando al margen de las grandes revoluciones cient&iacute;ficas que ocurrieron esencialmente durante la primera mitad del siglo XX, de modo que a mediados del pasado siglo dichos centros, las bibliotecas nacionales de los pa&iacute;ses occidentales (especialmente las europeas), se encontraron ante un aut&eacute;ntico callej&oacute;n sin salida, un verdadero &ldquo;cul de sac&rdquo; al que inevitablemente ten&iacute;an que llegar impelidas tanto por sus propias tradiciones, por la esencia de las colecciones y, en no menor medida, por la explosi&oacute;n de la informaci&oacute;n. </p>     <p>Siguiendo a la bibliotecaria rusa Natalia Tyulina se&ntilde;alamos las causas m&aacute;s evidentes del colapso que sufren las bibliotecas nacionales a mediados del siglo XX<sup>2.</sup></p>     <p><b> Causas sociales: </b></p>     <p> Se produce un aumento cualitativo y cuantitativo de profesionales en el campo de las ciencias y la tecnolog&iacute;a y, por tanto, una mayor necesidad de fuentes de informaci&oacute;n. La actividad de las bibliotecas nacionales, volcadas en la creaci&oacute;n de las grandes colecciones humanistas y en su conservaci&oacute;n, choca contra esa tendencia. </p>     <p><b> Causas de &iacute;ndole cient&iacute;fica </b></p>     <p> Se produce un crecimiento exponencial del conocimiento cient&iacute;fico, reflejado en el crecimiento de las publicaciones; esto dio como consecuencia que las adquisiciones, para estar al d&iacute;a, fuesen complicadas, tanto por la avalancha que la explosi&oacute;n de la informaci&oacute;n estaba ya creando en los centros de recolecci&oacute;n del dep&oacute;sito legal &ndash; lo que afect&oacute; esencialmente a las nuevas necesidades de espacio que, consecuentemente, se producen - como por los problemas crecientes que presentaba una selecci&oacute;n de la bibliograf&iacute;a extranjera. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Tambi&eacute;n, como otra m&aacute;s de las consecuencias de la explosi&oacute;n de la informaci&oacute;n, se complic&oacute; la organizaci&oacute;n de las colecciones y el mantenimiento de los cat&aacute;logos, as&iacute; como la entrega de libros desde las estanter&iacute;as a los lectores y el suministro a los usuarios de la informaci&oacute;n correspondiente a las aportaciones cient&iacute;ficas y de todo tipo de conocimientos que continuamente estaban apareciendo. </p>     <p><b> Causas de &iacute;ndole bibliotecaria </b></p>     <p> Como consecuencia de la explosi&oacute;n de la informaci&oacute;n se produce un crecimiento continuo de las bibliotecas especializadas y de los centros de documentaci&oacute;n, que atraen a los investigadores en ciencia, tecnolog&iacute;as y econom&iacute;a, &aacute;reas que tradicionalmente no hab&iacute;an sido ocupaci&oacute;n de las bibliotecas nacionales, m&aacute;s volcadas &ndash; como ya hemos comentado - en temas de humanidades y ciencias sociales en general. </p>     <p> Al estar las bibliotecas especializadas y centros de documentaci&oacute;n, por su propia raz&oacute;n de ser, absolutamente centradas en campos concretos del saber, resultaban m&aacute;s &uacute;tiles para los cient&iacute;ficos que las bibliotecas nacionales, de un obvio car&aacute;cter general. </p>     <p> Resulta evidente que estas bibliotecas especializadas, y en no menor medida los centros de documentaci&oacute;n, por contenido y tipo de fondos representaban ser m&aacute;s adecuados y &uacute;tiles para estos usuarios. </p>     <p> Su especializaci&oacute;n permit&iacute;a a estos, por entonces, nuevos tipos de centros, ir formando en los temas de su competencia unas colecciones m&aacute;s completas y espec&iacute;ficas que las de las bibliotecas nacionales, especialmente en cuanto a publicaciones peri&oacute;dicas; al mismo tiempo, la gesti&oacute;n de esa informaci&oacute;n, sobre todo en lo referente a los centros de documentaci&oacute;n, era infinitamente m&aacute;s r&aacute;pida.</p>     <p> Respecto a los usuarios, tanto las bibliotecas especializadas como los centros de documentaci&oacute;n supon&iacute;an una mayor rapidez en la entrega de los materiales as&iacute; como un mayor detalle en el desarrollo de los servicios de informaci&oacute;n y referencia. </p>     <p><b> Causas debidas a la cooperaci&oacute;n en la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n </b></p>     <p> No s&oacute;lo se produjo un notable crecimiento del n&uacute;mero de bibliotecas en todo el mundo, sino que &eacute;stas, adem&aacute;s, tend&iacute;an a cooperar y a crear complejos sistemas bibliotecarios. </p>     <p> Era necesaria una centralizaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n; esto, al menos en teor&iacute;a, supon&iacute;a una nota positiva para las bibliotecas nacionales, que indudablemente eran las principales bibliotecas de cada pa&iacute;s y ten&iacute;an en muchas ocasiones presupuestos adecuados y un personal altamente cualificado. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> No obstante, la postura elitista de las bibliotecas nacionales en la escala de bibliotecas las llevaba a ser excluyentes respecto a otras bibliotecas de su propio pa&iacute;s y esto jugaba en su contra. </p>     <p> En este contexto general que estamos describiendo, tanto por las dificultades se&ntilde;aladas como por el creciente &eacute;xito de las bibliotecas especializadas y de los centros de documentaci&oacute;n, en los diversos pa&iacute;ses de Occidente comienzan a surgir voces se&ntilde;alando la incompatibilidad entre las nuevas exigencias que se planteaban a las bibliotecas nacionales y las funciones tradicionales que estas ten&iacute;an encomendadas. </p>     <p> Se llega as&iacute; a considerar que las bibliotecas nacionales se hab&iacute;an quedado estancadas, pertenec&iacute;an al pasado y, en el mejor de los casos, no dejaban de ser m&aacute;s que &ldquo;archivos de las publicaciones nacionales&rdquo;, museos del libro, instituciones de otra &eacute;poca incapaces de reacionar y hacer frente a las nuevas necesidades que los avances de todo tipo en las diversas ramas del conocimiento estaban requiriendo.</p>     <p> A pesar de todo lo dicho, resultaba al mismo tiempo obvio que las bibliotecas nacionales representaban unas caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas que, con independencia del avance de las bibliotecas especializadas y de los centros de documentaci&oacute;n, justificaban su existencia. </p>     <p> Seg&uacute;n Tyulina, entre estas notas positivas a favor de las bibliotecas nacionales se podr&iacute;an citar las siguientes:</p>     <p> &bull;	Las funciones de una biblioteca nacional eran &ndash; y siguen siendo - las de adquisici&oacute;n, almacenamiento y organizaci&oacute;n para su uso de la m&aacute;s completa colecci&oacute;n de impresos de cada pa&iacute;s.</p>     <p> &bull;	Durante d&eacute;cadas, e incluso siglos, hab&iacute;an acumulado colecciones generales de literatura extranjera, superando en esto a cualquier otra biblioteca del pa&iacute;s.</p>     <p> &bull;	Sus fondos se componen de obras que cubren esferas del conocimiento para las cuales no existen bibliotecas especializadas independientes.</p>     <p> &bull;	Poseen publicaciones en lenguas poco corrientes, que no pueden ser manejadas en otras bibliotecas debido a la falta de personal familiarizado con dichas lenguas.<sup>3</sup></p>     <p> A partir de lo hasta aqu&iacute; se&ntilde;alado, y situ&aacute;ndonos a mediados del siglo XX, el desarrollo bibliotecario a todos los niveles necesitaba centralizaci&oacute;n, normalizaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n de la actividad bibliotecaria. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Para esa labor, ninguna biblioteca estaba mejor preparada que las bibliotecas nacionales, con sus ricas colecciones, sus grandes secciones de referencia, sus presupuestos superiores, pese a todo, a los de cualquier otra biblioteca del pa&iacute;s, y, sobre todo, su personal altamente cualificado. </p>     <p> La inusual complejidad de las condiciones en que actuaba la biblioteca nacional y los diversos factores determinantes de su desarrollo hac&iacute;an que, al mismo tiempo, se mantuviese que &ldquo;la biblioteca nacional es una de las partes m&aacute;s importantes del sistema bibliotecario del pa&iacute;s&rdquo; y, simult&aacute;neamente y de manera pesimista, se dijese que &ldquo;la biblioteca nacional es un fen&oacute;meno arcaico, ineficaz y moribundo&rdquo;. As&iacute; mismo, se afirmaba que &ldquo;el futuro de la biblioteca nacional es la especializaci&oacute;n&rdquo; y, de modo contrario, se llegaba a decir &ldquo;la fortaleza de una biblioteca nacional est&aacute; en la naturaleza general de sus fondos&rdquo;</p>     <p> Resulta evidente y obvio rese&ntilde;ar que las discrepancias antes citadas ven&iacute;an dadas por la excepcional complejidad del entorno en que act&uacute;an las bibliotecas nacionales y por las variadas circunstancias que determinan su desarrollo. </p>     <p> Para Tyulina, entre estos factores - y de modo decisivo - est&aacute; la naturaleza espec&iacute;fica de la ciencia moderna, reflejado esto en los temas que aparecen publicados y en el contenido de las solicitudes de los lectores, lo que condiciona objetivamente las principales actuaciones del sistema bibliotecario, de modo que puede afirmarse que el desarrollo de la biblioteca nacional como forma de biblioteca de investigaci&oacute;n est&aacute; &iacute;ntegramente conectado con el desarrollo de la ciencia y viceversa. Esta relaci&oacute;n es cada vez m&aacute;s evidente con el paso del tiempo.<sup>4</sup></p>     <p> Si partimos de que los conceptos de diferenciaci&oacute;n e integraci&oacute;n son caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas de la ciencia moderna, concluiremos que esto tiene un efecto en la publicaci&oacute;n de la producci&oacute;n cient&iacute;fica y, consecuentemente, en el contenido de los fondos de las bibliotecas y en el tipo de intereses de los usuarios de literatura especializada. </p>     <p> Como consecuencia de la diferenciaci&oacute;n, se&ntilde;ala Tyulina, se produce un crecimiento en el n&uacute;mero de libros dedicados a campos del conocimiento muy especializados. Esto complica considerablemente el problema de la adquisici&oacute;n, por parte de la biblioteca nacional, de toda la literatura de procedencia extranjera. En la imparable avalancha de publicaciones especializadas cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil e importante seleccionar lo esencial, de donde resultan beneficiadas las bibliotecas especializadas y los centros de documentaci&oacute;n, cuyos l&iacute;mites de trabajo m&aacute;s estrechos y concretos le permiten una mayor exhaustividad en sus colecciones. </p>     <p> Como efecto de la integraci&oacute;n, sigue diciendo Tyulina, se produce un crecimiento en ciencias adyacentes y sint&eacute;ticas, lo que acent&uacute;a la complejidad de la selecci&oacute;n de materiales por parte de la biblioteca. La integraci&oacute;n de disciplinas, por otra parte, dificulta el trabajo de las bibliotecas especializadas y centros de documentaci&oacute;n y, como consecuencia, se convierten en centros con numerosas subsecciones (lo que, obviamente, afecta en mayor medida a las m&aacute;s grandes bibliotecas). </p>     <p> Esta integraci&oacute;n de las ciencias tambi&eacute;n se refleja en el tipo de especializaci&oacute;n de los modernos investigadores ya que, junto a una muy estrecha especializaci&oacute;n, se les requiere cierto grado de erudici&oacute;n o, al menos, de orientaci&oacute;n respecto a los fundamentos b&aacute;sicos de otras ciencias. </p>     <p> Todo esto hace que se venga produciendo un creciente inter&eacute;s sobre ramas asociadas (y, a primera vista, extremadamente remotas entre s&iacute;) del conocimiento.</p>     <p> Por lo hasta ahora comentado, y seg&uacute;n manifiesta Tyulina, resulta evidente que mientras las demandas de literatura por ramas espec&iacute;ficas del conocimiento pueden ser mejor atendidas por las bibliotecas especializadas y centros de documentaci&oacute;n, en el caso de cuestiones relacionadas y de problemas de gran complejidad resulta mucho m&aacute;s adecuada la actuaci&oacute;n de la biblioteca nacional. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> De este modo, a la diferenciaci&oacute;n e integraci&oacute;n de las ciencias y a la especializaci&oacute;n e hibridaci&oacute;n del moderno trabajador de la investigaci&oacute;n, corresponden, siempre seg&uacute;n Tyulina, dos tipos b&aacute;sicos de bibliotecas de investigaci&oacute;n: la especializada y la general. </p>     <p> La conclusi&oacute;n indispensable es la siguiente: La satisfacci&oacute;n de las demandas del usuario actual, tanto del investigador general como del especialista, es posible s&oacute;lo como resultado de la mutuamente complementaria actividad de ambos tipos - general y especializada - de bibliotecas. </p>     <p> En otras palabras: es el desarrollo de la ciencia quien marca el establecimiento y directrices, en un sentido m&aacute;s general o especializado, de un sistema bibliotecario. </p>     <p> Para Natalia Tyulina la idea de un sistema com&uacute;n de bibliotecas surgi&oacute; en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y posteriormente en otros pa&iacute;ses socialistas, apoyada por amplias actuaciones de planificaci&oacute;n bibliotecaria en los respectivos pa&iacute;ses.<sup>5</sup></p>     <p> A partir de esta idea de planificaci&oacute;n de sistemas bibliotecarios tanto la UNESCO como la FID, IFLA y el ICA actuaron en consecuencia buscando soluciones a escala internacional de modo que desde 1952, con el congreso de IFLA en Copenhague, y hasta bien entrados los a&ntilde;os 70 se van a ir realizando diversos congresos mundiales en torno a estos temas. </p>     <p> Meridianamente claro resulta a la luz de lo que hasta aqu&iacute; llevamos expuesto, y a modo de conclusi&oacute;n respecto a la evoluci&oacute;n de las bibliotecas nacionales y de su concepto hasta mediados del pasado siglo XX, que los a&ntilde;os cincuenta se&ntilde;alan un momento de inflexi&oacute;n, de crisis dir&iacute;amos, ya que el modelo de bibliotecas nacionales que quer&iacute;an abarcarlo todo, que f&iacute;sicamente eran la muestra de la pujanza cultural de las grandes metr&oacute;polis y que, adem&aacute;s, pose&iacute;an inigualables colecciones de materiales &uacute;nicos para uso de los privilegiados, para la erudici&oacute;n del mundo acad&eacute;mico y universitario, no era, o lo era cada menos, viable.</p>     <p><b>LA CONFERENCIA DE VIENA. 1958</b></p>     <p> En esta situaci&oacute;n de crisis general respecto al ser y al devenir de las bibliotecas nacionales la UNESCO convoc&oacute; la Conferencia de Viena, en 1.958, que marc&oacute; un importante hito en la evoluci&oacute;n de estos centros y en el planteamiento de lo que las nuevas circunstancias sociales estaban demandando. </p>     <p> Sin ning&uacute;n tipo de exageraci&oacute;n, puede afirmarse que hay un antes y un despu&eacute;s a partir de dicha conferencia en lo que se refiere a la nueva visi&oacute;n y a las nuevas manera de entender lo que, en adelante, habr&iacute;a de ser una biblioteca nacional. </p>     <p> En su desarrollo, la conferencia de Viena se estructur&oacute; en tres grupos de trabajo, estando el primero dedicado a la &ldquo;Organizaci&oacute;n de las bibliotecas nacionales y cuestiones generales&rdquo;; el segundo grupo trat&oacute; de las &ldquo;Actividades bibliogr&aacute;ficas de las bibliotecas nacionales&rdquo;, mientras el tercero centr&oacute; su atenci&oacute;n en la cuesti&oacute;n de &ldquo;Las bibliotecas nacionales y la colaboraci&oacute;n entre bibliotecas&rdquo;<sup>6</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Como ya hemos dicho, el primer grupo de trabajo se ocup&oacute; de la organizaci&oacute;n de las bibliotecas nacionales y de las cuestiones generales; la ponencia central acerca del nuevo papel que tocaba jugar a las bibliotecas nacionales fue expuesta por F. C. Francis, director por entonces de la Biblioteca del Museo Brit&aacute;nico (hoy British Library) con el t&iacute;tulo de &ldquo;Organizaci&oacute;n de las bibliotecas nacionales&rdquo;.<sup>7</sup></p>     <p> Para Francis la concepci&oacute;n de los servicios que deb&iacute;a prestar una biblioteca nacional hab&iacute;a cambiado notablemente despu&eacute;s de la II Guerra Mundial. Partiendo de las ideas bibliotecarias de Panizzi, (&ldquo;Todas las ramas del saber, en todas las lenguas y de todos los pa&iacute;ses, juiciosamente clasificadas, catalogadas de manera completa y detallada y mantenidas al d&iacute;a de manera que permita a los lectores seguir todos los progresos de los conocimientos humanos&rdquo;), Francis afirma que &ldquo;al aplicar una pol&iacute;tica basada en esos principios, una biblioteca nacional pod&iacute;a poner a disposici&oacute;n de la poblaci&oacute;n y de los extranjeros toda la informaci&oacute;n esencial sobre todos los temas, as&iacute; como los medios de efectuar investigaciones fundamentales sobre cualquier materia; (no obstante)... parece llegado el momento de preguntarse si esto sigue siendo v&aacute;lido y, lo que es m&aacute;s importante, si sigue siendo aplicable en nuestros d&iacute;as, habida cuenta del enorme crecimiento de la producci&oacute;n mundial de libros desde hace veinte o treinta a&ntilde;os&rdquo;<sup>8</sup></p>     <p> A rengl&oacute;n seguido Francis se refiere al hecho evidente, y cada vez m&aacute;s extendido en el panorama bibliotecario de la &eacute;poca, de la progresiva implantaci&oacute;n de bibliotecas especializadas, centros que, al tener unos usuarios a los que atender m&aacute;s reducidos en n&uacute;mero y, en consecuencia, susceptibles de recibir un mejor servicio, as&iacute; como unas materias m&aacute;s limitadas, en la d&eacute;cada de los cincuenta y sesenta supusieron una fuerte competencia para las bibliotecas nacionales. </p>     <p> Respecto a las causas por las que se hab&iacute;a llegado a esta situaci&oacute;n, Francis cita en primer lugar el hecho de que en las disciplinas cient&iacute;ficas y t&eacute;cnicas el progreso hab&iacute;a sido espectacular. </p>     <p> En este nuevo entorno que iba surgiendo las bibliotecas nacionales no se estaban poniendo al d&iacute;a ante estos poderosos cambios y continuaban principalmente interesadas en las humanidades. </p>     <p> Se a&ntilde;ad&iacute;a a esto el hecho de que las nuevas aportaciones se produc&iacute;an fundamentalmente mediante las publicaciones peri&oacute;dicas (que, de hecho, no eran el fuerte de las adquisiciones de las bibliotecas nacionales, en las que el soporte fundamental segu&iacute;a siendo el libro); por otra parte, a&ntilde;&aacute;dase a lo dicho que las bibliotecas nacionales carec&iacute;an del personal especializado adecuado para tratar los temas cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos. </p>     <p> La cuesti&oacute;n resultaba agravada porque estos problemas no s&oacute;lo aparec&iacute;an en los campos de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, sino incluso en las ciencias humanas, debido a la fragmentaci&oacute;n de los conocimientos, a la impresionante producci&oacute;n de impresos y a la imposibilidad real de continuar constituyendo colecciones completas incluso en campos del saber que tradicionalmente hab&iacute;an sido parcelas espec&iacute;ficas de las bibliotecas nacionales. </p>     <p> A&uacute;n partiendo, afirmaba Francis, de que &ldquo;las bibliotecas nacionales no son todas semejantes y no todas intentan constituir colecciones completas sobre todos los temas y en todas las lenguas...estos problemas se presentan, con mayor o menor agudeza, en todas las bibliotecas generales y a&uacute;n no se ha aportado soluci&oacute;n alguna&rdquo;.<sup>9</sup></p>     <p> La conclusi&oacute;n, seg&uacute;n esto, ca&iacute;a por su propio peso, de modo que &ldquo; la biblioteca general no habr&iacute;a llegado a ser sino un dep&oacute;sito o una suerte de museo reservado a los libros y a las publicaciones peri&oacute;dicas, por lo que las responsabilidades principales en materia de bibliograf&iacute;a y de documentaci&oacute;n deber&iacute;an ser confiadas a peque&ntilde;as bibliotecas altamente especializadas&rdquo;<sup>10</sup></p>     <p> En contra de estas ideas, se&ntilde;ala Francis, est&aacute; el hecho evidente de que, frente a la inmensidad de recursos de una biblioteca nacional, los servicios que proporcionan las bibliotecas especializadas son limitados, a&uacute;n contando con una eficaz cooperaci&oacute;n con centros similares. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Como segunda causa de los grandes y graves problemas que en esos momentos deb&iacute;an enfrentar las bibliotecas nacionales Francis se&ntilde;alaba &ldquo;el crecimiento de los conocimientos y la proliferaci&oacute;n de las publicaciones (notablemente de las publicaciones peri&oacute;dicas)&rdquo;, de modo que &ldquo;uno de los principales aspectos de la misi&oacute;n de las bibliotecas nacionales consiste en completar las colecciones de libros y de publicaciones peri&oacute;dicas, poni&eacute;ndolas a disposici&oacute;n de los lectores de obras &ldquo;marginales&rdquo; y de importancia secundaria&rdquo;<sup>11</sup></p>     <p> Francis advierte sobre los peligros de un crecimiento excesivo de la colecci&oacute;n, que llegar&iacute;a a hacerla inoperante y de muy dif&iacute;cil manejo, al tiempo que propone la m&aacute;s amplia creaci&oacute;n de secciones especiales, incluso dentro del fondo general; aconseja as&iacute; mismo, como otra de las iniciativas importantes, que las bibliotecas nacionales deber&iacute;an llevar a cabo, &ldquo;la instauraci&oacute;n deliberada de un sistema de cooperaci&oacute;n nacional&rdquo;, de modo que en pa&iacute;ses muy ricos, como los Estados Unidos, &ldquo;esta cooperaci&oacute;n ha llevado a la creaci&oacute;n de bibliotecas nacionales de agricultura y de medicina&rdquo;, mientras que los pa&iacute;ses menos ricos deber&iacute;an &ldquo;recurrir a los recursos de todas las bibliotecas&rdquo;.<sup>12</sup></p>     <p> Acababa Francis su ponencia se&ntilde;alando cu&aacute;les habr&iacute;an de ser los cambios a los que habr&iacute;an de hacer frente las bibliotecas nacionales:</p>     <p> &ldquo;Las dos grandes transformaciones aqu&iacute; preconizadas entra&ntilde;ar&aacute;n una cantidad de modificaciones complementarias que deben ser estudiadas con cuidado...:</p>     <p> &bull; Reafectaci&oacute;n y perfeccionamiento del personal existente.     <br>   &bull;	Reclutamiento de nuevo personal.    <br>   &bull;	Redistribuci&oacute;n de locales (principalmente en lo que se refiere a la coordinaci&oacute;n entre las diferentes secciones especializadas y entre las salas y los fondos generales).    <br>   &bull;	Aumento del presupuesto.    <br>   &bull;	Establecimiento simult&aacute;neo de un cat&aacute;logo general y de diferentes cat&aacute;logos especiales.    <br> &bull;	Organizaci&oacute;n de un sistema de consulta y cooperaci&oacute;n entre las principales bibliotecas.&rdquo;<sup>13</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Como hemos se&ntilde;alado anteriormente, a partir de la Conferencia de Viena de 1958 las bibliotecas nacionales comenzaron a cambiar su enfoque respecto a la cantidad y calidad de sus colecciones y al tipo de servicios que deber&iacute;an proporcionar a sus usuarios. </p>     <p> A partir de los a&ntilde;os sesenta se va entrando progresivamente en unas sociedades en que la informaci&oacute;n y el conocimiento comenzaban a ser considerados ejes fundamentales para el desarrollo; simult&aacute;neamente se va extendiendo a todos los niveles un sentido m&aacute;s democr&aacute;tico de la cultura y de la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n y, por ende, del conocimiento. </p>     <p> Es evidente que las bibliotecas nacionales, consideradas en cierto sentido como &ldquo;buques insignias&rdquo; para la recogida, organizaci&oacute;n, difusi&oacute;n y conservaci&oacute;n de la cultura documentaria de un pa&iacute;s, no pod&iacute;an mantenerse al margen de esta corriente general de pensamiento, y de actuaci&oacute;n, seg&uacute;n la cual de ninguna manera eran ya viables los tiempos en que los poderes p&uacute;blicos pod&iacute;an sufragar unos macrocentros capaces de engullir pantagru&eacute;licamente cualquier presupuesto que se les destinase por grande que &eacute;ste fuese... y ello s&oacute;lo para beneficio de una exclusiva y exigente minor&iacute;a de eruditos privilegiados.</p>     <p> El cambio, por tanto, ven&iacute;a obligado no s&oacute;lo por unos condicionantes cient&iacute;ficos, o por una mayor difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n, o por la idea de que la democracia deb&iacute;a (con las excepciones propias al caso) poner al servicio de la inmensa mayor&iacute;a de los ciudadanos todas las instituciones p&uacute;blicas.</p>     <p> El cambio de perspectiva en la esencia y en las actuaciones de las bibliotecas nacionales ven&iacute;a adem&aacute;s radicalmente exigido, como vemos, por un mero esp&iacute;ritu de supervivencia. Adaptarse o perecer.</p>     <p> Desde este nuevo enfoque, las bibliotecas nacionales aparecen como unas de las instituciones m&aacute;s preparadas para ser &uacute;tiles a todos los ciudadanos en la sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y DE LA  INFORMACI&Oacute;N. SU INFLUENCIA SOBRE LAS BIBLIOTECAS NACIONALES</b></p>     <p> Desde que en la segunda mitad del siglo XVIII comienza la Revoluci&oacute;n Industrial, con el paso desde una sociedad rural a otra, la sociedad industrializada, en la que el referente del poder va a ser cada vez m&aacute;s la m&aacute;quina y menos la posesi&oacute;n de la tierra, se va ir produciendo en paralelo un aut&eacute;ntico y real aumento de la informaci&oacute;n de la que se dispone y, en consecuencia, un aumento creciente e imparable del conocimiento.</p>     <p> Esta situaci&oacute;n comienza a llegar a su culmen despu&eacute;s de la II Guerra Mundial, sobre todo con la aparici&oacute;n del ordenador. Las profec&iacute;as-deseos de Vanever Bush (&ldquo;As we may think&rdquo;) comienzan a cumplirse y la informaci&oacute;n, y su control, comienzan a ser uno de los indicativos de los nuevos tiempos.<sup>14</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Es durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60 &ndash; 70 cuando diversos te&oacute;ricos inician los estudios de las bases sobre las que, seg&uacute;n ellos, se asienta la nueva sociedad. Comienza ya entonces a hablarse de la &ldquo;sociedad de la informaci&oacute;n&rdquo; e incluso de la &ldquo;informatizaci&oacute;n de la sociedad&rdquo;. Frente a este concepto de sociedad de la informaci&oacute;n aparecen otros m&aacute;s o menos relacionados tales como sociedad del conocimiento, cibersociedad, sociedad en red, etc.</p>     <p> Podemos definir a la sociedad de la Informaci&oacute;n como la &ldquo;fase del desarrollo social en la que una gran cantidad de informaci&oacute;n, que no deja de crecer, es accesible desde cualquier lugar; informaci&oacute;n que, en muchos casos, est&aacute; actualizada de forma permanente, e incluso puede ofrecerse elaborada, para facilitar su utilizaci&oacute;n por quienes acceden a ella. De este modo, una gran parte de la informaci&oacute;n deja de ser una ventaja competitiva al ser de acceso p&uacute;blico. &Uacute;nicamente aquella que tiene un car&aacute;cter reservado puede dar lugar a ventajas diferenciales&rdquo;<sup>15</sup></p>     <p> A su vez, podemos definir la sociedad del conocimiento como &ldquo;Aquel estadio de desarrollo en el que la sociedad detecta el valor estrat&eacute;gico del conocimiento, utiliza este como sustento de su competitividad y de su bienestar y, consecuentemente, dedica un esfuerzo significativo a la creaci&oacute;n de nuevos conocimientos y a buscar las v&iacute;as de utilizarlo de la forma m&aacute;s eficaz, para su provecho: es una sociedad que aprecia el conocimiento y lo trata como uno de sus activos m&aacute;s importantes&rdquo;.<sup>16</sup></p>     <p> Para el citado Rivero Rodrigo la &ldquo;sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento...aunque son cosas distintas, est&aacute;n estrechamente relacionadas. Uno de los v&iacute;nculos lo establece el hecho de que no se pueden utilizar de forma separada...: la informaci&oacute;n solamente es &uacute;til en la medida en que es procesada por el conocimiento y &eacute;ste solamente puede actuar cuando dispone de la informaci&oacute;n requerida. La otra relaci&oacute;n la establecen las TIC por el impacto que tienen tanto en la informaci&oacute;n como en el conocimiento&rdquo;<sup>17</sup></p>     <p> Habremos de reconocer, no obstante, que si bien autores como Rivero Rodrigo hacen una m&aacute;s que clara divisi&oacute;n conceptual entre sociedad de la informaci&oacute;n y sociedad del conocimiento, para una mayor&iacute;a no existe diferencia en el uso de una u otra denominaci&oacute;n, de modo que al usar una o la otra, entre ambas se puede presuponer que se est&aacute;n refiriendo conjuntamente a las dos.</p>     <p> La sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento aparece entonces como una de las manifestaciones principales y m&aacute;s importantes de lo que se ha dado en llamar &ldquo;sociedad postindustrial&rdquo;, en la que la posesi&oacute;n del conocimiento y de la informaci&oacute;n, y de las herramientas que posibilitan su generaci&oacute;n, difusi&oacute;n, uso y almacenamiento son las se&ntilde;as de identidad de la nueva situaci&oacute;n.</p>     <p> No es ya la tierra, como en la plutocracia preindustrial, ni las m&aacute;quinas, como en la revoluci&oacute;n industrial, lo que supone poder real y efectivo. Es la informaci&oacute;n y el conocimiento lo que realmente significan poder.</p>     <p> En la sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento estas son las herramientas b&aacute;sicas y esenciales a partir de las cuales se van a producir las mejoras y se va poder atender a las necesidades de desarrollo.</p>     <p> El desarrollo de las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n es, sin lugar a dudas, lo que ha posibilitado la irrupci&oacute;n de este nuevo modelo social al que nos estamos refiriendo. Internet aparece como uno de los cauces principales, aunque no el &uacute;nico, ciertamente, para la difusi&oacute;n del conocimiento y de la informaci&oacute;n.</p>     <p> En el nuevo paradigma social que se impone, Castells cita tres grandes procesos hist&oacute;ricos interrelacionados: la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, la econom&iacute;a global y la econom&iacute;a informacional. Estos tres elementos aparecen como absolutamente imbricados, dependientes cada uno de los dem&aacute;s, causa y efecto al mismo tiempo.<sup>18</sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica viene dada por las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, que posibilitan una econom&iacute;a global en la que desaparecen las fronteras comerciales y las empresas se &ldquo;deslocalizan&rdquo;.</p>     <p> La ubicaci&oacute;n real del tejido productor aparece condicionada solamente por las mejores posibilidades de tal o cu&aacute;l pa&iacute;s; las empresas dejan de ser nacionales o multinacionales, son meramente elementos que van a aprovechar las mejores situaciones econ&oacute;micas sea cu&aacute;l sea el pa&iacute;s d&oacute;nde &eacute;stas se presenten.</p>     <p> En la econom&iacute;a informacional la productividad y la competitividad se establecen a partir de la generaci&oacute;n de nuevos conocimientos y del acceso al procesamiento de la informaci&oacute;n adecuada, junto con la aparici&oacute;n de nuevas formas organizativas.</p>     <p> Es evidente que en la sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n (TIC) act&uacute;an como factor posibilitador del cambio, &ldquo;pero ser&aacute;n las estructuras sociecon&oacute;micas, culturales y pol&iacute;ticas las que conformar&aacute;n el concepto de sociedad de la informaci&oacute;n&rdquo;<sup>19</sup></p>     <p> La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informaci&oacute;n (Ginebra, 2003 &ndash; T&uacute;nez, 2005) representa la decantaci&oacute;n y plasmaci&oacute;n p&uacute;blica de los diversos     aspectos que, a nivel internacional, se refieren a la Sociedad de la Informaci&oacute;n.</p>     <p> En la Declaraci&oacute;n de Principios establece, como primer art&iacute;culo y punto de partida : &ldquo;Declaramos nuestro deseo y compromiso comunes de construir una Sociedad de la Informaci&oacute;n centrada en la persona, integradora y orientada al desarrollo, en que todos puedan crear, consultar, utilizar y compartir la informaci&oacute;n y el conocimiento, para que las personas, las comunidades y los pueblos puedan emplear plenamente sus posibilidades en la promoci&oacute;n de su desarrollo sostenible y en la mejora de su calidad de vida, sobre la base de los prop&oacute;sitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y respetando plenamente y defendiendo la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos&rdquo;.<sup>20</sup></p>     <p> Resulta patente que esta Cumbre no pretende sino humanizar la globalizaci&oacute;n, conseguir que la sociedad de la informaci&oacute;n sea un motor de desarrollo para todos los pueblos del mundo. </p>     <p> A los efectos de nuestros intereses como estudiosos de las cuestiones que se refieren al mundo de la difusi&oacute;n del conocimiento y de la informaci&oacute;n, la Cumbre tambi&eacute;n implica una decisiva y contundente llamada de atenci&oacute;n y un decidido replanteamiento acerca de la posici&oacute;n y de las actuaciones que competen a las bibliotecas en este nuevo escenario que presenta esta nueva sociedad en la que, a todos los efectos, nos hallamos absolutamente inmersos.</p>     <p> Desde este enfoque de humanizar la globalizaci&oacute;n conviene no olvidar lo que se ha dado en llamar el &ldquo;digital divide&rdquo;, la brecha digital, posiblemente una de las consecuencias no deseadas de la globalizaci&oacute;n y probablemente una de las pruebas de que hablar de &ldquo;sociedad de la informaci&oacute;n&rdquo; no implica necesariamente un mayor y mejor acceso de todos los seres humanos a los beneficios de la informaci&oacute;n, del conocimiento, de la cultura, de mejores condiciones de vida.</p>     <p><b>PLANTEAMIENTOS DE IFLA Y DE LAS BIBLIOTECAS  NACIONALES ANTE LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y DE LA INFORMACI&Oacute;N</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La ruptura de la antes citada &ldquo;brecha digital&rdquo; supone como objetivo principal el libre acceso de los individuos a la informaci&oacute;n y la participaci&oacute;n en la sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n.</p>     <p> En la consecuci&oacute;n de este objetivo IFLA mantiene que es esencial el desarrollo y mantenimiento de la alfabetizaci&oacute;n informacional a lo largo de toda la vida, acogiendo en esta idea de alfabetizaci&oacute;n no s&oacute;lo a los usuarios de la informaci&oacute;n sino tambi&eacute;n a los bibliotecarios y dem&aacute;s trabajadores de la informaci&oacute;n. Tan importante como la brecha digital es sin lugar a dudas la brecha de la alfabetizaci&oacute;n informacional.</p>     <p> Seg&uacute;n lo que venimos diciendo, IFLA mantiene que una prioridad de la profesi&oacute;n bibliotecaria debe ser &ldquo;el suministro de un acceso sin restricciones a la informaci&oacute;n, como objetivo para segurar que todas las personas a lo largo del mundo tienen la misma oportunidad para participar en la sociedad de la informaci&oacute;n con independencia de barreras f&iacute;sicas, regionales, sociales o culturales&rdquo;.</p>     <p> Para IFLA esta prioridad profesional implica:</p>     <p> &bull; 	Alfabetizaci&oacute;n b&aacute;sica: La habilidad para usar, comprender y aplicar informaci&oacute;n impresa, escrita, hablada y visual con la finalidad de comunicar e interactuar eficazmente.</p>     <p> &bull; &nbsp;	Lectura: Habilidad para descifrar impresos y otras formas de notaci&oacute;n, para comprender el lenguaje escrito y su construcci&oacute;n y para entender el significado de la palabra escrita</p>     <p> &bull; 	Alfabetizaci&oacute;n informacional: Habilidad para formular y analizar la informaci&oacute;n que se necesita; para identificar y valorar las fuentes de informaci&oacute;n; para localizar, recuperar, organizar y almacenar informaci&oacute;n; para interpretar, analizar, sintetizar y valorar esa informaci&oacute;n de manera cr&iacute;tica y para evaluar si la necesidad de informaci&oacute;n ha sido satisfecha.</p>     <p> &bull; 	Ense&ntilde;anza continua: Atenci&oacute;n a las necesidades de los que aprenden, de modo formal o informal, ayuda a las aspiraciones y objetivos de individuos de cualquier edad y capacitaci&oacute;n.<sup>21</sup></p>     <p> Es cierto que se puede afirmar de inmediato y sin ning&uacute;n tipo de reparos que cuestiones tales como la alfabetizaci&oacute;n, la lectura, la alfabetizaci&oacute;n informacional y la ense&ntilde;anza continua no figuran en modo alguno entre las posibles y deseables prioridades de una biblioteca nacional.</p>     <p> Estamos totalmente de acuerdo con esto, siempre que restrinjamos el concepto tradicional de biblioteca nacional a las de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, porque sucede que en los pa&iacute;ses menos desarrollados, o al menos en muchos de ellos, las bibliotecas nacionales, ante las duras condiciones de carencias de todo tipo a que tienen que hacer frente, no tienen m&aacute;s remedio que asumir una serie de compromisos y obligaciones que en modo alguno ver&iacute;amos como propias de estos centros al menos, como ya decimos, en los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Podr&iacute;a ser, y en modo alguno nos salimos de la cuesti&oacute;n de las bibliotecas nacionales en la sociedad de la informaci&oacute;n, que tendamos a olvidar que las circunstancias son las que crean los entornos, condiciones y car&aacute;cter&iacute;sticas de trabajo de las bibliotecas, y no al contrario.</p>     <p> &ldquo;Los bibliotecarios y profesionales de la informaci&oacute;n necesitan desarrollar actuaciones estrat&eacute;gicas creativas para hacer frente a los desaf&iacute;os que surgen en particular para las diversas comunidades en v&iacute;as de desarrollo del mundo y para la gente pobre y aislada de cualquier ciudad. </p>     <p> La aplicaci&oacute;n de este planteamiento a nuestro propio desarrollo profesional continuo mejorar&aacute; nuestro conocimiento y nuestra confianza en la construcci&oacute;n de las diferentes visiones del mundo y de las diferentes alfabetizaciones necesarias tanto para comprender los diversos sistemas ind&iacute;genas de conocimiento como sus correspondientes reg&iacute;menes de propiedad intelectual. </p>     <p> Tambi&eacute;n nos va a ayudar en el desarrollo de una experiencia profesional continua para la puesta en marcha de las TIC como herramientas para el suministro de contenidos locales y la creaci&oacute;n de enlaces globales&rdquo;</p>     <p> Siguiendo las directrices que marca IFLA respecto al comportamiento de las bibliotecas en la sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento, son las bibliotecas nacionales, por su evoluci&oacute;n, por sus colecciones, por sus procesos de trabajo, por su personal e instalaciones y, en no menor medida por sus servicios, las que de manera m&aacute;s decidida pueden y deben jugar un papel predominante en las actuaciones hacia una sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento seg&uacute;n las directrices de las cumbres de Ginebra-T&uacute;nez. </p>     <p> Evidentemente ello requiere que estos macrocentros est&eacute;n adaptados a las nuevas circunstancias que plantea la sociedad de la informaci&oacute;n y del conocimiento. Podr&iacute;a parecer que las especiales caracter&iacute;sticas de las bibliotecas nacionales conllevan el que, por su tradici&oacute;n netamente conservacionista y sus servicios (que en principio podr&iacute;an presentarse como minoritarios y dedicados s&oacute;lo a un grupo muy especial de usuarios: investigadores, universitarios, eruditos, etc.) no est&aacute;n preparadas para los nuevos retos de la sociedad de la informaci&oacute;n, pero un breve an&aacute;lisis de las actuaciones m&aacute;s importantes de estos centros en la actualidad nos puede servir para comprender que, muy al contrario, este tipo de bibliotecas est&aacute; especialmente bien situado para aprovechar las indudables oportunidades que plantea esta Sociedad del Conocimiento y de la Informaci&oacute;n. </p>     <p> Si recordamos lo que al inicio de este trabajo afirm&aacute;bamos respecto a la crisis de las bibliotecas nacionales a mediados del pasado siglo XX, veremos que se encontraron ante una situaci&oacute;n de &ldquo;o cambia o desaparece&rdquo;. La superaci&oacute;n de esa crisis, entrados ya los a&ntilde;os 70, viene a coincidir, no lo olvidemos, con los inicios de la sociedad de la informaci&oacute;n: comienzan a usarse los ordenadores, aparece el uso creciente de las bases de datos, la informaci&oacute;n (y el conocimiento) van alcanzando progresivamente el valor de mercanc&iacute;a... </p>     <p> Desde muy pronto estas bibliotecas nacionales, al menos en los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, van a ir plante&aacute;ndose estrategias que les permitan conseguir una posici&oacute;n competitiva respecto a los nuevos condicionantes del mercado del uso y transferencia de la informaci&oacute;n. Entre estas estrategias podr&iacute;amos se&ntilde;alar: </p>     <p><b> a) 	Creaci&oacute;n de bases de datos: </b></p>     <p> En ellas se aprovecha la inmensa cantidad de materiales de referencia que almacenan sus colecciones. Como ejemplo paradigm&aacute;tico de lo que son y suponen estas bases de datos citar&iacute;amos en una primera fase la publicaci&oacute;n en cd-rom de las bibliograf&iacute;as nacionales, que progresivamente van abandonando el formato papel.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La etapa siguiente a &eacute;sta de la publicaci&oacute;n de las bibliograf&iacute;as nacionales mediante cd-rom va a ser (o est&aacute; siendo ya), indudablemente, la aparici&oacute;n de estas bibliograf&iacute;as en la red, en Internet, de modo que, ya sea previo pago o sin coste alguno, la accesibilidad para cualquier usuario sea total.</p>     <p><b> b) 	Cat&aacute;logos en la red:</b></p>     <p> La primera fase de cualquier investigaci&oacute;n que se vaya a hacer con los materiales de una biblioteca consiste, obviamente, en saber si existen en las colecciones de ese centro los materiales que necesitamos o, m&aacute;s generalmente, en saber cu&aacute;les son los materiales que poseen dichas colecciones.</p>     <p> La accesibilidad mediante la red a los cat&aacute;logos de las bibliotecas nacionales, con sus inmensas colecciones de todo tipo de items, ha supuesto ciertamente toda una revoluci&oacute;n para quienes van a utilizar esos materiales.</p>     <p> Es evidente que el cat&aacute;logo no proporciona m&aacute;s que metadata, informaci&oacute;n secundaria como v&iacute;a de acceso a la informaci&oacute;n primaria de la obra en s&iacute;, pero no es menos cierto que la posibilidad de disponer de ese cat&aacute;logo en l&iacute;nea supone todo un ahorro de tiempo, de econom&iacute;a al fin y al cabo.</p>     <p> Esta interesante perspectiva de las bibliotecas nacionales proporcionando acceso a distancia a sus cat&aacute;logos, v&iacute;a Internet, se quedar&iacute;a en poco si se olvidara que la &ldquo;sociedad en red&rdquo; implica una continua y constante interconexi&oacute;n y colaboraci&oacute;n entre las diversas bibliotecas de todo tipo y, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, entre las bibliotecas nacionales.</p>     <p> Por citar uno entre los muchos proyectos destacables en este sentido, se puede afirmar que ya se ha conseguido lo que hace muy pocos a&ntilde;os aparec&iacute;a como una utop&iacute;a: el desarrollo de una &ldquo;Biblioteca Virtual Europea&rdquo; no s&oacute;lo con la finalidad de compartir cat&aacute;logos, sino para la consecuci&oacute;n de una red que permita un trabajo sistem&aacute;tico y una posibilidad real de acceder a las fuentes de investigaci&oacute;n para los cient&iacute;ficos europeos.</p>     <p> &ldquo;GABRIEL&rdquo;, puesto en marcha por la CENL (Conferencia de Bibliotecas Nacionales Europeas) permite a las bibliotecas nacionales del viejo continente poner en com&uacute;n todo un amplio servicio de informaci&oacute;n al tiempo que suministra acceso a los servicios en l&iacute;nea de todos los componentes del &ldquo;pool&rdquo;.</p>     <p> GABRIEL comenz&oacute; sus operaciones en Internet el 30 de Septiembre de 1996, ofertando los servicios de 38 bibliotecas nacionales bajo una sola direcci&oacute;n Internet; el ordenador de la Biblioteca Real de la Haya funciona como servidor principal, ayudado por otros tres servidores en Londres, Helsinki y Frankfurt am Main.<sup>22</sup></p>     <p><b> c) 	Internet como acceso general :</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Si las nuevas tecnolog&iacute;as permiten el acceso a las bases de datos y a los cat&aacute;logos de las bibliotecas, esencialmente mediante el uso de Internet, ahora vamos a referirnos a los servicios generales que a trav&eacute;s de la red est&aacute;n prestando las bibliotecas nacionales.</p>     <p> Se&ntilde;alaremos como primer punto de esta cuesti&oacute;n algo m&aacute;s que evidente: Internet ha permitido a las bibliotecas nacionales llegar a una inmensa cantidad de nuevos usuarios que probablemente antes de la aparici&oacute;n de la red ni siquiera se hubieran planteado el tener ning&uacute;n tipo de contacto con estos centros.</p>     <p> Es decir, Internet ha posibilitado a las bibliotecas nacionales dejar de ser aquellos centros para investigadores y eruditos que estaban, a mediados del siglo XX, a punto de pasar a ser poco m&aacute;s que testimoniales.</p>     <p> Es la red la que hace posible que cualquier ciudadano, de cualquier pa&iacute;s, acceda a muchos de los servicios (obviamente virtuales en el caso de usuarios no presenciales) que ofrecen las bibliotecas nacionales.</p>     <p> Para las bibliotecas nacionales esta accesibilidad desde la red ha supuesto bastante m&aacute;s que el aumento, exponencial cierto es, de usuarios; representa que, via Internet, las bibliotecas nacionales se convierten en buques insignias de la cultura documentaria de cada pa&iacute;s: la red transforma a cada biblioteca nacional en el escaparate mundial y universal de lo que cada pa&iacute;s ha creado en el mundo del libro, de los materiales impresos.</p>     <p> Los m&aacute;s hermosos, valiosos y &uacute;nicos manuscritos, los incunables, los mapas antiguos, dejan de estar en las cajas fuertes de cada centro; a trav&eacute;s de las bibliotecas nacionales, aunque sea virtualmente, sirven para proclamar a los cuatro vientos la importancia y excelencia cultural de cada pa&iacute;s en cuesti&oacute;n. Andando los siglos, aquellas bibliotecas reales que comenzaron a existir y adquirir carta de naturaleza como s&iacute;mbolo del esplendor de las monarqu&iacute;as vuelven a aquel simbolismo, s&oacute;lo que ahora pregonan no la magnificencia de un monarca, sino el poder&iacute;o de cada naci&oacute;n.</p>     <p> Significa este hecho que la biblioteca nacional aparece, pura y simplemente, como se&ntilde;a de identidad cultural de un pa&iacute;s. Es un gran centro para la investigaci&oacute;n, cierto es, pero en no menor medida es el escaparate de las glorias culturales, sea cu&aacute;l sea el soporte, que a lo largo de los siglos ha sido capaz de crear cada naci&oacute;n.</p>     <p> Internet como herramienta, sine qua non, de la sociedad de la informaci&oacute;n; Internet como veh&iacute;culo b&aacute;sico de la macluhaniana aldea global; pero, en no menor medida, Internet como cauce para mostrar al mundo las peculiaridades y magnificencias de cada pa&iacute;s.</p>     <p> Sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n, sociedad globalizada, sociedad en red. Si desde esta perspectiva general descendi&eacute;ramos a los detalles concretos, a las particularidades m&aacute;s dignas de ser comentadas respecto a las m&aacute;s importantes bibliotecas nacionales, ver&iacute;amos c&oacute;mo Internet no s&oacute;lo sirve para proveer un acceso en l&iacute;nea a los cat&aacute;logos y bases de datos bibliogr&aacute;ficas; progresivamente y de manera creciente la red est&aacute; permitiendo a las bibliotecas nacionales el suministro de nuevos servicios. La consulta a los sitios web de las bibliotecas nacionales de Espa&ntilde;a, a la British Library, a la Biblioth&egrave;que nationales de Francia, etc. podr&iacute;a servirnos para visualizar de la manera m&aacute;s clara y pr&aacute;ctica posible hasta qu&eacute; punto es plena y total la inserci&oacute;n de las bibliotecas nacionales en la sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n.</p>     <p><b> CONCLUSIONES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Las bibliotecas nacionales &ldquo;tradicionales&rdquo;, las de los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados, han debido hacer un esfuerzo enorme para salir del aut&eacute;ntico marasmo en que se encontraban a mediados del pasado siglo XX. Sus colecciones de car&aacute;cter esencialmente humanista las colocaban en un punto de dif&iacute;cil mantenimiento respecto a la imparable avalancha de la informaci&oacute;n, y del conocimiento, que surgen sobre todo a partir de la Segunda Guerra mundial.</p>     <p> No obstante, a partir del Congreso de Viena (1.958) estas bibliotecas nacionales han ido evolucionando hacia una mayor apertura respecto a la tipolog&iacute;a de sus usuarios; de modo que la biblioteca nacional para cuatro eruditos y para no muchos m&aacute;s acad&eacute;micos y especialistas en tal o cual tema (por muy prestigiosos que pudiesen ser los especialistas y los temas que tratan) est&aacute; pr&aacute;cticamente en v&iacute;as de extinci&oacute;n.</p>     <p> La llegada de la sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n supone, indiscutiblemente, un nuevo planteamiento para las bibliotecas en general y, posiblemente, para las bibliotecas nacionales en particular, de modo que el nuevo paradigma de la sociedad de la informaci&oacute;n requiere de unos centros que est&eacute;n abiertos, al menos de manera virtual, a todo el que necesite y desee usar los servicios. En este contexto, la Federaci&oacute;n Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios e Instituciones, IFLA, ha establecido muy claramente la necesidad, acuciante dir&iacute;amos, de que las bibliotecas luchen contra la brecha digital y a favor de la alfabetizaci&oacute;n informacional y la extensi&oacute;n de programas de lectura contra el analfabetismo.</p>     <p> La biblioteca nacional de la sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n no se situa al margen de estas l&iacute;neas de actuaci&oacute;n que plantea IFLA. Dado que almacena inmensas cantidades de documentos sobre cualquier tema es el campo de trabajo id&oacute;neo para los especialistas y para la m&aacute;s alta investigaci&oacute;n, pero en modo alguno eso supone que no pueda hacer uso de ella cualquier ciudadano, desde cualquier lugar del mundo, que quiera acceder a sus materiales.</p>     <p> Las bibliotecas nacionales van adapt&aacute;ndose, velis nolis, a la nueva situaci&oacute;n que presenta la sociedad de la informaci&oacute;n. Sus materiales est&aacute;n, cada vez m&aacute;s, al alcance de mayor n&uacute;mero de personas.</p>     <p> Conocimiento organizado; informaci&oacute;n asequible para todo el que la desea y necesita. Eso, y no otra cosa, es esencialmente la sociedad del conocimiento y de la informaci&oacute;n y de ella, con pleno derecho y sin ning&uacute;n tipo de dudas, forman parte las bibliotecas nacionales.</p>     <p><b>Pie de paginas</b></p>     <p>* 	Articulo derivado de la investigaci&oacute;n Bibliotecas Nacionales financiada por la Universidad de A Coru&ntilde;a. Espa&ntilde;a; investigaci&oacute;n iniciada en 1998 y finalizada en 2004. Art&iacute;culo recibido el 16 de marzo evaluado el 10 de octubre y aceptado con las modificaciones sugeridas el 31 de octubre de 2005.</p>     <p>1. 	Miller, E. J. Prince of librarians: The life and times of Antonio Panizzi of the British Museum. &ndash; Londres: Dutsch, 1967.</p>     <p> 2. 	Tyulina, Natalia (1976) National libraries. &ndash; En: Encyclopedoa of Library and Information Science. &ndash; New York: Marcel Dekker Vol. 19, 1976; p. 94-113</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3. 	Tyulina, Natalia (1976). Op. cit.</p>     <p>4. 	Tyulina, Natalia (1976). Op. cit.</p>     <p>5. Aunque esta afirmaci&oacute;n de Tyulina, un tanto cargada de ideas propagand&iacute;sticas respecto a las bondades del sistema bibliotecario de los pa&iacute;ses socialistas fuera, en el momento en que ella la expone, totalmente cierta, conviene no olvidar que, tal vez, una de las primeras menciones de lo que es un sistema bibliotecario aparece en Maria Moliner, en su &ldquo;Plan General de Bibliotecas&rdquo;, del a&ntilde;o 1937 que, como bien sabemos, desgraciadamente no pas&oacute; de la teor&iacute;a, ya que la victoria de las tropas del general Franco y el consiguiente hundimiento de la II Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola, con la depuraci&oacute;n - Mar&iacute;a Moliner incluida - de la intelligentsia espa&ntilde;ola hizo que todo lo perge&ntilde;ado por esta insigne y ejemplar bibliotecaria, y por tantos otros en otros tantos campos del conocimiento, fuese totalmente suprimido en defensa de un pretendido saber &ldquo;nacional cat&oacute;lico&rdquo; que ha supuesto, sin lugar a dudas, una de las m&aacute;s negras y ominosas etapas de la ciencia y la cultura espa&ntilde;ola.</p>     <p>6.	UNESCO (1958) T&acirc;ches et probl&eacute;mes des biblioth&eacute;ques nationales. Colloque des biblioth&eacute;ques nationales d&acute;Europe. Vienne, 8-27 Septembre, 1958. - Paris: UNESCO </p>     <p> 7. 	Francis, F. C. (1.958) Organisation des biblioth&eacute;ques nationales. &ndash; En: T&acirc;ches et probl&eacute;mes des biblioth&eacute;ques nationales. Colloque des biblioth&eacute;ques nationales d&acute;Europe. Vienne, 8-27 Septembre, 1958. - Paris: UNESCO</p>     <p>8. 	Francis, F. C. (1.958). Op. cit. p. 22</p>     <p>9. 	Francis, F. C. (1.958). Op. cit. p. 23</p>     <p> 10. 	Francis, F. C. (1.958). Op. cit. p. 23</p>     <p> 11. 	Francis, F. C. (1.958). Op. cit. p. 25</p>     <p> 12.	Francis, F. C. (1.958). Op. cit. p. 26</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>13. 	Francis, F. C. (1.958). Op. cit. p. 27</p>     <p>14. 	Bush, Vannevar. As we may think. &ndash; En: COUGHLIN, Caroline M. (ed.) Recurring library issues. A reader. &ndash; Metuchen (N.J.) &amp; London: The Scarecrow Press, 1979. p. 480-499</p>     <p>15. 	Rivero Rodrigo, Santiago (2002) Claves y pautas para implantar la gesti&oacute;n del conocimiento: Un modelo de referencia. &ndash; Las Arenas (Vizcaya): SOCINTEC, 2002. p.23 </p>     <p> 16.	Rivero Rodrigo, Santiago (2002). Op cit. p. 31</p>     <p> 17. 	Rivero Rodrigo, Santiago (2002). Op cit. p. 38</p>     <p>18.	Castells, Manuel La era de la informaci&oacute;n : Econom&iacute;a, sociedad y cultura. Madrid: Alianza, 1996 - 1997 </p>     <p> 19. 	Saor&iacute;n P&eacute;rez, Tom&aacute;s Modelo conceptual para la automatizaci&oacute;n de bibliotecas en el contexto digital . &ndash; Tesis : Universidad de Murcia, 2002 p. 8</p>     <p>20. 	Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informaci&oacute;n (Ginebra, 2003 &ndash; T&uacute;nez, 2005) . Declaraci&oacute;n de principios. Construir la sociedad de la informaci&oacute;n : Un desaf&iacute;o global para el nuevo milenio. <a href="http://www.itu.int/wsis/docs/geneva/official/dop-es.html" target="_blank">http://www.itu.int/wsis/docs/geneva/official/dop-es.html</a> (Consultaddo en 10/02/2005)</p>     <p>21. 	Han sido varios los pronunciamientos de IFLA respecto a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Informaci&oacute;n. Se&ntilde;alamos los m&aacute;s importantes y recientes:    <br> &bull;	IFLA&acute;s three pillars and WSIS. En: <a href="http://www.ifla.org/III/ThreePillars-full.pdf" target="_blank">http://www.ifla.org/III/ThreePillars-full.pdf</a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &bull;	Promoting the global information commons: A statement by IFLA to WSIS Tunis PrepCom2. &ndash; En: <a href="http://www.ifla.org/III/wsis/wsis-24Feb05.html" target="_blank">http://www.ifla.org/III/wsis/wsis-24Feb05.html</a>    <br> &bull;	Promoting the global information commons: A commentary on the library and information implications of the WSIS Declaration of Principles - (June 2004).     En: <a href="http://www.ifla.org/III/wsis070604.html" target="_blank">http://www.ifla.org/III/wsis070604.html</a>    <br> &bull;	Libraries @ the heart of the Information Society Proceedings of the IFLA Pre-World Summit Conference.(Geneva 3-4 November 2003)En: <a href="http://www.ifla.org/III/wsis/proceedings2003.pdf" target="_blank">http://www.ifla.org/III/wsis/proceedings2003.pdf</a> (Consultadas el 30 de Agosto de 2005)</p>     <p>22. 	Smethurst, Michael. European National Libraries: a review of the year&acute;s activities. En: The LIBER Quarterly, 1997; p. 7, 303-350</p>     <p><b> BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p> 1. BUSH, Vannevar. As we may think. - En: COUGHLIN, Caroline M. (ed.) Recurring library issues. A reader. - Metuchen (N.J.) &amp; London: The Scarecrow Press, 1979. p. 480-499 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0120-0976200500020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. CASTELLS, Manuel La era de la informaci&oacute;n : Econom&iacute;a, sociedad y cultura. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000199&pid=S0120-0976200500020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3. Madrid: Alianza, 1996 - 1997&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0120-0976200500020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. FRANCIS, F. C. Organisation des biblioth&eacute;ques nationales. - En: T&acirc;ches et probl&eacute;mes des biblioth&eacute;ques nationales. Colloque des biblioth&eacute;ques nationales d&acute;Europe. Vienne, 8-27 Septembre, 1958. - Paris: UNESCO&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000201&pid=S0120-0976200500020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 5. MILLER, E. J. Prince of librarians: The life and times of Antonio Panizzi of the British Museum. - Londres: Dutsch, 1967.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0120-0976200500020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6. RIVERO RODRIGO, Santiago. Claves y pautas para implantar la gesti&oacute;n del conocimiento: Un modelo de referencia. - Las Arenas (Vizcaya): SOCINTEC, 2002; p.23 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000203&pid=S0120-0976200500020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. SAOR&Iacute;N P&Eacute;REZ, Tom&aacute;s Modelo conceptual para la automatizaci&oacute;n de bibliotecas en el contexto digital . - Tesis : Universidad de Murcia, 2002; p. 8&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0120-0976200500020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. SMETHURST, Michael. European National Libraries: a review of the year&acute;s activities. En: The LIBER Quarterly, 1997; p. 7, 303-350&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000205&pid=S0120-0976200500020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. TYULINA, Natalia. National libraries. - En: Encyclopedia of Library and Information Science. - New York: Marcel Dekker Vol. 19, 1976, 1976; p. 94-113&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0120-0976200500020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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