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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[PARA EMPEZAR, HAY QUE RECORDAR: FORMACIÓN PROFESIONAL E INVESTIGACIÓN DEL LIBRO ANTIGUO EN MEXICO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This work is a general approach to the characteristics of professional education and specialized research on rare books in Mexico and how these knowledge activities directly affect the preservation of these cultural and social treasures.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><b>PARA EMPEZAR, HAY QUE RECORDAR: FORMACI&Oacute;N PROFESIONAL     <br>   E INVESTIGACI&Oacute;N DEL LIBRO ANTIGUO EN MEXICO*</b></p>     <p><b>&ldquo;El esp&iacute;ritu cr&iacute;tico es la limpieza     <br>   de la inteligencia, y el primer deber es lavarse&rdquo;    <br>   Marc Bloch</b></p>     <p><b>Idalia Garc&iacute;a**</b></p>     <p> ** 	Doctora en Documentaci&oacute;n Cient&iacute;fica por la Universidad de Granada, Espa&ntilde;a. Investigadora titular del Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas &ndash;CUIB- de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico &ndash;UNAM-. <a href="mailto:pulga@cuib.unam.mx" target="_blank">pulga@cuib.unam.mx</a> </p>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p> El trabajo es un acercamiento general a las caracter&iacute;sticas de la formaci&oacute;n profesional y de la investigaci&oacute;n especializada sobre libros antiguos en M&eacute;xico, y sobre la manera en que afectan estas actividades del conocimiento directamente a la adecuada salvaguarda de esta riqueza cultural y social. Se analiza la relaci&oacute;n entre el trabajo bibliogr&aacute;fico, las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n, el valor cultural del libro antiguo y la responsabilidad de la instituci&oacute;n cultural como efecto de la formaci&oacute;n y la investigaci&oacute;n.</p>     <p> PALABRAS CLAVE: Libro antiguo / Patrimonio bibliogr&aacute;fico / Formaci&oacute;n profesional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> GARC&Iacute;A, Idalia. Para empezar, hay que recordar: Formaci&oacute;n profesional e investigaci&oacute;n del libro antiguo en M&eacute;xico. En: Revista Interamericana de Bibliotecolog&iacute;a. Vol. 28, No. 2(jul-dic.2005); p. 163-</b></p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p> This work is a general approach to the characteristics of professional education and specialized research on rare books in Mexico and how these knowledge activities directly affect the preservation of these cultural and social treasures.</p>     <p> KEY WORDS: Rare books / Bibliographic heritage / Professional training. </p>     <p><b> GARC&Iacute;A, Idalia. In Order to Begin, it is Necessary to Remember: Professional Training and Research into Rare Books in Mexico. In: Revista Interamericana de bibliotecolog&iacute;a. Vol. 28, No. 2(jul-dec.2005); p. 163-</b></p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p> M&eacute;xico es uno de los pa&iacute;ses que a pesar de conservar una gran cantidad de libros antiguos, no ha fortalecido una preocupaci&oacute;n institucional y social por la adecuada salvaguarda de estos bienes patrimoniales. Una afirmaci&oacute;n como la anterior puede corroborarse en las cifras de vol&uacute;menes en custodia que presentan instituciones como la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico que resguarda (tan solo en el fondo de origen) unos 95,000 vol&uacute;menes; en la Biblioteca Lafragua m&aacute;s de 70,000; la Biblioteca Palafoxiana cuenta con 42,556 libros y 23,000 vol&uacute;menes se encuentran en la Biblioteca Francisco de Burgoa. </p>     <p> Estas cantidades se pueden encontrar en la informaci&oacute;n vertida en Internet por las instituciones<sup>1</sup>, pero solamente existe cierta certeza en los casos de la Palafoxiana y de la Francisco de Burgoa para esas cantidades de libros antiguos; ya que son las &uacute;nicas instituciones que reportan haber concluido el cat&aacute;logo e inventario de su colecci&oacute;n. Sin embargo, en informaci&oacute;n impresa sobre la Francisco de Burgoa encontramos otras cifras diferentes: &ldquo;27,000&rdquo;<sup>2</sup> o &ldquo;m&aacute;s de 24,000 t&iacute;tulos&rdquo;<sup>3</sup>.</p>     <p> Los cambios de las cifras en el tiempo podr&iacute;an ser el resultado de una particular interpretaci&oacute;n, pero que no deber&iacute;a presentar p&eacute;rdidas sino aumentos en la consideraci&oacute;n de estos libros como elementos culturales depositados en m&uacute;ltiples archivos y bibliotecas, tanto p&uacute;blicos como privados, a lo largo y ancho de nuestro territorio. Esto es as&iacute; dado que hablamos de responsabilidades institucionales de car&aacute;cter patrimonial. Lo cierto es que &eacute;stas cuantificaciones se suman a las incongruencias encontradas entre los cat&aacute;logos e inventarios realizados con anterioridad<sup>4</sup>, y los datos aportados por las propias instituciones culturales de custodia y que testimonian una forma de apreciaci&oacute;n sobre el problema de identificaci&oacute;n, registro y custodia de bienes culturales de naturaleza bibliogr&aacute;fica.</p>     <p> A pesar de la riqueza cultural que representan esos libros antiguos bajo custodia institucional, solo hace muy poco tiempo se crean programas espec&iacute;ficos de formaci&oacute;n para el tratamiento del libro antiguo y casi todas estas propuestas, como se ver&aacute;, forman parte de programas de educaci&oacute;n continua y no de los contenidos curriculares de la formaci&oacute;n profesional. No obstante esta reciente novedad, el panorama educativo de la bibliotecolog&iacute;a se desarrolla sin un marco de pol&iacute;ticas culturales enfocadas a proteger o a fomentar el conocimiento de cada uno de los materiales conservados en los fondos antiguos de las bibliotecas mexicanas. En estos fondos, el libro antiguo es sumamente representativo, no s&oacute;lo en lo que se refiere a su cantidad, sino tambi&eacute;n como testimonio de un pasado cultural.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En nuestra opini&oacute;n uno de los problemas que ha posibilitado el mantenimiento de esta situaci&oacute;n patrimonial, es la ausencia del tema durante d&eacute;cadas en los programas de formaci&oacute;n profesional en todos los niveles, tanto t&eacute;cnicos como profesionales. Esto ocurre pr&aacute;cticamente en todas las disciplinas del conocimiento que tienen y tendr&iacute;an su objeto de estudio en los libros antiguos, como lo pueden ser la historia o la literatura, entre otras. Por tanto el fomento de la investigaci&oacute;n especializada no ha tenido un desarrollo notable en todas aquellas disciplinas que se acercan al estudio de los libros antiguos, como se puede apreciar en la producci&oacute;n bibliogr&aacute;fica del pa&iacute;s que se ha dedicado a este tema.<sup>5</sup></p>     <p>Es el caso de la bibliotecolog&iacute;a y de los estudios de la informaci&oacute;n en M&eacute;xico que han olvidado de forma casi total la existencia de esos libros antiguos y con ello se ha contribuido al mantenimiento de una posici&oacute;n de permanente riesgo como bienes patrimoniales frente al saqueo o al deterioro. Esta situaci&oacute;n contrasta con la existencia de importantes instituciones culturales, de programas y pol&iacute;ticas espec&iacute;ficos de patrimonio cultural, de una tradici&oacute;n jur&iacute;dica nada despreciable en esta materia, y de una conciencia patrimonial socialmente arraigada. Sin embargo a pesar del valor cultural que se reconoce en los libros antiguos, poco hemos avanzado en su protecci&oacute;n como fuentes hist&oacute;ricas con relaci&oacute;n a lo que ocurre en otros pa&iacute;ses.</p>     <p> Lo anterior resulta llamativo considerando la enorme riqueza todav&iacute;a conservada en las bibliotecas mexicanas que, comparada con las descripciones realizadas en el pasado sobre su valor y representaci&oacute;n cultural, dan una idea somera de lo que hemos perdido. Efectivamente, las bibliotecas novohispanas tuvieron un gran reconocimiento por eruditos nacionales y extranjeros. Pero la historia del pa&iacute;s, marcada por diversos conflictos, fue mermando las colecciones y para el siglo XIX ya mostraban importantes p&eacute;rdidas materiales que se agudizaron con el saqueo decimon&oacute;nico.<sup>6</sup> La falta de reconocimiento y de valoraci&oacute;n patrimonial contempor&aacute;nea en las disciplinas human&iacute;sticas solamente contribuye a agudizar el deterioro de la rica herencia del pasado.</p>     <p> Por el contrario a esta situaci&oacute;n nacional, la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX ha permitido que en todo el mundo se le preste m&aacute;s atenci&oacute;n a los libros antiguos, y tambi&eacute;n el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as ha favorecido que &eacute;stos objetos tengan una amplia difusi&oacute;n, tanto para la sociedad que los ha heredado directamente como para la comunidad internacional. En cierta medida el programa Memoria del Mundo de la UNESCO ha permitido equiparar los libros antiguos con los grandes testimonios de distinta naturaleza atesorados como patrimonio de la humanidad.</p>     <p> Lamentablemente este programa y otras iniciativas igualmente relevantes no son del conocimiento general de los bibliotecarios mexicanos ni de aquellos que est&aacute;n custodiando un acervo de bienes bibliogr&aacute;ficos patrimoniales. La terrible situaci&oacute;n mexicana en este terreno del patrimonio cultural, tambi&eacute;n se comparte con otros pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica (salvando las siempre honrosas excepciones como Venezuela o Chile), a pesar de los contrastantes avances que se observan en Europa y Estados Unidos en materia de protecci&oacute;n, conocimiento, estudio y difusi&oacute;n de los libros que fueron elaborados, adquiridos y transmitidos por las generaciones que nos precedieron. </p>     <p> En M&eacute;xico parecemos olvidar que una parte de estos libros se perdi&oacute; en Europa de forma irremediable con las dos guerras mundiales, y que es posible que algunos de los libros que se han reportado como perdidos se encuentren todav&iacute;a esperando su redescubrimiento entre los estantes y el polvo del olvido que caracteriza a nuestras colecciones.<sup>7</sup></p>     <p><b>LA FORMACI&Oacute;N PROFESIONAL DEL BIBLIOTECARIO:  PERDIENDO EL HUMANISMO</b></p>     <p> En los &uacute;ltimos tiempos existe una fuerte tendencia a eliminar de los programas de formaci&oacute;n, y por ende del inter&eacute;s de los alumnos, la corriente human&iacute;stica que ha caracterizado hist&oacute;ricamente a los bibliotecarios. La formaci&oacute;n actual carece de una reflexi&oacute;n que integre en los planes de estudio &ldquo;la fundamentaci&oacute;n de la carrera, sus bases filos&oacute;ficas, el conocimiento del por qu&eacute; y para qu&eacute; de la disciplina&rdquo;<sup>8</sup>. </p>     <p> Actualmente pareciera que basta con saber y reconocer distintos instrumentos tecnol&oacute;gicos para que pueda realizarse el trabajo de organizar informaci&oacute;n de cualquier naturaleza y soporte.<sup>9</sup> Desde esta perspectiva son pocos los pa&iacute;ses que desarrollan dichas herramientas tecnol&oacute;gicas mientras que la mayor&iacute;a de los mismos solamente las consume. En este lugar de usuarios de la tecnolog&iacute;a nos encontramos, sin lugar a dudas, la mayor parte de los pa&iacute;ses latinoamericanos.</p>     <p> La adquisici&oacute;n de un programa de automatizaci&oacute;n para las bibliotecas implica el gasto de un recurso financiero importante que deja de ser utilizado en otros aspectos necesarios para la instituci&oacute;n, que pueden ser tan relevantes como las medidas de conservaci&oacute;n o el mejoramiento de los programas de ense&ntilde;anza. La falta de formaci&oacute;n en esta importante tem&aacute;tica del patrimonio cultural se ve directamente reflejada en la ausencia casi total de publicaciones en Am&eacute;rica Latina dedicadas a los temas patrimoniales de las bibliotecas. Entre estos temas tambi&eacute;n se encuentran las aplicaciones tecnol&oacute;gicas desarrolladas para al conocimiento y difusi&oacute;n de fuentes documentales como los que realiza la British Library<sup>10</sup> o la compa&ntilde;&iacute;a Octavo Digital<sup>11</sup>, que se ven en pocas bibliotecas de la regi&oacute;n (particularmente en las nacionales), entre las que ciertamente no se encuentran las mexicanas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La tecnolog&iacute;a digital ofrece actualmente m&uacute;ltiples opciones para reproducir materiales documentales y bibliogr&aacute;ficos que se compilan en servidores para su consulta gratuita.<sup>12</sup> Pero en Latinoam&eacute;rica estas ventajas tecnol&oacute;gicas en su mayor&iacute;a no son el resultado de investigaci&oacute;n y producci&oacute;n en tecnolog&iacute;a propia, sino que simplemente importamos &eacute;sta y somos sus usuarios. La misma situaci&oacute;n se aplica tanto a la automatizaci&oacute;n como a la digitalizaci&oacute;n, pese a que ser&iacute;a posible desarrollar para ambos procesos los programas y las aplicaciones necesarios si tuvi&eacute;ramos la visi&oacute;n para invertir tanto en formaci&oacute;n como en investigaci&oacute;n especializada.<sup>13</sup></p>     <p> Sin embargo, cuando del objeto bibliogr&aacute;fico que se pretende trabajar ni siquiera se han identificado previamente sus caracter&iacute;sticas, poco podr&aacute; ayudarnos la tecnolog&iacute;a, por m&aacute;s moderna que &eacute;sta sea, para asegurar la transmisi&oacute;n del valor cultural de estos objetos. En el caso de los libros antiguos la sentencia anterior es m&aacute;s que reveladora. Su naturaleza y caracter&iacute;sticas han sido abandonadas pr&aacute;cticamente del todo en la formaci&oacute;n profesional mexicana, tanto del bibliotecario como del historiador, y han dejado al alumno sin los elementos clave de conocimiento para reconocer claramente un libro antiguo de aqu&eacute;l que no lo es.</p>     <p> La afirmaci&oacute;n anterior puede verificarse revisando los cat&aacute;logos elaborados (impresos y electr&oacute;nicos) en los que, para empezar, no se siguen las normas internacionales correspondientes y que se caracterizan por una diversidad metodol&oacute;gica que en ocasiones no es del todo clara<sup>14</sup>, en donde no se realiza el reconocimiento necesario de la doble peculiaridad del objeto en cuesti&oacute;n: como elemento bibliogr&aacute;fico y como elemento hist&oacute;rico. En M&eacute;xico esta comparaci&oacute;n es mucho m&aacute;s chocante en la medida que existen excelentes trabajos bibliogr&aacute;ficos precedentes, como los de Garc&iacute;a Icazbalceta<sup>15</sup> o Toribio Medina<sup>16</sup> e incluso m&aacute;s recientemente los de Yhmoff Cabrera<sup>17</sup>, que nos evidencia c&oacute;mo se ha ido perdiendo una forma de trabajo bibliogr&aacute;fico que sin embargo sigue siendo vigente. Tanto as&iacute; que esta forma de trabajo bibliogr&aacute;fico tambi&eacute;n se puede observar en cat&aacute;logos de exposiciones, en tesis de doctorado, y en otros instrumentos de investigaci&oacute;n y control patrimonial que as&iacute; lo requieran y que se elaboran en otras latitudes.<sup>18</sup></p>     <p> En nuestra formaci&oacute;n parece imponerse una apreciaci&oacute;n en la que los alumnos raramente tendr&aacute;n este tipo de material bajo su responsabilidad y con esta raz&oacute;n se podr&iacute;a construir un argumento suficiente para &ldquo;obviar&rdquo; el tema en la ense&ntilde;anza bibliotecaria. En efecto, al menos en nuestro pa&iacute;s la historia nos muestra que este tipo de colecciones suelen dejarse bajo la responsabilidad de un historiador o de un literato antes que de un bibliotecario.<sup>19</sup> Las razones por las que ocurre esto son variadas y requerir&iacute;an otro espacio de discusi&oacute;n para ser analizadas, pero podr&iacute;amos compartir el argumento de Fern&aacute;ndez de Zamora,<sup>20</sup> quien determina que la falta de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica en bibliotecolog&iacute;a se debe directamente a la carencia de contenidos hist&oacute;ricos y culturales s&oacute;lidos en la formaci&oacute;n profesional y no a una falta de capacidad. Lo que confronta estas consideraciones es el n&uacute;mero de fondos antiguos conservados en M&eacute;xico; los que en su gran mayor&iacute;a no se encuentran en las condiciones m&aacute;s id&oacute;neas en relaci&oacute;n directa con la riqueza en &eacute;stos conservada.<sup>21</sup></p>     <p> Actualmente no se ha realizado una investigaci&oacute;n formal que analice los contenidos de las asignaturas de la formaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica mexicana, para definir con precisi&oacute;n los temas que se han abordado y la bibliograf&iacute;a recomendada con la finalidad de establecer c&oacute;mo se han ense&ntilde;ado las caracter&iacute;sticas formales y estructurales del libro antiguo. Las recientes investigaciones de Lina Escalona (CUIB) y de Johann Pirela (Universidad del Zulia), sobre aspectos de la formaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica han ido recuperando los programas vigentes de las asignaturas impartidas en las escuelas mexicanas de bibliotecolog&iacute;a. Con la informaci&oacute;n proporcionada por ambos investigadores podemos delinear un panorama bastante cercano a la realidad de la formaci&oacute;n profesional en M&eacute;xico dedicada al libro antiguo entre 1992 y el 2002; a pesar de que algunas de las instituciones educativas no han proporcionado los programas de todas sus asignaturas sino meramente los planes de estudio.<sup>22</sup></p>     <p> Con esta informaci&oacute;n se observa que las asignaturas en las que podr&iacute;a incluirse el tema de los libros antiguos son las siguientes: Bibliograf&iacute;a y Bibliograf&iacute;a Mexicana (Escuela Nacional de Biblioteconom&iacute;a y Archivonom&iacute;a); Colecciones Especiales (Universidad Aut&oacute;noma de Chiapas); Bibliograf&iacute;a como optativa (Universidad Aut&oacute;noma de Chihuahua); Bibliograf&iacute;a General y Patrimonio Documental (Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico); Fuentes de Informaci&oacute;n en Humanidades y Ciencias Sociales (Universidad Aut&oacute;noma de Guadalajara); Catalogaci&oacute;n de Materiales Especiales (Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n); Bibliograf&iacute;a y Bibliograf&iacute;a Mexicana (Universidad Aut&oacute;noma de San Luis Potos&iacute;); y finalmente Bibliograf&iacute;a Mexicana: siglos XVI-XIX, Catalogaci&oacute;n de manuscritos y libros raros, como asignatura optativa, y Teor&iacute;a y T&eacute;cnica Bibliogr&aacute;fica (Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico).</p>     <p> Se revisaron los programas de las asignaturas citadas de San Luis Potos&iacute;, el Colegio de Bibliotecolog&iacute;a de la UNAM y la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, en &eacute;sta &uacute;ltima el conocimiento es de primera mano ya que personalmente dise&ntilde;&eacute; los programas de las asignaturas y las imparto desde el a&ntilde;o 2000.<sup>23</sup> En lo que corresponde a San Luis Potos&iacute; en los programas de las asignaturas no se observa la presencia del libro antiguo espec&iacute;ficamente y la bibliograf&iacute;a recomendada no incluye a los autores de la bibliograf&iacute;a material como Bowers<sup>24</sup>, McKerrow<sup>25</sup>, Gaskell<sup>26</sup>, Moll<sup>27</sup> o Montaner<sup>28</sup>. </p>     <p> Por su parte en la formaci&oacute;n que se imparte en la UNAM, en la asignatura denominada Catalogaci&oacute;n de Manuscritos y Libros Raros no se encuentra en las unidades tem&aacute;ticas ninguna referencia a los libros antiguos sino de forma exclusiva a los manuscritos y en el programa analizado no se ha incluido la bibliograf&iacute;a<sup>29</sup>; en la asignatura de Bibliograf&iacute;a Mexicana no se incluye ninguna unidad tem&aacute;tica espec&iacute;fica para los libros antiguos ni para la metodolog&iacute;a bibliogr&aacute;fica que caracteriza a la tradici&oacute;n bibliogr&aacute;fica que nos antecede; y finalmente en la asignatura de Teor&iacute;a y T&eacute;cnica Bibliogr&aacute;fica no se habla espec&iacute;ficamente de la bibliograf&iacute;a material pero si se incluye en la bibliograf&iacute;a b&aacute;sica a Bowers, Gaskell, y McKerrow.</p>     <p> Finalmente en la formaci&oacute;n profesional de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, introducimos la problem&aacute;tica cultural del libro antiguo en la asignatura Patrimonio documental y la problem&aacute;tica de la identificaci&oacute;n y registro del mismo objeto en la asignatura de Bibliograf&iacute;a General. Con &eacute;sta informaci&oacute;n citada habr&iacute;a que preguntarnos seriamente, &iquest;cu&aacute;ntos de los profesores de  bibliotecolog&iacute;a que ense&ntilde;an contenidos hist&oacute;ricos, han tenido la oportunidad de trabajar directamente con libros antiguos? La respuesta parece evidente y no solamente se observa en los programas acad&eacute;micos, sino tambi&eacute;n en los repertorios y cat&aacute;logos elaborados sobre estas fuentes y especialmente en el lugar que ocupan estos libros en las preocupaciones sociales, institucionales, de formaci&oacute;n e investigaci&oacute;n en M&eacute;xico.</p>     <p> En nuestra opini&oacute;n el desconocimiento de tan particular fuente documental no contribuye en nada a desarrollar su conocimiento y por lo mismo no se produce material bibliogr&aacute;fico relevante que permita a los latinoamericanos participar activamente en las discusiones de grupos internacionales que buscan mejorar las condiciones de salvaguarda de los libros antiguos. Conocer el libro antiguo implica bastante m&aacute;s que identificar el momento hist&oacute;rico en que fue producido; significa tambi&eacute;n entender con claridad los elementos que lo distinguen para poder enfrentar el problema de su tratamiento cuando &eacute;ste se presente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Con estas consideraciones nos referimos a ense&ntilde;ar c&oacute;mo identificar cu&aacute;les son considerados libros antiguos<sup>30</sup> y por qu&eacute; adquieren esta condici&oacute;n; c&oacute;mo se describen en funci&oacute;n del inter&eacute;s del instrumento de control; cu&aacute;les son las caracter&iacute;sticas que les a&ntilde;aden un valor singular, tanto para la historia nacional como para la cultura universal; y, por extra&ntilde;o que parezca, cu&aacute;les son los instrumentos de consulta m&aacute;s frecuentes para el trabajo con estos materiales.<sup>31</sup></p>     <p> Evidentemente el libro antiguo no est&aacute; aislado en lo absoluto de la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n, ni mucho menos de la construcci&oacute;n de la sociedad de la informaci&oacute;n que en los &uacute;ltimos tiempos parece ser la punta de lanza de este mundo globalizado. A muchos asombrar&iacute;a encontrar en grandes proyectos regionales relativos a la sociedad de la informaci&oacute;n y a la biblioteca digital,  estos testimonios de la humanidad bien calificados por la UNESCO como la Memoria del Mundo. </p>     <p> Aunque no deber&iacute;a causar extra&ntilde;eza, en muchos pa&iacute;ses, especialmente los europeos, hace ya bastante tiempo que se comenz&oacute; una ardua tarea para identificar las fuentes hist&oacute;ricas nacionales tanto bibliogr&aacute;ficas como documentales. Esta b&uacute;squeda y su consecuente reconocimiento consolidaron el establecimiento de las tres instituciones decimon&oacute;nicas por excelencia: el archivo, la biblioteca y el museo nacionales. Pr&aacute;cticamente ning&uacute;n pa&iacute;s se vio exento durante el siglo XIX, de la fundaci&oacute;n de estas tres instituciones culturales que se mantienen vigentes en la actualidad, aunque no han tenido ni el mismo tipo de desarrollo institucional, ni reconocimiento social, ni el mismo tipo de valoraci&oacute;n patrimonial.</p>     <p> Prueba de lo anterior es la comparaci&oacute;n que se puede hacer entre el reconocimiento del patrimonio cultural de la humanidad y la consecuente creaci&oacute;n del programa internacional en 1972, y el programa citado Memoria del Mundo creado en 1992. Entre ambos programas existen 20 a&ntilde;os de diferencia pero no se puede negar que tienen la misma relevancia para la historia cultural de la humanidad cosas tan distintas como la Biblia de Gutenberg o la Gran Muralla China.</p>     <p> En M&eacute;xico tambi&eacute;n durante el siglo XIX, se fundaron estas tres importantes instituciones culturales ya mencionadas que permanecen actualmente. Sin embargo algo se perdi&oacute; en el camino o se modific&oacute; de forma tal, que actualmente existen unas instituciones sui generis, que tienen legislaciones poco adecuadas, nula autonom&iacute;a y escaso presupuesto. Especialmente la Biblioteca Nacional, que indudablemente no merece siquiera un miserable valor institucional porque ah&iacute; se conserva una parte fundamental de nuestra memoria bibliogr&aacute;fica.<sup>32</sup></p>     <p> En este entorno patrimonial en extremo dif&iacute;cil, descuidar la formaci&oacute;n profesional representa un riesgo para la conservaci&oacute;n de bienes culturales y no ayuda a mejorar la situaci&oacute;n de la custodia, consecuencia directa de lo cual es la p&eacute;rdida de elementos patrimoniales. No es un secreto que una gran parte de esta riqueza descansa en instituciones del extranjero desde hace varios a&ntilde;os y por m&uacute;ltiples razones hist&oacute;ricas<sup>33</sup>. Pero quiz&aacute; la situaci&oacute;n que menos nos gusta reconocer para explicar esta situaci&oacute;n es que la negligencia profesional de aquellos que custodian los bienes patrimoniales deriva necesariamente en el saqueo y en el deterioro de los libros antiguos. Una sociedad que valora y conoce un bien patrimonial, cualquiera que sea su naturaleza, se encuentra en mejores condiciones de proteger.</p>     <p> En este sentido la formaci&oacute;n bibliotecaria deber&iacute;a proporcionar los elementos necesarios para solventar un problema de dimensiones nacionales y de tantas aristas. Es precisamente en la corriente human&iacute;stica, que estamos dejando de lado por la vertiente tecnol&oacute;gica, donde encontraremos elementos para recuperar la importancia de conservar las fuentes hist&oacute;ricas en general y a los libros antiguos en particular. Esta misma corriente y preocupaci&oacute;n nos ayudar&aacute; a acercar otras disciplinas a la problem&aacute;tica que enfrentan estos materiales, y tambi&eacute;n introducir sus conocimientos en la formaci&oacute;n profesional.</p>     <p> Pese a todo podemos mencionar tres casos concretos de formaci&oacute;n que se han estado desarrollando los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os y que tienen como protagonista al libro antiguo. El primero de ellos es el Diplomado Gesti&oacute;n del libro antiguo en las Bibliotecas: su conservaci&oacute;n, protecci&oacute;n y difusi&oacute;n, que en el 2001 emprendi&oacute; la Biblioteca Jos&eacute; Mar&iacute;a Lafragua de la Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla. La segunda edici&oacute;n de este mismo diplomado se realiz&oacute; entre el 2003 y el 2004, y la tercera edici&oacute;n se ha realizado en un programa semi presencial entre abril y septiembre del 2005. El segundo caso es el Diplomado sobre el Libro Antiguo, iniciativa de la Direcci&oacute;n General de Bibliotecas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Este caso de formaci&oacute;n tuvo tambi&eacute;n reuniones en el 2003 y el 2004, y actualmente se iniciar&aacute; otra edici&oacute;n en septiembre del 2005. El tercer caso fue un curso espec&iacute;fico impartido en la Biblioteca P&uacute;blica de Morelia de la Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo en el 2004.</p>     <p> El primero de estos cursos es el &uacute;nico que se realiz&oacute; en colaboraci&oacute;n con universidades espa&ntilde;olas y que considera al libro como objeto patrimonial; y por ende ha incluido en su propuesta pr&aacute;cticamente todas las aristas que como objeto cultural presenta tanto en su adecuado tratamiento como en su salvaguarda. Los dos &uacute;ltimos casos mencionados hacen m&aacute;s &eacute;nfasis en los aspectos hist&oacute;ricos del libro antiguo que en los aspectos de su tratamiento documental desde una perspectiva patrimonial. Finalmente, en este tipo de oferta educativa sobre el libro antiguo hay que considerar que desde 1999 a la fecha se imparten cursos de actualizaci&oacute;n en el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas de la UNAM, y tambi&eacute;n la existencia de un espacio dedicado al conocimiento del fondo antiguo de la biblioteca dentro del programa de Maestr&iacute;a en Estudios de Bibliotecolog&iacute;a y Estudios de la Informaci&oacute;n.</p>     <p> Sin embargo ninguna de estas propuestas ha logrado construir un espacio para el conocimiento basado en principios de colaboraci&oacute;n e intercambio, aspectos que son imprescindibles para consolidar la imperiosa necesidad de integrar al fondo antiguo dentro de las pol&iacute;ticas culturales del pa&iacute;s, y as&iacute; darle lugar de ciudadan&iacute;a cultural al libro antiguo. Es precisamente en la formaci&oacute;n profesional donde se puede dise&ntilde;ar un futuro m&aacute;s id&oacute;neo para los libros antiguos custodiados en numerosas bibliotecas p&uacute;blicas y privadas. Hasta que este punto no sea considerado como relevante, la investigaci&oacute;n en la materia seguir&aacute; teniendo un sesgo importante y la salvaguarda de un bien patrimonial seguir&aacute; siendo una deliciosa utop&iacute;a.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>LA INVESTIGACI&Oacute;N: AVANZAR EN EL CONOCIMIENTO  &Uacute;TIL PARA LA SOCIEDAD</b></p>     <p> Sin una formaci&oacute;n profesional adecuada que le permita al alumno conocer un objeto de tan singular naturaleza como el libro antiguo, poco puede hacerse para fomentar la investigaci&oacute;n especializada. Es &eacute;sta una constante que puede observarse en las publicaciones realizadas durante el siglo XX y precisamente en relaci&oacute;n con lo que sobre estos temas se publica en otros lugares. Por ejemplo, M&eacute;xico s&oacute;lo cuenta con un trabajo para analizar la figura de Juan Pablos realizado por un personaje singular: Agust&iacute;n Millares Carlo. Este exiliado espa&ntilde;ol, m&aacute;s conocido en la formaci&oacute;n profesional por su libro Introducci&oacute;n a la Historia del Libro y de las Bibliotecas, fue un verdadero erudito de las fuentes hist&oacute;ricas a las que dedic&oacute; la mayor parte de su actividad intelectual. En particular el trabajo de Millares Carlo nos muestra que tanto hemos perdido en la formaci&oacute;n de la bibliotecolog&iacute;a para que las investigaciones contempor&aacute;neas alcancen su grado de maestr&iacute;a en el conocimiento de las fuentes del pasado.<sup>34</sup></p>     <p> Despu&eacute;s de este libro dedicado a Juan Pablos, no se ha realizado ning&uacute;n otro trabajo para analizar con m&aacute;s detalle la producci&oacute;n del taller de este impresor. No es que sea cualquier impresor, sino el primero de Am&eacute;rica y quien resolver&aacute; la introducci&oacute;n de una actividad comercial que gozaba en su tiempo de un importante prestigio. Los libros impresos por este personaje y por los otros seis impresores del siglo XVI,<sup>35</sup> fueron denominados como &ldquo;incunables americanos&rdquo;<sup>36</sup>. Empero, todav&iacute;a no hemos realizado una discusi&oacute;n seria, desde tiempos de Nicol&aacute;s Le&oacute;n, para definir con claridad si los denominamos con este concepto o con otro m&aacute;s adecuado a su naturaleza tipogr&aacute;fica y material. En suma, la historia de los impresores que trabajaron desde el siglo XVI hasta el XVIII sigue siendo un tema relevante y pendiente al que se no se le presta el debido inter&eacute;s en la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.</p>     <p> En M&eacute;xico, ni siquiera se han identificado con exactitud cu&aacute;ntos son los libros antiguos que se conservan y en d&oacute;nde est&aacute;n. Por tanto, no se sabe cu&aacute;les de &eacute;stos son los m&aacute;s valiosos conservados en nuestro pa&iacute;s, ni se han microfilmado, ni digitalizado, y por ello no hemos sido capaces de mostr&aacute;rselos a la sociedad como parte integral de su rico y vasto patrimonio cultural. En otras bibliotecas nacionales de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n latinoamericana se han digitalizado incunables europeos como piezas representativas de cada pa&iacute;s (Argentina, Venezuela o Chile, por ejemplo) y se accede desde la red a estas ediciones, lo que contribuye a formar un territorio de conocimiento al que s&oacute;lo muy pocos se acercan.</p>     <p> Resulta evidente que para poder realizar investigaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica<sup>37</sup> de corte hist&oacute;rico se requiere contar necesariamente con las fuentes documentales. M&eacute;xico no cuenta a&uacute;n con cat&aacute;logos colectivos para los libros antiguos<sup>38</sup>, en donde se pueda localizar las fuentes requeridas. En la regi&oacute;n estos instrumentos de consulta y control patrimonial tampoco parecen ser relevantes o reconocidos a diferencia de lo que pasa con los cat&aacute;logos europeos o norteamericanos.  Este es el problema de mayor envergadura para la salvaguarda de esta riqueza patrimonial: no tenemos idea clara de c&oacute;mo est&aacute;n compuestos los acervos bibliogr&aacute;ficos hist&oacute;ricos, cu&aacute;l es su valor cultural y cu&aacute;les son las instituciones que los custodian. Al menos en nuestro pa&iacute;s, en la medida que desconocemos la cantidad y calidad de nuestros acervos bibliogr&aacute;ficos patrimoniales, estamos imposibilitando la realizaci&oacute;n de medidas adecuadas de protecci&oacute;n y, por supuesto, el fomento de la investigaci&oacute;n especializada.</p>     <p> El problema es mucho m&aacute;s grave si se considera la extrema fragilidad material de los libros antiguos, que requiere medidas especiales de conservaci&oacute;n primordialmente en cuanto a temperatura y humedad. La problem&aacute;tica presente en la salvaguarda de colecciones de libros antiguos est&aacute; vinculada directamente con la falta de contenidos tem&aacute;ticos en la ense&ntilde;anza profesional que contribuyan a resolver el dilema de la realidad cultural de cada pa&iacute;s.</p>     <p> Se trata de realidades que deben enfrentar el desarrollo de la investigaci&oacute;n especializada y que en asuntos relacionados con el patrimonio cultural debe ser de car&aacute;cter multidisciplinario. Al menos en lo que respecta al campo del conocimiento de la bibliotecolog&iacute;a, resulta extra&ntilde;a la situaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n frente a una formaci&oacute;n en donde si existe el tema de la historia del libro o de las bibliotecas. En la formaci&oacute;n mexicana, en todas estas asignaturas y en las diferentes escuelas para bibliotecarios del pa&iacute;s, el libro es analizado como un elemento aislado y no como un producto cultural resultado de la evoluci&oacute;n social de una comunidad determinada.</p>     <p> Respecto a lo anterior es tambi&eacute;n sorprendente observar que en congresos y reuniones de profesionales, s&oacute;lo unos cuantos trabajos tienen como protagonista al libro antiguo. Y tambi&eacute;n es claro que en la mayor&iacute;a de los casos, esto no deja de ser una preocupaci&oacute;n pasajera, que no sienta bases para desarrollar el conocimiento necesario sobre este tipo de libros para consolidar su valor patrimonial.</p>     <p> Podr&iacute;amos mencionar, como ejemplo m&aacute;s que lamentable de nuevo conocimiento derivado de la investigaci&oacute;n, lo que se refiere a las marcas de fuego novohispanas<sup>39</sup>. Pr&aacute;cticamente todos los especialistas conocen este tipo de marca de propiedad tan singular, pero no tenemos plena certeza de c&oacute;mo y cu&aacute;ndo comenz&oacute; a utilizarse este tipo de marcaje. Hemos cre&iacute;do que el libro marcado nos dar&iacute;a las respuestas y sin embargo poco nos hemos preocupado sobre aquellos que decidieron marcar su propiedad y las razones que propiciaron este tipo de marca y no otra. </p>     <p> Lo m&aacute;s lamentable es carecer de un cat&aacute;logo completo de las marcas existentes en las diferentes bibliotecas mexicanas; los cuatro cat&aacute;logos realizados hasta la fecha no han logrado sustituir el de Rafael Sala<sup>40</sup>, el primer trabajo dedicado a estas marcas y elaborado a principios del siglo XX. Este tipo de instrumentos permite identificar las marcas utilizadas, pero no posibilita recuperar cu&aacute;ntos libros fueron marcados con la marca de un solo propietario. Esta preocupaci&oacute;n que puede parecer peregrina, es fundamental para el conocimiento de la procedencia de los libros y para el valor hist&oacute;rico de cada uno de &eacute;stos, ya que no hay que olvidar que las colecciones novohispanas se han desperdigado con el paso del tiempo y que actualmente se custodian en diversas instituciones. Si se identifica cu&aacute;ntos libros marcados de una colecci&oacute;n novohispana se han conservado, se podr&aacute; saber tambi&eacute;n cu&aacute;nto se ha perdido.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Este es tan s&oacute;lo un ejemplo; otro importante son los incunables. Una gran parte de los alumnos con los que hemos trabajado, no logra identificar con plena certeza a qu&eacute; tipo de materiales nos estamos refiriendo cuando hacemos uso de este concepto, y mucho menos por supuesto saben describir un material de esta naturaleza. Hasta hoy no se ha realizado un cat&aacute;logo general de los incunables existentes en M&eacute;xico, nuestra investigaci&oacute;n<sup>41</sup> ha demostrado que el cat&aacute;logo publicado por el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia en el 2000, no incluy&oacute; a todas las instituciones que poseen este tipo de material.</p>     <p> El podr&iacute;a realizar una lista de todos aquellos temas que no se han cubierto y que representan un agujero en el desarrollo del conocimiento sobre la producci&oacute;n impresa en M&eacute;xico desde la introducci&oacute;n de la imprenta. Si se observan las tareas de identificaci&oacute;n y estudio que se han realizado y se realizan en esta materia en otras latitudes, nos daremos cuenta del enorme nivel de atraso que tenemos. A pesar de todo somos uno de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica que m&aacute;s n&uacute;mero de recursos bibliogr&aacute;ficos patrimoniales posee.</p>     <p> La modernidad no implica &uacute;nicamente estar al d&iacute;a con las tecnolog&iacute;as, tambi&eacute;n es necesario recuperar el pasado para poder comprender mejor el presente y posibilitar un futuro distinto. Aun cuando la sentencia anterior parece un clich&eacute;, no hay nada m&aacute;s lejos de la verdad. En la medida en que los bibliotecarios mexicanos no analicen el pasado con un esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, seguiremos repitiendo errores en una interminable cadena hist&oacute;rica. La finalidad m&aacute;s pr&aacute;ctica de la investigaci&oacute;n es resolver problemas actuales, pero considerando siempre que alguna vez esa propuesta innovadora fue presentada en su tiempo y en su momento.</p>     <p><b>EL MAYOR PROBLEMA: LA PUESTA EN VALOR DEL  DOCUMENTO ANTIGUO</b></p>     <p> La m&aacute;s importante preocupaci&oacute;n que debemos dar a conocer a las nuevas generaciones y especialmente a la investigaci&oacute;n, se refiere a lo que en la Teor&iacute;a del Patrimonio Cultural se denomina puesta en valor. Este procedimiento significa reconocer los valores sustanciales del objeto patrimonial, por los cuales actualmente se le aprecia tanto desde el punto de vista plenamente cultural como desde la perspectiva econ&oacute;mica. Este &uacute;ltimo punto es un aspecto que no se debe soslayar, s&oacute;lo por el hecho de que en M&eacute;xico no exista un mercado del arte de grandes alcances como existe en otros pa&iacute;ses.<sup>42</sup> Por otra parte representa un aspecto que se suele juzgar con descuido, vinculando directamente al mercantilismo con los intereses privados que atentan contra la sociedad. Nada m&aacute;s ajeno a la realidad, ya que sin este movimiento la propia creaci&oacute;n art&iacute;stica no puede desarrollarse.</p>     <p> En cuanto al punto de vista cultural y espec&iacute;ficamente al libro antiguo, existen dos elementos sustanciales que le proporcionan un valor que se aprecia como testimonio patrimonial; es decir una herencia cultural entre generaciones. El primero es el elemento textual, en suma el contenido literario del libro. Un aspecto que a pesar de las dificultades est&aacute; completamente consolidado en M&eacute;xico como tema de investigaci&oacute;n y que aporta de manera constante nuevos descubrimientos sobre la escritura de nuestros antecesores. El otro elemento es el denominado arqueol&oacute;gico (seg&uacute;n el pensamiento italiano) que se refiere a aspectos m&aacute;s espec&iacute;ficos de la materialidad del objeto y que narra su propio devenir hist&oacute;rico. &Eacute;stos son: el papel, la marca de fuego, el ex libris, las anotaciones manuscritas (de lectura, censura, propiedad y expurgo), la marca de agua y la encuadernaci&oacute;n, entre otros. Estos aspectos se refieren al ejemplar que se conserva, m&aacute;s que a la edici&oacute;n misma del libro que se describe o identifica.</p>     <p> La conjunci&oacute;n de estos elementos le otorga al libro un valor a&ntilde;adido que necesariamente lo coloca por encima de otros semejantes. Por ejemplo, para nuestro caso especial y por nuestra historia particular, la marca de fuego es un elemento a&ntilde;adido que concede al objeto patrimonial un valor distinto a aquel material que no posee esta distinci&oacute;n. Otro caso ser&iacute;an las anotaciones manuscritas de propiedad de un personaje del pasado vinculado a hechos hist&oacute;ricos relevantes para el pa&iacute;s; por ejemplo las anotaciones de un fraile novohispano como Zum&aacute;rraga, de un bibli&oacute;grafo como Icazbalceta, de un erudito como Sig&uuml;enza o incluso de un viajero del siglo XIX como Calder&oacute;n de la Barca.<sup>43</sup></p>     <p> Por otra parte existe un elemento fundamental de libro que por su naturaleza no puede relacionarse directamente con la sociedad, un elemento que precisamente con el uso de las nuevas tecnolog&iacute;as ha sido el m&aacute;s explotado para difundir una riqueza cultural. Nos referimos a las ilustraciones depositadas en los libros resultado del uso de m&uacute;ltiples tacos xilogr&aacute;ficos, y a los grabados en madera y metal. Este elemento gr&aacute;fico vincula de forma distinta a la sociedad con un patrimonio que no puede comprender sin la mediaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n. Pero esas representaciones est&eacute;ticas tambi&eacute;n nos hablan de un proceso cultural singular y de un producto que se elabora como evoluci&oacute;n natural del mismo. </p>     <p> En suma, el libro antiguo representa un c&uacute;mulo de conocimientos que descansa el sue&ntilde;o de los justos en nuestro pa&iacute;s y podr&iacute;a ser que cuando nos demos cuenta de su valor, hayan desaparecido. La emigraci&oacute;n de los libros antiguos que formaron parte de las bibliotecas de nuestro pasado parece ser una sangr&iacute;a constante pero escasamente documentada. Quiz&aacute; si prestamos atenci&oacute;n a esa truculenta historia &ldquo;podr&aacute; servirnos para cuidar y preservar lo que se ha logrado retener&rdquo;.<sup>44</sup> Salvaguardar estos libros antiguos para las generaciones venideras no solamente es un imperativo moral, representa tambi&eacute;n una oportunidad para esos posibles lectores de realizar su propia valoraci&oacute;n hist&oacute;rica con las fuentes originales. Si lo hacemos &ldquo;las generaciones venideras nos agradecer&aacute;n nuestro esfuerzo y no pensar&aacute;n que la barbarie habit&oacute; y destruy&oacute; esas ricas bibliotecas&rdquo;.<sup>45</sup></p>     <p><b>CONCLUSIONES</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> M&eacute;xico tiene un vasto patrimonio documental que actualmente se encuentra en permanente riesgo de p&eacute;rdida. Esta situaci&oacute;n se mantendr&aacute; mientras el bibliotecario ni siquiera conozca las caracter&iacute;sticas de un fondo antiguo ni mucho menos los elementos que lo distinguen como patrimonio cultural. Esta imperdonable ausencia de conocimiento en la formaci&oacute;n profesional ha posibilitado que en ocasiones sean los propios bibliotecarios quienes favorecen la p&eacute;rdida patrimonial y a su vez que la opini&oacute;n de otras disciplinas human&iacute;sticas sobre la bibliotecolog&iacute;a sea muy poco favorable. No hay que olvidar que la falta de conocimiento genera ignorancia, desidia y negligencia en la custodia de bienes patrimoniales.</p>     <p> Existe por supuesto una notable diferencia entre un libro viejo y un libro antiguo, pero la edad no es sin&oacute;nimo de descarte. En otras ocasiones, se sabe que ciertos libros representan una riqueza medianamente importante pero no se sabe qu&eacute; hacer con ella. Una de las medidas m&aacute;s comunes es impedir el acceso de la investigaci&oacute;n a estos recursos patrimoniales para garantizar su integridad; sin embargo esta medida tambi&eacute;n ha demostrado su ineficacia. Para nosotros conocer la riqueza cultural del libro antiguo y por tanto valorarla socialmente, es imprescindible para custodiarlo y tambi&eacute;n para protegerlo. </p>     <p> La falta de investigaci&oacute;n sobre estos libros crea una desventaja para su difusi&oacute;n social como objetos culturales. Es necesario considerar respecto a esto que la falta de conocimiento de estos materiales, no s&oacute;lo por los usuarios especializados sino tambi&eacute;n por la sociedad, no garantiza en modo alguno su plena salvaguarda. Si mantenemos estas condiciones estaremos aletargando m&aacute;s todav&iacute;a el proceso de p&eacute;rdida patrimonial que nos caracteriza desde el siglo XIX.</p>     <p> Una soluci&oacute;n id&oacute;nea para solventar los problemas de p&eacute;rdida de elementos patrimoniales como los libros antiguos, radica en la formaci&oacute;n profesional y en el fomento de la investigaci&oacute;n especializada sobre estos recursos culturales. Es urgente invitar a reflexionar a las distintas escuelas de bibliotecolog&iacute;a del pa&iacute;s y de la regi&oacute;n latinoamericana a elaborar un programa curricular que incluya una asignatura de car&aacute;cter obligatorio en sus programas de formaci&oacute;n referido espec&iacute;ficamente al tratamiento del libro antiguo. Una asignatura en la que el alumno deba conocer las caracter&iacute;sticas del libro antiguo, los distintos modelos internacionales de descripci&oacute;n, y las diversas tradiciones bibliogr&aacute;ficas, las medidas m&iacute;nimas de conservaci&oacute;n preventiva, la puesta en valor, la legislaci&oacute;n cultural, el problema del acceso, las normas de conservaci&oacute;n y exposici&oacute;n, los productos culturales, las caracter&iacute;sticas de la valoraci&oacute;n y de la tasaci&oacute;n y, por supuesto, la tecnolog&iacute;a que se utiliza para su revitalizaci&oacute;n como fuente de investigaci&oacute;n.<sup>46</sup></p>     <p> Por otra parte, fomentar la realizaci&oacute;n de tesis profesionales para resolver problemas espec&iacute;ficos de catalogaci&oacute;n y registro de libros antiguos, introduce al alumno en una realidad cultural y en unos objetos que son, en definitiva, su materia de trabajo. Sin embargo estas suposiciones no dar&aacute;n un fruto a largo plazo si no se realizan en el marco de la cooperaci&oacute;n y el intercambio entre las distintas escuelas de formaci&oacute;n profesional, tanto del pa&iacute;s como de la regi&oacute;n. </p>     <p> Finalmente, habr&iacute;a que apuntalar el pensamiento de que la condici&oacute;n patrimonial de la biblioteca no solamente debe referirse a la custodia del material antiguo. Por el contrario, es imprescindible incluir al material moderno para que estemos en condici&oacute;n de legarles a las generaciones venideras una memoria bibliogr&aacute;fica completa. Se espera que nuestras intenciones y argumentos compartidos logren alg&uacute;n d&iacute;a obtener una realidad distinta para estos libros del pasado que han sobrevivido a todo tipo de tragedias y desventuras. Ojal&aacute; se pueda construir un futuro que garantice a las generaciones venideras la permanencia de este importante legado bibliogr&aacute;fico sobre el que se soporta una parte de nuestra identidad colectiva.</p>     <p><b>Pie de paginas</b></p>     <p>* 	Art&iacute;culo derivado de la investigaci&oacute;n Los bienes bibliogr&aacute;ficos y documentales de M&eacute;xico: valor cultural, funci&oacute;n social y garant&iacute;a de acceso a la informaci&oacute;n, iniciada en 1999 y finalizada en 2005, financiada por el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas &ndash;CUIB- de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico &ndash;UNAM-. Art&iacute;culo recibido el 24 de agosto, evaluado el 10 de octubre y aceptado con las modificaciones sugeridas el 01 de noviembre de 2005. </p>     <p>1. 	Biblioteca Nacional de M&eacute;xico (<a href="http://biblional.bibliog.unam.mx/bib/biblioteca.html" target="_blank">http://biblional.bibliog.unam.mx/bib/biblioteca.html</a>); Biblioteca Lafragua (<a href="http://www.comunicacion.buap.mx/bol-ene05/boletin-d-09ene.htm#4" target="_blank">http://www.comunicacion.buap.mx/bol-ene05/boletin-d-09ene.htm#4</a>), Biblioteca Palafoxiana (<a href="http://www.bpm.gob.mx" target="_blank">http://www.bpm.gob.mx/</a>) , Biblioteca Francisco de Burgoa (http://www.burgoa.uabjo.mx/) y (http://www.cnca.gob.mx/domingo/biblio.htm).  &#91;Consultadas: octubre 2005&#93;</p>     <p> 2. 	GRA&Ntilde;EN PORR&Uacute;A, Maria Isabel &ldquo;.Del autor al lector: I. Historia del libro en M&eacute;xico, II. Historia del libro / coordinadora Carmen Casta&ntilde;eda, con la colaboraci&oacute;n de Mirna Cort&eacute;s. M&eacute;xico: CIESAS: Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 2002. p.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 3. 	VERASTEGUI, Francisco. &ldquo;Biblioteca Fray Francisco de Burgoa&hellip; de Oaxaca para el mundo&rdquo;. M&eacute;xico desconocido, Vol. 29, no. 344 (Octubre 2005). p. 70</p>     <p> 4. 	Como muestra solo un bot&oacute;n: puede contrastarse la informaci&oacute;n proporcionada sobre los incunables de Robertus. Holkot por Yhmoff Cabrera, Jes&uacute;s en su Cat&aacute;logo de Incunables de la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico. 2&ordf; ed. M&eacute;xico: UNAM, 1987 p. 79-80, con los mismos libros reconocidos en el Cat&aacute;logo Nautilio de la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico (<a href="http://132.248.77.3:8991/F" target="_blank">http://132.248.77.3:8991/F</a>) &#91;Consultado: 31 de octubre de 2005&#93;. En esta confrontaci&oacute;n se encontrar&aacute; que de la edici&oacute;n conservada de 1487, Yhmoff reporta la existencia de dos ejemplares con peculiaridades propias y que la instituci&oacute;n nacional ya no registra uno de ellos, (el primero en el cat&aacute;logo de Yhmoff), sino que encontramos una edici&oacute;n posterior (de 1505). Por los elementos hist&oacute;ricos que aparecen en la edici&oacute;n que se refleja en el cat&aacute;logo institucional, es el ejemplar segundo de la edici&oacute;n que describe Yhmoff y ya se encuentra en la primera edici&oacute;n de su cat&aacute;logo publicado en1968. La existencia de este ejemplar tambi&eacute;n fue reportado por CARE&Ntilde;O VEL&Auml;ZQUEZ, Elvia. Cat&aacute;logo de incunables. M&eacute;xico: INAH, 2000. p. 111. La pregunta es por qu&eacute; este particular ejemplar descrito, no ha sido inclu&iacute;do en el cat&aacute;logo automatizado de la instituci&oacute;n nacional.</p>     <p>5. 	Esta estimaci&oacute;n se hace considerando tan solo la producci&oacute;n bibliogr&aacute;fica de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, en donde se realiza el m&aacute;s alto porcentaje de la investigaci&oacute;n especializada del pa&iacute;s y en la que encuentran el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas, el Instituto de Investigaciones Bibliogr&aacute;ficas, el Instituto de Investigaciones Est&eacute;ticas, el Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas y el Instituto de Investigaciones Filol&oacute;gicas.</p>     <p>6. 	Cfr. TOVAR DE TERESA, Guillermo. Bibliograf&iacute;a novohispana de arte. Primera parte: impresos mexicanos relativos al arte de los siglos XVI y XVIII / pr&oacute;logo de Jos&eacute; Pascual Buxo. M&eacute;xico: FCE, 1988. p.11</p>     <p> 7. 	Un ejemplo representativo de esta situaci&oacute;n es el terremoto de 1999 que asol&oacute; la ciudad de Puebla y que mostr&oacute; a M&eacute;xico que la emblem&aacute;tica Biblioteca Palafoxiana no hab&iacute;a sido completamente registrada. De este conocimiento se deriv&oacute; el proyecto de salvamento patrimonial que finaliz&oacute; con la nominaci&oacute;n de Memoria del Mundo en el 2005 para este acervo bibliogr&aacute;fico.</p>     <p>8. 	CASA TIRADO, Beatriz.. Nuevos requerimientos en la formaci&oacute;n profesional universitaria del bibliotec&oacute;logo frente al cambio social. En Cuarenta y cinco a&ntilde;os de estudios universitarios en bibliotecolog&iacute;a: visiones emp&iacute;ricas e hist&oacute;ricas / coord. Judith Licea de Arenas. M&eacute;xico: UNAM. Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, 2001. p. 79</p>     <p> 9. 	Cfr. ESCALONA R&Iacute;OS, Lina. Investigaci&oacute;n sobre educaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica y acreditaci&oacute;n. Trabajo presentado en el XXIII Coloquio de Investigaci&oacute;n Bibliotecol&oacute;gica y de la Informaci&oacute;n. M&eacute;xico: UNAM. Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas-CUIB-, 19-21 de octubre de 2005.</p>     <p> 10. 	V&eacute;ase por ejemplo lo relacionado con sus productos &ldquo;Turning pages&rdquo;  o lo referente a la Biblia de Gutenberg en la p&aacute;gina <a href="http://www.bl.uk/treasures/gutenberg/homepage.html" target="_blank">http://www.bl.uk/treasures/gutenberg/homepage.html</a> &#91;Consultado: Marzo de 2004&#93;</p>     <p> 11. 	<a href="http://www.octavo.com" target="_blank">http://www.octavo.com</a> &#91;Consultado: octubre 2005&#93;</p>     <p> 12. 	VELASCO DE LA PE&Ntilde;A, Esperanza y Jos&eacute; Antonio Merlo Vega. &ldquo;Nuevas formas de acceso al libro antiguo&rdquo;. En XV&nbsp; Coloquio de la AIB. Salamanca, 9-11 mayo 2000. Texto disponible en <a href="http://exlibris.usal.es/merlo/escritos/pdf/aib.pdf" target="_blank">http://exlibris.usal.es/merlo/escritos/pdf/aib.pdf</a> &#91;Consultado: Marzo de 2004&#93;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 13. 	Una apuesta interesante en este sentido es la propuesta de un sistema de informaci&oacute;n de im&aacute;genes digitales realizada  por el Laboratorio Audiovisual de Investigaci&oacute;n Social del Instituto de Investigaciones Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora. Informaci&oacute;n en <a href="http://www.institutomora.edu.mx" target="_blank">http://www.institutomora.edu.mx/</a> &#91;Consultado: octubre de 2005&#93;.</p>     <p>14. 	GARC&Iacute;A, Idalia. Los secretos del estante. &#91;In&eacute;dito&#93;</p>     <p> 15. 	GARCIA ICAZBALCETA, Joaqu&iacute;n. Bibliograf&iacute;a mexicana del siglo XVI. M&eacute;xico: FCE, 1954 (La primera edici&oacute;n es de 1886)</p>     <p> 16. 	MEDINA, Jos&eacute; Toribio. La imprenta en M&eacute;xico, 1539-1821. Santiago de Chile: Impreso en Casa del Autor, 1912. 8 tomos.</p>     <p> 17. 	YHMOFF CABRERA, Jes&uacute;s. Op.cit.; Impresos mexicanos del Siglo XVI en la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico. M&eacute;xico: UNAM, 1990 y Catalogo de los impresos europeos del siglo XVI que custodia la Biblioteca Nacional de M&eacute;xico. M&eacute;xico: UNAM, 1996.</p>     <p> 18. 	Pueden citarse todos los productos de la tipobibliograf&iacute;a espa&ntilde;ola que se relacionan de forma directa con la tradici&oacute;n de la bibliograf&iacute;a hispanoamericana. Cfr. DELGADO CASADO, Juan. Introducci&oacute;n a la bibliograf&iacute;a. Madrid: Arco Libros, 2005. p. 188-192.</p>     <p> 19. 	Por esta particularidad se ha hecho tan notoria la decisi&oacute;n de que la coordinaci&oacute;n de Biblioteca Nacional haya sido depositada dos veces en una bibliotecaria: Rosa Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez de Zamora.</p>     <p> 20. 	FERN&Aacute;NDEZ DE ZAMORA, Rosa Mar&iacute;a. &ldquo;La historia de las bibliotecas en M&eacute;xico 1980-1996: una revisi&oacute;n de la literatura&rdquo;. En Investigaci&oacute;n Bibliotecol&oacute;gica. Vol. 11, no 22 (enero-Junio 1997). p. 53</p>     <p>21. 	Cfr. GARC&Iacute;A, Idalia. &ldquo;El futuro incierto de una fuente hist&oacute;rica relevante: la situaci&oacute;n de los fondos antiguos en M&eacute;xico&rdquo;. Revista General de Informaci&oacute;n y Documentaci&oacute;n. Vol. 14, no. 2 (2004).</p>     <p> 22. 	Cfr. ESCALONA R&Iacute;OS, Lina. La educaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica en M&eacute;xico a trav&eacute;s de sus instituciones educativas. M&eacute;xico: CUIB, 2005. En esta edici&oacute;n no se incluyeron la Universidad Aut&oacute;noma de Chihuahua, la Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n, y la Universidad Aut&oacute;noma de Guadalajara.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>23. 	Ocurre la misma situaci&oacute;n con el curso &ldquo;El fondo antiguo de la biblioteca&rdquo; que imparto en el Programa de Maestr&iacute;a en Bibliotecolog&iacute;a y Estudios de la Informaci&oacute;n de la UNAM.</p>     <p> 24. 	BOWERS, Fredson.Principios de descripci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica. Madrid: Arco Libros, 2001.</p>     <p> 25. 	McKerrow, Roland. Introducci&oacute;n a la bibliograf&iacute;a material. Madrid: Arco Libros, 1998.</p>     <p> 26. 	GASKELL, Phillip. Nueva introducci&oacute;n a la bibliograf&iacute;a material. Gij&oacute;n: Trea, 1999.</p>     <p> 27. 	MOLL ROQUETA, Jaime. La bibliograf&Igrave;a en la investigaci&oacute;n literaria. M&eacute;todos de estudio de la obra literaria / ed. J.M. D&Igrave;ez Borque. Madrid: Taurus, 1985: 145-182.</p>     <p> 28. 	MONTANER FRUTOS, Alberto. Prontuario de bibliograf&iacute;a: pautas para la realizaci&oacute;n de descripciones, citas y repertorios. Gij&oacute;n: Trea, 1999</p>     <p> 29. 	Lo cual resulta interesante ya que esta asignatura forma parte de la propuesta de contenidos curriculares evaluada en el 2002.</p>     <p>30. 	Cfr. CHECA CREMADES, Jos&eacute; Luis. El libro antiguo. Madrid: Acento Editorial, 1999.</p>     <p> 31. 	Cfr. MARS&Aacute; VIL&Aacute;, Maria. El fondo antiguo en la biblioteca. Gij&oacute;n: Trea, 1999</p>     <p>32. 	Como puede observarse pese a su importancia la Biblioteca Nacional no merece ni una p&aacute;gina web particular de acceso, por el contrario su informaci&oacute;n y cat&aacute;logo est&aacute;n supeditados a la p&aacute;gina web del Instituto de Investigaciones Bibliogr&aacute;ficas de la UNAM que t&eacute;cnicamente la tiene bajo su custodia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 33. 	Por ejemplo la colecci&oacute;n Icazbalceta que se custodia en la Universidad de Texas o la colecci&oacute;n Aubin que se custodia en la Biblioteca Nacional de Francia.</p>     <p>34. 	V&eacute;ase especialmente su edici&oacute;n de la obra de Joaqu&iacute;n Garc&iacute;a Icazbalceta de 1954, en donde sus notas proporcionan un valor superior al original decimon&oacute;nico</p>     <p>35. 	Existen trabajos sobre Antonio de Espinosa, Pedro Ocharte y Enrico Mart&iacute;nez.  </p>     <p>36. 	Se suele denominar as&iacute; a los impresos producidos entre 1539 y 1600.</p>     <p>37. 	Puede verse ya desde la d&eacute;cada de los setenta la relevancia que este tipo de actividad requiere. Cfr. SIMON D&Iacute;AZ, Jos&eacute;. La bibliograf&iacute;a: conceptos y aplicaciones. Barcelona: Planeta, 1971</p>     <p>38. 	Sin embargo, existen cat&aacute;logos de varias bibliotecas pero cada una de &eacute;stas los ha realizado seg&uacute;n su propia interpretaci&oacute;n del modelo bibliogr&aacute;fico correspondiente. Pocas de estas instituciones adaptan la norma internacional ISBD (A) que se utiliza en otros cat&aacute;logos internacionales. Esto es espec&iacute;ficamente en lo que se refiere a la estructura del libro antiguo y a los elementos hist&oacute;ricos que le otorgan valor cultural.</p>     <p>39. 	Tipo de marcas que se encuentra en los cantos de los libros antiguos, realizadas a fuego con herrajes distintivos de conventos, seminarios, colegios y otras instituciones novohispanas.</p>     <p> 40. 	SALA, Rafael. Marcas de fuego de las antiguas bibliotecas mexicanas. M&eacute;xico: Imprenta de la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores, 1925.</p>     <p>41. 	Un relaci&oacute;n de los textos relacionados se encuentra disponible en <a href="http://cuib.unam.mx/~pulga/Idalia.html" target="_blank">http://cuib.unam.mx/~pulga/Idalia.html</a> &#91;Consultado: Agosto de 2005&#93;</p>     <p>42. 	Un hecho que es discutido por los creadores. En M&eacute;xico, la creaci&oacute;n art&iacute;stica y artesanal que es valorada como elemento patrimonial, est&aacute; completamente vinculada a las instituciones y a la subvenci&oacute;n estatal. Son pocas las personas f&iacute;sicas que se dedican a esta actividad, sin embargo la ausencia de legislaci&oacute;n que existe en el pa&iacute;s para regular esta actividad favorece la salida de importantes testimonios patrimoniales hacia el extranjero.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 43. 	Cabe aclarar que aqu&iacute; no nos referimos a las obras producidas por estos personajes hist&oacute;ricos, sino a los ejemplares conservados en nuestras bibliotecas sobre los cuales se puede documentar con precisi&oacute;n que formaron parte de las bibliotecas particulares de los mismos. Como ejemplo representativo: la biblioteca de Carlos de Sig&uuml;enza y G&oacute;ngora se conformaba de 450 vol&uacute;menes que entreg&oacute; como herencia al Colegio de San Pedro y San Pablo. A la fecha solo hemos podido localizar 12 de estos libros que se caracterizan por tener en la portada la firma de don Carlos, y en ocasiones el a&ntilde;o de adquisici&oacute;n y el costo del mismo.</p>     <p>44. 	BEN&Iacute;TEZ,  Fernando. El libro de los desastres. M&eacute;xico: Ediciones Era, 1993. p. 117.</p>     <p>45. 	GARC&Iacute;A, Idalia. Legislaci&oacute;n sobre bienes culturales muebles: protecci&oacute;n del libro antiguo. M&eacute;xico: CUIB: Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, 2002. p. 79</p>     <p>46. 	Actualmente estamos desarrollando una propuesta de formaci&oacute;n que pueda incluirse en la oferta de las escuelas de biblioteconom&iacute;a y que represente una s&iacute;ntesis de los temas trabajados ya en los diplomados del libro antiguo de Puebla, y los cursos impartidos sobre este tema en los estudios de maestr&iacute;a y en la educaci&oacute;n continua.</p>     <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A </b></p>     <!-- ref --><p> 1. BEN&Iacute;TEZ,  Fernando. El libro de los desastres. M&eacute;xico: Ediciones Era, 1993.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-0976200500020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2. CARRE&Ntilde;O VEL&Aacute;ZQUEZ, Elvia. Cat&aacute;logo de incunables. M&eacute;xico: INAH, 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-0976200500020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3. CHECA CREMADES, Jos&eacute; Luis. El libro antiguo. Madrid: Acento Editorial, 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-0976200500020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 4. Cuarenta y cinco a&ntilde;os de estudios universitarios en bibliotecolog&iacute;a: visiones emp&iacute;ricas e hist&oacute;ricas / coord. Judith Licea de Arenas. M&eacute;xico: UNAM. Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-0976200500020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 5. DELGADO CASADO, Juan. Introducci&oacute;n a la bibliograf&iacute;a. Madrid: Arco Libros, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-0976200500020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 6. ESCALONA R&Iacute;OS, Lina. La educaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica en M&eacute;xico a trav&eacute;s de sus instituciones educativas. M&eacute;xico: CUIB, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-0976200500020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 7. ESCALONA R&Iacute;OS, Lina.  Investigaci&oacute;n sobre educaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica y acreditaci&oacute;n. Trabajo presentado en el XXIII Coloquio de Investigaci&oacute;n Bibliotecol&oacute;gica y de la Informaci&oacute;n. M&eacute;xico: Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecol&oacute;gicas, 19-21 de octubre de 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-0976200500020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 8. FERN&Aacute;NDEZ DE ZAMORA, Rosa Mar&iacute;a. La historia de las bibliotecas en M&eacute;xico 1980-1996: una revisi&oacute;n de la literatura. En: Investigaci&oacute;n Bibliotecol&oacute;gica. Vol. 11, no 22 (enero-Junio 1997), p. 51-58&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-0976200500020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 9. FERN&Aacute;NDEZ DE ZAMORA, Rosa Mar&iacute;a. Revaloraci&oacute;n y difusi&oacute;n del patrimonio bibliogr&aacute;fico nacional de los pa&iacute;ses iberoamericanos, con acento en los materiales antiguos. En: Infodiversidad. Vol. 6. (2003), p. 53-66&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-0976200500020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 10. GARC&Iacute;A AGUILAR, Mar&iacute;a Idalia. El futuro incierto de una fuente hist&oacute;rica relevante: la situaci&oacute;n de los fondos antiguos en M&eacute;xico. En: Revista General de Informaci&oacute;n y Documentaci&oacute;n. Vol. 14, no. 2 (2004).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-0976200500020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11. GARC&Iacute;A AGUILAR, Mar&iacute;a Idalia. Legislaci&oacute;n sobre bienes culturales muebles. Protecci&oacute;n del libro antiguo. M&eacute;xico: UNAM. CUIB: BUAP, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-0976200500020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 12. GARC&Iacute;A AGUILAR, Mar&iacute;a Idalia. Los secretos del estante. &#91;In&eacute;dito&#93;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-0976200500020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 13. GRA&Ntilde;EN PORR&Uacute;A, Maria Isabel. La imprenta... Del autor al lector: I. Historia del libro en M&eacute;xico, II. Historia del libro / coordinadora Carmen Casta&ntilde;eda, con la colaboraci&oacute;n de Miran Cort&eacute;s. M&eacute;xico: CIESAS: Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 2002&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-0976200500020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 14. HERRERA MORILLAS, Jos&eacute; Luis. El fondo antiguo de las bibliotecas universitarias de Andaluc&iacute;a, Extremadura y Murcia: colecciones, textos normativos y recursos virtuales. En: Bolet&iacute;n de la Asociaci&oacute;n Andaluza de Bibliotecarios. Vol. 16, no 64 (septiembre 2001). p. 53-73. Texto disponible en <a href="http://www.aab.es/pdfs/baab64/64a3.pdf" target="_blank">http://www.aab.es/pdfs/baab64/64a3.pdf</a> &#91;Consultado: Agosto de 2005&#93;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S0120-0976200500020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 15. MARS&Aacute; VIL&Aacute;. Maria. El fondo antiguo en la biblioteca. Gij&oacute;n: Trea, 1999&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S0120-0976200500020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 16. PEDRAZA GRACIA, Manuel Jos&eacute;. Algunas reflexiones sobre la tasaci&oacute;n del libro antiguo como actividad documental. En: Anales de Documentaci&oacute;n. Vol. 6 (2003) Texto disponible en <a href="http://www.um.es/fccd/anales/ad06/ad0600.html" target="_blank">http://www.um.es/fccd/anales/ad06/ad0600.html</a> &#91;Consultado: marzo 2004&#93;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0120-0976200500020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 17. PESET MANCEBO, Mar&iacute;a Fernanda. Bibliotecas digitales en Internet de libro raro, antiguo e incunables. En:Anales de Documentaci&oacute;n. 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